Aviso de antemano que este capítulo contiene una escena algo subida de tono y posiblemente fuerte. Queda a su responsabilidad leer o no.
Disclaimer: Aplicado
Mi Delito
Capítulo III
Ni contigo, ni sin ti
Lovely girl you're the beauty in my world
Without you there aren't reasons left to find
And I'll pull your crooked teeth
You'll be perfect just like me
You'll be a lover in my bed
And a gun to my head
The Smashing Pumpkins: Ava adore
1.
Sakura se encontraba sentada en su puesto. En la fila apegada a la puerta, sector del medio. Bufando, apoyo su hombro en la pared y se miró las uñas. A pesar de ser una hermosa escuela, no podía evitar sentirse fuera de lugar con tanta opulencia, además, sus compañeras tenía la rara manía de recordarse todos los días quien poseía más dinero.
Cuando llegó, muchas de ellas se acercaron a preguntarle de donde era, que hacían sus padres y si pertenecía a algún clan importante. Lo divertido fue ver sus caras cuando bromeando les dijo que era hija de mendigos y que se había ganado una beca por sus buenas notas. Las pobrecitas corrieron despavoridas, como si se tratará de una enferma con ebola y desde la distancia miraban, mientras cuchicheaban entre ellas. Sakura lejos de sentirse triste por eso, se reía a destajo. Era maravilloso molestar un ratito a las niñas fresas.
Pensó en el conserje de su nuevo hogar. Se había sorprendido mucho al ser saludado por ella y más aun cuando se detuvo a preguntarle cómo estaba y si necesitaba ayuda en algo. Con esos simples gestos, se iba ganando la aprobación, admiración y cariño de toda la gente.
Recordar su edificio, le hizo también recordar los cambios que le haría a su departamento. Estaba en el último piso de un bloque gigantesco, poseía una vista fantástica, y ventanales maravillosos, pero eso era lo único bueno que tenía. La decoración del lugar era muy gris, los electrodomésticos era los más modernos del mercado, además de ser de la misma línea (una línea hecha por diseñador, claro) y las paredes eran blanca o negras. Según Kabuto, quien la había llevado hacía allá junto con su madre, el departamento era de decoración minimalista, porque era lo que estaba en boga.
Sakura en todo momento se sintió fuera de lugar. Ella era de tener muchos cojines tirados en el suelo, sentarse en la moqueta y comer ahí mismo. Sus paredes tenían que tener muchos colores y del techo colgar artesanías hechas por sus propias manos. Cuando quiso probar el sofá, fue como sentarse sobre un fierro. Apenas si tenía almohadones blandos. Su función era más de adornar, que servir de sillón. Un verdadero desastre.
− Disculpa. – Sakura se giro buscando la voz que la llamaba. A su lado, una guapa pelinegra la miraba. − ¿Pod… podrías prestarme ese lápiz? – Sakura la miro confundida. La chica estaba roja, al punto de la ebullición y sus manos temblaban. Estaba en extremo nerviosa y complicada.
− ¿Cómo te llamas? – le pregunto de sopetón. La guapa chica abrió la boca y comenzó a boquear. – Te pasaré el lápiz, pero dime tu nombre.
− Hi… Hinata. – Sakura asintió y lentamente, sin dejar de mirarla, le paso el lápiz. – Grac… gracias.
− ¿Te pongo nerviosa? Eres guapísima, no lo niego, pero a mí me gustan los hombres. – Hinata tomo una tonalidad casi morada. Sakura se asusto, temió lo peor. – Era una broma, bonita. Todo está bien.
− Perdón. – la pelirosa levanto una ceja y miro hacia delante. Todas sus compañeras estaban cuchicheando de lo lindo mientras la miraban. − ¿Sakura Haruno?
− La que viste y calza. – respondió la pelirosa risueña. − ¿Por qué todas nos miran?
−Saliste en el diario. Serás la coprotagonista de Sasuke Uchiha. – Sakura abrió la boca sorprendida. Nadie de la producción le había avisado sobre eso. Eran unos idiotas. Ahora entendía porque la miraban como asustados todos los pasajeros del metro, cuando se dirigía a la escuela. No era que le hubiese salido una segunda cabeza como pensó en un principio, sino que los productores de la película ya habían comenzado a soltar información sobre el nuevo films. – Eres más bonita en persona.
− Awww, es lo más tierno que me han dicho desde que llegué a Tokio. – La pelirosa abrazó a Hinata, y ésta se sonrojo furiosamente. – Eres un sol. Seremos grandes amigas. – Sakura era una especie de niña líder. Se acercaba a todos, conversaba con todos y se hacía amiga de todos, como también, tenía un genio de los mil demonios. Si alguien se le atravesaba en la garganta, claramente se las vería con ella. No aguantaba el abuso contra los más desvalidos. Desde pequeña le habían hecho bullying por su frente, hasta que un día, agarro por las solapas al idiota que se burlaba sin cesar de ella. El pobrecito quedo traumado de por vida y nunca más volvió a acercarse a la pelirosa. Tiempo después, Sakura se entero que ese niño estaba enamorado de ella y la única forma que encontraba para acercarse era esa… hombres.
