Shun estaba extraño desde hace días, específicamente desde lo ocurrido con el espectro. Fue fácil notarlo, el mutismo fue la primera señal, el que estuviera distraído durante los entrenamientos fue la segunda, y ahora que estan en la sala de Virgo, estudiando sobre mitología, sale a flote la tercera señal.

Lo observa leer un libro que tiene en mano, pero es más que obvio que Shun no esta leyendo, solamente esta simulando para no hablar, lo esta evadiendo. Le molesta, y le entristece su actitud.

Shun muchas veces podía ser demasiado hermético con sus problemas o preocupaciones, él prefería soportar con todo el peso sobre sus hombros que compartir parte de ello.

Lo ideal era que fuera paciente hasta que el peliverde se decidiera a hablar, pero él no se caracterizaba por ser alguien que esperará tranquilamente, así que se levantó y se dirigió hacia él con la determinación de solucionar lo que estuviera aquejandolo.

—¿Cuanto más seguirás ignorandome?—interrogó, quitándole el libro de las manos y lanzandolo a una esquina—. ¿Y bien?

—No te estoy ignorando, Seiya—respondió, intentando alcanzar el libro que el castaño había lanzado

—¡Claro que lo haces!—replicó, interponiéndose en su intento de recuperar el libro —. Y no solo a mi, también lo haces con la señorita Athena.

—No es cierto...

—Sí no es cierto ¿Entonces, porqué no has ido a visitarla a su templo?

—Bueno... yo... yo...—no tenia forma de replicarle.

—Soy tu amigo, Shun. Puedes contarme lo que te molesta.

Se sentó en el suelo, seguido del castaño. Abrazo sus rodillas y escondió unos momentos su rostro entre ellas. Titubeo en contarle, pero sí había alguien que pudiera entender lo que le sucedía, era tal vez Seiya.

—Quizá, mi hermano y el señor Afrodita tienen razón, Seiya. Yo no estoy hecho para ser un santo... la única razón por la que vine al santuario fue por Ikki y él no esta aquí. Yo tal vez debería...

—¿Renunciar?—su voz contenía enfado, Shun pudo percibirlo claramente—. Sabes lo que les sucede a los aspirantes a santos que renuncian... ¿Quieres que la señorita Athena este triste?

—Nunca querría eso pero yo... yo no...

No esperaba que el castaño reaccionará de esa forma —al menos no con él— su puño golpeó su mejilla con fuerza; la sintió arder y palpitar con dolor mientras miraba una furia— desconocida hasta ese entonces— en los ojos castaños de Seiya.

—Olvidaste lo que prometiste, Shun... lo que prometimos ese día—una lágrimas se asomaban en sus ojos y sus puños se cerraban de forma casi dolorosa—. Sabes, el día en que esos sujetos atacaron mi aldea, fue la primera vez que sentí tanto miedo. Seika y yo corriamos, la verdad no se hacia donde nos dirigiamos pero necesitabamos escapar no importará adónde, habia fuego esparciendose por las casas, habia gritos de ayuda. Todo era tan confuso y aterrador para mi. Y en cuestión de unos segundos nos vimos rodeados por esos tipos con armaduras negras, ellos me arrebataron de su lado y por más que Seika les suplicará y llorará, me llevaron con ellos—las lágrimas ahora ya escurrian libremente por las morenas mejillas del castaño—. La última vez que la vi, ella estaba en el suelo inconsciente, uno de ellos la habia golpeado en la cabeza. Después me subieron a una carreta junto con otros niños, y nos llevaron a un castillo...

—Seiya...

—Todos fuimos llevados a un calabozo, no se sí fueron horas o días los que estuve allí, pero el tiempo pareció detenerse desde el momento en que el lugar se quedo en completa oscuridad. Luego, nos llevaron ante una joven, ella nos miro uno por uno. No logre entender por completo lo que dijo después pero, lucia muy molesta mientras gritaba que ninguno era él. Antes de salir, le ordenó a uno de ellos que se deshiciera de nosotros. Este junto con otro espectro, nos llevaron cerca de un acantilado... comenzaron a arrojar a los niños de mi aldea al vacío, uno a uno hasta que llegó mi turno, mis piernas no se movían, así que me arrastró hasta la orilla, cerre los ojos y... escuché como algo se rompía, pensé que eran mis huesos, pero yo seguía en el mismo lugar. Cuando levante mi vista lo vi, el santo de Sagitario había atravesado el pecho de ese espectro, y en un instante había arrojado al otro por el acantilado.

