Voy a ser muy breve con la bienvenida de hoy. Como siempre muchas gracias a todas/os por sus reviews, sus favs, sus follows y demás. Soy tan breve porque hoy he tenido un día horrible y agotador.

Dejó el capitulo y me voy a la cama, lo siento si encontráis algún error no he tenido tiempo de corregirlo, (en realidad creo que este lo corregí ya hace tiempo pero bueno...) Aún así en el caso de que haya alguno será mínimo. Es un capitulo de transición como yo lo llamo, vamos que es tranquilito.

No he tenido nada, pero nada de tiempo para contestar los reviews seguramente lo haré mañana (por hoy definitivamente no puedo más) Pero los he leido y como siempre GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

Un beso muy fuerte y... DENTRO CAP!


VI. Los diamantes mejores que los hombres.

Los dos días siguientes fueron agotadores para Hermione. Los alumnos hacía de todo excepto atender en clase y portarse como es debido. Gritaban, hablaban, se levantaban e incluso una vez la castaña recibió un golpe de una bola de papel; Afortunadamente podía relajarse en los recreos y descansos con Ginny, ambas solían salir del recinto a pasear, charlar e intercambiar opiniones. La pelirroja se encargaba de poner al día a Hermione de todo cotilleo o rumor del instituto.

Ese día el sol brillaba tanto como los anteriores, y el buen ambiente de la combinación buen tiempo y turistas se dejaba notar.

Ambas chicas se sentaron en un banco de una calle peatonal, justo en frente de unos restaurantes.

Ginny se retiró el pelo de la cara cuando una ráfaga de aire caliente la molestó. Se colocó sus gafas de sol y comenzó la conversación.

—Hermione, me has hablado poco estos días de tú novio… Harry ¿Verdad? ¿Era ese su nombre? ¡Cuéntame de él!— Ginny podía llegar a ser muy cotilla. Pero Hermione había aprendido que por alguna razón le caía bien a la pelirroja, por lo que no había peligro de que ella le contara nada.

—Bueno pues… Harry es moreno, de ojos verdes…

— ¡Qué exótico!

—…Es ingeniero en Londres. Nos conocemos desde los once años, siempre hemos sido muy amigos, nos conocemos bien. Discutimos poco, la verdad es que es una relación pacífica…—Dijo Hermione mientras se miraba las manos—… Harry es una gran persona, si no lo fuera ¿Crees que yo estaría aquí contigo? Cualquier novio habría tenido una buena bronca con su chica si esta se quisiera ir del país.

—Suena a chico majo.

—Lo es. Verdaderamente es una gran persona.

—Algún día yo también conseguiré a un chico como él.

— ¿Por qué? ¿Tú no tienes novio?— Dijo Hermione con curiosidad.

— ¡Qué va! ¡Soy una desgraciada en el amor, lo creas o no! ¡Pero me da igual! No sufro por ello…— Respondió la pelirroja de un modo desenfadado.

—La verdad es que nadie lo diría…—Ginny miró a su amiga con interrogación—…Los digo porque eres muy guapa, e increíblemente extrovertida. Todos los alumnos te adoran, eres buena en tú trabajo…

—Haber, me explico. No es que tenga mala suerte es que aprendí a vivir la vida. ¡Sin compromisos! Busco hombres que tienen el sabor, pero no la continuidad. No sé si me entiendes… Mis relaciones apenas pasan del fin de semana. No es que sea un fresca, simplemente, es que no consigo el hombre que busco…

—Entiendo. Osea que tú buscas, pero no encuentras chico que te…

—…No encuentro chico de quien enamorarme… Aunque no me importaría enamorarme de uno de esos dos…— Dijo Ginny. Hermione se giró con diversión, y casi se le cae el mundo encima. Draco Malfoy caminaba con elegancia junto a su amigo William Dawson.

Ambos entraron en una boulangerie.