− ¿Tú no sabes quién soy? – le pregunto bajito. Sakura la miró confundida.
− Me dijiste que te llamas Hinata. – la peliazul movió la cabeza afirmativamente. − ¿Entonces?
− Soy prima de Neji Hyuga. – Sakura seguía sin comprender. – Compañero de banda de Sasuke.
− ¿Eres prima del castaño que usa una coleta suelta? – Hinata asintió. – Mira tú, no tenía idea. Es bastante guapo, pero muy serio. – Hinata río bajito y sus mejillas se sonrojaron. − ¿No hablas con las demás?
− No, solo hablo con mi hermana Hanabi y una de las niñas que trabaja en mi casa. Natsuki. – Sakura asintió. Al parecer Hinata era una chica solitaria y muy tímida.
− Bueno, ahora también hablarás conmigo. – Sakura le sonrió de oreja a oreja. Sentía que Hinata sería una gran compañera y haría que su estancia en ese lugar fuera más entretenida. – Oye, cuéntame un poco de la banda de Sasuke…
2.
− Mi amor. – La voz de Fuka envolvió su departamento. Levantó la mirada del guión y se puso de pie para ir al encuentro con ella. – Siento como si no te hubiese visto hace meses.
− Fuka, fuimos de vacaciones más de tres semanas. Sabes que debo ponerme al día con todas mis cosas. – La guapa mujer hizo oídos sordos y se lanzó a su cuello, para darle un beso de infarto. Sasuke se lo devolvió gustoso. − ¿Cómo estás?
− Feliz de verte. –nuevamente se acercó a su boca e hizo a la boca de Sasuke su prisionera. − ¿Cómo te ha ido a ti? ¿La banda, la película, la coprotagonista? – el pelinegro, soltó la cintura de su novia y camino hacia la cocina, con Fuka pisando sus talones. − ¿Qué paso? ¿Ya no será Mei?
− ¿No has visto la revista de hoy? – Fuka negó. Sasuke le pasó una revista. – Es ella.
− ¿La pelirosa? Es una niña, por favor ¿en que estaba pensado Jiraya? – preguntó riendo. – Con Mei me sentía insegura, pero viendo a esta pequeñuela, mis celos se evaporaron. – Sasuke hizo una mueca. Si Fuka supiera lo del beso y como explotaba el ambiente cuando Sakura y él se encontraban juntos, sentiría más celos que con cualquier otra mujer. – Es monona.
− Si, es bajita. – dijo Sasuke, tratando de contarle cosas sin importancia a su novia. No se le podía salir que Sakura tenía los ojos más bellos que había visto, ni que su boca sabía a miel y manzana, o que su cintura era tan diminuta, que caía en su mano o que su olor a limón lo volvía demente. No había necesidad de decirle eso a Fuka… − En fin. Creo que con esta película no ganaré el premio de la academia.
− Entonces renuncia. Sabes que si un proyecto no te favorece, es mejor desecharlo. – Sasuke no supo porqué, pero la idea de dejar la película y darle el pase a otro para que hiciera su papel, le parecía una horrenda idea. − ¿Lo harás?
− No, ya me comprometí con Jiraya. – Fuka asintió. − ¿Vamos a comer?
− ¿Y si nos quedamos acá? – preguntó sugerentemente.
− No es una mala idea. – la agarró de la cadera y la acercó a su cuerpo, para posar su boca en el cuello de Fuka. – Después podríamos ir al restaurant de la familia de Kiba. – Fuka arisco la nariz, aunque Sasuke no la vio.
− Me gustaría ir más al francés que fuimos hace algunos meses. – Sasuke se levantó de hombros. Al parecer esa noche desembolsaría bastante dinero, pero no le importó. Todo sea por su chica.
− Bueno. – y volvió a la suyo.
Caminó con ella a través del lugar, para guiarla a su habitación a través de besos. Cuando las rodillas de Fuka tocaron la cama, Sasuke la dejo caer y se posiciono sobre ella, sin dejar de besarla. Una semana sin sexo lo tenía un poco trastocado, contando que con el beso de la pequeña, su libido había subido más allá de lo normal. Se sentía un salvaje reprimido y sabía que Fuka le daría la satisfacción que estaba buscando con desesperación. A tientas, llevo su mano al pantalón y a tirones, lo logró desabrochar. Bajo por su cuello y con su lengua, marcó un camino.
− Me extrañaste ¿eh? – Sasuke no le respondió, estaba fascinado recorriendo el cuerpo de su chica. Comenzó a desabotonar su camisa, con un poco de ayuda de la guapa mujer. Metió sus manos por debajo del vestido de ella, y tanteo su tanga, lista para ser sacada. – Si, Sasuke. Me excitas.
