Disclaimer: Aplicado
Mi Delito
Capítulo VII
Puntos de Convergencia
When the hour is nigh
And hopelessness is sinking in
And the wolves all cry
To feel they're not worth hollering
When your eyes are red
And emptiness is all you know
With the darkness fed
I will be your scarecrow
Imagine Dragons: Bleeding Out
1.
El pelinegro estaba echado sobre un sofá que hacía de escenografía, pero como todavía no grababan, podía usarlo para descansar. Cerró sus ojos y soltó el aire lentamente. Estaba horriblemente cansado y con un dolor de cabeza naciente, que solo auguraba que se pondría más potente, destruyendo su templanza.
Pasando un brazo sobre su cabeza, se apoyo en él e intento dormir aunque fuera 20 minutos. La noche anterior no lo había hecho, porque luego de dejar a Sakura tapada hasta la cabeza, se encamino donde Fuka e hizo el amor salvajemente hasta muy entrada la madrugada. Necesitaba botar energía y junto a su novia, lo logró, aun así, no se sentía satisfecho. Una parte de él se encontraba fuertemente incomoda y contrariada por la pelea que había tenido con cierta pelirosa, que para colmo de males, no podía llamar porque la muy bruta le había roto el celular y él en su enojo, ni siquiera quiso sacar el chip.
Los ojos de Sakura aparecieron frente a él como una alucinación, haciendo su corazón saltar con fuerza y su boca secarse. ¿Por qué se sentía así? ¿Por qué no rememoraba la reciente noche donde se había despojado de mucho estrés? En vez de estar pensando en el puto celular roto, que muy probablemente todavía estaría tirado en el suelo de la pelirosa, debería concentrarse en sus líneas y en la escena que grabaría por la tarde.
Recordaba que tenía que tratar con brusquedad a la chica y morderla en repetidas ocasiones, pero la idea de hacerlo con una desconocida, le parecía insulsa. Estaba acostumbrado a hacer hasta las escenas más fuertes junto a las verdaderas actrices, incluso él mismo, cuando tenía que hacer escenas de peligro, no se hacía a un lado y enfrentaba el reto con hidalguía. Por lo mismo, le parecía extraño tener que compartir algo tan íntimo con una chica que no tenía ningún lazo, y no se refería a un lazo emocional, sino a que fuera la verdadera coprotagonista. La chica que lo tendría que entender a lo largo de toda la peli.
− Sasuke. – el pelinegro levantó la cabeza encontrándose con Itachi. − ¿Por qué tú teléfono está apagado?
− Se rompió. – el Uchiha mayor frunció el entrecejo.
− Pero si tú eres cuidadoso con tus cosas.
− Los accidentes pasan. – Itachi bufó y le removió una pierna para que reaccionara y se levantara del sofá. − ¿Estás cansado?
−Si. –respondió.
− Bueno, hoy no será tu día de descanso. – Sasuke se sentó lentamente y miró a Itachi esperando las órdenes. – Tenemos varias cosas en tu itinerario.
− ¿Por qué? – preguntó molesto.
− Porque, primero, se te ocurrió ir de vacaciones sin avisarme y desapareciste casi 3 semanas. Luego de eso, llegas a las grabaciones y desapareces apenas terminas de grabar. No hemos tenido mayor contacto y sabes que tenemos que responderle a auspiciadores y fans. – Sasuke enrolo los ojos. – Sé que estás metido hasta el cuello en tu obra caritativa, − aludió con ironía el tema de Sakura. − pero te necesito insertado en el medio, Sasuke.
− ¿Para qué? ¿Estás teniendo problemas de dinero? – el Uchiha mayor le hizo una mueca de desagrado. Sasuke inevitablemente sonrió. − ¿Qué tengo para hoy?
− Luego de grabar las escenas, tienes que ir a hacer vida social. – la parte que más odiaba Sasuke de su fama, eran los eventos de sociedad, donde se codeaba con gente desagradable y arribista. – Si, sé que te encanta. – el pelinegro rió con sarcasmo. – Bueno, prosigamos. Luego de sacarte las fotos para que aparezcas en las páginas sociales de las revistas papel cuche, iremos a un nuevo bar que nos invitaron, junto a toda la banda. Tocaran dos o tres temas y se quedarán lo políticamente correcto. Ah, mañana tienes conferencia de prensa. Hablaras de la película, de tus nuevos proyectos y dejarás entrever que fue un descanso merecido eso de tener vacaciones.
− Espera ¿tengo que decir lo que tú quieres que diga? – Sasuke bufó sin esperar respuesta. – responderé lo que quiera responder ¿ok?
− Si, si, lo que digas. – Itachi seguía revisando su tableta, donde tenía el organigrama de lo que sería la semana del pelinegro. – Te deje libre varios días, permitiéndote hacer lo que quisieras, pero viendo que estás haciendo puras idioteces, necesito tomar las riendas nuevamente.
− ¿Idioteces? – alzó una ceja.
− Ayudar a Sakura y meterte en su casa o meterla en la tuya. – Sasuke volteó la cara, haciéndose el desentendido. − ¿Te das cuenta de las repercusiones que puede traer eso?
− Tranquilo, no me volveré a meter en su casa ni ella en la mía. – Itachi abrió la boca sorprendido.
− ¿Pelearon? – Sasuke se alzó de hombros. – Al parecer te duele estar enojado con ella.
− ¡¿Cómo crees?! – chilló molesto. – Simplemente tuvimos unas diferencias y dudo que se arreglen en el corto plazo.
− ¿Te puedo hacer una pregunta? – Sasuke lo miró esperando. − ¿Te gusta?
− ¿Sakura? – Itachi asintió. – No.
− No te creo.
− Me preguntaste y yo te di una respuesta verídica. Tú ves si la aceptas o no. – respondió resoluto. − ¿Algo más?
− Después de la conferencia que será a las 10 de la mañana, tendrás que venir a grabar hasta la madrugada, así que tráete comida y tapas, porque habrá lapsos donde querrás dormir. – Sasuke asintió, incomodo al percatarse que el nivel de conocimiento que tenía su hermano para con él, era más allá de lo esperado. – El viernes, Naruto y tú tienen que ir a sacarse fotos y darán una entrevista para la revista Rolling Stone. Quieren saber cómo fue el comienzo de su amistad y toda esas chorradas. – Sasuke asintió. Sabía que la gente quería conocer sobre la relación que tenía con el rubio desde que era casi un bebé. Sus madres eran amigas, así que habían crecido juntos, haciéndose inseparables y enemigos. – El sábado, grabaciones por la mañana y sesión fotográfica con Fuka para la revista People.
− Pensé que sería para algo más importante. – dijo Sasuke en referencia a la revista para la cual posaría. Itachi se alzó de hombros. − ¿El domingo libre?
− Eh, no. Tienes que hacer las fotografías junto a Sakura. – Sasuke asintió con desgano. – Necesitan hacer la publicidad y quieren sacar las fotografías de Sakura pronto, porque la chica está creciendo. Tú entiendes.
− No está en la pubertad, Itachi. – reparo.
− Como sea, quieren las fotografías. – Sasuke se levantó del asiento y estiro su cuerpo con flojera. – La otra semana la tienes igual de copada.
− ¿Cuándo hay concierto? – Itachi rebusco en su tableta, mirando la agenda de la banda, hasta que encontró las fechas.
− 2 semanas más. Tocaran en el Domo de Tokio. – Sasuke se contento, aunque no hizo ninguna mueca, manteniendo la pose de frialdad que lo caracterizaba. – Será un festival donde vendrán artistas internacionales, pero ustedes son uno de los platos fuertes.
− Tendrás que organizarme las semanas siguientes para poder ensayar. – Itachi asintió. – ¿Algo más?
− Sasuke, tienes eventos hasta diciembre del próximo año. – el pelinegro bufó molesto. –He intentado desligarte de algunos compromisos, pero tú eres el que te embarcas en muchos proyectos.
− Necesito darme a conocer.
− Ya eres en extremo conocido ¿acaso no te das cuenta? – Itachi volteó la cabeza. – En fin. Tendrás ese concierto antes de las festividades, y después… Espera ¿quién es ella? – Sasuke miró donde Itachi apuntaba. – Nombre, edad, donde vive, qué hace, tipo de sangre, identificación, teléfono…
− ¿Qué voy a saber yo todo eso? – respondió molesto. –Sólo sé que se llama Ino Yamanaka. – Itachi con una rapidez solo comparable con la de Usain Bolt, comenzó a buscar en su tableta algún tipo de información de la guapa rubia. Sasuke siguió mirando. Estaba junto a Tenten, estirando una tela por el suelo y hablando emocionadas de quien sabe qué cosa. Se veían entretenidas y ensimismadas en ellas, como si estuvieran tramando algo.
− Oh, mírala. Se acaba de agachar. – Sasuke miró y se encontró el escote de Ino completamente al descubierto. Por inercia, volteo la cara y miro a su hermano que casi babeaba. – Está buenísima.
− Tiene 18 años. – Itachi desencajo su mandíbula y lo miro atónito. − ¿Qué dices ahora, campeón? – preguntó con ironía y sonriendo de la misma forma.
Vio a su Itachi debatirse internamente, mirándola a ella y luego a él, para después golpearse la frente y murmurar cosas inteligibles. Sasuke rió. Se sentía superior al pelilargo, algo que rara vez sucedía. Su hermano era conocido por su perfeccionismo. No daba un paso sin saber qué consecuencias traía, pero ahí estaba, casi llorando por no saber qué hacer.
− ¿Estás seguro? – pregunto con voz quebrada. Sasuke asintió. – Sigue siendo mayor de edad.
− No seas imbécil. – dijo Sasuke moviendo la cabeza con cansancio. – Te meterías en problemas.
− ¿Qué les dan de comer? – el Uchiha menor frunció el ceño sin comprender. − ¿Por qué las chicas de ahora son tan hermosas? En mis tiempos Mei era lo más destacable. – Sasuke no pudo evitar una leve carcajada llena de sorna.
− ¿Cómo vas con eso? – Itachi hundió sus manos en el cabello y miro hacia el suelo, abstraído. − ¿Qué decidiste?
− La voy a dejar, es obvio. – Sasuke asintió, encontrándole razón. – Nunca me hubiese metido con ella, si hubiese sabido que Neji era su pareja.
− No es su pareja. Simplemente se acuestan. – corrigió el moreno.
− No deja de ser, Sasuke. – el pelilargo se levantó y estirándose le hizo un gesto a su hermano para que lo siguiera. – A principios de enero tienes la gala de los Golden Globe y estás nominado, así que tenemos que buscar algún traje o algo.
− Armani o Versace, lo típico. – sugirió de forma indulgente. − ¿Cuántas categorías me competen?
− De tu película, en total son nueve. – Sasuke abrió la boca gratamente sorprendido. – Mejor película, mejor dirección, mejor actor dramático, donde estás nominado. – el Uchiha menor asintió. – mejor actriz dramática, donde Francesca Lopillato, tu coprotagonista está nominada, mejor actor de reparto; Juugo salió nominado, mejor actriz de reparto, Konan va por está, mejor guión, mejor banda sonora. Ahí vuelves a estar nominado, porque le hiciste la música a la película y mejor canción.
− ¿Suigetsu? – Itachi buscó en su aparato tecnológico.
− Por "Aleteo de mariposas" compite en "mejor película extranjera", "mejor guión" y banda sonora. En Sundance gana.
− Es bastante buena. Me gustó su actuación. – alabó Sasuke, para sorpresa de su hermano.
− Fue un buenísimo trabajo. Se nota que ha progresado con el tiempo. – Sasuke se quedo en silencio, pensando en las palabras de su hermano. – Creo que tiene buenos dotes para llegar más lejos aun, pero es demasiado temeroso.
− Habla con Karin. – Itachi lo miro confuso. – Karin logrará hacerlo entrar en razón y lo obligará a arriesgarse en más papeles. Por ahora Suigetsu está dentro de su zona de confort y prefiere el cine independiente.
− Es bastante complejo tomar una película muy grande y fracasar. – Sasuke puso sus manos en los bolsillos, repasando el set. – Es un suicidio comercial muchas veces.
− Itachi. – llamo sin mirarlo, pendiente de los productores que corrían de un lado a otro arreglando la escenografía y colocaban los focos en los lugares exactos. – Tú revisas cada uno de los guiones que llegan a mis manos. Sabrás hacerlo.
− Suigetsu es demasiado llevadero. – acuso el pelilargo, temeroso. – Le hablan bonito y lo convencen.
− Asesóralo tú. Ofrécele tu trabajo, pero no seas descarado cobrándole. Conmigo tienes para vivir 3 vidas de lujo. – ambos rieron, aunque levemente, siempre manteniendo la postura de frialdad.
− Es muy guapa. – Sasuke miró a su hermano que fruncía el ceño, sin entenderlo hasta que vio donde miraba. Ino seguía ahí, riendo con Tenten y enrollándose en una tela azul marino, como niña pequeña. − ¿Cómo es Sakura?
− Ni lo sueñes. – respondió de inmediato.
− Fue una pregunta, nada más. – se defendió el pelilargo.
− Acabas de descubrir que tienes ciertos sentimientos hacia menores de edad. No te pondré a Sakura en bandeja. – Itachi sonrió burlándose.
− Te gusta.
− Dale con eso. –bufó. – Me recuerda a lo que era yo hace casi una década. Es todo.
− Hace una década tenías problemas con la ley y te acostabas con mujeres el doble de tu edad ¿no recuerdas? – Sasuke se sonrojo. – Son dos personas incomparables.
− No me gustaría que la pervirtieran como lo hicieron conmigo. –Itachi apretó los labios. Sabía que si él no hubiese estado en la universidad estudiando economía, Sasuke no hubiese tenido que enfrentarse a la fama solo y teniendo a Orochimaru como mentor. – Sakura es inocente. Intento cuidarle eso.
− En Julio terminas las grabaciones ¿verdad? – Sasuke asintió. – A mediados de octubre te vas de gira por Asia. Terminan en diciembre.
− O sea no mentías respecto a eso de que tendría un año agitado. – Itachi se encogió de hombros.
− Te enviaré un itinerario a tu mail. Cancelé varios festivales y presentaciones para que tuvieras tiempo de grabar. – Jiraya le hizo un movimiento con la mano a Sasuke para que se acercara. – Iré a hablar con la banda. Tienen varias presentaciones desde enero hasta septiembre.
− ¿No que me habías zafado de muchas? – preguntó con ironía.
− Y lo hice, pero tú aceptaste. Lo más cercano que tienes con la banda es el Súper Bowl. – Sasuke abrió los ojos como plato. − ¿no te había dicho? Se presentaran en el Súper Bowl, uno de los platos fuertes.
− ¡¿Cómo no me dices?! – pregunto muy molesto. − ¿Y qué hay antes de eso? – miro a Jiraya y le hizo un gesto para que esperara unos minutos.
− Golden Globe, Critics Choice Awards, Sundance, Semana de la moda en Paris, donde tendrás que acompañar a Fuka porque ella lo exigió. Después los premios Grammy, Semana de la moda en Nueva York, donde modelas con Naruto y el Súper Bowl. – Sasuke desencajo su mandíbula sin creerlo ¿Tendría siquiera tiempo para ir al baño? – Estarás dentro de Estados Unidos todo el tiempo, así que ni reclames.
− ¿Eso es enero y febrero? – Itachi negó, haciéndolo cerrar los ojos con fuerza. − ¿Qué más?
− Finalizas con los Oscar. – Sasuke tapo su cara con las manos. – Mira, en varios vas solo a la gala y luego te devuelves. Es hacer presencia y ya. Agradecer las invitaciones. Solo los Golden Globe, los Grammy, Super Bowl y los Oscar's deberían importarte. Lo demás es manejable.
