Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.

Razones y recomendaciones: Decidí que quería intentar con nuevos personajes de esta saga pero también poniendo un poco de la parejita que anteriormente había escrito, hoy empiezo uno nuevo no sé si guste o no pero lo intentare hoy este fic estará basado en Lucy y Rilian.


CAPÍTULO 11

UNA INTRUSA EN EL CASTILLO

(Narnia)

-No puedo creer que esa… señorita se tenga que quedar aquí y junto a ti –decía furiosa Lucy a Rilian cuando se entero que no podían decirle a Ingrid que se fuera.

-Mi amor, que me haya casado con ella no quiere decir que voy a dormir en la misma habitación, si no te has dado cuenta en este castillo existen muchas donde yo puedo dormir, Ingrid se puede quedar en ella, no me importa –decía Rilian mirando a Lucy tiernamente.

-Es que me da mucho coraje que no le puedan hacer nada, aun siendo casi una asesina, si recuerdas verdad… casi mi hermana muere por su culpa –dijo esto último en tono melancólico

Rilian le encantaba ver a Lucy enojada se veía tan tierna que ni ella mima se creía lo que decía por lo que se empezó a reír de ella.

-Sé lo que hizo pero te aseguro que ella no podrá hacer nada, vivirá aquí pero no conmigo –dándole un beso –mejor vamos a nuestro lugar secreto quiero saber más de la época dorada, ya sabes los libros no cuentan mucho –tomándola de la mano para llevarla hacia fuera del castillo para llegar a la playa.

-Confiare en ti –decía Lucy siguiendo a Rilian

Mientras Lucy y Rilian se dirigían a la playa, Ingrid observaba desde el balcón, sintiendo celos pero recordó cual fue el motivo de su regreso, su padre le había pedido que le informara que se desarrollaba dentro del castillo para atacar algún día por lo que decidió dar su primer informa se dirigió hacia una de las puertas de servicio, de lo distraída que iba no se fijo que Edmund estaba relajándose.

-Espero que no lleves enzima una ballesta porque la ultima casi mato a mi hermana –pronuncio Edmund asustando a Ingrid quien se sobresalto al verlo.

-No pero si vuelves hacer eso creo que la usare –dijo Ingrid desafiándolo

-¿Te asuste? No tienes por qué temer al rey justo –decía mirándola fijamente haciendo que ella se cohibirá un poco

-Claro que no estoy asustada –reponiéndose rápidamente –así que eres el Rey Edmund, se cuentan muchas cosas en los libros de ti… -tragando saliva ya que se puso nerviosa como se fue acercando Edmund lentamente, coqueteando hasta llegar a dejarla entre la puerta y él.

-De veras ¿Qué mentiras dicen? –sin dejarla de mirar –a caso dicen como salve a mi hermana de morir, como ayude al gran rey Peter a derrotar a la bruja blanca dos veces o que el Rey Caspian y yo luchamos juntos en el viajero del Alba ¿Cuál de todas dicen? –dijo con voz misteriosa

-Ya no me mires así, haces que me ruborice y solo yo hago que los hombres se pongan nerviosos no ellos a mí –mirándolo fijamente desafiándolo a los ojos.

-¿Qué harías si te besara? –preguntaba desafiándola atrapándola entre se cuerpo y la puerta.

-No me provoque su majestad, soy una mujer que sabe lo que quiere y muy decidida –mordiéndose el labio inferior seximente

-Valla sí que lo eres pero no lo demuestras –acercando su cara a la de ella

Si decir nada Ingrid acorto la distancia y lo beso con una pasión desesperada, nadie la iba a intimidar mucho menos un rey que solo visitaba Narnia de vez en cuando, Edmund empezó a crecer la intensidad del beso un poco más salvaje donde la respiración empezó a ser irregular pero rápida, en ese momento se encontraban en un punto donde la temperatura estaba a punto de explotar. Cuando de repente alguien llamo al rey desde la puerta.

-Edmund ¿estás ahí? –preguntaba Eustace, al no escuchar respuestas decidió entrar, al pasar unos cuantos pasos se quedo en shock con la escena que vio, Edmund besando apasionadamente a la "esposa" de Rilian.

