¡Soy una mala persona! ¡Lo sé! Debería haber actualizado ayer como dije pero tras la Noche Vieja estuve todo el día durmiendo y no me acordé. Bueno así tendrán dos capítulos seguidos para leer ya que como mañana es jueves actualizaré de nuevo.
Como siempre dar gracias a todas mis bebotas por sus preciosos reviews. ¡Os adoro! No me gusta enrollarme a si que os dejo el capítulo, pero antes:
¡FELIZ AÑO A TODAS! Espero que sea un año muy próspero, que esté lleno de inquietudes y sobre todo de sueños, que luchéis por ellos hasta el final y que se hagan realidad porque como dijo Hermione en el capitulo anterior:
"Los sueños son lo que un hombre es... O lo que podría llegar a ser"
FELIZ 2013.
De vuelta a las pesadillas
Podía oler el amargo olor de la mortalidad. Acababa de saborear el salado sabor de la sangre. Se había atrevido a hacer lo que muchos no había hecho antes, acababa de salir de su cascarón, acababa de convertirse en adulto, había apretado el gatillo…
Los cinco cuerpos permanecían inmóviles y fijos en el suelo, sin moverse, rodeados de un charco de sangre que aumentaba en cantidad cada minuto que pasaba. Draco permanecía tan quieto como aquellos cadáveres, no se lo podía creer. De repente sintió nauseas, mareos, el olor a sangre y a muerto le asqueaba.
Se miró la camisa y vio que estaba empapada de sangre. Eso tenía que ser una pesadilla, una mala pesadilla. Pasó su mano por su melena rubia y la echó hacía atrás, estaba sudando, y temblaba de miedo. No sabía que hacer, estaba aterrorizado, solo se le ocurría algo, ir a casa, coger a su novia y a los niños y marcharse, si, eso era lo que haría…
Las siguientes imágenes pasaron en flash, alterando el orden cronológico, los sonidos se entremezclaban y los gritos y la sangre se fundieron en uno solo.
Solo sentía que la cabeza le iba a explotar…
— ¡No, no, no!— Draco Malfoy se despertó sobresaltado. Tardó en darse cuenta de que todo había sido una horrible pesadilla y que ahora estaba en la vida real. Miró hacía los lados y vio que el otro lado de la cama estaba vacío, Marie ya se había marchado. Agradeció que esto fuera así y seguidamente se sentó sobre la cama aún afectado por las imágenes que habían pasado por su cabeza. Le parecía increíble que eso recuerdos aún siguieran flotando y martirizando su inconsciente, habían pasado dieciséis años y todavía no se había curado de su condena, esos recuerdos seguían viviendo dentro de él.
—Será mejor que me duche— Se dijo a si mismo en voz alta. Solo quería descansar, aunque dudaba que, después de la vuelta de las pesadillas pudiera hacerlo…
...
...
El colegio Hogwarts tenía todo lo que un estudiante podía soñar. Aulas acristaladas y luminosas, gimnasio, frontón, pistas de tenis y pádel, campo de futbol, aulas de música llenas de instrumentos, una grandísima biblioteca… Pero como en todo instituto la calma y la tranquilidad eran olores poco olfateables.
Hermione miró hacía varios lados mientras atravesaba la puerta de cristal que daba al hall principal, donde montones de alumnos se reunían en grupos mientras esperaban a que tocara el timbre. Se sentía asustada ¿Y si se perdía? ¿Y si se quedaba en blanco? Estaba nerviosa y no sabía a donde dirigirse.
Vio una chica con una media melena pelirroja, parecía de la misma edad que ella y no tenía aspecto de alumna de secundaria. Decidió acercarse, tal vez ella le pudiese ayudar.
—Oiga, perdone, soy nueva y no sé a donde debo…—La pelirroja se giró y miró a la castaña durante unos segundos.
— ¿Hermione Granger?—Dijo.
—Eh… Si— Respondió algo sorprendida.
—Ginevra Weasley, aunque puedes llamarme Ginny—Se presentó mientras extendía la mano para estrechársela a Hermione—…Es un placer.
—Lo mismo digo.
