NOTA IMPORTANTE: Chicas lo siento mucho pero os anuncio que ha habido una confusión completamente mía, no sé si lo habréis notado o no. El último capitulo subido no era el correspondiente era uno adelantado lo siento mucho. Lo he borrado, he subido el correspondiente (que es este), el siguiente (titulado Belle Lu) era el que ya estaba subido. El jueves ya tendréis el capítulo nuevo que tiene uno de los momentos más esperados del fic. De nuevo lo siento mucho ha sido completamente mi culpa.
Gracias como siempre a quienes dieron fav (a Katarii Kullervo) y a Javileta por dejar siempre sus reviews que amo, amo y amo.
Si tenéis alguna confusión respecto a lo ocurrido con los capitulos dejad review y os respondo enseguida.
DENTRO CAP!
Sin pistas.
— ¿Lo ves?— La niña castaña y de pelo liso y frondoso asintió ante las palabras de su padre el que señalaba el animal que estaba guardado en una jaula de cristal—…La serpiente no ataca en cuanto ve a la presa sino que espera el momento preciso… ¿Lo entiendes As?— La niña asintió de nuevo y seguidamente miró a su padre el que era tan parecido a ella.
—Papá… ¿Podemos irnos ya?— Preguntó con pesadez.
—Astoria esto es muy importante para la vida. Te servirá a pesar de que no te des cuenta ya que eres muy joven… ¿No te gustan los animales del zoo?
La niña negó.
—No me gustan son feos…—Dijo cruzándose de brazos testarudamente.
—Vale…—Su padre se cruzó de brazos y resopló—… ¿Qué quieres hacer entonces?
La niña se quedó pensativa y seguidamente sonrió.
— ¡Quiero ir a casa de Will!— Gritó con una sonrisa.
— ¿De William Dawson?— Preguntó su padre con una sonrisa. Ella asintió con ojos brillantes—…Está bien… Te llevaré…
— ¡Bien!— Gritó ella.
La cabeza le dio varias vueltas y recuperó la consciencia. Astoria abrió los ojos con pesadez y la luz artificial le inundó las pupilas. Se encontraba tumbada en el suelo mullido de aquella habitación sellada. Hacía ya varios días que había perdido la noción del tiempo debido a las drogas que la administraban regularmente para que se mantuviera inconsciente. A penas sentía sus extremidades, y carentemente podía mover su cabeza y menos aún hablar, estaba totalmente inmovilizada; Pasaba poco tiempo lúcida ya que en cuanto abría los ojos tenía a varias personas inyectándole analgésicos.
No tenía tiempo para trazar un plan de cómo escapar de aquel lugar. La habían cogido pero bien, no tenía escapatoria alguna, se sentía como un gato en una jaula, su rabia se acumulaba día tras día y sentía que en algún momento explotaría.
Escaparía, estaba segura de ello…
— ¿Cómo está?— Oyó la voz de Theodore Nott y le rebotó en el cerebro como olas contra la playa.
—Lucha. Es fuerte. Muy fuerte me atrevería a decir…—Vio como el hombre con bata que había hablado se inclinó ante ella y la examinó. La rubia le miró con ojos cristalinos y perdidos, no se había percatado de que no estaba sola, tres personas estaban comprobando su estado, tanto físico como mental, para asegurarse de que tanto analgésico no había hecho mella en ella. Un poco más lejos distinguió a Theodore Nott que la miraba con ojos apenados.
De repente sintió como la adrenalina subía por sus venas. Sus miembros se estaban despertando y de nuevo la fuerza recorrió sus músculos. La sed de sangre y venganza la inundó y cual serpiente que intenta atrapar a su presa levantó el brazo y agarró al hombre que más cerca estaba de ella por el cuello y apretó fuerte.
No podía hablar aún estaba demasiado drogada como para hacerlo, pero necesitaba matar, quería ver como desaparecía la vida de los ojos de aquel hombre que luchaba por respirar.
Varias personas se le echaron encima y consiguieron sujetarla con dificulta.
— ¿En que te has convertido?—Dijo aterrorizado Nott. Astoria levantó sus ojos color miel con una mirada enloquecida y una sonrisa sicópata.
—Sigo siendo la misma de siempre…—Dijo con voz infantil.
—No… La Astoria que yo conocí no sentía la necesidad de matar sin razón. La Astoria que yo conocí no era lo que yo veo ahora. Ella era simplemente Astoria, se llevaba la comida al cole, la gustaba dibujar animales con pinturas de cera de colores…—La chica elevó la mirada recordando y Nott creyó haber escavado hacía el ápice de humanidad que quedaba en su antigua amiga, pero de repente le miró, y pudo notar la demencia en su joven mirada.
—Astoria Greengass murió hace tiempo. Todos se reían de la pobre As. Bajita, delgaducha, torpe. Era estúpida y ahora…—Dijo con una sonrisa—…Estoy como una cabra…
—A Will le importabas, y a Draco y a Blaise, y a mí…
—Solo a Will, él era el único que comprendía como me sentía…—Expresó con rabia y lágrimas en los ojos. Pero Theodore había comprendido, verdaderamente la vida había hecho que esa chica, siempre acostumbrada a estar con hombres, perdiera todo su ser.
Uno de los hombres le pinchó con una aguja y segundos después estaba completamente dormida.
El castaño salió de la sala con el corazón en un puño. La nostalgia se apoderó de su ser y la podía sentir cada vez que respiraba. Añoró su adolescencia, los años en los que todos cubrían a todos, no tenían grandes preocupaciones y les unía una gran amistad. Ahora no se hablaba con Will, Blaise y Draco; Astoria era un yonki; Y era verdad que su relación con Pansy mejoraba, pero era mediocre.
Recorrió el pasillo tan sumido en sus pensamientos que se chocó con varias personas que pasaban por aquel lugar.
Entonces oyó unos pasos como si alguien viniera corriendo, y al girar la esquina fue aprisionado por los brazos de una mujer que eran un poco más alta que él.
— ¡Dios mío! ¡Dios mío!— Respiró profundamente el aroma del pelo liso y negro de Pansy y se inundó de él—…Creí que estabas muerto… —Dijo ella con alivio.
—Sé defenderme a pesar de ser un debilucho…—Dijo el con una sonrisa ante la reacción de la morena. Pansy se separó y le besó en la mejilla.
—Nunca me he alegrado tanto de verte…—Ambos fijaron sus miradas y sonrieron, y por un momento a pesar de haber madurado Nott consiguió ver, en la mirada de ella, ese rastro que había dejado en el pasado.
—Parkinson, Nott…—La grave voz de Alastor Moody llegó desde el fondo del pasillo iluminado con luz artificial—…Acompañadme…—Theo y Pansy intercambiaron una mirada interrogante y siguieron a Moody, por el camino se toparon con varias personas que les lanzaron miradas desafiantes, pero decidieron ignorarlos y continuar con su camino. Llegaron hasta una sala con aspecto de despacho, allí la luz ya no era artificial, sino que estaba iluminado por la luz del sol de ese día la que entraba por un enorme ventanal que había justo detrás del escritorio donde se sentó el hombre. Este invitó a sentarse a la pareja en las sillas de enfrente, pidió con malas maneras a una mujer que cerrara la puerta y seguidamente miró interrogante a ambos.
— ¿Qué es este lugar?— Preguntó Pansy con curiosidad.
—Una de las sedes…— Respondió Nott con calma.
— ¿Sedes de que?— Pero justo cuando Theo se disponía a responder Alastor tosió y él entendió que no debía continuar— ¿Dónde estamos?— Insistió la mujer mirando a los dos hombres.
—Es una larga historia Pansy— Respondió Nott relajándose en su asiento.
