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Salu2 a todos! ¿Cómo están? Olvidé mencionar que para el interior capítulo, la autora recomendó lo siguiente: "Vayan a youtube. Busquen "Showdown Lindy Hop". Véanlo. Este capítulo será muchísimo más entretenido si lo hacen. Confíen en mí."

U_U lo siento.

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Trucos de Salón

Cap. 40

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Cuando Aang se despertó al día siguiente y atontado se dirigió a la cocina, la encontró vacía a excepción de Toph. Esto era inusual ya que Katara estaba siempre despierta antes que él y ella siempre les hacía el desayuno.

-¿Dónde están todos?- preguntó, bostezando.

-Rayos cabeza de aire, no sé dónde está Katara- respondió Toph con una amplia sonrisa de lobo.

Aang puso los ojos en blanco y se sentó frente a ella. La bandida ciega estaba comiendo una manzana y se veía muy poco agitada.

-No he visto a nadie durante toda la mañana, en realidad.

-Huh- Aang bostezó otra vez -Así que... hay fruta para el desayuno.

-Fruta para mi desayuno- señaló Toph, con la boca llena de manzana -No sé qué planees conseguir para el tuyo.

Aang suspiró resignado.

-Gracias Sifu. Creo que... iré a buscar lechugas en algún bote de basura- lloriqueó mientras le mandaba una mirada de cachorro abandonado que no funcionó.

A veces era desventajoso que la chica fuera ciega.

-Ag, veré si encuentro a alguien- pero Toph solo le sacó la lengua lentamente mientras él salía de la cocina.

Tan pronto como Aang salió por la puerta, descubrió una intensa actividad en todo el recinto de la destilería. El lugar parecía haber pasado por una transformación durante la noche, había gente corriendo por todas partes con cajas, barriles, los brazos llenos de flores, cintas y más. Incluso había más mujeres de lo habitual. El contrabandismo y las carreras eran un mercado dominado por hombres (Katara y Toph eran una asombrosa minoría), pero todavía había un montón de mujeres que se contaban entre los Riversiders y era un hecho que casi había olvidado.

Un amplio espacio de los edificios principales había sido absuelto de camiones y reemplazado con lo que parecía ser la base de un escenario. Había mesas y stands repartidos por todos lados con enormes barriles llenos de agua fría y clara. Había faroles de papel y largas cintas de colores suspendidas en los postes. Este era el lugar donde se concentraba toda la actividad. No paso mucho tiempo para que Aang se percatara de que no reconocía a una gran cantidad de personas.

-¡Aang!

El joven maestro buscó en su alrededor de forma rápida y vio a Katara corriendo hacia él. Sus cejas desaparecieron bajo el ala de su sombrero cuando vio lo que ella llevaba puesto. La joven vestía túnicas blancas y rojas, tan largas como elegantes, y de un estilo aparentemente antiguo. Ella estaba sujetando una corona delgada en la mano que incluía un largo velo, su andar era apresurado mientras daba una rápida mirada de disculpa a una mujer que la perseguía después de dejarla con pintura en las manos. Aquella pintura correspondía a la que Katara tenía en su rostro, pero al parecer la mujer no había terminado, porque sólo la mitad de la cara de Katara estaba decorada con franjas rojas profundas y curvas a lo largo de sus pómulos.

-Buenos días- dijo un poco sin aliento, cuando lo alcanzó y le dio un beso de saludo -Tenía la esperanza de que me encontrarías.

-Te ves increíble- exclamó él y ella se sonrojó graciosamente debajo de la pintura -¿Qué está pasando?

-El Festival de la Dama Pintada- respondió alegremente -Sucede una vez al año. Todos los Riversiders se reúnen aquí para una gran fiesta. Es muy buena, hay gente que vende todo tipo de cosas raras y una infinidad de alimentos y bebidas, y hay música y baile y las historias... ¡oh Aang te va a encantar!

-No es como cualquier otra celebración a la que haya asistido- admitió, dando otra mirada curiosa alrededor.

-Lo sé, es inusual- acordó en voz baja -Pero es algo que los Riversiders han estado haciendo desde siempre.

-Estoy seguro que me va a gustar tanto como al resto de los riversiders.

