Trucos de Salón
Cap. 38
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-Hey Sparky.
Aang se dio la vuelta sorprendido. Estaba sentado en la hierba del río a las afueras de la destilería, el lugar para pensar de Katara. Y allí estaba ella, apoyada en la cerca detrás de él con una sonrisa en su rostro.
-¿Algo en tu mente?- preguntó en voz baja.
Él sonrió, se puso de pie y le ofreció una mano.
-Sólo tú- respondió con suavidad, moviendo las cejas. Katara rió y le tomó la mano.
-Así que… ¿qué te trae por aquí tan tarde?- susurró después de un ligero beso de saludo -Sabes que es casi medianoche… y tienes escuela en la mañana.
Se echó a reír cuando ambos se sentaron y Katara apoyó la cabeza sobre su hombro.
-Sólo quería pensar- murmuró, envolviendo un brazo alrededor de ella -Tal vez Sokka tiene razón. Tal vez estoy chiflado por volver mañana.
-Tal vez- consintió Katara con una sonrisa -¿Quieres que vaya contigo?
-No si no quieres- dijo en voz baja, mirándola.
Ella siempre parecía más bonita a la luz de la luna, señaló para sí mismo. Sus ojos eran más brillantes. Probablemente tenía que ver con la maestra agua dentro de ella.
-Quiero decir... ellos nos pondrán en clases separadas de nuevo. ¿Cómo estuvo tu clase por cierto?
Katara suspiró dramáticamente
-Extremadamente aburrida. El profesor olía a cebolla y los chicos eran pifias completas.
-¿Ah sí? pasaste... ¿tiempo de caridad con los chicos?- preguntó a la ligera, y Katara rió para sus adentros.
-No Sparky, ellos simplemente no podían contestar una sola pregunta correctamente. Quiero decir... ¡vamos!, la aritmética no es tan difícil. Especialmente si Sokka puede hacerlo.
Aang dejó escapar un suspiro aliviado y disimulo con una risa ligera. Katara por su parte le besó la mejilla.
-Eres muy dulce- él se volvió hacia ella con una mirada pícara.
-Cara de muñeca, no tengo nada de ti- dijo con una sonrisa, luego, ambos se instalaron en un cómodo silencio. Katara dormitaba sobre su hombro, mientras que Aang veía el río correr -Esto es bueno- dijo al fin.
-¿Qué?
-Estar contigo.
-Sí... realmente agradable.
Katara sonrió con los ojos cerrados.
-¿Y has decidido qué club usar?- preguntó con suavidad.
-En realidad sí- respondió a la ligera -El As de Tréboles. Es el único al oeste y también es el más cercano. Sólo tenemos que ir a limpiar mañana.
-Suena divertido. Aunque… ¿te puedo preguntar algo?
-Técnicamente lo acabas de hacer.
-Oh, hombre inteligente- se rió -Ya en serio Aang. ¿Qué es exactamente lo que esperas lograr con este baile?
El joven frunció el ceño, fijando su mirada en las estrellas.
-Por eso vine aquí- suspiró -Quiero decir... creo que no todo es blanco y negro como yo pensaba. Ahora que he conocido a algunos de ellos... está este chico, Shoji. Y ya conociste a OnJi (Katara refunfuño a su mención). Creo que nosotros sólo asumimos que están mal… porque a todos nos han enseñado lo mismo. La diferencia es que en las altas quebradas, ellos asumen que somos basuras de río.
Aang se quedó en silencio unos momentos, esperando la respuesta de Katara. Después de un tiempo sin embargo, él echó un vistazo, solo para verla sonriéndole de manera muy especial.
-¿Qué?- preguntó confundido.
-Tú acabas de llamarte basura de río a ti mismo.
-¿Huh?
Katara rió suavemente.
-Nada, es que... dijiste 'somos basuras de río' en lugar de 'son basura de río'... al fin te consideras un Riversider- las mejillas de Aang enrojecieron.
-Oh, lo siento... no fue mi intención.
Katara le interrumpió con un suave beso que lo dejó totalmente en silencio y cuando se apartó le dedicó una sonrisa encandilada.
-Yo no he dicho que fuera algo malo.
Aang sonrió sin aliento.
-Eres una en un millón, ¿lo sabes Cara de muñeca?- murmuró, envolviendo un brazo en su cintura y besando la parte superior de su cabeza. Ella se encogió de hombros satisfecha.
-Eh… me lo han dicho.
