Chicas, disculpando la demora por la entrega del capítulo (tenia pensando traerlo el 20 de noviembre, pero distintas razones me impidieron cumplir con mi tiempo autoimpuesto), pensé en algún recurso donde me pueda mantener en contacto con ustedes y una gran amiga tuvo la genial idea de crear una página privada en facebook. Ésta está en mi perfil, pero igualmente se lo dejaré acá para que puedan hacerse parte de ella, si les parece.
Eso nada más, espero disfruten de las 97 páginas que escribí para el capítulo 13.
Un abrazo y hasta los comentarios de abajo.
face groups/ 1122575671118243/ (juntan las separaciones y escriben facebook en vez de face
Disclaimer: Aplicado
Mi Delito
Capítulo XIII
I need to love
You make my heart feel like it's summer
When the rain is pouring down
You make my whole world feel so right when it's wrong
Kodaline: The One
1.
Ino sonrió al sentir el cuerpo cálido de su amiga pelirosa meterse entre sus sabanas. Sakura buscaba su calor, apegándose tal lapa a su espalda y apretándola contra ella, como si tuviese una necesidad imperiosa de contacto.
― Llegaste efusiva. ― susurró bromeando. Luego de ir al médico, cada una siguió su camino y la rubia decidió irse al hotel para descansar y recuperarse del jet lag. ― Me dejarás sin circulación.
Por toda respuesta, la rubia obtuvo un sollozo grueso, cargado de dolor.
Ino se volteó presurosa a mirarla y se encontró con Sakura hecha bolita sobre la cama y llorando sin parar. Al parecer llevaba mucho tiempo haciéndolo, porque sus ojos estaban terriblemente hinchados y sus mejillas rojas.
La rubia no supo bien que decir, así que solo la abrazó y esperó a que se calmara para comprender su angustia.
― Abrázame fuerte. ― le pidió la pelirosa entre hipidos desconsolados. ― Abrázame muy fuerte.
― Sakura, ¿Qué te paso? ― le preguntó con ternura, acariciándole la espalda y la cabeza.
― Soy una tonta. ― masculló con impotencia. ― Soy una bruta… confié en él y… maldito. ― A pesar de la poca coherencia de sus palabras, Ino comprendió que se trataba de Sasuke.
― Sea lo que sea, tienes que calmarte, porque si sigues llorando así se te saldrá el corazón. ― Sakura sonrió entre sus lágrimas.
Pensar que su corazón se podía salir por la pena, se le hacía cómico. Su abuela siempre le decía lo mismo cuando hacia llanteríos porque no le compraban lo que ella quería.
― Tengo mucha pena, Ino. ― apenas le salían las palabras a Sakura. ― Todo el mundo me lo decía. Por eso mi mamá… no lo quería.
― Pero espera. ― se separó unos centímetros de ella para mirarla directamente a los ojos. ― Cuéntame desde el comienzo.
― Fui a verlo… ― Ino asintió, sabiendo que eso había sucedido. ― Estuvimos juntos, no en el completo… significado de la palabra, pero… tú me entiendes. ― dijo abochornada. ― Luego de eso, fui al baño y me encontré… me encontré… me encontré… ― sus gemidos nacidos desde su pecho, salían desesperados, carentes de aire. ― Con unas bragas.
― Pero Sakura, quizás no tienen nada que ver con él. ― Elucubró la rubia, intentando no sentenciar tan rápido al moreno.
Ino tenía razones suficientes para admirar al Uchiha, por cómo se comportaba, lo que hacía para Sakura y como se preocupaba de ella. Dudaba mucho que lanzara todo por la borda siendo que la estaba esperando para afianzar todavía más su relación. Todos sus reparos habían quedado acallados con el actuar del moreno.
― Estaban en el baño… que queda frente a su cuarto… ― respiraba erráticamente, suspirando hondamente y afligida. ― Es imposible que no tengan… nada que ver… con él. ― Aseguró entre lagrimas.
― Cariño, sabes que no debemos dejarnos llevar por las primeras impresiones. ― Le dijo Ino, acariciándole las mejillas. Sakura seguía con suspiros por el llanto. ― Deberías darle la posibilidad de que te explique. Quizás no tenga nada que ver con eso.
― Lo dudo. ― masculló con rabia. ― Si se metió conmigo a la semana de terminar con su novia, como no se iba a meter con otra si a mí no me debe nada. ― De esa forma justificó su actuar e Ino no tuvo argumentos para replicar.
― Es mejor que descanses. Tienes carita de estar abatida y cansada. ― Sakura hizo un puchero y lagrimas gruesas corrieron por sus mejillas.
― Me duele el pecho, Ino. Es como si tuviera algo atrapado que no me deja respirar. He vagado durante horas, intentando dejar de sentirme así, pero no puedo. ― La rubia hizo una mueca. Esos eran los síntomas de sufrir por amor y Sakura recién comenzaba a conocerlos. ― ¿Por qué es tan idiota? ¿Por qué me hace esto?
― Sakura, es mejor que descanses. Dale el derecho a réplica y tranquilízate. ― sugirió. ― Yo iré a pedir algo para comer, así que duérmete.
― No puedo dormir. ― Sakura se veía tan frágil y quebrada, que se le partió el corazón.
Sentándose sobre la cama, le acarició el cabello hasta que la oyó tranquilizarse y quedarse dormida. Aun así, entre sueños la oía gemir y sobresaltarse. Le apenaba mucho verla de ese modo, conociendo las garras que destrozaban el corazón cuando el amor te traicionaba. La experiencia de amar era maravillosa, pero su lado más oscuro, el del dolor, era el más terrible y podía desarmarte por entero, al menos eso creía la rubia después de su experiencia.
Al notar a Sakura profundamente dormirá, se levantó con sutileza y fue directo al teléfono para pedir algo de comida. Mientras estaba en eso, su celular comenzó a sonar, reflejando en la pantalla el nombre de Itachi, descubriendo que tenía más de una llamada por parte de él.
― Hola. ― contestó, ordenando un poco del desorden que había en el lugar. ― ¿Itachi?
― Sí, soy yo. ― carraspeando, Itachi fue al punto. ― ¿Sakura llegó al hotel? He intentado llamarla y llamarte, pero no contestan.
― Sí, está dormida. Recién logró conciliar el sueño, así que no me pidas que la vaya a despertar. ― advirtió. ― ¿Qué le pasó?
― Peleó con Sasuke, pero no tengo idea, porque mi hermanito no ha querido hablar mucho. ― Ino suspiró de forma cansina. ― ¿Cómo está?
― Desecha; convertida en un mar de lágrimas. ― Itachi chasqueó la lengua frustrado. ― Dice que Sasuke se metió con otra y que ella es una estúpida por creerle. Y sostiene su postura basándose en que él apenas dejó a Fuka, se metió con ella.
― Tiene mucha razón en pensar así. ― aceptó Itachi. ― Pero si de algo estoy seguro, es que acá Sasuke no tiene nada que ver. Se nota a leguas que no le interesa otra chica, además, toda la banda ha estado en el departamento y apenas hemos salido.
― ¿Y qué sugieres tú? ¿Serán bragas de alguna fan o algo así? ― Preguntó Ino, inquisitiva y frustrada al no encontrar una explicación medianamente plausible que salvara a Sasuke. ― O alguno de ustedes usa ropa interior de mujer.
― Te aseguro que yo no. ― Ambos rieron con complicidad. ― Puede ser que alguno de los chicos hubiese entrado a una chica, pero es demasiado difícil.
― Y las únicas mujeres que ingresaron al departamento fueron Sakura, Tenten y yo. ― Un segundo de silencio. ― No son mías, porque ni siquiera fui al baño. ― dijo Ino, exonerándose de inmediato.
― Y de Sakura menos, porque no hubiese reaccionado así. ― Itachi elucubró sin comprender nada. ― ¿Crees que puede ser Tenten?, pero ¿para qué?
― Mierda, si son de Tenten. ― dijo Ino sorprendida. ― ¿Eran amarillas?
― Sí, unas pantaletas amarillas y desgarradas.
― Son de Tenten. ― respondió completamente segura. ― Maldita guarra.
― Pero ¿con quién se metió? ― Ino no supo si le correspondía responder eso. ― ¿Uno de los chicos?
― Sí, pero no te puedo decir quién. ― dijo atropelladamente la rubia, haciendo una mueca. ― Te darás cuenta solo.
― Estaré pendiente para averiguarlo. ― bromeó el pelinegro. ― Es agradable conversar contigo. Hemos resuelto nuestro primer caso, Sherlock Homes.
― Elemental, mi querido Watson. ― Ambos rompieron en risas, pero fueron interrumpidos por la llegada de lo que la rubia había pedido.― Debo cortar, acaba de llegar la comida. ― le contó, abriendo la puerta y apoyando el celular entre su hombro y oído. ― Supongo que te veré a lo largo de la semana.
Con guiños le pagó al botones y le dio una buena propina. Cerró la puerta con su cadera.
― Sí, porque hay entrevistas y una sesión fotográfica. Estaré corto de tiempo con todo lo que debo organizar para el Súper Bowl, además de tener que viajar a Arizona, pero te propongo que vayamos a comer un helado.
― ¿El gran Itachi Uchiha, terror de las nenas y mujeriego nivel Dios me está invitando un helado? ― preguntó incrédula, sonriendo con clara confusión.
― Si quieres te invito a un motel, pero se me hace vulgar. ― Ino abucheó. ― Que difícil eres. No te gusta nada. ― le reprochó a modo de broma. ― ¿Qué te gustaría hacer?
― La azotea de este hotel es bastante bonita, pero no he podido conocerla del todo. Podrías venir para acá, con una botella de vino y conversar de la vida.
― ¿Es una cita? ― Ino no supo que responder. ― Lo tomaré como un gesto de amistad, ¿te parece?
― Estupendo. ― Otro silencio. ― Cortaré.
― Bueno. Que tengas una buena noche y cualquier cosa, llámame. Si Sakura necesita algo, estoy dispuesto a ayudarla. ― silencio. ― Y también para ti. Puedes contar conmigo.
― Saku me tiene a mí y yo me sé cuidar sola. ― el pelilargo sonrió como idiota desde el otro lado. ― No queremos tus servicios, Uchiha. Sales demasiado caro― le dijo, bromeando y sin poder negarlo, muy fascinada por su forma de conectar con él de manera natural.
― Cobro en la medida que mi trabajo funciona. ― se defendió. ― Esta ayuda tendrá su costo.
― Te pagaré cuando los días duren 50 horas. ― contestó.
Entre bromas pesadas, dimes y diretes, risas nerviosas, pero una gran cofradía, se despidieron cortando al mismo tiempo.
Ino, como idiota, sonrió de oreja a oreja. No quería ilusionarse con el Uchiha mayor, pero no podía negar que su corazón palpitaba más fuerte al hablar con él o tenerlo cerca. Pero sería inteligente; no caería tan fácil y procuraría sanar para poder disfrutar. Lo mejor es que podía disponer de Itachi para eso. Y vaya que iba a ser instructivo.
2.
― ¡Maldita sea, Naruto! ¡Estás tocando como la mierda! ― El sonido de todos los instrumentos se detuvo al escuchar los reclamos furiosos y violentos de Sasuke.
― ¿Qué mierda te pasa? Si tienes problemas con tu chica, no me hagas participe de eso. ― le reclamó el rubio, caminando directo hacia él para terminar a los golpes.
Itachi y Shikamaru notaron el ambiente caldeado y corrieron a interponerse en caso de que se fuera de las manos. Naruto solo alcanzó a darle un empujón, cuando el coletas lo tomó por la espalda e Itachi jaló a Sasuke que temblaba con ansias de sangre.
― Te voy a partir la cara, imbécil. ― masculló, mascando las palabras y odiando a todos en ese minuto.
― Sasuke, cálmate. ― le pidió Itachi, tironeándolo más fuerte tras él. ― Respira y…
― Y una mierda. ― de un jalón se zafó del agarre y metiendo las manos en su cabello, salió a la azotea del lugar donde ensayaban para buscar ese aire que sentía no tener.
Al respirar hondo, se llenó por completo los pulmones y serenó sus nervios destemplados. La rabia lo consumía y más aun la impotencia de verse atado de manos y sin saber qué hacer para arreglar su situación. Sus reproches internos le recordaban cada dos segundos que todo era su culpa, por fijarse en una chica sin la madurez necesaria para aguantar todo lo que conllevaba estar emparejada con él.
Las bragas esas no eran nada de él, pero tenía que reconocer que ese tipo de situaciones eran recurrentes en su vida: Fotografías de chicas en poca ropa, cartas con lencería y números de celular por doquier. Si Sakura quería estar a su lado, debía soportar todo eso y más, como invitaciones de alto calibre y mujeres que le coquetearían descaradamente.
Inevitable fue que la comparara con Fuka, no el sentido más explicito de la palabra, pero si en su actuar frente a problemas. Fuka tenía claridad sobre como las mujeres lo asediaban y siempre reía, diciendo que al final era ella la que estaba con él y que las otras eran solo unas fáciles que no lo tendrían. Sasuke se lo tomaba del mismo modo, pero por dentro recordaba las miles de proposiciones y no podía negar que muchas veces se encontró tentado a aceptar. En cambio con Sakura, era obvio que tendría una pelea dantesca en cuanto se viera envuelto en algún escándalo con otras mujeres, porque la chica era insegura y eso conllevaba una tonelada de celos detrás, no obstante, la gran diferencia era que él no se imaginaba con otra y ahí residía su impotencia, porque tenía claridad sobre lo que sentía y odiaba que dudaran de sus palabras como constantemente lo hacía Sakura.
― Toma. ― Itachi le pasó un cigarrillo, que Sasuke lo prendió como si fuese un famélico encontrándose con comida. ― Éste será el último. Recuerda que se viene el Súper Bowl y debes tener la voz en perfecto estado.
― Cállate, por favor. ― Ese "por favor" no tenía nada de educado. Era casi insultante, pero Itachi no se lo iba a hacer saber, más bien iba interesado en darle otro tipo de sermón.
― Me vas a escuchar te guste o no. ― replicó Itachi. ― Ha pasado menos de un día desde tu pelea con Sakura y estás insoportable. Mañana por la noche darás un gran concierto y si sigues así, terminarás arruinándolo todo.
― Hago bien mi trabajo, así que estás hablando de más. ― Itachi lo vio dar una profunda calada a su cigarro. ― Estaré bien y no me vengas a joder con tus tratamientos de psicoanálisis.
― Lo que menos quiero es removerte la psique, porque ya comprendí que tienes la cabeza más dura que el granito. Lo único que me importa es que tus problemas queden fuera de la banda y no afecten la relación con tus amigos. ― le censuró molesto. ― Naruto no tiene por qué pagar por culpa de tus malos movimientos en el amor.
― ¿Qué amor? ― respondió él, harto con todo. ― Yo no siento amor.
― Sí, claro y yo soy Pocahontas. ― dijo sarcásticamente el mayor. ― Estás completa y absolutamente enganchado de esa chica. No sé qué te hizo, ni como lo logró, pero tú ya no eres tú.
― Ya empezamos con el psicoanálisis. ― contestó molesto y entornando los ojos. ― Mañana estaré en perfectas condiciones y te daré el mejor concierto de tu vida para que dejes de joderme.
― Ok, eso espero. ― contestó fuertemente, logrando neutralizar a su hermano de ese modo. Si tú gritas, yo lo haré más fuerte. ― Pero antes, anda dentro y habla con Naruto. Sabes que es más sensible que el resto.
― No le dije nada grave. ― se burló Sasuke, pero la ceja alzada de su hermano dio a entender otra cosa. ― Ok, para que se deje de llorar.
Entró a la sala de ensayo y vio a todos metidos en sus instrumentos. Cuando lo oyeron, alzaron sus cabezas y esperaron que embistiera contra alguien, pero Sasuke caminó directo hacia Naruto y le golpeó el hombro.
― Tocas bien, no escuches mis idioteces. ― Una forma curiosa de pedir disculpas, pero había que darle crédito por haberse acercado. ― Vamos a ensayar. Quiero mostrarles un nuevo tema que escribí y espero sepan llevarlo a cabo. ― les contó, cambiando drásticamente de tema y dejando las peleas de lado, como todos los hombres.
― ¿Cuántas canciones alcanzaremos a tocar? ― Preguntó Neji.
― A todo reventar cuatro, pero serán transmitidos para todo el mundo, así que con media canción bastaría para hacerlos más conocidos.
― Yo solo quiero repartir mi música. ― aseguró Sasuke, poniéndose detrás del micrófono. ― Ahí están las partiduras.
― Pero esto está escrito a mano. ― indicó Kiba.
― No tuve tiempo de traspasarlo a un computador. ― se defendió Sasuke. ― Cada hoja tiene el nombre de su instrumento e incluye las notas especificas. Me di el trabajo de escribirles la partiduras a todos, ojala lo entiendan.
Shikamaru sonrió de medio lado y complacido. Sasuke podía ser el ser humano más indeseable de la historia, un imbécil, tarado, egocéntrico y desagradable, pero era un genio, un maldito genio que tenía la capacidad de convertir todo en algo nuevo y mejor. Era un artista multifacético y le faltaba poco para ser perfecto. No se podía negar su capacidad de lograr sacar canciones y actuaciones estupendas y en pocos minutos.
Trabajaron y ensayaron a máquina completa, disfrutando de lo genial que estaba saliendo el tema y la unión que sentían siempre que estaban todos juntos. Rompieron en aplausos cuando terminaron de ensayar y de testigo, Itachi alabó la actuación.
― Les irá espectacular. ― aseguró, orgulloso del talento que poseían. ― Quedarán como reyes frente al público. ― vaticinó con optimismo. ― Y sigan así, para que pueda hacerme más millonario.
Las risas se hicieron parte del lugar y el momento se distendió, dando paso a una ronda de cervezas y conversación tranquila.
Sasuke, a pesar de estar más calmado, no podía evitar pensar en Sakura y todo lo que había pasado. Odiaba, y siempre se lo remarcaba, que no confiara en él. Entendía que no llevaran mucho tiempo y que tuviese un historial que avalara la desconfianza de la chica, pero él creía que le había demostrado claramente lo que sentía y hacia donde quería dirigir su relación.
Naruto se sentó a su lado, con una nueva lata de cerveza tanto para él como para Sasuke.
― ¿Cómo estás? ― Le preguntó, mirando el suelo al igual que el pelinegro.
― Más centrado. Lamento haberte gritado. ― Naruto abrió los ojos sin creer lo que oía y de manera cómica le puso su mano en la frente para comprobar si tenía fiebre. ― ¡Córrete, dobe! ― dijo Sasuke, empujándolo.
Naruto solo se rió.
― Me parece extraño todo lo que está pasando y verdaderamente no comprendo mucho, ― comenzó a decir. ― Pero sea lo que sea que te está molestando, deberías hablarlo.
― ¿Y tú me vas a escuchar? ― le pregunto con mofa y alzando a una ceja. ― Prefiero pagarle a alguien para que me ayude.
― Mi novia es un poco mayor que la tuya. ― Sasuke carraspeó incomodo. ― Pasas con ella todo el tiempo y te amargas cuando no. Ya sé que te gusta Sakura.
― Es muy distinto, dobe. ― aseguró Sasuke, molesto con la conversación. ― Sakura es una compañera de trabajo y…
― Si hasta yo me di cuenta como la miras, es evidente que no es solo una compañera de trabajo. ― refutó Naruto. ― Deja de pensar en lo que dirá el resto y guíate por lo que sientes. Si la ves y todo cambia para ti, quiere decir algo. ― Naruto bebió un sorbo de su cerveza y vio a Sasuke hacer lo mismo. ― Y tienes que entender que es una niña y actuará muchas veces en base a eso, porque le falta madurar.
― Y yo tendré que aguantarlo. ― dijo resignado.
― ¿Prefieres verla crecer y madurar al lado de otro para volver con ella cuando el trabajo esté terminado? ― Sasuke quedó con la cerveza a la mitad.
Sopesó de inmediato esa posibilidad, donde él esperara que creciera y otro fuese el que la instruyera. Más que eso, le causaba un profundo enojo no poder compartir momentos cruciales con ella, no solo como mentor, sino que algo profundo. Su evolución de sentimientos, de vida, de guiarla para que se convirtiese en una gran chica y en el paso, convertirse en un gran hombre.
― No. ― contestó de forma clara. ― Pero no sé si quiero continuar ahora.
― ¿Qué te molesta? ¿No poder concretar en todo el sentido de la palabra o no saber cómo actuar?
― El sexo no es lo primordial en éste minuto. ― puntualizó.
― Entonces no sabes cómo actuar. ― concluyó el rubio, mirándolo fijamente. ― Es válido que la quieras esperar hasta los 18 años, pero tendrás que aceptar lo que suceda con ella en el intertanto.
― No se trata de eso, Naruto. Tú estás enamorado de Hinata, por eso eres capaz de hacer todas estas cosas, pero yo no lo estoy de Sakura y no tengo la paciencia para aguantar sus berrinches de nena porque se levantó con el pie izquierdo. ― Naruto meneó la cabeza con resignación.
― Bueno, date cuenta tu solo si vale o no vale la pena. ― El rubio se puso de pie, pero antes de irse se giró a terminar de hablarle. ― Y quizás no estás enamorado, pero si la quieres mucho más de lo que has querido a cualquier mujer.
Dejándolo con la palabra en la boca, se fue.
Sasuke farfulló improperios contra todos. Contra él, contra su hermano, contra la banda, contra el mundo entero. Sakura se comportaba inmaduramente y era él el que tenía que buscarla e intentar comprenderla. La pregunta era, ¿quién lo entendía a él? Naruto era el más cercano, pero distaba mucho de ser un ejemplo a seguir, así que quedaba desechada cualquier posibilidad de comparación. Además sus casos eran distintos, porque no había la misma calidad de amor.
― Sasuke, acaba de llamarme Kakashi. ― El moreno miró a su hermano, que venía con su tablet en la mano y cortando una llamada desde su celular. ― Tienes que ir al Hotel Ritz ahora ya porque hay una entrevista.
― ¿Es necesario? ― preguntó cansinamente.
― Sí, es para hablar de la película y comentar más o menos de lo que tratará.
― Ok. ― contestó desganado. No tenía ganas de salir de su círculo de confort, pero trabajo era trabajo. ― ¿Me voy de inmediato?
― No, vendrá una van a buscarte. ― Sasuke asintió. ― Y antes de cualquier reticencia, te aviso que también estará Sakura, así que intenta no exteriorizar ningún tipo de emoción.
― Justo lo que necesitaba. ― Dijo con sarcasmo y suspirando. Con las ganas que tenía de ver a Sakura…
Y el día recién comenzaba.
3.
― ¡¿Qué hago?! ― gritó Sakura. ― Tengo que dar una entrevista y mi rostro está imposible. ― Ino le pasó compresas de hielo para que se pusiera en los ojos, pero la hinchazón no bajaba. ― Creo que tendrán que prescindir de mí.
― Ni se te ocurra. ― le advirtió la rubia. ― Primero: tienes que mostrarte comprometida con el proyecto, y segundo: si no quieres que Sasuke se dé cuenta que estás sufriendo, es mil veces mejor que te presentes con tu frente en alto.
― Siempre y cuando vaya con lentes de sol. ― acotó la pelirosa.
― Estamos en pleno invierno, Sakura. ― le recordó Ino, aguantando la risa.
― Soy una tonta. ― se reprochó la pelirosa, sintiendo nuevamente sus ojos aguarse. ― Me veo fea e idiota.
― No llores, Saku. ― le pidió la rubia, abrazándola contra su cuerpo. ― Recuerda todo lo que practicaste ante el espejo los días anteriores. Te mataste intentando sobrepasar tu timidez para mostrarte decente frente a las cámaras. Esta es tu primera oportunidad de demostrarle a todos porque te eligieron y que Chiyo solo puedes ser tú.
― Es tan fácil frente al espejo, Ino. ― contestó Sakura.
Sentada sobre una butaca, echó la cabeza hacia atrás y dejó que Relka la peinara. La gran mujer rusa, que apenas hablaba japonés, le dejó el pelo tomado en una pequeña rosca al costado, con una trenza que atravesaba su frente, haciéndola ver con una belleza clásica y pulcra.
Tenten llegó al rato con un vestido cubierto por un protector de plástico.
― Traje el vestido perfecto… ¿por qué estás llorando? ― le preguntó Tenten, impactada.
Relka se alzó de hombros sin responder, pero pensando como poder arreglar la situación que había en los ojos de Sakura.
― Un maremoto de lagrimas. ― intervino Ino, riendo por lo bajo. Sakura le expreso su animosidad con un cojín volador. ― Ok, lo siento.
― No es chistoso. ― aseguró Sakura, haciendo un puchero. ― El idiota de Sasuke se metió con otra chica.
― ¡¿Qué?! ― gritó la pelicastaña incrédula. Al haber estado tan concentrada en el vestido y recorriendo Los Angeles de arriba abajo en busca de telas, apenas si se había enterado de lo que pasaba con Sakura. ― ¿Y cómo?
― Supongo que comprenderás los pormenores de meterse con otra chica. ― agregó la promesa de actriz, haciendo un gesto técnico con las manos: "mete y saca".
― ¿Pero lo pillaste en pleno momento? ― Sakura negó con la cabeza y sus ojos volvieron a soltar lágrimas. Relka bufó exasperada y salió del lugar en busca del maquillaje a prueba de agua y bases que pudiesen cubrir el horror de la chica. ― ¿Entonces?
― Sakura pilló una braga amarilla en un cuarto de baño. ― interrumpió Ino, mirando fijo a la castaña.
Tenten comprendió de inmediato y palideció.
― ¿Tú…? ¿Tenten… tú? ― La pelirosa comenzó a respirar erráticamente, sintiendo que le faltaba el aire de los pulmones. ― Necesito… el…
― ¡Maldita sea, Sakura! Esas bragas son mías, pero tuve sexo con Neji, no con Sasuke. ― le dijo atropelladamente, viendo a la rubia correr detrás del inhalador que Sakura siempre guardaba en su bolso.
En cuanto lo tuvieron a mano, la inhalaron liberándole los bronquios y logrando hacer que volviera a respirar. Ino, como una madre molesta e iracunda, posó sus manos en la cadera y miró reprobatoriamente a ambas.
― Lo sabías, Ino ¿verdad? ― le preguntó Sakura, volviendo a su color natural de piel y a respirar en paz. ― ¿Por qué no me dijiste?
― No tenía las pruebas suficientes y solo lo descifré cuando Itachi me llamó para preguntar por ti. ― le contestó. ― Además no podía llegar y acusar a Tenten si no estaba segura de que había hecho lo que yo creía, pero como ya soltó toda la verdad, considero justo que cuente qué diantres tiene en la cabeza como para caer con el infeliz de Neji.
