Aquí os dejo la primera parte del capítulo final de la primera parte, espero que lo disfrutéis porque hace una genialísima aparición un personaje que me encanta, que es de mis favoritos del fic, por fin la veremos moverse en su ambiente... Muchos ya sabréis de quien estoy hablando. Espero que lo disfrutéis.

DENTRO CAP!


La suma de todos los males. PARTE I

La había buscado durante toda la noche. Pero no tenía ni idea.

Sabía que todo estaba organizado por Tom, ese era su estilo. Era una prueba, una de sus estúpidas pruebas. ¿Por qué querría ponerle a prueba? Él sabía perfectamente que no le traicionaría. Porque William Dawson no traicionaba a sus amigos, eso era de cobardes.

Se imaginaba lo que se estaría cociendo en la mansión Malfoy en ese momento. Cuando se hubiesen percatado de que Luccia no había ido a dormir. Draco estaría histérico. Encima era el día en el que él había quedado con algunos miembros de la organización para discutir asuntos de los mortífagos. Seguramente saldría de casa como un histérico… Y razones tenía… La organización estaba llena de auténticos psicópatas.

Conducía a toda velocidad. Los ojos se le caían. Seguramente si se hubiese topado con la policía le habrían multado considerablemente.

Pero no podía dormir. Tenía que encontrar a Luccia.

A pesar de ir concentrado en su objetivo vio una imagen que le sorprendió, y dio un frenazo seco al ver a una chica alta y de pelo castaño. Aparcó con habilidad y bajó la ventanilla del copiloto. La mujer se acercó al ver que habían parado por ella.

—Hola Will— Dijo con una cálida sonrisa.

—Bonjour Érika—Respondió el moreno—… ¿Subes?

Ella asintió mientras seguía sonriendo. Abrió la puerta del coche negro de su amigo y entró colocándose la falda de tubo que se había subido ligeramente al entrar.

—Draco me dijo que habías vuelto…—Dijo sin dejar de mirarla. Ella lo notó y no pudo evitar ruborizarse un poco.

—Si… Estuve con él hace unas semanas…

—Y con Blaise…—Asintió nerviosa—…Pero no conmigo—La castaña le dedicó una mirada avergonzada—…No te creas que he olvidado lo que pasó la última vez que nos vimos… Es más ¿Cómo olvidarlo?— Dijo con una sonrisa.

—William por favor yo… Simplemente no quiero hablar más de ello.

— ¿Tan mal estuvo?— Preguntó él sin arrancar el coche.

— ¡No es por eso!— Respondió Érika molesta—…Estuvo genial… Pero no quiero… Recordarlo…

Él no iba a volver. Se había ido. La había dejado para siempre. Una no podía fiarse de los hombres.

Se sentó sobre la cama de sábanas blancas del hotel de Venecia. Ella que pensaba que el viaje iría bien… Pero no. Él siempre tenía que joderlo todo, ese maldito Cedric tenía que madurar, si necesitaba madurar. ¿Por qué tenía que haberlo fastidiado todo?

Llamaron a la puerta de su habitación.

Se refregó los ojos con rápidamente para evitar que quien fuera no notase que estaba llorando. Pero a causa de eso se corrió toda la raya negra de los ojos haciendo que pareciese que tenía unas ojeras terribles.

Recogió como pudo todo lo que habían roto en medio de esa agresiva pelea que habían mantenido ella y el que ya no era su novio, porque él no pensaba volver. Era rencoroso, ese era otro de sus grandes problemas.

Seguidamente abrió la puerta.

¿William?— Dijo extrañada.

Will tenía la cara de no haber dormido nada. Mantenía de la mano dos enormes maletas.

Si. Oí que estabais aquí, estoy de misión.

Nosotros también… Bueno… Yo también, Cedric se ha marchado…

¿Te ocurre algo?— Preguntó el moreno preocupado.

¿Se nota mucho?— Sin poder evitarlo las lágrimas volvieron a brotar de sus ojos. Abrazó a Will el que aún no había soltado las maletas y empezó a llorar—…Se ha ido… Se ha ido…

¿Habéis discutido de nuevo?— Will dejó las maletas en el suelo para poder abrazar bien a la chica.

Si. Pero esta vez ha sido más fuerte que de costumbre… Yo le quiero Will. Muchísimo pero…

Entraron en la habitación y el moreno cerró la puerta tras ellos. Mientras Érika se volvía a refregar las lágrimas.

Tranquilízate…—Pidió Will—…Ya verás como todo se soluciona…

Lo dudo… Él no va a volver. ¿Qué tal tú con Astoria?— Preguntó ella intentando cambiar de tema.

La cara del moreno ensombreció.

Se marchó a Alemania… Tom la dijo que le sería más útil allí. No la voy a ver en un tiempo… Que me temo que será largo…

¿Pero estáis bien no?

Ambos se sentaron sobre la cama deshecha.

¿Bien?—Dijo él con una sonrisa irónica—…En realidad Érika entre Astoria y yo… No… Nos necesitábamos el uno al otro. Ella me entendía y… Yo la entendía a ella, entendía cual era su problema…

Te veo mejor ¿Sabes?

He estado en rehabilitación y en un psicólogo.

Lo necesitabas… Estabas…

¿Tan loco como ella? Lo sé… Era peligroso. Pero ahora me encuentro mejor…—Dijo dándose con las manos en las rodillas.

Ambos se quedaron mirando unos segundos sin darse cuenta. No podían despegarse el uno del otro, se habían perdido en la mirada…

¿Qué miras?— Preguntó ella sonriendo.

N-No… No lo sé…—Respondió él embobado.

La castaña miró la cama en la que estaban sentados de reojo y luego volvió a mirar a William, pero este seguía sin reaccionar. Entonces ella puso su mano encima de la rodilla de Will. Este se percató y miró hacía abajo y de nuevo a Érika.

¿Quieres… jugar?—Preguntó él pícaramente.

No lo denomines así por favor…—Pidió ella haciéndose la víctima.

¿Cómo quieres que lo llame?— Dijo él acercándose mientras se mordía el labio inferior.

Bailar, hacer el amor, picar la flor, hacer bebés…

Will rio mientras se seguía acercando seductoramente.

Esta noche lo llamaré como tú quieras…

¿Lo harás?— Preguntó ella mientras le acercaba aún más agarrándole de la corbata.

Aja— Asintió él. Entonces se besaron. Y juntaron sus lenguas intercambiando amor.

La castaña se echó hacía atrás en la cama, mientras Will gateó hasta ponerse encima cubriéndose con las sábanas.

Besó el cuello de la chica mientras ella abría la boca para exhalar aire, mientras la quitaba la camisa blanca.

Besó su pecho por encima del sujetador blanco y sencillo.

Ella le quitó a él la camiseta gris descubriendo unos brazos bien trabajados y de un tono moreno.

Will dejó su peso sobre la chica para que ella sintiese todo su calor mientras se acariciaban dulcemente.

Ambos sabían que era un desahogo, que simplemente se necesitaban, que no pasaría de una noche… Pero pensaban darlo todo, de eso ambos estaban convencidos.

Se quitaron todas las prendas hasta quedarse en ropa interior. Will la besó el abdomen mientras la sujetaba los brazos para que ella no pudiese moverse y sintiera más placer. Ambos gemían en su interior, esos gemidos que solo ellos podían oír, porque esa noche era de los dos y de nadie más.

Cuando Will la soltó ella acarició la espalda de él para sentir toda su musculatura mientras se volvían a besar en los labios oyendo el sonido de sus bocas al separase y unirse una y otra vez. Érika le acarició el cabello y lo masajeó de tal forma que él empezó a excitarse más y más.

Nunca pensé que fueses tan fantástica…—Le susurró él.

Y aún no has visto nada…—La chica se deslizó por debajo de las sábanas. Will se sorprendió y gimió fuertemente cuando ella le bajó los bóxer y se introdujo su miembro en la boca. William sentía un calor irrefrenable mientras se movía hacía arriba y hacía abajo.

Érika…—Gimió con expresión placentera—…Érika—Enredó su mano en el pelo rizado y castaño de ella y lo removió.

La castaña volvió a ponerse debajo de él y lo abrazó fuertemente estrujándolo contra su cuerpo mientras ambos jadeaban. Will palpó y apretó con el dedo la zona genital de la chica haciéndola tener espasmos y soltar gemidos mientras apretaba las piernas.

