A MIS LECTORAS Y LECTORES:
Decirles como siempre que sin vosotros esto no sería nada, intento no repetirme, pero es la verdad. Un escritor nunca es nada sin lectores, vosotros hacéis y sois el fic, sois la fuerza, por muy cursi que suene o como queráis llamarlo, sois la fuerza para seguir, porque dentro de este mundo lleno de prejuicios hay gente a la que les gusta y valoran lo que hago, valoráis mi esfuerzo, mi historia, vosotros sois el resultado y debo daros las gracias por esto.
William Dawson.
Expiró profundamente. Su aliento casi se congeló en aquella sala de profunda oscuridad. La tensión se respiraba en el ambiente, excepto para él, y la hermosa mujer que tenía en frente, que permanecía con una sonrisa excepcionalmente bella mientras contemplaba a aquel hombre de pelo negro y ojos oscurísimos.
Will se lo había ganado. Al igual que Astoria. Ambos habían servido a los mortífagos destacando por su brillantez. Ahora eran los favoritos, y tenían derecho a sentarse al lado de Tom Riddle, como si de buenos amigos se tratase…
Blaise, al contrario que la pareja, parecía algo tenso, como si no tuviese muy claro que hacía allí. Observó el lugar que normalmente solía ocupar Pansy en busca de su cálida mirada femenina, para darse cuenta de que hacía meses que ella no se sentaba allí, y había sido sustituida por un hombre de aspecto señorial y poco jovial, con cara altiva y que según había oído era uno de los nuevos hombres de Tom, bien relacionado y posicionado en un alto cargo del gobierno. Este al percatarse de la mirada de Blaise se la devolvió, y el castaño bajó la cabeza de nuevo, fijando sus ojos en la mesa, pensativo…
Los planes de Tom fueron claros y concisos. Pasase lo que pasase, no debían permitir que la Orden del Fénix se entrometiese en su camino.
La reunión acabó después de un par de horas de tertulias y nuevas traídas de toda Francia y Alemania, países ampliamente controlados por Riddle.
Todos se levantaron de sus asientos y recogieron sus apuntes. Blaise se dispuso a girarse hacía Will, pero se percató de que tanto este como Astoria tenían una charla íntima con Tom.
—Mis queridos amigos…—Dijo con voz rota cogiéndoles a cada uno de sus hombros—…Hemos vivido mucho juntos, y me gustaría anunciaros que todos mis esfuerzos, todo lo que he sufrido durante años, dio sus frutos. Como agradecimiento final, ante vuestro servicio durante años me gustaría anunciaros algo…—Blaise observó desde lejos como Tom hablaba sin escuchar sus palabras. Mientras el hombre continuó—…Mis queridos amigos, tengo una última misión para vosotros… Al fin, después de cincuenta años de busca he obtenido "El códice"—El hombre sacó un pedazo de pergamino raido de su bolsillo. Este era tan pequeño que podía ocultarse en el puño de un niño.
Tom tendió al Will el pedacito con mucho cuidado y este lo tomó y observó.
תחת המקדש הפגני של פריז, הכוכב הראשון של הדרך עלאר. אנג'לס,קשקשים, המעלות וחטאים, שדים אשר שופט ... על ראשו להרהר אלההמלכים שהיו פעם אלים, להרהר, אשר שומרים היום על השמדת כדור הארץ.לאור Allara עלה, את תחילת נפילתו של האדם ...
—No comprendo lo que pone…
—Normal… Está en hebreo… Aquí está la traducción…—Tom tendió a Will un folio impreso y seguidamente leyó.
*Bajo el templo pagano de parís, la primera estrella del camino a hallar. Ángeles, balanzas, virtudes y pecados, demonios que juzgan... Sobre su cabeza contemplan aquellos reyes que un día fueron dioses, contemplan, cual guardianes, el día de la aniquilación de la tierra. Bajo la luz de la rosa hallar, el inicio del camino de la perdición del hombre...*
—Quiero que encontréis el inició del camino… Dawson, Greengass… Si encontráis lo que busco… Seremos los hombres más poderosos de la tierra… ¿Aceptáis mi propuesta?