—Casi tan larga como la de los mortífagos ¿Cómo os va?— Preguntó Moody mirando a Pansy con intriga, pero esta se resistió a responder—…Veo que seguís conservando vuestras cualidades, no os vais fácilmente de la lengua, lo entiendo si lo hicierais seguramente Tom os mandaría a una pobre demente como la de ahí abajo… Sigue actuando tan rastreramente como siempre…—Pansy no dijo nada, sino que se limitó a observar a Alastor con curiosidad, su demacrado rostro lleno de inhumanas cicatrices, el hombre lo notó y soltó un resoplido asqueado—…¡Vaya!—Dijo de repente haciendo que Nott diera un salto—…Veo que lo has notado. No es la primera vez que ves estas cicatrices ¿Verdad?
—No, nunca las había visto, no sé de que me habla…
Alastor se levantó un poco de la silla y se acercó con una sonrisa torcida.
—No mienta señorita Parkinson ahora está en mi territorio, cualquiera de mis hombres la apresaría en cualquier momento si yo se lo ordenase, y estarían encantados de hacerlo créeme…
—…Pero no lo harán porque tendrán que pasar por encima de mi cadáver antes de tocarla…—Dijo Nott agresivamente. Pansy esbozó una sonrisa de agradecimiento y Moody soltó una carcajada.
—Nott, sabes perfectamente que no sería demasiado difícil pasar por encima de ti ¡Pero tranquilo! Tu dama está a salvo…
—Está bajo mi protección y si queréis seguir teniéndonos de vuestro lado más os vale que no la toquéis…
— ¿Del lado de quién?—Theo y Moody intercambiaron una mirada ante las palabras de la morena, iba a resultar difícil pero deberían intentarlo, ya estaba hecho—… ¿Qué está pasando? ¿Cuánta gente sabe que Astoria está aquí…?
—…Más de la que debería. Pero tranquila, con ellos está a salvo… —Calmó Nott.
—Te dije que no debíamos involucrar a nadie, no te haces una idea del peligro que corremos todos ahora mismo…—Dijo la chica asustado mientras se levantaba de la silla, pero el castaño la agarro de la mano e hizo que se sentara de nuevo.
—Pueden ayudarnos…
—No, no pueden.
—Si que pueden, será más fácil así, yo me voy a quedar con ellos, y tú eres libre de elegir puedes seguir con tu vida normal, hasta que llegue el día en que tiren la puerta de tu piso y veas a Astoria con una pistola apuntando a tu cabeza… —Pansy cerró los ojos y suspiró.
—Esto está yendo demasiado lejos ¿Me pides que traicione a Tom?
—En realidad ya lo has hecho, hace tiempo que lo hiciste…
—…Pero esto no es lo mismo Theo se nos está saliendo de las manos, es demasiado riesgo, estamos involucrando a demasiada gente y creo que trabajar con la policía no es lo más adecuado en estos casos…
—…Nosotros no somos la policía…—Interrumpió Moody—…No somos ningún organismo nacional, somos como los mortífagos, pero al contrario…
—…Vamos a morir, va a morir demasiada gente…
— ¿Más de la que ya a muerto?—Dijo Theo acercándose—…Es vuestra única oportunidad de vengar a los caídos, de salir de esa maldición en la que estáis sumidos desde hace años. Purificaos, salid de allí antes de que terminéis como As…
—Will y Blaise no podrán salir, y Draco menos aún, sabes perfectamente que él está ligado a Tom y movimiento en falso y todo lo que verdaderamente ama acabará con un cuchillo en el abdomen, y él nunca permitirá ponerlos en peligro…
—No hablo de ninguno de ellos, hablo de ti. ¿Qué es lo que quieres? Ha llegado el momento de elegir de qué bando estás…
—No puedo hacerlo…
—Si, si que puedes. Tienes miedo a la muerte, o a lo que nos pueda ocurrir en el camino. Pero tenemos la oportunidad de detener a Riddle y ellos están dispuestos a ayudarnos…—Moody asintió mientras escuchaba con admiración y respeto las palabras de Theo—…Sé que será peligroso y que es muy posible que la mayoría nos quedemos en la misión, pero valdrá la pena luchar por nuestra libertad, porque siempre vale la pena luchar por lo que uno quiere y una vez elegido el camino es muy fácil echar a andar, lo complicado es la elección…
Pansy aguantó la mirada en los ojos oceánicos de Nott, seguidamente miró a Moody y lanzó un suspiro al aire.
—Está bien…—Exclamó de repente—…Podéis contar conmigo. ¿Qué tengo que hacer…?
...
...
—No voy a ir al instituto…
Draco resopló y se llevó las manos a la cabeza ante las palabras de su hija. Seguidamente la miró con ojos autoritarios.
—Llevas dos semanas sin ir...—La rubia resopló ante la insistencia del su padre—…¡Vas a suspender!
— ¡No voy ha hacerlo! ¡No voy a suspender! Mis amigos me llevan los deberes y…
— ¿No piensas acudir a los exámenes?— Interrumpió Draco enfadado.
— ¡Los puedo hacer por el ordenador! ¡Es legal! ¡Mucha gente lo hace!
Draco se quedó callado miró un momento a su hija, que estaba sentada en el sillón negro de enfrente. El rubio se pasó la mano por el pelo, este se apartó de la cara, pero volvió a caer quedando igual de ordenado que antes.
— ¿Por qué no quieres volver?— Preguntó con seriedad e intentando no estallar.
—No voy a decírtelo, es personal…
El padre resopló y se levantó del sillón colocando su jersey rojo y pegado, que marcaba toda su escultural figura.
—Está bien… —Lu miró a su padre esperanzada—…Te quedarás aquí pero volverás para final de trimestre dentro de dos semanas para hacer los exámenes. ¿De acuerdo? Y como no tengas las mejores notas de todo el instituto me enfadaré, y mucho…—La rubia se enfurruñó pero no tuvo más remedio que aceptar. Su padre la removió el pelo con cariñó y la miró con ternura.
—No me mires como si fuera un bebé— Exigió ella incómoda. Él sonrió y la besó en la cabeza. Se dirigió a salir por la puerta de la sala pero justo antes comentó:
—Will tiene el día libre hoy y me ha ofrecido unas entradas para ir a un partido de baloncesto con él el sábado de la semana que viene. Podemos hacer una cosa, yo haré como que estoy muy ocupado y no puedo ir y tú mostrarte muy interesada en acompañarlo…
La chica sonrió con picardía.
Aún la veía como si fuera un bebé, era su niña pequeña a pesar de que tuviera ya dieciséis años. Sentía la atracción que ella sentía por su amigo como una bobada de joven adolescente, y de vez en cuando se lo comentaba a Will y este se ponía rojo como el tomate ante las bromas que el rubio le lanzaba constantemente. El rubio no se había parado a pensar que tal vez… Sus bromas fueran la mayor de las realidades…
...
Marie salió de la comisaría de policía sola, pero contenta. Ser periodista tenía lo suyo, a veces se tenían que hacer cosas verdaderamente inmorales, pero el resultado era lo suficientemente bueno como para olvidarse de todo lo malo que tenía que hacer para conseguir sus fines. Ese era el resultado de la ambición de la que Marie Granger era esclava desde que nació.
Se despidió de unos cuantos policías que la sonrieron pícaramente. Sacó de su bolso marrón las llaves del coche y tocando un botón las lucecitas de su coche se encendieron. Se dispuso a abrir la puerta con soltura cuando un coche de color gris y con la matrícula apareció en la calle llevándose varias cosas por medio, atropelló a dos personas y seguía conduciendo bárbaramente. El conductor tenía su cara totalmente cubierta por una especie de red negra.
Marie abrió rápidamente la puerta de su coche pero el conductor fue más rápido que ella, abrió la ventanilla de su coche y sacó una pistola.
Sintió un fuerte dolor en el abdomen, y luego el calor y la posterior calma precedente al sueño…
— ¡Mujer caucásica, veinticinco años! ¡Ha recibido dos disparos en la zona abdominal! ¡Abrid paso!
