Sé que no he dado nota de autor durante los capítulos siguientes pero la razón es que tenía que saber cómo se movía esta historia. Este fanfic ha sido creado basicamente porque bueno...Titanes. No hace falta leerse libros para saber que están conectados con la mitología, con ver la película de Disney es suficiente. Como veo que ha tenido cierto exito quiero que me dejéis reviews para que me informéis acerca de vuestra opinión de el fanfic ya que en estos momentos no sé cuál rumbo podría tomar la historia. Un saludo de parte de Beta-face Avenger.
Levi apuntaba su fusíl hacia aquel pasillo, el grupo se acababa de separar y el hecho de que hubieran perdido al grupo de chicos titanes era una preocupación para los humanos. A pesar de la actual situación el capitán seguía manteniendo su firme convicción pues algo le decía que en el lugar en el que se encontraba, lo único a lo que se podía aferrarse era a su propia voluntad.
La figura que había en un jardín a fuera del palacio llamó la atención del guerrero y decidió acercarse en solitario.
-Esperad aquí. Ire yo solo.-Dio la orden Levi mientras se acercaba a aquel hombre que cavaba una fosa en el suelo. Ese sujeto tenía un aspecto de anciano debido a sus caracteres albinos y arrugas.
-Bien, hijo mío. Bien. Atenea ha elegido de forma correcta. Sabía que así sería.-Dijo el anciano mientras le dedicaba una sonrisa a Levi.
-¿Quíen eres tú?-Preguntó el soldado mientras su manos agarraba el mango de su espada.
-La pregunta importante no es quién soy yo sino quién eres tú. Tienes la ira de los dioses en tu interior y tu piel es tan pálida como la misma luna. Eres el elegido. No hay duda tal vez la humanidad sobreviva al fin de al cabo.-El sujetó soltó una risa al terminar la última frase.-Pero ten cuidado, no quiero que te mueras antes de que termine de cavar esta tumba.
-¿Una tumba en medio de una guerra? ¿Para quién es, viejo?
-Para tí, hijo. Y ahora que te veo mejor sé que voy a tener que cavar menos. Todo se revelará en el momento adecuado y cuando todo parezca estar perdido, Rivaille, ahí estaré para ayudarte.
Levi no respondió ante la declaración de aquel hombre pues la forma de la que dijo eso le hizo difícil al soldado saber si eso era verdad o mentira. ¿Pero que podía creer el capitán? Estaba en una especie de cuento de hadas del que no podía despertar.
-¿Y qué quería?-Preguntó Hanji intrigada.
-No estoy seguro. Sigamos.
...
-¿Qué es lo que has dicho?-Preguntó exaltado Reiner.
-Lo que habéis oído, soy vuestro padre.- Respondió la figura barbuda.
El grupo de jóvenes se miró entre sí con una cara de auténtica estupefacción. Era imposible que ese sujeto tuviera algo que ver con ellos. De hecho era imposible que ellos tuvieran algo más que ver los unos con los otros
-Te equivocas. Mi padre era Grisha Jaeger, un médico que estudió medicina en la ciudad interior y un buen día conoció a su esposa Carla para casarse con ella y tenerme a mí dos años después.-Explicó Eren.
-Y dime Eren, ¿nunca te extraño que tus padres tardaran tanto tiempo en concebir un hijo o aún mejor porqué nunca pudieron darte un verdadero hermano?-Preguntó esta vez Zeus.
El castaño se quedó mudo ante tal declaración. Era cierto que sus padres le comentaron una vez que deseaban darle un hermanito pero al parecer la ausencia de su padre hacía imposible la tarea.
-Escogía mujeres cuyos maridos fueran infértiles para poder mancillar con ellas y traer mi descendencia a lo largo de la raza humana. Conocí a vuestras madres, me gustaron hasta cierto punto. De ahí salisteis vosotros, hijos míos.
-¡Un momento, y qué pasa conmigo! Mi madre me tuvo a mí y a mi hermana.-Dijo la reina Historia.
El barbudo lo único que hizo fue reírse ante la declaración de la chiquilla.
-Seré un Dios pero sigo siendo un hombre. Al igual que vosotros repetís de comida es normal que yo repita de otras muchas cosas.
Eren por poco se atraganta al oir tal declaración.
-Basta de tonterías.-Dijo Reiner mientras le apuntaba con el fusil.-¿Quién eres tú?
Zeus no reaccionó ante el acto del rubio.
-¿Por qué no intentas transformarte? Creo que eso sería una mejor opción si lo que quieres es luchar contra un dios. Pero me estoy hartando de esto así que realizar las preguntas que queráis y yo las responderé.
El grupo de jóvenes se miraron entre ellos. Si realmente querían obtener alguna información tenían que realizar las preguntas exactas y concretas a aquel hombre y no dejar que la ira y las dudas actuasen.
-¿Dónde estamos?
