Disclaimer: Ni Fairy Tail, Once upon a time, y las historias de princesas me pertenecen. Lo único que me pertenece es esta historia que he creado sin fines de lucro.


Capitulo V

Snow glows white on the mountain


Pasado. Fiore (Isvan). Muchos años antes de la maldición.

La historia del príncipe de hielo. Una historia de la que no se habla mucho porque el linaje de los Fullbuster no lo deseaba así. Vamos, les contaremos. Mucho antes de que naciera el rey Silver, su bisabuelo tuvo la desdicha de conocer a una hechicera. Y lo peor, se le hizo fácil jugar con ella y enamorarla para luego robarle unas brillantes y hermosas joyas.

Con dichas joyas se presentó un día al palacio y las usó como muestra de afecto hacia la princesa de aquel entonces, a la cual buscaban un esposo para que pudieran ser coronados reyes. La princesa Platinum Fullbuster gustaba de él, pero no sabía de lo despiadado que podría ser el hombre.

No fue sino, cuando Platinum se embarazó tras un mes de su coronación, que una mujer llegó y profanó el palacio. Los guardias intentaron detenerla, pero ella los había congelado en el acto; luego pisó sus cabezas estallándolas cual hielo. El nombre de aquella hechicera es desconocido hasta la fecha, ni el mismo Ser Oscuro estaba enterado de su existencia. Por lo que cuando la hechicera en un acto de ira asesinó a aquel quien la había engañado, y también arremetió contra Platinum, nadie supo que hacer. Y como si sus pies estuviesen pegados sobre el suelo, solo vieron como el antes cabello negro de Platinum se volvía blanco. Sus labios antes rojos ahora eran azules al igual que sus uñas. En susurro, escucharon la voz de aquella mujer con un escalofrío.

Porque esa noche de invierno, mientras la luna llena brillaba más que nunca y las estrellas parecían caerse del cielo sobre unas flores que (milagrosamente) brotaron sobre la nieve, el linaje Fullbuster fue maldecido por la leyenda de La Reina de las Nieves; aquella que fue olvidada y no tenía un reino más por reinar.

Ahora, estábamos diciendo que hablaríamos del príncipe de hielo. Claro que lo haremos, pero antes debemos comprender por qué el pequeño príncipe nació con estos poderes. Porque la maldición que fue lanzada a los Fullbuster fue una gota de hielo de la luna. Por consciente, haría que un legítimo Fullbuster heredara los poderes de la reina en leyenda. Para alivio de Platinum su hijo Gold no los heredó, aunque ella murió antes de poder ver a su nieto nacer. Pero para el alivio de los Fullbuster, Silver (hijo de Gold) tampoco indicó que había obtenido poderes de aquellos. Por lo que aquella maldición pasó a segundo pensamiento. Nadie se preocupó por ella. O eso fue, hasta que Silver y Mika se encontraron esperando al pequeño Gray.

El embarazo de la reina Mika había sido normal en su inicio. Los mareos e insomnios comunes estaban ahí; la madre de Silver quien había vivido para conocer a Mika, le explicó cual estresante había sido su embarazo, así que no se preocupó. Pero al paso del sexto mes Mika comenzó a experimentar resfriados severos. Siempre tenía frío, aún pese a estar arropada con los abrigos más calientes que Silver podía darle; ella incluso podía decir que cada día tenía más y más frío. Y todos estaban preocupados, pero más Silver, quien siempre que la tocaba sentía cual helada estaba su reina. En las noches escuchaba sus dientes rechinar al igual que sentía cual terriblemente temblaba.

Su cabello quizás no se hizo completamente blanco como el de Platinum, pero si Silver comenzaba a acariciar el cabello de su reina podía encontrar unos mechones de ese color. Fue ahí, cuando supo la gravedad del asunto. Y sintió miedo cuando Mika parecía dormir cada día más y más.

No fue hasta que uno de los ancianos del consejo le confirmó su temor; al parecer, Mika estaba sufriendo de la maldición de hielo, y esta estaba reaccionando al bebé en su vientre. Por lo que no fue sorpresa que cuando llegó el momento del parto, la habitación se sintiera congelar. Y con labios azules y la piel más helada y pálida, Mika dio a luz.

El llanto del bebé hizo eco en todo el palacio, y Silver dejó escapar un suspiro que no sabía tenía retenido cuando vio que las mejillas de Mika comenzaron a tomar un ligero rubor rosa. Pues su reina estaba bien, y todo regresaría a la normalidad (la habitación incluso se sentía menos helada).