Marie abrió los ojos. Se sentía terriblemente cansada y agradecía estar tumbada en lo que parecía una camilla mientras un grupo de varios auxiliares médicos la empujaban. Rápidamente la cambiaron a una camilla del hospital donde supuso que se encontraba.
No tuvo fuerzas para preguntar que había pasado y porque sentía ese enorme vacio en el estómago.
El máximo esfuerzo que pudo hacer fue mirar hacía un lado, su corazón se regocijó enormemente al ver como Draco la acompañaba por lo que parecían ser los pasillos del hospital. Sintió como él la daba la mano mientras hablaba con los médicos. Supuso que la ocurría algo grave, ya que el rubio se notaba nervioso.
Seguidamente empujaron su camilla hacía una sala pero Draco se quedó fuera y ella se quedó profundamente triste, lo último que le apetecía en ese momento era estar sola…
—Lu, llama a Hermione…— Dijo Draco cuando llegó de nuevo a la sala de espera y se sentó en uno de los asientos. Se le notaba muy tenso y con pocas ganas de hablar o discutir. Él y su hija estaban solos en ese odiado lugar. El rubio extendió a Luccia su teléfono pero está se quejó.
— ¿Por qué no la llamas tú?— Preguntó con desgana. También estaba asustada por el estado de Marie a pesar de que esta no le cayese especialmente bien.
—Porque te estoy diciendo que la llames tú…— No creía conveniente que tuviera que ser él quien hablaba con la castaña después de sus constantes riñas. Al final la rubia cedió y llamó a Hermione la que se puso histérica y llegó llorando en cuarto de hora.
— ¿Qué ha pasado?— Draco se puso de pie en cuanto la vio. La castaña se había recogido su pelo castaño en una coleta, apenas iba maquillada y llevaba un abrigo negro de tweed. Las lágrimas caían por sus ojos y bañaban sus mejillas. En cuanto la vio, Lu se puso a llorar también. Draco las observó con ternura cuando la rubia abrazó a Hermione intentado consolarla. Unos segundos después se separaron y la castaña miró a Draco desde abajo olvidando su encuentros anteriores.
— ¿Cómo está?— Dijo refiriéndose a Marie.
—Ha recibido varios disparos y ha perdido mucha sangre. Está en el quirófano ahora mismo…
Hermione lloró más aún.
—No te preocupes, todo va a salir bien ya verás…—Dijo Lu intentado que la castaña se sintiera mejor.
—Va a pasar la noche en el quirófano… ¿Qué vas a…?—Preguntó el rubio.
—Yo me quedo. Le he dicho a Harry que se quede en casa, toma un avión a las dos de la mañana hoy… Pero volverá en tres días con mis padres y mi hermana menor. Están muy preocupados…— Draco sintió como si se le animara en alma con la marcha de Potter. Durante la estancia del moreno en París, por las noches no podía dormir pensando que este estaría tocando el cuerpo de Hermione, mientras él se moría de celos y pura envidia.
—Lu, toma un taxi y márchate a casa. Tu hermano habrá llegado ya y habrá visto que no hay nadie. Si llegas pronto a lo mejor le pillas despierto… Mandaré un mensaje a Aimeé y la diré que te espere a la puerta de casa…
—Papá no hace falta que molestes a Aimeé a estas horas…
—Bastante que te dejo ir sola en taxi tan tarde…—La rubia tomó su cazadora negra de cuero y la puso encima de su vestido corto y azul cielo.
—Llamarme con cualquier cambio ¿Vale papá?— Dijo dando un beso en la mejilla al rubio seguidamente abrazó a Hermione.
—Adiós— Dijo la castaña. La rubia la dedicó una sonrisa triste y seguidamente se marchó.
Draco y Hermione quedaron solos. Ambos se sentaron en las sillas de la sala de espera y pasaron callados todo el rato. Cuando el reloj tocaba cerca de las once y media de la noche William llegó al hospital. Draco lo había llamado muy nervioso y diciéndole que trajera también a Zabini, pero este no vino ya que no cogía el teléfono, y cuando Blaise apagaba su móvil solo podía significar una cosa: Se estaba acostando con alguien.
Los amigos bajaron solos. No mencionaron a Hermione donde iban, sino que bajaron a la cafetería sin alertar a la castaña de adonde se marchaban si quería encontrarlos…
...
...
Pansy se sentó en el coche al lado de Theo. Se la veía muy incómoda y se mantenía seria fría y muy distante. Nott la miró pensativo, sabía perfectamente lo que se la pasaba por la cabeza.
La noche era oscura y amenazaba con llover. El frío helaba los huesos y las calles estaban desiertas, ya ni siquiera se veían los habituales turistas. La ciudad parecía mucho más lúgubre y tenebrosa de lo que normalmente solía ser, pero era la entrada del verdadero invierno, y como en casi todas las ciudades europeas la gente se replegaba pronto a sus casas.
— ¿Estás bien?— Preguntó antes de arrancar el coche. Ella no respondió y simplemente decidió a lanzar una mirada a través de la ventana—… ¿Te ocurre algo?
—Déjalo Theo… Déjalo, no tengo ganas de hablar.
—Pansy…
— ¿Eres sordo?—Exclamó ella de repente—… ¡Te estoy diciendo que no!
— ¡Sé perfectamente que te ocurre! —Continuó él— ¡Estás asustada! ¡Tienes miedo de…!—El chico calló intentado calmarse—…Mira, estás a tiempo de negarte. Y si has dicho ahí dentro que si porque tenías miedo porque estabas rodeada de gente que está en contra de Tom, puedes decirme tranquilamente a mí que no aquí mismo…
— ¡No tienes ni idea de lo que me ocurre Nott! ¡No te haces una maldita idea de ello!—Dijo la chica con lágrimas en los ojos—… ¿No te has parado a pensar en las situaciones en las que podríamos encontrarnos?
— ¿Muerte? ¿Miseria?
— ¡No te hablo de la muerte idiota! ¡Hace tiempo que dejé de temer a la muerte! ¡Y me importa una mierda el dinero…!—Nott se quedó callado esperando a que la chica continuase—… ¿No te has parado a pensar en Draco, Blaise y Will? ¡Ellos están con Tom! ¡Y si nos viéramos en una situación complicada y debiéramos...? —La chica cerró los ojos intentando asimilar el pensamiento que acababa de tener—…Yo nunca apretaría el gatillo. No podría…— Theo soltó una carcajada y rio. Pansy le miró horrorizada.
—No lo mires desde ese punto de vista princesa…—Dijo él acercándose sigilosamente—…Piénsalo desde este modo. Si se presentase la ocasión… ¿Ellos apretarían el gatillo?—Pansy le miró desafiante a sus ojos azules cielo.
—No lo harían. Nunca…—Theo soltó una carcajada y Pansy clavó sus pupilas en las del castaño como dos dagas.
—Imagínate… —Expresó él cual serpiente—…Draco, él está atado a Tom por todas partes. ¿Crees que pondría en peligro la vida de sus hijos para salvar la tuya si Riddle le ordena acabar contigo?—Pansy se quedó callada un momento pero luego replicó.
—Conozco su alma…
—Sabes que no los pondría en peligro…
—Tú no le conoces…
— ¿Ah no?— Dijo Theo con una sonrisa fastidiada—… ¿No es el mismo que os ocultó toda la verdad de lo ocurrido con Paris hasta que no tuvo más remedio que contároslo a todos?
—Él es una buena persona…
Theo se apartó de la chica con fastidio y miró al frente sujetando el volante.
— ¿Y que me dices de Dawson?— Pansy le lanzó una mirada interrogante ante esas palabras—…No te hagas la tonta… Sabes bien de que hablo…
—Will no nos haría daño. Ni a mí, ni a ti…—Expresó la morena con seguridad.
