Disclaimer: Narnia y sus personajes no me pertenecen, le pertenecen a C.S. Lewis y las personas que tengan los derechos, No escribo esto con ánimos de lucro, solo pura diversión y aburrimiento.

Razones y recomendaciones: Decidí que quería intentar con nuevos personajes de esta saga pero también poniendo un poco de la parejita que anteriormente había escrito, hoy empiezo uno nuevo no sé si guste o no pero lo intentare hoy este fic estará basado en Lucy y Rilian.


CAPÍTULO 28

CONCLUYENDO UNA MENTIRA

(Londres)

Susan despertó sintiéndose mal físicamente ya que se quedo en una posición poco autorizada para dormir, se extraño sentir una frazada sobre ella y alguien al lado de ella, era su pequeña hermana quien estaba descobijada y comenzaba a hacer frio, por lo que decidió taparle pero en ese momento Lucy se despertó.

-Lo siento trataba de ponerte algo esta frio el clima –se disculpaba Susan

-¿Cómo estás? –preguntaba Lucy frotándose los ojos para despertar

-A que te refieres –tratando de no tocar el tema

-Susan conmigo no finjas, mira como estas te haces daño sola, tratando de aparentar que estas bien, no te digo que te la pases llorando solo que necesitas sacar todo lo que tienes –decía preocupada Lucy

-Dime ¿Cómo puedo sacar todo esto? Si he perdido una parte de mi –decía Susan con lagrimas en los ojos.

-Recuerdas cuando yo me sentía mal porque Rilian me había engañado y tú me decías que tenía que luchar por mis sentimientos por lo que quería –decía Lucy mientras abrazaba a Susan –Caspian te ama, cometió un error, te duele pero necesitas sacar todo lo que sientes.

-Yo lo amo y me duele sentir que lo estoy perdiendo, de nuevo siento aquel vacio en mi corazón, es que no solo es tristeza, también es orgullo y desesperación –llorando en los brazos de su pequeña hermana

Lucy solo se limitaba a abrazarla –Susan vamos a la habitación para que duermas mejor –sugería ya que estaba un poco incomoda y tenia fría.

Susan no dijo nada solo se levanto y abrió la puerta para que saliera Lucy para así llegar a su habitación y acomodarse en la cálida cama.

-No me dejes sola Lu –decía Susan al ver a su hermana dirigirse a su cama.

-Lo sé, solo dejo esto en mi cama –pronuncio tiernamente para acostarse junto a su hermana mayor.


Pasó otra semana completa, Susan estaba enojada con sus hermanos ya que todos se habían puesto de acuerdo para salir ese fin de semana y le habían encargado al pequeño Francesco ya que Edmund e Ingrid hacía tiempo que no salían solos.

-Pero ¿Por qué yo? También tengo una vida –decía quejándose Susan a su madre

-Hija, tú sales todos los fines de semana, hoy nos toca a todos los demás, además tu hermano pasara por ti a la casa ya que mi nieto se tiene que dormir temprano y en su cama –explicaba tratando de convencer

-Pues no me convencen mucho pero me quedare toda la tarde con mi sobrino –mirando a sus hermanos molesta –Francesco si me escucha

-Me parece perfecto pero recuerda que mi hijo se tiene que dormir temprano si no mañana molestara mucho –decía Edmund burlándose de la cara de su hermana.

Llego la hora donde todos partieron con sus respectivas parejas Lucy y Rilian fueron a pasear y de paso a una fiesta, Peter y Liliandil dijeron que era confidencial e Ingrid y Edmund irían a pasar un tiempo solos como en los viejos tiempos, Helen la madre de los chicos se iría con sus amigas que hace mucho tiempo no visitaba.

Susan por su parte llegaba a la mansión para cuidar a su pequeño sobrino quien al verla le dio los brazos instantáneamente olvidándose de su madre.

-Te lo encargo mucho Susan –decía maternalmente Ingrid despidiéndose de su hijo

-Por supuesto, ya vete antes de que mi hermano se desespere –Ingrid se regreso a darle un beso a su hijo –ya rápido, no te vas a ir toda una vida –decía alegremente.

