Disclaimer: Aplicado
Mi Delito
Capítulo VIII
Comienzo del fin
So I took your hand
Back through lamp-lit streets and knew
Everything led back to you
So can you see the stars over Amsterdam?
Hear the song my heart is beating to
Ed Sheeran: All of the stars
1.
Sasuke estaba parado frente a la puerta del departamento de Sakura. Un 203b reluciente lo recibía casi con burla. Estaba levemente bebido y se podría decir que un poco feliz… Si, feliz. Era raro en él tener esa sensación de plenitud en el pecho, o de alegría en el estomago. Su cuerpo comenzaba a darle muestras de cosas extrañas. Hablaría con Itachi y le pediría que hiciera cita con el médico, debía hacerse exhaustivos exámenes para verificar que todo estaba en orden.
Miro su celular: los mensajes habían llegado, porque los tickets se habían vuelto azules, pero Sakura seguía sin abrir la puerta. Estaba siendo impertinente, desatinado y poco fino con su actuar. ¿Qué hacía un hombre de 25 años, yendo a la casa de una chica con 16 y además, con algunas copas de más? Era un delito por donde se le mirase.
Se giro en sus talones para largarse del lugar y dejar tranquila a la pelirosa, cuando escucho la puerta abrirse. Lo que vio, lo dejo anonadado:
Ahí estaba ella, enrojecida. Con una rosca en su cabello, apenas un pequeño short y una camiseta tamaño adulto sobre sus hombros, con la cara de él… Esperen ¿su cara? Sasuke se acercó bien para mirar de cerca.
− ¿Soy yo? – Sakura asintió mirando hacia otro lado. – Wow, sí que soy guapo. – La pelirosa lo miro de hito a hito y comenzó a reír sin parar. Sasuke no lo pudo aguantar y la siguió.
− ¿Qué haces acá? – Sasuke se alzó de hombros. − ¿Bebiste?
− Un poco. – hizo el típico gesto de los dedos minimizando la situación. − ¿No me dejarás pasar?
− En realidad, no. – Cerró la puerta tras ella y le indico el suelo del pasillo. – Aquí estaremos mejor.
− ¿Por qué? – Sakura se sentó a lo indio, mostrando aun más sus piernas largas. Sasuke intento pensar que en el Himalaya, habían muchos monjes budistas, que pasaban su vida meditando. También, se obligo a recordar que el Everest era el pico más alto de la tierra y que del mar solo se conocían menos de una cuarta parte.
− ¡Hey! Te estoy hablando. – Sasuke movió la cabeza y se dejo caer al lado de ella, apoyando su espalda en la pared. ¿Qué mierdas estaba pensando? Ah, en los perros callejeros y en cómo alimentar vagabundos. – Estás como en otra, reptiliano.
− Deja de llamarme así. Te aseguro que no tengo nada que ver con extraterrestres. – respondió cayendo a su lado. – Toma, te traje comida.
− ¿Por qué siempre crees que no cómo? – Sasuke alzó una ceja. – Me vas a hacer engordar. – Sakura abrió la bolsa, encontrándose con una cajita feliz y al lado, una caja de donuts con otra hamburguesa. – Esto es mucho.
− ¿Quién dice que es solo para ti? – Sakura rió y saco la cajita feliz. Quería comer papas fritas.
− ¿Mi juguete? – El pelinegro lo sacó desde su bolsillo. Era un Minions, de la cuarta entrega de Mi Villano Favorito. – ¡Es hermoso! – chilló. Sasuke se dio por pagado y se nutrió de esa sonrisa sincera. − ¿Por qué estás acá?
− No lo sé. – respondió con sinceridad. – No me di cuenta cuando ya me estaba bajando en el portal.
− ¿Estás muy ebrio? – Sasuke negó, metiéndose una dona en la boca. – Hoy fue raro grabar esa escena contigo, pero se sintió bien.
− ¿Te gusta tocarme, molestia? − Sakura se sonrojo brutalmente y le lanzó una mirada amenazante. – Es broma. Es raro verme en tu polera.
− Y es raro escucharte hablar tanto. – Sasuke esbozo una tonta sonrisa. – No puedes manejar en ese estado.
− ¿Propones que me quede a dormir contigo? − La pelirosa se volvió a sonrojar e intento hacerlo pasar desapercibido. Sasuke no lo notó, porque estaba preocupado de meterse la mayor cantidad de donas que pudiera en la boca. – Diría que no. Creo que no me gustaría pasar varios años en una cárcel.
− Pero dormir no es un delito. – Sasuke quedo con la comida a medio tragar, para voltearse a mirarla ¿Podía ser verdad que fuese tan inocente? Sakura se vio reflejada en esos ojos oscuros, que estaban levemente enrojecidos y achinados por el alcohol. − ¿Por qué me miras con esa cara?
Sasuke trago y miró hacia el frente. Las puertas del ascensor estaban fuertemente cerradas, al igual que su corazón. No podía seguir al lado de esa chica. Era tan inocente, tan dulce. Una niña. Alguien que merecía conocer todas las cosas que conllevaban su edad… ¿Por qué pensaba como si fuesen a tener una relación? Él no era así.
− Soy hombre. – La pelirosa no comprendió, pero Sasuke tampoco estaba dispuesta a explicarle más. − ¿Te gusto?
− ¿La cajita feliz? – el pelinegro asintió. – Claro que sí. Aunque es comida chatarra y llena de químicos…
− Como el ramen instantáneo. – interrumpió Sasuke, irrumpiendo en carcajadas. Sakura lo miro desconcertada. – Creo que te quiero matar a base de comida contaminada.
− Oh, no lo había pensado. – Sakura rió junto a él. Las carcajadas cesaron lentamente, y con el silencio, llegaron las miradas a hurtadillas desde ambas partes. – El viernes me iré a casa.
− ¿Hablaste con Jiraya? – la pelirosa negó con la cabeza. − ¿Cómo lo harás?
− Le avisé a Yamato y a Kakashi. Creo que con eso basta.
− ¿Avisaste o pediste permiso? – Sakura lo pensó bien.
− Avisé. – Sasuke movió la cabeza, no pudiendo creer como era tan "ella" para todo. – Bueno ¿Qué querías que hiciera? Los llame por celular apenas llegué acá. Además, tengo que hablar con mi madre.
− ¿Crees que se moleste? – Sakura se alzó de hombros.
− Probablemente, pero habrá una forma de calmarla. Mebuki no es tan compleja. – dijo la pelirosa, sonriendo con ternura. Recordar a su madre le daba fuerzas para seguir.
− ¿Y tú padre? – preguntó inquisidor. Desde que la había escuchado hablando de él, quería saber qué tipo de relación o cercanía tenían.
− Dador de espermatozoides. Nada más. – Sasuke se sorprendió con frialdad que tiño la voz de la linda pelirosa. Era raro escucharla hablar de esa forma.
− ¿Ausente?
− Más que ausente, era como una garrapata. – dijo la pelirosa, metiéndose la bombilla de su bebida en la boca. – Gracias. – levanto el vaso. – Me gusta esta bebida.
− De nada. – Si no quería hablar, él no la obligaría.
Gracias a las donas, un par de papa fritas robadas a la pelirosa – que había chillado como niña pequeña cuando vio la mano gigante arrebatándole su comida – y su jugo, había logrado templar un poco su cuerpo tambaleante por el alcohol. Estaba bajando sus niveles en la sangre y ya pronto estaría el Sasuke común y silvestre. Menos hablador, menos preguntón y más parco.
− Papá es un empresario. – comenzó la pelirosa. Sasuke se acomodo mejor en el "asiento" y la miró. No había mayor expresión en su rostro, solo la disposición para escuchar. − Mebuki lo conoció a mi misma edad y la dejo embarazada de mí. Luego de eso, desapareció.
− ¿Nunca fue parte de tu vida?
− En cierto modo sí. Crecí con sus constantes visitas, donde lastimaba a mi mamá y nos robaba lo poco que teníamos. – Sakura se alzó de hombros. – En una de las tantas vueltas que tuvo a casa, donde prometía que cambiaría y sería un padre presente, volvió a dejarla embarazada de mí hermano. Konohamaru va a cumplir 14 años.
− Pensé que era mayor. – Sakura negó sonriendo.
− Es mucho más maduro que yo. Quizás por ser el hombre de la casa, se tomo atribuciones que no debería, pero es un gran chico. Muy responsable, pero obstinado.
− Como tú. – dijo el pelinegro. Sakura enrolo los ojos ¡ella no era obstinada! Y si decía que no lo era, ¡no lo era! Ok, si lo era y mucho. Sabía reconocerlo. Cuando algo se le metía entre ceja y ceja, era casi imposible sacárselo de la cabeza. − ¿Ha vuelto a aparecer?
− Luego de que naciera mi hermano, apareció dos veces y la última fue cuando estafo a mi madre con una gran cantidad de dinero, que ella fue a sacar a un banco. – Sakura carraspeo. – Todavía está pagando ese puto préstamo, que se perdió en la nada.
− ¿Estafo a su familia? – pregunto incrédulo, sin creer la falta de escrúpulos que tenían algunos seres humanos.
− Nosotros nunca fuimos su familia. Él tiene a su esposa en Norteamérica. – Sasuke abrió la boca sin creerlo. – Cuando mamá se entero de que el dinero que le había pasado, lo uso para levantar una tienda con esposa legal, se quiso morir. No vimos nada de ganancias, solo pérdidas y dos embargos. Mamá reaccionó y no permitió que volviese a entrar a la casa, pero por culpa de sus estafas, Mebuki debe hacer doble turno en el supermercado del lugar que vivimos.
− ¿Sabes cuánto será tu primer sueldo? – Sakura lo pensó bien y negó con la cabeza. − ¿No negociaste eso?
− Para ser sincera, sólo quería participar en la película porque es la historia de mis abuelos y estabas tú, además… − fue consciente de la metida de patas que había tenido y cerró los ojos, pidiendo a gritos que la tragara la tierra.
− Vaya, así que también provoco cosas en la molestia. – se burlo el pelinegro. Sakura lo golpeo a modo de juego, sonrojada a un paso de la ebullición. – Tranquila, suele suceder.
− Eres muy egocéntrico. – Sasuke le resto importancia.
− Bueno, algunos podemos ser presumidos. – Sakura le dio la razón. – Cuando empieces cualquier proyecto, debes negociar cuanto ganarás y pedir que te paguen desde el primer día, para que no sufras el desabastecimiento que sufriste estos días.
− Es mi primera vez. – Sakura mordió su labio. – voy a cumplir recién una semana en este lugar y siento que llevase años de amistad contigo.
− Entiende, molestia: No soy tu amigo. – Sasuke se enojo. Le cargaba esa sensación muy parecida al "friendzoneo" que tenía cuando estaba cerca de la pelirosa. – Simplemente soy como el benefactor de una obra de caridad. Haremos dos cosas.
− ¿Haremos? Suena manada. – murmuró risueña.
− Bueno, ¿quieres que las cosas se arreglen para ti y tu familia? – Sakura asintió. – Primero, iremos a hablar con Jiraya para que agilice los pagos y que sean cada 15 días, como también le hablaremos de tu ida a casa.
− ¿Crees que le moleste? –Sasuke hizo un gesto, desconociendo la respuesta del peliblanco.
− Y la segunda cosa es que yo te acompañaré. – Sakura quedo de una pieza. – Si tengo que recibir un par de golpes por haber hecho una escena subida de tono con una menor de edad, lo aceptaré.
− No soy tan menor. – dijo la pelirosa. – Tengo 16.
− Eh, eres menor. – respondió resuelto. – En fin, haremos eso.
− Escuché en el set que tienes muchas cosas que hacer. Que Itachi había colapsado tu agenda. – Sasuke lanzó improperios al aire. – No puedes abandonarlos.
− Ahora son prescindibles, aunque tendremos que grabar hasta altas horas de la noche estos dos días para adelantar trabajo. – Sakura se sintió cálidamente protegida. Sasuke era como un ángel guardián, que la protegía en su guarida y la ayudaba casi de manera involuntaria. Se sentía en las nubes. – Encontré bonito el gesto que tuviste con mi celular.
− ¿El que rompí? –Sasuke lo saco de su bolsillo. – De verdad merecías algo más que unas disculpas vacías. No debí actuar de esa manera.
− Podrías ir a talleres de control de ira. – sugirió a modo de burla. – No era necesario que lo arreglaras. Destruiste tus manos. – dijo, tomándolas entre las suyas y mirando de cerca las magulladuras. Sakura se coloreo nuevamente. Al parecer, Sasuke tenía una directa relación con el color de sus mejillas. – No lo vuelvas a hacer.
− ¿Romperte un celular? – Sakura chasqueo la lengua riendo, al mismo tiempo que se soltaba de su agarre. – Aprendí que es de mala educación y aparte demasiado caro comprar otro.
− No, arreglar un celular con tus manos. – su mirada se intensificó, aunque rápidamente volvió a ser el mismo Sasuke de siempre − Te lo puedo devolver. Verdaderamente para mí no será difícil encontrar otro. – Sakura alzó una ceja.
− Fue un regalo, idiota. – dijo molesta. – No puedes desmerecerlo porque a tu parecer es menos de lo crees que debes tener.
− Hey, espera. No me refería a eso. – Lo saco de su bolsillo y se lo mostró. – Sino a que a mí me hubiese bastado con el arreglo artesanal que le diste al celular destruido.
− Igualmente se dice gracias. – Sakura se cruzó de brazos.
− Te lo agradecí. – Sakura lo miro de refilón. – Para con eso, te ves fea enojada.
− Eso quiere decir que sonriendo me veo bonita ¿verdad? – Sasuke bufó, completamente rendido. − ¿Qué hora es?
− Van a ser las 2 y media de la mañana. – Sakura se golpeó la frente. En cinco horas tenía que estar en la escuela. − Deberías irte a dormir.
− No me quiero ir a acostar. – murmuró. – No quiero que te vayas y menos si estás ebrio.
− Sé cuidarme solo, molestia. – le respondió sonriendo de medio lado. La vio temblar levemente. – ¿Tienes frío?
− La verdad es que sí, pero no importa, entraré y trae… − Sasuke se saco su chamarra y se la puso sobre las piernas. – No es necesario.
− Deja de objetar todo y acepta. –murmuro.
Sakura agarro la chamarra negra de cuero y abrazando sus rodillas, se la puso encima, tapándose aun más.
− Gracias. – Sasuke con un gesto de cabeza las aceptó. − ¿Crees que sea una buena peli?
− Nadie lo sabe, molestia. Debemos esperar a que se estrene y ver como la recibe el público. – Sakura asintió. – Igual yo creo que quedará bien. Tú actúas bien.
− Y tú tres veces mejor. – halago la chica. Sasuke sonrió levemente, haciéndose más apetecible. − ¿Te gusta actuar?
