De nuevo muchísimas gracias a todas, y aquí os dejo el primer capitulo de la semana. Intentaré responder vuestros comentarios esta tarde, lo siento si me retraso con las respuestas, es que estoy ocupadísima con los exámenes y no tengo a penas tiempo de conectarme a internet.
DENTRO CAP!
No mates al chico en la primera cita.
Luccia salió al patio del instituto con su habitual grupo de subordinadas tras ella. Se dirigió al banco de siempre, donde estaban sentadas Lavender, Hannah y otras chicas.
—Lavender levanta…—Dijo ordenando. Para su sorpresa la rubia le lanzó una mirada asesina, acuchillada. Era extraño, Brown siempre había sido la más débil del grupo, le gustaba esconderse detrás de Luccia y Hannah para así sentirse protegida y desde hacía un mes la chica las trataba como si supiera cosas que ellas no sabían, como si estuviera a punto de ocurrir algo que ellas ignoraban.
Al final se levantó y Lu se sentó.
—He estado repasando los expedientes de las chicas de primer curso y creo que servirán…— Dijo sacando una carpeta de su bolso de cuero negro.
— ¿Para qué?— Preguntó Hannah.
—Algún día acabaremos el instituto, y alguien tendrá que quedarse con el trono cuando yo no esté…
—O cuando otra no esté…—Dijo Lavender por lo bajo, pero eso no impidió que las demás chicas lo oyeran y se miraran entre ellas. En un principio todas pensaron que Luccia no se había dado cuenta, pero seguidamente cerró la carpeta y miró fulminantemente a Brown.
— ¿A qué te refieres?
Lavender esbozó una sonrisa falsa y forzada que endureció su rostro.
—Lu… ¿De verdad crees que te durará el puesto eternamente? Aún te quedan tres años de instituto, y en tres años pueden pasar muchas cosas…—Luccia no dijo nada, sino que se limitó a mirar a la otra rubia esperando a que continuase—...Puede que llegue una chica que ascienda socialmente como la espuma. O puede que tu hermano Scorpius empiece a salir con alguien popular y se conviertan en el rey y la reina. O también puede que una de nosotras de quite el puesto…—Brown se cruzó de brazos y miró a Luccia con una sonrisa torcida esperando su reacción. La Malfoy se levantó y se acercó a Lavender lenta y desafiante.
— ¿Acaso eres tan idiota cómo para pensar que una estúpida como tú me quitaría el puesto de reina?
— ¡No te hablo de mí cariño! Te hablo de cualquiera. Te aseguro que muchas de las que se sientan contigo en tu banco te destruirían si tuvieran la ocasión, todas queremos tú puesto, por lo que cúbrete las espaldas Malfoy…
— ¿Me estás amenazando?— Dijo la rubia acercándose aún más.
—En absoluto. Te estoy advirtiendo, nada más…— Expresó Brown bajando el tono y poniendo voz de inocente.
El timbre sonó, y con él Lavender se giró y dejó a Luccia sola con sus pensamientos.
— ¿Qué ocurre?— Preguntó Hannah a Lu.
La rubia observó como Lavender se alejaba, entraba al edificio por la puerta de cristal y se dirigía a clase.
—Creo que tenemos que vigilar a Brown de cerca, Hannah. Está tramando algo, y me huele a problemas…
...
...
Draco se encontraba trabajando sumido en sus pensamientos. Sobre la mesa de escritorio descansaban papeles y más papeles, desde dibujos de diseño de edificios hasta folios con bocetos y borradores de contratos. Will se encontraba a su lado, aunque este no trabajaba, como había llegado bastante antes que su amigo, el moreno estaba en plena hora de descanso tomándose un café muy cargado.
—El otro día, cuando estuve con Lu, me contó que tenía un novio…
—… ¿Has estado con Luccia? ¿Cuándo?— Preguntó Draco sin levantar la vista del papel
—El miércoles, pensé que lo sabías, me dijo que te preguntó a ti, pero tenías que trabajar y estabas ocupado o no sé que ... Bueno el caso es que estuve estudiando física con ella y me contó lo de su novio, el tal Cormac. Me dijo que no te dijera nada pero ella está un poco… Dolida por la forma en la que él la trata…
—Algo así tengo entendido. Pero confío en su juicio, y además tiene a Scorpius, él cuidará de ella. Sinceramente, soy su padre y ella tiene dieciséis años, no creo que deba meterme en esos asuntos…
—Ya pero…
—…Oye…—Dijo Draco mirando a su amigo—…Si pasara algo malo por supuesto que me involucraría, pero mientras no voy a meterme, confío mucho en ella. ¡Además! Si te importa tanto ¿Por qué no hablas tú con ella? Al fin y al cabo siempre le has gustado…
William se sentó en la silla con una sonrisa en la cara.