La voz ronca que uso para decirle eso, lo volvió loco. Levanto el vestido y con colaboración de Fuka, se lo saco por cabeza, quedando solo en ropa interior y zapatos taco alto. Dudando si subir o bajar, tomo un pecho con su mano y lo estrujo levemente. Quería llevarla al límite. Volvió a recorrer con su lengua el escote, mientras metía su mano dentro de la ropa interior. Fuka dio un gemido ahogado, y Sasuke aprovecho eso, para besarla furiosamente, metiendo su lengua y recorriendo su boca. Su mano, seguía jugando abajo, acariciando su punto palpitante y húmedo. La mujer quería sentir toda la magnitud del pelinegro, pero todavía no es el momento.
− ¿Te gusta? – Fuka simplemente asintió, sin poder hablar. Sasuke sabía amar con sus manos y hacerla llegar al límite. –Dilo, ¿te gusta?
− Me…me encanta. – susurro, arqueando la espalda en la cama. Sasuke metió su mano por debajo de está, y soltó el broche del sostén, para luego tirárselo con fuerza y sacarlo de su cuerpo. Cuando se encontró sin su parte superior, Sasuke se tiró de lleno a besar sus pezones y usar su lengua con experticia. Fuka, estaba al límite. – Ohhh, ohh.
− ¿Más? – Fuka asintió. Sasuke metió todo su pezón en la boca y lo acarició con fuerza con su lengua, la pelirojiza gritó sin poder contenerse. Estaba siendo atacada por casi todos sus frentes. Quería sentir a Sasuke. – Dime qué quieres.
− Quiero… necesito, tú, atrás. – Sasuke entendió de inmediato. Soltando su pecho, se dirigió al otro, mientras el abandonado era acariciado por la mano que había tenido metida en la tanga de Fuka.
Sasuke bajo por el vientre plano de la mujer, besando cada parte de su piel. Cuando llego al borde de la braga, poso su boca sobre ella, pero no se la saco. Sus labios bajaron por sus muslos y recorrieron sus piernas, para llegar a sus pies y sacarle los zapatos. Luego de tirarlos lejos, volvió a subir, besando las pantorrillas pasando la lengua por detrás de su rodilla, para terminar llegando a la parte interior de sus muslos. Fuka estaba al borde de un colapso. Sasuke era un experto en artes amatorias. Todas las veces era toda una travesía acostarse con él. Siempre salía con algo nuevo.
El pelinegro tomo la tanga de la pelirojiza y la bajo por las piernas, encontrándose de frente con su feminidad, que a toda vista, necesitaba de mucha atención. Sasuke acercó su boca al lugar y beso a lo largo, haciendo gritar más fuerte a la mujer. Con su lengua, acarició su montículo y sus manos se apresuraron a apresar sus pechos. Fuka, se retorcía sobre la cama, desesperada por llegar a tocar el cielo con las manos. Sasuke no le daba tregua allá abajo y mientras la besaba, bajo una mano para acariciar la parte trasera de la mujer. Lugar por el cual había pedido ser tomada.
− ¿Quieres por acá? – metió con cuidado un dedo. La pelirojiza se revolvió inquieta. − ¿Quieres otro más? – adentro un segundo dedo, pero si llegar más allá de la mitad. Necesitaba prepararla para una intromisión así.
− Te quiero a ti. – casi grito. – Penétrame.
Apenas termino la frase, Sasuke se puso de pie, bajando con rapidez sus pantalones y bóxers. Corrió a la mesilla de noche y abriendo el cajón, saco un condón. Podía ser su novia oficial, pero no era estúpido, además, por donde "jugaría" esa tarde, era muy riesgoso por un tema de infección.
Cuando llego a la cama, se tiro sobre Fuka restregándole su miembro completamente erecto por entre sus piernas y muslos. La pelirojiza deseaba más. Sasuke el giro, agarrándola de las caderas y Fuka como amaestrada, se apoyo en sus manos y rodillas. El pelinegro necesito ayuda de un lubricante. Se puso el condón y sobre este, echó un poco de gel, esparciéndolo a lo largo. Fuka ya estaba preparada, mordiendo la almohada. Sasuke se acomodo detrás de ella y besando su espalda la penetro sin contemplación. La pelirojiza quedo sin aire unos segundos, tratando de acostumbrarse a la intromisión, mientras Sasuke soltaba el aire con fuerza. Ya estaba conectado con la mujer. En cuanto Fuka hizo un movimiento de caderas, dándole a entender que ya estaba lista, Sasuke comenzó a moverse. Adentro, afuera, en círculo, besando su cuello y acariciando sus pechos. Fuka gritaba como loca, estaba en la gloria. Sasuke por su parte no podía parar de moverse, necesitaba liberarse. Cuando estaba a punto de llegar, una imagen se poso con fuerza en su cabeza.
Era Sakura, sonriéndole y tomando su mano mientras sus mejillas se sonrojaban. Esos ojos verdes lo miraban con inocencia y pureza. Sakura era blancura y él estaba ahí, teniendo sexo anal. Se sintió sucio, pero trato de despejar el pensamiento. Quería disfrutar junto a Fuka y la imagen de Sakura no lo ayudaba. Un grito de la pelirojiza lo hizo volver al lugar donde se encontraba. Apretó las caderas de la mujer, enterrando sus dedos y con fuerza comenzó a adentrarse en ella. Quería hacerla acabar rápido. Algunos movimientos más tardes y Fuka dio el grito de satisfacción total, dejándose caer de vientre sobre la cama. Sasuke, todavía sobre ella, la penetro un par de veces más y se dejo ir, aunque todavía con la mirada verde de Sakura sobre en su cabeza.