—Hoy es tu primer día ¿Verdad? Leí tu ficha es muy buena…
— ¿Cómo sabes que es mi primer día de trabajo?— Dijo Hermione algo alterada.
— ¡Se te ve en la cara cariño!— Rio Ginny.
— ¿Por qué? ¿Qué le pasa a mi cara! ¿Está mal! Esta… Esta…
— ¡Por eso exactamente! ¡Estás de los nervios!
Hermione esbozó una sonrisa e intentó tranquilizarse, aunque no lo consiguió, seguía sintiendo como si un montón de mini hormigas le picaran el estómago.
—¡No tienes porque estar asustada! Mira te contaré mi secreto para triunfar en el aula y que todo valla bien, pero solo porque si no lo hago, con esa cara de susto seguramente te coman el primer día, y en los siguientes estarás en un siquiátrico con una depresión por estrés.
— ¡Estás consiguiendo que me asuste aún más!
—Yo también estaría asustada si fuera la tutora de 4º A.
— ¿Y eso por qué?— Preguntó Hermione mientras ambas empezaban a caminar.
—Te contaré la historia. Si estás aquí sustituyendo es porque hay alguien a quien sustituir. La profesora Trelawney era la anterior tutora. Se fue con un daño psicológico, depresión y no se cuantas dolencias psíquicas más.
— ¡Qué horror!— Expresó Hermione escandalizada.
—Ya ves. Yo solo te preparo para lo que te viene. Pero mira, si sigues mis consejos, todo irá bien. Regla número uno, respeta el orden social…
...
...
—Te veo cansado…— Dijo William a Draco. Ambos estaban sentados en su mesa de trabajo de la oficina. El rubio permanecía con unas ojeras enormes mientras firmaba y leía papeles sin parar—…Tío en serio ¿Te ocurre algo?— El moreno paró la mano de Draco que temblaba sin parar. El rubio levantó su grisácea mirada y se deshizo del brazo de su amigo para volver a escribir.
—A veces eres muy molesto William— Dijo malhumorado.
—Solo muestro interés por uno de mis mejores amigos, solo eso. Me preocupas...
— ¿Y eso por qué?
—Porque te veo cansado y muy mal, tienes un aspecto horrible ¿No has dormido?
Draco negó con la cabeza sin levantar los ojos del papel en el que escribía.
William cayó sobre la silla y se acomodó.
— ¿Quieres hablar?
—Sabes bien que no.
—Necesitas ayuda.
—No— Dijo testarudamente mientras firmaba unos papeles.
—Pues yo creo que sí. No deberíamos haberte dado la fotografía…—Dijo William para como para si mismo.
— ¡No tiene nada que ver con la puta fotografía!
— ¿Ves? Y ahora te pones agresivo. Necesitas ir a ver un psicólogo o algo, o simplemente hablar con un amigo…
—Te dije que no quiero hablar con nadie William. Mis asuntos son cosa mía— Draco dejó el folió se levantó y se dirigió a la impresora— Estoy bien de verdad, no tiene nada que ver con la fotografía…
— ¡Por dios amigo! ¿Cómo eres tan ciego? ¡Sabes que no puedes engañarme!
Draco empezó a tomar la fotocopia e intentaba ignorar las palabras del moreno, el que al igual que él se había levantado, pero permanecía apoyado en la mesa.
— ¿Has vuelto a estar con aguien en serio desde la última vez que te divorciaste? ¿Por qué no sales con alguien? ¿Por qué…¿
— ¡Porqué no!— Dijo el rubio cortante.
— ¿No te lo perdonarás nunca verdad? Aún sigues sin sacártela de la cabeza…
Draco paró en seco y dio un golpe a la máquina con la que trabajaba. Un ruido ha roto se oyó y el rubio cayó rendido sobre la máquina. Se desabrochó su corbata color verde oscuro. Se sentía débil, era débil.
—Tú no lo entiendes Will, ni tú, ni Blaise ni nadie— Dio un segundo golpe con el puño a la máquina para descargar su ira— Vosotros no sabéis por lo que he pasado, no tenéis ni idea—Esta vez dio una patada, se sentía furioso y destructivo, esos eran los momentos en los que había que temer a Draco Malfoy, cuando se sentía solo y débil.