La joven le sonrió encandilada y él le devolvió el gesto antes de posar sus labios en su mejilla con suavidad.

-¿Cuál es el atuendo por cierto?- preguntó, mirando a la mujer que estaba detrás de ellos y que disparaba contra él una mirada irritada -Yo seré la Dama Pintada- anunció con orgullo, irguiéndose en toda su estatura y aleteando sus pestañas con coquetería.

-La mitad de pintada- protestó la mujer.

Katara parpadeó sorprendida. No tenía idea de la inspiración que parecía haberle cortado.

-Oh Yugoda, lo siento- murmuró con aire culpable -Creo que te interrumpí un poco ¿eh?

La mujer puso los ojos en blanco, pero no pudo evitar una apenas visible sonrisa en su cara.

-Sólo regresa cuando estés lista para terminar de arreglarte- suspiró y se alejó con resignación.

Katara se volvió hacía su novio quien en ese momento le sonreía pícaramente, ella le dio un puñetazo en el hombro y se echó a reír.

-Entonces, ¿quién es exactamente la Dama Pintada?- preguntó mientras la tomaba de la mano. Katara lo condujo en un recorrido a través de los preparativos del festival.

-Un espíritu benevolente, según cuentan las historias- contestó humildemente -Ella vigilaba un pequeño pueblo hace mucho tiempo y sanaba a los enfermos. Al parecer, ella enseñó a nuestros curanderos antes de volver al mundo espiritual.

-Como tú.

-Como yo.

Ambos hicieron una pausa para saludar a algunas personas que Aang reconoció de la destilería del norte y luego retomaron su caminata.

-¿Y por qué estás vestida como ella?- preguntó, mientras sus ojos se perdían en ella otra vez.

Katara se encogió un poco de hombros.

-No se puede tener un festival de la Dama pintada sin una Dama pintada ¿verdad?- ella sonrió con aire ausente -Es mi trabajo el entretener a los niños pequeños. Les contaré historias, algunos trucos con el Agua Control… cosas por el estilo. Solía ser el trabajo de mi madre, pero me hice cargo después de su muerte.

Aang le apretó la mano y le sonrió con ternura.

-Oye… puedes ayudarme este año- afirmó emocionada -Imagínate el escándalo. La Dama Pintada y el Avatar.

Aang se echó a reír y una sonrisa satisfecha jugó en los labios de ella.

-Me encantaría ayudarte. Me gustan los niños- comenzó –Mmm... Pero voy a necesitar un traje que se ajuste al tuyo.

-Estoy segura que Yugoda puede confeccionarte uno. Vamos. Probablemente no está demasiado molesta conmigo todavía.

Katara lo tomó de la mano y lo llevó hasta un cobertizo de almacenamiento detrás del escenario, éste se había transformado en un camerino y estaba lleno de Riversiders que se hallaban vistiéndose como payasos, magos y todo tipo de artistas. Yugoda estaba esperándola con una expresión irritada. Katara se deshizo en disculpas por tomar tanto tiempo, pero Yugoda sólo se rió y se dispuso a terminar con su maquillaje. La mujer aceptó crear un traje para Aang, pero para ello terminó despojándolo de su sombrero (que terminó bajo la custodia de Katara), zapatos, calcetines, camisa y corbata, dejándolo sólo con sus pantalones. Él se sintió avergonzado y un poco miserable ahí de pie. Medio desnudo, en un viejo cobertizo de almacenamiento, con Katara riéndose de él… pero Yugoda pronto apareció con un manojo de ropa blanca y roja que hábilmente transformó en un traje de túnica similar al de Katara y que afortunadamente, terminó sobre sus hombros. Cuando él se dio la vuelta para que lo viera, ella sonrió con algo de sorpresa.

-Te ves muy guapo. Pero… al estilo divino propio del Avatar. Y lo divino no es para simples mortales- dijo Katara con un deje de dramatismo.

Él le sonrió con ironía y se puso su sombrero.

-Lo dice la encarnación de Afrodita- murmuró suavemente, y para su sorpresa, ella sonrió.

-Creo que al final no es tan malo. Ella sólo necesitaba un corazón sincero.

El chico la abrazó con exagerada delicadeza y le besó la frente.