— ¿Y qué te ha hecho pensar en eso?
— ¡Todos lo sabíamos! Todavía puedo verlos cuando tenían seis años, Scorp solía correr detrás de Lu gritando "¡Will es tú novio, Will es tú novio!"— Dijo Draco riendo.
— ¿Crees que me hará caso? De verdad que me preocupa, no quiero que le hagan daño…
Draco suspiró cogió el papel que estaba escribiendo y lo puso en uno de los montones.
—Que te rompan el corazón es uno de las muchas experiencias de la vida, son cosas que uno debe aprender a aceptar, y por mucho que queramos proteger a los de nuestro alrededor de eso… Es imposible, viene en el paquete, es algo que está ahí, y de lo que no puedes huir, pero al fin y al cabo forma parte de la vida ¿No?
Will asintió.
—Lo sé. Tienes razón, tal vez solo sean estupideces mías. Tiendo a preocuparme mucho por los demás…— Dijo el moreno cruzándose de brazos. Realmente la situación de Luccia le preocupaba mucho, se sentía realmente alarmado.
"Ella es como mi hija. Tengo que cuidar de ella…" Pensó Dawson.
—Cambiando de tema…—Dijo Draco interrumpiendo los pensamientos del moreno— El otro día estuve pensando… ¿Cómo fue la terapia a la que os sometisteis Astoria y tú hace dieciséis años?
Will levantó la cabeza alarmado.
— ¿Crees que necesitas ir a terapia?
— ¡Yo no he dicho eso! Solo que… No sé, es curiosidad, cuéntamelo anda. Ninguno de los dos volvisteis a hablar de esos momentos de vuestra vida…
—Draco si la sangre te está pasando factura te recomiendo…
— ¡En serio que no es nada de eso! Solo quiero saber la historia nada más… ¿Qué os pasó?
—Se nos fue la olla, simplemente. Te aseguro que a Astoria mucho más que a mí. Solíamos ir a ver a tu tía… ¿Bellatrix? Si, a Bella… Ella se veía siempre muy complacida cuando íbamos, algo extraño ya que nunca nadie iba a verla, por cierto ¿Cómo está?
—…Loca como siempre. Permanece en su casa ¿Raro verdad? Yo la habría metido en un psiquiátrico como mínimo…
—Si… Bueno, como te decía, íbamos allí a hablar de muerte, sangre y esas cosas… Hacíamos estupideces incomprensibles. Pensábamosen la osucridad; Matábamos animales y muchas cosas más que ni quiero recordar ni quiero que sepas…—Draco frunció el ceño—…Si, ya te dije que era asqueroso. Yo lo superé, de verdad creo que hice bien en ir a terapia, verdaderamente me encontraba muy mal, se me había ido la olla, era peligroso…
— ¿Y Astoria?
Will dejó que sus ojos volaran al pasado y dejó su vista perdida.
—Ella nunca lo superó. Estaba todo el día cortándose y pensando en la sangre, en el dolor… Por una parte yo la entendía. Asesinaron a sus padres y a la mayor parte de su familia, estaba sola. Intenté convencerla de que nos tenía a nosotros, pero no sirvió de mucho. La última vez que la vi antes de que desapareciera me dijo que se quería alejar de todo, que había descubierto algo muy malo de ti, que se lo había contado Pansy. Y que como lo había perdido todo iba a irse con Riddle a alguna parte a hacer misiones… No supe más de ella, creí que volvería al poco tiempo, pero no lo hizo. Y aquí estamos… Diez años después desde la última vez que vi a As…
Draco bajó la mirada unos segundos, pero después la levantó para hablar a su amigo.
—No creo que fuera lo último que te dijera…—Will le miró interrogante—… ¡Vamos no seas idiota! ¡Sabes a lo que me refiero! Todos sabíamos que os acostabais juntos desde los quince años…
Will rio.
—En realidad desde los catorce. Fuimos muy precoces… Ahora me doy cuenta…
—No creo que lo último que te dijera Astoria Greengass fuera "Will cariño, me voy con Riddle de misiones…"— Dijo Draco poniendo una voz tonta haciendo como que lloraba.
—Tienes razón. En realidad me dijo eso, ignorando el cariño, ese no es su estilo, y luego…—William miró a su amigo con picardía—…Lo hicimos toda la noche ¡Toda! La noche más agotadora de mi vida, desde ese día me di cuenta de que tengo un aguante tremendo…
— ¡No me lo cuentes! ¡No quiero saberlo!
— ¡Pero si eres tú quien ha sacado el tema!
Ambos pasaron la gran parte de la mañana riendo y picándose el uno al otro. William agradeció que el rubio no hubiera sacado la habitual conversación de Hermione, ni de la cita, a la que si o si, esa noche debía asistir con la castaña…
...