− Super manejable. ¿Crees que soy robot? – Itachi rió. – No te burles, imbécil. Me mandarás las fechas de todo eso, y cuales son simples galas. La semana de la moda en Paris puedo prescindirla.
− Tú tratas con Fuka, yo no quiero oírla. – el pelinegro movió la cabeza realmente molesto. – Tendrás que dividir el tiempo entre actuar y ensayar. Igual hablaré con Jiraya para que haga un paro en entre enero y febrero. Se podrá avanzar con las escenas de Sakura y los demás.
− Maldita sea, Itachi. Pasaré las festividades con el colon a un paso de reventar. Como organizador eres pésimo.
− Bueno, eres solicitado, ¿no querías darte a conocer? Ahora tienes una banda por la cual dar la cara y un millón de festivales que quieren tenerte en sus galas. – Itachi lo tomo del brazo, para que se volviera a mirarlo. – Tu nombre pesa en todo el mundo, Sasuke. Debes responder a eso.
− Hey chicos, hace rato los veo discutir. – Sasuke e Itachi miraron hacia el frente, viendo llegar a Kakashi y detrás de él a toda la producción pendiente de su conversación. – Te necesitamos allá, Sasuke. Hay que grabar.
− Estábamos solucionando unas cosas. – Kakashi alzó una ceja, pero no hablo.
Sasuke caminó delante de él pensando en cómo lo iba a hacer. Eran demasiados compromisos en poco tiempo. Sabía que podía acortar algunas horas de sueño y adelantar ciertas grabaciones. Los ensayos podrían ser más duraderos y prescindir de ciertas comidas, o comer mientras grababa. De alguna u otra forma se las arreglaría, pero el hecho de pensar que tendría que estar casi dos meses en Estados Unidos, si es que se lograba sacar de encima el evento de moda en Paris, le molestaba.
− Estamos a miércoles 3 de diciembre. – murmuró pensando en voz alta. Tenía hasta más o menos la primera semana de enero para dejar todo en orden con Sakura. Preocuparse de que tuviera la comida suficiente y de que nada saliera de control. − ¡Imbécil! – que le importaba a él esa tonta niñita caprichosa y berrinchuda, que le había roto su celular en mil pedazos. Estaba mal de la cabeza. Loca como cabra, desquiciada como la señora de los gatos… y quien sabe que otro personaje con problemas mentales gigantescos.
− Sasuke, reacciona, por favor. Llevamos horas hablándote. – Sasuke movió la cabeza y miró a Jiraya que sonreía con burla.
− ¿Qué quieren? – pregunto molesto.
− Grabar, obvio. – respondió sin dejar esa estúpida mueca de sorna. Sasuke prefirió ignorarlo. – Tenemos la escena donde tienes que acostarte con Sakura.
− ¿Ah? – hizo una mueca, sintiendo su ingle tirar. – Ah, ya lo recordé.
− Estás como en otra ¿sucede algo? – preguntó Jiraya. Sasuke negó y contando hasta cinco, volvió a concentrarse en su trabajo. Ya arreglaría los pormenores.
− ¡Mana! – una linda chica levemente más alta que Sakura y con una peluca rosada se acercó. Estaba sonrojada y lo miraba como si estuviese frente a un Dios. – Ella hará de doble de la pelirosa. – le contó Kakashi, esperando su aprobación. Sasuke asintió, asumiendo lo que venía. – Ella sabe todo lo que tiene que hacer, tú solo déjate llevar.
− ¿Algo que no deba tocar? – le pregunto a la chica que estaba roja a más no poder. Como luz divina, le vino el recuerdo del día anterior, donde había estado haciéndose ojitos con ella. Ahora que la veía de cerca, se notaba que le faltaba mucho para verse como Sakura, pero… ¿qué mierda estaba pensando? Sakura era igual que todas.
− Puedes tocar todo. – murmuro azorada, mientras Kakashi reía a sus espaldas. Sasuke le lanzó una mirada fulminante.
− Ahí está el tatami. Solo necesitamos que te tires sobre ella, la beses y recorras su cuerpo. Los grabaremos desde ángulos donde nada se vea, ¿sabes eso, Mana? – le pregunto Jiraya.
− No debe verse mi cara. – fue su escueta respuesta. La chica era decidida, algo que sorprendió a todos. – Vamos.
1, 2, 3 cámara y acción.
2.
− ¿Qué hiciste qué? – pregunto Hinata sorprendida. − ¿Por qué?
− Me provocó y me dio mucha rabia. Se cree mi papá. – La peliazul escondió una risa. – Si, Hinata, ríete con confianza. – respondió con sarcasmo, sonrojando a la Hyuga. – En fin, ahora aparte del helado que compartiremos, tengo que comprar un nuevo celular.
− ¿Tienes dinero? – Sakura pensó, y rebuscando en su billetera encontró algunos billetes. – Veo que te falta.
− Ni se te ocurra pasarme dinero. En la tarjeta tengo otro poco.
Sakura y Hinata caminaban por las calles tranquilas del barrio donde se encontraba la escuela. Era un lugar muy pudiente, por lo tanto, limpio y civilizado. Todo se mantenía en paz y los árboles ondeaban dando más tranquilidad.
El frío comenzaba a hacer mella en sus cuerpos, pero andaban con gruesas gabardinas que las protegían, aunque la de Sakura era de menor nivel que la de Hinata y para la peliazul aquel detalle no había pasado en vano.
Caminaron en silencio varias cuadras. Sakura rompía el silencio haciéndole preguntas sobre Naruto y que pensaba hacer. Hinata se iba en evasivas y seguía negándose a la idea de darle una oportunidad al rubio. Estaba cansada de todo eso, aunque luego de la conversación que había tenido con Natsuki, donde aclaraban todo, se sentía mucho mejor.
− Nat. – la pelivioleta se acercó temblorosa y tragando el nudo en su garganta, intentado aparentar tranquilidad y normalidad. – Ya sé todo.
− ¿Qué sabes? – pregunto temiendo lo peor. Hinata vio como la chica que llevaba haciendo de sirvienta y compañera de vida desde hace mucho tiempo, apretaba los labios y cerraba los ojos, intentando prepararse para un golpe certero.
− Que tú tenías una relación con Kiba y que por mí la rompiste. – la pelivioleta carraspeo. − ¿Por qué?
− Mereces ser feliz. – Hinata, que no era dado al cariño repentino, corrió y la abrazo. Natsuki se derrumbó en sus brazos, sin poder contenerse. Llevaba sosteniendo su cuerpo muchas horas, intentando olvidar el dolor que le profería el recordar su separación. – Hinata.
− Natsuki, te rompí el corazón. – murmuró al borde las lagrimas la peliazul. – Hablaré con Kiba, si quieres.
− No, es algo que yo debo hacer. – aun así, cuando las cosas no estaban por completo dichas, pero si arregladas, la pelivioleta no quiso separarse del cuerpo de su amiga. – Tengo miedo.
− Ahora sabes que duele ¿no? – Y era verdad, Natsuki por fin comprendía a cabalidad que era lo que sentía la chica con Naruto. Como era el dolor casi cercenador que la atravesaba día tras día al verlo a él tan indulgente y paseándose con cuanta chica. – Vamos, todo se arreglará.
−Naruto te dijo. – Hinata asintió, evitando hablar. Sabía que el nombre del rubio provocaba en su cuerpo más de lo que estaba dispuesta a asumir. − ¿Qué más te dijo?
− Me volvió a preguntar si lo quiero. – Natsuki se separo con brusquedad, buscando la mirada de la chica. Hinata bajo la cabeza. – Lo deje hablando solo.
− ¿Lo quieres? – la peliazul se mordió el labio. – Hinata.
− Lo amo, Nat. – fue el turno de la pelivioleta de sostener a la chica. Hanabi que miraba y espiaba todo desde la puerta, se adentro al cuarto y las abrazo.
Las Hyuga serían felices.
Cuando se metieron al mall, muchas miradas se dirigieron a la pelirosa. Hinata la miro con la boca abierta. Ambas habían olvidado que Sakura era levemente conocida. Su rostro había salido en algunos diarios y su nombre ya resonaba en todos los portales de espectáculo. A pesar de eso, la pelirosa intento tomarlo con tranquilidad y camino derecho al patio de comidas. Comerían un helado fuese como fuese, y luego irían a comprar el celular para Sasuke. Ya había visto algunos.
− Oh, ahora que lo recuerdo ¿no tienes un computador? – Hinata la miro ceñuda. Hacían la fila para pedir el helado. – Necesito ver algo.
− ¿No te dieron una laptop? – Sakura negó haciendo un puchero adorable. – Lo tengo en casa.
− ¿Puedo pasar por la tarde? – Hinata asintió. – Buenas tardes, quisiéramos dos conos.
− ¿De cuántas…? Usted es… − Sakura asintió sonriendo, pero intentado bajarle el perfil. Todos los comensales fijaron su mirada en ella y los que hacían fila detrás, sacaban sus celulares para tomarle alguna fotografía. – Disculpe, dígame que necesita. – volvió a preguntar cuando la voz autoritaria de su jefa le grito que el negocio se llenaba.
− Dos conos con ¿tres bolitas? – Hinata asintió riendo. − ¿Sabor en especial?
− Pistachos, menta y frutilla. – pidió la peliazul. Sakura miró la variedad que había, pero se quedo con los que elegía siempre.
− Piña, lúcuma y piña – La dependienta sonrió estupefacta por estar atendiendo a una persona conocida. Sakura saco dinero de su billetera, pero Hinata se adelanto, pagando ella los helados.
− Se los preparamos de inmediato. – dijo la chica, dejando la caja tirada y lanzándose de lleno a atenderlas.
− Yo iba a pagar, Hinata. – la peliazul le regalo una sonrisa avergonzada.
− Yo quería comer helado. – detrás de esas palabras, se estaba refiriendo a que necesitaba dosis altas de dulces para superar la pena de amor, por eso ella pagaba. Sakura a regañadientes aceptó y miró a través del vidrio como preparaban los conos.
− ¿Disculpa? – Sakura miro a la chica que se le había acercado y alzó las cejas, instándola a hablar. − ¿Conoces a Sasuke?
− Para mi desgracia. – murmuro. Hinata le dio un golpe en las costillas. Siendo más sensata volvió a contestar. – Si lo conozco.
− ¿Podrías mandarle esto? – la chica saco una servilleta y escribiendo su nombre, fecha de nacimiento y teléfono, se lo entrego a Sakura. La pelirosa completamente sorprendida, le mostro que lo guardaba en su mochila. Recibieron los helados y siguieron su camino.
− Son todas unas lanzadas. – Hinata le dio la razón, asintiendo. – En fin, sentémonos acá. – tomaron asiento, disfrutando de sus helados y admirando su alrededor. − ¿Qué piensas?
− En que haré. – respondió Hinata.
− Podrías darle una oportunidad a Naruto. – La peliazul se negó rotundamente. – Pero, Hinata, por algo te busca. Aparte tú lo quieres.
− El amor no basta. – Sakura sabía que no, pero muchas veces, si se podían crear cimientos partiendo de eso. Una base plagada de amor, era una base bien constituida. Luego podía venir lo demás. – Hanabi me dice que lo piense.
− Y no se equivoca. – Hinata le dio un lametazo a su helado, intentado no responder. – Mira, podrías hacer esto. Esperar un tiempo y ver qué sucede.
− Sakura, he esperado más de 4 años. – respondió con voz cansina.
− Bueno, un par de meses más no te harán daño. – la peliazul rió mientras levantaba los hombros, dándole una leve cabida a esa posibilidad. – Inténtalo.
− Pero Naruto nunca se la ha jugado por mí.
− Te enamoraste de él cuando tenías 12 años y él 20 ¿te imaginas el escándalo? – la peliazul asintió, imaginándoselo. – Naruto tiene una carrera internacional y aunque suene frívolo, debe cuidarla. En ese entonces y quizás todavía, él no puede dejarse sucumbir frente a ti, por eso espera.
− ¿Pero que espera? – pregunto molesta.
− Que crezcas, mujer. Apenas vas a cumplir 17 años. Sigues siendo ilegal en todo el mundo. – Sakura hizo una pausa. – Naruto tiene mundo y recorrido, por lo mismo sabe que a ti no te tomaría a la ligera. Además tiene algo a su favor.
− ¿Qué cosa?
− Que sus relaciones han sido largas. Habla de una persona que realmente siente con quien está.
− Sus últimos ligues han sido acostones pasajeros. – le contó sonrojada.
− ¿Crees que te hace bien averiguar esas cosas? – Hinata negó. − ¿Para qué lo haces?
− Porque soy masoquista. – Sakura dejo caer su cabeza sobre la mesa.
− Antes de venir acá, yo tenía un compañero de clase. Era inglés y el más popular de la escuela. – Hinata se acomodo en el asiento, preparándose para escuchar una historia desconocida de la pelirosa. – Christopher era el sueño de todas las chicas de la escuela. Caballeroso, guapo, alto y con ojos grandes. – ambas rieron. – Era el sueño de muchas y obviamente, el mío también. – suspiró. – todos los días, miraba su facebook, pero no me atrevía a agregarlo.
− ¿Estás segura que eras tú? – Sakura sonrió sabiendo que la persona que era ahora, era muy distinta a la que alguna vez fue. − ¿Qué paso?
− Un día lo agregué y fue la estupidez más grande que pude haber hecho. – mordió un pedazo grande de helado y Hinata hizo lo mismo. Era el entretiempo. – Pasaba todo el día en su perfil y revisaba cada una de sus fotos. En todas, las mujeres prácticamente le lanzaban sus calzones.
− ¿De verdad? – Sakura asintió.
− La cosa es que un día le hablé, y ese día hablamos hasta muy tarde, conociéndonos por completo. Yo, en mi tonta ilusión, pensando que sería alguien especial para él, llegué al otro día con la esperanza de sentarme a su lado y conversar de la vida y hacerme cercana.
− ¿No fue así? – Sakura negó.
− Si fue así. Nos hicimos grandes amigos. – la peliazul frunció el entrecejo sin comprender. – pero todo tenía una razón.
− ¿Cuál?
− Yo era su apuesta. – Hinata se tapó la boca incrédula. – Habían hecho una competencia con sus amigos de quien era el primero en tirarse al diablito del curso. Entre nos, siempre he tenido un comportamiento al filo de lo delictual. – la peliazul rió acompañada de Sakura. – En fin, la cosa es que me enteré por una publicación que una chica despechada había hecho. Yo era el centro del bullying de todos ellos, entonces destruirme un poco más la vida, los hacía felices.
− ¿Cómo pudieron?
− La gente es mala. – Sakura sonrió con tristeza. – Luego de eso, yo lo enfrenté y el riéndose mordaz lo aceptó. Dijo que alguien como él nunca se fijaría en alguien como yo. Una chica plana y sin gracia, aparte conflictiva. – Hinata le tomo la mano, brindándole valor. – Estuve muy mal, refugiándome solo en mis amigos virtuales y una vecina que es una gran amiga, pero que lamentablemente se fue a vivir a Canadá, así que no la veo. – Sakura limpió una pequeña lágrima que asomaba en su ojo. – Me metía a su perfil a revisar lo que ponía. Veía como se burlaban de mi y él subía fotos de nosotros dos compartiendo comida chatarra o jugando Xbox. A los lados, escribían insultos… fue difícil.
− ¿Cuándo ocurrió esto? – pregunto la peliazul, sin soltarle la mano.
− Poco antes de venirme hacía acá. – Hinata asintió. – Justo esos días donde todo me dolía, descubrí lo del casting y escapándome de clases, me fui a presentar. Ya sabes el resto.
− Ahora les darás en la cara a todos esos tontos. – Sakura se sorprendió al oír a la chica proferir insultos hacia alguien, pero al parecer la historia le había removido.
