Trucos de Salón
Cap. 21
-¿Sokka?... ¿Katara?... ¿Aang?- gritó Toph mientras se movía lentamente por el pasillo en la parte inferior de la escalera. Ella tenía una mano en la pared para guiarse a sí misma, ya que las vibraciones de los coches de la calle parecían resonar allí también. Pero ella se detuvo cuando sintió a alguien acercarse -¿Quién está ahí?
-Guau.
-¡Appa!, eres tú- suspiró con alivio, llegando a ciegas hasta el perro.
Ella sintió la nariz húmeda contra su mano y no pudo evitar sonreír, rascándole la cabeza con gratitud.
-¿Sabes a dónde fueron?- Él ladró otra vez y se sentó.
-Sí, yo tampoco- exhaló con fuerza y se sentó junto a él, apoyándose contra la pared -Hombre, ser ciego realmente apesta- Él ronroneó de manera bastante simpática y ella volvió a sonreír.
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-Oh vamos, esto es ridículo- Katara y Aang miraron a Sokka, quien señaló a la lechuza y sacudió la cabeza -¡Este es el mundo real! cara de ave- gritó -¿No existe un mundo de los espíritus donde se supone que debes estar?
-Tu falta de respeto en realidad no me motiva a contestar- respondió el búho en tono uniforme, sus ojos oscuros estudiaban a Sokka -Pero eso es irrelevante, alguna vez creí que la curiosidad era digna de ser recompensada... por eso estoy aquí.
-¿Qué quieres decir?- le preguntó Katara en voz baja.
-Los Espíritus mayores nunca han sido aficionados a los seres humanos- añadió Wan Shi Tong plácidamente -Hace miles de años, no estaba de acuerdo con ellos y me colaba al mundo humano siempre que podía, para enseñarles… y aprender de ellos. Caminaba entre humanos como uno de los suyos.
En ese punto y ante sus ojos, Wan Shi Tong comenzó a contraerse sobre sí mismo, las plumas pasaban a ser piel y pelo. En cuestión de segundos, lo que parecía ser un hombre de mediana edad se presentó ante ellos. Tenía la piel pálida, ojos oscuros al igual que su cabello y una barba recortada enmarcaba su rostro como cuando era lechuza. Sus trajes eran oscuros y Aang noto que parecían similares a los del Avatar Roku, sólo que más viejos.
-Yo convencí a mí...- su voz se apagó y desvió la mirada por un momento -Al Espíritu Sol. Convencí al Sol para que les cediera a los seres humanos el mismo regalo de los dragones... y fui desterrado a este mundo por eso. Al principio no me importó, yo vine hasta este insípido lugar y traje mi biblioteca para compartirla con ustedes los humanos- una mirada oscura se acercó a su cara -Sin embargo, su regalo fue desperdiciado.
-Firebenders- suspiró Sokka, sacudiendo la cabeza.
-He perdido mi fe en los seres humanos, no sólo por los Firebenders, joven Riversider- corrigió él con firmeza -Los seres humanos sólo hacen uso del don del conocimiento para destruirse unos a otros. Por eso he ocultado mi biblioteca aquí… así, nunca será mal utilizada otra vez.
-Suena a que cargaste con el paquete completo- dijo Aang cauteloso. El hombre suspiró.
-Ustedes los humanos y su jerga- el espíritu negó con la cabeza, decepcionado. Aang se sonrojó de vergüenza.
-Oh, eh... lo que quise decir es que tienes menos de lo que mereces- se corrigió con humildad. Katara sonrió.
-Sé lo que querías decir, aunque agradezco el intento de dar explicaciones- dijo Wan Shi Tong con voz grave, a pesar de que sus ojos negros brillaron brevemente divertidos -Después de todo, yo sé diez mil cosas- Katara sonrió.
-Esa siempre era parte de las historias que mi madre me contaba- suspiró ella -Wan Shi Tong, el que conoce diez mil cosas y...
El Espíritu del Conocimiento hizo un gesto extraño en ese punto. Si hubiera sido un pájaro no habría sido inusual. Él movió los brazos ligeramente, como si fueran sus alas.
-Estoy seguro de que esas historias tenían algo que ver con el Espíritu Sol- dijo con voz apagada -Y nuestro romance perdido.
-Oh sí, escuche mucho de ello- comentó Aang -Después de que fuiste desterrado, te mudaste al desierto para poder estar más cerca de ella.
Wan Shi Tong no respondió y Aang sonrojó de nuevo.