...
— ¡Slater siéntate! ¡Angelina a tú sitio! ¡McLaggen cállate de una maldita vez! ¡Wood deja en paz a Malina! ¡Luccia Malfoy…!—Hermione gritaba histérica a todos los alumnos de la clase los que parecían pasar de ella olímpicamente— ¡Luccia Malfoy a jefatura de estudios!
— ¡Pero profesora si yo no estoy haciendo nada!— Dijo la rubia cruzándose de brazos— ¡Estoy callada!
— ¡Estás haciendo pompas de chicle en clase! ¿Te parece poco!— Gritó la castaña, la que tenía ganas de darse contra la pared.
— ¡Pero…!
— ¡…A jefatura ya! ¡Y que te acompañen el resto de tus compañeros! ¡Voy a poner una amonestación general a toda la clase!— Los alumnos empezaron a quejarse a voces. En ese momento tocó el timbre y todos se marcharon lanzando improperios por todo lo alto sin importar que Hermione los oyese.
La castaña se quedó sola en la clase. Estaba furiosa, alterada, le dolía la garganta. Verdaderamente esta agotada.
— ¿Puedo?
Hermione alzó la mirada con cansancio y vio a Ginny en el marco de la puerta.
—Si pasa… ¿Recuerdas lo que me dijiste el primer día acerca de que esta era la peor clase de todo el instituto?—La pelirroja asintió—…El profesor Neville me dijo que eran unos monstros disfrazados de adolescentes… ¡Se quedó corto! ¡Son diablos! ¡Despiadados y con hormonas por sangre!
— ¡Vamos Hermione, tampoco es para tanto!
— ¡Porque a ti te adoran! ¡Conmigo son unos auténticos pequeños ca…!
—Hablando de esa forma nunca te respetarán…
— ¡Solo digo la verdad! ¡La más pura de las verdades!
— ¿Has elegido ya que vestido te vas a poner para tu cita con Draco?— Dijo Ginny cortando de lleno la conversación. Hermione abrió la boca como para decir algo, pero luego la cerró.
—No, no pienso ir a la cita.
Ginevra empezó a reír.
— ¡Eso es lo que tú te crees pequeña! Créeme cuando te digo que vas a ir si o si. ¿Crees que una verdadera amiga dejaría que desperdiciaras una ocasión de salir con un dios como ese?
— ¡Es el novio de mi hermana! Y déjame decirte que de dios tiene poco…
Ginny se quedó pensando.
—Tienes razón, no es dios… Él no se ve y según dicen no es hombre ni mujer. Y te aseguro que Draco seguro que es hombre de pies a cabeza cariño, no me hagas imaginármelo desnudo…
Ginny empezó a reír y Hermione puso los ojos en blanco con diversión. Verdaderamente a ella también le parecía que estaba bueno, era algo que tenía que aceptar, aún así no le agradaba lo más mínimo.
La castaña cogió su carpeta y sus libros y empezó a caminar para salir de clase. Ginny la seguía de cerca.
—Si no es dios, tal vez sea un ángel, ¿Lo has mirado desde ese punto de vista?
—No Ginny, no lo había pensado— Dijo Hermione en un tono aburrido. Ambas caminaban por los pasillos dirigiéndose a la sala de profesores.
— ¡Pues creo que deberías fijarte en él de ese modo! Un ángel, un ángel ¡Un ángel!
—En el caso de que Malfoy fuera un ángel seguramente sería uno oscuro y desagradable… Y esa no es la descripción de un ángel, sino de un demonio…
—Un ángel con alma de demonio ¡Me gusta!
Hermione decidió no dar más coba a la pelirroja, por lo que había visto era imposible que esta entrara en razón.
Justo antes de entrar en la sala de profesores una voz interrumpió los pensamientos de ambas.
—Señorita Granger— Fleur Delacour, la jefa de estudios, se acercaba taconeando a ambas chicas con su habitual malhumor.
—Si me disculpas— Dijo Ginny desapareciendo tras la puerta al ver a Fleur.
—Señorita Hermione, sus alumnos me han informado de que piensa poner una amonestación general…
—Así es.
— ¡No puede poner un parte a una clase entera!
— ¡Y eso por qué! No hay un solo demonio en esa aula que se porte bien— Se quejó la castaña. Luego se arrepintió de haberlo hecho…
—Granger…—Dijo la francesa intentado no perder la calma. A Hermione le pareció muy exagerada—…Este es un instituto privado, de élite. Tenemos que mantener nuestra fama ante todo. Puede poner un parte de vez en cuando ¡No una amonestación general! Nuestro alumnado se caracteriza por la limpieza de sus expedientes…
— ¡Pues te aseguro Delacour, que si por mi fuera, todos los alumnos del instituto tendrían un borrón por expediente!
