Elecciones.
"¿Son solo cenizas o aún queda vida en ellas? Tal vez sea solo el sentimiento… O la vaga idea de pensar que existe una vida después de la muerte. Son los recuerdos de la vida, de lo reído y de lo llorado, de lo amado y de lo odiado, de la carne y del sentimiento… Esas cenizas lo son todo… Son muerte y vida… Polvo eres y en polvo te convertirás… Y del polvo… Renacerás…"
—No sé si estoy preparada para esto…
Draco miró a Hermione seriamente. Ya había amanecido, y la tormenta suavizaba. Ambos estaban en el coche, justo en frente de la mansión Malfoy una vez había cruzado el camino de tierra que llevaba hasta la casa.
—Aún estás a tiempo de echarte atrás…—Dijo él fríamente.
Hermione le dedicó una mirada convencida.
—No, voy a hacerlo…
Draco respiró profundamente y abrió la puerta del coche él primero, lo creyó necesario pues sabía que Hermione estaba demasiado aterrorizada como para tomar la iniciativa. Ella hizo lo mismo mientras sentía toda su piel erizada, verdaderamente tenía miedo, pero todo esto era necesario; Ellos ya no podía estar a su lado…
Malfoy abrió la puerta de la mansión. Se mostraba increíblemente tranquilo, él no tenía nada que temer, además tenía unas ganas terribles de quitarse a Marie de encima… Sabía que sería muy dura para ella, pues le amaba, pero esos meses de mentira habían sido una pesadilla para él.
De repente el corazón se le paró.
— ¿Lu?—Dijo en tono interrogativo. La rubia estaba de pies, con la ropa del día anterior puesta aún, el pelo platino despeinado y muchos cortes a lo largo de la cara—…¿Qué te ha…? Dios mío…
Draco se abalanzó contra ella para abrazarla pero la chica se apartó.
—No…— Negó—…No más, no más mentiras… Nosotros… Nosotros necesitamos saber la verdad…
—Pero…—Draco no sabía aún de que hablaban, estaba confuso. No esperaba eso, y menos en ese momento. Había preparado su cabeza simplemente para los gritos de histeria de Marie cuando Hermione le contase toda la verdad, también para la decepción de los Granger, pero definitivamente ese era un asalto totalmente inesperado.
—¿Qué ocurre?— Preguntó Hermione confusa cuando entró por la puerta.
—¿Has estado con ella?— Scorpius salió a hall desde la cocina y señaló a Hermione con descaro.
— ¿Qué está…?—Pero la castaña fue interrumpida por Draco.
—Déjalo… Sube arriba y habla con Marie…
—Me parece increíble…—Expresó Scorpius cruzado de brazos—…Eres alucinante de verdad. ¿Ahora te enrollas con la hermana de tu novia?
Hermione se sintió muy incómoda ante esas palabras del rubio, pero decidió hacer caso a Draco y continuar con su camino.
—¿A que viene todo esto?— Impuso Draco empezando a enfadarse.
—¿Podemos entrar en la cocina?—Pidió Scorpius.
—Luccia por favor dime que está pasando, dime que te ha pasado…
Ninguno de los dos adolescentes respondieron, sino que caminaron hacía la cocina para intentar refugiarse de los oídos curiosos de los Granger.
Luccia cerró la puerta tras si. Draco se sentó incómodamente sobre la mesa, mientras que sus dos hijos permanecieron de pie y de brazos cruzados. Se respiraba tensión, y Draco podía notar que ellos estaban muy enfadados; Se temía lo peor, no era a penas una corazonada, creía que si… Ellos habían descubierto algo…
Parecía que ninguno estaba dispuesto a comenzar pero al final fue Scorpius quien rompió el hielo, no se resistía.
—Nos has mentido durante todo este tiempo…—Draco decidió callar y no decir nada, prefería dejar q su hijo continuase—…¿Cómo pudiste mentirnos con algo así?
—¿Qué querías que os contase?
—¡La verdad!— Respondió Lu.
