Trucos de Salón
Cap. 18
-¡¿Otro?... ¿En serio?... ¡Fue un reto para mí dejar que Aang se quedara!
-Pero papá, ella ayudará a Aang- argumentó Katara -Y eso nos ayuda a nosotros.
-¿Cómo?- respondió Hakoda.
Miró a Toph por un momento antes de girar y darle a Aang una mirada dura, sin duda por el encuentro vergonzoso de la mañana. Aang se sonrojó y volvió su atención a sus zapatos.
-Si Aang aprende de ella, se hará más fuerte- dijo Sokka encogiéndose de hombros.
-Y será más fácil derrotar a Ozai si tenemos un avatar fuerte de nuestro lado.
-¿Tú estás de acuerdo con esto?- preguntó Hakoda sorprendido -por favor, si no confías en tu propia hermana.
-Eso no es del todo cierto- dijo con delicadeza, mirando inocentemente al techo.
Katara frunció el ceño y él se encogió de hombros.
-Nunca he dicho que confiara en ella… pero acabo de ver su increíble manera de vencer a la Piedra y… si puede enseñarle a Aang como hacer eso, todos estaremos mejor.
-Vencer en batalla a la Piedra no es del todo difícil- dijo Toph con una sonrisa satisfecha.
-Probablemente no es el mejor momento para señalarlo- informó a Katara.
-Oh... bien- suspiró Hakoda -¿Así que ahora voy a tener que alimentar a cuatro adolescentes?
-No es como si no tuviéramos dinero papá- resopló Katara.
-Y la comida es esencial- dijo Sokka rápidamente. Hakoda suspiró otra vez.
-Bien- dijo descuidadamente -Puedo manejar a cuatro adolescentes… de acuerdo. Simplemente no te metas en problemas.
-No hay problema gran Jefe- Hakoda sólo saludó de nuevo.
-Largo. Todos ustedes.
Los cuatro abandonaron el bar justo en la puesta del sol. Toph se volvió hacia ellos.
-¿Y ahora qué?- Aang lo pensó por un momento.
-Bueno... casi no nos conocemos- dijo encogiéndose de hombros -¿Quieres preguntarnos algo?
-Sí- dijo Toph casi de inmediato -¿Estas saliendo con la reina del azúcar o qué?
Tres bocas cayeron abiertas.
-Wha... buh- balbuceó Aang.
Katara y Sokka siguieron en un silencio shokeado.
-¿Qué?- preguntó con inocencia -Ella es como la terriblemente asfixiante… madre que nunca tuviste. Y parece ser una "delicada" perla prospecta de novia, no me sorprendería si dijeran que si…
Ella estudió las vibraciones que sus acompañantes emanaban y se carcajeó internamente. Luego se encogió de hombros.
-Pero a juzgar por sus reacciones, yo diría que son sólo amigos.
Ella rodó los ojos, sonriendo, mientras los tres chicos frente a ella seguían pasmados.
-Niegan u ocultan. Seguro. Veamos cuanto tiempo dura.
-Pero- logró Katara después de varios segundos.
-¡Entonces!- la interrumpió Toph.
-¿Dónde puede alguien cerrar los ojos un rato por aquí?- preguntó bruscamente, golpeando ligeramente un pie en el suelo.
Se volvió a Sokka y lo agarró del brazo.
-Muéstrame el camino cola de caballo.
Y sin decir una palabra, Sokka la llevó hasta la casa, aun aturdido. Aang y Katara la observaron mientras caminaban detrás de ellos.
-¿Eso sólo sucedió?- preguntó Aang al fin.
-Yo no... no estoy segura- respondió Katara.
Se miraron después de unos instantes y rápidamente desviaron la mirada.
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Aang y Katara se sentaron a la mesa en el desayuno, ambos muy cansados. La habitación de Sokka estaba justamente a lado de la de Katara… y ella lo escuchó roncar toda la noche. Toph había montado su tienda de roca justo fuera de la ventana de Aang así que a él también lo habían mantenido despierto. Ahora, ambos estaban sentados en silencio. Uno frente al otro. Mirando desinteresadamente a sus tazones de cereal frío. Katara estaba demasiado cansada para hacer un verdadero desayuno.
-Despierta- dijo Katara de mal humor, bostezando.
-Tú despierta- respondió Aang con el ceño fruncido.
-Sabes que cuando Toph despierte, va a comenzar tu entrenamiento- señaló con la ceja enarcada -Necesitas estar más despierto que yo.