-Estáis en el Monte Olimpo que fue construido una vez se acabó la Gran Guerra. Nacido de las entrañas del Inframundo. Surgido del río de las almas. Este monte emergió del profundo caos. Y según crecía, fue creciendo el poder de los olímpicos. Yo cree al principio un mundo de paz. Un mundo de prosperidad. Un mundo que vivía a la sombra y al abrigo de mi monte. Un monte que se ha convertido en la medida exacta y absoluta de la fuerza y del poder.
-No me cuentes batallitas, abuelo. ¿De qué guerra hablabas?
-De la primera guerra que hubo con los titanes.
Un silencio se hizo en la sala.
-¿Qué eres tú?
-Soy un dios, el del rayo para ser exactos. También soy el rey del Olimpo ya que mis poderes superan a los de cualquier otro dios.
-¿Es que acaso hay más como tú?
-Por supuesto, algunos de ellos son hermanos vuestros. Hablando de eso, las estatuas que habéis visto antes no sois vosotros ni mucho menos, sino miembros de nuestra familia.
-¿Qué son los titanes? ¿Porqué existen? ¿Quién los puso?
-Sabes qué es perfectamente un titán; y respondiendo a la otra pregunta, su existencia la permití yo y fui yo quién los puso en vuestro mundo.
Un silencio aún mayor se originó. Mil y un pensamientos y emociones pasaron a través de los chicos.
-…¿Por qué?...
-Para castigaros por el horrible acto que estabais cometiendo. Consumiros los unos a los otros es un pecado tan grave que por ellos os merecéis lo que os pasa.
-¿Hablas de los caníbales de las montañas que aparecieron hace medio siglo?
El supuesto dios asintió para responder.
-Solo por ello. ¡Solo por ello! ¡Miles de personas están muertas porque unos quince monstruos comían su propia carne! ¡¿Estás bromeando?!-Gritó Eren mientras una cólera y un rencor se almacenaba dentro de él.
-Cuida tus palabras, hijo mío. Y sobretodo cuida tu ira.-El dios adoptó una actitud diferente mientras se levantaba de su trono.-Puedo verlo. Esa ira que hay dentro de ti. Esa ira que hace que todo tu poder salga. Pero debes saber que enfrentarte a mí es un suicidio. Es eso, ansías entrar en batalla pero no tienes ni idea de las consecuencias que pueden desencadenar tus actos. Yo sí lo sé y creo que algunos de tus compañeros de viaje también saben lo que pasa si eres tú el que toma la decisión.
Eren quedó en silencio y tratando de no estallar por dentro pero a pesar de eso no podía hacerlo, necesitaba saber más.
-¿Por qué nos has traído aquí? Estábamos en la cima de una montaña, es imposible que hayamos llegado hasta aquí por las buenas. Creo que tú eres el único con suficiente poder como para hacer algo así.-Se incorporó a la conversación Berthold.
-Tienes razón, la razón por la que estáis aquí es porque al igual que vosotros necesitáis mi ayuda para salvar vuestro mundo de los titanes, yo necesito la vuestra para poder salvar mi reino de ellos.
Los jóvenes parecían extrañados por eso último.
-¿A qué te refieres? Hemos reconquistado nuestro territorio perdido, los titanes han sido derrotados.
El dios del rayo soltó una carcajada que inundó toda la sala esta vez.
¿Creíais que eso era un reto? Esa hazaña no era ni siquiera un reto comparado con lo que está por venir.
-¿Y qué pasa contigo? Si es verdad que eres tan poderoso como dices, podrás derrotar a esos monstruos, ¿no?-Sentenció Ymir.
-Hay un inconveniente, los titanes que mandé para que os castigaran parecen haberse rebelado contra mí y ahora amenazan con destruir mi monte. Creo que su líder no descansará hasta verme muerto y el Olimpo destruido.
-¿Y qué te impide acabar con el líder titán?-Preguntó Eren.
-En que es vuestro abuelo. Y el titán más poderoso que haya existido jamás.
Los muchachos ya estaban a punto de formular la siguiente pregunta pero Zeus levantó su mano para hacerles callar y se levantó de su trono para hablar con ellos.
-Bueno creo que han sido suficientes preguntas por hoy. Por ahora vosotros os quedaréis aquí conmigo pues es el deber de un padre el cuidar a sus hijos. ¡Hay que festejar! ¡Mis hijos más fuertes han llegado! Ir con vuestros amigos y informarles acerca de todo pero no os demoréis mucho porque esta noche hay una ceremonia en vuestro honor.
El grupo de viajeros se dió la vuelta para buscar a sus amigos pero hubo un castaño que siguió contemplando al supuesto Dios.
-Tengo una última pregunta. ¿Porqué ella? ¿Porqué elegiste a mi madre para que diera a luz a uno de tus hijos? ¿Qué tenía ella de especial?
-Si quieres la verdad te la diré aunque te duela. Nada, no tenía nada de especial. La elegí a ella como pude haber elegido a la madre de alguno de tus amigos. No era la más bella ni la mejor en nada. No tenía ninguna cualidad especial. Y no vuelvas a intentar fantasear con que eres un sujeto de autoridad, Eren. Aunque estés donde estés tienes que saber que aún sigues siendo un peón débil en este juego.
