Trucos de Salón
Cap. 14
-Chicos, despierten. Es hora de volver a casa.
Katara abrió los ojos lentamente, sorprendida por la luz del sol que jugaba en su visión. Bostezó, luego saltó cuando se dio cuenta que estaba junto a alguien… una persona cuyos brazos estaban alrededor de ella y cuyo rostro estaba presionado contra su cuello. Ella levantó la vista para encontrar a Sokka de pie, frente a ella y con las manos en los bolsillos. Desesperadamente trató de despertar y descubrir lo que estaba pasando, pero estaba muy cansada y los detalles se rellenaban con demasiada lentitud. Ella estaba en la torre de vigilancia y se había quedado dormida con Aang. Allí mismo. Eso fue bastante fácil...
-¿A casa?- preguntó bostezando.
-Sí, la batalla terminó- respondió Sokka desinteresadamente, mirando a lo largo de la destilería- Pakku dijo que tenemos que ir a casa.
-Mmm… Bien- murmuró Katara, con los ojos aún cansados -Voy a despertar... Aang-
-Katara, en serio, despierta- suspiró Sokka, dirigiéndose a las escaleras.
Cuando desapareció en ellas, Katara se volvió hacia Aang, suspirando. Él tiró de ella un poco más cerca en su sueño, mientras sus cálidas manos aseguraban su cintura. Ella sonrió suavemente.
-Levántate y brilla, Sparky- murmuró con voz cansada, colocándole una mano en el pecho.
Ella estaba muy cómoda a su lado y no quería tomar nota de ello.
-Despierta...
-¿Eh?- bostezó ligeramente, pero pronto se quedó paralizado cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando -Um... ¿Katara, estás despierta?- susurró.
-Tratando de no estarlo- suspiró ella.
Él se sentó y frunció el ceño.
-Bien, estoy despierto- miro a su alrededor en silencio, tomando nota de los daños.
-Es todo… ¿no?- dijo en voz baja.
-Gracias a ti- ella bostezó, estirando sus brazos sobre la cabeza.
-Realmente no recuerdo lo que pasó- admitió, aun mirando a su alrededor -Entré en el agua... y lo siguiente que recuerdo, es que estaba de vuelta aquí contigo.
-Un espíritu te usó- le explicó vagamente, pasándose los dedos por el pelo -Y se deshizo de todos los Dragones. Eso es... todo.
-Oh- dijo Aang simplemente -¿Y ahora qué?
-Sokka dice nos vamos a casa.
-Pues, está bien.
Los dos se pusieron de pie y Aang la miró, ella parecía estar evitando su mirada así que hizo una pausa, vacilando para acercarse a ella. Katara se volvió y lo miró brevemente cuando su mano le tocó el hombro.
-No estás mirándome- señaló con tristeza.
-No seas tonto- murmuró, concentrándose intensamente en sus manos.
-¿Por qué?- preguntó con firmeza, tomándola de la barbilla y obligándola a conectar sus ojos. Ella se mordió el labio con nerviosismo.
-Tenía miedo- admitió al fin.
Él la soltó y ella desvió la mirada otra vez.
-Lo siento. Fue peligroso quedarte cerca...
-No es eso- dijo, molesta con la conclusión a la que había llegado -No eras tú Aang… Yo estaba hablando contigo y era como si no me escucharas... Pensé que podrías estar unido al espíritu como Yue... temí… que no volvieras.
Cuando ella lo miró con nerviosismo, se sorprendió porque él le sonreía. Y de pronto la atrajo en un cálido abrazo.
-Yo siempre voy a volver- dijo en voz baja.
Ella suspiró y envolvió sus brazos alrededor de su cuello, cerrando los ojos.
-¿Y por qué el abrazo?
-Parecía que necesitabas uno.
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Cuando Aang y Katara por fin salieron del edificio, se encontraron con la destilería luciendo bastante peor de lo que imaginaban. A pesar de ello, los Riversiders ya la estaban reconstruyendo. Pakku les estaba esperando en la habitación.
-Bueno, siento que su estancia aquí no fuera exactamente un descanso.
Suspiró dándole un abrazo a Katara y estrechando la mano de Aang.