Edmund escucho uno pasos y al voltear quien era se separo rápidamente de Ingrid, empujándola un poco, rápidamente ella se arreglo el cabello y el vestido al igual que él, los dos estaban nerviosos ya que habían sido descubiertos.

-No digas nada –abrochándose la camisa –no viste nada, no sé que me paso Eustace, esa mujer logra volver loco a cualquiera, nos vamos creo que hoy si te gano –dijo Edmund pasando a un lado de él tratando de cambiar el tema.

Eustace no sabía que decir así que solo lo siguió lleno de dudas. Edmund en cambio iba confundido con lo que acababa de hacer, Ingrid había despertado en él algo y no solo era la atracción del momento.


Peter, Edmund y Susan decidieron hablar con su madre acerca de regresar a Londres pero esta se rehusó porque al ser la madre de los reyes de antaño podía tener privilegios y además decía que ella está feliz mientras pudieran estar en ese lugar.

-Pero mamá ¿Qué pasara en nuestro mundo? –preguntaba Peter al escuchar la decisión de su madre

-Hijo aquí me siento útil, me siento viva es un lugar mágico, recuerda en Londres solo han pasado unas cuantas horas así que no importa, aquí en Narnia ayudo, me mantengo ocupada con Liliandil quien me enseña el arte de la pintura cosas que nunca puedo hacer en nuestro mundo deja que disfrute mientras dure –decía emocionada

-Perfecto, como tú quieras, Lucy y Eustace estarán felices y por nosotros podemos hacer muchas cosas por ejemplo Edmund y yo estamos instruyendo a los nuevos escuderos, Susan puede ayudar con el equipo de arco –decía Peter aun no muy convencido.

-Junto a mis hijos no importa estar en el fin del mundo y además olvido un poco la guerra que vivimos –abrazando a su hijo –no te preocupes cariño todo esto que está pasando es por algo, ustedes mismos lo dijeron –concluyendo la señora Pevensie

Después de una pequeña platica y llegar a un acuerdo todos fueron a cenar en la gran mesa, aunque fue un poco incomoda por la nueva inquilina Rilian la ignoraba a tal grado que se dio por vencida pidiendo que le llevaran la comida al cuarto.

-Te espero en la habitación mi vida –decía caminando

-No creo, dormiré en otro cuarto ya te lo había dicho –decía Rilian guiñándole el ojo burlándose de ella. Ingrid solo lo volteo a ver furiosa con cara de que algo iba a hacer.

Después del espectáculo todos cenaron tranquilos para irse a dormir ya que al siguiente día tendrían muchas actividades.


Paso una semana completa todos eran felices en diferentes niveles, la única que tenía rabia y estaba enojada siempre era Ingrid ya que Rilian empezó trámites para separarse de ella.

Ese día Ingrid estaba que reventaba de coraje ya que ahora si había perdido la batalla, pero aun así le dolía lo que pasaba, caminando por los pasillos del castillo escucho unos pasos que venían hacia ella por lo que decidió esconderse en un armario, vio que el que paso era el rey Edmund al parecer se había mojado y la camisa se transparentaba, dejando ver su torso bien formado, haciendo que en ella se elevara la temperatura, la tentación volvió, quería besarlo, tenía un sabor que era mejor al Rilian o simplemente quería probar un poco de historia, así que salió del armario dándole un susto a Edmund.

-Me asustaste, ya no te debo nada ahora si me disculpas… -decía Edmund algo apurado, tratando de zafarse de Ingrid quien se interpuso entre el camino.

-Su majestad que milagro verlo –acercándose lentamente mirándolo coquetamente –desde que se la pasa entrenando a los caballeros –decía poniendo una mano en el pecho bajándola lentamente hasta la pretina del pantalón haciendo que Edmund se pusiera nervioso –ya no tiene tiempo libre.

-Po… por favor… no lo hagas –tratando de pensar en otra cosa –de… de verdad tengo que irme –decía Edmund tragando saliva al ver donde había metido la mano Ingrid.

