Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.
Mi adorable beta es StephMidnight, que me pidió explícitamente que les trasmitiera sus disculpas por la demora de este capítulo (*).
BPOV
Rosalie apareció al mediodía, con una apariencia muy formal y prolija. Nos sentamos todos en la mesa de la cocina.
"¿Qué fue lo que pasó?", cuestionó Rosalie, acomodándose en su silla. "Esta mañana, Annabelle me dejó un mensaje de voz diciendo que estaba molesta y enojada, y que quería vivir conmigo de manera permanente. ¿De qué demonios está hablando?"
Edward suspiró de forma audible, oprimiendo el puente de su nariz con una mano y apretando mi rodilla con la otra. "Anoche vinieron Jasper, Alice, Tanya, Emmett y Bella a ver unas películas. Cuando finalizó la última, Annabelle se fue a la cama y yo invité a Bella a que pasara la noche aquí", explicó Edward. Rosalie asintió, con el rostro inexpresivo. "Aunque no es de tu incumbencia, no hicimos nada. Sin embargo, olvidamos programar la alarma, entonces, cuando ésta mañana Annabelle entró a la habitación, vio a Bella ahí y no se lo tomó muy bien".
Asentí, y decidí poner mi granito de arena. "Antes de eso, Annabelle parecía estar bien. Realmente parecía estar bien. Pero esta mañana fue como si todo hubiera cambiado".
"Fue sumamente irrespetuosa", agregó Edward, inclinándose hacia adelante y apoyando su codo en la mesa, mientras su otra mano seguía en mi rodilla. "Me parece que Anna debería empezar a madurar a éstas alturas", Rosalie frunció los labios, pero Edward continuó hablando. "Está acostumbrada a que todo salga como ella quiere. Y también está acostumbrada a que yo esté soltero, pero, claramente, eso ha cambiado".
"Necesitamos hablar con ella", dijo Rosalie con firmeza. "Es injustificable. Sé que para ella fue difícil nuestro divorcio, y el hecho que tuvieras una nueva novia; pero esto está llegando demasiado lejos. Lo único que merecemos, por lo menos, es su respeto".
Edward asintió y se quedó mirando a su ex esposa con curiosidad. "Tienes toda la razón, pero, Rose, ¿qué fue lo que pasó? Antes no querías que nosotros estuviéramos juntos, y ahora nos estás dando todo tu apoyo".
"Maduré", respondió llanamente, encogiéndose de hombros. "Y ahora lo que quiero es lo mejor para nuestra hija, y si para eso tengo que apoyar su relación, lo haré".
"Gracias, Rosalie", dije. Edward se puso de pie, y bordeó la mesa para darle un abrazo. "Esto significa mucho para nosotros".
"Me tengo que ir", dijo Edward, mirando la hora en su reloj. "Gracias, Rose. Te veré aquí cuando Annabelle vuelva de la escuela". Rosalie asintió y Edward me besó dulcemente en los labios, colocando su mano en mi barbilla. "Te amo", susurró, con una sonrisa en su rostro.
"Yo también te amo", contesté, incapaz de contener mi propia sonrisa. Estar enamorado era contagioso. "Me quedaré aquí y limpiaré un poco", agregué mientras Edward salía de la cocina. Rosalie no se había movido de su asiento; se quedó mirándome mientras yo limpiaba y guardaba los cuencos y las tazas que habíamos usado en el desayuno. Llegó el punto en que la curiosidad pudo más que yo. "¿Qué? ¿Pasó algo?", cuestioné, nerviosa.
Rosalie negó con la cabeza, pero siguió mirándome. "Es que… bueno…", vaciló. Me volví a sentar en la mesa, cruzando los brazos por encima de la tabla y apoyando mi barbilla sobre ellos. "Sé que no es de mi incumbencia, pero… ¿qué tan seria es tu relación con Edward?", preguntó finalmente. Sinceramente, no estaba esperando que me hiciera esa pregunta.
Me quedé en silencio, intentando formular una respuesta adecuada. Pero, realmente, ¿qué dice una en una situación como ésta?. "Bueno, no sé", contesté finalmente, apoyando los codos en la mesa y colocando mi barbilla en las palmas de mis manos. "Amo a Edward, con todo mi corazón, pero no sé cómo resultarán las cosas en el futuro. Todo lo que sé es que quiero estar con él".