-Tienes razón.

Aang se apartó unos pasos dejándola con ganas de un segundo beso, lo que provocó que ella le lanzará una mirada demandante que le hizo reír.

-Entonces... ¿Por qué hay tantos artistas aquí si es sólo para Riversiders?- le preguntó divertido.

-Oh, no es sólo para Riversiders- admitió la joven, echando una mirada por la habitación -Toda Omashu está invitada.

Aang la miró patidifuso.

-A una destilería ilegal.

-Sí.

-¿En serio?- Katara rió un poco.

-Bueno, no invitamos a la policía… y evidentemente tampoco a dragones. Ellos saben al respecto, pero no están ansiosos de aparecer por aquí con tantos Maestros Agua y Tierra congregados- ella le sonrió burlonamente -Es sentido común Sparky.

Aang rodó los ojos y la tomó por la cintura en un mal momento, ella perdió el equilibrio y él aprovecho para inclinarla hacia el suelo, obligándola a sujetarlo por el cuello para evitar la caída. El chico retiró el velo lejos de su cara con una mano y ella hizo lo propio, levantando lo suficiente el ala de su sombrero y acortando la distancia para un beso. Un beso que estaba comenzando a durar demasiado...

-¡Ya basta!- espetó Yugoda entre gritos -¡Van a estropear la pintura, y Avatar o no, voy a patearte si le arruinas el maquillaje!

Los dos jóvenes se pusieron sobre sus dos pies con rapidez, ruborizándose y pareciendo sinceramente avergonzados.

-Lo sentimos Yugoda...

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No pasó mucho tiempo antes que la gente de la ciudad comenzara a llenar el lugar. Todos hablaban y reían, la gente compraba alimentos y hojeaba el surtido de juguetes y baratijas. Había una banda de jazz (que sonaba sospechosamente a la gente de Billie) establecida cerca de la pista hecha con tablones de madera alineados en el césped.

Aang y Katara se acomodaron en un parche de hierba a lado del escenario, apoyados en la pared de uno de los edificios. Dispuestos en la hierba delante de ellos, estaban muchos niños, todos de entre dos y diez años pero escuchaban sus historias con gran atención. Katara les contó las historias de los espíritus que habían sido heredadas desde diez generaciones anteriores a su madre y Aang contaba historias que Gyatso le había confiado sobre los espíritus y el Avatar. Los niños estaban fascinados, allí mismo, delante de ellos estaba el Avatar y un espíritu de verdad. Aang, por su parte, nunca había hecho algo así antes y lo consideraba de lo más emocionante. Él podía entender por qué Katara estaba de tan buen humor hoy. Ella claramente amaba esto y lo esperaba con gusto todos los años.

Sokka y Toph pasearon delante de ellos un par de veces, haciendo comentarios en voz alta sobre cómo la Dama Pintada les parecía extrañamente familiar, todo para molestarlos un poco.

-Saben- dijo Aang de pronto, mientras el sol empezaba a ponerse -Tengo una historia que ninguno de ustedes ha escuchado antes.

Los niños guardaron absoluto silencio, mirando fijamente hacia él.

-Hace mucho tiempo, una guerra causaba estragos en todo el mundo y el Avatar había desaparecido- los niños se quedaron sin aliento y Katara inclinó la cabeza con curiosidad -Había desaparecido durante cien años, hasta que cierto día, el espíritu de la Dama Pintada lo encontró en las profundidades del mar.

Aang miró a Katara con una sonrisa pícara y ella sintió jugar a las esquinas de su propia boca, al darse cuenta de lo que el chico estaba haciendo. Aang ajustó su propia historia en una leyenda épica llena de aventuras y romance. Él les habló de un bisonte volador gigante que los llevaba por el cielo y un príncipe malvado del reino de Fuego, desterrado de la familia real. Ellos visitaron los elevados templos de los Maestros Aire y la ciudad de piedra de Omashu. Se libraron de batallas y cárceles, pasaron a través del mundo de los espíritus en múltiples ocasiones, desviando su camino a través de un cañón y salvando a un pueblo de un volcán.