Ingrid salió corriendo para encontrarse con Edmund para retirarse a estar unos momentos solos y platicar de muchas cosas que en aquel momento no se hablaban.

-Mi vida mira como te dejaste –exclamaba Susan al ver a su sobrino lleno de chocolate –no te preocupes vamos a tu habitación para cambiarte.

Mientras buscaba la ropa para cambiarlo escucho unos ruidos extraños que provenían del pasillo, no hizo mucho caso siguiendo con su tarea.

-Francesco por favor no te muevas –decía Susan desesperada ya que no podía ponerle la pijama.

De repente el pequeño niño se quedo quieto mirando asustado hacia la puerta de la habitación por lo que Susan se volteo asustada mirando a alguien recargado, era un hombre con vestimenta de fabrica, su cara no se observaba ya que traía puesto un pasamontañas, pero sus ojos brillaban en la obscuridad.

-Yo venía por algo de dinero pero me encontré con un regalito –dijo el tipo con voz áspera haciendo que Susan se pusiera enfrente del pequeño niño de manera protectora.

-¿Quién es usted y que quiere? –pregunto Susan tratando de no escucharse asustada.

-Una hermosa dama no debería estar sola en esta gran mansión –exclamo acercándose hacia Susan.

El tipo prendió la luz y Susan pudo observar que no venia solo y que el mayordomo estaba tirado en el suelo desmayado.

-¿Qué le hicieron a… James? –pregunto Susan asustada

-Al viejo –mirando hacia el pasillo –nada se atravesó mientras nosotros entrabamos –el tipo tomo al niño en sus brazos para ponerlo dentro de la cuna.

-De… déjenlo… tomen todo lo que qui… eran y vallase –ordenaba Susan tratando de tomar algo para defenderse al ver tan cerca a los tres ladrones.

-Y porque tan temprano nos tenemos que ir –decía tan cerca de Susan que podía oler su aliento

-¡Aléjense de mí! –exclamaba aterrorizada Susan

-No creo señorita, ya que hoy no solo dinero nos vamos a llevar –tocando la cara de Susan quien cerraba los ojos –lo vas a disfrutar hermosa –susurro al oído perversamente mientras los otros dos se burlaban.


Caspian se retiro temprano de la oficina estaba demasiado cansado, llego a su casa caminado ya que dijo que necesitaba aire fresco, abrió la puerta de la casa y se le hizo extraño que James el mayordomo no lo hubiera recibido.

Al entrar a la casa, algo extraño había pasado, ya que había cosas tiradas, de repente un grito proveniente desde la habitación de el pequeño Francesco, rápidamente corrió para ver qué pasaba y se encontró con su mayordomo desmayado en medio del pasillo, cuando entro a la habitación observo a tres tipos que tenían cubierta la cara y tenían a Susan tratando de besarla por lo que su coraje.

Susan al ver a Caspian entrar por la puerta sintió alivio pero también temor ya que los tipos tenían armas y no quería que le hicieran daño, al darse cuenta los ladrones de la presencia de Caspian dejaron a Susan.

-Caspian ten cuidado –sugería Susan que más se escucho como un murmullo

-Dejen a la señorita –ordeno Caspian con autoridad.

-Y se supone que te debemos hacer caso –decía desafiante el uno de los ladrones más altos sacando la pistola para dejarla ver a Caspian.

-A mi no me asustan esas cosas –dijo burlándose Caspian

-Vamos a ver –apunto directo a Caspian disparando al hombro.

-¡NOOOOOO, CASPIAN! –grito Susan asustada al escuchar el disparo

-No que muy hombre –decía burlándose el ladrón mientras Caspian se tomaba el hombro lleno de sangre.

Caspian se levanto y como si estuviera en guerra empezó a pelearse con todos al mismo tiempo, Susan por su parte llego hasta Francesco, tomándolo en sus brazos para protegerlo.

Los ladrones nunca esperaron que Caspian tuviera rápidos reflejos por lo que instantáneamente los puso en su lugar quitándole las armas por lo que salieron corriendo, en eso James se levanto confundido por el golpe recibido.

-Señor discúlpeme me tomaron desprevenido –decía avergonzado el mayordomo

-No te preocupes, creo que necesitamos algo de vigilancia y una remodelación –decía Caspian observando el desastre que habían dejado.

