NOTA IMPORTANTE: Chicas ha habido una confusión. Culpa mía, subí este capitulo sin darme cuenta de que era el equivocado. Me explico mejor: Este capitulo ya estaba subido erróneamente porque este es el 12, y tenía que haber subido el 11. Ya lo he hecho, a si que os recomiendo que lo leais (Capítulo titulado "Sin pistas") porque es un capítulo bastante bastante importante y luego si queréis dad un repasito a este que es de transición y ya está. Lo siento mucho.
Si hay alguna confusión respecto a lo ocurrido dejad un review y yo os responderé enseguida.
Mónica.
Belle Lu.
Will subió a planta pensativo. La mañana se había presentado de todo menos clara para él. ¿Pansy y Nott juntos? Era lo último que se le hubiese ocurrido.
Y por otro lado estaba As. Ella había vuelto, lo sabía, lo presentía, pero no la había encontrado. Le parecía raro que la rubia no hubiese ido a buscarle, ni siquiera pasarse por su mansión.
Se sorprendió a si mismo al hacerse la pregunta ¿Qué sentía? En el fondo, él y Greengass nunca habían tenido una relación propiamente dicha, pero les unía ese algo, ese algo especial, no sabían el qué pero estaban unidos por una especie de lazo invisible, como si el destino del uno estuviese ligado al del otro. Era algo más que físico, era algo espiritual…
Sumido en su mente y pensamientos llegó hasta donde se encontraba Draco. Tenía el pelo revuelto y unas ojeras de no haber dormido una pizca. Se sentó a su lado y el rubio no hizo ademán de haberse enterado, sino que mantenía su mirada fija el la puerta del la UCI.
— ¿Cómo estás?— Dijo Will mirándolo con preocupación.
—Jodido— Respondió el rubio pasándose toda la mano por el pelo sudoroso—… ¿Doy pena verdad?
—Si, claramente, sin mentir, estás horrible. Ve a casa, y descansa, te lo mereces, llevas aquí mucho tiempo…
—No.—Dijo él tozudamente—…Quiero estar aquí cuando ella despierte…
—Draco…
—No te empeñes William. Estoy bien, de verdad, solo un poco fatigado…
—Si, de eso me he dado cuenta…
—Entonces ¿Qué es lo que te preocupa?
—Últimamente te veo raro, distinto…—Draco frunció el ceño interrogativo—… ¿Ha pasado algo con Her…?
—No ha pasado nada— Cortó.
—Bien… —Will bajó la mirada intentando encontrar las palabras adecuadas—…Draco…
— ¿Si?
—Tengo que contarte algo…
Las primeras palabras fueron las más difíciles, pero lo demás salió solo. Le contó todo lo ocurrido con Pansy y su confirmación de que estaba con Nott. La reacción del rubio no se hizo de esperar, se quedó pasmada, frío como el hielo, prácticamente blanco…
—Di algo…— Expresó Will preocupado.
—Esto tiene que ser broma…—Dijo Draco pasando se la mano por el pelo descolocándoselo.
—Pues no lo es, lo he visto con mis propios ojos, Pansy y Theo están enrollados…
—Joder es que… ¡Es que es Nott! ¡Nott! ¡Nada más y nada menos que Nott!
—Si yo también he alucinado…
— ¡Yo no estoy alucinando! ¡Estoy flipando! ¡Es Nott por dios! ¡El idiota y patético de Nott con Pansy! ¡Ella es demasiada mujer para él!
—No lo niego.
— ¿Qué crees que le ve?
—Ni idea, a lo mejor ha madurado…
Draco puso cara de duda e hizo reír a Will.
—Vamos tío ya no estamos en el instituto…—Insistió el moreno—…Entiendo que para ti siga siendo el niñato enano que te plantó cara delante de todo el instituto echándote en cara lo de…
—No sigas por ahí…— Will cayó al instante a la orden de su amigo, pero luego continuo.
—Tío, tal vez deberías dejarlo ya todo atrás.
—No se lo perdonaré en la puta vida ¿Vale?
Will se rindió y decidió dejar el tema, no quería indagar más en heridas del pasado.
...
...
Theo entró en el coche sin pensárselo mucho. Allí dentro estaba Pansy que mantenía la mirada perdida y se mostraba confusa. Ambos se miraron un momento y esperaron a que uno de los dos rompiese el hielo, pero ninguno estaba dispuesto a hacerlo. Al final fue Nott quien cedió a hablar. Pansy aún tenía en la cabeza las palabras de Will, y todo lo ocurrido en los últimos días, se estaba metiendo en un lio de los gordos, de los de lujo, de los que molan.
— ¡Bueno— Exclamó él al fin— ¿Qué vamos a hacer?
La morera resopló y se dejó caer sobre el sillón del coche.
—Esto para mí es… Complicado…
—Lo sé… Supongo que aún más que para mí…
Ella sonrió.
—Tengo muchas cosas que asimilar. Esto me supera… No por ti, ni por lo de esta noche, es… Un cúmulo de cosas… —Se quedó unos segundos pensativa y luego exclamó—…He hablado con Will…
Nott se sobresaltó y se incorporó sobreexcitado.
— ¿Qué?
—Antes ha estado aquí y… Lo sabe…
— ¿Qué sabe? Quiero decir… ¿Sabe lo nuestro? ¿Lo que ha pasado?
Ella asintió mirando al suelo.
—Lo que ha pasado y… Sabe que Astoria ha vuelto y… Sabe que nosotros estamos detrás de su desaparición…
Theo se quedó boquiabierto unos segundos y luego hizo un gesto con las manos para calmarse.
—Vale…—Dijo removiéndose el pelo castaño—…Vale esto es genial… —Dijo con ironía—¿Qué te ha dicho?