No podía ser, pensar en ella lo excitaba en sobremanera, pero lo hacía sentir sucio. Sakura era la luz y él era la oscuridad. Ambas cosas no se mezclaban.
Dejo caer su cuerpo sobre Fuka y recordó cual era su mundo y a qué pertenecía.
Sakura solo sería una compañera de reparto y quizás tendría la suerte de no tener que verla nunca más. A pesar de que ese pensamiento lo uso para tranquilizarse, la idea no le gusto.
− Estuvo buenísimo. – Sasuke salió del cuerpo de la pelirojiza y cayó a su lado, de espalda, mirando el techo de la habitación. Completamente desnudo y al lado de una mujer en iguales condiciones, supo que Sakura no entraba ahí. Él ya tenía su vida hecha y no la cambiaría por una simple chica que tenía un don especial en calentarle la sangre.
Sakura ya pasaría.
3.
El campo se abría con hermosura frente a ella. Ahí, en esa maravillosa finca haría su primera escena. Las cámaras estaban dispuestas, los sonidistas tenían todos los elementos implementados y el fotógrafo estaba listo para capturar las escenas. Unos ventiladores gigantes iban a ser usados para generar viento, dado que en ese minuto, en el lugar prácticamente no corría aire.
− ¡Corten! – grito Jiraya, girándose a hacerle un gesto a Sakura para que se apurara. La pelirosa que todavía estaba maquillándose, se encontraba aterrorizada. Era en extremo desenvuelta y muy histriónica, pero en ese minuto su personalidad avasallante se encontraba dormida. Esa era su primera escena y por ende, marcaría un antes y un después en su vida. Debía hacerlo excelente y la presión que sentía, no la dejaba respirar.
− No te preocupes, molestia. No morirás. – Sakura miró al pelinegro que estaba de pie a su lado. Sasuke se encontraba de brazos cruzados, expectante por ver la primera actuación de la niña y para, según Sakura, burlarse de ella.
− ¿No qué tienes que decirme "mierda, mierda"? – Sasuke levantó sus cejas, haciéndola parecer una loca. – Da lo mismo. – dijo, restándole importancia, mientras caminaba hacia silla de Jiraya.
− Oye, confió en ti. – Sakura, que se giró muy rápido, lo miró estupefacta algunos segundos, sin comprender del todo. Sasuke, el petulante, desagradable y frío tipo, le estaba haciendo ver que el depositaba su fe en ella. La pelirosa sonrió sinceramente y le cerró un ojo. Como se volteó de inmediato, no se dio cuenta de que Sasuke había quedado de una pieza y con el corazón palpitándole a todo dar. – Cálmate. – se murmuro a sí mismo.
− Sakura, este es Sasori. – la pelirosa asintió, tomando la mano del chico y haciendo una leve reverencia. – Tú como Chiyo, debes acercarte a él y decirle la línea que está en el libreto. Sasori hace de Ryu. – Jiraya les explico a grandes rasgos un par de cosas más y los mando a escena.
Historia de Chiyo
#1° Escena: Sakura muestra sus dotes
− Hey, tú ¿Quién eres? – Ryu le gritó a la chica que estaba recogiendo amapolas en el campo de la finca. Al levantar su vista, los ojos verdes penetraron con fuerza al chico. La metralleta que llevaba en la mano, la tiró hacía atrás, escondiéndola.
− Mi nombre es Chiyo. – Cuando Sakura se puso de pie, con una de las bellas flores reposando en su oreja, el viento hizo su parte, ondeando su vestido y pelo. Por inercia, la chica se tomo el cabello para que no se levantara, un gesto que encanto al peliblanco. – Son muy lindas y están abandonadas. – la voz delicada y suave, tenía a todos pendientes de ella. Con el silencio que había, hasta la caída de un alfiler, se escucharía.
− No tenemos tiempo de cuidarlas. – La pelirosa se giro para tomar una de las flores. − ¿Qué quieres?
− Nada. – murmuro. Volteo con la flor en la mano y acercándose lentamente a él, con su inocencia latente, estiro su brazo. – Tómala. Es más bonita que el rifle que llevas en tu espalda. – esbozo una leve sonrisa y sus mejillas se sonrojaron. Bajo su mirada a sus manos y mordió su labio. Jiraya casi gritaba de emoción. Actuaba espectacular.
− No me podría defender con una flor. – murmuró Ryu, tomando su mentón y levantándole su cara. Sasuke, que miraba la escena completamente anonadado y encandilado, supo de inmediato que habían descubierto a una actriz excelente, con habilidades innatas y un aire tan inocente, que posiblemente, volvería locos a todos los directores. Tenía claro que la pelirosa sería la musa de los mejores.