− ¿A qué voy con todo esto? A que no necesitas saberlo todo. Sólo lo justo y necesario basta. – Hinata asintió. – El que me metiera a su perfil, luego de saber su mentira, fue estúpido. Terminó por romperme aun más, por eso te digo: No mires más cosas de Naruto. Cree en su palabra. Él no es como los Christopher's que habitan el mundo. Estoy segura de que no te lastimara.
− Pero necesito tiempo. – dijo la peliazul, mirando su casi inexistente helado.
− Y lo tendrás. Piensa que es lo único que no se detiene. – Hinata volvió a reír. − ¿Acabaste?
− Si, ¿vamos por el celular? – Sakura asintió con vehemencia. – Pero antes ¿qué te paso en las manos?
− Te cuento mientras buscamos, por ahora, aboquémonos a lo que vinimos. Sasuke necesita un celular y yo se lo regalaré.
3.
El claxon del auto no paraba de sonar. Karin, que se encontraba a una distancia no muy alejada del carro, bufó desesperada. Hiroto, su compañero de estudios y clases, que se encontraba frente a ella, sonreía de forma malévola.
− De verdad lamento esto. – excuso avergonzada, lanzándole miradas amenazadoras a su novio, que no paraba de tocar la bocina.
− No te preocupes, ya estoy acostumbrado. – respondió el chico. − ¿Nos vemos mañana? – Karin asintió y luego de un leve abrazo (que provoco un sonido de claxon constante) se separaron para cada uno dirigirse a su lado.
Karin se enfilo hacía el auto, con la mirada de media universidad sobre ella. Agradecía que los vidrios fuera polarizados, o si no, todo el mundo sabría quien era el idiota que la reclamaba como animal, remarcando que era suya. Se subió y cerró la puerta con fuerza.
− ¿Era necesario abrazarlo? – pregunto Suigetsu, mordiendo la rabia y atravesándola con sus ojos violetas. Karin lo ignoro. Sabía que si caía en provocaciones, terminarían peleando feo. – Te estoy preguntando.
− Y yo estoy usando mi derecho de guardar silencio. – respondió ella, sin mirarlo y enganchando el cinturón a través de su cuerpo. Escucho a Suigetsu bufar y apretar la mandíbula. − ¿Puedes parar?
− ¿Parar qué? – Karin enrolo los ojos.
− Con esa actitud infantil y de macho celoso. – Suigetsu hizo una pedorreta, restándole importancia a la situación, aunque era él el que le daba la gravedad. – Si claro, no estás celoso. – ironizó la chica.
− Era innecesario que te abrazara. – apretó fuerte el acelerador y salió con toda la potencia que le brindaba el motor directo a su casa. – Dime la verdad, ¿te gusta, Hiroto?
− Hiroto es mi amigo, imbécil. – le respondió molesta.
− Yo no me acuesto con mis amigas. – replico de forma mordaz. Karin le lanzo una mirada amenazadora y cuando lo vio bien, se dio cuenta que el peliblanco estaba furioso, al borde de escupir quien sabe qué cosa.
− No me acosté con él. Dormimos en la misma cama y no fueron más que un par de horas. – Suigetsu golpeo el volante del auto con fuerza, mascullando improperios. – Suigetsu, basta.
− Es que no me basta. El imbécil te mira con cara de comerte. – los ojos violetas del chico estaban oscuros de furia. Miró a Karin, sorprendiéndola. – Sí, estoy como un puto volcán de puros celos. Detesto como está contigo, como te habla, ¡como tienes cercanía con él! Todo el tiempo que viajo, me pregunto que estarán haciendo, si estarás con él. – la pelirroja se tapo la boca. – Sé que debo confiar en ti y maldita sea, si lo hago, pero con él cerca no puedo. Es como si me metieran fierros calientes al pecho.
− Suigetsu… − murmuro sin creerlo. El peliblanco no era dado a las demostraciones de amor, ni de soltar juramentos sobre lo que sentía, pero ahí estaba, obstaculizando el tráfico y gritando a los cuatro vientos que estaba por entero celoso del maldito pájaro fanfarrón. – Estoy contigo.
− Lo sé, pero él también comparte tiempo contigo. Ahora mismo, si yo no hubiese llegado, quizás estarías con él riendo. – El sonido de automovilistas furiosos que pasaban por su lado, los hizo reaccionar y salir de su burbuja "confesionaria" − Tengo que ir al set ¿dónde te dejo? – pregunto mucho más calmado, pero desanimado y con un deje de dolor en la voz. Karin sopeso las respuestas, hasta que encontró la que creía correcta.
− Vamos a tu departamento. – el peliblanco asintió y en completo silencio, llegaron al edificio. Cuando bajaron se encontraron a algunos reporteros, que esperaban a Suigetsu.
− Sr. Hozuki, hoy salieron las nominaciones del Oscar ¿qué opina sobre eso? – El peliblanco frunció el ceño sin comprender. − ¿No está al tanto?
− Salió nominado a mejor actor por "Aleteo de Mariposa" – el ojivioleta abrió la boca sin creerlo. Karin que estaba un poco más atrás, alejada de toda esa muchedumbre, le brindo una sonrisa de oreja a oreja. Haciéndose espacio entre todos, lo abrazo frente a las cámaras.
− Eres un ganador, mi amor. – beso su boca levemente y jalándolo de la mano, lo salvo del enjambre de periodistas. Ya en el ascensor y todavía extasiados, Suigetsu se volteo hacía ella, tomándola de la cintura y dándole un beso de infarto, que obviamente Karin aceptó. – Estoy muy orgullosa de ti. – dijo la pelirroja, luego de separarse, apoyando su frente con la de él. – Estoy segura que ganarás.
− Da lo mismo eso. – dijo restándole importancia, para luego esconder su cara en el cuello de la chica. – El simple hecho de que me hayan nominado, ya me hace ganador.
− Lindo. – lo apretó contra su cuerpo, dándole todo el confort y el amor que sentía a través de sus brazos. Suigetsu se preguntaba que había hecho en vidas anteriores para poder tener a tamaña mujer a su lado, amándolo.
− Perdóname. – Karin frunció el entrecejo. – Soy un estúpido celoso que no soporta verte con ese pájaro mal nacido.
− Hiroto no es un mal chico, cariño. –murmuro la pelirroja, sin soltarlo. Hace ya varios segundos, el ascensor se había detenido en su piso, pero ninguno tenía intención de bajarse. Estaban cómodos así. − ¿De verdad tienes que ir al set?
− Puedo llamar a Yamato y pedirle el día libre. – susurro en oído. Karin asintió gustosa y empujándolo, se zafo de sus brazos, causando conmoción en el peliblanco.
− Tendremos una tarde muy bonita. – prometió la pelirroja de manera muy sugerente. − ¿Vamos? – Tomándole la mano, ambos se adentraron al departamento.
No fueron necesaria palabras, porque ambos ya se conocían.
Por inercia Karin se saco el abrigo que la protegía y despejo su cuello de la bufanda que lo cubría. Suigetsu tiro su chaqueta en algún lugar del living y se sacó con rapidez la polera por la cabeza, sufriendo el mismo destino que la prenda anterior. Karin estaba ganosa y completamente excitada. Su intimidad vibraba esperando el momento, porque sabía que sería maravilloso. Suigetsu tenía un don para sorprenderla en las artes amatorias y siempre lograba hacerle llegar al límite, incluso sin tocarla.
Cuando ambos estaba a torso descubierto, sin siquiera el sostén de Karin, el peliblanco se lanzó sobre ella, haciéndola caer sobre la alfombra persa que su hermano le había regalado a modo de felicitación por su primer protagónico. Si supiera el sentido que le estaban dando.
Suigetsu beso la boca de la pelirroja, aplastando su cuerpo sobre el de ella, dejándola sin aliento. Karin envolvió sus dedos en el pelo y sus piernas en la cintura, acercándolo a su centro y haciéndolo jadear por el movimiento casi involuntario al cual lo sometió. Sus corazones vibraron expectantes frente a la pasión. El peliblanco bajo por el cuello de la pelirroja, dejando marcas a cada paso. Karin se saco los lentes y lo dejo sobre la mesa de centro que estaba a su lado. Soltó las horquillas que sostenían su cabello y lo revolvió, haciéndolo parecer fuego vivo. Suigetsu gruño, cuando sintió las manos de Karin recorrer su espalda fruncida y sus hombros deseosos de ser tocado por sus labios. Él se entretuvo en sus pechos, jalándole levemente el pezón y soltándolo, dándole más placer de lo imaginable. Karin alzó sus brazos sobre su cabeza, y casi arqueándose, le entrego su pecho al peliblanco, quien gustoso lo recibió. Jadeo con fuerza y gimió su nombre, Suigetsu sentía su entrepierna a reventar y listo para adentrarse en ese cuerpo, pero las cosas cambiaron de posición. Sin darse cuenta, Karin tomo las riendas del asunto, posicionándose sobre él y removiendo de forma acelerada las caderas, haciendo chocar sus sexos a través de la tela de los jeans
− ¡Oh, cariño! –gimió el peliblanco y tomo los pechos suaves y turgentes de su novia. Se sentó y nuevamente los ingreso en su boca, pero está vez intento abarcar lo que más pudo, apretando su lengua contra el pequeño montículo rosa. Karin tiro la cabeza hacia atrás y busco con urgencia el cinturón de Suigetsu. Cuando lo halló, de un jalón se lo sacó, sorprendiéndolo. Lo empujo por los hombros, dejándolo caer y separándolo de su cuerpo. Ella, poniéndose a gatas, partió besando su frente, luego su nariz, mentón, pecho, esternón, estomago y llego al borde del pantalón. Suigetsu la miro risueño y ella le devolvió la misma mirada. Sabía lo que harían. Mientras besaba debajo del ombligo, aprovecho de desabotonar el pantalón y bajar el cierre lentamente, haciendo más larga la agonía. – Karin… − jadeo mordiéndose el labio. La pelirroja amaba tenerlo así, bajo sus manos, moldeable como un pedazo de arcilla. Desde que se había logrado empoderar en el sexo, ambos disfrutaban el triple. Bajo el pantalón y tanteo dentro del bóxer, encontrándose con un erguido y animado miembro. Se saboreo, necesitaba beberlo.
− Levanta un poco. – pidió, para poder sacarle los pantalones y bóxer al mismo tiempo, liberándolo de esa cárcel torturante que le impedía expandirse como él quería. Karin tomo el sexo del peliblanco, provocando gruñidos. Subió y bajo la mano, estrujando poco a poco. Paso su lengua por la cabeza, húmeda y necesitada de atención. Suigetsu apretó los puños y miro el techo, intentando contenerse. Karin abarco con su boca lo que más pudo, y enlazo su lengua por alrededor del tronco. Saboreo ese sabor tan característico, era levemente salado, pero no desagradable. Era el sabor del hombre que amaba. Subió y bajo con su boca, gozando con esa muestra de pasión y disfrutando con las muecas que hacía el peliblanco, conteniéndose. Unas manos cubrieron sus orejas y la separaron de su apetecible paleta.
− Para, por favor. – rogo al borde de un colapso. Karin aceptó riendo y gateo nuevamente donde él para besarle la boca y hacerle sentir su sabor. Suigetsu aprovecho ese momento y se volteo con ella debajo y toco todo lo que pudo con sus manos, sin separarse de sus labios y ese magnífico sabor a melocotón. − ¿Estás usando brillo labial? – Karin negó. – Sabes demasiado rico. – a trompicones, le saco los pantalones y sin más preámbulos se adentro en ella. − ¡Oh!
− ¡Suigetsu! – jadeo casi sin aire, sintiéndose llena, completa y conectada con él. Rápidamente el hombre se movió dentro de ella, impidiéndole terminar de aceptar la intrusión, pero disfrutando de cada uno de los roces. Suigetsu por su parte, sólo pensaba en volverla loca.
Poso una de sus piernas en el hombro y se apoyo en una mano, mientras hacía las estocadas más profundas y placenteras. Karin no daba cabida a tanto placer. El centro de su estomago estaba contraído y su feminidad se sentía caliente. Brazadas de fuego azotaban sus cuerpos, envolviéndolos en un placer infinito. Suigetsu, que era tres veces más experimentado que la chica, sabía que en ninguna parte encontraría a alguien que le hiciera sentir lo que ella lograba. Y no era solo algo sexual o erótico. Tampoco una necesidad imperante de estar cogiendo como conejos. Karin le hacía sentir amor del puro. Del que trastornaba a los hombres y los hacía devotos a sus mujeres. Su pelirroja era su vida y si se llegasen a separar, era consciente de que ella era la única mujer que le había robado el corazón y así sería hasta el final de sus días.
Karin giro, sin separarse de él y comenzó a llevar las riendas del sexo. Apoyándose en su pecho, movía sus caderas de adelante hacia atrás, haciéndolo gemir. Su interior estrecho, sólo conocido por él y adaptado a su medida, se contrajo. Suigetsu sorprendido por eso, la insto a que lo hiciera de nuevo. Karin volvió a activar los músculos interiores y lo apretó. Las enseñanzas de la gurú del sexo que tenía un canal en youtube, le estaban sirviendo, porque tenía a Suigetsu jadeando.
Salto un par de veces más y sintió como todo su centro se acaloraba, buscando desfogue. Suigetsu viendo sus muecas, supo que el orgasmo se venía y era atronador. Tomo con firmeza sus caderas y la movió con más rapidez sobre su miembro, adentrándose hasta más no poder. Karin estiro el cuerpo hacía atrás y luego de 3 embestidas más, se vino, gritando a todo pulmón el nombre del peliblanco. Suigetsu al verla como una ninfa, exultada de placer y desenfreno, se dejo llevar, llenándola con su esencia. Sin salirse de ella, la jalo hasta su pecho, y la abrazo con fuerza para besarle la boca, aunque no de manera pasional. Era una forma de agradecer el tremendo placer que habían vivido y de recordarle que la amaba.
− Te amo mucho, Karin. – murmuro Suigetsu, entremedio del pelo de la pelirroja. Karin, que estaba muy aletargada, sólo suspiro, dejando salir el aire contenido y estremeciendo con su aire el pecho del peliblanco.
− Yo también te amo mucho, Suigetsu. – le respondió pasado unos minutos. El miembro del peliblanco se volvió flácido dentro de su cuerpo y lo saco, causando espasmo en ambos. – Anoche, le conté a mi papá que me acosté contigo pasado dos meses de conocerte. – Suigetsu abrió los ojos gratamente sorprendido y rió. – Se puso colorado.
− No fueron dos meses. – recordó el peliblanco, acariciando la aperlada piel de la espalda de su chica, que todavía estaba recostada sobre su pecho. – Fue mes y medio.
− ¿De verdad? – pregunto la pelirroja sin creerlo. Suigetsu asintió. − ¿Qué me hiciste?
− Te lleve a comer hamburguesas con papas fritas y luego fuimos a ver una película a mi casa. – dijo el peliblanco, recordando ese momento. – Entre beso y beso, te tiraste sobre mí y no pude contenerme.
− ¡Tú me agarraste un pecho, mentiroso! – le grito bromeando, sentándose a horcajadas y mostrándose nuevamente como una diosa sobre él. – Eso fue raro.
− Ahora te los toco siempre. – y poso sus manos sobre los suaves y apetecibles senos de Karin. – Eres toda mía.
− No, Suigetsu. No es cuestión de pertenencia. – el peliblanco frunció la boca. – Es cuestión de entrega. Yo me entrego por entero a ti, pero eso no te hace mi dueño.
− Pero donde sea que te toque, tu cuerpo reacciona a mi cercanía. – La pelirroja no pudo más que asentir. Sabía que estaba en lo cierto. – No te juntes tanto con Hiroto.
− ¿Otra vez con lo mismo? – el peliblanco hizo girar sus ojos y con una mueca desagradable, negó. No quería discutir con ella. – Hiroto es un amigo.