Will y Astoria se miraron, y la chica le dedicó una sonrisa cómplice. Era algo que no podían rechazar, la oferta era demasiado tentadora…
—¿No tienes más pistas que esta Tom?
—Es lo único que he encontrado Astoria…
—Quiero decir… Y espero no sonar mal: ¿Cincuenta años para encontrar este trocito de papel?
Tom sonrió maléficamente, mientras, Will continuaba escuchando en silencio, observando a ambos con dedicación.
—¿Te has parado a pensar, por casualidad, Greengass? Todas mis acciones, todas. Todo lo que he hecho, durante años, los asesinatos, las torturas… Me han llevado hasta lo que William tiene ahora en sus manos. No sé si sois conscientes de todo esto…
—…Lo somos…—Dijo Will seriamente, antes de que Astoria dijese algo y metiese más la pata. Tom miró a Dawson intrigantemente.
—William… Te he notado callado durante toda la reunión…
Will miró al hombre a sus ojos negros.
—No más que de costumbre…
— ¿Te preocupa algo?—Preguntó el hombre con voz serpentina.
—No sé qué debería preocuparme en este momento. Me acabas de ofrecer una misión, una gran misión, la mejor que me has ofrecido nunca y a cambio de cumplirla nos has prometido a As y a mí una parte de lo obtenido… ¿Tengo razones para estar preocupado?—Respondió el moreno hábilmente.
Tom sonrió fantasmalmente con su blanquecina sonrisa.
—No desvíes el tema Dawson…
—No lo he hecho en absoluto. Me has preguntado y he respondido eso es todo…
—¿Ni siquiera te preocupa un poquito el destino de tus amigos Draco y Blaise?—Will no dijo nada—…Que frío te has vuelto William. Casi me recuerda a los viejos tiempos. Cuando aún disfrutabas con el calor de la sangre…
—Draco ha elegido su propio destino, yo también he elegido el mío. Y mi destino es ser mortífago, como lo llevo siendo toda mi vida. Esta ha sido mi casa y mi familia durante años, en épocas malas y buenas habéis estado aquí, cuando estaba hundido y cuando no. Esta es mi casa, y es mí deber servirla al igual que ella me ha servido a mí…
—Mentiría si te dijese que no me alegra escuchar esas palabras de tu boca Dawson. Eres un gran guerrero. El mejor junto a Astoria en mi opinión…—Dijo Riddle dando una cabezada hacía la mujer que aceptó el cumplido con gusto—…Juntos sois dioses. No me gustaría, ni me agradaría en absoluto, no teneros de mi lado a ambos…—El hombre tomo por un hombro a cada uno y los acercó hacía si para decirles algo que solo ellos pudiesen oír—…Pero cuidado. Un solo paso en falso… Tan solo uno…—Tom se acercó aún más, de forma que ambos podían sentir su aliento extrañamente frío en los oídos—…Y os destruiré…
[...]
— ¿Qué es esto? ¿El Código Da Vinci o algo así?—Expuso Astoria a Will una vez ambos habían salido de la sala y caminaban por un pasillo vacío.
—Algo de eso debe ser…—Respondió Will con sequedad.
— ¿Qué crees que se trae entre manos?
—No tengo ni idea. Pero tampoco es de nuestra incumbencia ¿No crees?
Astoria paró en seco.
—A si que ahora eres un simple peón…
Will se giró lentamente para mirar a la rubia a sus ojos color miel.
— ¿Cómo dices?
—Si. Un soldado, un guerrero, dispuesto a cumplir órdenes… ¿Me equivoco?—Dijo ella arrastrando las palabras seductoramente mientras se acercaba con lentitud y le agarraba el cuello de la camisa. La rubia exhaló cerrando los ojos cuando lo tuvo cerca de sus labios—…Aún hueles jodidamente bien Dawson…
—Puede que tuvieses razón en lo que me dijiste, As…—El moreno no se inmutó ante la provocación de la mujer.
—¿Qué ha cambiado?—Preguntó de repente con entusiasmo, separándose.
—Nada. Tenías razón… Nada en mí ha cambiado…
Astoria sonrió.
