Capítulo 2. La "explicación"
Ya han pasado dos meses desde que Aro me comunicó cual sería mi misión aunque estaba intrigada sobre cuál sería mi otro don. Ya que en nuestra conversación no había querido decírmelo.
-Soy toda oídos-. Dije realmente interesada por una buena explicación.
- Verás Bella. -Dijo volviendo a la habitual camaradería con la que me hablaba antes de nuestro "pequeño altercado". –Como ya te habrás dado cuenta eres especial para nosotros. -Simplemente asentí.- Bien ¿conoces a Demetri? -Nuevamente asentí, recordando a uno de los vampiros que Heidi me había presentado- Él tiene un don, como algunos vampiros. Mi guardia está formada exclusivamente por los vampiros más fuertes y con mejores dones que he encontrado. El don de Demetri, es encontrar vampiros con características especiales. Él es uno de los vampiros más útiles que tengo ya que me ha encontrado a las mejores piezas de mi colección. Esta vez te ha encontrado a ti y tus dones son demasiado especiales como para ignorarlos.
-¿Dones? -Pregunté confundida.
-Tú querida posees dones realmente interesantes. Eres capaz de influir en las decisiones de los demás y tienes otro don del que no hablaremos ahora
- No entiendo.
-Bella, con insistencia tú serías capaz de hacer que alguien tome una decisión que antes no pensaba tomar.
-¿Y vosotros queréis que yo obligue a alguien a hacer algo? -Pregunte aunque ya sabía la respuesta, solo quería que me dijera que tenía que hacer.
-Sí, te desarrollaremos tu don durante un tiempo y después te enviaremos a una misión.
-¿Cuál será mi misión?
-Quiero que convenzas a dos vampiros para que se unan a mi guardia.
-Entiendo.
La verdad es que había intentado desarrollar bastante mi poder, pero no era rápido. Necesitaba días para poder plantar una idea en la cabeza de los demás. Recuerdo que mi mayor logro fue que un vampiro quisiera acabar con su vida y había tardado casi un mes en formar esa idea en su cabeza.
Aro estaba orgulloso de lo que podía hacer. Pero yo no sabía cómo iba a lograr convencer a unos vampiros para que se unieran a la guardia de los Vulturis si para ello necesitaba días.
-Bella.- Me interrumpió de mis recuerdos Heidi.
- Sí. ¿Pasa algo?
-Aro quiere informarte cuando comenzará tu misión.
- Por fin, creí que no empezaría nunca.- Dije realmente entusiasmada por la idea de poder salir de este castillo de una vez.
Avancé por los pasillos del gran castillo que ahora era mi casa. Había pensado mucho en lo que tendría que hacer para convencer a unos vampiros de unirse a los Vulturis. Implantar esa idea no sería imposible pero llevaría tiempo. Todo dependía de la voluntad de los vampiros y de cuanto rechazaran la idea de unirse a la guardia. De una forma u otra necesitaría tiempo, a no ser que me quedara a vivir con ellos no sé cómo lo haría jaja. Quién hubiera imaginado cuanta verdad había en mis palabras. Entré por las ya conocidas puertas del salón principal donde estaba Aro. Gracias a dios que Cayo no estaba, en este tiempo entre él y yo había surgido un gran odio mutuo.
-Bella, siempre puntual
-Tengo muchas ansias por empezar mi misión- Más bien por salir de este asqueroso castillo. Me dieron ganas de decir, pero había aprendido a tragarme mis palabras muy bien desde que estaba aquí.
-Me alegro de escuchar eso. Partiremos esta misma tarde querida. Prepárate.
-Pero Aro ¿Necesitaré varios días para implantarles la idea como lo voy a hacer?- Pregunté la duda tenía desde hace bastante tiempo.
-Vivirás con Carlisle.- Dijo Aro como si estuviera hablando del tiempo.
-¿Quién es Carlisle?
-Bella, querida. Ya tendremos tiempo de hablar sobre eso yo te acompañaré en el viaje. Son unas cuantas horas en avión. Espero que estés preparada para estar rodeada de humanos tanto tiempo.
-Sí que lo estoy- Aguantaría lo que sea con tal de salir de aquí.
-Eso quería escuchar. Saldremos a las cinco. No lleves equipaje eso estropearía mi historia.
-¿Qué historia?
-Todo a su tiempo Bella. Retírate.
Genial. Aro no me había dado ninguna pista de cómo iba a ser mi misión y estaba casi segura de que lo hacía para que no me pudiera echar atrás dentro de un avión.
Regresé a mi habitación y fui a darme una ducha. Aro me había dicho que era totalmente innecesario ya que nosotros no sudábamos pero aun así tanto siendo humana como vampira una ducha caliente me relajaba muchísimo y necesitaba estar relajada para este viaje que me esperaba por delante.