Al fin terminaron los dos totalmente desnudos. Él la penetró sin que ella sintiese dolor alguno, estaba muy lubricada debido a la gran excitación que el moreno la hacía sentir con sus caricias y besos sabrosos constantes.

Ambos abrieron la poca para exhalar el aire que les faltaba, pero que no fue suficiente. Él salió y volvió a entrar aumentando el calor con el roce. El jadeo era delicioso, verle a él con esa cara de placer la excitaba considerablemente; Will cerraba los ojos mientras mantenía la boca abierta y soltaba gemidos leves al entrar en ella, y Érika hacía lo mismo al sentirse excitada.

Poco a poco y según pasaban los minutos sus respiraciones empezaron a volverse más y más agitadas, y William empezó a embestir más rápidamente mientras Érika arqueaba la espalda y gritaba.

El moreno la agarró de la cintura con sus cálidas manos para obtener más sostenibilidad.

El orgasmo no tardó en llegar. El calor les recorrió todo el cuerpo, empezó a explotar en su zona íntima hasta extenderse por todo el cuerpo. No veían, su mente estaba en blanco. Tenían el pulso desfasado, sudaban, gritaban, era como tocar la gloria con la punta de los dedos…

Descargó en ella toda su rabia, todo su deseo, toda su pasión… La había hecho suya en medio de un encuentro de sentimientos, ambos se necesitaban, esa noche no fueron más que eso, dos amigos que se necesitaban el uno al otro…

—Si… Me acuerdo perfectamente lo que pasó esa noche…—Dijo Will el que sentía que Érika le ocultaba algo—…No entiendo que es lo que pasó que te molesta tanto, creo que tú también lo pasaste bien…

— ¡Y así fue William! Pero… Hay algo que… Debes saber…—Respondió ella seriamente. El moreno empezó a asustarse.

Habían pasado dos meses. ¡Ya dos meses! No podía ser… Eso no la podía estar pasando a ella, debía ser un error, un error de la prueba, si, seguramente sería eso…

Se la hizo. Esperó nerviosa el tiempo necesario.

"Por favor, por favor… No, no, no, no" Se decía a si misma mientras cruzaba los dedos. No podía estarlo no podía estarlo.

Cuando vio el resultado de la prueba se apoyó contra la puerta del baño y resopló. ¿Qué iba a hacer ahora?

Will se quedó blanco. Su piel tostada cambió a un tono muy parecido al plátano, parecía que iba a vomitar en cualquier momento. Lo que ella le estaba contando no podía ser verdad, tenía que ser una broma, una broma que su vieja amiga le contaba para luego reírse de él un rato.

— ¿Te quedaste…?

— ¿…Embarazada? Si.—Dijo de una forma que hasta a Will le sonó seca—...Y...Tú eres el padre. Lo sé porque hacía tiempo que Cedric y yo no… Ya sabes…— Respondió ella con seguridad.

—Y… ¿Y que pasó?— Preguntó el moreno con inseguridad. No sabía que terreno pisaba.

—Cuando estaba de cuatro meses empecé a tener problemas y más problemas, contracciones constantes, mucho sangrado… Lo pasé mal, muy mal, estaba sola pero… Lo superé…

Will se pasó la mano por la frente como intentando asimilarlo.

— ¿Por qué no me lo dijiste?— Preguntó con seriedad.

— ¡No lo sé!

— ¡Habría estado contigo! ¡Habríamos estado juntos! Érika tú... Eres una mujer que podría haberme gustado mucho de verdad, no sé... Eras una de esas amigas que siempre te gustan, pero que como no surge pues no surge. Te juro que si alguna vez hubiese podido sentar la cabeza habría sido contigo, si hay una mujer que pudiese haber sido la Señora Dawson habrías sido tú... ¿Por qué nunca me lo dijiste?—Repitió de nuevo.

— ¡No sé por qué no te lo dije! ¡No lo sé! Lo siento William de verdad…

—No te disculpes…—Dijo él mirando al frente, no sabía que decir, no sabía que sentir, estaba confuso.

—Cedric volvió…

—… ¿Al final volvió?— Preguntó extrañado.

—Si… Al día siguiente de que tu te marchases… Volvió… Y le conté todo…

— ¿Por qué lo hiciste?

—Pensé que le haría daño, pero lo único que hice fue, echarle de mi vida y… Hacerme daño a mi misma…

Ambos se miraron y sonrieron apenados. En un impulso de ternura hacía la que había sido su amiga tantos años Will abrazó y besó a Érika en la cabeza mientras le removía el pelo rizado.

—Si me lo hubieras contando habría estado contigo, ¿Dónde está? Quiero decir… ¡No sé por donde empezar a preguntarte!— Érika sonrió ante las palabras del moreno.

—Se llama Ian…—Dijo ella con una sonrisa—…Va a hacer dos años y es precioso… —Los ojos de ambos brillaban, William no podía creérselo—…Está en Lyon ahora mismo. No quería traerlo por si le ocurría algo, le he dejado en casa de unos amigos.

¿Cómo enfadarse con ella? Le había dolido que no se lo hubiese dicho, si, pero no podía enfadarse, no podía hacerlo…

— ¿A quién se parece?— Preguntó el hombre.

—Es un mini Zabini. No sacó nada de la familia de mi padre, de Debeux no tiene nada eso está claro. Pero tiene tu boca, y tus ojos verdes esmeralda. El pelo castaño es Zabini al cien por cien…

Se quedaron allí un rato mientras ambos intentaban colocar las experiencias vividas y las noticias recibidas.

— ¿A dónde ibas?— Dijo ella reincorporándose en el asiento de copiloto.

¡Casi había olvidado su objetivo!

—Tengo un compromiso…

— ¿Tan temprano?— Preguntó la castaña extrañada—…Son las siete de la mañana…

—Es que no es un compromiso común… Estoy buscando a alguien…

— ¿La conozco?—Preguntó Érika con una sonrisa.

Will sonrió. ¡Menuda estupidez! ¡Menuda estupidez! ¡Qué irónica y estúpida era la vida! ¿Qué si la conocía? ¡Pues claro! ¡Luccia era su sobrina a la que no veía desde hacía años! No sabía qué responder…

—Si… La conoces…—Dijo aún sonriendo.

—Y Astoria… ¿Lo sabe?

— ¿Perdona?—Preguntó él extrañado.

— ¿Qué si Astoria lo sabe? Lo de esa chica y tú. Te lo digo porque antes de encontrarme contigo he estado hablando con ella. Iba andando y…

— ¡Espera, espera, espera!—Paró sorprendido—… ¿Has visto a As?

—Eh… Si… ¿Por qué? ¿No la has visto? Me ha dicho que llegó a París hace un par de meses… Pero que tuvo un pequeño percance por lo que no se la ha visto mucho hasta ahora, aún así supuse que en cuanto volviese iría a verte… Ella también buscaba a alguien… Y parecía bastante cabreada…

—Érika… ¿Te ha dicho a quien buscaba?

—A una tal Amelie. La tiene ganas de verdad…

William sonrió.

—Creo que alguien tiene un problema…

— ¿Por qué lo dices?— Preguntó ella extrañada.

—Tom sustituyó a Astoria por Amelie, ella es ahora su nueva favorita. Astoria ha vuelto para reclamar el trono…—Ahora ya lo entendía todo.

—Vale… Como tú has dicho… Creo que alguien tiene un problema…

...

...

Marie cerró el libro en cuanto Draco abrió la puerta de la habitación con una sonrisa.

La mañana había llegado clara pero muy fría a la mansión Malfoy, definitivamente ese año no tendrían unas navidades blancas. El día había amanecido verdaderamente helador con temperaturas bajo cero en todo el país.

— ¿Hola?—Preguntó Draco mirando pícaramente a su novia—… ¿Me permites?

Marie sonrió mientras dejaba el libro en la mesilla de la cama.

—Claro— Respondió.

Draco empujó la puerta con el pie pues tenía las manos ocupadas con una bandeja llena con el desayuno de Marie. Visiblemente el rubio acababa de salir de la ducha, pues tenía el pelo empapado y vestía simplemente un albornoz verde oscuro.