—Se ha cabreado, y mucho. No tengo ni idea de porque sabe que nosotros tenemos a Astoria…
—Creo que a partir de ahora debemos estar preocupados más por Will que por ella Pans—Expresó él fríamente.
—Will no nos hará daño…
— ¿Y cómo estás tan segura?
—Es William, no lo hará…
Nott soltó un resoplido.
—Me parece increíble que hayas olvidado como es Dawson.
—No lo he hecho. Simplemente creo en él, muchas veces solo es lo que una persona necesita, que crean en nosotros…
—Una persona como él no cambia, es un adicto. Recuerda que intentó matarme…
Parkinson se quedó callada.
—No quiero recordar ese día…
— ¿Y por qué no? Tus amiguitos siempre son los santos de la historia…
—…Ya hablamos ayer de esto—Insistió ella.
—Pero creo que no lo dejamos claro. William intentó matarme por culpa del hijo de puta de Malfoy…
—…Te lo buscaste, nunca debiste gritar todo aquello delante de todos…
— ¿Me busqué que Dawson me diera tres puñaladas? ¿En serio? Aún tengo las cicatrices. ¡Me pasé tres meses en el hospital! ¡Casi me muero!
Pansy se quedó callada.
—Nadie se merece eso…—Observó seriamente—…Pero acepta que todo lo que dijiste estaba mal, Draco simplemente se vengó de ti.
— ¡Deja ya de defenderlo joder! ¡Utilizó a un amigo enfermo para que intentase matarme! ¿Eso es ser buena persona?
Pansy dio un golpe a la guantera del coche enfurecida.
— ¿Tú eres consciente de lo que le acusaste? ¡Delante de todos y…!
— ¡Le acusé de la verdad! Tú, Will, Blaise, Astoria… ¡Todos sabéis la verdad! Y yo sigo siendo el malo…
—Para mí no eres el malo…—Dijo ella con seriedad—…He perdonado a Draco, y hace tiempo que te perdoné también a ti… —Theo la miró con sus ojos azules casi transparentes—…Pero creo que el que aún tiene que pasar página eres tú… —La chica cogió sus cosas y miró penetrantemente a Nott—…Para seguir adelante, primero uno debe saber perdonar… —Seguidamente ella abrió la puerta del coche—…Llámame cuando lo hayas pensado. No te miento. Te estaré esperando…—Y pocos segundos después se marchó.
...
...
Draco y Hermione pasaron tres largos días en el hospital recibiendo de vez en cuando visitas de Lu, Scorpius y las criadas, las que se mostraban increíblemente amables.
La castaña caminó por el pasillo del hospital sola pensado en Draco. Casi había olvidado todo el odio que sentía por él después de todo lo que había ocurrido. A pesar de sentirse atraído por ella se preocupaba notablemente por Marie, y eso, la enternecía.
Se dirigió al hall donde la administradora escribía incansablemente en el ordenador, y donde montones de familiares y visitas esperaban a ser atendidos por el personal del hospital.
— ¡Herms!— Una joven castaña de increíbles ojos azul cielo se levantó de una de las silla de la sala y cruzó el pasillo y ante la curiosa mirada de varios presentes ambas chicas se abrazaron.
— ¡Rosalie!— Expresó Hermione mientras abrazaba a su hermana menor de quince años—… ¡No te imaginas lo que te eché de menos!
—Cielo…— Seguidamente la madre de las Granger también se levantó, y se dispuso a abrazar a la mediana de sus hijas.
— ¡Mamá! ¡Papá!— Respondió la chica abrazándoles con fuerza mientras las lágrimas se escapaban de los ojos. Mientras Harry esperaba paciente detrás a que su novia saludase a sus progenitores.
— ¿Cómo está Marie?— Preguntó el padre de Hermione que era casi idéntico a ella.
—Aún sigue en la UCI. Los médicos hacen todo lo que pueden pero… Esta muy mal…—Dijo la chica con lágrimas en los ojos.
—No te preocupes cielo— Consoló la señora Granger mientras apartaba el pelo de la cara de su hija—…Todo va a salir bien. Marie es fuerte.
—Lo sé…— Entonces fue el primer momento en el que se percató de que Harry estaba allí. Se dieron un leve beso en los labios y luego se dirigieron a la planta—…Draco está con un amigo ahora mismo.
— ¿Draco sigue aquí?— Dijo Harry algo sorprendido.
—Si, no se ha movido del hospital, da pena verle. Will y yo insistimos en que se marchara a casa a descansar pero no quiere hacerlo. Da verdadera lástima verle…
—Este Malfoy… Es un gran hombre para Marie, hacía tiempo que se merecía uno como él…—Opinó la Señora Granger—…Es enormemente amable y caballeroso. Debería volver a casa a descansar y cuidar a sus hijos…
—Ya pero él no quiere… Insistió en quedarse aquí con Marie, haciéndome compañía…
— ¿Y se quedó aquí por Marie o por ti?— Dijo Harry en un susurro que solo Hermione pudo oír. Ella se mostró muy molesta ante eso, pero decidió hacer caso omiso e ignorar las palabras de su novio, el que empezaba a notar muy celoso.
—Insisto en que es un hombre ejemplar. Cuidar solo de sus hijos, tan preocupado, tan atento…
Hermione escuchó las alabanzas de su madre con interés y se preguntó por unos momentos como sería el comportamiento de él con sus padres.
—…Debemos mucho a este chico, en verdad merece a nuestra Marie…—Dijo la mujer con lágrimas en los ojos al recordar a su hija—…Mi pobre pequeña ¿Quién querría hacerle algo así? Ella es buena gente…
—No llores mamá…—Pidió Rosalie agarrándose del brazo de su madre.
—Lo siento cielo, ya… ya paro…—Dijo la mujer limpiándose los ojos azules tan parecidos a los de su hija menor.