− El enemigo más temible, es una mujer enojada. – tomo su mano y deposito la flor sobre ésta. – Y a una mujer enojada la domas con una bonita flor.
− ¡Corten! – Sakura volteo su cabeza temerosa. Nadie hablaba, era como si hubiese cometido un error. Al mirar al peliblanco, vio todos sus dientes mostrando una gran sonrisa. El resto del equipo estaba con la boca abierta. Pocos segundos después, todos aplaudían con fuerza y Jiraya casi saltaba. – Pequeña, eres excelente. – Corrió hacía ella y la levantó del suelo en un abrazo, girando. Sakura se agarro el dobladillo del vestido para que no se vieran sus bragas. El resto del equipo, chillaba con fuerza.
− ¿Lo hice bien? – preguntó temerosa.
− Lo hiciste maravilloso. Me dejaste con la boca abierta. Eres mucho más de lo que creí, Sakura, acabo de conocer a la próxima Julia Roberts, o quizás Scarlett Johansson.
− Me conformo con crearme un nombre y no estar a la sombra de nadie. – respondió, mientras era bajada por Jiraya. − ¿Salió bien?
− Maravilloso. Me estás impresionando, pequeña. – El pelirrojo, que estaba un poco más atrás, se acercó a ellos y paso su brazo por los hombros de Sakura.
− Impactado contigo. Eres muy buena ¿Primera película? – la pelirosa asintió. – Mis respetos para ti, entonces.
− Sasori, la pequeña acá, tiene solo 16 años. – El pelirrojo abrió los ojos gratamente sorprendido. – Es una divinidad.
− Te salió muy bien. – La voz del pelinegro, dirigió todas las miradas hacía él. – Aunque estabas un poco nerviosa ¿no?
− Estaba aterrada, Sasuke-kun – le dijo ella, sorprendiéndolo con el sufijo que había usado. − ¿Algún tip qué me puedan dar?
− Imagínatelos a todos desnudos. – Sakura miro a Sasuke luego de la sugerencia de Sasori. Imaginarlo desnudo, la pondría más nerviosa. No encontraba que fuera un tip muy bueno.
− Pequeña, ahora viene una escena de Sasori con la chica de allá. Puedes ir a descansar, pero antes, llama a tu madre. – Sakura asintió. – Sasuke, prepárate. En un par de horas, tendrán su primera escena juntos.
− Podríamos practicar ¿te parece? – sugirió la pelirosa. Sasuke la miró unos segundos, evaluando la propuesta. La vio tan ilusionada, que le fue imposible negarse. Esa chica con solo mirarlo fijamente, lograba que él cediera en lo que quisiera.
− Hmph – Sakura lo miro sin entender.
− En su idioma es "si". – Sakura miró al alto y delgado peliblanco que había llegado. Tenía su boca cubierta con una especie de máscara. – Kakashi.
− Sakura. – la pelirosa hizo una leve reverencia.
− Soy profesor de dicción y actuación. Si tienes alguna consulta o necesitas aprender algo, no dudes en ir a buscarme. – Sasuke lo miró de reojo. − ¿Qué?
− Molestia, Kakashi es un pervertido. Ten cuidado. – la pelirosa se puso completamente roja. Un poco de ira y otro poco de vergüenza tenían la culpa de eso. − ¿Vamos?
− ¿Podrías no decirme "molestia"? – Sasuke se giró sin tomarle atención. – Hey, te estoy hablando.
− Hablas mucho y no trabajas. Eso no está bien. – el pelinegro se acercó a las casas rodantes que en ese momento hacían de camarines. − ¿cuál es el tuyo? – Sakura llego hasta su altura y paso por delante de él. Muy molesta. – Pero, pequeña. No hay necesidad de enojarse. – se burló siguiéndola. Sakura se giro con rapidez.
− Te haré comerte mis nudillos si sigues molestándome. – Sasuke no pudo reprimir una sonrisa. – Ahhh y te gusta. Es bueno saberlo. – siguió caminando delante de él, hasta llegar a su camarín. – Bienvenido, majestuosidad.
− Muy bien, Sakurita. Me alegra saber que sabes lo genial que soy. – La estaba picando a propósito y gozaba viendo como ella caía en cada una de sus bromas. Entro al lugar y el olor a limón golpeo con fuerza su nariz. El espejo tenía una mariposa recientemente dibujada con tempera. Y en uno de los sofás, habían muchos origamis. − ¿Te gusta el arte?
− No, simplemente lo hago para relajarme. – Sakura se miró al espejo y se fijo en que su maquillaje se estaba corriendo por culpa del calor.
− ¿Te gusta tu nuevo hogar? – le preguntó, observando de cerca las pequeñas formas de papel.
− No, lo detesto. Es frío e impersonal ¿También le vas a la vanguardia minimalista? – El pelinegro la miró sin comprender. – Ya sabes, las cosas metálicas, cuadradas, plomas, blancas o negras. Heladas.
− No lo sé. Paso muy poco en mi departamento. Sólo me importa tener una cama cálida. – Sakura no supo si se refería a que el colchón fuera cómodo y acogedor, o a que en su lugar, hubiese una chica espectacular para calentarle la sangre. − ¿Te gusta vivir sola?
