¿A ustedes no se os ha colgado el foro? Porqué a mí no me dejaba entrar... Bueno, excusas de las mías. El caso es que bueno... Aquí tenemos el final de la primera parte del fic. Sinceramente, para mí es... Lo mejor, lo mejor que he escrito jamás, es que nada se le acerca, en la segunda parte hay grandes momentos pero hasta ahora yo creo que no he escrito nunca algo que haya sentido tanto, que sea tan visceral, que exprese tantísimo sentimiento como este capítulo. Bueno os dejo juzgar a vosotros...
DENTRO CAP!
La suma de todos los males. PARTE II.
Astoria conducía el coche de Will a gran velocidad, pero solo el moreno se mostraba tenso y molesto, y ella podía percibirlo. Ambos se conocían demasiado, esa conexión que sentían no se había roto…
— ¿Qué te pasa?— Preguntó ella, curiosa.
Will la miró extrañado.
— ¿Te preocupas?
Ella sonrió.
—En absoluto, es solo que... Me llama la atención de cómo te han sacado al jardín y te han atado con una cadena…
— ¿Perdona?
—Como un perro que se porta mal. Le ponen una casita y a dormir al jardín. Es… Una buena metáfora…
—Si es genial…—Dijo Will con desgana.
— ¿Qué te pasa Dawson? Es como si no te alegrases de verme…—El moreno se quedó callado y tragó saliva sin dejar de mirar al frente—…Vaya no te alegras de verme…
—Si lo hago…—Ella le lanzó una mirada cómplice—…¿Sabes que tengo un hijo?
Astoria dio un frenazo.
— ¡Qué?
— ¡Si! ¡Llevo pensándolo todo el día!
—Y… ¿Quién es la madre?—Preguntó curiosa volviendo a la velocidad anterior.
—Érika…
— ¡Debeux? ¡Te has acostado con Debeux?—Gritó incrédula
—Y con algunas cuantas más desde que te marchaste As…
— ¡A si que es por eso! ¡Te encabronaste conmigo porque me fui! ¡Y desde entonces te acuestas con todas!
— ¡Se supone que había algo entre nosotros! ¡Vamos As! ¡Te acostaste conmigo y al día siguiente me dijiste que te marchabas! ¡Así como quien no quiere la cosa! ¡Fue una inmoralidad! ¡Me destrozaste el corazón! ¡Yo te quería! ¡Te quería de verdad! Estábamos juntos desde que eras a penas un par de crios, y te marchaste de la noche a la mañana... Teníamos una conexión Astoria, mucho más que eso, y lo sabes... Tú eres la única persona en el mundo que sabe lo que pasó esa noche. Sabes de lo que te hablo. Nunca se lo he contado a nadie más que a ti...
—Me parece increíble que me estés diciendo esto… ¿En serio eres tan débil ahora Dawson?
William se quedó callado, era imposible hablar con ella, no podía hacerla entrar en razón, eso para Astoria era imposible.
— ¿Sabes dónde está Amelie?—Dijo cambiando de tema.
—He hecho una llamada. Está en los jardines de Las Tullerias. No tardaremos en encontrarlas… ¿Por qué Luccia?
—No lo sé…—Mintió él.
— ¡Vamos! No me vengas con esas William…
— ¿Qué quieres que te diga?
— ¡Pues joder no sé!—Ironizó la rubia—…La verdad supongo ¿No?
Will soltó una sonrisa nerviosa pero no respondió. Astoria decidió no insistir más, ya haría volver más tarde al Dawson que ella conoció, ahora debía concentrarse en su objetivo.
Aparcó en un parquin cercano a la plaza de la Concordia, donde su hermoso obelisco amenazaba con tocar el cielo en el centro de aquel hermoso lugar, uno de los favoritos de Will. A los dos lados de monumento egipcio, dos fuentes llenas de criaturas mitológicas adornaban el valle de piedra rodeado por árboles que conducían hasta los campos Elíseos y desde allí, también se podía contemplar al fondo, el arco del triunfo iluminado en dorado por las luces de la noche.
Ambos bajaron del coche y observaron el gran espectáculo monumental de París. Recorrieron aquella plaza cruzando al lado de la noria que también brillaba. Entraron en los jardines que daban la bienvenida al museo del Louvre. Era extraño que estuviese tan vacío había muy poca gente. Pero era normal, era Nochebuena, un día para estar con la familia en unidad y demostrar amor hacía los demás… Para algunos…
— ¿Sientes algo?—Preguntó Will mirando a la rubia.
—Puedo sentir cuando alguien esta asustado, pero no soy Spiderman…—Ironizó.
Will decidió no volver a decir nada. Le parecía increíble la forma en la que había perdido todos sus sentidos. No sentía nada, nada en absoluto, ni siquiera estaba nervioso o excitado por lo que estaba a punto de ocurrir. Todo se había esfumado.
Greengass inició el paso y Will la siguió unos metros más atrás.
—Me parece increíble…—Dijo ella.
—No entiendo el que. Llevas repitiendo eso toda la noche…
—Ya te lo he dicho varias veces…— La rubia se giró como había hecho anteriormente en la mansión Zabini y esta vez se acercó más hacía Will—…No puedo creerlo… ¿Has olvidado la sangre? ¿La muerte? ¿Has olvidado qué se siente?
—He cambiado, no soy el de antes.
—…Sabes perfectamente que eso no es verdad. Solo hay que esperar al momento indicado, y yo lo haré…—Dijo Astoria mientras le colocaba el pelo—…El William de ahora es aburrido, seco, se ha perdido. Acéptalo Dawson… Tú sabes perfectamente que no eres bueno, siempre fuiste, eres y serás de los malos… Desgraciadamente eres como yo, un alma perdida que solo vive para el sufrimiento, la venganza, la sangre y la muerte… —La chica se apartó al ver que el moreno no reaccionaba con sus provocaciones—…Vamos hay trabajo que hacer…
—As…—La chica se dio la vuelta—…Sé que… En mi vida, encontraré a alguien que me entienda mejor que tú…
Ella se limitó a sonreír.
—Aún... ¿Aún recuerdas lo que te dije esa noche, Will?
El moreno tragó saliva, y la miró entristecido. Tenían un vínculo, un vínculo irrompible, que iba más allá del amor o los sentimientos, ellos habían nacido para estar juntos. Solo ella sabía la verdad. Solo ella sabía quien era William Dawson y porqué, y solo ella lo entendía.
—Claro que lo recuerdo... "Yo también se guardar un secreto, William Dawson. Como tú. Yo no se lo diré a nadie"—Repitió el moreno, esas palabras que se habían dicho hacía tanto tiempo atrás. Se humedeció los labios.
—Y nunca lo hice. Sé guardar un secreto, y sé cumplir mis promesas...—Seguidamente la rubia echó a andar. Él la contempló un momento por detrás, para luego ir tras sus pasos...
Caminaron por los jardines, pero no vieron nada, solo unos cuantos borrachos y unos cuantos yonkis en las zonas más apartadas.
—No parece que Amelie esté por aquí…
—No te engañes Will… Algo me dice que debe de estar por aquí…
— ¿Tú sentido arácnido?
Ella sonrió.
—No creo que sea eso.
...
...
—Luccia, Luccia, Luccia…—Dijo Amelie mientras afilaba una de sus cuchillas—…Suena raro ¿No crees? Yo pensé que te llamabas Lucía o algo así… ¿Pero Luccia? ¿Qué es? ¿Italiano o algo así?
La chica no podía responder pues tenía la boca llena y a la vez sellada con adhesivo, de forma que no podía hacer el menor sonido.
Estaban en una zona muy apartada de los jardines, a penas estaba iluminada y ambas estaban totalmente solas.
—…Bueno no hace falta que digas nada. ¡Bien! ¿Por dónde empezamos? ¿Sabes? He estado esperando este momento mucho tiempo. ¡Pero todo valdrá la pena porque tengo toda la noche libre! ¿No crees que será genial? ¡Toda la noche juntas tú y yo!
Luccia lloraba, pero era muy frustrante ya que no podía hacer ningún ruido, ni moverse, ni hacer nada. No había escapatoria, era la impotencia, la frustración… Era el propio miedo quien se había apropiado de su cuerpo.
— ¿Por dónde podríamos comenzar? ¡Ya sé! Un corté por aquí…—Luccia hizo un sonido que en otro caso habría sido un grito de dolor cuando la rubia le cortó a un lado de la cara—…Y otro por acá…—Rajó la barbilla de Lu y esta empezó a sangrar considerablemente—…Tal vez deberíamos seguir con…
—… ¿Con tu cabeza?—Preguntó Will justo en ese momento. Amelie puso cara de sorpresa y miró hacía atrás.
—Vaya Dawson has tardado menos de lo que yo imaginaba. ¿Ahora que vas a hacer? ¿Vas a…?
— ¿A jugar contigo? Eso es lo que tu haces ¿No Amelie?—Astoria apareció en escena y Amelie se mostró más sorprendida aún.
— ¡Vaya! Tú debes ser Astoria Greengass… Tom me ha hablado mucho de ti… Fuiste una buena favorita… Pero lamentablemente…—Amelie se encogió de hombros—…Yo lo soy mejor…
— ¿A si? ¿Él te habló de mí? ¿Y que dijo?
—Qué te habías ablandado…
Greengass se acercó a Amelie y se arrodillo a su lado. Eran casi iguales, solo que el color de pelo de la más joven era de un rubio más natural a pesar también de tener un tono amarillento.
— ¿En serio te dijo eso?
—Si… ¿Y sabes qué? Yo pienso lo mismo… Una mujer tan... Mayor, no puede seguir dando la talla… Después de una superestrella siempre viene la siguiente… Yo en este caso…—Astoria tomó la mano de Amelie y la retorció un poco—… ¿Eso es todo lo que sabes hacer?—La más joven agarró de la cara a su opositora y la arañó entera. Astoria gritó, pero fue como si la bestia que guardaba en su interior despertase. Como la había dicho Tom un día, su fuerza, venía de dentro.
