Titulo: El destino.
Summary: Después de más de diez años de no reunirse los elegidos son reencontrados gracias a las últimas personas que imaginaron… sus hijos.
Disclaimer: Ni Digimon si sus personajes me pertenecen y hago esto sin fines de lucro.
Nota:. Muchas gracias a todos por sus comentarios y ánimos y por seguir leyendo este fic. Aquí les dejo un nuevo capitulo.
.
*Hijo de Taichi: Kaichi Yagami de ocho años.
*Hija de Hikari: Kazumi Yagami de nueve años
*Hijos de Yamato y Sora: Hanami y Ayako Ishida de ocho y cinco años.
*Hijo de Takeru: Reiki Takaishi de nueve años.
*Hija de Iori: Natsuki Hida de ocho años.
*Hijo de Daisuke: Kazuo Motomiya de ocho años.
*Hija de Koushiro: Emilyn Izumi de siete años.
*Hijos de Miyako y Ken: Keitaro y Kimiko Ichijouji de nueve y siete años.
*Hijo de Jou: Ryota Kido de cinco años.
*Hijo de Mimi: Yuhi Tachikawa de siete años.
Capitulo 14: Sólo la punta del iceberg
Mimi sentía que las piernas le temblaban y se tuvo que sentar para no derrumbarse ahí mismo. Koushiro un poco preocupado por el estado de su amiga se introdujo a la vivienda y la ayudó a acomodarse en el sofá.
-D-Debe ser una broma. –balbuceó Mimi. –Dime que estás jugando.
-No Mimi, esto no es un juego. –respondió Izumi. –Me ofrecieron llevar a cabo una investigación allá, y aunque tengo muchos asuntos sin resolver aquí creo que será lo mejor.
-¿Lo mejor? –preguntó muy molesta. -¿Para quién?
-Para mí, lo admito. –contestó el. –No puedo quedarme y seguir idiotamente enamorado de ti cuando es obvio que tú no piensas aclarar tus sentimientos y enfrentar tus miedos.
-¡No seas injusto!
-La única injusta aquí eres tú. –replicó el pelirrojo. –Quieres tenerme cerca pero me harás daño al no aceptar estar conmigo.
Mimi ignoró sus palabras y se puso de pie tomando su cabeza con ambas manos sintiéndose muy mareada.
-¡Era por esto que yo no quería enamorarme de nuevo! –bramó muy alterada. –Sufrimiento y más sufrimiento ¿Es que jamás seré feliz?
-El sufrimiento te lo causas tú sola. –le aseguró Izzy. –Tú eres la que no quiere ser feliz.
-¡Pero te irás, te vas y me dejas aquí! Y yo…yo…-balbuceó temblando. -¡No puedes irte, romperías mi corazón!
-No seas egoísta, Mimi. –le pidió Koushiro. –Tú estás rompiendo el mío desde que te negaste a enfrentar tus temores.
-Yo…yo… -volvió a balbucear y Koushiro la detuvo antes de que se estrellara en el suelo.
Mimi se estaba desvaneciendo por lo que Izumi tuvo que ayudarla a sentarse en el sillón con mucha delicadeza, ante el alboroto Yuhi, Palmon y Tanemon no tardaron en salir.
-¿Qué le pasó a Mimi? –preguntó Palmon.
-Estoy bien. –mintió la castaña. –Ha sido mucho por un día eso es todo…
-Seguro fue su presión. –opinó Izumi. –Toma algo dulce.
El hombre le tendió un caramelo que encontró en la cocina y un vaso de refresco de cola.
-Eso siempre me hacía sentir mejor cuando me bajaba la presión. –comentó mirando el suelo.
-Mamá es por mi culpa. –dijo Yuhi muy angustiado. –Perdóname por preocuparte.
-Está todo bien, hijo. –aseguró Mimi. –Me encuentro perfecta, mejor ve a tu habitación. Palmon cuida de él…por favor.
La suplica de su amiga se escucho tan acongojada que su compañera digital obedeció inmediatamente llevándose al niño al cuarto junto con Tanemon quien miraba a Mimi muy preocupada. Koushiro y la mujer volvieron a quedar a solas.
Yuhi entró a su cuarto de los nervios, había escuchado toda la conversación con los dos digitales. Él sabía que había una razón para que los ojos de su madre resplandecieran de la forma que lo hacían últimamente y ahora se daba cuenta que era gracias al padre de Emi-chan. Y ahora él iba a marcharse y todo esto destrozaba a su madre por dentro.
..
Una mujer pelirroja preparaba la misma tarta de manzana que había llevado aquella noche que ella y su esposo se reconciliaron en todos los sentidos, sólo que ahora hacia una porción más grande pues comería más gente. Se había visto obligada a llevar algo pues se le hacía muy maleducado que te invitaran a merendar y llegaras con la manos vacías.