− Creo que esa es la única cosa que me agrada del lugar. – se sinceró, mientras se acercaba al espejo, amarrando en una alta coleta su cabello. Sasuke no pudo evitar mirar su cuello descubierto.
Blanco y esbelto. Un lienzo para ser marcado con sus labios. Movió la cabeza con fuerza. Se recordó que era una niña.
− Llama a tu madre. – casi le ordenó, pero Sakura pareció pasarlo por alto y tomo el celular modernísimo. − ¿Producción?
− No, papá. – fue su escueta respuesta. El pelinegro la vio marcar con presura. – Hola, bonita. – era hasta altanera con su madre, pensó Sasuke, que se dejo caer sobre una de las sillas. – Si, grabé mi primera escena y quedo Di Vi Na – silabeo. – Jiraya lo dijo. De verdad, estoy impactada con mis capacidades. – La vio en seriarse unos segundos. − ¿Qué dijeron? – una pausa. − ¿De verdad? Son todos unos idiotas. – volvió a sonreír. − ¿Konohamaru? Mi hermanito, dile que lo amo. – la cara de Sakura se convirtió en un poema. – Si, ya hablamos. Me dijo un par de cosas, pero no se negó y la verdad, es que si se hubiese negado, poco me importaba. – La vio caminar por el lugar y le hizo un gesto con la mano para que le alcanzara la botella de agua. − ¿Cuándo vendrán? – los ojitos brillantes de la chica, se apagaron. –No te preocupes, si lo entiendo. El próximo año podrían venir a vivir conmigo. Háblalo con Konoha. – sugirió. Al parecer, a Mebuki la idea le había gustado, porque de inmediato Sakura cambió el semblante. – Bueno, bonita, te dejo porque Sasuke comienza a desesperarse para que ensayemos. – se calló unos segundos. – Yo le digo. – lo miró. – Mamá te manda saludos. – Sasuke se sorprendió, pero con un gesto de cabeza, agradeció. – Si, sabes lo elocuente que es. Me fascina. – su sarcasmo lo hartaba. – Lo que digas. – caminó hacía él. – Toma.
Sasuke tomo el celular sin comprender nada, Sakura desde su parte, lo miraba con una cara rebosante en burla.
− ¿Alo? – pregunto. − ¿Alo? – Sakura se largó a reír. − ¿Qué te pasa?
− ¡Caíste! – seguía apretando su panza. – Tu cara, fue muy chistoso. – Sasuke quiso tirarle el teléfono por la cabeza, pero sabía que le produciría una conmoción cerebral si lo hacía. – Soy tan genial.
−Geniales son mis pelotas, molestia. – Sakura dejo de reír y lo miro con odio. Fue el turno de Sasuke para gozar. – Toma tu libreto, y deja las tonterías.
− Eres un amargado. – susurro.
− Y tú una inmadura. – le respondió. – Página 24.
− Si lo sé, genio. – nuevamente el sarcasmo, acompañado de una mueca. Sasuke se contenía.
− Recuerda que soy Hayato Ebina. – Sakura levantó una ceja. − ¿Por qué el gesto?
− Son mis abuelos, inteligente. – nuevamente su sarcasmo. Comenzaba a odiarla, pero más se odio a él, por ser tan idiota. – En fin, Hayato. Practiquemos.
− Dice por acá, que tengo que golpearte. ¿De verdad tu abuelo golpeo a tu abuela? – preguntó confundido.
− Si, cuando se conocieron. Recuerda que mi abuelo era un yakuza y un completo idiota. – dijo la pequeña pelirosa. − ¿Listo?
− No, espera. Yo no he leído el libro sobre tus abuelos, ¿de qué murieron? – Sakura pensó en una respuesta rápida. La sociedad no podía saber que la familia Ebina todavía existía. Sus abuelos estaban muertos para ellos, porque si se descubría que aun vivían, los mataban.
− No sé. Mamá dice que el abuelo enfermó y murió. A los días a la abuela le dio una apoplejía y también murió. – se quiso golpear por la idiotez que había dicho. – El amor ¿no?
− Pero yo escuché que fue un clan enemigo quienes los mataron. – Sakura se volteo a buscar algún cepillo para distraerse y saber que decir.
− No sé, la verdad. – Sasuke no le creyó, pero prefirió no insistir. − ¿Trabajemos?
− Hmph – Sakura comenzaba a odiar el monosílabo favorito del pelinegro.
Historia de Chiyo
#2° Escena: Perdóname Sakura.
− ¿Quién eres? – la voz de Hayato la asustó, aunque sonrió de igual manera. – Deja de hacer muecas y habla.
− Chiyo. – El pelivioleta la miró por varios segundos. Su escueta respuesta le había desagradado.
− ¿Qué quieres? ¿Qué buscas y a quien perteneces? – Hayato comenzó a girar por alrededor de ella. A Sakura, esa caminata se le hizo muy parecida a las que daba su abuelo, después de comer.