-Si no tienen nada más que decir, les sugiero que se vayan- dijo secamente.
-Espera- dijo Sokka repente -No podemos pasar por alto... todo este conocimiento, ¿verdad?- Aang y Katara lo miraron fijamente. Sokka tragó saliva -Quiero decir... no podemos simplemente mirar... ¿por un rato?
El espíritu sacudió la cabeza, irritado.
-Quieres usar mis conocimientos para obtener ventaja sobre alguien más, ¿verdad?
-No, no, ¡sólo queremos el conocimiento por conocimiento!- respondió a la defensiva.
Miró a su alrededor violentamente y sus ojos se posaron en Aang. Él lo empujó hacia adelante.
-¡Este es el Avatar!, el puente entre nuestros mundos… él va a responder por nosotros.
Wan Shi Tong miró a Aang con un poco de interés.
-Eh... sí seguro- continuó Aang -Juro por mi deber de Avatar que no vamos a utilizar la biblioteca para nuestros propios fines- el espíritu suspiró.
-Muy bien, pero para entrar tienen que darme un pedazo de conocimiento para añadir a mi colección.
Los tres intercambiaron una mirada y al mismo tiempo llegaron al mismo pensamiento. Katara alcanzó su bolsillo trasero, Aang el bolsillo de su chaqueta y Sokka excavo en sus bolsillos delanteros. Cada uno de ellos desplegó un pedazo de papel. El espíritu recogió uno por uno, revelando tres carteles. Sokka y Katara hacía tiempo que habían hecho el hábito de guardar copias recientes de sus propios afiches, sólo para ver lo mucho que valían. Aang había hecho suya la afición, al igual que Toph. Wan Shi Tong parecía divertido.
-Supongo que de algo servirán- murmuró -Tomen el tiempo que quieran.
Y con eso, se convirtió en el gran búho y salió disparado como una sombra hacia las profundidades de la biblioteca. Aang y Katara se volvieron hacia Sokka con expresiones de enfado. Katara cruzó los brazos sobre el pecho y le frunció el ceño.
-¿Qué?- preguntó su hermano inocentemente.
-¿Por qué?
-Esta es nuestra oportunidad para descubrir todo lo que podamos sobre el Avatar- dijo encogiéndose de hombros.
-Es cierto… pero no es por eso que quieres estar aquí- continuó Katara sospechosamente.
-Está bien- suspiró Sokka -Tiene que haber algo sobre los Dragones aquí.
-¿Me hiciste mentirle al Espíritu del Conocimiento?- se escandalizó Aang.
-No, simplemente omitiste la verdad- respondió Sokka, agitando el asunto fuera y entrando en la biblioteca.
-¡Eso es la misma cosa!
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-Tío, ¿estás seguro de que estás lo suficientemente bien como para hacer un viaje como éste?- Iroh se rió entre dientes.
-Aprecio tu preocupación, pero contrario a la canción, en realidad no hay un largo camino hasta Ba Sing Sé.
-No empieces a cantar de nuevo, por favor- gimió Zuko.
Ambos habían pasado algún tiempo en la clandestinidad después del ataque de Azula. Iroh todavía se estaba recuperando pero ya estaba mucho mejor y poco a poco, le enseñaba los puntos más cruciales a Zuko sobre la técnica del rayo. Él había comenzado tratando de mostrarle cómo, pero eso no había funcionado, así que ahora estaba entrenando Zuko en el aspecto mental mientras llegaban a Ba Sei Sing. Habían conseguido un aventón pero aún así les tomaría varios días el llegar a la ciudad. En Ba Sei Sing iba a ser mucho más fácil ocultarse de Azula. Iroh se encogió de hombros y empezó a tararear. Zuko gruñó.
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-Entonces, ¿qué hay de la historia de Wan Shi Tong de todos modos?- preguntó Sokka vagamente mientras él, Aang y Katara caminaban a través de estanterías de libros, mapas, manuscritos y periódicos.
-¿Quieres decir que nunca la has oído?- preguntó Aang distraídamente, mientras se encontró con un libro sobre piratas famosos y empezaba a hojear las viejas páginas.
-Sokka no estaba durante los cuentos de hadas cuando éramos pequeños- dijo Katara, poniendo los ojos en blanco.
Estaba sentada en el suelo delante de un estante con un montón de libros a su lado. Hizo una pausa, examinando un viejo pergamino que representaba algunos movimientos simples de Agua Control.
-Pero yo escuché esa historia de labios de mamá todo el tiempo.