― Me pilló volando bajo. ― dijo de forma escueta y cruzándose de brazos, denotando con gestos que no quería seguir hablando de eso. ― Sakura, necesito que te pruebes el…
― Las pelotas el vestido, Tenten. ¿Por qué lo hiciste? ― volvió a insistir Ino, orillándola a responder.
Tenten, que odiaba las confrontaciones, aceptó que era lo correcto hablar de ello. Agachando la cabeza respondió:
― Porque sigo enamorada de él. ― Ino se golpeó la frente y Sakura desencajó su mandíbula. ― Vamos, díganme algo.
― Creo que ya te has sentenciado tu misma, ¿no? ― Sakura se acercó a la castaña y le levantó el rostro. ― No tienes que agachar la cabeza si lo hiciste porque nació de ti. Y por mucho que a nosotras no nos parezca, tú eres la que decide que quieres y que haces con tu vida y nadie tiene derechos de pasar a llevar eso.
― Vamos, Tenten. Si pasó, ya fue, pero intenta que no vuelva a ocurrir. ― le pidió Ino. ― Neji tiene pareja y no es correcto, y por mucho que la muy maldita sea… lo que todos sabemos que es, es la oficial y tú quedarías como su amante, título que dudo quieras poseer.
― No se trata de eso, chicas. ― Tenten se sentó en la misma butaca que había estado usando Sakura y se tapó la cara con las manos. ― Estaba en el baño, al salir me encontré con él y me arrinconó. Sin darme cuenta, estaba gimiendo y después se concretó todo.
― No creo que no te hayas dado cuenta, chiquilina. ― molestó de forma picara la pelirosa. ― ¿Y cómo fue?
― Brutalmente excitante. ― Y no había otra forma de determinarlo.
Se consumían mutuamente en busca de un desfogue único. Era como si su cuerpo supiera exactamente de quien se trataba y solo con verlo, la piel se le erizaba y el calor penetraba su centro. Neji causaba estragos en su vida y claro ejemplo era lo vivido. Sin embargo, no se arrepentía y eso era lo que más le sorprendía. Su cabeza le reiteraba que lo que había hecho estaba mal, porque ser la otra no era agradable, pero la parte emocional le alababa pidiéndole más.
― ¿Fue rico? ― insistió la pelirosa, con curiosidad latente.
Ino meneó la cabeza entre risueña y hartada, mientras la castaña la miraba incrédula por su pregunta.
― Respóndele o te jodera por mucho tiempo. ― le advirtió la rubia.
― Fue muy rico.
Entre risas cómplices, vieron llegar a Relka con una gran maleta. Cansada y bufando en ruso, le pidió a Sakura que tomara asiento para que pudiese hacer su trabajo.
― Serr muy brruta ― le dijo en un raro japonés y remarcando su acento ruso.
― Relka, déjame bella. ― fue su única exigencia.
Contra todo pronóstico, cuando Sakura se miró en el espejo del lugar, sonrió complacida. Sus ojos estaban deshinchados y sin ojeras. Su boca estaba rosada sutilmente y solo rímel cubría sus pestañas. Era natural, delicada y muy a su estilo.
― Quedará perfecto con el vestido. ― aseguró la castaña, caminando en busca de su obra de arte.
Un vestido blanco a medio muslo, que apretaba solo hasta la cintura y después caía desprolijo, se hizo presente. En la altura donde dejaba de ser ajustado, una cinta se amarraba con una linda rosa color lila. Era de mangas hasta medio brazo y escote redondo.
Sakura se lo puso y las tres aplaudieron. Parecía una niña, pero también se mostraba cierta madurez. Era una belleza estilo colonial, acompañada de unos zapatos bajos y redondeados en la punta. Igualmente y considerando el frío que hacía, se puso una corta chaqueta y unas pantis semi transparentes para abrigarse.
― Sakura, te están esperando abajo. ― abarrotada de nervios, bajó en compañía de sus amigas y ayudada por un paraguas que le prestó uno de los guardias del lugar, llegó a la van donde ya estaban todos sin ni una gota que arruinara su atuendo.
― Wow, te ves preciosa, Saku. ― Sakura se sonrojó por el piropo que le había dado Kakashi, pero no estaba tan preocupada de eso, sino que más bien quería ver a Sasuke y su expresión.
El pelinegro la miró dos segundos, embelesado como imbécil y después giró el rostro ignorándola. Kakashi, en su afán de celestino, planeó todo para que los dos quedaran sentados atrás y sin tener la cargosa mirada de Yamato sobre ellos. Por suerte, Jiraya no tenía que ir a la entrevista y estaban solo ellos.
Sakura se sentó a un lado de Sasuke y lo miró esperando que hiciera algo. El pelinegro sin voltearse, la saludó fríamente.
― Sasuke. ― susurró ella apenada, poniéndole la mano en su pierna.
― Sakura, ahora no. ― le respondió a su petición muda de atención, sacándole la mano de encima.
La pelirosa se las miró reposar en el regazo y asintió aceptando.
Sasuke al verla así tan abatida, quiso decirle que ya nada importaba, que no se pusiera triste que él no estaba enojado, solo para verla sonreír, pero su orgullo le impedía actuar de esa manera, humillándose frente a ella, siendo que había cometido un cruel error.
― Ok. ― La pelirosa se alejó de él y se distrajo mirando el paisaje que pasaba rápido por su lado.
Estados Unidos era helado y tenía mucho cemento a ojos de ella, pero lo encontraba bonito.
Su celular vibró en el pequeño bolsito que andaba trayendo. Al contestar, escuchó la voz de su madre y se alegró por ello. Las madres tenían un sexto sentido para saber cuando sus hijos estaban sufriendo y a Mebuki se le había desarrollado mucho más que al resto.
― Hola, mamá. ― A su lado, oyó como el pelinegro se acomodaba, enderezando la espalda, casi como si la mujer estuviese entre los dos. Cobarde.
― ¿Cómo estás, cariño? ¿Cómo es Estados Unidos? ― le preguntó curiosa. ― Tu hermano dice que le traigas videojuegos.
― Dile que trabaje. ― contestó risueña. ― Estoy bien y el país es bastante bonito, aunque algo frío. Brilla mucho por las noches. ― La emoción de su voz, enterneció a los tres hombres que había dentro.
Sasuke hizo un chasquido de lengua, mientras Kakashi y Yamato se miraban con complicidad.
― ¿Mucho trabajo? ¿Tu asma? ― como toda madre, la llenó de preguntas.
― Recién ahora voy a una entrevista para dar a conocer la película. Estoy muy emocionada por ello. ― le contó Sakura, sonriendo genuinamente. ― He podido descansar harto y respecto al asma, por la mañana tuve una pequeña crisis, pero la controlé. ― aseguró tranquila.
Sakura conversó un par de minutos más con su madre y tuvo que interrumpir la llamada cuando le avisaron que ya se encontraban en el lugar donde darían la entrevista. Acomodándose el vestido, procedió a salir, pero una mano detuvo su trayectoria.
― ¿Tuviste una crisis de asma? ― La pelirosa miró a Sasuke y se sonrojó al verse tan penetrada por sus ojos azabaches. ― ¿Estás bien?
― Sí, gracias. ― la soltó lentamente y le permitió bajar.
Sakura respiró erráticamente al verse con los pies en el suelo, pero recordó donde estaban y lo que se llevaría a cabo ahí, así que ignoró cualquier pensamiento relacionado con cierto pelinegro que se paraba al lado de ella, mostrándose como un dios griego, y caminó a las espaldas de Kakashi.
― Pequeña, solo puedo decir que tu atuendo es espectacular. ― comentó Yamato, abrazándola por los hombros. ― Sienta tan bien a cómo eres tú y quedarás como icono de moda si sigues así.
― Hay que agradecerle a Tenten y Relka. Ellas lograron que el oso feo llamado Sakura, se convirtiera en una linda mariposa. ― bromeó la chica, aunque todos notaron que no había gracia en su mirada.
― ¿Te sientes bien? ― le preguntó Kakashi, acercándose para tocarle el rostro. ― Tienes cara de cansancio.
― Es sueño nada más. ― suspirando, se volteó a esperar las instrucciones de Yamato.
― Hablarán sobre la película, les tomarán algunas fotografías juntos y después cada uno vuelve a prepararse. Sasuke tienes que volver a ensayar de inmediato y tú Sakura, irás a otra entrevista con una revista juvenil.
― ¿Sola? ― Yamato asintió. ― ¿Es necesario?
― Yo te acompañaré. ― La tranquilizó Kakashi, sonriéndole con ternura. ― No te dejaremos sola, Sakura.
― Gracias.
Pasaron a una sala muy bonita y elegante. Unos asientos cómodos los recibieron y tras ellos un gran afiche con el nombre la película y dos katanas entrecruzadas.
El periodista se puso enfrente y se presentó.
― Michael Clark. ― dijo, estirando su mano. ― Es un placer poder entrevistarlo señor Uchiha.
― El placer es mío. ― aseguró el pelinegro, siendo políticamente correcto. Se sentó y le hizo un gesto a Sakura para que hiciera lo mismo.
― Por lo que he oído, el inglés de la señorita Haruno no es el más optimo, por lo mismo la entrevista se hará en japonés, ya que soy interprete del idioma y me manejo muy bien con él. ―La pelirosa se alegró por eso, porque le daba la libertad de responder sin ser malinterpretada, ni tener que explicar cien veces lo que quería decir.
― Es un agrado escuchar eso. ― comentó Sakura, sonriendo, pero esta vez haciéndolo de verdad. ― Generalmente nadie me entiende y termino confundida y confundiendo. ― rió junto al periodista.
― Intentaremos hacer lo mejor para que la entrevista quede de acuerdo a lo que tú dices. ― Le respondió, devolviéndole la sonrisa y mirándola fijamente.
Sasuke no fue ajeno a eso y a pesar de que intentó controlarlo, los celos comenzaron a subir por todo su cuerpo, anclándose en su cuello y pecho en una evidente sensación de quemazón. Ellos se estaban coqueteando frente a sus ojos…
― Entonces… ― interrumpió el moreno, removiéndose incomodo. ― ¿Qué quieres saber?
― Ok, partiré por prender la grabadora. ― luego de algunos segundos, donde los nervios de Sasuke comenzaron a aflorar todavía más por verlo ser tan paciente, comenzó a grabar. ― Para la revista, "¡Qué Leerá!", estamos junto a un actor consolidado, conocido mundialmente y reconocido por sus diversas facetas artísticas: Sasuke Uchiha.
― Buenas tardes. ― saludó con voz gruesa y "mojadora" de bragas.
― Y a su lado, la actriz promesa de la escena japonesa, con solo 16 años y muy bella: Sakura Haruno. ― La pelirosa se sonrojó.
― Buenas tardes. ― respondió.
Sasuke volvió a removerse incomodo en el asiento, pero no dijo mucho.
― ¿Cómo ha sido tu experiencia en el ambiente artístico? ¿La industria te ha tratado bien? ― le preguntó a Sakura, mirándola fijamente. La pelirosa intimidada asintió, olvidando que era una entrevista grabada y necesitaba hablar.
― Lo siento, todavía no acostumbro por completo a esto. ― se disculpó, causando la risa del periodista. ― Sí, la industria me ha tratado bien. La gente que rodea a la película es muy responsable y cuidan de mí.
― La historia es bastante sangrienta y por rumores que nos llegaron, al parecer tú te habrías descompensando luego de una escena muy fuerte. ¿Qué pasa con eso?
― Lamentablemente me falta mucho recorrido y hay cosas que todavía me descomponen, sin embargo no puedo desconocer el apoyo que me ha dado la dirección, producción y los diferentes actores que están en la película. Me han brindado una experiencia maravillosa y muy enriquecedora.
― ¿Te gustaría seguir en esto? ― continuó, sin dejar de mirarla.
― Claro que sí. Entré a éste mundo llena de sueños y espero cumplirlos. ― confesó. ― Cuando postulé fue para un puesto de extra, pero ya vemos lo que pasó: Jiraya me vio, le gusté y aquí estoy.
― Creo que no se equivocó. ― le coqueteó descaradamente.
Sasuke miraba la escena entre estupefacto por el descaro del tipo y enojado por como respondía Sakura. ¿No podía al menos ser un poco más parca para que el periodista se diera cuenta de su reticencia? Quiso gritar cuando lo vio sonreírle y más todavía cuando la pelirosa se sonrojó por eso.
― Señor Uchiha…
― Dime Sasuke. ― le pidió con voz ronca y mirándolo fijamente.
Si él se creía con el derecho de coquetearle a Sakura –cofcofsuchicacofcof – No lo trataría de manera más contenida y agradable.
― Ok, Sasuke. ¿Cómo ha sido trabajar con Sakura? ― ¿Ya la tuteaba? La pelirosa vio como una vena comenzaba a asomar en la frente del pelinegro, haciendo evidente su enfado.
― Maravilloso. ― Sonriendo de medio lado, haciendo tétrica su expresión, siguió hablando. ― Es muy inteligente, capaz, aprende rápido y tiene ganas de ser cada vez mejor.
― Wow, solo flores para usted, señorita. ― comentó el periodista, volviendo su mirada a la pelirosa. ― ¿También ha sido una grata experiencia trabajar con Sasuke?
― Creo que no pude haberme encontrado con alguien más capacitado que él para enseñarme. ― Las mejillas volvieron a brillar con un tono carmesí. Sasuke aceptó que eso era gracias a sus peripecias junto a ella y le gustó la sensación. ― Tiene una paciencia infinita y se ha dado el tiempo de enseñarme. ― Y en muchos ámbitos, quiso agregar, pero estaba de más.
― Y en el tema amoroso, Sakura. En éste minuto ¿hay alguna persona ocupando su corazón? ― Una pregunta directa que la descolocó tanto a ella como a Sasuke.
― En éste minuto solo me importa trabajar y hacerlo bien. Los únicos que ocupan mi corazón, son mi pequeña familia y amigos. ― el pelinegro encontró que la respuesta era políticamente correcta, así que la aceptó, aunque luego hablarían respecto a eso de andar tan sonriente y sonrojada con el resto de los hombres.
― ¿Descartas cualquier posibilidad de enamorarte? Eres muy guapa y probablemente pronto tendrás una fila de chicos tras de ti.
― No descarto el enamorarme, pero hasta el momento me gusta la paz en la que estoy. ― contestó, comenzando a desesperarse. ― ¿Por qué no hablamos de la película?
― Sí, nos estamos desviando. ― Apoyó el pelinegro.
― Toda la razón. ― el hombre sacó una libreta. ― Sasuke, tu personaje fue un conocido yakuza, asesino y por lo demás muy sangriento. ― Sakura agachó la cabeza apenada. No podía negar la fama que arrastraba su abuelo. ― ¿Qué opinas respecto a tener que interpretar algo tan crudo?
― No lo estoy defendiendo, pero creo que esos títulos que acabas de dar distan mucho de la realidad. Hayato no era un santo, al menos eso refleja la historia, pero tampoco era alguien que matara por mero placer. Las veces que lo hizo fueron por necesidad y por proteger a Chiyo.
― ¿Crees que es correcto enamorarse de una persona menor?
― Por supuesto que es válido. ― aseguró, considerando que era una pregunta idiota. ― Para enamorarse no se piden papeles, ni se mira el carnet. ― Sakura carraspeó. ― Creo que darle importancia a la edad, pasa a segundo plano si estás enamorado, siempre y cuando se esté en un límite aceptable.
― Es ilegal estar con una menor de edad, Sasuke. ― le recordó el tipo, mirando a la pelirosa. ― Pero eso no quita que muchas veces uno se cuestione si en verdad se puede llamar menor de edad a ciertas señoritas.
― Ese comentario no está a lugar. ― respondió molestó. ― Las relaciones se pueden dar de muchas formas, pero se debe mantener el respeto por la otra persona tenga la edad que tenga. Soy un férreo opositor del matrimonio infantil que se da en algunas partes, donde casan a las niñas a corta edad. Es un tema que tiene que ser erradicado a la brevedad, o seguiremos viendo casos donde se "respalda" en cierta medida lo que está pasando. ― finalizó, buscando dar por zanjado el tema. ― Respecto a la película, la actitud de Hayato es muchas veces reprochable, pero no se puede olvidar que gracias a ello pudo salvar a mucha gente y liberar a toda una nación de lo que eran los yakuza de esa época.
Sakura se sintió halagada por lo que decía. Sasuke estaba defendiendo a su familia y eso le gustaba.
― Yakuza muy sanguinarios, por lo demás. ― solo pudieron asentir. ― ¿Se ha dado una buena química entre ustedes? No se ve que se relacionen mucho.
¡Nos relacionamos un montón, es más, ayer logré hacerla tener un maravilloso orgasmo!, gritó el fuero interno del pelinegro, desesperado por marcar su territorio. No obstante, era demasiado imprudente llegar y gritarlo.
― Nos llevamos muy bien. ― comentó Sakura. ― Le he agarrado mucho cariño a Sasuke por todo lo que hace.
― Sasuke, cuando supiste que sacaban a Mei de la película y trajeron a una chica que no tiene nada que ver con el mundo del espectáculo, ¿Qué pensaste?
― En renunciar. ― contestó sincero.
― No sabía eso. ― le dijo Sakura frunciendo el ceño. ― Que malo eres.
― En ese minuto solo veía que una gran película se podía ir a pique teniendo a una actriz sin nada de experiencia. ― justificó, haciendo sentir más mal a la pelirosa. ― Pero cuando llegó Sakura y la conocí, comprendí porque Jiraya la había elegido y no se equivocó. Es genial.
La pelirosa se sintió rebosante de pequeñas mariposas de alas coloridas volando por su cuerpo. Escucharlo halagarla era maravilloso.
― Wow. ― dijo el periodista sorprendido. ― Es un bonito halago.
― Es la verdad. No pintaría la realidad de otra forma si no fuese así. ― Miró a Sakura y le sonrió levemente. ― Nos ha tapado a todos la boca. Es muy entregada y da lo mejor de sí en cada escena.
― Además, teniendo a Sasuke como compañero, ¿Qué mujer no se derretiría? ― bromeó la chica, distendiendo el ambiente.
― ¿Ha sido complejo estar cerca de alguien tan famoso? ― preguntó inquisitivo.
― Sasuke era mi ídolo cuando era más pequeña. ― confesó risueña y sintiéndose observada por ambos hombres, sobretodo por el moreno que se asombró al oírla hablar de su amor infantil por él. ― Cuando lo conocí, me sentí en el séptimo cielo, pero al pasar los días, comenzó a caerme mal. Era pedante y desagradable, al menos conmigo. ― Sasuke le dio un codazo por debajo.
― Gracias por los piropos. ― susurró sarcastico.
― No obstante, al comenzar a grabar y compartir lo conocí mejor y me di cuenta de que era una persona maravillosa. Puede verse serio y todo eso, pero te brinda una ayuda fundamental. Te apoya y te guía para que no te equivoques. ― lo miró fijamente. ― Es un gran hombre.
― Ahora si puedo notar la química que se da entre ustedes. Fluye con facilidad. ― aseguró el hombre. ― Sasuke, sé que no hablas de tu vida personal, pero por mera curiosidad, ¿tu corazón se encuentra bien?
― Por completo me encuentro bien, no solo mi corazón. ― le contestó.
― ¿Hay fecha de estreno? ― Ambos se miraron y alzaron los hombros.
― Nada es seguro, pero yo creo que para mediados del 2016 podríamos estar hablando de un estreno. ― teorizó Sasuke. ― Ahora queda mucho por grabar, promocionar y trabajar.
― Tú tienes una agenda apretadísima. ― Le recordó el periodista. ― Tienes el Súper Bowl mañana en la noche, además de los Oscar que se vienen la próxima semana y supongo que muchas cosas entremedio.
― Por ahora solo me enfoco en la presentación de mañana, porque a los Oscar solo iré de invitado, ya que no estoy nominado. Y acompañaré a Suigetsu.
― Sí. ― acotó Sakura. ― Suigetsu es un gran sujeto, trabajador y humilde. Todos esperamos que gane.
― Ha habido gran revuelo en Japón por el fin de su relación con la desconocida Karin Uzumaki. ¿Qué opinan de eso?
― Son cosas de ellos, no hablaremos. ― dijo Sasuke, siendo apoyado por Sakura.
― Ellos se conocen desde hace mucho, cuando Karin tenía 17 años, ¿es aplicable darle un juicio por ello?
― No, porque estaba en conocimiento de todo su círculo. ― El periodista quiso volver a preguntar, pero Sasuke lo interrumpió. ― E insisto que no nos corresponde hablar de ellos.
― Ok. ― aceptó el tipo. ― Fuka está acá. ¿Te juntarás con ella?
― Creo que nos estamos desviando. ― intervino Sakura, incomoda por la pregunta y no queriendo escuchar la respuesta del moreno. Podía matar a sus mariposas interiores. ― ¿Algo más?
― Por el momento no. ― culminó resignado, parando la grabación y yendo en busca de otra persona que le tomaría algunas fotografías.
Sakura soltó el aire contenido cuando se vieron solos y agachó la cabeza.
― ¿Por qué tuviste una crisis de asma? ― le preguntó de inmediato. ― ¿Cómo la controlaste? ¿Fuiste al médico?
― Me alteré por algo, la controlé con mi inhalador y no he ido al médico. ― contestó a cada una de sus preguntas.
― ¿Qué te alteró? ― insistió Sasuke.
― Pensé que la entrevista había terminado. ― dijo Sakura, evitando tener que responder el porqué de su problema. ― Lamento lo que pasó el otro día. No tenía que actuar de esa forma.
― Ok. ― Sakura lo miró afligida.
― ¿No me perdonarás? ― Sasuke la miró de refilón y se cruzó de brazos. ― No tenía como saber que esas bragas eran de Tenten.
― ¿Tenten? ― preguntó ceñudo. ― ¿Qué hacían las bragas de Tenten en mi baño?
― Se dio un festín con Neji. ― La pelirosa dándose cuenta de lo que había dicho, se tapó la boca. ― Haz como que no oíste eso.
― ¿Neji se acuesta con Tenten? Vaya, nunca lo esperé. ― Sakura le jaló su camisa. ― ¿Qué?
― Perdóname. ― le dijo otra vez, haciendo un puchero. ― Soy una tonta y a veces mi inmadurez me juega malas pasadas, pero de verdad no quería actuar así. ― se acercó un poquito hasta él y estiró la boca. ― Dame un beso.
― ¿Crees que todo quedará saldado así de fácil? ― Su pregunta la frenó, abatiendo sus ganas de seguir insistiendo. Sasuke no quería nada con ella y debía aceptarlo.
Sus hombros cayeron, rendida por entero.
El periodista entró al rato acompañado de otro hombre, interrumpiendo el silencio que se había adueñado del lugar y pidiéndoles que se pusieran de pie, procedió a dar el pase para que el fotógrafo hiciera su trabajo. Sasuke la abrazó por la cintura, apegándola a su costado. El tipo lanzó el flash y sonrió al notar lo natural que se veían los dos frente a frente.
― Muchas gracias por su cooperación y por hacerse el tiempo de venir a conversar con nosotros. Tendremos la exclusiva. ― Sakura se lo imaginó sobándose las manos. ― Espero volver a verlos pronto y ojala la película les resulte muy bien.
― Todos esperamos lo mismo. ― Sakura hizo una pequeña reverencia, mientras Sasuke estiraba la mano para estrechársela.
Caminaron hasta la salida, pero la voz del periodista los detuvo.
― Sakura, ¿puedes venir un segundo? ― La pelirosa pestañeó varias veces sin comprender mucho y miró a Sasuke esperando que él le diera una señal de que hacer.
Como el pelinegro estaba igual o más confuso que ella, no supo interpretarlo y caminó de vuelta donde el hombre que sonreía con glotonería.
― ¿Sí? ― La chica vio como él estiraba la mano y por cortesía estiró la suya.
Entre sus dedos tenía un papel doblado y se lo dejó en la palma de su mano. Para luego tomarle la mano y hacer que la empuñara, resguardando lo recién entregado.
― Cuídate. ― le regaló una sonrisa solo atribuible a un coqueteo descarado.
Sakura se volteó sin saber qué hacer ni decir y llegó hasta un lado de Sasuke que bufando la dejó pasar antes por la puerta en un acto de caballerosidad o quizás evitando que el periodista se diera el lujo de mirarla de pies a cabeza mientras caminaba.
El silencio reinó entre ellos hasta que llegaron al ascensor, para ir en busca de Yamato y Kakashi.
― ¿Qué es lo que te pasó en las manos? ― La pelirosa lo miró hacia arriba, pero Sasuke no la miraba a ella, más bien su rictus frío se reflejaba en las paredes espejadas del lugar. ― Sakura.
― Esto. ― por inercia, estiró su mano y le pasó el papel.
Sasuke lo tomó y con parsimonia, mascando su rabia, lo abrió.
― "Me gustaría invitarte una bebida, piénsalo. 99567801. Llámame. M." ― leyó. ― ¿Aceptarás?
― ¡¿Qué?! Claro que no. ― negó de inmediato. ― No te puedes enojar por esto, ¿verdad?
― No, pero si me molestas mucho que te pongas como colegiala toda roja cuando alguien te habla, ¿Por qué conmigo no te pasa? ― Los ojos azabaches de Sasuke la penetraron con fijeza y rabia descomunal. ― Itachi te habla y te conviertes en un farol, ahora este tipejo te hace ojitos y vuelves a sonrojarte. ¿Hay alguna razón o es solo que no puedes controlarte?
― Te estás pasando, Sasuke. Yo no he hecho nada. ― se defendió. ― No es mi culpa ser vergonzosa.
― ¿Y por qué conmigo no? ― insistió.
― Creo que es un poco estúpido ser vergonzosa contigo cuando me conoces más que cualquier otra persona. ― le respondió de forma mordaz y coloreándose por la rabia.
Sasuke bufó y convirtió en una bola el papel que el periodista le había dado. Si pudiese prender fuego con las manos, ya estaría hecho cenizas y el tipejo quemado a lo bonzo.
― Llegamos. Te dejo con Kakashi y me largo. ― murmuró con un tono frío, evidenciando aun más su molestia.
― Por favor, Sasuke, te estás comportando como un niño. ― Le reprochó ella.
― Lo dice la chica que me hizo un escándalo por la mañana cuando vio unas bragas que eran de su amiga.
― Ok, me equivoqué, ¿acaso no tengo derecho? ― Sasuke la ignoró. ― Tú tampoco estás siendo compresivo en este minuto.