Se echó encima de Amelie y la agarró del cuello intentando estrangularla, pero le era muy difícil, la bailarina era casi tan fuerte como ella.
Will aprovechó ese momento de distracción y se dirigió hacía Lu quitándola todo el adhesivo y sacándola todo lo que tenía en la boca. La chica tosió. El moreno desató sus ataduras y observó su cara cortada.
—Will—Dijo ella llorando aún.
—No te preocupes… Nos vamos…
Amelie consiguió levantarse y dio una patada a Astoria en la cabeza haciéndola sangrar.
— ¡Tú no vas a ninguna parte!—Gritó a la adolescente que se escondió detrás de Dawson intentando buscar protección.
— ¿Qué te pasa eh zorra? ¿Tienes miedo de que tu plan fracase?—Preguntó Astoria levantándose—… ¿Qué pasará si Will y yo te lo jodemos todo? ¿Llorarás? ¿Qué le dirás a Tom ahora que he vuelto? ¿Le suplicarás que no te reemplace?
— ¡Crees de verdad que necesito suplicarle?
—Lo necesitarás… Pareces muy convencida de que vas a ganar, pero no me conoces…
Will dijo a Luccia donde tenían el coche y la chica salió corriendo de ese lugar. Él tenía que quedarse a ayudar a As.
La más joven se echó sobre Astoria agarrándola por el cuello y ambas se revolcaron por la hierba intentando morderse o bloquearse. A ambas aquello les resultaba especialmente difícil, era una lucha entre iguales, algo a lo que no estaban acostumbradas.
Will agarró a Amelie por la espalda y la apartó de Greengass que en ese momento parecía enloquecida. Mientras la chica estaba indefensa porque Dawson la sostenía la rubia la abofeteó y la dio puñetazos hasta que la sangraron los labios y la nariz. Seguidamente la mayor tomó a la rubia por los hombros y la arrojó contra unos arbustos dando patadas sin parar.
— ¡Este es tu lugar! ¡La puta basura! —As la tomó del cuello de nuevo, pero no para asfixiarla sino que la levantó y la estampó contra el suelo—… ¿Sabes? No pensé que esto fuera a ser tan fácil zorra… ¿No vienes a divertirte un rato William?—Preguntó la chica sobreexcitada. El moreno observó la escena, de repente su corazón empezó a acelerarse, cerró los ojos un momento intentando calmarse, ahora que As ya tenía controlada a Amelie debía volver con Luccia que estaría al borde de un ataque de ansiedad. Pero sus piernas no se movían sino que un calor que hacía tiempo que no sentía subía desde sus pies hasta llegar a la cabeza y hacerle sudar. Era ella, ella le hacía sentir eso, ella irradiaba oscuridad, le salía por los poros, su aura era oscura.
Sus dos yos luchaban en su interior. ¿Pero quién de los dos era William Dawson en realidad? Tanto la personalidad adictiva de Astoria como la dulzura y la juventud de Lu formaban parte de él, en su corazón vivían los dos mundos.
Astoria miró hacía atrás un momento, había dejado la cara de Amelie totalmente destrozada a base de golpes.
Will notó como una mano se posaba en su hombro y al igual que había hecho la rubia puso su mirada tras si para encontrarse con los ojos negros de Tom Riddle.
—Me alegra que hayas vuelto. Bienvenido a casa Will…
El moreno esbozó una sonrisa entre desquiciada y divertida a su jefe, mientras este se adelantó unos pasos más hacía delante.
—Mí querida Astoria…—Dijo con voz ronca y fantasmal—…Te eché de menos durante tu marcha, pero ahora vuelves con nosotros…—La nombrada sonrió sin abrir la boca, con superioridad—…Estamos en familia…—Expresó el hombre mientras agarraba con una mano el hombro de Will y con la otra el de Astoria.
— ¿Tom?—Dijo Amelie en tono apenado.
El nombrado se giró y miró enfadado a la rubia que permanecía en el suelo.
—Lo siento Amelie… Eres buena… ¿Pero de verdad crees que puedes compararte con esta diosa?—Expresó serpentinamente mirando a Astoria quien levantó el mentón sintiéndose honrada.
—Pero…
—Marchémonos…—Dijo el hombre empujando levemente a sus más fieles siervos.
—Tengo un compromiso Tom… Hay algo que tengo que terminar, alguien a quien tengo que poner a salvo, supuestamente iba a pasar la nochebuena en su casa…
—No te preocupes William, puedes marcharte, has actuado con valentía, serenidad y sabiduría puedes llevar a la pequeña de los Malfoy a casa…—Aceptó Riddle.
Antes de irse Dawson se giró hasta Astoria. Se acercó lo suficiente como para que solo ella pudiese oír lo que iba a decirla.
—Puede que tengas razón…—Susurró—…No se ha ido….
Ella le miró a los ojos y asintió en señal de que lo había entendido. Astoria tenía razón, la llama de oscuridad seguía ardiendo en su interior, era parte de él, parte de la suma de todos los males que vivían en su interior…
[...]
William entró en el coche. Luccia estaba en la parte de atrás y parecía extrañamente tranquila.
— ¿Te encuentras bien?—Preguntó William con sequedad. Ella negó sin hablar—…Ya es tarde debemos ir a tu casa, tu padre debe haber llegado ya… La cena nos espera, los Granger están allí y Scorp está solo con ellos…
— ¿Y mis cortes?
—No te preocupes por eso. No respondas a nada yo lo haré por ti ¿De acuerdo?
—Está bien— Respondió la rubia con voz cansada y entristecida—...Will—El moreno se giró de nuevo para mirarla—...No entiendo nada... Nada... No sé... No sé que ha pasado. No sé quien era ella, no sé quién...
Dawson la miró entristecido, la acarició la cara, cada una de sus profundos cortes en el rostro. Y en ese momento se dio cuenta de que no podía seguir los consejos de Blaise, de que no podía dejarla marchar, de que era demasiado importante para él.
—Algún día Lu, pero no hoy. No creo que yo sea el más adecuado para contártelo. Duerme en lo que llegamos a casa, voy a estar todo el rato a tu lado, no tengas miedo. Conmigo estás a salvo—Pero eso último lo dijo para sí mismo, casi intentando autoconvencerse. Porque al lado de William Dawson cualquiera estaba de todo menos seguro, y menos ahora que Astoria y su pasado regresaban a él. No le habían domesticado, y tanto él, como ella e incluso Tom sabían que era así. Porque él no era un perro, si no un lobo, y a un lobo no le puedes poner una correa y sacarle al jardín, porque te arrancará el brazo de un mordisco y en el caso de conseguirlo... Tiraría hasta ahogarse.
Draco no había llegado aún a la mansión Malfoy. Scorpius estaba sentado en la mesa del comedor principal junto a los Señores Granger, Rosalie y Marie quien parecía algo confusa por la ausencia de la mayor parte de la familia.
Will y Luccia entraron en el comedor. La señora Granger se levantó en ese momento y gritó fuertemente:
— ¡Luccia querida que te ha ocurrido en la cara?
—Se ha caído y posteriormente se dio un buen golpe contra una barra de metal—Aclaró Will sin mirar a Lu.
Scorpius se levantó precipitadamente de su asiento.
— ¿Podemos hablar?—Preguntó a su hermana quien asintió al instante—…A solas…
Ella asintió y ambos salieron de la sala y se encerraron en la cocina.
La luz de la chimenea llegaba hasta la cocina dejándola en una penumbra rojiza y acogedora.
—Quiero respuestas…—Exigió él.
— ¿Sobre que?
—De dónde has estado. ¿Te caíste y te arañaste la cara? Que explicación tan cutre… ¡Ni siquiera viniste a la coronación…!
La chica abrió la boca para decir algo pero luego la cerró precipitadamente mientras las lágrimas y los recuerdos empezaban a acumularse.
— ¿Te acuerdas de lo que hablamos a cerca de que todos nos ocultan algo?—Scorpius asintió—…Creo que papá nos debe una explicación…
...
...
Hermione aparcó el coche en medio de la oscuridad, justo al lado de un seto que cubría todos los alrededores de los almacenes. Dejó el bolso en el asiento del copiloto y salió en silencio. Se puso el abrigo gris pues hacía un frío terrible que se intensificaba con el viento polar y la amenaza de tormenta esa noche.
Sintió como se la paraba el corazón cuando algo se movió en el seto. Inspiró y expiró. Tenía que tranquilizarse.
El aparcamiento estaba vacio excepto por el coche gris del fondo que reconoció como el coche de Draco.
Caminó intentando parecer decidida para convencerse a si misma de que no tenía miedo, pero no podía evitar estar tensa, era como si sus pulmones no tomasen aire, como si estuviese a punto de morir y sintiese la calma precedente al disparo mortal. Simplemente caminaba mientras las emociones que no podía controlar se entremezclaban en su cuerpo.
¿De dónde venía todo aquello? ¿Qué era ese miedo incontrolable que sentía? ¿Qué era esa adrenalina que la ahogaba? ¿De dónde venía? ¿Cuál era su provocante? Era la segunda vez en su vida que su instinto ignoraba a su cerebro, y por segunda vez fallaba. Se sentía agresiva, fuera de si, como si otra persona la estuviese poseyendo en ese momento…
— ¡Mira en lo que me has convertido! ¿Ves lo que me has hecho? ¿Lo ves? ¡Me has bañando en sangre, me has ensuciado con sangre…!—Él continuó sin decir nada— ¡Yo era perfecta…!—Dijo con voz rota, precedida por el llanto. Su corazón se aceleró. Estaba al borde del colapso. Continuas imágenes se aparecían en su cabeza como un flash, un sinfín de ¿Recuerdos? Ya ni siquiera estaba segura… Seguidamente todo se volvió blanco.
El sueño la seguía aterrorizando. Tal vez porque fue tan… ¿Real? Los ruidos, el olor a sangre, el sabor de la muerte. Era como vivirlo… ¿Pero por qué se sentía tan aterrorizada por ello en ese momento?