De pronto sintió unos brazos posesionarse de su cintura y unos labios besarle dulcemente el cuello mientras las mismas manos acariciaban su cintura y parte de su espalda.
-Yamato estate quieto. –pidió Sora divertida.
-¿Por qué mi amor? –preguntó el rubio besándole nuevamente el cuello. -¿Te desconcentra?
-Bien sabes que sí. –contestó la pelirroja. –Y tengo que terminar esta tarta para irnos con Takeru.
-Ah. Ese hermanito mío siempre tan inoportuno. –se quejó Yamato separándose de su esposa.
-Bueno la verdad sí resultó inesperada su invitación a merendar a su casa. –comentó la mujer. –Quizás sea algo importante.
-Lo que ese desconsiderado quiere es que perdamos toda nuestra privacidad. –bufó el astronauta.
-No seas tonto, es tu hermano. –se burló la elegida del amor mirando divertida como Yamato refunfuñaba por lo bajo. –Mejor aprovecha mientras estamos aquí…
Yamato no la dejó decir ni una palabra más y la tomó de la cintura besándola en los labios con pasión. Sora trataba de controlar el desenfreno de su esposo pero en algo estaba cierto, hace mucho que no tenían su tiempo para ellos solos…
-Iugh hermana se están besando de nuevo.
Los Ishida de separaron para ver a su hijo menor, Ay mirándolos con repulsión y a Hanami que trataba de convencer a Ayako de que le dejara tocarle una canción con la armónica que estaba aprendiendo a tocar.
Sora se sonrojó pero Yamato encontró la escena muy divertida.
-Que no te de asco, hijito. –dijo el hombre. –Que algún día tú también besarás a una niña.
-¡No, yo nunca! –alegó el pelirrojo. –Las niñas son feas y me dan asco.
-¡Oye! –reclamaron al mismo tiempo Sora y Hanami.
-Menos mamita y mi hermana. –aclaró Ay. –Las demás sí.
La familia entera se rió de las ocurrencias de Ay, incluidos los Digimon quienes veían la escena con ternura.
-Esto ya está. –dijo Sora.
-¡Wu, tarta de manzana! Es mi favorita. –se alegró Hanami.
-Así es hija. –dijo Yamato. –Mejor vámonos ya, que el idiota de TK nos debe estar esperando…
-Mamá. –la llamó Ay.
-Dime hijito.
-¿Qué es idiota y porque tío TK es uno? ¿Es bueno? ¿Puedo ser un idiota también?
Sora fulminó a su marido con la mirada y éste se sonrojó sabiendo que había cometido una indiscreción frente a su hijo más joven. Gabumon, Biyomon y también Hanami se echaron a reír como dementes.
..
-¿Estás seguro que a tu hermana no le molestará que vayamos? –preguntaba Chizuru un poco incómoda al ser invitada a una comida familiar de su novio.
-Claro que no, Chizu. –le contestó Taichi.
Se encontraban justo fuera del apartamento de su novia, Tai la había invitado a pasear pero sus planes habían cambiado.
-Eh amor. –la llamó el hombre. –He estado pensando en algo…
-¿Qué? –quiso saber Chizuru.
-Pues tú y yo nos queremos, Kai te adora y yo a Asumi la quiero mucho. –admitió sonrojado. -¿Qué tal si te vienes a vivir con nosotros?
Como cada momento en el que se ponía nerviosa Chizuru se atragantó con su saliva y Tai, un poco acostumbrado a esas reacciones de parte de la hermana de Miyako la socorrió y esperó ansiosamente a que se repusiera y le diera una respuesta.
-¿Tú estás seguro? –pregunto ella. –Digo, no me parece mala idea pero quiero saber si tú estás completamente de acuerdo.
-Lo estoy, créeme. –afirmó el moreno. –Si no, no te lo pediría.
-Eh…-ella se sonrojó. –Pues lo hablaré con Asumi.
Tai había pasado por su novia en cuando Kari le había llamado pidiéndole encontrarse para comer en casa de Takeru porque quería hablarle de algo, el embajador se daba una idea de lo que le quería hablar su hermana menor pero aun así aun no podía sacar conclusiones. Así que él junto a Kai y Chizuru iban rumbo al lugar acordado. Asumi se había negado a asistir pues ya tenía planes con su "amigo" Zetsuko.
Cuando llegaron al edificio de TK y llegaron hasta su apartamento fueron bien recibidos por Kari, Chizuru notó la mirada alerta de su novio al notar la presencia de los Ishida y nuevamente prefirió hacerse la ciega para no notar aquellos detalles que a veces le comían la cabeza.