—Sabes de que te hablo Pans…—Dijo con confianza—…Si Will vuelve a tocar la sangre, si vuelve a saborear la muerte puede que termine como Astoria o peor… Y eso de que Dawson no me haría daño es una completa mentira. Aún conservo la cicatriz... Desde la entre pierna hasta casi el esternón...—Pansy no supo que responder y se dedicó a mirar a Theo.
—Confió en ellos. Y si Draco se ve obligado a tener que tocarme por proteger la vida de sus hijos. Tiene mi consentimiento…
— ¡…Por dios que te pasa! ¡Eres incapaz de confiar en mí pero confías ciegamente en los locos!
— ¡Si que confió en ti! Y lo sabes…
— ¿En serio? ¡Pues no parece! ¡Solo me utilizas por que soy el único con el cerebro suficiente como para conseguir los archivos de los mortífagos…
—No es solo por eso. Confió en ti…
— ¡Yo lo daría todo por ti!—Exclamó Nott de repente—… ¡Todo! ¡Y ellos a penas te hablan! ¡Yo que pasé toda mi vida anhelando tu aprecio, solo recibo desprecio! ¡Sin embargo Draco te mintió, te hizo daño, y aún así le amas! ¡Dime que tengo que hacer…!—Gritó—… ¡Dime que quieres de un hombre y lo seré!—Pansy lo miraba con ojos brillantes sin realizar acción alguna—…¡Te juro… Que haré lo que sea para ser la clase de hombre que quieres! ¡Estaré la eternidad para ser lo que tú quieras que yo sea! ¡Y me dará igual estar un año, dos, tres… toda una vida para conseguir que me ames o simplemente me dediques una simple mirada de aprecio o aceptación! Porque para un hombre muchas veces basta con una simple mirada…
Pansy se quedó callada. Theodore la lanzó una mirada destrozada, como la de un hombre que lleva luchando toda su vida; ella se la sostuvo durante unos segundos y seguidamente, y sin que a él le diese tiempo a reaccionar, lo besó con una pasión irrefrenable. Él respondió y tomó el beso con tanta ganas que empezó a excitarse.
La amaba. La amaba incondicionalmente.
Removió su pelo negro con sus manos. No pensaba soltarla, no podía parar. Pansy se quitó la gabardina verde y deshizo a él de su camisa negra. Ya habían empezado a jadear, pero no dejaban de besarse ni un momento. El castaño recorrió el cuerpo de la chica con las manos. La agarró la ingle y ella gritó de placer, mientras él besaba apasionadamente su cuerpo con mucha rapidez y excitación.
Theo echó los asientos hacía atrás y se puso encima de la chica sin mucha dificultad. Bajó hasta su zona íntima y le quitó lentamente la ropa interior, acarició sus muslos, desde adentro hacia fuera, rozó suavemente su parte más intima y notó su humedad. Besó su ingle con besos húmedos, y acarició con la lengua la zona íntima de la mujer y la hizo temblar bajo él.
Desnudos e iluminados apenas por las vagas luces de la calle hicieron el amor toda la noche. Él la penetró suavemente entre gemidos y gritos de placer. El orgasmo llegó pronto y sus corazones se aceleraron mientras se miraban a los ojos y jadeaban. Ella se apegó al cuerpo delgado del hombre mientras el calor subía por su vientre y sentía un hormigueo producto del placer insoportable. Las embestidas de él se volvieron más fuertes y ambos soltaron gritos agudos y apenas podían tomar aire. Tocaron las estrellas durante unos segundos y luego cayeron dormidos.
Y durmieron toda la fría noche abrazados en el coche de él y cubiertos solo por una manta. De vez en cuando Nott se despertaba y observaba maravillado los rasgos de la chica que dormía placenteramente disfrutando de los placeres que el sexo la había ofrecido. Acarició su pelo negro varias veces hasta que se quedó profundamente dormido. Nada podría atormentarle aquella noche...
...
...
Fleur se sentó sola y amargada en la barra del bar. Pidió un coctel raro al camarero un tipo gordo y bastante feo. Eso era lo que solía hacer normalmente, salir de bares sola y aburrida, ya que la mayoría de sus conocidos tenían pareja. Apoyó el codo en la barra y puso cara de pocos amigos a todo hombre que se le acercase. Verdaderamente lo último que le apetecía desde hacía mucho tiempo era ponerse a ligar.
Pasó una hora en esa posición; Bebía su bebida en sorbitos muy pequeños por lo que cada copa le duraba una eternidad mientras veía las noticias en la tele en alto.
— ¿Piensas quedarte en esa posición mucho tiempo más? Te van a salir agujetas…
No reconoció esa voz masculina a pesar de que la sonaba. Se giró y vio un chico de piel clara, ojos azules celestes y pelo naranja zanahoria.
—Lo siento…—Dijo ella sorprendida disculpándose por haberle dado la espalda—…No me había percatado de que estabas aquí…
—No importa en absoluto…—Dijo él examinando la belleza de esa chica—…¿Tu nombre era…?
—Fleur… Y el tuyo…
—¡Ronald Weasley! Pero puedes llamarme Ron.
—Esta bien Ron…
La conversación acabó ahí. Ambos se sentían incómodos ya que no sabían que decirse, se preguntaron un par de cosas de respuesta corta y luego la incomodidad volvía. Ambos estuvieron un rato viendo la tele mientras bebían juntos cocteles de diferentes sabores. A Fleur ese chico con cara traviesa le parecía tentadoramente interesante, era la primera vez que un chico la parecía atractivo en mucho tiempo, la atraía considerablemente.
Ron se giró a la chica, y armándose de valor dijo a la rubia con un aire de despreocupación:
—Bueno que… ¿Sales a cenar o no?
Fleur se quedó sorprendida por unos segundos, luego asimilándolo se rio mientras miraba su copa semi vacía pensando que se trataba de una broma, pero luego miró a Ron y se dio cuenta de que se lo decía de verdad.
— ¿Es una proposición formal?— Dijo ella con una sonrisa.
—Depende de por donde lo tomes. Estamos en un antro, es tarde, somos adultos, solteros… No te estoy pidiendo que te cases conmigo, solo te pido una cena, nada más…
—Entonces…—Expresó ella mientras levaba la copa y la chocaba con la de Ron—…Acepto…
Ron sonrió y chocó la copa con la de la rubia y ambos bebieron sin dejar de mirarse. Seguidamente reinó el silencio de nuevo, pero no dejaban de mirarse y ambos pudieron darse cuenta y soltaron una carcajada.
—Como no es una proposición formal supongo que no me llevarás al mejor restaurante de la ciudad…
El pelirrojo se quedó pensativo.
—Mi sueldo no da para llevarte a un barco restaurante por el rio Sena, pero conozco un par de antros del barrio latino que te parecerán encantadores…
—El barrio latino… Me gusta. Me gusta su ambiente, su gente, sus calles, sus bares…
—Pero eso no es lo más importante… ¿Te gusta tu pareja?
Fleur sonrió y le miró dudosa.
—Es…—Dijo con un guiño pícaro—…Atractiva…
—Pues como a mí también me gusta mi pareja, no sé a que estamos esperando…—El pelirrojo se levantó de su taburete y tomó el abrigo de Fleur y la ayudó a ponerse. Y ambos salieron juntos de aquel bar perdido en medio de París.
Por primera vez en mucho tiempo tanto Ron, como Fleur sentían su corazón entero…
...
...
Scorpius mandó un mensaje a Amelie esa misma noche. Hacía un par de días que no la veía, lo que era ya algo extraño ya que solían verse casi todas las noches. Ella le invitó a su casa como era la costumbre. Solía pasar con ella varias horas a cambio de mucho dinero, le estaba arruinando, pero ella era su única vía de desahogo del mundo, con ella los sentimientos no importaban, solo el placer físico que sentía al estar dentro de su cuerpo.
Le pareció raro que ni Lu ni su padre no estuviera en la casa cuando él ser marchó. Pero como para él eso era lo mejor no se preocupó. Salió a hurtadillas de la mansión evitando ser visto por las criadas o por Lu.