Caspian entro de nuevo a la habitación para ver como se encontraba Susan y el pequeño quienes estaban en un rincón abrazados, se preocupo al verlos asustados.

-Susan ¿Cómo te encuentras? –pregunto preocupado Caspian, Susan al verlo sin decir nada se lanzo a sus brazos para que sentirse segura –tranquila ya paso todo, ¿te hicieron algo?

-No –decía entre sollozos de lo asustada que estaba

-Y ti bebe, no te hicieron nada los ladrones –preguntaba tiernamente Caspian al pequeño quien no soltaba a Susan.

-¡Estas sangrando, te hirieron necesitas un doctor! –exclamo Susan al ver la camisa ensangrentada del lado izquierdo.

-Estoy bien no te preocupes, peores heridas he tenido, solo es un rasguño –decía Caspian sonriendo tranquilamente.

-Señor ya cerré las puertas asegurándome de que todo esté perfectamente resguardado –interrumpió el mayordomo –se le ofrece algo más.

-Mmmmmm! Si, llévate al niño un momento, está asustado y necesita dormir prepárale un té, eso lo ayudara a relajarse –ordenaba Caspian entregándole a Francesco quien no quería separarse de Susan pero al final cedió.

-Necesitas que te curen esa herida, dime donde tienes un botiquín y yo lo hare –decía un poco más tranquila Susan

-Claro, creo en mi habitación hay uno, sígueme –respondía Caspian observándose la herida.

Llegaron rápidamente a la habitación de Caspian ya que se encontraba justo al lado de la de Francesco, Susan recordó muchas cosas al estar dentro por lo que la piel se le enchino, tenían nervios y sentía muchas cosas.

-Mira aquí esta –decía Caspian entregándole una caja que contenía lo necesario para curarlo.

-Gracias, siéntate aquí –mostrándole una silla –necesito que te quites la camisa –Caspian atendió la orden rápidamente, mientras Susan tomaba lo que necesitaba para curarlo –te va a arder un poco es que te necesito limpiar –decía nerviosa por lo que Caspian sonreía.

Susan se concentro en la pequeña herida que no dejaba de sangrar, pero al final limpio y puso un parche con una venda para sostenerla.

-Listo no vas a necesitar sutura tu mismo lo dijiste fue solo un rasguño –desviando la mirada a Caspian que la veía tiernamente –bueno creo que voy a ver a Francesco –recogiendo todo.

-No te preocupes James está con él, creo que ya se durmió –decía Caspian sonriendo.

Susan solo miro bajo la luz de la luna que entraba por el gran ventanal que tenia, sonrió tímidamente y se encamino hacia la puerta para retirarse, Caspian al verla se levanto y rápidamente llego a la puerta para cerrarle el paso, poniendo el seguro a la puerta.

-Déjame salir –ordenaba Susan un poco molesta

-No –respondió Caspian autoritario mirándola fijamente

-Por favor Caspian, no estoy de humor para pelear –decía Susan molesta

-No quiero pelear, TE AMO –dijo Caspian divertido

-No estoy jugando… por favor quítate –decía Susan desesperada rogando que las lágrimas que sus ojos empezaban a juntar se quedaran dentro.

Caspian la miro y sin decirle nada la beso, Susan quería zafarse, pero él la aprisiono en sus brazos, ella empezó a saborear aquel beso agridulce ya que sus lágrimas salieron. Al final fue un beso que ambos disfrutaron ya que lo necesitaban, era tanto el deseo.

-Te amo –susurraba Caspian al oído mientras la besaba lentamente en el cuello.

-No… lo hagas –suplicaba Susan quien estaba llorando –me duele

-Te extraño –decía sin dejar de besarla la deseaba.

La luna fue testigo de aquel gran amor, las ropas estorbaron quedando en similitud Susan se entrego una vez más a Caspian haciendo el amor, terminado exhaustos, olvidándose del mundo, ella quedo en los brazos de él para darle paso al dios del sueño.


Peter y Liliandil llegaron a la mansión para despedirse ya que habían pasado una noche maravillosa.