— ¡No me digas que no estaban buenísimos!

Hermione se encogió de hombros, Draco le caía lo suficientemente mal como para que a penas le pareciera atractivo.

— ¡Increíble! ¡Eran dos dioses! ¡Dos dioses! ¿Y tú te encojes de hombros? ¡Estás loca!

—Si conocieras… Hablo del rubio, no del moreno al que no conozco lo suficiente. Si le conocieras no te gustaría tanto…

— ¡Ah! ¡Los conoces y no me los has presentado!— Dijo Ginny al borde de la histeria. A Hermione le entraron ganas de reír.

— ¡Claro que los conozco! ¡El rubio es Draco Malfoy, el novio de mi hermana! El otro es su amigo William Dawson…

— ¡Tú hermana está con Malfoy!

—Eh… Si…

— ¡Mon Dieu! ¡Menuda coincidencia! La hermana de Fleur, Clemence estuvo tres años casada con él, y por lo que contaba él era muy…

— ¿Estúpido? ¿Egocéntrico?

—Misterioso, amable, jodidamente sexy y un amante increíble… A parte de buena persona. Decía que va de tipo duro, que es como si tuviera un caparazón, pero que cuando lo rompes tiene un gran corazón que pocas personas han visto…— Hermione puso cara de sorpresa.

—Me preguntó cuantos cabezazos dio Clemence al "caparazón" de Draco para que se rompiera— Dijo la chica con ironía—…¿Por qué se separaron?

—Al parecer Draco es un tipo un tanto raro. Según Clemence se iba de la mansión casi todas las noches y cuando volvía no daba explicación de nada un tipo extraño. Pero ahora que lo he visto te juro que no perdería a un hombre como ese.

—Es un idiota— Repitió Hermione siendo cabezota.

— ¿Hasta que punto le conoces?— Preguntó Ginny.

—Lo suficiente como para saber que es supremamente estúpido y egocéntrico— Respondió la castaña con avidez.

— ¿Y qué me dices de su amigo William? Está muy bueno…

—Es guapo…—Ginny miró a Hermione con los ojos muy abiertos—…Vale, es muy guapo. Y Marie dice que es muy amable, simpático…

— ¡Bueno, bueno, bueno! ¡Vayamos al grano! ¿Tiene dinero?

Hermione miró a Ginny con una media sonrisa.

—Tú vas a lo que vas ¿No?

—Créeme, cuando te rompen el corazón aprendes una cosa ¡Los diamantes son mejores que los hombres! ¡Y los zapatos son mejores que el sexo!

Granger rio con diversión, pero en ese momento Draco y Will salieron de la boulangerie e interrumpió sus risas.

Vio como el rubio empezaba a caminar con una bolsa de dulces que seguramente serían para sus hijos.

De repente una mano tiró de ella con fuerza.

— ¡Vamos no me hagas perder la ocasión!— Gritó Ginny.

—Pero ¿Qué quieres que haga?

— ¡Saludarlos por supuesto! ¡Una no se encuentra con dos hombres así todos los días!

—Pero…

— ¡Nada de peros! ¡Andando!

La pelirroja la empujó para que caminara y la chica empezó a andar. En el fondo no sabía muy bien lo que estaba haciendo, no se imaginaba lo estúpida que se iba a sentir cuando saludara a Draco y Will. Al final lo hizo. No supo si se avergonzó más de la sonrisa de la cara de Ginny o de la cara de extrañez que se les quedó a los dos hombres al verla.

— ¿No tienes clase Granger?— Dijo Draco con seriedad. A Hermione le sorprendió lo seco que podía ser Draco a veces.

—Si, pero estamos en el recreo y estoy dando una vuelta con ella…— Respondió la chica señalando a Ginny. Se sentía un tanto ruborizada. Se marchó de la mansión sin despedirse de nadie, y su último encuentro con Draco había sido de todo menos agradable. El momento fue un tanto tenso y William pudo apreciar la situación, Ginny no…

— ¡Fantástico! ¡Es un placer! ¡Ginny Weasley! —Dijo ella a voz en grito. Extendió la mano y los hombres se la dieron algo extrañados.