-Y bien Aang, parece que estás en buenas manos en cuanto se refiere a Agua Control…
Katara sonrió un poco y Aang asintió orgullosamente. Pakku hizo un gesto hacia Katara.
-Además... ella sin duda se preocupa por ti- le dijo de modo confidencial.
Katara frunció el ceño.
-¿Por qué dices eso en voz alta?- suspiró.
Pakku se encogió de hombros y Aang se echó a reír. Appa soltó un ronquido y salió de la cama de Sokka, por lo que los tres dieron un respingo.
Sokka estaba parado fuera del edificio con el Jefe Arnook, ambos mirando hacia el cielo. La pálida figura de la luna, aun se podía distinguir en el cielo de media mañana.
-De alguna manera, yo sabía que este día llegaría- dijo Arnook. Sokka no respondió durante unos momentos.
-Estás orgulloso.
-Muy orgulloso y muy triste…
Los otros se les unieron en breve.
-Gracias por la hospitalidad, Jefe Arnook- dijo Aang, inclinándose con respeto.
-En cualquier momento, Avatar Aang- respondió estrechándole la mano -¿Están seguros que no pueden quedarse hasta mañana?... la tribu planeaba celebrar su victoria y honrar su victoria con alguna ceremonia de agradecimiento…
Pero el joven ni siquiera lo dudó.
-Lo siento, pero no.
-¿Todo está en el camión?- preguntó la chica, divertida por su reacción.
-Sí, estamos listos para irnos- dijo Sokka -Gracias de nuevo.
Todos ellos intercambiaron sus despedidas finales y entraron en el camión, Aang se fue sentado en la parte posterior con Appa, ya que el clima era muy agradable y necesitaba dormir.
-¿Estás bien?- preguntó Katara en voz baja mientras se abrían camino en la ciudad.
Las calles estaban empezando a llenarse de gente.
-¿Por qué me lo preguntas?- respondió él con voz apagada.
-Sokka...
-Voy a estar bien- dijo bruscamente.
Katara sabía que mejor era no presionarlo. Él había estado igual de tranquilo cuando su madre murió… al menos esperaba que en verdad lo estuviera.
-Bien- dijo simplemente.
Después de una larga pausa, Sokka la observó de reojo para luego bajar la mirada.
-Gracias- murmuró.
-No hay de qué.
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-¡Ustedes tres están en serios problemas!
Sokka, Katara y Aang estaban formados en línea a un lado del camión, mirando a sus zapatos respectivamente. Hakoda había estado esperando por ellos y se le veía de muy mal humor.
-Yo los he enviado lejos para evitar problemas- gritó -Pero cuando los problemas se cruzan con ustedes… simplemente se quedan. ¡¿Qué no les he enseñado nada?
-Nos enseñó a ayudar a la gente señor- señaló Katara obstinadamente -Eso es lo que estábamos haciendo.
-Podrían haber sido asesinados- continuó como si no la oyera -Son mi mejor equipo.
Katara se aclaró la garganta deliberadamente.
-Y sobre todo, ¡son mis hijos!- añadió a toda prisa.
Aang sonrió un poco y Katara rodó los ojos.
-A su habitación- terminó sin convicción, señalando a la casa.
Ellos no dudaron en obedecer pero Katara le dio unas palmaditas en el hombro al pasar a su lado.
-Es bueno verte, papá- dijo ella, sonriendo.
Él se enfurruño y ella se encogió de hombros. Tomó el brazo de Aang mientras se alejaban de él, y marcharon de nuevo a la casa con Appa en sus talones y Sokka un poco más adelante… pero en cuanto estuvieron fuera de la vista de Hakoda, Katara se desvió y fue corriendo a través de la destilería, en dirección al río.
Y Aang fue arrastrado detrás de ella. Terminaron en el pequeño agujero de la valla que habían visitado juntos. Lo que parecía haber ocurrido hace años, pero realmente hacía apenas un par de semanas. Katara se dejó caer en el banco de hierba y Aang no tardó en imitarla.
-Lo hicimos- suspiró después de varios minutos de silencio.
-No pensé que lo lograríamos- admitió Aang con franqueza.
-Ese estado es realmente asombroso- empezó vacilante tras otro largo silencio.
Aang miró hacia abajo.
-Sí, supongo.