Cruzó el aparcamiento y llegó al edificio. Por las ventanas no se veía luz. Le parecía raro que Draco hubiese quedado en ese lugar aparentemente cerrado por la noche. Él no parecía el tipo de hombre que andaba por esos lugares a esas horas de la noche.
De nuevo oyó un ruido, y se giró sobresaltada y con el corazón a mil. Pero no vio nada. Habrían sido imaginaciones suyas.
Poco convencida de si debía dejar de vigilar su retaguardia se giró y subió las escaleras metálicas que daban a una especie de salida de emergencia. La puerta estaba oxidada y chirrió cuando la chica giró el manillar. Una corriente de aire seco la movió el pelo en cuanto entró en el pasillo totalmente oscuro. Una vez que la puerta se cerró tras ella dejó de ver.
Caminó.
Sentía tanto miedo que un par de veces se pensó darse la vuelta y irse a casa. Pero algo la decía que no había vuelta atrás, que su destino estaba por decidirse, que algo estaba apunto de cambiar, por lo que debía seguir caminando.
Siguió en la oscuridad, guiada simplemente por la pared y consolándose con el calor que desprendía su cuerpo, se sentía como la única persona con el alma intacta en ese lugar, donde todo parecía muerto.
No había visto a nadie todavía, no había oído nada, pero sabía que no estaba sola, y sabía que quien la perseguía, notaba su presencia por el calor que desprendía su alma perfecta, mientras que su persecutor había saboreado la muerte, la había tocado y sentido con sus propias manos, y encontraba en Hermione algo caluroso, frágil, perfecto…
Siguió caminando.
El final del pasillo estaba próximo.
Podía oír sus propios pasos caminando sobre el suelo que resonaba con cada una de sus pisadas y la hacían daño a los oídos. Era como si estuviese caminando en el infierno ante Cerbero, y este se despertase al mínimo ruido. Se sentía como si estuviese molestando a la tranquila oscuridad.
Frío, sintió mucho frío. El calor que le producía la adrenalina se esfumó justo en el instante en el que una mano se posó sobre su hombro…
Su destino estaba próximo… Algo iba a cambiar…
...
...
Draco y el hombre que había enfrente se miraban cual leones a punto de atacar.
— ¿Qué quería Tom, Yaxley?— Preguntó el rubio. El almacén era inmenso, y estaba a penas iluminado por la escasísima claridad que entraba del exterior, que era muy poca ya que era de noche y el cielo estaba cubierto de nubes.
—Has hecho bien en venir Malfoy…—Dijo el hombre con voz ronca y seca. Se mostraba tranquilo, mucho más de lo que lo estaba Draco que parecía tenso.
—…No tengo todo el día para oír tus discursos… Tengo cosas que hacer…
— ¡A si! Hoy es Nochebuena… —Exclamó el hombre riendo en tono de burla—…Una lástima, una lástima…
—Yaxley…—Dijo Draco en tono amenazador mientras el hombre caminaba a su alrededor.
— ¡Silencio Malfoy! —El hombre se giró rápidamente y tomó a Draco por la camisa—… ¡Pobre niño iluso! No has cambiado Draco… Sigues siendo débil, familiar… Por mucho que intentes demostrar lo contrario sigues siendo un cobarde…
— ¿A qué viene todo esto?— Preguntó el rubio molesto.
Yaxley soltó al hombre y se dio la vuelta.
—Malos tiempos se nos vienen encima Draco. Tom tiene planes, planes terribles… El baile comienza, ha llegado el momento de elegir pareja, pero Riddle no necesita una, tiene un ejercito…
—… ¿Por qué me cuentas todo esto?
El hombre se giró y miró a Draco a sus ojos grises, helados… Y aún así, con alma…
— ¿Aún no lo entiendes Malfoy? ¿Eres tan tonto? ¿Crees que si Tom te quisiese a su lado te habría dejado marcharte sin más una vez que te hubieses librado de Marie? Tú mismo lo dijiste hace nueve meses… ¿No cree que es un trabajo demasiado simple para mi capacidad?—Dijo imitando la voz del rubio—…Claro. Y también una buena forma de mantenerte apartado mientras otros conspiraban contra ti… Tom te conoce, conoce tu debilidad y tu piedad, conoce tu cobardía… Y aquí estamos… Un día como hoy…—El hombre sacó el revolver.
—Yaxley…—Draco nervioso observó el arma mientras su pecho subía y bajaba.
—Piénsalo Malfoy… Es noche buena… Es un bonito día para morir…
Miró el arma que acabaría con su vida. Nunca imaginó un final así de simple. Una muerte sin honor, desangrado en un almacén abandonado en plena noche. Pensó en Scorpius y en Lu, si iba a morir, quería que sus últimos pensamientos se centraran en ellos.
Cerró los ojos. No quería que lo último que viera antes de morir fuera la fea y demacrada cara de Yaxley.
Pensó en sus hijos de nuevo. En Paris. Pansy también se le vino a la cabeza. Pensó en Will, y en que él, seguramente si estaría en las filas privilegiadas de Tom, ocupando el lado derecho, junto a una renaciente Astoria, sentada al lado izquierdo del trono. Era una imagen estúpida, pero así era como se lo imaginaba en ese momento.
Siguió pensando. Era increíble lo rápido que iba su cerebro en ese momento. Cada respiración era la última, cada latido de su corazón le impregnaba de vida y le recordaba de nuevo, su muerte inminente.
Y por último, como último recuerdo de su vida. Hermione. Moriría sin sentir su calor de nuevo, moriría sin volver a rozar sus labios, moriría sin que ella le aceptase como persona. Por un momento se sintió joven, sintió que aún no lo tenía todo en la vida, que su camino no había sido completado aún. Y en ese momento entendió, por primera vez en su vida lo que era un asesinato. Era el acabar con la vida de una persona, arrebatándola los momentos que anhela vivir, arrebatándola el volver a amar, arrebatándola la satisfacción de abrazar a los que quiere, arrebatándola todo, hasta quedar convertido en polvo, en nada… Un simple recuerdo, un simple y triste recuerdo que se convertirá en lágrimas y que a lo largo de los años morirá, sabiendo que su vida nunca fue plena.
— ¡Yaxley! ¡Mira lo que encontré!— La voz de Greyback, divertido salió del fondo. El hombre, de cara deforme debida a las cicatrices sonría divertido y a la vez triunfante mientras mantenía a Hermione agarrada y apuntando a su fino cuello con un revolver.
Draco abrió los ojos inconscientemente. Miró a Hermione sorprendido. Ella forcejeaba sin conseguir nada.
— ¡Draco!— Gritó ella en un intento de pedir ayuda. Pero él estaba tan indefenso como ella.
Yaxley y Greyback rieron con burla.
— ¡Vaya! ¿No te advirtieron de que vinieras solo? —Rio el primero aún con más fuerza.
Draco lanzó una mirada piadosa a la castaña que lo miraba con lágrimas en los ojos
Lo había oído todo. ¿Eso era lo que quería él? ¿Después de todo lo único que quería era matar a Marie? ¿Todo había sido una farsa? ¿Todo?
—Hermione yo…—Dijo él. Pero no pudo decir más, había descubierto su secreto. No había disculpa posible…
Ella le dejó de mirar, no quería mirarle a los ojos, ya sabía lo que había detrás de la máscara, eso era lo que escondía tras sus ojos, ese, era el verdadero Draco Malfoy. Esa era la verdad. En el fondo, ella siempre esperó encontrar un buen hombre tras él, siempre esperó ver un corazón, un alma… Pero se equivocó. ¿Había sido todo en vano?
—Es estupendo…—Dijo Yaxley mientras miraba a Draco con sorpresa—…gracias por traernos un regalito Malfoy… Te estaremos eternamente agradecidos… —El hombre se acercó a Hermione que seguía forcejeando mientras Greyback la tomaba por el cuello. Yaxley no dejó ni un momento de apuntar a Draco, pero como todo hombre, no se pudo resistir a la delicada joven belleza de Hermione. No pudo resistirse al calor de su alma intacta, libre de pecado de sangre, lo que le era enormemente atrayente, ya que con las mujeres que solía intimar, eran frías de cuerpo y alma, su corazón no resplandecía tanta vida, como la perfección de Granger. Lo que le resultaba enormemente atractivo, atrayente.
En un momento de fascinación por la castaña Yaxley dejó de mirar a Draco y acarició el cuello intacto de Hermione mientras Greyback reía como un payaso infantil.
En ese momento la rabia inundó a Draco. No pensó, simplemente se echó enfurecido contra Yaxley. Él no tenía derecho a tocarla, ningún derecho. Él no podía hacerlo.
Malfoy agarró al hombre por la camisa marrón oscuro y lo estampó contra unos bidones del fondo de la sala. Greyback intentaba mantener sujeta a Hermione, pero no sabía si continuar preocupado por la castaña o ir a ayudar a su colega, hasta que en un momento de despiste la castaña consiguió soltarse y golpearlo.
La pistola de este había caído al suelo. Pero Draco no estaba interesado en ella. Pateó al hombre todo lo que pudo y más. Le estampó el pie contra la cara rompiéndole la nariz y haciendo que un torrente de sangre cayera al suelo.
— ¡No la toques!— Gritó el hombre perdiendo los papeles. Le dio una patada en el vientre haciendo que empezara a toser—… ¡No la vuelvas a tocar! ¡Te lo advierto! ¡No lo hagas!
El rubio paró pensando que Yaxley ya había tenido suficiente, pero en cuanto se dio la vuelta tenía otra pistola apuntándole a la cabeza.
—Mala idea Malfoy— El rubio miró hacía un lado y distinguió al joven Cedric Diggory, tan guapo como peligroso—…No des ni un paso en falso…
Draco sonrió.
—Lo mismo diría yo Cedric…—El chico sintió el frío del metal en su temporal y miró de reojo para encontrarse con los ojos pardos de Hermione que mantenía la faz seria y amenazadora. Diggory soltó una carcajada.