― Ahí está Kakashi. ― le apuntó una puerta, haciendo como que no oía lo que ella le decía.
― ¿Seguirás actuando así? ― Sasuke no respondió. ― Vale, ya entendí.
Sakura caminó hasta donde el pelinegro le había señalado y sin voltear, se adentró en el lugar refunfuñando al aire.
Sasuke la vio salir sintiendo su pecho más pesado de lo que estaba acostumbrado. Sakura tenía el poder de sacar lo mejor y lo peor de él; nunca se había puesto celoso, ni siquiera cuando se podría decir que tenía razones, pero el mero hecho de que ella sonriese hacia otro lado, le molestaba de una manera incontrolable. Odiaba verla feliz con otro, conversar con otro, disfrutar con cualquier otro que no fuera él, y aun sabiendo que estaba mal, no hacía nada por calmarse.
― Maldito infeliz. ― susurró, tirando el papel contra la pared del ascensor que seguía bajando hasta el primer piso.
Todo era culpa de ese periodista de mierda que apenas la había visto, no dudó en lanzarse sobre ella, pero también era su culpa al darle tanto poder a Sakura sobre él.
Malditos todos.
4.
Shikamaru golpeó con fuerza el platillo de su batería y soltó las baquetas con evidente cansancio. El ensayo de esa noche estaba siendo muy agotador, más aun cuando llegó Sasuke como alma que lleva el diablo, escupiendo mierda por la boca y gritando que no pararían de ensayar hasta que la "puta banda" – palabras textuales. – tocase de forma decente.
Todos estaban agotados tanto por su actitud, como por el trabajo, pero pasada las 12 de la noche, Itachi los fue a salvar, sacando a su hermano del lugar y dejándolos libres de hacer lo que quisieran.
Kiba partió en busca de su celular para pegarse al oído junto a su prometida, tirándose corazones y bombones. Neji salió, sacando la motocicleta de Sasuke y no dijo dónde estaría. Naruto por su parte se dedicó a escribir en un rincón y de vez en cuando mandaba mensajes de voz a la guapa prima del Hyuga.
En cambio él, estaba ahí sentado sin nada que hacer, nadie a quien llamar y mucho menos con quien fantasear. Intentó distraerse viendo televisión, pero lo aburrió. Miró el cielo desde el balcón, pero le pareció tan limpio e insípido, que prefirió entrarse, para luego echarse una siesta que duró cinco minutos dado a que Sasuke había vuelto y borracho. Itachi era un gran hermano para pasar problemas… el mejor. Según él, el alcohol solucionaba todo.
― Si ven a Neshi, digan…le qué, que, que… lo detesto. ― pregonó el pelinegro, tambaleante y cayendo sobre el sofá de la sala como peso muerto.
― ¿Qué te pasó, Teme? ― preguntó Naruto, mirándolo preocupado.
― Ahora no me habla. ― dijo de forma burlona. ― Ella se equivoca… y yo soy, soy, soy el idiota… que le debe "perdones" ― las palabras de Sasuke no tenían ninguna coherencia, pero era mejor dejarlo. ― Dime… usurantontonkashi… ― el sobrenombre le sonó muy divertido, pero Naruto, Kiba y Shikamaru prefirieron aguantarse la risa. ― ¿Cómo soportas? Te apuesto que la… la prima de Neshi no es así. ― Los tres lo vieron dejar caer la cabeza hacia atrás, para quedarse dormido de esa forma tan humillante.
― Creo que es mejor acomodarlo. Se puede ahogar si se pone a vomitar. ― Shikamaru miró al castaño y admirado por su raciocinio, aceptó.
Como Sasuke estaba convertido en una masa que no cooperaba al ser movido, con mucho esfuerzo lograron llevarlo a la cama y lo dejaron de lado, junto a una cesta de basura en caso de que despertara a liberar su estomago. Ya por la mañana vendrían los arrepentimientos y esas cosas que les pasaban a todos los hombres cuando reaccionaban de la resaca, humillados y muy enojados.
― Shika, tu celular no para de sonar. ― El coletas frunció el ceño confuso, ¿Quién lo llamaría a él?
Caminó hasta el aparato y sin mirar, lo contestó.
― ¿Hola? ― Un carraspeo del otro lado lo alertó. Alejó el celular para ver la pantalla, encontrándose con el nombre que seguía provocando que su corazón saltase y le tiritaran las manos. ― Temari.
― Sí, soy yo. ― Shikamaru se mordió el labio. ― Sé que es tarde, pero no podía dormir.
― No me sé canciones de cuna. ― contestó mordaz, odiándose de inmediato al mostrarse tan desagradable. ― ¿Necesitas algo? ― preguntó más solicito.
― Quisiera que nos viéramos, ¿puedes ahora? ― El coletas quiso negarse, pero sabía que aplazar verla aumentaría el sentimiento, convirtiéndolo en algo constante, cosa que no quería. ― Sé que estás en Estados Unidos.
― Sí, estoy acá. ― suspirando, cerró los ojos y aceptó. ― ¿Dónde nos vemos?
― Estoy viviendo en Broadway, frente al parque histórico de los Ángeles. ― dándole la dirección de forma más exacta, cortó.
El moreno se sentó algunos segundos en el reposabrazos del sofá e intentando mantener la calma, se infundió el valor que le faltaba. ¿Estaría bien ir? A la vuelta podría responder esa pregunta.
― Éxito, amigo.
Shikamaru miró a Kiba, que regalándole una sonrisa alentadora, lo despidió.
Sacando al azar unas llaves que lo llevarían a cualquiera de los carros que Sasuke guardaba en el estacionamiento, bajó al lugar y tocó el mando a distancia para encontrar el elegido. Para su mala suerte, mirándolo desde un punto más sobrio, justamente había sacado el del Ferrari rojo, donde el maldito caballito brillaba casi burlándose de él.
Como no tenía el tiempo y mucho menos las ganas de volver a subir en busca de otras llaves, aceptó lo que el destino le brindaban y se montó sobre esa máquina de chorrocientos miles de dólares, quizás millones y avanzó por las calles iluminadas de los Ángeles.
Al llegar a la dirección dada por Temari, se bajó del carro, estacionándolo prolijamente, siendo consciente que un pequeño rayón de ese auto costaba lo mismo que un auto normal. Alcanzó a dar dos pasos, cuando se encontró de frente con la rubia.
Su mismo cabello, peinado en esas cuatro coletas, sus ojos verdes brillantes. Un poco más delgada y ojerosa, pero bella como la recordaba.
Temari temerosa, se acercó hasta él y cuando estuvo lo suficientemente cerca, lo abrazó, apretándolo entre sus brazos y apoyando su cabeza en el pecho agitado del pelinegro. Poco más de dos meses sin verla, sin olerla ni tocarla, intentando olvidarla, para que en tres segundos a su lado se diera cuenta que nada se le comparaba. La seguía queriendo y lo haría por siempre.
― Shikamaru. ― dijo la chica, alejándose de él con sus ojos rebosantes en lágrimas. ― Te he extrañado mucho.
― Igual. ― respondió escuetamente, sobándose la nuca.
― Así que tocarán en el Súper Bowl. ― comentó la rubia, sonriéndole de oreja a oreja. ― Sabía que llegarían lejos. Su esfuerzo no ha sido poco y creo que los frutos han sido mucho mejor de lo que pensé. ― Le dijo, mirando de reojo el auto.
― Es de Sasuke y sí, hemos trabajado mucho por conseguir todo lo que tenemos. ― aseguró, metiendo las manos en sus bolsillos, sin saber qué hacer con ellas. ― ¿Y tú? ¿Cómo te ha ido?
― Ya gané dos torneos. ― le contó con felicidad. ― He estado entrenando con los mejores y ha valido la pena, porque cada vez soy mejor.
― Me alegro por eso. ― Pero la verdad era que no se alegraba.
Temari lo había dejado por correr a cumplir su sueño de ser luchadora de todo vale, sin importarle su opinión. Un día lo miró, le besó la mejilla y le deseó suerte, para luego largarse a Estados Unidos olvidándolo. Por lo mismo se odiaba en ese instante al estar frente a ella y seguir sintiendo que la quería. No era justo, porque ella no lo había sido con él. Cinco años eran cinco años y a Temari no le importó.
― Sé que no lo haces. ― Le contestó, poniendo una sonrisa triste. ― Tú y ser luchadora eran las cosas más importantes en mi vida. Tenía que decidir y por eso te dejé.
― No me estás haciendo sentir mejor con tu explicación. ― le comentó Shikamaru, convirtiendo las manos en puños y esbozando una sonrisa irónica.
― Shika, me gustaría que te quedaras junto a mí. Acá también puedes ser baterista y cumplir tus sueños. ― le aseguró, acercándose a él. ― La banda te ha dado un buen trampolín y deberías aprovecharlo para empezar otro proyecto acá junto a mí.
― ¿Y si te aburres? ― La rubia se alejó, sintiendo su pregunta como un golpe. ― Ya me demostraste que si encuentras una oferta mejor, me dejarás. ¿No encuentras injusta tu propuesta? Tú no piensas en mí.
― Si pienso en ti. ― dijo, susurrando. ― Pienso mucho en ti, por eso te busco. Cuando supe que te habías enfermado, me maté llamándote.
― Pero no fuiste a verme. ― le reprochó. ― Temari, yo te amo, es algo que no puedo negar, pero tú no me amas a mí.
― Claro que lo hago. ― se defendió ofendida al ver sus sentimientos puestos en duda. ― Si no lo hiciera hubiese rehecho mi vida.
― No se trata de encontrar a otras personas, Temari. Se trata de lo que sentimos aquí dentro. ― apoyó la mano sobre su corazón. ― Es lamentable, pero tú pusiste tu carrera sobre mí y eso no puedo perdonártelo. Ahora, que tú me pidas que haga lo mismo, me parece imposible. No dejaré todo lo que tengo por venir corriendo a tu lado cuando sé que en algún momento querrás otra cosa y volverás a dejarme atrás, dándome por explicación que tenías que decidir y yo quedé en segundo lugar.
― Entonces no me amas. ― Shikamaru chasqueó la lengua con cansancio. ― Es que no te entiendo. Estábamos estancados, sin hacer nada por nosotros. Nuestra relación no avanzaba y yo hice algo pensando que sería para mejor.
― ¿Dejarme con un beso en la mejilla y deseándome suerte? ¿Eso para ti es "lo mejor"? ― Temari hizo una mueca. ― Solo como sugerencia, te aviso de inmediato que no sirvió, ni cumplió la función que esperabas. ― ironizó, sobándose las sienes. ― Por ahora no puedo dejar lo que tengo por ti, Temari. Creo que debes seguir tus sueños y yo seguiré los míos. Supongo que como son bien diferentes, será muy difícil que nos crucemos.
― Lo siento mucho. ― Los ojos verdes de Temari soltaron lagrimas. ― No esperaba que las cosas terminaran así.
― En una relación no se pueden esperar ni suponer las cosas. ― le comentó. ― Los humanos somos impredecibles y nos guiamos por nuestras emociones, por lo mismo, si estás junto a otra persona, pregúntale que quiere, hazle saber tus planes, dile que te sientes estancado y busquen un camino juntos. No esperes nada, ni des las cosas por sentada. Piensa antes de actuar o seguirás lastimando al resto.
― No seas así conmigo. ― le pidió, secándose las lagrimas con brusquedad, dejando sus mejillas enrojecidas.
― ¿Y tú fuiste misericordiosa conmigo? ― la chica no supo que responder. ― No, no lo fuiste.
― No me arrepiento de lo que decidí. ― Le dijo, alzando el mentón.
― Yo me arrepiento de no haber sido más duro para exigirte respuestas. Ahora no me interesa saber que quieres. ― acercándose a ella, le secó las lágrimas. ― No llores, sigue tu vida y sé la mejor.
― Shikamaru… ― dijo, en un ruego, agarrándose de su cintura. ― No me dejes.
― Temari, te estás lastimando. ― le hizo ver, acariciándole el cabello y tragando sus propias lagrimas. ― Verás que seguiremos adelante.
― Pero yo quiero tenerte a mi lado. ― sollozó, mojando su chaqueta.
― Eso es una petición muy egoísta. ― Le dijo con dolor. ― No es venganza, pero si es sanidad mental y volver contigo sería desconocer todo lo que nos pasó.
― ¿Algún día volverás conmigo? ― Shika sonrió con tristeza.
― El amor no se acaba en un par de meses, Temari. Y decir que no, es escupir al cielo. ― dándole un brusco beso sobre la cabeza, se soltó de su agarre y volvió al auto.
Aceleró para no ceder frente a ella, porque sabía que lo haría si seguía insistiendo.
A través del espejo retrovisor la vio seguir llorando en la acera. Quiso volver, se obligó a hacerlo, pero su razón lo detuvo. Él debía avanzar y por mucho amor que tuviera por ella, Temari no era capaz de entregarle lo mismo y no quería fingir no darse cuenta. Ella era fuerte, no lo dudaba y saldría airosa de todo eso, en cambio él era mucho más débil, aunque demostrara lo contrario.
Suspirando, comprendió que el acto había terminado y la obra debía continuar. Por el momento su ex novia por cinco años, la chica que esperó fuera la madre de sus hijos, la que lo acompañó en los días más felices y también los más grises, quedaría solo como un recuerdo.
Uno de sus más hermosos y dolorosos recuerdos.
5.
Neji avanzó por las calles de los Ángeles con sus pensamientos completamente revueltos. No tenían un principio y menos un fin, pero lo atormentaban. ¿Qué había hecho? Se preguntó una vez culminado el hecho con Tenten. ¿Cómo no se pudo controlar? Nuevamente la había rebajado a un nivel inhumano tomándola en un baño – cosa que se estaba volviendo recurrente para ambos – y olvidando por completo cualquier cosa; su relación con Mei, la antipatía que sentía por la castaña y por sobre todo, sus principios como hombre. No existía razón que lo justificara y analizándolo bien, tampoco quería hacerlo. Probablemente la castaña no le fuese tan desagradable como quería creer.
Por lo mismo, ahora se encontraba en camino hacia el hotel donde sabía que estaba quedándose toda la producción de la película en la que trabajaba Sasuke.
Intentando no pensar, se bajó de la moto y llegó a informaciones, abrazando el casco por el lado.
― Hola, busco la habitación que utiliza la señorita Haruno. ― la mujer frunció el ceño, en claro gesto de negarse, pero cuando lo miró fijamente, lo reconoció y no pudo decirle que no.
― 507. ― le dijo. ― ¿Doy aviso? ― Neji negó y comenzó a subir.
¿Qué hacia ahí? Ni idea, no lo sabía y tampoco entraría a analizarlo, cuando en verdad tenía cosas más importantes que pensar. ¿Pedir disculpas? Quizás, pero…
― ¿Neji? ― El castaño reaccionó cuando se encontró frente a la puerta que le habían indicado y miró con asombro mal disimulado a la pelirosa. ― ¿Qué haces acá? ― Buena pregunta, que ni él tenía la respuesta.
― ¿Está Tenten? ― preguntó, sin saludar y mirándola fijamente.
Sakura se hizo a un lado, dejándole pasar y siendo cortes, cosa que él no había sido.
― Está trabajando en esa salita. ― le contestó Sakura, viéndolo moverse por el lugar. ― Pero antes necesito pedirte algo.
― ¿Qué cosa? ― preguntó hastiado. Si seguía conversando con la guapa pelirosa se arrepentiría de estar ahí.
― ¿Tienes un cigarrillo? ― El castaño alzó una ceja. ― Sé que tengo poca edad para fumar, pero creo que servirá para calmar mis nervios. Te aseguro que no le cuento a nadie.
― No pienso pasarte un cigarrillo. ―le dijo de forma grosera. Sakura abrió la boca estupefacta. ― Me recuerdas a mi prima y eres demasiado pequeña para estar haciéndolo.
― Pero Neji… ― las palabras murieron en su boca al verlo entrar en el cuarto que le señaló. ― Maldición.
Neji por su parte se encontró con un lugar lleno de telas que colgaban desde el cielo del lugar. Parecía un laberinto de colores y que ondeaba con su pasar y hacían un agradable sonido contra el suelo. Fru-fru.
― "Ese hombre es mío, ese hombre es mío, mío, mío. Ese hombre es mío." ― El pelilargo quedó de una pieza al oírla cantar y más aun al escuchar la letra de canción.
Una sonrisa traviesa asomó en su rostro, pero la quitó de inmediato al sentirse estúpido.
― "Ese hombre…" ¡Mierda! ― chilló, poniendo la mano sobre su corazón al verlo frente a ella. ― ¿Eres un fantasma? No te escuché.
― Nos deleitabas con tu angelical voz, por eso no me oíste. ― comentó.
Tenten se sonrojó y agachó la cabeza avergonzada. De todas las canciones habidas y por haber, ella era tan bruta de cantar justo una que la dejaría como imbécil.
― ¿Qué quieres? ― preguntó desconfiada.
― Conversar. ― aseguró. ― Ayer te fuiste sin siquiera poder decirte algo.
― Tenía que volver al hotel. ― contestó sin titubear. ― Y no hay nada sobre qué conversar. Fue un error lo que sucedió.
― ¿Error? ― preguntó incrédulo. ― Si los errores son tan placenteros, creo que seguiré teniendo muchos.
Tenten boqueó, coloreando sus mejillas.
― Es mejor que te vayas.
― No me pienso ir. ― se acercó hasta ella e invadió su espacio sin llegar a tocarla. ― ¿Qué haces? ¿Brujería? Desde ayer no puedo dejar de pensar en lo que hicimos y como deseo repetirlo. ― le confidenció, alegrándose al notar que el cuerpo de la chica respondía como esperaba.
Tenten contuvo el aliento, hasta que fue insostenible y lo soltó sobre los labios del pelilargo. Neji tomó eso como una invitación muda a llevarla al límite y pasando su brazo por la cintura de Tenten, le apegó a su pecho.
― Neji. ― jadeó la chica, en un evidente estado de excitación. ― Por favor. ― le rogó.
― ¿Qué quieres? ― le preguntó cerca de sus labios. ― ¿Qué te suelte o que te tome? ― La castaña se embriagó del olor que él exudaba y haciendo acopio de su valentía, cerró los ojos, dándole chipe libre para que actuara como quería.
Y así lo hizo.
Con delicadeza, rozó sus labios entreabiertos, mirándola en todo momento. No quiso cerrar los ojos para así no perderse ninguna de sus expresiones.
La suavidad de los labios de Tenten era adormecedora. Podría pasar pegado a ella sin importarle nada, cosa que le molestaba mucho. No le gustaba sentir ese peso al estar a su lado, pero lo sentía. Tenten lo hacia ver cosas que no quería y también lo obligaba a replantarse su actuar, su forma de vivir. Algo incomodo e indeseado.
― Neji… ― murmuró la chica, separándose de su boca y besándole la mandíbula.
Neji entendió eso como el cese de cualquier reticencia y se lanzó de lleno a ella.
Tomándola firmemente, comenzó a caminar buscando alguna superficie donde apoyarse y poder tener más libertad de acción. Tenten lo guió hasta una mesa y tirando todos los diseños al suelo, la subió sobre el lugar, posándose sobre ella.
Su boca se volvió exigente y dándole un lametón en el cuello, subió en busca de sus labios. Neji metió su lengua, casi impidiéndole respirar y la castaña solo podía dejarse hacer, porque no tenía el poder de darle pelea a sus embates furiosos y apasionados.
Las manos de la chica bajaron por sus costados y jalaron para que se sacara la chaqueta. Neji le dio la facilidad y también se quitó la remera, obligándola a ella a hacer lo mismo. Cuando Tenten estuvo solo con su sostén y la boca de Neji sobre su cuello, reaccionó, pero no se quiso detener. No tenía las fuerzas y mucho menos las ganas.
Sus jadeos los lanzó específicamente en su oído, mientras él acariciaba su vientre y subió hasta tomar su pecho y apretarlo.
Era tal su desesperación, que rompió el sostén de la chica, uniéndolo a las bragas que el día anterior habían quedado en el suelo del baño. Su boca bajó hasta tomar el pezón entre sus labios y jalonearlo varias veces seguidas, sacándole grititos sedientos de placer. Tenten se removía incomoda y deseosa bajo él, reclamando más atención a otras partes. Neji le bajó los pantalones acompañados su ropa interior y se posó frente a sus piernas, abriéndolas. La chica enrojeció hasta el punto de la ebullición al ver lo que él estaba haciendo y como miraba su parte más intima, acuclillado.
― Eres… ― fue lo único que dijo, antes de tirarse entre sus muslos y besarle el vértice deseoso y caliente que palpitaba en su centro.
Tenten tiró la cabeza hacia atrás y apretó las manos en puños contra la mesa. Necesitaba algo para agarrarse y solo se encontró con el cabello despeinado del guapo ojialabrastro. Sin importarle si le causaba dolor, lo enredo entre sus dedos y tiró de él con desesperación, gritando por el placer que le estaba brindando esa lengua. Neji recorrió todo lo que encontró a su paso y succionó el lugar más carente de atención, llevándola al séptimo cielo, alcanzando un orgasmo de cuotas superiores.
Sin tener más capacidad de reacción, lo vio subirse sobre ella y entrar en su cuerpo de una firme y profunda estocada, acrecentando el orgasmo e instándola a comenzar con uno nuevo. Neji se movió dentro y fuera de la castaña, mordiéndole el cuello y apretando sus dedos en los muslos. Tenten no se quedó atrás y le rasguñó la espalda dejándole surcos que comenzarían a sangrar. Pero a Neji no le importó, solo sentía la combinación de placer absoluto en su miembro y el ardor de su espalda. Dos sensaciones únicas, que lograban entrelazarse dejándolo más sediento de ese cuerpo suave, con curvas y malditamente exquisito.
No quería liberarse, quería verla gritar, jadear, desesperarse por él, solo por él. Estaba siendo posesivo y de forma sicótica, pero Tenten lo desesperaba a puntos insospechados. Había llegado de una forma tan sutil, pero a la vez determinante a su vida, que no podía ignorarla. Verla con esa sonrisa llena, esas caderas anchas y su altanería lo volvían loco. Sabía que acostarse con ella se había vuelto una necesidad vital y no desaprovecharía ocasión para hacerlo. Al parecer a ella tampoco le causaba mayor resquemor estar así.
Un nuevo jadeo y su miembro saliendo por completo, para luego volver a ingresar, haciéndola gritar fuertemente. Sabía que se le venía otro orgasmo, porque sus paredes comenzaron a aprisionarlo y sin querer aguantarse más, le dio una sesión de embestidas rápidas y concisas que los liberaron.
Tenten tiró su cabeza hacia atrás, dejando a la vista ese cuello blanquecino y largo, que ahora se encontraba con varias marcas regadas, mientras él se escondió en la unión de su hombro y gimió complacido, soltando toda su semilla dentro de ese cuerpo que lo traía mal.
Se quedaron en silencio varios segundos, recuperando su respiración y tranquilizando a sus corazones. Neji sabía que debía recriminarse su actuar, pero no le nacía hacerlo. Se sentía tan cómodo dentro de ella, sintiendo su suavidad… no se había puesto el condón.
― ¿Qué pasa? ― le preguntó la castaña al verlo alejarse, aunque sin salir de su cuerpo.
― No usé protección. ― murmuró mirándola con terror. Ahora comprendía porque se había sentido tan bien. Hacerlo sin condón era brutalmente exquisito.
― Tengo un método anticonceptivo, así que no te preocupes. ― sonriendo, lo empujó para levantarse.
Neji salió de su cuerpo y la sensación de vacío que sintió fue inexplicable. La vio bajarse de la mesa e ir en busca de su ropa, mientras él seguía apoyado en el lugar, sin saber que decir ni cómo actuar.
― Supongo que esto vuelve a ser un error, ¿verdad? ― Tenten carraspeó incomoda. Se había contradicho con sus palabras en menos de media hora.
― Sí, es un error. ― aseguró, sin querer mirarlo y subiéndose los pantalones. Neji sintió su cuerpo endurecerse cuando la vio agacharse, mostrando su lindo trasero. ― Vístete, tienes que irte. ― El pelilargo frunció el ceño incomodo. Él debería ser quien la tratara con frialdad y le pidiese que se fuera. ― Esto no puede volver a suceder. Tú tienes pareja.
― Lo sé. ― contestó él. ― Y tienes razón. No debería volver a pasar. ― Neji caminó hasta su ropa y se la puso ignorándola, igual como lo hacia ella con él. ― Que descanses. ― murmuró al pasar por su lado.
Tenten lo vio salir de la habitación y sus ojos se llenaron de lágrimas ¿Cómo era tan estúpida de seguir aguantando? ¿Hasta qué punto iba a estar enamorada de él como para seguir denigrándose de ese modo? No había caso con ella, insistía en algo que no podía existir. Él lo dejó claro, al tomarla sin pensar en lo que sentía, solo dejándose llevar por esas bajas pasiones que a los dos abrumaban. ¿Podía confiar en eso? Jamás, él tenía novia y la amaba. En cambio ella era solo una tonta que seguía enamorada. Una idiota, una ilusa, que por suerte usaba un tratamiento anticonceptivo, porque no quería imaginarse que hubiese pasado si quedaba embarazada.
De corazón esperaba que esa fuese la última vez, o si no, sería incapaz de llevar a su propia conciencia.
6.
― Pensé que no vendrías. ― Itachi miró el pequeño bulto que reposaba sobre una de las sillas alargadas del lugar.
Estaban en la azotea del lujoso hotel, que se encontraba vacía, a excepción de ellos. Itachi caminó y se puso a su lado, mirándola desde su altura.
― Y perderme la oportunidad de beber un buen vino, con una chica guapa; jamás. ― Gracias a la noche, el pelilargo no vislumbró el enrojecimiento de mejillas que tenía la rubia. ― ¿Cómo estás?
― Bastante bien. ― Con gesto, le indicó que se sentara a sus pies. Ella abrazo sus piernas y le sonrió. ― ¿Y tú?
― Estaba bien hasta que lleve a Sasuke a un bar y terminó como cuba. ― Ino alzó una ceja. ― Se vuelve idiota.
― Es por su pelea con Saku ¿verdad? ― Itachi asintió, sin tener la capacidad de crear alguna excusa. Para todos era sabido que el pelinegro comenzaba a perder sus cabales. ― Bueno, cosa de ellos en éste minuto.
― Claro que sí. ― apoyó el pelinegro, sacando de entre sus ropas un vino con etiqueta dorada. ― Es de lo mejor que encontré.
― ¿Trajiste copas? ― Itachi se golpeó la frente. ― Creo que no. ― mirándose, se largaron a reír.
