¡ESTA A PUNTO DE DARME ALGO EN ESTOS MOMENTOS! Llevo toda la santa tarde corrigiendo el maldito capítulo y justo cuando voy a subirlo se me ha apagado el ordenador y no se me ha guardado, siento que mueero.

Antes os había escrito un super mensaje precioso e inspirado pero bueno... Lo dejaré para otro momento porque es tardísimo. Muchas gracias como siempre a Javileta y a Malfoy Jen por dejar review.

Un pequeño aviso. La primera parte del fic está próxima a acabarse, no sé si a partir de ahora subiré un solo capítulo por semana, lo que sí que es fijo es que cuando termine esta primera parte estaré una semana sin subir nada poniéndome al orden con la segunda ¿Ok? Un beso.

Y como siempre: ¡DENTRO CAP!


Siempre nos quedará París.

—Lo hemos perdido— Dijo Amelie por teléfono mientras miraba como amanecía desde la ventana de su viejo piso.

— ¿Le dejarse irse sin más?— Preguntó Tom con enfado.

— ¿Qué podía hacer? No podía retener a Scorpius sin desvelar mi identidad y hacerle sospechar. Sabes que Draco siempre está al acecho.

—De todas formas no es importante… Tengo un trabajo más apropiado a tu nivel…

La chica sonrió entusiasmada.

—Te escucho…

—Me gustaría probar hasta que punto William Dawson sigue de nuestro lado. No sé, saber hasta donde llega su fidelidad hacía mí…

— ¿Quieres que le ataque? ¿A Dawson?— La daba miedo, Will era una de las pocas personas a las que temía de verdad.

— ¡No, no! Aprecio más tu vida Amelie. Eres mi favorita ¿Recuerdas?

—Si.

—No pondría en peligro tu preciada existencia por diversión… Así era él, el perfecto seductor, el perfecto mentiroso.

—Lo sé.—Dijo tras una pausa de duda.

—Puedes hacer lo que quieras, eres imaginativa. Ponle a prueba… Y cuando te descubra, di que son órdenes mías…—La rubia sonrió de nuevo.

—Me asombras Riddle. Lo haces, en serio.

—Hay algo más de lo que me gustaría hablarte… De Astoria Greengass.

— ¿De G79? Ha desaparecido… Nadie sabe donde…

— ¿…Qué me dirías si ella volviera a ser mi favorita?

Amelie se quedó callada. Era una pregunta con trampa, lo sabía, Tom sabía que el mayor temor de la rubia sería ser sustituida por Astoria. Ella fue la favorita de Riddle durante años, y cuando la destinó a Alemania Amelie se convirtió en la nueva adquisición del líder, en su chica de oro…

—Pero eso es imposible… Ella no está…

— ¿Y crees que no volverá? Es lista… Es solo cuestión de tiempo que escape…

—Espera… ¿Escapar? ¿La han capturado?

—…Es información que tengo por ser quien soy. No es mi deber decirte nada, ni lo haré. Soy yo quien hago las preguntas…

—Lo siento…—Respondió ella secamente.

—Aún no me has respondido a la que te hice…

La rubia se quedó pensativa unos instantes.

—La mataría… Y yo volvería al trono…

El hombre sonrió en la distancia.

—Era justamente lo que quería oír, no esperaba menos de ti… Ahora ve, y haz lo que te pedí… Tienes dos semanas de plazo… No fracases…

...

...

Se había pasado la semana entera entre el hospital y el instituto. Tenía un montonazo de exámenes a preparar, ya que la temporada empezaba. Había recuperado todo el tiempo perdido con Ginny, y ambas se habían puesto al día de todo. Hermione alucinó con la historia vivida por la pelirroja, de cómo hacía ya casi dos meses había conocido al que era el hombre que ahora la traía de cabeza.

Hermione por su parte la contó todo lo que la había ocurrido con Draco en las últimas semanas. La contó todo, excepto el mensaje del móvil de él, el que le dio a su madre para que se lo entregase al rubio.

— ¿Hasta que punto te gusta?— Preguntó Hermione pícaramente a la joven Weasley cuando iban de camino a casa.

—Bueno…—Dijo la pelirroja con una sonrisa divertida, mientras se abrochaba el abrigo rosa palo—…Digamos que… Me tiene loca…

— ¿Tanto?—La chica asintió—…Haces bien Ginny, te lo mereces.

Pararon antes de cruzar el paso de peatones entre un montón de gente ya que el semáforo estaba en rojo.

— ¿Harry te ha cogido ya el teléfono?

La castaña negó.

—La ley del silencio cariño, la famosa ley del silencio. Déjala que sufra ¡Déjala! Creo que ha vuelto a Londres, fui a buscarlo al hotel donde se alojaba y me dijeron que se había marchado…

—No parece que lo lleves especialmente mal ¿No?— Dijo Ginny cuando ambas se pusieron de nuevo en marcha.

El día era más claro que de costumbre, el cielo estaba cubierto de las nubes más blancas que Hermione había visto jamás, daba la sensación de que iba a ponerse a nevar en cualquier momento.