— ¡Nuestro centro tiene las mejores calificaciones de todo Paris!
— ¿Y estas las sacan los alumnos o se las ponen los profesores?—Dijo Hermione desafiante. Fleur parecía fuera de sí, por lo que había observado la castaña, Delacour era la típica soltera que creía que solo trabajaba ella y que exigía lo innecesario a los que la rodeaban ¿Y si no cumplían? Los crucificaba directamente.
— ¡Si tiene algún problema con las notas que ponen los demás profesores, hable con ellos! ¡Y si quiere llevar el tema más allá hable con el director!— Gritó Fleur con cara de limón. Hermione intentó no perder la calma.
—Si me disculpa señora jefa de estudios…—Dijo con la voz más educada que le fue posible—…Tengo prisa y…—La castaña extendió un montón de papeles y se los puso a Fleur en los brazos—…Toda mi clase tiene una amonestación general…
La rubia se dispuso a decir algo, pero Hermione ya salía por la puerta principal cuando reaccionó.
...
...
Scorpius se pasó la mayor parte de la mañana rondando cerca de la mansión McLaggen para intentar ver a Jamie antes de que esta se fuera al instituto. Se sentía muy estúpido al pensar que estaba enamorado de la única chica que no se fijaría en él jamás, ya que eran lo contrario, lo opuesto: Mientras ella tenía el mejor promedio de su clase, él se negaba a estudiar y sus notas eran de lo peor. Scorpius era el chico popular, y ella simplemente la chica inteligente de la clase… Y luego estaba lo peor de todo, la razón que les separaba aún más, ella era una McLaggen y él un Malfoy. Si Cormac se llegara a enterar de que Scorpius estaba enamorado de su hermana menor haría dos cosas, primero reírse, luego reventarle la cabeza.
Cuando su reloj tocaba las nueve de la mañana la puerta de la mansión se abrió. Por un momento el rubio temió encontrarse con Cormac y sus hermanos, pero su corazón dio un salto de felicidad al ver el cabello dorado de Jamie flotando en el aire con cada movimiento.
Tan anonado se quedó que no notó como los ojos negros de la chica se posaron en él con confusión ante su constante mirada.
— ¿Scorpius?— Dijo con incredulidad esperando a que él reaccionara. El chico se puso nervioso, su corazón se aceleró y se le fueron las palabras de la lengua.
—Eh… si… no… no sé… eh… si…—Dijo pasándose una mano por el pelo rubio. Por un momento olvidó que tenía un cigarrillo de la mano, y en un movimiento brusco, se quemó.
— ¡Ah!
— ¿Qué te ocurre? ¿Estás bien?— Preguntó la chica preocupada.
— ¡Si, si! ¡No te preocupes!— Intentó que su cara expresara el menor dolor posible, aún así Jamie se acercó.
—A ver, déjame verlo…
— ¡No, no es nada de verdad!
—Déjame ver…—Insistió. Él cedió y extendió la mano, que la rubia tomó y observó con sus grandes ojos negros e intensos. Scorpius sintió como si le hubiera agarrado un ángel, las manos de la chica eran verdaderamente suaves y finas, de dedos delgados y bien construidos, verdaderamente a él el parecieron tan hermosas como el resto de su ser.
—Siento que te hayan expulsado por culpa de mi hermano—Comentó la joven McLaggen mientras le observaba la pequeña quemadura.
—No tiene la menor importancia…
— ¿Te ha reñido mucho tu padre?
—No. En realidad no le he dicho nada acerca de los de la expulsión.
—Pues deberías. La carta llega siempre unos días después de que te hayan echado… No querrás que se entere antes por otros que por ti ¿Verdad?
— ¡Mierda la carta!— Jamie sonrió ante la cara de sorpresa del chico— ¡Jo! Ahora tendré que irme a vivir a casa de Blaise…
—Es muy pequeña, aunque aún así tendrías que ponerte una tirita o algo…—Opinó la rubia dejando la mano de Malfoy—…Por cierto ¿Quién es Blaise?
—Un amigo de mi padre, y además es mi padrino y el de Lu. A ella le cae fatal, para mí es un tío elegante de verdad; Es my legal, tanto que hasta un día nos echamos unas petas en el salón de su casa— Después de haber dicho eso, Scorp se arrepintió.
— ¿Fumas porros en el salón de tu padrino?—Preguntó ella con una sonrisa.
—Si. Pero solo una vez, un mal día ya sabes…
—Ya…—Dijo ella sin parar de sonreír—…Mi hermano me dijo que estabais leyendo "Romeo y Julieta"—Dijo cambiando de tema.