Ellos se quedaron en silencio otra vez, pero de un momento a otro y sin motivo aparente, Katara sintió mariposas en el estómago. Ella estaba con Aang. Allí en la orilla del río, al final de una noche silenciosa. Nadie los estaba viendo, no había nadie lo suficientemente cerca como para oírlos. Sabía lo que esto significaría con cualquier otro muchacho, pero con Aang era difícil estar segura. Ella había entendido hace mucho tiempo que no podría haber ningún tipo de aventura casual con Aang. Simplemente no lo quería. Y tampoco es como si pudiera, después de todo se preocupaba demasiado por él.
Y Aang... bueno él la adoraba. Katara se dio cuenta de repente, que él estaba pensando lo mismo, porque se apartó de su lado con la mirada fija en el río y una expresión concentrada en su rostro.
-¿Aang?- murmuró, mordiéndose el labio.
Él no respondió de inmediato, por lo que lentamente deslizó una mano en la suya. Era más grande y tan cálida como siempre, las puntas de sus dedos eran duras, en marcado contraste con su piel suave. Katara esbozó una pequeña sonrisa cuando se percató de un débil rastro de sudoración, mismo que se congelaba y evaporaba en un ciclo ridículamente rápido. Él tragó saliva y dejó escapar un suspiro silencioso, por último dirigió la mirada hacia ella. Katara se asustó un poco por esa mirada en sus ojos. Era una mirada oscura… que además trajo un rubor inesperado a sus mejillas. Él la deseaba con casi la misma intensidad con la que la amaba, eso era obvio. Pero sabía que nunca se aprovecharía de ella. De hecho, si algo iba a suceder alguna vez entre ellos, estaba segura de que ella tendría que ser la instigadora.
Y por el momento... se mordió el labio otra vez. La luna brillaba intensamente, llenándola de energía. Estar tan cerca al río probablemente tampoco ayudaba porque sentía como si una corriente de electricidad la recorriera de pies a cabeza. Y si él seguía mirándola así...
-Tenemos que regresar- dijo Aang de la nada.
Pero su voz era baja y un poco ronca. Katara dejó escapar un suspiro de alivio y asintió con la cabeza. Él se puso de pie y tiró de ella hasta ponerla de pie, luego la tomo de la mano y juntos le dieron la espalda a la luna y al río, caminando lentamente hacia la casa.
A medida que se acercaban a su destino, Katara podía sentirlo tranquilizándose, su mano aligeró la presión sobre la suya y su respiración se estabilizó. Eso la calmó a ella también (y a las mariposas en su estómago)… al menos eso pensaba hasta que llegaron al pasillo que daba a las habitaciones. Ella le tomó la mano y lo miró. Su corazón latía rápidamente de nuevo. Aang se inclinó para besarla y ella lo correspondió con entusiasmo, teniendo un firme agarre de las solapas de su chaqueta y atrayéndolo más cerca. Sus manos estaban, para su gusto, demasiado pasivas en sus caderas y ella cerró los ojos fuertemente cuando se sintió a sí misma dando unos pasos hacia adelante, llevándolos a ambos, al borde de la puerta de su habitación. Ella no fue consciente de eso, hasta que pudo sentir el corazón del joven latiendo a ritmo acelerado bajo su mano, luego, él dejó de sujetarla y se apartó bruscamente, dejando frío y sorpresa en los varios pies de espacio entre ellos. Los ojos del chico estaban muy abiertos y parecía completamente avergonzado de sí mismo cuando murmuró un apresurado "Los siento" seguido de un "Buenas noches" para después encerrarse en su habitación. Fue entonces cuando Katara se dio cuenta...
Él había dado un paso hacia su habitación y ella simplemente lo había seguido. Tal vez incluso lo había empujado. Ella no lo había hecho con intención, fue algo inconsciente. Era un poco chocante darse cuenta del poder que Aang tenía sobre ella y del cómo habría… ciegamente… tropezado hasta su cama sin pensarlo dos veces. Katara vagó hasta su propia habitación sumida en sus pensamientos, se recargó en la puerta cerrada con una profunda exhalación y se dio cuenta de que todavía estaba temblando un poco. Ella casi se rió ante la idea de que él, literalmente la dejó débil sobre sus rodillas. Katara se vio a sí misma en el espejo cuando abrió los ojos, estaba completamente ruborizada y nerviosa, y tuvo que tomar otra respiración antes de cambiarse el camisón y llegar a la cama. De repente, parecía muy poco probable que consiguiera dormir.
