Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.

Razones y recomendaciones: Decidí que quería intentar con nuevos personajes de esta saga pero también poniendo un poco de la parejita que anteriormente había escrito, hoy empiezo uno nuevo no sé si guste o no pero lo intentare hoy este fic estará basado en Lucy y Rilian.


CAPÍTULO 3

UN INVITADO MUY PARTICULAR

(Narnia)

Caspian no podía creer que su hijo se había ido, llevaba un día pensando que era lo que hizo mal, entonces sentado en uno de los balcones recordó aquel dije que hizo cuando era joven a una reina que hasta el día de hoy sigue pensando en ella.

Al abrir el cofre de recuerdos que tenia escondido dentro de su ropa, descubrió que el dije había desaparecido por lo se puso más triste de lo que estaba.


(Londres)

Rilian había pasado la noche en aquellas ruinas, fue donde extraño su casa pero era más el orgullo que sentía que prefirió que la lluvia mojara la única ropa que traía puesta, su bolsa en donde cargaba con el cuerno, la poción curadora, la daga, sus monedas de la suerte y un objeto que era de su padre. Un dije.

Vio que el sol salía por lo que decidió salir y dar unas vueltas para ver si podía encontrar algo para comer ya que se moría de hambre.

Lucy no podía sacarse de la cabeza aquel joven así que pensó en dar una vuelta por la casa, tenía la esperanza de verlo de nuevo pero a la vez pensaba que ya no regresaría por lo que había sucedido el día anterior.

Se le dificultaba caminar por la herida pero así sin hacer ruido salió de su casa, no había avanzado ni siquiera una cuadra cuando ya no soportaba el dolor, se detuvo a tomar un descanso cuando vio a un joven algo desaliñado caminando sin rumbo.

-¡RILIAN! –le grito para llamar su atención

El joven se sobresalto un poco pero al ver quien era sus ojos se llenaron de alegría, no sabía porque le pasaba eso.

-Hola! –Saludo -¿Cómo estás?

-Bien un poco adolorida por un golpe –enseñándole los vendajes

-Pero ¿Qué te paso? –preguntaba asustado

-Solo me caí sobre unas cosas filosas y pues me abrí un poco, pero algo me dijo que saliera –mirándolo a los ojos cohibiéndose un poco, esa mirada la mataba.

-Cierra los ojos –dijo Rilian ya que se le había ocurrido una idea

-¿Para qué? –pregunto nerviosa Lucy

-Confía en mí –mirándola tiernamente –abre la boca veras que en un segundo estarás curada –sacando la poción

Lucy no sabía porque confiaba tanto en él solo hizo lo que le pidió y de repente sintió unas gotas en su boca, sabían algo acidas pero dulces a la vez.

-Abre los ojos –dijo Rilian

-Ya estoy sana entonces –dijo divertida e incrédula Lucy

-Compruébalo –señalándole el vendaje

Lucy empezó a sentir cosquillas cerca de donde tenía la herida, poco a poco se fue desasiendo de la venda, cuando quito la gasa que cubría se quedo asombrada ya que solo le dolía un poco pero no tenia absolutamente nada, era como si nunca hubiera pasado algo en su pierna.

-Pe… pe… pero ¿Cómo? –pregunto anonadada

-Creo que cuando te encuentras conmigo te pasan cosas buenas –escondiendo en la espalda la poción.

-Bueno gracias, creo que hoy te has convertido en mi mago personal –decía risueña Lucy

-Me parece perfecto y cambiando de tema ¿Qué haces aquí, tan temprano? –preguntaba curioso Rilian

-Solo salí a caminar un poco y… -poniendo los ojos en blanco – y a ti que te trae tan lejos de tu casa favorita –riéndose coquetamente, algo tenia Rilian que la volvía otra persona.

Rilian escucho eso y recordó lo que había pasado y la alegría que sentía se le esfumo en un momento, su cara se volvió triste.

-¿Qué pasa? A caso dije algo malo –dijo algo asustada Lucy

-No, no te preocupes –viéndola con una sonrisa –solo que mi padre me corrió de la casa, no puedo entender que le pasa últimamente, antes era mi héroe pero ahora parece un desconocido, parecemos dos extraños viviendo en un mismo lugar, lo amo pero esta vez se paso –decía triste Rilian

-No sé qué decirte, mi padre se fue a la guerra –decía triste con los ojos llenos de lágrimas.

-Lo siento no quería… mejor cambiamos de tema –limpiando una lagrima poniendo a la chica –otra cosa tú de casualidad no conoces ¿Dónde me puedo quedar? O ¿Dónde puedo dormir? Créeme no es agradable dormir… ya sabes –señalando hacia donde esta las ruinas.