Pero esa tranquilidad se le fue cuando el médico de la familia real le entregó el bebé a Silver; porque el pequeño estaba frío, demasiado. Esa temperatura no era la de un bebé recién nacido.

Y fue ahí, en ese momento, cuando el príncipe de hielo nació. Tenía el cabello color negro, la piel helada, y una vez vieron sus ojos, estos eran de un gris oscuro.

Y su nombre fue Gray Fullbuster.

Presente. Magnolia.

Es domingo, y Gray ha ido al cementerio a dejarle flores a sus padres. Está un poco nublado y ha olvidado su paraguas, así que si llueve de seguro se empapará. Pero de momento no le importa, en su lugar solo se sienta sobre el césped y comienza a hablarles. Les cuenta como la nevería sigue de pie, y que en una semana irían al pub Rabbit Hole a festejar el cumpleaños de su amigo Loke.

Como ya se había contado en esta nueva y falsa realidad, los padres del joven Fullbuster no estaban a su lado; Zeref había matado sus esencias en esta historia para Gray. Lo dejó sin una familia. Por lo que no es sorpresa que falsos recuerdos aparecieran en la mente del príncipe justo ahora, que está conversando con unas tumbas vacías de Silver y Mika Fullbuster.

Que cruel fue la vida con este príncipe. De tener a unos padres que lo amaban ahora él despertaba solo en una habitación de renta. De tener aventuras navegando por las islas cercanas de Isval, ahora no podía salir de Magnolia por culpa de esta maldición. Y de haber tenido el amor de una mujer quien daría su vida por él, ahora él no la recordaba ni tenía a quien abrazar ni llenar de promesas.

Por la mente de Gray no pasaba la existencia de Juvia. Y todo fue culpa de Zeref y su ansia de poder con egoísmo. Esta versión de la sirenita y su príncipe no había sido de color rosa como la contaban por ahí; había sido cruel.

¿Pero de que sirve hacer lamento en esta narración, cuando Gray no sigue el hilo de nuestras palabras?

—Hey, Gray.

El mencionado volteó a ver quien le había hablado, y esbozó lo que pareciera ser una sonrisa cuando vio a Alzack y Asuka Connell; la pequeña de diez años tenía en sus brazos unos girasoles. Claro, venían a dejarle flores a la mujer quien fue esposa de Alzack y también madre de la niña. Una mujer a quien Gray no logra recordar del todo, pero sabe fue muy bien amada por esos dos. O al menos, esas son las memorias que Zeref a sembrado en todos ellos.

—¿Ahora dejarán girasoles?

—A mami le gustaban mucho las flores, así que le traje las que me parecían más bonitas. —Le respondió Asuka con una sonrisa.

—Habíamos venido temprano porque quería limpiar la tumba, pero cuando me di cuenta habíamos olvidado las flores por lo que tuvimos que regresarnos—suspiró el hombre echando una rápida mirada al cielo. — Aunque creo que con esta lluvia que viene no fue necesario limpiarla…

—¡Papi apúrate, que tenemos que ir a la librería también a encontrar el libro de la tarea para Bisca-sensei!

Y como toda historia aquí dentro de Magnolia, la familia Connell también ha sido modificada. Porque el objetivo de tener todas estas historias reseteadas era no dejar que tuvieran ese y vivieron felices para siempre.

—Ya voy ya voy—dijo nervioso mientras reía. —No te quito más tu tiempo Gray, pero antes…. toma— Gray apenas prestó atención de que Alzack tenía un paraguas en la mano, y que se lo estaba entregando. —Parece que lo necesitarás más que nosotros.

—No te molestes, así estoy bien… además me gusta la lluvia.

El hombre mayor lo miró alzando un poco la ceja: —¿Desde cuándo te gusta?

Gray lo pensó un poco. Pues a su mente no se vino ningún recuerdo de él caminando bajo la lluvia o brincando charcos. Mira que tampoco recuerda si su madre hubiese dicho una vez "¡Gray, métete a la casa, enfermarás!" En su lugar solo veía arena y el mar. Veía lluvia caer sobre el mar y nada más (en eco suena una risa, pero no sabe quién es).

—No lo sé…—responde a su pregunta un poco inseguro. —Supongo que desde siempre.