—¿Cómo? ¿Y qué os digo? ¿Qué os cuento?
—Si… Definitivamente no nos puedes contar que llevas media vida asesinando gente…
Draco se quedó mudo. Definitivamente la cosa estaba mal, muy mal, los nervios empezaron a apoderarse de él poco a poco, seguidamente miró a Luccia apenado.
—Lu… ¿Qué ha ocurrido?
La rubia bajó la mirada y dejó que Scorpius explicase, ella aún no se encontraba lo suficientemente bien como para hablar de ello.
—Hace dos días Lu quedó con…—El rubio estuvo a punto de meter la pata—… Un amigo pero cuando llegó al lugar donde habían llegado ya había alguien esperando… ¿Te dice algo el nombre de Amelie?
—Dios mío—Dijo Draco preocupado mientras miraba a Lu quien permanecía callada—…Yo de verdad… No sé que decir… No sé…—En ese instante Draco empezó a cuestionarse todos sus métodos como padre sobreprotector, esos que había usado durante años para evitar que sus hijos se mezclasen de una forma o de otra con la organización… ¿Y todo para que había servido? Para nada, había sido en vano, debería haberlo supuesto, si llevas dos vidas, es prácticamente imposible que se entremezclen hasta volverse una sola, una sola existencia real—… ¿Qué…? ¿Qué puedo decir? ¿Qué tengo que hacer para ?
Las lágrimas empezaron a brotar por el rostro de Luccia y seguidamente se abalanzó sobre su progenitor para abrazarlo. Estaba enfadada, si, por tantos años de mentiras, pero no podía odiarle, no podía hacerlo, porque sabía que él, siempre, estaría ahí, y no importaban sus fallos, sus mentiras, sus engaños, él formaba parte de ellos, y no podía odiarle, ni siquiera podía enfadarse con él, ya que él era su todo, y Lu sabía que ambos eran su mundo, tanto Scorp como ella eran su mundo, lo eran todo y más para Draco, él que llevaba dieciséis años con ellos. Juntos lo habían pasado todo, tanto buenos, como malos momentos, juntos eran invencibles…
Ambos se abrazaron intentando transmitirse las sensaciones que les recorrían el cuerpo, intentado protegerse de ellas, cerrarlas el paso en ese abrazo fraternal. Lu sintió el calor de su padre que la rodeaba con el brazo alrededor del cuello.
Se separaron y Draco intentó recuperar la compostura.
— ¿Qué quieres? ¿Qué quieres que te haga, que te compre, que te regale, que te diga…?—Expresó el rubio en tono de desesperación—…Sé que nada de eso vale nada, pero haré cualquier cosa para que me perdones… Lu… Por favor siento haber sido tan mal padre durante tantos años, siempre habéis estado solos, y lo siento y…
—Papá…—Pero Draco no parecía querer escuchar—… ¡Papá! ¡No quiero nada! ¡De verdad! ¡No quiero nada no me hace falta nada! Antes estaba enfadada pero ya no… No… No puedo enfadarme contigo… Te empeñas en que eres un mal padre, te lo he oído decir cientos de veces a lo largo de tu vida pero… No es así…—Dijo negando la rubia—…No creo que haya nadie mejor que tú, y más cualificado que tú para cuidarnos, no hay nadie más con quien querría estar… ¡Dios nos tuviste con dieciséis años! Y como mamá no estaba nos criaste tú solo… Si yo tuviera que cuidar ahora mismo yo sola de un bebé no sé que haría… Y menos aún con dos...—Sonrió la chica—…Así que no digas que eres mal padre porque como te dije no es así…
Draco pasó su mano por el rostro de su hija y lo acarició con delicadeza.
— ¿Te digo a menudo cuanto te quiero Lu?
Ella sonrió más aún.
—Lo haces…
Scorpius mientras permanecía distante, apoyado en la encimera de la cocina, de brazos cruzados y rostro distante.
—Luccia…—Dijo interrumpiendo a ambos—… ¿Puedes salir un momento?
