Escena del crimen - Grissom's POV

Allí seguía, inmerso en una ola de desesperación e impotencia que me superaba. Nunca había estado en tal situación, y ahora más que nunca podía entender la desolación y el agobio que Nick había sentido dentro de ese ataúd de cristal que en cada aliento le había ido arrebatando la vida. Algo similar era lo que yo sentía. Cada segundo que pasaba era como un abismo por el que caía, y caía y del que no tenía posibilidad de escapar.

Todos mis esquemas se habían venido abajo, todo el control y la previsión habían muerto. Nada podía hacer. Había conseguido retener emociones, no mostrarlas, guardármelas y eso había hecho que la mayoría de la gente pensara que no tenía sentimientos. Sara incluso me lo había dicho. Recuerdo sus palabras como algo que se escabulló por mis oídos y nunca más quiso salir. Quisiera ser como tú Grissom, quisiera no sentir nada. Esa frase me había reconcomido por dentro, no sólo por su simple significado, sino por el hecho de que era ella la que me la había dicho.

Era cierto que mis reacciones nunca eran las adecuadas, mayormente porque no reaccionaba. Recuerdo el caso del bebé. Fue uno de los que más me afectó, no se muy bien la razón, aunque admito que me pasé bastante con Greg y también con Sara. Unas semanas después de tenerla llorando en mi oficina y haberle dicho que no había que tomarse los casos tan a pecho porque sino te destrozarían, yo lo estaba haciendo. Estaba furioso y ella simplemente intentó hablar conmigo, entenderme, y yo, como muchas otras veces, la empujé fuera de mi vida. Ese día sobrepase la línea.

Tenía sentimientos y los sigo teniendo por mucho que ahora quisiera permanecer impasible frente a Shelton.

Después de todos esos casos, de todas las aberraciones que había visto, me seguía sorprendiendo lo que la gente era capaz de hacer y por supuesto todo lo que yo era capaz de ocultar y esconder.

Shelton, antes de que yo pudiera decir nada y notando la preocupación en las palabras de Sara, cogió el teléfono y colgó sin más. Fue cuando se quedó mirándome fijamente, casi sin pestañear.

"¿Estás llorando?" Sus vocablos me distrajeron de mis pensamientos.

Estaba llorando, sí. No me había dado ni cuenta, pero sentí como una lágrima se deslizaba por mi mejilla. ¿Hacía cuánto no lloraba? Desde los 10 años… creo que desde entonces no había sido capaz. Y ahora lo estaba haciendo sin ni siquiera darme cuenta.

Como odiaba la situación… Me sentía tan sumamente impotente que hubiera sido capaz de gritar con todas mis fuerzas, pero sabía que no lo iba a hacer. No hubiera servido de nada, sólo para que Shelton apretara el gatillo y entonces ya no habría nada más en qué pensar… nada más qué decir… nada más para vivir.

"Vaya, quién lo iba a decir… Las dos personas que más aborrezco, juntas. Así puedo matar dos pájaros de un tiro." Se detuvo por un momento pensativo y luego rió. "Nunca mejor dicho, ¿no crees Gil?" Soltó una carcajada que me hizo estremecer de los pies a la cabeza.

Ignoré su pregunta e intenté atraerle a mi terreno con la esperanza de ganar algo de tiempo. "¿Cómo conseguiste las pruebas?"

"¿Quieres cambiar de tema? Lo siento, no tenemos mucho tiempo, pero sólo te diré que soy un genio y tengo amigos, muchos amigos."

Parecía que iba al grano.

Me maldije mil y una veces por no haber expresado mejor mis sentimientos, por no haberle dicho más veces cuánto la quería. Ahora no lo podría volver a hacer.

Mis ojos fijos en los de Shelton, obstaculizada la mirada por una pistola que deseaba que desapareciera. Ansiaba despertarme en mi cama junto a Sara para descubrir que todo había sido una horrible pesadilla, pero sabía que eso no ocurriría. Aquello era demasiado real y vívido para ser una simple imaginación.

Le odiaba.

