¡Hola a todos y a todas! Espero que hayáis tenido un finde agradable. ¿Qué tal los Reyes Magos? ¿Y la vuelta a vuestros trabajos/estudios? Buah yo llevo fatal la vuelta al insti. Estas vacaciones no he hecho nada por lo que tengo acumulación de trabajos de latín, griego y filosofía... ¡Pero bueno me lo he buscado yo a si que no me quejo! Jaja.
Como siempre muchas gracias por los favs, los follows, y sobre todo por los reviews porque ¿A qué lector no le gustan los reviews? Nombro a Javileta, mi increible lectora que comenta todos todos los capitulos, (GRACIAS) y sin más como siempre os dejo el siguiente capítulo.
Mirada salvaje.
El domingo transcurrió tranquilo. Hermione intentó evitar a Draco en todo momento, lo que no le fue difícil ya que este estuvo casi todo el día de compras con una deprimidísima Marie.
La castaña pasó el día sola en la mansión rellenando los folios que Fleur le había dado. Se sentía contenta, ya que al día siguiente su la llevaría a su nueva casa después del colegio.
El lunes llegó y todos en la mansión Malfoy desayunaban en familia como era costumbre. Luego Draco les llevó a todos al colegio, incluido a Hermione, mientras que Marie se fue a trabajar.
...
...
Pansy Parkinson se quitó la ensangrentada camisa blanca quedándose en ropa interior; La guardó en un cajón, ya habría tiempo de lavarla. Salió andando por el pasillo de su casa y se dirigió al patio donde brillaba el dorado y cegador sol de la mañana. Desde aquel lugar se podía ver el Sena, en una zona tan llena de edificios que encajonaba el río, más allá unos jardines y muy al fondo la torre Eiffel cubierta por una bruma brillante, que anunciaba el soleado y cálido día que se avecinaba.
La encantaba París, no sabía como podía haber vivido tanto tiempo alejada de esa ciudad. Se encendió un cigarro mientras se apoyaba en su terraza a mirar las aguas grises del río, y respiró, respiró...
—Tan radiante como siempre— La morena se giró ante tal profunda voz masculina. Sonrió desenfadadamente.
—Theodore Nott, cuanto tiempo, tú también estas estupendo…—La morena cogió una bebida de la pequeña mesita que tenía al lado y recorrió con la mirada al hombre que la hablaba, el que seguramente había entrado en su casa de incógnito. Tenía el pelo castaño oscuro, la piel blanquecina y de aspecto suave, labios gruesos y ojos azules, como cielo, pero aún reuniendo estas características de base atractiva, era bajito, menudo, y delgaducho.
—Mucho tiempo, no deberíamos haber estados alejados tanto tiempo ¿Por qué fue? ¡Ah ya me acuerdo! Por Malfoy…
—Lo dices como si no lo recordaras— Dijo la morena mientras sacudía las cenizas de su cigarro en el cenicero.
— ¡Como olvidar a mi buen amigo Malfoy! Elegiste mal Pans, yo siempre fui más guapo…
—Pero Draco es más caballeroso que tú, y eso es irresistible para las chicas, él tiene un encanto especial del que tú careces. Él es sexy, tú simplemente guapo…
—Aún así yo soy más listo que él, yo no jodí mi vida supremamente en una sola noche, algo que Malfoy si que hizo, como tú ya sabes…
Pansy bajó la mirada y su rostro se ensombreció.
—Él no tuvo la culpa. No tienes derecho a hablar de eso.
—… ¿Qué Malfoy no tuvo la culpa? ¡Ja!— Dijo Theodore— Lo dices como si tú no le culparas de todo. Aunque no lo creas yo sé todo lo que pasó y me atrevo a decir, que pasa entre vosotros. Cuando tú descubriste la verdad no pudiste perdonárselo aunque le amaras, y luego te divorciaste de él. Astoria desapareció cuando se enteró. Zabini aún le guarda resentimiento. El único que le ayudó fue William, siempre admiraré la estupidez de ese pobre Dawson.
—Will es una gran persona, puede que sea mejor que cualquiera de nosotros— Argumentó Pansy en defensa de su amigo. Theodore se sentó en una de las hamacas del patio de la morena.
—William siempre fue un perdedor, y lo será siempre, como lo es también Malfoy. Aunque bueno, Draco puede darse por contento, al menos él no perdió la cabeza como Dawson. Tu ex no es una adicto a la sangre, William Dawson si…— Expresó con chulería.