-Deja pienso –poniéndose seria, fue donde se le ocurrió algo muy loco pero solo así tendría información de ese joven –tengo una idea, porque no te quedas en mi casa, mira tenemos un cuarto vacio, la casa está hecha un asco, mi padre comenzó a arreglarla pero al irse de nuevo a la guerra… mis hermanos han tratado pero es en vano, y tu podrías ayudar a repararla y mi madre tendría compañía –sonrojándose –claro hasta que aclares tú mente –concluía con una sonrisa, se le notaba que está esperando que el joven dijera que sí.

-Me pareces buena idea –pensando en que así podría ver a todos los reyes de antaño –espero que tu madre no se moleste y tus hermanos estén de acuerdo, no será por mucho tiempo –decía animado

-Claro vamos –jalándolo –pero antes me pongo la venda no quiero que todos se espanten

Lucy y Rilian pensaron lo mismo porque querían saber cosas, sacar información, pero los dos querían estar cerca ya que se sentían bien.

Cuando llegaron a la casa, las caras de Peter, Edmund y Susan fueron de asombro más porque su madre acepto al joven rápidamente.

-Claro que se puede quedar, su mirada dice que podemos confiar en él –volteaba a ver a sus hijos –Peter por favor lleva al joven al cuarto vacio, también préstale algo de ropa y no hagas esa cara –decía cuando su hijo se reusaba

-Vamos pero que quede claro… -mirándolo severamente –aquí en este momento soy el hombre de la casa

-No te preocupes se respetar lo ajeno –decía desafiando a Peter

Los dos jóvenes se fueron, Edmund los siguió porque quería estar presente cuando su hermano le dijera las reglas, por lo tanto Susan y Lucy fue cuando la mayor de las hermanas Pevensie se volteo para ver a la más joven para que le explicara lo que pasaba.

-Dime ¿Por qué trajiste a ese joven a casa? –preguntaba enojada Susan

-Necesitamos información y que más teniéndolo cerca –decía divertida Lucy

-No estoy jugando, cuando Peter y Edmund sepan que ese joven no es de este mundo, empezaran los problemas –decía seria Susan

-¡Mira! –quitándose la vendas para que su hermana viera que ya no tenía nada

-¿Qué paso? Si tenías… no puede ser –decía asombrada Susan

-Ese chico creo que tiene la poción y tu lo viste ayer –susurraba –tu cuerno, tiene que ser de la realeza porque solo ellos tienen acceso a nuestras pertenecías, solo los reyes o príncipes pueden acceder a esas cosas –decía Lucy

-Tienes razón –quedándose pensativa –como le haremos para sacarle la información que necesitamos –decía Susan

-No lo sé pero algo se nos ocurrirá –dijo Lucy dirigiéndose a su habitación

El día termino rápido para dejar el paso a la noche, dejar que los pensamientos se organizaran y los sentimientos empezaran a surgir de un lugar jamás visto.

A la mañana siguiente todo transcurrió normal para la familia Pevensie pero solo una persona los observaba como se preparaban para hacer el quehacer diario, Rilian, se le hacía curioso cómo era diferente cenar que en las mañanas que parecía una batalla por quien ganaba el mejor pedazo de pan, también empezó a sentirse triste por su madre de seguro ya había pasado mucho tiempo en Narnia pero necesitaba que su padre aprendiera una lección.

-Hijos tengo que salir, me voy a tardar para que inicien si no llego a hacer de comer –anunciaba la señora Pevensie

-Claro mamá, Edmund y yo seguiremos con las láminas para el cuarto de protección –decía Peter a la vez que se reía de la cara de su hermano que desaprobaba lo que acababa de decir.

Sin decir más todos se pusieron a realizar sus deberes que tenían mientras regresaban a la escuela, Lucy se puso a sacar toda la ropa sucia de los cuartos, Peter y Edmund seguían arreglando la casa y Susan estaba por limpiar toda la casa mientras Rilian aprovecho para ir a su cuarto y meditar sobre su huida.

