Dean regresó al búnker con las provisiones en la mano.
Mientras entraba y bajaba por las escaleras, notó tres pares de ojos en él y aun así solo prestó atención a uno de ellos. Cas lo estaba mirando y sonriendo, vistiendo su ropa que le quedaba un poco grande, Dean podía ver que su cabello seguía un poco húmedo de la ducha y no pudo evitarlo. Ver a Cas sonreír hizo que Dean sintiera la necesidad de sonreír de vuelta, y no por su trato o ninguna de esas tonterías sino porque era una de las pocas veces en que lo había visto realmente feliz. Sin embargo, el trato estaba en el fondo de su mente, junto con el conocimiento de que solo tenía 364 días restantes. Ahora…normalmente lo hubiera dejado todo para el último minuto posible pero no esta vez. No con la vida de Sammy en peligro. Por eso necesitaba comenzar hoy, maldita sea, necesitaba empezar ahora mismo. Por lo cual, en lugar de ir directamente a la cocina con las bolsas, se detuvo en la mesa en la que estaba su familia sentada y sonrió a Cas con todo su encanto, mientras se asegura de estar a espaldas de Sam. No necesitaba que su objetivo hermano pequeño pudiera tener idea de lo que fuera. Muchas gracias.
"¿Cómo te sientes después de la ducha Cas?" preguntó amablemente sin elevar sospechas en la mente de nadie.
"Me estoy sintiendo muy bien Dean, gracias. Creo que voy a disfrutar la ducha" respondió Castiel con una sonrisa feliz que hizo a Dean impresionarse ante la vista. Era tan malditamente humano y casi adorable.
"Sí, ducharse siempre es bueno, especialmente si lo compartes con alguien" dijo en respuesta con una sonrisa coqueta en sus labios. El ni siquiera pensó acerca de lo que estaba diciendo o quien estaba escuchando. Las palabras solo salieron de su boca ante la idea de Cas en la ducha con el agua cayéndole y el cuerpo cubierto de jabón. Por su puesto el ligero sonido de sofocamiento que sonó a sus espaldas le recordó abruptamente que, si quería mantenerlo oculto de Sam, tenía que pensar antes de hablar.
"¿Eso es algo común?" preguntó Castiel con curiosidad inclinando la cabeza a Dean a la par que trataba de pensar porque la gente compartiría duchas. ¿Andaban escasos de agua? ¿Era una forma de conservarla? ¿Tuvo que haber compartido su ducha?
A eso Dean solo miró al suelo y no pudo pensar en algo para decir. Bueno, eso no era estrictamente cierto, él podía pensar en un montón de respuestas, pero ninguna que le gustara que Sam y Kevin escucharan. Afortunadamente Sammy vino a su rescate sin saberlo.
"No lo escuches Cas, el olvida el hecho de que el mundo no es una película porno, otra vez" declaró mirando a su hermano. ¿Qué demonios estaba haciendo Dean? ¿Estaba tratando de tener sexo con Cas o algo? Es decir…Castiel solo haba sido humano por un día. Tenia que darle un descanso.
"Ah, Sammy, tú sabes que me amas" dijo Dean calmándose antes de regresar a Cas y continuar, negándose a que dejar que Sam dijera algo más. Él no quería que su hermano se involucrara en esto, muchas gracias.
"Entonces…ya tengo los ingredientes para hamburguesas Te gustan, ¿cierto?" Dean le preguntó a Cas, el estaba muy seguro de que sí. Es decir, cuando Hambruna estuvo presente él comió como 100.
"A Jimmy le gustaban y no puedo ver ninguna razón por la que no deberían gustarme. Espero probarlas" replicó Castiel con confianza en sus ojos, poniendo la idea de compartir la ducha fuera de su mente como una de esas cosas que Dean decía y que no podía realmente entender. Estaba seguro de que lo haría en algún punto. Él estaba ahí para aprender a ser humano, después de todo y en su mente, Dean era la persona perfecta para enseñarle.
"Bien" con eso Dean estiró su mano para tocar el hombro de Cas y darle un ligero apretón y una sonrisa suave antes de continuar con su viaje a la cocina.