—Si, aunque yo la verdad aún no llegué a lo interesante. Mi versión es larguísima, debería haber cogido una más corta, de esas en las que solo vienen los puntos clave de la historia…
—Mira…—Jamie sacó de su bolso un librito negro y fino—…Tal vez esta te sirva, es muy pequeña, viene lo básico, los puntos más interesantes, los más famosos, es muy corta…
—Gracias— Dijo él cogiéndola.
—Si no te importa me tengo que ir, me he saltado la primera porque el profesor no iba a venir y mis padres me dijeron que podía quedarme en casa. Y ahora encima llego tarde a la segunda…
—Siento haberte retrasado.
—No tiene la menor importancia. Ha sido una charla de lo más agradable…— Dijo ella volviendo a sonreír con esa peculiaridad que solo ella poseía. Era como si la sonrisa le iluminase la cara, y realzase aún más sus ojos negros—…Chao.
La chica comenzó a andar y Scorpius se quedó ahí observándola hasta que desapareció al girar la esquina. En ese momento miró el libro que ella le había dado. Lo tomó y observó que tenía una página marcada, abrió por ahí y leyó:
"Julieta: ¡Romeo! ¡Romeo! ¿Por qué eres Romeo?
Reniega de tu padre y de tu nombre:
Si a tanto no te atreves, sé mi amante,
Y ya no me tendré por Capuleto.
Romeo: ¿Qué hacer? ¿Sigo escuchando, o la hablo ahora?
Julieta: No tú, tu nombre es sólo enemigo mío:
Serías el mismo si no fueras Montesco
¿Pero que es Montesco? No es pie, ni mano
Ni brazo, ni rostro, ni otra parte alguna
Del ser humano. ¡Oh llámate de otra forma!
¿Qué importa el nombre? Lo que llaman rosa,
Con otro nombre conservaría el mismo perfume…"
El chico bajó unas líneas más abajo y continuó leyendo:
"Julieta: ¿Quién eres, que te proteges con el manto
De la noche y descubres mis secretos?
Romeo: Quien soy no sé decirte por el nombre:
Mi nombre, amada mía, me es odioso,
Porque ese nombre es enemigo tuyo.
Si lo tuviera escrito, lo rasgara"
El chico cerró el libro. Y se puso a caminar sin rumbo, sumido en sus pensamientos.
La noche llegó sobre la ciudad, y con ella llegaron los amantes, que recorrían las calles de París capital del amor dejando un sabor dulce y empalagosos que se volvía amargo para aquellos que no tienen ocupados el corazón.
...
...
Hermione se sentía estúpida allí sentada frente a la enorme cristalera del restaurante "Bijou". Draco aún no había llegado, llevaba esperando tres cuartos de hora a que se dignara a aparecer, empezaba a dudar de que viniera, pero sería demasiado rastrero hasta para un hombre como él no presentarse.
— ¡Vaya menuda coincidencia!— Hermione giró la cabeza para averiguar si aquella voz masculina se dirigía a ella.
— ¡Theodore!—Exclamó ella con simpatía—Cuanto tiempo sin verte ¿Dónde has estado metido?
—En casa, no salgo mucho la verdad, no soy sociable—Dijo él sonriendo como lo hacía siempre.
—Pues yo no opino lo mismo, te aseguro que eres de las personas más agradables que he conocido en toda mi estancia en París… ¡Por cierto! Que descortesía la mía, siéntate por favor, me parece mal que estés ahí de pies mientras yo estoy sentada…—Animó ella.
El moreno tomó asiento en el lugar donde Draco debía haberse sentado.
—Muchas gracias. Por cierto ¿Qué haces aquí tan sola en una mesa para dos? ¿Tú acompañante no se ha presentado?
Hermione bajó la mirada pero no con tristeza, sino con indignación.
—Creo que no va a venir. Supongo que tiene cosas mejores que hacer…
—Pues debe ser un hombre muy estúpido como para dejar plantada a una mujer como tú.
Hermione sonrió.
—Me alagas. Me dices cosas que no merezco…
—En absoluto…
Se produjo un silencio en el que Hermione se dedicaba a sonreír y Theodore a observar a la chica con sus ojos azul marítimo. Nott apartó su mirada un momento de la castaña para ponerla en la puerta de entrada del restaurante, casi se desmaya al ver a un hombre de un metro ochenta más o menos, de compostura delgada, pelo rubio y ojos grisáceos entrar por la puerta.
—Mierda— Dijo el moreno casi en un susurro.
Hermione notó el cambio de actitud del chico que había pasado de dulce a muy tensa, como un gato que eriza su pelo antes de atacar.
— ¿Theo que ocurre?— Preguntó ella casi con preocupación. Pero Nott ni siquiera la miraba, sino que mantenía sus ojos fijos en Draco que se acercaba con sus típicos andares nobles.