− Bueno, bueno, disfrutemos de este tiempo juntitos, sin hablar del estúpido pájaro. – la pelirroja se levanto de su cuerpo y camino desnuda por el lugar. Suigetsu al verla así, tan perfecta, adueñándose de su hogar y de su vida, volvió a excitarse. Esa mujer era lava ardiente para su sangre.
Esa mujer, era su mujer.
4.
− ¿Qué haces acá? – Naruto miro con mala cara al recién llegado. Este le devolvió el mismo gesto adusto y se acercó, invadiendo su espacio personal. − ¿Qué mierda quieres?
− ¿Ahora eres prepotente? – pregunto con irrisoria calma. – Anoche hiciste llorar a Hinata.
− Yo no la lastimé. – se defendió el rubio, negándose a aceptar acusaciones. Neji no estaba al tanto de todo lo que pasaba, así que no tenía derecho a opinar. – Si quieres golpearme, por lo menos tienes que saber que paso realmente.
− Te gusta mi prima y ella te ama. No se necesitan más de dos dedos de frente para saberlo. – mastico las palabras con furia latente. Estaban solos en aquel rincón del set de grabación, donde trabajaba Sasuke. Había acordado juntarse ahí, para luego hacer la políticamente correcta vida social, terminando con un mini concierto en un bar recién estrenado. Itachi los había llamado y ellos cumplían. − ¿Qué intenciones tienes?
− ¿Qué te importa? – respondió provocándolo. Neji se acercó aun más a él. – A tu prima yo no le importo. Deja de hacer esta muestra de defensor de su virtud y haz tu vida por otro lado.
− Los amigos no se fijan las familiares de los amigos ¿sabias? Regla básica, tonto. – Naruto lo empujo fuertemente. Neji se devolvió con el puño crispado, listo para azotar el pómulo del rubio, pero un pequeño cuerpo se cruzo, recibiendo el golpe de lleno.
− ¡Au! – chillo, cayendo al suelo agarrando su rostro. Neji y Naruto miraron el bulto que se había formado en el piso y se taparon la boca sin creerlo. Neji, quien nunca había sido una persona violenta, acababa de salirse de sus casillas y termino golpeando a la persona equivocada. Naruto se agacho a auxiliarla, encontrándose con dos ojos pardos llenos de lágrimas y una mejilla roja e hinchada. – Me dolió. – susurro, dejando caer sus lagrimas.
Ino que estaba un poco más allá, vio todo el suceso y corrió hacia donde su amiga, para ayudarla. La muy tonta iba bosquejando en su cuaderno verde – como siempre – y no miraba a su alrededor. Por lo mismo, termino dentro de una pelea que no era suya y con un golpe brutal en el rostro.
− ¡Tenten! ¡¿Dónde te duele?! – se agacho a su altura y le levantó el mentón. La castaña alzo los ojos y miró a su agresor, que todavía no salía del trance. Ino también lo miro y levantándose lo empujo con fuerza, aunque no lo movió ni un centímetro. − ¡Bruto! ¡¿Cómo se te ocurre pegarle?!
−No fue mi intención. – murmuro estupefacto, sin creer lo que había hecho. – De verdad lo siento. – Se agacho para levantarla, pero una mano se lo impidió. Era la de la rubia, que lo miraba con asco. – No quería golpearla.
− Pero lo hiciste. Estas cosas pasan porque las personas agresivas vienen a dárselas de fortachones y terminan lastiman… − Tenten, que se había puesto de pie con ayuda de Naruto, le toco el brazo a su amiga y negó con la cabeza. − ¿Qué sucede?
− Él no quería golpearme. – murmuro, aunque nunca lo miro. – Vamos, necesito un hielo.
La chica camino, siendo seguida por Ino, que no se fue sin antes lanzarle una mirada de advertencia al pelilargo. Neji la quiso seguir, pero el cuerpo de Naruto se interpuso, haciéndolo bufar.
− Cometiste un gran error. – El pelinegro se metió las manos en el cabello, intentando asimilar la situación, aunque le era complejo. – Las cosas se solucionan conversando.
− Tú eres tres veces más impulsivo, pero terminó siendo yo el que lastimo a una inocente. – Naruto le dio la razón. – Necesito que me aclares el problema de Hinata contigo. – pidió, tembloroso y exhausto luego de todo lo que había pasado.
− Ella te lo tiene que explicar, pero por mi parte, está todo cerrado. Hinata no me quiere en su vida y yo no seguiré rogando. – confeso el rubio.
− ¿Por qué ella, Naruto? Tenía solo 12 años.
− ¿La corteje a esa edad? – Neji tuvo que negar. – Espere todo este tiempo y estaba dispuesto a esperar otro poco más, para que creciera. Tampoco soy un monje tibetano como para hacer una promesa de castidad, pero estaba dispuesto a dejar todo por ella.
− ¿Te enamoraste? – Naruto giro la cabeza y asintió lentamente, intentando hacerse lejano a aquella confesión. − ¿Por qué ahora?
− No, ahora no era el momento. Yo estaba esperando que cumpliera los 18. – dijo el rubio. – Hinata para mí no es una simple chica. Ella lo es todo, por lo mismo, exigiría todo y cortarle las alas siendo tan pequeña, no se me hace justo, siendo que yo si me divertí a su edad.
− ¿Quieres que crezca?
− Claramente y que el día que decida estar conmigo sea porque ya tiene una madurez emocional que la hace escogerme entre todos. – Neji no creía lo que estaba oyendo. Era como si se tratara de otro Naruto. – Yo no necesito saber que ella es lo que quiero. Desde que la vi lo tengo claro, pero ella es una niña y por lo mismo, muy influenciable. No me gustaría que llegara a los 25 años y me reclamara por haberla tomado como mi novia, arrebatándole su adolescencia.
− Hinata no es como las demás chicas. Su vida no es andar de fiesta o de juerga. Tampoco de conocer a cualquier tipejo y darse besos con él.
− Eso lo sé, porque en algún momento tuve una faceta psicópata y revisaba cada una de sus publicaciones en face o averiguaba donde estaba parada. – Neji hizo una mueca de desagrado. – Aprendí. Ya no soy tan inmaduro y también logro darme cuenta cuando sobro en algún lugar y en este caso, sobro en la vida de tu prima.
− Iré a ver a la chica que golpee. – culminó Neji, dejando la conversación a medias, aunque Naruto tampoco quería continuarla. Estaba cansado tanto física como mentalmente. – Me siento basura. – murmuró mientras caminaba hacía el mismo lugar donde se habían ido las chicas.
Y claro que se sentía basura y miserable. Tenía una ensalada en su cabeza, revuelta por tantas situaciones que se salían de su control. Tampoco era que quisiera desligarse de sus obligaciones o metidas de pata, pero era consciente que el resto llevaba consigo otro nombre aparte del suyo y solucionarlo era cosa de dos. Como por ejemplo, el maldito tema de su prima con el rubio. Desde que los "presento" – ni siquiera lo hizo, con un gesto de cabeza y como cavernícola dijo "prima" – supo que algo raro había ahí, partiendo por la desmedida mirada de amor que le enviaba Hinata y la forma dulce de tratar que tenía Naruto con ella. El hecho de pensar que ellos pudiesen llegar a tener algo, le provocaba nauseas mentales. No quería tener al Uzumaki de primo político. Con suerte lo aguantaba como amigo… bueno, en realidad le tenía bastante aprecio. Era leal y transparente, medio confianzudo, pero siempre solicito a estar cuando se le necesitaba ¿no podía ser una excusa de hombre para así alejarlo de su primita pequeña? Tendría una explicación válida para sacárselo de encima, pero no, el tonto rubio sabía ganarse a la gente con ese gesto de amabilidad y cercanía.
Por otro lado, tenía el tema de Mei y esa forma de actuar tan libertina que le hartaba. Comenzaba a cabecearse tanto con ello, que se estaba desesperando. Él era un hombre ensimismado, cauto, prolijo al actuar y muy pensante, quizás no tenía las palabras adecuadas como las tenía muchas veces Shikamaru, ni tampoco era tan cortante como lo era Sasuke. Le costaba decir que no y más con esa mujer que lo traía de cabeza. Esa maldita puta que se le había metido por las entrañas, volviéndolo loco con sus embrujos y movimiento de pestañas. Estaba muy enamorado, al borde de sufrir un problema patológico de tanto quererla y aguantar los celos que lo corroían al enterarse de cada una de sus aventuras.
Y para terminar, ahora tenía que lidiar con el haber golpeado a una chica, algo que nunca pensó que haría, pero lo había hecho, dejándola malherida y con su cara desfigurada ¿Cómo era tan bruta para no mirar por donde caminaba? Nadie se metía en una conversación que tenía gritos de por medio y a dos hombres lanzándose dagas con la mirada. Sólo una idiota o despistada, quizás cuál de esas dos sería. Le apenó mucho verla a sus pies, con los ojos abnegados en lágrimas y su carita hinchándose por el tortazo que le había brindado. Bonita manera de conocer gente ¿eh?, pensó. Bueno, era un 25% culpa de ella, por cruzarse en su camino mientras estaba en un profundo debate de ideas contrapuestas… Vamos, Neji, ni tú crees la mierda que acabas de decir, volvió a hablar con su mente. Ya cuando pensó que estaba loco, vio salir a la rubia y a la chica de chonguitos de uno de los camerinos. La castaña venía con un hielo puesto en la mejilla y los ojos enrojecidos por haber llorado.
¿Cagarla? Pff, Neji había creado un nuevo eslabón.
5.
− Mira como te dejo la carita, Tenten. – la rubia le ponía pañitos helados y trataba de calmar el llanto descontrolado de la chica. – Si te duele mucho podemos ir, no sé, a una clínica cercana o buscar al médico del equipo.
− No es dolor físico, Ino. – sollozo, hipeando sin poder contenerse. La rubia siguió haciendo su tarea de bajarle la hinchazón, pero estaba llena de curiosidad, aunque no hablo. Quería que la castaña soltara sola su verdad. – A Neji lo conozco, pero él no me recuerda.
− Todos conocemos a Neji. Es un guitarrista famoso. – murmuro casi con obviedad la rubia. – Velé la parte positiva. Fuiste golpeada por una Super estrella.
Tenten no pudo evitar reír. Tsubasa había dicho palabras parecidas, haciendo referencia a la pérdida de su virginidad en un puto baño del "Bar de Abajo", apoyada en una pared que con letras gigantes rayadas con plumón gritaban a todo pulmón: A Kyoto le gusta el pene. Vaya manera.
− Esa súper estrella me quito la virginidad. – Ino dio un pequeño grito de espanto y soltó la bolsa de hielo que sostenía. – Pero cómo pudiste ver, no me recuerda.
− Espera… Neji y tú… − ni siquiera podía terminar las frases. La situación era tan irreal como perfecta. Casi como un cuento de hadas, aunque medio triste y pobre. − ¿Fueron pareja?
− No, yo le servía las bebidas a Living in peace, en un bar hace ya casi cuatro años. Ellos recién comenzaban a consolidarse y como eran amigos del dueño del local, tocaban casi todas las noches ahí.
− Si, recuerdo haber escuchado una biografía de la banda donde se nombra al "Bar de abajo" – Tenten asintió.
− Bueno, los conoces y sabes como son. En persona son más desordenados y humildes. Sasuke no es tan arisco y es muy educado, aunque habla poco. Shikamaru es como el padre, los contiene. Naruto es la risa y fidelidad. Kiba es risueño y encantando, pero es el mejor guardando secretos, en cambio Neji era más distante. Siempre mantenía una postura de superioridad sobre ellos, incluso más que Sasuke, siendo que el pelinegro siempre será la cara más importante de la banda. – Ino se sentó a su lado, escuchando las declaraciones. – Con el tiempo, comencé a conocerlos aun más, incluso bromeaba con ellos, aunque siempre manteniendo las distancias para no tener conflictos con mi jefe. Los trataba como estrellas. – Tenten se secó las lagrimas y acomodo el hielo sobre su rostro. Todavía le ardía y al hablar aun más, pero quería desahogarse. – Un día, Neji llegó borracho como cuba. Shikamaru intento calmarlo, pero fue imposible. Tocaron como siempre, ganándose elogios y nos llamaron para que les sirviéramos las bebidas. Yo sólo tenía 17 años en ese entonces, pero como los conocía hace un tiempo y ellos me reconocían, mi jefe confiaba en mí, porque sabía que no me tiraría sobre ellos a pedirles autógrafos. Las demás chicas iban bajo mi mando y con una sola mirada las frenaba.
− ¿Qué paso ese día? – sabía que Tenten comenzaba a irse por las ramas para no hablar, pero Ino la presionó. La pelicastaña tenía una necesidad de contar su historia y ella la obligaría a hacerlo.
− Me tironeo del brazo luego de que sin querer, una de las chicas que estaba muy nerviosa, me empujara y terminara vertiendo todos los tragos sobre él. Como estaba borracho, se enfureció. – su voz tembló. – tuve miedo, pero Shikamaru intervino y las cosas se calmaron. – Ino asintió. –Luego volví a atenderlos y está vez, aprovechando que el coletitas no estaba, me jalo hasta un baño. Me besó hasta atontarme.
− ¿Te violo? – pregunto la rubia temerosa. Tenten negó de inmediato.
− No, yo lo admiraba y puedo decir que tontamente estaba enamorada de él. – lanzo una carcajada triste, bañada en lágrimas. – No creía que alguien como él se fijaría en mí, pero sucedió. Nos besamos sin parar por mucho tiempo, hasta que sus manos comenzaron a perderse en mi cuerpo. – Tenten se sonrojo. – Me apoyo contra la pared del baño y ya te imaginas lo siguiente.
− Oh, por Dios. – Ino se mordió los labios sin saber que decir.
− Luego de saciarse de mí, salió de mi cuerpo, se subió los pantalones y se largo. – se puso a llorar más fuerte e Ino la abrazo por hombros, intentado sostenerla. – Me sentí asqueada y sucia. Como una puta barata. Solo le falto tirarme dinero al suelo para destruir mi dignidad.
− Una mala experiencia. – Tenten asintió.
− La peor de todas, pero las cosas pasaron y tengo que olvidarlas. – Ino quiso replicar y ella no se lo permitió. – Cuando Jiraya le pidió a Yamato que me contratara, no cabía de felicidad. Sabía que Sasuke estaría acá, pero dudaba que el resto de la banda apareciera… ya vemos que no es así. – por fin lanzo una sonrisa sincera, acalorando el corazón de Ino, que empatizaba con el dolor de la castaña. – Ojala no encontrarlo de nuevo, pero dudo que eso sea posible.
− Yo también lo dudo. – murmuró la rubia. – Vamos Tenten. Debes darle el vestuario a Sasuke y a la doble de Sakura para grabar la escena erótica.
− Se han demorado. – Ino asintió.
− Gaara y Sasori grabaron. Tenían que adelantar mientras Sasuke se preparaba. – la rubia se acercó al oído de la castaña. – por lo que oí, Sasuke está enojadísimo. Tiene una agenda donde no cabe ni un alfiler. – ambas rieron. – Sufrirá un colapso si sigue trabajando a este ritmo.
− ¿Tú crees? – se miraron y al mismo tiempo negaron riendo. –Ah. – se quejo la castaña, tomando su cara. – Si que pega fuerte.
− Maldito energúmeno, golpeador de mujeres y quitador de virginidades. – Tenten rió. – Ya se las verá cuando lo encontremos.
− Tontuela. – salieron del camarín, luego de re acomodar el hielo sobre la cara de Tenten. La luz del cielo nublado las cegó. Entre la nubosidad y el frío, vieron al pelicastaño caminar hacia ellas. Tenten se puso dura.
− Nada pasará. – le dijo Ino tomando su mano, infundiéndole valor. − ¿Qué quieres, Hyuga? ¿Otro round?