—Erás un envidioso y continuas siendolo, Nott.
Se levantó de la hamaca y buscó la desafiante mirada de Pansy, esa mirada oscura y hermosa que poseía Pansy, esa oscuridad que le había atraído durante tanto tiempo. Se acercó a ella y la tomó por la cara.
—Aún siendo un envidioso, necesitas mis servicios ¿No es así?— Dijo acercándose a sus labios peligrosamente.
— ¿De verdad eres tan idiota que aún crees que te llamé para tener una charla agradable?
Theodore soltó a la chica lentamente y esta volvió a su compostura normal.
— ¿Qué quieres que haga por ti, preciosa?— Preguntó al fin.
—Una cosa, tan solo una…
—Dime…
—Quiero que me ayudes a descubrir que está tramando Riddle, necesito entrar en los archivos secretos de la organización.
—Eso me llevará tiempo, mucho tiempo. Cada entrada tiene un código de acceso difícil de averiguar, es una misión difícil.
—No para alguien con una mente como la tuya. ¿Te graduaste?
—Con la más alta de las calificaciones… —Respondió el chico pensativo—… ¿Puedo preguntarte algo Pans?—La chica asintió con curiosidad al instante—… ¿A dónde quieres llegar con esto?
La morena sonrió de lado.
—Sabía que me lo preguntarías… Es por algo que está pasando… Algo que me huele mal, me huele a chamusquina. Tom está cambiando todos los altos mandos de la organización, hace planes a las espaldas de sus alegados, reuniones secretas con los hombres más influyentes de Francia… ¡Y hay aún más! Los asesinatos de los miembros más fuertes de la organización… ¿Recuerdas a Igor Karkarov? Han encontrado su cuerpo hace unos días, y según dicen Rabastán Lestrage es el siguiente…
— ¿Esto va en serio?— Dijo el hombre incrédulo.
—No puede ir más en serio. Me preocupa la situación Theo, ahora más que nunca creo… Que muchos tenemos razones para pensar que estamos en peligro…—Dijo la chica acercándose al castaño.
— ¿Crees que tomará medidas con los que conseguimos salir de la organización? ¿Debería estar alerta? ¿Aviso a Moody?—Theodore empezaba a intrigarse verdaderamente.
—No de momento. No nos moveremos hasta que no consigamos pruebas de que algo raro está ocurriendo…
—Está bien... ¿Quién sabe de todo esto?
—Solo tú y yo. No pienso decir nada a William, y menos aún a Draco…
— ¿No vas a alertar a tu ex marido de que corre peligro de muerte? Realmente eres un caso hermosa.
—Deja de llamarme hermosa. No alertaré a Draco de nada por su propio bien, si algo sale mal no quiero que nada rebote en él, me importa mucho no quiero que le hagan daño a él, y menos aún a sus hijos. Sabes que está atado a Tom, le debe su vida... Nunca me perdonaría que le pasara algo…—Dijo Pansy acercándose a Theodore lo suficiente. Él le retiró el pelo de la cara a la chica y contempló su rostro con tristeza.
— ¿Aún lo amas?
—Siempre lo haré…— Respondió ella.
Nott se dio la vuelta y se dirigió a la puerta.
—Te avisaré con cada detalle, puedes contar conmigo.
—Lo sé… Y Nott…—Alertó Pansy antes de que él cruzara la puerta—…Solo quiero darte las gracias y decirte que… Lo siento…
—No es culpa tuya muñeca— Dijo el chico volviendo a su despreocupación habitual, y con una sonrisa despareció.
...
Hermione caminaba por los pasillos del colegio junto a una malhumorada Fleur. Esta permanecía con los labios arrugados y la mirada al frente ignorando la expresión aterrorizada de la castaña.
Hacía cinco minutos que el timbre había tocado y ella no estaba en su tutoría.
"Es normal perderse en un nuevo instituto" Pensaba Granger, pero a la vez las miradas asesinas que Delacour la mandaba le hacían sentir que lo suyo no era normal y que ella era un bicho raro. Fleur era de las pocas personas que le hacía sentirse como si fuera un auténtico desastre. Cuando la conoció se vio obligada a decirle que no había empezado las programaciones ni los objetivos, lo que le hizo sentirse estúpida, pues ella siempre intentaba entregar los trabajos lo antes posible…
—Esta es su clase señorita Granger— Dijo la rubia con una sequedad infernal.