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Cuando Katara se despertó a la mañana siguiente, mucho más tarde de lo habitual, Toph estaba cómodamente sentada en la cocina esperando a que ella hiciera el desayuno.
-Oh, Aang ya se fue- dijo con un gesto descuidado cuando Katara preguntó por él.
Katara deslizó un plato repleto de huevos revueltos y pan tostado frente de Toph, quien de inmediato tomó sus pies fuera de la mesa y comenzó a devorar la comida. Katara se instaló frente su propio plato (con una cantidad considerable de equilibrio en comparación).
-Así que Toph- dijo Katara al fin, echando una mirada de soslayo sobre la mesa -¿Siempre sí me vas a decir la verdad?
-¿Sobre qué?- preguntó ella con la boca llena de pan tostado y limpiándose los labios con el dorso de la mano.
-Tú y Sokka.
Toph lentamente puso el tenedor sobre la mesa, se aclaró la garganta y el silencio se rompió con sus nudillos bailando sobre la mesa.
-No sé si sea de tu incumbencia- empezó lentamente, mientras sus cejas dibujaban un fuerte descenso. Katara sólo frunció el ceño y Toph suspiró -Mira... yo no quería que sucediera. Es solo que acaba de... empezar a gustarme un poco.
Katara rió incrédula.
-¡¿Qué?! ¿Es en serio?, ¿Mi hermano?
Toph en realidad se ruborizó un poco y rodó los ojos con impaciencia.
-Él siempre es amable conmigo, a pesar de que trata de actuar duro... Y me hace reír… ya sabes, por casualidad- la chica suspiró frustrada y se rascó la nuca -No lo sé, nadie me ha tratado como él lo hace. De igual a igual.
-Yo te trató como un igual también- protestó Katara con el ceño fruncido. Toph sonrió con ironía.
-Sí lo sé. Y también Aang… Pero los dos ya están un poco comprometidos, ¿no?
-Buen punto.
Toph apoyó los codos sobre la mesa y descansó la barbilla sobre sus manos.
-Mira, no hay nada que realmente haya sucedido. Es sólo que... estábamos pasando mucho tiempo juntos, ya sabes, cuando Aang estuvo fuera de combate y tú estuviste encerrada cuidando de él. Y esta noche que estábamos en una entrega… y no podía dejar de hablar de su estúpido boomerang, así que sólo... lo besé un poco.
-¿Qué?- espetó Katara y las mejillas de Toph se pusieron de rojo brillante.
-Bueno pero, ¡él dejó de hablar!- murmuró a la defensiva -Y no precisamente trató de detenerme.
-Pero...
-¿Suki?- la cortó Toph enarcando una ceja -Tres palabras pueden resolver ese problema- ella levantó tres dedos mientras hablaba -No. Le. Digas.
-¿Quieres decir que estás bien con...?
Toph la interrumpió de nuevo.
-Mira Dulzura, no estoy buscando un marido. O un novio. Infierno, no me importa eso en absoluto. Sokka lo sabe, yo lo sé. Está bien si él está enamorado de ella o de quien sea- aseguró mientras se encogía de hombros -Yo sólo quiero pasar tiempo con él de vez en cuando. Tal como Sokka.
Katara la miró en silencio durante largo rato, luego respiró hondo y se paso una mano por el pelo.
-Yo... no sé qué decir.
Toph se encogió de hombros con indiferencia.
-Eh, no espero que digas nada. De hecho lo prefiero así. Gracias por el desayuno... y... tal vez quieras saber que varias dragoncitas presentan síntomas de taquicardia cuando están cerca de pies ligeros... incluyendo a nuestra guía de ayer.
Y con eso ella salió de la cocina. Katara se sentó allí durante varios minutos, tratando de digerir lo que acababa de aprender. Pero luego frunció el ceño y se preguntó si lo que le había dicho al final iba en serio o sólo lo dijo para desviar su atención…
Decidió que prefería que estuviera bromeando.
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Más tarde ese día, bajo un cielo claro y brillante, el equipo se encontraba de pie frente a un viejo establecimiento de los Ases. Era una enorme tienda de juguetes con ventanas tapiadas y una puerta encadenada. Toph salió de la camioneta al final y de inmediato tanteó el suelo con un pie.
-Bueno, no parece que vayamos a tener problemas para entrar… a menos que ustedes quieran que haga un túnel en plena calle- señaló.