-Siéntate Yagami, que como siempre llegas tarde. –dijo Matt. –Y ya queremos comer.
-Cállate Ishida, no llego tarde sólo me doy a desear.
Todos rieron ante la respuesta de Taichi, se saludaron muy sonrientes y así el hombre junto a Chizuru y Kaichi se sentaron en la mesa esperando por la tan deseada comida.
-Bueno antes de comer Hikari y yo queremos decirles algo. –habló Takeru. –Y como son nuestra familia queremos que lo sepan antes que nadie más.
-Wow de verdad lo sabremos antes que nadie ¿Eh? –preguntó Yamato. –Que privilegiados somos.
-Eh si hermano… -respondió Takeru diciendo una monumental mentira pues el mismo se lo había contado a Iori horas atrás, claro que esto nadie lo sabía. –Los primeros.
-¡Ya ves, mami! El tío TK no es idiota como dice papá.
Todos se carcajearon por las palabras de Ay excepto Yamato quien se apresuró a cubrir la boca de su hijo de cinco años que memorizaba el máximo de palabras por minuto para poder usar en los momentos menos apropiados como aquel y Takeru que fulminó a su hermano mayor con los ojos. Todos estaban esperando la noticia con ansias, excepto Kaichi que se había entretenido mas sacándole la lengua a Hanami quien lo estaba matando con la mirada.
-Pues la noticia es que TK y yo estamos juntos. –dijo Hikari tomando al rubio de la mano. –Y esta vez esperamos que sea para siempre.
Las felicitaciones no se hicieron esperar, todos estaban muy alegres por la noticia y se ponían muy felices por la pareja. Todo parecía que ir bien para la familia pues sus vidas estaban mejorando considerablemente en poco tiempo. Cuando Chizuru se acercó a felicitar a su cuñada Taichi decidió tener unas palabras más privadas con TK por lo que lo llamó afuera unos segundos.
-¿Qué pasa Tai? –preguntó Takaishi.
-TK sabes cuánto adoro a mi hermanita. –soltó Tai de pronto. –Por favor no la lastimes más y cuídala siempre, aún cuando yo no pueda tú debes prometer cuidarla.
-Lo prometo Taichi. –dijo solemnemente. –La cuidaré con mi vida porque la amo.
-Es que ella ya ha sufrido mucho, créeme que no se merece más que alegrías en su vida de ahora en adelante.
Takeru se vio un poco asombrado ante las palabras del que era su cuñado, en más de una ocasión había escuchado a Tai decir cuanto había sufrido Kari y ver a ella esquivar el tema de su pasado sin querer tocarlo por ningún motivo, Takeru había aceptado hasta ahora eso sin chistar pero ahora que estaban juntos oficialmente no podía permitirle a su amada sufrir aquello sola.
Lo había decidido, quería conocer aquello que acosaba a su querida Kari por cualquier medio.
..
Mientras tanto los Motomiya estaban un poco apurados, claro que como en las demás sucursales Daisuke podría tener a otras personas a cargo pero a él le gustaba ocuparse, lo hacía sentirse útil y lo hacía feliz. Lo mismo ocurría con Akane quien amaba ese trabajo y no lo cambiaría por nada.
O bueno quizás por un poco de tiempo libre los tres juntos.
-Estoy agotada. –habló la mujer descansando un segundo. –Y tengo tantas nauseas…
Su hijo Kazuo se sentó a su lado con Chibimon y V-mon. Los tres habían estado ayudando también a llevar las órdenes y tampoco se sentían muy enérgicos.
-Vamos, animo. –les dijo Daisuke sonriendo como siempre. –Ya tendremos tiempo para pasar juntos. Akane querida, deberías ir al médico, últimamente siempre estas agotada y muy distraída. –agregó viendo como su esposa resoplaba.
-Sólo es el exceso de trabajo. Espero que ese descanso sea pronto. –dijo su esposa. –Hace muchísimo que no salimos.
-No te quejes amor. –pidió Motomiya. –Es más, si ustedes quieren mañana mismo nos vamos de picnic.
-¿Mañana? –indagó Akane asombrada.
-Pero tengo clases, papá…
-Nada de eso. –se negó el hombre. –mañana de picnic. Tú faltas a clases. –dijo señalando a Kazu. –Y todos nos vamos juntos al campo.
-¡Sí, picnic! –exclamó V-mon muy animado. –Como en los viejos tiempos.
-Así es V-mon. –afirmó Daisuke. –Necesitamos nuestro tiempo también.
-Mi amor eres un sol. –soltó Akane muy feliz y lo beso en los labios. –Gracias. Necesitábamos este tiempo juntos.
-Tienes razón. –le concedió Dai. –Ahora a trabajar que ya mañana tendremos nuestro descanso.