—Bueno nosotros ya nos vamos— Dijo Draco ignorando a Ginny. Este agarró a Will por la manga e intentó girarle pero no lo consiguió.

—Esto… Hermione ¿Verdad?— Expresó William para sorpresa de todos los presentes, sobre todo de la chica.

—Eh… Si.

—Mira a Draco le daba corte decírtelo, por eso que lo hago yo. Como vuestra relación no empezó con buen pie, le gustaría invitarte a cenar y… hablar, aclarar diferencias… Etcétera, etcétera, etcétera…— Dijo William de carrerilla.

Draco puso cara de vinagre. Ginny sonrió de oreja a oreja. Y Hermione se puso blanca como la nieve.

—Bueno, ¿Qué dices? ¿Te parece bien cenar en "Bijou" el viernes a las nueve?—Dijo Will ignorando las reacciones de los demás.

Hermione calló, estaba alucinando tanto que no tenía palabras. Draco por su parte tenía cara de histérico, como si tuviera ganas de meter la cabeza de Will en un contenedor y cerrar la tapa varias veces.

—Esto… Yo…

— ¡Por supuesto! ¡Allí estará!— Dijo Ginny con alegría. William sonrió.

—Genial entonces— Sonrió Will angelicalmente. Ambas parejas se giraron. Hermione y Ginny pusieron rumbo de vuelta al colegio, mientras que William y Draco continuaron de compras.

— ¡Qué mierdas ha sido todo eso!— Gritó Draco.

— ¿No lo sabes aún? Una artimaña mía para que te perdones con Granger. Después de lo que me has contado que pasó el otro día más te vale que lo arregles pronto. ¡Imagínate que le cuenta algo a Marie!

— ¿Algo de qué? No pasó nada…

—Pero ella se sintió incómoda. Hazme caso, habla con ella, aparte te sentará bien, lo necesitas…

—No necesito tu ayuda Dawson.

—Lo sé, lo sé...—Dijo el moreno poniendo los ojos en blanco—… Aún así me harás caso. Te vendrá bien una charla, conoceros, trabar una amistad…

— ¡Ya claro ni que yo no tuviera mejores cosas que hacer que tener una amistad con la hermana de la que ni siquiera es mi novia!

—Marie sí es tu novia…

—No, no lo es. Es mi novia ficticia. Este noviazgo no forma más que un plan creado por Riddle que…

—Si, si… Ya me sé la historia...—Dijo Will con cansancio—…Pero Hermione no tiene nada que ver con Tom, es una chica normal, sencilla que a aparecido aquí y a ahora. Y que para tu desgracia es idéntica a Paris…

—No son idénticas Paris tenía…

—…Si. Los ojos verdes. Según lo que me cuentas no puedes evitar mirarla y sentir. Lo comprendo, es como ver a la persona que más amaste delante de ti. Solo quiero que comprendas que ella no es Paris…

— ¡Eso lo sé estupendamente! Hermione es un criaja estúpida que lo único que sabe hacer es complicarme la vida…

—Tú sabes bien que es mucho más que eso…—Dijo Will mientras agarraba a Draco y le obligaba a dejar de caminar—…Tío. Necesito hablar seriamente contigo… El único resentimiento que tienes con Hermione es que te hace ver todo lo que eres, y todo lo que has hecho, pues verla a ella, es ver a Paris, y ver a Paris… Es ver todo en lo que te has equivocado y lamentablemente, en lo que te has convertido. Hermione tiene todo lo que tú no tienes: Tiempo, juventud y la oportunidad de no joderlo todo, algo que tú si que hiciste…

Draco bajó la mirada.