− Vengo a disculparme contigo. – sus ojos transparentes se le asemejaron a un aura pura y limpia. Un alma de niño, aunque detrás de ella, se podía ver la bruma de la tempestad. – No debí haberte golpeado.
− Fue un accidente. – respondió Tenten, restándole importancia. – Estaba en otro mundo, por eso paso, así que tranquilo.
− Podría llevarte a un médico, por favor. – pidió, sorprendiendo a ambas chicas. – me gustaría asegurarme de que no te lastime fuertemente.
− Sólo se hinchará y pondrá morado. – Neji le saco el hielo de la cara y tomándola del mentón la examino muy de cerca, respirando su aliento. El pelicastaño miro el pómulo sobresaliente y oscurecido de la chica. Si que le había dado duro. Apretando sus mandíbulas, inhalo fuertemente el aire y un olor familiar lo embargo. Le trajo recuerdos de otra época, cuando era impulsivo. Entrecerró los ojos y miró fijamente a la chica, intentando recordar si la conocía de algún lado, pero su memoria fotográfica estaba con desperfectos, porque no lograba hilar bien las cosas desde hace días. Moviendo la cabeza para aclarar sus ideas, la soltó y le puso el hielo sobre la cara. – Gracias por la preocupación. – dijo Tenten azorada, agachando la cabeza y mordiendo su labio.
− No me gustaría ser demandado por agresión a una mujer. –Tenten sintió su pecho reventarse por dentro. Él no le prestaba ayuda porque le importara su estado, sino que simplemente quería asegurarse de que no correría a la policía a estamparle una denuncia. Con una brusquedad inusual en ella, se separo del pelicastaño y dándole una mirada de infinito desprecio, lo esquivo pasando por su lado. Ino que todavía no creía lo que había visto y escuchado, lo miro de hito a hito. − ¿Qué? – pregunto desafiante.
− Eres de latón – el pelicastaño frunció el ceño sin entender. – No tienes corazón.
También se fue, dejándolo solo mirando el vació y sintiendo el frío colarse por las rendijas de su abrigo. Metió las manos dentro del mismo y tanteo un papel. Era una de las hojas que había caído del cuadernillo de la chica luego de haberla golpeado. Desdoblándolo lentamente, miró lo que había en su interior.
Se estaba mirando en un espejo. En la hoja de no grandes dimensiones, estaba su retrato y sonriendo. Se veía algunos años más joven y con el pelo más corto. Sus ojos se achinaban y se mostraban sin turbulencias. Era el Neji lleno de sueños que ya no existía.
− Ella me conoce. – y era verdad, lo conocía, pero ese retrato parecía de alguien que lo hubiese conocido desde hace mucho tiempo, ya que había cambiado bastante. Volvió a mirarlo y leyó la leyenda que estaba escrita debajo.
Neji Enero 2011.
Casi 4 años atrás, a lo mejor era una espectadora del "Bar de Abajo".
Y si era… no, imposible. Ella era una simple camarera sin mayores dotes que abrir las piernas en los momentos inadecuados. La chica que había golpeado y a la que le había quitado la virginidad eran muy opuestas. ¿O no?
6.
La besaba sin parar, recorriendo con sus manos todo lo que estaba al alcance. Un gruñido escapó por su garganta y sus dientes se enterraron levemente en la clavícula. Nuevamente un movimiento brusco lo desconcentro.
− ¿Qué pasa? – gritó Jiraya cuando lo vio separarse de la chica, quedando con sus rodillas a los lados de ella. La mujer lo miró muy avergonzada.
− Está muy inquieta. – dijo el pelinegro mirando a Jiraya. La doble de Sakura no paraba de moverse y ya varias veces sus dientes habían chocado por la brusquedad con la que estaba actuando. – Si estás nerviosa podemos parar. – se dirigió a ella.
− No… no. – tartamudeo. – Intentémoslo de nuevo.
Sasuke se subió sobre ella y luego del "¡acción!" procedió a besarla con un deje de brusquedad, como lo exigía el papel. Sus manos levantaron el dobladillo del vestido y acariciaron sus piernas, a pesar de eso, de todo el contacto físico, no había química. No estaba disfrutando y la escena quedaría desastrosa si seguían a ese ritmo. La chica lo apretó por el cuello y mordió su labio inferior con fuerza, Sasuke volvió a separarse con brusquedad y la miró molesto.
− Jiraya no puedo. – se levantó del lugar y camino hasta detrás de las cámaras para tomar una botella con agua.
− ¡Corten! –la chica quedo tirada sobre el suelo, con sus ojos abnegados en lágrimas y la peluca cayendo por los costados. Su pelo era casi blanco y sus ojos oscuros como la noche. Las otras "dobles" la miraban con lastima. – Sasuke, ven acá.
− Lo lamento, pero es imposible. La chica está muy nerviosa. – murmuró molesto y poniéndose la camisa. – Me ha golpeado en las costillas.
− Traten de entenderme. Es una gran estrella. – Sasuke bufó enrolando los ojos. Odiaba a las mujeres que se le acercaban por su fama o temblaban a verlo. Trabajo era trabajo ¡maldita sea! – Intentémoslo por última vez. – El pelinegro se iba a negar de inmediato, pero la mirada suplicante que le envió Jiraya, lo hizo contener.
− Ok, última vez.
− ¡Acción! – grito por tercera vez el peliblanco.
Tirados sobre el suelo, la besaba sin parar, recorriendo con sus manos cada una de sus curvas, abarcando con fuerza un seno. La pelvis de la chica se movió de forma sugerente contra la suya, provocándolo de manera deliberada. Sasuke, sabía que eso no iba dentro del guión, porque Chiyo en un principio se negaba a ser tocada, frunció el ceño, pero prosiguió. Un nuevo choque de dientes y un codazo en su pecho ¿qué mierda estaba haciendo? Se estaba subiendo sobre él… eso no tenía que hacerlo.
− ¡Corten! – grito molesto. – Esto está desastroso. – mascullo, para luego dirigirse a la doble: − Mana, lo siento, pero por esta vez prescindiremos de tus servicios. –la chica asintió con los ojos llenos de lágrimas y se levantó para luego correr a refugiarse a uno de los camerinos de extras. – Hable hace un rato con Itachi y supe la cantidad de compromisos que tienes. – El pelinegro asintió, abotonando la camisa molesto con todo. – Podemos romper el contrato y buscar a un nuevo "Hayato"
− Ni lo sueños, Jiraya. Ya estoy en esto y lo terminaré. – respondió de inmediato, penetrando con su mirada. El peliblanco, a pesar de sentirse intimidado por el hombre, sonrió. Sabía que Sasuke respondería y estaría a la altura de lo que se le pedía. – Es cosa de organización y de grabar lo que más podamos antes que me largue a Estados Unidos y comience con toda la parafernalia del cine.
− Recuerda que eso te da de comer, además estás nominado a un Golden Globe. –Jiraya miró sobre él. – Yo a tu edad con suerte aspiraba a crear un guión decente que me sacara de la miseria. Odiaba escribir historias para adulto. Me gusta más recrearlas.
− Eso es de pervertido. – dijo Sasuke sonriendo de medio lado. − ¿Qué haremos? ¿Avanzó junto a los demás o buscamos de inmediato una doble?
− Yo lo haré. – los dos hombre giraron al escuchar la voz de esa personita. – Es mi papel. Tengo que estar a la altura. – murmuro sonrojada al sentirse tan observada.
− No puedo aceptarlo, Sakura. Tu madre nos obligo a firmar que no te usaríamos en ninguna toma subida de tono.
− Además te pondrás muy nerviosa. – la voz fría del pelinegro la desmotivo. Estaba molesto con ella, así que necesitaba darle lo que había comprado para calmar las aguas.
− Toma. – rebusco en su bolso y saco una pequeña caja con una cinta roja puesta sobre ella. – Es mi forma de pedirte disculpas. – Sasuke alzó una ceja con curiosidad, y Jiraya se quedo ahí mirando, esperando saber que se encontraba dentro del regalo. El pelinegro sin ninguna delicadeza rompió el papel y se encontró con un celular nuevo. Un Iphone 5. – No me alcanzó para comprarte el que tenías tú, pero prometo que apenas gane lo suficiente, te lo recompensaré.
Sasuke no creía lo que veía. Miro la caja y luego a ella. Estaba sonrojada, pero sonreía con sinceridad, feliz de poder darle algo para resarcir su falta.
− No puedo aceptarlo. – dijo carraspeando para contener la leve bola de pelo que comenzaba a crecer dentro de su pecho. Era una sensación distinta, especial. Nunca la había sentido. – Yo no soy de recibir regalos.
− No te lo estoy preguntando, Sasuke. Ojala lo disfrutes, además, toma esto. – volvió a buscar en su bolso, sacando el chip de su anterior teléfono y por último, saco su antiguo celular, armado por partes. Miro las manos de Sakura, todas rotas, llena de rasguños y cortes. Los vidrios de esa mierda la habían lastimado. Tomándole una muñeca, examino de cerca las magulladuras. − ¡Auch!
− ¿Qué hiciste? – Sakura puso su iphone anterior frente a su nariz y sonrió nuevamente, saboreando el momento. − ¿Qué pasa por esa cabeza de chicle?
− Hey. – grito zafándose de su agarre. – Agradece. Es mi oferta de paz.
− No debías, molestia. – estaba furioso con ella, consigo mismo y con toda la tontería que pasaba. No debía haber gastado su dinero en él, nadie lo hacía. Tampoco tuvo que haber arreglado lo que quedo de su antiguo teléfono, ni mucho menos someterse a lastimar sus manos para ofertarle "paz". – Esto es una locura.
− Locura es tu actitud, maldito energúmeno. – chillo, llamando la atención de todos los presentes. Sasuke estuvo tentado a tirar la caja muy lejos, rompiéndola en el proceso. Ese nuevo celular era un nuevo vínculo que se abría entre ellos. ¿Acaso no bastaba con que le cocinara, le comprara comida, se preocupara de su abrigo y de que llegase bien a la escuela, como también de su estado mental en caso de escenas muy fuertes? ¿No podía simplemente comenzar a desligarse de él y hacerle la vida más fácil? Estaba furioso con todo. − ¿Grabamos? – le pregunto a Jiraya, quien todavía estaba ahí, estupefacto con todo.
La reacción de Sasuke le había sorprendido. Sabía que la pelirosa generaba algo en él, pero esa actitud distante y furiosa no era acorde a su forma de ser. Era como si el pelinegro intentara sacársela de encima. Volvió a replantearse la idea de tenerlo en el set y al parecer, él también, porque miraba el suelo, la caja y el celular recientemente armado.
Sasuke giro su iphone 6 y al girarlo vio algo que le removió aun más el corazón. Era un monito, haciendo un puchero y con un aura negra que gritaba a todas luces "Perdón". Se sintió una basura. La buscó con la mirada, y ahí estaba ella, mirando a ambos hombres y esperando una respuesta.
− Estás loca. – murmuró el pelinegro y revolviéndole el cabello, hizo un asentimiento con la cabeza. – Gracias.
− Era lo mínimo. – Tomo las cosas de las manos de Sasuke y las metió dentro de su bolso. –Luego me las pides, ahora vamos a grabar. – Sasuke miró a Jiraya, quien nuevamente tuvo que retenerla.
− Sakura, tú no puedes. Tu madre nos obligo a firmar ese apéndice. – recalcó. – Nos arriesgamos a una demanda gigantesca si usamos a una menor de edad para una escena erótica.
− ¿Cómo en Lolita? – recordó ella. – La chica en cuestión era menor de edad.
− El personaje era menor de edad, tonta. – murmuró Sasuke cruzándose de brazos. No estaba dispuesto a tener el cuerpo de Sakura bajo él, revolviéndose para hacer una escena erótica. – Elige a una mejor doble y grabamos otro día. – dijo mirando a Jiraya, mientras caminaba hacia su camarín, para así alejarse de ese problema pelirosa.
− Tú no vas a ninguna parte. – semi grito Sakura, tomándolo de un brazo y llevándolo al set. − ¿Tenten? ¿Dónde está? – Jiraya apunto hacía una esquina, donde la chica de chonguitos miraba unas hojas con un pómulo realmente hinchado. − ¿Qué le paso? – pregunto mirando al pelinegro.
− Nadie sabe. – contesto Sasuke, sin soltarse de la pelirosa. − ¿Qué harás? – camino con él hasta donde la pelicastaña.
− Tenten. – dijo Sakura. La chica levantó la mirada sonriendo. − ¿Qué ocurrió? – su ojo estaba moraldísimo y casi ni lo podía abrir, aun así, estaba tranquila. − ¿Quién te hizo eso?
− Larga historia. – respondió la castaña, intentado pasar el tema a otro nivel. − ¿Necesitas algo? – Sakura no podía sentirse tranquila al verla así, tan maltratada y al parecer decepcionada, pero opto por ser prudente y averiguar la situación después. Por ahora, se enfocaría en darle el gusto.
− Necesito que me prepares para grabar está escena. – la chica de chonguitos no comprendió. – Seré Chiyo por completo.
−No entiendo, Sakura. – la pelirosa bufó riendo. − ¿Harás la escena erótica con Sasuke? –la chica asintió feliz, mientras detrás de ella, el pelinegro se tapaba la cara, todavía agarrado por la mano de ese demonio de Tasmania. − ¿Pero… tú? – Sakura volvió a enrolar los ojos. – Llama a tu madre.
− Jiraya se encargará de eso. – Dijo Sakura. El peliblanco que venía más atrás, discutiendo fuertemente con Kabuto, la miró.
− No puedo aceptarlo… − la pelirosa se planto frente a Sasuke, Jiraya, Kabuto y Kakashi, mirándolos sin pestañar y con ojos de clara amenaza. – Sakura, eres menor de edad.
− La escena la grabaré yo. Quiero ser una leyenda, quiero que la historia quede bien y quiero representar a mi abuela en todo el sentido de la palabra. – miro a Kabuto que hacia muecas de desagrado. – Tengo claro que no soy santa de tu devoción, pero te demostraré que soy tres veces mejor que cualquiera de esas chicas que traes como extras, prometiéndoles grandes papeles a cambio de sexo. – Todos los presentes abrieron la boca, incluso Sasuke se sorprendió. – Si Kabuto, te conozco. Sé cómo eres y como juegas.
− Tú niñata estúpida. – se acerco a paso acelerado donde ella y levantó una mano, Sasuke lo tomo del hombro y lo jalo hacía atrás.
− Ni se te ocurra. – murmuró tétricamente. Kabuto levanto la vista y reacomodándose las gafas, se fue del lugar mascullando improperios. – Deja de meterte en líos y vamos a grabar. Pero atenten a las consecuencias que nos puede traer esta estupidez.
− ¿Tienes miedo, Sasuke? – lo desafió. Jiraya, que amaba esa relación, sabía que su carrera quedaría pendiendo de un hilo si aceptaba que Sakura hiciera la escena, así que intervino.
− No me pienso arriesgar, Sakura. Hay contratos de por medio. – La pelirosa hizo un mohín y se cruzo de brazos, molesta como una niña pequeña. Sasuke entorno los ojos y miró al peliblanco. – Eres menor de edad.
− Sasuke ¿me dejas estrenar tu celular? – el pelinegro frunció el ceño confuso, pero asintió. – Quieres un acuerdo de palabra, te lo daré.
Dejo caer su bolso al suelo y saco la caja donde estaba el celular que le había regalado al pelinegro. Todos los presentes miraron la situación y más aun cuando vieron el ex teléfono del hombre armado pedazo por pedazo. Sasuke miró hacia otro lado, intentado no responder a las miradas inquisidoras que le estaban enviando. Luego de abrir la carcasa y sacar la batería, metió el chip. Espero a que se prendiera y marco los números de memoria.