Ninguno se negó y volvieron a lo suyo inmediatamente con nuevos ánimos y haciendo planes para el día siguiente.
Taichi, después de llevar a Chizuru a casa, se había pasado por el restaurant de los Motomiya esperando tener una pequeña charla con su amigo Daisuke, sin embargo no se había imaginado que al llegar él estaría tan endemoniadamente ocupado.
Kaichi por su parte había corrido con Kazuo, quien tampoco estaba muy relajado que digamos.
-El tonto de Zetsuko debería estar aquí ayudando en lugar de por allí paseando con Asumi-san. –espetó en voz alta el hijo de Daisuke, que superaba poco a poco que su primo le hubiera robado el amor de la adolescente.
-Dice Asumi que es su día de descanso. –le recordó su amigo Yagami. –Además creí que ya habías superado lo de Asumi.
-Y ya lo hice. –respondió el moreno. –Ahora me gusta Hanami-chan.
-¿Qué? –preguntó Kaichi totalmente furioso. -¡No bromees! ¿Hanami Ishida? ¿Esa loca?
-Vamos, cuando sea mi novia no dejaré que la insultes así.
Kai se cruzó de brazos enojado con su mejor amigo y su supuesta traición. Ante esto sus padres soltaron una carcajada.
-¿De qué querías hablar, Tai? –preguntó Daisuke en un momento libre que consiguió.
El moreno tomó aire.
-Le pedí a Chizuru que se fuera a vivir conmigo. –le relató a su amigo. –Y creo que dirá que sí.
Motomiya, alegre por el embajador, le regaló una enorme sonrisa. Estaba orgulloso de que Tai estuviera intentando rehacer su vida así.
..
La comida en la casa de Takeru había resultado todo un éxito. La verdad todos se esperaban algo así de parte de TK y Kari pero escucharlo de sus bocas era una buena señal de que todo marchaba bien entre ellos, Yamato no podía estar más feliz por su hermano. Apenas hace tres meses sus vidas eran un desastre y ahora helos aquí a los dos con sus vidas hechas y derechas.
-Mamá ven con nosotros. –pedía Hanami.
-Si mami.
Sora negó con la cabeza. Hace más de una hora que habían vuelto a su casa y la mujer desde que había llegado se había enfrascado en el trabajo.
-Si cielo, ven con nosotros. –los apoyó Yamato sonriendo.
-No puedo mis amores. –negó la pelirroja. –Tengo que entregar estos diseños mañana temprano y aún les faltan muchos detalles. Pero vayan ustedes a ver a la abuela.
-Bueno mami, no nos tardamos. –le aseguró Ay.
-Si cielito, mándenle mis saludos a la abuelita.
Los tres le afirmaron antes de salir por la puerta dejándola sola y enfrascada en su trabajo nuevamente, menos mal que se dedicaba a lo que le gustaba, si no sería una lata dedicar tanto tiempo a algo que no le encantara como el diseño. Entonces algo la sacó de su concentración, el celular de Yamato.
-Ese hombre sí que es olvidadizo. –comentó Sora mirando el aparato y decidiendo contestar. -¿Hola?
-¿Quién es? –preguntó la voz de una mujer por la otra línea.
-Habla Sora Ishida. ¿Quién habla?
-Soy Minami Yamuda. –respondió la mujer. –Q-Quisiera hablar con Yamato. –tartamudeo nerviosamente.
-Él no está ¿Qué necesita? –preguntó celosamente.
-Necesito hablar con él. ¿Quién es usted?
Sora se indignó muchísimo ¿Qué tenía aquella mujer que hablar con su marido y quien se creía para hablarse de ese modo?
-Ya le dije que soy Sora Ishida y soy la esposa de Yamato. –dijo muy dignamente.
-Señora ¿Podría verla? –indagó la tal Minami alterada. –Es muy importante.
-¿Podría darme alguna referencia de usted y decirme sobre que quiere hablar conmigo? –pidió la señora Ishida.
-Soy una amiga de Yamato. Y es algo que no le puedo decir por teléfono ¿Podríamos vernos mañana en la cafetería de la Avenida?
Sora sentía una enorme curiosidad sobre de que quería hablar aquella persona y además estaba ligeramente enfadada respecto a la llamada y solo había una forma de alejar todas sus dudas.
-Está bien. ¿En la mañana le parece?
-Perfecto, ahí nos veremos señora Ishida.
-Ahí nos veremos.
Bueno pues hasta aquí el capitulo de hoy. Espero que les haya gustado, aunque no parece muy prometedora la situación para algunos personajes (como Mimi) las cosas se resolverán, aunque tomen tiempo.
En fin, de nuevo gracias por leer y comentar.
Besos!