—No es que lo lleve bien, es que… Intento no pensar en él demasiado… Aunque no puedo negar que lo hecho de menos…—Lanzó una sonrisa triste a su amiga y esta se la devolvió.

—Encontrarás a alguien, ya verás. ¡Siempre nos quedará Paris! ¿No? ¡La ciudad del amor!

—Ojalá el título me sirviera de algo ¿Ciudad del amor? Lo único que he encontrado aquí es… A un hombre que traiciona a su novia con su hermana. Me sorprendí a mi misma con lo de esa noche, no sé que me ocurrió, era como si no fuera yo… Era como…

— ¿Una versión mala de ti misma?

—Mala en el sentido de oscura. No sé Ginny… Tengo un mal presentimiento, mi instinto me dice que algo malo está a punto de ocurrir… Algo va a cambiar…

— ¡Dios haces que tenga miedo!

— ¡Lo digo en serio! Verás, el otro día tuve un sueño…

— ¿…Dios no me digas que tu también eres de las que cree en el tarot, la interpretación de los sueños y esas cosas?

— ¡No! Pero escúchame…

...

Se limpió las manos llenas de sangre con una camisa blanca masculina. Todo lo veía en color blanco y negro, y las imágenes a penas eran claras. También se la pasó por la cara y se dio cuenta de que también estaba ensangrentada.

¿Estás bien?— Esa voz distorsionada la resultaba especialmente familiar. Miró hacía un lado y la imagen se volvió más clara, a pesar de que lo seguía viendo todo en blanco y negro.

Iba en un coche, de eso estaba más que segura y quien le hablaba debía ser el conductor.

—…No te preocupes, todo va a salir bien…— Podía ver la lluvia por las ventanillas. Miró de nuevo a su acompañante, y casi la da un vuelco al corazón. Era Draco. Tan envuelto en sangre como ella misma—…Voy a cuidar de ti…

"Voy a cuidar de ti"

No supo porque pero se puso terriblemente nerviosa. A penas podía respirar, se asfixiaba, sentía ganas de vomitar, y se sentía como si toda la cabeza la diese vueltas por la sobrecarga de sentimientos.

¡Hermione! ¡Todo va a salir bien! ¿Vale?—Dijo poniendo su mano en el brazo de ella, pero la castaña la apartó de un manotazo.

¡Cállate! ¡Tú no lo entiendes! ¡Mira lo que me has hecho!

Draco se quedó callado, se mostraba muy nervioso y sobreexcitado.

¡Mira en lo que me has convertido! ¿Ves lo que me has hecho? ¿Lo ves? ¡Me has bañando en sangre, me has ensuciado con sangre…!—Él continuó sin decir nada— ¡Yo era perfecta…!—Dijo con voz rota, precedida por el llanto. Su corazón se aceleró. Estaba al borde del colapso. Continuas imágenes se aparecían en su cabeza como un flash, un sinfín de ¿Recuerdos o sucesos futuros? Ya ni siquiera estaba segura… Seguidamente todo se volvió blanco.

...

—Dios… Si que es rara la cosa— Dijo Ginny saboreando un crepe que se acababa de comprar en un puesto de calle.

—Me asustó. Era como si no fuese un sueño, como si fuese real. La sangre estaba caliente, percibía mis propias sensaciones…—La castaña paró de recordar cuando Ginny la miró con cara de loca—… ¡No estoy zumbada! ¿Sabes?

—Gracias por la aclaración. Por un segundo pensé que eras una paranoica o algo…

— ¡Ginny!— Se quejó la castaña.

— ¡Solo es un sueño cariño! ¡Y los sueños, sueños son!

—Eso díselo a Calderón de la Barca. En el fondo es una estupidez, es… ¡Solo un sueño! Algo irracional, producto de mi cerebro… De mi imaginación…—Se dijo como para si misma.

— ¡Así me gusta! ¡La Hermione racional de siempre! Bueno como te iba diciendo antes de todo esto yo… ¡Ah!— La pelirroja paró en seco a su amiga y la hizo mirar al frente. Se puso de todos los colores posibles, parecía furiosa—… ¡Es él! ¡Es él!— Gritó señalando a un hombre que entraba en el restaurante de la acera de enfrente—… ¡Está acompañado de otra tía!—Hermione se quedó sin palabras para decirle a la pelirroja. Lo peor que le puede pasar a una chica es encontrarse por la calle con el hombre con el que se acuesta y que este esté con otra. Blaise había salido de una limusina de color blanco, y detrás de él una chica castaña con el pelo recogido en un altísimo y elegante moño. —… ¡Se acabó! ¡Se acabó! ¡Definitivamente se ha acabado! ¿Qué hacía con esa?

—Ginny…

— ¡No lo entiendo! Viene a pedirme perdón a casa, accede a estar sin sexo… ¡Ya lo entiendo es por el sexo! ¡Es por eso! ¡Los hombres necesitan sexo!