—Perfecto, porque…—Le removió la camisa—... El William Dawson bueno es aburrido…
—¿A si?—Dijo él sonriendo.
—Es demasiado canónico, sigue el canon de todas las rubias tontas, y yo no soy de esas. Yo soy un monstruo, y necesito mi pareja, a mi monstruo… No quiero un príncipe, no me gustan los bailes ni los diamantes... Prefiero el peligro… —Decía la rubia mientras recorría con su mano el pecho del moreno que parecía tenso, mientras con la otra le removía el pelo—…El sudor… Los jadeos desenfrenados… Un calor insoportable recorriendo mi abdomen… Los gritos… La sangre…
Ella se mordió el labio inferior y se dispuso a besarlo, pero Will se apartó para su sorpresa.
—Tengo que marcharme As… Tengo cosas que hacer…
—¿Cosas que hacer? ¿Ahora?—Se quejó ella.
—Si… Cosas que hacer, asuntos que tratar y resolver… Llámalo como quieras…—Will se puso su americana color gris y se dispuso de nuevo en marcha por el pasillo.
— ¿Te vas a casa?
—Si.
— ¿Me llamarás?
—Tengo que hacerlo ¿No? Al fin y al cabo trabajamos juntos…—El rubio salió por la puerta, pero antes de que se cerrase se giró para mirar por última vez a la rubia—…Te eché de menos As…—Y seguidamente cerró. Justo en el momento en el que dejó fuera a Astoria, ahí estaba frente a él, Blaise Zabini, quien le dio un susto de muerte.
— ¡William!
—Hola Blaise…—Seguidamente se puso en marcha de nuevo.
— ¿Te has enterado de lo de Draco?—Dijo el castaño intentando seguirle el paso.
— ¿De qué?
—Intentaron matarlo la otra noche. Tom mandó a Diggory y a otros cuantos, pero se libró no se como… Y ayer dispararon en la mansión Malfoy…
—Si. Lo sabía…
Un sorprendidísimo Blaise paró en seco y Will hizo lo mismo.
— ¿Lo sabías y no dijiste nada? ¿Ni siquiera le advertiste?
William entendía la sorpresa de Blaise y sabía que no iba a entenderlo, pero ya lo había decidido.
—Draco y su destino ya no son asunto mío…
—¿Hablas enserio Dawson?
—No he hablado más en serio en mi vida…
—Pero…
—Ha llegado el momento de elegir un bando Blaise, todo se está preparando para la batalla final, Tom está cada día más cerca de encontrar lo que lleva buscando durante años. Yo ya he elegido, Draco ya ha elegido… Ahora te toca a ti Blaise. ¿Estás con él o con nosotros?
—William…—El castaño tomó a su amigo por el brazo y lo acercó haciendo que solo él pudiese oír lo que iba a decir—… ¿Estás seguro de esto? No lo hagas por Astoria…
Will se separó de Blaise se giró y comenzó a andar dejando al castaño plantado en medio del oscuro y frío pasillo.
—No lo hago por ella…
— ¡Has pensado en como afectará esto a tu relación con Luccia?—Gritó Blaise en un último momento desesperado de retener a Will.
—¡Si! Pero tengo un plan…
—¡William no me puedo creer que estés haciendo esto!
—¿El qué?
—¿Sabes lo que hará Draco si se entera? Imagino qué quieres hacer. Vas a separarla de su lado... Draco te matará.
—Que se atreva a acercarse a mí. Le estaré esperando… Todos tenemos que elegir, incluida Luccia: O Draco, o yo…
—Se que esto es algo que suelen decir las mujeres. Pero eres un cerdo…—Dijo Blaise recriminatoriamente—…Will. Hace unos días estabas preocupado porque si estabais juntos algo podía salir mal, ¿Y ahora me dices que quieres tenerla a toda costa?
—Si. Eso exactamente. Ella estará mejor a mi lado que al lado de otros.
—Seguro…—Blaise retuvo a su amigo por última vez antes de que los dos se dirigieran por caminos diferentes de la central—…Will. Te conozco, te conoces. Sabes que no acabará bien…—Will resopló cansado y se dio la vuelta poniéndose en marcha, la voz de Blaise cada vez se escuchaba más alejada—…¡Ella nunca será suficiente, William! ¡No es Astoria! ¡Es un suicidio amigo! ¡El mundo no está hecho para gente como tú y como ella! ¡Os autodestruiréis!…—Seguidamente el moreno se marchó sin pensar las palabras de su amigo.
