Dean regresó a la habitación de su hermano, solo para encontrarlo despierto y alerta, aunque con clara confusión en el rostro.

"Dean, ¿qué pasó?" preguntó Sam en cuanto vio entrar a su hermano. Él no tenía idea de que estaba haciendo en una cama de hospital, se sentía bien.

"Te pusiste peor así que te traje al hospital. Te hicieron sentir mejor. Ahora ya nos podemos ir" respondió Dean moviéndose rápido para tomar las cosas de Sam. Él no quería que el doctor encontrara a su hermano así y empezara a realizar preguntas. Él todavía no estaba listo para contarle a Sam lo que había hecho, no cuando no estaba completamente seguro de a que había accedido.

"De acuerdo" dijo Sam retirando los tubos de su cara y la aguja de su brazo. Él sabía que debió ser muy malo para Dean, el traerlo aquí y mientras menos tiempo pasaran en el hospital, mejor. Especialmente cuando recordó haberle dicho a Dean que los ángeles caían. Si, ellos realmente tenían otras cosas por las cuales preocuparse ahora mismo.

Y así Sam y Dean salieron del hospital, asegurándose de que no fueran vistos y muy pronto ya estaban en la carretera. Fue entonces, y solo entonces, que Dean empezó a considerar a Cas. No el trato que había hecho todavía trataba de dejar eso fuera de su mente, pero más en donde podría estar el ángel. No respondió a sus plegarias. ¿Él estaba…muerto? No, no podría. Dean no lo creería. Afortunadamente antes de que pudiera pensar más en eso, su celular sonó. Sacándolo y checando el número, vio que era uno que no conocía.

"¿Quién es?" preguntó a modo de respuesta, alerta.

"Dean" fue la respuesta que escuchó por la línea en una voz que Dean reconocería donde y cuando fuera.

"Cas, ¿qué demonios está pasando?" preguntó con alivio al saber que estaba bien. Alivio al saber que Castiel seguía con vida.

"Metatrón me engañó. No eran pruebas de ángeles. Era un hechizo. Quiero que sepas eso" dijo Castiel, esperando que Dean no lo culpara por lo que pasó.

"Está bien. Eso es genial. ¿Por qué no vienes y nos cuentas todo al respecto? Estamos por…" respondió Dean sin poder terminar antes de que al ángel lo interrumpiera del otro lado de la línea.

"Dean. Metatrón, él, tomó mi gracia" dijo Castiel antes de que Dean pudiera decirle en donde estaba. No serviría de nada. Él no podría llegar a donde estaban.

"¿Qué?" demandó Dean. ¿Qué significaba eso si quiera? ¿Cas estaba afuera, solo y sin poder alguno? Maldición, no.

"No te preocupes por mí. Me encontré con uno de los ángeles. Creo que puedo ayudarla" respondió Castiel cuando escuchó un tono de alarma en la voz de Dean. Él no quería que se preocupara. No había duda alguna de que Dean y Sam ya tenían problemas con los que lidiar.

"Cas, quiero que me digas (ahora mismo) en donde estás. Vamos por ti" gruñó Dean al teléfono al sinsentido en su voz, haciendo que Sam volteara y lo viera con las cejas alzadas.

¿En qué se había involucrado Cas ahora?

"Dean no tienes que…" empezó Castiel a responder, solo para que fuera interrumpido.

"Sí, Cas. Solo dime" dijo Dean sin más. Él necesitaba a Cas con ellos. Él necesitaba asegurarse de que estuviera a salvo. Sam estaba bien, él estaba bien y ahora necesitaba saber que Cas también lo estaba.

Y así, Castiel hizo. Le dijo a Dean la dirección de la gasolinera en la que se encontraba, antes de colgar el teléfono y regresar con Hael, el ángel que había encontrado.


"Mis amigos vendrán para ayudarnos" le dijo Castiel con una sonrisa al ángel. Le gustaría presentarla con ellos. Con los Winchester, los que lo ayudaría a ver que era lo importante. No solo a seguir órdenes sino encontrar alegría en la vida.

"¿Pero que hay acerca del Gran Cañón?" preguntó Hael frunciendo el ceño con incomprensión. Castiel le había prometido llevarla al lugar que ella había creado. Ella quería ir a ahí.

"Puedes ir sola. Pero yo tengo que esperar a mis amigos. Tú puedes hacer esto, Hael. Lo siento" comentó Castiel con una honesta expresión en su rostro. Él realmente sentía que no estaba ayudándola. Pero con Dean y Sam, él sería capaz de hacer mucho más. Lo sabía. Con los hermanos podría encontrar una forma de regresas a todos los ángeles al cielo.

Pero mientras Castiel le daba la espalda al ángel, ella agarró un pedazo de madera y le pegó en la cabeza con eso. Incapacitándolo. Él no la dejaría sola. Ella lo necesitaba.


Dean y Sam llegaron a la gasolinera para darse cuenta de que Cas no estaba.

