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Hace un año y medio (Después de la reconquista del muro María)
Los dos Ackerman se encontraban en la pequeña sala del palacio real completamente solos. Levi parecía estar algo inquieto por lo que tenía que decir mientras que Mikasa mantenía la calma de siempre cuando bebía la copa que tenía entre las manos.
-¿Entonces tú también vas a venir con nosotros, enano?-Preguntó la chica para apaciguar la tensión que había entre ellos.
-Por supuesto, niña. Soy el comandante de los exploradores, si Erwin que no tiene un brazo va a ir yo no tengo ninguna escusa.
-¡Oh, perfecto! Y mientras estamos afuera, Joel cuidará el horno, fundirá el metal, afilará espadas, estará mucho tiempo solo…¿Qué podría salir mal?-Afirmó Mikasa con algo de enojo en su tono.
Levi resopló con fuerza y se llevó los dedos a la frente para poder apretársela.
-¿Qué es lo que vamos a hacer con él, Mikasa?
-Podrías hablar con alguna frente para ocuparse del reconocimiento exterior de los muros dañados en la batalla.-Afirmó la asiática.
-Mikasa. Se parece a nosotros, se comporta como nosotros, actúa como nosotros. Pero nada de eso nos dice que no estará muerto antes de que se encuentre con el primer titán.
-¡Bah! Eso a ti no te consta.-Contestó la pelinegra.
-Claro que sí, estoy muy seguro.
-Claro que no.-Insistió Mikasa en hacerle ver a su pariente que estaba equivocado respecto a Joel.
-No, de hecho sí lo estoy.-Dijo Levi con terquedad.
-¡Claro que no!-Terminó gritando la chica.
-Escucha. Ya lo conoces, desde que lo encontramos en aquel orfanato supimos que tenía algo malo dentro de él. Justo como nosotros dos. No escucha, tiene la atención de un…gorrión. Le llevo a pescar y se pone a cazar…a matar ranas con una lanza. Eren quería salir a fuera porque añoraba la libertad pero Joel…solo quiere combatir. Anhela entrar en batalla. Lo desea fervientemente.
-Levi, nosotros también tuvimos deseos de ese tipo.
-Cuando era niño.-Empezó a narrar el capitán mientras Mikasa hacía un gesto de cansancio.-Kenny me dijo que le diera un puñetazo a una pared. Y lo hice. Creí que estaba loco, pero no le cuestioné. ¿Y sabes qué pasó? Pues…
-Aquella pared se agrieto.-Terminó la mestiza por él.
-Me enseño de lo que es capaz un Ackerman, Mikasa. Puede derrotar ejércitos, derribar bosques, domar pueblos… Ya desde niño sabía en lo que era. ¡En lo que me convertiría!-El pelinegro hizo una pausa.-No tengo miedo de que Joel sea como yo. Tengo miedo de que sea peor que yo.
-No puedes frenarlo, Levi. Lo único que puedes hacer es prepararlo. Sé que no le tienes mucha fe pero la verdad es que ni tú ni yo estaremos siempre aquí para protegerle, él va a terminar saliendo.
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Era un páramo helado. Un fuerte ventisca golpeaba el horizonte como su fueran piedras contra una ventana. En una especie de acantilado, se podría apreciar la figura de un humano. Se trataba de un joven de pelo castaño que no tendría que superar los veinte años. Estaba encadenado, desnudo y ensangrentado por la zona superior del bazo.
-Sé que estas ahí.-Dijo el castaño mostrando signos de un agotamiento horrible.
Al levantar la mirada con dificultad el joven se encontró con el mismísimo rey del Olimpo, quien le miraba con unos gestos de desprecio bastante despreciables.
-Vaya, vaya. Mírate. Hubo tiempos en los que las únicas ocasiones en las que te encontraba de esta forma era cuando habías tenido una orgía con unas veinte mujeres, Prometeo. ¡Hay que ver cómo cambian los tiempos!-Se burló Zeus les muchacho encadenado a la roca.
-¿Quieres algo en especial o es que simplemente te has caído de tu nube?-Dijo el castaño mientras usaba una de las pocas fuerzas para esconder sus atributos de aquel dios.
-Venía a decirte que el reinado de tu hermano llega a su fin. Mis hijos han vuelto conmigo y en poco conseguirán ser lo suficientemente poderosos como para derrotarle. En cuanto a ti, puede que te perdone este tormento…¡O puede que solo te mate! ¡O puede que decida olvidarme de ti y dejarte en este lugar para toda la eternidad!-Se empezó a reír Zeus mientras que se iba preparando para irse.
-Zeus…Saluda a los cachorros de Kratos de mi parte.- Aquella frase hizo que la mueca final de Zeus fuera de desagrado.
En cuanto el dios se fue, Prometeo no pudo evitar formar una ligera sonrisa mientras de fondo oía a un águila que volaba hacia él.
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La sala de la biblioteca estaba oscura y la poca luz que había la desprendía una chimenea en la cual estaba apoyada Atenea. La llamas solo hacían que la figura de la diosa tan solo se viera más poderosa y con muchísima más belleza que en ocasiones anteriores.