− Me encanta. – por primera vez, Sakura veía algo distinto en los ojos de Sasuke. A pesar de que no se estaban mirando, de reojo noto como su rostro resplandeció. – Pero me gusta más mi faceta de músico.
− Cantas genial. – volvió a halagar Sakura. – Yo te sigo desde que tengo 12 años. – confesó azorada. Sasuke mordió su labio, encontrándola de lo más tierna. – Recuerdo que tenía enferma a mi madre cantando tus canciones por toda la casa.
− Pero si no cantó canciones de amor. Para eso tienes a One Direction o a Justin Bieber. – Sakura puso cara de espanto.
− Seré menor de edad, pero no por eso tengo que escuchar música para preadolescentes. – respondió molesta. – además, tus letras hablan sobre abandono y problemas familiares. Me recuerdan mucho mi vida.
− Wow, no esperaba eso. Mi idea nunca ha sido remecer los recuerdos de nadie, simplemente canto lo que escribo y ya. – Sakura bostezo. – Éntrate, para que puedas dormir.
− No quiero, porque sé que cuando despierte por la mañana, volverás a ser el ogro feo y mandón. – Sasuke se imagino como Shrek y no pudo evitar carcajearse, aunque levemente.
− No soy la cenicienta. – Sakura hizo un mohín, que provoco mariposas en el estomago del pelinegro. – Intentaré ser menos ogro.
− Lo dudo. – dijo escéptica. – En fin.
Se quedaron en silencio, mirándose solo a través de la brillantez de las puertas del ascensor. Sakura le sonrió y Sasuke hizo lo mismo. La pelirosa se sentía raramente inquieta, y sabía que su cuerpo quería tener aunque fuese un leve contacto con el moreno, así que lo hizo. Siguiendo su instinto, se acercó a él y apoyo su cabeza en su hombro, sorprendiéndolo. A través del ascensor, vio la cara de incredulidad de Sasuke, aunque no se movió, aceptando que lo usara de almohada algunos segundos.
− Eres una nena. – murmuró y no fue solo para Sakura ese comentario, sino que también iba dirigido hacia él y ese bestia que vivía en sus entrañas y pedía a gritos que Sakura estuviera a su lado. Esa bestia que se nutría de los labios rosas y de las miradas jade. Que enloquecía cuando lo rozaba accidentalmente y que se ablandaba cuando tenía gestos de afecto, como el bonito dragón de origami y ahora el reciente celular re armado.
− Si, lo soy. – dijo pasados varios minutos.
La pelirosa moría por agarrarle la mano y entrelazar sus dedos. Estaba envuelta en ese olor a fresco, a libertad, a pasión y a cerveza. Olor a chico malo o más bien experimentado. Lo encontraba tan malditamente perfecto, con una belleza casi onírica y unos ojos tan atrayentes que hasta una monja se volvía loca con mirarlo. Era el pecado hecho hombre. La sexualidad en todo su apogeo, como un adonis.
El silencio los abarcó a ambos, que no dejaban de mirarse a través del ascensor. Lentamente, Sakura cayó en el vertiginoso abrazo de Morfeo, siendo observada por Sasuke, que intentaba no dejarse caer solo para velar un poco de su sueño.
La pelirosa se durmió en su hombro y Sasuke la encontró aun más linda que habitualmente. Se podría acostumbrar a mirarla dormir siempre. Despertar con ella debía ser toda una dicha. Sentir sus brazos delgados envolviéndolo en las noches y respirando el mismo aire. Abrazarla hasta que ambos estuviesen sincronizados para dejarse llevar… era una revelación sentir todo lo que sentía por ella y le molestaba en demasía.
− ¿Por qué tienes 16 años? – murmuró, apoyando su cabeza en la pared y bufando. – Si tuvieses 18, todo sería distinto.
Y lo dijo de manera segura, porque si las circunstancias fuesen distintas, él no la dejaría ir. Lucharía hasta decir basta y le daría lo una historia digna de contar, quizás con muchos mutismos entremedio, pero hermosa.
Sakura se removió acomodándose mejor y abrazo su torso. Sasuke quedo de piedra y trato de despejar su cabeza. Metió su nariz en el pelo de Sakura y aspiró con fuerza. Manzana y limón mezclados para convertirse en lo que él sabía sería el olor que lo perseguiría por el resto de su vida.
Sasuke hizo algo que hasta a él mismo lo sorprendió. Besó la cabeza de la pelirosa y apoyando la mejilla en su cabeza, cerró los ojos.
No lo sabrían, pero los dos soñaron casi lo mismo. Estaban juntos y eran muy felices.
2.
Hinata despertó antes que todas y se levantó del futón que usó como cama. A su lado dormía a pierna suelta Natsuki y en los sillones estaban tiradas Tenten e Ino. Sakura al parecer se había ido a su cuarto, porque no estaba dentro de su visual. Busco su celular dentro de su mochila. Era las 7:10 de la mañana.
Hinata bostezó y se estiró destrabando sus huesos casi como una gatita… ¿7:10? ¡Mierda! Entraba en 20 minutos a clases. Corrió por el lugar a la habitación de Sakura, pero no se encontraba ahí. La muy mala la había dejado dormida en su casa y no la despertó para irse a clases juntas. Molesta y apenada se metió a la ducha y se baño con rapidez. Se vistió de la misma forma y dejándole una nota a Natsuki salió del departamento. Eran las 7:35, ya iba tarde y no tenía ganas de correr, así que luego pensaría en una excusa para Tsunade.
Salió de la casa y cerró con sigilo. No quería despertar al trío de dormilonas que había dentro. Se volteó para ir al ascensor, pero el reflejo de las puertas le mostró algo que en un principio no creyó. Se giro en sus talones, encontrándose con una escena digna de retratar.
Sakura estaba apoyada entre el cuello y hombro de Sasuke, con sus piernas sobre las piernas de él y cubierta solo con la chamarra del Uchiha. El pelinegro la envolvía entre sus brazos y tenía su cabeza apoyada en la de su amiga. Se veían hermosos, simétricos y exactos. Había una compenetración arrolladora que dejaba sin aliento al que la viera. Exudaban ¿amor? ¿Protección?...
Hinata saco su celular y omitiendo el flash, tomo una fotografía. Sakura no creería que eso realmente estaba pasando y ahí tendría la prueba perfecta que le demostraría que eso si había ocurrido, que no era una creación de su imaginación.
Luego de pensarlo bien, decidió que lo mejor era despertarla, antes de que otra persona los pillara. Además, si faltaba a clases sin una petición formal de la producción, era muy probable que Tsunade le gritara un par de cosas y hasta ahí llegaría su sueño de ser estrella.
Cautelosamente se acercó a la pareja y se agachó hasta a su altura. Tomo el hombro de la pelirosa y lo remeció levemente. Sakura soltó el aire y abrió sus ojos con cansancio. Levantó la cabeza y miró a Hinata, que sonreía con sus mejillas sonrojadas, luego volteo hacia el otro lado y vio quien estaba siendo su soporte. Sasuke dormía plácidamente, apretándola contra su pecho y acariciando su rostro con su aliento. Sakura sintió que toda la sangre le subía a su cabeza, pero no quiso zafarse como si se tratase de una paria. Lo miró boquiabierta y obnubilada por la belleza que exudaba. Recordó a Hinata.
− ¿Qué hora es?
− Son las 7:35. – Sakura cerró los ojos y apretó los dientes. Estaba metida en problemas. – Te esperaré y nos vamos juntas. Despierta a Sasuke.
− No hay problema, ya desperté. – dijo él, deleitándolas con esos azabaches ojos y voz ronca. – Me duele la cabeza.
− Estabas ebrio. – murmuró la pelirosa.
Sasuke la miró ahí, con su carita sonrojada, mirándolo con los ojos abiertos a más no poder y una sonrisa sincera que le partía el rostro. Su frente gritaba por ser besada, pero se contuvo. Saco lentamente sus brazos de alrededor de la chica y la dejo ir. Sakura se levantó con ayuda de Hinata. Sus miembros estaban entumecidos. El pelinegro se levantó solo, apoyando una mano en la pared y otra en su cabeza. Le dolía horrores.
− Sakura, debemos apurarnos. – la pelirosa asintió y corrió hacia su departamento. Sasuke quedo en el pasillo, junto a Hinata, quien miraba hacia otro lado, intentando no llamar la atención.
− No digas nada de esto. – le dijo el pelinegro
− No… te preocupes. – tartamudeo.
− Y por favor, no pienses cosas que no son. – pidió de manera pausada, pero que infundía miedo. Hinata, a pesar de ser en extremo tímida, lo miró con la cabeza alta. Si algo había aprendido en la vida, era a pararse de igual a igual sobre todo con hombres arrogantes y parcos, como su primo y Sasuke.
− No sabes lo que pienso. – no tartamudeo, sorprendiendo al pelinegro y a ella misma. – No diré lo que vi, porque los meteré en problemas.
− Exacto. – guardaron silencio. – Gracias.
− No hay de qué. – ambos entraron al departamento intentando hacer el menor ruido para no despertar a las chicas, pero no lo lograron. Las tres bellas durmientes despertaron de sus sueños reparadores y miraron a Hinata y a Sasuke como si se tratase de fantasma. Sasuke alzó una ceja. – Hasta que despiertan. – susurró Hinata.
− ¿Es Sasuke? – Hinata asintió. − ¡¿Por qué mierda me tengo que ver tan mal?! – Grito Natsuki, corriendo para encontrar un baño y ponerse decente.
Ino por su parte de estaba con la boca abierta y los ojos cerrados. El sueño le estaba dando batalla sin tregua.
− Hola. – saludó en dirección al moreno murmuró soñolienta. – Tengo hambre.
− Saca cualquier cosa del refrigerador – dijo Sakura, entrando a la sala con los zapatos a medio poner y parte de la camisa abierta. Cuando Sasuke la vio, se volteo. El sostén de líneas de colores se volvería su nueva obsesión
¿Cuál era el afán de esa chica de mostrarle siempre su ropa interior? ¿Acaso no entendía que era un hombre muy humano? Se mordió el labio e intento clarificar la mente. Ya bastante tendría que aguantar con tenerla pegada a su costilla por lo que restaba de año y todo el próximo, como para además tener que someterse a verla en paños menores. Que injusticia.
− Ok ¿no comerás? – le preguntó, tallándose los ojos. Tenten se levantó silenciosamente del sofá que uso de cama y haciendo una leve reverencia, salió del lugar directo a usar algún baño.
− No, tengo clases. – la pelirosa cepilló su pelo con los dedos y tomo el bolso.
− No te puedes ir sin comer. – dijo Ino, deteniéndola. – No quiero que te vuelvas a desmayar.
− Como algo en la escuela. – le respondió apresurada y desesperada por salir. Cuando paso por el lado de Hinata y la tomo de la mano, otro brazo se interpuso en su camino y la agarró de la cintura. Sakura se sonrojo. – Sasuke, me debo ir.
− Yo te llevaré. – le respondió. Ino y Hinata miraban la escena con estupefacción. Sasuke era un cuidador casi innato de la pelirosa. – Las llevaré a todas, así que apresúrense en vestirse.
En menos de 5 minutos, las cinco chicas estaban paradas frente a él, completamente vestidas y con las caras recientemente lavadas.
Ino, Tenten y Natsuki, no creían la suerte que se les presentaba. No todos los días el mismísimo Sasuke Uchiha se ofrecía a llevarte a comer con él, junto a tus futuras grandes amigas. Era como un sueño hecho realidad.
Todos se metieron al ascensor luego de cerrar la puerta del departamento y bajaron sonriendo a medios y lanzando risitas nerviosas. Sasuke apoyo su cabeza en la pared de este gigante metálico y cerró los ojos. No sabía de dónde había sacado la idea de llevarlas a tomar desayuno. Algo en su interior lo había remecido, recordándole que si ellas no comían, Sakura estaría muy molesta consigo misma y no quería hacer pasar un mal rato a la pelirosa por no poder alimentarlas.
El ascensor paro unos pisos más abajo, repletándose por entero. Sasuke que iba metido en sus cavilaciones, no se percató de ese pequeño – gran − detalle, hasta que sintió el cuerpo menudo de la pelirosa pegado al suyo. Espalda con pecho y pelo oloroso en su nariz… eso era la tortura misma.
Intento tirar las caderas hacía atrás, evitando tener pensamientos lascivos que lo pusieran en evidencia, como ya lo habían puesto el día anterior mientras grababan. Atinó a afirmarse de un fierro que se encontraba detrás de su espalda y hacer su pelvis a un lado, pero nuevamente, Sakura se apretó contra él, porque el ascensor volvió a llenarse.
Por su parte la pelirosa intentaba controlar el sonrojo de sus mejillas, aunque fue imposible, tanto Ino como Hinata, le enviaron sonrisas risueñas y poco compasivas. Cuando las tuviese cerca, las ahorcaría hasta decir basta. En un intento casi brutal de no mantener contacto con el pelinegro, su trasero fue a dar de lleno contra la pelvis del hombre, casi sintiéndolo a través de la falda. Sakura quedo sin aire. Sasuke apretó su boca intentando serenarse, pero era imposible. Además, pensar que le faltaban más de 15 piso para llegar abajo, lo ponía como un volcán.
Sakura volvió a echarse hacia atrás, dándole espacio a los recién ingresados del piso 12. Sasuke la tomo por la cadera y estabilizo sus movimientos involuntarios. El roce lo estaba trastocando y no pensaba dejar caer su carrera por lanzarse a comer una menor de edad, en un ascensor.
− ¿Es Sasuke Uchiha? – dentro del cubículo mecánico, una voz desconocida lanzó esa pregunta al aire. Las chicas se pusieron tensas, mientras Sasuke intentaba calmar su estomago revuelto. Intentando parecer de lo más normal, le envió una leve sonrisa a la chica que había preguntado. Está se sonrojo furiosamente, provocando el enojo de Sakura, que se lo dejo ver a través de un fuerte codazo en sus costillas.
− ¿Qué te pasa? – preguntó el pelinegro a la altura de su oído.
− Deja de usar el ascensor de mi departamento para coquetear. – Sasuke bufó, remeciendo el oído de la chica con el aire que soltó. – Tus manos están…
− Donde deben estar para que te quedes quieta. – interrumpió murmurando.
− Ya llegaremos. – le respondió ella. Sasuke esperaba que si, o si no, haría algo y terminaría en la cárcel con hartos años a su haber.
3.
Ino miraba todo con cierta distancia. Tener a Sasuke, una mega estrella sentada frente a ella, tomando café y mirando de reojo a Sakura, le causaba escepticismo.
Desde donde se le mirase, se notaba ese proteccionismo casi patológico que tenía Sasuke con Sakura, partiendo por el hecho de que las trajo a todas en su auto y se negó a que la pelirosa tomase el metro, para después invitarlas a desayunar a un lugar bastante bonito – y costoso. – en el centro de Tokio, para terminar, en lo que estaba haciendo ahora: soplándole el café a Sakura, mientras ella hablaba con Hinata de la excusa que inventarían para que las dejaran entrar a las últimas clases.