—Le conté lo que me había pasado, regresamos a mi aldea pero está, estaba desolada. No se que sucedió con mi hermana pero, se que sigue viva y seguramente esta buscandome. Vine al santuario porque no tenía adónde más ir... sin embargo, el encuentro con ese espectro hizo que me diera cuenta de algo; y es que soy débil y aún tengo miedo, no pude defenderme ni tampoco a ti. Quiero ser fuerte, Shun. No quiero ver morir a alguien frente a mi de nuevo, ni que nadie tenga que salvarme... Aún recuerdas lo que prometimos aquel día después que resultamos heridos por el espectro ¿No? Dijimos que nos convertiriamos en santos y buscariamos a nuestros hermanos cuando lo lograramos. Sí no pensabas cumplirla ¿Porqué lo prometiste, Shun?

—Porque... no pude negarme al ver la determinación en tus ojos—respondió agachando su cabeza—. Pero mi di cuenta que yo no tengo tu determinación, ni tu valentía, ni tu fuerza... yo no puedo ser un santo.

—Mi hermana me dijo una vez que las personas deben decidir su destino, Shun. Nadie puede hacerlo por ti. Entonces, decide en lo que te convertiras ¿Sí en un cobarde o en alguien que no tiene miedo a ser un santo?—Seiya se paró frente a él y extendió su mano, esperando que Shun la tomará.

Sí debía recorrer ese camino de sacrificio y culpa, era mejor hacerlo acompañado de alguien que nunca se rendiría ni lo abandonaría, pensó. Tomo su mano sin dudarlo y su corazón retumbando con fuerza dentro de su pecho. Estaba asustado, pero una creciente valentía le recorría el cuerpo. No importará cómo, pero él forjaria su propio destino.

¡Anda, vamos!—dijo animado y con una sonrisa el castaño que lo jaloneaba del cuello—. Escuché a Jabu y su grupo que hay un festival en Rodorio y que irian después de los entrenamientos, haré que me den su comida por meterse contigo esta mañana.

—Pero estamos castigados aún, no podemos salir de los templos sin permiso. Tienes idea de los problemas en los que estaré si mi maestro se entera que...

No habrá problema sí no se entera, volveremos antes que vuelva—lo interrumpió mientras lo seguía arrastrando con él.

Conocía muy bien al castaño y cuando este tenía una idea —aunque fuera una muy pero muy mala idea, como solía ser siempre— era imposible hacerle cambiar de opinión. Dio un pesado suspiro y finalmente se rindió, dejándose llevar por este. Solo esperaba que sus plegarias hacia Athena sirvieran para que su maestro no descubra su escapada.

………

Los últimos días había estado recorriendo los extensos pasillos de la biblioteca del santuario en busca de información de Hades. Y lo único valioso que encontró fue un viejo pergamino que parecía había querido ser quemado por alguien. Apenas podía leerse, no obstante, había una parte que aún podía leerse perfectamente.

Alone, era el nombre del avatar anterior de Hades, este había sido amigo de infancia de la reencarnación anterior de Athena y el santo de Pegaso. Lastimosamente, lo demás que seguía ya no podía leerse.

Paso sus dedos entre sus mechones rubios, llevandolos hacia atrás, dejando su frente descubierta. Mientras un suspiro de cansancio escapaba de sus labios y apoyaba su nuca en el respaldo de la silla en la que estaba. Sonrió con amargura al pensar en las ironías del destino, parecía que el infortunio del alma más pura, Athena y Pegaso se entrecruzarian nuevamente.

No pudo evitar que su mente volviera a recordar los acontecimientos de la reunión que se llevó a cabo esa misma mañana.

Caminaba junto a Mu, y Aldebaran los seguía de cerca, los tres se dirigían rumbo a la sala del patriarca. Este había solicitado que todos los santos dorados que se encontrarán en el recinto se reunieran con él lo antes posible.