—Tienes razón, puede que no lo sepamos. Pero somos tus amigos y queremos ayudarte, y en este caso solo te recomiendo algo… Sal por ahí, diviertete, busca mujeres, enamórate...
— ¡Cómo me voy a enamorar sino puedo sacármela de la puta y jodida cabeza! Lleva más de dieciséis años viviendo aquí…—Dijo señalándose la cabeza—… ¡Y no puedo sacármela! ¡Por más que se lo pido no quiere! ¡No quiere salir!— Seguidamente volvió hacía la mesa donde antes estaba trabajando, tomó los papeles y los arrojó todos al suelo—… ¡Si supieras las veces que he intentado arrancarme en corazón!—Se arrodilló en el suelo, estaba rendido, cansado, abrumado. Se cubrió la cabeza con los brazos como intentado protegerse de algo.
William al ver en que estado se encontraba su amigo le puso la mano en el hombro.
—Te llevaré a casa, necesitas dormir.
—No, tengo mucho trabajo aquí.
—Yo lo terminaré. Vamos—Ayudó al rubio a levantarse y le rodeó el cuello con el brazo—…Solo necesitas dormir un rato. Y olvidarte de ella.
—Como me voy a olvidar de ella si es la madre de mis dos hijos. Y yo tengo que mirarlos a la cara todos los días… Aún la veo Will, la veo en mi mente, su pelo castaño claro, rizado y aleonado salvajemente. Sus ojos eran almendrados y muy grandes, y aleteaban como dos mariposas… Era tan hermosa…
—Ella no volverá amigo. Paris no volverá, es una verdad que tienes que aceptar…
—Lo sé… Pero últimamente no dejo de pensar en ella, y no sé porque. No tengo ni idea de porqué— Estaba mintiendo. En realidad sabía perfectamente porque últimamente no dejaba de pensar en Paris Debeux…
...
...
— ¿Seguir el orden social? Mi hermana me dio el mismo consejo ayer…
— ¡Y tenía mucha razón Hermione!— Exclamó Ginny. Ambas caminaban por los pasillos, habían girado ya varias veces, si tuviese que volver hacía la entrada, no sabría como hacerlo, ya estaba más que perdida— Te explico. Como en todo instituto, aquí hay normas y reglas que uno debe seguir, los populares no pueden mezclarse con los frikis, ni los empollones con los deportistas ¡Y nosotros no podemos cambiarlo!
—Eso no debería ser así…— Opinó Hermione.
—Pero lo es. Te contaré algo sobre los alumnos más influyentes para que tengas ventaja ¿Te parece? Así les vas conociendo y eso…
—Está bien.
—Luccia Malfoy es la chica más popular del colegio, es la reina, la hembra suprema para que nos entendamos…—Rio Weasley—…Y como chica popular, tiene al chico más popular del instituto Cormac McLaggen. Cormac es el nieto del director Albus Dumbledore y la secretaria Minerva McGonagall,por lo que tiene libertad para hacer lo que le venga en gana. Pero el problema viene cuando te cuento que el trono de rey es disputado por otro alumno más…
— ¿A sí? ¿Por quién?
—Scorpius Malfoy, el hermano de Luccia. Scorpius odia a Cormac lo odia con todo su corazón pero hay una razón por la que Scorpius no acaba con Cormac…—Hermione esperó la respuesta con intriga—…Malfoy está enamorado de la pequeña de los McLaggen.
—¡Menudo lio!
—Ni que lo digas, encima como todos los Malfoy, Scorpius es un orgulloso, nunca aceptará lo que siente por la hermana de Cormac.
—Si… Supongo— Dijo Hermione.
Ginny se paró delante de la puerta de lo que parecía un despacho.
—Es la sala de profesores— Aclaró Ginevra—… Los alumnos no tienen permitida la entrada…
La pelirroja abrió la puerta y Hermione pudo ver el interior. Varias filas de mesas azul eléctrico llenas de ordenadores, muchos profesores yendo de aquí para allá con folios en la mano, una cola delante de la fotocopiadora… Era un sueño hecho realidad.