—Me encantaría decir que lo he hecho yo, pero lo preparó Florián…

— ¡No te quites méritos! Tú lo trajiste… Con eso me vale…—Draco dejó la bandeja a un lado de Marie sobre la cama, y la besó levemente en los labios.

— ¿Cómo te encuentras?— Preguntó el rubio acariciándole la cara con dulzura.

—Bien… Harta de que me hagan esa pregunta en realidad. Me encuentro muy bien porque estoy en mi casa, con mi novio, y con toda mi familia. Me encuentro bien porque esta noche es Noche Buena y vamos a estar todos aquí… ¡Va a ser genial! Y vendrá Hermione, Harry…

Draco paró a su novia un momento.

—Me temo que va a ser poco posible que ellos vengan…

— ¿A si?

El rubio asintió. Sabía que lo último que haría Granger era venir a fingir que nada había pasado entre ambos.

—Ella… No se encuentra bien… Simplemente…

—Oh…—Expresó Marie extrañada—… ¿Crees que debería llamarla?

— ¡No!—Gritó Draco en un momento de histeria—…Quiero decir… No. He hablado con ella, quería dormir, ha pasado una mala noche…—Mintió.

—Vaya veo que vuestra relación mejora…—Observó la castaña.

—Si… Mejora…—Dijo Draco pensativo.

[...]

Mientras en la concina de la mansión Malfoy….

—Aimeé ¿Has visto a Lu?— Preguntó Scorp mientras engullía varias tostadas a la vez.

—No hable con la boca llena— Ordenó la mujer autoritariamente mientras comprobaba que todo estaba en su debido orden.

— ¿Vas a contestarme?— Dijo él molesto.

—No. No he visto a la Señorita Luccia aún…

—Es raro. Lo digo porque hoy vamos a por las notas, y me parece raro ya que hoy es la elección. No retrasarán la coronación de la reina ni un solo día más, y esperaba que a estas horas estuviera más que lista. Todos la quieren a ella. Pero temo que si no se presenta Lavender salga elegida como reina.

—Los jóvenes y sus problemas…

— ¡Es un gran problema Aimeé! ¡Hablamos del gobierno del instituto! ¡No todo el mundo puede sentarse en el banco de piedra del patio!

— ¿Y dónde está escrito eso?

— ¡En todas partes! ¡No es algo que se pueda cambiar de un día para otro!

Pero Aimeé ya no escuchaba al chico, estaba demasiado exhausta al ver la persona que acababa de atravesar la puerta de la cocina. Era como si la hubiese dado algo, como si se la hubiese parado el corazón.

— ¿Ey pasa algo?— Preguntó el joven rubio ante la reacción de la mujer. Entonces miró para atrás y casi le da un vuelco el corazón. Ahí estaba, ante sus ojos, Pansy Parkinson, había madurado notablemente desde la ultima vez que la vio, normal, habían pasado como diez años.

La chica de ojos marrones oscuro, casi negros miró al chico que parecía tan nervioso como ella. Por supuesto él también había cambiado, ya no era un niño, se había convertido en todo un hombre.

Ella se había cortado el pelo negro y ahora lo llevaba recto y por encima del hombro y con un flequillo desfilado que le daba un aspecto actualizado.

Ambos se miraron durante unos segundos aún captando el impacto de aquella imagen.

—Has crecido…—Fue lo único que ella pudo decir.

—Te has cortado el pelo…—Dijo Scorpius anonado. Se levantó de la silla y abrazó a la morena a la que tanto había echado de menos, ya que para él, ella fue como una madre, la única que había tenido.

—Yo también te he echado de menos…—Expresó ella ante la reacción del adolescente el que no parecía dispuesto a soltarla—…Scorp necesito ver a tu padre…

— ¿Para qué…? Quiero decir… Está arriba en su habitación…

—Gracias, es muy urgente…—La morena se dispuso a salir por la puerta—…Perdona mi descortesía…—Se disculpó—…Hola Aimeé…

La mujer saludó con desgana.

Pansy salió al recibidor y subió las escaleras de mármol blanco que subían al segundo piso. Era extraño, había supuesto que Draco se encontraría en su estudio, ahí era donde el rubio solía pasar la mayor parte del día, no se movía de allí, era su lugar favorito de la casa. Comía, dormía e incluso, a veces habían hecho el amor encima de la mesa de madera, sobre papeles y papeles. Se recordaba a sí misma con la camisa abierta y los pechos al descubierto, mientras Draco la abrazaba y penetraba una y otra vez, muy lentamente, completamente vestido, ese día solo se había bajado los pantalones y la ropa interior, lo suficiente como para cumplir con su trabajo. Y en cuento llegaba al orgasmo, él siempre la susurraba que la quería, que la amaba...

Recorrió el pasillo agitada, las prisas la alarmaban. Abrió la puerta de la habitación de él y dio un fuerte chillido.

— ¿Qué cojo…?—Gritó Draco tapando su desnudez con una sábana de la cama.

— ¡Lo siento, lo siento! ¡Perdón, perdón!—Dijo la mujer girándose avergonzada. Lo último que esperaba encontrarse en ese momento era a Draco haciendo el amor con Marie.

— ¿Pansy?— Preguntó él sorprendido.

— ¿Quién? ¿Quién? ¿Pansy? ¿Esa no era tu ex?— Observó Marie confusa mientras se cubría ella también.

— ¿Qué haces aquí?— Indagó Draco ignorando a su novia.

— ¡Tenemos que hablar! ¡Es urgente!

Draco se levantó de la cama desnudo ante las palabras de la morena y se puso su albornoz verde oscuro.

— ¿Pero que pasa aquí?— Preguntó Marie aún mas confusa.

—Tú… Tómate el desayuno…— Dijo Draco mientras salía de la habitación con Pansy.

El rubio cerró la puerta nervioso tras él.

—Si que te tomas en serio tu trabajo ¿Eh?— Expresó Pansy con una sonrisa torcida a la que Draco no correspondió.

—Calla…—Dijo avergonzado—…¿A qué has venido?

— ¡Vaya, que amable!

— ¿Qué quieres que te diga? "¡Oh Pansy me alegro de verte! ¡Genial! ¡Me parece estupendo que te acuestes con Theodore con quien me llevo genial!"—Expresó el rubio con voz tonta e irónica—… ¿Creíste que no me enteraría?

—En absoluto. En cuanto hablé con Dawson supuse que perdió el culo por ir a contártelo… ¿Por qué os parece tan raro que él y yo…?

—…Porque es Theodore. Simplemente por eso.

—Pues ¿Sabes qué? Me importa una mierda que a ti o a Dawson o a Blaise os de asco…

— ¿Le quieres?— Cortó Draco serio y molesto.

Pansy se quedó callada un momento.

—No. Pero le llevo en el corazón. Creo que en toda mi vida ha sido el único que no me ha mentido con lo que sentía. Él es el único que dijo la verdad siempre. Y tú le echaste del grupo, le dejamos solo, e hiciste que Will le clavase un puñal en el estómago…

—Se lo merecía…

— Nadie merece eso Draco, me parece mentira que digas eso... ¡Él decía la verdad! ¡No te dejé porque no siguiera sintiendo algo por ti! ¡Te dejé por qué tu mentira fue… Horrible e innecesaria!

—No quería que me odiaseis…— Dijo Draco bajando la mirada.

—Y nadie lo hace… Pero no puedes ir por la vida jugando con los sentimientos de la gente, y jugando con la vida de las personas…

— ¿No es exactamente lo que hacemos Pans? Somos asesinos, no jugamos con la vida de la gente, se la quitamos. A veces ya no sé…

—No eres una mala persona Draco. Yo he visto lo mejor y lo peor de ti, te he visto amar a tus hijos, te he visto renacer por ellos… Y te he visto matar… Y sé que no es algo que puedas evitar, sé todo lo que pasó la noche en la que París murió… Nott está arrepentido de todo, él se equivocaba…

—No lo hacía…

—Si lo hacía. Él solo vio como se la llevaban los secuaces de Tom y se pensó lo peor, creyó que tú…—La morena negó.

— ¿A qué has venido?— Preguntó Draco intentado desviar la conversación.

—A si… —Dijo la mujer volviendo a la realidad—…Es por Astoria.

— ¿Astoria?