Hermione notó una mano en su espalda que le hizo sobresaltarse un momento, pero luego se relajó al oler se perfume masculino que conocía y tanto le atraía. Levantó la mirada para ver al rubio que vestía un blazer gris claro con pantalones a juego y camisa azul con algunos botones abiertos.
La chica empezó a pensar que tal vez Theo y el rubio se conocían, pues ambos mantenían esa mirada arisca y felina, que se dedicaban el uno al otro casi sin parpadear.
— ¿Qué haces aquí?— Dijo Draco con una seriedad que casi asustó a Hermione.
— ¿No puedo salir por ahí Malfoy?— Expresó Nott con chulería. Era la primera vez que Granger le veía pavonearse, ya que siempre que le había visto se había deshecho en halagos hacía ella, nunca le había visto de ese modo arisco y agresivo que parecía expresar en sus ojos.
—Sabes que no me refiero a eso ¿Cuándo has vuelto?
—Hace un mes…
—Sabes que a Zabini lo le gustará nada la noticia de que has regresado ¿Verdad?
—Lo sé de sobra, gracias—Dijo desafiante. Por un momento Nott dirigió una pequeña mirada a una confusa Hermione.
De repente y en un movimiento fugaz Draco agarró a Theo por la camisa lo levantó de la silla con un fuerza casi sobrehumana y lo estampó contra la pared que había delante suyo. Entonces volvió a agarrarlo y mantuvo la cabeza del moreno muy cerca de la suya.
Toda la gente miraba entre horrorizada y escandalizada. Hermione por su parte se veía confusa e impotente, no entendía nada de lo que estaba ocurriendo.
Draco ignoraba todo lo que ocurría a su alrededor mantenía sus pupilas clavadas como cuchillos en las de Nott.
—No te atrevas a mirarla…
Theo lanzó una carcajada entre divertida y apurada.
—No has cambiado nada Malfoy, sigues siendo un celoso, ¿Qué más te da…?
Draco ignoró sus palabras.
—Como le digas a alguien algo acerca de ella te mato. Como Pansy o Blaise se enteren te juro que no vas a tener mundo para esconderte…—Dijo refiriéndose a Hermione la que parecía atónita sin escuchar las palabras de Draco.
De nuevo Nott lanzó una carcajada.
— ¿Crees que a Pansy le importa a estas alturas de la vida que salgas con otras mujeres…?—Draco continuó mirándolo penetrantemente— ¿Crees que le interesas? ¿Crees que le importas? Te equivocas…—Escupió como si fueran veneno esas palabras—…A ella le das asco…
—…Sabemos tanto tú como yo que eso no es verdad— Dijo el rubio sin perder la calma.
— ¡Es verdad! Es la pura verdad. Ella te odia desde esa noche hace dieciséis años… Todos te odian desde entonces…—Draco continuaba observándolo, pero su mirada se ablandó al oír esas palabras, al recordar todo lo ocurrido, la vergüenza y el pánico le invadía cada vez que alguien le recordaba todo lo ocurrido—… ¿Crees que yo no sé lo que pasó? Te equivocas, lo sé todo, y a mí también me das asco… ¡Es más! Creo que todos los que lo sabemos te tenemos asco…
Draco bajó un momento la mirada, pero de nuevo volvió a subirla y miró a Nott con ojos serpentinos.
—Como le digas a alguien algo acerca de Hermione te mato— Repitió. Entonces le soltó.
—No sé que importancia puede tener ella en todo esto, es una chica totalmente normal, la conozco desde hace algunos días. No te equivoques pensando que tiene algo que ver con la organización o algo…— Seguidamente Theo se dirigió a la puerta del restaurante caminando con velocidad. Cuando desapareció todo pareció volver a la normalidad.
"Tal vez él no la haya reconocido. Tal vez ni siquiera se ha acordado de Paris al verla…" Pensó Draco algo más aliviado, pero aún así muy tenso.
Seguidamente, se sentó en la mesa junto a la castaña, que mantenía la misma cara de susto e incomprensión que el resto de los clientes del restaurante. Malfoy ignoró la mirada de todos los presentes y tomó la carta. Solo le apetecía beber whisky.
— ¿A qué ha venido todo eso?—Preguntó Hermione incrédula y con cara de indignación ante el comportamiento agresivo de Draco.
El ni siquiera la contestó, pero la castaña estaba dispuesta a seguir hablando.
— ¿Le conoces?
— ¡Claro que le conozco! ¡Qué cosas!
—Bueno no lo digas como si fuera raro tu comportamiento, viniendo de ti te juro que puedo esperar cualquier cosa…
— ¡Oh! ¡Qué mal concepto tienes de mí!— Dijo Draco imitando el tono de voz de Hermione en un intento de burla.