Todos miraban la escena entre impacientes y sorprendidos por esa pequeña pelirosa que no tenía ningún tipo de temor a nada.
− Alo, Mebuki – Sakura sonrió con felicidad. – Konoha, ¿cómo estás? – se mordió el labio y sus ojos se llenaron de lagrimas, conmoviendo a todos los hombres. Jiraya poso su mano en el hombro de la chica y ella se lo agradeció con una leve sonrisa. – Si cariño, yo estoy perfecto. ¿Mamá? – la pelirosa chasqueo la lengua, pero igualmente siguió con el teléfono pegado a la oreja. − ¿Puedes decirle que me llame a mi número? Se me acabo el saldo y por eso llamo de este desconocido. – Sakura se sonrojo. − ¡Te mató! Saca todo eso del cuarto y quémalo en el patio. – chillo enrojecida de vergüenza. – En fin, te adoro y yo sé que tú también a mí, aunque lo niegues. – Sakura se mordió el labio. – Ah, dile a Mebuki que haré una escena que no le gustará, pero que el fin de semana me voy para allá y hablaremos de eso. – guardo silencio algunos segundos. − ¿Sigue molestando? – bufó. – Tranquilo, ya pronto saldremos de ahí y no le deberemos nada. – Sasuke puso mucha atención a eso último ¿Qué cosa molestaba tanto a Sakura? ¿A quién le debía? Tenía que averiguarlo. – Oye y para que puedas ganar un dinero extra, este número es de Sasuke, así que véndeselo a tus compañeritas. – Colgó riendo.
− Sakura… −comenzó Jiraya, pero la pelirosa no lo dejo hablar.
− Sasuke, ven un poco. – el pelinegro camino hacía ella con los brazos cruzados y su típica altanería. – Mira Jiraya.
Tomándolo del cuello de su camisa, lo jaló hasta abajo para besarlo. Sasuke quedo de una pieza, igual que todos los presentes. Paso sus brazos por el cuello del hombre y lo jalo aun más hasta su altura, Sasuke no pudo contenerse más y la apretó contra su cuerpo por la cintura, cerrando los ojos y dejándose llevar por esos labios tan tentadores. Sakura acaricio el cabello de su nuca y con los nudillos toco sus mejillas levemente ásperas por la barba creciente. Ella llevaba el beso y el momento. Metió su lengua dentro de la boca del pelinegro y acarició la de él con inexperiencia, pero a Sasuke no le importó…
− Basta, ya entendimos el punto. – dijo Yamato, llamándolos a separarse. Los peliblancos seguían de una pieza, mirando la química que transmitían. − ¿Qué harás?
− Lo intentaremos. – respondió Jiraya resignado. Sakura que aun seguía en los brazos del pelinegro, brinco de felicidad. Sasuke la soltó de golpe y se encamino hacía una larga mesa para tomar un trago grande de agua. No podía parar las imbecilidades que vivían dentro de su estomago.
− Así que ella es Sakura. – Itachi sonrió de medio lado. Detrás de él estaba Naruto, Neji, Shikamaru y Kiba. El rubio y el castaño, aguantaban la risa y las ganas de molestarlo. Neji tenía una ceja alzada, mientras Shikamaru miraba a la chica. – Es bastante guapa.
− ¿No me digan que estarán presentes mientras grabe la escena? – Naruto, Itachi y Kiba asintieron. – No los quiero ver ahí.
− Necesitamos hacerte presión psicológica para que termines pronto y no te dejes "llevar". – excuso su hermano mayor. Sasuke simplemente lo ignoro. – Son las 5 de la tarde Sasuke. A las 9 tienes que presentarte en el evento y a las 11 en el nuevo bar.
− De tanto que me lo repites, me está dando jaqueca. – respondió Sasuke, dejando con fuerza el vaso de agua sobre la mesa y dirigiéndose nuevamente al set de grabación.
Elongó su cuello y movió su mandíbula para soltarla. Acomodo su ropa y espero a que Sakura estuviese lista para ponerse a grabar. Sabía que se estaba cambiando de ropa. Levanto sus brazos y los estiro, intentando desestresar su espalda que estaba llena de nudos. Respiro hondo, inflando el pecho junto con el estomago y soltó el aire lentamente. Tenía que relajarse para poder hacer la escena bien y no tener que repetirla.
− ¡Estoy lista! – llego junto con el vestido que llevaba usando Chiyo y lo miro a los ojos. − ¿Crees que resultara?
− Simplemente no te muevas mucho bajo mío. – pidió el pelinegro de mala manera. – Y otra cosa, deja de besarme. No soy un objeto.
− Wow, que andas sensible. – molesto la pelirosa sonriendo de oreja a oreja. – Tú me tocaste el trasero y me besaste a la fuerza. Yo debería hacer ese tipo de peticiones, no tú.
− Sakura, simplemente mantente alejada de mi, ¿bueno? – la pelirosa frunció el ceño haciendo desaparecer su sonrisa. – No quiero problemas legales.
− Y no los tendrás, te lo aseguro. – ambos se miraron fijamente algunos segundos. El pelinegro estaba molesto y Sakura se sentía poca cosa, quizás él actuaba así con ella, porque no era lo suficientemente bonita o genial como la gran mayoría de las mujeres de las cuales estaba acostumbrado. − ¿Soy poca cosa?
− ¿De qué mierda hablas? – Kakashi no aguanto más e interfirió.
− Es momento de que grabemos. – miró hacia toda la producción para que comenzarán a acomodarse en sus posiciones. – Jiraya, Yamato mirará los temas legales. Itachi también tiene contactos en caso de necesitarlo. Ustedes ¿listos?
Sakura asintió y Sasuke también. Se miraron por última vez y comenzaron lo que sería, sin saberlo, el comienzo de un gran amor.
Historia de Chiyo
4° Escena: Sakura no lo merece.
Chiyo se encontraba sentada en una esquina, abrazando con fuerza sus piernas e intentando controlar los temblores involuntarios que removían su delgado cuerpo.
Estaba asustada y las lágrimas corrían por sus mejillas por inercia. Gordas y dejando surcos de dolor.
Fuera de esa especie de celda, se paseaba Ryu y Yuu, defendiéndola al mismo tiempo que deseaban devorarla hasta matarla.
Era consciente de que su familia biológica era una paria. Dañaban por dinero y estatus. Mentían y mataban para llegar a la cima y destruían hogares con el solo fin de sentirse superiores, pero ella no tenía nada que ver con eso. Chiyo simplemente había nacido en el lugar equivocado, junto a la gente equivocada. Su madre, una hermosa inglesa: Carey Bristow, alias, Esmeralda, había sido brutalmente asesinada por desconocidos el día en que ella cumplía 8 años.
El mayor recuerdo que tenía de su madre, era ese afán casi insano de proteger a las plantas. No había día que no recordara echarles agua o cortarle las hojas secas. Tampoco dejaba sin revisar sus niveles de pigmentación. Su padre, muchas veces había temido por su salud mental, y era bastante entendible. Nadie en su sano juicio cuidaría una rosa casi como una hija o lloraría cuando un hibisco se hubiese muerto.
Carey siempre hablaba de las lindas flores que rodeaban la residencia Ebino. Eran grandes, verdes y estaban las amapolas más coloridas que hubiese conocido. Eran hermosas. Y como dice el dicho, "La curiosidad mato al gato" o al menos ella estaba lista para ser matada. Nunca debió haber ido a ese lugar. Carey había muerto el mismo día en que corrió a buscarle amapolas de la residencia Ebino. Ahora entendía más o menos el porqué de aquello.
Los Yamazaki eran los enemigos de los Ebino y viceversa. Se odiaban a muerte aunque no sabía por qué. Las piezas calzaban, pero faltaba mucho por averiguar, aunque ya no quedaba tiempo. Ella, antes del anochecer, ya estaría muerta.
− Levantante. – la voz de Ryu la conmociono y afirmándose en la muralla, porque las piernas no la sostenían, se puso de pie. − ¿Era necesario matarla?
− Yo… yo no sé qué paso. – dijo, tragando hondo y mirando esos ojos violetas, que querían ver correr su sangre. – Ai… Ai murió igual que mi madre.
− ¿Carey? – Chiyo asintió. –Sip, el abuelo de Hayato la mató. – la chica tapo su boca y sus ojos volvieron a llenarse de lagrimas, pero ya no sentía. Al menos no como al principio. Sus sensaciones habían pasado a segundo plano y la adrenalina corría con desesperación por sus venas. El dolor de sus mejillas, la amenaza constante de una muerte segura y un encierro impuesto, la estaban enfriando.
− ¿Por qué? – pregunto casi sin voz, aunque con una fuerza renovada, que no paso desapercibida para Yuu, que se encontraba en la puerta mirando la conversación de reojo.
− Porque era una puta. – Chiyo, casi por inercia actuó, aunque se arrepintió de inmediato. Con una fuerza inusual, para medir lo que medía y pesar lo que pesaba, lo golpeo en su pómulo, haciendo saltar la sangre, que salpico su vestido.
− Mi madre no era puta. – bisbiseo furiosa. Si iba a morir, lo haría con la frente en alto. Si sería violada, aguantaría cada uno de los embates. Era una chica fuerte y decidida. Era una Yamazaki.
− ¿No lo era? ¿Acaso no sabes lo que paso entre tu madre y el padre de mi jefe? – Chiyo continuó con su rostro impasible, aunque por dentro, una tormenta de arena comenzaba a girar sin parar, agarrotándole el estomago y la garganta. Negó fuertemente con la cabeza intentando no pensar. − ¿Sabía tú que el papá de mi jefe…?
−No es el momento. – la voz de Hayato interrumpió la conversación. Ronco e imponente entro al lugar, seguido por Yuu y un desconocido. – Yuu, manda a cualquiera de los chicos con la hoja que te pase. Es la declaración de guerra.
− Si señor. – sus ojos oscuros se posaron sobre los verdes acuosos de Chiyo. – Pareces una gata engrifada.
− Me comporto así con los idiotas que usan su fuerza para ejercer presión. – Hayato se sorprendió por la renovada actitud de la chica. – Si me va a matar, hágalo. Nadie vendrá a defenderme. Mi familia está muerta, vivo en una casucha junto a un ermitaño.
− ¿Tú me crees estúpido? – se acercó a ella y la tomo del codo acercándolo a su pecho. – Mueves los hilos de tu clan con maestría. Siempre creí que el cabecilla de los Yamazaki era algún familiar indirecto de tu abuelo, pero ya veo que no. La propia nieta maneja todo y se hace la mojigata, desconociendo las atrocidades que ha cometido.
− Crea que soy un monstro. Máteme.
− No te daré una salida tan fácil. – acercó su rostro a la chica y miro esos ojos verdes penetrantes y boca pequeña. – Eres bastante guapa.
− Suélteme. – pidió.
− Una fierecilla. – miro por sobre su hombro. – Kai, Isoka, vigilen afuera y calmen a esos estúpidos. Este bocado me lo comeré yo.
Chiyo atraganto su aire en la garganta y apretó sus ojos. El miedo corroía cada fibra de su cuerpo. La adrenalina se había disparado, pero de nada le servía. Sería comida para un tipejo como ese.
− Señor, le aseguro que… − un dedo cálido se poso sobre sus labios haciéndola callar. Los ojos negros le parecieron hipnotizantes, al mismo tiempo que le causaban repulsión.
− No es necesario que mientas. – respiro hondo, oliéndola. Chiyo, a pesar de la impotencia y asco que sentía, no podía negar que algo extraño provocaba Hayato en ella. Era como si una bola de pelo, naufragara en la boca de su estomago y se moviese de manera lenta. – No me gustan las mentiras.
− Y yo no las digo. – susurro, mirándolo de forma desafiante. – Vivo con ermitaño.
− ¡Basta! – grito soltándola. – Serás mi puta.
− ¿Qué? – pregunto sin aire. – prefiero morir.
− Eso es entregarte en bandeja. Prefiero profanarte, usarte, vulnerarte y después desecharte, cuando ya no me sirvas. – la jalo por el pelo y la acercó a su rostro. – Harás todo lo que yo te pida.
− Ni muerta. – Hayato sonrió de medio lado. – Es de poco hombre, ejercer fuerza para conseguir sexo.
− Dos piezas más allá, hay muchas mujeres intentando encamarse conmigo. Te estoy concediendo un honor. – rozo su frente con la nariz. Chiyo tembló. – Hacen fila para estar conmigo.
− Te temen. – concluyo. − ¿Quieres tener sexo? Tengámoslo. No me acostaré ahí como una sumisa, pero no esperes que disfrute.
− No me interesa que disfrutes. – la empujo con fuerza, haciéndola caer.
Cuando su trasero toco el suelo, toda la valentía que venía acumulando desde hace un rato, comenzó a flaquear. Quizás si le volvía a rogar, conseguiría zafarse de esa crueldad, pero Hayato se veía decidido. Haría con ella lo que nunca nadie había hecho. La convertiría en otra más, aunque eso no le importaba. Le dolía el hecho de pensar que su inocencia sería arrebatada de manera brutal por culpa de unas malditas amapolas.
Hayato se tiro sobre ella, aplastándola y dejándola sin aire por algunos segundos. Chiyo sintió una dureza en sus muslos. Estaba tiesa, con la mirada perdida en el techo, sintiendo como las manos del imbécil se perdían en su cuerpo. Un pellizco en su pezón la hizo gritar de dolor y placer.
− ¡Auch! – susurro. Hayato encontró ese sonido muy erótico y busco el cuello de la chica. Quería escucharla jadear por él.
Paso su lengua por el cuello y agarro el lóbulo de su oreja derecha con los dientes. Una mano lo sostenía y la otra se metía por la falda de su vestido, tocando sus piernas y apretándolas. Chiyo mordió su labio. A pesar de toda la repulsión que sentía, las caricias de Hayato le entregaban lenguas de fuego que se apoderaban de su cuerpo.
− ¿Te gusta? – Chiyo giró la cabeza, ignorándolo. – Mejor así. Me molestan las mujeres que hablan por hablar.
− Entonces hablaré en todo… ooh. – la voz se le estrangulo cuando la mano de Hayato toco su parte más intima.
− ¿No que ibas a hablar? – pregunto de forma irónica, burlándose de ella.
Chiyo arqueo la espalda y soltó el aire de manera entrecortada. La mano de Hayato se movía de manera deliciosa sobre sus bragas. Otro gemido se acumuló en su garganta, pero fue tragado por la boca dominante y poco delicada del pelinegro, quien metió su lengua, acariciando cada uno de los recovecos, humedeciendo aun más su centro. Hayato bajo por su mandíbula y desabotono cada uno de los botones, dejando una estela de besos.
La piel de Chiyo era suave y lechosa. Blanca e impoluta. Virginal por donde se le mirase y eso lo excito. La marcaría. Ese cuerpo sería suyo hasta que se cansara y la botaría como un estropajo en cuando se aburriera. Mujeres como ellas, no merecían tanta atención, pero se la daría, solo para demostrarle cuanto la haría gozar en un futuro muy cercano.
Con impaciencia saco el vestido, tirándolo hacia un lado. Chiyo estaba sin brasier y unas bragas de ositos. Hayato se sintió miserable al verla ahí, tan vulnerable, pero de inmediato recordó a su padre. A ese hombre que se había enamorado de Carey y que había terminado matándose al ver que su amor era imposible. También, al mirarla protegiendo su pecho, recordó a Ai. Esa pequeña niña que se enrojecía cuando le hablaba y que había sido cruelmente asesinada por el abuelo de Chiyo. No, no y no. Él se vengaría y tomaría hasta donde más pudiera. Desarmando el clan por uno de sus estandartes.
Con rapidez se deshizo de sus ropas y saco las bragas de Chiyo.