− Ino ¿qué dices? – la rubia se volteó a mirar a Tenten. La chica de chonguitos la miraba expectante, intentando oír una respuesta.
− ¿Qué cosa? – preguntó Ino. – Lo lamento, pero no escuché.
− Que podríamos volver a hacer algo parecido, pero un fin de semana, así no tendremos el problema de que Hinata y Sakura tienen que ir a clases al otro día. – la rubia lo pensó algunos segundos y asintió ida. Sería complejo eso de volver a conseguir un permiso de esa índole, tomando en cuenta la sobreprotección que tenían sus padres hacia ella.
− Estás tensa. – comentó Natsuki, mirándola con el ceño fruncido. – ¿Ocurre algo?
− No, nada. Estoy metida en mis pensamientos. – sonrió para tranquilizarlas, pero cuando su mirada se topó con los ojos negros de Sasuke, volvió a perder los colores. El azabache sí que sabía imponer miedo.
Tenten miraba a la rubia como si le hubiese salido una tercera cabeza. Era extraño su comportamiento, pero para ella tampoco era tan fácil fingir tranquilidad. Estaba sentada frente a Sasuke, la estrella mundialmente conocida. No era algo que ocurría usualmente, además, si tomaba en consideración todo lo que estaba ocurriendo en la mesa: la conversación banal, la desesperación de las dos escolares y la tranquilidad que exudaba Sasuke, era natural que no se sintieran "normales".
− ¿Y si le digo que mi perrito Choncho murió? – pregunto Sakura al aire. Sasuke que estaba soplando el café de la pelirosa río levemente y movió al cabeza, no dándole crédito a lo que había escuchado. – No te rías, tonto.
− Nadie va a creer que llegas tarde porque murió tu perro Choncho. – argumentó el moreno. Sus ojos se posaron fijos sobre ella y le entrego el café. – Para la próxima, usa la pajita que dan. Evita que te quemes la lengua.
− Me dolió. – le dijo la pelirosa, haciendo un puchero. − ¡Gracias! – Sakura nuevamente se volteó para mirar a Hinata. − ¿Qué diremos?
− Quizás podrían decir que se quedaron dormidas en la casa de Sakura. – sugirió la pelivioleta.
Sakura miró a Natsuki con una ceja alzada.
− Eso es lo que hicimos, Nat.
− Por lo mismo, díganle la verdad. – le respondió defendiéndose. – Tsunade no es tan mala como creen.
− Eso es verdad. – dijo Ino enchufándose con la conversación, ignorando la presencia de Sasuke, que le daba miedo. – Recuerda que yo estudié ahí y muchas veces llegué tarde.
No entraría en detalles, pero había una historia detrás de sus llegadas tarde a clases y la sobreprotección que tenían sus padres hacía ella. Ino guardaba un secreto.
− ¿Y qué decías? – le preguntó la peliazul, sin tartamudear.
− Que me había atrasado, aunque son las… − miró el reloj del celular. – Van a ser las 8:30. Creo que están en problemas. – dijo concluyendo la rubia.
− Iremos con la verdad por delante, Hinata. – le dio un sorbo a su café y sus ojitos brillaron de ilusión. – Gracias, reptiliano; quedo a temperatura perfecta. – un guiño de ojo, chasquido de lengua y dedos en forma de "ok", lo hicieron enrolar los ojos ¿Quién lo mandaba a relacionarse con puras mujeres? – Oye.
− ¿Qué? – preguntó de manera parca.
− ¿Me puedes ir a dejar a la escuela? – Sasuke enarco las cejas y se hizo el desentendido. – Por favor. Recuerda que ayer te hice dos regalos.
− Que no hubiesen sido necesarios si no hubieses roto mi celular. – Sakura le sacó la lengua. − ¿Quiere irte de inmediato?
− Si, o si no, tendré a Mebuki pegada a mis talones lo que resta de vida. Odia que llegue tarde a clases. – murmuró. − ¿Puedes pasar a dejar a las chicas también?
− Hey, no hay problema, nosotras nos vamos…
− Si, yo las paso a dejar. ¿Yamanaka? ¿Tenten? ¿Van a la producción? – ambas asintieron. − Ok.
− Yo puedo tomar un taxi desde acá, no se preocupen. – dijo Natsuki levantándose.
− Si y luego Kiba chillara como cordero porque te deje sola. – Sasuke se levantó, viéndose más grande de lo que era comúnmente, y atrayendo la mirada de todos los comensales que comenzaban a repletar la cafetería al ver que estaba el pelinegro dentro de ella, comiendo. – Vamos.
En cuanto salieron de la cafetería, los flashes los cegaron por completo y la horda de paparazis, reporteros gráficos y periodistas, se abalanzaron sobre ellos, metiendo sus micrófonos por la boca del pelinegro.
− Sr Uchiha ¿Comparte con cinco mujeres al mismo tiempo? ¿Qué dirá su novia Fuka cuando lo vea? – Sasuke se puso los lentes que colgaban del cuello de su polera y jalando la mano de Sakura, intento esquivarlos.
− Sasuke ¿tu novia está al tanto de todo esto? – preguntó otro, con una grabadora.
− ¡Sr Uchiha, estamos en vivo! – una cámara de video gigante lo enfocó. – Minami, Sorato, estamos acá con Sasuke Uchiha, una casualidad pillarlo justo donde nos hallábamos reporteando. – El periodista acomodo algo dentro de su oído. Era la famosa "muela" que le daba indicaciones desde el estudio. – Tuvo una nominación a los Golden Globe ¿Qué opinas sobre eso?
− Opinaré cuando esté al tanto de todos los detalles. – comentó de manera poco elocuente.
− ¿Cómo van las grabaciones de su nueva película? – pregunto inquisitivo. Sasuke, intentando no demostrar su fastidio, le contestó.
− Bastante bien, gracias. – intento alejarse de ellos, pero una chica delgada, de tez pálida, le entrego una especie de audífono.
− Es para que escuché a los animadores. – murmuró.
Sakura a una distancia prudencial de él – aunque seguía siendo tomada por su muñeca, miraba la escena con cierto recelo ¿a eso era lo que se exponía? ¿A perder su privacidad y no poder estar tranquila en ningún lugar concurrido? ¿Estaba dispuesta a soportar eso? Muchas preguntas comenzarlo a atosigarla y a asustarla. Ino que se fijo en ello, caminó hasta Sasuke y con un gesto le pidió las llaves del auto. El pelinegro sabía que la rubia las quería para poder sacar a Sakura de ahí y que no fuese la comidilla de todos esos metiches.
Se las paso de inmediato, intentando distraer la atención hacía él.
− Vamos. – murmuró Ino, jalando a Sakura, quien fue resguardada por todas las chicas, intentando pasar desapercibida. Por suerte, lo logró.
Se metieron al auto con vidrios polarizados y todas soltaron el aire de forma relajada. Estaban a salvo.
− Wow, eso sí que fue tremendo. – comentó Tenten. Sakura asintió ida, mirando por la ventanilla a toda la aglomeración de personas que había en el lugar.
Se encontraba asustada. Ese nuevo mundo era completamente extraño y muy invasivo.
− Tendrás que aprender a manejarlo. – dijo la rubia. – Esto será por el resto de tu vida.
− Raro ¿no? – murmuró ella, sentada de copiloto, mientras miraba a sus amigas por el espejo retrovisor. − ¿Estará bien que siga?
El silencio fue casi palpable e incomodo. Sakura soltó el aire lentamente y con ojos apenados, bajo la cabeza.
− Es tu decisión, cariño. – respondió Tenten. – Pero pon en balanza si esto es tan fuerte en comparación con todo lo que has hecho.
− Es verdad. Tú eres la Chiyo que la peli necesita. Tú y nadie más que tú. – secundo Natsuki. – No tendré idea de cine. La última película que vi fue "Buscando a Nemo" y sigo considerando que es una de las mejores, pero estoy casi segura que nadie podría representar el papel de tu abuela como tú.
− Pero mi vida está alejada de todo esto. – su cabeza intentaba convencerla que no era una buena idea, pero su corazón le exigía quedarse ahí. − ¿Podemos irnos?
− Pero es el auto de Sasuke. – dijo Hinata. Sakura volvió su cabeza hacía el tumulto. Entre ellos, Sasuke destacaba con esa aura de superioridad y belleza casi artificial. Una media sonrisa, una palabra con su voz ronca y todos a sus pies. Era impactante lo que lograba y como lo manejaba. − ¿Tienen el número de Itachi?
− Le mandaré un whatsapp a Kiba. – dijo Natsuki. – puede que ya este despierto.
− Haré lo mismo con Neji. – secundo Hinata. Ino y Sakura miraron con complicidad a Tenten, quien estaba roja como tomate. El solo hecho de que nombraran al castaño, le subía los colores.
− Los hombres son unos idiotas. – reclamó la pelivioleta. – Se enojo porque le pedí el número de Itachi.
− Dile que es por una causa mayor. – argumentó Tenten. Natsuki bufó, pero volvió a escribirle a Kiba, esperando esta vez, una respuesta "madura".
− Anoten… − dio el número. − ¿Quién llamará?
− Yo hablaré con él. – les dijo Sakura. La peliazul le entrego el celular y esperaron.
− ¿Alo? – preguntó dudoso.
− Hola Itachi. – murmuró Sakura. – Soy yo, la coprotagonista de tu hermano.
− ¿Sakura? – la chica le dio un "ajá" por respuesta. − ¿Necesitas algo?
− Sí. – mordió su labio avergonzada. – Necesito que le envíes un carro a Sasuke. Prende la televisión y ve el matinal del canal 5. – Sakura escucho como el pelilargo corría a prender la tevé. − ¿Lo ves?
− ¿Qué está haciendo ahí? – preguntó. − ¿Se quedo contigo?
− Ahora no te puedo explicar. – le respondió con voz cansina. – Envíale un carro, porque yo me llevaré su auto a la escuela. Dile que Ino lo llevara a las grabaciones y lo dejará estacionado.
− ¿Ino? ¿La rubia? – Itachi medio sonrió, aunque reacciono de inmediato y volvió a poner cara de seriedad. – le enviaré un móvil, pero tú te harás cargo de como reaccione después. ¿Dónde está? – Sakura le dio las indicaciones y volvió a hablar:
− Tranquilo, lo llamaré para avisarle. – un silencio abarcó la conversación. – Gracias Itachi.
− De nada, pero cuando te vea, me explicarás todo, porque sabes que Sasuke no lo hará. – la pelirosa rió levemente.
− Promesa que lo hago. – murmuró, dando así, corte a la conversación. – Vamos Ino, hay que llevarse este Lamborghini.
− Wow, nunca esperé manejar una maravilla como esta. – dijo la rubia, acariciando el panel. – El único problema, es que atrás es demasiado estrecho.
− O nosotras somos obesas. – susurró Tenten, ganándose miradas fulminadoras por parte de todas. – Es broma, sé que estamos casi tan perfectas como modelos.
− Oh, sí. Igual a Fuka y a Mei. – ironizó la rubia. – Escucha como suena este motor. – apretó el acelerador, pero sin soltar el freno. – Siento que me excita.
− Vas a dejar el asiento manchado. – dijo Natsuki, haciendo cara de asco, al igual que Hinata. – Vamos, acelera.
− Llamaré a Sasuke. – Sakura con un gesto volvió a pedirle el teléfono a la peliazul. Apenas tuvo su aprobación, le marco.
Luego de dos llamadas sin contentar, la tercera conecto.
− ¿Quién es? – siempre tan amoroso.
− Yo. – murmuró Sakura. – Me llevé tu carro.
− ¿De qué hablas? ¿Estás manejando a mi bebé? – Sakura asintió, olvidando que Sasuke no la estaba viendo. – ¿molestia? – llamó.
− Sí, me lo llevé. Itachi enviará otro para ir a buscarte. – cerró los ojos esperando la diatriba, pero se sorprendió al solo escuchar un sonido de resignación. − ¿no estás enojado?
− Claro que lo estoy, pero hablaremos en cuanto te vea. – amenazó de manera sutil. − supongo que no estás manejando tú.
− Supones bien. – nuevamente el silencio en una conversación con un Uchiha, se hizo presente. – Sasuke, ¿podemos hablar después?
− Te dije que lo haríamos. – respondió con cansancio.
− No, es sobre otra cosa. – Sakura sintió sus ojos llenarse de lágrimas. Carraspeó para alejar el nudo de su garganta. – Cuando llegué al set, te buscaré. Ino dejará tu auto estacionado.
− ¿Te paso algo? ¿Te molestaron? – preguntó preocupado.
− No, simplemente tengo algunas dudas. Es todo. – respondió con falsa alegría. – Hablamos después.
Y colgó.
− De verdad estás complicada. – dijo Tenten. – Te estás sintiendo superada.
− Sakura, esto es nada en comparación a lo que se te viene. – confesó Ino, sin despegar sus ojos del pavimento. – Si quieres echarte hacía atrás, estás a tiempo.
− Ese es el problema, que no quiero hacerlo, pero me abruma toda la situación. – murmuró con ojos alicaídos. – Me está cambiando mucho la vida.
− ¿Te traerás a tu madre? – preguntó Hinata.
− Si, apenas tenga mi primer sueldo, pero el problema es Konohamaru. Él todavía está estudiando. – dijo la pelirosa.
− Neji estudió en una escuela para varones bastante buena. – susurro la peliazul. − ¿Verdad Natsuki?
− Si. – avaló la chica. – Es bastante buena y reconocida a nivel nacional. Puede que lo reciban.
− Chicas, seamos realistas: Estamos a mitad del año escolar. Ninguna escuela llega y acepta así como así. – Todas hicieron una mueca.
− Está no es la Sakura que yo conozco. – Dijo Ino. –La que se levanta día a día con un sueño. – Sakura la miró con la boca abierta. – Quizás llevamos poco siendo amigas, pero siento una conexión grande hacía ti, y sé que las chicas igual la sienten. – un semáforo rojo la detuvo. – Tú eres fuerte y valiente. Has aprendido muchas cosas en muy poco tiempo y sigues empeñada en ser mejor, ¿merece la pena dejar todo? – preguntó retóricamente. – Obviamente no y Sasuke está ahí, dispuesto a echarte una mano. Creo que ese es el aliciente más grande que pudieses tener.
Sakura rió sonrojada.
− Mientras ustedes dormían, Sasuke apareció en el departamento. – confesó la pelirosa, rascándose la cabeza.
− ¡¿Qué?! – el grito resonó en toda la avenida.
− ¡No nos contaste! – le reprocho la chica de chonguitos, haciendo pucheros.
