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Tiempo atrás

En el interior del gran salón real se estaba llevando a cabo una celebración. Pero no cualquier celebración. Pues el que la humanidad le hubiese reconquistado el Muro María a los titanes después de haberlo perdido ya hace unos ocho años, eso merecía una gran celebración.

En la fiesta se podían ver todo tipo de rostros: Alegres por haber conseguido ganar la gran batalla que unió por primera vez a las tres fuerzas militares por la humanidad, llorosos debido a que muchos no se creían que estarían vivos para ver ese día, y tristes porque varios camaradas caídos no les podrían acompañar durante estos festejos.

Pero esta última situación no era en la que se encontraban la legión de reconocimiento. Estaban felices. No solo porque lo habían conseguido, sino porque lo habían conseguido permaneciendo unidos, confiando los unos en los otros y siendo buenos amigos.

Creo que para decir cómo se encontraban cada uno de nuestros héroes sería mejor ir de uno en uno.

En un rincón se encontraban Reiner y Berthold. Parecía que el rubio iba muchísimo más bebido que el alto, lo cual era un problema para Berthold pues sería a él a quién le tocaría cargar con su amigo y tener que escuchar cada una de las sandeces que dijera.

-Eh, Bethy…-Le llamó el rubio a su amigo.

-Sí, un momento, ¿qué me llamaste?

-Berthy, le he oído a Christa decírtelo. Y es de ella precisamente de quién quiero hablar.-Habló Reiner tratando de controlar su embriaguez.-¿Crees que tengo alguna posibilidad?

-¿A qué te refieres con "una posibilidad"?

-Pues, ya sabes, que si tengo alguna posibilidad de que ella se convierta en mi esposa.

Al pobre Berthold le sorprendió no solo la pregunta, sino también el imaginarse la enorme cantidad de alcohol que tendría que tener Reiner en el cuerpo para soltar esa pregunta con tanta soltura.

Ahí dejamos a nuestros hermanos titanes. Ahora nos iremos a un lado de la otra mesa donde nuestra maestra cazadora disfrutaba de un delicioso dulce mientras que un sereno Jean tomaba su bebida.

-¡Jean, tienes que probar eso! ¡Está delicioso!-Le dijo la chica.

-Gracias, pero no, gracias.-Respondió Jean mientras le daba otro sorbo a su jarra de cerveza.

-¡Venga! Solo te has tomado esa cerveza y no has comido nada de nada. ¡Deberías divertirte más!

-He dicho que no, chica patata.

-¡Vamos! ¡Hazlo por mí! ¡Por favor!-Le insistió la castaña mientras acercaba su cara a la del chico y fijaba su orbes en los de Jean.

El chico quedó un momento hipnotizado por los ojos de la muchacha pero entonces reaccionó y decidió que tenía que quitársela de encima.

-Está bien, pero solo un…

Jean no pudo continuar con súfrase debido a que Sasha se había untado dos de sus dedos de aquel dulce y se lo había metido en la boca al chico. En su boca, Jean pudo sentir abiertamente los sabores de aquel postre. Sabía a caramelo y a chocolate, ¿pero eran los del postre o los de Sasha?

-¿Y? ¿Te ha gustado?-Siguió preguntando la chica de forma alegre pero entonces se dio cuenta de una cosa.-Jean, ¿por qué me estas mirando así?

Bueno, ya tuvimos suficiente de el cara caballo y de la chica patata. El resto era muy fácil de explicar. Connie y Ymir se estaban desmadrando con los demás soldados en una borrachera que parecía no tener fin. Christa y el resto del cuerpo de exploración estaban cenando formalmente en la mesa real mientras estaban al margen del resto del regimiento. Sin embargo, en las residencias de los soldados de élite había una mestiza que estaba llevando a su ebrio hermanastro hacia su habitación para que durmiera.

-Le dije a ese idiota que podía beber mucho más que él. ¡Y tenía razón!-Gritaba Eren sin temor a que nadie le oyera.

-Sí, sí. Ahora relájate, por favor.-Decía la muchacha mientras le colocaba en la cama y se preparaba para irse.

-Espera Mikasa, podemos seguir la fiesta aquí. Esto es básicamente como mi casa. Jajajajaja, Mikasa y mi casa. ¡¿Cómo no me di cuenta antes?!-Reía el muchacho.

