Espontáneo
Ash
Volvimos a la playa cuando ya faltaba poco para la tarde. El sol ya no nos atacaba tan despiadadamente, siendo sustituido por un leve frescor que avecinaba la inminente llegada de la noche.
Una ligera brisa soplaba desde el este, creando pequeños torbellinos en la arena. Terminé de amarrar la bolsa de víveres, después de haber sacado la ración que íbamos a comer esa tarde. El tenue sonido acuoso del mar se había vuelto tan metódico que apenas y reparaba en él ya, aún así, no dejaba de lanzar miradas en el horizonte, con la esperanza de divisar algún barco. Sin mucha suerte, debo decir.
Volví a subir la bolsa a la palmera de la que colgaba y la amarré firmemente. Finalmente tomé ambos panes y los llevé a donde estaban los demás. Teníamos suerte que la comida de ese vuelo hubieran sido panes secos y galletas, pues se conservaban más que cualquier comida preparada. Le tendí el suyo a Serena, sin saber si tendría que decir o hacer algo. Tardó un momento en captar mi movimiento, pues había estado jugando con Axew. Hacía poco que se había cambiado de ropa y su pelo aún se encontraba mojado, dándole un color mucho más oscuro del que normalmente cargaba.
Ella extendió la mano, más lejos de agarrar el pan, me tomó de la muñeca y me sentó en la arena, a su lado, para después agarrar su comida. Me sorprendían sobremanera sus repentinos actos de espontaneidad, jalarme hacia ella de vez en cuando, abrazarme o mostrar algún otro tipo de afecto sin previo aviso, era tan natural en ella, y me preocupaba que esperara lo mismo de mí. De verdad quería actuar cómo ella, pero no sabía para nada de este tema y cualquier cosa que se me ocurriera se me antojaba absurda o que no le gustaría, claro hasta que ella misma lo hacía. Me encantaba nuestra nueva relación, pero no tenía ni idea de cómo proceder. Se me habían agotado las opciones después de besarla y cargarla hacia el tobogán-cama la noche anterior.
De hecho, me encontraba confundido, muy confundido. Toda la situación que acabábamos de pasar se me hacía muy irreal, había encontrado incontables sentimientos que no entendía para nada, que en mi vida había sabido que existían y mucho menos que esa hermosa chica fuera capaz de despertarlos de manera tan abrupta.
Sentí un pequeño zarandeo a mi derecha. Serena me vio con cara de consternación.
—¿Todo bien, Ash? —Preguntó en tono interrogativo.
La repentina pregunta me tomó de sorpresa, por lo que sólo se me ocurrió asentir y sonreír hacia ella. No me creyó, pues sólo alzó ligeramente la ceja.
—¿Seguro? Vamos, si algo te preocupa, sólo dime. —Me di un tiempo para responder, mientras sopesaba un momento mis opciones. No iba a lograr ningún avance en esta situación a menos que lo hablara con ella.
—Es sólo que… No… eh, no sé si esperas… algo, eh… de mí —Ladeó la cabeza, supongo que intentando entender mi tartamudeo.
—¿Esperar algo de ti? ¿Cómo así, Ash? —Preguntó.
Traté de aclararme.
—Es sólo que… tú eres tan espontánea en este tema, y yo sinceramente. —Sentía mis mejillas al rojo vivo. —Yo sinceramente no sé que hacer, cómo actuar en cada situación… Nunca había estado en esta situación.
Serena, lejos de la reacción que esperaba, parecía esbozar una media sonrisa y verme cómo se ve a un cachorro cuando hace algo testarudamente tierno, cómo tratar de quitarte el calcetín o perseguir su propia cola.
—¿De qué situación hablas, Ash? — La condenada parecía estar disfrutando con todo esto.
Abrí la boca para contestar, más de mi garganta sólo salieron algunos gruñidos entrecortados, sin saber exactamente cómo describir la situación.
—Tú sabes, la situación, nuestra situación.
—¿De veras? ¿Y qué situación es ésa?
—¿Hablas en serio Serena, o sólo quieres molestarme? —Su sonrisa se ensanchó aún más.
—No sé ¿querré molestarte?