Subieron en el ascensor en un silencio bastante molesto y cuando llegaron a la planta tres encontraron rápidamente a Draco, el que parecía discutir con Will que había pasado con ellos las dos últimas noches acompañando a su amigo que lucía unas ojeras considerables y parecía mucho más pálido que de costumbre. En cuanto el rubio se percató de la llegada de los Granger se levantó y se dirigió a ellos. Estrechó la mano a Chase Granger, y dio un leve abrazo a Meredith Granger.
—Draco querido, te agradeceremos eternamente lo que estás haciendo por nosotros… Estar aquí día y noche con Anne Marie es…
—No es nada Señora Granger, no es una molestia para nada…
—Llámame Meredith por favor… Y si, si es una molestia. Creo que deberías ir a casa a ducharte a descansar, hablar con tus hijos…
—Creo que a su edad lo último que quieren es hablar con su padre…—Dijo él con una sonrisa entre cansada y triste.
—Lo entiendo… Pero insisto. Vete, no me sentiré bien si te quedas aquí otra noche más… Ahora nosotros ya hemos llegado, debo insistir…
El rubio resopló y su pelo, que lucia sucio y sudoroso se removió un poco.
—Esta bien… Pero solo pasaré en casa esta noche… Ni una más…
— ¡Bien!— Exclamó la mujer— Y te agradecería que te llevases también a Jean…
Draco miró un poco confuso a la mujer.
— ¿A quién?
—A Hermione. Yo la suelo llamar Jean, en realidad fue su padre quien se empeñó en llamarla Hermione pero yo prefiero el nombre de Jean…
La castaña miró suplicante a su madre.
—Yo prefiero quedarme aquí…
—No cariño llevas aquí muchos días. Vete con Draco y Harry, y de paso llévate a Rosalie… Cenar fuera esta noche…
—Pero…
—Insisto Jean…
—Vale. Pero esta noche pasarás la noche conmigo en casa de Draco…—Dijo ella sin ganas de discutir.
—Está bien y… ¡Cariño…!—Hermione se giró un momento y miró a la Señora Granger—…Ahora que estamos aquí todo va a ser más fácil… Ya verás…—La mujer pasó la mano por la suave mejilla de su hija. Por un momento Draco sintió envidia de no ser él quien acariciase la cara de la castaña. Quería probar la suavidad de su piel, desde sus labios hasta los pies, de palmo a palmo.
Se estremeció a si mismo y sintió un leve escalofrío que le hizo cerrar los ojos. Una serie de pensamientos recorrió su mente, imágenes en la que se entremezclaban los gemidos, los gritos de placer, Hermione sobre la cama quitándose toda la ropa, él besándola sensualmente en los labios mientras bajaba hasta la nuca, haciendo que ella gritara y le suplicara más mientras gritaba su nombre.
—… ¿Draco? ¡Draco!— Él abrió los ojos y se encontró con los de la castaña. Se estabilizó mentalmente y respondió—…Nos vamos.
—Si, si…—Dijo el rubio sin dejar de observar a la castaña. Dándose cuenta de esta reacción, Harry invitó a Hermione a marcharse agarrándola del brazo.
—Te esperamos abajo…— El moreno lanzó una mirada asesina al rubio, el que no se inmutó pues estaba demasiado ocupado en ver como se marchaba la castaña.
No entendía porque cada día la deseaba más y más, era deseo, del más puro. La quería, la necesitaba, era una adicción que necesitaba calmar, fuera como fuera.
Se giró sumido en sus pensamientos y fue a decir a Will que se marchaban, pero este ya había desaparecido cuando llegó.
...
...
—Y… ¿Cómo estás?—Dijo Will con las manos en los bolsillos algo dudoso mientras caminaban entre la multitud. La rubia soltó una sonrisa esporádica que luego siguió de un resoplido.
—Mi ex da asco, jodí la relación de mi hermano con la chica que quería, el hombre al que quiero pasa de mí… Decididamente mi vida da asco— Expresó Lu dando una patada a una piedra—… ¿Por qué has venido a buscarme?
Will sonrió. Se encontraban en una calle peatonal, llena de gente que iba y venía en todas las direcciones. Los edificios eran de varias plantas y todo llenos de balcones de los que colgaban macetas vacías debido a la estación, lo que se notaba en los cargados vestuarios de la pareja, ambos con abrigos gruesos, largos y de color negro. Lu se había tapado la cabeza con un gorro de lana del mismo color y Dawson llevaba también unos guantes oscuros a juego con su sobrio abrigo.
—Estaba en el hospital acompañando a tu padre y luego…
— ¿Y luego…?
—Nada. Me acordé de ti, quería saber como estabas, hace tiempo que no hablamos…
—Pues ya lo sabes… Por cierto ¿A dónde vamos?
—A "Los inválidos" Hoy hace una temperatura decente, me apetece pasear…
— ¿Y estás tan solo que te sacas a la hija de tu mejor amigo?
—No… En realidad te he elegido a ti porque… —Dijo pensativo—…Porque verdaderamente eres con la única persona que no me siento mal…
— ¿Gracias?— Expresó ella con una enorme sonrisa.
—No es nada. Es la simple verdad…
—Solo lo dices por adulación…
El hombre sonrió y ella se derritió por dentro al verlo. Era un gesto que, al igual que su padre o Zabini, pocas veces hacía. Para ella el mundo podía acabarse después de que William Dawson la hubiese sonreído.
—Sabes que no…— Respondió él. Ambos habían parado en seco, en medio de la calle mientras la gente de alrededor les esquivaba. Estaban el uno en frente del otro, mirándose. Él con una sonrisa en la cara. Los ojos verdes se encontraron con los azules oscuro que se perdieron en los de Will como tanto tiempo había querido hacer. Se sostuvieron la mirada durante unos segundos que quemaron. Seguidamente el moreno la tomó por el mentón y echó la cara de ella hacía arriba y fijó los ojos en los gruesos y hermosos labios de ella.