Tardó unos tres cuartos de hora en metro en llegar al barrio donde vivía la veinteañera. El lugar no era especialmente agradable, y tenía que tener cuidado con los grupos de jóvenes que ocultaban su rostro bajo las capuchas de sus sudaderas.
Los edificios parecían vacios y viejos. Los mendigos se sentaban en las aceras a pedir limosna y la noche parecía mucho más triste y oscura en aquel lugar apartado del centro de París. Esa era la otra cara de la ciudad del amor.
Caminó con calma y concentrado en el portal al que tenía que llegar. Que un chico rico mirara a la cara a los camellos que se paseaban por la periferia era de las peores cosas que podía hacer.
Cruzó la calle y abrió la puerta de metal negro. Casi hacía más frío dentro de aquel hall que en la calle. Aún así se notaba que el invierno llegaba a París, a pesar de que ese año se había retrasado con mucha consideración.
Subió las escaleras hasta el piso de Amelie. Oyó como si hubiera música y gente dentro del apartamento de ella, lo que le pareció raro ya que Amelie siempre estaba sola. Llamó a la puerta pero nadie abrió. Al parecer, la gente que estaba en la casa de Amelie estaba demasiado ocupada como para pararse a abrir la puerta a un chico de dieciséis años, pero él insistió, no pensaba marcharse sin más, quería hacer lo que había ido a hacer. Tocó con el puño de nuevo, y luego una vez más, y luego otra… Hasta que al final una mujer con muy mal aspecto se dignó ha abrirle la puerta. Tenía muy mal aspecto, casi le recordaba a su tía Bellatrix, pelo negro y andrajoso al igual que sus vestiduras, piel blanca y demacrada, y ojos grandes y hundidos y oscuros.
Miró a Scorpius de arriba abajo con expresión de asco. Dentro del piso parecía que había algo así como una fiesta, las chicas iban y venían, pero al igual que Amelie parecían chicas de la calle, y no precisamente sobrias. Los hombres mostraban muy mal aspecto y malos modales, estaban muy delgados y las ojeras se les caían bajo su mirada perdida mientras fumaban hachís y marihuana.
— ¿Qué quieres?— Exclamó la mujer cortantemente mientras miraba al chico con asco. El rubio dudó ya que casi se le habían quitado las ganas de estar con su bailarina.
—Buscaba a Amelie, pero veo que está ocupada a si que…
—No te preocupes cariño…—Dijo la mujer echándole la mano sobre el hombro, enseguida se le vino un olor espantoso, una mezcla de sudor y alcohol realmente apestoso—…Ella no estará muy lejos—El chico intentó apartarse pero le tenía totalmente apresado—… ¡Pasa diviértete! ¡Los amigos de Amelie son nuestros amigos!— Le introdujo dentro del piso. El hedor era realmente lo más asqueroso que había olido en su vida. Había algunos hombres en el suelo, parecían estar totalmente drogados, mientras otras chicas habían vomitado varias veces y ahora dormían en el piso. Llegaron hasta el salón, que tan malamente estaba adornado simplemente por un sofá viejo y gris (ahora ocupado por unos veinteañeros que fumaban porros mientras eructaban sonoramente). Scorpius no dudó siquiera en lanzarles una mirada de asco, no se cortó nada, se sentía tan asqueado que pasaba de modales y protocolos (cosas de las que dudaba que existieran en ese lugar).
De repente unos brazos le amarraron por detrás, y la mujer de pelo negro le soltó al instante.
— ¡Hola, ya pensé que no venías!— Amelie le abrazaba por detrás y Scorpius se alegró de que llegara al fin. Seguidamente se apartó y la miró a los ojos verdes helados. Los tenía perdidos e inflados, a pesar de ello mantenía esa expresión de loca juventud que tanto la caracterizaba.
—Me alegro de verte, pero… ¿Qué narices es todo esto?— Preguntó el chico mirando a su alrededor—… ¿Y quién son todos estos?
— ¿Quién? ¿Todos estos? Pues hay amigos, amigas, gente que conozco de vista, gente que no tengo ni idea de quien es… Un poco de todo vamos…—Scorpius resopló—… ¡No te sientas abrumado cielo! ¡Diviértete! —La rubia se le echó a los brazos pero el joven Malfoy la apartó.
—No creo que sea prudente que me quede aquí…
— ¡Vamos! ¡Hazlo por mí!— Dijo la rubia poniendo voz melosa. El chico se lo pensó y seguidamente cedió.
—Esta bien…
— ¡Si!— Gritó Amelie, seguidamente se le echó a los brazos y le beso sensualmente mientras le pasaba la mano por el pecho. Scorpius se apartó y se sacó algo de la boca. Lo miró, era una pastilla que no conocía, pequeña y redonda. Miró a Amelie y está le sonrió sensualmente—…Te gustará. Yo ya tengo la mía…—Dijo mientras sacaba la lengua.
—No debería…
—No debes… Pero puedes… Vamos no te rayes… —Le miró con sus ojos felinos y afilados, y se mordió los labios gruesos. Scorpius observó en su mano la pastilla y seguidamente se la introdujo en la boca y la tragó sin saborear. Amelie se rio sonoramente y de repente se quitó la camiseta gris de tirantes quedándose en sostén, guiñó el ojo al rubio y le invitó a que le siguiese hasta su habitación. Allí había un par de chicas semidesnudas tumbadas en una cama deshecha mientras fumaban y reían sonoramente. Scorpius les lanzó una mirada curiosa y estas le observaron de la misma manera. Parecían casi tan jóvenes como él, pero en sus ojos se las veía más experimentadas y pícaras.
Amelie se puso de rodillas en el suelo e hizo que Scorp se arrodillase también. Tomó unas láminas de papel de plata con unos polvos blancos por encima. La rubia sonrió mientras se tapaba una de sus fosas nasales y esnifaba la sustancia con una expresión de placer.
—Te gustará— Dijo mientras se limpiaba la nariz. Scorpius la miró y ella, para darle ánimos le beso en los labios y luego en el cuello. Él se agachó e hizo lo debido. La sensación de esa droga estimulante le alegró, y sintió como la pastilla que se había tomado anteriormente también empezó a sufrir efectos. La mezcla de drogas le hizo perder la cabeza y pocos minutos después no sabía apenas lo que hacía, la mente le daba tumbos, pasaba por pequeños periodos de consciencia en los que vio como Amelie le quitaba la camisa y como la "pequeña fiesta" empezaba a desfasarse de verdad. Activaron una especie de luz roja y pusieron la música lo más alto que les fue posible.
Entró en trance mientras besaba al la rubia y recorría su cuerpo semi desnudo con las manos. No quedaron solos en la habitación, se sentía eufórico, una euforia fuera de si y que le hacía sentirse como un dios, sus complejos desaparecieron por momentos y toda sensación humana desapareció de su ser. Desnudó a la rubia y la besó con más pasión que nunca. Chupó su abdomen y seguidamente su parte íntima, era la primera vez que practicaba el sexo oral, normalmente era él quien lo recibía de la rubia. Jugaron con sus cuerpos durante largo rato. Luego penetró en su vagina y se impregnó de los placeres que le ofrecía el cuerpo femenino… Las luces, los gemidos y las drogas se mezclaban en su cuerpo y le hacían sentirse verdaderamente loco. Las otras chicas que estaban en la cama terminaron de desnudarse y se unieron a ellos. Scorpius no sabría decir después si había tenido sexo, con todas, ni siquiera recordaría haber tenido sexo con Amelie. Lo último que vio fue a una de las desconocidas cabalgando fieramente encima suyo mientras las otras dos chicas reían...
...
...
Draco se sentó en una de las pequeñas mesas metálicas y redondas de la cafetería. Ambos tomaban un café muy cargado mientras observaban los ojos de los acompañantes que tenían que pasar la noche en el hospital junto a los enfermos. Draco bebió mientras Will le miraba con curiosidad.