[...]
[...]
— ¡Ya voy! ¡Ya voy!— Érika Debeux salió de la ducha lo más rápido que pudo. Tomó un albornoz y se lo puso. Su pelo aún chorreaba, pero se calzó las zapatillas y se dirigió a la puerta de su piso con rapidez y enfado. No dejaban de tocar el timbre.
— ¡He dicho que ya voy!
Cogió las llaves y abrió lo más rápido que pudo y con un enfado bastante notable.
— ¡Podía haber esperado un minu…!—Calló al instante—… ¡Draco!—Exclamó sorprendida— ¿Qué haces aquí? Digo… Pasa, pasa…
Draco aceptó la invitación con gusto. Érika vivía en una zona cercana al centro. Su luminoso piso de paredes blancas estaba orientado hacía unos de los grandes bulevares de la ciudad. "Les invalides" se podía ver con todo su esplendor al fondo a través de la ventana, con su enorme cúpula de oro iluminada por el sol invernal de aquella fría mañana de diciembre.
— ¿A que debo tu visita?—Dijo la chica encendiéndose un cigarrillo mientras se sentaba en el sofá. Draco sonrió. Ese hábito era propio de Scorpius. Además Érika y Luccia compartían un cierto parecido, ya que la joven Malfoy era muy alta, sacaba unos centímetros a Draco y a Scorpius, y además tenía unas piernas muy largas y estilizadas al igual que su tía, ya que Paris, siempre fue bastante bajita y con curvas. Pero no compartían tener los labios finos, algo que siempre había acomplejado a la rubia y de lo que se solía quejar muchísimo, Érika tenía unos labios gruesos e hidratados, casi brillantes, y sus ojos eran de un verde extraclaro. Por lo demás ambas guardaban un parecido notable.
—¿No puedo venir a visitar a una vieja amiga?—Érika se cruzó de brazos—…Está bien, está bien… Me rindo y te lo cuento todo…—Draco contó a la castaña todos los hechos y la razón por la que ahora, el rubio buscaba un nuevo sitio donde pasar unos días—…Y eso es todo.
—Vale… ¡Vale!—Dijo la chica sorprendida—…Entonces… Matan a una de tus criadas… También intentan matarte a ti… Scorp se ha ido de casa… ¡Dios! ¡Cuanta mierda no!—Dijo riendo. Pero Draco la miró preocupado—…Está bien, está bien… ¿Qué quieres de mí?
—Vengo a pedirte un favor… Que me permitas quedarme tu casa unos días… Tal vez una semana…
—Puedes quedarte el tiempo que quieras. Tengo dos camas, y el sofá está libre también… Quédate. Por mí está bien…—Dijo ella apagando el cigarro y levantándose del sofá.
—…Pero es que hay algo más…—Expresó el rubio nervioso.
— ¿El qué?
—Hay una chica que… —No sabía como expresarse—…Ella también tiene problemas…
—Y tú quieres que se venga aquí también.
—Si.
— ¡De acuerdo! ¡Tráetela también! Aquí hay sitio de sobra. Además… Me voy a Lyon en unos días… Tendréis la casa para vosotros solos…
—Es más complicado de lo que crees, Érika…—Expresó Draco con seriedad mientras se echaba hacía delante en el sofá para poder ver su reacción..
— ¿Por qué es complicado? No sé… Has estado con más chicas antes además de con esta, me refiero después de Paris…
—Hay algo que debes saber sobre Hermione…—Cortó Draco en seco—…Ella y París… Son… Muy parecidas físicamente…—Lo dijo de carrerilla, sin pensar, al fin y al cabo lo único que quería era su ayuda. En esos momentos. Necesitaba a Érika.
La castaña se sintió bastante incómoda en ese tema.
— ¿A si?
—Si…—Draco se empezaba a temer algo malo. Pero comprendería a la mujer si esta se negaba a acogerles en su casa por esa razón.