− No quiero ni busca nada. Y tampoco tengo dueño. – Los ojos verdes siguieron la trayectoria del hombre. Dudosa, se acercó a él. – Señor, simplemente vine a mirar las amapolas. – toco su brazo. En cuanto lo hizo, el hombre se giró y le volteó la cara de una cachetada. Sakura, miro a Sasuke, que había parado la mano a mitad de camino.
− Golpéame. – murmuró. El pelinegro la miraba debatiéndose internamente. – Sasuke, estamos actuando, golpéame. – le recordó.
− No puedo golpearte, tonta. Te lastimaré. – bajo su mano con rapidez y la miro con frialdad. – Además si te golpeo, puede quedar una marca en tu rostro.
− Sasuke, por favor, es una actuación ¿acaso me volarás los dientes? – el pelinegro se horrorizo pensando aquello. De solo saber que debía ponerle una mano encima, sometiéndola porque el papel lo requería, sus tripas se retorcían.
− No lo haré. Por lo menos no mientras no hayan cámaras frente a nosotros, ¿oíste? – Sakura asintió levemente, y bufó hacía un lado. –Sigamos.
− Ok. – volvieron a sus papeles.
− No me vuelvas a tocar, niñata estúpida. – Sakura, en cierto modo sintió que eso también hacía referencia a ella, pero no lo exteriorizó.
− Lo lamento. – murmuro con voz queda. La escena pedía que se lanzara al suelo, pero como estaban practicando simplemente el dialogo, lo omitió.
− Ryu, llévatela y enciérrala. – ordenó.
− No, por favor no. – la voz quebrada y realista de Sakura, lo sorprendió gratamente. – Haré lo que me pida.
− ¿Todo? – Sakura apretó sus manos, un gesto de nerviosismo. Con sus ojos verdes, penetro el alma de Sasuke, al igual como lo hizo alguna vez Chiyo con Hayato.
− Todo. – fue su débil respuesta. Sasuke la tomo con fuerza del brazo y la acercó a su pecho. Sakura, que no dejaba de mirar el guión para no caer bajo el hechizo del pelinegro, tembló de nerviosismo.
− Te quiero en mi cama. – Sakura levantó su cabeza estupefacta. – Sabes calentarlas ¿verdad? – Tiró el guión por sobre su cabeza y con la misma mano, agarro una de sus nalgas. Sakura reprimió el grito.
− N-no lo sé. – dijo tartamudeando, y no solo porque el papel lo requería, sino porque estaba completa y absolutamente sorprendida.
− Tu trasero es pequeño, Sa ku ra. – silabeo. La pelirosa lo empujo con fuerza. – Hayato dice algo parecido.
− Me llamaste por mi nombre. – El pelinegro esbozo una media sonrisa. − ¿Acaso te gusto agarrarme el culo? – Sasuke frunció el ceño. La niña era impertinente, salvaje y aparte grosera.
− No, me siento asqueroso haciéndolo. – respondió, poniendo una mano sobre sus caderas. Sakura abrió la boca ofendida.
− Lárgate de mi camarín. – Sasuke volvió a fruncir el ceño. – Te hablé.
− Estamos ensayando. – le recordó.
− Tú lo arruinaste. – le hizo ver la pelirosa. – Lárgate, nos vemos en escena.
− Estás tomándotelo muy a pecho. – reclamo, dejándose caer sobre el sofá. – Deberías ser consciente que encontrarás buitres en esto de la actuación y serán mucho más cercenadores que yo.
− Créeme, aprenderé a olerlos desde lejos gracias a tus enseñanzas. – Lo tomo de un brazo y comenzó a tirarlo para levantarlo del sofá. – Pesas.
− Claro, no soy un saco de huesos como tú. – Sakura, nuevamente ofendida, lo soltó y buscó un arma para defenderse. − ¿Qué haces?
− Enfriar las cosas. – respondió escuetamente, dejando caer un jarrón de agua sobre la cabeza de Sasuke.
− Eres una completa y absoluta molestia. – La voz de ultratumba que uso, erizo el vello de Sakura, aun así, no agacho la cabeza, es más, la levanto y con su mirada más altanera, le apuntó a la puerta. – Si, Haruno, saldré de inmediato, pero antes. – Camino hacía a ella y jalándola por la muñeca, la acercó a su cuerpo. – Me pagarás cada uno de los malos ratos que me haces pasar.
Sin darse cuenta, la boca de Sasuke cubrió la suya con fuerza, mordiendo sin reparo. Sakura abrió la boca para replicar, pero el pelinegro aprovecho esto para ultrajarla con su lengua. La pelirosa se sentía pasada a llevar, completamente asqueada, pero a la vez, no podía negar que algo en su estomago se revolvía. Cuando se dio cuenta que era imposible luchar, se quedo quieta, sin moverse, dejándose besar, pero sin devolverle el beso. La estaba humillando.
Sasuke al notar la nula respuesta, se separo bruscamente de ella. Una gota de su pelo, resbalo por la nariz de la chica. Cuando miró sus ojos, vio algo que lo quebró. Sakura tenía los ojos rebosantes en lágrimas y brillantes. La había lastimado.