Ella lo miró pensativa.
-Pero no puedes controlarlo, ¿cierto?
-No- admitió con un suspiro -Y no me gusta.
-¿Por qué?... Eres tan poderoso, que probablemente podrías derrotar a Ozai si quisieras- señaló ella con cuidado, sin mirarlo a los ojos.
-Tienes miedo de mí- dijo tristemente.
-No es cierto- rebatió ella rápidamente -No tengo miedo de ti...
Pero aún se negaba a verlo.
-Entonces, ¿de qué?- preguntó el chico en voz baja.
-Estabas tan enojado- suspiró ella -la única forma de que tu entres en ese Estado es porque estas herido o asustado, o sufriendo… No me gusta verte así.
Cuando miró hacia arriba, se encontró con los ojos del chico, quién la miraba como si nunca la hubiera visto antes.
-De verdad…- empezó impresionado -De verdad te preocupas por mí.
Katara le sonrió y un leve rubor apareció en sus mejillas.
-Sí- respondió con sencillez.
Aang le sonrió y se tiró de nuevo en la hierba. Ella hizo lo mismo.
-Es agradable estar en casa- suspiró al fin con una sonrisa.
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Después de los acontecimientos en la Destilería del Norte, Hakoda les dio unos días de descanso. Sokka deseó que no lo hubiera hecho. Le daba tiempo para pensar y no era algo que quería hacer.
Aang y Katara estaban disfrutando el momento. Se pasaban la mayor parte del mismo juntos, como era de esperar… ya fuera con el Agua Control o simplemente perdiendo el tiempo alrededor de la destilería. Incluso tuvieron la oportunidad de escaparse a la ciudad cuando el padre de Katara estaba de visita en la Destilería del Norte.
Era el perfecto primer día de primavera. Toda era luz solar, sin una sola nube en el cielo. Había llovido todo el día el día anterior, por lo que la ciudad entera parecía limpia y hermosa. Todo el mundo lo disfrutaba en grande, y ciertos dos chicos no estaban dispuestos a dejar pasar esa oportunidad, así que se escaparon de la destilería y salieron a las calles, paseando despreocupadamente por la acera y hablando de nada en particular mientras Appa trotaba detrás de ellos.
-Gyatso me lo ha dado desde que era un cachorro- le estaba diciendo Aang mientras pasaban la tienda de Oyaji, saludándolo a través de la ventana -Se está volviendo realmente muy viejo, lo he tenido durante doce años- Katara sonrió.
-Bueno, pareces estar muy bien con los animales.
-Fui criado debajo de una tienda de animales, ¿qué esperabas?- respondió con una mirada traviesa.
Cruzando la calle, unos dragones caminaban en sentido contrario frente a una gasolinera. Todos se detuvieron al ver a Aang y Katara.
-Hey, miren- susurró uno, señalándolos. Los otros dragones entrecerraron los ojos.
-¿No es la maestra agua que estaba con el Avatar en la Destilería del Norte?
Estos dragones en particular, habían estado en uno de los barcos que Katara había derribado.
-Tienes razón… ¡y ese es el Avatar!- dijo otro rápidamente.
-Vamos... hay que ver a dónde van.
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-Me sorprende que no estés buscando al Avatar- comentó Iroh cauteloso, mientras le lanzaba a su sobrino una mirada cómica.
-Estoy cansado.
Iroh le sonrió a Zuko, sentado en silencio en la cabina de un extraño restaurante, cerca del extremo sur de la ciudad.
-Bueno, un hombre necesita descansar- consintió, asintiendo con la cabeza.
-Oh… ¿no es conmovedor?- Iroh y Zuko miraron hacia la entrada con sorpresa. Zuko suspiró hastiado.
-Azula- dijo Iroh cortésmente -¿Cómo está tu padre?
-Oh, bien- soltó ella sin cuidado, sentándose en la mesa sin invitación.