Ella lo miró y sonrió un poco. Él no se llevaba bien con el cansancio. Katara ya se había acostumbrado… con las entregas desde temprano y hasta altas horas de la noche. Aang dejó escapar un gruñido confuso y su cabeza cayó sobre la mesa, pasando muy cerca su tazón de cereales. Ella se rió suavemente y adelantó una mano, pasándola por el pelo del chico como si nada. Él se puso rígido por la sorpresa, pero por lo demás no hizo ninguna indicación de haberse dado cuenta.
-Tus manos- murmuró.
-¿Qué?- preguntó la chica, bostezando de nuevo.
-Me gustan tus manos- se quejó contra la tabla -cálidas... suaves.
Ella se sonrojó un poco.
-Estás cansado- suspiró ella.
-Igual que tu- Katara sonrió.
Le gustaba pasar tiempo con él, así. En realidad no hablan de nada, ninguno de ellos estaba en un estado de ánimo muy bueno para ello… pero aun así, se sentían cómodos en su silencio. Era de las cosas más simples que le atraían de Aang con tanta fuerza.
-¡Traigan a los prisioneros!- Aang volvió la cabeza y Katara miró como Toph irrumpía en la cocina.
Ella estaba de vuelta con un traje similar al que habían visto en la primera ocasión, con sólo una camisa, pantalones un tanto enrollados y con el pelo recogido hacia atrás. Pero las prendas estaban un poco demasiado grandes para ella. Katara le había prestado algo que ya era demasiado pequeño para ella, pero aparentemente eran, todavía, grandes para Toph.
-Cereal- suspiró Katara, haciendo un gesto hacia el mostrador.
-Vaya que saben cómo tratar a un invitado- resopló Toph, sirviéndose del cereal.
-Katara suele hacer desayunos increíbles- murmuró Aang contra la tabla -Pero Sokka la mantuvo despierta toda la noche con sus ronquidos.
-Cola de caballo es una persona con problemas de ronquidos, ¿eh?- comentó Toph con una sonrisa -No me sorprende...
-No debería- gruñó Aang.
-Hum... espero que estés bien despierto en los próximos diez minutos, porque será cuando empiece tu entrenamiento de Tierra Control- respondió Toph con un encogimiento de hombros.
Katara lanzó una mirada cautelosa en la dirección de la joven.
-Sobre eso... tal vez podrías darle un poco más de tiempo para despertar- sugirió en voz baja.
Toph pateó los pies sobre la mesa y se cruzó de brazos con indiferencia.
-Yo no te digo cómo enseñar Reina dulzura- señaló ella con otro encogimiento de hombros.
-Yo no te estoy diciendo cómo enseñar- respondió Katara con el ceño fruncido y una nota indignada arrastrando su voz -Estoy sugiriendo que podrías tenerle un poco de consideración, teniendo en cuenta que tú eres la razón por la que no pudo conciliar el sueño.
-Ah, ¿estabas soñando conmigo cabeza de aire?- preguntó Toph, haciéndose la tímida frente a Aang. Él sólo frunció el ceño.
-Eso quisiera- murmuró resentido -al menos entonces habría estado dormido.
-Supongo que alguien más aquí, ronca- terminó Katara por él, con un toque de irritación en la voz. Toph dejó el asunto a un lado.
-Usen tapones para los oídos, dios- bufó ella, se puso de pie y se estiró -te veo afuera en cinco minutos pies ligeros.
Aang se quejó contra la tabla de nuevo. Katara frunció el ceño.
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Katara hizo una mueca cuando escuchó otro choque fuera de la casa. Toph había estado trabajando con Aang durante dos horas. A él no parecía gustarle la Tierra Control del todo… e incluso aparentaba no tener habilidad para ello en absoluto. Toph a su vez, trataba de obtener resultados. Katara escuchaba con frecuencia gritos de: "¡Mantén las rodillas altas pies ligeros!" o "Vamos, ¡arroja esa piedra como un hombre!" desde fuera de su ventana… acompañados de ruidos de tierra colisionando y gritos de sorpresa o dolor por parte de Aang.
Katara, por supuesto, no podía sólo sentarse mientras él era lanzado como una muñeca de trapo… y había tratado de intervenir, informándole a Toph que Aang respondía al refuerzo positivo. Toph la ignoró por completo. Entonces, Katara se marchó al asiento de la ventana de Aang. Con las rodillas dobladas hasta la barbilla y los ojos cerrados, escuchando… por si acaso alguna de las exclamaciones del chico se debiera a lesiones que significaran "vida en peligro". Pero ella seguía con los ojos cerrados. Ver a Aang lastimándose era peor que escucharlo.