—Gracias. Siento haberme perdido…
Fleur le mandó una nueva mirada asesina, y seguidamente se alejó con el sonido de sus propios tacones resonando en el suelo.
Hermione resopló y tomó el picaporte de la puerta de la clase en la que ponía 4º A. Al final, y sin pensarlo demasiado entró dirigiéndose a la mesa del profesor. No miró a los alumnos, le aterrorizaba mirarlos y sabía muy bien porque. Cuando ella era alumna sabía que era la mejor, sin embargo aún tenía que probar que era tan buena alumna como profesora, y eso, era mucho más difícil.
La clase estaba en silencio absoluto, lo que la sorprendió, pues ella esperaba gritos y alboroto.
—Por favor, pónganse cómodos y abran…
— ¡Gracias por decirlo profe, no pensaba moverme!— Gritó un chico del final de la clase.
Hermione levantó la vista por primera vez mientras se sentaba. En la clase había como treinta alumnos de quince años para arriba. Vio a Luccia y a su lado un pupitre vacio que supuso que era en el que se sentaba Scorpius, ambos en primera fila. En tercera fila distinguió a Hannah Abbot y Lavender Brown —La que ponía ojitos a Cormac McLaggen que estaba un par de filas más atrás— Y al final el chico que había hablado.
—Edgar McLaggen…—Se dispuso a decir Hermione.
— ¡También puede llamarme Ed!— De repente y sin saber porque la clase soltó una carcajada general que desconcertó a Hermione.
—Está bien, Ed. ¿Podría bajar los pies de encima de la mesa por favor?
— ¡Pero si ha dicho que nos pongamos cómodos!— Protestó el chico, el que, aún siendo primo de Cormac, no se parecía en nada.
—Pues retiro lo dicho…— Se oyó un murmullo general que de nuevo sorprendió a la castaña, pero que decidió ignorar.
Hermione sacó un par de libros de su bolso de trabajo, los puso sobre la mesa y empezó pasar páginas.
— ¿Les gusta leer?— Preguntó. El silencio de la clase fue infinito, solo el que solo fue interrumpido por un par de pompas de chicle hechos por Luccia.
—Bueno, veo que sois unos chicos difíciles por lo que…
— ¡Joder solo lleva dos minutos en clase y ya dice que somos malos!— Protestó Lavender con su voz de pito habitual. La clase entera volvió a soltar una carcajada.
—Señorita Brown, ¿Podría ahorrarse los tacos en mi asignatura?
— ¡Podría! ¡Pero no lo haré! — El aula se llenó de risas histéricas e incomprensibles para luego volver a estar en silencio.
—Como iba diciendo, que no me dejáis terminar, veo que no os gusta leer, aún así les mandaré un libro para este trimestre ¿Alguien ha leído "Romeo y Julieta"? Bien veo que no. Pues este será el trabajo para la evaluación, quiero un análisis al completo, un resumen sobre la trama, y una opinión personal que contengan los que para vosotros son los mejores momentos, mejores frases y los peores…
— ¡Profesora! —Hermione miró al chico que la llamaba— ¿Me da su número de teléfono?
La clase continuó más o menos en esa línea. Risas, pompas de chicle, más risas, salidas de tono por parte de los alumnos, aportaciones que nada o menos tenían que ver con el temario y una falta total de interés por la asignatura o los estudios en general.
...
...
Hermione entró en la mansión agotada. Había sido una mañana verdaderamente horrible, de las peores de su vida. Los alumnos no tenían la capacidad de hablar, sino de que se dedicaban a gritar más y más, levantarse de los pupitres sin permiso… Luego recibió una de Fleur, diciendo que las programaciones que le había dado estaban mal y que se le había olvidado hacer el inventario… Verdaderamente un infierno. El único momento en el que se sintió agusto fue cuando estuvo tomando café junto a Ginny Weasley y Luna Lovegood. Tuvieron una agradable conversación acerca de lo que solían hacer los fines de semana. Al igual que Hermione ellas tampoco estaban casadas ni tenían compromiso alguno por lo que tenían todo el tiempo del mundo para hacer lo que quisieran. Ginevra intentó convencer a Hermione para que conociera al que era el único de sus hermanos que no estaba casado, Ronald, el que acababa de salir de una dificultosa relación amorosa. Ron trabajaba como cantautor en "Le chat rouge" el club más famoso de París y donde se celebraría la fiesta de Cormac McLaggen. Su género musical eran las baladas trágicas, ya que cuando intentaba escribir una canción de amor con final feliz le era imposible realizarla, no le daba la imaginación para tanto.