— ¡Ginny! No sabes lo que ha pasado a si que no lo saques todo de quicio. Puede que sea una familiar suyo, una amiga, una compañera de trabajo…

— ¡Tu crees?— Gritó la chica escandalizada y fuera de si—…¡Nunca! Repito ¡Nunca dejes a tu hombre salir con una compañera de trabajo! ¡Imagínate que es una secretaria ahí super sexy que le pone a cien y…!

— ¡Ginny! ¡Haz el favor de calmarte y pensarlo racionalmente! No te precipites por favor…

— ¡Voy a llamarlo!— Gritó la pelirroja. Varias personas que pasaban por allí dieron un salto del susto—… ¡Voy a llamarlo y a mandarlo a la mierda de una maldita vez!

—¡Cálmate Ginn!— Pero esta no parecía escuchar lo que su amiga la decía, simplemente tomó el móvil y empezó a buscar en la agenda desesperadamente—…¿Para que se habría molestado en ser tan bueno y tan caballeroso contigo para luego engañarte con otra? Conoces a su familia…

— ¡Cállate que da llamada!— Ambas esperaron unos segundos en silencio pero nada, nadie lo cogió—… ¡Ves! ¡Ves! ¡Ves! ¡Está pasando de mí! ¡Lo está haciendo! ¡Le voy a mandar un mensaje ahora mismo!

—Creo que te estás precipitando…

—"Hola Blaise soy Ginny. Iba andando por la calle cuando te he visto salir del coche con otra tía. Mira si para ti lo nuestro es un juego se acabó. Se acabó. Me parece muy bien que te quieras reír de la chica tonta de barrio a la que te estás tirando, pero eso demuestra una cosa, yo tengo más clase que tú y soy más honesta… ¿Qué más decirte cariño? A si… ¡QUÉ TE DEN! ¡QUÉ TE DEN! ¡QUÉ TE DEN!"— Seguidamente cerró el teléfono y se lo guardó en el bolso del abrigo rosa. Tras una pausar miró a Hermione sin comprender muy bien—...Me he pasado ¿Verdad?

Hermione asintió y no pudo evitar sonreir un momento. Quería a Ginny, la quería de verdad, era un regalo del cielo. Una de esas personas a las que es imposible no querer.

—Deberíais haber hablado…

— ¡De verdad tu crees que con los tíos se puede hablar? Entre Blaise y yo lo único que pasaba es que cuando quedábamos para "solucionar" nuestros problemas era que terminaba desnuda en cualquier sitio como el armario de las escobas del instituto…

— ¡Qué?

—…No me interrumpas. Una mesa de billar de su mansión, una piscina, un jacuzzi, el suelo, un probador de una tienda… Divertidísimo por cierto, y un sinfín de lugares más que no voy a nombrarte…

—Genial… Creo que tenéis un problema…

—Puede que tengas razón…

— ¿Solo puede?

—Solo puede…

...

...

Draco había pasado esa noche en su estudio. Ni siquiera había ido a ver a Marie, estaba realmente cansado. Llevaba casi una semana sin ver a Hermione, estaba enfadado y realmente molesto, su última pelea con la castaña le había cabreado de verdad, se sentía mal, verdaderamente humillado.

Ni siquiera entendía porque perdía tanto tiempo pensando en ella ¡Si era estúpida! ¿Cómo podía ser tan estúpida de no darse cuenta del pedazo de hombre que tenía delante de sus narices? ¡Va siiiiii… Porque estaba Potty-Pop! Claaaaaaroooo, ¿Cómo perder al pedazo de hombre que era Potter? Tan bueno, tan majo, tan listo, tan fantástico, tan increíble… Con esos ojos verdes y ese pelo negro… Si definitivamente ese tío no valía la pena…

Vale… Tenía que aceptarlo…

"Draco Malfoy tu vida es un desastre…" Pensó.

¿Pero que estaba haciendo? ¿Lloriquear? ¿Lloriquear por ella? ¡Él era un hombre! ¡Y los hombres no lloran por ese tipo de cosas! ¿En que momento obtuvo ese mal concepto de si mismo? ¡Ella era una niña estúpida! Definitivamente no valía la pena. Pero tenía que sacársela de la cabeza, y no había manera, llevaba toda la semana pensando en la noche que ambos pasaron juntos. ¡Pero si tampoco fue para tanto! Había pasado mejores momentos con mejores mujeres… De eso estaba seguro… Lo único malo es que no lograba recordarlos… Si definitivamente se estaba volviendo un obsesivo…

Se sobresaltó cuando llamaron a la puerta y la cabeza de Blaise Zabini apareció ante él.

— ¡Vaya, te dignas a aparecer!— Dijo el rubio con todo el sentido del humor que le fue posible, no estaba para bromas.

— ¿Puedo pasar?

—Claro…

El castaño cerró la puerta tras él como era la costumbre y caminó sobre la moqueta roja del estudio del rubio.

— ¿Y a que debo tu gentil visita?— Preguntó Draco en un tono pomposo que no le pegaba nada.

