Titulo: El destino.

Summary: Después de más de diez años de no reunirse los elegidos son reencontrados gracias a las últimas personas que imaginaron… sus hijos.

Disclaimer: Ni Digimon si sus personajes me pertenecen y hago esto sin fines de lucro.

Nota: Hey Hey, hola amigos que muy amablemente leen mi historia. Muchas gracias a quienes comentaron el capitulo pasado! Este capitulo me gusto mucho escribirlo porque para empezar presento a otros dos de mis niños que en lo personal me caen muy bien:) la otra razón es porque aqui empieza el primer reencuentro de muchos que habra, asi que preparados? entonces empiecen la lectura:


Cap. 5. Defectos y virtudes.

Habían pasado ya cuatro días y el día viernes había llegado de pronto y como si nada. Para muchos no había pasado gran cosa pero para otros sin duda su vida había dado algún vuelvo importante.

Hanami seguía igual de irritable que cuando se enteró que su padre le presentaría a su novia. No quería hablar con nadie y sólo se encerraba a conversar con Yokomon o salía al patio a jugar con su nueva mejor amiga, Nat-chan. Su padre y su tío habían hablado con ella y le habían hecho tratar de entender que estaba todo bien. Su madre ni siquiera había emitido un comentario al respecto simplemente le había ofrecido ir a Odaiba a recogerlos pero Ay se negó fervientemente.

Rei y Kazumi se habían vuelto especialmente unidos, la mayoría de los de su grupo hallaban a Kazumi creída y a Reiki irritante por lo que volverse amigos los libró de muchos recreos solitarios a ambos.

Kaichi no había dejado de ser constantemente picado por Hanami Ishida que de un momento al otro se había vuelto más testaruda que antes y sobra decir que se odiaban mutuamente. Él y Kazuo Motomiya entrenaban duro para su partido del domingo.

Ayako y Ryota se habían vuelto inseparables y su maestra estaba muy orgullosa de la amistad que habían formado…

Kari Yagami había tratado de mejorar su relación con su hermano pero este seguía sintiendo ese resentimiento que Kari entendía a la perfección, aun así se había propuesto dejar atrás aquellos problemas y ser una familia más unida, más ahora que podía ver a su sobrino a diario.

Ese día Hikari tenía una cita con el padre de Emi Izumi para intentar convencerlo de inscribir a la niña en esa escuela, la castaña estaba muy nerviosa pues no quería sonar como una publicitaria que solo quería que esa niña estudiara ahí por ser su escuela sino también porque quería hacerle ver al hombre que era por el bien de su hija.

Pero antes, en un salón de la primaria de Odaiba la maestra Akako trataba de poner orden entre sus alumnos, había encargado que se organizaran en parejas para terminar el trabajo encargado para el Lunes, tenían todo el fin de semana para realizarlo. Los niños de siete años de segundo grado de se habían puesto bastante revoltosos a la hora de organizarse por lo que a Akako Masura no le quedó de otra que tomar el control.

-¡Siéntense todos ya que los grupos los asignare yo!

Las quejas no se hicieron de esperar, la mayoría se molestó y empezaron a protestar pero Akako ya había hecho las parejas

-Se pondrán con la persona que esté a su lado.

Una niña de cabello largo y de color lila se giró para encontrarse con el que sería su compañero de equipo. Un niño de cabello castaño claro y ojos color miel, Kimiko no había hablado con él nunca ya que apenas llevaba cuatro días en ese salón, antes pertenecía a la clase de alado pero lo ahora lo habían transferido a su clase por alguna razón que ella desconocía.

-Hola, trabajaremos juntos. –informó ella con una sonrisita.

-Sí. Mi madre trabajara mañana ¿Podemos hacerlo el Domingo? –preguntó el chiquillo.

-Claro, ¿Te va bien en mi casa? –indagó ella.

-Por supuesto, Ichijouji.

-Bien, entonces esta perfecto, Tachikawa. Nos vemos el domingo. –aseguró ella.

-Sip. –respondió. –Eh Kimiko…

-¿Si?