Un escalofrío recorrió los cuerpos de ambos. Sus corazones se aceleraron y les daba la sensación de que se saldrían. Luccia se mareó por completo, y solo se le pasaba una palabra por la cabeza "Hazlo"
Él se inclinó levemente. La rubia cerró los ojos y contuvo a respiración mientras notaba la cercanía de él. Sintió una leve presión en la mejilla y se estremeció al sentir los labios de él sobre ella, solo había sido eso… ¿Cómo había sido tan ilusa de esperar más?
—Te… ¿Te sientes mejor?— Preguntó el moreno tranquilizándose.
— ¿Por qué lo preguntas?
—No sé… Te veía un poco triste…
Ella esbozó una sonrisa.
—No es eso es que… Últimamente, las cosas no me van especialmente bien. Desde lo de Cormac… No me siento igual… Es como si no fuera la misma persona… Como si él se lo hubiera llevado todoí…—Will escuchaba a la chica atentamente mientras ambos se ponían en marcha de nuevo—…Es que, estaba tan ilusionada, tan convencida de que él no sería capaz de… Hacer lo que hizo… Y… fui estúpida, me siento estúpida… Lo acepto, me comporté como tal y me doy cuenta de que todo lo que decían los demás era verdad… Y todo lo que vivimos juntos, no fue más que una simple mentira…—Sostuvo sus lágrimas con muchas dificultad pero se controló para no hacer sentir mal a Will—…Lo siento…—Dijo refregándose los ojos y corriéndose toda su sombra negra—…No tengo porque contarte esto…
—Sabes que puedes contarme cualquier cosa, y yo siempre te daré mi opinión que sigue siendo la misma: Si él no es capaz de apreciarte, es él quien no vale la pena, no tú.
—A veces pienso que si tal vez le hubiera dado más…
— ¡Por dios Luccia no digas bobadas! Si alguien te quiere de verdad es capaz de esperar eternamente…
—Sois chicos Will, solo os importa una cosa…—El moreno no respondió nada y decidió seguir caminando—…¿A dónde vamos?
—Había pensado en llevarte de compras, tu padre me había dicho que llevabas varios días sola en casa y pensé que estarías deprimida…
—No estoy precisamente feliz ahora mismo. Paso mucho tiempo sola…
— ¿Y Scorp?
—Últimamente está raro, no sé que le pasará. A penas me habla, y no le culpo ya sabes…
— ¡Tú no tuviste la culpa de lo que pasó con los McLaggen!
— ¡Aún así Will! Le dejo que me tengo rencor, se lo permito. Además no hace más que salir por ahí solo a todas horas, no sé que se traerá entre manos. Me preocupa…
— ¿Has pensado en decírselo a tu padre?— Ambos salieron a una calle más amplia ya no peatonal y esperaron a que el semáforo se pusiera en verde para ellos.
—Ni de broma…—Ambos comenzaron a andar de nuevo. Will puso su brazo alrededor del cuello de Luccia, esta se sintió algo sorprendida, pero él se mostraba totalmente natural, y como a la rubia no la molestaba en absoluto decidió actuar también con confianza—…¿Te imaginas lo histérico que se pondría?
—Si… Tienes razón lo que he dicho ha sido una estupidez…
— ¿Un hombre que reconoce sus errores? ¿De dónde te has escapado?— Preguntó ella con ironía. Él pronunció una gran sonrisa y Lu se derritió por dentro como cada vez que lo hacía.
Ella era de las pocas personas que conocía que le hacían sonreír.
...
...
Blaise besó a Ginny con tanta pasión que ella se quedó helada. La empujó dentro del pequeño recinto de plástico y cerró la cortina tras ellos.
Ella soltó un par de gemidos placenteros mientras él le quitaba su camisa blanca de gasa.
— ¡Estamos en un probador!— Gritó Ginny con una sonrisa en la cara.
— ¡Mejor! Eso hace el sexo algo más interesante… Hace tiempo que me cansé de hacerlo en la cama…— Dijo Blaise seductoramente.
— ¡Oh que malote!—Dijo con ironía desabrochándose los pantalones.
—No te imaginas cuanto…
— ¿Crees que después de todo lo que hemos hecho aún puedes sorprenderme?— Desafió la pelirroja.
Él soltó una carcajada y se quitó la camisa mientras tomaba la pierna de la chica y la elevaba poniéndola alrededor de él.
—No te imaginas hasta que punto…— Dijo mordiéndose el labio.
Hicieron el amor de un modo sofocante. Ahogando los gritos de placer para evitar ser vistos. Escondiendo su pasión tras la pequeña cortina blanca de aquel probador de la tienda.
Ambos salieron fuera varios minutos después. Lucían de un modo descolocado, aunque ambos conservaban la misma sonrisa picarona. Entregaron a la encargada las prendas y alegaron que no les sentaban bien.
—Eso aún es mejorable…— Dijo Blaise colocándose el nudo de la corbata burdeos.
— ¿Tú crees?— Expresó Ginny arreglándose el moño.
—Se nota que no me conoces…—La chica paró en seco un momento—…Tienes razón… No todavía y he pensado que tal vez… Podríamos quedar para cenar…
Blaise sonrió. No había nada que le apeteciese más que cenar con Ginny. Empezaba a darse cuenta de que se estaba pillando y mucho. Era la primera vez en toda su vida que se sentía tan atraído por alguien en todos los sentidos, hasta su perfume le inspiraba placer, amaba que el perfume de ella atravesase su cuerpo, amaba que se introdujera dentro de él y le recorriese por dentro. Era demasiado superior a él, a todas sus fuerzas. A todo…
—Esta bien, no hay problema…
— ¡Genial! ¿Cuándo puedes quedar?
