Disclaimer: Este es una historia dedicada especialmente a todas y todos los fans de Supernatural pero sobre todo de: Destiel.
La historia original (escrita en inglés) es de: angel-castiel-rules-the-world.
La traducción es mía y cuento con el permiso de la autora.
Todo lo demás, es propiedad de Erick Kripke.
Yo solo tomé prestada la historia para traducirla y compartirla.
Dean se sentó a lado de Sam, viendo su pecho subir y bajar mientras escuchaba los pitidos que emitían los monitores.
Los doctores le dijeron que no había nada más que ellos pudieran hacer para salvar a su hermano. Así que eso lo dejaba a él para sacarlo de esto. Era su culpa después de todo. Tuvo que haber sido el quien hiciera las pruebas, no Sam. Todo estaría bien en ese caso. Pero no, se regañaría después, ahora mismo necesitaba pensar en alguna forma para salvar a su hermano.
Moviéndose de la habitación recorrió todo el camino hasta a capilla para llamar a la única persona que él sabía que podría ayudarlo...o al menos eso esperaba. Mientras que siguiera con vida y hubiera sobrevivido a la caída.
Oh por dios, no dejes que nada le haya pasado a Cas. Pero no...no podía pensar así. En su lugar, él se acomodó en un banco de la capilla y colocó sus manos juntas, esperando que Cas pudiera tomar eso como una señal de que todo estaba bien entre ellos. Lo que fuera con tal de conseguir que ayudara a Sam.
"Cas, ¿estás ahí? Sammy está herido. Él está herido, uh, muy mal herido. Y, um...yo sé que tú piensas que estoy molesto contigo, ¿de acuerdo? Pero no me importa que los ángeles cayeran. Así que no importa lo que tu hicieras o no, ¿está bien? Lo resolveremos. Por favor, hombre, te necesito aquí" susurró. Pero cuando miró alrededor de la capilla no vio a ningún ángel en gabardina ni escuchó el aleteo de sus alas anunciando su llegada. Por eso Dean bajó la cabeza hasta recargarla en sus manos mientras trataba de pensar en una solución, cualquiera, para la situación en la que se encontraba.
El pensamiento de llamar a todos los ángeles cruzó por su mente para hacer que uno de ellos viniera y arreglara este desastre, pero antes de que pudiera abrir su boca para pronunciar las palabras...él recordó que había alguien más que podría ayudarlo ahora mismo. Y ese alguien estaba en la cajuela del impala. Dándose cuenta de eso, Dean se paró y caminó rápido desde la capilla y fuera del hospital hasta su auto. Una vez ahí abrió la cajuela para mirar directo a los ojos de Crowley.
"Sam está muriendo. ¿Si hacemos un trato, podrás salvarlo?" preguntó sin preámbulos. Era extraño que pareciera volver a ofrecer su alma por la vida de su hermano, otra vez. Aunque en esta ocasión él sabía en lo que se estaba metiendo. Al menos no habría sorpresas esta vez y él no se dejaría romper tan fácil. No, el pelearía.
Crowley yacía amarrado y amordazado con cinta en la cajuela donde Dean lo había metido cuando detuvo a Sam de lo que estaba haciendo. Él estaba lidiando con sentimientos, y eso no le gustaba, pero eso no los detuvo de estar ahí. Por lo que cuando miró a Dean percibió la tristeza en sus ojos y el dolor por la idea del alce muriendo, irradiando de su cuerpo.
Ahora...si él hubiera sido el Crowley normal, hubiera saltado ante la oportunidad del trato que obviamente Dean tenía en mente. La idea de poseer el alma de Dean Winchester era un sueño hecho realidad para el viejo y extremadamente demoníaco rey del infierno. Pero después de lo que Sam le hizo: sentir su debilidad, su humanidad...todo lo que él podía sentir por el hombre era una sensación de tristeza y un deseo por ayudar, un deseo para que Dean fuera feliz. Maldita fuera la sangre humana. Pero la única forma en la que podría tratar de ayudar a Sam era haciendo un trato con Dean. Pero él podía estipular los términos. Así que asintió como respuesta a la pregunta de Dean.
"Tú salvas a Sam y en 10 años tienes mi alma, ¿cierto?" preguntó Dean, asegurándose de que el trato era tan bueno como lo podría conseguir del demonio.
Aunque la respuesta de Crowley lo hizo fruncir el ceño. Porque Crowley negó con la cabeza.
"¿Entonces cuantos años?" Dean preguntó pensando en que problema tendría Crowley. Él no iba a darle mucho tiempo, pero él podía negociar. Era Sammy, así que el tomaría lo que Crowley le ofreciera...si salvaba a su hermano.
