Un fragmento ocurrido en una noche cualquiera de hace más de mil doscientos años; un recuerdo fugaz de un imposible mil veces repetido, de un imposible mil veces intentado, y de un imposible mil veces anhelado... Pero pronto... Ojalá pronto todo cambie...

01 - PRONTO...

Entró sigilosamente en la casa, impregnando en el proceso el pomo de sangre. Una vez dentro, se detuvo completamente, obligando a sus pulmones a hacer lo mismo, hasta que el silencio reinante denotaba que estaba sola en la casa.

"Aún no ha vuelto", pensó, "Seguramente esté fornicando con la hija de un mercader, o quizá con alguna furcia".

Exhalando el aire de su interior, volvió a caminar, observando mientras tanto su alrededor. La casa seguía impoluta, a excepción de los cadáveres de los verdaderos dueños, los cuales empezaban a pudrirse en el rincón donde habían sido arrojados. Se acercó al cuerpo más grande, que resultó ser el del padre de la familia, y sin vehemencia alguna se limpió los cascos con el chaleco ya sucio que éste portaba.

"Tanto mejor", volvió a pensar, "Aún tengo tiempo de completar el hechizo".

Miró de nuevo la alforja que portaba, y sacó de ella un bulto envuelto en tela. Con sumo cuidado, la desenvolvió y olió el contenido, satisfaciendo con ello su sentido del olfato.

"Fresco y puro, como a mí me gusta… Dos corazones enamorado cuyo poder será propicio para Snorguul el Infame".

Caminó con una medio sonrisa en su rostro hasta lo que hacía apenas un par de días era una cocina y, agarrando mediante la magia de su cuerno una cacerola, procedió a situarla en el fregadero para, a continuación, abrir el grifo hasta casi llenarlo.

"Él pronto llegará, debo darme prisa".

Su mente, mientras colocaba la perola sobre el fuego de la chimenea, retrocedió hasta el principio de esa misma noche, cuando observó de soslayo a dos ponis besándose al pie del camino, mientras ella caminaba hasta el puesto de objetos mágicos a por elementos que consideraba esenciales.

"Con suerte, él llegará con su ramera, para destriparla siguiendo el ritual de invocación de Kraajtar… Y con más suerte, volverá con sus restos para nuestra cena de expurgación, ese maldito período en el que debemos comer carne para corregir y aumentar nuestro poder".

Esa pareja podría haber tenido una oportunidad de seguir viviendo si hubiesen sucumbido a los más bajos instintos y marchado a otro lugar; pero tuvieron la osadía de demostrar su amor mutuo ante ella en la vuelta.

"Al fin y al cabo, solo faltan cinco cuerpos para liberarle, y es cuestión de días que su poder se una al de Él, haciendo que el conjunto ansíe más y más almas que devorar. Y, como siempre, la mía no será una de ellas".

El proceso de eliminación fue simple pero eficaz, aprovechando que ambos sujetaban la cabeza del otro para dar más pasión al ósculo. Un básico hechizo telequinético, mezclado con un conjuro de fuerza orientado a los cascos hicieron el resto. Solo tuvo que apartarse ligeramente cuando la mezcla de sangre, ojos y masa cerebral saltó por los aires, proyectado gracias al hundimiento de las patas en los respectivos cráneos.

"Creo que ya está hirviendo el agua, es hora de echar el ingrediente principal… Y espero que esta vez funcione".

Solo tuvo que acercarse a la pareja para abrirles en canal usando un hechizo rúnico, y sacarles con inusitada limpieza sus corazones.

"Kraajtar contra Snorguul el Infame, será interesante ver esa batalla de Demonios Mayores… Y más siendo tu cuerpo el campo de batalla".

Lanzó el contenido de su zurrón, y ambos órganos se zambulleron hasta el fondo de caldero. Para cuando volvieron a la superficie, un cántico perverso y malsonante les acompañaba, haciendo que, paulatinamente, el contenido del perol se volviese negruzco, y consumiendo así las vísceras en un hedor y un siseo insoportables.

"Pronto…".

Para cuando el hechizo de donación demoníaca hubo terminado, el agua ya se había evaporado, dejando en el fondo dos deshechos carbonizados.

"Pronto obtendré mi venganza".

Mediante levitación, sacó los restos y los atrajo hacia ella.

"Pronto te destruiré completamente".

Abriendo la boca, mordió uno de los residuos, haciendo que éste se deshiciese en la boca, como si no estuviese constituido más que de ceniza apelmazada.

"Pronto te haré pagar todas las atrocidades que me has obligado a hacer".

Se llevó el otro pedazo a la boca, con idéntico resultado.

"Pronto te haré pagar todas las atrocidades que me has hecho".

Y, tragando ambos trozos que otrora fuesen corazones hechidos de amor y lujuria, selló por completo el pacto, demostrando de esa manera que estaba dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias. Y al hacerlo, por ende, obtuvo su cena de expurgación.

"Pronto seré aún más poderosa".

Por primera vez en mucho tiempo, sonrió.

"Pronto seré libre".

Dándose la vuelta, se dirigió hacia la puerta, dejando atrás ese lugar para nunca más volver.

"Pronto, muy pronto, 'querido' Maestro, no solo acabaré contigo, sino con todos los que se crucen en mi camino".

Asió el pomo, esta vez con su magia, y salió de la casa, caminando hasta perderse en la inmensidad de la noche.

"Pronto, muy pronto, el nombre de Blinding Darkness será temido en toda Equestria".

FIN