Blaise no respondió si no que escudriñó el rostro de su amigo con curiosidad hasta exclamar:

— ¡Tío! ¡Menudas pintejas! ¿Qué te ha pasado?— Dijo Blaise sentándose en el asiento en frente de la mesa de Draco.

—No he dormido…

— ¿Has estado con alguien?

Draco sonrió de lado.

— ¡Ya me gustaría! No es por eso… Es que… Últimamente tengo muchas cosas en la cabeza…—Dijo el rubio refregándose los ojos.

— ¿Y esas cosas tienen nombre y apellidos?—Draco le miró pícaramente. Si, claro que tenían…—…¿La conozco?

—No…—Y ni la conocería. Nunca permitiría que viera a Hermione, ya que corría el peligro de que por alguna casualidad ella se enterase del parecido entre ella y Paris, y eso sería fatal para su relación… ¿Perdona? ¿Qué relación? Tenía que aceptarlo, entre ellos, había de todo menos algo…

— ¿Es guapa?

—No es más que una obsesión temporal, nada más… Es un capricho, la deseo y punto —Cortó el rubio.

—A entonces vale... Ya me había preocupado…

— ¿Y eso?

—Siempre que sales con alguien me toca sacar el Giorgio Armani que mi madre me compró para mis dieciocho cumpleaños… Está al fondo del armario, y no sabes la que se prepara uno para buscar en el vestidor de un Zabini… Hay demasiada ropa… Las criadas se pondría histéricas, no por nada solo por lo de buscar el jodido traje.

—Aún sigo sin pillarlo— Dijo Draco acomodándose en su sillón negro.

—Me refiero a que cada vez que sales con alguien te casas… No sé es una tendencia que tienes. Raro ¿Eh?— El rubio sonrió, Zabini era una de esas personas con las que uno podía hablar horas y horas sin aburrirse.

—Recuerdo cuando te casaste con Pansy, fue una boda bonita. De las tres que has tenido la mejor…

— ¿Tu crees?

—Si… ¿Y sabes por qué? Porque de todas las mujeres con la que te has casado Parkinson era la única que no era estúpida.

—Clemence tampoco era tan tonta…

—Oohh… ¡Si que lo era!… Y su hermana Fleur no estaba mal, un poco estirada, pero mona. El cabrón de Dawson se tiró a tres primas suyas ese mismo día.

—Lo que tu digas… ¡Yo al menos no soy un pica flor como tú! Soy buena gente, aunque tú no lo creas…

—Si tu supieras Malfoy…—Dijo Blaise en tono soñador. Draco puso cara de susto.

— ¡Dime por favor que has encontrado a alguien!

—Pues… Si… A ver no estoy así… Así… ¡No sé!

— ¿Pillado?

—Si. Es que no sé realmente lo que siento por esa chica, solo sé que es especial… No había conocido nunca a nadie como ella…

Draco se dedicó a asentir con afirmación y cara de lástima.

—Por ahí se empieza amigo, después vienen los anillos, la boda y los niños. ¡O también puedes alterar el orden!

—Que gracioso…—Dijo el hombre molesto. No, no estaba enamorado ¡No podía estarlo! ¡Él era Blaise! ¡Blaise Zabini! ¡Uno de los solteros de oro de París! ¡No podía enamorarse! ¡Eso no entraba en sus planes! El caso, es que el hecho de estar sin Ginny le producía terror, un verdadero terror. Era la primera vez en su vida que sentía algo así, no sabía reconocer la sensación, pero no podía ser amor… No podía serlo… Él no podía estar enamorado… Si había aceptado estar con ella sin sexo era porque… ¡Va, no encontraba la razón! Seguramente se le olvidó en ese momento… Si, sería eso…

...

...

William caminaba por los pasillos de la mansión Malfoy. Hacía días que no lo hacía. No sabía como mirar a Draco después de lo ocurrido con Luccia la última noche.

Caminó sigilosamente como intentando no toparse con alguien. Pero todo sigilo fue en vano, casi le da algo cuando vio a Luccia salir de su habitación y ambos se encontraron de frente. Los dos se sonrojaron notablemente.

—Eh… No te he visto en toda la semana…—Dijo Luccia intentando decir algo.

—Si… Ya… Es que… He estado algo ocupado, como tu padre ahora va menos por el trabajo, no he tenido mucho tiempo para pasarme por aquí…

—Me lo imaginé…

—Bueno, yo ya me marchó— William echó a caminar pasillo adelante lo más rápido que le fue posible.

—Espera…—Pidió ella. Él paró. No podía negarlo, no podía resistirse. No podía, no podía. No entendía en que momento había pasado todo. No sabía cuando había empezado a sentir eso por la rubia, pero sabía que era real. Will se dio la vuelta lentamente y de nuevo caminó hacía ella.

—Dime…

— ¿No vamos a hablar?

— ¿Hablar de qué?— Ella puso los ojos en blanco.