-Caray cabeza de aire, ¡eres un maestro tierra ahora!, ¿Me oyes?... ¡ya no eres más un nómada aire!
Momentos más tarde, Katara desfilaba fuera de la casa. Aang estaba tendido entre un montón de rocas, frunciendo el ceño en dirección de Toph. Estaba descalzo y sin camisa, con los pantalones arremangados hasta las rodillas y una venda para los ojos que le colgaba alrededor del cuello. Katara lo puso con cuidado de pie.
-Oye, ¿qué estás haciendo?- exigió Toph.
-Es hora de que su lección de Agua Control- respondió ella con frialdad.
Aang la miró con sorpresa. Ellos no tenían horarios para las clases de Agua Control… pero no tenía reparo alguno en callar al respecto y mucho menos tenía intención de comentárselo a Toph. Ésta suspiró con fastidio.
-Muy bien. Vamos a dejarlo aquí por hoy- dijo, agitando una mano para indicar que se fuera.
Katara con cuidado lo tomó del brazo y le ayudó a ir poco a poco hacia el río. Él se hundió inmediatamente en las aguas poco profundas, respirando el aire fresco.
-Gracias- suspiró.
Ignorando la capa de tierra y sudor que le cubría todo el cuerpo, Katara se sentó junto a él en el agua.
-De nada- dijo en voz baja -sonaba inaguantable.
Aang se rió con cansancio.
-¿Sonaba?- ella sonrió un poco.
-Toma el tiempo que necesitas para recuperarte, ¿de acuerdo?
Él llegó a ciegas hasta la mano de la chica. Katara le ayudó a salir, colocando la mano suavemente entre las suyas. Él la llevó hasta sus labios y besó el dorso de la misma.
-Eres una diosa- suspiró, sonriendo contra sus dedos. Ella se echó a reír.
-Estás cansado- murmuró.
-Entonces… ¿qué te motivo a intervenir cuando lo hiciste?- preguntó al fin, cruzando las manos detrás de la cabeza.
Katara se tomó tiempo para contestar, quitándose los zapatos, los calcetines (empapados ahora)… y enrollando sus pantalones de manera similar a la de él.
-Bueno... le oí decirte que ya no eras un maestro aire- comenzó poco a poco.
Al instante Katara frunció el ceño.
-Y bueno... se equivoca- murmuró -tú eres un nómada aire antes que nada. Eso es lo que tu gente fue, tu familia... tu vida.
Aang por fin abrió los ojos y la miró intensamente. Ella se encogió de hombros mientras él le sonreía.
-Gracias- dijo simplemente.
-No es gran cosa- murmuró con evasivas, apoyando la barbilla en las rodillas.
-No tienes de qué avergonzarte, ya sabes- dijo Aang en voz baja.
-¿Avergonzarme por qué?- preguntó, ruborizándose un poco.
-Por cuidar de mí- respondió él, encogiéndose de hombros. Ella lo miró y le sonrió.
-Yo no estoy avergonzada de preocuparme o cuidar de ti- dijo riendo un poco -Pero tal vez deberías descansar un poco antes de comenzar a alucinar- le reprendió con suavidad y sin dejar de sonreírle.
-Lo digo en serio- respondió él -No digo que este tipo de cosas porque estoy cansado, lo digo porque es en serio.
Ella lo miró como si lo estuviera evaluando.
-De verdad me gustan tus manos… y de verdad creo que eres una diosa.
Katara miró hacia otro lado.
-Bueno... supongo que tú estás bien también- respondió divertida.
Aang se rió y rodó los ojos.
-Está bien. No me creas- dijo, dejando el asunto fuera.
Se recostó con cuidado, con las manos detrás de la cabeza y suspiró tranquilamente.
-Eventualmente lo harás.
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Cuando Aang se sintió lo suficientemente descansado… él y Katara se metieron al río para hacer algo de práctica real. Sus ejercicios degeneraron en un simple intercambio de un flujo líquido. Hacia atrás y adelante, componiendo una trayectoria circular perfecta. Ellos hacían esto para mantenerse en forma más que para entrenar. Después de todo, el Agua Control era un flujo de energía dentro y fuera del cuerpo, manteniéndolo tranquilo y claro.
-¿Por qué crees que tienes problemas con la Tierra Control?- preguntó Katara en voz baja, después de un largo silencio.