Cuando hubo cerrado la puerta miró hacía los lados para comprobar si estaba sola o veía a Aimeé limpiando el polvo de las frías estatuas de bienvenida o si podía ver a Florián a través de los cristales de la puerta de la cocina. Pero todo indicaba que estaba sola.
"¡Bien!" Pensó.
Subió las escaleras de dos en dos. Iba a la biblioteca. No había nada que más ilusión le hiciera que ir a mirar libros y libros, perderse entre las letras y las palabras, perderse en su imaginación.
Pasó por delante del despacho de Draco que permanecía como siempre cerrado con llave, recorrió otro par de pasillos más hasta llegar a la sala donde Marie le indicó que se encontraba la magnífica biblioteca circular de los Malfoy. Según le había dicho su hermana, las estanterías eran altas y permanecían pegadas a la pared, y no había hueco que no estuviera ocupado por un libro. Era como un sueño hecho realidad.
Entró sin pensárselo dos segundos. Su cara mostraba felicidad, e incluso sobreexcitación, de lo que se arrepintió en cuanto estuvo dentro de la sala, la que era exactamente igual que como se la había descrito Marie.
Se sonrojó profundamente al ver a Draco Malfoy sentado en uno de los sofás de terciopelo azul. No sostenía ningún libro en las manos, sino que movía los pulgares con velocidad mandando mensajes por el móvil. Él levantó la vista y miró la notable expresión ruborizada de la castaña.
— ¿Ocurre algo?
— ¡No, no! Es que… Yo solo… No esperaba encontrarte aquí en este momento…— Dijo Hermione pasándose la mano por el cabello como solía hacer siempre que lo veía.
—No importa…—Él cerró su teléfono y se levantó colocándose la camisa—…Yo ya me iba, siento haberte hecho sentir molesta.
— ¡No, no! ¡Si te vas por mí no tienes porqué hacerlo! ¡Quédate! ¡En serio no me molesta!—Dijo la chica intentado disculparse, aunque en el fondo lo hacía solo por ser simpática, no por que la presencia de Draco verdaderamente no le molestase.
El rubio se sentó de nuevo y sacó su móvil otra vez. Hermione pasó varios minutos buscando un libro que le interesase, y al final, lo encontró. Draco la siguió con la mirada en todo momento. Al igual que le había pasado hace dos noches se descubría eclipsado en ella cada tres por cuatro; La miraba inconscientemente, sus ojos volaban hacía ella cuando menos lo esperaba. Tan pronto estaba mirando la pantallita de su teléfono como se clavaba en la melena castaña de Hermione, se estaba volviendo loco.
La chica notó como su cuñado la seguía con la mirada cuando se sentaba. Se sintió molesta, pero no dijo nada, pues no quería sacar la conversación de lo ocurrido ese mismo sábado y que tanto le había incomodado. Él la había tomado del cuello, y se lo había acariciado dulcemente, había sido demasiado dulce, tanto que había empalagado su gusto, fue demasiado cercano. Y luego Draco se había pegado a ella considerablemente, lo que tampoco le había agradado; Y ahora para colmo notaba como él clavaba sus ojos en ella mientras leía; la castaña lo miraba de reojo, él miraba el móvil y luego a ella, y así todo el rato, sentía su grisácea mirada como si la taladrasen el cráneo, era realmente muy desagradable.
— ¿Pasa algo?— Dijo ella al final atreviéndose.
— ¿Por qué me preguntas eso?— Respondió él con indiferencia.
Ella se armó de valor para decir lo que dijo.
—No me dejas de mirar. Todo el rato, y con el debido respeto me molesta, y mucho. Veo que me miras... Raro, y no solo hoy, desde el día que entré en tú mansión. De verdad si te molesta mi presencia solo tienes que decirlo y mi marcharé…
— ¿Es que un hombre tiene prohibido mirar a una mujer?— Hermione se ruborizó, era la primera vez que le hacían un comentario de ese tipo
—Yo no digo que no puedas hacerlo solo digo que…
—Me da igual que te moleste, yo podré mis ojos donde me apetezca ponerlos— Dijo él volviendo a fijar sus pupilas en el teléfono. Esta vez Hermione se sintió muy ofendida.