— ¡Vamos Granger! ¡Sabes que no va a hacerlo!— Dijo el chico en tono de burla. Sabía perfectamente que Hermione no dispararía—…El calor de tu alma intacta casi llega hasta aquí… Es resplandeciente Malfoy, no me extraña nada que sientas eso por ella.
Hermione miró un momento curiosa el gesto de Draco, que miró al suelo entre avergonzado y nervioso. La castaña recobró la compostura e intentó parecer segura de si misma.
—Cállate Diggory— Dijo Draco molesto.
— ¿Te molesta oír la verdad? ¡Típico de ti! Te mientes a ti mismo porque crees que estás tan podrido por dentro que no tienes la capacidad de sentir nada por nadie. Te crees malo, pero en el fondo eres un débil esclavo de tu pasado. Te empeñas en vivir anclado a todo lo que has hecho, y eso es símbolo de debilidad. Crees que tu alma está muerta porque has matado y torturado…—Hermione ahogó un suspiro que Cedric notó—…No sufras pequeña eso es una mínima parte de lo que han hecho media vida él y sus amiguitos. En el fondo de tu corazón Malfoy, sabes que te gusta ser un miserable, porque es lo que has sido toda tu vida…
— ¡Cállate Diggory!— Advirtió el rubio empezando a cabrearse. Mientras Hermione seguía apuntando a Cedric con una pistola, y este, a la nuca de Draco que no podía girarse para mirar a los ojos a quien le estaba provocando.
—…Disfrutas siendo el chico malo que en el fondo, según todos, tiene un corazón que nadie ha visto. ¿Y tú querías ver lo que hay detrás de la máscara…?—Preguntó Cedric dirigiéndose a Hermione—…Yo te diré lo que hay. Nada. No hay nada. Solo hay frío vacio, hielo, ¿El corazón que todos dicen que tiene? Está muerto y renegrido por las continuas heladas de soledad infinita, esta muerto de soledad, soledad que nadie puede llenar… Lu y Scorp son solo una escusa para seguir viviendo… Él…—Dijo ahincando la pistola en las cervicales de Draco—…se quiso suicidar hace mucho tiempo, y solo sigue vivo, porque le gusta ser… Un miserable…
— ¿Ibas a matarla?— Preguntó Hermione con lágrimas en los ojos—… ¿Ibas a hacerlo?
El rubio se quedó callado. Y miró al suelo ahogado por un sinfín de sentimientos.
Podía oler el amargo olor de la mortalidad. Acababa de saborear el salado sabor de la sangre. Se había atrevido a hacer lo que muchos no había hecho antes, acababa de salir de su cascarón, acababa de convertirse en adulto, había apretado el gatillo…
Los cinco cuerpos permanecían inmóviles y fijos en el suelo, sin moverse, rodeados de un charco de sangre que aumentaba en cantidad cada minuto que pasaba. Draco permanecía tan quieto como aquellos cadáveres, no se lo podía creer. De repente sintió nauseas, mareos, el olor a sangre y a muerto le asqueaba.
Se miró la camisa y vio que estaba empapada de sangre. Eso tenía que ser una pesadilla, una mala pesadilla. Pasó su mano por su melena rubia y la echó hacía atrás, estaba sudando, y temblaba de miedo. No sabía que hacer, estaba aterrorizado, solo se le ocurría algo, ir a casa, coger a su novia y a los niños y marcharse, si, eso era lo que haría…
— ¿Lo dudas acaso querida? Crees conocerlo… ¿Pero que sabes sobre él? ¿Qué sabes sobre su pasado?
Un gemido se escapó de la boca de Hermione quien ya lloraba.
—Siempre esperé encontrar algo bueno en ti…
—…Ese es su problema. No puede ser de los malos, pero tampoco es uno de los buenos. Sé que Pansy ha ido a tu casa a decirte que elijas un bando para cuando comience la batalla, pero la pregunta es… ¿Encajas en alguno de los dos?
…Podía ver sus caras, podía verlas. Podía sentir su miedo el momento en el que él, Draco Malfoy había apretado el gatillo y había visto como desaparecía la luz en sus ojos… Realmente su alma ahora estaba manchada con sangre, estaba sucia. ¿Cómo criaría a sus hijos recién nacidos con ese remordimiento de conciencia? No se veía capaz de hacerlo…
En el fondo de su corazón se decía a sí mismo que él no tenía la culpa. Estaba en plena misión para Riddle y ellos le habían descubierto. No era el primero ni él último en hacerlo. Es más, sus amigos lo había hecho más veces que él. Blaise se vio obligado a hacerlo en una ocasión, al igual que Pansy…
Intentó no pensar en lo que les pasó a Will y a Astoria la primera vez que mataron, a ellos si que les afectó realmente, hasta tal punto de ir a ver a Bellatrix Lestrage la tía de Draco todos los días por ansiedad. Esos dos si que perdieron la olla por la sangre, hasta tal punto que Riddle les asignaba solo misiones específicas por su ansiedad continua de adrenalina…
No, a él no le pasaría lo mismo que a sus amigos. Él era fuerte, y tenía una familia. Debía hacerlo por ellos, por su pequeña Luccia, por Scorp, y por supuesto por Paris… Él no se volvería un loco, un psicópata como sus amigos… Él conseguiría hacer una vida normal… Pero solo haría si conseguía sacarlos a todos lejos de allí, donde nunca pudieran encontrarlos…
—Si, soy yo…— Dijo él como si a penas le salieran las palabras de la garganta.
Tragó saliva y esperó a que la castaña se acercase y viera por si misma su lamentable aspecto. Oyó como se acercaban sus pasos y cada uno de ellos era un peso horrible en sus oídos.
Ella lo miró y se quedó asombrada. Abrió la boca como intentado decir algo que no salía.
—Dios mío…—Dijo tapándose la boca ambas manos—…Draco ¿Qué ha…? Dios… Estás… Cubierto de sangre… ¿Qué ha…?
—No importa…—Respondió él ansioso agarrándola por los brazos—…Mira a ocurrido algo terrible en lo que estoy involucrado. Pero no pasa nada, no debes asustarte… Solo coge dinero, llama a alguien ¡A quién sea! Y consigue un billete de avión al país más lejano que encuentres. Yo haré las maletas y meteré a los niños en el coche…
— ¡Draco no puedes venir así y decime que…!
—…Te quiero…— Entonces la agarró de la cintura y la besó apasionadamente, como si fuera la última vez que fuera a hacerlo. Ese beso le reconfortó, le dio fuerzas, para seguir, para continuar viviendo, para mover una ficha más, pasar de página y continuar mirando el futuro. Al fina la soltó—… ¿Confías en mí?
Ella parecía haberse calmado. Y definitivamente esa era una pregunta tonta… Ella le confiaría su vida…
—Por supuesto…
—Entonces por favor, haz lo que te digo. Yo haré todo…
—Llamaré por teléfono para conseguir el billete. Iré también arrancando el coche…
Draco intentó recuperar la compostura.
Las lágrimas de Hermione cayeron al suelo, la mano que sostenía el revolver empezó a temblar, en ese momento sin que ella se diese cuenta Greyback la tomó por detrás. Asustada apretó el gatillo y varios disparos se oyeron. Cedric confuso y nervioso por que el almacén se desmoronase, miró hacía arriba y asustado echó una última mirada a Draco y seguidamente hizo una larga reverencia a Hermione, seguidamente se marchó, mientras, las chapas del techo agujereadas empezaban a temblar.
— ¡Cedric, eres un cerdo! ¡Un traidor!— Gritó Yaxley que había permanecido callado hasta ese momento.
Hermione continuaba forcejeando con Ferir Greyback, pero se negaba a soltar la única pistola que quedaba en aquel lugar y que ahora ella tenía. Draco se apresuró a ayudarla pero Yaxley se lo impidió tomándole por el cuello.
La castaña escupió en los ojos de Ferir intentando que eso le desconcertase un poco, pero él era fuerte y no estaba dispuesto a perder. Por lo que le disparó en el pie. El hombre aulló como un lobo y soltó a Hermione que tosió debido a la presión a la que había estado sometido su cuello.
Seguidamente escapó.
La lluvia empapaba los cristales del coche. Hacía tiempo que no llovía tanto en París.
—Draco como nos pare la policía yo…
—No nos pararán…—Aseguró el rubio a su novia. Paris miró hacía el otro lado seria mientras Draco conducía. Malfoy notó la inseguridad de la chica y la tomó la mano en señal de apoyo, pero ella le soltó—… ¿Qué te pasa?
—Quiero una explicación…—Scorpius soltó una carcajada mientras jugaba con su muñeco de dinosaurio haciendo que sus padres se sobresaltaran un momento y miraran hacía atrás—…No puedes volver a casa así, estás cubierto de sangre y… Me dices que tenemos que salir del país, cosa que es imposible porque somos menores y necesitamos el permiso de nuestros padres y…
Draco permanecía mirando la carretera, ¿Qué contestar? ¿Qué había matado a cinco personas en un momento de nervios? Lo más estúpido de todo es que siempre pensó que nunca ocurría a pesar que sus compañeros le advertían que era cuestión de tiempo, ya que tarde o temprano si eres un mortífago, tienes que matar…
— ¿Draco?—Dijo ella animándole a hablar. Pero este no contestó—…Debí suponerlo…
— ¿Suponer el qué?
— ¡Esto! ¡Me ignoras me estás ignorando!
—No lo hago solo que…
— ¿Solo que qué? ¡Ni siquiera puedes contarme la verdad?
—Puedo hacerlo solo que… No sé como…
—Sencillo, hazlo y punto, y te dejaré en paz…
— ¡No, sea lo que sea no es fácil, ni sencillo!
— ¡Me da igual lo que sea! ¡Solo quiero saberlo!
—No puedo…— ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo contarle todo? Ella nunca lo entendería, la decepcionaría, se asustaría e intentaría marcharse, y él no podía perderla, se moriría si lo hiciera, no la perdería…
Se giró y vio a Yaxley intentaba ahogar a Draco con el brazo. El rubio intentaba librarse del hombre con muy malos resultados.