Esto descolocó un poco a la chica, pero decidió hacer caso a su hermano ya que parecía muy tenso. Seguramente él también necesitaba hablar con Draco para solucionar las cosas.
La situación se volvió helada por momentos y Draco se dio cuenta al instante de que Scorp se callaba algo, y que ahora que Lu se había marchado se lo diría, ya que sus ojos no miraban la opción del perdón al contrario que los de Luccia, los de Scorpius se habían vuelto más oscuros y tenebrosos. Por un segundo fue como mirarse al espejo y se preguntó a si mismo, si era así como los demás le veían a él, tan oscuro, demacrado por los sentimientos, tan perverso…
— ¿Qué ocurre Scorp?— Preguntó Draco intrigado.
—Lo sé—Respondió el rubio secamente.
— ¿El qué?
—Que sigues mintiendo. Sigues sin contarnos la verdad…
—Scorp… No sé de qué me hablas, ya sabéis todo lo que teníais que saber sobre mi pasado…
El chico sonrió de lado y negó con la cabeza.
— ¿Cómo puedes ser tan mentiroso padre? ¿Cómo puedes mentirnos así?
—Scorp yo no miento… Os he dicho que siento profundamente lo que ha pasado, debería haberos contado porque era tan protector, porque desaparecía por las noches, ya he dicho que lo siento… No puedo hacer nada más para recompensaros de momento…
— ¡Eres un mentiroso!
— ¿Y has sacado a tu hermana de aquí para llamarme eso?—Dijo Draco empezando a perder los nervios.
— ¡No! ¡No ha sido por eso!—Las lágrimas empezaron a caer por el rostro de Scorp como hacía tiempo que no le pasaba. Tomó un periódico que llevaba de la mano y se lo lanzó a Draco. Este lo tomó y se quedó sorprendido, la sorpresa se convirtió en un calor insoportable en cabeza y pecho, seguida de un sudor frío igualable a la desesperación—…Ella no lo sabe... Ni yo pienso decírselo…
Draco parecía estático, sin decir palabra. Levantó la mirada hacía su hijo un segundo y seguidamente la volvió a posar en la portada del aquel periódico de hacía dieciséis años.
—… ¿Creíste que me quedaría sin hacer nada después de que Lu me contase todo lo que la había ocurrido? ¿Después de enterarme de todo lo que nos has ocultado durante años? Si nos habías mentido con eso seguramente no sería la única mentira…
No diría ni una sola palabra, no iba a hablar era demasiado, le habían pillado, y sabía que Scorp nunca le perdonaría, le conocía, era un gran chico, una gran persona y nunca le perdonaría haberle mentido con algo así.
—Tal vez deberías replantearte lo que esta bien y lo que está mal. Lo que uno debe ocultar y lo que no…
Draco le escuchó atentamente y seguidamente su hijo se marchó por la puerta. Luego miró el periódico de nuevo, aquel que había guardado en su despacho junto con otro montón de informes durante tantos años.
Observó los diferentes titulares con atención:
"SE ENCUENTRA EL CUERPO DE PARIS DEBEUX ZABINI 6 AÑOS DESPUÉS DE SU DESAPARICIÓN"
"DRACO MALFOY CULPADO DE LA MUERTE DE SU JOVEN PAREJA"
"DECLARA WILLIAM DAWSON AMIGO DE LA VÍCTIMA Y DEL AUTOR DE SU ASESINATO"
"LA POLICÍA PIERDE PRUEBAS Y CREEDIBILIDAD ANTE EL CASO"
"EL JUICIO SE CIERRA POR FALTA DE PRUEBAS"
—Nunca nos contaste que ocurrió con ella. Nos dijiste que desapareció… Pero tu estabas con ella la noche en la que murió… ¿Las pruebas que te culpaban desaparecieron misteriosamente? Ya claro… Todo eso te deja a los ojos del mundo como culpable… Y…—El chico bajó la mirada, para él era muy duro decir aquello—…Y ante los míos también… Por favor cuida de Luccia, ella te quiere y no podría vivir sin ti. Cuídala. Es una gran persona y estoy segura de que aunque supiera todo esto sería incapaz de enfadarse contigo, pero yo no soy así… No puedo vivir contigo sabiendo de tus mentiras y tu pasado… Es demasiado para mí… No puedo vivir así…
[...]