—Ven te presentaré a parte del profesorado— Hermione siguió a Ginny a través de la sala y se acercaron a un grupo de tres personas que se reunían al fondo de la sala.
—Luna— Dijo la pelirroja, y seguidamente una chica de pelo rubio platino, rostro misterioso y ojos oceánicos se giró— Esta es Hermione Granger, imparte literatura y es la nueva tutora de 4º A. Hermione, esta es Luna Lovegood, imparte filosofía.
—Es un placer— Dijeron ambas chicas a la vez. Seguidamente Ginny se dirigió a un chico de pelo negro, bastante gordito y de cara amable.
—Neville Longbottom, profesor de biología.
—Encantado— Dijo Neville dirigiéndose a Hermione.
—Y esta es… Fleur Delacour, profesora de literatura francesa y jefa de estudios— La chica a la que se dirigió era muy guapa. De ojos azules acristalados, pelo brillante y rubio dorado, labios gruesos, bastante más alta que Hermione y de tipo delgado. Pero todo lo que tenía de hermosa lo tenía de seria. Ginny solía comparar a Fleur con un perro enfadón.
— ¿Hermione Granger?— Dijo Delacour sin extender el brazo.
—Si— Dijo la castaña desconcertada ante la seriedad de Fleur.
— ¿A traído los objetivos y las programaciones del curso?
—Eh… No he tenido tiempo de hacerlos aún, llegué a París hace un par de días…
—No me cuente su vida señorita Granger, el deber es el deber, y por cierto…—La rubia tomó una taco enorme de folios y se lo entregó a Hermione—…Tiene que rellenar todos esos papeles, y los quiero mañana…—Se oyó el sonido del timbre—…Discúlpenme, tengo clase…—Y seguidamente desapareció.
—Ignora a Fleur hazme caso, es muy pesada y está amargada porque no folla a menudo…
— ¿En serio es por eso?
—Si. Aquí lo sabemos todo de todos. Como ninguno estamos casados ni tenemos compromisos solemos salir juntos los sábados por ahí. ¿Te apuntas?
—No estaría mal la verdad, pero...
— ¡Genial! Solemos reunirnos en "Le chat rouge" mi hermano Ron toca allí, es un club de cabaret, te encantará. Es uno de los locales más transitado de París. Además, dicen que Cormac McLaggen dará una fiesta allí dentro de dos semanas, así podremos espiar a los alumnos. ¡Será muy divertido!
...
...
— ¡Bon jour, madeimoselle Lucía!
—Es Luccia idiota, ¿Cuántas veces tengo que decírtelo?— Dijo la chica con cansancio. La reina seguida de su grupo de subordinadas se sentó en el banco en el que todos los recreos ella ocupaba en el centró. Sacó su chupa-chups de fresa y lo saboreó.
—No soporto a la profesora de matemáticas, ¡Es horrible!— La chica que habló se sentaba a la izquierda de Luccia. Tenía el pelo rubio dorado y muy liso, los ojos grandes y verdes y era más bajita que su reina. Lavender Brown era la subordinada número dos, pero no por ello era menos bruja que sus superiores.
— ¿Qué es más horrible ella, o sus clases?— Hannah Abbot se sentaba a la derecha, su pelo también era rubio, pero muy rizado y sus ojos marrones oscuro.
—Ella— Dijeron las tres chicas a la vez con malicia.
— ¿Luccia que tal con Cormac? Todos dicen que se acostó con Patricia Melkumova la semana pasada…—Agregó con malicia Lavender. A Luccia la cambió la cara por un segundo, pero luego volvió a su indiferencia y continuó saboreando su dulce.
—Son solo rumores Lavender. Cormac nunca me haría eso. Además ¿A ti que te importa? ¿No estarás celosa ni nada por el estilo verdad?
— ¿Celosa de que Patricia se acostó con Cormac? Para nada…
—No. Celosa de que yo esté con Cormac, y de que sea más alta y más guapa que tú…—Luccia rio malvadamente.
