Capítulo 3. Rumbo a… (No estoy segura de qué)

Me sentía sumamente incómoda en este avión rodeada de humanos, mis instintos me obligaban a atacarlos pero me controlé, además estaba muy ansiosa por saber que tendría que hacer al aterrizar.

-¿Estás controlada querida?- Preguntó Aro

-Lo suficiente. ¿Puedes decirme ya de que va a tratar mi misión?

-Siempre tan ansiosa. Está bien. Como ya sabes quiero me reclutes a dos vampiros, una psíquica y un lector de mentes.-Nunca había oído hablar de dones como esos, había que aceptar que a Aro le gustaba tener lo mejor- ellos son los hijos adoptivos de un viejo amigo mío, Carlisle.

-Si es tú amigo por qué lo vas a traicionar- No me pude contener de preguntarlo.

-Bella, los dones de sus hijos son demasiado poderosos. Créeme me duele traicionar a mi amigo pero estos chicos valen la pena. Bueno sigamos. Carlisle vive con su esposa, Esme y cinco vampiros más jóvenes, en apariencia física al menos, Jasper, Emmet, Rosalie, Alice y Edward. Alice ve el futuro y Edward lee la mente. Te quedarás con ellos bajo la excusa de que eres una neófita que necesita autocontrol.

- ¿Qué tiene que ver el autocontrol?

- Bueno digamos que su dieta es un poco… diferente- Puso cara de repulsión- Se llaman a ellos mismos vegetarianos porque se alimentan de sangre de animales.

-¿No cazan personas? Pero…- Estaba intentando asimilarlo. Aro siempre me había dicho que matar personas era solo necesidad, que no había otra opción.

-Bella, su forma de caza no los alimenta lo suficiente. Compáralo con alimentar a un humano a base de leche de soja- Dijo Aro.

- Pero viven. Tú siempre me dijiste que no había opción. Me mentiste Aro.- Me estaba enfadando muchísimo y una pelea en un avión lleno de humanos no nos favorecería mucho.

- Isabella, ellos son una deshonra para los vampiros. No quieren aceptar su destino e intentan pasar por humanos.

-Y ahora me envías a mí a esa "repulsiva" forma de vida ¿no?

-Solo será por un tiempo y es parte de una misión. No te gustará ya que no se compara con la dieta de sangre humana pero por unas semanas no pasará nada.

-¿Qué gano yo con esto Aro? Yo nunca he querido ser un maldito vampiro, yo nunca he querido ser una Vulturis.

-Ganas que la vida de tu padre esté a salvo- Claro, hacía todo esto por mi padre. No lo podía olvidar.

- Está bien Aro

-Así me gusta Bella

Agradecí poder salir por fin del avión ya que el olor a sangre humana me estaba poniendo realmente mal.

- Yo no te puedo acompañar hasta la casa de los Cullen. Edward podría leer mi plan

-Pero me leerá a mí- Dije. Ya no me hacía tanta gracia un lector de mentes.

-No podrá, como ya te he dicho eres una vampira especial- Dejé pasar eso, lo último que quería ahora era tener que preocuparme de mi otro misterioso don.

-¿Y a dónde tengo que ir?

-Tranquila, Carlisle está esperando a la salida. Bella recuerda tú misión y que se supone que eres una neófita.

-¿Cómo contactaré con vosotros?

- Tranquila de eso nos encargaremos nosotros. Bella, haz que confíen en ti.

-Sí- eso no sería tan difícil

Salimos de la zona de aterrizaje donde había un montón de humanos pero Carlisle destacaba entre todos ellos. Era un vampiro hermoso y diferente. Trasmitía mucha bondad pero lo que más llamó mi atención fueron sus ojos. Eran como el oro derretido. Nunca pensé que un vampiro podría tener los ojos así

-Sus ojos son…-empecé

- Guarda la compostura. Tú y yo no tenemos confianza, recuérdalo- Claro, me tenía que hacer pasar por una neófita a la que beber sangre de animales le daba mucho asco. Me pregunté si a mí también se me pondrían de ese hermoso color los ojos.

-Hola Aro- dijo Carlisle.

-Hola amigo- Le dio un efusivo apretón de manos Aro. Cómo podía ser tan hipócrita. Si Carlisle supiera que su buen amigo lo iba a traicionar.

-Esta es la chica de la que te he hablado. Isabella.

-Hola.-Me dijo Carlisle. Extendiendo la mano. Hora de empezar actuar.

-Hola- Dije con toda la frialdad que pude y no le correspondí el saludo

-Discúlpala Carlisle, ha tenido un viaje difícil- Me justificó Aro

-Lo imagino- Carlisle tenía un tono serio- Aro, no tengo nada en contra de ayudar al autocontrol de esta niña pero tampoco voy a permitir que nos deje en evidencia ante los humanos.

-Lo entiendo. Te aseguro que si no se comporta me la llevaré y ella ya sabe las consecuencias que tendría eso- Carlisle me miró con tristeza. Genial, ahora estos vampiros me tendrían lastima. Bueno eso ayudaría a que confiaran en mí.

-¿Nos vamos Isabella?- Me preguntó Carlisle. Yo simplemente me encogí de hombros. Esto de la actuación se me estaba dando realmente bien.

Carlisle me llevó a través del aeropuerto a donde se encontraba su coche. Yo estaba muy tensa, no me alimentaba hacía casi un día y no estaba acostumbrada a tener tantos humanos a mí alrededor. Carlisle lo notó

-Tranquila Isabella ya casi llegamos-. Me dijo en tono amable.

-Estoy bien, no necesito nada de este rollo del autocontrol y mucho menos beber sangre de animales- dije con todo el desprecio que fui capaz de trasmitir a mi voz.

En eso entramos en su coche, era un bonito Volvo plateado

-Isabella, no quiero ser grosero pero Aro quiere que te quedes con nosotros y lo ayudaré. Nosotros vivimos entre los humanos y no voy a permitir que seamos descubiertos así que por favor te pido que no me mires como tu enemigo.- La sinceridad de sus palabras me dejo un poco aturdida.

-Lo siento Carlisle en el viaje de verdad la pasé muy mal- Bien hora de trabajar- pero puedes confiar en mí, no os traeré problemas ni a ti ni a tu familia- Dije esto usando hasta la última gota de mi poder, tenía que funcionar.

-Gracias y tranquila confío en ti- Bingo, solo me quedaban seis vampiros más a los que convencer. Esto sería muy interesante.


Hola y gracias por leer mi historia :)

Es la primera vez que escribo una y me gustaría que me dijeran que les parece. Si hay alguna critica, o consejo. También quería preguntar si les gustaría que hiciera algún capítulo desde el punto de vista de Edward, que ya va a aparecer no se preocupen :)