[...]
Hermione entró en la habitación de su hermana quien ya estaba despierta y permanecía sentada en la silla del tocador del fondo mirándose al espejo mientras se peinaba. Vio reflejada la castaña en el cristal y se giró mientras esta cerraba la puerta.
— ¿Dónde has estado?—Dijo mientras se levantaba de su asiento. Hermione se fijó en que llevaba el camisón de estampado rosa clarito y la bata de seda blanca que su madre la compró hacía una par de años.
— ¿Podemos hablar?— Preguntó la castaña en un tono desmoralizado y poco convencido.
—Claro— Respondió Marie mientras se sentaba de nuevo en la silla de su tocador dándola la vuelta para quedar frente a su hermana—… ¿Quieres sentarte? —Hermione no respondió, sino que se giró sobre si misma y observó con atención una cajita de plataque había sobre la mesilla de su hermana. Cual niña que fantaseaba con misterios e distrajo intentando averiguar cual era el significado de todos esos extraños símbolos parecidos a jeroglíficos y aquel extraño pájaro que había tallado en él—… ¿Herms?
—Esto… Si… Perdona…—Dijo volviendo a la realidad.
— ¿De qué quieres hablar?
—Pues… Hay algo que… Creo que deberías saber sobre…—Paró de hablar en seco, no sabía como decirlo, o si decirlo, además sus padres estaban en casa, pero no había remedio alguno ya, había tomado su decisión—…Sobre… Draco…
A Marie eso la tomó por sorpresa ya que no esperaba aquello en ese instante.
— ¿Qué ocurre con él?—Preguntó seca y hábilmente—…Anoche no vino a cenar, ni siquiera llamó y…—Hermione miró a su hermana con preocupación mientras se mordía el labio inferior con duda—…No sé a papá y a mamá no les dio buena impresión, ni buena espina, y para no mentir a mí tampoco. ¿Crees que hay alguien más? Si sabes algo… Por favor cuéntamelo, no quiero una mentira…—Hermione abrió la boca pero no dijo nada—…Hay alguien más ¿Verdad? —La chica continuó sin decir nada, solo mirando a su hermana penetrantemente sin ser capaz de mover músculo alguno—… ¿Hermione?
—Yo…—Una lágrima resbaló por el rostro de la castaña—…No sé… No sé como decirte esto…
Marie no dijo una palabra simplemente dejó que su hermana hablase, aunque ya se olía algo, no necesitaba las palabras de Hermione para saber lo que había ocurrido. Miró un momento al suelo molesta y luego a su hermana.
—Sé que lo que estoy pensado ahora mismo tal vez pueda ser una estupidez pero… Tú y Draco no…—Le sonaba tan estúpido pero a la vez estaba tan segura de ello que su confusión le impedía pensar.
—Lo siento yo…—Se apresuró a decir Hermione, pero las palabras no conseguían salirle pues lloraba. Esa era la segunda parte, si quieres hacer lo que quieres, si quieres hacer el loco, debes ser fuerte, afrontar la realidad, plantar cara a los problemas y a la realidad.
Marie ni siquiera hizo gesto alguno, sino que quedó su mirada fija, confusa. Seguidamente sus ojos se llenaron de lágrimas calientes y estas se desbordaron por su rostro.
—Lo siento… Lo siento…—Decía Hermione sin parar de llorar, mientras se pasaba la mano por los ojos.
— ¿Có… Como has podido hacerme esto?— Dijo Marie casi sin vocalizar. Hermione se arrodilló en el suelo y continuó llorando.
—Lo siento… Lo siento de verdad… Soy una estúpida… Una idiota…
— ¡Dime que no es verdad!—Gritó la castaña oscura levantándose escandalosamente de su asiento—…¡Dime que me estás mintiendo!