—A veces pareces un crío, Malfoy.
—Y ahora me llamas por mi apellido— Dijo él poniendo los ojos en blanco y sonriendo de lado.
—En serio de que vas. Te juro que no quería sacar el tema pero tu acercamiento del otro día me pareció de lo menos adecuado…
Esta vez fue Draco el sorprendido.
—No pasó nada, solo que…—Hermione se cruzó de brazos esperando la explicación—… ¡Soy francés! Los ingleses os sentís más intimidados por el acercamiento físico…
La castaña abrió la boca alucinada.
— ¡Me parece increíble que digas eso!
—Es la pura verdad.
— ¡No, no lo es!
— ¿Sabes? Cuando te enrabietas te pareces a mi hija Luccia. Una niña de malcriada de dieciséis años…
Hermione puso los ojos como platos.
—Enserio ¿Tú te oyes cuándo hablas? ¿En serio te escuchas? Por que yo creo, es más estoy convencida, de que no. ¡Serás un adulto pero te comportas como un crio!
El rubio soltó una carcajada de diversión que enfureció a Hermione.
— ¡Eres el tío más sumamente idiota que he conocido en años!— Gritó ella.
Draco se levantó y se puso a su lado, sentándose en el sofá donde estaba la castaña. La rodeó el cuello con su brazo y la atrajo hacía sí. Hermione intentó resistirse, pero el rubio era más fuerte que ella. Por un segundo creyó que iba a besarla, pero sin embargo solo se dirigió a su oído para decirle algo.
Los labios de él rozaron la oreja ella, y por unos momentos la chica se estremeció tanto que notó algo en el bajo vientre. El aroma masculino de él impregnó su nariz, y se quedó clavado en sus fosas nasales. La cercanía le molestaba, pero a la vez, le era irresistiblemente agradable. Como había pensado anteriormente, era como el algodón de azúcar, dulce, pero empalagoso hasta la saciedad, hasta el punto de cansarte y decir que no volverás a probarlo en tú vida, aunque luego, cuando vuelves a verlo eres incapaz de decir que no.
Así se sentía ella, las dos veces que ya él se le había acercado más de lo normal se había intentado resistir, pero luego se había sometido, se había dejado dominar, se había doblegado a pesar de lo que le decía su fuerza de voluntad.
—Ya que me llamas por el apellido, continuemos con las formalidades, Granger. Te aseguro que no tengo el más mínimo interés de mirarte, o acercarme a ti, y si has pensado en algún momento que he hecho algo de esto créeme, te equivocas…— Él tenía su propia lucha interna, sus ojos no podía evitar ver a Paris, pero su cerebro le decía que no podía, que tenía que resistirse a la tentación, no podía dejarse llevar por sus instintos.
Hermione le empujó después de oír estas palabras y seguidamente salió de la biblioteca lo antes posible. Ella lo había visto, no podían ser imaginaciones suyas, ella había visto como la miraba, había visto su mirada salvaje clavada en ella. No sabía si era porque le atraía, o porque miraba así a todas las mujeres, pero sabía lo que había visto, y él no podía decirle lo contrario…
Dentro de la biblioteca Draco reía aunque no porque su situación le divirtiera. Estaba comenzado a joderlo todo, sus planes de no acercarse a Hermione habían empezado mal, pero solo era el comienzo, si a partir de ahora conseguía resistirse a mirarla puede que las cosas cambiasen, aún podía arreglarlo todo, aunque si la castaña contaba algo a Marie puede que todo se fuese a la mierda.
"No puedes permitir que eso pase Draco" Se dijo a sí mismo. Pero no podía evitarlo. Cuando la miraba, veía a la mujer que había amado durante tiempo, la veía, era como una visión angelical, como un sueño. Pero, su otro lado, veía a la mujer que lo estaba torturando por dentro, la que estaba poniendo en peligro su misión, y por lo tanto, a él mismo y a sus hijos. Ella le hacía recordar todo lo malo, todo su pasado, lo que él era, un asesino con un oscuro pasado, un ser despiadado y con el alma destrozada. Solo quería destruirla, humillarla, solo quería que ella se sintiera tan sucia como le hacía sentirse a él.
"Pagarás por lo que me haces sentir Granger… Te juro que me vengaré por todo esto..."
...