—Draco… No es ella. Debes resistir la tentación. Y aunque digas que sabes que no es ella, cuando la miras no puedes evitar verla, desearla… Evítalo… ¿Lo harás?

—Intentaré hacerlo, pero ya te he dicho que no necesito ayuda…

...

...

Cormac McLaggen se abrochó los pantalones mientras observaba como Lavender se vestía.

—Ha estado bien. ¿No crees?

Ella se giró y lo miró.

—Ha sido fantástico…— Seguidamente la chica empezó a atar su zapatillas sin mirar a Cormac.

— ¿Paso algo? Te veo rara.

La chica levantó la mirada, seguidamente cuando hubo terminado de atarse se puso de pie, y se cruzó de brazos.

— ¿Tú que crees?— Cormac se encogió de brazos.

— ¿Estás enfadada?

— ¡Pues claro que estoy enfada! ¡Qué cosas tienes! ¡Estoy enfadada! ¡Cansada! ¡Y aburrida!—McLaggen frunció el ceño—… ¡Ahora dime que no sabes porque! ¡Estoy cansada de estar contigo a escondidas! ¡Estoy enfadada porque estoy en el tercer puesto de la popularidad del instituto por tu culpa! ¡Si cortaras con Luccia yo sería la reina y ella mi plebeya! ¡No quiero estar debajo de ella! ¡No quiero! ¡Quiero destruirla! ¡Estoy harta de que ella y la idiota de Hannah Abbot me estén pisando constantemente! ¡Estoy aburrida de tener que levantarme del sitio cada vez que Scorpius Malfoy se acerca a charlar con su hermana! ¿Quieres que siga!—Gritó histérica y con lágrimas de envidia en sus ojos.

—Esta bien, esta bien…—Calmó Cormac—…Cariño, sabes que ese día llegará, pero actualmente todo está mejor así, ¿Quieres destruir a Luccia Malfoy? ¡Yo lo haré por ti! ¡Y me llevaré a su hermano de por medio! El día de mi fiesta me acostaré con ella… Y luego, simplemente la rechazaré… Esto herirá tanto a su hermano como si se lo hubieran hecho a él…

Y para ti será tan simple como esperar sentada, princesa… Tan simple como eso…

—No soy una princesa… Soy solo la vulgar amante del rey…

—Eres Ana y yo soy Enrique. Tú eres la doncella que llegó a ser la reina de Inglaterra…

— Me comparas con Lady Bolena. Eso es algo que debo agradecer…

—Ana no tuvo que mover un dedo para que Enrique moviera un reino entero para poder estar con ella libremente, y te juro que yo haré lo mismo. Nos desharemos de Luccia, su papel es ser Catalina. O mira aún mejor, ella es Jackie Kennedy y tú, Marilyn…—Dijo él mientras le cogía de la mano—… ¿Confías en mí?

Lavender levantó la mirada.

—Por supuesto…

...

...

Luccia pidió un descafeinado con helado de nata y William una copa de vino. El café "París" era uno de los lugares más agradables de la ciudad no solo por sus tartas y chocolates sino también por las vistas de su terraza trasera que estaba muy cerca de la torre insignia de Francia.

El sol de la tarde brillaba ardientemente. Los camareros iban y venían con magdalenas y dulces de mesa en mesa.

—Bueno cuéntame tus dudas, espero poder ayudarte con la física…

—Estoy segura de ello— Dijo la rubia con una sonrisa en la cara.

—Pero antes… Cuéntame ¿Cómo está tu padre? Le he encontrado raro estos días…

— ¡Tú también lo has notado! Es verdad está raro, pero muy raro. Está constantemente cerrado en su estudio, se acuesta pronto y se levanta a las seis de la mañana… A Aimeé se la ve preocupada por él. Marie es tan estúpida que ni siquiera se ha dado cuenta…

— ¿Tan estúpida es?— Dijo el moreno algo incrédulo mientras bebía de su copa.