-Nada, olvídalo…

Kimiko Ichijouji asintió con la cabeza mientras miraba al frente, la niña se giró para conversar con sus amigas. No tenía tantas, era una chica dulce y alegre pero un poco habladora y extravagante. Quizás porque a veces se sentía opacada o a la sombra de quien era su hermano mayor, pero claro que esa era otra historia.

Mientras, Yuhi Tachikawa miraba a sus compañeros de salón, aún no había podido encajar bien y aunque lo habían cambiado de salón por la misma razón el chico era un poco testarudo y no sabía cómo entablar amistad con sus compañeros. El pequeño castaño era un niño sonriente y un poco mimado y caprichoso pero de buenos sentimientos.

Cuando el recreo llegó Kimiko volvió a encontrarse con los ojos de Yuhi Tachikawa. El niño estaba solitario en el patio de juegos así que ella decidió hacerle compañía.

-Hola Yuhi. –saludó Kimiko. –Te quería preguntar a qué hora iras a mi casa y si quieres que te de la dirección.

-Claro Kimiko. –afirmó el. –Iré como a las cuatro ¿Ok?

-Oh es que a esa hora tiene un partido mi hermano. De hecho es contra esta escuela y el muy confiado está seguro de que su equipo ganará. –se molestó la peli lila.

-¿Quieres que vaya más tarde?

-A menos que quieras acompañarnos al juego, a mamá no le molestaría. –aseguró ella.

-Eh de acuerdo. Mientras menos tiempo este en casa, mejor…

-¿Por qué?

-Oh es por mi mamá… -respondió Yuhi. –Ella se pasa el día triste o trabajando, Palmon y Tanemon siempre están conmigo pero…

-¿Quisieras que ella estuviera más contigo? –se aventuró a sugerir Kimi.

-No es eso. Me gustaría que el tiempo que estuviera en casa fuera más como una mamá normal-dijo él. –Que dejara de estar sobre mi o de estar llorando.

-¿Por qué llora? –preguntó curiosa.

-Por mi padre, supongo. –explicó Yuhi. –Yo solo lo he visto cinco veces en mi vida.

-Wow que triste. –masculló la niña aunque no había entendido varias de las cosas que su amigo había dicho. ¿Por qué alguien no vería a su padre?

-No, ni tanto. –dijo indiferente. –Nunca me ha interesado verlo.

-No debí preguntar ¿Verdad? –se apenó Ichijouji. –Papá siempre me dice que hablo mucho como mamá.

-No hay problema, Kimi-chan.

-¿Por qué no tienes muchos amigos? –cuestionó la peli lila.

-Acabo de llegar de los United States con mamá hace un año. –explicó. –Aunque mama me enseñó japonés desde que nací pero no estoy muy acostumbrado a hacer amigos… y me cambiaron de salón porque era molesto con los otros niños.

-Ya veo… pero eres agradable una vez que hablo contigo.

-Mm… No soy así con todos.

-¿Por qué conmigo sí?

-No sé, me agradas.

-Mm. Bueno.

Y dada por finalizada esa conversación los niños decidieron que jugar a las escondidillas era lo más provechoso que podrían hacer en ese recreo.

..

-Kari, ya llegó el señor Izumi. –le informó la directora. –Y otra vez gracias por acceder a hablar con él.

-No hay problema, esa niña me dio muchísima ternura, trataré de ayudarla como pueda. –dijo Hikari.

-Les dejare mi oficina para que puedan hablar. –cedió la mujer ya mayor saliendo.

Kari entró a la oficina y esperó a que el hombre llegara. Aun no sabía muy bien que iba a decirle pero esperaba no arruinarlo todo. Sonaron dos golpes en la puerta y Hikari musitó un "adelante"

-Muy buenas tardes, yo soy…

-¡Koushiro!

-¿Eh?

Hikari se cubrió la boca con ambas manos estupefacta al ver a quien tenía en frente. Ese era nada más y nada menos que su amigo de la infancia, Koushiro Izumi. ¿Cómo no se dio cuenta antes? Emilyn era la calca de su amigo pero con los ojos más claros de su madre. Él pareció reconocerla pues abrió los ojos casi al doble al caer en cuenta.

-¿Hikari Yagami?

-La misma. –respondió la castaña con una pequeña sonrisa.