Ellos viajaron desde el Polo Sur hasta el Norte, donde defendieron a la gran ciudad de un sitio y protegieron a los espíritus del océano y la luna. Habló de una cueva misteriosa en la que el Avatar y la Dama Pintada quedaron atrapados y la forma en que comenzaron a enamorarse. Katara se sonrojó por debajo de su velo. Luego les contó de cierta ocasión cuando se perdieron en un pantano y fueron atormentados por visiones, perseguidos mientras tanto por una princesa loca y su elite de chicas guerreras. Había en su historia una biblioteca en el centro de un desierto, habitada por un antiguo búho, una ciudad de paredes enormes dirigida por un rey y una batalla desesperada en las catacumbas debajo de ella. Él habló del destino del Avatar, que consistía en derrotar al malvado Señor del Fuego y restaurar la paz en el mundo. Sobra decir que a los niños les encantó cada segundo, escucharon con los ojos muy abiertos y la boca cansada de tantas muecas de miedo, o alegría o enojo.

La multitud aplaudió y vitoreó cuando el relato acabó, pero para entonces ya estaba oscureciendo así que los niños tuvieron que regresar con sus padres y el resto del público también se dispersó. El avatar y la Dama pintada se quedaron en el césped, ella recostada sobre él y perdida en sus pensamientos. Él la miró curioso.

-¿Qué pasa?

Ella simplemente le dedicó una tierna sonrisa y arrojó lejos su velo para poder inclinarse y besarlo sin restricciones. Él sonrió contra sus labios y la envolvió en un cálido abrazo, pero de repente, Katara sintió una oleada de energía. Como un rayo que pasaba a través de ella. Por eso se apartó bruscamente.

La joven parpadeó confundida y lo primero que vio fue la luna. Llena y brillante, resplandeciendo sobre el valle y el río.

-¿Estás bien?- preguntó Aang en voz baja, buscando sus ojos. Ella negó con la cabeza un poco, pero a pesar de ello sonreía.

-Sí, por supuesto.

Pero la adrenalina corrió nuevamente por sus venas y ella tomó una respiración inestable.

-Sólo uh... hay luna llena.

Aang miró por encima del hombro y la luna se reflejó en sus ojos grises.

-Oh, eh... - empezó, sin saber realmente qué hacer.

Él sabía qué la luna llena le afectaba a los maestros agua de una manera muy especial. Los llenaba de energía y fuerza... por no hablar de la cantidad de coraje que les infundía o el cómo les borraba un poco el juicio. Ella tenía más probabilidades de actuar, que de hablar o pensar. Aang deshizo el agarre de su cintura al instante y se apartó un poco.

-¿Quieres que... me vaya?- preguntó con torpeza -Tal vez sería más cómodo hoy.

Ella le sonrió con fuego en sus ojos.

-No- respondió con sencillez.

Katara lo besó otra vez y él podía sentir su propio pulso disparándose. Ella se apartó otra vez, sonriendo y tirando de él hasta ponerlo de pie a su lado, con sus manos aun entrelazadas. Aang casi podía sentir como las mariposas hacían estragos en su estómago.

-¿A dónde vamos?- preguntó cuando dejaron atrás los límites del festival.

-Shh- lo calló ella, poniendo un dedo sobre sus labios -Ven conmigo.

Ambos acabaron en el río, pero Katara no se detuvo en la orilla como Aang esperaba, ella se metió en el agua poco profunda. La parte inferior de su vestido abanicaba la superficie puesto que el agua le llegaba hasta la cintura. Aang la siguió perplejo, hasta que ella se detuvo y se volvió hacia él.

-Tenía que ser en el agua- murmuró, llevando sus manos hasta la parte posterior de su cuello y tirando de él más cerca. Ella cerró los ojos y respiró hondo, temblando.

-Katara- la llamó él. Y ella escuchó la advertencia en su voz -¿Estás segura de que me quieres aquí?

Ella lo miró fijamente y por un segundo, el fuego desapareció de sus ojos.

-Estoy segura- respondió en voz baja -¿Por qué? ¿No quieres estar aquí?

Aang la miró sorprendido, evaporando cómo podía, la ligera transpiración que de repente sufrían sus manos. Katara se carcajeó, divertida por lo nervioso que estaba.