—¿Vas a seguir respondiéndome con más preguntas?
—¿Lo haré? —Pude ver cómo nuestros pokémon seguían la conversación viéndonos a uno y al otro, cómo si fuera un partido de tenis.
—Vamos Serena, esto es serio. —Estaba empezando a perder el control, la sonrisa y los ojos inocentes que estaba poniendo sólo enmascaraban lo mucho que estaba disfrutando de mi nerviosismo.
—¿Lo es…? —Si planeaba decir algo más, no la dejé. En un acto más de instinto que de razón, me abalancé hacia su rostro y la besé, impidiéndole seguir hablando. Sentí cómo el calor dentro de mí crecía a medida que profundizaba en el contacto. Mi mano recorrió todo el camino de su mandíbula hasta asentarse en su cuello.
Cuando por fin nos separamos, las palabras salieron de su boca de manera entrecortada.
—Eso fue bastante espontáneo para mí. —La vi con una sonrisa escéptica.
—¿Vas a dejar de molestarme ahora? —Dije al final.
—Si ésta va a ser de ahora en adelante tu forma de que deje de molestar… Yo diría que no.
Yo no pude menos que reírme.
—La verdad es que también podría acostumbrarme a esto. —Fue su turno de reír.
—Pero ya hablando en serio, yo no espero nada de ti Ash. —Dijo, con tono cristalino. —Tan sólo que sigas siendo tú mismo. Deja de preocuparte por eso, recuerda que estamos en las mismas en este asunto.
Ese comentario me sorprendió.
—Entonces… ¿Cómo es que tú sabes exactamente qué hacer en cada situación?
Ella negó con la cabeza.
—No lo sé, simplemente… Hago lo que creo que estaría bien hacer, sin preocuparme del resultado.
—¿No te da miedo eso? ¿Hacer algo que no esté bien? —
—Claro, me da muchísimo miedo de que las cosas salgan mal, pero ¿y si no? ¿Y si salen bien? Es lo maravilloso de atreverse.
El recuerdo de nuestro primer día en la isla regresó a mí con claridad.
—Recuerdo haber leído eso en el estado de WhatsApp de alguien, de hecho, fue la frase que me animó a abrazarte la primera noche aquí. —Confesé con un poco de pena. —¿Tú también viste el estado?
Ella me vio con una cara que no supe descifrar.
—Lo leí en un libro hace un tiempo… —Pude ver cómo me veía directo a los ojos con una gran sonrisa. —Y luego lo puse en mi estado de WhatsApp…
Clemont
Me senté en el sofá, completamente exhausto. Bonnie se encontraba dormida en el sillón de al lado, un documental de Alola lanzaba todo su estruendo por la sala. Busqué el control para tratar de apagar la televisión, más no estaba cerca, y yo no me encontraba con el ánimo de ir más allá para buscarlo, por lo que dejé la tele encendida, no es que me importara. Había revisado todo, cada maldito detalle, cada maldita coordenada del mapa. Me quité las gafas y me masajeé el puente de la nariz. Sentí una leve presión al lado mío y me encontré con Korrina, quien me había traído una taza de café. Negué con la cabeza, demasiado cansado, demasiado triste. Era el tercer día y las probabilidades de que mis amigos estuvieran vivos eran bajas… muy, muy bajas. Una lágrima cayó de mi mejilla ante ésta cruenta verdad. Mis mejores amigos, aquellos con los que pasé tantas aventuras, perdidos, dios sabía dónde. En las zonas que habíamos buscado no había ninguna isla, todo era océano abierto, así que, si por milagro seguían vivos en algún tobogán de emergencia, el tiempo se les agotaba, y yo no era capaz de dar con su paradero.
—¿¡Qué se me escapa!? —Oí que decía una voz, tardándome unos segundos en darme cuenta de que era la mía, pues Korrina había volteado repentinamente hacia mí y Bonnie se movió durante unos instantes en sueños, perturbada por mi grito. —Si no están ni donde el radar decía que estaban, ni la localización que los pilotos habían asegurado en las últimas grabaciones de torre de control… Sólo quedaba una opción que era que podían estar… en cualquier parte, Suponiendo una velocidad de vuelo de novecientos kilómetros por hora y una duración de vuelo antes del impacto de tres horas y media, daba cómo resultado más de tres mil kilómetros a la redonda del aeropuerto de Kalos… Y si el radar había fallado desde el principio, ni siquiera podíamos determinar una dirección inicial específica, lo único que sabíamos era que el vuelo había despegado en contra del viento y luego girado hasta doscientos treinta y uno en dirección a Kanto.
