Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.


Mi beta es StephMidnight


BPOV

Cuando abrí los ojos, a la mañana siguiente, sentí los dedos de Edward trazando el contorno de mi columna vertebral. "Buenos días, bella durmiente", murmuró, mirándome y sonriéndo de lado. "¿Dormiste bien?"

"Buenos días para ti también", contesté, devolviéndole la sonrisa. "Y dormí muy bien, gracias". Edward rió por lo bajo y se sentó en la cama, estirándose. "Lo de anoche fue…", comencé a decir, pero dejé la frase en el aire.

"Fue perfecto", terminó Edward por mí. Tomó mi mano y se puso a jugar distraídamente con mis dedos. "Tendría que habértelo preguntado antes, pero, ¿has estado tomando los anticonceptivos, cierto? Es decir, sé que estás con la píldora, pero-"

Lo interrumpí, asintiendo con la cabeza. "La tomo todas las mañanas, sin falta", prometí, sonriendo. "No estoy lista para tener un bebé".

Edward asintió, y pasó sus dedos por mi estómago desnudo. "Pero, ¿quieres tener hijos? En un futuro, por supuesto".

"A decir verdad… no lo sé", dije honestamente. "Nunca había querido tener hijos, pero ahora… puede que sí", contesté con sinceridad. Entrelacé sus dedos con los míos y atraje su mano hacia mi boca para poder besarla.

"¿Sabes cuántos quieres?", insistió Edward, pero no lo decía en tono agresivo, sino, más bien, curioso.

"Uno o dos", me encogí de hombros. "Supongo que depende si el primero es un loco endemoniado".

"Annabelle fue terrible", se carcajeó Edward. "Luego de que nació, estuve convencido por años de que no quería otro niño. Pero ahora que estoy contigo…", dejó de hablar y se encogió de hombros. "No lo sé, podría ser una posibilidad; pero no quiero asustarte".

"No debes preocuparte por eso, tonto. Te amo", dije, besándolo en los labios. "Ahora... ¿por qué no vamos a desayunar afuera antes de que tengas que ir a recoger a Annabelle?"

Edward asintió, saliendo de la cama y recolectando toda nuestra ropa. "Eso suena bien. Oh, y antes de que lo olvide, ¿quieres venir a cenar esta noche? Y por cena me refiero a Emmett, Tanya, Alice y Jasper sentados en el sillón de mi casa, viendo una película y comiendo pizza".

"Esa 'cena' suena genial", me reí, mientras Edward tiraba mi ropa de anoche en el cesto de ropa sucia que estaba en el rincón. "¿A qué hora quieres que vaya?"

"Podrías pasar el día conmigo y con Anna, si quieres", ofreció Edward. Con reticencia, negué con la cabeza.

"Me encantaría, pero tengo que trabajar un poco. Tengo plazo de entrega para el mes que viene", suspiré, señalando mi portátil.

Edward asintió, poniéndose la ropa y los zapatos. "Está bien, ven alrededor de las cinco. Iré al coche mientras te vistes, cuando bajes nos iremos a desayunar y luego pasaremos a buscar a Anna".

Asentí y le di un beso antes de que se fuera de mi departamento. En cuanto me vestí, salí del departamento y justo cuando estaba cerrando la puerta, escuché que alguien se acercaba por detrás.

"¡Bella! ¿Acabo de ver a mi hermano salir de tu departamento usando la misma ropa que tenía anoche?", preguntó Alice, evidentemente entusiasmada.

"Alice…", lloriqueé, sonrojándome. "Por favor".

"Oh, Bella, ¡eres la más mojigata del mundo, señorita!", rió, tirando de mi brazo.

Rodé los ojos, quitando con delicadeza mi brazo de su agarre. "Me tengo que ir, Edward y yo iremos a desayunar. Te veré esta noche, ¿si?"

Alice entrecerró los ojos y colocó sus manos sobre sus caderas, pero luego dio un paso hacia atrás. "Está bien, pero quiero que esta noche me cuentes los detalles, ¿me escuchaste? No tiene que ser explícito… ¡pero necesito saber!", me volví a quejar y comencé a caminar por el pasillo, ignorando a Alice que estaba silbando detrás de mí.

"Tardaste bastante", comentó Edward juguetonamente en cuanto me metí en el auto.

"Alice me retuvo", le informé mientras abrochaba mi cinturón y salíamos del estacionamiento. "Quiere, y la cito, 'Detalles. No tiene que ser explícito.'", dije y Edward gruñó.

"Esa chica es demasiado curiosa por su propio bien", rió.

Me reí y palmeé su mano con suavidad. "Lo sé, pero será el problema de Jasper dentro de poco", señalé. Edward asintió, riendo a carcajadas.


Tomamos un buen desayuno antes de ir a recoger a Annabelle de la casa de los padres de Edward. Luego, me dejaron en casa. Gracias a mi estado de felicidad tan relajado, logré trabajar un poco.

Iba por la mitad del libro que estaba leyendo, cuando recordé algo: Alice me había prestado un par de zapatos anoche, y había prometido devolvérselos. Así que me levanté del sofá, localicé los zapatos en el suelo, los recogí y me dirigí hacia la puerta de mi departamento.

Golpeé su puerta, balanceando los zapatos entre mis dedos.

"¡Alice!", llamé, golpeando nuevamente. "¡Tengo tus zapatos!", escuché un golpe sordo, unas risitas y, entonces, Alice abrió un poco la puerta, asomando solo su cabeza.

"Gracias", dijo. Agarró los zapatos, y luego me cerró la puerta en la cara.

Me reí al darme cuenta de que probablemente había interrumpido a la parejita feliz.

Caminando de regreso a mi departamento, escuché repentinamente una voz familiar detrás de mí.

"Bella".


Nota de traductora: Chan, chan, chan... ¿quién será?