V Asalto: Genocidio

El olor le despertó y quedo un poco ciega por el sol en punta sobre su cabeza. Pestañeando rápidamente detrás de las vendas para enfocar sus ojos, alargando sus miembros entumecidos y olfateando el lugar donde provenía tan peculiar olor. Solo tuvo que girarse un poco sobre sí para ver al sujeto a poco metro de ella, mirándole con unos ojos castaños brillantes y el rostro curioso en un mohín. En sus manos un plato para tan curioso olor.

— Soy Jorking, senescal de este castillo- informo dando algunos pasos y pasándole el plato. Ella notó que le temblaba un poco el pulsó, pero acepto agradecida el plato.

Lo recordaba brevemente cuando había saltado frente a Asha, el sujeto se había puesto delante del bastardo con tal de protegerlo.

— Shayr- respondía ella y se bajo un poco la venda para beber de tan llamante sopa.

— ¿Sin titulo?- pregunto curioso.

Ella bajo un poco el plato, negó y lo miró detenidamente ya que se había sorprendido bastante. El sujeto no debía de ser muy mayor, o caracterizaba una edad bastante poco concreta. Pero su rostro no estaba surcado por líneas de maldad y tenía un rostro de parsimonia que parecía bastante inconsistente con su fachada a la hora de proteger.

— Pero… ¿Comandante no? De la familia Sions, todos conocen tu nombre y la prole de tus soldados. ¿Cómo no va a tener un titulo?

Ella al no poder hablar ya que su voz era femenina le miró solo un poco más, termino de comer disfrutando de la agradable sopa que le ayudo a su estomago famélico y volvió a tapar su boca con las telas.

— Fui alguna vez. Ahora no- respondió y se dispuso a poner en pie para estirar los músculos.

Hubo un olor efímero, pero tan potente que su cuello casi se rompe al girar la cabeza, se acercó aun entumida hacía el otro lado de la celda, hacía donde se escuchaban a los soldados forcejeando, preparando sus ejercicios matutinos. La piel se le erizo y sus dedos se enterraron con fuerza en las tablas. Aquel olor, aquel olor era de Sandrua.

Noto que los guardias a su alrededor se movieron inquietos, por el refilón vio que Jorking miraba hacía donde provenía el olor y el rostro le cambio.

Sandrua, y si no se equivocaba otro olor era de Janiel, uno de sus soldados más jóvenes.

¿Qué estaba pasando? ¿Que hacían esos dos allí? ¿Que estaba pasando? ¡Maldita sea! ¿Habría pasado algo? ¿Le habría ocurrido algo a él? La desesperación comenzó a invadirle. Pero no, Sandrua no seria tan inconsciente para dejarse atrapar, era ilógico. ¿Qué estaría tramando? ¿Que estaría pasando?

Los rumores se habían alzado con rapidez y ella se moría de vergüenza mientras sus manos intentaban seguir cociendo las dichosas ropas del señor- un acto horrible, porque ella no era buena en ello, tenia todos sus dedos llenos de heridas— Habían ya pasado varias horas desde tal acto, y pronto se serviría la cena lugar donde solo quería morir de vergüenza, porque era pésima para resguardar sus emociones, y aun si esas emociones eran tan fuertes.

Annex, la mujer que llevaba la casa estaba un poco más allá mirándole con ojo crítico y dando una que otra orden de vez en cuando llenando con frío aire el lugar. Quería irse de allí, quería dejar que su maldito corazón dejara de latir cual loco por solo pensar en el estúpido beso.

Había tenido que pellizcarse dos veces en lo que inconscientemente sus dedos habían tocado sus labios recordando el picor, y el calor que le había embargado luego de tan horrible suceso. Y ahora, porque una sirvienta le había visto salir de la habitación del Lord, todo el mundo parecía hablar de ello sin importarle si ella escuchaba o no. Se sentía tan abrumada, ¿Por qué su hermano no hacía algo? ¡Maldita sea!

— Hoy trajeron a dos hombres de vuestra casa- soltó de pronto la mujer concentrada en su bello tapiz. Ella le miro asombrada.

— ¿Hombres? ¿Quienes?

— No lo sé, pero los soldados hablan de ellos, se encuentran afuera, enclaustrados en las vigas de pie. Tal ves si tú les ordenaras que hablaran tendrían que dejar de sufrir el malestar.

Eso le puso los nervios de punta y dejo los implementos de lado mientras corría hacía la entrada. Algunos guardias que estaba cerca se movieron nerviosamente, ya que ella no tenía poder de acercarse a la entrada, pero solo fue unos segundos en lo que pudo apreciar a Janiel y Sandrua parados y temblorosos enjaulados en medio del patio sin protección alguna; cuando la mano salió de la nada, le agarró del brazo y la jaló hacía atrás. Era el vampiro, ella siseo mientras se quitaba la mano de encima y se le retorcía todo dentro de ella al recordar a sus dos hombres.