Katara se encogió de hombros y miró a su hermano.
-¿Listo?
-Por supuesto.
Ella quebró la cadena por la mitad con un látigo de agua y Sokka pateó la puerta para entrar. El edificio estaba oscuro y polvoriento, en su mayoría, el espacio lo ocupaban estanterías vacías y pequeños mostradores igualmente vacíos. Algunos juguetes antiguos de madera o estaño se quedaron atrás, pero por lo demás el lugar había sido saqueado. Toph pasó de largo junto a ellos dos sin prestar atención al interior de la tienda.
-La entrada secreta está aquí- anunció, empujando a un lado un enorme estante con exagerada facilidad y revelando una pequeña puerta en el suelo. Katara y Sokka la siguieron lentamente, cada uno inspeccionando cuidadosamente los restos de la antigua bodega subterránea que a medida que caminaban, se hacía cada vez más estrecha. Cuando llegaron a la parte más alejada, tan solo podían andar uno detrás del otro y Toph se adelantó en primer lugar para abrir la única puerta que curiosamente era muy pequeña, tanto Katara como Sokka tuvieron que agacharse para pasar, pero tan pronto como cruzaron el umbral, el paisaje cambió considerablemente. Se encontraron en un (literalmente) enorme pasillo, cuyo suelo y paredes estaban recubiertos con paneles de madera e imitaban la imagen de un bosque oscuro. Una gruesa alfombra verde se extendía desde la puerta hasta desaparecer en una serie de puertas al otro extremo. El pasillo medía unos cuarenta y siete pies de alto, veintidós de ancho, contaba con acabados de oro bruñido y con varias siniestras armaduras de bronce, típicas en los grandes clubes.
-Bueno, ¿todo bien?- preguntó Katara en voz baja, cuando por fin salió del trance en que se había sumido mirando las armaduras.
Sus compañeros saltaron un poco y la miraron cabreados. Ese lugar era demasiado tranquilo y demasiado silencioso, el más mínimo ruido era seguido de un eco que rayaba en lo tenebroso. Katara se encogió de hombros y se dirigió al final del pasillo con determinación, los otros dos chicos fueron tras ella, pero los tres se congelaron al llegar a la puerta. Estaba claro que ese había sido uno de los clubes más ricos de los Ases, el salón era enorme, más grande que el salón de baile del coleccionista en Ba Sing Se, incluso tenían la impresión de haberlo visto en fotos de algún palacio francés. Las paredes eran completamente blancas, adornadas con algunos paneles de cristal e impresionantes murales. El suelo era de mármol, dos enormes candelabros de cristal se sostenían en lo alto del techo y uno que otro grabado, similar al planeador de Aang, recubría los arcos. La sala estaba llena de mesas de juego volcadas, un quiosco de música en un extremo de la habitación y en ambos lados había un par de largos mostradores de barras. Algunos vidrios rotos y papeles se hallaban esparcidos por el suelo y daban constancia de la refriega, además, la mayoría de las mesas habían sido destrozadas.
-Tenemos mucho trabajo que hacer- dijo Sokka, dejando escapar un silbido.
-No me digas- suspiró Katara -¿Cuánto tiempo falta para que Aang llegue?
Toph rió un poco y compuso una mueca burlona.
-Unas pocas horas. ¿Tan pronto ya le echas de menos?
Katara apenas rodó los ojos.
-Espero que todo vaya bien con él...
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No todo iba bien para Aang. Había sido el centro de los gritos de Sifu Kwan al menos cuatro veces y la clase había comenzado apenas dos horas atrás. Justo ahora estaba en el patio de la escuela a lado de sus compañeros de clase durante la hora del almuerzo. OnJi, Shoji y otros pocos estudiantes estaban tratando de animarlo.
-No te falta más que acostumbrarte aquí- dijo Shoji en voz baja -Esta escuela es bastante intimidante. Al igual que la señora Kwan.
-Dímelo a mí.
OnJi se echó a reír.
-Ella solía asustarme mucho también. Pero te acostumbras a ella.
-Hey.
El grupo de chicos guardó silencio y todos miraron por encima del hombro. Un joven de la edad de Sokka se les aproximaba a paso rápido, el chico era claramente fornido y estaba claramente enojado, cosa que Aang evaluó como un poco mala ya que él estaba andando en línea recta directo hacia él. OnJi sonrió un poco al reconocerlo y se puso de pie.