Hermione sudaba y un hilo de sangre caía por una de las comisuras de sus labios. Su pecho subía y bajaba debido al nerviosismo y sentía como la flageaban las piernas debido a su cuerpo poco acostumbrado a la adrenalina. Pero por primera vez en su vida se sentía más viva que nunca, había vuelto al infierno… Ese yo irreconocible para ella había vuelto. Harry tenía razón, el problema lo tenía ella misma, no Draco, era una lucha con su interior, era la lucha entre su instinto y su cerebro. ¿Ese sería su final? ¿Perderse a si misma en el intento de comprender a Draco Malfoy?
—…Draco por favor…
— ¡No insistas más Paris!— Estaba empezando a tensarse. Los veía, ¡Los veía! ¡Podía sentir su miedo! ¡Sus caras aterrorizadas antes de morir le acosaban! Empezó a temblar mientras miraba a la carretera desorientado. Esta estaba mojada y desierta, estaban totalmente solos. Los árboles poblaban las cunetas y la oscuridad lo bañaba todo, siendo solo interrumpida por los focos del coche en el que viajaba la joven familia.
—… ¿Qué te pasa?
— ¡Nada!—Gritó él
— ¡Tú no eres así!
— ¡Déjame en paz!
— ¡Haz el favor de parar!
— ¿Y dejarte aquí lloviendo?
— ¡Para!— Exigió ella con lágrimas en los ojos—… ¡Para por favor!—El marcador de la velocidad seguía subiendo y subiendo. Mientras Draco empezaba a estresarse de verdad, temblaba entero, y no precisamente de frío.
— ¡No voy a hacerlo!— Agarró la mano de su novia, pero esta le soltó rápidamente.
—… ¡Por favor, por favor para!— Rogó prácticamente llorando—… ¡Draco no estás bien! ¡Para! ¡Para! Te lo suplico, para...
Scorpius y Luccia que apenas tenían unos seis meses empezaron a llorar ante la discusión de sus padres.
— ¡Cállate!— Gritó el rubio. Las pupilas se le dilataban, así como se le tensaban cada uno de los músculos de su cuerpo, casi tenía espasmos, era demasiado, estaba sintiendo demasiado.
—Para…—Se refregó los ojos. Soltó su cinturón para tener más movimiento y agarró los brazos del rubio.
— ¿Qué cojones haces!
— ¿Quieres parar de una puta vez!—Lloró.
— ¡Siéntate!
— ¡Cuéntame que te pasa! ¡Para, no estás bien! ¡Estás temblando! ¡Estás blanco!
— ¡Ca-lla-te!—Gritó Malfoy girándose para mirarla a la cara. Entonces ella miró la carretera aterrorizada.
— ¡Draco!— Gritó mientras señalaba la curva que se les venía encima. El rubio hizo un intento desesperado de girar, pero ya era demasiado tarde, el coche cayó por la cuneta entre todo el barro, dio varias vueltas y finalmente cayó en un torrente de agua embarrada quedando bocabajo.
Yaxley la sonrió. Sabía que ahora ella era quien tenía el arma, ahora ella llevaba el control.
—Bien… Bien…—Aunque intentaba parecer seguro y despreocupado hasta él mismo sabía que tenía un problema, y solo decía banalidades en un intento desesperado de ganar tiempo y poder pensar. Sus compañeros le habían abandonado, y ahora estaba solo, aunque con Draco Malfoy aún tenía la posibilidad de ganar por muy mínima que fuese, de ganar.
El aire hacía temblar el techo alto del almacén ahora debilitado por las balas de los disparos. Pronto comenzó a llover, lo notaron porque las gotas hacían ruido al golpear contra la chapa del almacén.
— ¡Suéltale!— Ordenó la castaña— ¡Vamos!
— ¡Querida señorita Granger!— Dijo Yaxley sin dejar de sonreír mostrando su fea dentadura—… ¿De verdad deseas que él viva? ¡Si! Supongo que tal vez esté más interesada en él de lo que cuentan…
— ¿Qué?— Preguntó.
—Es conocida en la central. Usted misma lo habló con la señorita Ginny Weasley esa misma mañana, aceptar los errores cometidos. ¿Eso es lo que considera al Señor Malfoy? ¿Un error?
— ¿Me expiáis?— Preguntó confusa.
— ¡No le escuches Hermione!— Gritó Draco sin apenas voz por la presión que le ejercía Yaxley…
Draco despertó de repente. Abrió los ojos mareado y lo vio todo negro. Estaba bocabajo. Mojado sucio y le dolía considerablemente una pierna. Miró y vio que se había clavado algo de plástico que no supo reconocer, aunque no era una herida especialmente grave.
La desorientación podía con él. No tenía apenas conciencia de donde estaba y la cabeza le daba vueltas, cada movimiento era un mareo horrible y le costaba mantener abiertos los ojos. Se tocó la cabeza y pudo sentir el calor de su propia sangre que manaba.
En un momento de distracción como inconscientemente miró por el espejo retrovisor. Los recuerdos le explotaron. Fue como recibir un cubo de agua fría. Abrió la puerta como pudo. Se bañó en el barro que caía por la cuesta debido al agua del cielo, al fin consiguió salir y anduvo como pudo con su herida sangrante.
Consiguió sacar a Scorpius y a Luccia por la ventanilla rota. Ambos lloraban aunque parecían estar bien, bastante mejor que él, a penas tenían unos rasguños, las sillitas les habían salvado la vida.
Les tomó en sus brazos con lágrimas en los ojos, a los dos, cada uno en un brazo, les abrazó y lloró, lloró como hacía tiempo que no lo hacía. Besó a ambos en sus cabecitas mientras ambos lloraban también. Ahora todo estaba bien… Ellos estaban a salvo… Pero su mente levemente tocada por el golpe le decía que algo faltaba, que alguien más había en el coche que necesitaba su ayuda. Dejó al Scorp y a Luccia alejados del torrente de agua, a salvo al fin y se dispuso a seguir a sus instintos… Entonces fue cuando vio algo que su cambió su vida… Para siempre…
—… ¡Como no considerarle un error! ¿Buscabas algo en él? Pues mira, lo has encontrado, ¿Y que has conseguido? Traicionar a tu hermana, a tus principios, a tus padres, a lo que eres…
— ¡Cállate!— Gritó la castaña, estaba empezando a perder los papeles, como siempre en su vida, había intentado permanecer serena, madura, pero a ellos les daba igual, a Will, a Draco, a Yaxley… A ellos les importaba una mierda su perfección, para ellos no era más que una niña, una joven insegura y descontenta por no ser perfecta, para ellos no era nada.
Se acercó peligrosamente con la pistola en alto, y esta vez su mano ya no temblaba.
— ¿No crees que él merece morir?— Dijo Yaxley mirándola a los ojos—…Él te ha hecho todo esto. Tu eras perfecta, y mira en lo que te ha convertido. Te ha arrastrado hasta su soledad, hasta su frío. Ya no eres la de antes, has cambiado… Pero tienes la respuesta ante tus ojos. Puedes acabar con todo esto… Si él muere… Todo… Volverá a ser como antes…
—¿P-Paris? —La voz le temblaba. Ella estaba ahí. Tenía sus hermosos ojos cerrados, la piel parecía sin vida y tenían el pelo mojado y más revuelto que de costumbre. Estaba absolutamente bañada en sangre. Tenía varias heridas graves en la cabeza, y en la espalda, pero cuando Draco tembló verdaderamente fue al ver una gran placa metálica clavada en el abdomen de la chica, su interior parecía salirse de ella cada vez que respiraba, cada suspiro era una tortura.
La castaña abrió los ojos cansadamente al oír su nombre.
Draco no sabía que hacer. Tomó a su novia e intentó sacarla del coche, pero temía hacerla daño, estaba gravemente herida, pero no se quejaba, permanecía con los ojos abiertos mirándole, y le mataba, esa mirada era su condena, no la olvidaría nunca…
Consiguió sacarla con mucho cuidado y la tumbó en el suelo. El chico se quitó la camisa para cubrirla, pero tampoco temblaba, era como si no sintiese nada.
—Draco…
—No…—Dijo él mientras la lluvia le bañaba. Los llantos de Scorpius y Luccia se oían al fondo, pero para ellos dos en ese momento eran extraños. Draco permanecía arrodillado mientras ella estaba tumbada en el suelo lleno de barro—…No digas nada… Yo soy… Soy yo quien debe decirlo… Tengo que…—No podía hablar—…Yo no… Yo no quería…
—No tienes que aclararme nada…—Dijo ella con comprensión.
— ¿Cómo no hacerlo?
—No… Simplemente quédate…
—Tengo que pedir ayuda…— Dijo él en un momento desesperado.
— ¿A quién? ¿Y qué dirás?
—Tengo que ayudarte… Tengo que salvarte…—Las lágrimas cayeron de sus ojos grises mientras cerraba los ojos un momento.
—No hay nada que hacer…
—Siempre existe una solución…
—No… No siempre. Hay veces en las que… Simplemente tenemos que dejar que las cosas sigan su curso…
— ¡No, no! No voy ha hacerlo… Tú no… Tú no puedes…
—Cuida de Scorp y de Lu y…
— ¡No! ¡No!— Gritó Draco rompiendo a llorar ya del todo—… ¡No puedes dejarme aquí! ¡No puedes dejarme aquí solo! Yo… No puedo seguir solo…
—Si, puedes…—Dijo ella con una media sonrisa—…Ya no hay nada que hacer…
Draco cerró los ojos y lloró. Se negaba a ello, no podía, ella no podía irse sin más.
— ¡Por favor…! ¡Por favor! No puedes… No puedes… Tú… Tú no te puedes morir…—Dijo como si las palabras le dolieran.
Entonces las primeras lágrimas empezaron a salir de los ojos de ella.
—A… Agárrame de la mano… Por favor… No te vayas… Quédate…—Pidió la castaña.
Draco miró hacía abajo confuso.
—Ya lo estoy haciendo… ¿No… No lo sientes? Te estoy tomando de la mano…
—No… No siento… No siento nada…—Entonces ella también empezó a llorar. Draco se tumbó a su lado mientras la cubría con el brazo y ambos se miraron a los ojos sin parar de sollozar.