—Sabes bien de qué. No te hagas el tonto conmigo…—Él bajó la mirada algo avergonzado. Eso hizo que ella sintiese vergüenza de si misma y de esa situación—…No mires el suelo por favor… Me pone nerviosa…—Él levantó la mirada. Se sentía tan estúpido ¿De qué tenía vergüenza?—…Me quieres… Estás enamorado de mí…

—Pero no está bien…

—…No. No lo está. Creo que ambos tenemos un problema…

—…Es que está tu padre, y él es mi amigo... Entiéndelo… —Dijo él aún nervioso.

—Lo entiendo. ¿Qué diría si… Se enterase?

—La verdad… No quiero ni pensarlo…

—El otro problema es que no quiero esperar…—Dijo la rubia acercándose peligrosamente a Will.

—Lu… Está en el despacho—Intentaba resistirse, pero era demasiado tentadora. Ella atrevida le agarró de la corbata y le inclinó un poco, lo suficiente como para poder hablarle al oído.

—Solo unos besos por favor… —William sonrió.

—Tengo miedo de perder el control contigo ¿Sabes? No soy como tú crees…

—Eres William, con eso me basta… —Seguidamente ella abrió con la espalda la puerta de su habitación y entraron en ella. Esta era grande y espaciosa, a penas estaba amueblada con unos muebles en color malva, a conjunto con el edredón y el dosel de la cama de la chica.

Ella le tumbó y le quitó la americana negra. Se puso de rodillas sobre la cama, estando encima de él y le besó. Will la tomó por la cabeza y profundizó el beso mientras la tocaba el pelo rubio que caía sobre su cara.

—Te quiero…—Susurró en un momento de relajación el moreno—…Te quiero.

Luccia jadeó al besarlo con más pasión. Will empezaba a sentir algo abajo, intentaba refrenarlo, pero no podía, era superior a sus fuerzas. El bulto que se elevaba en sus pantalones era completamente notable, la chica bajó la mano lentamente en cuanto lo notó y lo tocó por encima del pantalón haciendo que William gimiese muy levemente. Empezó un suave jadeo, se estaba dejando llevar, y eso era algo que nunca permitiría.

—Lu… Espera…—Dijo frenándola, pero ella no parecía dispuesta.

— ¿Qué te pasa ahora?—Preguntó algo molesta.

—Esto… Es un error—Él se incorporó y se sentó sobre la cama. Tenía el pelo totalmente revuelto y la camisa arrgada. Luccia resopló y miró al suelo.

—Si… Lo sé…

—Creo que no estoy actuando como una adulto maduro… No solo en el sentido de que…—Intentó encontrar la palabra adecuada—…Te he besado. ¡Me estaba enrollando contigo ahora mismo! No es solo la diferencia de edad, te saco dieciséis años, es también el hecho de que eres la hija de Draco…

El rostro de Luccia ensombreció.

—Entiendo que sea difícil para ti…

—Lo es… Y mucho. Sabes que él nunca me lo perdonaría… Si… Puede que pienses que soy un cobarde, pero no quiero perderlo como amigo… Pero lo más difícil de todo es que estaría dispuesto a cambiarlo por ti… —Ella se quedó muda—… ¡Es lo que más me confunde! Ya te he dicho que te quiero. Dos o tres veces en realidad, pero no sé si eres consciente hasta que punto. Me confunde el hecho de que, no eres para nada como la última chica con la que estuve, sois los contrarios. Me confunde que seas tan joven y que sin embargo me hayas atrapado de esa forma… Me confunde el hecho de ser capaz de abandonar a mi mejor amigo con el que llevo media vida, por ti… Me da miedo, me asusta. Tengo miedo de hacerte daño…—Esto último desconcertó a la chica quien le obligó a que la mirase a los ojos.

— ¿Hacerme daño? ¿Tú? ¿A mí?— Dijo ella en tono de sorpresa.

—. Has visto lo mejor de mí… Pero nunca viste lo malo…

—Nada puede ser tan malo…

Él habló pausadamente.

—Prométeme algo…—Ella lo miró penetrantemente—… ¿Lo harás?

—Depende.

—Necesito que me prometas esto…—Lu se quedó pensativa y algo dudosa, pero decidió asentir al fin—…Prométeme que pase lo que pase, si alguna vez intento hacerte daño, por el motivo y las circustancias que sean, si pierdo el control... Prométeme que huiras, me abandonarás y nunca volverás a intentar encontrarme o a saber de mí. Y en el caso de que nada de eso sea posible, te pido... Que levantes el arma y dispares sin pensar.

— ¿Cómo quieres que te prometa eso?

—Es lo mejor que puedes hacer si intento hacerte daño. No me conoces Lu, ya te lo he dicho antes, no has visto mi lado oscuro. Mi verdadero yo…

—Yo creo en ti, William Dawson...—Le rozó la mano suavemente—...Conozco tu alma, conozco lo que eres. Me has ayudado cuando otros ni siquier se habrían atrevido. Y te doy las gracias por ello...—Pausó un momento—..Will, yo.. Te quiero.

Él se quedó callado, saboreando ese momento. Porque era la primera vez que le decían que le amaban, nunca nadie lo había hecho, al menos de formas sincera. Había oído esas palabras de muchas mujeres pero ninguna lo había amado de verdad, y la que lo hizo jamás se lo dijo. No era su estilo. Nunca lo haría.