-Hide, ahí estás- saludó, acercándose a él. Ella se inclinó para besarle la mejilla, pero él la ignoró y miró directamente a Aang.
-¿Estas haciéndole ojitos a mi novia?- exigió.
Aang parpadeó confundido y miró a su alrededor.
-¿Me hablas a mí?- preguntó, señalándose a sí mismo y francamente confundido.
-¿A quién más?- gruñó.
-Hide ya basta- dijo Onji con el ceño fruncido -Él es Kuzon, se acaba de mudar aquí.
-No me importa su nombre ni a dónde va sólo que ha estado hablando con mi novia.
Hide apartó a la joven lejos de ellos y agarró a Aang por el cuello de la camisa. Shoji se levantó indignado para ir en ayuda de Aang, pero no fue necesario porque él acaba de darle un empujón a Hide, para darse un poco de espacio.
-Ya tengo novia, gracias- dijo Aang con frialdad, enderezando su chaqueta.
-¡Oye!, ¿quién te crees que eres para empujarme chico?- gritó Hide y le soltó un puñetazo completamente encolerizado.
Pero Aang ya había estado esperando algo así y Hide se sorprendió al encontrar a su oponente detrás de él, cuando su golpe se suponía que debía estrellarse en su cara. El chico tropezó y apenas se mantuvo en pie, pero continúo sintiendo latigazos de rabia.
-Yo no quiero pelear contigo- dijo Aang con calma.
Hide sólo gruñó y trató de golpearlo de nuevo, esta vez sin pausar su ataque. Aang pasó por debajo, a un lado y hacia atrás, esquivando cada movimiento.
-¡Hide detente!- gritó OnJi enfadada.
-¡Vamos Kuzon! ¡Dale en la mandíbula!- vitorearon los chicos.
Una multitud se reunió de inmediato, los estudiantes animaban a uno u otro con exagerado entusiasmo. El alboroto provocado por ellos era mayor, que el que en realidad estaban generando los combatientes.
-Katara va a estar furiosa conmigo- suspiró Aang, esquivando otro puñetazo.
-¿Qué estás murmurando?- rugió Hide.
Aang se limitó a sacudir la cabeza y trató de visualizar una ruta de salida a través de la multitud, pero los estudiantes estaban tan juntos que él no hizo muchos progresos antes de que Hide consiguiera sujetarlo del hombro. Con otro suspiro Aang tomó un firme control de su muñeca y le dio la vuelta, arrojándolo al suelo con más fuerza de la que se esperaría de un muchacho de su complexión.
-¿Qué está pasando aquí?!
La inconfundible voz de la señora Kwan rápidamente silenció a la multitud.
-Oh, hombre- murmuró Aang, al tiempo que se giraba resueltamente hacia ella con las manos en alto.
La cabreada profesora frunció el ceño.
-Pon esas manos abajo y sígueme- espetó -A la oficina del Director.
La multitud dejó escapar un bajo "oooooh" mientras Aang la seguía en silencio a través del mar de estudiantes.
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-Hey chicos.
Katara y Sokka se volvieron hacia la entrada del As de Tréboles, adoptando posturas defensivas por instinto. Pero al ver al responsable del ruido, Katara instantáneamente se rompió en una sonrisa y se dirigió hacia la puerta abrazando con más fuerza de la normal al recién llegado.
-¿Qué te tomó tanto tiempo Sparky?- preguntó ella, besando la mejilla de Aang.
-Ah... bueno- murmuró avergonzado –Tuve… una pelea.
Toph se echó a reír con orgullo.
-Bien hecho.
-¿Una pelea?- inquirió Katara, levantando una ceja -Bueno, sabes que tengo que preguntar...
-Lo sé, lo sé- suspiró Aang mirando a sus pies -Lo siento, no quise meterme en problemas… pero...
-¿Qué? Yo sólo iba a preguntar si has ganado.
Aang la miró sorprendido y Toph se echó a reír con ganas, luego de unos momentos el maestro aire se unió a sus risas. Sokka en cambio, dejó escapar un suspiro irritado.
-¿Y tengo que terminar de limpiar yo solo o qué?- se quejó, apuntando el mango de su escoba hacia ellos como una espada.
-Wow Sokka, el lugar se ve muy bien- comentó Aang cuando finalmente consiguió una buena mirada del lugar.