—Si, se ha escapado…

— ¿Escapado? ¿De dónde? ¿As ha vuelto?— Preguntó Draco extrañado.

—Es una larga historia… Está en la ciudad, y va a por Amelie…

— ¿Y a nosotros que más nos da eso?

— ¡Estás más atontado que de costumbre! Reza para que no se encuentre con William. Podrían tener problemas, y creo que no soy la única que no quiere volver a verles juntos…

—Astoria no era buena para Will, en absoluto, en eso estamos de acuerdo… ¿Pero crees de verdad que nosotros podemos hacer algo contra eso?

Pansy se quedó callada.

—Y vine para algo más… He escuchado algo en la central esta mañana. Creo que corres peligro Draco… Esta noche…

—Sé que van a enviar a Yaxley, Blaise lo escuchó el otro día…

— ¿Pero irá solo? Las cosas están cambiando Draco, más de lo que crees. Tom está tramando algo, y no sabemos hasta que punto corremos peligro ahora mismo… Llegará el momento en el que tendrás que hacer una elección. Yo ya hice la mía… Pronto os tocará vosotros decidir si estáis con nosotros… O con ellos…

Draco la miró sorprendido.

— ¿Te has unido a la Orden?

La morena se quedó callada un momento.

—Cuida tu culo Malfoy, puede que pronto esté en peligro. Es lo único que te puedo decir…

...

...

— ¿Has visto a mi hermana?— Preguntó Scorpius a Hannah mientras decía adiós a Aimeé quien le había acompañado al instituto esa mañana—…Tengo dieciséis años no sé porque me tienen que venir a acompañar a…

—En realidad tienes diecisiete…—Apuntó Abbot—… ¡Hoy es tu cumpleaños Scorpius!

El rubio paró en seco. ¡Mierda! ¡Es verdad era su cumpleaños y lo había olvidado por completo! ¡Y suponía que no debía de ser el único!

—No me digas que no te acordabas…—Dijo la rubia cruzándose de brazos. Scorp negó.

— ¿Has visto a Luccia?— Continuó él.

— ¡Qué va!—Ambos cruzaron la puerta de cristal de la entrada al edificio en medio del mogollón de gente que entraba a empujones—… ¿No la has visto?

—En toda la mañana. Supuse que habría ido hasta tu casa, que estaría nerviosa por lo de la coronación y todo eso…

—Pues por mi casa no ha pasado, de eso estoy más que segura… Es raro pensé que no se retrasaría un día como hoy. ¡No sé me parece raro!

—Ni que lo digas…— A Scorpius se le pasó por la cabeza la idea de que tal vez Lu había dormido en casa de Will y esa idea le tranquilizó—…Hoy está siendo una mañana rara de verdad y si la mañana es rara no quiero pesar como acabará la cosa esta noche…— Dijo el chico mientras abría su taquilla y metía su mochila dentro. Ese día no había clase, en realidad estaban allí para la simple tarea de calentar la silla y molestar a los profesores en lo que les daban las notas del primer trimestre ya acabado.

— ¿Por qué lo dices?

—Esta mañana Pansy ha estado en casa…

— ¿Pansy? ¿Pero esa no era…?

— ¿La ex de mi padre? Si… ¡Hacía diez años que no la veía! ¡Y se presenta ahora! ¡Ahora! Se marchó sin avisar siquiera, hicieron los papeles del divorcio a distancia… No tengo ni idea de porque dejó a mi padre, ni tampoco de porque vuelve ahora como quien no quiere la cosa…

—Me parece un poco fuerte…— Dijo Hannah mientras cerraba su taquilla con llave.

Scorpius observó una melena rubia y muy rizada que pasaba por el pasillo, cruzó una mirada algo nerviosa con Jamie McLaggen. Observó como la chica cruzaba el pasillo hasta su taquilla hasta que la mano del Hannah se le posó en el hombro.

—Vamos el timbre ya ha tocado…

El rubio envió una última mirada a la joven de las McLaggen y luego continuó con su camino.

...

...

— ¿Cómo te encuentras?— Preguntó Ginny cuando abrió la puerta de la clase de Hermione, que olía a tabaco pasado.

—Pasa…—Invitó la castaña que estaba sentada tras su mesa de profesora.

La pelirroja observó con curiosidad a los alumnos que parecían más bien monos salvajes.

— ¿Qué ha pasado con este cambio de actitud?— Preguntó la pelirroja sentándose encima de la mesa.

— ¿A que te refieres?

—No es que me refiera a ellos, en absoluto. Me refiero a ti, a principio de curso rabiabas como una gata, gritabas, castigabas…

—Si no puedes con el enemigo únete a él. Es más fácil así… Y si ellos son felices así pues…—Dijo la castaña encogiéndose de hombros.

Ginny sonrió.

—Me sorprendes…

— ¿Y eso?

— ¡Ya sé cual es tu problema cariño! ¡Quieres agradar a todo el mundo!— Expresó Ginny divertida. Hermione se removió en su asiento molesta.

— ¿Tú también?

— ¿Quién más te lo ha dicho?

—Harry, estuve hablando con él el otro día.

— ¡Hablas con él y no me lo cuentas? ¡Eres una mala persona! ¿Lo sabías? ¡Ya a penas me llamas! ¡No hablamos! ¿Qué has hecho durante toda la semana?

—Encerrarme en mi piso.

— ¿No has ido a ver tu a tu hermana?— Preguntó Ginny en bajo para evitar que pudiesen oírla.

— ¿Y encontrarme con Draco? ¿Estás de broma?

—Te lo digo porque no puedes estar así eternamente. Me refiero a estar escondiéndote, debes afrontar la realidad, desgraciadamente tarde o temprano, uno tiene que responder ante sus propias acciones…

—Lo sé pero… No creo tener el valor suficiente como para… Mirar a Marie, no quiero mentirla, pero tampoco quiero decirle la verdad… ¿Complicado eh?

—Lo es…

—…Además hoy es Nochebuena y… Estoy sola, porque no pienso ir a casa de Draco a pasar la noche en familia…

—Yo voy a ir hoy a una cena a la casa de Blaise.

— ¿Si?— Dijo Hermione alegrándose por su amiga.

—Si. Es una reconciliación o algo así. Lo nuestro no ha ido precisamente bien en las últimas semanas, celos, bobadas, tonterías… Creo que en el fondo lo que ambos necesitábamos es madurar…

—Puede que no seas la única… Tengo veintiún años, creo que aún tengo mucho que aprender...

En ese momento el timbre que indicaba la salida al recreo. Ambas chicas se despidieron según salían de la clase.

Todo el alumnado se dirigía al patio donde las votaciones para ver quien serian los nuevos reyes del instituto aún no habían comenzado. Lavender Brown y Cormac McLaggen paseaban del brazo mirando por encima del hombro a todos; Estaban tan convencidos de que ellos serian los nuevos elegidos que ni se molestaban en pelotear a los "súbditos"

Los niños más pequeños iban delante y eran los primeros en votar mientras miraban con admiración a los candidatos soñando con algún día ocupar su lugar en el banco de piedra del patio centrar del instituto.

Scorpius Malfoy sacó un cigarrillo de sus pantalones negros y se sentó en el suelo mientras observaba con desgana a la multitud sobreexcitada. Miró a los McLaggen, a pesar de lo que le habían hecho no les tenía miedo, ni les guardaba rencor, porque en esta vida todo lo que va vuelve. El grupo de adolescentes de la poderosa familia estaba reunida alrededor del miembro más repugnante de clan, Cormac que fardaba y contaba batallitas a sus patéticos admiradores mientras era escoltado por sus primos.

Se acabó el primero y sacó otro cigarrillo, tenía que dejar de fumar tanto, pero era una manía que tenía y le calmaba hacerlo, a pesar de que su hermana le dijese que había veces que apestaba a ello.

Esperaba ver a Luccia en cualquier momento, que apareciese en plan película con su melena rubia ondeando y un vestido rosa que contrastase con su piel blanca, pero eso de momento no había pasado. Le parecía raro, muy raro, pero no quería llamar a su padre para que no se preocupase, seguramente Draco pensaría que la rubia estaba en el instituto a recoger las notas.

Las votaciones estaban por comenzar y la rubia no aparecía.