"Simplemente pregunto porque no quiero que Annabelle se encariñe contigo, para que luego ustedes se separen", explicó Rosalie. "Aunque Edward siempre fue una persona muy seria. Si él no estuviera considerando esto como algo a largo plazo, lo sabrías, créeme", me confesó. Me mordí el labio, pensando en todas las indirectas que Edward me había estado arrojando sobre ir avanzando en nuestra relación.
Habíamos hablado de tener hijos. Él quería que fuera parte de su vida, pero también de la de su hija. ¿Qué significaba todo eso? Sólo habían sido unos meses, y yo ya sabía que quería estar con él para siempre.
Me quedé en la casa de Edward todo el día. Limpié un poco, me di una ducha y, luego, me quedé en el estudio editando un poco mi libro. Desde que Edward y yo comenzamos a salir, el libro había avanzado muchísimo; es mucho más fácil escribir sobre romance cuando estás enamorado.
"Boo", había estado tan absorta en lo que estaba escribiendo que no escuché que se hubiera abierto la puerta y salté. "Lo siento", murmuró Edward, destapando mis ojos y besando mi cuello. "No quería asustarte".
"Está bien", me reí, dejando las páginas en las que había estado trabajando. "Estaba en mi propio mundo".
Edward hizo un sonido en respuesta, mientras sus labios recorrían mi mandíbula y bajaban por mi cuello hasta el hueco de mi garganta. "¿Recuerdas lo que dijiste antes?", preguntó. Continuó sin esperar una respuesta. "Bueno, tenemos una hora hasta que Anna y Rose lleguen. Estaba pensando que podríamos 'bautizar' la casa".
Mi corazón comenzó a latir fuertemente pero Edward no hizo ningún comentario, simplemente deslizó su mano por mi cuerpo, removiendo mi camisa sin esfuerzo. "Eso suena bien", logré contestarle mientras él me levantaba de la silla y me colocaba en el borde del gran escritorio de madera.
"Recuéstate", murmuró, mientras se quitaba su camisa. Hice lo que me pidió, deslizando mi espalda desnuda por la suave madera. No me había molestado en ponerme un sostén luego de mi ducha, y las manos de Edward estaban aprovechándose de eso. Llevé mis manos al botón de mis shorts, desabrochándolo rápidamente y dejando que cayera al piso, junto con la ropa interior que estaba usando. "Eres tan hermosa", suspiró Edward, depositando besos desde mi clavícula hacia mi ombligo, donde hundió su lengua haciendo que temblara de placer.
"Por favor", susurré, mis ojos se habían cerrado. "Te necesito", mientras hablaba, me incliné un poco hacia adelante y bajé sus pantalones junto con sus bóxers, dejándolo desnudo y claramente excitado.
"No tienes que pedírmelo dos veces", Edward rió por lo bajo, su voz ronca por el deseo. Sus manos tomaron suavemente mis caderas. Me agarré del borde del escritorio con fuerza.
En el momento en que nos volvimos uno, me sentí completa otra vez. La sensación de felicidad absoluta y amor era indescriptible; nunca me había sentido así con ningún otro hombre. Cerré los ojos y solté el escritorio mientras él aumentaba la velocidad y la fuerza de sus embestidas. Comencé a gemir su nombre. Enredé mis dedos en su cabello, atrayendo su cabeza hacia la mía para poder besarlo apasionadamente en los labios, nuestras lenguas y nuestros cuerpos danzando de manera similar.
Se sentía demasiado bien. El hombre que amaba, sentirlo dentro mío… era demasiado bueno. No habían pasado diez minutos y sentí cómo me venía. Dejé que el orgasmo se apoderara de mí, gritando el nombre de Edward.
Nota de traductora: (*) Bien, Steph terminó sus vacaciones y anda un poco ajustada de tiempo. Así que, ambas, les pedimos que nos tengan paciencia. A mi todavía me queda un mes de vacaciones, y estamos intentando balancear la traducción /beteo de los capítulos pero, insisto, les pedimos paciencia :)
No voy a volver a dejar la traducción pausada por tanto tiempo como la última vez, eso lo prometo. Lo que no quiero prometerles es un ritmo de actualización, porque no lo sé. Espero poder hacerlo dos veces por semana.
En fin, espero que tengan un hermoso fin de semana!