—Tranquilo Clemont… tú has hecho todo lo que has podido, no te martirices. — Escuché la conciliadora voz de Korrina. No lo aguanté más, no era posible, la frustración y la impotencia me estaban matando. Sentí un líquido caliente salir de mis ojos y rodar mi cara, mis amigos… mis mejores amigos.
Sentí un tacto tibio y suave por todo el cuerpo, seguido de un olor a vainilla. Abrí los ojos y vi a Korrina, quien me había abrazado con fuerza. Los pequeños espasmos que podía notar me indicaban que ella también se encontraba sollozando, llorando la pérdida de nuestros amigos. Cerré los ojos, mientras la estrechaba entre mis brazos, sin poder hacer nada más, absolutamente nada más…
—"Tapu Koko, guardian de la isla Melelmele en Alola, se caracteriza por ser uno de los pokémon eléctricos más rápidos y fuertes que existen. El penacho que porta en su cabeza no sólo le da una apariencia más terrorífica y de mucha clase, debo añadir, sino que también funciona cómo un inductor eléctrico de gran potencia, según los expertos, capaz de alterar el clima local y provocar fuertes tormentas eléctricas a voluntad. Esto ocurre cuando siente amenazado su territorio. La descarga de su penacho no sólo es capaz de crear una tormenta eléctrica, sino que también lanza una poderosa onda electromagnética capaz de despistar a enemigos que utilizan el campo magnético de la tierra para orientarse, como podrían hacer Pokémon de tipo volador o tipo tierra."
Una fuerte corriente eléctrica recorrió toda mi espina dorsal mientras abría de solapón los ojos. Una idea vaga había empezado a formarse en mi cabeza. Apenas había escuchado el documental que pasaban en la televisión, pero mi cerebro había entendido el mensaje elemental: Tapu Koko podía lanzar ondas electromagnéticas a voluntad. La esperanza renació en mí. ¡Eso podía ser! Una parte de mí, la realista, sabía que ese dato no cambiaba nada, que las probabilidades eran las mismas, pero al menos ahora tenía un nuevo punto de partida, un nuevo enfoque, por lo menos ya no estaba totalmente ciego.
Fue cuando traté de levantarme que me di cuenta de mi situación. Korrina se había dormido encima de mí. Suspiré, mientras trataba de moverme lo menos posible para no despertarla. Con toda la delicadeza del mundo la recosté en el sillón, jalé una manta de las que había en el aparador y la tapé con suavidad.
—Duerme bien, Korrina. —Atiné a decir.
Escuché un "te quiero" entrecortado, que me dejó estáticos unos segundos, más podría haber escuchado mal, además ella estaba dormida y para colmo, no tenía tiempo qué perder, por lo que dejé el asunto allí, no me podía preocupar por ello en ese momento.
Llegué a mi estudio, y más por instinto que por otra cosa, encontré el portátil debajo del sinfín de papeles que había en el escritorio. La encendí y lo más rápido que me lo permitieron sus dieciséis gigas de RAM, abrí el buscador y me puse a investigar a Tapu Koko, las corrientes eléctricas y los aviones de Alola. Los datos eran cada vez más alentadores. Tapu Koko solía disparar ondas electromagnéticas que cambiaban la presión atmosférica, creando así tormentas eléctricas e inutilizando instrumentos tanto de localización eléctrica cómo de presión atmosférica. "La única manera de predecir un temporal creado por Tapu Koko es viéndolo acercarse, pues ocurre tan rápido que no da tiempo a los barómetros de actuar" Encontré otra noticia que se enfocaba más en los procesos de despegue y aterrizaje en Alola. "El aeropuerto internacional de Alola, con sede en ciudad Hauoli, en Melemele, ha incorporado radares de radiofrecuencias en todos sus aviones, así como también se requiere el uso obligatorio y constante del dispositivo a cualquier vuelo internacional que requiera aterrizar en la isla. Esto para evitar problemas de interferencia debido al pokémon guardian de la isla: Tapu Koko." Informaban diferentes reportajes acerca de Los pokémon guardianes de Alola y el Airports Review, respectivamente.