—No… No… Por favor perdóname… Perdóname… —Suplicó.
— ¡Eres una zorra! ¡Una super zorra! ¡Te odio! ¿Lo sabías? ¡Te odio! ¡Eres una guarra, una puta! ¿Co…? ¿¡Cómo has podido hacerme esto!?
—Marie por favor yo…
—… ¡Cállate! ¡No quiero volver a oír tus sucias mentiras! ¡Zorra!
— ¡Lo siento!
— ¡No lo hagas! ¡No tienes por qué sentir nada!—Hermione miró a su hermana confusa—Deja de compadecerte de llorar. Si haces algo que sea porque te da la gana. ¡Deja de hacerte la víctima y compórtate con un poco de madurez por una vez en tu vida! ¡Si haces algo afróntalo! ¡Afronta el error! ¡Supéralo! ¡No llores ni sufras por ello! ¡No te arrepientas!
—Yo solo quería saber lo que era perder el control… Dejarse llevar…
— ¡No me vengas con esas ahora! ¿Y qué piensas hacer la próxima vez que quieras un poco de diversión? Cuando ya no te valgan los novios de tu hermana mayor… ¿Tirarte a los de Rosalie?
— ¡No por favor! ¡No me digas eso!
— ¿Qué coño quieres que te diga? ¡Qué no pasa nada? ¡Pues déjame decirte cariño que si que pasa!
[...]
[...]
— ¿Te vas?— Preguntó Luccia a su hermano preocupada mientras este bajaba las escaleras con una gran maleta que hacía un ruido terrible al rodar por el suelo.
—Si—Afirmó el rubio secamente sin mirar a su hermana mientras se ponía su cazadora negra.
—Pero volverás ¿No?—Scorpius resopló con pesadez, no tenía pensado hacerlo— ¿No?
—No entra en mis planes Lu…
—Pero…
—Nada de peros… Tengo que irme, este ya no es mi hogar…—Se ató el pañuelo gris al cuello y se echó el pelo hacía atrás con soltura.
— ¿Por qué te marchas?—El rubio no respondió—¡Al menos dime a dónde irás! ¿Con Blaise?—Scorpius la miró sorprendido—…Dime por favor que no te vas a vivir con Zabini…—Suplicó ella.
—La verdad es que no lo había pensado, pero tengo otros planes—El chico se puso a caminar decidió ha abrir la puerta pero Lu se lo impidió.
—¿No vas a contármelo?
—¿El qué?
—Por qué te marchas…
—Lu yo… Lo siento… Pero es mejor, por tu propio bien, que no lo sepas…
—¡Eres igual que papá!—Scorpius se sorprendió ante esta afirmación—¡Le criticas pero haces lo mismo que él! ¿No me lo cuentas para protegerme? ¿De qué? ¡Qué puede ser tan horrible como para marcharte!
Scorpius reusó a contestar, no se lo contaría, seria un grandísimo golpe emocional para ella, pues amaba a Draco con toda su alma. Definitivamente no se lo contaría.
—Tengo que marcharme…
La chica resopló, observó los ojos castaños claros de su hermano y seguidamente se apartó de la puerta.
— ¿Me llamarás?
— ¿Acaso lo dudas? ¿Crees que podré vivir dos días seguidos sin ti? ¡Estás loca!
— ¿Y nos veremos?
—De eso ya no estoy tan seguro. Tengo planes, muchos planes en mente, por lo que creo que no nos veremos hasta el inicio del segundo trimestre del curso…—Ella asintió comprendiendo y con tristeza—…Te voy a echar de menos…—Dijo bajando el tono.
—Lo sé…—Expresó ella con una sonrisa. Seguidamente se abrazaron—…Solo te pido una cosa…
—Dime haré lo que pueda.