Él se sentía en guerra consigo mismo, estaba disgustado con lo que tendría que hacer y viendo la confianza de Cas en sus ojos no ayudaba mucho. Pero otra parte de él, la que había hablado en voz alta sin pensar en compartir duchas, la parte que imaginó a Cas en la regadera…una parte que no se había dado cuenta que tenía, se deleitó con el hormigueo que aun sentía por haber sentido el hombro de Cas bajo su mano y la mirada en los ojos del ex ángel. Hijo de perra. Bueno, al menos si el se preocupaba mucho por Cas, no sería tan malo enamorarlo. Fue entonces cuando se dio cuenta de lo que haría. No solo iba a enamorar a Cas, sino que tendría que pretender amarlo de vuelta, por el resto de su vida. Era la única manera en que el trato sería justo con su mejor amigo. Él se comprometería con Cas. Al menos de esa forma su amigo nunca tendría el corazón roto por el trato. Podía hacerlo. Tenía que hacerlo. Porque era la única manera que podía ver en la que no heriría a Cas con lo que haría. Eso lo compensaría, ¿cierto? Por lo que todo lo que tendría que hacer sería convencer a todos, incluyéndose si era posible, creer que se estaba enamorando de Cas mientras lo enamoraba. Sencillo… ¿cierto?
Con esos pensamientos pasando por su mente, acomodó los suministros. Una vez que terminó, regresó a la biblioteca para reunirse con los otros y tratar, si es que podía realmente, coquetear de forma sutil, algo en lo que hasta el momento había fallado. Pero fue cuando recordó que le había dicho a cas que dejara su ropa sucia en el suelo del cuarto de las regaderas para que se encargara. Cierto, haría eso primer. Con eso en su mente fue a las regaderas y encontró apilada la ropa de Cas exactamente en el lugar que le había dicho. Levantando la ropa revisó si había algo recuperable.
La camisa era caso perdido con toda la sangre en ella que no podría quitar, pero no es que importara mucho; la corbata era pasable y les ahorraría tener que comprarle una nueva a Cas para cuando fueran en casos. Porque sabía que Cas iba a estar con ellos por el resto de sus vidas, no había forma de alejarlo de la caza. Cas no era del tipo de personas que se hacían a un lado y eso. Los pantalones no estaban en mucha mejor forma, por lo que probablemente podría limpiarlos y lo mismo con la gabardina.
La gabardina estaba peor que cuando la había sacado de la reserva de agua en la que creyó que los leviatanes asesinaron a Cas, la que había cargado con él, moviéndola de carro a carro como un recordatorio de su amigo caído, la que el había le haba devuelto a Cas cuando recordó quien era. Y mirándola, supo que no podía tirarla. Era estúpido y sentimental, pero estaba gabardina…representaba a Cas. Era lo que estaba vistiendo la primera vez que lo había visto, irrumpiendo por la puerta del granero. Dean le había hecho agujeros a la gabardina con disparos. Maldición, esa gabardina había pasado por muchas cosas, justo como el dueño. Y no había manera de que Dean pudiera obligarse a tirarla en la basura como si no significara nada. Si lo hiciera…sería como tirar todo lo que Cas hizo. Como si no importara nada. Claro, el hombre había cometido errores, pero ¿quién era el para juzgar a alguien por ello? Su vida entera era un error tras otro. Con ese pensamiento cargó con la gabardina, cubierta con sangre como estaba, hasta su habitación.
La siguiente vez que fuera por suministros vería si podía conseguir algo para limpiarla. Si, eso es lo que haría. Limpiarla, dejarla como nueva y regresársela a Cas. Regresarla a donde pertenecía. Con eso, escondió la gabardina en una caja bajo su cama antes de regresar a su trabajo para deshacerse de las cosas arruinadas y tratando de salvar el resto.
Y cuando regresó a la biblioteca con las tres personas que estaban ahí, no mencionó la gabardina, solo sostuvo la corbata para Cas, diciéndole que era rescatable junto con sus pantalones. Y Cas, viendo al objeto en las manos de Dean, sonrió con tristeza antes de tomarla y agradecerle. El no estaba seguro de que volver a utilizar la corbata de nuevo. Era un símbolo de quien solía ser, no lo de lo que era ahora. El necesitaba aprender a como ser humano, y esa corbata era la de un ángel. Pero la conservaría, tan solo como el recuerdo de lo que solía ser.
Había visto humanos guardando momentos de sus vidas y este podría ser el primero de su colección.
Nota:
Hola.
Aquí esta la segunda parte.
Eso es todo.
Fin.
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