— ¿Hasta que punto?
—Es como si fuesen la misma persona a primera vista, excepto por los ojos. Los de Hermione son castaños y los de Paris eran verdes. Pero es sola la primera impresión una vez que la conoces ya ni siquiera te recuerda a…
—… ¿Draco tu eres consciente de esto?—El rubio se quedó callado—…Me estás pidiendo que acoja en mi casa a una mujer físicamente idéntica a mi hermana que murió, y que para colmo se acuesta con…
—…No nos acostamos juntos—Cortó él. No quería mentir pero así salió. Se había acostado con Hermione varias veces ya, esa noche mismamente después de hacerlo en el despacho, cuando consiguieron calmar y acostar a Lu, ellos se fueron directos a la cama y estuvieron toda la noche... Hacía tiempo que no tenía tantas noches de sexo tan seguidas, puede que desde antes de su último divorcio. Le había sorprendido, cuando él paraba extasiado, se dormía un poco y ella lo volvía a despertar, no una, sino varias veces hizo eso. Se había preguntado qué pensaba ella cuando tenían sexo, ¿Era simplemente por el mero hecho de hacer el amor o guardaba algo más en sus gemidos? En verdad quería saberlo, pero no se atrevía a preguntar, prefería ser un ciego, nunca había sido valiente...
— ¿Entonces que tiene para que sea tan especial? ¿Su parecido a Paris? Draco estás enfermo de verdad…
—No es eso.
— ¿Entonces? Draco te conozco, las únicas mujeres que te importan son aquellas con las que te acuestas, sin contar a Luccia claro. ¿Qué tiene ella de especial?—Draco se quedó callado y mirando, sin apartar un momento la vista, a Érika, que parecía esperar una respuesta hasta que comprendió—…Vaya… ¡Dios mío!—Dijo sonriendo irónicamente—…Esto es alucinante… Estás enamora…
— ¡No! ¡No! ¡No lo digas! ¡No lo digas porque no es verdad!
— ¡Draco a mí no puedes mentirme! ¡Estás…!
— ¡…Te he dicho que no lo digas!—Se quejó.
—Vale, vale, vale…—Dijo ella con una sonrisa picarona y cogiendo otro cigarro—…Cerraré el pico…
— ¿Desde cuándo fumas tanto?—Preguntó el rubio intentando desviar la conversación.
—Solo fumo cuando me pongo nerviosa nada más… Por cierto, no te he dado ninguna respuesta. Tráela. Puedes hacerlo, de verdad…—Draco no encontró palabras para agradecer aquello que Debeux estaba haciendo por ella—…Por cierto… ¿Vendrán Luccia y Scorpius porque no me has hablado de ellos? Estoy deseando conocer a mis sobrinos, hace como quince años que no les veo.
Draco negó.
—Ellos están mucho mejor lejos de mí ahora mismo. Luccia se marcha con Aimeé y… Scorp se ha ido de casa…
— ¿Qué? ¿Y eso?
—Problemas familiares… Nada más… Se ha marchado con Pansy. Ella me llamó en secreto anoche para que no me preocupase por su paradero…
— ¿Con Pansy?
Draco asintió con la cabeza.
—Para Lu y Scorp ella es como su madre. La aprecian muchísimo, más incluso que a mí mismo, ella era quien les arropaba y besaba por las noches, la que les llevaba al colegio cuando eran niños, quien les abrazaba cuando se caían… Es una pena que ella no tenga hijos. Habría sido una gran madre…
—No lo dudo…—Ambos se quedaron en silencio en lo que Érika se acababa de fumar su cigarrillo. Tiró la colilla en el cenicero y se levantó del sofá blanco en el que ambos estaban sentados—… ¿Quieres un café?
—Vale—Aceptó el rubio.
Érika se dirigió a la cocina de muebles color salmón a juego con la pared. La chica abrió unos cajones y sacó dos tacitas y cucharillas.
—Anoche estuvo aquí Will…
Draco levantó la mirada un momento.
— ¿Will?—Preguntó extrañado. Hacía como tres días que no sabía nada ni de él, ni de Blaise, y le parecía raro, le extrañaba de verdad, incluso temía por ellos. Si Tom había sido capaz de intentar matarle a él, era muy probable que también hubiese intentado acabar con Dawson y Zabini.