— ¿Qué te preocupa— Preguntó el moreno con curiosidad. Draco le dedicó una vista cansada. Los ojos se le caían por el sueño y estaba ojeroso.
—Esta ocurriendo algo William…
—Me sienta bien al darme cuenta de que no soy solo yo quien lo ha notado…
—Tom nos está ocultando algo y eso no es signo de buen agüero. Creo que muchos tenemos razones para estar alerta…—Dijo Draco dando un sorbo de café.
— ¿Crees que Riddle conspira contra nosotros?— Preguntó Will intrigado.
—Se está deshaciendo de todos los ex miembros de los mortífagos. No te lo he contado, hace unos días el apartamento de Theodore Nott se quemó y la policía no encontró su cuerpo. Eso solo puede significar que o está muerto o le han capturado para torturarle…
—Me parece extraño que atenten contra Nott…
—Y lo más extraño es que vi a Parkinson con su coche. Intentaba ocultarse pero no me fue difícil descubrirla, ya sabes lo bien que huele su perfume…—Expresó el rubio con una sonrisa cansada, Will le imitó y tomó más café.
—Pansy y Nott… Que equipo más raro…
—Ni que lo digas…
—…Pero no dudarás en pensar que es peligroso. No olvides que Theodore posee una mente verdaderamente prodigiosa y que Pansy no se le queda atrás…
—No lo niego para nada…— Dijo Draco centrándose en mirar a la camarera de ojos hundidos de la barra que observaba a sus clientes con tan celosidad que daba la sensación de que pensaba que iban a robarla. Will se termino su café y observó a su alrededor antes de comenzar a hablar de nuevo.
— ¿Crees que Nott está muerto?— Expresó casi en un susurro.
—No digo si, ni me arriesgo con el no. Aunque no entiendo sinceramente porque Riddle se preocupa de los miembros que salieron de la organización, son de todo menos peligrosos…— Will se encogió de hombros ante las palabras de su amigo.
—Vivimos tiempos oscuros Draco, debemos cuidar nuestros pasos, y creo que soy prudente al decirte que no pierdas de vista Scorp y a Lu…
—…Nunca lo hago…
—Lo sé. Y aún así creo que mi vida corre más peligro que la tuya ya que al fin y al cabo, que traicionaras a Tom seria una estupidez inmensa, le debes demasiado como para traicionarle…
—…Sabes que no conspiraré contra él, no puedo traicionarle, le debo mi vida. Debo estar eternamente agradecido por lo que hizo por mí casi desinteresadamente…—Dijo el rubio dejando su mirada perdida.
—Tú lo has dicho, casi. Es verdad que por él no te estas pudriendo en una celda pero también es verdad que no eres libre. Y tú no tuviste la culpa…
—…Mucha gente murió esa noche Dawson…—Draco miró penetrantemente a los ojos verdes oscuros de su amigo—…No puedes exculparme…
—Te viste forzado…
—Podría haberlo evitado…
—…Sabes que no…
Draco dio un golpe a la mesa y varias personas que también se encontraban en la cafetería se sobresaltaron y miraron a los dos hombres con indignación. El rubio intentó calmarse. Cansado y muy confuso se pasó la mano echando hacía atrás su pelo, pero este volvió a caer desordenadamente por su frente.
—No quiero continuar con la conversación ¿Vale?
— ¿Y que tal con Hermione?
Draco miró molesto al moreno y respondió con desgana.
—Nada.
— ¿Nada?
—Nada— Respondió el rubio.
—Vamos Malfoy… Cuéntamelo no te hagas de rogar…
—Es… Mona, me gusta cuando se enfada…
— ¿Si?— Dijo Will con una sonrisa pícara.
— ¡Pero nada más! ¡Nada, nada más!
— ¿Seguro?
— ¿Quieres que te lo diga otra vez?— Dijo el rubio cabreado.
—Tío… Tienes un problema, un graaan problema. Cuida tus pasos. Y siento ser vulgar, pero por favor, no la cagues…
—No sé de que me hablas.
—…Pues te lo aclararé: Tienes a Tom alerta, se librará de todo aquel que lo traicione…
—Sigo sin pillarlo…
—…Si te enrollas con Hermione te arriesgas a que Marie te deje y eso podría influir en tu misión. Recuerda que debes tenerla cerca.
— ¡Por favor! ¡Esa es la cosa más estúpida que he oído en mi vida!
—Si… Puede que sea algo estúpido…—Expresó Will pensativo—…Aún así piénsalo…
—Espera…—Draco miró al techo con aire despistado—…Ya. Me sigue pareciendo una estupidez.
—Tú mismo… Ahora mismo lo que más me preocupa es que han disparado a Marie, y eso es lo único en lo que pienso…
— ¿Qué sospechas que ha pasado?
—Tal ver alguien con ganas de joderme, o tal vez sea solo una señal de que Tom quiere hablar conmigo. Seguramente desea algo de mí…
— ¿Y por qué no decírtelo y punto?
— ¡Por dios Will! ¡Ya conoces la forma de actuar de Riddle! ¡Sabes que solo en los momentos más críticos habla con nosotros cara a cara! ¡Es el hombre más buscado de Francia!— Dijo Draco levantando la voz. Varias personas le miraron de nuevo pidiendo que bajara la voz y este hizo caso—…Oye. Necesito que me hagas un favor…
—Dime…—Dijo Will acercándose a su amigo compenetrantemente sin que nadie les pudiera oír.
—Cuando vayas a la central dile a Amelie que he captado el mensaje…
— ¿A Amelie? ¿Amelie Goal?
—Si. Tom la aprecia mucho. Bueno es su última adquisición, y debe ser increíblemente eficaz, cumple sus misiones de una forma increíble… Dile que diga a Tom que me mande a alguien en cuatro semanas…
—No te preocupes…—Dijo William levantándose—…Bueno sé que no es el momento más oportuno, pero después de lo ocurrido no podrás venir al partido de la próxima semana. ¡Vaya mierda! ¡Había preparado un día de machos estupendo…!
—...No quería que malgastases las entradas así que dije a Lu que te acompañase— Interrumpió Draco.
— ¿Qué? ¿A Lu?
—Os lo pasareis bien. ¡Es un partido de baloncesto!
—Ya pero…
—Ella está encantada… No sé si será por el partido o porque vas tú…
—Seguro que es por el partido…
—Ya si…
—Bueno…—Dijo Will mirando la hora—…Es tarde, me marcho. Volveré mañana por la mañana, pero llámame si ha ocurrido…
—Esta bien… Lo haré…
...
...
Hermione llevaba como tres cuartos de hora sola. Mantenía las manos sobre la cabeza como intentando protegerse de algún mal exterior. Estaba cansada y abrumada, y se sentía muy sola. No comprendía porque alguien habría querido disparar a Marie. Se puso a llorar. La mezcla de emociones y el cansancio hacían que se sintiese verdaderamente mal.
Alguien se sentó a su lado. Supuso que era Draco al oler un perfume masculino, pero rechazó la idea, no era el perfume del rubio. Se giró y se sorprendió al ver a un hombre bellísimo. Parecía algo mayor que Draco. Su piel era tersa y blanca, su pelo cobrizo y sus ojos de un verde intenso que rivalizaba con el de Harry. Llevaba puesto un jersey negro que se le pegaba al cuerpo y le hacía parecer verdaderamente sexy. Era increíblemente hermoso.
— ¿Es usted familiar de Marie Granger?
— ¿Qué?—Dijo Hermione que se había quedado eclipsada en él— Oh… Si… ¿La conoce?
Él sonrió de forma angelical.
—No hace falta que me llame de usted… Y si la conozco. Trabajamos juntos…
— ¿Y puede concentrase?— Preguntó la chica. Él la miró sorprendido y luego sonrió—…Perdona mi impertinencia, eres guapo…
— ¿Debería decir gracias?
—Los modales llaman… Hermione Granger— Dijo ella extendiendo la mano.