El pelirrojo la abrazó con cariño y ella le devolvió el abrazo muy alegre de haberlo visto. Cuando se lo comentara a Taichi no podría creerlo. Lamentablemente al llegar los años, los cambios, los estudios, los noviazgos y demás se perdía el tiempo para los amigos.

-No te veo desde hace… años. ¡Más de diez años, creo! –exclamó ella.

-Sí aproximadamente desde que me fui a Kioto en el 2009. Has cambiado mucho.

-¡Y tú! –dijo ella. –Mira que tu hija es hermosa.

-Si, Meyami me comentó que se encariñó contigo.

-No me sorprende si es una dulzura.

-Es que no puedo creer encontrarme contigo justo aquí. –soltó el pelirrojo. –Y menos en esta situación, que vergüenza.

-Bueno en realidad, Koushiro. –le llamó recordando el tema de esa reunión. –Si sigues imponiéndole cosas a tu hija solo harás que se moleste más y más. No pretendo decirte cómo educarla pero…

-Entiendo, Kari. –aseguró. –Pero es que sólo quiero lo mejor para ella. Pensé que ese colegio lo sería, luego pensé que imponerme a ella lo seria. Parece que no dejo de equivocarme…

Hikari le sonrió comprensivamente y apoyó una mano en su hombro.

-Solo piénsatelo… -pidió Yagami. –Creo que ella estará bien aquí. Además aquí estudia mi hija y mi sobrino y de hecho creo que ya ha hecho buenas migas con él.

-¿Tu sobrino? ¿O sea hijo de Tai? –preguntó emocionado.

-Exacto.

-¡No me lo creo! No sabes cómo me gustaría verle. –admitió el hombre. –Él siempre fue de mis mejores amigos…

-Lo sé Kou. El también se alegrará de tener noticias tuyas…

-Lo vi en algunas ocasiones en el pasado por cuestiones de trabajo pero nunca nos dio tiempo de conversar realmente bien. –se lamentó Izumi.

-Bueno mi hermano no tiene tiempo últimamente de nada. –informó ella. –Ni siquiera para mí.

-Ya veo. Así que Tai ya es todo un hombre de negocios. Casado y con familia. –reflexionó el chico de la laptop amarilla.

-Emm… lo de casado no es tan así.

-¿No? –indagó con su curiosidad tan característica.

-No. En realidad lo que Takae fue más bien amor fugaz. Ella era una pianista y cantante muy dedicada y respetada y su embarazo fue accidental, supongo que sentiría que podía perder su carrera porque se fue hace años a buscar ser una artista famosa. –relató Hikari.

-Ya veo. ¿Te parece si nos vemos en la tarde para tomar un café? –preguntó el hombre. –Claro está, si puedes, yo me he pedido el día libre para resolver este asunto de Emi-chan.

-Por la tarde sería perfecto para mí. –admitió la castaña. –Si puede ser en casa de mi hermano, mejor. Sinceramente él no tiene mucho tiempo libre.

-Claro, sólo anótame la dirección y estaré ahí. –aseguró Koushiro.

-Me alegro muchísimo, Koushiro. –sinceró ella. –Y espero que platiques con Meyami-san lo de la escuela de Emi.

-Claro, lo conversaremos tendidamente. Gracias Hikari.

-Gracias a ti por haber venido. –dijo ella y se despidieron con otro caluroso abrazo.

-Ishida pásame el rojo.

La aludida ni siquiera se dio por enterada. La clase de arte era su clase favorita pues así podía dibujar lo que se le ocurriera. Amaba dibujar como su madre y también amaba los arreglos florales como su abuela por lo que la mayoría de sus dibujos eran flores preciosas.

Ahora todos los niños pintaban con acuarelas, el único problema que la maestra no previó era que tendrían que compartirlas y a esa edad eso no era nada simple.

-¡Ishida que me pases el rojo! –volvió a intentar Kaichi fracasando estrepitosamente.

-Déjale, Kai. –pidió Kazu. –Usa otro color.

-Estás loco. –se quejó el moreno. –Quiero el rojo y ya verás como Ishida me lo pasa.

-Eres un caso perdido. Sabes de sobra que Hanami te detesta y siempre la estás provocando.

-No me detesta…

-Te detesta.