Mientras que la sabia avivaba las brasas, pudo apreciar el sonido de la puerta abriéndose y el sonar de unos ligeros pasos. Solo podía ser una persona.
Armin.-Dijo Atenea sin dejar de mirar las llamas.
-¡Sí, señora!-Afirmó el rubio mientras se ponía recto como un palo.
La diosa se dio la vuelta y miró directamente a los ojos del chico. La mujer se encontraba rara pues había encontrado algo en ese mortal que ni siquiera encontraba entre sus propios hermanos del Olimpo. Sus ojos, eran igual de azules que los suyos.
-Tengo que decirte una cosa. Creo que me harás más caso a mí que a cualquiera de mis hermanos. Mi padre estaba de acuerdo en que te la dijera yo. Como bien sabes tus amigos empezarán mañana el entrenamiento de dioses. Y creo que tú…también deberías participar.
Los ojos de Armin quedaron abiertos como dos platos.
-Eh…Hubiera hablado yo primero, porque se me ocurrió que ya tenemos suficientes guerreros inmortales y…
Antes de que el rubio pudiese terminar la mujer le lanzó una red en la que estaban amontonada una armadura plateada acompañado con una espada.
-Cuídalas, te harán de mucha falta.
-Señora, por favor. En verdad no puede combatir contra este tipo de titanes. He leído los libros, sé de lo que va a constar el entrenamiento.
-Cállate. Esto, es serio. Debes pensar en que esto es lo que se tiene que hacer. No es por ti, ni por mí. Es por la humanidad y esto es algo que no aprendiste ni en los libros ni tampoco en la instrucción.-La diosa sostuvo una de las dos espadas que llevaba al costado.-Cuando cargas esta espada, nos llevas a todos contigo. Significa que caminas, que hablas y piensas como nosotros.-Dijo Atenea mientras le sujetaba de los hombros para que él se pusiera recto.-Se acabó…todo esto.
-Pero usted acaba de señalarme entero. Creo que esta conversación está en un solo sentido.
-¡¿Me oíste o no me oíste?!-Preguntó con agresividad la castaña mientras que miraba más de cerca al chico.
Armin no habló sino que se limitó a asentir con su cabeza mientras conservaba su cara de nerviosismo.
-Bien. Entrena duro.-Dijo Atenea mientras se dirigía hacia la salida de la biblioteca.-Tengo que irme pero volveré. A lo mejor.
-Y yo estaré aquí. A lo mejor.-Contestó el rubio.-¡Señora espere!
-¿Qué es lo que pasa?-Preguntó la ojiazul mientras sujetaba la puerta.
-Es que…hoy me ha llamado por mi nombre.
Atenea no respondió sino que se limitó a terminar de salir de aquella sala para dejar al chico solo con una sonrisa en su cara.
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Volvemos a estar en la tierra, aunque más bien parecía el infierno por todo el calor que emanaba de ahí. La lluvia ya había empezado a caer por lo que no tendrían que preocuparse del posible incendio que pudiese provocar los cuerpos de esos trece titanes muertos.
Del cuerpo de un titán moribundo, un pequeño bulto se empezó a formar en la nuca de la criatura. De repente la bestia terminó de morir en cuanto una mano salió del interior de la nuca. Luego un brazo, los dos, una cabeza con pelo negro, el torso de una figura humana y finalmente el cuerpo algo debilitado de un soldado al cual el uniforme se le había por poco quemado mientras que cuerpo del joven soldado pelinegro expulsaba vapor por toda la sangre que tenía encima.
Unos soldados que recién habían llegado contemplaban con algo de terror la escena.
-¡Ackerman¡ ¡Informe de situación!
Joel bajo con del cuerpo del titán para luego mirar a su superior con unos ojos sin vida que helarían al más fiero de los guerreros.
-Zona segura, señor. Trece titanes neutralizados y el resto del terreno está despejado. Pueden continuar.
-¿Dónde está el resto de tu tropa? ¡Los otras quince que venían contigo! ¿Qué les ha pasado?
-No lo hicieron, yo sí. Esa es toda la historia.-Sentenció el pelinegro meintras se retiraba sin importarle que la lluvia le siguiese dando.
RenKouen: Me alegro de que la idea del nuevo Ackerman de haya agradado. Sí quieres saber su aspecto exacto haz una búsqueda rápida en Google de "Kira Kousuke". No tiene pérdida. Él y yo tenemos cosas en común a parte del aspecto. Tranquila porque habrá más oportunidades para Jean y Sasha. Si supieses de God of War sabrías que en sí Kratos fue un mortal que se convirtió en el nuevo Dios de la guerra al derrotar a Ares.
Mafias jd: Estoy contento de que te interese esta idea. Lo que en sí quieren Levi y Mikasa es cambiar su destino. Conocen la historia de Kratos y saben cómo acabo es por eso que ellos no quieren lo mismo. No quiere acabar como acabó su padre.
