Una muchacha se encontraba en lo que parecía ser un sótano o un ático. Las escaleras y el pequeño saliente de luz que venía de abajo confirmaron la segunda opción. La chica tenía que tener menos de veinte años y su figura era iluminada por la luz de la antorcha que había atraído. Su vestido era blanco y azul y su función era representar la belleza que poseía su rostro.

La muchacha se dirigió hacia un arcón que se distinguía debido a el símbolo que estaba en la apertura. En el instante en el que la chica lo abrió, una sonrisa se formó en la cara de la chica. Había encontrado lo que estaba buscando.

-¿Qué es lo que estás haciendo, Calíope?-Habló de sorpresa un hombre que llevaba ropas de granjero pero que su rostro era tapado por una capucha.

La chica castaña de nombre Calíope se exaltó de inmediato.

-Perdón padre, pero es que…Quería verla.-Calíope sostuvo una espada de empuñadura plateada que había sacado del arcón.-Esta es la Xifos. La espada corta espartana. Es el arma de la cual todo guerrero de Esparta recibe el nombre.-La chica empezó a mirar el arma con sutileza y admiración.- Diecinueve centímetros de largo y cuatro kilos y medio de peso…-La muchacha no pudo continuó debido a que el hombre al que llamaba padre le quitó la espada de las manos y la volvió a poner en el arcón donde al parecer también había una armadura y una falda de combate espartana.

-Es un arma punzante para trabajar de cerca. Matas a un hombre con esto y eres capaz de incluso oler su sudor, catar su aliento y incluso capaz de darle la moneda al barquero para pagarle gratis el viaje al Estigia.-Sentenció el hombre mientras cerraba el arcón con llave esta vez.

Los dos familiares bajaron las escaleras para poder encontrarse en el recibidor de una casa bien construida.

-¿Cuándo podré hacerlo, padre?-Preguntó la castaña.

-¿A qué te refieres?

-Sabes perfectamente a lo que me refiero. ¿Cuándo podré ir con la humanidad? Quiero ir y…

-…y alistarte en el cuerpo militar de la humanidad.-El hombre encapuchado terminó la frase por su hija mientras que le preparaba la comida.

-Sí, sé que no estoy hecha para las tareas cotidianas. Quiero ir y quiero ver el mundo.-Las palabras de la chica fueron cogiendo fuerza poco a poco.-Me dijiste que en los muros los jóvenes pueden alistarse con doce años pero yo cumpliré diecisiete la próxima luna. Quiero luchar contra los titanes. Y si tengo que morir, moriré. Pero moriré con honor al saber que no pude ser tan buena guerrera como mi padre, que lucho por su patria. Pero yo no tengo patria ni nación, así que lucharé por mi especie.

El hombre se limitó a no mirar a Calíope y seguir con su tarea.

-Tus actitudes son puras y fuertes. Está claro que lo has heredado de tu madre. No me has mentido, hija mía, y por eso me honras. Pero no me has dicho la verdad. No me has dicho todo lo que quieres hacer.-Sentenció el hombre mientras ponía el plato de comida en la mesa.

Calíope se resignó y aceptó que tenía que contarle a su padre toda la verdad si quería que confiara en él.

-T-También quiero…conocer a mis hermanos.-Contestó la chica a duras penas.

-Ahora ya me has dicho la verdad. El problema es que yo no sé si quiero que te conviertas en soldado.-Dijo el hombre.

-¿Porqué padre? Por favor no me digas que tienes miedo de que me convierta en alguien como tú. Tú no eres…-Calíope dejó de hablar porque su padre le levantó la mano para que se callara.

-Calíope, yo no sé lo que soy. Hace mucho tiempo que eso dejó de importarme. Pero créeme, hija mía.-El hombre se quitó la capucha para poder revelar que su piel era blanca como la ceniza, su cabeza estaba totalmente rapada y que uno de sus ojos estaba atravesado por un tatuaje rojo que probablemente se extendería a lo largo de su cuerpo.-No quieres ser como yo.

….

Armin se encontraba solo en aquella…¿Cómo tenía que llamarlo? ¿Sala de espera? Estaba esperando a Eren para que saliera después de que le hubieran curado. El resto del escuadrón, no estaba presente. Al rubio le disgustó un poco que ninguno de ellos estuviera allí pero en un momento entendió que sería mejor tomar las cosas con calma. Además a lo largo de los años habían visto a Eren sanar heridas imposibles de curación. Al pobre rubio aún le dan arcadas al acordarse de aquella vez que Eren tenía un agujero del tamaño de un fusil en el estómago. La sangre, los intestinos…

-¿Te encuentras?-Preguntó una voz viendo que el chico se empezaba a sentir tan mal.

En cuanto Armin dio la vuelta se encontró a la diosa con la que ya había tenido un par de encuentros.

-Sí, sí estoy bien. Me alegro volver a verla. Estoy esperando a Eren.-Decía el chico mientras se recuperaba.

La mujer empezó a mirar al rubio con otros ojos. Como si estuviera buscando o necesitando algo de él.

-Has estado investigando sobre nosotros. Y no porque te lo hayan dicho tus superiores. Lo has hecho porque te interesaba y en unas pocas horas has sido capaz de desentrañar todas las vidas de los dioses que habitan aquí. Y yo te pregunto: ¿Lo sabes todo de mí?

-Sí, lo sé todo. Sé que usted es la diosa de la sabiduría, que no dejaba de tener conflictos con su padre y con su hermano Ares…Y…también sé lo de su hijo.-La última parte le costó decirla al rubio.

-Sí. Me hicieron abandonar a mi hijo. Sé que sigue vivo, pero no he querido verle. Si no puedo estar con él tan solo quiero saber si está a salvo. Pero no te creas muy listo, porque yo también sé cosas de ti. Os he estado observando y sé todas vuestras debilidades y dónde se os puede hacer más daño.

-¿Por qué nos a estado vigilando? Somos aliados en esta guerra.

-Sí, pero tus amigos siguen siendo titanes y yo me opongo a la idea de cambiar un titán por otro. Y tu amigo ni siquiera conoce sus prioridades. Lucha por la venganza y por la autoredención personal. Eso es todo lo que le importa pero…¿Qué hay de ti, Armin? ¿Qué es lo que te importa?

El estratega no le quiso responder a Atenea, pero sabía que si no le daba una respuesta eso le serviría también como una respuesta.

-¿Cuántos años tiene su hijo?

La diosa se mordió la lengua durante un momento pero al final quiso responderle la pregunta ya que eso también le serviría a Armin.

-Debe de tener más o menos tu edad.

….