-Por supuesto que quiero estar aquí- tartamudeó un poco y ella volvió a reír -Sólo que... no sé si debería.

Ella tomó su rostro entre las manos, obligándolo a mirarla y dejando sus ojos fijos en él.

-Es que… sabes lo mucho que puede afectarles la luna llena- murmuró el chico, sonrojado -Yo no quiero... aprovecharme de ti por eso… o cualquier cosa...

Ella se echó a reír una vez más. Un sonido claro y musical que se llevó el río.

-Eso es realmente dulce Sparky. Pero no me asustas- anunció en voz baja, sonriéndole con aire altivo.

Fue entonces cuando Aang se dio cuenta de que se estaba burlando de él. Trataba de empujarlo a demostrarle que estaba equivocada, ella quería que él hiciera un movimiento. Así que Aang sonrió y besó la parte superior de su cabeza.

-Bien- dijo en voz baja -Me alegro que nos entendamos.

Ella lo miró malhumorada.

-No es lo que yo esperaba- suspiró haciendo pucheros -Vamos Sparky, ¿Qué tal algo un poco más memorable?

Aang se carcajeó ligeramente antes de inclinarse para besarla con devoción. Él sintió que ella sonreía entre sus labios y envolvía sus brazos alrededor de su cuello.

-¿No lo sientes Sparky?- murmuró contra su boca -También eres un maestro agua ¿no?

Al chico, a diferencia de Katara, le resultaba bastante difícil hilvanar frases coherentes mientras la besaba, y todo lo que logró fue "Uhmf". Ella se retiró y volvió a reír, con ese sonido limpio y armónico, mientras él se daba cuenta que de repente, ya no estaba nervioso en absoluto. Aang le devolvió la sonrisa a ella y la agarró por la cintura, levantándola en el aire y girando en círculos con ella hasta decidir inclinarla sobre la superficie del río.

El chico la dejó apenas por encima del agua, antes de inclinarse y besarla de nuevo. Katara llevó una de sus manos hasta su nuca, pasando los dedos por entre su cabello y enredándolo a voluntad, la otra se deslizó hacia abajo de manera infernalmente seductora, primero acariciando su mejilla, luego su cuello, su pecho y acabó aferrándose a su espalda. Al joven se le ocurrió un momento demasiado tarde, que ella parecía estar distrayéndolo. Su pie había serpenteado alrededor de su pierna bajo el agua, capturando la de él detrás de la rodilla… y ambos cayeron chapoteando en el río al instante después.

Katara llegó primero a la superficie, estallando en carcajadas mientras Aang farfullaba indignado. Él apartó el pelo mojado de sus ojos y la miró, las mariposas lucharon libremente en su estómago por un momento cuando vio los ojos de ella, empapada y de rodillas en el agua del brillante río, riendo cual niña pequeña luego de su éxito en una travesura.

-Jugabas conmigo- afirmó con incredulidad.

Porque ese había sido su plan desde el principio. Katara rió más fuerte y Aang hizo una nota mental de no confiar completamente en ella durante la luna llena, antes de saltar hacia adelante y taclearla con suavidad bajo la corriente.

Besar bajo el agua no era como besar por encima de ella. Por un lado, era más húmedo, la necesidad de aire también era un poco más desesperada, así que cuando él salió a la superficie otra vez, al mismo tiempo comenzó a farfullar.

-¡Bah, terrible!- escupió Aang.

-Iack.

Katara sacó la lengua.

-¿Por qué el sabor del agua es tan malo?- cuestionó Aang haciendo una mueca.

Había bebido un montón de agua de ese río durante las prácticas. No a propósito por supuesto, pero Katara era una maestra agua mucho mejor que él y Aang terminaba boca abajo más a menudo. Pero nunca había tenido un sabor tan malo.

-No sé- respondió Katara, escupiendo de forma poco femenina. Ella olfateó el aire y decidió que algo venía desde el norte de la ciudad -¿Quieres saber?

Aang sonrió un poco y arrebató su sombrero fuera del agua, posándolo sobre su cabeza con decisión.

-Absolutamente.

Ella le sonrió con altivez y se puso de pie.

-Bien entonces, trata de mantenerme el ritmo.