Scorpius Malfoy se acercó al instituto. La mañana se le había hecho eterna. Había pasado el día dando vueltas por la ciudad, vagando como un vulgar perro callejero. Su padre le había dejado en la mañana a las puertas del colegio, pero en cuanto se hubo marchado se marchó, obvio, no podía entrar porque estaba expulsado.
Esperó a que Luccia saliera. Esta como siempre iba de la mano de su adorado Cormac que la miraba con cara de aburrimiento mientras ella hablaba, hablaba y hablaba, con aparente ilusión. Se despidieron con un profundo beso en los labios y seguidamente la chica se dirigió hacía su hermano.
— ¿Qué tal el día?
—Ha sido… Aburrido, muy aburrido…
— ¿Ves? Todo estaría mejor si dejaras de pelearte con Cormac día si y día también…
Ambos chicos se pusieron camino a casa. Solían caminar solos hasta la mitad —Lo máximo que Draco les permitía— Luego Aimeé les acompañaba hasta la mansión.
—Algún día me agradecerás. Y espero que él día que pase eso te des cuenta de lo idiota que estás siendo al querer a un chico como ese cerdo asqueroso…
— ¡No lo insultes Scorp!
—Lo insultaré si me da la gana Lu. Es un auténtico idiota. Y te hará daño, no lo dudes…
— ¿Por qué eres siempre tan pesimista? El me quiere…— Dijo la chica casi en un susurro.
—No soy pesimista ¿Vale? Solo realista. Todos lo vemos, Hannah opina lo mismo que yo, me lo dijo el otro día… Y Lavender…
—Ignora todo lo que Lavender te cuente sobre Cormac y yo, ella solo está celosa, quiere todo lo que yo tengo. Es una zorra…
— ¿Si te cae tan mal por qué la tienes en tu grupo?
Luccia empezó a reír.
— ¡Hermano! ¿Cuándo aprenderás? Ten a los amigos cerca, y al enemigo… ¡Aún más!
Scorpius miró a su hermana sorprendido.
—Nunca entenderé a las chicas— Dijo negando con la cabeza.
—Sé que no lo harás. Ninguno lo hacéis…— Dijo la chica riendo—…Por cierto, cambiando de tema ¿A qué no adivinas con quien voy a pasar la tarde en un par de días en el café "París"?— Scorpius calló y miró a su hermana esperando a que continuase—… ¡Con William! ¡Va ser maravilloso! ¡Fantástico! ¡Will, yo y la torre Eiffel!
—No lo dudo…—Se burló en rubio con su sonrisa burlona en la cara—… ¿Y cómo has conseguido una cita con él?
— ¡Obviamente no le dije que iba a ser una cita! Aunque yo lo considere así. Le puse la escusa de que no entendía mis deberes de física, y que, como papá tiene turno de tarde, no podía ayudarme, y claro estaba, quería a alguien tan inteligente como él para ayudarme…
—Pelota.
— ¡Oh cállate!— Dijo ella dándole un codazo con diversión—…Mira, allí está Aimeé.
...
Marie recogió a Hermione esa misma tarde en su coche. La castaña se alegraba ahora más que ningún día de abandonar la mansión. Como ahora se iba a vivir a su nuevo piso no tendría porqué ver más a Draco, ni a Aimeé, ni a sus hijos; Las cosas se volverían muy sencillas, ella podría hacer una vida totalmente normal, se levantaría por las mañanas, iría al trabajo (a su tortuoso trabajo), volvería, llamaría a Ginny, charlaría un rato con su hermana, conversaría con Harry, luego a la cama y vuelta a empezar. Puede que sonara aburrido pero era lo que tenía claro que iba a hacer, y no le disgustaba lo más mínimo, es más, la idea de no tener que ver a Draco le hacía casi querer dar saltos de alegría.
Había decidido no contar nada a Marie acerca de lo sucedido entre ellos. No hablaría de sus miradas salvajes, ni de acercamientos claramente excesivos. No le contaría nada. Era mucho mejor así. Si en verdad Draco era un hombre que se acercaba a cualquier mujer prefería que su hermana se diera cuenta por si misma antes que por ella.