− Sakura… − dijo asustado. – Perdóname. – murmuro. Intento acercarse, pero la pelirosa se alejo. – Sakura, escúchame, no sé qué paso… − cuando volvió a caminar hacía ella, Sakura levantó su mano y la estampo con fuerza contra su mejilla.
− La próxima vez que beses a una chica, hazlo con su consentimiento. – murmuro queda y con voz estrangulada. Sasuke, que seguía con la cara volteada por el golpe, se volvió a mirarla. – No permitiré que vuelvas a humillarme Uchiha. Nunca más en tu puta vida pondrás un pie sobre mí. – le escupió en la cara.
− Estás exagerando. No es como si fuera tu primer beso. – Sakura lo miro de hito en hito. – Escúchame, de verdad lo lamento. Fue un estúpido arrebato.
− Solo dos veces en mi vida he sido besada y ambas te tienen a ti como protagonista. – Sasuke se sintió una completa basura. Abrió la boca para decir algo, pero la pelirosa no se lo permitió. – Lárgate.
− De verdad lo siento. – Sasuke salió del camarín, trastocado y completamente ido. La había cagado monumentalmente. − ¿qué hice?
− Sasuke, ¿Por qué estas mojado? – la voz de su amigo Naruto, lo sorprendió. − ¿Qué te pasa?
− Soy un imbécil, Naruto. – El rubio lo miró sin captar. – Vamos, necesito despejar la cabeza.
− ¿Me contarás que paso? Espera un segundo, tu mejilla está hinchada. – en cuanto termino de hablar, vio que dé el mismo camarín de donde había salido su amigo, lo hacía Sakura como un torbellino. − ¿Qué paso? – Sasuke la vio caminar como un basilisco por la locación. También observó como hablaba con Jiraya, para luego caminar hacia Ino y despedirse. Quizás había renunciado.
La idea se le hizo insoportable. No podía irse, ella era valiente. Si se largaba quedaría a sus ojos como una cobarde. La humillaste. Su mente le recordó nuevamente el estúpido momento en que la sometió a sus instintos más bajo. ¿Quién no se largaría con tal tirano a su lado? La muy maldita no le estaba dando tregua, se hacía un festín con su desesperación.
− Sasuke, la pequeña dijo que tenía cosas que hacer, así que mañana grabaremos la escena. – El peliblanco hablaba, pero no dejaba de escribir sobre la hoja que al parecer, era una parte del guión. Cuando levantó la cabeza, vio lo mojado que estaba. – Ok, ahora entiendo todo ¿Qué paso?
− ¿Se irá? – Jiraya frunció el ceño, sin comprender. – La molestia ¿se irá?
− No, simplemente dijo que tenía cosas que hacer. – Sasuke movió la cabeza en modo de asentimiento. − ¿Qué paso?
− ¿Sabes dónde va? – Jiraya comenzaba a hartarse de las evasiones. – Jiraya.
− A su departamento.
El pelinegro, sin escuchar, caminó hacia la salida para tomar su carro y acercarse a los departamentos de la producción. Tenía que recibir su perdón, o se volvería loco.
− ¿Qué diantres acaba de pasar? – preguntó el rubio al aire, apoyando su codo en el hombro del peliblanco.
− El comienzo de un tortuoso amor.
− ¿Sasuke y Sakura? – Jiraya chasqueo la lengua. – Sasuke tiene novia.
− La dejara.
− Pero es mayor por casi diez años. – dijo el rubio.
− No le importará. – vaticino el peliblanco.
− Creo que se te está yendo la olla. – Jiraya se levantó de cejas. – Apostemos Naruto.
− ¿Cuánto?
− 1000 dólares a que Sasuke pierde la cabeza. – Naruto lo dudo algunos segundos.
− No apostaré. – Jiraya se rió. – Captó de inmediato cuando perderé, y creo que esto tiene pinta de ser muy interesante. – el peliblanco lo dio la razón. –Igualmente, creo que por lo bajo se demorará un año.
− 1 mes. – Naruto abrió la boca, casi desencajando su mandíbula. – 1 mes y Sasuke pierde la cabeza, si no es que ya la perdió.
− Pero…
−Naruto, confía en mí. – le guiño un ojo. – Icha Icha magazine nace de mi experiencia.
− Es una novela pornográfica. – le recordó Naruto.
− ¿Quién dice que detrás del sexo no puede haber amor? – Naruto nuevamente quedo de una pieza. – Nos vemos en un mes, pequeña rana.
El rubio se quedo a la deriva, mirando hacia el frente sin comprender nada. ¿El amor era así? Ya lo vería con su amigo Sasuke… y sin saberlo, también lo vería gracias a la amiga de Sakura.
− El mundo está loco.
¿Les gustó? Deseo con desesperación que si. Cualquier error ya saben, hagánmelo saber, para poder editar y arreglarlos.
Mi paga son sus comentarios, espero leerlos y seguir motivándome para escribirles esta historia
Besos para tod s.
Nos leemos !
LilyLoop