-Es cierto. Nos lo podríamos haber pasado muy bien cuando éramos niños. Ahora me voy, he dejado a Armin solo.-La mestiza se dirigía hacia la puerta pero entonces se dio cuenta de la mano del castaño agarraba la suya.

-Espera Mikasa, he recuperado lo que nos quitaron cuando éramos niños, pero aún me queda una cosa por hacer.- Decía el chico mientras se reincorporaba y se ponía en frente de su hermana.

La chica pudo notar el aliento de Eren en el suyo y sus caras que eran separadas por unos escasos milímetros.

-Eren, por favor, estás borracho.

En ese momento Eren le sujetó por la barbilla a Mikasa y hizo que le mirara a sus ojos azules.

-Quiero decirte que…siento mucho que por mi culpa tuvieras que cortarte el pelo hace unos seis años. A mí me gustaba cuando lo tenían largo.-Dijo el chico antes de soltar a su hermana y desplomarse en la cama.

-Ah, era eso.-Dijo la asiática mientras soltaba un leve suspiro.

-Sí, pero mañana iré a nuestro sótano y cuando lo abra podrás volver a dejártelo largo de nuevo. Puede que yo también me lo alargue, jajajaja.-Río el chico antes de quedarse dormido.

-Sí, claro.

…..

El joven Arlet surcaba los pasillos de aquella gran residencia. Aquella situación era bastante rara para él, normalmente su cerebro matemático funcionaba de forma que nada se le llegara a escapar y pudiera hallar soluciones y explicaciones de forma rápida y efectiva. Pero ahora, en verdad no había explicación posible para esto, y demasiadas preguntas atosigaban su mente. ¿Qué le habría pasado a Eren y a los demás? ¿Porqué estarían ellos allí?

Fue entonces cuando el rubio entró en lo que a él le parecía el paraíso. Una biblioteca del tamaño de un bosque que guardaba por lo menos varios miles de libros. El chico no pudo evitar la sonrisa que se formó en su rostro mientras cogía uno de los libros.

-Creo que deberías dejarlo donde lo has encontrado.

Como si fuera un acto reflejo el muchacho rubio soltó el libro y miró hacia el techo en busca de señales.

-¿Quién eres tú? ¿De dónde procedes?

-Mi nombre es Atenea y estoy justo detrás de ti.

En ese momento el chico se dio la vuelta y se encontró con la figura de una mujer pelinegra que llevaba un vestido blanco y azul. La mujer se fue acercando poco a poco hacia el chico y empezó a señalar con la mirada al libro y luego al estante vació. Acto seguido, Armin puso el libro de vuelta en la estantería.

…..

En el interior de la armería, Hefesto y Levi continuaban con su charla que parecía que estaba a punto de acabar.

-¿Lo entiendes ahora? ¿Entiendes ahora lo importante que eres, Levi?

-Sí, pero…No me esperaba esto. Y sinceramente, no me creo capaz.

-Tú piensa en el destino. Puede que haya hecho de las suyas al querer mantenerte vivo durante tanto tiempo.-El herrero sostenía unas espadas que tenían un aspecto muy pequeño y ligero pero lo compensaban con el grosor del metal.-Creo que deberías tenerlas tú, o más bien debes tenerlas.

-Y dime, si todo lo que me has dicho es cierto, ¿qué será de mis hermanos? De Isabel y Farlan.

El herrero formó una sonrisa en su demacrado rostro.

Ellos te estarás observando y cuidando desde el otro lado, junto con tu padre.

Leo2131: Me alegro de que te haya gustado mi historia y la verdad es que la idea de meter en juego la mitología griega era algo que pensé que ya se le habría ocurrido a alguien más. No dudes en hacerme todas las preguntas que necesites y sí, Eren y Mikasa serán pareja, y una pareja mucho más desarrollada pues en esta historia ellos ya tienen una edad de dieciocho años. Veo que tú también te has jugado God of War, por ahora mi idea es solo meter algunos elementos del juego pero ya veré si más adelante hago un crossover máximo. Puedes estar tranquilo porque continuaré mi historia y ahora que se acercan mis vacaciones podré actualizar más seguido.