Scorpius se levantó frustrado y tiró el segundo cigarrillo. Sacó la cajetilla y tomó otro. Pero en ese momento vio como una de las profesoras se acercaba a él con paso amenazante y decidió guardarlo.

Estar en el patio solo, sin fumar, y viendo como los McLaggen se pavoneaban de un lado para otro era lo último que le apetecía hacer.

Entró molesto y con paso desganado en el instituto y recorrió los pasillos vacíos hasta llegar al baño. Cerró la puerta con un golpe, entró en uno de los servicios, cerró la taza y se puso de pies en ella, abrió la ventanilla y empezó a fumar mientras veía a la gente que iba y venía por la calle, esperando ver a Luccia en cualquier momento.

El aire frío que entraba por la ventanilla era muy frío, parecía que esa noche helaría.

—Ey…— El rubio se giró al oír la voz femenina y esperó ver a Luccia por una milésima de segundo. Casi se le para el corazón al ver a Jamie McLaggen. El rubio se bajó a suelo.

— ¿Qué haces aquí?— Preguntó el chico nervioso—…Es el baño de los chicos…

— ¿Y qué?— Preguntó ella despreocupada—… ¿Tu sigues siempre las normas?

Scorpius sonrió, tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó.

—Sabes que no…

—Me ha extrañado no ver a tu hermana…—Dijo la rubia mientras se giraba hacía el espejo y empezaba a trenzar su pelo rizado.

—No tengo ni idea de donde se ha metido, esto no es típico en ella. No suele llegar tarde a las cosas que la importan…

—Es que no sé. Todos esperan que ella siga siendo la reina…

— ¿Si?— Dijo Scorpius sorprendido.

— ¡Claro! Es Luccia, a pesar de intentar aparentar ser dura todos sabemos como es, pienso que es una buena reina, más de lo que jamás llegaría a soñar Lavender…

—Lavender es…

—Demasiado ambiciosa, demasiada envidia, no se puede querer tener todo que los demás si tienen. Entiendo que esté cansada de ser la sombra, pero puede que todo lo ha hecho a Lu la revote. Tal vez debería ocuparse más en ser ella misma, en madurar y dejar en paz a los demás…

—Me sorprendes…—Dijo Scorpius sonriendo.

—No entiendo…

—Es que… Es raro ¿Sabes? Ella es la novia de tu hermano…

— ¿Me ves como mi hermano?

—En absoluto…

— ¡Genial!—La rubia se giró habiendo acabado con su pelo. Scorpius se había sentado encima de uno de los radiadores del fondo. Jamie se sentó a su lado con una sonrisa—…He pensado lo de la última vez que nos vimos…

Scorpius se asentó incómodo.

—… ¡Es que no entiendo por qué son así! Mis hermanos me refiero… ¿De dónde les vendrá tanta estupidez? Estuve varios días llorando cuando te marchaste…

—Lo siento yo… Fui estúpido, fui cobarde— Se disculpó el joven Malfoy.

—Scorp…—Él la miró—…No hay nada que perdonar…

El sonrió nervioso al igual que ella.

— ¡Por cierto!—Exclamó él de repente—…He traído algo para ti…

— ¿Para mí?—El rubio buscó en su mochila y sacó el libro que hacía ya varios meses Jamie le había prestado "Romeo y Julieta"— ¿Lo leíste?— Preguntó ella sonriendo.

—"Mis labios…—Citó él mientras se ruborizaba—…peregrinos ruborizados querrían hacer penitencia con un dulce beso"

Ella tomó el libro sin dejar se sonreír entusiasmada.

—Luccia no va a venir— Dijo la rubia haciendo que Scorpius volviera a la realidad.

—Ya…—El chico se levantó comprendiendo que Jamie no estaba dispuesta a besarle de nuevo—…Ya me he dado cuenta…

—El reinado de Lavender comienza…—Dijo ella resoplando.

—Para mi desgracia…

—…Y puede acabar tan rápido como comenzó…—Continuó la joven McLaggen. Scorpius la miró sin comprender—…Tengo una idea…

[...]

El patio estaba lleno. Lavender miraba orgullosa a todos los que pasaban a su lado. Iba colgada del brazo de Cormac que no dejaba de hacer el idiota para intentar mostrar lo macho que era mientras insultaba a unos niños de primero que le miraban con indignación.

Hannah Abbot parecía fuera de si. Se había cabreado con Luccia, la parecía increíble que no apareciese, iba a perder la oportunidad. A todos les daba igual que no tuviese pareja, lo que estaba claro es que Lavender no podía salir, pero era la chica más popular ahora que estaba con Cormac.

La presentación de las parejas candidatas estaba a punto de acabar.

— ¿No podéis esperar cinco minutos más?— Preguntó la rubia a uno de los jueces, un chico pelirrojo de último curso.

—Acéptalo Hannah. Luccia no va a aparecer… A si que… ¡Bien se va a poner fin a la presentación de parejas y…!

—… ¡Esperad!— Todo el alumnado se giró de repente al oír la voz de Jamie McLaggen. La chica se sintió algo intimidada al ver todos esos ojos posados en ella, no estaba acostumbrada a la popularidad. Se quedó sin palabras. Scorpius agarrándola de la mano y tomando la iniciativa ante los susurros de los demás.

Se apresuraron ante la mesa de los jueces.

—No sé si ya han cerrado la presentación de las parejas pero si no es así, me gustaría apuntarnos… Scorpius Malfoy como rey, y Jamie McLaggen como reina…

El pelirrojo miró a ambos impresionado. Era como si todas las personas del patio se hubiesen quedado sin respiración a la vez. El chico asintió y apuntó los nombres de ambos en la hoja.

— ¿Jamie?— Dijo Cormac casi sin palabras. La rubia se giró, había estado esperando ese momento.

— ¿Qué?— Respondió de malas maneras.

— ¿Tú y ese rey y reina?— Preguntó el hermano sorprendido.

La rubia se cruzó de brazos con seriedad.

—Si. ¿Tienes algún problema con ello?

— ¡Ya hablamos de esto hace tiempo!— Gritó el joven McLaggen histérico—… ¿Un Malfoy? ¿Un patético Malfoy!

Scorpius intentó lanzarse sobre Cormac pero Jamie se lo impidió.

— ¿Lo hablamos? ¿Lo hablamos?— Dijo ella incrédula—… ¿Tu sabes hablar? ¿En serio? ¡Cuenta mejor lo que pasó! ¡Contadlo todos!— Les gritó a cada uno de sus hermanos allí presentes—… ¡No sois más que unos cobardes!

— ¿Qué coño te pasa…?—Dijo Stephen McLaggen adelantándose a sus hermanos. Jamie lo empujó.

— ¡Di mejor que coño te pasa a ti! ¡Contad como hicisteis lo más rastreros que se puede hacer! ¡Cómo os juntasteis entre todos y le disteis una paliza cuando él estaba solo y no podía defenderse!

Scorpius se acercó a la joven y la susurró al oído.

—Déjalo Jai, no vale la pena…

— ¡Cállate tu también! ¿Ok?—Gritó ella enfadada—… ¡Siempre estáis pensando en lo que vosotros queréis! ¿Pero habéis pensado en lo que yo quiero!

Jamie lanzó una mirada a sus hermanos y luego la dirigió a Scorp, mientras los susurros continuaban.

—No puedes hacernos esto Jai… Él…. Él es Malfoy…—Dijo Cormac mirando a Scorpius con asco.

—Pues si no os gusta es vuestro problema, porque a mi si que me gusta…

Varias niñas de primero gritaron sorprendidas. Los McLaggen se quedaron mirando a su hermana sorprendidos, ella no parecía la misma, simplemente estaba dispuesta a darlo todo.

—Eres una McLaggen…

— ¡Pero también soy Jamie! Y esto es lo que quiero… Y vosotros no sois nadie para impedírmelo…

—Bien…—Dijo el pelirrojo de la mesa de jueces interponiéndose en la riña familiar—…Haremos las votaciones a vista y a mano, es la forma más rápida, y creo que todos estamos ansiosos por saber el resultado…

—No lo dudes…—Expresó Scorpius con decisión.