El patriarca espero paciente hasta que todos se sentarán en la mesa de reunión, miró las sillas vacías que deberían ser ocupadas por acuario, piscis, cáncer, libra, escorpio y geminis respectivamente. Algunos no podrían estar en esta reunión por estar en misiones, y otros por estar entrenando a nuevos aspirantes.

Suspiró, y con voz solemne comenzó a hablar sobre el motivo de la reunión.

La próxima guerra santa no tardará en dar inicio, durante los últimos años el ejército de Hades comandado por su fiel sirvienta Pandora ha ocasionado muerte y caos en muchos pueblos de Grecia, Italia y Alemania—el patriarca señalaba un mapa sobre la mesa donde se indicaba con puntos rojos los lugares que habían sido atacados—. Sin embargo, parece que el propósito de Pandora no es solo difundir el miedo del ejército del dios del inframundo. Los ataques también incluía secuestrar a los niños que vivían en esos lugares. Aioria y Aioros durante los últimos meses se han encargado de investigar sobre esto y lo que creemos, es que buscan a alguien.

—¿A quién?—Mu había preguntado la interrogante que todos tenían en ese momento.

—Al cuerpo huésped de Hades.

Aioria empezó a entregarles a cada uno de los presentes unos manuscritos.

—A diferencia de otros dioses, Hades no elige a cualquier humano para que albergue su alma; este deber ser el alma más pura sobre la tierra...—dijo el patriarca que se había quitado el yelmo y lo había puesto sobre la mesa

—Su ejército aún no nos ha atacado directamente, eso solo significa que Hades aún no despierta—comentó Shura, que leía la información escrita.

—Así es, por esa razón debo pedirle a alguno de ustedes que acepte la misión que encomendaré—el patriarca coloco sus manos juntas a la altura del menton y observó a los presentes, preguntándose quién se atrevería a aceptar lo que estaba a punto de decir—. Nuestro deber como santos de Athena es proteger a nuestra diosa y este mundo, por eso, sí hay una manera de ganar esta guerra, debemos aprovecharla. Por eso, necesitó que alguno de ustedes busque al habitáculo de Hades... y lo maté.

Un silencio sepulcral fue lo único que reino durante varios minutos, y que luego fue interrumpido nuevamente por la voz del patriarca.

—Nosotros debemos defender y proteger a los inocentes, y nadie sería más inocente y libre de culpa que ese niño. Sin embargo, deben entender que su destino de ser el dios del inframundo esta escrito desde su nacimiento... pienso que, librarlo de la oscuridad de Hades, sería lo más misericordioso que podemos hacer por él...

Las últimas palabras del pontífice volvían a resonar una y otra vez en su cabeza, como un zumbido incesante.

Ya no había dudas, no importará cuanto su corazón lo negará. Shun era el cuerpo huésped de Hades, y como tal, su deber de santo era... salvarlo de esa oscuridad que tanto lo acechaba.

………

Ambos se encontraban en una de las recámara del ala este del castillo, sentados y con la mirada fija al centro del lugar. No obstante, Pandora no lograba concentrar toda su atención ante la imagen frente a ella y la causa de ello, era precisamente la persona que estaba a su lado.

—Se puede saber, el motivo de la expresión que adorna tu rostro, Minos.

Lo había notado desde hace días, sin embargo no le había dado mucha importancia al principio, pero ahora, le comenzaba a molestar e incomodar que esa expresión permaneciera impasible todo el tiempo en su fiel sirviente.

—¿Acaso, estás celoso al igual que Radamanthys por mi favoritismo por Ikki?

El espectro de Grifo no respondió en ese momento, sólo termino la copa de vino que tenía en mano y volvió su mirada a la pileta de granito, decorada con runas y símbolos muy antiguos que estaba frente a él, donde la figura de un pequeño peliverde se difuminaba un poco en la cristalina agua.

—¿Y sí fuera así?—contestó con otra pregunta el espectro—. ¿Cambiaría algo sí lo aceptará?