-¿Quieres pasar un momento? –decía coquetamente Liliandil a Peter

-Si me lo permite su majestad, por supuesto –respondía juguetón bajándose del auto para abrirle la puerta.

La tomo de la mano para ayudarla a bajar del auto, llegaron a la puerta para abrir y tener acceso a la casa, al llegar a la sala se dieron cuenta que había un terrible desorden ya que había cosas tiradas por todos lados y llegando al pasillo observaron que había sangre por lo que se alarmaron llegando hasta el mayordomo quien estaba en su habitación con el pequeño Francesco en sus brazos dormido.

-¿James pero que paso aquí? –pregunto asustada Liliandil

-Disculpe mi señora –dejando al niño en la cama –entraron unos ladrones a la casa…

-¿Y COMO ESTA MI HERMANA? ¿CÓMO PASO? –pregunto Peter alarmado a escuchar eso.

-Su hermana se encuentra perfectamente bien, si el señor Caspian no hubiera llegado a tiempo la historia sería diferente –explicaba el mayordomo mientras Liliandil y Peter lo miraban espantados.

-Pero que paso y ¿Dónde está mi hermana? –preguntaba preocupado Peter

-La señorita no ha salido de la habitación del señor ya que se puso a curar porque recibió un balazo –decía tranquilamente

-Y lo dices tan… tranquilamente ¿Cómo está Caspian? Fue grave –preguntaba asustada Liliandil llegando hasta el pequeño Francesco para tomarlo en los brazos.

-No creo, la señorita hubiera pedido apoyo rápidamente y además no es por ser chismoso pero creo esto sirvió para un reencuentro –explicaba el mayordomo a Peter quien aun estaba consternado.

Liliandil y Peter entendieron rápidamente la indirecta por lo que no siguieron con las preguntas, en ese momento llegaron asustados también Edmund e Ingrid para ver que había pasado pero al explicarlo todos se fueron calmando.

-Entonces creo que nosotros nos vamos, nuestra hermana no va a venir hoy a dormir –exclamaba divertido Edmund

-Tienes razón, es mejor irnos pero aunque me gustaría quedarme ya que esta insegura la casa y no quiero que les hagan daño, además Caspian está ocupado –sugería Peter

-No te preocupes mi amor todo estará bien, descansa ya no creo que regresen –decía tranquilamente Liliandil

-Bueno tienes razón pero cualquier cosa me llamas –decía Peter despidiéndose con un beso.

Cuando iban saliendo Peter y Edmund se toparon a Rilian quien también miraba sorprendido lo que había pasado, rápidamente le explicaron y él dijo que haría guardia para sí volvían poder ayudar.

Al llegar a la casa los jóvenes reyes su madre le pregunto por su hermana y estos explicaron lo sucedido pero también lo que pasaba entre Susan y Caspian así que un poco más tranquila se durmió sabiendo que su hija estaba en buenas manos.


A la mañana siguiente Susan se despertó, observando donde se había quedado y con quien, pero en ese momento se encontraba sola en la cama junto con una pequeña mesa a lado de ella que contenía un delicioso desayuno que merecía ser comido. En ese momento se abrió la puerta era Caspian quien sonrió al verla despierta.

-¿Cómo amaneció la reina dormilona? –pregunto dulcemente llegando a la cama.

-Un poco cansada pero bien, gracias por el desayuno –decía bajando la mirada al recordar lo que había pasado.

-En la tarde me voy a ver con Evelyn… –decía Caspian haciendo que Susan lo mirara enojada.

-No significo nada para ti lo que paso anoche –pregunto molesta ante el comentario

-Voy a ir a su casa a terminar con ella y con la locura del matrimonio –respondió sonriente

-¿Y crees que será tan fácil? –preguntaba Susan mientras se recargaba en la cabecera de la cama.

-Sí, ella solo quiere el dinero y poder que poseo así que será fácil, no me ama –explicaba Caspian acercándose para besar a Susan –además quiero algo y esto sí es formal –sacándose algo de la bolsa del pantalón, una pequeña cajita de cristal –mi reina benévola Susan Pevensie, te amo y quiero pasar este momento, mañana y siempre junto a ti –abrió la cajita y saco un anillo hermoso de oro blanco con un piedra en forma de corazón –hoy quiero decirte perdóname por ser un idiota por lastimarte pero también perdóname por amarte como lo hago, quiero comenzar de nuevo –tomo la mano de Susan quien estaba sonriendo con lágrimas en sus ojos -¿quieres casarte conmigo?