—Se hará a la manera rudimentaria, y más tradicional que existe de forma que no haya confusiones. Yo diré los nombres de los candidatos y vosotros levantáis la mano. ¿Fácil no? Espero que no haya los típicos líos de siempre, el voto no puede cambiarse aviso… —El pelirrojo nombró varias parejas que apenas obtuvieron votos ya que no eran especialmente populares. Jamie no podía evitar encontrarse muy nerviosa, pero esto se calmó algo cuando Scorp la agarró la mano en señal de apoyo.

—Nunca pensé que fueses tan valiente— Le susurró.

— ¿Valiente?

—Pocos se habrían enfrentado de esa forma a su familia, a si que si, ha sido valentía lo que he visto…

Ella sonrió agradecida por la aprobación. Entonces llegó el momento más tenso, solo quedaban ellos dos y por último Cormac y Lavender.

— ¡Scorpius Malfoy y Jamie McLaggen!

Bastantes alumnos levantaron la mano. No muchos pero fue lo suficiente como para superar a las demás parejas candidatas. Aún así en su corazón algo les decía que con tan pocos votos nunca superarían a Brown y al otro McLaggen que ya prácticamente sonreían con su triunfo.

—Aún no han acabado las votaciones, que no canten victoria— Expresó Scorpius a una muy preocupada Jamie.

— ¡Y por último Cormac McLaggen y Lavender Brown!— Ambos miraron a su alrededor, estaban tan convencidos de que medio patio levantaría la mano que levantaron las suyas entrelazadas en señal de prematura victoria.

Lo único que faltó en ese momento para hacerlo más patético aún fueron los grillos sonando. Nadie movió un brazo. Todos quedaron estáticos. Nadie levantó la mano, nadie votó.

Cormac parecía no entender lo que estaba sucediendo, parecía confuso, como si todo se tratase de una broma.

—Todas las personas que no han votado se tomará como voto en blanco…

— ¡Qué!— Chilló Lavender—… ¡No! ¡Tienen que votar! ¡Tienen que votar a alguien! ¡Tengo que ganar!— Dijo infantilmente.

El joven pelirrojo la miró casi triunfante.

—Votar, no es obligatorio Brown, deberías saberlo. Y para ganar primero necesitas votos, y sois la única pareja que no ha conseguido ninguno…

— ¡Qué!— Chilló aún más fuerte—… ¡No puedo perder! ¡Estoy con él! ¡Con Cormac! ¡Tengo que ganar! ¡Tengo que ser la reina!

Más de uno se despilfarró de la risa. Una del as juezas se levantó de la mesa.

—Está decidido ¿No? Se gana con el mayor número de votos. Por lo tanto, el nuevo rey y reina…—Dijo la chica rubia de último curso lanzando una mirada cómplice a Scorp y a Jamie—… ¡Son Scorpius Draco Malfoy y Jamie Lilian McLaggen!

El patio entero estalló en gritos.

Scorpius y Jamie se besaron ante la atenta y expectante mirada de todos.

— ¡Podéis sentaros en el banco de piedra! Os lo merecéis…—Dijo el pelirrojo a ambos. Juntos ocuparon su nuevo estatus social. Pero lo más importante era eso, era una reconciliación, por fin, después de tanto tiempo, al fin… Estaban juntos…

...

...

La noche llegó rápidamente, como si los deseos de que llegara la navidad incidieran en el tiempo. El cielo estaba totalmente nublado y amenazaba con caer una gran tromba de agua. Pero eso no evitó que los Zabini celebrasen su habitual coctel de Noche buena.

Blaise recorrió los pasillos de su casa orgulloso. Llevaba puesto un traje en color verde oscuro y negro con una pajarita del mismo color que este último que le daba un toque muy señorial. A lo que se le sumaba su siempre engominada melena perfectamente peinada hacía atrás. Los invitados ya debían estar en el hall, esperando su aparición junto a su familia, y es que ser un Zabini era algo de lo que debía estar orgulloso.

Caminó sobre la gran alfombra verde del pasillo pensado en Ginny, no había nada que le apeteciese más que arreglar las cosas con ella, ya que nada había vuelto a ser como al principio, a pesar de que al final consiguió convencerla de que en verdad Érika era su prima, y no su nueva novia.

Pero todos su pensamientos fueron interrumpidos cuando un desaliñado William Dawson apareció corriendo.

— ¡Dios tío estás horrible!— Expuso Blaise mirando a su amigo de arriba abajo. El moreno lucía la camisa semi desabrochada y el pelo muy revuelto, y ya no llevaba su habitual corbata.

— ¡Tengo un problemón!

Blaise miró a un lado y al otro del pasillo.

—Cuéntame…

— ¡Se trata de Luccia!

— ¡No me jodas! ¡Está embarazada!—Gritó Blaise haciéndose la víctima.

— ¡No Blaise esto es serio! Esta vez si que va en serio… Se la han llevado…

— ¿Qué?

— ¡Qué se la han llevado que…!—Will se pasó las manos por la cara—…Ayer quedé con ella por la tarde, para terminar, pensé en lo que me dijiste, en lo de dejar las cosas claras y que todo seria mejor así. Pues me decidí a ello. Y cuando llegué encontré esto…—Will sacó la nota con la foto de Lu en la que ponía "Has visto a esta chica". Blaise la tomó y la miró con curiosidad.

— ¿Draco lo sabe…?—Will se quedó callado—… ¿Qué le has dicho a Draco?— Dijo el castaño asustado.

—Me ha llamado esta tarde. Él y Scorp estaban asustados y… Les he dicho que estaba conmigo…

Blaise se llevó las manos a la cabeza.

— ¿Desde hace cuanto tiempo que está fuera?

—Desde ayer por la tarde…

— ¡Y por qué no me llamaste a noche? ¡Te habría ayudado!

— ¡Estaba nervioso, no se me ocurrió! ¿Qué puedo hacer?

— ¿Y no tienes ni idea de quien…?

—Se me ha ocurrido que sea algo que tenga que ver con Riddle, estoy seguro. Es su estilo, toma a seres queridos para poner a prueba a sus secuaces…

— ¿Y cómo sabe Tom que Lu y tu…?

— ¡No me jodas y yo que sé! Sabes que lo sabe todo de todos, si estuviste estreñido hace dos meses lo sabrá y será capaz de usarlo contra ti—Dijo histérico.

— ¿Quieres que vaya contigo?

—Te lo agradeceré eternamente.

—Adelante…—Ambos se pusieron en marcha. Will contó a su amigo todo lo ocurrido con Érika esa misma mañana y todo lo que le había confesado, con lo que el castaño se quedó increíblemente sorprendido, ya que ella era su prima y nunca le había mencionado nada a cerca de Will.

Llegaron hasta la escalera principal desde la cual se podía ver todo el hall lleno de gente elegantemente vestida, conocidos de los Zabini, que no eran pocos. Blaise paró de repente. Había olvidado algo. No podía irse. Si se iba no había reconciliación con Ginny, pero tenía que encontrar a Luccia, y eso realmente quería hacerlo, ya que si no Will no seria el único que sufriría. Estaba metido en un auténtico dilema.

— ¿Qué pasa?—Preguntó Will unos escalones más abajo.

Entonces todos los invitados se giraron y miraron al anfitrión esperando a que diese su habitual de todos los años en Nochebuena. Will se quedó tieso al ver que todos los ojos se fijaban en ellos dos. Las voces acabaron al instante.

Blaise rebuscó en su bolsillo. ¡Había olvidado su discurso en su cuarto! Miró aterrorizado a todo el mundo deseando que se le tragase la tierra.

Su cara de susto era tal que algunas personas se giraron para ver si había visto un bicho o algo.

Entonces para su salvación la puerta principal se abrió, y todas las cabezas se giraron como instintivamente para ver quien llegaba tan tarde a la fiesta.

Will se ahogó al ver la cabellera de un color que casi rozaba el amarillo. Al ver los ojos afilados y de un tono parecido a la miel. Todos los invitados dirigieron la mirada a esa mujer de curvas provenientes y de alta estatura, pero ella ignoró toda la atención que la gente había puesto en ella, y cual felino se acercó a Will y a Blaise como si ellos fuesen las dos únicas personas en la sala.

Los susurros comenzaron de nuevo, con la vuelta de Astoria, era raro ver a la única hija de los Greengass en una fiesta de sociedad. Aunque muchos dudaban que fuese a quedarse por su ropa. La mujer había conseguido deshacerse de su camisón blanco que n parecía de un hospital y la había sustituido por sus habituales vestimentas de cuero negro, desde las botas hasta la cazadora.