—Prométemelo…—Dijo rompiendo el silencio agarrándola la mano con fuerza—... Te juro que soy capaz de salir por esa puerta y no volver si no me lo prometes… Quiero anteponer tu seguridad ante todo.

—Te lo prometo... Pero creo en ti, Will, y no creo que seas capaz de hacer lo que insinuas. Tienes que irte...—Dijo la chica mientras le entregaba la chaqueta. Él se levantó, pero se giró de repente antes de cruzar la puerta.

—Luccia... Yo también te quiero. Puede que te quiera desde siempre, puede que siempre lo supiese pero no quisiera aceptarlo. Pero te quiero. Y aunque no podamos estar juntos, quiero que siempre tengas presente que esa es la realidad, la verdad. Te quiero...— Y seguidamente cerró la puerta.

[...]

Will salió de la habitación de Lu y casi se le para el corazón cuando se topó con Blaise de frente.

—Eh… ¿Dawson?—Dijo Blaise algo descolocado.

— ¿Zabini?— Continuó Will siguiéndole el royo e intentando sonar natural.

—Vale… ¡Vale!—Dijo Blaise intentando convencerse a si mismo—…Intentaré ignorar lo que acabo de ver… ¡Acabas de salir de la habitación de Lu!

—Eh… Si…

—Y has ido a… ¿Arroparla? ¿A leerla un cuento?—William se pasó la mano por la cabeza y Blaise entendió al instante—… ¿Quieres hablar?

—Eso estaría bien…

Ambos se marcharon a la mansión del castaño, que aunque fuera raro, estaba vacía ya que todos sus familiares se habían marchado de vacaciones hasta que llegase navidad, por lo que ahora Blaise tenía toda la casa para él solito.

Pidieron a unas asistentas que llevaran un par de hamacas al campo de golf. El atardecer llegaba y ambos se sentaron a charlar con tranquilidad.

—Cuéntame tus problemas tío…—Dijo Blaise echándose su pelo engominado hacía atrás.

— ¿Mis problemas?—Rio Will—…Ni siquiera tu Zabini has cometido una locura así…

—Si es porque estás tirando los tejos a Lu no te asustes…—Expresó Blaise mientras se acomodaba en su hamaca y se quitaba la corbata—…Yo lo hago a veces, sin que Draco se entere, por eso yo le caigo tan mal a Lu, porque ella se da cuenta de que la miro…

—Ojalá fuera solo eso…

—Me lo imaginaba en realidad, ni tu estarías tan preocupado solo por eso… Cuéntame.

—Bueno pues… Te lo diré sin rodeos… Estoy pillado por ella…

Zabini se quedó pensativo un momento y seguidamente miró a su amigo y soltó una carcajada detrás de sus gafas de sol negras.

— ¡Ja! ¿En serio?— Dijo divertido.

—No sé donde le ves la gracia…

— ¡No! ¡No!—Dijo Blaise dando palmadas mientras reía—…La tiene, en serio la tiene…

— ¿Y solo piensas eso? ¿Qué tiene gracia?

—No. También pienso que tienes un problemón de cojones… Eso también…

Will resopló.

—Gracias… De verdad me has ayudado mucho…—Ironizó el moreno.

— ¡De nada! ¡De nada! Pero haber, cuéntame hasta que punto estás pillado…

— ¿Hasta el punto de haberme enrollado con ella?

Blaise puso cara de vinagre. Se quedó hecho un pasmo,se lo había tomado como una broma estúpida de William hasta este momento, pero no mentía, los tíos no mentían con esas cosas.

—Vale… Vale… Eso... Eso si que no me lo esperaba—Dijo intentado asimilar lo que acababa de oír—…Tú, y la enana de los Malfoy… ¿Has pensado que la cogías en brazos cuándo nació?

—Cállate anda…—Pidió Will.

— ¡Ehi! ¡Qué eres tú quien me ha pedido que te escuchase! A si que ahora te toca oír mi sermón… Sinceramente, creo que has metido la pata… Pero hasta el fondo… Hasta el fondo de los fondos… Como se entere Draco…

—Me mata…

—No. Te torturará, te hará muchos cachitos pequeñitos y te serviría de aperitivo en bandeja de plata para una recepción en la mansión Malfoy… ¡Qué futuro más triste!

—Tus ironías son agobiantes… ¿No te puedes tomar nada en serio?— Pidió Will abrumado.

—No… En serio… Que tienes un problema tío…

— ¿Qué crees que debería hacer?—Dijo Will buscando la ayuda de su amigo.

— ¿Sinceramente?

—Por supuesto…

—Pues…—Blaise se quedó pensativo—…La única salida que lo veo es que le dejes las cosas claras a ella. Dila que es aún demasiado joven y que… Quieres esperar. Una mentira piadosa…

—No podría hacerlo. Porque aquí todo parece muy fácil, pero delante de ella… No. No sería capaz…

—Es que entonces…. ¡Una cosa está clara! Lo que no puedes hacer es contarle nada a Draco…

—En eso estamos de acuerdo…

—Yo la única solución que le veo es esa…

—La verdad es que seria la única forma de no hacerla daño en un futuro, el dolor mitigará con el tiempo. El amor marchita. Sería la única forma de mantenerla a salvo…

— ¿Tienes miedo?