Aang miró en su dirección, pero mantuvo el agua fluyendo.
-No lo sé... es tan... fuerte. Directa… y fija- suspiró -El Aire Control se trata de moverse en trayectorias circulares… para mantener el movimiento en marcha, como el viento. Y el Agua es muy similar, energía en movimiento.
Sus ojos comenzaron a seguir el agua con una expresión pensativa.
-Sin embargo la Tierra… trata de mover algo, que por principio no quiere moverse… y después sólo quiere romper cosas- se exasperó.
Katara se encogió de hombros con una ligera sonrisa en su rostro.
-Suena divertido- dijo de buen humor.
Aang sonrió un poco y ella rió ante el poco entusiasmo.
-No sé... tal vez sólo no soy bueno en esto. No nací para ser bueno.
-Aang sabes que eso no es cierto- le reprendió al instante, impulsándolo a buscar la mirada de la chica con sorpresa. Ella se limitó a sonreír sinceramente.
-Eres el doblador más poderoso que he conocido. Pero también eres un maestro aire. Antes que nada.
Él parecía un poco confundido, por lo que Katara siguió, tratando de explicarse pacientemente.
-Piensa en ello. Fuego y Agua son opuestos, por lo que la Tierra y el Aire… deben ser opuestos naturales también. La Tierra Control es difícil para ti porque es tu polo opuesto- Aang le sonrió.
-Hey... tal vez tienes razón Cara de muñeca... es por eso que los elementos son todos tan diferentes…. Y se supone que nadie es realmente capaz de aprender más de uno, después de todo.
-Nadie más que tú- terminó para él.
Ella compuso un gesto pensativo y Aang la miró curioso. Momentos después, ella detuvo el agua y la dejó caer.
-Vamos.
-¿A dónde vamos?- preguntó, ya que habían subido a la orilla del río.
-Al Bar- respondió ella con ligereza -Vamos a ir a tomar una copa.
-¿Cuál es la ocasión?- preguntó confundido.
-Celebrar.
-¿Celebrar qué?
-Que curioso estás hoy Sparky.
Él aludido se sonrojo y ella sonrió complacida.
-Vamos a celebrar que estas convertido en todo un maestro agua.
Aang se detuvo en seco. Ella hizo una pausa de varios pasos por delante de él y finalmente miró hacia atrás. Aang se encontraba mirándola con los ojos muy abiertos y un rastro de decepción en los ojos. Ella frunció el ceño, confundida… pero luego en la cara del chico se formó una amplia sonrisa y prácticamente se abalanzó sobre ella, agarrándola por la cintura y girándola en círculos mientras reía completamente extasiado. Eso la contagió y ambos rieron a medida que crecía su mareo y finalmente… se derrumbaron sobre la hierba, todavía riendo.
-Por lo tanto hay que brindar- anunció Katara, volviendo a mirarlo.
Él todavía estaba sonriéndole. Sus ojos brillaban con especial intensidad en ese momento, tanto, que ella se imaginó flotando entre tormentosas nubes con relámpagos destellando a su alrededor. Katara apartó la mirada de esos ojos antes de perderse por completo y se alejó a toda prisa de él, pero no podía evitar que sus mejillas se tiñeran de rosa.
-¿Quién necesita un Haz de Luna cuando te tengo a ti, Cara de muñeca?- preguntó Aang con picardía. Ella se rió y rodó los ojos.
-Buen intento, Sparky.
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-¡En serio!... es como 12 pies más baja que yo, pero ella me pateó el trasero.
Katara rió un poco mientras Aang despotricaba, señalando a nadie en particular y agitando su vaso vacío violentamente en el aire. Por último, se volvió hacia ella, dándole una mirada sagaz. Apoyó los codos en la barra como ella estaba haciendo en el otro lado, con lo que quedaron casi nariz con nariz.
-Estás muy callada.
-Estoy tomada- dijo ella, mirándolo de vuelta.
-Yo también- dijo con un solo gesto enérgico.
Ella se acercó y le tomó el mentón con la mano, estabilizándolo.
-Deja de moverte- exigió en voz baja -Estoy mirando tus ojos.
-¿Por qué ibas tú a hacer eso Cara de muñeca?- preguntó él.
Sonaba desconectado, pero imitando su gesto, le tomó la barbilla.
-Hay un poco de café en ellos- murmuró, tirando de él un poco más cerca -ojos grises... con algo de marrón- señaló ella vagamente. Estudiándolos con curiosidad descarada.