― ¿No te molesta tomar de la misma botella? ― le preguntó inseguro.
― Claro que no. ― aseguró, tomándola e intentando destaparla. ― Prefiero que lo hagas tú. ― aceptó cuando sus intentos quedaron en solo meras ganas.
― Obvio, es trabajo del hombre hacer esto. ― como "macho recio" que era, destapó la botella y se la pasó para que diera el primer sorbo.
Ino tomó la botella y se lanzó su primer trago, sin importarle que se viese poco femenino. Itachi alabó eso con una sonrisa y un aplauso cerrado.
― Está maravilloso. ― le dijo, entregándole la botella para que él siguiera.
Itachi hizo lo mismo, maravillándose con el sabor y sintiendo cierto morbo al saber que la rubia había puesto su boca ahí.
― Debo reconocer que tengo un muy buen gusto. ― se vanaglorio el pelilargo, sin un poco de humildad. Ino solo rió por sus ocurrencias.
― ¿Cómo va tu vida? ¿Ya has superado tus problemas con Sasuke y Mei? ― Itachi hizo una mueca y se apoyó en el respaldo del asiento. La rubia no pudo negar que su perfil era bastante masculino y agradable a la vista, por no decir que el Uchiha mayor se encontraba extremadamente bueno.
― A Sasuke solo puedo apoyarlo respecto a lo que quiere. Digamos que no me comporté como un hermano, ni fui mesurado con él desde que era niño, por lo mismo ahora trato de hacer las cosas bien y si Sakura es mi futura cuñada, bienvenida sea. ― Ino asintió feliz por ese cambio. ― Respecto a Mei… creo que todo quedó claro ese día en la fiesta de la chica Hyuga.
― Hinata. ― repuso ella.
― Hinata. ― rectificó. ― Le dije lo que pensaba de su actuar y claramente cerré la puerta a continuar con esa seudo relación que no me servía de nada. Tampoco esperaba rescatar algo de ello.
― ¿Y porque estabas con ella? ¿Qué tiene Mei entre las piernas que los vuelve locos? ― La preguntar iba acompañada de una evidente saña.
― Tiene lo que tienen todas, pero con la diferencia que sabe engatusarte. ― Itachi miró a Ino. ― Te hace sentir que todo es sin compromiso y puedes ir y venir con ella. Es fácil descargar tensiones con ella.
― ¿Eso no la vuelve en una mujer… regalada?
― Que una mujer quiera disfrutar de los mismos placeres que los hombres por antonomasia han recibido desde siempre no la vuelve en fácil ni regalada. Mei disfruta del sexo y de lo que puede conseguir por ello. La sociedad es lo suficientemente machista para juzgarla, pero yo no lo hago, porque al fin y al cabo me beneficié de ello. Lo único que le reprocho es el que ande con uno y con otro, siendo que dice tener una relación real con Neji. ― Ino, a pesar de sentirse asqueada por esa mujer, no pudo negar que los puntos que daba Itachi eran bastante aceptables. Y lo que más le agradó era que, sabiendo que Mei era fácil, él no la bajaba a un nivel de puta. Itachi era un hombre integro e intachable, de esos que no estaba acostumbrada a conocer. ― ¿Y tú? ¿Algún amor por ahí?
― Creo que es evidente que no. ― contestó ella, sonriendo tristemente. ― No me ha ido bien en ese ámbito y he decidido abortar misión. ― Bromeó.
― Eres muy joven como para rendirte por un mal amor. ― Ino lo miró de hito a hito. ― No soy la mejor persona para aconsejarte, pero podrías intentarlo. El mundo está lleno de seres humanos dispuestos a amar y tú eres muy guapa. Dudo que te falten pretendientes.
― No me interesa por el momento involucrarme con alguien. ― La rubia tomó la botella y le dio un largo sorbo. ― ¿Alguna vez has tenido una novia?
― ¿Cómo algo duradero? ― Ino asintió. ― Sí. Tuve una relación de 4 años con una guapa abogada, pero terminamos cuando ella me exigió casarnos. No fue porque no quisiera, pero se puso realmente hostigante.
― ¿Cuatro años? ― estaba impactada. ― No te imaginé como alguien que durase tanto.
― Tengo 31 años, Ino. Mi juventud pasó hace mucho y con eso, se fueron las ganas de pasar de mujer en mujer. ― La rubia quedo gratamente sorprendida. Ese hombre era un verdadero enigma, pero malditamente agradable. ― También tuve un noviazgo cuando adolescente. Duré 2 años y terminamos cuando fingió estar embarazada.
― ¿De verdad? ― Incrédula, puso atención a lo que le contaría.
― Sí, porque yo iba a entrar a la universidad, por ende me iría de casa. Como ella no quería que termináramos, dijo que estaba embarazada y le contó a mi familia y a la suya. Yo estaba desesperado, pero entendí que debía asumir, así que acepté quedarme y olvidar mi carrera, sin embargo, su mejor amiga vio lo que yo sufría y decidió contarme que todo era una mentira.
― Pero que malvada. ― comentó la rubia, ganándose un asentimiento de cabeza por parte del pelilargo.
― Hay mujeres que hacen de todo para retenerte y ella era una de esa especie. ― Ino rió bajito. ― Y tuve otra novia por casi un año, lamentablemente se tuvo que ir del país y no quedó más que un bonito recuerdo.
― O sea de verdad eres un hombre que se podría considerar para una relación. ― dedujo la rubia, dándole otro sorbo al vino. ― Y yo que pensaba que eras un libertino.
― Para que veas que las apariencias engañan y que no hay que juzgar de buenas a primeras. ― le hizo ver con claridad. ― Aparte de ese malnacido que ambos conocemos, no ha habido otro hombre.
― Ninguno. ― contestó de inmediato. ― Quedé demasiado marcada como para intentar algo con otra persona. Además, siento que alguien con tantas trancas como yo, solo sería un lastre para una pareja.
― ¿Qué? ― El pelilargo bufó sonoramente. ― Sinceramente y con mucho respeto, déjame decirte que eres muy tonta si piensas así. ― La rubia abrió la boca haciéndose la ofendida. ― No te conozco mucho, pero por lo que he notado, es que eres una chica luchadora, que enfrenta la vida y se esfuerza por ser mejor. Eso ya son virtudes admirables que te convierten en un prospecto espectacular para tener de novia.
― Itachi, seamos sinceros, tú solo quieres acostarte conmigo, por eso lo dices. ― El moreno la miró fijamente y entendiendo que era inútil mentir, se alzó de hombros.
― Claro que quiero acostarme contigo ― confesó sin sonrojarse. ― Eres espectacular y muy hermosa, pero no te obligaré, ni llevaré nuestra relación a un punto donde se haga imposible contener las ganas. Quiero conocerte y la única forma que tengo es siendo tu amigo. La libido puede aguantar. ― La rubia sonrió de medio lado. Le gustó su respuesta, porque dejaba claro que, a pesar de quererla en su cama, no haría hasta lo indecible para conseguirlo. ― Al menos pienso así en éste minuto. Nadie sabe si cambio de opinión. ― bromeó, comenzando a reír.
― Cuando ya creo que eres un gran hombre, vas y me sales con alguna tontería. ― reclamó, usando un tono de reproche, aunque fingido. Ambos rieron. ― ¿Quieres más vino?
― Sí, te lo estás bebiendo todo.
― Está rico. Trajiste uno que es fina selección y mi paladar lo está disfrutando. ― le comentó.
Disfrutaron el silencio, solo dejándose llevar por las emociones y el sonido del viento chocando contra los pilares.
― ¿Tienes frío? ― Ino negó, enseriándose.
El moreno lo notó, pero se vio interrumpido cuando la chica comenzó a hablar.
― Lo conocí cuando tenía 9 años. Era uno de los mejores amigos de mi padre. ― Itachi se acomodó y le dio el pase para que contara su historia y verdad. ― Daiki era algo así como el hombre perfecto: Joven, muy guapo y con todas las miradas sobre él porque era un gran empresario. Todavía lo es. ― agregó. ― Yo lo miraba como un sueño. Siempre que iba a cenar con nosotros, se sentaba a mi lado y me contaba historias sobre lo que era la economía, pero explicado desde una forma mucho más infantil. Para mí esas horas se convertían en lo que más esperaba toda la semana. Escucharlo era un bálsamo para mis oídos y comenzaba a adorar el piso que pisaba. ― guardó silencio unos segundos, tragando saliva y mordiendo su labio. Itachi notó su palidez y pensó que era correcto decirle que se detuviera, pero su parte más egoísta se lo impidió, recordándole que él también quería saber la verdad. ― Era una navidad, si mal no recuerdo y yo estaba en la cocina de mi casa, mirando hacia el patio y aburrida porque no había nadie de mi edad en la gran fiesta que todos los años daba mi padre. Mi concentración era tal, que apenas sentí quealguien entró al lugar. Cuando me volteé, ya lo tenía sobre mí besándome. No alcancé a reaccionar. Tenía solo 15 años.
― Maldito infeliz. ― masculló el pelilargo, acariciándole el tobillo, porque era la parte de su cuerpo que más cercana tenía. Ino se tomó el gesto como contención.
― Luego de eso, siempre que iba a mi casa, se sentaba a mi lado y me ponía las manos en mis piernas, me tocaba y buscaba cualquier oportunidad para besarme. A pesar de mi impresión, me sentía tan feliz, porque era el hombre que según yo amaba, además de sentirme halagada porque alguien mucho mayor se había fijado en mí. ― prosiguió contando, haciendo que su voz se cortara a ratos. ― Un día me convenció de salir. Según yo sería una salida al parque, donde comeríamos helados, algodón de azúcar y subiríamos a la rueda, pero mis ilusiones eran muy diferentes a las de él. Llegamos a su casa y pasó eso. Fue incomodo y doloroso, pero no me negué. Sinceramente lo quería. Luego de esa vez, siguieron muchas más. Pasaba por mí a la escuela y nos íbamos a su casa para estar juntos, incluso me escapé de clases solo para estar con él. ― Le contó con vergüenza. ― Nunca me sentí del todo cómoda, pero lo aceptaba porque él quería. Estuvimos mucho tiempo así, hasta que llevó a una mujer a nuestra casa. La presentó como Ayumi y tenían planes de casarse: Ayumi era su novia desde hace 6 años. ― Itachi abrió la boca impresionado. Daiki era una bestia sin corazón, aprovechándose de una chica, quitándole todo lo que debía haber disfrutado siendo solo una adolescente. ― Me sentí a morir. Cuando terminamos de comer, lo llevé hasta el despacho de mi padre y le pregunté qué pasaba, porqué no me había dicho que tenía novia. Él respondió que lo nuestro habían sido acostones simples y hasta aburridos. Solo estuvo conmigo, porque le daba pena como yo lo seguía y me comparó con un perrito faldero. ― El pelilargo sabía que no era su deber intervenir, pero las manos le picaban pensando en cuantas maneras habían de poder romperle la cara a alguien, sobre todo a ese mal nacido. ― Ese fue el comienzo del fin. Mi papá escuchó parte de la conversación e intervino para saber qué pasaba. Él, como siempre, se salvó su pellejo y dijo que me había descubierto acostándome con un compañero de escuela, pero además agregó que no era con el único que me encamaba, sino que tras mí, había una veintena de amates. Yo quedé de una pieza, devastada, con mi corazón roto y sin saber que decir.
― ¿De verdad fue tan miserable? ― Ino asintió.
― Mi papá se enfureció, cosa obvia y me dio una gran golpiza donde nadie se metió a defenderme. Esa fue la primera vez que me golpeó sin medirse. ― le contó, secándose una lágrima. ― Cuando estaba acostada sobre mi cama, sin poder moverme por el dolor, Daiki me llamó y me amenazó: Si yo hablaba, él haría que me terminaran matando. Tenía tanto miedo que acepté guardar silencio. Solo tenía 17 años. ― Itachi comprendió que no era hace mucho. ― Mi papá nunca ha vuelto a confiar en mí y se volvió un monstruo conmigo. No podía salir, solo ir a la escuela, me vigilaba y cronometraba mis horas de llegada. Mi madre nunca intervino, porque lamentablemente no vive conmigo, sino que en Francia y no tengo una gran comunicación con ella.
― ¿Estás sola? ― le preguntó temeroso. La rubia afirmó con la cabeza. ― ¿Qué pasó después? ¿Qué ocurrió el día que golpee a ese hijo de puta?
― Ese día apareció en mi casa, como lo hace siempre. Cenó con nosotros y nos contó que sería padre. En cierta medida me alegré por él, pensando que podía haber un cambio de actitud con la llegada de un hijo, pero como siempre, me equivoqué. Cuando salí de la casa fue porque me lo pillé en mi habitación y a chillidos lo saqué. Papá estaba en su despacho, así que no oyó nada. Llegamos afuera y comenzó a molestarme como lo hace siempre que puede. Tú viste que intenté alejarlo, pero tiene fuerza y aunque no quiero mostrarme como una damisela en apuros, me fue imposible separarme de él y justo llegaste tú. En cierta medida te lo agradezco, porque no sé hasta qué punto hubiese sido capaz de llegar. Después de la pelea y las cosas que te dije, quedé frente a mi padre, con Daiki quejándose detrás y el terror me invadió. Sabía que se me venía una fuerte reprimenda y no me equivoqué. El imbécil comenzó a decir que era muy probable que tú fueses uno de mis maniáticos amantes y que al verme cerca de él, te habías desquiciado. Papá, como siempre le creyó y de un jalón me llevó a la casa. ― Ino agachó la cabeza y sollozó con dolor. ― Entrar en detalles de lo que pasó dentro es mero morbo, pero puedo decir que fue brutal, peor que nunca.
― Ino. ― susurró el pelilargo, acercándose para apoyarla contra su pecho y abrazarla de ese modo. ― No es necesario que sigas. Ya todo acabó.
― Pero perdí a mi padre. ― dijo, llorando más fuerte y aferrándose a su remera. ― Perdí a mi única familia.
― No has perdido nada. Que tu padre no haya creído en su propia hija y todavía peor, la haya castigado brutalmente por las mentiras de un grandísimo imbécil, lo vuelve en alguien innecesario en tu vida. El día que se dé cuenta de que todo eran mentiras, se arrepentirá y ahí quedará en tus manos poder perdonarlo. ― Itachi le acarició el cabello con cariño y contención. Tenerla cerca y oliéndola, podría ser un potente afrodisiaco, pero no fue así. Sintió afecto, comprensión y rabia por verla sufrir. No merecía nada de lo que le había pasado. Era injusto y cruel. ― Piensa que ahora tienes mucha gente que te quiere y te apoya. Sakura por ejemplo. Mi futura cuñada te considera casi como una hermana.
― Sakura es una loca linda. ― comentó la rubia, dejándose abrazar por esos brazos tan cálidos y afectuosos.
Estar así con Itachi era agradable. Una sensación única y que le hacía pensar que si había un futuro mucho mejor. Era como sentirse acompañada y no la pobre niña desamparada que vivía temerosa y sin poder rebelarse.
― Y también puedes contar conmigo. ― le murmuró cerca de su oído. Ino se alejó para mirar su rostro y sus ojos se cruzaron. ― No lo dudes. ― dándole un toque con dos dedos en su frente, la volvió a empujar para que cayera a sus brazos. ― Ahora, seguiremos tomando el vino y olvidaremos este episodio catártico.
― ¿Puedo confiar en ti, Itachi? ― la pregunta venía algo desfasada, porque ya le había contado toda su historia. ― ¿No me traicionarás?
― Solo te fallaría para ir a golpear a ese hijo de perra. ― masculló, mordiendo las palabras. ― Pero no, Ino, puedes contar conmigo.
― Gracias. ― La rubia acomodó su cabeza sobre el hombro del pelilargo y suspiró largamente, dejando resquicios de las lágrimas derramadas, pero con esperanza de un nuevo comienzo. ― No sé porque confío tanto en ti. Me generas mucha paz.
― ¿Debería sentirme halagado por eso? ― preguntó con leve sorna, ganándose un pellizco en su vientre. ― Es broma, tontuela.
― A lo mejor te veo como un padre. ― Itachi se atragantó con su saliva luego de escuchar eso.
― Yo no te veo como una hija. ― aseguró, carraspeando para volver a tener aliento. ― Lo que menos tengo son sentimientos fraternales por ti.
― Ya me lo dejaste claro cuando dijiste que te querías acostar conmigo. ― El pelilargo rió levemente, haciendo vibrar su pecho, moviendo a la rubia. ― Eres muy descarado.
― Insistiré en que es sinceridad y no descaro. ― rectificó con soltura. ― No todos pueden darse el lujo de ser sinceros.
― Es una gran virtud. ― Itachi asintió con solemnidad. ― ¿Qué harás con Neji? ¿Le contarás lo que pasó con Mei?
― ¿Crees que debería hacerlo? ― Ino volvió a separarse de él para mirarlo a los ojos.
― Es lo correcto, ¿no? ― el pelilargo hizo una mueca incomodo. ― Yo creo que a ti también te gustaría que fueran sinceros si algo así se tejiera a tus espaldas.
― A veces la verdad es demasiado dolorosa como para soltarla así de la nada. ― El moreno le corrió un mechón del rostro y sonrió con sus ojos, haciéndolo ver muy guapo, cosa que no fue indiferente para Ino. ― Yo podría ir a decirle, contarle la realidad y abrirle los ojos, pero ¿Cuál será el costo? Neji está enamorado y seguirá pegado a Mei por mucho que nosotros le digamos que no es una mujer que lo merezca.
― La quiere tanto que se acostó con Tenten. ― Itachi frunció el ceño sin comprender. ― Sí, las bragas que pilló Sakura, por las cuales hizo un escándalo en casa de Sasuke, son nada más y nada menos que de mi linda amiga, que en un desesperado acto de amor, Neji se las desgarró tirándolas para cualquier lado. ― Ambos comenzaron a reírse. ― Si eso es amor, déjame decirte que es muy raro.
― Por eso mi futura cuñada se enojó tanto. ― dijo el moreno, logrando ensamblar las piezas. ― Y Sasuke no pudo defenderse, aunque creo que la comprendo, porque teniendo la fama que tiene mi hermano y encontrarse de frente con una prueba de que la está engañando, es imposible no sacar conjeturas. ― Ino lo apoyó, afirmando con la cabeza.
― Sakura se justificaba diciendo que él había comenzado con ella a los días de terminar con Fuka. ― El moreno chasqueó la lengua, restándole importancia. ― Itachi, es así.
― Sí, pero Fuka… haber, como te lo explico. ― La rubia se cruzó de brazos y se separó más del moreno para mirarlo mientras contaba su percepción sobre la relación de su hermano con la pelirosa. ― Sasuke siempre tuvo todo lo que quiso desde pequeño. No venimos de una familia pobre y eso se ha notado en nuestras vidas. Cuando comenzó a crecer, tuvo muchas chicas y disfrutó de ellas, pero cuando llegó Fuka, se sintió seguro y se quedó ahí pensando que estaba bien: No sé si la quería, pero no puedo negar que Fuka le causaba muchas más cosas que el resto de las mujeres y se estancó con ella, porque no interrumpía con su vida, ni con lo que quería. ― confesó. ― Sin embargo, en cuanto conoció a Sakura se descontroló, perdió el norte y no supo qué hacer. Tu amiga lo vuelve loco, lo trastorna con su forma de ser. La mira como si no hubiese nada más hermoso que ella. Sakura no le da estabilidad ni mucho menos seguridad, pero le da algo que nadie le ha dado y es esa sensación de sentirse vivo.
― ¿Pobre rico famoso? ― Elucubró la rubia.
― Más bien, Sasuke era un famoso, frío y sin grandes motivaciones, pero ahora encontró lo que lo mueve, lo que lo motiva a querer ser mejor, como también saca lo peor de él. Esas emociones que creía no poseer por ser tan mesurado, han salido a la luz desde que se encontró a mi futura cuñada. ― le contó. ― Jamás, pero jamás lo había visto celoso, hasta que la conoció a ella. No puede evitar gruñir cuando alguien la mira o Sakura responde. Tampoco era posesivo, pero a ella la busca para saber dónde está, que hace y que hará.
― Vaya. ― dijo Ino asombrada.
― Y ahí yace el problema. Sakura es una niña que tiene que crecer, conocer y buscar su camino, a diferencia de Sasuke que ya sabe lo que quiere, entonces chocan por eso, porque ella vive a flor de piel y mi hermano trata de ser un cable a tierra, pero le resulta a medias. Y todo se agrava al tener tantos sentimientos fluyendo. ― culminó de decir.
― Debe ser mucho lo que siente, porque en verdad se ve mal. Además…
― ¡Ino! ― el grito de un hombre interrumpió sus palabras. ― ¡Yamanaka!
― ¿Neji? ― dijo Itachi frunciendo el ceño.
Ambos se levantaron del lugar y corrieron hacia los gritos desesperados que escuchaba.
― ¡Estoy acá! ― gritó la rubia, intentando dirigirlo hacia ella.
Cuando se encontraron de frente, el pelilargo respiró hondamente.
― A Sakura le pasó algo. ― ¿Qué mierda? Se preguntó la rubia, pero no se quedó en eso y corrió a los ascensores para llegar a la habitación.
Los dos hombres la siguieron en la carrera y se metieron en el lugar. Ino se encontró con la puerta abierta y la abrió hasta atrás, pillándose a Tenten sobre la pelirosa, que estaba pálida y con los labios pálidos.
― ¿Qué ocurre? ― le preguntó, tirándose a un lado de la pelirosa para mirarla de cerca. ― Tenten.
― La muy bruta le dio una calada a un puto cigarrillo y cayó desfallecida sin poder respirar. ― La castaña miró furiosamente a Sakura. ― Solo está desmayada, pero me dio un susto de muerte.
Ino agachó su cabeza para mirar de cerca si estaba respirando y era así. La pelirosa solo estaba desvanecida por los segundos de terror que había pasado sin poder respirar.
― ¿Tú le diste un cigarrillo? ― le preguntó a Tenten.
― No, se lo pidió a uno de los botones. ― Ino masculló un par de improperios y miró a Itachi junto a Neji.
― Gracias por avisarme. ― le dijo al pelilargo primo de Hinata. ― Lo bueno es que solo fue un susto.
― Cuando yo entré me pidió un cigarrillo y se lo negué. ― comentó Neji. ― ¿Por qué le pasa esto?
― Porque tiene asma y no es un asma leve por lo que veo. ― le contó Itachi, acercándose a la pelirosa. ― La llevaré a su habitación.
Tomándola entre sus brazos, sintió lo liviana que era y comprendió un poco más el afán que tenía Sasuke en cuidarla. Era una niña tan pequeña, diminuta, con tantas cosas que aprender. Le impresionaba saber que su hermano estaba teniendo la paciencia suficiente como para aguantar todo lo que conllevaba estar con ella. De verdad tenía que estar muy agarrado como para actuar así.
― Es una tonta. ― siguió reclamando Tenten, agachando la cabeza. ― Sentí como si se me parara el corazón.
― ¿Cómo la hiciste volver? ― le preguntó la rubia, acariciándole el cabello a la acostada pelirosa.
― Fui por su inhalador, mientras Neji revisaba sus constantes vitales. ― le contó. ― Ino, ¿qué haremos si un día sus crisis se vuelven más feroces? ¿Cómo podemos controlarla?
― Un médico de cabecera, que trabaje las 24 horas. ― sugirió Itachi, posando sus manos en la cadera. ― No sean tan duras con ella. Cometió un error y creo que cuando despierte, su propia cabeza se la comerá viva. ― Ino asintió. ― Eso sí, déjenle claro que no lo vuelva a hacer.
― Dudo que lo vuelva a hacer. ― acotó Tenten. ― Porque si lo hace, la mato yo. ― Neji esbozó una sonrisa de medio lado que nadie vio. Le gustaba ver a esa castaña de ojos avellana siendo tan aguerrida. ― Hay que tenerle municiones industriales de inhaladores, además de un plan en caso de una urgencia más grave.
― Puede generarse un paro cardiorespiratorio y hasta ahí llegará. ― comentó Ino, sintiéndose incomoda al imaginar un escenario así. ― La retaremos fuertemente cuando estemos solas con ella.
― Háganle caso a Itachi. Ella ya aprendió. ― intervino Neji. ― Cuando estuvo conmigo, se veía aterrorizada porque no podía respirar. Creo que entendió la advertencia.
― Sí. Llamaré a un médico. ― dijo Itachi, saliendo de la estancia. ― Neji, mañana debemos viajar, es mejor que vuelvas al departamento de Sasuke. ― sugirió el pelilargo, mirando a su amigo y "empleado".
― Esperaré a que todo esté bien acá y te llevaré a ti. Estuviste bebiendo.
― Sé cuidarme solo, Neji. ― dijo con una sonrisa sarcástica el mayor de los Uchiha.
― Pero hoy extremaremos recursos. ― le contestó el Hyuga, sonriendo de la misma manera. ― Entre más te demoras, más tarde saldremos.
― Imbécil. ― farfulló.
La habitación quedó en silencio, solo siendo interrumpido por el respirar tranquilo de la pelirosa. Ino se acomodó a un lado de ella y la miró con afecto.
― Tonta, nos has asustado. ― le reclamó.
― Todavía estoy temblando. ― comentó Tenten, sentándose a los pies de la cama, dejando caer su cabeza y apretando las manos en su regazo.
Neji vio eso y una parte de él se sintió extraña. No le gustaba verla sufrir.
Salió del lugar, dejándolas solas y fue en busca de un vaso con agua. Al volver, se lo entregó mudamente a la castaña, que levantó la mirada y se encontró con el ofrecimiento. Neji alzó las cejas al notar el desconcierto de la chica, como si le hubiese salido una segunda cabeza.
― Tómalo. ― Le ordenó, sacándola de su atontamiento.
Tenten no tenía ganas de pelear ni reclamarle por ese tono autoritario, así que hizo lo que le indicó el pelilargo, tomándose de un trago el agua.
― Tenía azúcar. ― comentó la chica.
― Dicen que calma los nervios. ― Ino, impactada con la situación, carraspeó para sacarlos de su burbuja y evitar tener que ver a su amiga balbucear.
― ¿Por qué estás acá, Neji? ― La castaña se volteó a mirarla con odio, mientras el moreno se removía incomodo. ― ¿Necesitabas hablar con alguna de nosotras o buscabas a Itachi?
― Tenía un asunto con Tenten…
― Que no es de tu incumbencia, amiguita linda. ― interrumpió la castaña, parándose de la cama. ― Iré a ver si ya viene el médico.
Esquivando al pelilargo, salió de la habitación.