Su casa estaba en una zona bastante alejada de la casa Malfoy, ella viviría en una zona más céntrica. Aunque menos elegante, su barrio era mucho más vivo que el de Marie, la gente parecía más jovial, más viva; Las terrazas de los bares y restaurantes estaban llenos de parejas que, carta en mano pedían el menú del día o simplemente degustaban algún capricho francés. Era la primera vez, en días que llevaba viviendo allí, que veía el auténtico romanticismo de París, ahora entendía porqué le llamaba "la ciudad del amor" porque su ambiente era magnífico, realmente le gustaba, era muy diferente su estresante y siempre despierto Londres.
Aparcaron el coche frente a un portal con una puerta de barrotes negros.
—Bien, aquí es— Dijo Marie mientras abría la puerta y salía al exterior—…¿Qué te parece la zona? Romántica ¿Verdad?
—Es estupenda— Respondió Hermione con una sonrisa en la cara.
—Te dije que te gustaría.
Hermione salió del coche y respiró profundamente, hasta el aroma era fabuloso, verdaderamente le hacía sentirse viva.
—Ayúdame con las maletas, tenemos que subirlas hasta el ático…—Pidió Marie y la castaña dejó su pequeño trance y se dispuso a ayudar a su hermana.
El ático era verdaderamente luminoso. La temperatura era increíblemente buena debido a la luz del sol que dominaba las ventanas casi todas las horas de sol, desde la mañana hasta la noche. Era pequeño, pero a ella le encantaba. El salón poseía un simple sofá gris frente a una mesita de café enfrente del mueble de madera donde estaba puesta la televisión. La ventana que iluminaba esa habitación era un pequeño balcón con lo que Marie bautizó como una de las mejores vistas de París; Se podía ver el río y por supuesto la torre Eiffel, a la perfección, no había edificio por delante más alto que en el que se encontraban, era maravilloso.
La habitación de Hermione miraba hacía el mismo lugar que el salón, solo que esta era mucho más pequeña, y solo tenía una cama de edredón azul verdoso, con una alfombra blanca y peluda, y un armario empotrado donde la castaña puso toda su ropa. La cocina era especialmente pequeña, lo que molestó Granger ya que no podría invitar a nadie a comer, solo como mucho a tomar el té de la tarde o un café antes de salir por ahí a dar una vuelta. El baño era bastante grande en proporción a lo que era la cocina, esto agradó mucho a Marie, la que desde siempre había dicho, que si alguna vez tenía casa propia, quería un baño del tamaño del salón (Algo que nunca nadie llegó a comprender).
Cuando terminaron de ordenarlo y limpiarlo todo, Marie se marchó dejando sola a su hermana. Como aún era pronto para irse a dormir aunque ya fuera de noche, Hermione decidió tomarse un té que le abriera los sentidos. Verdaderamente adoraba esa bebida, no sabía si era por la razón de ser inglesa que le gustaba tanto, o simplemente era porque sí.
Pasó el resto de las horas viendo la tele, pasando de canal en canal buscando algún programa que le interesara, pero no encontró lo que buscaba. ¿Por qué las series buenas no empiezan antes de las diez?
Se sorprendió cuando, al tocar las nueve y media de la noche alguien llamó a su puerta.
La chica se levantó del sofá y se ajustó su bata azul clarito, tomó el pomo y lo giró. Ante ella un hombre de pelo castaño oscuro, piel blanca y ojos azules cielo le sonreía angelicalmente, era verdaderamente muy guapo…
— ¿Si?— Dijo Hermione esperando alguna acción por parte de él.
—Siento interrumpirla de verdad. Solo venía a presentarme, vivo en el ático C, soy su vecino. Me dijeron que alguien nuevo se había mudado a mudado al B y decidí venir a saludar…—Dijo mientras extendía la mano. Hermione sonrió con agrado, realmente era una persona encantadora.
—Oh muchas gracias, no lo esperaba la verdad, me siento alagada. Soy Hermione Granger— Ambos se dieron un apretón.
—Encantado. Mi nombre es Theodore Nott…
—Un placer…— Dijo ella. Al final se soltaron pero el chico la miró con extrañeza.
— ¿Ocurre algo?— Preguntó Hermione extrañada.
— ¡No, no! Es que… Tu cara me resultaba extrañamente familiar… Será solo una confusión…— Dijo él riendo.
— ¡Oh, no tiene la menor importancia!
—Lo siento de verdad. Pero se parece a alguien… No sé a quien, no logro recordar… Bueno déjelo… Es una simple bobada. No tiene la menor importancia…
¡Nos vemos en Jueves con una nueva actu! ¿Dejan reviews?