Ella sabía que otros habían sido atrapados, siendo esclavos pero no maltratados lejos de su vista, ya que trabajan en el foso del castillo. Pero Janiel y Sandrua eran conocidos cercanos de Shayr y por lo tanto de ella, ambos aun estaban en el castillo D´vanchi cuando ellos escaparon, ¿Qué estaba pasando? ¿Que había sucedido?

— ¡No me toques!- soltó luego enojada- ¿Por qué mis hombres están allí? ¿Por qué los tenéis allí a pleno sol?- pregunto nerviosa. El vampiro le miró con sus ojos negros calándole hasta el alma.

— Porque ellos se los buscaron- le respondió.- volved a tus quehaceres- le soltó con un bufido burlón. Ella sintió que le hervía la sangre, se mordió los labios y se le fue la sangre a la cabeza.

— Maldito chupador de almas- siseó bajito para que solo él le escuchara- solo deseo que tu muerte sea lenta, lenta y tortuosa bajo el sol que nos acobija. Deseo que tu cuerpo se convierta en cenizas y tu alma sienta la libertad solo unos segundos antes de sufrir toda la eternidad en el infierno.

La maldita chiquilla le estaba alterando más de lo necesario. Podría haberle abofeteado, pero le podría haber rotó la mandíbula con solo tocarla, su mano se dirigió hacía su cuello apretando levemente. Esta soltó un grito ahogado y sus ojos dorados le miraron con miedo y valor a lados iguales, levanto su maldito mentón y cuando él se acercó ahogándola bajo su yugo. Le siseo cual demonio del infierno.

— Silencio- susurró cual viento helado- si llegó a morir, me llevare a tu licana conmigo y lo disfrutare….

— ¡Taillo!- la voz provino desde la puerta, pero él no se movió mientras veía a Witkim mirarle con ojos asombrados para luego parecer horrorizado mientras observaba a quien tenía entre sus manos.- ¿Qué sucede?- pregunto hablando lentamente, y él rodo los ojos soltando a su viperina dama.

— La mujer parece muy interesada en los hombres atrapados.

Witkim se acercó con el rostro crispado, le envió una mirada extrañada que él ignoro, agarro a la humana de un brazo y aunque hubiera dado la mitad de su alma para seguirlos solo los pudo ver desde la protección del salón al verlos salir.

Llegar frente a sus dos hombres, insolados, con los rostros perlados y los cuerpos temblorosos hizo que se le pusieran los ojos lagrimosos. Ellos no merecían un trato tan despiadado. No sus hombres, que eran los mejores. Fue Janiel, con su rostro joven y una barba maltrecha quien le miró asombrado.

— Lady Asha- susurró con la voz enronquecida.

— Sácalos de allí, sácalos de allí.

— Sueles pedir mucho- replico el hombre mientras ella intentaba dar un par de pasos, pero el sujeto le clavo la mano en el hombro reteniéndola el contacto le puso los pelos de punta.- ¿Qué me darás cambio esta vez?- pregunto con voz sedosa cerca de su oído.

Ella se puso fucsia de rabia y vergüenza. Sus ojos miraron los ojos desenfocados de Janiel. Notó que Sandrua levantaba la mirada y luego la bajaba hacía la cicatriz en forma de media luna en la mano.

— Trae a Shayr al comedor, y a ellos, y ellos hablaran.

— ¿Y porque lo harían?- preguntó el sujeto. Ella le miró con rabia. ¿Por qué hacía esto? ¿Por…. si ya había pasado el tiempo?

— Ellos lo harán.

— Lo haremos- soltó esta vez el mayor con los ojos llenos de una sabiduría, de un entendimiento que solo Shayr eran guardián.

Pasaron solo unos segundos hasta que el bárbaro asintió. Le agarró una mano y jalándola la llevo de vuelta al salón donde el asqueroso vampiro aún miraba interesado.

— Necesito que traigas a tu juguete, cuando caiga la noche. Los hombres hablaran.- el vampiro solo asintió mientras se alejaba.

Fue inesperado el movimiento que hizo el bárbaro luego. Le agarro ambos brazos y la jalo hacía arriba, quedando casi nariz con nariz y sus alientos entrechocados le puso la piel de gallina.

— Sea lo que sea, por lo que vuestro hermano allá enviado a esos espías, ten por seguro que se me esta haciendo muy difícil dejaros ir.- y diciendo eso, la soltó y se alejó dando ordenes.