—Si. Me aterroriza la idea de que me saliera la vena homicida y que ella estuviera cerca. No me lo perdonaría jamás… ¿Sabes Blaise? Si hay algo que verdaderamente me da miedo es llegar a dañar a mis seres queridos… Por eso hay veces que me aparto de la gente, por eso no tengo muchos amigos, me da miedo dañarlos. Aún sigue ahí Blaise, el Dawson oscuro sigue aquí dentro… Forma parte de mí…

Ambos se quedaron callados durante un rato cada uno pensando en sus propios problemas.

— ¿Sabes que mi prima Érika está aquí en París?— Aportó Blaise intentado sacar un tema de conversación.

— ¿A sí? —Dijo Will en tono de sorpresa—… ¿Sabes si ha pasado por mi casa?

—No que yo sepa. ¿Por qué tanto interés?

—No, por nada…— Dijo William restándole importancia. Pero en el fondo le preocupaba que Érika hubiese vuelto después de lo que ocurrió entre ellos la última vez que se vieron en Venecia. Érika Debeux Zabini. Recordaba bien ese nombre. Ella habría sido la única mujer con la que podría haberse casado y formar una familia, con ella habría estado dispuesto a sentar cabeza. Habían sido amigos de siempre, y lo fue más cuando Astoria se marchó y él decidió entrar en rehabilitación. Sentía una ternura especial ante esa chica, cuya belleza competía con la de Greengass. Pero lo suyo no pasó de una fogosa noche, y no volvieron a llamarse, ni a hablar, no la había vuelto a ver desde Venecia, hacía ya dos años.

Blaise tomó su móvil distraído y miró la bandeja de mensajes. Tenía uno de Ginny, un mensaje de voz. Se le puso a la oreja dispuesto a oír la bonita voz de la pelirroja:

"Hola Blaise soy Ginny. Iba andando por la calle cuando te he visto salir del coche con otra tía. Mira si para ti lo nuestro es un juego se acabó ¿Ok? Me parece muy bien que te quieras reír de la chica tonta de barrio a la que te estás tirando, pero eso demuestra una cosa, yo tengo más clase que tú… ¿Qué más decirte cariño? A si… ¡QUÉ TE DEN!"

— ¿Perdona?— Gritó Blaise escandalizado.

— ¿Qué pasa?— Will miró a su amigo confuso.

— ¡Mierda, mierda, mierda!— Zabini empezó a marcar números como un loco—…¿Ginny? Hola soy Blaise.

— ¡Vaya! Por fin te dignas a contestar… Quiero una explicación simple y clara…

— ¡No he visto tu mensaje hasta ahora!

—Ya… Claro…

— ¡Va en serio!

Will mientras miraba a su amigo con cara de diversión, ver a Blaise así de nervioso era de esas cosas dignas de ver en la vida.

— ¿Bueno y que tienes que decir al respecto?

— ¡Era mi prima! ¡Mi prima Érika!

— ¿No podías ser un poco más original y buscar una escusa mejor?

— ¡Te lo juro! ¡Va en serio! ¡Totalmente en serio! ¿No podemos solucionarlo saliendo a cenar? Puedo hasta presentártela si quieres…—Dijo él en un momento de desesperación.

Ginny calló al otro lado del teléfono mientras se pensaba la solución que el chico la estaba dando.

—Tal vez me lo piense… ¿Cómo se llama tu prima?

—Érika Debeux. Te digo que va en serio, a ti no te mentiría…

Will arrugó la cara y empezó a hacer gestos como si vomitase.

—Está bien… Quedamos… De nuevo, pero tráela. Si veo que llegas sin ella saldré por la puerta automáticamente.

—Trato hecho…—Seguidamente Blaise colgó en el teléfono. Tenía la piel de gallina, y el corazón acelerado, se veía muy nervioso.

— ¿Era la pelirroja con la que supuestamente no tienes nada?—Preguntó Will sonriendo.

—Cállate…— Dijo Blaise enfurruñado cruzándose de brazos.

...

...

Érika sacó de su bolso color carne una tarjeta con un número y una dirección.

"Si, debe ser aquí" Pensó.

No sabía como hablar con él después de lo sucedido la última vez que se vieron. Ya lo había decidido, le quería a él, no había otro hombre. Además si se hubiera quedado con William seguramente Astoria cometería algún atentado contra su vida, a nadie le conviene cabrear a alguien esa mujer.

Llamó a la puerta de la casa después de cruzar el jardincito bien cuidado. Una mujer de pelo rojizo le abrió la puerta y la sonrió con dulzura cuando la chica le preguntó por su hijo.

El chico de pelo cobrizo y ojos verdes se quedó algo sorprendido de ver a Érika ahí.