A eso Crowley balbuceó a través de la cinta, algo que obviamente Dean no entendió. Por lo tanto, quitó la cinta con fuerza, esperando que el dolor que le hubiera causado pudiera reconfortarlo de alguna manera cuando estuviera en el infierno.
"No quiero tu alma tan sucia y mancillada como está, ardilla" dijo Crowley una vez que pudo mover su mandíbula de nuevo.
"¿Entonces qué quieres?" preguntó Dean con un tono molesto de voz. ¿Qué era lo que Crowley le pediría? Aunque él sabía que no había nada que no haría por salvar a su hermano.
"El corazón de un ángel" respondió Crowley mirando a Dean. Vio una oportunidad ahí. Dean merecía amor y felicidad, pero Crowley sabía que él nunca lo tendría sin un buen empujón. Él podría ser la fuerza. Él podría hacer que Dean encontrara su felicidad y podría ser como una hermosa historia de amor al final. El romance perfecto.
"¿! Qué¡? ¿Quieres vaya y mate a uno de esos imbéciles solo para que tú puedas tener su corazón?" Dean farfulló tratando de adivinar que podría querer hacer el rey del infierno con algo como eso. Es decir, ¿para qué demonios era bueno el corazón de un ángel?
"No, Dean. Quiero que vayas y consigas que uno de esos imbéciles se enamore de ti. Específicamente quiero que hagas que Castiel se enamore de ti" aclaró Crowley. Este era su plan: conseguir que esos dos vieran el amor del uno por el otro. Conseguir que ellos vieran que todos merecían ser amados, incluso él.
"¿Por qué demonios querrías eso?" Dean preguntó en un shock que no pudo procesar realmente las palabras de Crowley.
"Será entretenido de ver. Ah, también quiero mi libertad" Crowley replicó encogiéndose de hombros, recordando que seguía amarrado en la cajuela del auto de Dean.
"Está bien. Salva a Sammy y tienes un trato" responde Dean después de un segundo. No le importaba a que estaba accediendo. Lo haría. Cas ya lo amaba como familia, así que ahí no había realmente nada que el necesitara hacer para mantener su parte del trato.
"Te daré un año para cumplir tu parte. Si no está hecho para entonces, el alce morirá" estableció Crowley, asegurándose de que Dean no tratara de escabullirse al tomarse mucho tiempo.
"De acuerdo" Dean asintió, aún seguro de que el ya había cumplido su parte, Cas era familia.
"Vamos entonces, ardilla. Sellemos el trato" dijo Crowley juntando sus labios y acercándose a Dean.
"No te voy a besar" respondió Dean en un tono disgustado. A pesar de que en el fondo de su mente sabía que así era como se hacían ahora los tratos con demonios, la idea de besar a Crowley lo repugnaba.
"Entonces Sam morirá. Tu decisión" replicó Crowley con simpleza. Tratando de hacer ver como si a él no le importara el resultado.
"De acuerdo" respondió Dean entre dientes mientras se movía para que pudiera sellar el trato con un beso.
"Oh. Y por amor me refería a una conexión física y emocional completa" Crowley dijo justo antes de que Dean acortara la distancia por completo. Quería asegurarse de que Dean sabía exactamente qué era lo que demandaba de él.
Y Dean, más que replicar la sonrisa satisfecha de la cara de Crowley por lo que implicaba, cerró la distancia y estampó su boca con la del demonio, sacándolo de la cajuela mientras tanto, removiendo cualquier protección que pudiera disminuir su poder. Ya pensaría en las consecuencias después. Ahora mismo, necesitaba salvar a Sammy.
Cuando Dean rompió el beso, Crowley flexionó su cuello con una sonrisa en la cara mientras apartaba sus manos con facilidad.
"Bueno ardilla, debo decir que ha sido un placer hacer negocios contigo. Mantendré un ojo en tu progreso" dicho lo cual, Crowley desapareció dejando a Dean pensando en que había aceptado hacer. Pero ahora mismo eso no importaba, sino ver si Crowley había mantenido su parte del trato. Por eso regresó rápido a la entrada trasera del hospital con el objetivo de ir a la habitación de su hermano. Para ver si Sammy volvió de entre los muertos, otra vez.
Él se preocuparía por lo que acababa de aceptar de hacer, a lo que había condenado a Castiel a sentir, después.
Una cosa a la vez.
Si la historia les gusta y quieren leer más de la autora, me lo pueden decir en los comentarios para hacérselo saber y traducir más para ustedes.
Y cualquier comentario, duda, sugerencia, petición o queja es siempre bienvenida.