—Bueno… En realidad no es tan estúpida, en realidad es muy inteligente, pero me cae mal y con eso me basta como para que me parezca estúpida…

—Un buen razonamiento…

—Gracias…—Luccia cogió la nata de su café con una cucharilla y la chupó lentamente mirando a Will—... ¿Y tú por qué le notas raro?— Dijo mientras se acomodaba en la silla.

—Mmm… No lo sé la verdad…—Mintió. En realidad solo había preguntado eso a Luccia para ver si Draco era capaz de contener sus sentimientos de lástima con sus hijos—…Es solo que le encuentro raro. Cambiando de tema, desde que volví no he podido pasar nada de tiempo ni contigo ni con Scorp, cuéntame, ¿Cómo estáis? ¿Scorpius tiene novia? ¿Tú tienes novio…?—Dijo con una sonrisa

Luccia le correspondió con la misma acción.

—Yo si que tengo novio, Cormac McLaggen, es un chico fantástico, guapísimo, listo... Es sencillamente fabuloso, tiene todo lo que cualquier chica pudiera desear…

—Te veo contenta con él.

—Si la verdad pero…—Dijo cambiando su tono a uno más serio mientras jugaba con la cucharilla y el café—…A veces es algo… No sé no es muy agradable conmigo…

— ¿A qué te refieres?— Preguntó Will interesado.

—Simplemente a veces dudo si él me quiere o no. Cormac es muy guapo y tiene mucha vida social, salé por ahí todos los fines de semana y muchos dicen que está con chicas a mis espaldas y yo no sé si… Creerlo.

— ¿Lo has hablado con él?— El moreno se cruzó de brazos

—Una infinidad de veces, e insiste en que es mentira pero llegado a un punto… Creo que es mi culpa. ¡No sé! ¡Yo apenas salgo! Es más ¡Prácticamente no salgo nunca! ¡Mi padre no nos deja! ¡Yo no puedo mantener mi vida social así Will! Además Cormac siempre me dice que soy muy insegura y que sus amigos se ríen de él por estar con una chica que no se deja tocar ni un poquito, yo…—La chica se arrepintió de sus propias palabras y se ruborizó por haberle contado todo esto a un hombre que encima era amigo de su padre—…Lo siento, no debería haberte contado todo esto…

—No, no, no. No importa. Puedes contarme lo que quieras de verdad…

— ¡No le cuentes nada de esto a mi padre por favor!— Suplicó.

—Tranquila. Sé guardar un secreto…—Él agarró de las manos a la joven Malfoy. Estas estaban frías y se las calentó con la tibiez de su piel. Al cabo de unos minutos todo el rubor y la tristeza de Luccia desapareció. Él era así, fácilmente conseguía que las personas se sintieran mejor; Y Luccia lo sabía, en su corta vida había aprendido que William era sin duda alguna el hombre más increíble que había conocido, después de su padre, al que admiraba por encima de todas las cosas, ya que, aún teniendo sus diferencias Luccia y Scorp sabían que era capaz de hacer cualquier cosa por ellos… Y eso, era algo admirable.

— ¿Te encuentras mejor?— Preguntó él mirándola con ojos comprensivos.

—Si, gracias— Ambos se soltaron y Luccia sonrió a Dawson—…Y bueno, Scorpius está soltero, totalmente soltero…

—Me extraña, está cuadrado el tío.

—Si…—Rio—…Pero espera a la chica perfecta. Es un chico poco corriente, le quiero tanto. Ojala todos fueran como él…

—La verdad es que es un gran ejemplo para muchos. Bueno saca el libro no nos demoremos más, te ayudaré en lo que quieras…—Ambos pasaron la mayor parte de la tarde juntos.

...

...

Draco Malfoy salió cansado del trabajo esa noche. Tomó su abrigo gris y su maletín y salió por la puerta blanca de su despacho. Se despidió de su secretaria y esta le lanzó una mirada felina, a la que Draco se limitó a sonreír sensualmente.