2 años atrás…

Grissom's POV

Caminaba por los pasillos del laboratorio con la mirada fija en ninguna parte, perdida en el más allá y sumido en mis pensamientos, pero algo me robó la atención. Al pasar por el vestuario vi la puerta entreabierta y escuché unos murmullos en el interior. Normalmente no hubiera hecho nada, pero, a parte de que Greg estaba cerca apoyado en la pared, las cosas no estaban yendo demasiado bien en el equipo. ¿Las razones? De momento para mi eran un misterio.

Sofía se había ido por un caso en el que la acusaron de asesinato, pero resultó ser inocente al final. Sólo dijo que necesitaba cambiar de aires. Brass desde eso, se comportaba de manera extraña, parecía que todo le afectaba más de la cuenta y que no quería saber nada de nadie.

Greg por otro lado ya no era el antiguo técnico de laboratorio desmelenado, bueno, seguía sin peinarse, pero había madurado y era un buen CSI, pero algo le ocurría con Sara, aunque ni ella ni yo sabíamos qué podía ser.

Nick era el único que seguía más o menos como siempre. Aunque un poco más triste y asustado de lo normal. No era extraño, después del secuestro todos habían cambiado, incluso yo.

Y qué decir de Catherine y Warrick. Realmente no eran los mismos, un día estaban genial y al día siguiente me pedían por favor que no les tocara trabajar en el mismo caso. Antes eran amigos, muy buenos amigos, pero ahora parecía que las discusiones surgían por cualquier estupidez. Sara estaba convencida que había habido algo entre ellos y que no había salido bien. Yo era incapaz de imaginármelos juntos. Después de todo, eran únicamente elucubraciones sin fundamento.

Catherine había sido ascendida a supervisora y, aunque se había vuelto un poco más mandona, también estaba distinta conmigo. Ya no hablábamos como antes, en realidad ya no venía a charlar conmigo, aunque fuera para echarme la bronca, y yo no hacía nada al respecto. Siempre había pensado que cuando lo necesitara hablaría conmigo, que no tendría que estar yo encima de ella.

Warrick se había divorciado. Creo que ninguno de nosotros sabía exactamente cuáles fueron las razones, pero parecía que se había desmadrado. A parte de las continuas discusiones con Cath y del hecho de saltar a la mínima, llegaba tarde y con ojeras hasta los pies. Era prácticamente insoportable tenerlo al lado y yo había decidido que lo mejor sería hablar con él. He ahí mi razón de los paseos por el laboratorio.

En general, todo parecía romperse en pequeños trocitos y me asustaba la idea de que Ecklie volviera a separar al equipo.

Al pasar por la puerta oí la voz de Warrick, a quien buscaba, así que me acerqué con la intención de entrar, pero algo me detuvo.

"Yo que tú no entraría." Dijo Greg muy convencido dirigiéndose a mí.

"¿Qué ocurre?" Extrañado frené a unos metros de la puerta.

"Están discutiendo… otra vez" Mi cara no fue de asombro en absoluto, pero sinceramente ya estaba bastante harto de sus discusiones. Estábamos en el trabajo y aunque las disputas siempre habían quedado entre nosotros, ya estaban comenzando a sobrepasar la línea. Warrick era el subordinado de Cath y no se trataban como tales, cierto es que a mí tampoco, pero nunca me habían faltado al respeto. Quizás porque yo nunca lo había hecho.

"¿Y tú qué haces aquí?"

"Esperar a Warr. Tenemos que ir al Strip." Miré a Greg y volví la vista a la puerta.

"Puedes llevarte a Sara. Esta en balística. Yo me encargaré de esto." El chico asintió.

"Buena suerte."

No se me daba demasiado bien resolver los problemas de los demás, no se me daba bien hablar en general, pero cada cosa tenía su límite y estos ya lo habían sobrepasado.

Entré en la sala con cautela, pero ellos ni se percataron de mi presencia.

"Estoy harto de discutir contigo. Te he dicho que Lindsey se merece algo mejor." Cath soltó un bufido de desesperación.