− Eres mala, Sakura. – Natsuki se cruzo de brazos. Ino por su parte sonrió de medio lado.
− Sasuke está cayendo a tus pies. – murmuró de forma molesta y lanzándole una mirada picara. Tenten y Hinata se tiraron hacía adelante, acercándose aun más al parcito. Natsuki por su parte, escuchaba desde lejos. – En una semana has logrado más de lo que cualquier mujer lograría en años.
− Te compra comida. – punteo Tenten.
− Te trae a la escuela. – siguió Hinata.
− Te cocina. – aportó Ino.
− Te ayuda y se preocupa por todo lo que te rodea. – chilló Natsuki desde más atrás.
− Y ahora estará pegado a ti con esto de los exámenes finales. – le recordó la rubia. – Creo que será bastante entretenido ver esto.
− Te sonrojas, picarona. – le picó Tenten, haciéndole cosquillas.
− ¡Ok! – se mordió el labio. – Es tan guapo. – sentenció sonrojada.
− Eso es algo evidente, tonta. – dijo Natsuki. – Es guapísimo.
− Y a veces hace cosas tan tiernas por ti, que hasta yo me derrito. – dijo Tenten.
− A pesar de todo esto, igual me da miedo. – murmuró Ino. – Él está haciendo muchas cosas y Sasuke no es así. Ayer mismo lo hablamos. A ti te complica tu situación con él.
− Me complica el hecho de que me pueda enamorar. – confesó nuevamente la pelirosa. – Tomando en cuenta que Sasuke es nueve años mayor que yo, tiene una relación estable, una carrera prometedora y muchas cosas más.
− Tiempo al tiempo. – susurró Hinata. – Tranquila.
− Bueno, si te hace sufrir, estamos nosotras para defenderte. – dijo Natsuki.
− Nunca esperé tener amigas. – confidenció Sakura. – En la escuela no conversaba con muchas personas, porque vivía pensando en tonterías y en que maldad hacer. Con ustedes siento que mi locura es algo "normal".
− Tontas. Se perdieron a una gran amiga. – Ino le tomo la mano, reconfortándola. – Es hora de que entres a clases.
− Si. – gritó. – Hinata ¿qué excusa decimos? – miró a la peliazul.
− Creo que no habrá necesidad de mentir. – murmuró Tenten.
− Tsunade las espera en la escalerilla, y creo que está muy molesta. – dijo la pelivioleta, con voz tétrica. – Ojala salgan vivas.
− Ok. – Sakura se bajo del carro, seguida por Hinata. – Señorita Hyuga, vamos a enfrentar el dragón.
¿Cómo era tan idiota de decirle eso a Hinata justo en ese momento? La peliazul se mordió el labio, pero las risas reventaron en su boca de forma brutal, enfureciendo aun más a la rubia.
− ¡Tendrán un magno castigo!
4.
− Hola. – saludó Sasuke, metiéndose al carro mientras era asediado por periodistas y fans.
− Hola, hermanito. – Sasuke se espantó en cuanto vio que de conductor, estaba nada más y nada menos que Itachi. – Sí, vine a buscarte personalmente. Si que soy un buen hermano ¿verdad?
− ¿Te llamó Sakura? – el pelilargo asintió. − ¿Cómo consiguió tu número?
− ¿Celoso? – Sasuke enrolo los ojos luego de tamaña estupidez que había dicho su hermano. – Si, me llamo. Dijo que Ino conducía.
− ¿Irás a lamer el asiento donde se sentó? – molestó el Uchiha menor.
− Imbécil. – respondió. − ¿Por qué estabas acá junto a Sakura e Ino? – preguntó sin comprender. – Llevo mucho tiempo intentando comprender el porqué, pero está complejo.
− Aparte de ellas dos estaba la prima de Neji, la novia de Kiba y Tenten. – Itachi freno fuertísimo, haciéndolo chocar con el panel. − ¡¿Qué mierda te pasa?!
− ¡¿Qué mierda te pasa a ti?! ¿Te das cuenta acaso? – Itachi metió las manos entre las hebras de su cabello y miró hacía el techo de su carro. – Son niñas.
− Por favor, las únicas niñas son Sakura y la prima de Hyuga. Ino es mayor de edad, al igual que Tenten. Natsuki está con Kiba y juntando dos más dos, podrás sacar conclusiones… − respondió excusándose. – Deja el drama.
− ¿Qué le dirás a Fuka cuando salgas en todos los portales junto a Sakura y sus amigas? – Itachi comenzaba a molestarse seriamente. – Hace muchos años que no das problemas, Sasuke, pero de un momento a otro, cambiaste ¿Qué sucede contigo? ¿Tirarás por la borda toda?
− De nuevo con tus conclusiones apresuradas. – bufó. – Sakura es mi compañera…
− Y te gusta. – interrumpió Itachi. – Por favor, no intentes negarlo.
− No me gusta en ese sentido.
− ¿En qué sentido entonces? – preguntó el mayor de los Uchiha, fingiendo interés y tranquilidad.
− Me gusta como actúa. – Itachi escupió palabras irrepetibles al cielo.
− Estás cambiado. – murmuró el pelilargo. – Es extraño verte así.
− No he cambiado. Mi vida sigue igual que siempre; tengo una novia hermosa, un departamento en el barrio más lujoso, el auto más espectacular, millones de fans, muchos premios.
− Y pronto, estarás en la cárcel. – Sasuke volvió a enrolar los ojos, molesto con la conversación. – Sasuke, Sakura es una niña.
−Lo sé.
− ¿Por qué estabas con ella está mañana? – Sasuke guardo silencio. – Responde, maldita sea.
− Anoche me quede con ella. – Miro hacia afuera, fingiendo desinterés. Itachi contuvo el aire. – No sé porqué, pero llegué a su casa.
− ¿Hiciste qué? – preguntó casi sin voz.
− No hicimos nada, solo conversar en el pasillo y no pienso darte más detalles. – murmuró molesto.
− Estabas borracho y llegaste a su casa… ¡¿Quieres que me quede tranquilo?! – Sasuke se alzó de hombros. – Y ni siquiera sabes por qué llegaste hasta allá. Por favor Sasuke, abre los ojos.
− De verdad, Itachi; si sigues con esto, me enojaré. – amenazó.
− ¿No lo estás? – ambos alzaron sus cejas. − ¿Te gusta?
− No. – respondió de inmediato, suspirando y mirando por la ventana. − ¿Vamos a la conferencia?
− Que bueno que lo recuerdas. Pensé que habías perdido el norte luego de todo esto. – contesto ofuscado. – Cuando hablas de dormir te refieres a…
− No, ¿estás loco? Es una niña. – volvió a repetirse más a si mismo que a su hermano. – Nos quedamos dormidos en el pasillo de su departamento. Había llevado unas cosas para comer y eso fue todo.
− ¿Qué le llevaste? – preguntó el Uchiha mayor, con curiosidad.
− Una cajita feliz. – el silencio se hizo parte del carro, hasta que Itachi lanzó su risotada. – Si, es divertido.
− ¿Le llevaste el juguete? – Sasuke asintió sonriendo de medio lado. − ¿Cómo se puso?
− Apenas me senté, lo exigió. – Itachi rió nuevamente, pero levemente. – Antes que me digas cualquier cosa, el fin de semana me iré con ella a la casa de su madre.
− No, Sasuke, no irás. – dijo luego de unos segundos intentando ordenar su cabeza. – Te lo exijo como tu manager.
− Itachi, te estoy avisando. – el pelilargo golpeo el volante con violencia.
− No irás, Sasuke. – volvió a repetir. – Tienes compromisos y…
− Adelantaremos grabaciones estos dos días. Nos vamos el viernes en la noche y el domingo por la mañana estaremos acá para sacarnos las dichosas fotos. – dijo Sasuke.
− Sasuke, por favor… esto es muy complejo. – se detuvo fuera del portal de un hotel: Sasuke tenía conferencia.
− Lo complejo se lo dan ustedes al ver cosas donde no las hay. – le dijo Sasuke.
− Analiza lo que has hecho los últimos días y dime si en verdad nos estamos desviando. – Sasuke bufó abriendo la puerta. − ¡Hey!, antes de que te bajes. Dos cosas: Primero, podrías pegarte una bañadita antes de ir al set. Te llevaré a tu departamento. Y segundo, tú estás encargado de hablar con Fuka.
− Entenderá.
− Claro, como si a todas las mujeres les gustara que su novio se fuese con otra de viaje. – Sasuke esbozo una sonrisa. – No sé a qué le hallas la gracia.
− A tu desesperación. No cometeré ninguna locura, todavía. – culminó bajándose del auto y dejando a Itachi con la palabra en la boca.
¿Sasuke estaba dando a entender que más adelante, podría ser qué…?
− Maldito imbécil.
Aceleró, debía estacionarse y guiar aunque fuese un poco la vida de su hermano, antes de que se fuera a la mierda. Porque claramente iba directo a ello.
5.
− ¿Sasuke? ¿Qué opinas de tu nuevo proyecto? – el pelinegro ordeno su cabello, causando una ola de flashes nuevamente. − ¿Crees que podrás ganar el Oscar está vez?
− Claramente. Es una buena historia, dirigida por uno de los mejores y trabajada hasta en los más mínimos detalles. – contesto. – Si gano o no gano, es algo irrelevante y apresurado pensarlo ahora, pero la película se está haciendo de manera prolija e intentando apegarnos lo más posible al libro.
− ¿Leíste el libro? – preguntó una periodista rubia. Al parecer, era de las típicas modelos que trabajaban para canales de farándula y lograban llamar la atención de los entrevistados. Sasuke, sin ningún atisbo de coquetería, contesto.
− Sí, lo leí. Quería saber en qué me estaba enfrascando. – culminó. Miro nuevamente a esas decenas de personas, esperando alguna otra declaración.
− ¿Piensas que es una historia brutal? – pregunto un periodista mucho más serio y que Sasuke reconoció de inmediato. Trabajaba en uno de los canales más importantes de Japón.
− Todas las historias tienen algo de brutal. – se acomodo en la silla. – Personificar a Hayato ha sido un reto. Intentar no perder su personalidad, ni mezclarla con la mía.
− Son muy parecidas. – dijo una voz trasera. − ¿Cómo ha visto a su coprotagonista? Supimos que el papel fue arrebatado de las manos de la señorita Terumí.
− No fue arrebatado. Sakura demostró ser más idónea para hacer de Chiyo. – los reporteros comenzaron a grabar y pusieron toda su atención en Sasuke. Preguntarían por Sakura y necesitaban encontrar la mejor cuña para presentar en sus trabajos.
Sacar las palabras correctas, significaba subir escalones dentro de sus canales.
− ¿Cómo es su relación con la Srta. Haruno? – Sasuke esbozó una leve sonrisa, que fue captada por todos. − ¿Han logrado conectar?
− Sí, tenemos una relación llevadera. – dijo escuetamente.
− ¿Le gusta trabajar con ella? – preguntó un reportero de diario. – Es menor de edad y con eso, ciertas restricciones.
− Es un reto trabajar con ella. Enseñarle y en cierta medida mostrarle este mundo nuevo y desconocido. – murmuró. – Sakura actúa muy bien y creo que los sorprenderá.
− ¿Ha sido un problema la diferencia de edad? – "si, porque si fuera mayor ya la tendría dentro de mis pantalones", pensó el moreno.
Agitó la cabeza, sacando esos malditos pensamientos.
− No. – sonrió desviando la atención de esa respuesta tan corta y poco concisa.
− Hemos estado recabando información, y al parecer la señorita Haruno tendría alguna relación con Chiyo. – Sasuke miró hacia atrás, buscando a su hermano. ¿Los periodistas no sabían que Sakura era nieta de Chiyo? Kakashi llegó corriendo dónde él y le habló al oído.
− Miente. – susurró.
Sasuke tomó el micrófono.
− Creo que eso no viene al caso que lo hable yo. Es un tema de ella y la verdad es que no estoy realmente informado. – evadió.
− Hoy lo pillaron desayunando con 5 mujeres, entre ellas la señorita Haruno, quien iba vestida de escolar, junto a la prima de un compañero de banda ¿Qué puede decirnos sobre eso? – Sasuke alzó una ceja. La mirada inquisitiva del periodista de espectáculo, le molestó.
− La invité a desayunar porque se lo debía. Dio la casualidad que estaba con sus amigas y no podía dejarlas. – suspiros entrecortados y murmullos se escucharon en el lugar. – Luego de eso, fui interceptado por ustedes y no pude ir a dejarlas a su escuela, pero procuré de que llegaran.
− Sr Uchiha ¿Qué opina de las relaciones con grandes diferencias de edad? Chiyo y Hayato se llevaban por diez años y usted con la Srta. Haruno por 9.
− Como dicen por ahí: "para el amor no hay edad". – Sasuke sonrió de forma sincera, generando un estruendo gigantesco. Cámaras y preguntas desde todos los lados, periodistas escribiendo con rapidez y hablando por celular. Las portadas del día siguiente se darían un festín con esa declaración.
Itachi se golpeo la frente, mientras Kakashi movía la cabeza con resignación.
El Uchiha mayor tomo el micrófono y tranquilizó la situación.
− Sasuke también tiene proyectos musicales. – el silencio volvió a reinar, y nuevamente el orden de las preguntas se hizo presente, aunque a todos los periodistas les picaba saber a qué se refería Sasuke con esa respuesta tan elocuente, pero a la vez no concreta.
− Se vienen las premiaciones y grandes galas ¿pararan las grabaciones? – Sasuke asintió.
− Tengo dos meses bastante movidos. La culminación será con la entrega de los premios Oscar's, pero antes de eso, estaremos tocando como banda principal en el Super Bowl. – nuevamente el estruendo de flashes.
− ¿Veremos prontamente un nuevo disco?
−Muy probablemente. Quiero desligarme un poco de compromisos y abocarme de lleno a crear y grabar. – contestó con sinceridad. – Queremos mezclar nuevos géneros y hacer nuevos temas. También tenemos pensado colaboraciones con otras bandas y buscaremos teloneros, porque en Octubre del próximo año, nos vamos de gira.
− ¿Por cuánto tiempo? – preguntó un canoso presentador de tevé. – Del canal 12.
− Hola, Kyoto. – saludó con cortesía. – No sabemos el tiempo exacto, pero creo que serán tres meses. Eso está en conversaciones con Itachi.
− ¿Alguna novedad? – volvió a preguntar el mismo hombre.
− Por el momento, sólo les pido que se dejen sorprender. – remojó su garganta con el vaso de agua que tenía a un lado de los micrófonos.
− ¿Su relación con el sr Uzumaki mejoró luego del impasse con el ramen instantáneo? – las risas fueron generalizadas, incluso contagiando al pelinegro.
− Sí, quedo en el olvido. Había razones personales detrás de eso, por lo tanto, él comprendió. – nuevos murmullos.