Salió fuera del edificio. La oscuridad lo bañaba todo y para su sorpresa hacía frío. Era el primer día desde hacía tiempo que el aire congelaba los huesos.

Para su lamento, trabajaba en una de las zonas más feas de París a pesar de estar rodeado de jardines. Casi prefería la mansión Riddle al lugar donde iba a trabajar como "persona normal".

Se dirigió al aparcamiento, Marie estaría esperándole en el coche.

Entre tantas filas de coches apenas podía distinguir el suyo, gris metalizado. El parking estaba desierto, no se veía un alma, el ambiente era frío y congelador no solo físicamente, sino mentalmente, cualquiera habría sentido miedo, pero Draco era indiferente a esa sensación hasta límites inconcebibles. Como tantos otros sentimientos, ese era uno de tantos, que hacía tiempo que era incapaz de sentir. La única cosa que le infundía terror desde hacía tiempo era el que le ocurriera algo a sus hijos…

Al fin después de buscar durante cinco minutos, encontró el coche. Marie estaba dentro con un jersey de lana, que le quedaba enorme, puesto. La chica abrió la puerta.

—Hace frío eh…—Dijo ella mientras Draco se subía en el lado del copiloto y se ponía el cinturón de seguridad—… ¿Cómo se te ha dado el día?

Draco se limitó a sonreírla levemente. Marie captó el mensaje al instante. Para Draco sonreír era un gesto de debilidad, algo que no hacía mucho, por lo que entendió que estaba muy cansado.

—Había planeado algo especial para esta noche, pero veo que no estás de humor…

—Estoy cansado, nada más. ¿Qué quieres hacer?— Preguntó con el tono más amable que le fue posible.

—Había pensado en salir por ahí. Últimamente no pasamos mucho tiempo juntos…—La voz de la chica se fue apagando tímidamente hasta que al final se soltó—…Draco, sinceramente ¿Te ocurre algo? ¿Estás enfadado? ¿O simplemente es que no van las cosas entre nosotros dos como esperabas?

Draco apoyó la cabeza sobre el asiento del coche y resopló.

—No es eso. Marie tienes que comprender que soy un hombre ocupado, tengo hijos trabajo… Una familia. Entiendo perfectamente que no te des cuenta, eres joven, y no tienes tantas ataduras como yo, me gustaría tener todo el tiempo para poder dedicártelo a ti, pero desgraciadamente no lo tengo…

Marie esbozó una pequeña sonrisa. Era verdad, ella no le entendía. No sabía lo que era tener una familia, ni tener hijos ni nada de eso… Algún día lo entendería pero no en ese momento.

Draco se dio cuenta de que la había convencido y se preguntó a si mismo como podía Marie llegar a ser tan estúpida y tragarse lo de "que tenían una relación". A él casi le daba más pena que risa. En su opinión a esa chica solo le podían pasar dos cosas: Uno, que no se tragase la relación pero que estuviese con él por las facilidades económicas y sociales que traía estar con Malfoy, o dos, que realmente fuera estúpida y no se diera cuenta de nada.

El rubio se acercó a su novia y la besó el cuello apasionadamente. La chica cerró los ojos y simplemente se dejó besar durante un rato, en el que Draco la tocó y besó mientras removía su melena castaña incansablemente. Marie respiraba de un modo entrecortado y se mordía el labio inferior. Draco siempre conseguía esas reacciones en ella, siempre conseguía hacerla callar con un simple beso loco y desenfrenado que le removía el cerebro y le hacía dejar de pensar.

Esa noche había decido hablar en serio con Malfoy, acerca de su comportamiento en los últimos días, pero como hacía siempre, el rubio, se había salido con la suya…

¿Draco? ¿Draco? ¿Eres tú?— La voz de mujer venía desde el fondo del pasillo.