—Quédate…—Dijo él—…Lo siento… Lo siento de verdad…
—No lo hagas…—Expresó la castaña—…No hay nada que perdonar… Contigo… Lo he tenido todo… La amistad, el amor… Te… Te quiero… —Draco la tomó el cuello delicadamente y la besó levemente mientras las lágrimas caían de sus ojos—…No llores por mí… Por favor… La muerte… Es más fácil que la vida, con todas sus injusticias, con todas sus desgracias, sus tristezas, sus desamores, su violencia, su avaricia, su egoísmo, su ira, su engaño… Vivir, es más difícil que morir… Aunque nos cueste entenderlo es así… La muerte es dulce, silenciosa, es como dormir, como un largo sueño…
— ¿Cómo no llorar? ¿Cómo no hacerlo? No se llora por miedo a lo que le ocurra al ser amado, se llora por el vacio. Por saber que cuando vuelves, ya nada podrá cerrar ese vacio, que la vida, con todo el amor, la felicidad, la risa, la amistad… Que todo eso se ha ido, y que nunca… Nunca más…—El rubio no pudo seguir—… ¿Cómo vivir si no tú no estás?
Ella lo miró. Fue la última mirada cálida que salió de sus ojos de parpadear cansado, el aire de vida fue desapareciendo poco a poco.
—"Esas pasiones violentas, tienen finales violentos…"—Dijo ella mientras la voz se le iba poco a poco.
—"…Y mueren en su triunfo… Como el fuego y la pólvora, que se consumen en un beso voraz…"
Bajó la mirada y la volvió a subir hacía Draco.
—No te vayas…—Dijo mientras empezaba a temblar. Draco la tomó la mano con fuerza.
—No lo haré…
—No quiero que llores…—Repitió ella—…Yo viviré aquí…—Dijo tocándole en el corazón—…Y aquí… —Dijo tocándole en la cabeza—…Porque el amor es inmortal y va… Más allá de la muerte, el amor es eterno y siento lástima por aquellos que no lo sienten y por aquellos que no lo sentirán y también por aquellos que morirán sin amor…
Draco la abrazó mientras su corazón se apagaba… Los últimos latidos hicieron eco en los recuerdos de Draco Malfoy, no los olvidaría jamás…
Hermione retiró la mirada de Yaxley y la centró en Draco.
—Hermione— Dijo él suplicante.
La castaña desbrochó los botones de la camisa de él.
—Hermione por favor…—Repitió Draco.
Apuntó justo al corazón del rubio, él podía sentir el frío metal en su pecho.
—Vamos pequeña… Será rápido…—Animó Yaxley.
—…Por favor…—Dijo Draco. Ambos se miraban penetrantemente.
—…Lo siento… Yo… Yo solo quiero ser la misma de antes, Je seul veux être perfect…—Dijo Hermione mientras las lágrimas bañaban su rostro—…Lo siento…
Draco cerró los ojos apretando fuertemente los párpados. Mientras Yaxley sonreía.
—Lo siento…—Repitió ella.
Seguidamente disparó…
Draco abrió los ojos confuso al sentir un líquido caliente sobre su hombro. No hubo dolor, no hubo nada, pero sabía que no había muerto, solo notó como la presión que Yaxley ejercía sobre su cuello había desaparecido. Abrió los ojos grises en un intento de averiguar lo que había pasado.
Hermione seguía enfrente de él, pero parecía estática, como si no pudiera moverse. Su cara estaba salpicada en sangre al igual que sus manos.
El rubio la miró sorprendido, y después echó su mirada hacía atrás y vio el cuerpo inerte de Yaxley con un agujero en la frente.
La castaña se llevó la mano a la boca. Sentía como un cúmulo de emociones se la juntaban en el pecho. El mareo posterior a la adrenalina la arrastró hasta el punto de caer de espaldas.
— ¿Draco?
El chico continuaba abrazado al cuerpo de su novia. No lo había soltado ni un segundo. Lo abrazaba, no lo dejaría nunca. Podía morir. Deseaba morir. Su pistola estaba en el coche, la muerte sería rápida. Sería dulce. Ahora que ella había muerto ya no había nada por lo que vivir, todo se había acabado, ya nada valía la pena. ¿Por qué luchar? ¿Cómo seguir adelante?
— ¿Draco?— Insistió la voz masculina que tanto conocía
— ¡Cállate!—Gritó sin levantarse y mientras abrazaba el cuerpo de Paris.
—Sé lo que has hecho…
— ¡Vete! ¡Cállate no quiero escucharte!
—Yo puedo ayudarte…
— ¿Tú crees Tom? ¿Crees que hay algo que pueda ayudarme? ¡Ella ha muerto! ¡Está muerta!—Lloró.
— ¿Y tú que vas a hacer?
— ¿Tú que crees?— Preguntó el rubio desquiciado. Se sentía sucio, oscuro, como si su alma se hubiese roto en mil pedazos, como si estuviese dañada.
—Típico de los Malfoy… La solución fácil.
—Ya no hay nada… No queda nada…—Dijo mientras abrazaba la cabeza de la única mujer que le había amado incondicionalmente.
—Siempre hay algo Malfoy…
El rubio se dio la vuelta por primera vez y miró a Tom Riddle a los ojos. No sabía si le hablaba en serio o si por otra parte se reía de él.
— ¿Qué me dices de ellos?—Preguntó el moreno.
Draco miró a sus dos pequeños que continuaban llorando. Estaban mojados y agitaban sus manitas y pies sin parar. El corazón del rubio se encogió y miró a Riddle estupefacto.
—Exacto— Dijo Tom serio y asintiendo.
—Pero… Aún así… Las personas a las que he matado…—El chico parecía pensativo—…Iré a la cárcel…
—Deja que yo me encargue de eso…
— ¿Qué harás?
—Puedo decir a mis agentes que se infiltren en la policía, que falsifiquen pruebas e informes… No irás a la cárcel…
Draco bajó la mirada hasta Paris y miró su cara demacrada por las numerosas heridas.
— ¿Y ella?
— ¿Qué?
—Me refiero a que…—No se podía creer que estuviese diciendo eso—… ¿Qué haremos con ella?
Tom soltó una carcajada que dolió a Draco.
—Tampoco tienes porque preocuparte por ello. Les diré a mis agentes que se la lleven…
—Nunca la encontrarán… Todo quedará en una simple desaparición… No te preocupes… Pero…—Draco levantó la mirada—…Yo nunca actuó desinteresadamente…
¿Cómo pagarle todo aquello? Gracias a él no iba a ir a la cárcel, podría volver a su vida sin más, y ocultaría su vergüenza a todos. ¿Cuál seria su precio?
—Por supuesto…
—…Trabajarás para mí. Harás lo que te pida. Cualquier cosa, matar, torturar, robar… Lo que te pida… Hasta que yo ya no te necesite más…
Draco tragó saliva mientras pensaba. Echó una mirada a sus pequeños y seguidamente miró a Tom.
—Acepto el trato…
Tom sonrió. Todo había salido como él esperaba…
Mientras… Alguien observaba desde lejos, escondido en la profundidad y la oscuridad del bosque, solo podía ver lo que ocurría pues no llegaba a escuchar nada…
[…]
Los días pasaron y Paris continuaba sin aparecer, todos estaban preocupados. Entonces ocurrió. Theodore Nott acusó a Draco de haber matado a Paris, acusación que nadie creyó, porque ¿Cómo se lo habría ocultado Draco? ¿Cómo podría él vivir guardando algo así en su corazón? Nott fue echado del grupo, le echaron porque nadie puede acusar a su amigo de una cosa así. Además todos sabían que Nott amaba a Pansy y que esta estaba enamorada de Draco, por lo que todo sería una invención del castaña ¡Pero que invención!
Malfoy sabía que en realidad. Theo sabía la verdad, y que, con una inteligencia como la suya acabaría demostrando a todos la verdad por lo que se le ocurrió una cosa, convención a William (Lo que no fue especialmente difícil) de que lo asesinase, por lo que unas semanas después Dawson le clavó un puñal en el abdomen con un resultado verdaderamente fatal, aunque el chico afortunadamente no murió.
Pansy y Draco se casaron tres años después a los diecinueve años y locamente enamorados. Pasaron juntos los mejores cuatro años de su vida. Estabilidad y amor, era todo lo que ambos, amigos de toda la vida, podían pedir.
Todo marchó bien hasta que un día Blaise Zabini llegó con una noticia inimaginable. Había encontrado el cuerpo de su prima, y los secuaces de Tom se habían visto obligados a contarle toda la verdad.
Pansy y Draco discutieron, lloraron, casi si pegaron, porque así eran ellos. Ella se marchó, sin avisar, hizo la maleta y no volvió, hasta diez años después.
Blaise lo dejó de hablar durante años. Su mentira había sido terrible, estúpida e incensaría, él, por mucho que se empeñase, no era el culpable de la muerte de Paris. El remedio había sido peor que la enfermedad y había perdido a Pansy y a la mayoría de sus amigos por una tonta mentira.
Astoria se marchó al poco tiempo de conocer la noticia. Will y Greengass fueron con los únicos con los que se siguió hablando sin problemas después de todo aquello… La relación entre Dawson y Draco mejoró considerablemente cuando el moreno se rehabilito, él fue su gran apoyo en los malos momentos. Era lo bueno de Will, podías apoyarte en su hombro, él no se quitaría…
Esa era su historia, esa era la verdad, lo que él era, su razón de ser. Tenía que aceptarlo, Cedric, Yaxley… Todos tenían razón: Él nunca encajaría en ningún sitio, no era de los buenos, pero tampoco era de los malos, desgraciadamente estaba condenado a estar solo, sin encajar en ningún mundo… Solo…
— ¡No, no, no, no!— Dijo Draco sujetándola, seguidamente la abrazó, y la besó en la cabeza mientras hundía su nariz en el pelo rizado de la chica. Estaba fría, muy fría—…Ya pasó todo, ya ha terminado…
Las lágrimas brotaron de los ojos de la chica, que no sabía que sentía en ese momento, si alivio o tensión, era un descontrol total, una mezcla de emociones demasiado fuerte, no sabía si quería, llorar, reír, o suicidarse. Era demasiado…
— ¿Es esto?— Dijo mientras el rubio la abrazaba—… ¿Esto es lo que eres? ¿Esto es lo que sientes?