-Entonces, ¿cuál es?- preguntó Sokka con impaciencia, estudiando un extenso mapa topográfico de la zona que rodeaba la ciudad.
-La historia es básicamente un romance trágico- dijo Katara pensativa -Wan Shi Tong era como dijo… amaba a los seres humanos, pensaba que eran fascinantes y vino a nuestro mundo para hablar con la gente. Un día, el Espíritu del Sol vagabundeó hasta llegar justo a su biblioteca, en el Mundo de los Espíritus- ella sonrió con nostalgia -Sólo así… se enamoraron.
Aang la miró a ella sin ocultar su sonrisa, pero ella no se dio cuenta, absorta como estaba en otro pergamino de Agua Control. Luego volvió su atención a los chicos por un momento.
-Oh, miren esto, el búho tiene algunos registros de esa historia, también- Aang y Sokka miraron por encima de su hombro con gran interés.
-¿Qué tiene?- le preguntaron al unísono.
Katara comenzó a tirar de los registros, leyendo sus portadas.
-Un montón de viejos clásicos y eh... eh ¡aquí está!, Al Jolson, Bessie Smith, Jelly Roll Morton, por supuesto... Charleston y Rapsodia en Azul.
-A fuerzas- dijo Sokka con un gesto de aprobación -Ahora estoy más impresionado por este tipo Wan.
-Es Wan Shi Tong- corrigió su hermana.
-Y no lo colecciona porque le gusta, lo recoge porque es conocimiento- señaló a Aang -Es lo que hace, es lo que ha hecho durante miles de años.
-¡Qué vida!- murmuró Sokka, girando su atención a otra serie de mapas -Este tipo está fuera de sus cabales.
-No, él sólo tiene un corazón roto- suspiró Katara -Mira... la hermana del Espíritu del Sol, el Espíritu Luna… estaba enamorada del Espíritu del Mar. Ellos eran aficionados a los seres humanos también y les enseñaron Agua control. Así que fueron desterrados al mundo humano… pero ellos están juntos.
-Sí… realmente viven en el origen del estanque de la Destilería del Norte- agregó Aang.
-Cuando Wan Shi Tong vio que los espíritus podían enseñar a los seres humanos a hacer algo increíble, como la flexión… convenció a Sol de venir al mundo humano con él para enseñarle a algunos seres humanos como doblar el fuego- continuó Katara -Pero Sol sabía que no estaba permitido, por lo que terminó dándoles a los dragones el don y les confió a éstos que enseñaran a los humanos, y cómo puedes imaginar… lo hicieron.
-Pero entonces los Firebenders empezaron a ser violentos y alguien tenía que ser castigado- terminó Aang por ella -Así que Wan cargo con todo el castigo, vino al mundo con su biblioteca, en un esfuerzo por compartir sus conocimientos con los seres humanos y detener la propagación de la violencia.
-No ha funcionado, ¿eh?- murmuró Sokka con gravedad.
-No- Katara suspiró de nuevo -Así que nos dio la espalda y trasladó su colección a un desierto, para poder estar más cerca del Espíritu Sol.
-¿Cómo es que terminó en este lugar?- se preguntó Sokka vagamente.
-No sé- dijo Aang, encogiéndose de hombros -El desierto en el que vivió fue probablemente conquistado, así que vino aquí. Después de todo, la Luna y el Mar ya estaban aquí y a salvo. Supongo que esta ciudad es un buen lugar para los espíritus.
-Algunas personas dicen que hay eclipses de Sol… porque está triste- dijo Katara en voz baja -Ella se esconde detrás de su hermana para poder llorar- Sokka dejó caer el libro que llevaba.
-¿Eclipse de sol?- repitió perplejo -Pero... los Firebenders obtienen su flexión del sol.
Katara y Aang compartieron una mirada y echaron un vistazo a Sokka. Una sonrisa estaba extendiéndose lentamente por su cara y miró a su alrededor rápidamente.
-¿Dónde creen que mantiene el Almanaque de astrología?- preguntó, sonriendo.
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Toph se aburría. Insoportablemente aburrida. Además tenía dolor de cabeza por los coches que vibraban, afuera en la calle, constantemente. Por suerte Appa le hacía compañía, así que no había nada que le impidiera maldecir con la frecuencia y saña que ella quería. Estaba acostada sobre su espalda, las manos cruzadas sobre el vientre y la cabeza apoyada en la parte posterior de Appa.