-Como sea, ¡Ey Ishida! –el pequeño Kai tomo entre sus dedos pintura negra y apuntó hacia la rubia. –Pásame el rojo si no quieres volverte morena.

Ella abrió los ojos asombrada pero no se inmutó.

-Eh Hanami ¿Nos prestas el rojo? –preguntó Kazu intentando aligerar el ambiente.

-Lo siento, Motomiya. –se disculpó amablemente. –Pero lo estoy usando.

Esto para Kaichi fue la gota que derramó el vaso. A él ni siquiera se dignaba a responderle pero con su mejor amigo era toda amable. ¿Lo peor? Kai estaba seguro que ni siquiera quería usar el rojo realmente.

-Ishida el rojo ya ¡Ahora! –rugió el vástago de Taichi apuntando nuevamente con su proyectil negro.

-¿Quieres el rojo Yagami? ¡Tenlo!

Antes de que Kai pudiera reaccionar Hanami ya le había lanzado el bote de pintura roja a toda su cara. Kazuo se echó a reír como era de esperarse pero el moreno niño no iba a quedarse de brazos cruzados.

-Tú te lo buscaste.

Y la pintura negra cayó como balde sobre el cabello ondulado y corto de Hanami.

-¡AGH!

Y de repente voló pintura azul contra el cuerpo de Kai quien la esquivo usando un escudo que resultó ser nada más y nada menos que Kazu.

-¡Niños!

El grito de la profesora Zara los sacó de su mundo, al verlos puso cara de horror y se llevó ambas manos a la boca, sin embargo los tres –Desde que Kazu se convirtió en un mancha azul también se había unido a la batalla dándole a Hanami con todo. –ni siquiera se daban por aludidos y seguían lanzando colores a diestra y siniestra.

-Los tres son… son bestias de pintura. –exclamaba fuera de sí. -¡Con la directora!

Los tres niños de ocho años bajaron la cabeza decepcionados y salieron del aula un poco asustados por cuál sería su destino con la directora.

-Esto es tú culpa, Ishida. –soltó Kai furioso.

-¿Mi culpa? Tú me amenazaste con volverme morena.

-Y te lo cumplió. –le recordó Kazuo riendo.

-A callar Motomiya. –ordenaron los dos a coro.

-¡Ey! No me callen que yo si no tenía ninguna culpa y estoy aquí por ustedes, par de locos. –se quejo el moreno.

-Eso sí fue su culpa.

-¡Fue un accidente Kazu! –se disculpó Hanami. –Le apuntaba al idiota de Yagami, en todo caso el te usó como escudo así que es su culpa.

-Bueno creo que los dos me la deben. –concluyó Motomiya.

-¿No deberíamos lavarnos antes de ir con la directora? –sugirió la única niña presente mirando con asco su cabello negro. Y su ropa con manchas rosas, cafés y moradas.

-Nah. –negaron ambos.

Ella se encogió de hombros y los siguió hasta la dirección.

-¿Que significa esto? –bramó la pobre directora al borde de un colapso.

-Él/Ella empezó. –alegaron Hana y Kai señalándose mutuamente, Kazu en medio se encogió de hombros.

-Pasen a sentarse a mi oficina y me lo explican todo, niños. –ordenó la mujer mirando su estado. –Eh… mejor olviden la parte de sentarse.

-¿Cuándo podre conocer a tu padre, Rei? –preguntó Kazumi por séptima vez en la semana.

-Oh Kazumi ya te dije que tengas paciencia. –pidió el rubio. –Aun no sé cuando sea un buen día.

-¿El Domingo? ¿El Sábado? –cuestionó ansiosa.

-El Sábado no, que tiene que ir a la editorial. –recordó el pequeño Rei. –Mm…

-¿Domingo?

-¿Te han dicho que eres una persona muy impaciente? –preguntó divertido.

-No.

-No sé porque no me sorprende. –admitió rodando los ojos.

-¿Entonces Domingo?

-Es que no sé si sea un buen día…

-¿Por qué? –indagó la castaña.

-Mi tío hará una cena "especial" y papá quería que estuviéramos ahí para contener a Hanami.

-¿Por qué contenerla?