— ¿Contigo? Si es para quedar contigo preciosa, puede ser a cualquier hora, día, momento, instante… Me dará igual, te lo digo en serio… Cambiaré mi agenda, y para un hombre de negocios no hay nada más doloroso que cambiar su agenda…
— ¿Cambiarías tu agenda por mí?— Dijo ella con una sonrisa mientras ambos entrelazaban las manos.
—Eso y más…—Entonces la tomó por la nuca y la besó ignorando las miradas curiosas que pasaban por el transitado lugar de compras.
— ¿Blai- Blaise?— El nombrado se separó al instante de la pelirroja y dio un brinco al encontrarse con las miradas confusas de William Dawson y Luccia Malfoy.
— ¿Qué narices hacéis vosotros aquí?
—Estamos de compras… ¿Y tú?—Aclaró Lu.
—Pues… Estábamos…—Dijo el hombre frotándose la cabeza.
—Ya veo…—Dijo Will asintiendo—… ¡Eres un maleducado Zabini! ¿Por qué no nos presentas a tu amiga?
Ginny que hasta ese momento había estado apartada y avergonzada se puso casi tan roja como su pelo cuando William se acercó a ella. Y fue peor aún cuando cruzó una mirada nerviosa con Luccia, la que parecía divertirse al haber visto a una de sus profesoras liándose con un amigo de su padre.
—Si esto… Esta es Ginny… Ginny el es Will…
—Encantada…—Dijo ella extendiendo la mano.
—Y ella es Luccia Malfoy…
—Nos conocemos—Dijo la rubia con una sonrisa.
— ¿A si?
Malfoy asintió sin dejar de mirar a Ginny con malicia, eso era una comidilla demasiado buena, un cotilleo de los gordos.
—Bueno y exactamente vosotros dos estáis…—Dijo Will intentando que alguien le explicase algo.
—Juntos…—Explicó Ginny al instante.
—No, en realidad nada, ya sabes lo de siempre…—Ginny miró indignada a Blaise y observó su cambio de actitud, la sentó horrorosamente mal.
—Ya—Dijo Will sin estar convencido del todo.
—Somos buenos amigos nada más… No hay nada entre nosotros, en absoluto…
La felicidad de la pelirroja se derrumbó a patadas por Blaise, como si él lo estuviese destruyendo todo a pico y pala. Sus ojos empezaron a humedecerse y por unos segundos lo único que quiso fue correr y llorar ¿Qué narices le pasaba?
— ¿Sabéis que? Yo me voy…—Olvidándose de los protocolos que normalmente solía seguir con las personas de mayor rango social que ella salió corriendo y el llanto no tardó en aparecer.
¿Por qué se sentía así? ¿Qué era realmente lo que la había molestado? Lo sabía. Blaise no era precisamente su "novio" pero tenía algo con él, pero tuvieran lo que tuviera al menos se podía denominar amistad y que él ni siquiera opinase que tuvieran eso la había herido el corazón. Ella le estaba entregando su cuerpo, y él lo valoraba de esa forma. "Menudo cerdo" Pensó.
Fue andando asta casa, lo único que le apetecía era tumbarse en la cama a hundirse en sus sentimientos.
...
...
William llevó a Luccia a casa después de las compras. Blaise que se había quedado con ellos no pronunció ni una palabra en todo el camino, parecía exhausto y muy confuso.
En su corazón tenía que aceptar que tenía miedo al amor, si era eso lo que sentía por Ginny. A pesar de no conocerla lo suficiente ella le hacía sentir raro, era como si ya no pudiese fijarse en el resto de mujeres de su alrededor, ella le había embrujado, tenía que ser algo así, una bruja. Ella no era una mujer normal, no era como las demás, era verdad era diferente en todos los sentidos. Muy joven, alocada, vividora… ¡Joder estaba hecha a su medida! Pero la idea de estar enamorado, la simple idea de sentirse atado a una persona le aterrorizaba lo suficiente como para decir lo que había dicho, la idea de tener "novia" y no poder abrirse a más de una mujer era algo que nunca se había planteado. Siempre había estado seguro de que sería el típico soltero rico de oro, admirado por los futuros hijos de su hermana Holly. Viviría en la mansión de la familia gastando su numeroso tiempo libre en jugar al pádel o al golf con los altos mandos en el día, y saliendo de fiesta con jovencitas en la noche. Ese era el plan que tan hábilmente había trazado cuando era joven. Pero ahora había una pega, ya no era tan joven y Ginny estaba en su vida. ¿Cómo mirar a otra mujer? ¡Por dios casi estaba pensando en sentar cabeza y a penas se conocían de unas semanas! ¡Se estaba volviendo loco! ¡Loco! La idea de no poder volver a estar junto a ella era la peor de todas sus pesadillas. No podía enamorarse, no podía, pero su corazón era más fuerte que su cabeza…
Cuando llegaron a la mansión Malfoy empezó a llover. El coche negro de Will atravesó la puerta de forja y siguió el camino hasta la puerta de la mansión la que Florián la criada abrió rápidamente, y bajando las escaleras con un paraguas fue a ayudar a la joven Lu a tomar todas las bolsas de ropa que William la había comprado.
—Muchas gracias Señor Dawson por haber traído a la Señorita— Agradeció la mujer con su habitual sonrisa de buenaza en la cara. Will que había bajado el cristal del coche respondió cortésmente.
—No es nada Florián, nunca la habría dejado sola.
En ese momento la mujer se giró y la indicó a Luccia que entrase en casa a saludar a su padre, a Hermione, a Harry y a la recién llegada Señora Granger.
—¿Draco está aquí?— Preguntó Will con curiosidad. Mientras Zabini seguía mirando hacía el otro lado con desgana.