− Sr Uchiha, el último tiempo se ha visto a la señorita Fuka más sola de lo que estamos acostumbrados a verla ¿Siguen emparejados? – ese tipo de preguntas le molestaban al pelinegro, pero tenía que responder, o al menos ser correcto.
− Sí, estamos juntos. Nuestros proyectos personales nos tienen un poco ocupados, pero estamos felices. – nuevos suspiros.
− Se fueron de vacaciones por casi un mes ¿Posible matrimonio? – Sasuke carraspeo. – Hay rumores de embarazo.
− Bueno, por lo menos yo no he sabido que vaya a ser papá. – todos rieron. – Estamos bien y tranquilos con nuestra relación.
− ¿Piensan formalizar en algún momento? – nuevamente la modelo que hacía de periodista, consulto con su voz gangosa.
− Como le dije, estamos bien y tranquilos. ¿Alguna otra pregunta? – todos hablaron al mismo tiempo.
− Sr Uchiha, ¿cuándo saldrán las fotos promocionales junto a la Srta. Haruno? Se les ha visto juntos de manera informal, pero nada oficial.
− Estamos conociéndonos y de a poco se va creando un vínculo entre nosotros, además, Sakura es nueva en esto y debemos mantener respeto respecto a su privacidad.
− Por lo que hemos visto es bastante guapa. – Sasuke asintió sin poder negarlo. – ¿Cree que pronto se empareje con alguien del medio o ella ya tiene novio? –Sasuke trago fuerte, intentando pasar el incomodo momento.
− Eso no es un tema mío. Con su permiso. – se levantó de la silla, dirigiéndose a la parte trasera, seguido por muchas cámaras y miles de flashes. − ¿Estuvo bien?
− Mejor de lo que esperé, aunque con tu estúpida frase cliché, creo que tendremos para algunos días. – confesó Itachi. Sasuke rió. – Ahora, a tu departamento y a grabar.
− Necesito hablar con Fuka, la llevaré al set. – Itachi asintió, tranquilizándose con esa nueva información. Quizás si miraba a Sakura y a Fuka en el mismo lugar, fuese capaz de distinguir las diferencias y ser más sensato, además de alejar los rumores que muy estúpidamente había generado, luego de esa contestación sobre que el amor y la edad.
− Llévala. Yo la contactaré. – Sasuke le agradeció golpeando su hombro.
− ¡Sasuke! – el pelinegro se giró y miró a Kakashi que estaba con su pose típica de tranquilidad y esa maldita bufanda que le tapaba la mitad de la cara. – Muy buena conferencia.
− Gracias. – le tendió la mano para saludarlo. – Itachi me dijo que hoy había grabaciones hasta bastante tarde.
− Si, necesitamos hacer muchas tomas y avanzar. – Sasuke asintió. – Itachi me estaba contando que te ausentarás junto a Sakura.
− Iré a hablar con su madre por la escena que hicimos ayer. – El peliblanco lo miró de forma picarona.− Ni lo creas, es para salvarle el pellejo.
− Mebuki la matará. – Sasuke le dio la razón. – Bueno, si vas tú, es probable que te golpee.
− Soy más duro. – bromeo sin llegar a sonreír. – Iré a bañarme.
− Nos vemos en el set y oye, recuerda: "para el amor no hay edad"
Sasuke caminó hacía el estacionamiento con esa frase grabada en su cabeza. A veces era tan imbécil, sobre todo cuando se encontraba en aprietos. Llegaba y hablaba sin pensar en consecuencias y está era una de esas. Frases para el recuerdo: "para el amor no hay edad" dicha por el tarugo más grande que está confundido con una chiquilla de 16 años. "Cada vez más inteligente, Sasuke" ironizó con él mismo. Su mente se estaba dando un festín con sus errores y pensamientos… Se detuvo en seco.
− ¿Confundido? – murmuró. Eso era imposible.
− Sasuke vamos, tenemos poco tiempo. – lo apresuró Itachi. El menor de los Uchiha miró a su hermano con cara de estupefacción. Itachi se asustó. − ¿Qué sucede?
El estacionamiento estaba frío, gris y húmedo. Olía a neumático quemado y a gasolina de mala calidad, y los pilares pintados de amarillo chillón para no chocarlos, eran molestos para sus ojos. Levantó la cabeza y miró el suelo del primer piso. El subterráneo le hacía sentir lúgubre e incrédulo. Todavía no creía lo que acababa de descubrir.
− Itachi. – el moreno pelilargo se acercó a su hermano. Los ojos de Sasuke estaban idos y oscurecidos más de lo normal. Incluso, sin intentar hundirlo más, vio como el labio de su hermano menor, temblaba ligeramente.
− Habla por la mierda. – Sasuke reparo sus ojos en los ojos preocupados de su hermano.
− Creo que tienes razón. – murmuró.
− No entiendo, Sasuke y me estás asustando. – confesó.
− Sakura… − bisbiseo. – Sakura me gusta.
− Eso ya me lo dijiste. – Sasuke negó apretando los ojos y la boca. − ¿Qué quieres decir?
− No estoy siendo sensato. Sakura me gusta. – Itachi abrió y cerró la boca en repetidas ocasiones, boqueando.
− ¿Qué? – preguntó sin voz.
− Creo que iré a la cárcel. – sentenció y para sorpresa de ambos, sonrió de oreja a oreja. – pero será un placer.
Los periodistas hablarían de como esa mañana, un grito desgarrador se escucho desde el estacionamiento subterráneo.
Itachi se había desmayado.
6.
Naruto llegó al set de grabación caminando tranquilamente mientras tomaba su agua mineral de manera distraída. Se encaminó donde su padrino y se sentó a su lado, mirando como Sasori grababa junto a Gaara lo que parecía una escena de pelea.
Los vio enfrascarse en una confrontación y lanzarse patadas como si de karatecas profesionales se tratara, sorprendiéndolo y entreteniéndolo.
En cuanto escuchó el "corte" se acercó a ellos para felicitarlos.
− Wow, me impresionaron. – saludo, dándoles la mano y golpeteando sus espaldas. − ¿De dónde aprendieron?
− Cuando estudias teatro, te enseñan mucho arte corporal. A veces no es necesario saber karate, solo saber moverse. – le respondió Sasori. − ¿Cómo va?
− Bien, acá. En paro. – bromeó. – No tenía mucho que hacer y vine a ver a Sasuke, pero por lo que veo, no ha llegado ¿qué hora es?
− Van a ser las dos de la tarde. – Naruto asintió. – Sakura llegará pronto. – Sasori sonrió con algo de malicia, sorprendiendo al rubio.
− ¿Qué pasa con Sakura? – el pelirrojo alzó una ceja. Garra movió el cabeza, impresionado con la lentitud del Uzumaki.
− A Sasori le gusta Sakura. – Naruto abrió la boca sin creerlo. Era una niña. – Pensé lo mismo. – murmuró Gaara, como si le hubiese leído la mente. – Pero algo debe tener, porque anda baboso tras ella.
− ¿Y Sakura te da bola? – preguntó el rubio. Sasori se encogió de hombros. – Tiene 16 años.
− Y yo 20. – Bueno, cuatro años no era mucho ¿verdad? – La encuentro bonita y simpática. Aparte tiene una risa encantadora.
− No lo negaré, es linda, pero yo voy hacía el otro lado. – dijo Gaara. Naruto rió. − ¿Cómo está Sai?
− ¿Todavía no lo superas? – la mala cara que le puso el hermano de Temari, lo asustó. – Está bien, con sus proyectos personales, ya sabes.
− Me imagino, sus estudios antes que todo. – eso último fue casi como un reproche, aunque Sasori y Naruto intentaron restarle importancia. – En fin ¿Tienes algo que hacer mañana?
− Gaara, me caes bien y todo, pero a mí me gustan las mujeres. – respondió incomodo.
− Ni aunque fueras el último hombre en la tierra, me fijaría en ti. – Naruto soltó el aire contenido. − ¡Hey!
− No quiero dramas de ese tipo. – todos rieron.
− Mira, es Fuka. – dijo Sasori, apuntando hacia la puerta. – Sasuke es un tipo con suerte.
− No es mi estilo. – confesó Naruto, caminando hacía ella. – nos vemos pronto.
− ¡Naruto! – grito la mujer, corriendo a acercarse con sus tacones de 15 cm. − ¿Cómo estás? – dijo abrazándolo.
− Bien, gracias. – respondió. − ¿Qué haces por acá?
− Me juntaré con Sasuke. – El rubio asintió. – Desde que entro a esta película, apenas si lo veo.
− Lleva una semana grabando. No seas exagerada. – bromeo Naruto.
− No es de exagerada. Estoy hablando en serio. – le dijo molesta. – Antes de comenzar a grabar, estaba leyendo los diálogos y sabes cómo se pone cuando trabaja.
− Si, no descansa. – hizo una mueca. – No ha llegado.
− Me mandó un mensaje avisando que en 5 minutos estaría por acá. – Fuka miró sus uñas. – Supe que volviste con Samui. – el rubio frunció el entrecejo.
− No he vuelto con Samui. – Naruto ni siquiera recordaba la última vez que la había visto. − ¿Quién dijo eso?
− Salió en la televisión. – Naruto no entendía mucho. – En fin, si me dices que no, entonces es no. – Fuka le toco el hombro. – Hace mucho que no te veía.
− Sí, he estado algo ocupado. – Fuka le dio una sonrisa encantadora. − ¿Cómo va todo con Sasuke?
− Viento en popa. Me ama. – Naruto sonrió solemnemente, sin tener nada que aportar. La pregunta había solo para rellenar el momento. Además, conociendo como conocía a su amigo, sabía que "amar" no era la palabra adecuada para describir lo que sentía por su novia. Quizás "conveniencia" y "pasión" fuesen más acordes a lo que sentía el pelinegro. – Se ha tardado.
− Debe venir conversando con Itachi. Siempre que están juntos, se demoran un montón. –Fuka asintió riendo.
− Pelean tanto, parecen unos nenes. – ambos rieron.
El silencio se hizo parte de ambos, aunque sin causar incomodidad, hasta que fue interrumpido por una tromba rosada que corría hacía ellos.
Sakura venía como huracán, intentando llegar lo más pronto posible al set y pedir ayuda de Tenten para cambiarse la ropa y ponerse a grabar. Naruto no se fijo en un comienzo de que era ella, hasta que la vio con cara de terror, cayendo de bruces. No alcanzó a agarrarla y la pobre Sakura cayó a los pies de Fuka.
− Sakura, ¿estás bien? – Naruto muy preocupado, se agacho para mirarla de cerca y revisarla. La pelirosa no levantaba la cara del suelo y al parecer, lloraba, porque sus hombros temblaban.
− Oh, niñita. Casi me matas del susto. – dijo Fuka, poniéndose sus manos con perfecta manicure sobre el pecho. − ¿Cómo está, Naruto?
− Al parecer conmocionada. – varias personas corrieron hacia ella para levantarla. Al mirarla de frente, Naruto notó como su pómulo izquierdo estaba hinchado y su frente tenía un raspón que sangraba levemente. Fuka a su lado, intentaba contener la risa.
− Pobrecita. – dijo con falsa ternura, molestando al rubio, aunque no le dijo nada. − ¿Ella es la coprotagonista?
− Sí. – respondió Naruto, mirándola de reojo.
− Es un poco atarantada. – Sakura que comenzaba a reaccionar, miró a la hermosa mujer, que la superaba por varios centímetros, con cuerpo de ensueño, vestido entallado como guante y cara casi perfecta. La pelirosa se sintió poca cosa y más lágrimas se acumularon en sus ojos. Yamato había corrido a llevarle una bolsa con hielo para ponerla en su rostro. La pelirosa la aceptó gustosa. – Hola, ¿Sakura? – la pelirosa asintió. – Te diste tremendo golpe.
− Pero ya me repondré. – Naruto le dio una sonrisa sincera. Tras la pelirosa, vio a una peliazul correr para revisarla. Sakura se volteó en cuanto sintió la mano delgada de Hinata sobre su hombro. – Hinata.
− Te vi… caer. – nuevamente los tartamudeos. Al parecer iban directamente relacionados con cierto rubio que la miraba embobado. − ¿Estás bien?
− Solo adolorida. – murmuró, apretando la bolsa de hielo contra su pómulo. Yamato había enviado a todos a trabajar con una simple mirada. Se encontraban solo ellos en ese sector. − ¿Fuka?
− Sí, me reconociste. – sonrió con falsa sinceridad. − ¿En los pueblos pequeños llega información sobre mi?
− No. – respondió Sakura, confundiendo a la mujer. – Llegan de los artistas más populares.
− Bueno, como sabrás yo soy una modelo y actriz bastante reconocida, además de ser la novia de Sasuke. – alzó una ceja. Esa mujer estaba dejando en claro su territorialidad. "Toca a mi hombre y te mato" Como si Sakura fuese una competencia digna de temer, pff.
− Ser la novia de alguien no creo que sea un gran merito. – Naruto giró la cabeza, al igual que Hinata, riendo internamente de esa lucha. − ¿Dónde está tu novio?
− Debe estar por llegar ¿por qué? – pregunto con interés.
− Necesitamos grabar. – la pelirosa hizo una mueca. Le dolía el rostro.
− Bueno, en cuanto llegue te aviso. Puedes sentarte… − no alcanzó a terminar, porque en la entrada estaba Sasuke e Itachi. El primero confuso y el segundo abstraído. − ¡mi amor! – gritó.
− No grites, Fuka. Estamos grabando. – pidió Yamato, molesto. La mujer le envió una mueca desagradable como respuesta.
Sasuke llegó hasta ellos y miró a Sakura con consternación.
− ¿Qué te paso? – Fuka le volteó la cara, afirmándolo por las mejillas y lo beso frente a ella, sorprendiendo a todos los presentes y provocando nauseas en la pelirosa, aunque apelando a su dignidad, se quedo de pie fingiendo normalidad. – Fuka, estoy en mi trabajo. – le reclamó el pelinegro, molesto.
− Es que como nunca te veo. – la mujer hizo un leve puchero. Sasuke simplemente sonrió, revolviendo aun más las tripas de la pelirosa. No sabía cuánto podría aguantar teniéndolos en frente lanzándose miraditas y coqueteando. – Cayó a mis pies. – respondió por Sakura, dándole a entender a Sasuke lo que realmente había pasado y porqué tenía la cara lastimada.
− Al parecer a Sakura le gusta caer a los pies de la gente. – murmuró el moreno, recordando lo que había pasado hace dos días atrás, cuando cayó desmayada luego de una escena fuerte. − ¿Cómo estás? – le preguntó luego de esa malísima broma.
− Como estoy acostumbrada a caer en frente de todo el mundo, ya sé cómo recuperarme. Permiso. – se volteó y caminó hacia su camarín. Hinata hizo una leve reverencia y luego de una mirada enigmática que se dio con Naruto, salió del círculo. Yamato volvió a su puesto.