La chica cayó al instante y bajó la mirada. En ese momento un grupo de chicos capitaneado por Scorpius Malfoy see acercaró, pero solo fue Malfoy quien se dirigió a Luccia y se sentó a su lado, haciendo que Lavender se levantara. El instituto era así.
— ¿Has visto a Hermione?
—Si, anda por ahí con la señorita Weasley, está conociendo al profesorado. Tiene una cara de susto que de esas que espantan a los demás. ¿Por qué lo preguntas?
—No sé, se me ocurrió que tal vez deberíamos ayudarla, al fin y al cabo parece buena chica. No como la zorra de su hermana…
— ¿Conocéis a la señorita Granger? Va a ser nuestra tutora y profesora de literatura a partir de ahora— Intervino Hannah.
—Si, es la hermana de Marie, la novia de mi padre. Tiene pinta de pobrecita, si la vieras…— Dijo Luccia riendo.
Cormac McLaggen iba rodeado de su habitual grupo de amigos "guarda espaldas" que no pegaban lo más mínimo con las pintas de niño pijo de él, quien llevaba un jersey verde oscuro con camisa y corbata metida por dentro.
—Aquí viene tu cerdo— Así era como Scorpius Malfoy denominaba al novio de su hermana. Lo odiaba y el sentimiento era mutuo, pero se soportaban por mutuo interés.
—No lo llames así Scorp, él no te ha hecho nada— Se quejó la chica.
—Pero a ti sí, te está engañando, solo te quiere porque eres la chica popular, y la más guapa del instituto.
—Esto tú no lo sabes, deja de comportarte como el hermano protector, no te pega. Hola Cormac…—La rubia se levantó y saludó a su novio con un beso en los labios. Él por su parte ni siquiera la saludó, ni a ella, ni a ninguno de los presentes, simplemente rodeó la cintura de la chica y la alejó del grupo para ir a besarse con ella detrás de un árbol.
—A veces pienso que mi hermana es idiota— Scorpius sacó una cajetilla de cigarrillos del bolsillo de su pantalón, tomó uno y empezó a fumar sin dejar de mirar a la pareja un segundo—...Hannah, dile a mi hermana que ha llamado William desde casa, infórmale de que mi padre no pasará a recogernos hoy…
— ¿Le ha ocurrido algo?— Preguntó la chica con preocupación.
—No lo sé, Will no ha querido darme detalles.
— ¿Cuándo ha vuelto William? Luccia no me ha dicho nada…
—La verdad es que no tengo ni idea...—Se apoyó en e banco con desinterés—... yo también me he sentido sorprendido cuando ha llamado. Mi padre trabajaba con él en la oficina hace años, pero luego se marchó, es extraño que haya vuelto la verdad. Me pregunto cual será la razón…
Hannah se acercó a Scorpius y bajó la voz.
— ¿Crees que Lu sigue pillada por él o que ya perdió la esperanza y ya no siente nada?
Scorpius rio por lo bajo.
—Mi hermana es muy testaruda, no creo que le haya olvidado, pero no sé era un amor de niña de seis años o como quieras llamarlo...—Rio—...se llevan dieciséis años y Will es el amigo de toda la vida de mi padre, la conoce desde el día que nació…— Scorpius tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó. Esperó a que Cormac y Luccia volvieran.
— ¿Ya te has cansado de meterle la lengua a mi hermana?
Luccia miró a su hermano suplicante, pero Scorpius ignoró su mirada y fulminó a McLaggen que lo ignoró por completo.
—… Cerdo...
En ese momento, pillando desprevenido a Malfoy, Cormac le agarró de la camisa y lo estampó contra un árbol.
— ¿Buscas pelea Scorpius?— Dijo escupiendo en el suelo. El rubio se giró mostrando una herida sangrante en el labio—… Vamos tío, pégame, sé que tienes ganas…
El joven Malfoy se lanzó hacía él pero sus amigos le detuvieron. En ese instante McLaggen aprovechando que el rubio estaba inmovilizado le dio un puñetazo.
—¡Cormac déjalo! ¡No te ha hecho nada!— Suplicó su novia.
