Titulo: El destino.
Summary: Después de más de diez años de no reunirse los elegidos son reencontrados gracias a las últimas personas que imaginaron… sus hijos.
Disclaimer: Ni Digimon si sus personajes me pertenecen y hago esto sin fines de lucro.
Nota: Hola a todos y muchas gracias por los comentarios del pasado capitulo, que bueno que les haya gustado:), Bueno este capitulo tiene dos grandes sorpresas, ya veran de que les hablo. Les dejo con la lectura:
Capitulo 9: Infortunios accidentales.
Los días había pasado dando inicio a una nueva semana y una nueva etapa en la vida de muchos por no decir de casi todos.
Koushiro había seguido los consejos de su buena amiga Kari y había inscrito a su única hija a la primaria de Odaiba, también había sido informado de la reunión y no planeaba perdérsela, menos al saber que nada más y nada menos que Mimi Tachikawa estaría allí. Si llevaba años viéndola preparar recetas extravagantes en la televisión con tal de escuchar su voz un rato…
La castaña Tachikawa también se veía mucho más animada de lo que su hijo la había visto en años, sus ojos se veían un poco más brillantes aunque mantenían esas sombras oscuras que ninguno de los elegidos se explicaba del todo más que Miyako y Kari que ya conocían la historia, estas tres mujeres habían quedado tanto como podían y se ponían al tanto de sus vidas, excepto Hikari que no hablaba mucho. También habían sido incluidas Akane Motomiya y Kenya Hida. La primera había hecho una amistad muy buena con Kari. Y la segunda por su amor a los postres había estado encantada de conocer a su inspiración, Mimi.
Yamato por su parte no había vuelto a ver a Minami desde la fatídica cena, estaba tan indiferente que ni siquiera había reprendido a Ay por sus acciones, la que no se había quedado indiferente era Hanami que lo había felicitado y que además había vuelto a ser mas sonriente y cariñosa con todos, menos claro con el idiota cabeza inflada de Yagami.
Tai y Chizuru no habían dejado de frecuentarse e iban a cenar muy seguido. El embajador tenía que confesar que la hermana de Miyako le gustaba muchísimo por lo que Kaichi y Asumi empezaban a prever un posible noviazgo.
Daisuke por su parte había invitado en continuas ocasiones a Ken, Iori y sus familias a comer de cortesía en su restaurante. El hijo mayor de los Ichijouji, el único de los Motomiya y el de Tai Yagami se habían vuelto muy amigos teniendo en común un gusto por el futbol enorme por lo que congeniaron inmediatamente. También se habían encontrado varias veces con Takeru.
Por su parte Takeru y Hikari no se habían dejado de ver un solo día desde el reencuentro. El iba a recoger a Rei a la escuela y pasaba a saludar a su amiga o invitarla a comer, ella se paseaba a visitarlo a su casa e incluso en una ocasión Takeru fue hasta a casa de la castaña a las afueras de la ciudad solo para verla. Sus hijos estaban muy sorprendidos, pero al mismo tiempo felices de pasar más tiempo juntos pues se habían vuelto aun mas unidos y como Reiki había dicho "Como hermanos"
La castaña y el rubio no podían evitar verse con los ojos brillando de felicidad y sus compañeros digitales lo sabían bien, lo que esos dos sentían no había cambiado ni un poco y seguía tan presente como el primer día.
Ese día viernes la clase de la maestra Akako estaba revolucionada y no había manera de tranquilizarlos, especialmente a la nueva alumna, una niña pelirroja que corría y desobedecía constantemente las ordenes de su maestra y que ya la había puesto de los nervios en los escasos tres días que llevaba en clase.
-¡Terminarán el trabajo en sus casa por equipos para mañana! –exclamó Akako harta. –Los grupos de la última vez.
-Yuhi, nos toca juntos. –observó Kimiko sonriéndole al que se había vuelto su mejor amigo.