—Si… Estaba bastante extraño… No sé…
— ¿En qué sentido?
—No has hablado con él últimamente.
—Que va.
La chica se acercó con las dos tazas bien cargadas de un café muy amargo. Draco alcanzó una y se la llevó a la boca quemándose, mientras Érika se sentó a su lado bebiendo tranquilamente.
—Estaba extraño. ¡No sé en que sentido pero lo estaba! Preguntó que si sabía algo de ti, si estabas en casa o pensabas marcharte. Me tomó por sorpresa al completo. Le dije que no tenía ni idea y se marchó...—Ambos sonrieron.
— ¡Bueno, Will es Will!
—Es Will…
[..]
Ginny abrió los ojos con incomodidad. No había dormido nada esa noche. Los párpados la pesaban, al igual que cada fibra muscular de su delgado cuerpo. Resaca. El precio a pagar por una larguísima noche de fiesta.
Notó algo en su bajo vientre. Lo sabía. ¡Lo sabía! ¡Tenía la intuición de que su noche loca iba a acabar así! Miró a un lado para confirmar sus sospechas y ahí estaba él.
Puso los ojos en blanco. ¿Por qué Fleur siempre tenía que salirse con la suya? Bueno, aunque en el fondo, tenía que reconocerlo, aquel chico no estaba nada, pero nada mal. Sus brazos eran musculosos y fuertes, su piel oscura, su cuerpo fibroso y bien colocado. Al menos era un buen partido. Pero él no era Blaise.
Le echaba de menos, tenía que aceptarlo. Él era el que después de mucho tiempo la había hecho sentir especial de verdad, era una verdadera lástima que fuese un completo idiota.
Recorrió con su los dedos de su mano la espalda de aquel chico fijándose en el enormisísimo tatuaje que adornaba su espalda.
Él se giró al notar el contacto de la chica. Se dio la vuelta y Ginny pudo ver sus ojos redondos, de un negro brillante sobre ella.
— ¿Qué es?— Preguntó la chica sin ni siquiera dar los buenos días.
— ¿Qué es qué?
—Lo que adorna tu espalda…
—Es un tatuaje…
Ella sonrió.
—Muy agudo.
— ¿Qué crees que es?
—Un dragón…
—Será un dragón entonces…—Él se inclinó y la beso levemente.
Pero lo único que le gritaba en ese momento la cabeza a Ginny era "¡Blaise! ¡Blaise! ¡Blaise!"
— ¿Cómo acabamos aquí anoche?— Preguntó la chica divertida.
—Pues creo que fue porque… Bebimos… Bebimos más… Luego fuimos juntos al baño…—Ginny puso cara de asco, no quería ni pensar lo que habían hecho en el baño—…Luego bebimos más y luego vinimos aquí…
— ¿Es tu casa? Es bonita…
—Lo es… Bueno en realidad es de mi padrino, pero como si fuese mía. ¿Tienes ropa? Si quieres puedo prestarte algo de mi compañera...
— ¡No, no hace falta!—Ginny se levantó todo decidida. Pero unos martillazos sacudieron su cabeza y se volvió a tumbar—…Dios estoy fatal…
— ¿Resaca?—La chica asintió con los ojos cerrados.
"¡Blaise! ¡Blaise! ¡Blaise!" ¿Por qué coño no podía sacárselo de la cabeza?
—Además mi vagina me pide una tregua… Está gritando tan algo que casi puedo oírla…
El chico se sintió algo descolocado por eso último.
— ¿Tu vagina? ¿Tenéis conversaciones?
—A veces…—Contestó la pelirroja con los ojos aún cerrados—…Y ahora me pide que quiere más…
— ¿Si? Pues tendrá más entonces… Tendrá más…. —El chico se puso sobre el cuerpo desnudo de ella y se inclinó levente dispuesto a besarla.
"¡Blaise! ¡Blaise! ¡Blaise!"
— ¡Por qué cojones no se callará de una vez!—Gritó Ginny de repente apartando al musculitos de encima suyo e incorporándose.