—No, no cambiaría nada el que lo admitieras. Pero, para que al menos quites ese rostro que me incomoda, te explicare mis motivos del porqué él continúa aquí—dijo mientras le quitaba la botella de vino que tenía en manos, impidiendole que se sirva más—. Ikki es como un juguete nuevo, pero eso no significa que sea mejor que ustedes, mis jueces del inframundo. Me gusta mucho que sea mi perro faldero, que obedezca con humillación mis órdenes. Además, él aún me es útil, y lo seguirá siendo hasta cierto punto del juego. Pero hasta que ese momento llegué y su utilidad caduque, él seguirá a mi lado ¿Lo entiendes, Minos?

El espectro asintió, aún no muy convencido pero sin ánimos de replicar. Pandora sonrió, y volvió su mirada al frente, donde el reflejo de su pequeño hermano Shun, como solía llamarlo para molestar a Ikki, se encontraba corriendo por la calles de Rodorio junto con un niño castaño.

Debía pensar en un plan para recuperarlo, y tener la menor cantidad de bajas en su ejército cuando atacaran. Sería complicado lograrlo, pero no importará el costo o las vidas a sacrificar, lo traería a su lado, donde siempre perteneció.

………

Ya era muy entrada la noche cuando subió los últimos escalones que se dirigían a su templo. Se quedó unos minutos ahí, mirándolo y preguntándose cuanta sangre y muerte habían visto las paredes del templo de Virgo a lo largo de los siglos.

Sus pies se negaban a avanzar, parecía que estuvieran anclados al suelo. No debía vacilar, se reprochó, no debía hacerlo ahora con la decisión que había tomado.

Entró a la antesala del lugar, miro a su derecha donde había una escalera que llevaba a la segunda planta donde estaba la habitación de Shun. Volvió a titubear un instante, pero al final terminó subiendo lentamente.

La puerta rechino un poco cuando la abrió, por fortuna Shun era de sueño pesado y el ruido no lo despertó. Se acercó a la cama, y lo observó detenidamente. Frágil, no podía verse más frágil que en estos momentos, pensó Shaka con pesar.

Lo haría de forma rápida, y menos dolorosa posible. Atravesaria su pecho con su puño, y en cuestión de segundos todo habría terminado.

Lo estaba salvando, se dijo a si mismo. Esto era lo más misericordioso que podía hacer por Shun... librarlo de su destino inexorable.

Cerro los ojos, levantó su brazo y con rapidez se dirigió al pequeño cuerpo que reposaba sobre la cama.

La sangre que escapaba de la herida, se deslizaba con lentitud sobre su armadura dorada hasta caer en gotas sobre el piso de mármol con un sonido de eco al chocar contra este.

Se había roto uno o dos huesos de la mano al detener su ataque al último momento.

Shun seguía profundamente dormido, ajeno a lo que había intentado hacer solo momento atrás. Soltó una débil risa amarga, mientras se sentaba al pie de la cama. Al final no había podido hacerlo, no había tenido el coraje para matarlo, y posiblemente nunca lo tendría.

Sin darse cuenta ese niño había ganado su cariño, ante sus ojos Shun no sólo se había convertido en su discípulo, sino también en un hijo.

El lazo entre maestro y discípulo se vuelve inquebrantable e imposible de marchitar, Shaka. Lo entenderás mejor cuando estés en mi lugar. Esas habían sido las palabras que le había dicho su maestro hace tantos años atrás. Él siempre decía las palabras correctas en el momento justo, pero él ya no estaba aquí para aconsejarle.

¿Qué se supone que debía hacer ahora?

¿Reportar esto al patriarca o callar?

Si contaba sus conjeturas, podía dar por hecho que lo único que le esperaba a Shun era la condena de una muerte que no merecía.

Si se quedaba en silencio, solo cabría esperar para que Pandora y el ejército de Hades intenté recuperarlo de nuevo, y se lo lleven de su lado.

¿Que decisión debía tomar...?

………

N/A: Cuando vine a darme cuenta, ya habían pasado seis meses desde que actualize este fic (n.n) Mil perdones por hacerlos esperar tanto, pero con los problemas familiares y personales, no tenía cabeza para pensar en mis historias.

Gracias por sus comentarios, votos y por leer las locuras que se me ocurren. Esta vez no tardaré seis meses en actualizar, lo prometo. Tal vez solo cuatro o cinco meses n.n

Es broma XD

Nos vemos/leemos en la próxima :)