-Sip Kimi-chan. ¿Voy a tu casa, no? De todas maneras mom irá en la noche y me puede recoger. –razonó Tachikawa.
-Perfecto.
-¡Maestra! –bramó la antes mencionada, enérgica niña nueva. –Pero yo no tengo pareja. –se quejó.
-Eh… -La profesora titubeó y señaló a los primeros que vio que resultaron Kimi y Yuhi. –Ponte con Tachikawa y con Ichijouji.
-Bueno. –aceptó ella.
-Nos juntaremos en mi casa, Emi-chan. –informó Kimiko. –Puedes ir al cabo que tu papito también tiene en la noche a mi casa ¿Verdad? –preguntó a su amiguita.
-Si Kimi y yo le había dicho que me llevara para jugar contigo pero él no había querido. –le contó la pelirroja. –Pero ahora me llevará.
-¿Y si nos vamos a la hora de la salida contigo? –cuestionó Yuhi. –Es que mom trabaja ahorita en la tarde.
-Por mi está bien. –dijo la peli lila. –Podemos pedir permiso a la directora para llamar a nuestras casas.
-Bueno. –aceptaron los dos niños sonriendo.
El trió de pequeñines volvió a lo suyo, o sea hacer escándalo injustificado y alterar a la pobre Akako Mik.
..
Dio la hora del receso y todos los niños de todos los grados salieron al amplio patio. Los niños del jardín de infantes a cargo de la profesora Yagami y la profesora Misuki habían subido al primer piso para dejar unas plantitas que habían plantado con un frijol (N/A: ¿Nunca hicieron eso en el kínder o primaria? yo si jajá) la maestra los ayudaba a bajar con cuidado mientras la otra profesora vigilaba a los demás niños.
-Mi planta crecerá mucho. –aseguró Ayako.
-La mía también. –afirmó Ryota. –Papá dice que para crecer hay que comer vegetales ¿Y si les damos verduritas a la plantita?
-¡Sí! –afirmó Ishida. –Mañana les traemos muchas verduras, yo zanahoria y papa y…
-¡Yo lechuga!
-Iugh. –dijo otro niño del grupo de la maestra Misuki. –Los vegetales son horribles.
-Algunos son ricos. –replicó Ay. –A mí me gustan las papas y la coliflor.
-Y a mí me dan muchas zanahorias para crecer grandote.
-Qué asco. –dijo el infante.
-¡Cállate! –ordenó Ryo. –Mi mami es doctora y dice que así creces. Y mi papi también es doctor y dice que sí.
-No seas tonto te lo dicen para que te las comas.
-Mis papis no echan mentiras. –dijo molesto.
-Claro que sí. –afirmó el niño. –Todos los papis dicen mentiras.
-No es cierto. –alegó el pelirrojo. –Tú eres el único mentiroso.
-¡No me digas así! –gritó el niñito.
-Akira. –le llamó su maestra. –Deja de pelear. –ordenó muy firmemente.
-Es que está diciendo mentiras maestra. –informó Ryota.
-Sip. –le apoyó Ay.
-¡Son unos soplones! –bramó furioso el tal Akira.
Los empujó a ambos con fuerza y la maestra Misuki sólo pudo correr hacia ellos antes de que los dos cayeran por las escaleras sin ningún tipo de control.
-¡Niños!
..
La ambulancia llegó inmediatamente al ser llamada y un par de paramédicos se apresuraron a subir a los niños a las camillas, Ryota estaba inconsciente pero Ayako no, y lloraba incansablemente. Todo el alboroto no pasó desapercibido para nadie en la escuela, menos para Hanami que al comprobar que su hermano era aquel niño que había caído por las escaleras se había escandalizado.
-¡Fuera de mi camino, Yagami! –gritó alterada tirando al castaño que se interponía en su camino al suelo.
-¡Estás Loca! –bramó el ofendido niño
-¿Por qué no me sorprende? –se cuestionó Kazu acostumbrado a esas escenas mientras se encogía de hombros.
Hanami llegó donde estaba Hikari llorando.