La hermana menor de Zuko, miró a su alrededor, mismo que parecía tan peligroso como ella. Era una chica hermosa indudablemente, con un cabello largo y sedoso, al igual que su voz. Sus facciones eran finas pero severas y estaba rodeada de un aire de autoridad avasallante. Estudio rápidamente cada detalle a su alrededor e hizo una mueca que en otro contexto abría resultado divertida. Le sostuvo la mirada a un oficial de policía que se atrevió a prestarle más atención de la debida, y momentos después éste salió del lugar amedrentado. Era extraño, ella contaba con los mismos ojos que su hermano, pero había algo oscuro en la joven que era difícil de definir… A pesar de eso, su rostro se volvía más y más común en esos días, mientras la elección para alcalde se acercaba, así que casi podías acostumbrarte a ese aire amenazador.
-Me alegro que hayas mencionado a mi Padre, en realidad- continuó escrutando sus uñas -No te culpa en absoluto, por el fracaso en la Destilería del Norte, Zuko… Algunos de su círculo más cercano son cada vez más traicioneros y él se ha dado cuenta de que los miembros de su familia son los únicos en los que puede confiar.
Ella miró a Zuko directamente por primera vez desde que llegó al local.
-Él quiere que vuelvas a casa, Zuko. Quiere que te unas a nosotros de nuevo.
Zuko la miró en silencio durante mucho tiempo.
-Veo esto es demasiado para que lo proceses ahora- suspiró ella, volviendo a sus uñas -Te voy a dar un momento para pensar en ello- se puso de pie -Voy a estar esperando afuera.
-Yo iré... a casa- dijo Zuko después de un largo silencio.
-Zuko, piensa en esto- advirtió Iroh con delicadeza -Nunca se ha conocido a mi hermano por arrepentirse o retractarse de nada. Nunca.
-¡¿Qué?... ¿estás diciendo que no desea que vuelva?- rompió Zuko.
-No- suspiró Iroh, levantando las manos a la defensiva -Simplemente estoy diciendo que no debes tener demasiadas esperanzas. Azula no es siempre la más digna de confianza.
-Puedes pensar todo lo que quieras- dijo Zuko oscuro, poniéndose de pie -Pero yo me voy a casa.
Iroh suspiró y le siguió hasta la puerta. Azula estaba de pie en las afueras, hablando con otro dragón. Zuko se detuvo al oír su voz a través de la puerta.
-No, si usted trata de someterlos ahora, Iroh acabará matándolos a todos- gruñía -Esperaremos hasta volver a casa.
Zuko se congeló, apretando los puños. Iroh lo agarró firmemente por el codo.
-Ven, vamos a salir a la parte de atrás- dijo con los dientes apretados.
-Voy a hacerla pagar por esto- siseó Zuko, tratando de alejarse de Iroh.
-Vive hoy para luchar mañana- respondió Iroh, tirando de él a través del comedor.
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-Tengo hambre.
-Yo también.
Katara detuvo y miró alrededor de la concurrida calle, protegiéndose los ojos del sol con una mano.
-¿Dónde debemos ir?
-Estamos en medio de la de la ciudad, estamos cerca de casi todo.
-¿Dicen que tienen hambre?- Aang y Katara se volvieron rápidamente.
Un sonriente hombre alto y desconocido estaba detrás de ellos.
-Lo siento, no pude evitar escuchar- continuó -Mi nombre es Lee. Mi hermano es dueño de un restaurante en esta calle. Venta de Sándwich este fin de semana solamente... ¿Qué suerte eh?
Aang y Katara compartieron un vistazo. Aang se encogió de hombros.
-Supongo que podríamos comprobar que funciona.
-Yo iba de regreso- dijo Lee -Puedo mostrarles el camino.
-Gracias- dijo Katara con una sonrisa -Vamos, Appa.
Los tres siguieron al hombre sonriente por la calle. Él conversó amigablemente todo el camino.
-Pepinillos... hay vegetarianos también. Nuestra abuela solía hacer encurtidos todo el tiempo, la receta de la familia. Ponía tomates de un corte tan delgado, que eran prácticamente transparentes. Era un arte, de verdad.
Se detuvo en frente de una tienda sin pretensiones. El cartel que colgaba sobre la puerta simplemente decía "Lugar de Daos". Él abrió la puerta para ellos y los siguió a pulgadas de distancia. Ambos chicos se detuvieron en seco al entrar. Dos pistolas los apuntaban de repente a cada uno, en manos de dos hombres que estaban a ambos lados de la puerta. Appa soltó un ladrido y se fue corriendo. Aang no hizo nada para detenerlo.
