4 meses antes…

"Gil…quería hablar contigo"

"¿Ocurre algo?"

Era una tarde de otoño, las hojas se desprendían de los árboles como si las fuerzas para seguir les faltaran y se dieran por vencidas. El viento soplaba con fuerza separando a aquellas hojas de lo que había sido su casa por varios meses.

En cambio, en una habitación resguardada del temporal y también del mundo, los sentimientos que expresaba ese ambiente otoñal no se reflejaban en absoluto en ellos...

Sara se sentó junto a él en el sofá y hundió su mirada en ese mar azul que la hacía perder la noción del tiempo.

"Hoy cuando salí del laboratorio, fui a ver al doctor…"

"¿Qué? ¿Por qué? ¿Te pasa algo?"

"No, tranquilo estoy bien."

"¿Entonces? Podría haber ido contigo…"

"Estabas con el papeleo en la oficina y… no importa, el caso es que ya me han dado el resultado de las pruebas"

"¿Pruebas? ¿Para qué?"

Entonces lo supo. Únicamente con mirarla a esos ojos cargados de brillo y esperanza, lo supo.

"¿Estas embarazada?" Ella simplemente asintió. Una sonrisa se formó en el rostro de Grissom que no podía contener ni un minuto más todas las emociones que sentía. "Oh, dios mío. ¡Eso es genial! Es lo mejor que nos podía pasar" Se acercó y la besó repetidamente hasta que se dio cuenta de que no le había preguntado qué le parecía a ella.

"¿Tú estás bien con esto?" Ella le miró sorprendida y antes de decir nada le dio un buen beso.

"No se ni como se te ocurre preguntarme eso, tonto"

"Tendría que haber ido contigo"

"No importa, iremos juntos a la primera ecografía" Entre tanta felicidad no podría caber un pizca de tristeza, o al menos eso pensaban ellos…

"¿Sabes?" Gil le retiró el pelo de la cara y la observó. Su otra mano descansaba en el estómago de Sara. "Consigues que lo olvide todo, que sólo estemos tu y yo. Realmente me haces la persona más feliz de este mundo."

Sara soltó una carcajada y sus labios volvieron a encontrarse con los de su marido."¿La más feliz?"

"Aham"

"Eso es prácticamente imposible afirmarlo, ¿sabes? No conoces a todo el planeta y mucho menos sabes si hay vida más allá."

"¿La científica más guapa que conozco esta cuestionando si existe vida en otros planetas?" De nuevo las risas se extendieron por la habitación. "A pesar de todos tus razonamientos, me haces la persona más feliz de este mundo y también del universo si lo prefieres."

"Gil… cuando alguien es verdaderamente feliz, puede ofrecer felicidad a los que están a su alrededor."

"Te quiero, lo sabías ¿no?"

"Te aseguro que no tenía ni idea" Ambos rieron, pero pronto el rostro de Sara se volvió más serio y preocupado.

"¿Qué ocurre?"

"Prométeme que nunca me dejarás…" Hizo una pausa y entrelazó sus dedos con los de Grissom, los cuales aún descansaban junto al nuevo miembro de la familia. "…que nunca nos dejarás. Prométeme que todas las mañanas volverás a casa, pase lo que pase"

"Sara…"

"Tu solo prométemelo" Grissom acarició su rostro y apretó con fuerza su mano.

"Te lo prometo"

-o-

4 meses después…

Cuatro meses habían transcurrido ya desde aquella tarde y no había pasado ni un solo día en el que Grissom no hubiera cumplido su promesa. Todas las mañanas regresaba a casa y si alguna vez se retrasaba, la llamaba para que no se preocupara. Sara, por otro lado, estaba de baja intentando sobrellevar la soledad de las noches, el estar sin trabajar y, por supuesto, todo lo que conlleva un embarazo.

Fue entonces cuando todo comenzó…

"Menos mal que tienes la noche libre." Me dijo mientras se acurrucaba conmigo en el sofá.

"No gracias a Ecklie."

"Como siempre…Hubiera sido capaz de ir hasta allí a patearle el trasero."

"No lo dudo sweetie. Pero, ¿qué esperabas que hiciera? Con mi mujer embarazada y sola, no pensaba quedarme allí ni un minuto más con el papeleo." Estas noches habían sido tranquilas, el equipo se las arreglaba muy bien sin mí; salvo un caso en el que los únicos testigos habían sido insectos, me había pasado la mayor parte del tiempo metido en mi oficina con la maldita burocracia.

Pero por lo menos por una noche no tenía ninguna intención de pensar en el trabajo.