-¿Qué pasó? –preguntó mirando como los paramédicos atendían a Ay y lo subían a la camilla. -¡Maestra! ¿Qué pasó?
-¿Qué le pasó a mi primo? –Reiki tampoco había tardado en llegar. -¡Iremos con él al hospital!
-No pueden niños. –negó Kari.
-¡Yo iré!
-Hanami… -suspiró la castaña. –Está bien. Pero tú, Reiki te tienes que quedar y avisar a tu padre. Ya llamaron al tuyo, Hanami.
Los dos rubios asintieron, el niño no muy conforme pero aun así sabia que no podía irse sin decirle nada a su papá. Así que Hikari y Hanami subieron a la ambulancia y partieron al hospital mientras la maestra le relataba a la niña como había sido todo y ella trataba de consolar a su hermanito.
Al llegar se toparon con una mujer de cabello castaño muy oscuro y los ojos negros que miro las dos camillas con los ojos desorbitados.
-Ese es mi hijo… -musitó asombrada y luego se giró a Hikari. -¿Qué demonios le pasó a Ryota? –preguntó bastante alterada y no era para menos.
Cuando Hikari le contó todo lo sucedido la mujer se echó a llorar unos segundos pero luego recuperó la compostura.
-Soy pediatra. –les dijo. –Yo los atenderé, probablemente tu hermano… -dijo señalando a Hanami. –Solo se haya rotó algo. No es nada de qué preocuparse. Por favor pidan que avisen a mi esposo, trabaja en el área de Cuidado a los Digimons, es el doctor Kido.
-De acuerdo. –dijo Kari tomando a Hanami de la mano.
Obedeció las ordenes de la llamada Miza Kido y pidió que le avisaran al doctor, hasta ese momento no había analizado nada por el susto que tenia de ver a los dos niños tirados en las escaleras pero cuando se puso a pensar… ¿Doctor Kido?
-¡Hanami, Hikari! –era Yamato que llegaba muy apurado. -¿Cómo está Ay? ¿Qué pasó?
-Él está bien. –dijo Kari. –La doctora dice que probablemente sólo haya sido un hueso roto o torcido. Tuvo una pelea con un niño muy violento pero no te agobies Yamato que el que los empujó sea expulsado inmediatamente.
-Eso espero. –pidió el astronauta alterado.
...
-Entonces eso pasó… -dijo TK cuando su hijo terminó de relatar la historia, ambos caminaban de la escuela a su hogar. –Debemos ir a ver a Ay, también a mi hermano y a Hikari que deben estar muy alterados. ¿Qué paso con Kazumi?
-Su tío la llevo a su casa. –explicó Rei. –Y claro que debemos ir al hospital, papá.
En ese momento el celular de Takeru comenzó a sonar y este se apresuró a responder.
-¿Hola?
-TK, hola. –la voz era la de una mujer que a Takeru le costó un poco identificar pero que al final reconoció. –Perdona que te moleste pero Yamato no me coge el celular y no sé. BIyomon y yo tenemos una sensación rara, necesito hablar con él.
TK se puso un poco nervioso al oír las palabras de la que aun era su cuñada legalmente. No sabía cómo explicarle aquello sin que se pusiera histérica o preocupada.
-Sora yo lo veré ahora si quieres le digo que se comunique contigo de inmediato. –ofreció el rubio.
-Sí, te lo agradecería mucho, Takeru. –respondió ella. –Eres el mejor.
-De nada, Sora. Debo irme, hablamos luego. –se despidió el escritor. –Saludos, te quiero.
-Yo también, y salúdame a Rei y Patamon.
Cortaron y el rubio bajo su mirada un poco.
-Reiki, necesito que vayas al hospital de inmediato, no puedo faltar a la editorial en este momento pero es muy urgente. –comentó el padre. –Llévate mi celular y dile a Hanami que le llame a su madre, por favor.
Rei se sorprendió un poco pero asintió con la cabeza.