-Oh mierda- suspiró Katara molesta -Y todavía tengo hambre.
-Bueno ¿no es encantadora?... una arrogante Riversider- dijo un hombre joven junto a la puerta.
-Tócala y tendré que matarte- respondió Aang de manera casual, pero con un filo amenazador en la voz.
-Eso sería un verdadero espectáculo- dijo Lee, tomándolo por el cuello de la camisa y arrastrándolo a través de lo que resultó ser un bar.
Katara lo reconoció. Había entregado aquí antes y al parecer, los Dragones lo habían tomado de los Maestros Tierra. Uno de los Dragones abrió una puerta de metal en la parte posterior de la barra, detrás del mostrador.
-Pero prefiero evitar los daños. La dejaré en paz si te comportas- señaló, mientras hacia ademán de apuntarle a ella.
-Y yo te dejaré vivir si te alejas de ella- dijo, mientras una delgada capa de humo se extendía alrededor de sus puños ahora apretados. Eso pareció poner nervioso al grupo. Incluso Katara se había sorprendido, pero la tensión no duró mucho, inmediatamente el dragón más viejo apuntó su arma hacia Katara de manera vacilante.
-Nadie tiene porque salir herido… no la va a tocar nadie. ¿Sólo entren de acuerdo?
Katara se acercó a Aang sin la menor vacilación y le tomó brevemente la mano. No temía que él pudiera quemarla, ni le preocupaba mucho que hubiera un arma apuntándola justo ahora, pero si ella no cedía… tenía la seguridad de que él la protegería y podría salir herido en el proceso o causar demasiados daños. No le sorprendió que a su contacto, el humo desapareciera… tampoco parecía sorprendida por la temperatura de sus manos, mismas que se habían relajado de nuevo y mantenían una calidez normal de manera misteriosa. Lo que en verdad la tenía desconcertada, era el hecho crucial en sí mismo, ¿desde cuándo podía Aang convocar fuego a voluntad?... Decidió pasar por alto este detalle por el momento y se concentró en el lugar que le indicaban.
-Pero es un armario- señaló Katara.
Le echo un vistazo al pequeño espacio donde se hallaba un trapeador, dos cubos y tres cajas vacías que habían tenido sin duda, alcohol en algún momento. Una bombilla colgaba del techo, zumbando débilmente. Ella sostuvo la mirada reprobatoria en su rostro mientras se giraba hacia Aang, pero este no le estaba prestando atención, estaba muy ocupado vigilando los movimientos de los dragones más cercanos a ella. Eso la divirtió.
-No. Es una celda- dijo Lee, de manera tajante y señalándolos a ambos.
Se obligaron a entrar de mala gana y los dragones cerraron la puerta detrás de ellos. Lo que sonaba como una docena de esclusas hizo clic, deslizándose y sellando el lugar. Luego todo quedó en silencio.
-Bueno, no fue tan malo considerando que son dragones- susurró Katara después de varios momentos de expectación.
-¿Se supone que debemos tratar de escapar?- preguntó el joven, mirando la puerta.
La golpeó levemente y resopló.
-Metal sólido. Resulta que en realidad es una prisión.
-Appa fue por ayuda, ¿no?- preguntó Katara con una sonrisa.
-Es un perro inteligente- le confió Aang, sonriendo -No deberíamos estar aquí mucho tiempo.
Se sentó en el suelo, apoyándose contra una caja. Katara hizo lo mismo, frente a él.
-¿Y ahora qué?- suspiró ella.
-No lo sé… ¿Quieres hablar?- Katara lo pensó por un momento.
-¡Oh, es cierto!… nunca me dijiste lo que pasó en el mundo de los espíritus- dijo sonriente.
-Tienes razón. Bueno, no era lo que esperaba en absoluto...
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-No puedo creer que no me dejaras luchar tío- gruñó Zuko, vigilando a través de las callejuelas de las afueras de la ciudad.
No estaba tan poblada como el centro, pero aun así, había mucho tráfico peatonal.
-¿Estás bromeando?... ella está loca- exclamó Iroh -No dudo de tu habilidad Zuko, pero ella no dudará en utilizar tácticas sucias para conseguir lo que quiere.
-¿Y yo?