-Los tuyos son completamente azules- dijo al instante, aunque no estaba mirándola a los ojos.
Miraba sus labios.
-Linda boca.
-¿Eh?- tarareó distraídamente, todavía estudiando sus ojos.
-Tienes una boca muy bonita- repitió, tropezando con sus palabras un poco.
Los dos estaban siendo tomados de la barbilla, así que inclinó la cabeza un poco para tener una mejor visión.
-Probablemente tiene buen sabor.
-Probablemente- accedió con alegría, pasándole una mano por el pelo.
-Probablemente sabe mejor que la mejor Luz de Luna del mundo.
-Igual a la que hemos estado bebiendo durante la última hora.
-Escucha, escucha- murmuró, tirando de su rostro un poco más cerca -Al parecer… cuando estás borracho... no tienes mucho sentido de las... um... inbi... inhi...
-Inhibiciones- corrigió automáticamente –Si. Aparentemente.
-Así que no tengo ninguna inhibición... nada que me detenga en este momento, para besar tu hermosa boca de luz de la luna- señaló.
-Nada excepto... nada- dijo vagamente, asintiendo con la cabeza.
-Tengo muchas ganas de besarte.
-¿Las tienes?
-Yep- admitió con descaro.
-Y yo… ¿Quiero que me beses?
-No sé... ¿lo quieres?
-¿Lo quiero?
-¿Quieres que te bese?- Katara rió un poco y Aang hizo lo mismo.
-Creo que sí- suspiró -Creo que he estado deseándolo.
Ambos dirigieron una mirada casi perdida en el otro. Y mantuvieron los ojos conectados intensamente por algunos minutos.
-Estoy borracho- dijo Aang pronto.
-Yo también- rió Katara.
-Quiero besarte- murmuró él -Y tú has pensado que crees que quieres que te bese.
-Creo- respondió ella con otra risita, asintiendo con la cabeza oficiosamente.
-Entonces, voy a hacerlo- espetó con decisión.
-¿Vas a donde?
-A robarte un beso.
-¿Quién?- demandó divertida.
-Yo.
-Quiero que me beses.
-Yo voy... yo- balbuceó, tirando de sus labios un poco más cerca…
-Estoy borracho- murmuró, con la frente pegada a la de la chica y sus labios peligrosamente cerca. Ella rió.
-Y besándome- respondió con firmeza.
Él se inclinó hacia delante, cerró los ojos y la besó en la mejilla. Luego se retiró y frunció el ceño.
-Los perdí.
-Me gustan tus labios- dijo Katara vagamente.
-No- dijo con amargura -Ellos perdieron.
-¿Perdieron qué?
-A los tuyos. Me encantan tus labios... pero los perdí- murmuró alicaído -Y no los quiero. No así…
-¿Cómo puedes saber eso Sparker?... No me has besado en siete años- se rió un poco, al final de su condena.
-Eso es malo- asintió él -Necesito besarte más seguido.
-Y no perderme- consintió ella, levantando la copa vacía -Salud por los besos.
-Y por no perder- acordó con ligereza, tintineando las copas vacías -Y además... porque voy… a estar coldgado mañana.
-A Toph no le va a gustar- confirmó Katara.
Mientras tanto inspeccionaba cuidadosamente la botella vacía al lado de ellos, que había estado alguna vez, llena de Luz de Luna Riversider.
-Vacía... que triste.
-A Toph no le va a gustar- consintió Aang -No me acuerdo a dónde ir.
-A casa- señaló Katara (en la dirección equivocada).
-Definitivamente. Vamos a averiguarlo…
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A la mañana siguiente, Sokka los encontró dormidos en el bar. Acurrucados juntos. Detrás de la barra…. Él rodó los ojos con fastidio. Algunos Riversiders y unos pocos Maestros Agua, ya estaban ahí, observando la escena con una gama de expresiones que iba desde la incredulidad hasta la satisfacción. Pero eso dejo de importarle tras unos momentos de oscura reflexión, después de lo cuál Sokka se preguntó seriamente si debía ir por su arma.
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- Adelanto -
-Ay...
-¿Ay?
Ella saltó y miró hacia arriba. Su padre estaba de pie junto a la mesa de billar más cercana.
...
-¿Cuánto de anoche recuerdas?- preguntó, haciendo caso omiso de ella.
Katara se mordió el labio.
-Um... después de la tercera copa... no mucho- admitió, luego sus ojos se abrieron un poco.
¿Qué ocurrió entre los dos?...
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