— ¡No te hagas el idiota Malfoy! Sabes que es verdad, te pones agresivo a veces…
—…Solo cuando me provocan…
—Él no ha hecho nada. ¡Nada de nada!
—Me ha provocado, eso es todo…—Dijo el rubio sin dejar de mirar la carta y evitando ver a Hermione.
—No, no ha hecho nada— Insistió ella.
—Pues vale. Venga lo dejamos en eso, no ha hecho nada…
— ¡No me des la razón como a los tontos!—Dijo ella empezando a enfadarse. Se sentía como cuando daba clase en Hogwarts, impotente, no había forma ni remedio, era como hablar con las paredes.
—Es para que te calles. Puedes ser muy aburrida ¿Sabes?
Hermione se sintió herida, por lo que en un principio cerró la boca, pero luego pensó que si continuaba hablando molestaría más a Draco.
—Me da igual lo que pienses Malfoy. Solo te pido que me contestes a las preguntas que te hago…
—Pues no pienso responder a ninguna, no te interesan…
—…La verdad es que sí me interesa, sino no preguntaría…
Draco dejó la carta de un golpe en la mesa. Le cansaba, era realmente agotadora. Se parecía mucho a Paris, era verdad, incluso en gustos como la lectura, pero Granger era tres mil veces más pesada y aburrida que ella, más testaruda e infantil.
Miró a Hermione por primera vez en el tiempo que llevaba allí. Verdaderamente se veía muy bien. Se había puesto un vestido rojo oscuro, de corte tubo por encima de la rodilla. Austera en complementos, solo llevaba unos pequeños pendientes dorados, apenas visibles ya que estaban tapados por su melena rizada.
Por unos segundos al rubio se le olvidó que estaba en plena batalla de haber quien de los dos resulta más desagradable e incómodo para el otro.
—… ¿Qué decías?
Hermione dio un pequeño puñetazo a la mesa que apenas hizo ruido, pero fue notable para Draco.
—Tú eres idiota ¿No?— Dijo ella ya cansada.
— ¿Preguntas o afirmas?
La chica resopló.
—Decía…—Comentó mirando al techo—…Decía que de que conoces a Theodore Nott…
—Ah, si. Lo conozco desde siempre…
— ¿En serio?— Dijo Hermione interesada e invitándole a que continuara, tal vez ahora que parecía que había olvidado su enfado, le contara lo que quisiera.
—Si. Prácticamente Blaise, Will, Theo y yo nos criamos juntos. Éramos amigos inseparables. Pero con el tiempo llegaron los celos… Yo conseguí algo a lo que Nott llevaba aspirando toda la vida. Y lo conseguí sin apenas esforzarme un poquito… Eso le fastidió… No, en realidad le jodió, pero yo lo había conseguido y como comprenderás no iba a dárselo con facilidad…
— ¿Y ese algo es…?
Draco calló. La había pillado. Ya le había contado suficiente, ella no tenía porqué saber más.
— ¡Vamos Malfoy no te hagas de rogar! ¿Qué conseguiste que Theo no consiguió? Dime venga, no te hagas el misterioso… ¡No, no! Espera… Lo averiguaré yo misma…—Hermione se empezó a mirar al rubio, a escudriñar en su mirada. Él se sintió como si le leyeran el pensamiento, hacía demasiado tiempo que no sentía esa sensación—… ¿Una mujer?
Él no respondió.
— ¡Vamos! A mí no me engañas. Era eso ¿Verdad? Tú conseguiste a una mujer que él no pudo conseguir… ¿Quién era ella?
—Pansy. Pansy Parkinson. Mi primera esposa…—Dijo Draco con recelo.
Hermione empezó a pensar. Aseguraría haber oído ese nombre en otro lugar. Su hermana Marie se lo había mencionado ese vez hacía ya casi dos semanas, en la que ella le había preguntado por la madre de los hijos de Draco. Marie le contó que las dos últimas ex mujeres de Draco solían pasarse por la mansión, mientras que la primera nunca lo hacía, aunque era por la única que preguntaban a menudo Scorpius y Luccia. Pansy no era su madre, pero ellos la apreciaban mucho. Hermione suponía que Parkinson debió criarlos.
—Entonces esa tal Pansy es el motivo de vuestro odio…
— ¡Yo no le odio! Simplemente me parece gilipollas. Es un idiota. Un listillo de mierda. Todo lo que tiene de inteligencia lo tiene de idiotez…
— ¿Es muy listo?
Draco sonrió.
