Marshal Lee P.O.V.
-Fionna…
Cuando escuche el nombre de la bella vampira, ella se agacho hasta mi cuello, sentía como ella respiraba cerca de mí, esperaba sentir un poco de dolor. Y de repente ella se levanto con una mano en su boca como si estuviera limpiándose, ella susurro algo pero no la escuche.
-¿Qué?-pregunte
-Delicioso-dijo con voz alta
"Delicioso" repetí para mis adentros, y en eso reaccione, llevándome mis manos en el cuello, para revisar si no estaba herido, pero nada, ni siquiera sentí dolor alguno.
-Jajaja-empezo a reír la vampira
-¿De qué te ríes?-pregunte ahora un poco furioso, pues sentía que me habían tomado el pelo
-Tranquilo-trato de relajarme-es solo que se me hizo un poco cómico tu reacción-se excuso
-No entiendo-admití
-Tu reacción tardada, después de que dije Delicioso, duraste 5 minutos más en revisarte, por lo general mis victimas lo hacen de inmediato-comento-pero tu… fue como si estuvieras hipnotizado
"¡Y COMO NO LO IBA A ESTAR!" me dije a mi mismo, claro teniendo en cuenta de que ante mis ojos tengo una belleza.
-¿entonces no bebiste mi sangre?-volví a preguntar
-¿Querías que bebiera de tu sangre?-pegunto seductoramente, mientras se acercaba a mi rostro
-¡NO!-grite
Me había sonrojado y me tape con mi antebrazo mi rostro. La vampira al ver mi reacción volvió a reír con más ganas, haciendo que me pusiera mas rojo.
-Realmente eres único-dijo finalmente-pero de todos modos estoy satisfecha, pues eh drenado todo el color rojo de tu camisa
-¿Mi camisa?
Supervise mi camisa, para entender lo que decía y fue ahí cuando mi camisa roja se había vuelto totalmente gris.
-¡¿PERO COMO RAYOS PASO ESTO?!-grite furioso
-No nada más bebo sangre, si no también puedo satisfacer mi hambre quitándole el color rojo de las cosas-explico
Estaba totalmente molesto, pues era una de mis camisas favoritas, había perdido los estribos, llevándome hacer una locura. Brinque sobre la vampiresa, la había tomado desprevenida, haciendo que ella callera al suelo junto conmigo.
-¡AUCH!-se quejo-¡DUELE!
-¡TE LO MERECES!-replique
-¿Pero qué dices?-ahora ella estaba un poco molesta
-¡MI CAMISA! ¡LA HAS ARRUINADO!-explique
Ella me miro un poco confundida y al ver que hablaba en serio, suspiro
-Y ¿Qué quieres que haga?-pregunto
-Que te disculpes-exigí
-Mmm… imposible-dijo
-¡¿Qué?!-dije indignado
-YO NO ME DISCULPO-enfatizo la última palabra-pero…te puedo dar algo a cambio-trato de negociar
-¿Algo a cambio?-pregunte
-Sí, sin embargo déjame levantarme-pidió
Me levante en seguida al ver que la posición en que nos encontrábamos era un poco comprometedora, sentándome enfrente de ella. Cuando ella se acomodo, empezó a hablar
-Y ¿Qué me darás?
-Sí que eres impaciente-dijo un poco irritada, sin embargo al segundo sonrió un poco maliciosa-mmm… en serio ¿quieres saber lo que t voy a dar?-pregunto
-Si-conteste sin titubear
-Y si mejor te lo doy...-dijo
-Hazlo como quieras, pero lo quiero ahora-exigí impaciente, pues temía que cambiara de opinión
-Ok, tu lo pediste, pero…-ahí va el "pero"-necesito que cierres tus ojos
-¡TE IRAS!-la acuse
-Acaso ¿crees que soy así?-me cuestiono
-Si-respondí rápidamente
-Auch… eso dolió, ok doy mi palabra de no irme
-¿Segura?
-Sí, si lo prometo-dijo con su mano derecha levantada-ahora cierra los ojos
Al ver que ella lo había prometido cerré mis ojos como ella me lo había pedido, estaba esperando, cuando de repente sentí unos fríos labios contra los míos, al sentir ese tacto abrí de golpe mis ojos y efectivamente… ella me estaba besando