De repente, volví a tener fuerzas, si mi teoría era correcta, podríamos encontrar a Ash y Serena. Debía investigar acerca de tormentas eléctricas recientes y comunicarme con Alola, pero podría funcionar. Tenía que empezar ya.
Hope
Tenía un profundo dolor de cabeza. El maldito documento descansaba sobre mi mesa. Temía que éste llegara desde el momento en que se tachó el caso de "baja prioridad" y de "pocas probabilidades de éxito". El personal del caso del vuelo 747 de Kalos Airlines sería reducido de personal y trasladado a otro departamento, en conclusión, pasaría a ser de baja prioridad. El documento que me habían mandado ya tenía la firma de la directora de la policía internacional, sólo faltaba la mía. Había llamado a la sede de la interpol. Hablé con un detective llamado "Handsome". A pesar de que intentó ayudarme en todo lo que pudo, una prórroga era inviable sin ninguna prueba base del caso de la que partir. Todos los procedimientos protocolarios ya habían sido realizados, sin éxito, por lo que el caso pasaría al departamento de casos extraordinarios. A pesar de que sonaba alentador, ése departamento consistía básicamente en archivar el caso, y luego de meses estando en estado inconcluso, se cerraría. Lo único que faltaba en todo el proceso era la firma, mi maldita firma.
Levanté varias veces el bolígrafo durante la noche, más cada vez que intentaba firmar, la vista se me ponía borrosa, y me entraba un sentimiento de culpa, cómo si algo faltara, cómo si hubiera una pieza clave que se me escapaba. Habíamos revisado dos veces ya ambos lugares en los cuales se había reportado el avión, habíamos cubierto un radio de más de trescientos kilómetros y nada, absolutamente nada. Si esto hubiera sido batalla naval, tendría que haber hundido la flota enemiga ya por lo menos dos veces, pero no. No le había dado ni a un maldito barco, estaba en cero, en el comienzo, sin ninguna clave qué seguir.
Después de tomarme unas cuantas aspirinas, una o dos más de las recomendadas, levanté por enésima vez en el día, y esperaba que por última, el bolígrafo. Tomé el documento y enfocándome en la línea que requería mi firma en la parte inferior derecha, acerqué el lapicero.
El estruendo del teléfono casi me dio un paro cardíaco. Malhumorado, dejé el bolígrafo a un lado y contesté el insistente aparatito, que parecía querer despertar a toda la manzana.
—Policía de Kalos, comandante Hope al habla. —Contesté, con una voz que se escuchó mucho más cansada e irritada de lo que esperaba.
—¡Comandante Hope! ¡Soy Clemont! ¡Tengo que decirle información importante del caso! —Clemont parecía a punto de tener un colapso nervioso. Tuve que alejar ligeramente el aparato de mi oído, pues el chico se encontraba gritando de manera impresionante.
—A ver hijo, calmante o no voy a poder entenderte nada. —Dije, lleno de interés por lo que fuera que el brillante chico había descubierto. —¿Qué fue lo que pasó?
Escuché cómo el chico tomaba aire, poniendo en orden sus pensamientos, antes de empezar a hablar.
—Bueno… Primero que nada ¿qué sabe de Tapu Koko?...
Lamento de veras la tardanza, pero he estado algo (demasiado, muy, increíblemente) ocupado con la universidad y hasta ahora en semana santa me da tiempo de escribir más de algo, espero les guste mucho el cap. En éste intenté darle seguimiento a la búsqueda de Clemont, dándole sentido a la extraña desaparición de Ash y Serena. También traté de desarrollar lo mejor que pude los inexpertos sentimientos de Ash respecto al tema. Tomé un poco cómo me sentí yo cuando estuve más o menos en esa situación, no sé si para todos es de la misma manera, pero bueno. Sería interesante saber su opinión en los comentarios.