− ¿Cuántos años tienes? – preguntó. Quería venganza y se había re jurado que la cumpliría, pero tampoco lastimaría a una niña de 13 años por culpa de esa mente maquiavélica.
− 15 años. Cumplo los 16 en 4 días. – murmuró.
Hayato se debatió unos segundos, sopesando las posibilidades y que podría hacer. Seguía siendo una niña, pero estaba a pasos de ser una adulta. Verla desnuda y con su cara enrojecida por placer y terror, lo asusto a él mismo. Al mirarse en las pupilas verdes, pudo verse. Parecía un monstro sin sentimientos
Hayato se levanto del cuerpo de Chiyo y comenzó a vestirse sin mirarla. Sus ojos no podían devolverse, porque si no, sucumbiría al deseo y terminaría lastimándola. Por mientras, se divertiría con ella, pero la venganza tendría que esperar.
− Vístete. – le ordeno. – Te traerán comida.
Y salió del lugar.
Chiyo se vistió con manos temblorosas, pensando en que había pasado. Tampoco era que quisiera ser violada, pero no esperaba que en pleno acto, él se detuviera y la librara de algo tan horrendo.
Hayato salió del lugar y miró a Kai e Isoka, quienes sorprendidos estaba como estatuas frente a él.
− Nadie la tocara. – ambos hombres asintieron. – Si alguno se atreve a meterse a esa habitación, lo mataré.
− Jefe… −Ryu no entendía nada. − ¿Necesita algo?
− Si, tráiganle comida. – comenzó a caminar, pero se devolvió. – Y no la vuelvas a golpear. – dijo mirando a Ryu.
− Ellos mataron a mi hermana. – le recordó con los puños apretados.
−Y me vengaré por ello, pero no es el momento. – miró a Isoka. –Tú puedes entrar y pasarle la comida. Tráele un tatami.
− ¿Qué hará? – pregunto Kai.
− Comenzó la guerra.
7.
Sasuke se sentía en completa sintonía con la chica que estaba debajo de él. Sakura lanzaba gemidos enternecedores y se estremecía con las supuestas caricias. La escena estaba saliendo muy creíble y bastante agradable. Tener las curvas y la boca de Sakura bajo su dominio, lo estaba fascinando. Se imaginaba en su departamento, recorriendo ese cuerpo con calma, admirando cada uno de sus relieves y enloqueciéndola con sus besos en lugares prohibidos, pero la escena debía continuar.
Se levantó del cuerpo de Sakura con su cuerpo completamente duro, sin poder pasar desapercibido por todos los presentes. – que gracias a Dios, eran pocos, porque Sakura no se sentía segura grabando una escena de ese tipo con 100 personas alrededor. Bastaba con Jiraya, Tenten, Kakashi e Itachi.
Luego de decir sus diálogos y salir de la estancia para grabar junto a Suigetsu y Gaara, el grito de ¡Corten! Resonó en todo el set.
− Si que te gusto grabar, Sasuke. –la voz chulesca de su hermano, lo hizo mirar a su miembro, que todavía estaba en una condición comprometedora. Aun así, se hizo el desentendido y camino donde Sakura para ayudarla a taparse.
− ¡Sasuke! ¡Sale de acá! – grito la pelirosa, siendo cubierta por Tenten, quien reía al ver como se encontraba de avergonzada la pelirosa. – Esto fue realmente vergonzosos
− Por eso buscan dobles. – dijo Tenten, ayudándole a amarrar el vestido, para enfilarse a los camerinos. – Son escenas con muchas sensaciones. Ya viste como salió Sasuke.
− Si. – respondió roja a más no poder. – Me rozo todo el rato. No sé si me siento violentada o acalorada.
− Yo creo que es más de lo último. – dijo guiñándole un ojo, mientras reía. − ¡Auch! Se me olvida.
− ¿Quién te hizo eso? – Tenten guardo silencio hasta que estuvieron dentro del remolque. – Tenten.
− Neji. – el lugar se volvió denso y pesado. Era como si una nube gruesa y sofocante se hubiese adueñado del ambiente.
− ¿Es tu pareja? – pregunto temerosa. – Porque si es así, déjame decirte que nadie tiene derecho a golpearte.
− ¡No!, simplemente me metí en una pelea entre él y Naruto. – Sakura junto dos más dos y comprendió todo. – Me pidió disculpas solo para que no lo demandara.
− Que excusa de hombre, por Dios. – murmuro Sakura. – Toma asiento. Te traeré un hielo.
− Ya me puse, pero la cosa no funciono mucho. – Sakura asintió con resignación. – En fin, creo que con esto en la cara, no podré salir al evento que había más tarde.
− ¿Dónde había un evento? – pregunto la pelirosa. Tenten que estaba guardando las telas, miró a la ojiverde y sonrió.
− Pensé que sabías. – Sakura se alzo de hombros sin comprender. – Hay un evento social, presentando una marca de ropa deportiva. Irán muchos de la producción, junto a toda la banda.
− A mi no me invitaron. – la pelirosa hizo una especie de puchero enternecedor. –No importa, me quedaré en mi departamento comiendo golosinas mientras veo una maratón de Breaking Bad.
− ¿Te gusta esa serie? – pregunto Tenten sorprendida.
− Me encanta. Heinsenberg es mi amor platónico ever. – ambas rieron.
− Parece que te van los "viejitos" – la pelicastaña hizo las comillas en el aire.
− En fin, ¿quieres ir? Ya que no te podrás presentar en el evento, mi posada está recibiendo gente. – Tenten aceptó de inmediato. Nada mejor que una noche de chicas.
Ino se les unió en cuanto supo y llamo suplicando a su casa para que le dieran permiso de quedarse fuera. Había una historia detrás de esa sobreprotección familiar. Luego de mucho lloriqueo lo consiguió, aunque en todo momento, tenía que estar comunicándose con su hogar.
Llegada la hora de salida, Sakura agarro sus cosas y salió junto a Tenten e Ino del lugar, enfilándose hacia su departamento. Pasaron a despedirse de Jiraya, cuando se encontraron con toda la banda frente a ellas y algunos colaboradores de la película.
− Sakura. – saludó Itachi. – Perdón por no presentarme antes. Soy Itachi, el hermano de tu coprotagonista.
− Wow, sí que eres guapo. – Si, Sakura no sabía medir su lengua, y cuando se dio cuenta de eso, mordió su labio y agacho la cabeza. – Un gusto. – murmuró azorada.
− El gusto es mío. – contesto risueño, mirando a su hermano que bufaba molesto más allá. – Y usted… ¿qué te paso? – pregunto mirando con horror a Tenten.
− Yo la golpee. – Todo quedo en silencio. Si pasaba una mosca se podía escuchar su aleteo.
− ¿Golpeaste a Tenten? – pregunto Kakashi sin creerlo. Neji asintió. − ¡¿Qué mierda te pasa?!
− ¿Cómo se te ocurre, Neji? – dijo Itachi sin mirarlo. A pesar de que el pelicastaño había cometido un error y debería sermonearlo, no se sentía con la potestad de hacerlo. Enterarse que se tiraban a la misma chica le causaba repulsión al mismo nivel que vergüenza.
− Fue sin querer, ¿verdad? – lo salvo Tenten, molesta con toda la atención prestada. – Dile. Yo me cruce en el momento inadecuado.
− Estaba discutiendo con Naruto y ella se cruzo. – respondió con voz parca. Casi como si hablara del clima. – Solo me di cuenta de lo que había sucedido cuando estaba en el suelo.
− Puedes demandarlo si quieres. Yo te ayudo. – dijo Kiba, intentando aligerar el ambiente. Todos miraban con molestia al pelicastaño y no quería que se comieran vivo a su amigo. – Tenten ¿interpondrás demanda?
− No, no lo haré. – respondió resuelta. – Saku, ¿vamos?
− ¿Dónde van? – pregunto Jiraya, adelantándose a Sasuke e Itachi. – Tenemos salida social.
− La vestuarista no tiene para que ir. – le respondió Tenten. – Sakura no fue invitada y por ende, su asistente personal, es prescindible de ahí. – la castaña llevo una mano a su cara. Le dolía al hablar y Neji noto ese gesto, sintiéndose aun más basura.
− Pero… − el peliblanco hizo un gesto con la mano. – Bueno, si así lo prefieren, pero más adelante Sakura tendrá que ir a todos los eventos que se organicen. Necesitamos promocionarla.
− Y así será, pero ahora ninguna esta presentable. – Itachi, que no despegaba la mirada de la rubia, se mordió el labio con deseo. ¿Cómo sería esa chica en su…? ¡Tiene 18 años!, se recordó con fiereza. – Nos vamos.
− Sakura. – llamo Sasuke. La pelirosa se giró hacia él, con cara interrogante. El pelinegro le hizo un gesto para que se alejara del tumulto de gente. Ella lo siguió.
− ¿Qué ocurre? – le pregunto en cuanto estuvieron a una distancia prudente, aunque siendo mirados por todos con caras de picardía.
− ¿Estarás bien? – la pelirosa pensó unos segundos.
− Creo que probaré si hay fuga de gas en mi departamento con un fosforo y luego saldré a manejar un auto robado con la chicas, pero antes, asaltaré una botillería y me tomaré todo el licor que encuentre. Espero no terminar en la UCI. Fuera de eso, creo que estaré bien. – el pelinegro hizo algo que ella nunca espero que hiciera. Esbozo una leve sonrisa. − ¿Eres tú o volviste a convertirte en un reptiliano?
− Solo prométeme que te cuidaras. – Sakura hizo un gesto como el que le hace un soldado a su mayor. – Es en serio, Sakura.
− No le romperé el celular a ningún ser humano. Ah y ahora que lo recuerdo. – rebusco en su bolso y le paso el nuevo y el viejo. – Me costó un poco armarlo, pero lo logre.
− Te cortaste las manos. – Sakura pensó que había pasado inadvertido, pero se percato que no. – No lo vuelvas a hacer.
− ¿Lo de romperte un celular? – Sasuke alzó una ceja. – Te aseguro que no lo haré, porque me salió demasiado caro el nuevo.
− Yo lo pagaré. – dijo.
− Ni en tus mejores sueños. – respondió risueña. – Ya, me largo. Se viene una maratón de Breaking Bad por Netflix.
− ¿Ahora tienes internet?
− Siempre he tenido. Lo que no tenía, eran aparatos para disfrutarlo.
− ¿Cómo los conseguiste? – pregunto el pelinegro cruzándose de brazos.
− Hinata me regalo un celular que se conecta a internet, pero es de los más antiguos y la televisión se la pediremos a Motoki. – Sasuke analizo todo de manera rápida en su cabeza y asintió. – Te daré mi whatsapp para que me hables.
− Llámame y guardo el número. – lo llamo y así quedaron registrados y unidos. Seguían generando enlaces. – Sakura, te llamaré.
− Deja de controlarme. Pareces mi… − Sasuke le mando una mirada de advertencia. – mi amigo.
− No soy tu amigo, simplemente si te pasa algo, la película se retrasa y pierdo mucho tiempo. – Sakura le hizo una mueca, porque no creyó en esa explicación tan burda, pero tampoco se las daría de sabionda diciéndole que lo había pillado en su mentira. – Cuídense. – paso por su lado.
− ¿Lista? – pregunto Ino, sacándola de su ensoñación. Sakura asintió y luego de despedirse de todos con la mano, salieron del lugar, subiéndose al cacharro que tenía por auto la rubia. – Si, sé que no es un último modelo, pero me ha servido tanto.
− Por lo menos tienes carro. – murmuró Sakura, sentada atrás mirando el paisaje y rememorando la conversación con el pelinegro.
Era demasiado sobreprotector con ella y eso la entusiasmaba al mismo tiempo que la aterraba. No quería refugiarse bajo sus alas, para que el luego volará y quedará a la deriva, buscando otra protección. Sería muy duro soportarlo.
− Me arde esta mierda. – chillo Tenten, mirándose por el espejo retrovisor. – Parezco cualquier cosa.
− Neji es un bruto. Todavía no entiendo cómo le diste tu virginidad. – dijo Ino, girando a la izquierda.
− ¿Qué le diste qué…? – grito Sakura.
Ino miró a Tenten y la castaña le devolvió la mirada ofuscada. Nuevamente tendría que contar la historia.
− Cuando tenía 17 años…
8.
− Odio estos eventos. Son todos unos superficiales, desagradables. – reclamó Kiba, mientras recibía una copa de champagne con la cara llena de risa.
− Eres muy hipócrita. – dijo Shikamaru a sus espaldas, mirándolo disfrutar a pesar de la reticencia que decía sentir hacia ese tipo de eventos.
− Bueno, que no me gusten, no quiere decir que no aproveche la comida gratis.
− Ven, este es el sinónimo directo de la inconsecuencia. – Suigetsu, que también había sido convidado, estaba apoyado en la misma pared junto a ellos y sonriéndole a cada uno de los reporteros gráficos que los retrataban. − ¿Qué te pasa Sasuke?
− Nada. – respondió de forma escueta, mirando por septuagésima vez el celular. Ningún mensaje. − ¿A qué hora nos vamos al bar?
− En media hora. – Sasuke bufó. − ¿Puedes cambiar el rostro? – pidió de manera poco gentil el Uchiha mayor. − ¿Qué quieres?
− Irme a casa. Además tengo que ir donde Fuka. – un sonido parecido al de aire saliendo con alivio, se generalizo entre todos los que se encontraban a su lado. − ¿Qué?
− Ojala el sexo te cambie el genio. – dijo Naruto, ganándose una mirada molesta del pelinegro y un aplauso cerrado de Kiba y Suigetsu.
− ¿Saben? Me largo. – Itachi lo freno tomando su hombro.
− Ni se te ocurra. Tenemos que estar un tiempo prudencial. – sonrieron a unos fotógrafos, esperando que se fueran para continuar la conversación. – Luego de 3 canciones en el bar nuevo, nos largamos.
− Me parece estupendo. – aporto Neji, ganándose un asentimiento de Shikamaru. – Estoy cansado.
− Podrías ir donde Mei. – sugirió Suigetsu. Sasuke miró a su hermano, quien agacho la cabeza y se hizo el desentendido.
− ¿No trajiste a Karin? – pregunto Naruto.
− No quiso venir. Se está quedando en mi casa. – una sonrisa zorruna atreveos su rostro, molestando al rubio. – No te enojes, primito.
− Todavía me pregunto qué te vio. Eres horrendo. – Kiba rió.
− Y que habrá visto Samui en ti. Hablas por campeonato. – la risa fue generalizada. Incluso los Uchiha se unieron. – Luego de esto, me voy donde mi chica a dormir calentito.
− También quiero una novia. – nuevamente el aura deprimente de Naruto los envolvió. Todos se alejaron de manera sutil, intentando no adentrarse en ese drama. – Neji…
− Ni lo sueñes.
− Ni siquiera sabes lo que te preguntaré. – dijo el rubio sorprendido.
− Mi prima no, idiota. – los ojos alabastro brillaron con desagrado.
− La familia de los amigos es sagrada, dobe. – aporto Sasuke. – Ni siquiera sé porque me rebajo a tu nivel al hablarte.
− ¿Recuerdas cuando éramos unos niños y yo te enseñé a subir a los arboles? – Sasuke alzo el dedo del medio, entre las risotadas de todos esos hombres.
− Tanta testosterona junta me supera. – la voz de Mei detuvo sus risas. – No esperé encontrarlos por acá.
− Mei. – Neji no sabía si acercarse y darle un beso, o simplemente mantener las distancias y hacerse el desentendido. − ¿cómo estás?
− Bastante bien, Hyuga. − ¿Por qué lo trataba de forma tan impersonal? − ¿Irán al bar?
− Si, anda a vernos. – ofreció Kiba. Shikamaru, quien miraba todo con cansancio, se había dado cuenta de que algo extraño sucedía ahí, pero no hablaría hasta estar completamente seguro. – Serán pocos temas, pero te entretendremos.