—Vaya… Has vuelto… Me parece raro, dijiste que nunca lo harías…

Ella suspiró y seguidamente echó todo el aire.

—Ha sido difícil.

—También lo fue para mí. Me abandonaste, me dejaste tirado en un hotel de Venecia… ¿Qué pasó…?

—…Aún es difícil de explicar…—Dijo la castaña bajando el tono.

— ¿Y tienes el valor de volver? He rehecho mi vida, ya no soy la misma persona, he cambiado… No me engañarás de nuevo… No volverás a mentirme, ni a utilizarme, ya no soy tu juguete Érika…

—Nunca fuiste mi juguete… Todo fue un malentendido creía que te habías marchado con Amelie…

— ¿La conoces?

—He oído hablar de ella, cuando Astoria fue enviada a Alemania Amelie se convirtió en la favorita de Tom, ¿Tan buena es?

—No es una máquina como Astoria, pero es muy buena, además de ser más lista que Greengass, no es una apasionada, no se deja llevar por los instintos…

—La apropiada para ti. ¿Sales con ella?

—Te he dicho mil veces que no. Nos hemos acostado alguna vez, pero ella se acuesta con todo el mundo a si que…

Érika resopló.

—Eres un puñetero crio de mierda.

—Solo me sacas cinco años. No es tanto tiempo… Además soy un hombre…

— ¿Y cómo hombre tienes el derecho de jugar con los sentimientos de los demás?— Preguntó ella molesta.

— ¿Qué yo juego con…? ¡Perdona pero fuiste tú la que te acostaste con Dawson cuando tú y yo estábamos juntos!

— ¡Ya te lo dije! Pensé que me habías cambiado por Amelie, una versión más joven de mí…

—Aclárate… ¿A qué has venido? ¿A disculparte? Te tiraste al peor de mis enemigos. ¿Crees que te perdonaría tan fácilmente? Pues no pienso hacerlo…

—Si… He venido a disculparme, pero se que ya no te importo a si que…—La chica se giró y bajó las escaleritas de la casa—…Cedric…—La castaña se giró—…Llámame si necesitas algo. Yo al contrario que tú… Si que sé perdonar. No solo he vuelto para que Draco me cuente que narices está pasando dentro de la organización, también vine por ti… Simplemente te echaba de menos, pero veo que regresar ha sido una estupidez… Ya nada es lo que era, puede que París siga oliendo tan dulce como siempre, pero ya no es la ciudad en la que yo crecí. No conozco a mis sobrinos, Paris ya no está, ni Astoria, ni Pansy, Blaise anda por ahí enamoradoe, tú y yo… No somos las mismas personas… Todo ha cambiado sin que yo me diese cuenta, y ahora me doy cuenta del tiempo que perdí, de lo poco que valoré lo que eran esas personas y ahora se han ido, ya ni siquiera las reconozco cuando las miro… No siempre quedará París…—Seguidamente la castaña se giró y caminó por el jardincito de la casa de Cedric—…Buenas noches…

...

...

La semana siguiente pasó rápida para todos.

Will quedó varias veces con Luccia en lugares remotos de la ciudad, ocultándose de las miradas de todos. Juntos todo era fácil, pero cuando se separaban él volvía a la realidad, no podían estar juntos. Por otro lado seguía con su investigación propia buscando que había sido de Astoria, alguien como ella no podía desaparecer así como quien no quiere la cosa, no creía que Nott el solito la tuviese retenida en alguna parte, Astoria Greengass no se dejaría enjaular tan fácilmente.

Draco pasó toda la semana junto a Marie, que se recuperaba favorablemente y ya podía andar, los médicos informaron a toda la familia Granger de que seguramente no tuvieran que pasar las inminentes navidades en el hospital.

El rubio no vio a Hermione en toda la semana, y eso le cabreó todavía más, era como si la necesitase…. Casi no dormía por la noche pensando en ella, en su olor, en su pelo… Y después de varias horas soñando con la chica, se daba la vuelta negado, y diciéndose que todo eran por estupideces, un simple capricho…

Blaise consiguió el perdón de Ginny de nuevo, y como hicieron la vez anterior, comenzaron de nuevo.

Pero lamentablemente, aunque queramos olvidar, no todo se olvida, aunque saques la espina siempre quedará la herida, y nada, aunque queramos… Vuelve a ser lo mismo… No siempre nos quedará París. Porque todo cambia, y cuando queremos darnos cuenta no somos las mismas personas, a pesar de ver el mismo rostro de siempre en el espejo, a veces solo hay que dejarlo ir, mirar hacía delante y pensar "Estoy aquí, estoy vivo, y voy a luchar... Por ellos, por mi, por ti. Por lo que amo, por lo que quiero, por lo que soy, por lo que seré, o por lo que podría llegar a ser..."


Fin del capítulo... Antes como digo os había dejado un comentario super insipirado... Pero ahora no puedo más... Mañana por la mañana tengo clase y siento que se me caen los ojos. Un beso muy fuerte y espero que lo hayan disfrutado. Nos vemos la próxima semana.

Mónica.

¿REVIEW?