Acerca de la actitud de Serena, que se siente un poco Ooc (Out of caracter), ya habrá explicación para ella en el cap siguiente, donde trabajaré más con sus pensamientos para llegar a ello, no crean que simplemente decidí darle una actitud diferente que queda bien en el capítulo.
Y nada, a contestar reviews, que para eso me pagan… (Bueno fuera)
Light Fire Blue: Yep, también pienso darle seguimiento al triángulo de Pikachu. Aunque ahora no podré imaginarme a Pikachu sin la voz de Ryan Reynolds… ¡Espero te guste el cap! Nos seguimos leyendo.
Pyro Phoenix Bird: Yep, fue tan sólo un error de edición. Trataré de ser más cuidadoso con los caps que siguen (que será más o menos dentro de unos años… Eeeen fin) Espero te guste al cap y que lo de actualiza pronto no sea tan a pecho… Porque ambos sabemos que no pasará… Aunque trataré lo más posible por hacerlo. ¡Un saludo!
TEIET: ¡Gracias! Trato de que la progresión entre los personajes sea gradual y que no se vea muy forzado, es por ello que no lo trabajo tan acelerado, pero igual espero que el cap sea de tu agrado.
SJZ77: ¡Saludos! :3 Quería enfocarme más que nada en el desarrollo de los personajes en éste nuevo sentimiento que encontraron, y pues, habrá algo más que un beso si la historia me da para ello, aunque lo más probable (si termino escribiendo lo que planeo escribir) es que sí que haya algo más. De todas maneras, el tiempo decidirá. ¡Nos seguimos leyendo!
Jbadillodavila: Seh, es todo un loquillo. ¡Saludos!
Elibran: ¡Gracias! Lamento hacer siempre tan larga la espera… pero la U me tiene en un vaivén bastante feo… Algún día, algún día podré escribir todos los días… Algún día. Hasta entonces, ¡Un saludo!
Taikobou: Yo nunca estoy exactamente de vuelta, es más cómo "Regresa en las vacaciones, a veces", pero me alegro que te haya gustado el cap. No, no creo que sea muy divertido ser naufrago (podemos tomar como referencia a Pi o a Robinson Crusoe). Y en cierto modo, puede que esté romantizando la situación un poco más de lo que de verdad sería, aunque supongo que acompañado es más fácil soportar esa miseria. De cualquier manera ¡Un saludo! Y nos seguimos leyendo.
Diazlupe789 (Ashly): ¡Gracias por tus palabras! Lamento todo el tiempo que siempre me tardo en actualizar, pero estoy de vacaciones, así que espero poder actualizar uno o dos caps más en los próximos días. ¡Un saludo! Pd. ¡Me alegro que te gusten las otras historias!
Lorian Vanagandr: ¡Ok! Yo personalmente puedo tomar la cursilería, pero en pequeñas dosis, porque me empalago muy fácilmente… Sin embargo escribirla es más fácil (siempre y cuando no la tenga que volver a leer muchas veces, por el cringe más que nada). Y si te gusta éste tipo de narrativa, pues… Supongo que el tema del cap te parecerá interesante, yo casi vomito arcoíris al tener que volver a leerlo para revisarlo. Aún así, espero tu vena romántica vuelva a latir y que puedas seguir escribiendo en tus fics. ¡Un saludo!
Estui: Ok, mi amigou, empecemos por el punto donde confieso que soy varón. No te preocupes, no es la primera (ni la última, supongo) que me confunden con una chica por mi manera de escribir. ¡Gracias! Me alegro que te guste mi estilo, y espero que no te decepciones mucho por mi super velocidad para actualizar… (inserte el sarcasmo aquí).
Kellypriss: ¡Gracias! Supongo que en mi caso el buzón de notificaciones ya anda agarrando telarañas, aunque espero que eso deje de pasar pronto, aunque sea durante el mes de diciembre. ¡Un saludo!
Dentro del Infinito: No eres el único que piensa eso, créeme, estoy de tu lado.
Y pues eso ha sido todo, un saludo, un abrazo y nos vemos en la siguiente actualización.
Requiescat in pace.
Altaïr.