-Bueno… pero tú por lo menos lo dudarías- respondió Iroh, encogiéndose de hombros -Probablemente es porque tienes más de la familia de tu madre. Aunque me gusta pensar que yo mismo estoy indeciso en el momento adecuado, así que...
-Deja de tratar de cambiar el tema- gritó Zuko -¿Te das cuenta de que estamos en la lista de enemigos de los Dragones ahora?... ¡No estamos seguros en nuestra propia ciudad!
-Sí… servirá para hacer de esto algo más irritante- dijo Iroh pensativo -No podemos regresar al apartamento, eso es seguro.
-¡Perfecto! Así que estamos desamparados como completos renegados- gimió Zuko frustrado.
Una mujer joven, que caminaba más adelante se detuvo al oír la explosión de Zuko. Los miró y abrió la boca como si estuviera a punto de hablar. Pero se detuvo. Zuko la miró.
-¿Qué?- gruñó.
Ella le frunció el ceño.
-Lo siento, acabo de oírle diciendo que no tenían hogar y les iba a ofrecer alguna ayuda, pero si usted va a ser grosero...
-¿Qué tipo de ayuda?- le preguntó Iroh, antes de que ella pudiera retirarse.
Zuko frunció el ceño y la chica se encogió de hombros.
-Tal vez comida y hospedaje- respondió ella -Mi madre siempre hace mucho pato asado.
Una chispa brilló en los ojos del anciano.
-¿Dónde vive exactamente?- inquirió Iroh con una sonrisa y Zuko rodó los ojos.
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Ok, les informó amigos, que hasta este capítulo se termina el libro uno y da inició el libro 2.
Agradezco sinceramente el apoyo y los comentarios de todos los que han seguido la historia hasta ahora, y como bien dijo mi amigo isagel, terminaré este proyecto así sea que lo quieran 100 seguidores o al menos uno. Es una promesa.
Me detengo un momento por dos motivos, uno, resolver dudas. Jaja hasta ahora creo que sólo ha habido una pero quiero contestarla.
La historia cuenta con 41 capítulos originalmente… pero como señale en un principio, quedó inconclusa y me di a la tarea de, no sólo traducirla y compartirla con ustedes a modo de homenaje, si no a darle un final digno de ser tomado en cuenta. Ya en algunas pequeñas partes de la historia he metido uno que otro detalle de mi propia pluma, ya fuera por que no pude resistir el impulso de "sazonar" las escenas o por mera adaptación al idioma. El punto es que mi participación creativa si se ha hecho presente en alguno que otro momento, pero he procurado que fuera mínima para respetar el formato original de la autora. Ahora bien, a partir del segundo libro mi participación se vuelve un poco más evidente (creo)… pero a pesar de ello prometo haber respetado la idea y el texto original.
Una vez aclarado eso, les informo que la historia, ya con el final incluido por su servidora, está conformada por 54 capítulos.
Y bueno, el segundo motivo de este tedioso discurso, es un anuncio:
Debido a que, a partir del libro dos, la historia presentará un giro interesante en la trama, una doble dosis de diversión y romance… pues ya saben, entonces considero justo que establezcamos una meta de "rewievs"… así que…
El departamento de edición les informa que publicará un nuevo capítulo cada 50 rewievs, ni más ni menos. Si hay varios de una misma persona, sólo cuenta como uno, además…
...
o_o*
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Jaaaa. ¿Qué dijeron?, a esta ya se le subió… noo, mentira amigos, era broma. No pienso detener la publicación de los capítulos ni ponerle precio a los mismos ni nada.
(Digo, si sería bien padre que los lectores comentaran aunque sea un poquito ¿no?, ya saben para saber que a muchos les esta gustando y así… además cómo que es motivante y por eso a una se le hace bien guay subir capítulos muy rápidamente y por montón…)
Jajaja, ya en serio, no es a fuerza, es una invitación… los que quieran, sean bienvenidos, los que no pues también, no comenten si no lo desean, el chiste es que disfruten de la lectura tanto como yo de compartirla.
Saludos a todos, muchas gracias nuevamente y un abrazo!
PD.: pff por cierto, prometo no volver a poner semejantes anuncios tipo discurso presidencial, en serio ¬¬