—Si, ha llegado esta tarde. Pobre Señor, está muy cansado, pero como tiene invitados insiste en no ir a dormir a pesar de las constantes inquietudes de la Señora Granger, que le recomienda dormir para recuperar su aspecto saludable.
—Dudo que la haga caso. Es un cabezón.
—Pobre Señor Malfoy. Es tan cortés y atento, deberías verle con la joven Señorita Granger, tan amable se muestra…—Decía con un notadísimo acento francés—…No sé que ocurrirá entre ellos, tan pronto se odian como se muestran totalmente amables el uno con el otro. Yo creo que lo que le ocurre al Señor Malfoy es que está muy cansado, se queda eclipsado embobado…—William animó a la mujer a que continuara asintiendo con la cabeza—…La sigue con los ojos, y mientras ese Potter no deja de mirarle mal pobre Señor. Yo creo que está celoso porque el Señor Malfoy es increíblemente atento y teme que la Señorita Granger se fije en él, pero… ¿Qué mujer no lo haría?
—Entiendo
—El Señor Malfoy es un hombre maduro y derecho. ¿Qué se pensará ese Potter?—Dijo la mujer con asco—…El Señor Malfoy tiene todo el derecho a ser amable con la Señorita Granger, y lo que tampoco entiendo es que ella también se muestra sorprendida ante este comportamiento. ¿Es que no es habitual en el Señor Malfoy ser amable y atento ante todo?
William puso los ojos en blanco. Draco estaba empezando a fijarse en Hermione. Desde el principio sabía que era cuestión de tiempo que él empezase a pillarse por su pelo rizado y su sonrisa amable, sabía que ella sería su debilidad.
—Si, es totalmente habitual en él ser amable y atento con la gente que le interesa serlo…—Dijo descolocando a la mujer—…Ahora si me disculpa el Señor Zabini y yo tenemos que marcharnos.
—Que tenga un buen día Señor Dawson.
...
...
Scorpius fue el último en llegar a casa. Como no sabía que su padre estaría en casa había llegado muy tarde y se habían visto obligados a esperarle. Draco se enfadó muchísimo con él cuando apareció, y el joven rubio se llevó una buena regañina, pero estaba exhausto, como perdido en sus pensamientos, era como si no le escuchase, le costaba mantener la mirada fija y andaba a tropezones.
Rosalie, Harry, Hermione y la Señora Granger esperaban charlando en la gran mesa del comedor, con la luz tenue de la lámpara de araña. Los platos y cubiertos ya estaban dispuestos y al fondo se podía ver el fuego de la chimenea encendido. Mientras Draco y Scorp esperaban fuera en la oscuridad del pasillo discutiendo.
— ¿Dónde has estado?— Preguntó Draco seriamente, Scorp mantenía la mirada perdida—…¡Contéstame!
—Por ahí…—Dijo sin apenas vocalizar.
—Eso me lo supongo— El hombre se cruzó de brazos y miró a su hijo.
— ¡Por ahí!
—Mira Scorpius, sé que en estos últimos meses he estado un poco distante, pero sigo siendo el mismo de siempre y por supuesto sigo siendo tu padre… Estás… Estás… ¡Estás drogado!
El chico levantó la mirada con dificultad.
—No estoy drogado.
— ¡Si, si estás drogado! Sé mejor que nadie cuales son los problemas de la adolescencia ya que la mía no fue especialmente fácil. Crees que te vas a comer el mundo pero no es así. Sexo, drogas… Te crees adulto pero no lo eres. Y cuando juegas con fuego al final te terminas quemando. No juegues a ser adulto ya que al final lo terminas siendo…
Scorpius no contestó sino que se dedicó a mirar hacía otro lado ignorando a su padre.
—Ya ni siquiera te reconozco. Os estoy perdiendo tanto a ti como a Lu, y no sé que es lo que he hecho mal…
Scorpius continuó sin decir nada.
—Me voy a la cama, tengo sueño.
— ¿No vas a cenar?— Preguntó Draco, el chico negó y subió las escaleras del hall. Draco se mostraba cansado y exhausto, no tenía ganas de ponerse a discutir con su hijo. Estaba realmente desesperado por la situación, la que se les estaba escapando de las manos.
Entró en el comedor con preocupación y no hizo nada por borrar ese sentimiento de su faz. Lu llegó a los pocos minutos y se sentó a la mesa junto a los demás.
—¿No baja Scorp a cenar al final?
—No. Dice que está cansado. ¿Cómo le ha ido el viaje Señora Granger? ¿Llegaron bien?
—Nerviosos Draco, muy nerviosos, todo lo ocurrido con Marie, pasó todo tan rápido que a duras penas podemos entender nada. ¿Quién querría hacerla algo así?
Las criadas trajeron la cena y la sirvieron sobre los platos. La carne de cordero lucía apetitosa sobre el plato pero la mayoría casi la dejó intacta.
—No tengo la menor idea. La policía opina que fue un accidente, seguramente la confundieran con otra persona…
La conversación pasaba entre la Señora Granger y Draco. Mientras, los demás integrantes, Harry, Hermione, Luccia y Rosalie se limitaban a observar.
El rubio lanzaba de vez en cuando miradas fugaces a Hermione. Estrellas fugaces que ella capto, al igual que Harry que se mostraba cada vez más molesto ante la actitud de Malfoy.
Los ojos grises se cruzaron varias veces con los marrones mientras él trababa conversación con la Señora Granger.
No podía evitar lanzar esas miradas, le salían solas, inconscientes, los ojos se le iban hacía ella, y esta se ruborizaba al notarlo, ya que no era difícil de ver. Sobre todo, la vez en la que Draco dio un trago a su copa de vino tinto sin apartar sus ojos grises y fríos del rostro de Hermione. La chica se puso rojísima, su ruborización fue máxima, Rosalie lo notó y sonrió por lo bajo, mientras la Señora Granger seguía hablando y hablando sin parar meditando sobre lo ocurrido con su hija. Harry no apartaba sus ojos del rubio, observaba cada gesto, cada movimiento, le estudiaba al límite, como si quisiera encontrar que era ese algo que la mayoría de mujeres le veían.