"Creo que eso debería decidirlo yo."

"No. Se acab…" Warrick no pudo terminar la frase cuando ella, supongo que con un sentimiento de debilidad, le dio un bofetón.

"No te dignes a decir esas palabras." Y ahí fue cuando él percibió mi presencia.

"¡Grissom!" Catherine se dio la vuelta un poco avergonzada.

"Creo que deberíamos hablar." Fue lo único que dije.

Y hablamos. Mis palabras, muy neutras, habían sido simples y rápidas. No podéis dejar que vuestra vida privada influya en vuestro trabajo. Me dieron la razón y me aseguraron que no volvería a pasar. No tenía ni idea de cómo habían llegado a esa situación, pero deseaba que lo solucionaran. Aunque me costara admitirlo, siempre había pensado que Warrick era perfecto para Catherine.

Después de la charla el turno se sucedió sin ningún incidente más. Por fin podía volver a casa.

Al entrar por la puerta de mi apartamento, una sonrisa se apoderó de mi expresión.

"Hola."

"Griss." Sara, que estaba haciendo el desayuno, se acercó a mí y me besó. Adoraba poder besar esos labios tan suaves y me encantaba pensar que eran sólo míos.

"Huele genial. ¿Qué haces?"Dije deshaciéndome de la chaqueta y aproximándome a la cocina.

"Algo que te gustará." La agarré por la cintura desde atrás y comencé a besarle el cuello. "Gil…"Sin lugar a duda eso era una advertencia. "Que me voy a quemar…"

Le di un último beso y comencé a hacer el café.

"Ya me dijo Greg que Cath y Warrick han vuelto a discutir. ¿Hablaste con él por fin?"

"He hablado con los dos."

"¿Y…?"

"Tus sospechas eran ciertas."

"¡Te lo dije!" Resaltó con un tono burlón y triunfador.

"Si, pero creo que no ha terminado aún. No se, tampoco he querido meterme."

"Creo que tienes todo el derecho a meterte si influye en el trabajo. Por otro lado, son amigos tuyos y podrías hablar con ellos."

"Ya, pero es que…no se qué decirles." Me apoyé en la encimera observando cómo Sara hacía lo que parecía ser una tortilla de verduras. Y fue cuando en mi mente se presentó un dilema. Difícilmente oía las palabras de Sara, eran solo un murmullo de fondo.

Me planteé el hecho de poder acabar como Catherine y Warrick, pero pronto descarté esa idea porque sabía que era imposible que ocurriera. Entonces, comencé a sentir una extraña sensación en el estómago que no era precisamente hambre.

-Díselo-

-Decirle qué-

-Lo que está pasando por tu cabeza-

-Qué sabrás tú lo que estoy pensando-

-Soy tu conciencia, ¿recuerdas? Aquí la que piensa realmente soy yo-

-Cállate-

-Ya te gustaría-

-No me estas ayudando-

-Han pasado tres años-

-Lo sé-

-¿Y bien? ¿No te parece bastante?-

-Supongo-

-Quieres hacerlo-

-¿Me estás convenciendo o ayudando?-

-Te estoy diciendo lo que tú no eres capaz de pensar-

-No soy tonto-

-A veces lo pareces-

-Cállate. No me sirves de ayuda-

-Oh, si que te sirvo. ¡Pídeselo ya!-

"¿Entiendes lo que te digo?" Sara me miró fijamente como queriendo atraer mi atención. "¡Gil! ¡No me estás escuchando!"

"Perdón, es que estaba… pensando."

"Como siempre…" Con resignación siguió preparando la tortilla. "El café ya está."

"Ah." Me dirigí a la cafetera y la detuve. Cogí un par de tazas y las coloqué en la mesa.

"Bueno… Ya que no me escuchas, habla tú. ¿En qué pensabas?"

"¿Eh?"

"Estas un poco espesito hoy, ¿no? Que en qué pensabas."

"No, en nada importante. Sólo estoy distraído."

Sara se dio la vuelta con la tortilla en un plato y me lo dio. Lo llevé a la mesa mientras ella hacía unos zumos.