—Cedric Diggory— Él se la estrechó con fuerza y ambos sonrieron. Él sacó un pañuelo y se le extendió a ella.
—Gracias— Se secó las lágrimas mientras sonreía.
— ¿Está sola aquí?
—No. Su novio Draco me acompaña, se fue un segundo para hablar con un amigo…
—Oh si, conozco a Malfoy…—Dijo con una sonrisa.
— ¿Si?
—Desde hace algún tiempo. Trabajamos para la misma persona…
—Pero si me dijo que trabajaba con Marie…
—También. Soy... pluriempleado se podría decir.
—Guapo y trabajador…—Dijo ella con una sonrisa—…Me gusta.
—Me siento alagado.
—Es la verdad. ¿Conoces bien a Draco?
—No lo suficiente.
— ¿Y que opinas de él?
—Que no parece que se preocupe mucho por ella. Lo digo porque, nadie baja a una cafetería con un amigo cuando su pareja está siendo operada de vida o muerte…
— ¿Por Marie? Oh, Draco es un hombre… Sorprendente. Parece despreocupado, sucio, idiota, egocéntrico… Pero luego está el lado en el que se preocupa por sus hijos, y por la gente… A veces incluso puedo llegar a pensar que es una buena persona… Pero…—Dijo la chica pensativa— Yo no mencioné en ningún momento que estuviese en la cafetería, no sé a donde se fueron…
El hombre sonrió de lado y se levantó de su asiento sintiendo por un momento que había sido descubierto, pero luego recordó que ella ignoraba todo lo que tenía que ver con Draco y su misión.
—Perdone, debo marcharme. Dele a Marie mis respetos y dile que se recupere pronto… Debo hablar con un médico, operó a mi madre hace un tiempo y tengo que consultarlo…
—Adiós— Dijo Hermione con una sonrisa cuando se marchó.
Cuando se quedó sola sintió de nuevo un vacio. Y el cansancio la derribó de nuevo. Y sintió ganas de llorar, unas ganas que la consumían desde dentro. No fue capaz de detener el llanto ya que después de la compañía el corazón se siente más vacío aún en la soledad. Se sentía sola, pequeña y estúpida. Estaba llorando de nuevo desconsoladamente.
— ¿Por qué tienes el don de aparecer cuando lloro?— Draco acababa de llegar y ella lo había notado, se había sentado a su lado en silencio.
—Porque es cuando más sola estás…— Dijo el rubio extendiéndola un pañuelo. Ella lo tomó y se secó las lágrimas de nuevo.
—No quiero que…—La castaña bajó la mirada ante el pensamiento horrible que acababa de pasársele por la cabeza. Draco puso su mano en la espalda de ella, y esta, se puso tan nerviosa como siempre. Miró sus ojos grises y sintió el impulso de abrazarle, pero no lo hizo, se resistió con todo su ser aunque en ese momento era lo único que desease.
—No va a pasar nada. Marie se recuperará, ya verás, es fuerte…
—Lo sé. Sé como es, y sé que es testaruda e increíblemente luchadora… Pero aún así el miedo me carcome. Estoy aterrorizada… ¿Quién le haría algo así?— Draco se quedó callado y miró el rostro cansado y bañado por las lágrimas de la castaña. Extendió la mano y retiró los mechones de pelo rizado la cara de la castaña. Esta se sorprendió ante este acto. Pero él clavaba sus ojos como si fueran flechas impulsadas por el viento. Acarició la cara de la castaña y se detuvo en sus mejillas, y notó que eran tersas y que su piel estaba cuidada.
—Hay cosas que son inexplicables en este mundo Hermione. Y buscar las respuestas a todas preguntas inexplicables es tarea de locos, dementes y estúpidos. No sé quien pudo hacer eso a Marie, no sé quien puede odiarla tanto como para intentar matarla…
—No entiendo nada. Todo es tan inexplicable… ¿Salía del trabajo y recibió tres disparos?
—Tres disparos y ha sobrevivido… Es demasiada coincidencia…— Dijo el rubio para si mismo.
— ¿Quién querría matarla?
—Tal vez no quisieran hacerlo, tal vez era solo una señal, una advertencia…
— ¿Advertencia?
—Si. Para ella misma o para alguien de su alrededor…
Hermione se quedó pensativa ante las palabras de Draco y por un segundo se le pasó por la cabeza que la ocultaba algo, ya que sus palabras se notaban firmes y seguras, como si él supiera todo lo que estaba ocurriendo. Pero le pareció una idea demasiado estúpida y pensó que el cansancio estaba haciendo mella en sus pensamientos…
—…Todo puede ser… Aunque no se me ocurre nadie…
—A mi tampoco…— Dijo el rubio. Seguidamente apoyó su mano en la de la castaña y esta tembló en el contacto—…Deberías dormir. La noche será larga…
—Tienes razón, debería dormir… Por cierto ha estado un hombre aquí que decía conocerte—Draco se mostró sorprendido.
— ¿A si?
La castaña asintió y seguidamente se apoyó en el hombro de Draco sin pensar mucho en lo que hacía, pero estaba demasiado cansada como para reflexionar en su acción. El rubio se quedó pasmado al tenerla tan cerca de su cuello y al sentir su respiración tan cerca, sentía sus soplidos de vida y le hacía estremecerse demasiado. Sus sentimientos se dispararon al contemplarla de reojo y sintió verdaderas ganas de besarla por un segundo, querría rozar sus labios rojos y cálidos, carnosos y tremendamente hermosos… Sintió terror al pensar en que pudiera ocurrirle algo, en que a Tom se le ocurriera fijarse en ella y decidiera jugar con su vida, pero se consoló pensado en que eso era imposible ya que ni siquiera tenía ideas acerca de su existencia.
Apartó esos sentimientos de si como si fueran escoria… Y momentos cayó tremendamente dormido. Pero antes de eso vio a un hombre de cabello cobrizo y ojos verdes. Caminaba a lo largo del pasillo acompañado de un médico. Cedric dedicó una sonrisa fantasmódica a Draco, y por primera vez sintió verdadero miedo…
...
...
La luz de la fresca mañana penetró por las ventanas del piso de Amelie iluminando los cuerpos de todos los jóvenes que aún se deshacían de los efectos de las numerosas drogas consumidas. La rubia fue la única en levantarse. Aún sentía la cabeza revuelta. La euforia y los placeres de la noche parecían recuerdos lejanos en la turbia mañana. Se incorporó con dificultad. Miró hacía un lado y vio que el joven Malfoy estaba a su lado. Sonrió. Verdaderamente era muy hermoso. Acarició su cabellera rubia trigo y removió el pelo del chico mientras sonreía. Le inspiraba lástima. Pobre chico de fatal destino. Era una verdadera lástima, ya que era verdaderamente apuesto y joven.
Se enrolló en una sábana y se levantó. Sintió varios golpes en la cabeza, como martillazos del infierno. Las nauseas vinieron rápidamente pero las evitó. Debía aguantar, era su oportunidad, tenía que hacer una importante llamada.
Buscó su móvil entre aquel desastre de sustancias consumidas a medias en la noche. Al final se conformó con lo que quedaba de él, aparentemente alguien se había divertido desmontándolo, peor aún funcionaba.
Se sentía tan sumamente mal que apenas recordaba los números que debía marcar, pero después de unos minutos consiguió aclarar su mente un poco y pensar razonablemente.
Marcó las cifras y se puso el teléfono al hombro. Pocos segundos después sintió como si alguien tomaba su llamada, pero no se escuchó voz al otro lado, sin embargo la rubia habló.
—ACJ890 código de seguridad de Amelie Goal.
Seguidamente una voz femenina contestó:
—Espere unos minutos Amelie.
La chica esperó como pudo, pues sentía como si la piel se le estuviera cayendo de la cara, y las nauseas venían una y otra vez. Poco tiempo después una voz masculina y serpentina tomó el habla.