—Si tú lo dices… pero aun así insisto en dejártelo. Solo dejaremos las flores y nos iremos. Además, no queremos quedarnos sin helados por un tiempo— bromeó un poco y Gray quiso reírse de esa broma, pero solo suspiró y aceptó el objeto.

—Ya que insistes…

Alzack sonrió mientras lo despidió, Asuka con una amplia sonrisa también se despidió de él para ponerse a correr en busca de la tumba de su madre. Y Gray se quedó solo. No sabe si pasaron pocos o muchos minutos. Pero el cielo se nubló aún más, y no se sorprendió cuando sintió una gota de agua caer sobre su nariz.

El paraguas no se abrió en ningún momento, no cuando las primeras gotas cayeron, ni mucho menos cuando sintió toda su ropa empaparse. Al contrario, Gray sintió consuelo estando sentado ahí en el suelo, con el agua del cielo mojándolo.

—Mierda… necesito un trago.


Zeref mordía una manzana mientras firmaba unos permisos para el pueblo. No era más que papeleo que un chasquido de dedos podría tenerlos firmados en un segundo, pero Natsu estaba presente en la habitación; por él no usaría ni la más mísera magia y seguiría esa aburrida tarea.

De vez en cuando lo mira, está ocupado jugando con unas cartas de naipes, o más bien trata de hacer una pirámide y cada vez falla en el intento. Es un poco divertido cuando lo ve hacer pucheros.

Suspira y sigue leyendo, entonces un nombre en los pedidos le llama la atención.

—Oh vaya…

—¿Sucede algo? —preguntó de repente Natsu mirándolo. Zeref negó con la cabeza.

—Nada malo, es un pedido de Legend of the Lamp.

—Ah, la taberna de Gildrats, ¿qué es lo que pide?

Que irónico. Pensó Zeref. Pues él había conocido muy bien a Gildrats y ahora le parecía una ironía total que fuera él quien pidiera cosas. Cuando en otros tiempos, era la gente quien iba a buscar a Gildrats para pedirle; tres deseos para ser exactos. Algunas veces Zeref no sabe como su magia podría moverse, pues cuando lanzó la maldición no pensó en donde quedaría parado cada personaje de este juego macabro, pero vaya que disfrutaba estos resultados.

No veía nada de amor verdadero por las calles, y eso lo hacía inmensamente feliz. Incluso recuerda con una sonrisa como Cana, la hija de Gildrats, se la pasaba de pleito con él. No era necesario ser un genio (sin intento de broma) para acertar cual arruinada estaba esa relación. Zeref incluso apuesta, que están a una discusión de que Cana abandone el hogar Alberona.

—Piden moverse aquí al pueblo, quieren dejar la playa… pero creo que declinaré su petición.

Natsu lo miró confundido.

—¿Y por qué…? Yo creo que estaría bien tener la taberna por aquí, no todos encontramos el Rabbit Hole como buena opción para tener tragos.

—Piénsalo de esta manera. No tenemos mucho entretenimiento en la playa. Lo único que tenemos en el muelle es esa taberna y una pescadería—hizo al lado la petición de Gildrats. —Además si la quitamos y recolocamos en la calle principal… esa gente podría causar problemas.

—No te entiendo.

Zeref suspiró.

—La gente que va a un pub, y la que va a una taberna son muy diferentes. No pienso mezclarlos.

Su comentario sonó grosero y discriminativo a oídos de Natsu, quien molesto le dijo que él no pensaba lo mismo y se salió de la oficina. Zeref no se molestó en seguirlo. Sus palabras no habían sido para ofender a los amigos de su hermano, Zeref sabía cuál cruel era el mundo para aquellos que eran diferentes.

Más bien, lo único que quería era que cierta sirena y bestia no pasaran tiempo con los otros residentes del pueblo. Ya tenía mucho con Gajeel caminando por las calles en la oscuridad y haciendo amistad con la estación de policía; no tenía idea de qué podría pasar si Juvia se llegase a topar con otros que no fuesen Cana y Gildrats.

Porque una parte de Zeref tiene miedo. Su magia no se siente tan poderosa como antes y eso lo aterraba. La barrera alrededor del pueblo lo drenaba cada día que pasaba, al igual que el mantener aquellos falsos recuerdos en las cabezas de todos.

Por lo que Zeref tiene miedo de que un día, con una sola mirada, personas comiencen a recordar aquellas vidas que les arrebató.

