Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a lovelovelove22, yo sólo me adjudico la traducción.


Mi beta es StephMidnight


BPOV

"¿Jake? Soy yo, Bella", saludé, balanceando mis piernas de adelante hacia atrás.

"¿Bells? ¡Qué bueno volver a oírte! Me enteré de que Charlie pasó el fin de semana contigo", su voz se suavizó al instante, y sonreí.

Jacob siempre ha sido alegre y cálido, ese era uno de los muchos motivos por los cuales era un amigo tan querido. "Sí, lo hizo. Él y Edward parecieron llevarse muy bien. De lo que tengo que preocuparme ahora es de Renée", respondí despreocupadamente, levantándome para ir a verme en el espejo.

Mi rostro aún estaba algo enrojecido. Sin embargo, eso no me distrajo de notar el gran chupón en mi cuello, justo debajo de mi oreja; y otro en la parte superior de mi seno derecho. Realmente no sabía si sentirme excitada o enojada por esas feas marcas en mi piel.

"Oh. ¿Conoció al novio, eh?", cuestionó Jacob, su voz se volvió plana. El sonido me sacó de mis pensamientos obscenos, haciendo que me sonrojara.

"De hecho, sí, lo hizo", respondí, molesta ante su repentino cambio de humor. "Nos quedamos en casa de Edward durante el fin de semana", me sentí algo mal por restregarle nuestra relación en la cara, pero Jacob debía asimilar que me encontraba en una relación seria y duradera; y que no estaba enamorada de él.

"Estupendo. ¿Necesitabas algo en especial?", preguntó, nuevamente con voz apagada.

Suspiré, la esperanza que tenía de tener una buena conversación con mi mejor amigo desaparecía junto con su buen humor. "No, creo que no. Nos estamos viendo, Jake", contesté suavemente, y, luego, lo único que oí fue el tono de llamada. Suspiré, cerrando mi teléfono y dejándolo sobre la cómoda.

A veces, desearía que las cosas no fueran tan complicadas.


En la tarde, Annabelle y yo estábamos sentadas en el sofá, planeando qué ordenar para cenar, ya que Edward estaría trabajando hasta pasada la medianoche. Había intentado cubrir los chupones, pero noté cómo Annabelle los observaba fijamente, por lo que agaché mi cabeza para esconderlos un poco mejor.

"Hey, Bella… ¿puedo preguntarte algo?", inquirió repentinamente. Asentí, un poco sorprendida. "No puedes contarle a mi papá, ¿de acuerdo?"

"Sí, de acuerdo. Lo prometo", contesté, sintiéndome curiosa al instante.

Entrelazó sus dedos pulgares, dando golpecitos con el pie en el suelo. "Quería preguntarte sobre los besos", soltó. Mis ojos se abrieron como platos.

"Um… ¿qué sobre ellos?", cuestioné, sintiendo cómo se sonrojaban mis mejillas.

"¿Qué se siente? ¿Es díficil? ¿Cuándo fue tu primer beso? Eso que tienes en tu cuello, ¿son chupones, cierto? ¿Duelen?", Annabelle seguía y seguía, con sus mejillas también sonrojadas. "Me siento demasiado incómoda para hablar esto con mi mamá o incluso con la tía Alice… y ya debería saber de estas cosas. ¡Tengo trece años y no sé nada sobre besos!"

"Está bien. Una por vez", me reí, nerviosa. "Se siente maravilloso. La sensación de compartir algo tan íntimo con otra persona, corre por tu cuerpo como una corriente eléctrica. Te produce un… hormigueo. Con la persona correcta, se siente como si te estuvieras derritiendo, alejando todo tipo de tensión", contesté, totalmente consciente de que estaba hablando de manera un poco soñadora. "Y no es difícil. Al principio, es un poco extraño, pero luego sucede de forma natural".

Los ojos de Annabelle se tornaron soñadores y sonrió relajadamente. "¿Y tu primer beso?", preguntó, curiosa, acercándose un poco más a mí.

"Bueno… fue con mi novio de la secundaria, tenía dieciséis años", le conté, intentando mantenerme indiferente. No me agradaba la idea de pensar en besar a alguien que no fuera Edward, especialmente cuando el novio en cuestión era Jacob. "Y, para ser sincera, no fue nada súper especial. Un día, estábamos caminando a casa desde la escuela, y él me besó. Como dije, no fue maravilloso; pero fue especial, de cierta manera. El primer beso siempre lo es".

"¿En serio?", cuestionó Anabelle, asentí. "¿Qué hay de esos chupones?", preguntó con una sonrisa maliciosa, señalando mi cuello. Me sonrojé y volví a bajar la cabeza, levantando mi mano para tocar mi cuello. "Sé lo que son… pero, ¿cómo te los hiciste, exactamente?"

Estaba tan colorada como yo, pero todavía no había titubeado. "Em… el chico está besándote y entonces como que… eh, succiona tu cuello. Se siente muy bien", dije, intentando obviar los detalles, considerando que Edward es su padre.

Annabelle me estudió por un momento, y luego estiró su mano para tocar el chupón en el hueco de mi garganta. "¿No duele? Pareciera que sí". Me encogí de hombros, pasando mi mano sobre él suavemente.

"A veces sí, pero Edward- quiero decir...", hice un silencio, intentando reformular mi respuesta. "No siempre, depende de qué tan bien bese el chico".

"¿Mi papá besa bien?", preguntó Annabelle, y luego se llevó las manos a la boca.

"¡Annabelle!", exclamé. Ella se encogió de hombros, haciéndome señas para que respondiera la pregunta. "Si, besa muy bien", admití finalmente, haciendo que Annabelle riera. "Es el mejor".


Nota de traductora: Si me dejan un review, me comprometo a que Edward les vaya a dejar un chupón a cada una de ustedes ;)