Y con eso, ella se echó hacia adelante, andando entre las aguas con un impulso que sólo podía ser producto de alguna tabla de hielo.

-Oye, ¡no es justo!

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Fue media hora más tarde, y hasta bien entrada la noche, cuando Aang y Katara descubrieron la fuente de la contaminación. Una vieja fábrica abandonada en el lado suroeste de la ciudad, había sido reabierta.

-¿La fábrica de armamento?- se sorprendió Katara, mientras ambos se arrastraban hasta la orilla -No ha sido abierta desde hace décadas por lo que yo sé.

-Los Dragones deben estar detrás de esto- suspiró Aang.

-Ellos han abierto la fábrica para hacer las municiones de sus armas- dijo Katara con el ceño fruncido –Y habíamos estado haciendo más difícil que se armen durante los últimos meses, maldita sea. Deberíamos haber sabido que harían algo como esto.

Aang arrugó la nariz con desagrado, con los ojos puestos en una serie de tubos de escape cuyos desperdicios, contaminaban poco a poco el río.

-Tenemos que hacer algo al respecto- comenzó lentamente a Aang.

Él echó un vistazo a Katara, aún bajo la apariencia de la Dama pintada, y le sonrió con astucia.

-¿Y si en el mundo de los espíritus decidieron que no les gusta toda esta contaminación?

Katara lo pensó un minuto y le devolvió la sonrisa. A pesar de su tiempo bajo el río, la pintura en su cara se había mantenido casi intacta, dándole un aspecto salvaje.

-Probablemente habrían de enviar un par de guardianes espirituales para cuidar de ello ¿no te parece?... Oh mira, eres el avatar.

Aang se carcajeó complacido y desvió su atención a la fábrica, componiendo una sonrisa que no tenía nada que ver con el enfado en sus ojos.

Teniendo en cuenta que era de noche, la fábrica estaba cerrada. Sólo había tres guardias, que habían sido contratados para evitar exactamente lo que estaba a punto de suceder. Ellos no oyeron la puerta de la entrada lateral siendo usada por dos sombras furtivas, y sólo cuando las ventanas inferiores que daban hacia el río se rompieron (lo que permitió una ola de inundaciones en la fábrica), fue que los guardias supieron que estaban siendo atacados.

-¿Quién es?- gritó uno de ellos, envolviendo sus puños con fuego y agachándose bajo un torrente de agua -¿Qué está pasando?

-¡Los espíritus están atacando!- le contestó aterrado otro guardia, justo cuando Katara pasó rápidamente junto a él sobre una enorme ola.

-¡No seas ridículo!- logró gritar el primero, antes de que el Avatar aterrizara frente a él, haciéndolo volar más allá de la puerta principal con una poderosa ráfaga de viento.

Los otros dos guardias fueron rápidamente enviados junto a él, por obra y gracia de Katara, quedando los tres tirados en la calle frente a la fábrica. Los enfurecidos espíritus procedieron a hacer estragos en el interior de la fábrica, usando grandes olas de agua y de residuos, destruyendo con hielo el metal y arrojando de paso el equipo inutilizado a la calle. El edificio se sacudió desde sus cimientos, las paredes se resquebrajaron, del piso emergían filosas puntas de tierra que destruían las máquinas y las tuberías. No pasó mucho tiempo antes de que el techo comenzara a desmoronarse y se prendieran los ductos de gas.

Con una última mirada de satisfacción, los chicos saltaron hacia el agua y destruyeron los enormes tubos que conectaban a la fábrica con el río, luego se quedaron en la orilla del mismo, mirando el edificio derrumbarse hasta que oyeron sirenas a la distancia.

-Un trabajo bien hecho poderoso Avatar- dijo Katara con una sonrisa. Él la tomó de la mano y sonrió.

-¿Nos vamos?

Y los dos desaparecieron río abajo, envueltos en densa neblina.

Cuando los guardias fueron interrogados por la policía, más tarde esa mañana, lo único que podían decir era que habían sido atacados por dos poderosos y enojados espíritus.