― Sé que te acostaste con ella. ―Neji alzó una ceja. No esperaba que Tenten les fuese con el chisme a sus amigas. ― Y nos enteramos cuando descubrimos la pelea que tuvo Sakura con Sasuke.
― ¿Qué tenemos que ver nosotros? ― preguntó confuso.
― Que las bragas que se encontró Sakura eran de Tenten, ¿y sabes por qué? Porque un desesperado tipo se las rajó cuando quiso hacerle el amor. ― Neji carraspeó. ― Las cosas ya fueron aclaradas para Sakura, pero déjame decirte que ellos ya no están juntos. ― Ino desconocía si Sasuke sabía lo ocurrido.
― Yo no puedo hacer nada si Sakura no confía en Sasuke. ― comentó de forma grosera.
― Si puedes hacer algo, o si no iré ahora mismo donde Mei y le contaré que la engañaste. ― El pelilargo abrió los ojos sorprendido. ― Si, Neji, acabas de meterte con dos de mis amigas; de forma indirecta con Saku y de forma muy directa con Tenten. Como el hombre que supongo eres, aclara las cosas con Sasuke, dale muestras de la realidad y no te acerques más a mi amiga.
― Ella también lo busca. ― Ino rió amargamente.
― Fuiste su amor juvenil, ¿quién no recaería en algo así? ― El pelilargo no expresó nada. ― Espero tomes en consideración lo que te pido. Si una vez la rompiste, es muy probable que lo vuelvas a hacer, así que déjala en paz.
― No es un tema que te competa a ti. ― La rubia se levantó del lugar y caminó hasta él.
― Si todavía queda algo de humanidad en tu frío corazón, te alejarías de ella. Tú tienes pareja. Mei es tu novia y ninguna de las dos merece lo que estás haciendo. ― susurró erizando el vello que cubría la nuca del pelilargo. ― Sé considerado con mi amiga, es lo único que te pido.
― ¿Y si ella me busca? ― Le preguntó, con un evidente respaldo. Tenten también podía ser la que necesitara del pelilargo.
― Ahí ya sería decisión de ella. Por ahora está confundida y cegada por lo que tú le provocas.
― Solo es sexo. ― masculló, molesto.
― Entonces díselo claro, porque no quiero verla sufrir. ― siseó de forma amenazante. ― Ojala tomes en consideración lo que te estoy diciendo.
Itachi entró, interrumpiendo su conversación, acompañado de un regordete y bajo tipo, que con una hosca mirada y gruesa voz les dijo que salieran del lugar. Ino por ser la más cercana a Sakura, se quedó junto a ella viendo lo que hacía el especialista.
Tenten llegó al lado de ambos hombres y los miró hacia arriba.
― ¿Ya se van?
― Esperaré a que salga el médico. ― contestó Itachi.
― Ok. ¿Quieren algo? ― les preguntó como una solicita anfitriona.
― No, gracias.― dijo el Uchiha, mientras Neji se limitó a negar con la cabeza.
― Bueno. ― revolviendo las manos. ― Iré a terminar lo que estaba haciendo, así que permiso.
― Tenten. ― llamó Itachi. ― Me alegro mucho de que estés realizando tus sueños. Llegarás muy lejos.
― Ehh… gracias. ― sonrojada, se volteó para volver a su tarea.
Estar entre sus telas y zurciendo era un tranquilizador para su alma que nadie más se lo podía aportar.
Por su parte, el médico salió de la habitación, dándole las últimas indicaciones a Ino.
― ¿Cómo está? ― le preguntó Itachi en cuanto la tuvo enfrente.
― Bien, solo fue un gran susto. Sus pulmones no colapsaron, pero sí se ahogó, entonces al verse privada de aire, se desesperó. Cosa evidente. ― Neji e Itachi asintieron, comprendiendo todo. ― De verdad, muchas gracias por estar acá. Espero tengan un gran concierto y todo resulte como lo planearon.
― Ino, no le contaremos esto a Sasuke hasta que termine la presentación. ―le comentó Itachi, siendo avalado por la rubia y el Hyuga. ― Creo que es capaz de cancelar todo con tal de venir a verla.
― Es muy comprensible. Eso sí, avísenle después. Yo creo que tanto Sakura como él merecen verse. ― aseguró la rubia. ― Pues, espero que estén bien.
― Gracias. ― Neji se agachó como en una reverencia e Itachi, sabiendo que se ganaría un par de miradas confusas y uno que otro comentario por parte del Hyuga, se acercó a la rubia y le besó la frente. ― Nos vemos pronto.
Ino quedó lela, mirando hacia enfrente sin poder reaccionar. Tenten salió del cuarto y se acercó a despedirse. Era lo correcto tomando en cuenta que habían sido de gran ayuda.
― ¡Éxito en su concierto! ― proclamó, con el puño en alto.
― Gracias, Cleo. ― La molestó Itachi sonriendo, impresionando al Hyuga que pensaba ser el único conocedor de ese secreto. ― Cuídate. ― Dándole un beso en el cabello de forma paternal y para nada parecido con el dado a Ino, se volteó a salir. ― Sé educado, Neji.
― Adiós a ambas. ― dijo. Ino caminó hasta la puerta con Itachi a su lado y Neji quedó un poco más rezagado, mirando a la castaña. ― Que tu vestido quede bonito. ― Le dijo, mirándola fijamente, casi penetrándola con sus ojos. ― Cuídate.
― Tú igual. ― dio por respuesta.
Pasó por el lado de Neji, directo a la habitación de Sakura. Sin embargo su trayectoria se vio interrumpida por una mano grande que se ciñó a su trasero, haciéndole dar un respigo, levantándola por lo fuerte que había sido el agarrón.
La boca del pelilargo se posó en su oído y no dándole ningún tipo de chance, susurró:
― No te voy a dejar, asúmelo.
7.
Sasuke se tomó media botella de cerveza de un solo atracón y se secó la boca de forma indulgente. A pesar de su apariencia fría e indiferente, se encontraba aterrado. Sabía que había tocado frente a mucho más público, pero nunca con la exposición mediática que tendría en ese minuto; llegaría a millones de personas por televisión, donde un error le podía costar su carrera. Confiaba en su calidad vocal y en sus compañeros, pero no confiaba en él. En cómo pararse frente a toda esa gente y seguir fingiendo sentirse pleno. Se trató de reconfortar pensando que estaba cumpliendo un sueño, algo que nunca esperó y no podía equivocarse cuando era su corazón el que te guiaba.
― Vamos, tigre. ― le dijo Itachi, palmeándole la espalda. ― Tú puedes. Te has preparado mucho tiempo, tienes grandes premios que te avalan y sé que tu vena perfeccionista no permitirá que te equivoques.
― Wow, siento que necesito cerveza a la vena. ― profirió Naruto, cayendo sentado sobre un taburete.
Shikamaru se estiró, destensando su espalda. El bonito y agradable mensaje de Nozomi le había agradado al punto de relajarlo por completo y haciéndole sentir confiado frente a todo lo que se venía. No era un concierto cualquiera, pero tampoco era el fin del mundo.
― Sasuke, esto es lo que buscamos siempre, hacernos mundialmente conocidos y lo hicimos, sin necesidad de caer en el pop ni música chatarra. ― le recordó el coletas, apretándole el hombro. ― Recuerda cuando éramos unos preadolescentes muy hormonales y teníamos instrumentos que eran de cuarta categoría.
― Tu voz no cambiará. ― aseguró Neji, acercándose al grupo. ― Somos todos tu familia, tus amigos y no te fallaremos.
― Supongo que en esta lacrimógena arenga, solo me queda decir que saldremos a conquistar. ― vaticinó Kiba, sonriendo de oreja a oreja. ― Somos Living in Peace.
― Venga, hagámoslo. ― abrazándose en grupo y soltando tensiones en un gran grito, salieron al escenario montado.
El sonido ensordecedor de la gente que se encontraba ahí, sobre sus cabezas, les recordó que era un concierto como los muchos que hacían. No había nada que temer. Era su trabajo, era su constante y era su vida, no iban a fallar.
Sasuke se posó detrás del micrófono y sonriendo como siempre lo hacía cuando se encontraba frente al público, dijo:
― Disfruten el espectáculo.
Total y absolutamente desatado, escuchó los primeros acordes de lo que sería el tema inaugural de la banda en el Súper Bowl.
Bitter Sweet Symphony – The Verve
'Cause it's a bittersweet symphony, this life
Try to make ends meet
You're a slave to money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places
where all the veins meet yeah,
No change, I can change
I can change, I can change
But I'm here in my mold
I am here in my mold
But I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold
No, no, no, no, no
Well I never pray
But tonight I'm on my knees yeah
I need to hear some sounds that recognize the pain in me, yeah
I let the melody shine, let it cleanse my mind, I feel free now
But the airways are clean and there's nobody singing to me now
No change, I can change
I can change, I can change
But I'm here in my mold
I am here in my mold
And I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold
No, no, no, no, no
I can't change
I can't change
'Cause it's a bittersweet symphony, this life
Try to make ends meet
Try to find some money then you die
I'll take you down the only road I've ever been down
You know the one that takes you to the places
where all the things meet yeah
You know I can change, I can change
I can change, I can change
But I'm here in my mold
I am here in my mold
And I'm a million different people
from one day to the next
I can't change my mold
No, no, no, no, no
I can't change my mold
no, no, no, no, no,
I can't change
Can't change my body,
no, no, no
I'll take you down the only road I've ever been down
I'll take you down the only road I've ever been down
Been down
Ever been down
Ever been down
Ever been down
Ever been down
Have you ever been down?
Have you've ever been down?
El público coreó la canción, sorprendiéndolos infinitamente. Pensaban que no eran tan conocidos como para tener un tema en el inconsciente colectivo, pero se habían equivocado. Ahí estaba toda esa gente cantando junto a ellos. Gracias a eso, Sasuke logró soltarse y caminó con el micrófono en la mano, acercándose a sus compañeros de banda y disfrutando del concierto.
Tomándose la botella completa de agua, le indicó a Kiba lo que se venía. El teclado daría la nota para comenzar.
― Este tema fue escrito hace muy poco. Se basa en la historia de un gran amigo. ― dijo escuetamente.
Más atrás, una corista los ayudaría.
Kiba se preparó y moviendo los dedos, comenzó:
Say Something – A Great Big World feat. Christina Aguilera
Say something, I'm giving up on you.
I'll be the one, if you want me to.
Anywhere, I would've followed you.
Say something, I'm giving up on you.
And I am feeling so small.
It was over my head
I know nothing at all.
And I will stumble and fall.
I'm still learning to love
Just starting to crawl.
Say something, I'm giving up on you.
I'm sorry that I couldn't get to you.
Anywhere, I would've followed you.
Say something, I'm giving up on you.
And I will swallow my pride.
You're the one that I love
And I'm saying goodbye.
Say something, I'm giving up on you.
And I'm sorry that I couldn't get to you.
And anywhere, I would have followed you.
Oh-oh-oh-oh say something, I'm giving up on you.
Say something, I'm giving up on you.
Say something...
Sasuke escuchó la ovación de toda esa gente, gritando emocionada por el tema, por la letra que contenía y lo mucho que decía. No serían pocos los que se sintiesen identificados, pero Sasuke pensó solo en su amigo, en cómo se tomaría esa canción y cuanto lo odiaría por ello; Suigetsu, en la parte que estuviera mirándolo – porque tenía claro que lo estaba haciendo. – probablemente estaría llorando, porque esa canción era por él. Su quiebre con Karin lo había inspirado a escribirla. Era doloroso, lo sabía. Tampoco lo había hecho con la intención de lastimarlo, pero no encontró mejor forma de reflejarle que lo entendía. La música era su vida, y él se la daba a sus amigos.
― Gracias. ― fue lo único que dijo, guiñándole un ojo a Kiba, porque lo había hecho excelente. Tomando otro poco de agua, continuó con el otro tema. ― Vamos Naruto. ― vociferó, dándole el pase a empezar.
En cuanto empezó a tocar, el público volvió a ponerse como loco, saltando a cantar el tema. Era fácil, simple y corto, pero decía tanto, que nadie podía quedar indiferente.
Where is My Mind - Pixies
Oh, stop
With your feet in the air and your head on the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse
But there's nothing in it
And you'll ask yourself
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?
Way out in the water
See it swimmin'
I was swimmin' in the Caribbean
Animals were hiding behind the rocks
Except the little fish
But they told me, he swears
Tryin' to talk to me, coy koi*
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?
Way out in the water
See it swimmin'?
With your feet in the air and your head on the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse
If there's nothing in it
And you'll ask yourself
Where is my mind?
Where is my mind?
Where is my mind?
Way out in the water
See it swimmin'
With your feet in the air and your head on the ground
Try this trick and spin it, yeah
La música siguió sonando, mientras él se metía en sus cavilaciones, agradado al escuchar el acompañamiento. El pelinegro miró hacia el horizonte con tranquilidad, feliz, completo, sabiendo que había logrado sus sueños y cerró los ojos, rememorando con rapidez su comienzo, los dramas, lo que habían pasado y como habían llegado hasta ahí. Naruto, su fiel amigo. Shikamaru, su gran contención. Neji, el que lo entendía. Kiba, su risa. Itachi, su hermano.
No desconocía a nadie, todos eran parte de lo grande que se había vuelto la banda, incluyendo a Sai, que aunque ya no pertenecía, seguía teniendo un papel fundamental en la formación de Living in Peace.
Suspiró y recordó a Sakura. Llevaba poco conociéndola, pero ya se había convertido en parte importante de su diario vivir. En la chica que quería para estar con él. Nadie decía que durarían años, pero le bastaría con tenerla aunque fuese un poco. Ella lo motivaba a querer ver la vida de otra manera.
Aunque le costase asumirlo y doliese reconocerlo, no podía negarlo: Sasuke, el tipo que nunca esperó sentir lo que sentía, ni necesitar como necesitaba a la pelirosa, aceptaba que la quería. Él quería a Sakura y era algo real, que nacía desde su corazón e inevitablemente se había apoderado de su vida.
― El último tema. ― dijo, aceptando por dentro sus sentimientos y reflejándolos en una canción que había escrito hace mucho, cuando veía al amor como un mero enganche para conseguir más seguidores. Ahora esa canción tomaba mucho significado, más del que esperaba. ― Chicos, acabemos.
No estaban preparados, porque solo habían ensayado para esas tres canciones, sin embargo, a pesar de estar retasando la entrada de los equipos a la cancha, el público no quería parar de escucharlos, así que les regalaría esa canción.
Madness - Muse
I… I can't get this memories out of my mind
And some kind of madness
Has started to evolve
And I... I tried so hard to let you go
But some kind of madness
Is swallowing me whole, yeah
I have finally seen the light
And I have finally realized
What you mean
And now, I need to know if it's real love
Or is it just Madness
Keeping us afloat
And when I look back, at all the crazy fights we have
Like some kind of madness
Was taking control, yeah
And now I have finally seen the light
And I...have finally realized
What you need
And now I have finally seen the end
(Finally seen the end)
And I'm... I'm expecting you to care
(Expecting you to care)
And I have finally seen the light
(Finally seen the light)
And I have finally realized
(Realized)
(Y levantando el dedo, Sasuke apuntó a la cámara dirigiéndose específicamente a alguien, cosa que no pasó desapercibida)
I need to love
I need to love
Capture me
Trust in your dream
Come on and rescue me
Yes, I know I can be wrong
Baby, you're too headstrong
Our love is...
(Madness)
Todo acabó en un gran aplauso, chiflidos y gritos desesperados por parte del público tanto masculinos como femeninos. Sasuke sonrió y haciendo una reverencia, se bajó para ir a los camarines, evitando dar cualquier declaración. Para eso estaba el resto de la banda y el elegido para hablar fue nada más y nada menos que Naruto.
Todo el resto se adentró en la sala y gritó extasiado. Itachi saco una botella de Champagne para brindar y les entregó unas copas, que fueron rápidamente dejadas sobre la mesa, porque tomaron directamente de la botella y de otras más que también llegaron. Sasuke fue abrazado por mucha gente, pero lo que más le importaba era estar con sus compañeros. Por el pequeño televisor que había en el lugar escuchó las declaraciones que estaba dando Naruto.
― Excelente presentación. ― dijo el periodista, poniéndole el micrófono frente a su rostro. ― Hace muchos años que no se sentía tanta vibra en este lugar.
― Es el trabajo de muchos años. ― comentó el rubio, sobándose la cabeza. ― No hemos esforzado demasiado para llegar hasta dónde estamos y lo conseguimos. Ahora solo disfrutar.
― ¿A alguien en especifico va dirigido el concierto? Vimos a Sasuke apuntar a la cámara. ― Naruto se alzó de hombros.
― Ni idea y si lo supiera, créeme que no te contaría. ― contestó, haciendo feliz a todos sus compañeros de banda; al menos no se había ido de bocajarro contando todo.
― ¿Y tú? ¿Se lo dedicas a alguien? ― Naruto miró directamente a la cámara y sonrió.
― Lo sabe. Yo sé que lo sabe.
Todos gritaron felices cuando lo vieron ingresar para celebrar con él, bebiendo y comiendo todo lo que no habían comido por los nervios que se traían.
― Con la última canción quedaron a nuestros pies. ― chilló Kiba.
― Debo decir que te luciste con el teclado. ― le dijo Sasuke, palmeándole la espalda. ― No te tenía tanta fe.
― ¡Hey! ― le reclamó, haciendo un mohín. ― También intento hacer lo mejor.
― Y se nota. ― Lo tranquilizó Sasuke, abrazándolo para sorpresa de todos. ― Sigue creciendo, imbécil y que tu matrimonio sea de puta madre.
― Verdad que me voy a casar. ― bromeó haciendo como que recién se acordaba. ― Como serán mis padrinos, se tendrán que vestir de ternos blancos.
― ¡Qué horror! ― reclamó Neji. El Hyuga caminó hasta Itachi que aplaudía como foca y le hablo por lo bajo. ― ¿Cuándo le dirás?
― Deja que celebre un poco, porque se volverá loco cuando le diga. ¿No viste la grandiosa estupidez que hizo apuntando a la cámara? ― Neji asintió igual de sorprendido que el Uchiha. ― Ojala mi futura cuñada se haya dado cuenta.
― Fue demasiado evidente, al menos para los que lo conocemos la historia. ― aseguró Neji.
― Ok, creo que es prudente hablarle, porque si no es capaz de matarme por no contarle. ― Itachi lo llamó con un gesto y lo miró fijamente. ― Tengo que contarte algo, pero prométeme que te calmarás.
― ¿Qué mierda pasó? ― preguntó ya fuera de sus cabales. Itachi enrolando los ojos, lo vio apretarse el puente de la nariz. ― Habla. ― le exigió.
― El día de ayer ocurrió algo. ― Sasuke asintió, apurándolo a hablar. ― No te quise decir porque eras capaz de no presentarte hoy.
― ¿Les pasó algo a nuestros padres? ― Itachi negó lentamente.
― Le pasó algo a Sakura. ― El mayor de los Uchiha y Neji vieron como su cara se transformaba de enojo a profundo terror, abriendo la boca sin saber que decir, y pestañeando seguidamente. ― Sucede que el día de ayer sufrió un fuerte ataque de asma y tuvimos que llevarle un médico.
El sonido tras ellos era ensordecedor. El partido se estaba disputando, mientras Shika, Naruto y Kiba celebraban el evento, sin embargo los otros tres estaban metidos en su mundo, como si fuesen una célula aparte de todo ese barullo exterior.
― ¿Por qué no me dijiste? ― masculló, acercándose a él y agarrándole desde el cuello de su remera, empuñando la mano. ― ¡¿Por qué?! ― le gritó furioso.
― Cálmate, Sasuke. Yo también estaba ahí y no fue grave. Solo un susto. ― Sasuke miró tanto a su hermano como a su amigo y soltando al primero, metió las manos en su cabello.
― ¿Ella… está bien? ― preguntó con voz trémula.
― Claro que sí. ― le confirmó Itachi. ― Como te dijo Neji: fue un simple susto. El médico que la vio dijo que no había sido tan grave y que se desmayó porque se había asustado al no poder respirar.
― ¿Se desmayó? ― Itachi enroló los ojos. ― Viajaré de vuelta.
― ¿Ahora? ― le preguntó Neji incrédulo. ― No conseguirás un vuelo.
― Como si eso me fuese a detener.
Lo vieron salir como bólido del lugar, directo al aeropuerto. Itachi solo alcanzó a llegar al estacionamiento cuando el auto de su hermano ya había partido. ¡El muy imbécil estaba bebido!
.
.
.
― ¿De verdad vieron lo mismo que yo? ― Sakura seguía sin creer lo recién vivido. Sasuke había cantado uno de sus temas más conocidos, pero se había dirigido a la cámara en el momento más importante, como cantándole a alguien. ― ¿Creen que sea para mí? No sabré mucho inglés, pero entendí esa parte.
― "Más claro echarle agua." ― apuntó Tenten en un dicho popular. ― Yo creo que ese pobre hombre sufre cuando pelean.
― ¿Pobre hombre? ¡Já! ― dijo Ino, burlándose. ― Pero no desconozco que es muy probable que no lo pasa bien cuando se encuentran distanciados.
― Lo que me sorprende es que no se haya aparecido por acá luego del problema que tuvo Sakura. ― se preguntó la castaña, metiendo la mano en las palomitas de maíz que estaban comiendo mientras veían televisión.
― Sí, yo también me pregunto lo mismo. ― acotó Sakura. ― Quería darle porras y buscar una manera de arreglarnos. ― murmuró con tristeza, metiéndose una gran cucharada de helado en la boca.
― Se me había olvidado contarles que Itachi prefirió no decirle, porque Sasuke es un obsesivo contigo y era posible que cancelara la presentación por quedarse acá.
― Oh, tienes razón. ― dijo Tenten. ― Era muy probable que algo así pasara. ― agregó risueña. ― Ese tipo besa el piso que pisas. ― la molestó, pegándole un codazo en las costillas.
― Con lo que acaba de hacer, no sé si pueda dudar. ― comentó. ― Fue un lindo gesto.
― Acaba de confesar que se rinde ante ti y que quiere quererte. ― Sakura se sonrojo furiosamente, haciendo que se tapara la cara con sus manos. ― Con mucho respeto, déjame decirte que Sasuke está como quiere.
― La apoyo. ― dijo Tenten, alzando su mano. ― Es muy guapo.
― Al igual que Neji, ¿no? ― fue el turno de la castaña en ponerse roja. ― ¿Cómo vas con eso?
― Supongo que bien. ― contó, alzándose de hombros. ― Es algo intrascendental.
― Volvieron a acostarse ayer, porque tuve la mala suerte de escuchar tus gritos. ― le comentó Sakura. Ino le envió una mirada reprobadora. ― Por eso salí y me encontré con el botones.
― En palabras simples es mi culpa que hayas terminado con una crisis de asma. ― Sakura negó con la cabeza.
― No nos cambies el tema, Tenten. ― le reclamó la rubia. ― ¿Cómo es eso de que volvieron a acostarse? Es evidente que lo hicieron y muy bien, porque tienes unas pequeñas marcas en tu cuello y dudo que sean culpa de algún golpe.
― Pues así como uno se acuesta con un tipo. ― contestó con frialdad. ― Un par de besos, te sacas la ropa y ya está dentro.
― Eso sonó grotesco. ¿Tan mal lo hace? ― Le preguntó una curiosa Sakura.
― No, lo hace demasiado bien el condenado, pero intento mantener la cabeza fría. ― puntualizó la chica, riendo levemente.
― Aunque otras partes se te calientan un montón. ― Tenten volvió a sonrojarse y decidió lanzarle un cojín. ― En fin, yo ayer lo amenacé, así que no te enojes si te dice algo.
― ¿Por qué lo amenazaste? ― le preguntó confusa.
― Soy tu amiga y quiero protegerte. ― contestó sin ningún tipo de culpa. ― Además va con segundas intenciones. Dicen que cuando las cosas se te prohíben, más las quieres y eso pasará con él. Te necesitará tanto, que podrás tener el control y manejarlo.
― Eres mala, Ino. ― dijo la castaña impresionada, pero levemente intrigada, y porque no decirlo, esperanzada con ese plan. ― ¿Qué cosas ves que se te ocurren tantas maldades? Tras esa cara de muñeca se esconde un ser maligno.
Sakura reventó en risas.
― En todo caso. Eres mala. ― La rubia se cruzó de brazos.
― Deberían agradecerme. ― contestó molesta. ― Estoy velando por sus intereses. Además, díganme si no será entretenido ver a dos hombres tan mesurados y perfectitos completamente locos por chicas reales y no esos sustitutos de mujer llenas de silicona y sin neuronas. ― Las tres se largaron a reír.
― Neji pasó por mi lado y me dio un fuerte agarrón en mis pompas. ― Tenten hizo un falso puchero. ― Me dijo que no me iba a dejar, así que lo asumiera.
― Wow, lo que pasa cuando uno se desmaya. ― bromeó la pelirosa. ― Quizás no es mala idea que lo intentes. Puede que lo ayudes a comprender que Mei no es una mujer que sirva para compañera de vida.
―… Soy la segunda. ― dijo, recién tomándole el peso a la situación. ― Nunca esperé convertirme en esto.
― Pero dime si no disfrutas. ― le preguntó la rubia retóricamente.
― Oye ¿y tú? ― inquirió la castaña. ― Andabas con Itachi en la azotea.
― Nos estamos haciendo amigos. ― contestó, intentando no sonrojarse o al menos fingir que no se sabía ruborizada. ― Por eso estábamos arriba.
― Y bebiendo. ― continuó Tenten. ― Sakura, yo creo que la Yamanaka terminará como tu concuñada.
― Wow, sería genial. ― comentó Sakura. ― Podríamos ir a comidas familiares juntas.
― Se están emocionando demasiado. ― les frenó la rubia. ― Solo bebimos, conversamos y ya. No es como si me hubiese puesto la argolla en mi dedo.
― Te tendrás que comer tus palabras. Itachi ha demostrado ser un hombre que vale la pena. ― agregó Tenten. ― Aparte también es muy guapo.
― Bueno, bueno. Es guapísimo, pero no estaremos juntos, así que sáquense esa idea de la cabeza. ― sentenció la rubia. ― Me contó que había tenido novias y por varios años.
― ¿De verdad? ¿Relaciones largas? ― Ino asintió a la pregunta de la pelirosa.
― Sí. Con una duro cuatro años. ― La castaña y la pelirosa abrieron la boca atónitas. ― Para que vean.
― Eso no hace más que agrandar lo maravilloso que es. ― insistió Tenten. ― ¿Y qué más te dijo?