Al oírla el rubio se sintió sucio, asqueroso… ¿Cómo podía el ser más puro e increíble del mundo amarlo como lo hacía? Es más, ¿Cómo podía él siendo lo que era, habiéndose convertido en un asesino amarla como lo hacía? Se daba asco a sí mismo, su olor, su aspecto, todo… Verdaderamente sentía como si le hubieran arrancado un trozo de alma con cada una de las personas a las que había matado…

Podía ver sus caras, podía verlas. Podía sentir su miedo el momento en el que él, Draco Malfoy había apretado el gatillo y había visto como desaparecía la luz en sus ojos… Realmente su alma ahora estaba manchada con sangre, estaba sucia. ¿Cómo criaría a sus hijos recién nacidos con ese remordimiento de conciencia? No se veía capaz de hacerlo…

En el fondo de su corazón se decía a sí mismo que él no tenía la culpa. Estaba en plena misión para Riddle y ellos le habían descubierto. No era el primero ni él último en hacerlo. Es más, sus amigos lo había hecho más veces que él. Blaise se vio obligado a hacerlo en una ocasión, al igual que Pansy…

Intentó no pensar en lo que les pasó a Will y a Astoria la primera vez que mataron, a ellos si que les afectó realmente, hasta tal punto de ir a ver a Bellatrix Lestrage la tía de Draco todos los días por ansiedad. Esos dos si que perdieron la olla por la sangre, hasta tal punto que Riddle les asignaba solo misiones específicas por su ansiedad continua de adrenalina…

No, a él no le pasaría lo mismo que a sus amigos. Él era fuerte, y tenía una familia. Debía hacerlo por ellos, por su pequeña Luccia, por Scorp, y por supuesto por Paris… Él no se volvería un loco sicópata como sus amigos… Él conseguiría hacer una vida normal… Pero solo haría si conseguía sacarlos a todos lejos de allí, donde nunca pudieran encontrarlos…

Si, soy yo…— Dijo él como si a penas le salieran las palabras de la garganta.

Tragó saliva y esperó a que la castaña se acercase y viera por si misma su lamentable aspecto. Oyó como se acercaban sus pasos y cada uno de ellos era un peso horrible en sus oídos.

Ella lo miró y se quedó asombrada. Abrió la boca como intentado decir algo que no salía.

Dios mío…—Dijo tapándose la boca ambas manos—…Draco ¿Qué ha…? Dios… Estás… Cubierto de sangre… ¿Qué ha…?

No importa…—Respondió él ansioso agarrándola por los brazos—…Mira a ocurrido algo terrible en lo que estoy involucrado. Pero no pasa nada, no debes asustarte… Solo coge dinero, llama a alguien ¡A quién sea! Y consigue un billete de avión al país más lejano que encuentres. Yo haré las maletas y meteré a los niños en el coche…

¡Draco no puedes venir así y decime que…!

—…Te quiero…— Entonces la agarró de la cintura y la besó apasionadamente, como si fuera la última vez que fuera a hacerlo. Ese beso le reconfortó, le dio fuerzas, para seguir, para continuar viviendo, para mover una ficha más, pasar de página y continuar mirando el futuro. Al fina la soltó—… ¿Confías en mí?

Ella parecía haberse calmado. Y definitivamente esa era una pregunta tonta… Ella le confiaría su vida…

Por supuesto…

Entonces por favor, haz lo que te digo. Yo haré todo…

Llamaré por teléfono para conseguir el billete. Voy arrancando el coche…


Y aquí os dejo el último capitulo de la semana. He actualizado de casualidad porque no he tenido tiempo para nada hoy, estoy cansadísima. Pero al final he dicho: Venga hago un esfuercito aunque esté matada jaja.

Bueno buen finde a todos/as pasadlo genial sed felices y demás jaja.

¡Dejen review please! No cuesta nada ;)

Mónica.