Draco la agarró de los hombros y la miró a los ojos. Y sintió, que por primera vez en su vida alguien comprendía como se sentía, que compartía su pesar, que compartía todo lo que el sentía todos los días… Que sentía el dolor.
— ¡Quiero que te vayas a mi coche! ¿Vale?—Dijo Draco nervioso—…Tranquila puedes estar segura que Greyback y Cedric han salido por patas. Vete, cierra las puertas y espérame allí…
—Pero tú…
— ¡Dame dos minutos! ¡Estaré allí en un par de minutos!
Ella asintió. Se fue sin mirar atrás, se fue sintiendo la verdadera oscuridad en su interior, sintiéndose Draco Malfoy… Ahora ya lo entendía… Ya sabía lo que era ser él, le comprendía…
Él entró en el coche. Hermione no apartó la mirada ni un segundo de la ventana. No se detuvo a mirarle, algo que él si que hizo. La observó durante un par de segundos, parecía nerviosa, muy nerviosa, mantenía los ojos abiertos como platos y respiraba con intranquilidad.
— ¿Te encuentras bien?— Preguntó él con preocupación. Ella giró la cabeza y le miró a los ojos grises, pero seguidamente rechazó la mirada de él sin contestar—… ¿Hermione?—Ella continuó ignorándole. Draco la agarró por el brazo y la obligó a girarse—… ¿Estás bien?
La castaña continuó negada a contestarle. Draco decidió dejar de insistir y arrancó el coche. La oscuridad de la periferia pronto fue sustituida por las luces de París, que brillaban aún con más fuerza al ser reflejadas en las gotas de lluvia.
Vieron grupos de jóvenes, y familias que salían para celebrar el día de Nochebuena, y la esperada de los regalos y Papá Noel. Todos se veían felices pero en medio de aquel lugar, ambos se sentían extraños, fríos, distantes, de alguna forma u otra habían unido sus mundos, ahora ya tenían algo en común… Draco agarró la mano de la chica en un momento de intentar procurarla calor, pero sus manos estaban igual de frías. Su calor se había esfumando…
Hermione cerró los ojos, eso debía ser un sueño, estaba soñando, y despertaría en cualquier momento. Lo que acababa de vivir, lo que acababa de hacer… Eso no podía ser real, tenía que ser una pesadilla, de esas de las que luego te ríes cuando despiertas. Pero la mano de Draco que aún la agarraba parecía tan real…
Draco no hablaba, no tenía nada que decir. ¿Tom quería asesinarlo? ¿A él? Debía haberlo supuesto, era prescindible, Cedric tenía razón, él no era de los malos, pero tampoco era de los buenos. No era un soldado experimentado como Will o Astoria, pero tampoco era Theodore Nott, ¿Cuál era su lugar? ¿Qué debía hacer? ¿Cuál era su destino? Ahora él era un traidor, sabía que Tom no se daría por vencido, no era su estilo, si no había muerto esa noche, moriría la siguiente o si no la que proseguía, tenía que desaparecer y Hermione lo haría con él, pues ahora que conocía su secreto, ahora que tenía conciencia de todo, también irían a por ella. Y ningún lugar sería enteramente seguro, había mucho en juego, mucho que perder…
Hermione abrió los ojos de nuevo confusa. Aún estaba en shock. Había perdido conciencia de todo, si en ese momento la preguntasen quien era no sabría responder. Se había perdido, había iniciado un camino del que ni ella era consiente, y sin apenas darse cuenta ya no sabía quien era, había explorado abismos oscuros, había bailado en la noche, se había casado con la oscuridad.
Se limpió las manos llenas de sangre con una camisa blanca masculina. También se la pasó por la cara y se dio cuenta de que también estaba ensangrentada.
— ¿Estás bien?— Esa voz distorsionada la resultaba especialmente familiar. Miró hacía un lado y la imagen se volvió más clara.
Iba en un coche, de eso estaba más que segura y quien le hablaba debía ser el conductor.
—…No te preocupes, todo va a salir bien…— Podía ver la lluvia por las ventanillas, se asomó confusa y pudo ver la torre Eiffel al fondo, iluminada con luces doradas, y más allá el arco del triunfo, el río se extendía por detrás, y dentro de él, nadando como peces dorados los barcos cargados de gente que celebraban el día. Miró de nuevo a su acompañante, y casi la da un vuelco al corazón. Era Draco. Tan envuelto en sangre como ella misma—…Voy a cuidar de ti…
"Voy a cuidar de ti"
No supo porque pero se puso terriblemente nerviosa. A penas podía respirar, se asfixiaba, sentía ganas de vomitar, como si toda la cabeza la diese vueltas por la sobrecarga de sentimientos.
— ¡Hermione! ¡Todo va a salir bien! ¿Vale?—Dijo poniendo su mano en el brazo de ella, pero la castaña la apartó de un manotazo.
— ¡Cállate! ¡Tú no lo entiendes! ¡Mira lo que me has hecho!
Draco se quedó callado, se mostraba muy nervioso y sobreexcitado.
— ¡Mira en lo que me has convertido! ¿Ves lo que me has hecho? ¿Lo ves? ¡Me has bañando en sangre, me has ensuciado con sangre…!—Él continuó sin decir nada— ¡Yo era perfecta…!—Dijo con voz rota, precedida por el llanto. Su corazón se aceleró. Estaba al borde del colapso. Continuas imágenes se aparecían en su cabeza como un flash, un sinfín de ¿Recuerdos? Ya ni siquiera estaba segura… ¿Eso era real? La misma pregunta se la venía a la cabeza una y otra vez ¿Esa era ella? ¿Qué iba a hacer ahora? ¿Cómo seguir adelante? ¿Cómo continuar? Todo lo que había visto y oído, ¿Todo era real?
—Hermione yo…—Expresó Draco. Pero no tenía palabras. Ella tenía razón, él la había hecho eso. Se dijo a si mismo que debía haber muerto aquel día hace dieciséis años, nadie le habría echado de menos, habría sido mejor así. De esa manera no habría sido un cobarde, no habría decepcionado a Pansy, no habría mentido a sus amigos, Theodore seguiría en la pandilla como uno más y no tendría esa cicatriz en el abdomen que Will le hizo por su propia insistencia, sus hijos estarían a salvo y lejos de las garras de Riddle, Hermione estaría a salvo y seguiría siendo ella. ¿Por qué siempre tenía que joderlo todo?
—Ahora mismo siento que…—Dijo la castaña haciendo que Draco saliera de sus pensamientos—…Nada importa. Todo lo que soy, todo por lo que luchado siempre… Se ha ido… Nada ha valido la pena… Aún no me has respondido…—Dijo ella adoptando un tono serio.
El rubio la dedicó una mirada apenada un segundo y después volvió a poner sus ojos en la carretera.
— ¿A qué?
— ¿Lo habrías hecho? Marie…
Malfoy sonrió cansado.
—…Si.
— ¿Por qué? ¿Por qué…?
—…No me queda otro remedio.
—Todos podemos elegir…
—No todos.
— ¿Por qué tú no?
—Es… Complicado…
— ¿Me lo contarás?
El rubio no contestó, y Hermione se dio por convencida.
— ¿Por qué me has seguido?— Preguntó al fin secamente.
—Quería saber que escondías…
— ¿…Por qué tanta curiosidad por mí?
Ella se encogió de hombros.
—Quería saber que había detrás de la máscara, detrás de los ojos grises. Pero lo que no me imaginaba, era el precio por descubrirlo, todo lo que he perdido en el camino… Eres…
—…Puedes decirlo… No vas a ofender a nadie…
—Un asesino…
—Si.
— ¿Y Will, Blaise y los demás… También lo son?
—Si… Y tu adorado Theodore aunque no lo parezca, solo que él ahora es de los "buenos"
—Y tú ahora que ya no estás con los malos… ¿Qué vas a hacer? Ellos ya no te quieren a su lado…
— ¿No lo entiendes verdad?—Hermione se quedó callada—… ¿Crees que es tan fácil?—Draco paró el coche en medio de la carretera y se bajó.
— ¿Qué cojones estás haciendo?— Gritó la chica asustada. Fuera llovía.
— ¡Ven baja!— Gritó Draco. Había parado en medio de uno de los puentes que cruzaban el Sena, estaba totalmente iluminado por luces doradas. El rubio se apoyó en el borde.
Hermione se bajó intentado ignorar los múltiples insultos de todos los conductores indignados por la conducción temeraria de Draco. La castaña se puso al lado de él y ambos admiraron el paisaje, podían ver la isla de "La cité" al fondo, con Notre Dame en todo su esplendor, a un lado tenían el símbolo de la ciudad de la Luz.
La castaña se apoyó en el hombro de él con la cabeza.
— ¿Qué vamos a hacer ahora?
— ¿Crees que tenemos elección?— Preguntó Draco mientras miraba el cielo, seguidamente observó el cabello de la castaña que estaba totalmente mojado por la lluvia—…Tom irá a por ti si te quedas en Francia, ahora que sabes a cerca de los mortífagos puedes vivir en peligro casi eternamente… ¿Aún crees tener elección?
—Siempre hay elección…
—Entonces elige… —Ella levantó la cabeza del hombro de Draco confusa y le miró—…Puedes volver a Londres, arreglarlo con Harry, estar con tu familia, recuperar tu vida, será difícil pero lo conseguirás...
—… ¿O?—Dijo ella animándole a continuar.