—Seguramente la persona más inteligente que conoces. Te lo aseguro. En el colegio a penas se relacionaba con los demás, era demasiado brillante como para estar con los demás niños. Los profesores le adoraban. Matricula de honor desde el primer curso de secundaria, hasta el último en la universidad… Verdaderamente brillante. Nunca nos dijo su coeficiente intelectual pero te aseguro que yo creo que tiene uno de los más altos de toda Francia, y de el mundo me atrevería a decir. Sinceramente no sé porque no está trabajando con Hopkins en los Estados Unidos. ¡Miento! ¡Si que lo sé! Porque es gilipollas…
Hermione se quedó pensativa.
—Un chico listo… Me gusta…
Draco que bebía agua en ese momento, se atragantó y empezó a toser. Hermione le miró interrogante. El hombre reaccionó inesperadamente. Ariscamente, como cuando Theo la había mirado y él le golpeó.
— ¿Te gusta? ¿Cómo puede agradarte ese idiota y desagradarte yo?
Hermione no daba crédito a las palabras que oía. Y Draco pareció sorprendido también de su propia reacción. Solo fue consciente de lo que había dicho cuando Hermione empezó a mirarle con ojos como platos.
—Pues fácilmente porque…—La chica se disponía responder cuando, a través de la cristalera del restaurante frente a la que estaba sentada, podía ver como corría con desesperación la gente de la calle—… ¿Qué ocurrirá allí fue…?
Los siguientes segundos fueron demasiado confusos como para describirlos.
Lo único que recordar fue el sonido de cristales de la cristalera rompiéndose y cayendo al suelo. Seguidamente un fuerte empujón que le hizo caer hacía atrás, un dolor en la cabeza y posteriormente un pinchazo horrible en el tobillo derecho.
Abrió los ojos algo mareada y lo primero que vio fueron los ojos de Draco posándose en los suyos. Se le notaba agitado, y respiraba agitadamente. Lo notó porque él estaba encima suyo.
— ¿Q-Qué…? ¿Qué ha…?—Logró ella decir a penas. Pero al rubio no le dio tiempo a responder, porque ella puso los ojos en el Audi negro que se había estampando contra la cristalera que hacía apenas unos segundos estaba entera, y con Hermione justo delante.
— ¿M-me…? ¿M-me has salvado?— Dijo ella con lágrimas de dolor en sus ojos.
— ¿Tan despiadado me ves de dejarte morir atropellada? ¡Oh! Que mal concepto tienes de mí…— Repitió al igual que lo había hecho anteriormente.
Draco se levantó de encima de la chica. Como la había empujado hacía atrás ambos habían caído al suelo con fuerza, y ella se había abierto la cabeza.
Hermione intentó levantarse.
—No puedes, estás sangrando mucho…—Dijo él mientras se rasgaba la camisa azul y ponía un poco de tela en la cabeza de ella.
—Mi pie…
—La rueda le ha pasado por encima. Debe dolerte mucho ¿Verdad?— Dijo Draco como si hablara con una niña pequeña que acababa de caerse y se había hecho una herida en la pierna.
—Si…—Hermione tenía lágrimas de dolor en sus ojos.
—Tranquila están llamando a la ambulancia…
Hermione empezó a llorar. Verdaderamente le dolía muchísimo. Sentía como si su pie entero estuviera muy caliente y palpitara por sí mismo. Con ese dolor agudo tan abajo a penas sentía la brecha de la cabeza.
Draco la abrazó paternalmente, como habría hecho con su hija. Como si la castaña fuera un ser indefenso al que tuviera que proteger.
—Se pasará, ya verás. Eres fuerte…—Le dijo al oído con suavidad. Ella sintió como el aliente de él chocaba contra su oreja, e inexplicablemente se calmó un poco.
— Eso tú no lo sabes…— Dijo ella intentado restablecer su respiración tranquila.
—Créeme, lo sé.
"Lo sé porque te pareces a una persona que conocí hace tiempo. Y ella era la mujer más fuerte que he conocido en mi vida"
...
Theodore Nott cogió el teléfono he hizo una llamada a Pansy. Se encontraba fuera del restaurante, en una zona oscura y apartada de todo el caos, en el que se mezclaban el alboroto de la gente, la policía y las ambulancias.
— ¿Si?— Dijo una voz femenina desde el otro lado del teléfono.
—Tenías razón hermosa… Me advertiste ¿Recuerdas? Me dijiste que Rabastán Lestrage era el siguiente…
—Si, te lo dije. ¿Por qué? ¿Qué ocurre?
—Acaban de disparar contra su auto. Tiene cuatro heridas de bala en el pecho…
— ¿Está…?
—…Muerto—Cortó él— Su coche se a estampado contra un restaurante. Estoy empezando creer en todo lo que me contaste la última vez que nos reunimos. No te preocupes, en unos días tendré acceso a una gran parte de los archivos de la organización, y no habrá nada que pueda pararnos…
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