― Que quería acostarse conmigo. ― El silencio embargó el lugar. ― Al menos le damos el crédito de que es muy sincero.
― Con él sabrás lo que es el buen sexo. Te lo aseguro. ― Sakura meneó la cabeza, llena de tanta información. ― Itachi tiene cara de saber lo que hacer en una cama y muy bien. Tu cara gritará por todos lados que te pegaste un buen polvo. ― aseguró Tenten, risueña y feliz con molestarla.
― Que ordinaria. ― le reclamó la rubia.
― ¿Qué quieres que diga? ¿Harán el amor mirándose a los ojos y se tomaran las manos, mientras sus cuerpos entran en completa sintonía? ― La castaña hizo una pedorreta. ― Te aseguro que te tirará sobre una cama, te jalará el cabello y no te dejará respirar por horas. Dele que dele. Tu pelvis pedirá clemencia. ― La cara de sabionda que ponía Tenten hacía más chistoso su discurso.
― Saku, cállala. ― le pidió la rubia azorada.
― En fin… ― culminó la pelirosa. ― Hinata también debe estar saltando en un pie al escuchar las declaraciones de Naruto.
― Eso fue perfecto. ― dijo Tenten con ojitos soñadores. ― Naruto es un amor.
― Sí, eso es algo que no se puede discutir. ― agregó Sakura.
― Chicas, amo conversar con ustedes, pero me caigo de sueño. Terminaron las transmisiones y es hora de acostarse. ― comenzó a decir la rubia. ― Mañana se vienen nuevas entrevistas y pasado mañana una nueva sesión de fotos, así que levántense y a la cama.
― Eso se contrapone. ― comentó Tenten, pero aceptó, yéndose directo a su habitación luego de besarlas. ― Las quiero, locas.
― Y nosotras también. ― dijo Sakura, caminando hacia su cuarto. ― Ino, también ve a dormir.
― Sí, de inmediato.
La pelirosa se lavó los dientes y su rostro, para luego ponerse su lindo pijama que consistía en la remera con cara de Sasuke y un pequeño short. Estirándose como gato, se metió entre las sabanas. A pesar de que había sido un largo día sin tener noticias de Sasuke, luego de ver su presentación, se sintió completamente pagada y volvió a suspirar como tonta.
Por inercia miró su celular, pero no había ningún mensaje. Eso la entristeció un poco, aunque prefirió no ahondar en el tema y girarse para dormir. No había nada como la terapia de sueño.
8.
Tocó la puerta del lugar por tercera vez, pero nadie salía a abrirle, comenzando a desesperarlo. Tampoco tenía la posibilidad de llamarla, porque el muy imbécil había dejado su celular junto a su hermano. Mascullando improperios, volvió a golpear.
Eran las 4 de la madrugada. Había hecho un viaje relámpago y apenas tocó tierra se dirigió al hotel donde se encontraba Sakura. Con ayuda de la recepcionista, logró pasar, pero no tenía como entrar a la habitación, frustrándose.
― Vamos. ― pidió, golpeando un poco más fuerte.
Unos pequeños pasos se sintieron desde el otro lado, esperanzándolo.
― ¿Quién mierda viene a esta puta hora? ― masculló como "señorita" la castaña, frotándose los ojos para mirar al recién llegado. ― Sasuke, ¿sabes qué hora es?
― Sí, ¿puedo pasar? ― preguntó, aunque no esperó respuesta y se adentró. ― ¿Dónde está? ― Su impaciencia era desagradable, pensó Tenten.
― La puerta de ahí es su habitación. Intenta no meter mucho ruido y toma. ― le entregó en las manos una tarjeta. ― Esa es la llave de entrada para que no nos jodas más.
― Eres un amor, Cleo. ― Sasuke la vio partir, escuchando algo así como "el amor lo reflejaré con una senda patada en tu culo".
Caminó decidido hasta la puerta que le había indicado la chica y al entrar vio la gran cama con un bulto en el medio, iluminado con un toque sutil de la luna, como si fuese seda. Parecía una imagen de película, con la princesa durmiendo y el príncipe llegando a verla.
Se sentó a un lado de ella y le acarició su cabello rosa chillón que tanto le gustaba. La miró dormir como embelesado, escuchando su respiración pausada y su boca estirada como niña pequeña. Solo con el afán de molestarla, le tomó un mechón de cabello y se lo pasó por la nariz, picándole. Sakura la ariscó y rascó, sin abrir los ojos. Sasuke lo volvió a hacer.
― ¿Qué…? ― abrió los ojos y lo vio frente a ella, sonriendo como solo él sabía hacerlo. Sakura sin creer lo que veía, se frotó los ojos. ― ¿Sasuke?
― Creo que comienzas a desconocerme. ― La pelirosa se puso tan feliz de tenerlo ahí, que se tiró sobre él, haciéndolo caer sobre la cama y con ella encima. ― Me gustan estos recibimientos. ― le comentó.
― Tonto, pensé que no te vería. ― confesó rebosante de alegría.
La pelirosa, sin perder tiempo, partió dándole besos en el cuello, subiendo hasta la línea de su mandíbula, algo picuda por la barba creciente, para luego llegar a su boca que besó con parsimonia, solo rozando sus labios.
Sasuke pasó sus brazos por la cintura de Sakura y profundizó el beso, girándose para que quedara ella abajo.
― ¿Cómo estás? ― le preguntó, pasando las manos por su cabello, despejándole el rostro. ― Supe de tu nueva crisis.
― Las malas noticias tienen patitas cortas. ― susurró la pelirosa, pasando sus brazos por el cuello del moreno.
― No son como tortugas cojas con muletas. ― molestó el pelinegro, besándole la nariz. ― Cuéntame que pasó.
― Si prometes que no te molestaras. ― El último tiempo, todas las cosas que le decían y comenzaban con una promesa de su parte, terminaban por exaltarlo, así que prefirió no dar respuesta. ― Sasuke…
― No lo prometeré. ― contestó.
― Entonces no te cuento. ― El moreno alzó las cejas al escucharla tan decidida. ― Además…
― Tengo mis trucos para hacerte hablar. ― comenzó a decir, bajando su rostro al cuello de Sakura para darle una lamida en ese lugar que siempre la hacía gritar. ― ¿No me dirás? ― Le dijo, mordiéndole el lóbulo.
― Sasuke, me da escalofríos. ― susurró con un jadeo contenido. ― No seas así.
― Dime que pasó. ― insistió, haciendo chocar su pelvis con la de ella, sacándole un pequeño gritito. ― Puedo continuar.
― Es muy rico. ― susurró, mordiéndole el cuello. ― Me gusta lo que haces.
― Debería ser una tortura para que hablaras, no para que te excites. ― dijo molesto el moreno. ― Cuéntame o de igual forma lo averiguaré.
― Conste que si te enojas, yo me enojo.
― Ok. ― contestó resignado.
― Fumé un cigarrillo. ― Sakura cerró los ojos y frunció los labios, temerosa por la reacción del moreno, pero ésta no llegó. ― ¿No me vas a retar?
― Sabes que fuiste muy irresponsable, ¿verdad? ― Sakura asintió. ― Y que debería ponerme furioso por esto.
― Dijiste que no te enojarías. ― le recordó.
― Yo no he dicho eso. ― se defendió. ― No hagas tonterías, Sakura. Las cosas pueden resultar peor y quizás, y no quiero siquiera pensarlo, pudo haber sido más grave.
― Lo hice de tonta. Escuché que el cigarrillo relajaba y como estaba tensa por todo lo vivido, supuse que era algo bueno. Además, ya había probado la marihuana y no me ocurrió nada parecido. Pero aprendí.
― Me gusta escuchar que saques una enseñanza de todo esto. ― volvió a bajar su cabeza para darle un beso lento en los labios. ― Nunca más lo harás, ¿me oíste? Y con eso también me refiero a la marihuana.
― No te pongas exigente. No me gusta. ― le señaló, metiendo sus dedos entre el cabello oscuro y dócil de Sasuke. ― Entendí y eso es lo que importa, ¿no?
― Sakura. ― susurró, dejando caer su rostro entre el cuello y el hombro de la pelirosa. ― No quiero que te pase algo. ― le dijo al oído, aferrándose a ella y recargando todo su peso. La chica no logró comprender del todo lo que significaba todo el sentido de esa frase. Era un grito desesperado de necesidad.
Igualmente se apretó contra él y envolviendo sus miembros alrededor de su cuerpo, le besó el oído. El peso de Sasuke se le hacía exquisito.
― Y no me pasará nada, tonto. ― fue lo único que expresó, para luego proceder a jalarle la remera. ― Sácate esto.
― ¿Te cuento algo? ― comenzó a decir el moreno, sin salir de encima. ― Me encantaría hacerte el amor, pero me estoy cayendo de sueño, aparte de no estar completamente sobrio.
― Yo también estoy cansada. ― le dijo Sakura. ― Pero creo que dormir con ropa no es cómodo, así que sácate todo y descansemos.
Sasuke se levantó de encima y parándose a un lado de la cama, comenzó a sacarse la ropa. Su billetera y celular los dejó encima del velador. Sakura vio una identificación saliendo por entre los dobleces, tomándola para poder mirarla: era el carnet de conducción.
― ¿Qué miras? ― le pregunto sin incomodarse. Para sorpresa de ambos, no le molestaba que revisara entre sus cosas.
― Sales muy guapo acá. ¿Cuántos años tenías? ― Sasuke se acercó a mirar lo que ella veía.
― Creo que 19. ― Sakura asintió. ― Esa cedula está vencida. La que uso ahora está dentro de la billetera.
― ¿Me puedo quedar con ésta? ― le preguntó Sakura, haciéndole ojitos.
― Sí, puedes quedártela. ― le respondió con una media sonrisa.
― ¿Te gustaría tener algo mío? ― El gesto en sí era bastante comprometedor, casi como si ya fueran una pareja consolidada, pero a Sasuke no le importó e ignoró esos pensamientos o alarmas mentales que chillaban. ― ¡Ya sé! ― Levantándose de la cama, la pelirosa corrió hasta su bolso y sacó su billetera. Era rosa, al igual que su cabello y tenía un broche que era una flor gigante. Sasuke la vio abrirla y sacar algo. ― Toma.
El moreno miró la fotografía que le había pasado la pelirosa, quedando de una pieza.
― ¿Somos nosotros? ― Le preguntó incrédulo, mirando fijamente lo que tenía en las manos. ― ¿Cuándo la sacaste?
― Antes de que peleáramos por lo de Fuka. ― le contó. ― Estamos sobre la cama y tú duermes como un bebé.
― Sakura, ¿sabes que si esto lo pilla algún periodista soy hombre muerto? ― La pelirosa asintió. ― ¿Quién la imprimió?
― Yo. Aproveché el computador de Kakashi y lo hice. Nunca descargué la imagen, solo la mandé a imprimir y como Kakashi tenía ese papel suavecito que tienen las fotografías, salió aun mejor. ― poniéndose las manos en las caderas, lo miró fijamente. ― ¿Aceptarás o no?
― Sales endemoniadamente guapa. ― comentó, dejando la fotografía sobre el velador. ― Y creo que eso me motivó. ― Sakura alzó su ceja y le miró la entrepierna que comenzaba a marcársele sobre el bóxer.
Su boca se resecó y por su cuerpo una electricidad que ya reconocía como deseo, la abarcó, haciendo que diera un paso hacia el frente. Sasuke lo interpretó como su invitación a estar juntos y sin desaprovechar la oportunidad, jaló de ella por la cintura.
― Wow, pensé que estabas cansado.
― Creo que puedo seguir un poco más despierto. ― le contestó, acercando sus labios a los de ella, respirando hondo para llenarse de su olor. ― Hueles a manzana y limón.
― Pero soy un cerezo. ― Le contestó, siguiendo en la línea del coqueteo.
― Uno muy jugoso. ― Sakura se vio abrasada por la boca del moreno, que sin dejarla respirar, metió su lengua en el interior, saboreándola de arriba abajo. ― levanta los brazos. ― le ordenó y Sakura acató de inmediato, dejando que la remera que usaba como pijama fuese sacada por sobre su cabeza. ― Me gusta ver que duermes con mi rostro pegado, pero más me gusta que duermas con tu piel rozando la mía. ― gruñendo, le tomó un pecho con la mano y acarició su pezón rosa, sediento de atención.
Sakura soltó un gemido despacito y posó su boca sobre la mejilla del pelinegro, besándosela repetidamente. Sasuke, quería mucho más, así que aprovechó su desconcentración y la dejó sobre la cama, cayendo encima de ella, dejando que sus torsos desnudos se rozaran sin que nada se interpusiera.
― No podemos meter mucho ruido. ― le susurró Sakura, abrazándolo por el cuello para bajarlo hasta tocarle los labios con los suyos. ― Ino y Tenten vendrán a echarte.
― Como si lo pudiesen hacer. ― le dijo de forma soberbia, besándola con decisión y sin ningún recato, haciéndole jadear. ― Hoy quiero que conozcas algo nuevo.
― ¿Qué cosa? ― le preguntó ceñuda y respirando erráticamente.
― Espera. ― bajó por su mentón y recorrió con su boca todo el camino hasta el pecho de la pelirosa.
Primero el derecho fue sometido entre sus labios, jalándolo despacio y apretando el izquierdo entre sus dedos. Sakura jadeó y arqueó la espalda, apegándose más a la boca cálida del pelinegro que comenzaba a hacerla enloquecer.
Sasuke continuó con el otro, pero no se detuvo ahí. Sus labios bajaron por el esternón y vientre de la pelirosa, erizándole el vello de dicho lugar. Sakura comenzó a respirar de forma sonara y miró la cabeza del pelinegro yendo sin freno hacia ese lugar que nadie conocía, que solo había sido recorrido por sus manos.
― Sasuke. ― jadeó. ― ¿Qué harás?
― Ya verás. ― llegó hasta su pantaloncillo y posó su boca encima de ellos, respirando y absorbiendo su olor femenino, único y natural. ― Me enloqueces. ― murmuró, besando con vehemencia ese lugar, haciendo que la pelirosa frenase el aire que entraba a sus pulmones y se aferrara al plumón de la cama.
― Sasuke… Sasuke. ― Sakura metió las manos entre el cabello oscuro del Uchiha y sintió el fuego ascender desde entre sus piernas hasta su garganta, haciéndole soltar un gemido sonoro. Era como si todos los momentos placenteros que habían vivido anteriormente no fuesen nada con el que comenzaba a crecer dentro de ella con esa fuerza imparable del deseo desbocado que solo le provocaba él. ― ¿Qué…?
― Levanta las caderas. ― Sakura, apoyando los talones en el colchón hizo lo que él le pidió. ― Así. ― con una lentitud parsimoniosa, que acrecentaba aún más la sensación de descontrol que tenía la chica, Sasuke comenzó a bajarle los pantaloncillos por sus piernas largas y blancas. ― Eres pelirosa. ― La chica se enrojeció como granate y cerró las rodillas por inercia. ― No quiero que me hagas detener. ― le pidió, porque era una necesidad desesperante que sentía al saberla tan despojada de todo solo por él. Quería tomarla desde ese punto tan placentero y mostrarle un nuevo vórtice en la cama. ― Cede.
Sakura lentamente abrió las piernas y lo dejó contemplarla. Sasuke bajó besando los muslos de la chica y llegó hasta ese punto caliente y palpitante que se encontraba en el vértice de sus piernas. La pelirosa sintió como si el mundo se hubiese detenido bruscamente y que todo dejaba de tener sentido cuando su boca hizo contacto con el sector más necesitado de su cuerpo. Solo era ella y la boca del pelinegro que estaba subiendo y bajando, saboreándola, enloqueciéndola, desesperándola. No sabía de donde agarrarse para contener todo lo que comenzaba a crecer por dentro. Sentía cada fibra de su cuerpo y el deseo la erizaba por entero.
Sasuke recorrió con su lengua el lugar, besando y succionando esa pequeña flor, haciendo que el deseo de Sakura fuera inconmensurable. La pelirosa se mordió los labios, pero no pudo aguantar más, sobre todo cuando el pelinegro, desesperado porque sacara su orgasmo afuera, metió un dedo dentro de su cuerpo y siguió besándola en ese lugar tan intimo y que ya no le pertenecía.
Su grito nació desde lo más hondo y tomando un cojín que se encontraba a su lado, tapó su rostro, dejándose ir, convulsionando y moviendo las caderas sin poder contenerse. Sasuke sonrió con eso, y dándole un último beso, movió su dedo dentro y fuera de la chica, rozándole con el pulgar el botón que recién había estado entre sus labios, haciendo aun más grande el orgasmo. Cuando sacó su dedo, estaba completamente empapado por la esencia de la pelirosa y lo lamió, deleitándose con ese sabor que le encantaba.
Era único, nada se le comparaba. Ninguna mujer sabía como ella. Hasta en eso era distinta al resto. Esa niña, que gracias a él comenzaba a convertirse en toda una mujer, era suya.
― Sakura. ― susurró, quitándole el cojín de la cara. ― ¿Cómo estás? ― La pelirosa lo miro con sus ojos vidriosos y reprochándole algo mudamente. ― ¿Qué pasó?
― Eso fue cruel. ― le dijo, apenas pudiendo hablar. ― Era como si no fuese dueña de mi misma.
― Era la idea. ― contestó, tranquilamente. ― Quería que conocieras otra forma de entregarse.
― Creo que es la mejor, por lejos. ― Sasuke se rió, echando la cabeza hacia atrás.
Sakura no recordaba haberlo visto tan desenfadado, libre y sobretodo risueño, pero le gustaba que esa faceta tan personal se la entregase a ella. Adoraba ser una de las pocas personas que tuviese la dicha de conocer al Sasuke menos estructurado. Aunque sabía que también era gracias al alcohol que todavía le corría por el torrente sanguíneo.
― Entonces tendremos que repetirlo muchas veces. ― propuso el moreno.
― Todas las veces que sea necesario, así mejoramos mi técnica. ― contesto, subiéndose sobre él, sin importarle que estuviese desnuda. ― Creo que es tu turno de disfrutar.
― No lo hice esperando algo a cambio, Sakura. ― La pelirosa lo ignoro y besó su boca eróticamente, para luego bajar su mano y tomarle el miembro dentro de su bóxer. Sasuke se encontraba muy "feliz", por lo que podía notar. ― Saku… ― jadeó.
― Me encanta cuando dices mi nombre mientras sientes que te vas. ― le susurró coquetamente, pasando su lengua por los labios húmedos que le dejaban sus besos. ― Me gustaría hacer lo mismo que tú me acabas de hacer, pero…
― No es necesario. ― La interrumpió el moreno. ― Tenemos mucho tiempo para que te vayas soltando. Ahora solo bájate de encima de mí y duerme.
― ¿No te gusta tenerme desnuda solo para ti? ― coqueteó descaradamente, pasando un dedo por el pecho y esternón del moreno. ― Creo que soy de las que da al igual como recibe. ― le comentó, tirando la mano que tenía escondida dentro de su bóxer, viendo como Sasuke cerraba los ojos sintiendo el placer abrasador.
― Sakura, no te imaginas… cuanto aguanto. ― Decir que Sasuke quería estar por completo con la pelirosa, era poco. El pelinegro quería abarcar cada lugar de ese cuerpo delgado y suave. Probar cada una de sus partes y hacerla gritar con tan solo su cuerpo. Necesitaba imperiosamente hundirse en ella y sentirla completamente suya, porque él ya se sentía por completo entregado.
― Pues ahora libérate. ― la pelirosa cayó hacia delante y rozó sus pezones erectos en el pecho firme del moreno. ― Disfruta.
Sasuke embistió contra la mano de Sakura, mientras le afirmaba la cadera y le tomaba un pecho. Sakura bajó su cabeza y le dio un beso húmedo en el cuello, endureciéndolo aun más entre sus dedos. Succionando, disfrutó de la marca que ya comenzaba a ser notoria en Sasuke.
― Sakura… ― masculló, apretándole la mano que lo retenía dentro de su bóxer y volviendo brutal el movimiento de sus caderas. ― Me encantas demasiado. ― Apretando el agarre y endureciendo la mandíbula, se liberó.
Sakura lo vio respirar erráticamente, falto de aire y necesitado de serenarse, sin embargo, se veía tan limpio, puro y muy humano, algo que le encantaba.
― Voy al baño. ― dijo la pelirosa, levantándose de encima de él, pero antes dándole un beso en la mejilla.
Caminó hasta el lugar y se miró en el espejo. Desnuda, con leves marcas de besos agresivos y el cuello adornado con un lindo chupetón. Quiso recriminarle eso, pero se contuvo, más aun cuando miró su rostro: irradiaba una luz única y especial. Esa luz que solo se ve cuando sientes el amor.
― Molestia… ― oyó que la llamaban. Salió del baño sonriendo y lo vio a él de pie, buscando algo. ― Necesito bañarme y cambiarme de ropa, pero… ― Sasuke no podía concentrarse teniéndola ahí enfrente, desnuda y sin vergüenza. ― Vístete o te juro que no te dejaré dormir.
― No me molestaría, pero como tú tienes cara de agotado, te haré caso y nos acostaremos a dormir. ― Sakura encontró su remera y pantaloncillo para dormir, poniéndoselos bajo la atenta mirada del pelinegro. ― ¿No te vas a duchar?
― ¿Y qué me pongo? ― preguntó, casi como un niño pequeño. Sakura se mordió las mejillas por dentro para no reír. ― El bóxer está sucio. ― apuntó, haciendo que la mirada verde de la chica se posase ahí.
― No me molesta que duermas desnudo. ― le comentó como quien no quiere la cosa. ― Apresúrate. ― lo mandó, dispuesta a meterse en la cama y esperarlo.
Sasuke la miró estupefacto y más que eso, asombrado por su forma de hablarle tan confianzuda. Quiso replicar, pero recordó que ella ya era alguien en su vida y reclamar sería idiota, así que acató su orden y se bañó con rapidez. Ya completamente listo, con el pelo mojado y una toalla cubriendo desde sus caderas, Sakura lo vio salir abriendo su boca.
― ¿Qué te pasa? ― preguntó, sabiendo la respuesta y riendo de medio lado al verla tan impactada. ― ¿Te molesta que salga así?
― Eres tan perfecto. ― dijo, mirándole las abdominales marcadas, sus brazos largos y anchos, sus oblicuos que la enardecían y ese pecho duro, que hacía de sostenedor. El agua recorriendo su torso hacia el espectáculo aun más espectacular. ― Ven, tengo frío.
― Te comportas como una niña pequeña. ― le reclamó el moreno, dirigiéndose hacia ella y dejando caer la toalla. ― No debería hacerte caso. Debería estar yendo a mi casa a dormir.
― Pero tu cama estará helada. ― Le dijo, haciendo ver algo tan evidente, pero tierno a la vez. ― Aquí yo la dejé calentita.
― Muy calentita. ― acotó el moreno, metiéndose con ella dentro. ― Vamos a dormir. ― afirmó.
― Sí, deja de repetirlo. ― Apenas estuvo acostado, Sakura se le tiró encima para darle un beso, que obviamente él no dejó a medias.
Sasuke la agarró firmemente de su cintura y la volteó, quedando sobre ella, volviendo el beso en algo más brusco.
Sakura sentía que le estaba partiendo la boca y respondía en base a su pasión desenfrenada. Lentamente, las cosas se fueron calmando, al igual que el agarre se fue soltando. Sasuke levantó su cabeza y desde su altura la miró.
― A dormir. ― poniéndose de espaldas, la llevó hasta su pecho para abrazarla. La pelirosa pasó su piernas sobre el cuerpo del moreno, sintiendo claramente el miembro de él, chocar contra ella. ― Ni lo intentes.
― Cuando lleguemos hasta el final. ― comenzó a decir. ― Te exigiré que no paremos por días enteros. ― le prometió.
― Dudo que yo te dé la chance de poder acabar antes. ― Besándole la frente, apretó. ― Duérmete.
― Eres muy mandón. ― Sasuke rió levemente. ― Pero me dormiré porque muero de sueño.― Sakura levantó su rostro para darse un último beso que no profundizaron y se basó solo en sentirse el uno al otro. ― Que descanses.
Y así dio por terminado su día. Le había pasado de todo y lo encontró larguísimo sin tener a Sasuke a su lado, pero ahora no podía quejarse. Ahí estaba el moreno, dándole su calor y bríndale sesiones espectaculares para comenzar a instruirse en el sexo. Sasuke se había vuelto fundamental en su vida y dudaba mucho que lo dejara ir así como así, algo que le impactaba.
Lo quería tanto para ella, que llegaba a dolerle ser tan dependiente.
Sasuke la oyó quedarse dormida y aprovechó de aspirar su olor. Era tan suave, tan bonita, tan ella para todo. Su boca dulce y placentera, su cuerpo de infarto, sus pensamientos locos y sus ideas tontas. La miraba y sentía que no se estaba equivocando, por mucho que sus edades fuesen distantes.
No podía olvidar lo que había pensado en el concierto y que cada vez tomaba mayor fuerza: él la quería y aunque le costara reconocerlo, era imposible negarlo. Comenzaba a quererla mucho, cosa que no le había pasado con nadie. Si muriera en ese instante, sin lugar a dudas, Sasuke diría que Sakura era el gran amor de su vida. Con solo tenerla a su lado, todo tomaba una perspectiva mucho mejor de las que ya conocía.
― Sakura. ― susurró contra su cabello. ― Me traes mal. ― agregó.
Y claro que lo traía mal. Ya no tenía con qué luchar, iba directo al precipicio llamado Sakura y no quería parar. Sencilla y llanamente, se iba a enamorar.
.
.
.
― Sasuke, ¡Sasuke! ― chilló la pelirosa, moviéndolo fuertemente. ― Despierta, viene subiendo Jiraya. ― El pelinegro frunció el ceño sin comprender. ― Si te pilla acá, te mata.
― Mierda. ― farfulló, levantándose de golpe, olvidando que estaba desnudo.
Sakura alzó una ceja al verlo taparse.
― ¿No crees que no viene al caso que te cubras? ― murmuró con una pose arrogante. ― Te conozco enterito.
― Molestia… ― susurró, tomándola de la cintura y cayendo sobre ella para comenzar a besarla.
― Sasuke, viene subiendo Jiraya. ― Le recordó la chica entre besos. A regañadientes, el moreno se levantó y caminó como si tuviese todo el tiempo del mundo hasta donde se encontraba el baño de la pelirosa. ― ¡Sasuke! ― le reclamó, pateando el suelo con el pie. ― Si nos pillan será tu culpa. Ni se te ocurra salir.
― Lo que digas. ― alzando la mano, se encerró en el cuarto de baño.
