Muy buenas a todos los lectores de Fanfiction. Primero de todo quiero agradeceros por todo el apoyo que me estáis dando todos y espero que sigáis así y que me dejéis algún que otro review. Hoy os dejo esta nota de autor para informaros de que este capítulo no será la continuación del anterior, que no he podido terminar debido a las clases, y os traigo este capítulo que tiene lugar en el interludio de tiempo de los anteriores. Disfrutadlo.

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Jean seguía recorriendo los enormes pasillos que le rodeaban. Aquel sitio parecía la residencia del hombre más afortunado del mundo. Incluso se arriesgaba a decir que aquel palacio llegaba a superar con creces al palacio que tenía Historia en la ciudad interior de Sina.

Una vez que el castaño llegó al exterior pudo ver que la chica patata se encontraba mirando hacia el cielo mientras estaba sentada en un banco. A Jean le pareció atractiva esa escena con Sasha vestida únicamente con unos pantalones y una de las camisas blancas que le habían dado. En cierto modo le parecía hasta linda. El cuerpo de la chica había cambiado bastante en los últimos años, su coleta se había hecho más larga y sus caderas se habían ensanchado. Aunque Jean tenía que admitir que él tambien había cambiado un poco respecto a su cuerpo.

-Eh, atontada. No mires tanto que tampoco es que te vayas a perder nada.-Llamó Jean a la castaña, la cual la miró con la misma expresión que tenía suerte.

-Jean…Hola, no me había dado cuenta de que estabas allí.

Al ver que la chica parecía desconcertada de alguna forma, Jean decidió sentarse a su lado, a pesar de que este acto le sorprendió a la castaña en primer lugar. Pasaron un par de minutos en silencio, uno sentado al lado del otro, hasta que Sasha se dignó finalmente a hablar.

-Es sorprendente, ¿no? El que encima del cielo haya otro y con muchas más estrellas que el anterior.

-¿Acaso te gustan las estrellas?-Preguntó el muchacho.

-Sí, desde siempre. Recuerdo que cuando era pequeña solía escaparme de mi habitación cuando era la hora de dormir y me iba al tejado para poder ver todas las estrellas que había aquella noche.-Dijo la castaña al sonreír debido a que había recordado tan buenos tiempos.

-Tenía que estar bien. ¿Cómo reaccionaron tus padres cuando volviste?-Preguntó por simple curiosidad el castaño.

-Mi padre no se creía lo mucho que había crecido estos dos años. Me preparó él mismo la comida aquel día. Lo malo es que cuando comimos me empezó a soltar el rollo de que ya tenía una edad y que tendría que empezar a buscar un buen chico que me quiera y que me respete.-En cuanto la chica terminó la frase a Jean se le vino un ligero sonrojo al enterarse de aquello.-Pero supongo que eso da igual. ¿Cómo reaccionó tu madre?

-Más o menos como tu padre. Ella también me dijo a que tengo que sentar la cabeza y conseguirme a una buena chica que un día pueda ser mi esposa y la madre de mis hijos.-Contestó Jean sin cortarse un pelo.

-¡Vaya! Tal parece que al final tú y yo vamos a tener que casarnos para que nuestros padres nos dejen en paz.

A Jean le llegó un sonrojo masivo ante aquella declaración. Sasha no se daba cuenta de cómo había dicho aquello pero la forma en la que se oía podía sonar perfectamente como una declaración de amor, lo cual hizo que Jean se avergonzase y no pudiera ver a ningún otro lado más que abajo.

-Jean, ¿qué se supone que estás mirando?-Preguntó la chica.

-E-Eh…Yo…Yo estoy…mirando tu abdomen. Lo tienes muy bien definido como para comer todo lo que comes.-Fue la única escusa que se le ocurrió. Buena esa, Jean.

-Por favor, sabes de sobre que ahí abajo estoy igual que tú. ¿Acaso no te olvidas que pasó aquel día?

Jean lo recordaba. Lo recordaba como si hubiera sido ayer. Un buen día en el cual hizo mucho calor, el cuerpo de exploración se vio obligado a hacer su entrenamiento con en ropas menores. Sasha se sorprendió al ver la musculatura que tenía ahora su abdomen por lo que le hizo a Jean tocarlo. El hecho de que a Sasha le faltaba poco para estar desnuda, el calor y el sudor que inundaba el cuerpo de la chica hicieron que el castaño tuviera que realizar el resto del entrenamiento con un ligero dolor en la entrepierna.

-Sí…Sí me acuerdo.

La muchacha le sonrió al castaño y se apoyo en su hombro, haciendo que Jean se sonrojara aún más.