Susan no podía contenerse las ganas de hacerle frente al invitado, pensó que podría preguntarle cosas que necesitaba, así que su curiosidad fue más fuerte y decidió enfrentar a Rilian cara a cara,

-Rilian, necesito hablar contigo –entro Susan a la habitación haciendo que Rilian se sobresaltara

-¿Cómo? –pregunto asustado

-Se que no eres de aquí, eres de Narnia y solo a ti se te pudo caer esto –enseñando el dije que traía en la pulsera

-¿De dónde sacaste eso? –pregunto Rilian queriendo llegar al dije y quitárselo

-Alto, primero dime ¿Quién eres y que quieres de nosotros? Porque sé que sabes quienes somos –elevando el tono de voz

-Si lo sé –desafiándola con la mirada –Reina Susan –dijo Rilian con una mirada penetrante

-Valla tu sí que eres muy… -volteo asustada cuando un ruido se escucho viendo que sus hermanos escucharon y tenían miradas sorprendidas.

En eso llego Lucy para ver que se había caído y supo en seguida lo que pasaba, Susan había cometido una estupidez y de seguro sabían quién era aquel joven.

-Di de nuevo como llamaste a mi hermana –pronuncio Peter asustado

-Claro su majestad –caminando hacia Peter e inclinándose ante él

-¿Quién eres? –pregunto asustado Edmund, tenía una expresión de terror en la cara.

Rilian al ver que todos lo estaban viento, intento huir pero Edmund y Peter lo detuvieron llevándolo a la habitación, lo pusieron en la silla y lo amarraron de pies y manos así tendría que decir todo.

-Ahora si que estamos más calmados ¿Quién eres? –pregunto Edmund

-¡SUELTENME! –gritaba Rilian tratando de zafarse de las cuerdas

-Lucy primero dime sabias algo –dijo Peter volteando con su hermana

-Si por eso lo traje necesitaba saberlo, el otro día me lo encontré cerca de la casa en ruinas vestido de forma extraña, después me lo volví a topar y Susan sabe –mirando a su hermana –en un descuido en la bolsa que carga traía el cuerno y creo también trae la poción, fue por eso que me hice la herida, lo seguimos y caí en unas rocas y es todo lo que sé, no sé cómo ir a Narnia, solo pasamos –concluyo Lucy muy seria

-Entiendo, Edmund revísale la bolsa descubriremos que quiere de nosotros, el joven –dijo Peter mirando severamente a Rilian

Empezaron a revisar las cosas, cuando tenían todo fuera no lo podían creer lo que veían, la poción y la daga que en un tiempo pertenecieron a Lucy y el cuerno que perteneció a Susan.

-¿Quién eres? Una vez más te pregunto, porque que yo sepa solo los reyes pueden tener acceso a estas cosas –dijo Peter alzando la voz

-Está bien, se los diré –mirándolos enojado –soy… soy Rilian, príncipe de Narnia, hijo de… del Rey Caspian X y la estrella Liliandil –Susan se quedo helada al escuchar ese nombre –descubrí un portal al escaparme de los guardias que me impuso mi padre pero eso no importa, la cuestión es que los encontré, quería saber cómo eran los reyes de antaño, descubrir su vida pero como el tiempo de aquí la historia que conté ayer era verdad mi padre me corrió del castillo pero creo debo de regresar mi madre debe de estar muy preocupada –concluyendo tristemente

-Así que eres hijo de Caspian, creo que si debes de regresar –dijo Peter empezando a desatarlo.

-Puedo llevarlos a Narnia… -se quedo callado –por lo que escuche volvieron a pasar el portar, por algo está ahí, aquí no pasaran más de unas horas, pueden entrar de incognitos sé entrar al castillo sin ser vistos y pueden saludar a mi padre y…

-No iremos a entregarle a su hijo –dijo tajante Peter

-Pero ¿Por qué no? Podemos ir y volver, es emocionante volver de nuevo –decía emocionado Edmund

-Edmund sabes lo que dijo Aslan –decía Susan muy seria

-Por favor, los dos se mueren de estar una vez más en aquellas tierras, solo vamos saludamos y nos venimos es todo, por favor –dijo Edmund poniendo ojos de convencimiento

-Suena bien, que podemos perder –decía Lucy observando a sus hermanos mayores

-Está bien –dijo no muy convencido Peter

-Y tu ¿Qué piensas? –decía Edmund dirigiéndose a Susan

-Ok, solo con una condición es mejor que nadie se entere, creo que tenemos antecedentes y al ser populares, es mejor no quiero sentirme de nuevo y ser devuelta a la realidad –decía Susan desviando las miradas de sus hermanos

-Está bien, entonces que esperan vamos –dijo entusiasmado Rilian

Todos los hermanos Pevensie iban tras del extraño invitado, llegaron a las ruinas de la casa y todos hicieron lo que Rilian hacia y así fue como de nuevo llegaron a Narnia una tierra con la que soñaron regresar una vez más.


de nuevo aqui esta el otro cap

espero y les guste bye