-Mi presencia lo asusta, su majestad, pero así –mordiéndose el labio inferior que lo volvía loco, bajando la mano para detenerla antes de que tocara cosas que perdían su nombre –valla sí que tenemos… cuerpo de rey –dijo Ingrid sorprendida, mientras Edmund ponía los ojos en blanco.

Edmund ya no soporto la idea, la tomo fuertemente para besarla con pasión, llevándola de nuevo a cuarto de servicio, cuando estuvieron dentro una batalla se convirtió, el ambiente se volvió en llamas, la ropa les estorbo hasta que por fin la atracción se convirtió en un juego de dos, convirtiéndose uno, hasta que cayeron rendidos en el piso, quedando Ingrid en el pecho de Edmund, aunque fue una experiencia extraña y sensual algo más había pasado entre ellos, porque aun así con tanta excitación él la había tratado como una dama.

-Wow! ¿Qué hice? Si mis hermanas se enteran de esto me matan, Peter no creo, es igual que yo aunque no quiera aceptarlo –decía Edmund con una sonrisa en la cara.

Ingrid solo escuchaba a Edmund, se sentía tan bien con él aunque fueron pocos los encuentros, algo tenía el rey que era más que una simple atracción.

-Creo que tenemos que irnos, lo que si estoy seguro que Peter y Eustace se preguntaran donde estoy, no importa ¿Qué tienes para volverme loco? –exclamo Edmund buscando su ropa para vestirse.

-No sé, nos volveremos a ver –sonriendo tiernamente

-Si tu quieres, solo que esto sea un secreto –dándole un beso para salir de aquel cuarto –pero que no sea aquí de nuevo –mostrándole su hermosa sonrisa

Ingrid termino de vestirse, algo había pasado en ella que necesitaba de Edmund, desde aquel encuentro donde él la beso no dejaba de pensarlo, llego a su habitación, se tiro en la cama y volteando hacia el techo.

-Sera que me estoy enamorando de él –dijo para sí –no puede ser o si –sintiendo coquillas en el estomago.

Quedándose con la duda fue al baño para poder darse una ducha relajante y así pensar mejor lo que había pasado, ya le había enviado informes a su padre de todo lo que acontecía en el castillo y a demás su meta era quedarse con Rilian no podía abandonarla.


Edmund llego al comedor donde todos lo esperaban ya que Peter y Eustace se desesperaron decidieron cancelar la cacería.

-Disculpen se me atravesó… algo –dijo nervioso pensando en lo que había pasado.

-Aja y yo me la creo –dijo sarcásticamente Eustace

-De verdad… si no me creen ustedes sabrán –concluyo haciéndose el ofendido

-¿Y por qué tienes pintura de labios en tu camisa? –pregunto Peter interrogándolo

-De seguro lo que se le atravesó a mi hermanito fue una joven que necesitaba apoyo –decía burlándose Lucy

-jajaja que graciosa –mirándola enojado –mejor no digas nada porque no quiero decir lo que a ti se te atraviesa cuando te pierdes con Rilian –conteniendo la risa –y tu no me digas nada Susan –quien apenas iba a decir algo –mejor déjenlo en que no llegue y que si mañana tenemos tiempo vamos a cabalgar un rato –concluyendo para sentarse a la mesa a comer.

-Bueno creo que estamos listos para cenar solo esperamos a Rilian y Caspian ya que mamá y Liliandil dijeron que iban a hacer unas cosas y no nos acompañarían –decía Peter sentándose para comer.

Después de aquel momento bochornoso, Edmund fue a su habitación pensando en lo que había hecho, no podía sacársela de la mente, algo le estaba sucediendo, algo que no quería pensar. No era posible que además de atracción hacia Ingrid empezara a sentir algo más.


No se como terminara ni cuando

espero y les guste el fic

esto fue mas de Ingrid y Edmund

quien estoy pensando en dejarlos juntos

pero esto va despacio

nos vemos ya que los demas van a estar

mas candentes y romanticos con algunas parejas

gracias nos vemos...