Y lo peor, es que cada vez su oportunidad de volver a ver a Mavis, se desvanecía más y más. Como diría una voz venenosa en su cabeza: toda magia tiene una debilidad y límite de tiempo. Su cuerpo tembló, y por un momento cerró los ojos. Necesitaba pensar; y tratar de buscar unos ojos verdes en su memoria.

Mavis. Mavis. Mavis.

—Hey, Zeref.

El alcalde abrió los ojos mirando a Natsu, quien había regresado y miraba a su hermano preocupado.

—¿Estás bien?

Cuantas ganas tenía de decirle que no y contarle todo lo que te tenía. Pero hacerlo solo traería los recuerdos de vuelta a Natsu. De ser así, lo perdería para siempre.

Y eso era algo que Zeref no soportaría.

—Sí, es solo que leer mucho me ha dado una pequeña jaqueca. Creo que regresaré a la casa a descansar.

—Oh bueno…—se rascó la cabeza. —Lo que sucede es que Gray me mensajeó y preguntó si quería ir por unos tragos, pero si quieres puedo ir contigo a casa y-

—No te preocupes, sé muy bien lo aburrido que estás y salir con tus amigos es bueno— le interrumpió Zeref con una falsa sonrisa. Porque odiaba que Natsu pasara tiempo con esos. Pero si quería que en este mundo su hermano siguiera sonriendo dejaría que tuviera las amistades que quisiese.

Excepto una, claro (aquella durmiente que busca solo quedarse con el corazón de Natsu).

—En ese caso me voy, pero si necesitas algo me llamas.

Y así se fue. Y por segunda vez en el día, Zeref pensó que la vida era irónica.

¿Por qué en qué historia podrías ver, a un príncipe de hielo siendo amigo de un dragón de fuego?


En la taberna, Gildrats veía a Juvia limpiar la barra. Le había dicho que no era necesario que lo hiciera, pero la muchacha que su hija había encontrado en la playa siempre le decía (o en su caso, escribía), que era lo menos que podía hacer tras su bondad de dejarla quedarse con ellos. El hombre, de pasados los cuarenta, siempre se preguntó que fue lo que hizo que Cana le quisiera dar techo a esa muchacha; aquella quien solo poseía un nombre. No tenía pasado, siquiera alguien a quien llamar familia, no había nada de ella.

Sin embargo, pese a eso, ella no le generaba desconfianza alguna.

Era extraño, incluso siente que se le hace conocida; de qué lugar eso no lo sabe. Pero por le momento eso no lo debe de preocupar, pues mientras mira la lluvia caer, piensa en que otra vez Cana se había salido sin darle un aviso siquiera.

Iba a empezar a quejarse de que su hija ya no lo respetaba y esas cosas, cuando vio a Juvia sentarse junto a él a observar aquella lluvia. El cielo es gris y el viento es fuerte, se nota con solo mirar hacia afuera y ver las olas danzar. Se siente un poco de frío también.

—¿Sucede algo, Juvia-chan?

Ella niega con la cabeza. Mientras se pone a escribir sobre su pizarra.

"La lluvia… le trae recuerdos a Juvia." Su plumón hace una pausa. Y Gildrats se pregunta porqué la sonrisa que está haciendo se ve así de triste. "Unos recuerdos muy hermosos."

Pasado. Fiore (Isvan). Años antes de la maldición.

La vida de Gray dio un giro drástico cuando cumplió catorce años de edad. Uno diría que lo que cambió la vida de este príncipe fue que, cuando apenas tenía sus cuatro años congeló por primera vez la pared de su habitación; avisando así a sus padres que sus poderes habían despertado. Pero no, el que sea llamado el príncipe de hielo no cambió por ese momento su vida.

Todo ocurrió, cuando estaban navegando un área cercana a Isvan en el barco de Silver. El rey había querido ir personalmente a unas islas cercanas a buscar algunas piedras que pudieran servir para comerciar a reinos vecinos. Con él iba Gray, pues quería que desde pequeño aprendiera a manejar el bienestar del pueblo y sus intereses.

La isla más cercana había sido Phantom. Era una isla con arena blanca y muchas cuevas, a las cuales podías llegar tras pasar el frondoso bosque que tenía. La temperatura era húmeda y helada, por lo que los tripulantes rápidamente sacaron abrigos para que no los pillara una enfermedad. De fauna no había de que preocuparse, aquella isla no era muy conocida por tener animales; o al menos no unos que pudieran matarlos en un parpadeo.