-Además de impaciente, curiosa…

-¡Rei ya! Deja de decir mis defectos y contéstame. –rogó ligeramente enfadada.

-Es que tío Matt lleva a su nueva novia.

-Oh vaya… -comprendió Kazumi inmediatamente. –Pobre Hana-chan. No sé qué haría si mi madre llevara un novio.

-Ni yo. –admitió el rubio. –Oye ¿Hiciste lo que te pedí?

-Lo de no contarle a mi madre que tu papá es TK Takaishi ¿Verdad? –Rei asintió. –Claro que lo hice.

-Que bueno, me gustaría ver sus caras cuando se vean, según sé eran muy buenos amigos. –dijo él.

-Si… ¿Entonces el Domingo?

-Impaciente, curiosa y con buena memoria.

-¡REI!

-Perdón. –se disculpó riéndose.

-Ahora entiendo cuando te dicen que eres irritable.

-Bueno el domingo será, pero llega temprano y yo le pido a papá irte a dejar más tarde.

-Bien, iré después del partido mi primo no me perdonaría si falto.

-Ah futbol. –recordó con un suspiro. –Si me preguntas…

-Ya lo sé. El baloncesto es mejor.

-Vaya creo que tu también me vas conociendo, eh.

-Cierra el pico.

..

Mientras en la clase de Hikari, el pequeño hijo de Yamato y Sora estaba con el semblante un poco perdido. Andaba inmerso en sus pensamientos, tanto que ni siquiera prestaba atención a lo que la profesora Hikari o su mejor amigo decía.

-¿Ay estás bien?

-Si Ryota. Estoy bien. –mintió el pelirrojo.

Hikari los reprendió por haber hablado pero de inmediato volvió a lo que estaba.

-¿Si estás bien? –insistió el de cabello azul.

-No, la verdad es que mi papá hará una cena el domingo y mi hermanita dice que es porque tiene novia.

Ryota Kido se asustó ante esto y se estremeció, Ayako Ishida suspiró y Hikari Yagami los reprendió de nuevo.

-¿Y qué harás? –indagó Ryo.

-Pues… -el pelirrojo pensó un poco. –Tengo unos planes para que esa novia de papá se vaya muy lejos. –admitió sonriendo. –Tsunomon ayudará.

-¿Planes?

-Así es. Ya te contare más tarde, no entiendo porque los adultos tienen novia. Yo no tendré.

-Yo sí. –alegó Kido mirando al frente. –Sólo si es tan bonita y buena como la maestra Kari.

El peli azul suspiró medio enamorado de su maestra. Ay le miró extrañado.

-Estás loco. –se burló Ishida. –Mejor te contaré mi plan para que ya no pienses cosas tan loquitas.

Hikari los reprendió una vez mas mientras Ayako sonrió con malicia. Ese niño era sin duda una copia de Sora pero ¿De quién había heredado aquella mente malévola para los planes?

..

-Y eso fue lo que pasó… -concluyó un aburrido Kazu Motomiya.

La directora Masude asintió con la cabeza después de haber escuchado las tres versiones de la historia tenía que admitir –aunque le pesase. –que la versión de Kazuo era la más creíble. Y esto era extraño pues ella conocía al niño desde hace años y sabía su reputación de niño inquieto.

-Bueno, señores Motomiya, Yagami e Ishida me siento muy decepcionada, a penas es la primer semana de clases y ustedes ya están metidos en problemas. –dijo mirando severamente a Kai y Kazu. –Y usted Ishida siendo una damita involucrarse en estos juegos también es decepcionante.

-Lo sentimos directora. –dijeron los dos morenos como si estuvieran programados para hacerlo.

-Tendré que informar a sus padres, francamente su conducta deja mucho que desear, y en cuanto usted Ishida me temo que va lo mismo.

-Pero…

-Debo ser pareja con todos, señorita así que lo lamento.

-Pero mi padre…

-Ya le dije que lo siento. –le cortó la mujer. –Eso debió pensarlo antes de lanzar esa pintura…

-Maldito Yagami. –masculló la rubia (por ahora morena) entre dientes.

-Ahora salgan de aquí, lávense lo que puedan y a la salida los quiero a los tres aquí. ¡Fuera! –bramó molesta. Los tres salieron corriendo.