-Yo te alcanzo allá con Patamon y Tokomon ¿Bien?
-Sí padre.
-Entonces, vete ya. –pidió Takeru.
Reiki asintió una vez más y salió corriendo rumbo al hospital con el celular de su padre en una mano y su mochila en la otra. Recorrió el camino que él sabia era el más corto atravesando el parque. Su camino hubiera sido más rápido si en ese momento no se hubiera tropezado con un grupo de gente.
-Lo siento. –se disculpó apenado y ayudo a levantarse a la niña que había tirado al suelo.
Emi Izumi, la que antes estaba en el suelo, se había quedado por primera vez sin palabras en su vida, estaba sintiendo el rostro arder a una temperatura muy alta, no entendía porque demonios se había puesto así al ver los ojos azules de ese muchacho tan alterado. Por su parte Yuhi le miró analizándolo con una ceja alzada y Kimiko también se había sonrojado al notar lo lindo que era. La mujer adulta que los acompañaba le veía atentamente.
-¿No eres el hijo de TK? –cuestionó Miyako.
-Sí. –Respondio este.- ¿Es la señora…ehh…Ichijouji? –preguntó dudando, últimamente su padre le había presentado tantos amigos que no recordaba el nombre de todos.
-Sí, esa soy yo ¿Y tu padre?
-Eh señora Ichijouji perdone que sea tan grosero pero tengo mucha prisa porque mi tío Matt tiene una urgencia. –explicó el rubio. –Debo irme. –informó antes de volver a salir corriendo.
-Que niño tan raro. –comentó Yuhi.
-Sí, es verdad. –le dio la razón Miyako. –Le vi el día que él y Takeru fueron a ver a Iori y yo estaba ahí.
Sin embargo Emi aun seguía completamente muda, se había quedado paralizada como nunca antes y no entendía el motivo, Kimiko ya no estaba sonrojada pero a Emilyn simplemente el color rojo no abandonaba sus mejillas.
-Era muy lindo ¿No? –preguntó Kimi a su amiga.
-Eh… si.
-Si, bastante. –siguió la peli lila. –Pero no como Kazu. –suspiró enamorada.
-¿Sigues con eso? –preguntó Yuhi divertido. –Yo pensé que se te había olvidado con eso de que en la escuela lo ves y ni le hablas.
-No le puedo hablar. –replicó la niña. –Me da vergüenza… es tan lindo. –dio otro pequeño suspiro.
Emi salió de su trance justo cuando hubieron llegado a la casa de los Ichijouji aun sin comprender que había ocasionado esa actitud inusual en ella.
..
En la Sala de espera estaban Hikari, Hanami y Yamato. Las dos primeras miraban hacia todos lados nerviosas pero el último sólo miraba al techo desesperado. No tenían noticias y eso era exasperante. De pronto un hombre con bata blanca, cabello azulado y anteojos llego a la Sala seguido de cerca por un Gomamon.
-¿Es usted doctor? –preguntó Hanami apretando los dientes. –Si lo es dígame de mi hermanito.
Yamato no pudo evitar enternecerse al ver a su hija así, tan madura y a la vez tan preocupada por el bien de Ayako aún sabiendo que no estaba grave.
-Eh sí soy doctor, pequeña... –el hombre hizo una pausa. –Pero aún no sé muy bien el estado de los pacientes, yo soy especialista en Digimon.
-¿Es el doctor Kido? –preguntó Kari. -¿Jou?
-Eh. Sí soy yo. –respondió el hombre un poco sorprendido.
-¿No nos recuerdas? –inquirió la castaña un poco ofendida señalándose a ella y a Yamato.
-¡Pero si es Kari, Jou! –exclamó Gomamon.
Jou les observó con más detenimiento y se llevó una enorme sorpresa al identificarlos, no se esperaba encontrárselos y menos en una situación como aquella, aun así le costó bastante reconocerlos, quizás por los nervios de no saber cómo se encontraba su hijo.