Silver se aseguró de que Gray estuviese abrigado también, más este le dijo que no era necesario, pues no era como si él pudiese sentir frío. El rey se carcajeó y le despeinó el cabello, diciéndole que si quería podía pasear por la playa de la isla, pues piensa que si él se adentra podría hacerse daño. "Incluso podrías encontrar un tesoro enterrado." Le había dicho cuando su hijo estuvo a punto de quejarse. Claro que no lo había dejado solo, con él estaba la hija de su mano derecha y su aprendiz; en pocas palabras, Ultear y Lyon (aunque Gray no se tragaba del todo a esos dos adultos).

—Gray-dono, tenga cuidado— le había dicho Ultear cuando lo vio bajar del barco sin precaución alguna. Ella tranquila bajó los escalones para seguir al pequeño príncipe.

Y es aquí, cuando la historia del no muy conocido príncipe de hielo comenzó. Es aquí cuando comenzó el había una vez; justo ahora que vemos a Gray recogiendo almejas y buscando alguna perla escondida. La historia nos cuenta que una vez el príncipe ayudaba a su padre a su manera, buscando piedras preciosas en las almejas. Su historia nos dice que un objeto brillante le llamó la atención y rápidamente comenzó a escarbar en la arena, atrayendo la atención de los dos miembros de la tripulación que lo acompañaban.

Dicho objeto era una cadena con un dije, el cual Lyon reconoció al instante y rápidamente se colocó frente a Gray. Sacó su espada y se puso en estado de alerta. En la siguiente parte de la historia, se dice que lo que encontró Gray era un emblema de los piratas de Deliora; y este último apareció frente a ellos con una sonrisa burlona.

Ultear y Lyon lo habían atacado al instante, y este último le gritó al príncipe que se fuera a esconder; y por primera vez le obedeció y corrió en el bosque (por un segundo pensó en ir de nuevo al barco, pero ese sería el primer lugar en que lo buscarían). Y conforme Gray fue corriendo el cielo se nubló, y sintió como el cielo dejó caer una primera gota sobre su cabeza, luego sus manos, sus dedos, hasta que lo empapó por completo. Sabía que debía de regresar a ayudar a aquellos dos, con sus poderes él podría ayudar, pero recuerda que sus papás le dijeron que era prohibido que alguien más los viera; y si Deliora conocía de sus poderes, nada bueno saldría.

Al menos a este punto seguramente alguien de la tripulación regresó y los está ayudando. Pensó para darse consuelo mientras se detenía para agarrar aire, la lluvia no era muy fuerte, por lo que aún veía donde estaba.

Tal vez pudimos regresarnos para ver la pelea entre los tripulantes, Deliora y sus piratas, seguramente les habría gustado, pero esa batalla no contribuiría en nada a esta historia; no directamente. Porque de no haber sido por esos piratas Gray no habría entrado al bosque, de no haber sido así, tampoco habría llegado a aquel río que está cerca de donde ahora está agarrando aire. Pero, sobre todo, su historia no había comenzado.

Porque entre el sonido de la lluvia y el de su propio corazón latiendo en desesperación, el pequeño príncipe había escuchado algo moverse. Fue entonces ahí, que otro personaje se introdujo en esta historia. Gray la encontró detrás de una roca, estaba amarrada con cuerdas… y tenía una cola de pez.

Fue bajo la lluvia, cuando él vio por primera vez a Juvia; la historia del príncipe de hielo y su sirena, comenzó.

Eran pequeños, solo tenían catorce años; apenas eran unos críos. Pero eso no le importó al destino cuando los hizo conocerse. Juvia mirándolo asustada pues aquellos piratas la habían dejado en ese estado, y Gray impactado por ver una criatura como ella. Y este encuentro, al igual que el de Natsu y Lucy, marcó para siempre el destino de Fiore.

(porque el amor verdadero, era algo que el Ser Oscuro no soportaba ver).

Los cuentos dicen que fue la sirena quien rescató al príncipe, siempre se cuenta eso. Pero en esta versión fue el príncipe quien se armó de valor, y ese gesto quedaría siempre grabado en el corazón de la sirena. Quien veía como ese chico humano se acercaba a ella y con sus manos agarraba parte de las cuerdas. Gray por su parte no sabía que estaba haciendo, incluso pensaba que quizás se había golpeado la cabeza, porque no creía que enfrente de él había una sirena. Que ella era real y no un mero cuento. Pero luego piensa, si él tiene poderes mágicos que lo ayudan a crear cosas de hielo, ¿porqué ella no puede ser real?