− Claro que iré. No me los perdería por nada del mundo. – sus ojos se fijaron en Sasuke, que estaba mirando nuevamente el celular. − ¿Cómo esta mi amiga?
− ¿Perdón? – pregunto sin concentración. − ¿Fuka?
− ¿Quién más? – respondió risueña. Le estaba coqueteando frente a todos. Incluso Naruto se estaba dando cuenta de eso. – Me hubiese gustado actuar contigo, pero las cosas no resultaron.
− Sakura es una buena promesa de actriz. – Mei congelo su expresión. Fue un golpe directo a su ego. – Tú podrás conseguir buenas películas. Tienes una carrera consolidada.
− Pero yo estaba pintada para esa película. – su voz, a pesar de ser sutil, dejaba entrever una rabia poco controlada. – La niñita gano por ser familiar de quien es.
− Su madre es cajera de un supermercado. – Sasuke metió sus manos en los bolsillos y siguió mirándola desafiante. – No tiene muchos palos blancos dentro de la industria, por no decir ningunos.
− La historia es de sus abuelos. – Mei mordió su labio. Sasuke la excitaba y mucho, pero tenía que contenerse. Ya lo tendría debajo de ella. – Eso pesa.
− A pesar de eso, si hubiese sido una mala actriz, ya estaría despedida. – el remate quedo en el aire. Mei dándose por perdedora, se levantó de hombros y con una leve inclinación se despidió de todos.
− Wow, parece una víbora… − Naruto miro a Neji que seguía hipnotizado mirando a la mujer. – Perdón.
− Si es una víbora. – secundo Suigetsu, ignorando la mirada de molestia del pelicastaño. – Como Fuka.
− También podríamos hablar de Karin. – sugirió Neji.
− Búscale un defecto y dilo en voz alta. – el pelicastaño lo pensó y al darse cuenta que ninguna de las estupideces que pensaban tenían un real valor, chasqueo la lengua y se giro para buscar la salida. – Ves. Abre los ojos, Neji, ella no es para ti.
− ¿Qué sabes tú?
− Tengo una relación firme hace años y se diferenciar entre una mujer que vale la pena y otra que solo busca reputación. – El pelicastaño frunció el ceño. – Si estás enamorado, cagaste, porque esa mujer no es de amar. Simplemente busca escalones para llegar a la cima. Tú le sirves de soporte.
− Es fácil analizar las relaciones ajenas y olvidar que en el pasado, también recorriste lides plagadas de esas mujeres. – contra respondió Neji, molesto y no por lo dicho, sino porque sabía que tenía mucha verdad.
− ¿Y que tengo ahora? – abrió las manos, dando a entender con claridad su punto. – Algo de verdad es incomparable, pero si a golpes aprenderás, allá tú.
− Paren. – pidió Sasuke, mirando a ambos con cansancio. − ¿podemos largarnos?
− Si, ya es minuto. − culminó Itachi.
La salida del lugar fue medianamente caótica. Muchos flashes y abrazos con fans. Sasuke, que siempre era el más solicitado, casi tuvo que ser blindado por sus amigos y los gorilas que hacían de guardias en el evento. Apenas si lo rozaron y sólo con un gesto de mano, dio a entender que agradecía la cercanía de los fans hacia su persona.
Llegaron al nuevo bar y fueron recibidos por nada más ni nada menos que Pein. El hombre más agujerado y tatuado de la historia.
− Me alegro de que hayan aceptado mi invitación. – Naruto se lanzó a abrazarlo, seguido por Kiba y Suigetsu, que también se había colado a la presentación. – Vaya.
− Hace mucho que no te veíamos. ¿Es tu nuevo bar? – pregunto Shikamaru, dándole la mano y admirando el lugar. – Este bastante bonito.
− Si, es mi bar y quiero que sea más o menos secretos, para que así puedan hacer presentaciones sin tener a toda una horda de chicas. – Sasuke se acercó a él y con un leve golpeteo de espalda, lo saludo. – Oye, tú cada vez más alto. Ya paso la adolescencia.
− Su porte es directamente proporcional con su mal genio y estupidez. – dijo Naruto riendo, aunque todos movieron la cabeza con cansancio. − ¡Hey! Fue un buen chiste.
− Eres un usuratonkashi. – murmuro Sasuke. − ¿Viene mucha gente?
− No, sólo cercanos. Chicos que los han rodeado y amigos personales. Pueden traer a sus chicas. – luego de saludar a Itachi, se volteo y camino hacía el escenario. Armaron la implementación y Sasuke comenzó a vocalizar para poder cantar. Su hermano se le acercó por un costado.
− Fue raro verte defender con tanto ahincó a la pequeña. – Sasuke paro de mover la boca y enrolo los ojos. – Ok, Mei se lo merecía, pero fue raro verte a ti siendo empático con otra persona.
− ¿Seguirás con el tema? – Itachi se quedo en silencio. – No quiero a Sakura, no me gusta, y no la veo como futura pareja. Es una niña. Entiende eso.
− Pero es rara su relación. Te regalo un celular, el cual no has dejado de mirar en todo el tiempo que hemos estado juntos. – Sasuke recordó eso y saco el iphone del bolsillo. El icono de whatsapp brillaba en la parte superior. Al bajar la pantalla, se encontró que no era solo un whatsapp, sino que varios y todos de ella
Los abrió de inmediato.
Breaking Bad es lo mejor!
Llego Hinata con Natsuki, trajeron cosas para comer.
Mira, estoy comiendo. Una foto de Sakura tragando una fajita lo hizo sonreír. Está riquísimo
Como va tu evento? Mierda pura?
¡Contesta! Me aburro. Las chicas hablan de chicos y no sé de quién hablarles.
:)
:(
:/
Me gusta tu foto de perfil. Sales como una persona amable.
¿Te aburro? ¡Yo si lo estoy!
Sasukeeeeeee…
Ya es tarde, me iré a dormir.
Sasuke, comienzan los exámenes semestrales, y no sé mucho…
Digo… puede ser que quieras ayudarme (carita sonrojada)
YAAAA, entendí. No contestas :P me largo. Chao
Sasuke pensó como una persona en solo 10 minutos podía escribir y decir tantas cosas. Vio hace cuanto se los había enviado y el último solo era muy reciente. Le respondió de inmediato:
Haré una lista de las cosas que me debes, pero si te ayudaré. Descansa.
− ¿Te das cuenta? – Sasuke levantó la cabeza sin comprender y miró a su hermano que sonreía de oreja a oreja. – Estabas pegado y sonriendo como imbécil. ¿Qué te puso?
− Tonteras de niña. – guardo su celular en el bolsillo, sintiéndolo más pesado, pero como si se tratase de una carga agradable. − ¿Empezamos? – miro a Shikamaru, que al parecer llevaba rato sentado detrás de su batería y movía las baquetas con aburrimiento. – Pein.
− Esperábamos que te separaras de tu teléfono. – Sasuke bufó sintiéndose descubierto, pero hizo como si nada.
Tomo el micrófono y fue el momento de que deleitara a los pocos presentes con música. Su música.
9.
Sakura leyó el último mensaje de Sasuke y no pudo evitar sonreír como tonta.
Entre todas las chicas, era la única despierta, solo acompañada con la tenue luz del televisor y el característico sonido de respiración acompasada de sus nuevas amigas que dormían a pie suelto.
Mordió su labio. Tener a Sasuke como una persona constante en su vida, comenzaba a tornarse muy interesante y ameno. Se sentía protegida, y a pesar de que él lo negara, sabía que detrás de todo, había preocupación. No quería saber los motivos de porqué se comportaba así. Le bastaba con saber que él quería tenerla cerca y ya.
Pensó en responderle, pero ¿Qué podría decirle? A lo mejor estaría donde su novia, ya que el día anterior había escuchado que iría a visitarla. Quizás estaría haciendo el amor con ella y si lo interrumpía, era muy probable que se enojara mucho. El genio Uchiha era de temer, y aunque ella tampoco se quedaba atrás con sus momentos irascibles, prefería mantener la calma y armonía en esa relación. Siendo bien sincera, sabía que entre ambos las chispas saltaban a simple vista y la química fluía como agua de río.
Su celular vibro en las manos y el nombre Sasuke apareció. Un nuevo whatsapp.
¿Duermes?
No sabía que contestar. O sea, claramente no dormía, pero no quería responder. Sentía vergüenza de lo que le había dicho anteriormente.
Los tickets se pusieron azules. Si estás despierta.
¡Mierda! ¿Por qué whatsapp le hacía eso? Su privacidad estaba siendo violentada. Los tickets azules eran casi tan terribles como los vistos en facebook.
Estoy despierta
Contestó temerosa, y bajándole el volumen a las teclas para no despertar a las chicas, que dormían desparramadas sobre su living.
¿Qué haces?
¿De verdad le preguntaba eso? ¿Después hablaría del tiempo? Era como estar whatsapeando con un viejo.
Hablar con un anciano
Contesto.
¿Cómo?
Sakura aguanto la risa, pero le mando unas carcajadas escritas.
Hace frío ¿no?
Si, lo había hecho, hablaba del clima. Sakura bufó mientras se levantaba del lugar a buscar un vaso con agua. Necesitaba remojar su garganta seca por tener una conversación pasada la medianoche con el rockstar más famoso y guapo de la historia presente.
Creo…
Pasaron los minutos y no hubo respuesta. Sakura pensó que el pelinegro se había molestado con el último whatsapp, pero no fue así:
Abre la puerta, tengo frío y traigo cosas ricas.
¡Sasuke estaba ahí y ella estaba vestida con una polera con su rostro!
Maldita la hora en que la había comprado ¡maldita!
Mi demora tiene una explicación bastante aceptable. Me rompieron el corazón y han sido días horribles donde no encontraba ni siquiera las ganas de abrir el notebook, pero acá estoy, con nuevo capítulo. Hace una semana, llevaba 20 páginas y estaba re inspirada, pero tuvo que llegar este sujeto a destruir mi vida (por doceava vez), así que imagínense. Escribir con el corazón en las manos, es demasiado complejo y tenía que llorar la pena ¿no?
En fin, no quiero latearlas con mi vida amorosa (es desastrosa xD), así que les dejo un cap con más de 30 páginas de words y me resulto bastante entretenido escribirlo. Tuvo dos escenas subidas de tono, como les gustan a todas las lemmoneras de este lugar xDDD
Los review's sin cuenta, los respondí aquí abajo. El resto recibirá su mp en un ratito más. Si no les llega nada, reclamenme. Ando con la cabeza en las nubes. Besos mis lindas, espero disfruten el cap y lo comenten y cualquier incongruencia, me la hagan saber. Intente ser lo menos emocional que pude y al parecer no se noto mucho que estaba mal animicamente (Puntito para mi ¡Toma maldito. No has logrado destruirme!), perdón, un exabrupto xDD.
Cuídense, nos leemos y no permitan que nadie las basuree, por mucho que amen. Eso. Adiós mis lin s
Pd: Se me cierran los ojos. Son las 03:28 am acá en Chile...
LilyLoop
May: ¿Cómo olvidas la contraseña, mujer? xDD Bueno, yo tuve que guardarla, porque soy en extremo despistada. El cap de ahora es más entretenido, creo yo. Se vienen cosas mejores, así que prepárate. Tendrán más SasuSaku. Besos y espero leerte en el próximo capítulo, ojala con cuenta xD.
Andrei: Es un SasuSaku, pero el storyline tiene que existir, porque va directamente relacionado con la historia. Lamento si no logro satisfacer lo que quieres, pero así es como escribo y trato de darle relevancia a cada personaje que incluyo. Es un SasuSaku y pronto se vendrán capítulos con puras escenas de ellos, pero también quiero afinar las del resto. Espero sigas leyendo y le sigas dando una oportunidad al fic, ya que creo que te gustará lo que vendrá. Si no es así, igualmente agradezco que te des el tiempo de comentar. Un besote enorme
Mirai Sekai: Todos los comentarios me tocan, pero el tuyo me emociono :') xD. En este nuevo capítulo también hay un momento SuiKarin bastante horny. Espero lo hayas disfrutado. Y genial que te centres en leerlo y te des el tiempo de comentar, de adentrarte en la historia. Ya con eso, te haces parte de ella. Está vez me demoré más en publicar, pero lo compensó con más de 30 paginas de capítulo xDD. Besos linda y espero leerte en el próximo cap.
Ahiri Uchiha: ¡Hazte cuenta! xDD. Bienvenida al fic, pequeñuela. Me alegro mucho de que te encante y logre atraparte. Y genial que te hayas atrevido a dejar tu comentario. Siempre los valoro.
Sasu no es inmaduro, pero está en un plano que nunca antes había estado, entonces esa inestabilidad emocional lo desespera, rebajándolo a un nivel de niño de primaria cuando pelea con la pelirosa. Eso de aceptar sus sentimientos, tendrás que descubrirlo a lo largo del fic xD (DarkLily)
Sakura tiene su propia personalidad, es una adolescente, por ende, hace cosas arrebatadamente, así que mantén tu mente pendiente de todas las tonteras que hará a lo largo de la historia. Ya al principio dio muestras de que no le importa mucho la fama, sino lo que siente.
Naruto está claro en lo que siente, pero Hinata ha sufrido mucho. Todos los que hemos tenido el corazón roto, sabemos lo difícil que es volver a confiar, sobre todo en esa persona que queremos, pero a la vez nos lastima…
Kiba y Natsuki, ellos tendrán su momento, pero iremos paso a paso.
Neji está enamorado. Cuando estamos enamorados, aceptamos muchas cosas, hasta que reaccionamos. Cuesta, pero se logra, así que dale tiempo al Hyuga. Ya verás como se pondrá cuando conozca el verdadero amor.
Shika está despechado. El despecho tiene la culpa de muchos errores xDDD
Me demoré más está vez, pero intente traer un buen capítulo para recompensar la falta (perdón u.u)
Besos y ojala seguir leyéndote por el fic. Me alegra saber que cada vez más personas le dan una posibilidad. Nos leemos pronto, bonita
Pd: Gracias por las felicitaciones. Trabajo arduo para hacerlo bien.
Miily: Hhahahahaha, me dio risa eso de que mi imaginación es mejor que la tuya. En realidad es cosa de saber plantear las ideas, porque todos somos muy imaginativos. Ojala siga leyéndote por estos lados y perdón por la demora, aunque las recompensé con un largo capítulo. Ah, y estás perdonada. Por el simple hecho de darte el tiempo de comentar, ya conseguiste mi perdón xDD. Besos
Andre: Intento responder todos los mensajes y reviews que me mandan. Es lo mínimo que puedo hacer, cuando ustedes se dan el tiempo de dedicarme un par de palabras. Mi inspiración valora tus palabras y te manda un abrazo xDD. Ojala en este nuevo cap abras tu cuenta y te escriba por interno. Me demoré con el nuevo cap, pero ya llegó, así que disfrútalo mucho! Sasu y Saku tendrán tres veces más tensión de ahora en adelante y Naruto con Hinata comenzarán a interactuar como corresponde ¿no? Un abrazo bien apretado para ti y gracias por comentar. Espero seguir leyéndote!
Guest (1): Lamento la espera, pero ya llego nuevo cap. Disfrútalo y espero verte comentando! Besos
Nirvana: Ya actualicé! Disfruta y ojala seguir leyéndote. Un besote enorme
Lorena: Ya actualicé, espero te haya gustado el cap. Y no te desesperes, me demoraré, pero llegaré xDD. Sakura es una promesa de actriz, tiene que cumplir con su papel y besar a distintos personajes a lo largo de su carrera. Ya veremos como se toma esto Sasuke xDD. Besos linda y espero seguir leyéndote
Guest (2): Ya llegué! No mueras No podría cargar con ese dolor xD. Besos y disfruta del cap!