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La energía de la luna llena no desapareció del cuerpo de Katara durante bastante tiempo, por no hablar de la dosis extra de adrenalina debido a la destrucción de la fábrica. Ella y Aang se quedaron fuera casi hasta el amanecer, merodeando por el río. No perdieron mucho tiempo hablando, porque ella sólo parecía estar interesada en el roce de sus labios. Esa fue su primera luna llena como pareja, por lo que Aang imaginó que tendría que acostumbrarse a ello.

El permanecer despierto toda la noche no le molestaba en lo más mínimo, pero después de una cierta cantidad de tiempo, era difícil recuperar el aliento. Además, pensó que Hakoda no estaría muy feliz si se enteraba de que habían estado fuera toda la noche, haciendo exactamente lo que él no quería que hicieran. Ella al menos tenía el suficiente sentido común para no empujarlo demasiado lejos, así que al amanecer, cuando ambos fueron a escondidas hasta sus habitaciones, lo hicieron con su dignidad intacta. Al menos hasta que Sokka y Toph los despertaron con cotilleos después de su aparente desaparición de la fiesta.

-Entonces, ¿por qué llegaron… ¡hoy!?- bromeó Toph frente a la mesa de la cocina.

Katara se encogió de hombros con simpleza.

-Explotamos una fábrica- dijo a la ligera.

Toph estalló en carcajadas y palmeó el hombro de Aang con aprobación.

-¡¿Que hicieron qué?!- estalló Sokka -¡Hombre, todo el mundo estaba hablando de eso! ¿Por qué no nos invitaron?

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Hemos llegado al último capítulo oficial de la historia y por lo tanto... a mi participación como traductora.

Aún recuerdo cuando supe de los problemas de salud de la autora,es posible que haya recibido muchos mensajes al respecto incluyendo uno mío, porque poco después ella hizo una publicación en su diario. Y aunque me preocupe al igual que todos los seguidores y compañeros que leíamos la obra, esperé con paciencia que la buena nueva fuera un anunció de su recuperacion y con suerte un nuevo capítulo.

Cierto dia hubo una nueva actualización y llena de euforia di click en el botón que me llevaría al siguiente capítulo... Cuál fue mi sorpresa al concontrarme con el siguiente mensaje,

"Hola a todos,

Lamento decirles que no voy a escribir más. Por favor, comprueben mi livejournal (lyralocke (punto) livejournal (punto) com) para obtener una explicación. Realmente aprecio todos los comentarios, buenos y malos, y me alegro de que hayan disfrutado leyendo lo que escribí.

Todo lo mejor,

Lyra "

Fue un golpe terrible para todos los que estamos al otro lado del monitor. Pero lo fue aun más la noticia, que tiempo después, nos sacudió de tal modo... que al menos en mi caso... dejó una cicatriz. Y todavía la siento.

No sé si recuerden que un principio comenté de la maravillosa autora de esta historia, hoy en día les confirmó que se trata de Lyralocke. Escritora de este sitio y autora de 75 historias en inglés, todas ellas de "Avatar: Last Airbender", "Kingdom Hearts", "Pushing Daisies" y "Chuck".

Lyralocke falleció el 15 de mayo de 2010. Su hermana, Meghan, agradeció a todos sus buenos deseos y afirmó que sabía lo mucho que Lyra lo apreciaba.

Si lo desean, pueden revisar su perfil y conocer sus estupendas historias, incluso hay un blog donde recuerdo haber visto un par de dibujos de esta historia, supongo que sabran encontrarlo por aquí en el buscador, pero si no, espero que puedan ver este link:

(h) (t) (t) (p) (:) (/) (/) (w) (w) (w).(f) (a) (n) (f) (i) (c) (t) (i) (o) (n).(n) (e) (t) (/) (u) (/) (1) (2) (1) (3) (4) (6) (3) (/) (L) (y) (r) (a) (l) (o) (c) (k) (e)

y este otro:

(h) (t) (t) (p) (:) (/) (/) (l) (y) (r) (a) (l) (o) (c) (k) (e).(l) (i) (v) (e) (j) (o) (u) (r) (n) (a) (l).(c) (o) (m) (/)

Sin los paréntesis claro.

Finalmente, hoy quiero pedirles a todos, de corazón... lo mismo que su hermana pidió para ella en su momento.

...

"Mantenganla en sus pensamientos"

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Helenil fuera.