-Sabes, es la primera vez que estoy con un chico de esta forma.-Dijo Sahas mostrando que ella tambien estaba sonrojada.

-Sasha, sé que esta es una pregunta cuya respuesta seguramente conozco pero...¿te gustan las tortillas?

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Nuestro joven rubio se había quedado dormido después de haberse pasado la niche leyendo los libros de aquella inmensa biblioteca. Pero en cuanto Armin abrió los ojos se dio cuenta de que estaba semidesnudo en una cama de un destartalado hotel de la ciudad de Trost.

-Buenas noches, cariño.-Apareció Annie cubierta únicamente con una chaqueta del uniforme de la policía militar (abierta), bajo la luz de la luna.

-¿Qué…-Antes que el rubio pudiera completar la pregunta, ya la tenia encima de él, sus labios cálidos y suaves, devoraban los suyos con pasión.

-Te amo Armin….te adoro….te deseo….más de lo que deseo a Eren.

Tener ese cuerpo perfecto enzima de él le provocaba cosas que Armin no podría explicar, ella le mordió el labio provocando que saliera de él un gruñido, como una bestia dormida que se despertaba. El sintió la lengua de ella jugar con la suya…era un tipo de beso que el jamás pensó que existiera o que alguna vez pensó tener...

-No te imaginas lo mucho… -le susurro la chica mientras le lamía una oreja-… que te deseo Armin.

Ella con mirada más picara que podría recibir un chico como Armin, le quito el pantalón.

-Sabes que quieres esto… -Le susurraba al oído mientras le quitaba los calzones-…tanto como yo.

Ella lo acaricio en su punto más sensible, sacando de la garganta a algo más que a un simple erudito o un estratega de guerra.

Gemidos, cada vez más fuertes... mientras él con sus manos libres buscaba, la zona húmeda de Annie Leonhart. Una vez que la encontró coloco sus dos dedos adentro, haciendo círculos.

El muchacho se levantó entre el enorme montón de papeles y lo pudo comprobar. Una vez más había soñado que tenía a la hermosa Annie entre sus brazos. ¿Cuándo se acabaría aquellos? Puede que nunca, él pensaba.

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En la habitación de Berthold, el joven titán colosal se encontraba haciendo el inventario de todo el equipo que habían traído mientras que la joven Ymir se encontraba en la cama del chico haciendo un millar de poses a causa del aburrimiento.

-Berthold, por favor, espera. Creo que podríamos hacer algo mucho mejor.-Empezó a hablar la pecosa.

La morena se corrió en la cama, dejando solo un centímetro para estar sentada más cerca de donde se encontraba el chico alto.

-Ahora yo quisiera preguntarte algo a ti.-Dijo Ymir.

-Está bien, tú solo dime.-Habló el pelinegro.

Cuando el chico noto que ella cambiaba de la mirada hermética a una más sensual, algo le decía que alguna proposición incomoda, estaba por venir. Y qué razón tenía.

-¿Quieres hacer el amor conmigo?

-¡¿QUEEEEÉ?!-Preguntó impactado el chico soltando incluso su cuaderno de notas. Él se corrió impactado y a la vez de sonrojado mientras que la morena seguía en aquella pose, sin inmutarse. -Ejem…esa broma no es graciosa, somos soldados y estamos en estos momentos en una misión.

-Bla, bla, bla...Detén el sermón por 5 minutos, además yo jamás bromeo, ¿ya se te olvido?-Dijo de forma seductora la chica mientras se levantaba para dirigirse a Berthold.

-¿Por qué dijiste eso?

-¿A qué cosa te refieres?-Se empezó a hacer la tonta Ymir.

-¡Ya sabes!, lo de hacer el amor. Sexo y esas cosas.

-¿No es obvio? -Dijo de forma seductora-¿Acaso no te gustaría? Llevamos un mes de noviazgo y ni siquiera nos hemos tocado para no darnos más que un beso. Necesito algo más te necesito a ti.

La morena ya estaba en frente de su novio quien no opuso resistencia en cuanto Ymir le empezó a besar.

RenKouhen: Me alegro de que te guste la idea de la pelea. A mí hay veces en las que a Eren me gustaría darles un par de golpes para que aprendiera a tratar mejor a su hermanastra. La actitud de Erwin es una que va a tener cualquier líder militar ya que él no solo piensa por sí mismo sino también por la vida de sus hombres. Gracias por la recomendación del manga y por lo de las clases. Estoy que no puedo en estos momentos. Gracias y otra vez y cuídese mi señora.