− Wow, es un poco malcriada ¿no crees? – Sasuke miró a Fuka y para luego volver la mirada hacía Sakura.
¿Tenían un punto de comparación? ¿Había algo que las hiciera parecidas como para justificar su confusión? No, absolutamente no. Sakura era libre, única, natural. Fuka era metódica, fría y un poco artificial. La primera le provocaba combustiones instantáneas, la segunda, despertaba sus más bajos instintos. La pelirosa era autentica, sin problemas de ser ella frente a todos, mostrar sus cualidades y defectos. Por otro lado Fuka, siempre andaba con la pose de superioridad y emanaba seguridad por donde se le mirarse.
Sakura lo volvía loco, Fuka lo controlaba.
Entonces ¿qué es lo que prefería? ¿Locura o tranquilidad? Podía tener una vida completamente medida y con todos los momentos calculados fríamente, sin embargo, por otro lado, podía convertir cada día en un nuevo desafío, sentir ganas de renovarse, de luchar contra todos y sentirse feliz. Tener a Fuka le daba una estabilidad casi palpable, donde sabía todo lo que pasaría en cada segundo, algo muy rutinario. Tener a Sakura era esperar que en cada segundo saliera con una tontería nueva, dejándolo descolocado.
− Sasuke, te estamos hablando. – el pelinegro volteo la cabeza para mirar a su pareja, amigo y hermano. – Estás ido. – le dijo Naruto.
− ¿Cómo fue que se cayó? – preguntó nuevamente. Fuka bufó y se cruzó de brazos.
− ¿Y qué te importa a ti? La niñita es muy atarantada. Llegó corriendo y al tratar de esquivarnos tropezó con algo, cayendo de bruces. Es obvio que tiene muy poca motricidad. – la mirada llena de saña que envió Fuka, le molestó. ¿Desde cuándo su novia era tan desagradable con el resto? – En fin, al parecer está bien. Solo un par de raspones.
− Sasuke, apresúrate que hay que grabar. – le recordó Itachi, fijándose que su hermano comenzaba a erupcionar. Algo le estaba molestando y al parecer, Fuka sería quien pagara los platos rotos. Así que era mejor despachar la situación de inmediato, antes que se formara una discusión.
− Fuka, esté fin de semana no podré ir a la sesión fotográfica. – la frialdad de su voz, le sorprendió. Fuka alzó la nariz.
− ¿Por qué no? – Sasuke estuvo tentado a mentirle, pero igualmente se enteraría y prefería mil veces que las cosas fuesen sinceras de un comienzo. – Sasuke. – pidió.
− Llevaré a Sakura a su casa. – el silencio fue casi palpable. Naruto se alejó dos pasos del lugar, acompañado por Itachi. El aura negra que despedía la pareja era notoria a kilómetros y muy probablemente, explotaría junto con la cabeza de Sasuke.
− ¿Perdón? – preguntó incrédula, intentando convencerse de que había oído mal. − ¿Qué dices?
− Iré con Sakura hasta su casa porque… − una cachetada fuertísima se escuchó por todo el set. Los gemidos contenidos y los ojos muy abiertos de todos los presentes, daban a entender que lo que recientemente había sucedido, era un sacrilegio. Algo inconcebible. Casi como cuando se aguarda un momento crucial dentro de una película, donde todos se comen las uñas por saber que va a pasar, el set se mantuvo en silencio, esperando ese preciso clímax.
Sasuke volvió su cara, con sus ojos ennegrecidos y la mejilla enrojeciendo. Lanzándole una mirada furiosa, giró sobre sus talones y la dejo mirando su espalda.
− ¡Sasuke! – chilló, casi jalándose los pelos. − ¡Estamos conversando! – El pelinegro se detuvo a unos 5 metros de ella, intentando mantener la calma. − ¡Si tú te vas…!
− Basta, Fuka. – murmuro de forma tétrica, mirándola sobre su hombro. – En el segundo que me golpeaste, la conversación se acabo. Adiós.
La guapa mujer pateo el suelo con sus ojos llenos de lágrimas. Humillación, vergüenza, rabia, impotencia, incluso odio; todas esas malas sensaciones se arremolinaban dentro de su pecho, convirtiéndolo en un volcán de lava ardiendo. ¿Cómo podía hacerle eso a ella? ¿Acaso se le olvidaba quien era Fuka? ¿La modelo de Victoria Secret's? ¿La actriz de series hollywoodenses? ¿La mujer que llevaba aguantándolo dos largos años? ¿Merecía eso? No y mil veces no, porque ella era más que cualquier cosa, mucho más que esa niñata de pelo rosa y ojos verdes. Ella era sensualidad, pasión, desenfreno. Una mujer deseada por todos, pero ahí estaba. Reducida a la humillación de verse hablando sola, mirando la espalda del que al parecer sería su ex novio y un set tras ella conteniendo las ganas de reírse.
Con la poca dignidad que tenía, levantó su mentón, se volvió a mirar a todos los presentes y camino entre ellos para dirigirse a la salida.
Eso no se iba a quedar así.
6.
Sakura miraba su cara con tristeza: estaba arruinada. Un moretón notorio en la mejilla y un raspón en su frente, que comenzaba a resecar la sangre. Suspiró, pensando que aparte del dolor físico que ese momento la subyugaba, también había otro que le estaba haciendo respirar con dificultad, apretándole tanto el pecho como el estomago, envolviéndolos en un nudo poderoso, irrompible e implacable. Sasuke se había portado maravillosamente bien con ella los días anteriores, pero tuvo que llegar el momento donde lo viera interactuar con su novia. Besarse, mirarse con complicidad, coquetear… Era como si por sus venas corriera viruta de metal, volviéndola fría y erizándole la piel.
Cerró los ojos con fuerza, obligándose a pensar en otra cosa, cualquier cosa, pero la imagen del pelinegro aparecía con más nitidez. La madrugada y su llegada con comida, habían tocado con fiereza su corazón, después su actitud con sus amigas, la manera en que la protegía, como se portaba con ella y todas esas acciones que las hacía para ayudarlas, comenzaban a dejar un vestigio dentro de su corazón, envolviéndolo. Sasuke no sabía el poder que estaba logrando tener sobre ella y quizás nunca lo sabría.
− Por eso no me quiero enamorar. – dejo caer la cabeza, mientras Hinata la miraba con pesar.
− No estás enamorada. – le susurró la peliazul, intentando reconfortarla. Sakura le dio una sonrisa triste, con ojos aguados y labios temblorosos. – Bueno, siempre puedes decir que fue tu primer amor.
− Es mi primer amor. Desde que lo vi en su primera película, me enamoré como una estúpida. – Hinata enrolo los ojos.
− ¿No lo estarás idealizando? Creo que ahora comienzas a conocer al verdadero Sasuke, ese que no se vende por tevé y que no tiene el fans club más grande que alguna vez se haya conocido. – Sakura mordió su labio inferior, intentando calmar sus espasmos. − ¿Qué pasa?
− Me confunde y no me gusta está sensación de no-dominación de mi propio cuerpo. Es como si los extraterrestres se lo hubiesen tomado y se diesen un festín revolviéndolo. – Hinata rió levemente. – Y él es un extraterrestre. Un reptiliano que lo único que quiere es enamorar a todas las mujeres del mundo, pero solo pasearse con la desagradable de su novia.
− Sakura, llevas una semana en este lugar, ¿crees que puedes haberte enamorado? – preguntó dudosa la prima de Neji.
− Podría preguntarte lo mismo a ti… − la respuesta queda en el aire, y el sonrojo de Hinata fue la confirmación. – No estoy enamorada, pero… me siento rara. ¡Ahh! – grito. – Es tan difícil de explicar. Creo que ir a ver a mi madre apaciguara un poco el torbellino de emociones.
− No son emociones. – murmuró Hinata. – son sentimientos y ellos no se apaciguan, a menos que les des lo que piden.
Sakura no supo que decir frente a eso. Hinata estaba diciendo una verdad casi universal y que se aplicaba en todos los casos. Cada ser humano debía saber eso. Los sentimientos no se calmaban, ni se reemplazaban. Solo había que aprender a hacerlos mutar, a que evolucionaran para ir convirtiéndose en algo anclado en tu pecho, pero a la vez, mucho más manejables.
− No saben lo que acaba de ocurrir. – dijo Ino, entrando como bólido al lugar, jadeando sin aire. – Adivinen.
− No, que flojera. Al grano. – pidió la pelirosa con cansancio.
− Le quitas la emoción a las cosas. – rezongó la rubia, aunque le hizo caso. – Fuka golpeo a Sasuke. – Sakura abrió los ojos como platos, al igual que Hinata.
− ¿De verdad? – pregunto la Hyuga sin creerlo.
− Si y Sasuke se fue dejándola sola y muy molesta. – Ino poso sus manos sobre la cadera. – Se lo merecía.
− ¿Por qué?
− Porque si. – que explicación más burda. La rubia comenzaba a mostrar cierta antipatía hacía el Uchiha menor, y eso fue notorio para ambas estudiantes.
− ¿Qué te pasa con Sasuke? – pregunto Hinata. La rubia se cruzó de brazos.
− Me molesta ver cómo juega con la cabeza de Sakura. – la pelirosa le envió una sonrisa agradecida.
− Quizás se molesten por esto, pero lo diré de igual modo. – dijo Hinata, mirando al suelo. – Sakura se está confundiendo sola.
− ¿Qué dices? – preguntó Ino, molesta.
− Que Sakura no sabe lo que siente, pero eso no es culpa de Sasuke… él… está actuando como un hombre… un hombre que le gusta estar con una mujer. – el tartamudeo hizo más complejo entender el punto de la peliazul. La chica carraspeo, intentando aclarar la garganta. – Lo que digo es que a Sasuke puede que le guste Sakura, pero Sakura no sabe que hacer con lo que siente.
− Espera. – dijo la pelirosa. − ¿Es como si no estuviese segura?
− Si. – respondió de inmediato. – No sabes manejar lo que sientes. Quizás es la primera vez que te sientes… que te sientes protegida. – Sakura abrió la boca incrédula. – Sasuke es una figura fuerte y segura, y aunque tú te muestres así… no lo eres del todo.
− Wow, que gran análisis. – ironizo la rubia. – Sasuke es el que no sabe lo que quiere.
− Chicas, lo mejor es que le demos tiempo al tiempo. – dijo Sakura, intentando digerir lo recientemente dicho por la peliazul. – Quizás me estoy apresurando sacando conclusiones, motivada por la antigua fascinación que sentía por Sasuke, pero ahora que lo conozco un poco más, se muestra frente a mí el ser humano: el que hace cosas lindas, pero comete grandes errores. El impulsivo, pero consecuente. El más genial, pero también el más idiota.
− En una semana no puedes tener una opinión muy elaborada. – murmuró Ino. – A lo mejor sería bueno eso de darle tiempo al tiempo y que puedas procesar bien todo. Recuerda que estarás casi un año grabando junto a él y conocerás muchas de sus facetas
Sakura guardo silencio. Nuevamente sus temores se hacían presentes. El recuerdo de lo que había pasado en la cafetería, el asedio y el manejo de su ansiedad, no la estaban ayudando. Su cabeza era una batahola de cosas y miedos que se iban anteponiendo uno frente a otro, intentando llamar su atención. No podía ignorarlos. Los enfrentaría.
Unos golpes contra la puerta y una voz gruesa del otro lado.
− ¿Sakura? – las tres chicas se miraron con pavor. La pelirosa intento cepillarse las hebras desordenadas de su cabello, aunque fue imposible. El tortazo que se había dado, la había dejado maltrecha. − ¿Sakura?
− ¿Qué hago? – preguntó en susurro. – Es Sasuke.
− Déjalo pasar. – Ino se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta. – la mejor forma de aclarar la cabeza, es enfrentando el problema. – abrió. – Hola, Sasuke. Tanto tiempo.
− Yamanaka te vi por la mañana. – la rubia se hizo la desentendida, aunque se sonrojo. Sasuke imponía un aura absorbente y aterrorizante.
− Le entregaré las llaves de tu carro a tu hermano. Las tengo en mi bolso. – la rubia no pudo evitar mirar la mejilla del pelinegro. Al parecer, no quedaría marca, porque comenzaba a tornarse de su mismo color de piel el golpe.
− Está junto a Naruto. – la rubia miró a Hinata y le hizo una seña con la cabeza. La peliazul pensaba rápidamente en una excusa para no tener que acompañarla, pero Ino sabía que era buena idea que dos de sus recién estrenadas amigas, fuesen a lo que se llamaba vulgarmente "al choque". Traumas se solucionaban enfrentando a nuestro "traumador". Al menos eso le había enseñado su psicóloga, después de mucho tiempo de terapia.
− Vamos, Hinata. – la peliazul miró a Sakura con terror, pero está no le devolvió la mirada. Se encontraba sumida en su mundo.
− Ok. – dijo casi inaudible. Se levantó por inercia y camino a paso duro hacía la salida, esquivando al pelinegro, que la miró como si le hubiese salido una tercera cabeza.
Un par de asentimientos y balbuceos inconexos dieron fin a la salida de la rubia y la peliazul. Sasuke se fijo en la pelirosa, que estaba sentada con su cuerpo endurecido y su boca blanca de tanto apretarla.
Levanto la cabeza, mostrando sus ojos verdes brillantes como faroles.
− Sasuke, tenemos que hablar. − ¿ese no era el comienzo del fin?
7.
− Por doceava vez me dices que no lo crees y en verdad yo estoy igual, pero no es para tanto. – le reprocho Itachi al rubio.
Ambos estaban sentados en la cafetería improvisada del lugar, tomando un jugo. Luego de la escena montada por Fuka, el set por completo se había detenido. Se habían tomado de manera arbitraria un momento para chismorrear sobre lo recientemente pasado. Los murmullos no se hicieron esperar, y como esperaba el pelilargo, las noticias volaron por las redes sociales.
Tenía pocos minutos antes de que los periodistas comenzaran a llamar a su celular, intentado sacarle un poco de la primicia. Tenía que pensar en cómo arreglar ese nuevo embrollo, pero no quería hacerlo en ese minuto. Estaba cansado y estresado; Sasuke como nunca lo estaba sacando de sus casillas.
− Es que fue digno de teleserie mexicana bien culebrona. – Itachi tomo de su jugo, remojando la garganta. − ¿crees que termine con ella?
− Puede que si, como puede que no. Con Sasuke nunca se sabe. – Naruto le dio la razón.
− Igual siento que se paso. – dijo el rubio, dándosela de sabiondo y poniendo el típico gesto del idiota que habla sin saber nada.
− Ambos se pasaron. – dijo el pelilargo. – si hubiese sabido que le diría que se iba con Sakura a casa de su familia, créeme que no hubiese permitido que la llamara.