La cena acabó y la Señora Granger dijo que se marcharía cuando viera a sus dos hijas acostadas en la cama. La mujer insistió en ayudar a las criadas a recoger, a pesar de las constantes insistencias de Draco en que eso era un trabajo sucio. La mujer iba a pasar toda la noche junto a su marido en el hospital velando por la mayor de sus hijas, de la que a penas conocían el estado al estar en la unidad de cuidados intensivos.
Hermione y Harry se quedarían también en la mansión Malfoy para hacer compañía a Rosalie, ya que en el piso de la castaña no había sitio para la más joven de las hermanas.
Draco se dio una ducha larga y placentera que le dejó más adormilado aún, pero al menos se sentía limpio, como si le hubiesen purificado el alma. Abrió la mampara y salió totalmente desnudo. Se sacudió el pelo mojado y lo peinó hacía atrás como hacía cuando era joven, quedando el rostro descubierto sin el habitual flequillo que le cubría la frente y parte de la cara.
Tomó una toalla roja, se envolvió la parte alta de las piernas y salió andando por el pasillo. Supuso que Harry se duchaba en el baño de al lado, mientras Hermione se encontraría en el del piso de arriba. Entonces una idea le recorrió la cabeza, la idea de la castaña bajo el agua caliente, la que resbalaba por su cuerpo recorriendo cada curva, cada ondulación de su piel. Esa idea le hizo sonreír y algo más, su miembro viril no tardó en cobrar vida. Apretó los muslos intentado refrenar un poco la reacción y con una sonrisa cruzó el pasillo demasiado sumido en la idea que tanta gracia le hacía.
...
...
Hermione acababa de tumbarse sobre la cama y tomar el libro que no tocaba desde hacía días cuando llamaron a la puerta. Supuso que sería Harry el que seguía en la ducha pera era la Señora Granger.
— ¿Me permites Jean?
—Claro mamá…— Dijo cerrando el libro e incorporándose—…Pensé que ya te habías ido.
—No. He estado ayudando a Rosalie a deshacer sus cosas y a calmarla, está un poco asustada…—La mujer entró y cerró la puerta tras si—…Cuéntame.
—Pregunta, y yo te digo.
La mujer que tanto se parecía a su hermana menor se sentó sobre la cama mientras su hija seguía tumbada.
— ¿Qué tal aquí tú sola? A penas has llamado…
—He estado… Ocupada. La gente es agradable, he hecho una gran amiga, Ginny Weasley, es muy buena persona, ni siquiera la he llamado para contarle lo de Marie… Y… Poco más, sabes que no soy especialmente sociable…—Dijo la chica haciendo comillas con los dedos.
— ¡No digas eso por dios! Y cuéntame, te preocupaba echar mucho de menos a Harry, era la primera vez que pasabais tanto tiempo separados, ¿Cómo lo llevas?
—Pues bien, he estado ocupada, muchas cosas en la cabeza. El otro día se quemó la casa de mi vecino, y no han encontrado el cuerpo, pero él no ha vuelto a aparecer por ahí. El instituto es una auténtica locura, tienen una especie de jerarquía social, mi clase es un horror, da pena, la mayoría de mis alumnos suspenden, no hacen los deberes, y luego para colmo tengo que venir aquí a aguantar a Draco…
—Y… ¿Cómo es él?— Preguntó la Señora Granger a su hija. Hermione soltó una carcajada arrepintiéndose de haber sacado la conversación del rubio.
—No es de mi agrado…
— ¿En serio?— Dijo la mujer sorprendida—…Yo creía que te gustaba…—Hermione lanzó una mirada curiosa a su madre—…Deberías ver como le miras…
— ¡Mamá!— Expresó la chica ruborizada—… ¡Es el novio de Marie!
—No te he dicho nada malo… Solo que sé que te parece guapo…
—Lo es pero… No es de mi estilo… Además de que yo tengo a Harry… Y él es el único hombre al que amo…—Dijo la castaña autoconvenciendose—…Draco es… No sé… Es como si tuviera una doble personalidad, tan pronto es un caballero, un hombre increíble, como se encierra en su jaula y no puedes hacerle salir. Normalmente se pasa horas y horas encerrado en un estudio en el que nadie puede entrar, solo sus dos amigos, un par de ricachones mal criados como él… Son los tres iguales. Aunque al menos William Dawson que es su mejor amigo intenta ser un poco amable; Al otro no lo conozco, no se pasa por aquí a penas. Pero son iguales, todos mantienen esa expresión de desgraciados de la vida, como si hubieran visto yo que sé que cosas, cuando han sido unos niñatos toda su vida…
—Ya veo que no te caen bien…
Hermione rio.
—Perdona. ¡Y además alguien se a parado a pensar donde esta la madre de estos pobres críos?— Dijo sobreexcitándose.
—No creo que eso sea de nuestra incumbencia cariño.
— ¡Lo sé pero…!—Bajó la mirada e intentó tranquilizarse—…¡Lo que me fastidia es que él me mira! ¡Todo el rato! ¡Desde el primer día y no sé con que ojos lo hace! ¡Me mira y no puedo entender que es lo que ve! ¡Sus actos no tienen sentido!
La Señora Granger miró a su hija confusa la que casi estaba llorando.
— ¿Qué ha estado pasando aquí?— Dijo preocupada—…¿Tú y Draco no estaréis…?