A ella le temblaron las piernas con el corazón errático por lo dicho. Maldito…. Maldito bárbaro.

La noche ya había caído cuando fueron por ella. No fue el vampiro, si no Jorking quien al parecer soberanamente abrumado por ponerles las cadenas la llevó hacía el salón, que estaba a rebosar de humanos ya comidos e intrigados por los dos soldados meditabundos en medio del salón.

Su bestia pegó un saltó de malestar al sentir al vampiro tan cerca quien se apodero de sus cadenas con una mueca altanera que ella paso por alto ya que sus ojos fueron de inmediato a sus hombres que yacían sobre sus rodillas en el centro de la habitación. Y pegó una acelerada cuando vio a Sandrua, pero el vampiro le retuvo con fuerza jalándola hacía una de las paredes.

Fue doloroso ver a sus dos hombres que le miraron con grandes ojos asombrados y una abrumadora vergüenza se cernió sobre ella cuando noto la piedad en sus ojos, la angustia y la vergüenza.

En el bullicio que se abrió en el lugar al verlos a todos ella pudo apreciar las palabras de Sandrua mientras ocultaba sus labios con su cabello.

"Bien a salvo, feliz. Es un hombre ya"

Aquella noticia fue como un bálsamo que sano sus heridas. Si él estaba bien, ya no importaba nada ya.

— Estamos todos presentes, hablad- ordeno el bárbaro mientras el silencio en la habitación se hacía palpable. Ella busco con la mirada a Asha quien parecía tremendamente nerviosa.

Sufrió un latigazo de malestar por recordar lo que ese bastardo le había hecho a su señora. ¿Estaría bien? ¿Habría sido muy traumático? Había escuchado, no muy claro pero si preciso las burlas que se habían levantado por algunos actos en que su lady y el bárbaro habían estado involucrados. Lo mataría. Lo mataría por lo que le hizo a su señora.

Un efluvio acido le puso en contacto con la realidad, en los dos cuerpos allí arrodillados, cabizbajos como si miles de kilos tuvieran encima. Un mal presentimiento se alzó en su cuerpo y miró una vez más Asha, pálida como si ella también sintiera que algo malo había pasado, algo realmente espantoso se alzó en el lugar, como una nube gris de dolor. Se puso inquieta y se enderezó en toda su postura. El vampiro, quien ahora atrás suyo tenía las cadenas de sus grilletes se puso en alerta.

— Hablad- ordeno brevemente Asha cuando el silencio se hizo aun más espeso.

— Luego de vuestra huida- la voz era de Janiel, quebrada y abrumada, alzo sus ojos y había un brillo de pesar, rabia y dolor- vuestro hermano, miladi…. Vuestro hermano, Lord Shoys enloqueció…

— ¿Qué?- pregunto Asha abrumada.

Y ella lo sintió, algo oscuro. Su corazón comenzó a latir como loco. Algo había pasado, algo realmente malo. Miró al vampiro detrás de él que con ojos negros le miro entrecerrando el cejo. Sus manos se movieron nerviosas en los grilletes. Él también podía sentirlo, aquel malestar que irradiaban los dos hombres era algo más que una simple golpiza propinada por el hermano de Asha.

¿Qué había ocurrido? ¿Que paso?

— Lo sentimos, mi capitán- la voz del chico se quebró por completo mientras le miraba.- lo sentimos de verdad… no pudimos, no pudimos…. – la voz del chico se contrajo y ella dio un paso en el vano intento de que siguiera hablando.

Sangre, dolor. Asesinato se olía en el aire.

— ¡Mi lord! ¡Milord!- entro en aquel momento un viejo escudero con una bolsa ensangrentada y una carta.- un mensajero de los Sions a botado esto a medio camino y huido cual perro.

Sangre, muchas sangres, mezclas… asesinato.

Dio un paso para apremiar a sus hombres a que siguieran hablando, pero el vampiro le retuvo.

— Es de vuestro hermano- soltó el bárbaro con el rostro contraído. No había que ser un genio para saber que aquello en la bolsa era sangre. El estomago se le hizo un nudo y la respiración se le acelero aun más si fuera posible. El vampiro tensó más las cadenas, ella miró a sus dos perturbado soldados

— Quedaos tranquila- le escucho susurrar. Pero fue el sonido de asco del bárbaro lo que le hizo tomar atención. Fue Asha quien le quito de las manos la bolsa y la abrió asustada.

— ¡No!- negó el hombre, pero la muchacha soltó la bolsa cual plaga y su piel se puso enfermiza mientras se llevaba las manos a la boca para callar el grito.