− Bueno, tampoco eres adivino. Sasuke es lo bastante grande para saber cuáles son los momentos adecuados, ¿no crees? Además, decirle a tu novia que te irás a la casa de otra chica, no es una genialidad. Me sorprende viniendo de Sasuke. – Itachi asintió.
− Sasuke está raro. Es como si usara más los instintos que la razón, algo que me sorprende. – Naruto se alzó de hombros. − ¿Lo has notado?
− Puede que sea un bruto, pero conozco a tu hermano casi tanto como tú y sé que anda con algo metido en su cabeza. – le dio un sorbo a su bebida. – Entre nos, creo que Sakura causa algo en él.
− Ni que me lo digas. – Itachi echo la cabeza hacia atrás. – llevo días discutiendo con él sobre esa nueva y extraña cercanía. Me está poniendo de los nervios. – Naruto sonrió. – Les gusta dormir en cunas ¿eh?
− No me metas en el saco. Yo estoy saliendo de eso. – dijo con un orgullo renovado.
− ¿Qué tiene de interesante buscar chicas inexpertas? No hay nada mejor que el sexo con mujeres que saben a lo que van, saben lo que quieren y saben hacerte gozar.
− Quizás se busca algo más profundo.
− Yo lo llamaría intento de dominación. – Naruto se atraganto con su propia saliva. – Quieren sentirse superiores en algo y por eso esa fijación con chicas menores.
− ¿De verdad nos crees tan básicos? – Itachi se alzó de hombros. – No hablo por Sasuke, porque no sé que lo motiva y ni siquiera sé qué tipo de sentimientos tiene por la pequeña, aunque claramente se ve que está a punto de perder la cabeza, pero en mi caso, nunca ha sido un deseo de pisotear a alguien. Es algo mayor, que tiene una intensidad que me descoloca.
− Pero que molestamente empalagoso. – dijo el pelilargo, acariciando su sienes. − ¿Dices que es amor?
− Sí y se siente maravillosamente bien cuando es correspondido. – miró al horizonte, dándole más dramatismo a su confesión. – Puedes estar en un lugar repleto, de espaldas y con audífonos puestos en los oídos, pero de repente sientes esa presencia distinta, que te hace temblar y te giras, buscándola y la encuentras. Entre todos, ella destaca. Es como si brillara…
− Digna vampira tipo crepúsculo. – interrumpió bromeando, pero Naruto lo ignoro.
− El corazón se te agita y sientes que se te saldrá por la boca. Las manos te pican y tus piernas tiemblan, porque quieres tenerla cerca, ojala no separarte nunca de su cuerpo. Cuando su olor te penetra, se vuelve adictivo, una fruta tan deseable y brutalmente lejana. Sabes que la quieres, que darías todo, pero no puedes, porque no eres correspondido y porque va contra todo los parámetros previamente establecidos. – Itachi no sabía que decir. Nunca había sentido algo tan potente.
− ¿Y qué pasa cuando ya no sientes ese amor? – pregunto como un alumno, dispuesto a entender esa materia. Quizás no entraría en su malla curricular, pero nunca estaba de más enterarse sobre otros ramos.
− Nunca se acaba, Itachi. Te acompaña todos los días por el resto de tu vida, porque lo sientes una vez.
− Eso es mentira. Te puedes enamorar un millón de veces. – le dijo el pelilargo. – al menos la ciencia postula eso.
− Sí, puedes enamorarte muchas veces, pero solo una persona en el mundo logrará hacerte sentir todo eso junto. Es como si fueras a explotar. – Naruto bebió otro poco de su jugo. – Una vez en la vida conoces la plenitud. El resto son simplemente deseos de encontrar lo mismo y puede que algunos se asemejen, pero el original es el único que logrará llevarte a la felicidad plena.
− ¿Esto te pasa desde que la viste por primera vez? – pregunto consternado. Si le decía que si, era un caso clínico, porque Hinata era una niña en esa época.
− No, fue algo que evolucionó. – carraspeo. – cuando la vi por primera vez, sentí que había encontrado algo único y genuino. Algo que quería proteger y así lo hice. Desde las sombras cuidé de ella, pero con el tiempo, comencé a sentirme distinto y extraño, pero no podía tenerla. Cuando cumplió los 16 años, me sentí un poco menos profanador de cunas, aunque sabía que no era el momento.
− ¿Y cuándo será el puto momento? – una voz distinta interrumpió la conversación. Ambos hombres se giraron a mirarla asustados. – Habla, Uzumaki.
− ¿Tenten? – la chica alzó una ceja. – No dirás nada ¿verdad? – preguntó el rubio.
− Sí, claro. – enrolo los ojos, tomando asiento a su lado. – Hola, Tenten. – se presentó sin ser invitada. – Sé que eres Itachi y tú Naruto, así que ahorrémonos las presentaciones.
− Y yo sé que tú eras la camarera del "Bar de abajo" − Tenten enrojeció.
− ¿No me digas que eras la chica de pelo hasta la mandíbula que nos servía las bebidas? – pregunto Naruto. La castaña asintió, intentando apaciguar las ganas de golpearse que la poseían en ese momento ¿Cómo se le ocurría llegar y sentarse entre ellos? Ese extraño don que tenía de escuchar conversaciones ajenas, casi volviéndolas suyas. Aunque claro, está vez había una razón de peso para meterse: la noche anterior, Hinata había hablado de su frustrado amor con el rubio y ahora, escuchando desde la boca del rubio todo lo que sentía, la había obligado a caminar donde él y pedirle una fecha para que sacara toda su verdad a la luz. – Estás más grande.
− Y bonita. – aporto Itachi. – No me lances dagas con los ojos, Cleopatra. – los chicos rieron recordando el apodo que le habían puesto. Se lo había ganado por su corte de cabello.
− Son unos idiotas. – murmuro mirando hacia otro lado, apoyando su mentón en la mano. − ¿Cuándo le dirás? – le preguntó a Naruto cuando los oyó calmarse.
− ¿Decir qué? – contra pregunto el rubio, haciéndose el desentendido.
− Ya lo sabes, no me hagas repetirlo. – exigió. − ¿Por qué no le dices y ya?
− Hay muchas cosas en contra, además, no sé, siento que ya todo se perdió. – la castaña movió la cabeza con cansancio. – Es fácil decir que vaya a confesarme, cuando no tienes todos los contras que tengo.
− ¿Cuáles? ¿La edad? – la castaña hizo una pedorreta, restándole importancia. – No le veo el drama.
− Si es dramático, Tenten. – aportó el pelilargo. – Naruto es una persona pública, por ende, siempre está en el ojo de la prensa. Que se meta con una menor de edad sería un tema bastante grave, además de todo lo que conlleva tener una relación tan inestable.
− ¿Por qué inestable? – tanto Tenten como Naruto no entendieron esa parte.
− Giras, conciertos, tiempo. – tomo un poco de su jugo. – Neji, edad, mujeres, celos, prensa… Podría seguir.
− Pero eso le pasaría a cualquier persona que estuviese emparejada con Naruto. La mujer que este con él, sabe a lo que se atiene. – argumentó la castaña.
− Si, pero no por eso lo van a aceptar de buenas a primeras. – Itachi miró a Naruto. El rubio estaba mirando el balanceo del jugo. – Sé que Naruto no la quiere hacer sufrir, pero con la vida que lleva, es imposible que no lo haga.
− Eso es ponerse el parche antes de la herida. – dijo Tenten, molesta. − ¿Recuerdan sus sueños? ¿Olvidaron que los escribieron en el baño del "bar de abajo"? – ambos hombres sonrieron recordando ese momento. – No olviden lo que los motivaba. Ese afán de ser grandes sin perder su humildad, sus ganas de ser mejores. Si Naruto se deja guiar por la vida que lleva y se aleja de Hinata para no hacerla sufrir, terminará más perdido que nunca. Es mejor luchar y perder, que no haber luchado y haber perdido igual ¿no creen?
− ¿Me das permiso para acercarme a Hinata? – preguntó el rubio impaciente. – Itachi. – pidió.
− Habla con Neji. – respondió abatido. – Yo no mando en tu vida.
− Neji tampoco manda en la vida de Naruto. – dijo Tenten. – Dejen de darle tanta importancia.
− La familia es sagrada entre amigos, Cleopatra. – molestó Itachi. – Intocable.
− Pero el amor todo lo puede. – Tenten rió. – Mira quien viene allá. – murmuró suavecito. – Gírate con disimulo. – el rubio no le hizo caso y volteó la cabeza con ferocidad, casi quebrándose el cuello. Itachi y Tenten movieron la cabeza. Era una un idiota.
− Tenten, estás acá. Sakura te buscaba. – la voz de Ino llego a los oídos del Uchiha mayor, embobándolo. – Hola. – saludo de manera cordial.
− Hola. – respondió el rubio, mirando a Hinata que estaba como escondida detrás de su amiga. – Hola, Hinata. – la voz bobalicona que uso, hizo sonrojarse a la peliazul, mientras los otros presentes pensaban que Naruto era un completo idiota. – Ven, siéntate ¿Quieres algo?
− Eh… no, gra… gracias. – se sonrojo furiosamente y tartamudeo. Naruto la encontró aun más adorable.
− En fin. – dijo Ino. – Sr Uchiha, le traje las llaves del auto de su hermano. – la rubia se lo entrego, pero grande fue su sorpresa al sentir que la mano delgada y tibia del Uchiha mayor, le envolvía la muñeca.
− No me digas Sr Uchiha, Ino. – la tuteo, tomándose una atribución que no se le había concedido, pero que tampoco le importaba pedir. – Itachi.
− Creo que es grosero de mi parte dirigirme a usted de manera tan amistosa. – se zafó del agarre. – Tome las llaves.
− Yo te estoy dando la venia para que lo hagas, Ino. – La rubia comenzó a molestarse. Si había algo en el mundo que le provocase furia, eran los hombres que se creían superiores y confianzudos. Claramente Itachi, era uno de esos especímenes. – Creo que lo mínimo que merezco.
− ¿Mereces? Deme a mí la opción de decidirlo o no. – murmuró. – Tenten, debemos ir donde Sakura.
− Tenemos un rato libre antes de que comience a moverse todo. Jiraya está dándose un festín junto a Kakashi y Yamato con la cachetada que le dio Fuka a Sasuke. – le respondió la castaña. − ¿Qué necesita Sakura?
− Que la vistas para grabar. – Hinata a su lado, miraba hacia todos lados, intentando no pensar en los ojos azules escrutadores que tenía en frente, gritando por su atención. – Iré a organizar las cosas.
− Ino, descansa un momento con nosotros. – pidió Naruto. Sabía que si la rubia se iba, Hinata se iría con ella y no quería que se fuera todavía.
Itachi miraba la escena consternado. La chica lo había dejado como imbécil frente a todos, casi como una excusa de hombre. Se sintió pasado a llevar y levemente molesto, siendo que él no era un hombre iracundo. Ino lo había tratado con indiferencia gratuitamente.
− Hinata ¿Quieres algo? – la peliazul miró a Naruto. El rubio estaba con sus mejillas enrojecidas y los ojos brillantes, esperando poder agradar a la Hyuga. Hinata negó con la cabeza. No tenía hambre. − ¿Estás cómoda? Puedo traerte una silla acolchada.
Tenten e Ino se miraron entre ellas y sonrieron con complicidad.
Ya le contaría a la rubia lo que había dicho Naruto.
Oh sí, Hinata tendría que bancárselo por lo que restaba de vida.
8.
Sasuke entro al camerino de la pelirosa con lentitud. Se acercó a ella de la misma forma e inspecciono las heridas, tomándola del mentón. Sakura corrió su cara. No quería sentir su contacto, porque le ardía.
− ¿Qué pasa, Sakura? – preguntó el pelinegro, echándose hacia atrás, sentándose en un sofá que había. Sakura seguía sobre la silla giratoria, que se encontraba al frente del espejo.
Lo miró a través de él y vio la cara de desconcierto que tenía. No entendía esa actitud tan distante, luego de una bonita mañana, donde habían compartido varias cosas.
− Tengo muchas dudas. – murmuró, agachando la cabeza y tomando uno de los tantos coloretes que habían sobre el mesón. − ¿Cómo está tu rostro?
− Corren rápido las noticas. – murmuró casi con auto sorna. – No me duele.
− ¿Por qué te golpeo? – Sakura bajo la cabeza y miró sus manos entrelazadas sobre su regazo. Parecía una niña pequeña y atemorizada.
− Porque le dije que me iría contigo de viaje.
− ¡¿Qué?! – Sakura se volteó de un solo impulso. La silla giró junto con ella y chirrió con fuerza. − ¿Tienes corchos en la cabeza?
− ¿Preferías que mintiera? Pues no lo haré. No soy así, además, si dice amarme, tiene que confiar en mí. – Sakura bufó.
− Bueno, sí. Exagero. – dijo la pelirosa. Sasuke asintió dándose por ganador. – Aparte yo no soy mayor peligro para su relación. – rió burlonamente.
− Sakura, es mejor que no sigas por ese lado. – el pelinegro se sentó al borde del sofá y cruzo sus manos para apoyar el mentón. − ¿Por qué me dejaste tirado en la cafetería?
− Iba tarde a la escuela. – respondió Sakura.
− ¿No podías esperarme?
− No. – Sasuke enrolo los ojos. – Teníamos que ir, Sasuke. Cuando llegamos, Tsunade nos estaba esperando. Vio los despachos en vivo desde la cafetería y nos quería matar.
− Intente protegerlas, pero los periodistas se lanzaron de inmediato. Lo lamento. – Sakura se sorprendido por esas disculpas sinceras. Sonrojada les resto importancia con un gesto de mano. − ¿Tendrás un castigo muy fuerte?
− Eeh… sólo tendré que hacer talleres extracurriculares cuando terminen los exámenes. – se alzó de hombros. – No es algo nuevo para mí.
− ¿Talleres de qué?
− De fútbol y básquet. Me gustan ambos deportes. – Sasuke abrió la boca sin creerlo. – Yo le voy al Necaxa – bromeo, haciendo reír al pelinegro.
− Tontuela. – se miraron en silencio, pero sin incomodidad. Había una nueva conexión entre ellos. Algo no palpable, pero tangible dentro de sus cuerpos. − ¿De verdad te gusta el fútbol?
− Sí ¿soy rara por eso?
− No, es distinto nada más. – se levantó del asiento y se acercó a ella. – Tu cara se está hinchando.
− La tierra ama ver mi rostro pegada a ella. – Sasuke asintió. – Me gusta el Manchester United.
− A mi también. – tocó la mejilla hinchada de Sakura. – ¿Por qué estás tan tensa?
− Tu cercanía me incomoda. – Sasuke alzó una ceja. – Además, tengo un revoltijo de pensamientos que me están matando. – Se levantó de la silla y caminó por el lugar, dejando al pelinegro con la mano estirada. – Verte rodeado de periodista, me hizo pensar en que mi vida sería lo mismo y eso me confunde.