Pero el chico no escuchó y dio otro par de puñetazos al hermano de su novia. Los alumnos empezaron a acercarse gritando "¡Pelea! ¡Pelea!" y los profesores no tardaron en llegar. Scorpius consiguió deshacerse de las manos que lo ataban y embistió a McLaggen haciéndolo caer al suelo y dándole patadas en el abdomen sin parar.
Esta vez Luccia agarró a su hermano por detrás.
—Déjalo Scorp, déjalo por favor…— Malfoy se calmó un poco, se giró, pero seguidamente se dio la vuelta y dio una última patada a Cormac que escupió sangre en el suelo.
Varios profesores llegaron y observaron la escena escandalizados. Ginny Weasley encabezaba la comitiva, y ella seguida por Hermione, Neville y Luna.
—Scorpius ve ahora mismo al despacho del director— Ordenó la pelirroja con autoridad.
El rubio se abrió camino empujando a varios alumnos y entró en el edificio con enfado.
...
...
— ¿Cómo se encuentra?— Preguntó William preocupado.
—Está durmiendo, le ha costado, pero duerme— Respondió Aimeé la que acababa de salir de la habitación de Draco Malfoy.
—Las pesadillas han vuelto.
—Así es, como temíamos el señor Malfoy aún no se ha recuperado del todo.
—Y nunca se recuperará como siga así, debe perdonárselo así mismo, lo que pasó esa noche…
—Fue algo horrible y debe comprenderlo señor Dawson—Interrumpió la mujer mirando hacia varios lados asegurándose de que estaban solos.
—Lo sé. Pansy nunca se lo perdonará, en cuanto se enteró se marchó de la ciudad y pasó diez años fuera, de Astoria no sabemos nada... Y a Blaise le cuesta mucho mirar a Draco a la cara, le culpa de todo lo sucedido…
—El señor Malfoy estaba asustado, tenía miedo, actuó como cualquier hombre habría actuado y…
—No hace falta que me expliques cómo se sintió Aimée, lo sé perfectamente. Seguramente mucho mejor que tú…— Su mirada se volvió oscura por momentos pero no consiguió meyar en el porte de la ama de llaves.
—Si me disculpa Will tengo que continuar con mis tareas— La mujer caminó pero el moreno la detuvo.
—Aimeé.
— ¿Si?
—Tengo una última pregunta.
—Espero poder responderle.
—Draco… ¿Por qué está así? Me refiero ¿Ahora? ¿De repente? Dudo mucho que la fotografía que le traje tenga mucho que ver…
William notó como la cara de Aimeé empalideció un poco y la mujer mantenía la boca cerrada, seguidamente consiguió serenarse y respondió de forma poco convencional.
—No lo sé, no tengo la menor idea señor Dawson. Ahora si me disculpa…— La mujer continuó su camino dejando a William pensativo.
El moreno se dispuso a bajar las escaleras cuando una imagen hizo que se le helara la sangre. Por un momento se creyó en un sueño, a lo mejor alguien le había golpeado por detrás y se había desmayado, o simplemente se estaba volviendo loco.
La puerta principal de la mansión se había abierto y por ella había entrado una chica joven, de pelo castaño claro, rizado y aleonado salvajemente. Sus ojos eran almendrados y muy grandes, aleteaban como había dicho Draco anteriormente... Aleteaban como dos mariposas.
"No puede ser" Se dijo a sí mismo.
— ¿Paris?— Preguntó aún alucinando.
La chica se fijó en William por primera vez, hasta ese momento no se había percatado de su presencia.
— ¿Perdone?— Respondió ella.
— ¿Es usted Paris Debeux Zabini?— Preguntó de nuevo.
—Perdone, lo siento pero debe estar confundiéndome con otra persona, mi nombre es Hermione Granger y… No sé de quien me habla.
"Draco… Has sido idiota pensando que no la veríamos. Son idénticas, es como si fueran la misma persona…" Pensó William. Saludó a la chica con cordialidad y seguidamente salió de la mansión...
¿Reviews please? ¿Qué os pareció el cap?