"Gil, estabas pensando en algo importante, así que dímelo."

De nuevo apareció.

-Tanto trabajo te cuesta decirlo. Parece mentira que tenga que aguantar tus estúpidas dudas -

-Esto no es estúpido-

-Díselo ya-

"¿Y si nos casamos?"

-Serás bruto-

-Cállate-

"¿Cómo?" El zumo ya había sido olvidado y en realidad, todo lo que se desviara de lo que ya se había convertido en el tema principal.

"Eh…"

"¿Acabas de decir lo que creo que has dicho?"

"No se… ¿Qué crees que he dicho?" Esas palabras salieron de mi boca simplemente por la necesidad de decir algo, no tenían ningún sentido, pero no quería quedarme callado.

"¡Grissom!"

"¿Qué?"

"¿Lo estás diciendo en serio?" Simplemente asentí. Ella se acercó a mí y me miró profundamente mientras sus ojos se inundaban de lágrimas.

La suavidad de sus labios se encontró de nuevo con los míos. La dulzura de ese beso respondía a mi pregunta.

Pero como siempre fuimos interrumpidos. El maldito timbre sonó.

"¿No tienen otra hora para venir? ¿Quién será?" Preguntó ella un poco frustrada, aunque no más de lo que estaba yo.

"Alguien vendiendo algo. Parece que este es el único edificio de la ciudad."

"Deja que llamen." La volví a besar, pero de nuevo quien fuera que estuviera al otro lado de la puerta picó, esta vez con más insistencia.

"Aggg. Voy a abrir."

Me dirigí a la puerta, esperándome encontrar al otro lado a un vendedor de no se qué enciclopedia, o no se qué aparato que limpia por ti. Así que sin más abrí, sin ni siquiera mirar por la mirilla. Gran error…

No era ningún vendedor, eso seguro.

"¡Catherine!"

"Si, soy yo. No hace falta que te asustes."

No, no, no. No podía estar allí, principalmente porque Sara también estaba allí.

Hacía mucho que Cath no venía a mi apartamento, años en realidad, y no me había planteado que se le ocurriera presentarse allí.

Sin ninguna pregunta entró, hablando tan rápido que no conseguí entender nada de lo que estaba diciendo. Tampoco es que fuera capaz de escucharla.

Mientras yo aún sostenía la puerta con cara de imbécil, Catherine llegó a la altura de la cocina y elevó la mirada. Al momento calló y todo se volvió un poco raro e incómodo.

Me acerqué a donde ella estaba y miré a Sara, quien alternaba su mirada entre la mía y la de Cath. Una mirada de desconcierto y confusión que se podía asimilar a la mía.

"Eh… hola Sara."

"Hola." Creo que todos estábamos un poco confusos y sin saber exactamente cómo actuar. Todo había ocurrido muy rápido y a mi no se me ocurría ninguna cosa coherente que decir, así que simplemente estaba esperando para ver la reacción de Cath.

Nada. Permaneció allí quieta por un tiempo que a mí me habían parecido años. Pronto observó la casa en general. Desde luego no era la misma que ella había conocido años atrás, era más… un hogar.

"Bien. ¿Qué pasa aquí?" Sara se acercó a nosotros.

"Creo que será mejor que os deje solos."

"No Sara, no hace falta que te vayas."Dijo Catherine

"Yo creo que sí." Y con eso desapareció por el pasillo.

Yo procuré ignorar la pregunta de Cath que retumbaba en mis oídos, a la vez que pensaba todo lo que acaba de pasar con Sara. Demasiadas cosas en tan poco tiempo.

"¿Qué me estabas diciendo?" Por la cara que puso estaba claro que no tenía ninguna opción de evitar esa conversación.

"¿Cuándo pensabas decírmelo?"

"Cuando lo creyera oportuno." Se dio la vuelta y se sentó en el sofá. Yo permanecí allí quieto.

"¿Hace cuanto…?"

"3 años." Se levantó de golpe y comenzó a gritar.