Había ido a alquilar una película, bueno, en realidad, Sara me dijo el título y yo simplemente la pedí en el videoclub. Desde luego no conocía el film, pero no me importaba. El hecho de poder estar sentado a su lado abrazándola era para mi suficiente.

Habíamos hecho palomitas, la tenue luz de las velas y la tranquilidad reinaban en el ambiente, pero los sueños nunca son eternos y mucho menos perfectos…

Y pasó; el estúpido móvil comenzó a sonar.

"Mierda" Me levanté para buscarlo.

"Gil, ¿estás de guardia?"

"No, pero ya sabes como es esto, tenemos que estar localizables… ¡Joder! ¿Se puede saber dónde narices esta ese trasto? Ah, aquí." Tomé el móvil en la mano y contesté. "Grissom… Si… ¿Cuándo?... Aham. En 20 minutos estoy ahí."

Mientras hablaba con Cath miraba a Sara que no se puso muy contenta al oír mi última frase.

"¿Catherine?"

"Si…"

"Te tienes que ir…" Mi mirada lo decía todo. "¿Cómo será que siempre es ella la que estropea nuestros mejores momentos?"

"Sara… no tiene la culpa. Andan cortos de personal y me necesitan." Me aproximé de nuevo al sofá. "Te prometo que volveré lo antes posible. Sabes que siempre me puedes llamar para lo que quieras, estaré operativo."

"Bien." Estaba enfadada, pero se le pasaría. Le di un beso y me dirigí a la puerta. Antes de salir di la vuelta y me quedé observándola sin ninguna intención clara. Era como si quisiera recordar su imagen, como si quisiera llevármela conmigo. Sabía el horror que me esperaba una vez cruzara la puerta y llegara a la escena.

"Ten cuidado"

"Siempre" Y con eso me fui.

-o-

Llegué a la escena. Todos estaban allí. Catherine se acercó a mí al verme llegar.

"Gil, siento haberte estropeado tu noche libre, pero te necesitamos."

"No pasa nada. ¿Qué ha ocurrido?"

"Pues… una familia asesinada. La madre y los tres hijos de 12, 7 y 3 años." Todavía me sigue sorprendiendo lo que la gente es capaz de hacer. ¿Qué persona con dos dedos de frente es capaz de matar a unos niños? Esta sociedad cada día me repugna más.

"¿3 años?" Pregunté; ella sólo miró al suelo. "¿Se sabe algo del padre?"

"Se desconoce su localización. Warrick esta con el exterior. Nick en el piso de abajo y yo pensaba que me ayudaras arriba. Es donde esta la madre, el niño de 3 y 7 años."

"¿Y Greg?"

"Asesinato en el strip. Esta con Sofía. Brass es nuestro, esta interrogando a los testigos y ya ha enviado una orden para buscar al padre."

"Bien. Pues allá vamos." Entré en la casa con mi kit, no antes de ponerme protectores para los zapatos. Nick estaba en el salón con el chico de 12 años. Éste estaba tirado en el suelo, frente al sofá. La tele aun estaba encendida en el canal de dibujos.

Saludé a Nick y me dirigí al piso de arriba con Cath detrás.

Cuando alcancé el final de las escaleras miré el pasillo; largo y estrecho se alzaba ante mí como una perspectiva que crees que nunca llegará a su fin. Parecía que lo peor de todo estaba ahí mismo, pero me equivocaba. La madre y el niño de 3 años estaban tendidos en el suelo y cubiertos por un tono rojizo que en mi trabajo ya era familiar. Habían sido disparados, sin duda, lo que no se podía aclarar muy bien a simple vista era cuántas veces. Horrorizado ante tal escenario me volví hacia Catherine.

"¿El otro chico?"

"Es chica. Esta en la habitación. Trató de esconderse debajo de la cama, pero… ¿Qué persona es capaz de hacer esto?" Simplemente la miré, sin saber bien como contestar a su pregunta. Era una de esas cuestiones a las que nunca se encuentra respuesta.

"Empieza tu por aquí." Una vez dicho eso, avancé por ese pasillo, muy familiar a uno que había recorrido hacía ya varios años. Un caso horrible que parecía revivir todas las noches en mis peores pesadillas, pero con una cara distinta. No era Debby quien estaba en la sala de autopsias, era Sara…

No queriendo pensar en eso, puesto que tenía delante otra pesadilla que no me dejaría dormir bien durante meses, continué hasta llegar a la habitación…

En ocasiones siento que no debería estar aquí, que no es posible que este sea mi trabajo… Tantas imágenes grabadas a fuego en mi mente que parecen no querer desaparecer y que vuelven en el momento que menos lo esperas. Desde luego no existen palabras en ningún idioma conocido o por conocer que puedan describir tal atrocidad.