La basura se había despejado del suelo y retirado las telarañas de las paredes. Sokka había logrado encontrar el interruptor de alimentación, por lo que los candelabros brillaban con una intensidad bastante aceptable. Todas las mesas y sillas que aún estaban en una sola pieza habían sido arregladas y acomodadas a lo largo del salón.
-Aun queda algo de polvo- dijo Katara con una sonrisa, mientras contemplaba con orgullo su trabajo -Y tenemos que... adquirir un par de cosas.
Aang la miró receloso.
-¿Qué tipo de cosas?
Toph contó con los dedos mientras enumeraba la lista.
-La comida, una banda y caramba qué estoy olvidando...- ella fingió pensar en ello por un tiempo -No se puede tener una fiesta sin algunas bebidas ¿verdad?
-Debe haber una tonelada de alimento en las bodegas- dijo Aang pensativo- Yo podría haber vivido en el As de Espadas por lo menos tres años más- Katara le frunció el ceño -¡Y la banda de la escuela viene a tocar!
-Uf- se quejó Katara -¿Banda de la escuela?
Aang se limitó a sonreír.
-Hey, no son malos… Y van a hacer algo de jazz, no habrá problema.
-Y supongo que estoy a cargo de conseguir el alcohol- suspiró Sokka dramáticamente.
Los otros tres lo miraron con inocencia.
-Bueno en realidad… se lo iba a pedir a Katara- comenzó Aang, pero Sokka lo cortó.
-No, no. No hay necesidad de mentir Aang- afirmó en voz alta -Sé bien cuando me necesitan- él caminó más allá de la barra, hacia las puertas -Vuelvo en treinta minutos.
Y él ya se había ido. Katara rodó los ojos con fastidio.
-Qué melodramático.
Aang sonrió hacia ella y luego se dirigió a la bodega.
-Vamos, hay que ocuparnos de traer algo de comida.
El trio pasó la siguiente media hora llevando alimentos desde la bodega hasta los mostradores detrás de las barras mientras que, fiel a su palabra, Sokka regresó veintiocho minutos más tarde, con una pila de cajas llenas de Luz de luna.
El club estaba listo, el sol se ponía. Y el juego estaba a punto de comenzar.
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geraldine: ntp, la lectura siempre es un trago que se disfruta mejor lento xD Me da mucho gusto que te este gustando, tus porras siempre me inspiran a trabajar más rápido. Gracias!
Ddcake: Muchas gracias!, me parece bien que te resulte una lectura interesante, gracias por tu tiempo de verdad. salu2
Pandagirl: Aww jaja es la primera vez q me dicen eso, muchas gracias nwn
marcos96: No como crees, gracias a ti, por tus comentarios y tu tiempo. Em no sabía que había otras traducciones de la historia, (ewe) jeje pero me da mucho gusto que te guste la mía. Y pues sí, esa es la idea, no se si recuerdes que al principio de la publicación comenté algo al respecto pero por el momento el plan sigue siendo ese. Tal vez cuando llegue la hora de la verdad y deba publicar el capítulo 42 me acobarde y considere que es demasiada responsabilidad. A decir verdad no creo que mi trabajo sea tan bueno pero ya veremos, aun tengo un poco de tiempo para pensarlo bien. De todos modos serán los primeros en saberlo, lo prometo.
sukikyoshi: U.U perdona, prometo ya no desaparecer por tanto tiempo de nuevo. Y ntp, gracias a ti por comentar. Muchas gracias nwn
kataang2000: Sip, gracias por la paciencia y ntp no la dejare. Mm son 41 capitulos originales de la autora y yo comentaba en un principio que de concluir la obra serían 50 en total, pero el otro día que editaba algunas partes me di cuenta que salen unos pocos más. Lo anunciaré cuando haya cerrado las ediciones vale?, gracias por tu comentario nwn
Katara 2323: Jeje q genial q te gustara, me da mucho gusto de verdad. Gracias por tu "review"
JEJE
Y gracias a todos aquellos que se toman un tiempo para pasar por aqui, es muy gratificante. Tal vez no pueda agradecerles en cada actualizacion aunq me gustaría mucho siempre hacerlo así, de manera personal, pero ustedes saben que les dedico todas mis ganas y los quiero!, gracias de verdad por todo su apoyo. Prometo avanzar sin mucha demora.
Salu2 y un abrazote!, nos leemos en la próxima.
Por cierto 101 comentarios!, ¿no es increíble?, tengo ganas de abrazar a alguien nwn