Pese a la advertencia de sus padres, Gray comenzó a congelar las cuerdas ante la sorprendida mirada de Juvia, y estas rápidamente cayeron en trozos en el suelo liberándola. Por un momento ninguno se mueve, no dicen nada. Él trata de asimilar que lo que ve no es más un mito, y ella aún está atónita de que haya un humano con magia por esos lugares.

Pero Gray es curioso, y al instante hace la primera pregunta.

—¿Eres… una sirena?

Ella sale de su sorpresa, mientras trata de escapar arrastrándose hacia el río.

—¡Espera!, ¡No te haré daño!

Y pese a que apenas lo conocía, aunque esa era la primera vez en la vida de Juvia que ella lo veía le creyó. Porque, aunque Juvia no lo supiera, había nacido para confiar y creer siempre en Gray.

Y Gray Fullbuster, había nacido para siempre proteger de su sirena.

Presente. Magnolia.

En la librería, Asuka Connell leía un libro.

Quizás podría ser algo insignificante, un dato que no nos debería de interesar. ¿Qué interés tenemos de saber que esta pequeña niña está leyendo?, ¿Y porqué nos molestamos en narrar lo que ahora está sucediendo?

El destino trabaja de distintas maneras, y en este momento, Asuka tenía entre manos el universo. Sus ojos leían entradas a otros mundos y su corazón está conociendo buenas almas que no merecían sufrir. Pero la niña tiene diez años y no comprende muchas cosas, para ella son solo historias. Pero vaya que estas le encantaban.

Y que Asuka estuviese leyendo este libro, era solo un error por parte de Zeref. Porque el alcalde no había quemado por completo aquellos cuentos de hada como creyó. No había buscado en cada hueco si quedaba alguno. Vamos, ni Levy que es la que mueve esa librería sabía de su existencia.

Pero Asuka lo había encontrado, y con ello sin querer en una parte del pueblo alertó al Ser Oscuro, quien sintió un escalofrío sin saber por qué.

Porque ella tenía el corazón de muchas vidas en sus manos.

—Asuka-chan, ¿encontraste lo que buscabas? —le preguntó su papá, y ella sonrió asintiendo.

—¡Es un libro muy bonito papi! — y como pudo le explicó de que se trataba la historia.

Una princesa enamorada de un dragón. Un príncipe de hielo y su sirena. Una inventora hermosa y un hombre de metal. Un país de las maravillas. Un genio y su familia. Una doncella pierde zapatillas y un cazador. Una chica de caperuza roja y su hermana amante de manzanas… y una muchacha de largo cabello dorado escondida en una torre.

—Y hay muchas otras historias papi, ¡estoy segura de que a Bisca-sensei le gustará!

Alzack sonrió.

—Estoy seguro que sí. ¿Y cómo se llama el libro?, jamás había escuchado de una historia como esa.

Asuka cerró el libro y le enseñó la portada a su papá.

—Se llama Érase una vez.


The wind is howling like this swirling storm inside

Couldn't keep it in, heaven knows I've tried


Notas de autora:

Llegamos a una pequeña parte de la historia entre Gray y Juvia y nos adentramos más en la mente de Zeref. Como se leyó su magia no dura para siempre y esta lo va agotando. Como se dice por ahí: toda magia tiene una debilidad. Creo que ya pillaron que personaje es nuestro Gildrats, a que sí 😉 La historia se seguirá desenvolviendo y más personajes irán apareciendo, al igual del porqué fueron afectados por la maldición.

Sigo aquí siendo atacada por mí misma por todas las escenas que se aproximan de mis otp en esta historia y que ya quiero llegar a ese punto para que las lean (no desesperen con el Elfever, pronto aparecerán, además ya tuvieron una pequeña mención por parte de Asuka, si la encontraron que padre).

Cada vez se sigue mencionando más y más a Mavis. Más adelante contaremos su trágica historia con Zeref, ya saben que persona es ella, ¿cierto?

¡Gracias por sus reviews y seguir leyendo esta historia! Any-chan15, AHSLYFT, Liraz D. Nightray y Satzuki rainxice (cariño puedes tardarte en leer todo lo que quieras, esta historia no ser irá y seguirá adelante para darle más drama a tu vida).

Próximo capitulo: Arabian nights

Looop

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