"¿Dónde demonios esta él?" Dean gruño en frustración. Sin embargo, Sam fue mas proactivo como para averiguar con el chico de la caja, que Cas había sido tomado por una mujer y en qué dirección ella había manejado.

"Maldita sea, Cas" murmuró cuando Sam compartió la información que había conseguido.

No tenía idea de cómo encontrar a Cas, pero tenía que intentar. Por lo tanto, llenaron el tanque del impala y se dirigieran en la misma dirección que el ángel que se había llevado a Cas, esperando que pudieran encontrar a su amigo. El amigo en cuyos hombros, Dean vio con total claridad, descansaba el bienestar de Sam. Ellos necesitaban encontrar a Cas y tenían que mantenerlo a salvo. Especialmente ahora que era prácticamente humano. ¿Cómo afectaría eso al trato? No, piensa en eso después, se dijo Dean. Primero encuentra a Cas y asegúrate que estuviera en una pieza. Ya podría trabajar sobre lo demás después, como de qué forma enamoraría a Cas y hacerlo un ángel de nuevo. Hijo de perra. No, encuentra a Cas y lleva a todos al búnker en una pieza. Esa era su misión ahora.

Y Sam sentado en el asiento del copiloto miró la determinación en el rostro de Dean y se cuestionó al respecto. Él nunca había visto a su hermano así de concentrado cuando se trataba de encontrar a su amigo. Aunque si Benny hubiera estado ahí, hubiera sido capaz de decirle que él sí lo había hecho. Porque Dean tenía la misma mirada en su rostro a ese punto cuando estaba realizando su búsqueda incansable en el purgatorio. Y todo por el mismo hombre.


Castiel caminó lejos del cuerpo del recipiente de Hael. Él estaba cubierto de sangre y sentía dolor en donde no solía hacerlo, pero se había sentido peor en su vida. Por lo cual su único pensamiento era encontrar una cabina de teléfono para llamar a Dean y decirle en donde estaba ahora. Él había dicho que irían por él y Castiel tenía que creerlo. Tenía que creer que sus amigos lo encontrarían y lo llevarían con ellos. Ayudarlo a entender todo lo que era nuevo para él y ayudarlo a arreglar lo que había destruido.

Pero los ángeles lo culpaban por la caída del cielo y estarían detrás de él. ¿Tenía el derecho de poner a Dean y Sam en una situación en la que eran perseguidos por ángeles? Pero aún mientras ese pensamiento cruzó por su mente, el recuerdo de cuando había desaparecido en el purgatorio regresó a su mente.

Dean no se detendría hasta que supiera que estaba bien. Lo había comprobado. Así que lo mejor era encontrar a los Winchester y trabajar juntos para ver a donde ir. Ellos podrían pensarlo mejor juntos que solos.

Claro que ninguno de esos pensamientos realmente importó porque mientras caminaba por la carretera hacia la ciudad más cercana, cuando un auto se detuvo a su lado. Un auto que conocía muy bien. Un Chevy impala negro del 67'.

"¿Necesitas un viaje?" dijo Dean por la ventana del conductor con una sonrisa en su rostro, tan feliz de ver a Cas en una sola pieza, aún si estaba cubierto de lo que parecía ser ¿sangre? Por lo que podría decir, no era su sangre y eso era todo por lo que Dean se preocupó.

"Hola, Dean" dijo Castiel con una sonrisa antes de subirse al asiento del pasajero del auto.

"Hola, Sam" dijo mientras el impala retomaba la carretera, llevándolos a los tres de regreso al bunker, el único lugar donde todos se sentían a salvo, el lugar que los Winchester o al menos Dean, llamaba hogar.

"Hey, Cas. ¿Cómo has estado?" preguntó Sam mirando a su nuevo pasajero. Fue con eso que intercambiaron historias en el camino a casa, aunque Dean se aseguró de que no se mencionaran (en la conversación) demonios o tratos con demonios. Él no estaba listo para que las dos personas con él, las dos más cercanas a él, averiguaran que había acordado con Crowley.

Por fortuna Sam estaba tan inmerso en lo del asunto de los ángeles que nunca pensó en había pasado con el demonio que trató de curar. Y Dean, bueno…él agradeció a Dios por las pequeñas piedades, aún así, sabía que el hombre no tenia nada que ver con algo en estos días. No, llevar a todos al búnker. Esa era su siguiente meta. Llevarlos a salvo y entonces él podría pensar en todo lo que había hecho y todo lo que tendría que hacer para mantener su maldita parte del trato.


Nota:

Hola.

Se que me he tardado respecto a la publicación de otro cap. Y no tengo realmente una excusa valida para justificarme. Ademas del hecho de que acabo de empezar otro cuatrimestre en la universidad y me distraje al ponerme al corriente, etc.

El punto es...que aquí esta el cap de hoy.

El tercero vendrá entre viernes o sábado.

Cualquier comentario, duda, sugerencia, petición o queja es siempre bienvenida.