..

Mientras tanto un rubio intentaba concentrarse en su trabajo de papeleo en las oficinas pero el incesante sonido de su teléfono celular comenzaba a colmarle la paciencia y se estaba viendo tentado a lanzarlo por la ventana o a pedirle a Gabumon que se lo comiera.

-¿Hola?... Si Minami. ya les dije del domingo….Si Minami, te prepararé pasta...no Minami, no podemos vernos hoy…no, estoy trabajando…si, mi hermano estará conmigo en casa…no Mina-chan no puedo mandarlo ahí, seria grosero…sí, sí quiero verte pero ahora se me complica….no Minami, no puedo escaparme del trabajo….¡QUE NO, MINAMI!...vale guapa, igual, beso y adiós.

-¿Quién era Yamato?

El rubio le miro con suspicacia preguntándose si era enserio o su compañero Digimon habría aprendido lo que era el sarcasmo, dado que dudaba mucho que fuera lo segundo respondió a pesar de haber mencionado tantas veces la respuesta.

-Minami.

-Oh…

-Bien al menos si las cosas fracasan el domingo tendré una razón para mandarla lejos.

-Es guapa. –confesó Gabumon.

-¿De verdad? –cuestionó el rubio estupefacto.

Gabumon nunca, ni siquiera con Sora, le había dicho que una mujer humana fuera guapa. Claro que el Digimon halagaba cuando la aun esposa de su amigo se arreglaba mas o cuando Hanami nació dijo lo bonita que era. Pero de ahí a hacer un comentario como el que acababa de hacer…

-Bueno pues sí, supongo…

Lo que Yamato no sabía es que Gabumon ni siquiera le encontraba guapa en realidad; para él todas las mujeres humanas eran iguales, obvio la mujer no era fea ni por asomo pero… él solo quería ver a Matt sonreír como antes y si Minami lo lograba en la aceptaría.

El sonido del teléfono volvió a sacarlo de sus cavilaciones.

-¿Qué quieres ahora, Minami? Ya te dije que no puedo mandar a TK a la…

-¿Señor Ishida? –sonó del otro lado después de un carraspeo femenino.

Yamato se sonrojó inmediatamente.

-Eh. Lo siento me confundí ¿Quién habla? –preguntó nervioso.

-Soy la directora Masude de la Escuela Primaria de Odaiba. –informó la voz. Yamato se sonrojó aun mas al saber con quien hablaba.

-Ah claro. –razonó el astronauta. -¿Le pasó algo a mi hija?

-Oh no. Sólo digamos que su hija acaba de tener una revolución con otros dos compañeros.

-¿A qué se refiere? –preguntó sorprendido ¿Desde cuándo una niña de ocho años causa una revolución?

-Bueno, digamos que se les ocurrió que una guerra de pintura era una buena idea para pasar el rato, está de sobra decir, señor Ishida, que esta conducta es inadmisible en nuestra escuela y que lo he citado esta tarde para hablar de la situación con los otros padres involucrados.

Yamato suspiró.

-Ahí estaré, directora.


Nota Final: Y aqui acaba el capitulo del día de hoy. Asi que ya conocieron a mis dos niños nuevos, Kimi y Yuhi cuyos apellidos hacen obvia a la familia a la que pertenecen, como ven aqui Mimi tambien tiene una historia oculta sobre el padre de Yuhi que aun no sabemos quien es. Ademas aqui salen la mayoria de los niños. Kazu, Kai y Hanami con esa peculiar pelea, esta de sobra decir que Ishida y Yagami no se llevan nadita bien ¿Verdad? Tambien vemos a Ay que empieza a desarrollar una mente malevola para los planes y a Kazumi impaciente por conocer a su heroe.

Ademas volvemos a mencionar a la noviecita de Yamato que no podria ser mas irritante. Por cierto para quienes preguntaban si Yamato y Sora volveran a estar juntos la respuesta es QUE SII:D habra Sorato a tope mas adelante aunque primero los hare sufrir un poquito.

Bueno sin mas que decir me despido. Ojala les haya gustado el capitulo y si fue asi deja un comentario :D Saludos a todos. Chao.