Sakura caminó hasta la puerta de entrada, procurando dejar bien cerrada la de su habitación y esperó la llegada del sequito para el cual trabajaba. La llamada que le había hecho Kakashi la estaba salvando de ser descubierta por su jefe directo, despertando al lado del pelinegro y satisfecha de la incursión que habían tenido por la noche.
Al verlos llegar a la habitación, los dejó pasar esperando que se posicionaran en el centro de la sala. Jiraya sonrió con esa boca tan graciosa que ponía, Kakashi miró hacia todos lados de forma cautelosa y Yamato tomó un adorno que reposaba sobre la mesita.
― ¿Cómo estás, pequeña? ― Le preguntó el peliblanco mayor, abrazándola por los hombros. ― Veo que vienes recién levantándote.
Sakura enrojeció al darse cuenta que todavía andaba con la remera que usaba para dormir. Kakashi soltó una carcajada burlona.
― Parece que la pequeña desde siempre ha estado enamorada de nuestro Sasuke. ― molestó el productor sonriendo bajo su bufanda, ganándose a pulso una mirada venenosa de la chica. ― La entrevista de ayer fue todo un éxito según lo que dijo la editora, así que la próxima semana te veremos cómo portada de una revista juvenil.
― El sueño de cualquier chica, ¿no? ― dijo Jiraya.
― Pues no el mío, creo. ― contestó tranquilamente. ― ¿Qué hay que hacer ahora?
― Tienes el día libre, pero me gustaría que lo aprovecharas viendo el vestuario, zapatos y joyas. Igualmente te enviaremos a una especie de asesora que tiene los datos necesarios para este tipo de cosas. ― le comentó Yamato. ― Y también queremos que comiences a usar las redes sociales. Facebook, Twitter, Instagram, Vine… cualquier cosa que te mantenga en contacto directo con el público, aunque de eso tratarás con las personas adecuadas.
― ¿No sería mejor acrecentar la leyenda haciéndome inaccesible? ― Los tres hombres enarcaron las cejas. ― Es broma. ― rompió a reír, burlándose de sus rostros. ― Sería algo increíble, porque podré mostrar todo el proceso de grabación, además de sacarle fotos a Sasuke y todos sabemos que eso trae buenos dividendos.
― Si el Uchiha se entera que lo quieres usar para ganar dinero se molestará. ― le dijo Kakashi. ― Pero hagámoslo. Tendrá que aguantarse.
― ¿Cuándo llega? ― preguntó, haciéndose la tonta, para así distraer la atención de esos tres.
― Esperamos que mañana. Sabes que se tiene que quedar a disfrutar las fiestas del lugar y conocer una que otra chica. ― le respondió Yamato, ignorando completamente lo que podía causar con sus palabras, hasta que el peso de éstas le cayó, al ver la cara de Sakura mutar a una de profundo pesar. ― Pero lo dudo. Está más calmado que nunca. No creo que ande con alguna chica.
Por los pasillos de la grabación, se corría la voz de la "posible" relación entre el moreno y la chica. Se hablaba de su cercanía y de cómo conectaban todo el tiempo. No obstante, nadie hacía comentarios sobre ello. Cuidaban celosamente la privacidad, aunque los rumores se filtrarían en cualquier momento.
― Yamato, mejor guarda silencio. ― le pidió Jiraya. ― Cualquier cosa, estaremos en contacto. ― Le dijo el director. ― Generalmente yo no me involucro en el marketing ni promocionando mis películas, pero quiero que sepas que cuentas con nosotros para cualquier cosa. Ahora quedarás a cargo de un equipo especializado en manejo de carreras artísticas que te presentaré mañana. Espero ellos logren sacarte aun más provecho del que te podemos sacar nosotros.
― Ok. ― contestó. ― Comenzaré a disfrutar mi día libre durmiendo como Dios manda. ― les contó, esperando que entendieran lo que se escondía entre líneas: quería que se fueran.
― Me parece estupendo. Descansa y te aviso cuando mande a la chica que te ayudará en todas las elecciones de vestuario e imagen. ― le dijo Yamato.
― ¿No puede ser Tenten e Ino? Ellas saben mucho y creo que como me conocen, saben más o menos mis gustos y me ayudarán más que una desconocida.
― Pero ellas no tienen los títulos que las avalen. ― justificó el hombre, haciendo una mueca.
― Sin embargo, Ino y Tenten pasan más tiempo con Sakura que cualquier otra persona. ― agregó Jiraya. ― La misma Tenten le está haciendo el vestido y por lo que he oído está espectacular. ― respaldó el director, aceptando que fueran ambas chicas la que la ayudaran.
― Claro que sí. Son expertas en mis gustos y me aconsejan muy bien. ― miró con ojos anhelantes a Yamato. ― No me envíes a unas desconocidas que me arreglarán a su pinta, por favor.
― Ok, ok… ― aceptó. ― Dejemos que las chicas hagan su trabajo. No somos expertos y solo queremos lo mejor para ti, por eso te brindamos toda ésta ayuda, pero si quieres decidir, estás en todo tu derecho y te apoyaremos. ― Sakura asintió feliz
― Ok, creo que nuestra visita tendrá que quedar hasta aquí. Se nota lo agotada que estás. Cuídate mucho, cerecito. ― Le molestó Jiraya.
Una leve reverencia y un apretón en sus hombros fue la despedida de esos tres hombres. En cuanto se cerró la puerta del lugar, soltó el aire contenido y girándose, se encontró a Sasuke que estaba apoyado contra el quicio de su habitación.
― Así que quieres usarme para lucrar. ― la pelirosa caminó hasta él, mirando su cara de falso enfado. ― Eso habla de tus verdaderas intenciones.
― Tengo una mente maquiavélica. ― molestó, siguiendo en la línea de las bromas. ― Una que piensa todo el tiempo en la mejor forma de estrujarte. ― Sasuke abrió la boca haciéndose el impactado. ― ¿Por qué te vestiste?
― ¿Me quieres paseando desnudo por acá?
― Sí, para empezar. ― El pelinegro, necesitado siempre del contacto que le proporcionaba la chica, la jaló y la apretó contra su cuerpo, cruzando los brazos tras su cintura. ― Tengo el día libre y supongo que tú también, así que podríamos hacer algo.
― Si salimos, hay que hacerlo junto a Ino y Tenten y no habrá acercamientos. ― le advirtió. ― Tengo que cuidar tu imagen y la mía.
― Dijiste que me mostrarías Estados Unidos.
― Entonces hagámoslo, pero antes… ― el moreno bajó su cabeza y le tomó la boca con la maestría que solo él sabía que la haría derretirse. ― Ven.
Caminando de espalda y sin dejar de besarla, se tiró sobre la cama, haciendo que cayera sobre su cuerpo. Sakura sabía lo que quería y lo que ella necesitaba, así que se sacó con rapidez la remera por la cabeza, quedando desnuda solo cubierta solo por su pantaloncillo. Sasuke se apoyó en sus codos para contemplarla mejor y eso la excito por sobremanera.
― ¿Te gusto? ― le preguntó descaradamente.
― ¿Tú qué crees? ― La mano cálida del pelinegro subió por sus costillas y abarcó uno de sus pechos de forma segura.
― Que sí. ― terminó por afirmar, lazándose hasta él para besarle la boca.
Durante la mañana, disfrutarían de su mutua compañía. Y solo eso quedaba.
9.
― Sasuke, ¿cómo puedes vivir así? ― Ino miró a su alrededor con profundo desagrado. En lo que llevaban comiendo en ese restaurant, habían tenido por lo bajo, a doce fotógrafos retratándolos, sin contar a todos esos fans que se abalanzaban sobre él para pedirle cualquier idiotez. ― Yo creo que hasta un mechón de tu cabello cuesta más que mi lindo auto.
Sasuke no le quiso contar que en una subasta benéfica se había vendido un poco de su cabello a 50 mil dólares.
― Costumbre. ― contestó escuetamente.
― Yo no sé si sea capaz de soportar todo esto. ― comenzó a decir la pelirosa, mirando sobre su hombro y viendo que todos los comensales estaban atentos a sus movimientos. ― ¿Será siempre así? ― le preguntó al moreno, metiéndose el tenedor en la boca, mientras él la miraba fijamente.
― Probablemente sí, pero la diferencia será que a ti te perseguirán más hombres que mujeres. ― como también muchas revistas, fotógrafos, periodistas de espectáculos, locas de remate, directores… y un largo etcétera que no quería agregar todavía para no asustarla.
―Yo he visto que te persiguen hombres, mujeres, perros y gatos. ― bromeó Tenten, para seguir comiendo atenta a la conversación.
― Las mujeres me siguen por mi carrera actoral y los hombres por la musical. ― Les comentó, bebiendo de su vaso. ― Sakura, relájate. No permitas que te vean preocupada.
― Lo dices porque llevas años en esto. ― dijo la chica, haciendo un mohín. ― En este minuto es cuando deseo no haber conseguido el papel de Chiyo, pero luego recuerdo que estoy cumpliendo mi sueño más grande, además de haberte conocido a ti y se me pasa. ― El pelinegro se atoró con la comida, pero carraspeando recuperó la compostura.
― Molestia. ― murmuró, sin agregar nada más.
― La comida está estupenda. ― murmuró Tenten, poniendo cara de placer. ― El dinero hace maravillas.
― Yo los invito. ― señaló Sakura, esbozando una gran sonrisa. ― He logrado organizarme con las cuentas y puedo darme muchos lujos.
― Sakura, yo las traje, por ende yo pago. ― interrumpió el moreno, dejando por el suelo sus ganas de sustentarse.
― Esto es machismo. ― reclamó la pelirosa siendo ignorada olímpicamente por Sasuke. ― Ah, antes que se me olvide: Tenten. ― llamó. ― Sasuke ya sabe que las bragas son tuyas y me perdonó por el escándalo que hice.
Todos quedaron en silencio, sorprendidos por la declaración de la pelirosa. Ino aguantó la risa y Sasuke meneó la cabeza con claro fastidio. Por su parte la castaña comenzó a ponerse muy roja, al punto de verse como un extraterrestre. El vaso con agua que le pasó la rubia, fue tomado de un sorbo por ella y respiró hondamente.
― Eres tan madura para algunas cosas… ― susurró sarcásticamente Ino, dejando en el aire la continuación de eso. ― Tenten, relájate.
― De verdad lamento lo ocurrido. ― se disculpó atropelladamente la castaña, mirando a Sasuke con pena y vergüenza. ― No volverá a pasar.
Sasuke solo asintió con la cabeza, aceptando las disculpas y no haciéndose mala sangre. Sabía que cuando el deseo se apostaba en tu cuerpo, era imposible luchar contra él. Era un claro ejemplo de ello.
― Creo que no fui muy atinada. ― dijo la pelirosa, agachando la cabeza. ― Mi boca no se conecta con mi cerebro la mayoría del tiempo.
― Ya nos dimos cuenta. ― susurró Sasuke por lo bajo, haciendo reír a Ino y Tenten. Sakura le dio un golpe en el hombro. ― Aparte eres agresiva.
― Al igual que impertinente, mal hablada, desatinada, peleadora, grosera y un sinfín de cosas más que piensas de mí. ― Sasuke alzó una ceja. ― No creas que no me he dado cuenta de tu mirada censuradora.
― ¿Tendrán una pelea de enamorados? ― Sasuke y Sakura miraron fijamente a la castaña. ― Les pregunto, porque si la tienen, tendremos que retrasar la llegada del postre y la verdad es que muero de ganas de comer un rico dulce.
― No tienes derecho a reclamo, Tenten. ― le dijo Ino. ― Gracias a ti es que estamos acá.
― ¿Por qué? Yo solo fui invitada y acepté.
― Si no hubieses tenido sexo con Neji, permitiendo que él desgarrara tus bragas, que luego Sakura encontraría, generando una gresca de proporciones, que acabó con la pequeña ahogada en ataque de asma, haciendo que Sasuke se enterara y apareciera por la casa en la madrugada, para terminar invitándonos a comer ya que la señorita en cuestión. ― apuntó a Sakura. ― quiere conocer Estados Unidos, no estaríamos acá.
― Gran poder sintetizador. ― bromeó el pelinegro, esbozando una media sonrisa.
― Yo lo llamaría ironía nivel Ino. ― rectificó molesta la castaña. ― En fin, ¿podemos acelerar la llegada del postre?
― Y tú promete que no dejarás calzones regados en los baños de Sasuke. ― la risa fue generalizada, incluso incluyó al guapo moreno que se sentía gratamente acompañado por esas tres chicas.
El postre fue una lucha de dimes y diretes que causaban más risas que peleas. Tenten asumió que había cometido un error y Sakura aceptó que no era la forma de hacerle saber las cosas.
― Siento que se me va el día y no he hecho lo que me pidieron. ― rezongó la pelirosa, caminando al interior de la habitación de hotel luego de esquivar a muchos periodistas que se apostaban en la entrada. ― ¿Qué zapatos usaré?
― Déjanos eso a nosotras, Saku. ― le dijo Ino, restándole importancia. ― Se te vienen días cargados de entrevistas, fotografías y grabaciones para la tevé.
― Ni me lo recuerdes. ― le pidió la pelirosa, dejándose caer sobre el sofá completamente abatida. ― De solo pensar que tendré cámaras frente a mí, me tiritan las piernas.
― Pero tienes a Sasuke. Él es experto en manejar ese tipo de situaciones. ― las tres miraron al moreno que caminaba de un lugar a otro conversando por celular con su hermano, sin gesticular.
― En fin, me iré a descansar. Tengo sueño y además debo estudiar para una prueba que tendré apenas regrese a la escuela.
― Respecto a eso, estuvimos hablando con Tenten y pensamos que no sería mala idea que terminaras éste año con exámenes libres. ― le contó la rubia. ― Te estás agotando mucho con todo lo que se te viene y no creemos que sea bueno, tomando en cuenta la edad que tienes.
― No eres de goma, pequeña y te puede pasar la cuenta todo esto si no lo tomas de forma prudente. ― Sakura hizo una mueca y frunció el ceño. ― ¿Qué opinas?
― Tendría que hablarlo con Mebuki y no sé cómo se lo tome ella. ― aseguró la pelirosa, incorporándose en el sofá para que las chicas se acomodaran a alrededor. ― Aunque creo que es una buena idea. Sin embargo, no sé si me gustará dejar la escuela. Es una de las pocas cosas que hago como si fuese una chica normal. ― Ino se conmovió con esas palabras. ― Mi vida ha cambiado mucho y siento que he dejado de ser una chica de pueblo con sueños de estrella.
― A todos les pasa, Sakura. ― Sasuke llegó hasta ellas, sentándose a su lado. Ino se posicionó al otro lado y Tenten se acuclilló frente a sus rodillas. ― A mí tampoco me gusta la idea de que dejes la escuela, pero podrías hacerlo éste semestre.
― ¿Cuánto le queda a la película? ― Sasuke sacó cuentas rápidas para responder la pregunta de la rubia.
― Hasta septiembre, imagino, si es que trabajamos a máquina completa. ― Sakura ariscó la nariz.
― Supongo que debería considerar la posibilidad. ― suspiró abatida. ― Pero el último año sí o sí lo termino en una escuela normal. ― advirtió. ― Quiero salir junto a mis compañeras, tener una fotografía de mi graduación y sostener el diploma entre mis manos. También quiero un viaje de estudios y todas esas cosas que se hacen el último año.
― Si es que logras pasar este. ― Sakura miró entrecerradamente al moreno, que burlonamente se hacia el desentendido.
― Ya sé sacar valores x e y, como también hacer funciones exponenciales con gráficos circulares. ― respondió, creyendo que de ese modo lo dejaría callado: craso error.
― ¿Y cómo vas con biología? ¿Aprendiste el funcionamiento del sistema circulatorio y respiratorio? Te expliqué que eran cosas que se relacionaban directamente. ― Sakura masculló un improperio hacia su cabeza que no había estudiado nada de eso. ― Veo que no.
― Solo te burlas porque tu cerebro es "superior" al del resto. ― dijo con evidente molestia. ― Eso es porque eres un extraterrestre, reptiliano. ― Tanto Ino como Tenten, enrolando los ojos y decidieron dejarlos solos. ― Llegarás a dominar al mundo con ayuda de los que vienen de tu planeta, basándote en tu gran poder de atontar masas. Ya Huxley lo decía.
― Me halagan tus insultos. ― Sakura le aventó un cojín y junto con él, se tiró sobre el moreno, haciendo que terminara apoyado en el reposabrazos y ella con sus piernas a ambos lados. ― Tus proyectiles son de todo, menos agresivos. Además, que te lances a ti misma me causa más placer que incomodidad. ― comentó, enlazando sus brazos alrededor de su cintura para mirarla risueño.
Sakura sabía que esa mirada era única. Muy poca gente tenía el placer de conocerla. Sasuke era un tipo con buen humor, pero no era de ese que te hace reír, sino que el cruel, sádico, irónico y muchas veces desagradable. No exudaba afecto, ni ternura, pero con ella tenía facetas muy diferentes. La molestaba con cariño y muchas veces lo hacía solo para picarla y tener una reacción de su parte.
― Algún día te heriré de gravedad y dirás: "Sakura, sálvame" ― le dijo, haciendo una actuación de él poniendo la voz ronca. Sasuke bufó y bajó su mano para apretarle fuertemente su trasero. ― Hey, mantén quieta esas manos.
― ¿Eso quieres? ― Una ceja alzada y esa típica mirada sugerente que le lanzaba, provocó que la pelirosa se derritiera y bajará su rostro para darle un beso.
Por inercia Sasuke abrió la boca y dejó que ella comandara, sintiendo con sus brazos delgados se apresaban alrededor de su cuello, sus dientes le mordían el labio inferior y su lengua suave se metía entre ellos. Sasuke se vio completamente derrumbado cuando Sakura se apretó aun más contra él y jadeó sobre su boca. Eso era reventar su autocontrol, pero el celular con sonido estridente los interrumpió. Sasuke se separó de ella para sacarlo de su bolsillo.
― Fuka. ― murmuró la pelirosa, mirando el celular y luego a él. ― Creo que deberías contestar. ― sugirió con cautela, haciendo el claro gesto de que le diera el pase para levantarse, sin embargo Sasuke hizo todo lo contrario y la apretó más contra él.
― Hola. ― contestó hoscamente. Sakura lo miró conversar y notó el cambio de semblante. ― Estoy con muchas cosas, Fuka. ― el moreno soltó el aire en un bufido y la pelirosa, sin querer ver sus gestos de fastidio, se apoyó contra su pecho, abrazándose a él, pero pendiente de la conversación que se estaba dando. La mano de Sasuke comenzó a acariciar su cabello, relajándola. ― Lo dudo. Fuka, estoy ocupado. ― Sakura oyó la voz a través del teléfono y sintió lastima por esa mujer. ― Adiós.
Se quedaron en silencio, aguardando que cualquiera comenzara a soltar lo que tenía apretado en la garganta. Sakura carraspeó para comenzar a hablar.
― Si algún día yo te llamo como lo hace ella, por favor, no me contestes. ― le pidió. El moreno frunció el ceño y esperó a que continuara. ― La lastimas y eso está mal. No sé como era su relación, ni tampoco tengo experiencias amorosas, pero creo que lo que hicimos no es lo correcto. Tú estabas con ella y terminaste sin esperar mucho tiempo para estar conmigo. Eso no es actuar de manera responsable.
― Fue distinto. ― aseguró el moreno, sin querer explicar.
¿Cómo le decía que apenas la vio supo que cualquier otra mujer pasaba a segundo plano? ¿Podría soportar escuchar que estaba prácticamente desquiciado por ella y tenerla para él era lo único que pasaba por su cabeza todo el tiempo? No dejó a Fuka para meterse con ella de inmediato, lo hizo más bien, porque comprendió que a la larga, Sakura se le metería de tal forma en los huesos que podría cometer cualquier locura. Se previno, previno a Fuka y la dejó para evitarle un sufrimiento mayor, teniendo la certeza de que se lo causaría.
― Igualmente. Si me dejas por otra, cuida mi dignidad. ― le pidió, levantando la cabeza para mirarlo. ― Sé que me costará superarte, pero lo lograré de algún modo, porque soy decidida y muy fuerte… ― Sasuke la interrumpió con un beso muy apasionado.
No la dejó seguir hablando, porque metió de inmediato su lengua en el interior de la pelirosa y la apretó contra su pecho, mordiéndola, abrasándola con su calor y no permitiéndole pensar.
― No te dejaré, Sakura. ― susurró contra su boca.
La pelirosa vio tanta decisión en sus ojos, que no pudo evitar asustarse. Lo que sentía por Sasuke cada día era más grande y sabía que lo que él comenzaba a sentir, la iba a avasallar de una forma brutal, despojándola por completo.
― Era para prevenir. ― contestó ella, pasando sus manos por las mejillas del moreno y rozando su nariz contra los labios húmedos por sus besos. ― Soy muy llorona.
― Ya me di cuenta. ― la voz gruesa del moreno la atontaba y la hacía soñar de igual modo. ― Yo también podría pedirte lo mismo.
― ¿Qué cosa? ― le preguntó ceñuda, alzándose para mirarlo.
― Que cuides mi dignidad. ― respondió escuetamente, como siempre lo hacía, dejándola muy confusa. ― Es hora de que me vaya.
― No te irás donde Fuka, ¿verdad? ― Sasuke gruñó. ― Bueno, si lo haces, intenta no caer sobre ella para rememorar viejos tiempos, ni tener esas típicas "despedidas" que se dan algunas parejas.
― ¿Me estás dando permiso? ― con su mejor cara de incredulidad, el moreno esperó a que contestara, pero Sakura se hizo la desentendida y se aferró a él como segunda piel, ― Me debo ir porque la prensa debe estar abajo y pensarán muchas cosas si no salgo de acá.
― Pero aparte de mí hay dos chicas más que son mayores de edad con las cuales saliste a comer, así que dudo que piensen que yo soy la chica con la cual duermes.
― Dormir es lo que menos hemos hecho. ― le recordó con sorna. ― Me quedaré un rato más, pero luego volveré a mi casa.
― ¿No irás con Fuka? ― insistió la pelirosa.
Sasuke se encontró tentado a responder de mala manera, pero su consciencia le recordó que para Sakura todo esto era nuevo y no podía ponerse iracundo por ello. Le enseñaría a confiar en él, del mismo modo que debía aprender a confiar en ella.
― No, me iré a casa para esperar a los chicos. Debo prepararme para mañana y el maratón de cosas que nuevamente se vienen. ― Sakura hizo una mueca. ― ¿Quieres algo?
― Quiero que me hagas cariño, pero sé que no eres cariñoso, así que me conformo con que nos quedemos unos minutos más así. ― el moreno pasó sus manos a lo largo de la espalda de la pelirosa, en una caricia delicada, como también reconfortante.
A pesar de ser tan arisco, no negaba que le gustaba tocar a la chica, o darle abrazos. Se sentía cómodo a su lado. Demasiado para su gusto.
Pensó en todo lo que comenzaba a significar Sakura y no pudo negar la necesidad que crecía dentro él por tenerla cerca. Su olor lo hipnotizaba al punto de no querer nada más que estar cerca de ella. Tener que mirarla desde lejos porque los ojos de todos estaban puestos sobre ellos, le molestaba. Rogaba porque el tiempo pasara con mucha rapidez para que cuando la pelirosa tuviera la mayoría de edad, todo el mundo supiese que era su novia y cuando eso ocurriese, no la dejaría por nada del mundo, remarcando su territorio a cualquier periodista de cuarta que no se ubicara frente a ella y mucho menos frente a él. Tenía claro que debía esperar un par de años para eso, pero a su lado sentía que valía la pena. Nada se le comparaba.
Cuando se tiene todo en la vida, las cosas que no se pueden tener se vuelven necesidades. Algo así le sucedía con ella; quería poseerla, guardarla y protegerla de cualquier otra persona. Convertirse en su todo, y a pesar de que eso se notaba muy posesivo, no tenía otra forma de amar. Su padre se lo había dicho cuando notó su rostro al hacerle ver todo lo malo que podía suceder si estaba con ella: "los Uchiha solo tienen un gran amor y cuando lo encuentran, todo pierde sentido" y así era. Cada vez su corazón dejaba de ser suyo y comenzaba a entregarse. Si en poco más de dos meses lo traía de ese modo, no quería pensar en que sería de él dos años más tardes. Un perrito faldero…
― Sakura, es hora de que me vaya. ― A regañadientes, la chica se levantó y le dio el espacio para que él lo hiciera.
Sasuke, abrumado por sus pensamientos, carraspeó en busca de volver a organizarse.
― Ok. ― le dijo Sakura, mirándolo desde el sofá donde había quedado sentada. ― ¿Vendrás mañana?
― Supongo que pasaré todo el día junto a ti. ― la pelirosa recordó lo que se venía para el día posterior e hizo una mueca. ― Todo saldrá bien.
― Eso espero. ― poniéndose de pie a su lado, lo acompañó hasta la puerta, notando que algo había cambiado en él, pero sin querer atosigarlo con preguntas. ― Que tengas una buena tarde. ― le deseó.
― Ven. ― tomándola por la cadera, la hizo chocar contra su pecho. ― Confía en mí, pero de verdad, Sakura. ― Le pidió, sintiéndose agradecido al ver que ella no se alejaba. ― Necesito que lo hagas, porque sino de nada sirve que estemos así.
― Entiéndeme. ― Sasuke apoyó su frente en la de Sakura. ― Tú tienes mucha experiencia y yo nada. Aparte es imposible compararme con Fuka. Ella es una actriz con peso, modelo de pasarelas, cuerpo de infarto y piernas larguísimas. En cambio yo, soy enana a tu lado, no tengo un cuerpo maravilloso y todavía estoy tratando de crearme un nombre en la industria.
― Y llegarás muy lejos. ― vaticinó el moreno, dándole la confianza. ― Te ves bien como estás. No te compares con otras personas, ni con ninguna otra mujer.
― Es imposible que no lo haga. ― haciendo un puchero, lo miró directamente a los ojos, penetrando directamente al corazón del pelinegro, que desasosegado con todo, se sintió completamente consumido por ella. Estaba mal, estaba perdido y no tenía ganas de luchar contra ello. ― ¿Tú me consideras guapa?
Decirle guapa era un eufemismo tomando en cuenta todo lo que consideraba sobre ella, pero asintió, no queriendo agregar nada, para no dejarse en evidencia.
― Sí. ― tomándola por las mejillas procedió a besarla, aunque no profundizó ya que la pelirosa se echó atrás desconcertándolo. ― ¿Qué pasa?