-No es que no esté preocupada por ellos- dijo a Appa -Yo nunca he sido fan de las bibliotecas…
Hacía un rato que descubrió que estaba apoyada contra la pared exterior de una biblioteca subterránea y sintió las vibraciones distantes de Aang, Sokka y Katara moverse dentro de ella durante un rato… antes de que una casa rodante perturbara la tranquilidad de la calle.
-No es como si pudiera ver, además.
Appa se quejó con simpatía.
-Tú sabes, están bien Appa- suspiró Toph.
Él ladró y ella rió un poco
-Eres compañía un poco más civilizada de lo que yo estoy acostumbrada en estos días- Appa gruñó un poco -No estoy diciendo que Aang es incivilizado- otro gruñido -Tampoco Katara…
La cola del can comenzó a menearse de un lado a otro.
-Sólo estoy diciendo que ellos están más interesados uno en el otro que en nadie más, así que me tengo que quedar con Sokka todo el tiempo- Appa se quejó de nuevo.
-Supongo que no es tan malo- Appa gruñó, esta vez con más de fuerza.
-¿Qué? Estoy tratando de ser honesta- dijo Toph de mal humor.
Pero el perro seguía gruñendo. Toph se incorporó y de inmediato se puso en postura defensiva, Appa hizo lo propio, colocándose con aire protector frente a ella.
-¿Alguien va a aparecer?- preguntó con cautela.
Appa ladró y se agazapó sin dejar de gruñir.
-¡Pues que vengan!
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-Sokka, esto es ridículo- suspiró Katara mientras abandonaban otra sección de la biblioteca -Papá tiene tu preciado almanaque en casa… y de este año.
-Sí… yo no creo que debamos quedarnos por más tiempo- concluyó Aang, mirando sobre su hombro -Wan Shi Tong puede aparecer frente a nosotros y estoy preocupado por Toph y Appa.
El batir de unas alas fue la única advertencia que recibieron.
-Me temo que no puedo dejarlos ir- Wan Shi Tong llegó en un aterrizaje perfecto justo frente a ellos., negando con la cabeza.
-Los humanos son tan predecibles- dijo de manera uniforme -Usan mi biblioteca para beneficio personal.
-Oye, no obtuvimos nada de valor de aquí, lo descubrimos nosotros mismos- dijo Sokka a la defensiva. Katara rodó los ojos.
-Eso no ayuda.
-Voy a llevarme mi conocimiento de nuevo- continuó el espíritu -Y esta vez de modo que nadie pueda usarlo… ¡nunca más!
El espíritu empezó a agitar sus alas enormes y la tierra comenzó a temblar.
-Creo que estamos en problemas- dijo Aang lentamente.
-Sip- canturreo Sokka -¡Corre!- gritó momentos después, mientras giraba y salía corriendo lejos de la lechuza.
Aang y Katara le siguieron a una velocidad vertiginosa.
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-Vaya, vaya, ¿no es la bandida ciega?- Toph frunció el ceño.
Ella no reconoció su voz, pero podía decir que el hombre que habla con ella, era uno de los Rinos. Y por lo que podía ver a través de la tierra. Había varios otros detrás de él. La tierra temblaba... el piso se sacudió pero… ¿acaso era más fuerte ahora?
-¿Que está pasando?- pidió uno de los Rinos.
Así que también lo sintieron ellos… los ojos de Toph se abrieron con sorpresa.
-La biblioteca se hunde- susurró, mientras se volvía y corría hacia la pared.
-¡La Biblioteca se hunde!
Ella fijó sus pies firmemente en la tierra y dio un golpe firme con las dos manos a la pared, hundiendo los nudillos en la piedra y deteniendo el progreso del edificio. Appa empezó a ladrar.
-¿No es ese el perro del Avatar?- dijo uno de los hombres en voz baja.
-¡Aléjate de él!- rugió la chica, alejándose de la pared por un momento para enviar una columna de piedra en su dirección. Ella no acertó y llevó de nuevo las manos a la pared. Oyó como un par de ellos reían.
-Apuesto a que podría conseguir un poco de oro por el perro del Avatar en Ba Sing Sé- continuó el hombre. Appa ladró de nuevo y luego se detuvo abruptamente.
-¡No!- gritó Toph, tirando más de pilares de piedra en su dirección, pero ellos los evitaron con facilidad.
-No...
Toph hundió sus manos de nuevo en la pared y sintió que sus ojos se humedecían.
-Lo siento Appa...
