CAPITULO 2: Nuevo compañero.

Un amargado rubio se encontraba guardando su amada guitarra dentro de su funda, sonreía prepotentemente de solo recordar cómo había logrado que los demás alumnos quedaran fascinados con su música. Era de esperarse, él compuso la canción, aunque había algo que le molestaba, y es que había notado que, pese a que la presentación había salido bien, la mitad del alumnado seguía prefiriendo a los bastardos de la banda contraria, y eso sí que le fastidiaba. Él era el mejor, y el resto de su banda no se quedaba atrás, aunque obviamente no lo admitiría en voz alta.

El de ojos rubí seguía adentrado en sus pensamientos cuando le interrumpió el bastardo de su mejor amigo.

- Bro, date prisa, tenemos que ir a clase o Aizawa-sensei nos castigara y no quiero morir tan joven, no podría dejar a mi Denki viudo – dijo el pelirrojo mientras lloriqueaba imaginando a su novio deprimido por su muerte a manos de un molesto Aizawa.

Por un momento olvidaba que el resto de los integrantes se encontraban en la misma habitación guardando los instrumentos, aunque al parecer, ellos ya habían acabado.

- Tsk, no me des ordenes, estúpido pelo de mierda, yo me tardo lo que me dé la puta gana, si tanto miedo le tienes lárgate tú.

- Vamos Bakugou, eres el único que no ha terminado – apuró Shindou con una sonrisa.

- Joder, ¡Que se callen, malditos bastardos! – termino de guardar sus cosas y la acomodo en una esquina de la habitación, luego pasaría por ella cuando se fuera.

Los cuatro integrantes se dirigieron su respectiva aula. Katsuki, Shouto y Eijiro estaban en el 2-A, mientras que Shindou iba en el 2-D. Cuando recorrían el pasillo de los salones de 2do se encontraron con los integrantes de Lords Of Darkness. Monoma soltó una carcajada arrogante.

-Are, are, miren a quienes tenemos aquí, los segundones, ¿les gusto nuestra presentación? Debe ser asombroso para ustedes escuchar verdadera música.

- Oh, ¿te refieres a esa mierda que tocaron? He escuchado mejor mierda en un preescolar, si quieren podemos enseñarles cómo hacer verdadera música, estoy muy bondadoso hoy así que no les cobrare la primera clase, yo que ustedes aprovecharía. – Sonreía torcidamente el rubio cenizo.

- Vaya, hablas mucho Bakugou, para ser alguien que canta como si le apretaran los testículos – comento con monotonía Shinsou. Monoma y Tetsutetsu se reian escandalosamente por el comentario de su líder. Mientras tanto Shindou y Eijiro hacían un gran esfuerzo por contener la risa, Shouto por otro lado ni se inmuto. Bakugou estaba que estaba a punto de explotar por el comentario del ojeroso chico, y antes de que pudiera decir algo, Shindou intervino.

-Bueno, bueno, ya es suficiente, lo mejor será que vayamos a clases de una vez o nos meteremos en problemas, tu solo ignóralos Bakugou.

Nuevamente Katsuki estaba dispuesto a tomar la palabra, pero volvió a ser interrumpido antes de siquiera pronunciar una palabra.

-Eh, ustedes, entren de una maldita vez al salón si no quieren que los castigue – intervino seriamente Aizawa desde la entrada del aula.

-Tsk, como sea – el amargado chico siguió con su camino a su aula seguido por sus compañeros de banda, sin ninguna darse cuenta de la sonrisa que Shindou les dio a los integrantes de Lords of Darkness y menos se percataron de las sonrisas de satisfacción que ellos le devolvieron. Cada quien entro a su respectivo salón.

-Bien, hoy tendremos un nuevo compañero, yuupii – festejo sin ganas mamá oruga. – más les vale comportarse y no ser unos cabrones con él, pasa y preséntate rápido niño, quiero dormir. – Y sin esperar a mas se adentró en su bolsa de dormir recostándose en el piso, a un lado de su escritorio. A los alumnos de la clase de 2-A les escurría una gota de sudor por la frente, su maestro en verdad era extraño. Pero olvidaron por completo la situación con su maestro y centraron su atención ante su nuevo compañero.

Un chico de cabello verde, ojos brillantes como esmeraldas, mejillas sonrosadas con unas 4 adorables pecas en cada mejilla, de estatura un poco baja, delgado, pero con una cantidad perfecta de musculo, y con una bella y tímida sonrisa, apareció frente al pizarrón. Inmediatamente atrajo la atención en más de una forma de los jóvenes que serían sus compañeros. Sobre todo, si hablamos de dos en específico, quienes tenían su cabeza llena de diferentes pensamientos renegados.

-M-mucho gusto, m-mi nombre es Izuku Midoriya, es un placer conocerlos, e-espero que nos llevemos bien – se presentó el adorable chico que parecía un tomate y que casi temblaba de los nervios. Tenía una voz melodiosa a pesar de los evidentes nervios que el chico tenia, parecía un ángel, inocente y puro, tanto, que cualquiera quisiera protegerlo o corromperlo.

"Joder, vaya pinta de nerd que se carga, y ¿Qué con ese cabello de brócoli? Ja, que ridículo…aunque hay que admitirlo, el bastardo está bastante bueno, y esas pecas…no pensé que alguien pudiera verse bien con pecas… ¡La puta madre Katsuki! ¿Qué mierda estás pensando?" –El rubio estaba que se quería arrancar los cabellos de la frustración, no concebía la idea de interesarse de un jodido nerd, como "dulcemente" se expresaba ahora del peliverde.

Por otro lado, un heterocromatico chico veía con indiferencia al pecoso, ocultando perfectamente sus emociones.

"Es bastante lindo…me gustan sus pecas, le hacen ver adorable, y su cabello se ve tan suave…pero, en fin, eso no importa, no quiero perder el tiempo en estupideces, tengo que demostrarle al maldito viejo que no lo necesito…"

-Midoriya, siéntate detrás de Bakugou, es el rubio con expresión de quiero explotar todo a la mierda. – le indicó Shouta ignorando la mirada asesina que le mando el histérico chico. Izuku, observo al chico mencionado por su profesor y en cuanto lo vio sintió como se le escapaba el aliento y su corazón paso de detenerse por un momento a latir de forma desesperada, no podía creer que él estuviera ahí, en su misma clase, sus esmeraldas brillaron aún más y con timidez se dirigió a su nuevo asiento, sintiendo que se desmayaría en cualquier momento por cada paso que daba al sentir la mirada de molestia del rubio. En cuanto tomo se sentó en el que a partir de ahora sería su lugar, Aizawa dio indicaciones de la actividad que harían el día de hoy en clases, subsecuentemente se acomodó para dormir advirtiendo que si lo despertaban sufrirían las consecuencias.

La clase transcurrió entre miradas que Katsuki y Shouto le lanzaban a Izuku, quien, concentrado en su deber no se percataba de ellas.

Y pensar que este sería el inicio de una catástrofe llena de sentimientos confusos y competitivos de la cual el peliverde seria protagonista.

Si, lo sé, demasiado corto, pero me conformo con haberlo publicado al menos, en verdad que estuve totalmente bloqueada todo este tiempo, así que mejor aprovechar ahora que me llego la inspiración gracias a mi clase de Contratos XD

Procurare actualizar más seguido, pero para eso la señorita inspiración debe estar conmigo, ya tengo la idea de que pondré en el tercer capítulo, el problema será desarrollarlo (casi nada U-.-).

En fin, ¡nos leemos en el siguiente capítulo!