Subió las escaleras ante la atenta mirada de todos. Ella era así, desde siempre, captaba todas las miradas, tenía algo... Magnético. Su piel blanca, brillante, tersa, perfecta, casi parecía reflejar la luz. Siempre sería la mujer más bella que William Dawson había visto jamás, lo era incluso más que Érika Debeux, quien poseía una belleza salvaje... Pero Astoria Greengass era mucho más; podía levantar pasión, miedo y fuego todo a la vez en una mezcla explosiva; era de ese tipo de mujer que no pasan desapercibidas. Era sencillamente bellísima.

Miró a Will, fue como si le inspeccionase, como si le estuviese haciendo una radiografía. Como siempre la conexión entre ellos era obvia, no necesitaban palabras, no necesitaban nada, bastaba con una simple mirada. Los ojos verdes oscuro se clavaron en los ámbar de ella, que esbozó lo que para ella era una sonrisa, pero que apenas era percibido como eso para los demás.

—Esto…—Dijo Blaise poco convencido—… ¡Qué-Qué siga la fiesta!

Los invitados recibieron esto con una cara extrañada pero la música volvió a sonar y cada uno volvió a lo suyo como si nada hubiese pasado.

Los tres amigos se apartaron de las vistas de todos y se adentraron en el pasillo. La situación era bastante incómoda para los tres.

— ¿Cuándo has vuelto?— Se animó Blaise a preguntar.

—Hace dos meses…—Respondió ella con su voz excepcionalmente femenina y seductora.

— ¿Cómo que no te pasas hasta ahora As?

—Inconvenientes Blaise… Inconvenientes…

De repente Will la agarró del brazo con fuerza y la giró.

— ¿A qué has venido? ¿Por qué has vuelto?

Ella sonrió.

— ¿Es así como se trata a las señoritas Dawson?— Preguntó ella acercándose peligrosamente mientras utilizaba su mirada con habilidad.

— ¿Desde cuando eres tu una señorita As?

Ella se separó.

— ¡Ni siquiera os molestáis en decirme que os parece mi nuevo color de pelo! ¡Adiós al castaño! ¡Hola al rubio!

Blaise la miró irónicamente.

—En realidad es amarillo chillón, pareces un pollo.

Astoria se giró molesta, pero su contestación fue interrumpida por William.

— ¿Por qué has vuelto?— Repitió el moreno.

— ¡Te has vuelto un aburrido William!—Dijo ella observadora, pero Will no la siguió el juego por lo que ella contestó molesta—…Por Tom. Hace unos meses, cuando aún estaba en Alemania me llegaron los rumores de que una nueva chica había entrado en la organización, y me enteré de que era buena muy buena… Hasta ahí todo normal. ¡Pero cuándo realmente me cabreé fue cuando me enteré…!—Gritó histéricamente, pero intentó calmarse—…Cuando me enteré… De que era la nueva favorita de Tom. ¡Es una copia más joven de mí misma! ¿Os lo podéis creer?

—Es una mini-zorra…—Aclaró Blaise—…Tu molas mucho más As, a pesar de tu carencia de sentido del humor…

Ella se rio falsamente.

—Muy halagador Blaise pero yo tengo un sentido del humor increíble, no sé como puedes pesar eso… Continuo. Bueno pues por eso volví, esa zorra se va a enterar de quien es la favorita, de quien es la chica de Tom…

William tosió.

— ¿Perdona?

— ¡La chica de Tom en otro sentido William! ¡No seas tan mal pensado! Me refiero a quien es su musa, su inspiración…

—Dudo que tú o Amelie inspiréis demasiado a Riddle—Opinó Zabini.

—Lo hacemos… Él nos envía a lugares que vosotros no os podéis ni imaginar… Ser su favorita… Es una experiencia de la que solo nosotras somos conscientes… ¡Pero las cosas se complicaron!—Exclamó de repente—… ¡Cuándo volví Tom no quería verme!—Dijo teatralmente, casi llorosa— ¡Creía que me había vuelto una blanda! ¡Entonces me encargó una serie de asesinatos estúpidos que les habría podido hacer cualquiera de sus mugrosos sirvientes! ¡Hasta que me tocó ir a casa de Nott! ¡Ese cabrón tiene mucha suerte! Me venció… No es que lucháramos ni nada, en eso claramente habría ganado yo, pero justo cuando lo tenía bien sujetito sacó un chute de anestesia y me lo pinchó en el brazo… Me quedó totalmente dormida—Astoria caminaba de un lado para otro con desquicie—… ¿Os lo podéis creer? ¡Yo! ¡A mí! ¡Fue una grosería!—Se quejó.

—Seguro…—Agregó Blaise poniendo los ojos en blanco, pero Astoria continuó.

—…Y estuve un tiempo poco dispuesta. Pero el otro día escapé de las garras del maldito Nott, me dirigí a la central lo único que quería era encontrar a Amelie, pero me dijeron que estaba de misión, que tenía a Luccia Malfoy… ¡Y me dije! "¡Esa es la hija de Draco!" Entonces le fui a buscar a su mansión para ayudarle a encontrar a Lu y de paso a Amelie…—Will se puso blanco por un momento—… Pero me dijeron que no estaba en casa que esta misma noche estaba de misión…

—Si—Afirmó Blaise—…Ha quedado con Yaxley para hablar sobre lo que quiere Tom para él en un futuro, Draco está en su última misión As…—Informó el castaño pero la rubia le ignoró.

— ¡Pero entonces…! —La chica se giró hacía el moreno—…Me dijeron que eso no tenía nada que ver con Draco sino con William Dawson…

Will tragó saliva.

—Entonces Amelie tiene a Lu…

Astoria asintió.

—Vaya Dawson… Nuestros destinos siempre van en la misma dirección… ¿Por qué será?—Dijo ella mientras le tomaba la mano seductoramente, y pasaba sus dedos con suavidad haciendo que el moreno se enloqueciese. Ella siempre lograba hacerle sentir, con ella estaba vivo, le enloquecía, le sacaba de sí mismo. Pero tenía que resistirse...

—No tengo la menor idea Greengass— Respondió él con habilidad.

—Necesitas mi ayuda, acéptalo— Dijo ella acercándose de nuevo al moreno peligrosamente.

—Ya lo hago…

Astoria le acarició el pelo.

—Siempre me necesitas.—Le acarició el rostro y William se tensó. Siempre lograba bloquearle, siempre. Ella se apartó de repente— Pongámonos en marcha, tenemos que encontrar a Amelie antes de que haga algo malo…

— ¿Te preocupas por Luccia?— Preguntó Blaise asombrado.

—No te emociones Zabini, en realidad yo lo único que quiero es a mi mini-yo lo suficientemente viva y coleando como para poder darla una buena paliza…

— ¡Genial! ¡Por un momento pensé que te habías formalizado!— Exclamó el castaño.

Dawson sonrió a Blaise y este le hizo un gesto de buena suerte a su amigo.

— ¿Sabes dónde la tiene escondida?— Preguntó Will una vez que ya caminaban lejos de Blaise.

— ¿Escondida? No es el estilo de Amelie. Ella expondrá su trofeo, seguramente la halla llevado a la central y habrá jugado con ella delante de todos para que vean lo buena que es…

Will miró al frente aterrorizado y Astoria casi pudo sentirlo.

—… ¿Hace cuánto tiempo vuelves a sentir miedo?

—Desde que me rehabilité…

— ¿Te han domesticado?—Dijo ella con una sonrisa. Entonces al girar la esquina y cuando ya nadie podía verlos Astoria le agarró por la muñeca y le estampó contra una pared mientras le retorcía la mano—…A mí no puedes engañarme Willia. Puede que a los demás si, pero no a mí. Sé que la bestia sigue ahí dentro…—Le susurró al oído. metió la mano por dentró del pantalón negro, y él no pudo evitar gemir un momento cuando ella masajeó su miembro viril. Seguidamente se acercó y rozó sus labios, pero no le besó—…Vamos, hay trabajo que hacer…—Seguidamente lo soltó, y se puso en marcha.

...

...