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Aang, Katara y Sokka, finalmente cruzaron la puerta, Wan Shi Tong les pisaba los talones. Sokka llegó primero a la puerta y la abrió, sólo para descubrir que estaba bloqueada por varios bloqueas de piedra.
-La biblioteca ya se está hundiendo- gritó Sokka fulminando a la roca con la mirada.
-Me sorprende que no lo haya hecho ya- respondió Aang -¡Atrás!
Dio un paso hacia la puerta y golpeó con el puño a la roca, abriendo un camino de regreso hasta el pasillo. Los tres salieron y se encontraron con Toph a unos metros de la escalera, con las manos clavadas en la pared.
-¡Toph!- gritó Aang y ella saltó sorprendida, soltando la pared.
La biblioteca de repente desapareció en el suelo, lanzando una ola de suciedad y polvo al pasillo. Sokka tiró a Toph sobre su espalda sin decir una palabra y empezaron a correr hacia la escalera de nuevo. Los Rinos habían creado una nueva escalera apilando los restos de las estanterías de la biblioteca. Los cuatro volvieron a subir y se dirigieron directamente hacia afuera de la biblioteca tan rápido como pudieron, y tan pronto como llegaron a la calle, la tierra tembló con un estruendo sonoro. El polvo y la ceniza de la explosión pronto tapizaron las ventanas, luego todo quedó en silencio. Sokka se sentó en el suelo sorprendiendo a Toph nuevamente. Aang y Katara se sentaron junto a ellos y todos cayeron agotados, respirando profundamente.
-Bueno, eso fue más aventura de la que yo necesito en un día- suspiró Katara.
-Y no es broma- respondió Aang.
Sokka sólo gruñó, todavía está tratando de recuperar el aliento. Todos guardaron silencio durante bastante tiempo. La ciudad estaba anormalmente tranquila, cerca de la antigua biblioteca, gran parte de la zona habían sido destruida por los ataques de dragones, dejándola relativamente vacía. Cuando el silencio se rompió por fin, Toph fue quien habló primero.
-Aang- dijo Toph en voz baja -Yo... lo siento...
-¿Por qué?- le preguntó desconcertado. Ella suspiró y sacudió la cabeza.
-Los rinocerontes, ellos...
Aang se sentó bruscamente y miró a su alrededor con creciente preocupación.
-¿Dónde está Appa?
Katara se incorporó bruscamente también y Sokka los miró preocupado. Toph solo suspiró de nuevo.
-Los rinocerontes se lo llevaron…
Los ojos de Aang se abrieron y se llenaron de lágrimas. Él se puso de pie y se tambaleó hacia atrás unos cuantos pasos.
-¿Qué?
Toph negó con la cabeza y se secó los ojos con la parte posterior de su mano.
-Aang... - empezó Katara en voz baja, poniéndose de pie y llegando hasta él.
-No- dijo Aang de pronto, alejándose de ella -No, eso no...
Él miró a su alrededor otra vez y luego se volvió airadamente contra Toph.
-¿Cómo pudiste permitir que sucediera?
-¡Lo siento!- exclamó ella, presionando los talones de sus manos sobre sus ojos -Lo siento, traté de salvarlo… ¡pero no podía ver!... Yo no podía ver y la biblioteca se hundía y... y... ¡lo siento!
-Aang, no es culpa suya- dijo Katara suavemente, tratando de llegar a él de nuevo pero el joven no lo permitió, ni parecía importarle.
-No... no. Los Rinocerontes- divagaba él -¿Dónde están? ¿Dónde lo llevaron?
-Ba Sing Sé- murmuró Toph miserablemente.
Aang abrió las alas de su planeador con un golpe sordo en el suelo y se dispuso a salir volando.
-Vamos- dijo ausente. Pero parecía hablar más consigo mismo.
-Aang, se razonable- dijo Sokka rápidamente, poniéndose de pie -Ba Sing Se está a dos días en coche y no hay manera que puedas volar más rápido que eso.
Aang no respondió, sólo se quedó estático y con la vista perdida.
-Regresa a la destilería con nosotros… empacaremos y todos vamos a ir a buscar a Appa, juntos- él todavía estaba en silencio -¿Está bien?- Aang suspiró profundamente.
-Bien- murmuró- dio media vuelta y comenzó a marchar hacia la destilería.
Toph y Sokka lo siguieron de inmediato. Katara se detuvo un momento, mirándolo andar lejos de ella… entonces volvió la mirada hacia el suelo y con los hombros caídos les siguió hasta casa.
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