Susan se quedo mirando aquel anillo precioso y lujoso pero eso no era lo que ella notaba sino la mirada de amor de Caspian.

-Claro que si su majestad –respondió sonriente Susan –solo necesito que seas libre para poder hacerlo –decía mientras lo abrazaba

-Esta misma tarde lo hare –sonriendo felizmente.

Caspian y Susan se quedaron en la habitación un momento más, pero esta última dijo que tenía que ir a su casa a explicar todo, por lo que él le dijo que la acompañaba.

Cuando llego a su casa Caspian dijo que no se quedaba porque tenía que ir a unos asuntos de su libertad, al entrar a su casa ya la esperaban en el desayuno su familia quien la observo súper feliz.

-Veo que dormiste perfectamente –comentaba serio Peter al verla entrar a la cocina.

-Hija hasta que te apareces, ya me contaron tus hermanos sobre el asalto ¿estás bien? –preguntaba la señora Pevensie mientras servía el desayuno a Edmund

-Perfectamente –contesto Susan con una sonrisa

Lucy se fijo en la mano derecha de su hermana quien traía un anillo de compromiso – ¿Y ese anillo Susan? ¡No me digas que Caspian y tu… se van a casar! –decía entusiasmada.

-¿Qué? –pregunto Peter que en ese momento estaba tomando un poco de jugo haciendo que le diera tos.

-Me pidió matrimonio esta mañana –mostrando el anillo

-Pero hija no se supone que se casara con Evelyn –preguntaba confundida su madre

-En este momento debe de estar terminando con ella –respondía Susan quien no paraba de sonreír

-Esperemos que sea verdad y no te vuelva a herir –comentaba Edmund

-No… te lo puedo asegurar los hombres de esa familia cuando pierden al amor se vuelven locos y su segunda oportunidad la valoran mucho, si no pregúntale a Rilian –explicaba Susan

-Espero que Caspian venga a pedirte formalmente con tu padre –comento la señora Pevensie a lo cual su hija se le quedo viendo extrañada.

-¿Mi padre vendrá? –preguntaba sorprendida Susan

-Si esta mañana llamo diciendo que el fin de semana vendría de visita y pues espero que Caspian tenga la delicadeza de venir a pedirte formalmente –mirándola fijamente

-Se lo comentare, lo que más desearía en este momento es estar con él para ver la mirada de Evelyn cuando le diga que no se casara con ella –decía Susan mientras tomaba asiento para disponerse a desayunar con su familia.


Caspian llego a la casa de los Kyle para ver a Evelyn, ella al verlo quiso besarlo pero él rápidamente se puso serio y empezó decir su discurso para llegar al rompimiento.

-¿QUÉ ESTAS TERMINANDO CONMIGO? –preguntaba indignada Evelyn

-Sí, no te amo aunque suene feo pero es verdad –concluía fríamente Caspian

-¡ENTONCES LÁRGATE DE MI CASA! –ordenaba enojada Evelyn

-Me puedes regresar mi anillo –decía Caspian burlándose de ella.

-Discúlpame pero este anillo no es tuyo, yo misma se lo regresare a la dueña –dijo fríamente Evelyn mirándolo con furia

-Como quieras pero si no lo haces regresare por el –dijo amenazando mientras se retiraba de aquella casa. Caspian se sintió aliviado de haber acabado con aquella farsa ya que ahora si sería feliz con el amor de su vida.

Mientras Evelyn juraba que no dejaría a Susan vivir en paz ya que se vengaría de una manera que nadie sabía, ese anillo significaba algo y tendría que averiguarlo.

-Me las pagaras Susan Pevensie, se cuál es tu punto débil y esta vez no saldrás ganando –decía con rabia para sí misma mientras desde su ventana observaba como se alejaba Caspian.


No se cuanto mas podre escribir

bueno disfruten mientras pueda escribir

nos vemos