—Buenos días Amelie, esperaba tu informe con ansias, como tardabas pensé en mandarte a un amigo para que te acordases de para quien trabajas…— Dijo arrastrando las palabras. Amelie ignoró las amenazas y se concentró en su misión.
—Hola jefe, de momento todo marcha bien por aquí. Pero querría saber su opinión…—La rubia bajó la voz para evitar que el rubio despertase—…Tengo al pequeño de los Malfoy metido en mi cama totalmente indefenso, si usted me lo ordenase acabaría con él gustosa. Es un muchacho joven y de poco talento, un inexperto… Puedo hacerlo fácilmente Tom y no creo que nadie se pase por aquí a buscar su cadáver, nadie se preocupa de lo que ocurre en las periferias de la ciudad…—Se produjo un leve silencio en el que Scorpius se giró durmiendo cual ángel.
—Respeto tus ansias de complacer a tu jefe Amelie, pero debes esperar. Tengo muchas cosas en la cabeza estos días y lo último que me apetece es jugar con los Malfoy. Tal vez lo hagamos más adelante para probar la lealtad de algunos de nuestros amigos… De Dawson por ejemplo… Según dicen mis allegados últimamente está muy interesado en una de las mujeres de esa pandilla de rastreros de los Malfoy… ¿Cómo se llamaba?
— ¿Luccia?
—Si. Será divertido jugar con los sentimientos de William como lo fue jugar con los de Malfoy…—Amelie rio por lo bajo mientras observaba al rubio—…Pero de momento déjalo… Creo que tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos, Astoria ha desaparecido…
— ¿Qué?—Dijo la rubia excitada.
—Desde la noche en la que fue a silenciar la vida de Theodore Nott nadie ha vuelto a saber de ella y no responde a mis llamadas…
— ¿Cree que…?
— ¿Está muerta…? No. De todas formas tampoco me como mucho la cabeza por Greengass, esa mujer da más disgustos que otras cosas. Ahora lo que verdaderamente me preocupa es silenciar a todos aquellos que puedan poner en peligro mis planes… Porque tengo grandes planes Amelie, y nadie podrá ponerse en medio y todo aquel que lo haga, o me traicione… Será castigado…
...
...
Theo se había levantado hacía ya largo rato. A pesar de haber dormido en el coche toda la noche en su coche, su sueño no había sido perturbador en absoluto.
Cubrió más a Pansy con la manta, y él se vistió con dificultad. No esperó a que ella se despertase, su felicidad le hacía estar tan nervioso que no podía estar quieto. Se puso los pantalones, salió fuera del coche. Sus músculos sintieron el frescor de la mañana que se tornaba lluviosa. Se estiró y suspiró llenando sus pulmones de aire que le aseguró que estaba vivo, y que lo ocurrido esa misma noche no había sido solo un sueño.
Se puso la camisa y se dirigió a una "boulangerie" que había justo en frente. Tenía hambre, un hambre voraz, y supuso que cuando Pansy se despertara, también tendría hambre.
Pansy se despertó desorientada y con cierto dolor en el cuello. Tardó un poco en darse cuenta de donde se encontraba, y de repente los recuerdos de la noche llegaron a si misma. No sabía que pensar en ese momento. Se sentía terriblemente confusa de que relación iba tener ahora con Nott ya que, de momento ella no estaba enamorada de él. Tuvo una lucha con su corazón pensado en si realmente sentía algo por Theo o lo de anoche había sido un arrebato de pasión y locura femenina, ya que las mujeres habitualmente nos dejamos seducir fácilmente por las palabras bonitas de los hombres.
En medio de su confusión tomó su ropa y se la puso. Se alegró de que Theodore no estuviera allí en ese momento así podía sentirse libre de preocupaciones en lo que volvía.
Salió del coche y cuando hubo cerrado la puerta el corazón le dio un vuelco al ver a William Dawson. Este se quedó tan sorprendido como ella y tardó un poco en reaccionar. Miró el coche de Theo y luego a Pansy, que tenía el pelo despeinado y la ropa arrugada.
—Esto… Esto…
—Will yo… No es lo que parece…
—Dime por favor…—Dijo el moreno llevándose las manos a la cabeza con confusión—…Dime que esto no es lo que yo creo que es…
— ¡No, no ha pasado nada! Will… Will por favor…
—Mira. Yo no voy a decirte nada respecto a lo que hagas con tu vida sexual, creo sinceramente que no tengo derecho, eres adulta… Pero no creo que a Draco le haga mucha gracia…—Pansy se enfadó considerablemente ante esas palabras y decidió defenderse.
— ¡Draco no tiene derecho alguno a opinar! ¡No tiene el mínimo derecho! ¡Y creo que actualmente puedo confiar mucho más en Theo que en Draco…!—Se sorprendió a si misma diciendo esas palabras, pero había pensado en lo que habló con Nott la noche anterior y en ese momento ella se daba cuenta de que el castaño tenía razón—…Él me quiere… ¡Me quiere de verdad! ¡Cuando Draco durante toda nuestra relación me mintió! ¡Nos mintió a todos! ¡Y sé que Theo no me haría eso porque me quiere! ¡Pero Draco lleva toda la vida enamorado de Paris! ¡Y no mirará a otra mujer! ¿Acaso no tengo derecho a rehacer mi vida? ¡Pero los hombres sois así, perdéis algo y seguís pensando que es vuestro!
—No es por eso. ¡Es que es Nott! Y tú… Mírate, eras la princesa. Y él es… Dios cuando le veas de nuevo fíjate, es pequeño, bajito, delgaducho…
— ¡Sigues hablando como si estuvieras en el instituto por dios! ¡Madura!
—Piensa en tu propia seguridad Pans…
La chica se puso seria.
— ¿A qué te refieres?
Will soltó una pequeña carcajada.
— ¡Por dios!—El moreno se acercó y bajó la voz—…¿Crees que no sé lo de los asesinatos dentro de nuestra organización? ¿Crees que no me he parado a pensar que están demasiado bien realizados como para que se trate de alguien normal? Yo también he pensado en ella. Y sé que ha vuelto. Además… Sé que tú y Nott estáis tramando algo y debes saber que sea lo que sea lo averiguaré. Cuida tus movimientos Parkinson… Draco te vio cuando la casa de Nott ardió hace algunas noches, y otros le vieron la noche en la que el coche de Igor Karkarov se estrelló. Cuida tus movimientos Pans…—La morena se quedó callada pero miró desafiantemente a Will sin apartar sus ojos negros como pozos de los verdes oliva.
—Es muy peligroso William…—Dijo ella calmándose.
—Sabes que eso no mi importa. Me gusta la adrenalina…
— ¡Exactamente por eso es más peligroso para ti que para nadie! Todos sabemos cual es tu problema…
—Lo superé hace tiempo…
— ¡Pero sigue estando ahí! Por favor Will, no cometas ninguna locura…
—Solo déjame decirte, que si ella ha vuelto… La encontraré…
...
...
Marie salió del quirófano a las cinco de la mañana, cuando llegó la mañana estuvo bastante tiempo en la unidad de cuidados intensivos. Draco se mostraba bastante preocupado y pasó casi toda la noche en vela. Hermione insistió en que se fuera a casa a dormir, pero este no quería ya que quería estar junto a Marie cuando esta despertase….
BONUS FINAL:
William Dawson derrumbó de una patada la puerta del apartamento sin importar que alguien le pudiera ver. Aparentemente, no había nadie en la casa. Todo estaba ya patas arriba y el olor del aquel lugar no era especialmente agradable. Había una gran cantidad de restos comida basura sobre las diferentes mesas. Las persianas estaban totalmente bajadas y el desorden era terrible. Todo estaba patas arriba, como si alguien ya se le hubiera adelantado. Estaba solo, y sin pistas, pero la encontraría.
Solo una cosa estaba segura, Astoria Greengass no estaba allí…
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