— ¡No! ¡Juro que no! Pero… ¡Dios todo es tan confuso! Mamá yo solo sé que quiero a Harry ¡Lo quiero! Y sé que él está enfadado por lo que ve… Ve como me mira él, como actúa, y ve nuestra cercanía… Pero… ¡No hay nada! ¡Nada nos une! Pero es que cuando estoy con él, soy otra persona, él me cambia… Y no sé que hacer, no se que pensar ¡No sé que sentir por él! Sé que todo suena malo y confuso, y que soy hermana de Marie y nada de esto debería estar pasando pero esta pasando y no sé que hacer…
—No pasa nada cielo…— Dijo la mujer acariciando el cabello de su hija, aunque sus palabras fueran de calma su rostro lucía preocupado—…Ya verás como todo pasa. Normalmente las cosas suelen ser más sencillas de lo que nosotros las hacemos. Ya verás…
...
...
La media noche había llegado. Hacía ya un par de horas que la Señora Granger se había marchado al hospital. Harry y Hermione se habían quedado plácidamente dormidos tras el sexo. Draco estaba en su cuarto y las criadas también se habían retirado. Todo en la mansión parecía tranquilo… ¿Todo?
Lu se levantó de la cama un momento al oír un ruido extraño en el piso de abajo. Se levantó cruzó su cuarto y el pasillo, con todas las luces apagadas, no podía negar que estaba temblando, y que tenía miedo, pero aún así quería ver de quien se trataba.
Todos sus miedos se esfumaron al ver como Scorpius Malfoy, totalmente vestido, salía por la puerta de casa en plena noche…
— ¿A dónde narices vas?
Scorpius dio un respingo pero se calmó al ver a Lu.
—No es de tu incumbencia…
Luccia bajó las escaleras. Tenía un aspecto bastante fantasmódico en esa oscuridad, ya que llevaba un camisón casi tan blanco como su piel y su pelo.
— ¿Qué te pasa últimamente?
—Esto tampoco te importa.
—Eres mi hermano Scorp…—Dijo la chica seriamente—…Si que me importa.
—Ella dice que no le importo a nadie…
— ¿Ella? ¿Quién?
El rubio se giró y se dispuso a salir, pero su hermana le puso la mano sobre el hombro.
—Scorp por favor…
—Déjame en paz Lu. Ocúpate de tu propia vida que ya bastante mal está. ¿Por qué no pruebas a madurar o algo?
—Scorpius este no eres tú…
— ¿No? Pues yo me siento más yo que nunca…
—Papá está preocupado, y yo también.
—Pues no tenéis porqué. ¿Sabes? Mi vida está empezando a tener sentido después de un tiempo. Te contaré algo…—El rubio bajó la voz—…Soy amigo de una mujer de la periferia, ella me está enseñando muchas cosas, más de las que te imaginas. Forma parte de una organización secreta…
— ¿Qué?— Dijo Lu extrañada.
—Sé que suena raro pero si. Es una especialista, y yo la ayudo con el trabajo fácil…
— ¿Qué tipo de trabajo Scorp?— Preguntó la chica asustada.
—Trabajo. Soy increíblemente bueno, te sorprenderías, estoy descubriendo mi propia fuerza. Y me da cosas a cambio de que la ayude…
— ¿Qué tipo de cosas?— El rubio cayó y no dijo nada— ¿En que estás metido Scorp?
— ¡En nada! ¡No hago nada malo!
—No haces nada malo hasta que lo haces… Por favor déjalo…
— ¡No!—Respondió él con testarudez—…No terminaré con esto hasta que acabe este cambio, hasta que encuentre mi verdadero yo y cuando acabe…—Lu miró a su hermano asustada—…Los McLaggen recibirán su venganza uno por uno, y te aseguro que será lenta y dolorosa…
— ¡Scorp yo también sufro por todo lo que ha pasado! ¿Crees que yo no me siento mal? ¡Pero la venganza nunca nos lleva a ninguna parte! ¡Forma parte de la vida el sufrimiento y el dolor! ¡Yo odio a Cormac, le odio, me siento como si hubiera acabado con todo lo que era! ¡Con todas mis esperanzas e ilusiones! ¡Destrozó mi idea del amor! Pero no voy a perder lo que queda de mí por una venganza…
Scorpius se quedó callado unos segundos y luego levantó la mirada.
—Lo siento Lu. Pero no puedo hacerlo. Recibirán su merecido y algún día me lo agradecerás…
—Estoy segura de que no lo haré…
El rubio sonrió de lado como solía hacer Draco y seguidamente salió de la mansión cerrando la puerta, dejando a Lu sumida en la oscuridad.
...
...
Una mujer de melena castaña y ojos verdosos salió del tren. Varios hombres se giraron para mirar su hermosura. Era muy esbelta, de cabello rizado y grandes ojos almendrados.
— ¿Señorita Debeux?
La nombrada se giró y asintió al hombre de la chaqueta militar que tomó sus maletas.
—Bienvenida a París… ¿Es la primera vez que viene?
—En absoluto… Viví aquí cuando era más joven… Y ya casi se me había olvidado olía esta ciudad…
El hombre sonrió.
— ¿A dónde debo llevarla?
—Hoy a mi piso. Necesito descansar, pero mañana… Iré a la mansión Malfoy. Tengo familia allí. ¿Conoce a los Malfoy, Señor?
—En absoluto.
—Pues los conocerá.
—También tengo entendido que es familia de los Zabini...
—Si, soy su prima. Ese capullo de Blaise, y la pequeña Holly, a penas la conozco, cuando me fui a penas era un bebé…
— ¿Y qué viene buscando a París si no es mucho preguntar?
La chica sonrió.
—Simple. Saldar asuntos del pasado, alguien me debe una explicación…
Miró el reloj que marcaba las tres… Había llegado en el momento indicado… Necesitaba a Draco… Él era el único que podría ayudarla…
Nos vemos el jueves con un nuevo capítulo ;)