Desde la puerta observé lo que se alzaba ante mis ojos cansados. La niña, de solamente 7 años, rubia, había intentado esconderse bajo la cama, pero por lo que observaba no fue lo suficientemente rápida. Se encontraba rodeada por un gran charco de sangre, vestida con su pijama.

Sin más dilación y por no querer seguir cavilando, comencé a analizar la escena.

-o-

"Nick, ¿alguna novedad con el ADN?"

"Nada, iba ahora a ver a Robbins que me dijo que revisaría el cuerpo del niño."

"Es imposible que no tengamos nada."

Las 9 de la mañana del segundo día, el turno ya había acabado hacía tiempo, pero era un caso del que estaba pendiente mucha gente. El sheriff quería resultados lo antes posible para hacer los comunicados oportunos a la prensa, y como siempre "amenazó" con pedir "ayuda" al turno de día. La verdad, no tenía ninguna gana de aguantar los tan improcedentes comentarios de Ecklie y menos ahora que sabía que Sara y yo estábamos juntos, viviendo juntos, casados y esperando un hijo. Eso no influía en nuestro trabajo, pero él siempre encontraría alguna excusa.

Caminé hacia balística con la esperanza de que los resultados allí fueran más alentadores de los que había recibido por parte de Nick.

"Grissom, la balas extraídas están compuestas de cinc, cobre, plomo y una sustancia no muy común en balas, teflón."

"¿Teflón?"

"Así es. Además es de color azul. No te puedo decir nada más hasta que no me des algo con que compararlo."

"Gracias." De seguido recibí una llamada del Brass informándome de que el marido se encontraba en un congreso en Nueva York y llevaba allí 5 días, por lo que era imposible que hubiera sido él. Aun así se le interrogaría.

Salí de la sala y pensé en qué otro caso había visto el teflón.

Mientras pensaba me dirigí a tomar un buen café.

"Griss, ¿alguna idea de dónde guarda su café Greg?" Las palabras de Nick me distrajeron de mis pensamientos.

"Ni idea. ¿Por qué? ¿No hay café?" Necesitaba café y no aceptaba un no por respuesta.

"Pues si. Pero el problema es saber dónde está."

"Pregúntale a Greg."

"¿Preguntarme qué?" ¿Cómo se las arreglaría para aparecer siempre en el momento más oportuno…? o inoportuno.

"El café. ¿Dónde lo has escondido?"

Soltó una buena carcajada. "¿Tan desesperados estáis?" Mi mirada fue fulminante y Greg captó el mensaje rápidamente. Se dirigió a la estantería, apartó unas cuantas cajas y sacó el bote de café. No es que estuviera muy bien guardado, pero supuse que Nick no había buscado demasiado… si no, me hubiera tenido que plantear si debería estar en el tercer nivel del CSI.

Mientras Greg preparaba el café, yo regresé a mis reflexiones sobre el teflón. La memoria ya me fallaba, porque aunque sabía que el caso había sido importante no recordaba el contexto del famoso material.

"Nick, ¿Recordarás algún caso anterior en el que el teflón haya sido un elemento decisorio?"

"¿Teflón?" Nick perdió la mirada en el infinito como queriendo acordarse, pero a los pocos segundos negó con la cabeza. "La verdad que no recuerdo ningún caso, por lo menos en el que yo haya trabajado."

"Puede que yo lo recuerde. ¿De qué se trata?" Greg posó dos tazas frente a Nicky y a mí, y volvió a por otra para él. Yo, aún pensando que no lo recordaría, no tenía nada que perder, y mejor que tener que revisar multitud de casos, pues…

"Teflón. Un material azul que hemos encontrado en los orificios de entrada de las balas de la familia y también en las propias balas. Y estoy seguro de que lo he oído antes, en otro caso en el que gracias a eso conseguimos detener al asesino."

El gesto que hizo Greg para divagar fue similar al de Nick. "Pues… no me hagas mucho caso, pero recuerdo una conversación con Sara hace bastante tiempo sobre un caso de una mujer maltratada y asesinada por su marido y creo recordar que sus balas contenían teflón." Realmente me había dejado muy sorprendido. En efecto recordaba el caso… ¿Cómo no recordarlo? Sara lo había pasado fatal y aunque entonces no sabía por qué, ahora si.