− ¿Por qué te confunde? ¿No te gusta? – Sakura apretó los labios y negó, mirándolo desde un rincón.
− Mi vida siempre ha sido tan discreta, a pesar de ser nieta de quienes soy. – Sasuke asintió. – Siento que es demasiado fuerte, muy chocante e invasivo ¿cómo lo superaste tú?
− Aun no lo supero. – respondió con tranquilidad, metiendo sus manos en los bolsillos. – Nunca lo superaré. Sólo aprendí a lidiar con ello.
− ¿Y cómo lo haces? – preguntó temblorosa. – Siento que quiero escapar de todo esto, pero a la vez, quiero quedarme acá. Es mi sueño, es lo que quiero, pero el precio es demasiado alto.
− Sakura, el precio es alto porque tú lo quieres mirar así, pero realmente no lo es. – se acercó nuevamente a ella, pero no la toco. – Tu vida estará en el centro de atención todo el tiempo y quizás, muchas de las cosas que hacías antes, no las podrás hacer. Ya no podrás tener un facebook privado, a menos que te inventes una identidad y te comuniques por ahí con tus más cercanos. – Sakura, que ya se había puesto a llorar, sonrió a través de sus lágrimas.
− Es verdad. Cuando miré mi facebook, tenía más de 4 mil solicitudes de amistad y muchos mensajes. Mis compañeros de escuela que nunca me tomaron realmente en cuenta, me hablaban como amigos de toda la vida. – Sasuke no sabía mucho sobre eso. Siempre había sido una estrella y todos los que lo rodeaban lo sabían, por lo mismo, lo trataban de la forma más natural que podían. Así evitaban que se le subieran los humos a la cabeza y la técnica había funcionado. – No sabré manejar a la prensa. Si me preguntan algo, saldré corriendo. Le tengo pánico a la idea de que me atosiguen hasta en el baño. – tapo su rostro con las manos. – No quiero que persigan, ni que molesten a mi familia. No quiero eso, Sasuke. –rompió a llorar con fuerza.
El pelinegro no sabía qué hacer. No estaba acostumbrado a ese tipo de situaciones. Cuando las mujeres lloraban, necesitaban ser consoladas, pero ¿cómo se hacía eso? Alguna vez vio a su madre llorar y a Fugaku correr para abrazarla. Fuka nunca le había hecho ese tipo de escenas y que contar con las experiencias de sus amigos, que decía que cuando una chica lloraba, lo mejor era correr.
Pero ahí estaba él, de pie frente a ella, mirándola derrumbarse por sentirse colapsada. Quizás su corazón estuviese apretado y el miedo la hiciese ver cosas que no eran, jugando con su cabeza y emociones, motivándola a desesperarse y ser comida por la ansiedad. Mordió su labio, estaba molesto con todo lo que sentía. Ese afán de protegerla, comenzaba a agrandarse de forma imparable. No quería verla así, hecha un mar de lágrimas, sufriendo por la fama. No quería ver a Sakura caer, ni mucho menos triste.
De forma brusca, pasó su brazo por detrás de su cuello y la apretó contra su cuerpo, apegándole el rostro a su pecho. Suspiró sobre su cabeza, llenándose de su olor y acarició su espalda, al mismo tiempo que envolvía sus dedos en el cabello de la pelirosa.
− Nadie te lastimará. – murmuró. – Estoy aquí, Sakura. Te protegeré.
− Pero tú tienes a quien proteger. Tienes muchas responsabilidades. – dijo desde su pecho, sollozando con fuerza. – No quiero hacerte parte de mis problemas.
− Bueno, yo decido con qué complicarme la vida. – la tomo por las mejillas y miró sus ojos enrojecidos y brillantes. – Escúchame bien. Te enseñaré todo lo que sé y aprenderás a manejarte con la prensa. Mientras tanto, yo me moveré frente a ellos y tú no tendrás que dar ninguna declaración, hasta que sea estrictamente necesario ¿Te parece?
− ¿Te interpondrás entre los periodistas y yo? – preguntó con la boca temblando. Sasuke estaba tentado a calmarla con un beso lento y apasionado, pero Sakura no estaba preparada para eso y él tampoco.
− Algo así. – Sakura volvió a sonreír. – A veces, te comportas como un héroe. – dijo, para nuevamente refugiarse entre sus brazos. – No me dejes solas.
− No lo haré. – la apretó con fuerza. – Y alejaré a todos los imbéciles que te molesten.
− Te doy permiso para hacerlo. – murmuró, sin soltarlo. – No quiero que te vayas.
− No me voy a ir. – le dijo, mirándose en el espejo, con ella entre sus brazos.
Se veían perfectamente idóneos y compatibles.
− Eres un buen reptiliano. La reina Isabel tiene cara de mala. – Sasuke movió la cabeza con cansancio. Sakura estaba loca.
− Bueno, habemos reptilianos que no pensamos en apoderarnos de todo el mundo. – Sakura se alejó de él para mirarlo boquiabierta.
− O sea si lo eres. – Sasuke alzó una ceja. – Eres demasiado perfecto como para no serlo.
− ¿Encuentras guapo a Bush? – Sakura negó con cara de asco. – Él si es reptiliano.
− Entre los de su especie se reconocen ¿eh? – Sakura se soltó de su agarré y caminó hasta el espejo. − ¿Crees que me dejen grabar con la cara toda destruida?
− Si, recuerda que te golpeamos. – su mandíbula se apretó. Odiaba recordar ese momento, donde tenía que darle golpes fingidos a la pelirosa. Procuraba no pasarla a llevar. Que los ángulos de cámara se preocuparan de hacer creíbles las escenas. – Tenemos que hablar con Jiraya.
− Oh, verdad. – se volteó hacía él. – Eres una buena persona, aunque tu novia me cae mal.
− A lo mejor ahora se convierte en ex novia. – Sakura quería sonreír, pero no lo hizo. – En fin, no hablemos de Fuka.
− Bueno, aunque tenía que decirte eso. Es demasiado petulante. – Sasuke hizo una mueca. – Y miradora en menos.
− Sakura… − pidió de forma sutil.
− Ok, ok. Igual es linda. – El pelinegro enrolo los ojos. – Pero si es verdad.
− Si, es bonita. – la pelirosa bufo. − ¿Qué te ocurre ahora?
− Nada. – dijo molesta.
− Mujeres… − Sakura le sonrió por el espejo. – Sí, son horrorosamente raras.
− Pero así les gustamos ¿o no? – movió las cejas de manera sugerente. − ¿Irás a hacerme clases?
− Te cobraré. – bromeó.
− No esperaba menos de ti. Y recién hablabas de tus pocos deseos de poder y bla, bla, bla. Te vendes de inmediato.
− Tengo que hacerme el sueldo para llegar a fin de mes.
− Te bañas en dinero, mentiroso. – le lanzó un cepillo delgado. – Ya me gustaría a mí tener tus ingresos.
− Y los tendrás. Sin que te des cuenta tu billetera se engrosará. Después tendrás que ayudarme a mí a salir de la pobreza. Comprarme comida y llevarme cajistas felices a mi casa. – Sakura asintió.
− Trato hecho. – le dio la mano, sellando la "promesa". – Pero los juguetes son míos.
− Yo te regalé el que traía tu cajita.
− Porque era mi cajita. – dijo ella.
− Pero las que me regalarás serán MIS cajitas. – reclamó el pelinegro.
− Bueno, lo que es mío, es mío y lo que es tuyo, puede ser usurpado por mí. – Separaron sus manos sonriéndose.
− Estás como para internarte ¿eh? Recién llorabas tirada en el suelo porque les tienes miedo a los periodistas. – Sakura se cruzó de brazos. – Eres una nena.
− Si, lo soy. – el sonido de su celular interrumpió cualquier otra respuesta. – Te salvaste.
− Tiemblo de miedo, Sa Ku Ra. – silabeo viéndola contestar.
− ¿Se puede saber cómo es eso de que grabaste una escena subida de tono con Sasuke? – la voz de Mebuki le quito cualquier indicio de chiste en su cara. − ¿Estás con él?
−Mamá, justo este fin de semana viajaba a casa para explicarte todo. ¿Quién te contó? – la pelirosa estaba nerviosa.
− Llame a Jiraya y él me lo comentó. Y claro que vendrás. Le exigí que te devolvieras. Además vi por televisión como te ibas tarde a la escuela. Hablé con Tsunade y me contó lo sucedido. – Sakura contuvo el aire. – Se acabó, Sakura. Te vienes a casa.
− ¿Qué quieres decir? – preguntó con voz trémula.
− Que el contrato se acabo. Tu sueño terminó. Renuncié por ti a la película y mañana mismo estarás acá, haciendo lo que debiste hacer desde un comienzo. Estudiar.
− Mamá… − murmuró con la voz estrangulada.
− No fue una sugerencia, Sakura. Estoy realmente molesta. Lo único que pedí fue que no te metieran en escenas sexuales y es lo primero que haces. No mato a Sasuke porque no lo veré, pero te aseguro que en mi cabeza ya ha muerto doce veces. – Sakura soltó un sollozo. Sasuke se acercó a ella preocupado, pero la pelirosa se alejó, evitando el contacto. – No caeré en tus juegos emocionales, Sakura. Ya bastante aguanté. Sin nada más que decir y esperando que ordenes tú ropa como corresponde, me despido.
Fin de la comunicación y fin de la carrera de la pelirosa.
Levantó la cabeza y miró a Sasuke.
− Fue muy bonito conocerte.
Salió del camarín dejándolo ahí, con el corazón en la mano y las palabras en la boca. Sakura salía de su vida y al parecer, sería para siempre.
Son las 03:25 de la madrugada aquí en Chile y miren como me tienen: Desesperada por subirles capítulo xD. Costó un poco concentrarme, dado a todo lo que he vivido, pero me obligue a traerles lo que corresponde, y aquí me tienen, con los brazos acalambrados de tanto escribir xD
Gracias por la paciencia y por esperarme. Ojala valga la pena y no las decepcione. Ya saben que ese es mi temor más grande (soy una obsesa perfeccionista casi patológica xD) Cualquier falla, no duden en hacérmela saber.
No le contesté a todos los Guest porque creo que por respuesta, les doy el capítulo. Disculpen la demora :/
Mi corazón está más sanito y feliz con sus review's. No saben cuan bien me hicieron y cada unx de ustedes, que se da el tiempo de dejarme un comentario, no se imaginan la gran motivación que generan en mi. Son mis musxs inspiradoras xD. Gracias por estar acá y ojala se animen a comentar todas aquellas personas que ponen en favoritos. Recuerden que poner en favoritos y no comentar, es como que me agarraran un seno sin dar las gracias xDDDDD.
En fin, creo que comienzo a divagar por el sueño. Tengo que levantarme en algunas horas a buscar trabajo y la verdad, si no duermo, me costará mucho reaccionar por la mañana xDD.
Sin nada más que aportar y solo esperando sus comentarios con tomatazos incluidos, me despido. Un abrazo, mis lindas. Y nos leemos
Abajo las respuestas a las personas sin cuentas! Cuídense
Pd1: Los comentarios con cuentas, los responderé a lo largo del día, o sino terminaré diciéndoles puras tonteras xDD
Pd2: Mucho Sasu/Saku, para que gocen. Próximamente habrá más Naru/Hina ;)
Pd3: Ek capítulo iba a ser mucho más largo, más de 70 hojas, pero preferí acortarlo. Estaba muy cansada y terminaría escribiendo puras tonteras. El próximo que se viene será mucho más completo y tendrán más de las otras parejas. Sólo eso.
LilyLoop
May: Sí, hazte otra cuenta, así te contesto en privado y me puedo explayar con ganas. Eso de que al final te reíste como foca retrasada, me causo mucha gracia. Me imaginé una foca retrasada aplaudiendo y fue algo extrañamente adorable xDDDD. Espero el nuevo capítulo te guste y ahora si vengas con una cuenta a comentar (hago plegarías al cielo xDD) Saludos linda. Nos leemos
ConyM: Que bueno que te haya gustado el final. Quizás el nuevo final no fue de tu gusto… en fin, espero que me cuentes cuando lo termines de leer. Gracias por darle una oportunidad a mi fic y comentar. Un besote enorme y porfis, hazte una cuenta, así te contesto en privado, como corresponde xD. Las porras me ayudaron, me siento mucho más tranquila, linda
Mirai Sekai: Trabajo para hacerlas felices xDD. Nos leemos en este nuevo capítulo. Un besote. (Hazte cuenta!)
Fuck Me Sasuke: Cuando leí tu nombre, me causo mucha risa. Yo también quiero que me "fuckee" xDD. Gracias por los ánimos. Aun sigo de pie, eso habla bien de mí, creo.
Los capítulos son larguísimos y a veces escribo 20 páginas de tirón, como otras veces, ni siquiera puedo avanzar con dos xD. Igual me esfuerzo mucho por lograr un buen trabajo y me alegra saber que lo aprecian.
La respuesta a tu pregunta ya quedo respondida. Sakura es una bombona.
Me gusta eso de incluir cosas actuales a los fic's. Son cosas normales en nuestro diario vivir, y ellos también están actualizados. Las conversaciones por whatsapp serán un clásico, te lo aseguro xD. Besos y gracias por comentar, linda. Por favor, hazte cuenta y así te respondo por privado. Un besote enorme y nos leemos
AnniaSwiftie: En las escenas de desnudos, generalmente se protege a las actrices. En este caso ocurrió lo mismo. Sasuke saco toda la ropa, pero Sakura estaba cubierta con los típicos parches. Lo único real fueron las tocaciones (y por eso terminó tan mal nuestro amigo xD)
Ya verás cual de las dos es más mala. Aunque no creo que eso las describa. La pregunta es: ¿cuál de las dos tiene menos escrúpulos? Tendrás que esperar un poquito para saber eso xD (soy mala DarkLilyLoop)
Las respuestas a tus dudas ya están respondidas.
Espero leerte en este nuevo capítulo y ojala te guste muchísimo. Un abrazo, bonita y nos leemos !
DaliaPvPerez: Te respondo todo en el mismo comentario. Ya verás todo lo que quieres ver sobre está pareja. Celos, protección y harto amor, aunque falta un poco para que lleguen esos momentos. A pasito de tortuga coja, no lo olvides xD. Gracias por darle una oportunidad a mi fic y comentar. Ojala leerte en el nuevo capítulo y que también haya sido de tu agrado. Un abrazo, linda y hazte cuenta para contestar por privado. Cuídate
Guest (el último que comentó): Traje un capítulo de más de 30 páginas, creo que merezco tu perdón por la demora xD.
Ojala consideres que vale la pena y comentes nuevamente (con cuenta, por fis). Un abrazo y nos leemos ;)