En la mansión Zabini la noche continuó sin cambios. Al final Blaise consiguió dar su discurso junto a su familia y todo empezó a marchar como era debido, hasta que…

— ¡Blaise querido!— El castaño miró hacía atrás rezando para que la voz que había oído no era de quien él se imaginaba.

Entonces una mujer bastante mayor y con bastantes copas de más se le echó encima haciéndole que callera al suelo su vino.

—Señora Vane…Qué gusto verla por aquí—Dijo el hombre rojo como un tomate al ser estrujado por los brazos de esa vieja arpía.

— ¡El placer es nuestro señor!

— ¿Nuestro?

— ¡He venido con mis jóvenes hijas! Son tres… Y son preciosas…

Blaise asintió con una media sonrisa, ahora que comenzaba una conversación iba a ser bastante más difícil de deshacerse de ella.

—Me alegro mucho por usted señora Vane, seguro que encuentran un marido joven, rico y provechoso…

— ¡Hablando de eso! Me han dicho que usted es uno de los solteros más ricos y trabajadores de la ciudad…

Blaise puso los ojos en blanco.

"Como si usted no lo supiese ya" Se dijo para si mismo.

—Tome otra copa…—La mujer sirvió una copa de ponche a Blaise y este la tomó con gusto—…Le aseguro que mis hijas estarían muy interesadas en usted…

— ¿A si?— Dijo el chico mientras miraba el reloj. Ginny debería haber llegado ya, pero no lo había hecho. El castaño se acabó la copa más que rápidamente y la mujer le sirvió otra como quien no quiere la cosa.

—Más que muy interesadas… La más joven Romilda siempre ha expresado mucha atención y admiración por usted…

Y Ginny no venía. Empezó a mosquearse. Ella le dijo que iría, pero que si no lo hacía era porque ya no quería arreglar las cosas.

Se bebió la copa de un solo trago, mientras la flojera de piernas comenzó y empezó a oír una musiquilla estúpida en su cabeza.

— ¿Y quién es la joven?— Preguntó él mientras se servía la cuarta. La mujer sonrió triunfante.

— ¿Está interesado?

Blaise se encogió de hombros. La cuarta copa voló tan rápido como las anteriores. El mayor de los Zabini era un experto en emborracharse, mucho alcohol en muy poco tiempo, te ponías como una locomotora en un par de minutos.

Ginny seguía sin aparecer y Blaise parecía frustrarse e impacientarse más y más. Se bebió otra copa y luego otra… Empezó a sudar, a ponerse rojo, y a percibir el ambiente mucho más acalorado de lo normal, pero lo peor era la pesadez de la cabeza. Era como si su cerebro hubiese perdido el control de sus labios y estos funcionasen a parte.

— ¿Se encuentra bien Señor Zabini?

—Eh… Si… Creo que si… Esto… Puede llamarme Blaise también si le apetece…

La mujer sonrió.

— ¡Cuanta cortesía! ¡No hay porqué esperar! ¡Romilda está allí mismo!

El alcohol poco a poco iba haciendo efecto y casi se tambaleaba. Pensaba en Ginny, ¿Por qué no venía? ¿Y si ella no volvía con él? Eso le frustró aún más, por lo que antes de disponerse a conocer a Romilda Vane se tomó otra copa. A los cinco minutos no veía. No estaba dispuesto a moverse de aquel lugar, el ponche era lo único que le hacía dejar de ponerse tan impaciente. Las once y media tocaron y Ginny no había llegado aún…

—Venga ahí esta mi hija…—Se quejó la mujer.

Iba de lado a lado, simplemente sujetado por la mujer que le guiaba torpemente.

De repente empezó a ver Ginnys por todas partes. Todas las personas de la sala tenían su sonrisa y portaban un pelo anaranjado. Ella no volvería con él, no iba a hacerlo, y eso le destrozaba de un modo que jamás creyó que una mujer conseguiría hacerle sentir. Ahora tenía que resignarse a estar solo, ¡Esa idea le dolía más que nunca! ¡Y pensar que antes habría dado cualquier cosa por no enamorarse! ¿Enamorarse? ¿Ese dolor era el verdadero amor? ¿Era verdaderamente amor?

Se tambaleó hasta Romilda Vane que le miró con una sonrisa increíblemente seductora.

—Me… Me da un gusto impresionante…—Dijo el hombre intentando extender la mano para estrechársela o besársela o algo…. Porque no sabía que hacer en ese momento. Estaba totalmente desorientado, ya que la cabeza le daba vueltas y veía Ginnys por todas partes—… ¿Ginevra Weasley verdad? Eres guapísima…—Expresó trabándose.

Romilda le miró con cara rara. Pero el colmo, la gota que colmó el vaso de esa noche fue cuando Blaise la tomó la inclinó y la besó delante de todos los invitados. Más de uno alucinó con el descaro del mayor de los Zabini, pero nadie se quedó más pasmado y cabreado que la auténtica pelirroja que acaba de entrar por la puerta en ese momento.

Ginny Weasley se veía especialmente impresionante esa noche a pesar de que su pelo lucía algo mojado por la lluvia que había comenzado a caer. Su vestido verde oscuro la quedaba increíble con sus zapatos negros de tacón. Lucia preciosa.

La pelirroja se acercó herida a Blaise y lo empujó.

— ¡Estoy harta de ti! ¡Harta, harta, harta!—Gritó la pelirroja—…Luego te disculpas, y como tonta yo te perdono… Puede que sea verdad que no tengo siempre la razón, pero tengo mis límites… No eres diferente de los demás Blaise… No es mi problema que seas un inmaduro, no me importa que quieras vivir la vida… Pero hazlo sin jugar con los corazones de los demás… Si amas a alguien debes demostrarlo… Y esta no es la forma…—No se aguantaba el gritarlo. Ni siquiera se molesto cuando todos los ojos se posaron en ella y lanzaron un montón de impropiedades hacía su persona por portase así con el anfitrión.

Blaise levantó la mirada y al fin consiguió ver, aunque no con mucha claridad. No tenía fuerzas para decir nada, ni siquiera para moverse, era como si cada músculo le pesase el doble.

— ¡No llegué antes por un maldito atasco! ¡Por nada más! ¿Sabes cuál es tu problema? ¡Madurez! ¡Definitivamente necesitas madurar Blaise Zabini!

— ¿Qué pasa?— Preguntó Holly acercándose con curiosidad, pero su madre la convenció para que se marchase a su cuarto.

—Ginn yo…

— ¡No vuelvas a buscarme nunca más! ¡No quiero volver a verte en la vida! ¡Si querías humillarme, si querías hacerme daño, definitivamente lo has conseguido!

Seguidamente rompió en llanto y se refregó los ojos haciendo que se la resbalara todo el maquillaje por la cara. Lanzó una última mirada despectiva al joven Zabini, seguidamente se giró y se marchó llorando. Definitivamente tenía mala suerte. Pero lo peor fue que era la primera vez en su vida que creía que un tío verdaderamente valía la pena, y la había defraudado de esa forma…

Pero lo importante era aprender, aprender de los errores, para así poder mejorar en un futuro. Y es que con el tiempo, todo se pasa, las heridas cicatrizan, pero la marca sigue presente; aprender, mejorar es una de las mejores cualidades del ser humano, mejorarse, para hacer del mundo un lugar un poco mejor. Ya que con el mínimo esfuerzo, se puede cambiar la vida de mucha gente, y si estamos dispuestos a luchar por lo que queremos, todo es posible…


Bueno aquí terminó la primera parte del capítulo, lo tuve que partir en dos porque como supondréis era un capítulo muy largo. La segunda parte es larguísima y se desvelan muchas cosas del pasado de la mayoria de los personajes, secretos y demás. No podré publicar la parte dos hasta el sábado de la semana que viene porque estoy llena de exámenes. Luego haré un parón para ir editando la parte dos (el parón me durará una semanita, como mucho dos) porque entre que tengo que editar otros 15 capítulos más o menos y encima estoy como dijo hasta arriba no sé de donde voy a sacar tiempo para todo. Un beso muy fuerte y ESPERO VUESTRO REVIEW POR FAVOR! QUIERO SABER VUESTRA OPINIÓN SOBRE QUÉ OS ESTÁ PARECIENDO LA HISTORIA!

Un beso muy muy fuerte.

Mónica.