"¿¡3 años!? ¡Por el amor de Dios! ¡Gil! ¡3 años! ¡Y me entero por error! Esto es el colmo…"

"Catherine, tranquilízate. Mira yo…"

"¡Cómo que me tranquilice! 3 años… ¿Cuándo el caso de Nicky?"

"Sí. Un mes después"

"No me lo puedo creer." Catherine danzaba de un lado a otro del salón mientras yo procuraba no mirarla.

"Íbamos a decíroslo a todos." Me acerqué a ella tanteando la situación y de forma precavida.

"¿Cuándo Grissom? ¿Cuándo estuvierais…" De pronto se detuvo y me miró firmemente. "Un momento. ¿No estaréis casados, no? Porque como, Gilbert Grissom, no me hayas invitado a tu boda…"

"No lo estamos… aún."

"¿Qué quiere decir eso?" Simplemente callé.

Al ver que yo no decía nada, se dirigió al pasillo y pegó una voz. "Sara. Ven aquí." Ella, probablemente por no querer llevarle la contraria, salió.

Ahora estábamos los tres en el salón. Sara y yo sentados y Cath de pie frente a nosotros. Parecía que nos estaba interrogando. Así que antes de que pudiera decir nada, me levanté y se lo conté sin más.

"Mira antes de que tu llamaras a la puerta. Se lo pedí."

"Mi cerebro esta recibiendo más información de la que creo que es capaz de procesar." Cath tenía las manos a la cabeza y era incapaz de estarse quieta ni un minuto. Me estaba poniendo muy nervioso.

"Vamos Cath..." Sara por fin quiso decir algo. "¿No me digas que no lo sospechabas?"

"Quizás si, ¡pero lo sospechaba hace 6 años!"

"Es que en realidad, entonces ya había algo." Al decir eso, fue cuando ambas me miraron, posiblemente Sara más sorprendida que Catherine.

"¿Cómo que ya había algo?"

"Bueno, Sara tu me entiendes…"

"No, no te entiendo."

Catherine se quedo mirándonos un rato y entonces se dio cuenta. "Veo que tenéis muchas cosas que hablar todavía. Yo me voy. Espero poder dormir." Cuando iba a salir por la puerta, me giré.

"Ey. No se lo digas a nadie."

"Tranquilo. No me creerían." Y con eso cerró la puerta.

"¿Ahora me quieres explicar eso de que ya había algo?"

"No se Sara. En realidad siempre lo hubo."

"Me rechazaste."

"Creo que es mejor que no hablemos del pasado."

"En tres años no hemos hablado del pasado. Ya que has sacado el tema, creo que es hora de hacerlo."

"¿Y que quieres que te diga?"

"¿Por qué lo hiciste? Si sentías algo, que lo sentías, porque…"

"Sabes perfectamente por qué lo hice."

"Supongo que si, pero sigo sin entenderlo."

"No importa. Me he dado cuenta de mi error y ahora estoy aquí, contigo. Soy real y no voy a desaparecer."

"Ya" Se sentó en el sofá y yo junto a ella. Era estúpido recordar lo imbécil que había sido, así que simplemente cambié de tema.

"Al final no supimos para qué vino Catherine." Ella me miró asombrada.

"De verdad Grissom… Puedes llegar a ser más ingenuo..."

"¿Qué? ¿Por qué?" La habitación se inundó con su risa.

"Déjalo… Por cierto, para hacerlo más oficial. La respuesta a tu pregunta es sí." Otra vez me había hecho sonreír, siempre lo conseguía, aunque pronto nuestras sonrisas se encontraron convirtiéndose en un beso lleno de sentimiento.

Mi mirada se perdió de nuevo en esos ojos color chocolate que tanto me gustaba mirar.

"Te quiero." Dije como intentando darle a entender que, aunque no lo dijera muy a menudo, lo sentía de verdad.

"Lo sé. Yo también te quiero." La abracé con fuerza respirando el aroma que desprendía su pelo.

Ahora lo que menos me preocupaba era decírselo a los chicos.

Por fin había sido capaz de decirlo yo.