—La próxima vez que te vayas a tirar a una puta como Amelie, intenta averiguar sus verdaderos fines, puede que sean más que sexo y dinero… Cosas de la vida… Nunca se sabe…—Bromeó mientras guiñaba un ojo. Seguidamente se despidieron y Scorpius se marchó andando ante la atenta mirada de su hermana. Pero los problemas no parecían haber acabado allí, pues en el piso de arriba alguien lanzaba jarrones y demás objetos decorativos por las ventanas y contra la pared…
Draco salió de la cocina donde había permanecido exhausto la mayor parte del tiempo al escuchar el estruendo. Luccia se giró extrañada, y entonces apareció Marie apareció con tres grandes maletas y gritando improperios, sus padre bajaba junto a ella y Rosalie con cara de nos saber donde meterse.
— ¿Quieres sentarte?—Preguntó la Señora Granger ofreciendo a Hermione su cama como asiento. Ella asintió mientras se limpiaba las lágrimas—…Cariño espero que entiendas que esto es muy difícil…
—… ¡Lo sé pero yo…!—La chica se cortó por el llanto—…No sé que me ha pasado no sé en que me he convertido… No entiendo como yo pude hacer eso, a Marie, no lo sé… Lo he echado todo a perder todo por querer hacer lo que quiero…
— ¿Querer hacer lo que quieres?—Dijo la Señora Granger sin entender—…Pensaba que eras muy feliz. Pensé que siempre habías sido feliz con lo que tenías…
La chica sonrió. ¡Qué buena actriz era! Aparentar como que nada la importa, porque ella es feliz siendo quien es… De verdad que nadie mentía mejor que ella. Parecer tan fuerte y ser tan débil, ser tan vulnerables ante las palabras. Ella lo aceptaba era inconformista… Quería ser mejor, ser mejor que nadie, alcanzar ese estado de perfección inexistente; El negro y el blanco, pero tocando el gris… Y no podía renunciar a ninguno de los dos lados, porque ella era ambas cosas, a pesar de mostrar siempre su fuerte blanco, podía llegar a ser más oscura que ninguna, podía rozar los límites de la oscuridad sin perder su esencia… Porque ella era ambas cosas. Tal vez por eso era tan insegura, porque no era plenamente ni una cosa ni la otra, sino ambas en sus extremos.
Se dedicó a sonreír levemente. Había aprendido a ocultar lo peor de si misma hacía tiempo, pero con Draco se dio cuenta de lo que podía llegar a hacer, él la hacía vivir lo mejor y lo peor de si misma, y es que nadie era consciente de su fuerza para aguantar lo que guardaba en su interior…
— ¿Le quieres?— Preguntó la señora Granger con preocupación.
— ¡No sé que decir!—Dijo la chica volviendo al llanto.
—Dios mío— La Señora Granger se levantó y se pasó la mano por el pelo empezando a darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
—Mamá…
—Hermione es que… Esta vez… Esta vez no puedo comprenderte… Marie…
— ¡Es mi hermana! ¡Lo sé! ¡Y no entiendo como pude hacerle eso!
—Pero se lo hiciste… ¡Pensaba que tenías cerebro! ¿Y Harry? ¿Te has parado a pensar en Harry?
— ¡Ahora no me apetece pensar en él!
— ¡Clarooo! Hermione te has acostado con Draco, que es el novio de tu hermana, y además tienes novio. ¿Y aún no tienes claro si le quieres? ¿Eres consciente de lo que has perdido por pasar una noche con él?
—Es que… Es difícil… Ni siquiera sé…—Ni siquiera tenía claro si Draco sentía algo por ella, solo sabía que por Marie nunca sintió nada, pero ese, era un secreto que nunca debía contar. La señora Granger abrió la puerta de la habitación—… ¿Qué vais a hacer?
—Volvemos a Londres… ¿Y tú? ¿Has pensado que vas a hacer ahora?
Hermione agarró la colcha de la cama en señal de no querer marchase… Nada la arrancaría de ese lugar… Tenían una misión que cumplir… Nada ni nadie la sacaría de París…
¡Quiero opiniones del inicio chicos y chicas!