-Hikari, Yamato. –les saludó sonriendo un poco. –Que gusto verlos…aunque no tanto gusto en estas circunstancias. –agregó nervioso.
-Es cierto. –le concedió su Digimon compañero. –Deberíamos ir a ver cómo está el pequeño Ryo.
-Anda Jou, ve a ver como esta todo. –indicó Matt. –Ya tendremos tiempo para saludos.
El doctor asintió agradecido y se adentró a los pasillos con Gomamon a los que solo los doctores tenían derecho a entrar. Yamato suspiró pesadamente y Hanami lo imitó como su exacta copia. Después de varios minutos Jou volvió a salir con el semblante más relajado.
-A tu hijo Yamato le harán unas radiografías inmediatamente, Ryota ya despertó y también le tomaremos una para verificar que no haya ningún problema, Gomamon se quedó con él.
Hikari suspiró aliviada, Yamato se puso de pie aun intranquilo, no sabía que tenía su hijo todavía. La profesora abrazó a Jou.
-Gracias y perdóname. Yo soy la maestra de tu hijo, debí estar más al pendiente. –dijo muy dolida.
-No te disculpes, Kari. –pidió Jou. –Me dijo Ryota que era otra profesora la que los estaba cuidando en ese momento. Claro que si quisiera que tomaran medidas con el niño que los empujó.
-Por supuesto Jou. –le respondió Hika. –Será expulsado a la brevedad posible.
En ese momento llegó corriendo un niño se cabello rubio y ojos azules que se veía un poco fatigado por la carrera que había echado. Al ver a Matt y a Kari lo primero que hizo fue preguntar por el estado de su primito más joven.
-Aún no sabemos hasta que le hagan una radiografía, Rei. –respondió su tío.
-Ya veo. –dijo el niño. –Hana ven un segundo. –la llamó tomándola del brazo y luego la alejó del resto.
-¿Qué quieres primo? –preguntó curiosa.
-Dice mi padre que llames a tu mamá rápido porque está preocupada y le cuentes lo que pasó.
-¿A mamá? –repitió la rubia. -¿Estará bien preocuparla así?
-No sé, pero preocupada ya está. –aseguró con sus ojos azules mirando con deseo un bebedero con agua. –Si me disculpas, sigo agotado por como corrí. –Y con esas palabras le dio el teléfono y se aproximó a la fuente de líquido.
Hanami marcó rápidamente el número de mamá y esperó que le contestara.
-¿Hola?
-Mamá, soy yo. –dijo Hanami.
-Hijita ¿Cómo estás? ¿Por qué papá no me coge el teléfono? –preguntó ligeramente enfadada.
-Está ocupado ahorita.
-¿Dónde están?
-En el hospital.
Sora se alteró.
-¿Cómo? ¿Qué paso?
-Es Ay. Se cayó y lo trajeron acá. –informó lo más calmada que pudo.
-¿Qué? Es broma ¿No?
-No mamá, pero no es grave. –aseguró la niña.
-Hanami. –la llamó su mamá. –Dile a Yamato que ya mismo voy para Odaiba.
Nota Final: Espero que hayan disfrutado del capitulo:), muchas gracias por llegar hasta aqui y creo que ya vieron las sorpresitas ¿No? ¡Ha aparecido Jou! Jeje y también de una forma muy casual creo yo. La otra sorpresita es muy obvia y es el esperado regreso de Sora. Ya en el proximo capitulo la veremos por aqui bastante crequita de Yama, creo yo. Tambien veremos la reunion de los Elegidos y un poco mas de interacción entre los niños, tal vez los he dejado un poquitín de lado pero es que a veces tengo que basarme más en los embrollos que tienes sus padres u.u
Jeje esa Emi parece que ya le echó el ojo al hijo de TK y bueno Kimi continua con su amor infantil hacia Kazu. Bueno les dejo porque me voy de viaje:D y debo hacer maletas y más maletas. ¡Un gran saludo a todos, muchisimas gracias por leer y más aun por comentar!