La bolsa ensangrentada, cayó a tierra mostrando el interior.

Fue como una maldita sacudida de asco y presión. Todo a su alrededor de apago, centrándose en lo que había ahora frente a sus ojos. Un frío glacial la invadió mientras notabas las tiras de piel, tiras de pieles podridas pero aun con la imagen de la luna a medio llenar. Pedazos de pieles humanas rasgadas y envueltas. Decenas. Todas…. Todas diferentes.

— Los asesinaron- habló Sandrua mirándole con tanto dolor y rabia en sus ojos- a todos vuestros soldados, milord. A cada uno de ellos, a cada uno de ellos que se resistió a seguir las órdenes de Lord Bakhu, a todos.- la voz del hombre se consumió, como su propio aire.

No podía ser, no podía…. No. Sus soldados eran dos centurias. Sus soldados eran los mejores.

— El trajo hombres del sur, tres centurias y aun más en camino…. Aquel demonio no podía aceptar que nosotros, vuestros hombres nos resentíamos bajo las órdenes de su capitán. Nos cercó fuera del castillo D´vanshi. Allí solo algunos pudimos escapar.

Sus hombres. Sus hombres…

Negó con lágrimas en los ojos, con un dolor tan hondo en su cuerpo. Ella conocía a cada uno de sus hombres, ella había tomado atención en cada uno de ellos. Ella les había entregado sus mejores posiciones en sus mejores condiciones. Sus hombres eran casi una familia.

— ¡No!- negó e intento acercarse a la bolsa allí. No podía ser real. ¡No lo era! Un sueño, aun deliraba de fiebre. Un maldito sueño.

Sus hombres asesinados. La marca de su poder, aquel bastardo, aquel bastardo había matado a sus hombres.

— ¡No!- volvió a negar. Escucho los sollozos de Asha quien se abrazaba y miraba la bolsa aun a sus pies traumatizada por la verdad.

Sus hombres eran los mejores. Hombres buenos, leales, hombres fieles y honorables. Sus hombres…

Miró a Taillo quien parecía demasiado impresionado como él mismo.

Asesinado, el maldito loco había asesinado a la elite de guerreros más poderosos de la región. El maldito loco le declaraba la guerra por haber "importunado" en sus labores, le "regalaba" a la su hermana cual esclava, le daba de regalo a él y a su pueblo, la sangre de un montón de infieles.

El grito del licano le puso la piel de gallina mientras lo veía caer frente a los trozos de pieles. Escucho sollozar a Asha y en un acto puramente instintivo la agarro y la obligo a no seguir viendo, apoyando su cabeza contra su hombro, reconfortándola aunque fuera con su presencia. Su cuerpecito temblaba, su respiración estaba tan desnivelada que se ahoga en sus lágrimas.

El licano, por primera vez, lo veía completamente destrozado allí de rodillas negando mientras veía las pieles de sus soldados asesinados, murmurando en un idioma antiguo, llorando por sus hombres asesinados tan brutal y cruelmente. Y Taillo un poco más allá parecía igual de horrorizado.

Esto no debía de haber sido así, esto no debía de haber sido una matanza sin justificación, y ahora, aquel loco le declaraba la guerra, aquel loco que mataba a los suyos, regalaba a su familia y no tenía ni un respeto por la vida humana, no debía estar con vida.

— No merece vivir- susurró contra la muchacha, hablándole en le oído mientras cada vez más sus lagrimas ahogaban sus lamentos.- no merece seguir en pie. Dame tu consentimiento, solo dilo una vez, solo una y lo destrozare por lo que ha hecho a tu familia – "por lo que te ha hecho a ti" pensó con angustia.

— Mátalo… mátalo.

— Así se hará….


Bueno, espero que les haya gustado y gracias por los alertas y favoritos :D

Galadriel Numeness: Gracias por pasar, y sobre los licanos y vampiros al servicio de los humanos, es un tema que ya tomare en unos caps más adelantes, por que así como al servicio como si fueran vasallos no lo son –talvez la licana si, pero tienes que entender su historia- el vampiro mucho menos, pero bueno ya llegare a ese cap y se aclarara mi enredado punto XDDD. Y bueno, espero que te haya gustado y tratare de actualizar lo más rápido posible, pero si me aseguro con un cap por mes por lo menos que es lo que me permite la Universidad. Asi que espero que te guste y cualquier cosa… pues aquí estoy.

Lo otro… para aquellos que le gusto mi historia Guardian y Mi Paris, les cuento que estoy trabajando en una historia que mezclara ambas, no les tengo fecha aún, pero bueno, es para contarles a los que les intereso y aquellos que pidieron que no dejara las historias hasta allí no más :D eso :D