"Greg… tienes razón, recuerdo el caso. Los insectos no fueron suficientes y fue Sara quien encontró el teflón. Buena memoria."

"Si Greggo te has lucido, menos mal que esa capa de pelo te deja pensar y hace que no se te escapen las ideas. Hahaha"

"Nick, no lo niegues, sabes que tienes envidia de que yo tenga este pelo que atrae a todas las chicas y tu… bueno… no tengas pelo."

"Eh, eh, eh. Si tengo pelo…" Salí con mi taza de café mientras oía como los chicos tenían una conversación absurda sobre su pelo… Me recordó a Cath, siempre con citas en la peluquería.

Me encaminé a los archivos para poder comprobar aquel caso. Aunque no me apeteciera, era mejor que llamar a Sara. No quería preocuparla ni mucho menos.

Una vez llegué me identifiqué y sin ningún problema buscaron en la base de datos y me dieron la caja con las pruebas y los informes. Era hora de recordar hechos pasados. Abrí la caja y me dispuse a revisar las pruebas. Al poco rato llegó Catherine.

"Hey. Me dijeron que estabas aquí. He dejado los trozos de tela en rastros…" Se aproximó a mí y con curiosidad observó. "¿Qué haces?"

"Revisando un antiguo caso. En las balas se encontró teflón y simplemente quería comprobar si había alguna relación. ¿Puedes sacar las balas de la caja?"

"¿Qué balas?"

"Las balas y la pistola." Catherine me miró un poco extraña y revisó de nuevo la caja.

"Gil, aquí no hay balas ni pistola." Pronto me alarmé y comprobé yo mismo si lo que decía era cierto.

"¡Imposible!" No, no era imposible, esas pruebas no estaban allí. Rápidamente volví al registro a preguntar e informarme. Fue en vano, no sabían nada de la desaparición de las pruebas. Lo siguiente que hice fue llamar a Brass para que comprobara si Scott Shelton seguía entre rejas.

A los pocos minutos recibí una llamada suya y sus últimas palabras fueron: será mejor que lo veas por ti mismo, sino no me creerás. Fui a la oficina de Brass seguido de Catherine.

"¿Qué ocurre?"

"Ha salido" Cath no conocía el caso, pero por la cara que puse y la voz que di pudo suponerse que no eran buenas noticias.

"¡Explícame, por favor, cómo es posible que un asesino maltratador haya salido en 10 años cuando estaba condenado a 40!"

"Según pone aquí por insuficiencia de pruebas y por buena conducta" Estaba perplejo, no podía creer lo que me estaba diciendo. "Recuerdo a ese tío y era culpable, pero según dice aquí pidió una revisión y…" Le tuve que cortar.

"Si pidió una revisión de pruebas, ¿cómo es posible que YO no me enterara, cuando fui YO quien se encargaba del caso?"

"Pidió que lo revisaran otros criminalistas."

"¿Quién?"

"El turno de día." Salí del despacho y me dirigí con resentimiento para ver a Ecklie.

"Gil, ¿ocurre algo?"

"Si. Quería hablar contigo."

"Siéntate."

"No, gracias." Respiré profundamente con la intención de controlar mis palabras para no tener que arrepentirme después. "Me gustaría saber por qué Scott Shelton está en libertad."

"Ah. Nos pidió que revisáramos el caso y excepto tus insectos, que no eran válidos en el tribunal, no había nada más."

"¿Cómo es posible que no hubiera nada más? ¡El arma homicida estaba allí y las balas también!"

"No encontré nada de eso."

"Bien, ¿Y por qué no me informaste, ya que era yo quien llevaba el caso?"

"Hubiera sido un riesgo sacar un caso a la luz en el que habías trabajado con Sara, dadas las circunstancias actuales…Todos sabemos como le afectó a Sara y podría haberse considerado como favoritismo."

No podía creer lo que estaba oyendo, pero tampoco quise decir nada al respecto. Sabía que Ecklie había estado detrás nuestro intentando buscar cualquier excusa para que no trabajáramos en el mismo laboratorio. Aún sabiendo las sandeces que estaba diciendo intenté razonar con él.

"¿Los informes? ¿Dónde están? Hicimos informes sobre balística y no están en la caja."

"Gil, como te dije antes no conozco de la existencia de esas pruebas. Nos basamos en lo que había recogido y era insuficiente, si no hubiera pedido la revisión probablemente seguiría entre rejas, pero ahora, ¿qué puedes hacer?"

"Devolverlo al lugar que le corresponde."