— ¿Tu vagina?—Él empezaba a pensar que esa chica estaba loca.
— ¡No! Ahora no es mi vagina, ¡Es solo que no puedo sacármelo de la cabeza!… —Se puso de pies totalmente desnuda—…Déjame ropa, me marcho…
— ¿Me llamarás?
—Lo haré… Tengo tu número… Lo buscaré en la agenda…—Ella se llevó las manos a la cabeza y cerró los ojos. Tenía una resaca horrible.
— ¿Sabes cómo me llamo?
Ginny abrió los ojos levemente.
— ¿Cómo te llamas?
Y el chico comenzó a reír…
"¡Blaise! ¡Blaise! ¡Blaise ! »
Ginny se marchó de la casa del chico dando tumbos y sin apenas poder abrir los ojos.
Dean se sentía un poco mal, no se debía haber llevado a la cama a Ginny tan pronto, se notaba que a ella no le había hecho gracia acostarse con él, pero tampoco parecía acordarse demasiado.
Se levantó de la cama y caminó desnudo hasta el baño, donde se duchó y lavó sus blanquísimos dientes con dedicación.
Se giró sobre si mismo para mirarse la espalda en el espejo. Seguidamente tomó el móvil y marcó.
—Victoria te has pasado…—Dijo en tono enfadado.
La chica del otro lado del teléfono tardó en reconocer la voz de su nuevo compañero.
— ¡Dean! ¿Por qué, que ocurre?
—El tatuaje… Es enorme. ¡Enorme y cantoso!
— ¡No soy tatuadora profesional! El jefe me pidió que te hiciese uno como el mío ¡Y ahí lo tienes! ¡Un fénix en todo su esplendor!
—Si pero es muy grande… Me ocupa toda la espalda—Dijo mirándosela con cara de no gustarle nada en absoluto—…Por cierto ¿Dónde estás?
— ¡Es una pena que no te hayas presentado esta mañana al lugar donde quedamos!
— ¿Me he disculpado ya?
— ¡No, no lo has hecho!—Dijo ella con resentimiento—…Para algo que nos manda el jefe…
—No me has respondido…
Ella resopló por teléfono.
—En la casa de Astoria Greengass, buscando alguna prueba o algo… No sé porque pero creo que el famoso Tom Riddle va detrás de lo que dice el jefe…
—…Yo también lo pienso. ¿Qué vas a hacer después?
—Asaltar la casa de alguien de la Orden del Fénix. En un principio pensé en la de Pansy Parkinson, ya lo tenía planeado todo. Sabía a que horas se quedaba la casa vacía. Pero ahora un puti crio vive en su casa y se pasa allí dentro las veinticuatro horas del día.
— ¿Por qué quieres asaltar una casa de alguien de la Orden?—Dijo Dean el que ahora estaba en su cocina masticando una manzana.
—Cuanta más información tengamos por ambos bandos mejor. ¡Dean!
El chico se sobresaltó.
— ¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
— ¡Creo que he encontrado algo!—La voz femenina de Victoria leyó desde el otro lado del teléfono mientras Dean escuchaba atentamente:
*Bajo el templo pagano de parís, la primera estrella del camino a hallar. Ángeles, balanzas, virtudes y pecados, demonios que juzgan... Sobre su cabeza contemplan aquellos reyes que un día fueron dioses, contemplan, cual guardianes, el día de la aniquilación de la tierra. Bajo la luz de la rosa hallar, el inicio del camino de la perdición del hombre...*
— ¿Qué coño quiere decir eso?—Dijo Dean extrañado.
—No lo sé…—Respondió ella—…Pero debemos encontrarlo antes de que los mortífagos o la orden lo hagan. Sino el jefe se enfadará… Y mucho…
¿Quién son en realidad Dean y Victoria? ¿De quién reciben órdenes? ¿Cómo les irá a Draco y Hermione viviendo con Érika? ¿Cual será la actitud de esta hacía la castaña? ¿Empezará a sospechar esta algo? ¿Cuál es el plan de Will respecto a Luccia? ¿Volverán Blaise y Ginny?
MUY PRONTO…
DEJEN REVIEW!