—…Quedarte aquí conmigo. Tener una vida desastrosa, intentar detener a Tom de sea lo que sea que está tramando. Seguramente nos toque escondernos, vivir una vida de mierda, luchar contra lo que sea que se nos viene encima, y seguramente morir en el intento… Pero estaremos juntos, conmigo no tienes que fingir ser perfecta porque para mí lo eres, a tu manera claro está, no tienes porque ser algo que no eres. No nos aguantamos por lo que será difícil, muy difícil, pero yo… Te ofrezco lo que nunca te ha ofrecido nadie… La libertad… Olvídate de la perfección y de todo lo que sea eso, olvídate de las normas, olvídate de las cadenas, de ser presa de tus miedos, del rechazo… Te ofrezco ser… Lo que siempre has querido ser… Te ofrezco ser tú, te ofrezco la libertad…
— ¿Me estás haciendo elegir?
—Llega el momento en el que todo hombre o mujer debe hacer una elección… Y desgraciadamente se ve obligado a escoger… Y no se puede decir las dos cosas o ninguna, debe elegir… Así que si… Esto es una elección…
Ella bajó la mirada un segundo.
— ¡No puedes pedirme que abandone todo por lo que he luchado durante tantos años! ¡No puedes pedirme que abandone a mi familia!
— ¿Entonces a qué esperas? ¡Vete! ¡Ya lo perdí todo una vez! ¡Puedo volver a superarlo!—Hermione se quedó parada, no dio ni un paso—…¡A qué esperas? ¡Vete!
— ¡Eres un cerdo! ¿Lo sabías? ¡Un cabrón! ¡Un auténtico cabrón!
— ¿A sí? ¿Eso es lo que piensas!— Gritó él.
— ¡Si! ¡Lo que me estás haciendo es una auténtica inmoralidad! ¡No puedes pedirme que lo deje todo por ti!
— ¿Eres sorda! ¡Puedes elegir! ¡A qué esperas! ¡Lárgate! ¡No te necesito!
— ¡Pues eso es lo que haré! ¡Me largaré! —De repente la chica lo empujó—… ¡Vas a dejar que me vaya sin más?
Draco la miró sorprendido.
— ¿Vas a hacerlo?
— ¿Estás loco! ¿Crees que me iré? ¿Crees que esto desaparecerá? ¡Tú mismo lo dijiste una vez! ¿Crees de verdad que te podría olvidar tan fácilmente? —Draco se quedó estático—¿…Crees que todo se irá sin más?—El rubio miró un momento al suelo mojado y luego a ella. Tenía el pelo empapado por la lluvia, y le miraba con lágrimas en los ojos—…Pues entonces estás muy equivocado…
— ¿Entonces te…?
— ¿…Qué si me quedo? ¡Si!— Gritó. Draco abrió la boca como si fuese a decir algo. Él estaba convencido de que lo haría, de que se marcharía, y que al igual se quedaría en un simple recuerdo marchito, como Paris—… ¡Dios claro que me que me…!—Pero Hermione no pudo acabar la frase. Draco la agarró por los hombros casi la levantó y pegó sus labios en un beso voraz, ella lo recibió cerrando los ojos y poniendo uno de sus brazos alrededor de la espalda de él. Las ropas de ambos estaban mojadas por el agua que caía del cielo. Se besaban en medio de la luz de aquel lugar y por primera vez ambos se sintieron libres, fuera de las cadenas impuestas y fuera del encadenamiento en el pasado.
Se separaron con pesadez y ambos exhalaron el aire que les faltaban. Hermione miró a Draco confusa.
— ¿Qué ha sido eso?
Él bajó la mirada y luego la subió con intensidad clavando sus ojos grises en ella que parecía agitada.
—Un arrebato de pasión nada más…
— ¿Nada más?— Preguntó ella con picardía.
Él sonrió y Hermione se sorprendió, era la primera vez que le veía hacerlo, fue como si hubiese rejuvenecido años, esa sonrisa no le hacía parecer el mismo. No parecía la misma persona. El rubio no contestó, a pesar de la insistencia de ella.
— ¿Qué vamos a hacer ahora?—Dijo ella mientras se apoyaba en el puente y observaba como los primeros rayos de sol, a penas percibidles aparecían por el horizonte.
— ¿Vamos?
— ¿Qué quieres que diga? ¿Voy contigo recuerdas?
Claro que se acordaba, pero quería que ella se lo repitiese de nuevo.
—El tiempo se acaba… A si que…—El rubio se encogió de hombros—…Hay que buscar algún lugar… ¿Pero tenemos que pensarlo ahora?
— ¿No acabas de decirme que el tiempo se acaba? ¿No me has dicho antes que nuestras vidas corren peligro? ¡No hay tiempo que perder!
Draco se apoyó junto a ella en la barandilla.
— ¿Por qué esas… ganas? ¿Tantas ganas tienes de…?
— ¡No son ganas! ¡Es solo que…!—La chica intentó calmarse—…¿Por qué no empiezas quitando el coche de ahí? ¡Alguien se va a estampar contra él!
Draco resopló.
—No voy a cumplir tus órdenes Granger…
— ¡Ya empezamos de nuevo!— Se quejó ella—… ¡Acabas de besarme! ¿Recuerdas?
— ¡Y volveré a hacerlo cuando me dé la gana! Además no pareció disgustarte…
Hermione se dispuso a contestar ávidamente, pero se resistió.
— ¿Tal vez por qué no lo hizo? ¿Tal vez por qué no estuvo tan mal?
Draco sonrió.
—Vas aprendiendo… Aceptación… ¡Santa aceptación! ¡Sabía que llegaría este día! ¡Lo sabía! ¡Aceptas que te ha gustado!
—Me ha gustado, si. Pero nada más…
— ¿Entonces por qué te quedas?
— ¿Y por qué tantas ganas de averiguarlo?— Preguntó ella con inteligencia.
Draco se dio por convencido.
—Yo no suelo hacer esto ¿Vale?— La besó de nuevo, y esta fue más húmeda que la primera. Ella pudo sentir la mano de Draco posada en su cintura mientras se acercaba para apegarse a su cuerpo. Volvieron a soltarse con más pesadez aún…
— ¿Me besas para evitar contestar?
—Lo estabas deseando…
Ella sonrió. Nunca lo aceptaría, nunca lo haría…
—No lo hacía… Me has pillado de improvisto…
— ¡Ya claro!
—Vamos al coche anda…—Dijo ella poniéndose en marcha.
Draco sonrió al verla caminar con toda su ropa mojada, tan decidida. Ella era su droga, su adicción, su enfermedad. Se sentía como si cada caricia le recorriera como su propia sangre, quemándole… Casi inconscientemente le había entregado su cuerpo, su alma y… ¿Su corazón? Tal vez, pero esa noche no iba pensar en ello. Sentía como si ella se hubiese transformado, y era normal, había ensuciado su pura alma con sangre, y eso quieras o no te cambia, pero ella le había seguido esa noche, ella quería saber cual era su secreto, pero no lo conocería, nunca lo haría...
La miró de arriba abajo y una sonrisa se dibujó en su rostro casi inconscientemente, ya no era una pobre cría, ella había aceptado a su mayor miedo, la soledad, así misma como una amiga, y eso era un acto de madurez, porque, desgraciadamente, en esta vida todos estamos solos. El único compañero que siempre estará contigo, desde el principio hasta el fin, eres tú mismo…
— ¿Draco?
El rubio salió de sus pensamientos ante la llamada de Hermione que le miraba confusa desde el otro lado.
Ella abrió la puerta del coche y se dispuso a entrar dentro. Draco echó una última mirada al cielo antes de entrar, aún seguía lloviendo pero parecía que la tormenta no duraría más que ese día...
— ¿Puedo invitarte a desayunar?— Preguntó el rubio naturalmente mientras se abrochaba el cinturón. Ella lo tomó por sorpresa.
—Vale, pero solo si me prometes que ningún coche se estampará contra el café donde estemos
Draco sonrió.
—Te lo prometo aunque… Si ocurriera, no lo olvides… Allí estaré yo para salvarte…
Hermione sonrió y decidió quedarse con su palabra.
Esa era una nueva página, un nuevo libro, una nueva aventura para ambos. ¿Acabar con los planes de Tom? ¿Esconderse? ¿Elegir? ¿Morir? Esa era su última noche libre antes de enfrentarse a todo lo que se les venía en cima, y no pensaban perdérsela, no pensaban perder ni un solo minuto. Era el inicio de una nueva vida, el comienzo de algo nuevo… Esto no es el final, solo el principio, un nuevo capitulo venía después de esto… No todo acababa ahí…
Aún tenían mucho que vivir, mucho por ganar, mucho por perder, mucho por llorar, mucho por reír, por sentir… Aún quedaban muchas razones para seguir viviendo…
...
...
La habitación estaba totalmente oscura, solamente iluminada por la pantalla del ordenador que parecía chequear unos archivos en ese momento.
El vaso de café permanecía casi intacto sobre la mesa, era el tercero que se tomaba esa noche, el amanecer a penas tocaba y aún seguía lloviendo. Hasta dentro de la casa de Pansy hacía frío.
Theodore no apartaba sus ojos azules cielo de la pantalla esperando.
— ¿Aún sigues despierto?— Preguntó Pansy que acababa de levantarse un momento de la cama para ir al baño mientras se refregaba los ojos.
Nott no contestó parecía demasiado sumado en su trabajo y el sueño empezaba hacer mella en él, pero hubo algo que le sorprendió. Se sobresaltó sobre la silla y empezó a leer sus archivos recién abiertos con rapidez. Pansy notó esto y se acercó.
— ¿Qué ocurre?— Preguntó con curiosidad.
Theo tardó un poco en contestar, parecía estupefacto mientras miraba la pantalla.
—Ya sé lo que quiere Tom…
FIN PARTE I
Continuará…
Espero sincermente que os haya gustado. En realidad hay veces que me pregunto porqué escribo, si es por vosotros/as o es por mí misma, o tal vez sea por los dos. Solo sé que, si por un casual, está historia provoca una risa, o una lágrima, un sentimiento. Ya porque la odies o porqué la ames. Solo con que una persona la lea, seré féliz... Tal vez solo escriba por eso. Para hacer sentir...
Espero reviews.
Mónica.