― Quédate un ratito más. Prometo que después no te retendré. ― Sasuke no se quería ir, aunque sabía que era lo que debía hacer. Sin embargo sucumbió, dispuesto a darle en el gusto y jalándola, la llevó hasta la habitación, apretando un botón en la pasada, para sacar el televisor que se escondía tras la pared. Sakura abrió la boca asombrada. ― ¿Cómo sabías eso?
― La mayoría de los hoteles tienen los televisores así. ― La pelirosa se sacó los zapatos y la chaqueta, para luego meterse en la cama.
Sasuke se acostó sobre las mantas, porque sabía que si se metía al lado de ella, no querría salir más.
― Ven. ― lo llamó la pelirosa, tirándose sobre su pecho cuando lo tuvo a su alcance. ― ¿Trajiste el control remoto?
― Estos televisores se manejan con Tablet, Sakura. ― La chica se sonrojó al dejarse en evidencia. ― ¿Qué quieres ver?
― Cualquier cosa, siempre y cuando me abraces fuerte.
Y así lo hizo. La aferró contra él y la dejó reposar con su respirar tranquilo. Sasuke fue sintiéndose cada vez más cansado al igual que ella y sin proponérselo, ambos se quedaron dormidos abrazados y escuchando de fondo un reclame de dentífricos.
Dientes blanquitos y besitos ricos.
10.
― Sakura, ella es Shizune. ― La pelirosa estiró la mano y con una leve reverencia, saludó a la mujer. ― Será tu manager, organizadora y tratará directamente con la gente que quiera tenerte en sus equipos de trabajo.
― Un gusto conocerte. ― dijo la mujer, apretando su mano. ― Es agradable conocer a la chica que mi tía tanto adora.
― ¿Tu tía? ― preguntó Kakashi, confuso al igual que la pelirosa.
― Soy sobrina de Tsunade Senju. ― Sakura abrió los ojos desmedidamente y retiró la mano con algo de brusquedad. ― Ahora comprenderé porque sufre tanto.
― Sakura es un pan de Dios. ― acotó el peliblanco, risueño como siempre.
― Eso espero. No soy muy dura como mi tía, pero si exigente y si vamos a trabajar juntas, espero que sea de la mejor manera.
― Claro, me esforzaré por hacerlo bien. ― aseguró Sakura, haciendo rápidas reverencias y preparándose mentalmente para lo que se le venía.
― Kakashi, me gustaría tener una junta con Jiraya. ― el peliblanco asintió. ― Sakura estuvo mucho tiempo sin organizarse bien y necesito revisar los contratos y eso. Sé que Kabuto tiene un papel importante en esto y ambos conocemos sus tetras para terminar quedando con más de lo que corresponde.
― Hablaré con el área de recursos humanos de la productora para que te reciban en la brevedad. ― la mujer asintió. ― Si no te pedimos ayuda antes fue porque no estábamos por completos seguros del potencial de esta pequeñuela. ― Sakura odió el gesto infantil que le hizo el peliblanco: revolverle el cabello. ― Sin embargo nos dejó anonadados con su pasión y entrega. Te propuse como manager porque no hay nadie que maneje mejor una carrera que tú.
― Hago lo que corresponde nada más. ― miró a Sakura. ― Yo te ayudaré en todo lo que necesites. Estoy disponible para ti todo el tiempo y no tomes ninguna decisión sin consultarme. A diferencia de muchos chupasangres que te encontrarás en la industria, yo lo que menos quiero es sacarte dinero. Estoy comprometida contigo para llevarte bien la carrera y no cometas errores. Con el tiempo tú decidirás si quieres seguir conmigo o buscar a otro manager.
― Ella trabajó con grandes artistas y te aseguro que a cualquiera que le preguntes, te hablará solo maravillas.
― Ok. ― Sakura se sintió más relajada luego de eso y procedió a hacerle las consultas. ― Me gustaría organizar mi dinero. Tener el suficiente para vivir, pero también guardar para comprarme una casa y estudiar en los años venideros.
― ¿Vas a estudiar? ― Le preguntó incrédulo el peliblanco. ― Pensé que te dedicarías por completo a esto.
― La verdad es que no. Quiero perfeccionarme, hacer que valga la pena contratarme y tener diplomas que me respalden. ― miró a Shizune. ― También quería preguntarte si hay alguna posibilidad de que termine el año con exámenes libres. La película me consume mucho tiempo y los estudios también. Verdaderamente estoy cansada.
― Tendríamos que hablarlo con tu madre y con Jiraya. ― advirtió la mujer. ― Pero creo que es prudente. Todavía eres muy chica para estar haciendo cincuenta cosas al mismo tiempo. Me enteré por ahí que si no es por el altruismo de Sasuke, estarías muerta por inanición. ― Shizune fijó sus ojos en Kakashi. ― Fue una gran irresponsabilidad que no le hablaran de temas monetarios apenas ingresó a la productora.
― Como te dije anteriormente, Kabuto es el que maneja esa área y sabes que su relación es tensa con casi todo el equipo, por lo mismo nadie estaba al tanto. ― se defendió el peliblanco, aunque sabiendo que era muy responsable de lo vivido por la pelirosa al llegar a trabajar con ellos. ― Sakura no tenía como enterarse que debía dirigirse a él en caso de que sus sueldos no estuviesen a mano ni explicados con claridad, pero ahora todo está más entendido y cada 15 días se le hará el pago correspondiente.
― Y es mucho dinero. ― agregó la pelirosa, haciéndolos reír. ― Aparte del tema monetario y la organización de mi agenda, ¿Qué más tengo que tratar contigo?
― Todo. ― sentenció. ― Hasta el mínimo paso que des. Tengo que saber lo que haces, en caso que deba defenderte y lo que harás, para poder aconsejarte. ― Sakura asintió. ― ¿Hay alguna cosa que deba saber antes de?
―Chiyo y Hayato están vivos. ― le contó sin ningún empacho. Shizune abrió la boca, hasta casi desencajarla. ― Y sí, tengo una relación directa con ellos, ya que son mis abuelos.
― ¿Qué? ― Shizune miró a Kakashi y luego a Sakura, para volver nuevamente donde el peliblanco. ― No me habías dicho eso.
― Dejé a decisión de ella contarte o no. Es su secreto y no encontré prudente decírtelo. ― se defendió.
― Es bastante peligroso tenerla así como así, Kakashi. Las amenazas a los Ebino no han terminado y todo el mundo lo sabe. Ni con la "muerte" de Hayato habían finalizado. ― Shizune se golpeó la cabeza. ― Le pondré guardaespaldas ahora mismo. ― pasando una mano por su cabello, bufó. ― Esto es más de lo que esperaba.
― Creo que estás siendo un poco exagerada. ― dijo con cautela el hombre, mirando a la pelirosa y a la mujer. ― No hemos recibido amenazas.
― Cuando mi madre renunció por mí, a mi hogar llegaron yakuza. ― Les contó, dejándolos de una pieza. ― Acepto que haya gente cuidándome.
― ¿Y tu familia? ¿Tus abuelos? ¿Sigue viviendo donde mismo? ― preguntó la mujer.
― Están protegidos en otro lugar. Cubiertos por muchas seguridad, así que por ellos no temo. ― le contó Sakura. ― Por ahora es necesario buscarme protección a mí. ― sonrió, generando dos hoyuelos en sus mejillas. ― Podrías ponerme unos guardaespaldas guapísimos para que viva esas escenas al estilo de la película.
Kakashi tarareó la canción, sin llegar al tono y volviendo el sonido en algo muy desagradable.
― ¿Más información de importancia sobre ti? ― preguntó Shizune.
― Sufro de asma crónica y he tenido episodios conflictivos. ― los llamó de esa forma para no sonar alarmante. ― Desde que soy pequeña que no tengo uno grave donde acabe en el hospital.
― Ok, es buenísimo saberlo, porque tendremos los resguardos necesarios para tratarte. ― La pelirosa la vio anotar en una agenda. ― Me contactaré con algún médico que trabaje las 24 horas, además de tener evaluaciones periódicas con broncopulmonares donde podamos averiguar mucho más de tu caso, ¿Te parece? ― la chica asintió. Si ahora poseía los medios, los usaría para averiguar más sobre su enfermedad. Había aprendido la lección luego del desmayo que tuvo en el hotel por fumar irresponsablemente. Nunca más lo volvería a hacer, se prometió. ― ¿Alguna otra cosa que necesite saber?
Sasuke Uchiha.
Sakura se miró con el peliblanco y el negó de forma casi imperceptible.
― Nada más. ― aseguró, mintiendo.
Sabía que tenía que contar que llevaba una relación con el hombre más guapo de todo el universo. No eran novios, pero tenían algo muy parecido. No obstante, apenas se estaban afirmando y era muy reciente hablar sobre ellos, pudiendo afectar sus carreras de forma irresponsable.
― Genial. Mañana mismo te quiero acá para presentarte al resto del equipo. Por ahora solo conocerás a Konan y Nagato. ― le comentó. ― La primera es tu jefa de prensa. Ella te escribirá unas especies de guiones para que respondas lo políticamente correcto en las entrevistas. Tampoco es que queramos dejarte sin opinión, pero hay cosas que si o si deben ser pauteadas. Y Nagato te ayudará con las redes sociales: Facebook, Twitter… él quedará a cargo, dado que tú no tendrás el tiempo para hacerlo. En ambos confío mi vida, así que no te preocupes por ello.
― Respecto a eso… ― Sakura hizo una mueca, temerosa por lo que iba a pedir. ― Me gustaría hacerme cargo de instagram. Siento que no será real si otra persona lo maneja. El resto de las herramientas se las puedo dejar a él, pero esa red no. ¿Es posible?
― ¿Qué material subirás?
― Más que nada en las locaciones, a mí, a mis amigas, hasta a Sasuke si se deja. ― Shizune comenzó a asentir cada vez más convencida. ― Será muy bueno mostrarle a los fans como se vive desde dentro de un estudio de grabación.
― Si Sasuke participa sería estupendo, ya que vende mucho.
― Claramente. ― Sakura sonrió feliz de haber ganado ese poco de libertad.
― Hablando de Sasuke, ¿Cómo es tu relación con él? ― Si hubiese estado bebiendo algo, probablemente lo hubiese tirado lejos en una explosión, pero logró mantener la compostura y respondió con mucha tranquilidad.
― Nos llevamos muy bien. ― Kakashi sonrió bajo su bufanda.
Claro que se llevan bien.
― Vi que salieron juntos y tus amigas también. Eso es algo genial, porque se nota que podremos contar con él para cualquier cosa. ― Sakura asintió. ― Lo conocí cuando era un niño; con su hermano somos grandes amigos. En ese tiempo ya se notaba que sería guapísimo. Supongo que ahora lo debe ser aun más.
― Algo. ― ¿Algo?, era tremendamente guapo, masculino, sensual, erótico, caliente… ― Entonces, me alegro de conocerte. Trataré de hacer lo mejor que pueda.
― Tienes que ser la mejor, Sakura. Las oportunidades existen, es cosa de que tú las sepas valorar y aprovechar.
― Sí, creo que sabré hacerlo.
Levantándose del asiento, Shizune dio por terminada esa sesión de conversación, arreglo y conocimiento. Tenía la certeza de que las cosas andarías espectaculares entre ambas y que Sakura llegaría muy lejos.
Ahora se pondría manos a la obra y a sacar adelante los proyectos.
11.
― Sasuke, tantos años sin verte. ― el pelinegro miró confuso a la mujer que le hablaba con tanta familiaridad.
― Es Shizune, idiota. ― Itachi caminó hasta ella y la abrazó con fuerza, recordando viejos tiempos, cuando trabajaban con más cercanía. ― ¿Cómo te ha ido?
― Bastante bien y veo que a ustedes mucho mejor. ― Bromeó. ― ¿Qué cuentan de nuevo?
― Ya sabes, trabajamos sin parar. ― Sasuke se aproximó y le dio un beso en la cabeza, recordando cómo se los daba ella cuando era más adolescente y apenas lograba pasarla en estatura. ― ¿Qué te trae por estos lados?
― Mi nueva relación contractual con una chica que ustedes conocen. ― Esperaron a que continuara. ― No sirven para el suspenso. ― reclamó. ― Soy la manager de Sakura Haruno. Creo que la conocen.
― Y bastante bien. ― se burló Itachi, ganándose una mirada de molestia por parte de su hermano. ― Me alegro que la pequeña haya caído en tus manos. Se notaba muy desamparada en todo el rubro y eso es presa fácil para cualquier mente inescrupulosa. ― Le dio una mirada de refilón a su hermano y lo vio templado como siempre.
― Algo así me entere. Tuve que revisar los contratos y para sorpresa mía, había muchos vacios legales. ― Itachi quedó sorprendido, al igual que Sasuke.
― Yo los había revisado y no los hallé. ― Le contó el menor de los Uchiha, molesto por ello. ― ¿La estaban estafando?
― Si hubiesen pasado un par de meses, era muy probable que sí. Lo peor es que están firmados por su tutor legal y eso los vuelve mucho más complejos para poder anularlos. Sin embargo los revisé con abogados y pudimos encontrar las tretas que había. Cuando hablé con Kabuto, se defendió diciendo que él no los hacía, solo los usaba como respaldo y que había todo un equipo legal detrás. ― Itachi bufó. ― Se lo comuniqué a Jiraya y los echaron a todos, menos a Kabuto, porque su nombre no estaba en los contratos.
― Que hijos de puta más grande. ― masculló Sasuke. ― ¿Ahora dejaste todo en orden?
― Sí, le pagarán lo que le corresponden, a tiempo y sin ningún recorte, solo el que haré yo, junto a todo el staff que trabajará junto ella.
― ¿Staff? ― Shizune asintió. ― Pero si tiene a Ino y Tenten.
― Ellas son su asistente y vestuarista respectivamente, al igual que Relka, su maquilladora y peluquera oficial, pero necesitábamos especialistas, ya sea en prensa, redes sociales y guardaespaldas. Me comentó que sus abuelos están vivos y lo que sucedió cuando renunció, que fueron los enemigos de Hayato en busca de ella, probablemente. ― Sasuke e Itachi estaban intrigado con todo lo que oían, aunque el menor de los Uchiha sabía lo sucedió con los yakuza. ― Tendrá protección hasta por debajo de los dientes.
― ¿A quienes contrataste? ¿Los evaluaste bien? ― Shizune frunció el ceño al escuchar las preguntas tan inquisitivas del moreno menor. ― ¿Tienes sus informes psicológicos?
― Dime de inmediato que te traes con ella. ― le pidió, poniéndose los dedos en el puente de su nariz, comenzando a hartarse. ― ¿Te acuestas con Sakura?
― ¿Qué? ― Sasuke se cruzó de brazos y se negó a responder.
― Tiene una relación con Sakura. ― dijo Itachi, haciéndolo enojar. ― ¿Qué? ― preguntó bajo la mirada intimidante de su hermano. ― Confío en Shizune. Además, si la bomba explota, necesitaremos de gente experta para sacarte de encima a la prensa.
― ¿Es verdad? ― preguntó esperando que lo negara, pero Sasuke asintió, dándole la razón a su hermano. ― Maldita sea, Sasuke. Tiene 16 años. ― Shizune se golpeó la frente. ― ¿Entiendes el embrollo que nos puede traer? Te pueden acusar hasta de pedofilia.
― No me he acostado con ella. ― todavía, agregó mentalmente. ― En caso de que las cosas salgan a la luz, sabré manejarlo, pero les dejaré claro desde ahora una sola cosa.
― ¿Aparte impones condiciones? ― reclamó molesta.
― Sí. ― miró a Itachi y luego a la mujer. ― No terminaré con Sakura por nada del mundo, así que vayan haciéndose la idea de eso.
Luego de su enfática declaración, el silencio procedió a hacerse parte. Itachi meneó la cabeza resignado y le hizo un gesto a Shizune para que también lo aceptara. Sasuke estaba por completo encandilado con la chica y con solo escucharlo hablar, se podía sacar la conclusión.
― Juntémonos en cuanto lleguemos a Japón para evaluar planes de emergencia. ― le pidió a Itachi.
― Shizune, acaba de llegar Sakura. ― le comunicó Konan, la jefa de prensa.
― Entendido. ― A los pocos segundos apareció la pelirosa, acompaña de dos tipos: uno era grande, corpulento y de mirada fría que causaba miedo. El otro era alto, pero mucho más delgado, su mirada era agradable y algo cariñosa. ― Hola, chicos.
― Hola, Konan. ― saludó la chica, mirando de reojo a Sasuke. Para Konan el gesto no pasó indiferente y bufó, sabiendo lo que se le venía. ― Itachi, Sasuke. ― haciendo una reverencia, los agregó a su saludo.
― Sakura, me he enterado de otras cosas y creo que es hora de que tú me lo confirmes: ¿Mantienes una relación con Sasuke? ― Los guardaespaldas quedaron estupefacto, pero evitaron hacer algún gesto que denotara lo que pensaban. Eran expertos en la materia del control de emociones. ― Quiero la verdad.
― Sí, es cierto. ― contestó, sabiendo que cada vez su relación comenzaría a ser más publica. ― ¿Hay reparos frente a ese hecho?
― Muchos reparos. Infinitos reparos. ― aseguró la mujer, mirando a los gorilas que estaban tras la pelirosa. ― Como comprenderán, el trabajo se ha complicado mucho más. Apelo a su discreción y confianza.
― Con Kisame nos conocemos. ― comentó Sasuke, estirando su mano para tomar la del hombre. Acercándose un poco más a él y procurando que no lo oyeran, le hablo mirándolo directamente a los ojos. ― Cuídala. ― Kisame le guiñó un ojo.
― Hola, mi nombre es Morio. ― Sasuke fijo sus ojos oscuros en los del chico que le hablaba. No debía ni siquiera pasar los 20 años. ― Tengo 21.
― ¿Lees la mente? ― le preguntó mordazmente. ― ¿Darás en la talla para cuidarla?
― Por algo me eligieron, señor Uchiha. ― aseguró el chico, sonriendo. ― La señorita Sakura cayó en buenísimas manos.
A pesar de no haber hablado con deseo, Sasuke sintió que algo se revolvió dentro de él al escucharlo. Era como si los celos corrieran de forma más fiera de lo acostumbrado dentro de él. Alarmas sonaron en su cabeza, avisándole de que Morio no sería un simple guardaespaldas y que probablemente le causaría más de un problema con la pelirosa.
― Espero que sea así. ― contestó de forma grosera.
Itachi enroló los ojos, pero evitó meterse y fue a saludar a la chica.
― ¿Cómo has estado? ― Sakura se alzó de hombros.
― Es extraño tener a dos hombres detrás de ti todo el tiempo, pero creo que me acostumbraré. ― con una sonrisa, dio a entender que así sería. ― Estoy muy agotada. He estado estudiando porque a la vuelta de clases se me vienen varios trabajos y exámenes.
― Respecto a eso. ― interrumpió Shizune. ― Hable con mi tía y ella pensó que no era una mala idea que solo dieras exámenes libres. Tenemos que tratarlo con tu madre y queda saldado.
― ¿Qué cosa? ― preguntó Sasuke, incluyéndose en la conversación y parándose a un lado de la chica. Sakura lo miró desde su altura y no pudo evitar sonrojar sus mejillas y encontrarlo tan guapo como lo encontraba siempre.
― Sakura saldrá de la escuela éste año. Dará exámenes libres para pasar el curso. ― Sasuke asintió, sabía que era algo necesario, aunque tenía ciertos resquemores. Sin embargo no le competía opinar, al menos no todavía. ― Ya vamos a los asuntos que nos atañen en este momento. Deben dar una entrevista a una cadena de televisión. Saldrán en una nota.
― Wow, se oye buenísimo. ― Dijo Sakura.
― Antes de cualquier felicidad, Sakura, quiero que quede claro, que éstas entrevistas son por Sasuke. Quizás la periodista solo hable con él. El tiempo te irá dando la importancia que te mereces y te aseguro que estarás a la par en algunos meses.
― No hay problema. ― afirmó Sakura. ― Me sirve para ir acostumbrándome a las cámaras y hacerlo cada vez mejor. ¿Hay alguna pauta de respuestas que debo dar?
― Veo que aprendes rápido. ― La molestó Sasuke, picándole las costillas. Sakura le agarró la mano y se la apretó como respuesta.
― Sí y me agrada que sea así. ― agregó Itachi sonriente.
Shizune vio como Sakura seguía molestándose con Sasuke y se tranquilizó respecto a ellos. Se notaba esa química que traían entre ambos, como también el mutuo respeto. Por primera vez vio al menor de los Uchiha bromear con tanta soltura y dejarse tocar sin poner malas caras. Era como otro Sasuke, uno menos arisco, más agradable y para nada lejano.
― ¡Sasuke, desordenarás mi pelo! ― reclamó la pelirosa, cuando el moreno se lo revolvió con la mano que no le tenía sujeta. ― ¡Te voy a morder! ― amenazó.
― Compórtense como adultos. ― pidió Itachi, parándose en medio de ambos. ― Apurémonos, porque después tienes entrevista con Rockaxis, Sasuke. ― el moreno bufó. ― Para mañana tienen una sesión fotográfica.
― Bueno, al menos no tendré que hablar. ― agregó Sakura, haciéndolos reír. ― Kisame, Morio ¿se quedarán acá?
― La esperaremos hasta que salga, señorita Sakura. ― la pelirosa aceptó, pero Sasuke se quedó mirando fijamente al menor de los guardaespaldas. Lo notaba demasiado confianzudo. Sin embargo la voz de Shizune lo interrumpió y tuvo que seguir a la recién estrenada manager de Sakura para acomodarse en un set acondicionado para la conversación.
Una guapa periodista los recibió, estirando su mano.
― Un gusto conocerlos. ― Sakura tomó asiento a un lado de Sasuke, pero éste se tuvo que levantar para cumplir la petición de la periodista. ― Prometo que solo será una fotografía.
― Ok. ― dijo el moreno.
Sasuke se posó a un lado de ella y pasando el brazo por su cintura, – para desagrado de Sakura. – dejó que le tomaran la fotografía junto a ella.
Cinco minutos más tardes, comenzó la entrevista.
― ¿Cómo han sido sus días en Estados Unidos? ― preguntó de forma entusiasta, mirándolos a ambos. ― Vimos que salieron juntos a pasear y comer.
Sakura esperó a que el moreno le tradujera y respondió.
― Me ha gustado mucho Estados Unidos. ― le contó. ― Me imaginé otro tipo de país y lo que me encontré es muy diferente. Respecto a la salida, fue una promesa que Sasuke me había hecho: dijo que me enseñaría Estados Unidos y lo hizo dentro de lo posible.
― ¿Ha sido muy agotador trabajar y estudiar? ― Le preguntó la mujer, cambiando de tema al ver cierta reticencia para contestar por parte de la chica.
― Bastante. Admiro a todos esos jóvenes que trabajan para pagarse los estudios. ― comentó Sakura. ― Es agotador a un punto indeseado, donde te cuestionas muchas cosas, pero con la ayuda de los más cercanos, todo se puede.
― ¿Seguirás en el rubro? ― Sakura se alzó de hombros.
― Supongo que sí. Hasta el momento me ha gustado lo que he visto y la gente que está en el medio se ha comportado bastante bien. ― Miró a Sasuke. ― Pregúntale a él si le gustaría seguir trabajando conmigo.
― Claro que sí. ― respondió sonriendo el moreno y mirándola con esos ojos azabaches que la enloquecían. ― Es un placer trabajar con ella.
― Supongo que han hecho una buena amistad ― supuso la mujer.
― Sí, una muy buena. Siento que puedo contar con su apoyo. ― Sakura puso el puño para que Sasuke lo chocara y así lo hizo. ― Se ha convertido en mi protector.
― Porque Sakura es un poco irresponsable. ― La pelirosa abrió la boca molesta y le golpeó el hombro risueña y haciéndose la ofendida. ― Estoy contando la verdad.
― Les contaré que tus besos son malos. ― bromeó la chica, ganándose una mirada de advertencia. ― Sasuke se cree el más guapo del universo.
La periodista los miró sin comprender del todo lo que estaban diciendo. Un intérprete llegó en su ayuda.
― ¿Así que Sasuke se cree el Dios del mundo?
― ¿Dios? ― lanzó una pedorreta. ― Se cree el amo y señor de todos. Es como: "aquí llegué yo. Mírenme, soy guapo" ― dijo, arremedando su voz.
Sasuke entornó los ojos.
― Cuéntale que le tienes miedos a los micrófonos: "Ay, Sasuke ayúdame. No sé cómo hablar con la prensa" ― la molestó.
― Ahora puedo confirmar que en verdad tienen una relación muy amistosa.
― Es mutua comprensión. Me veo reflejado en ella. ― respondió Sasuke.
― ¿Eso quiere decir que me parezco a ti? Vaya, también soy una diosa. ― El moreno le puso una mano en la boca, intentando acallar sus risas burlonas. Sakura pestañeó repetidas veces de forma coqueta para hacer que la soltara, cosa que consiguió.
― ¿Por qué te ves reflejado en ella? ― preguntó de forma inquisitiva, fascinándose por esa conexión que mostraban ambos.
― Porque Sakura es una chica llena de sueños, al igual como era yo cuando llegué a la televisión. ― La pelirosa afirmó, dándole énfasis a su declaración. ― Todos sabemos que cuando llegas, se te abren muchas puertas y yo intento enseñarle que hay algunas que no tiene que abrir. Obviamente queda a criterio de ella.
― ¿Has visto algo que te desagrade? ― le preguntó a Sakura, quien pensó algunos segundos antes de contestar.
― Creo que hay una gran lucha de egos, pero supongo que es igual en todos lados. ― afirmó, alzándose de hombros. ― No me complico la vida. Sigo siendo la misma adolescente que llegó de un pueblo lejano. Mi madre sigue inmiscuyéndose en mis cosas, mi hermano me hace imposible la vida y ahora puedo agregar a Sasuke, que a diferencia de lo que se cree de él, puedo decir que no es nada cool.
― ¿Por qué no es cool?
― Porque es reclamón, enojón, peleador, mandón, retón… ― Sasuke tomó agua, enrolando los ojos y escuchando atentamente sus palabras. ― Cuando se sulfura, una venita se le asoma en la frente. Es muy divertido.
― ¿Divertido? ― preguntó extrañado. ― Divertido es verte llorando, con los mocos colgando.
― ¿Qué te pasa, reptiliano? ― le reclamó, haciendo uso de su desagradable apodo. ― Lloro como una princesa. Lagrimas cristalinas corren por mis mejillas haciéndome ver muy bella.
― Eso es mentira. ― aseguró el moreno, riendo junto a la periodista.
― Tienen una agradable relación de dimes y diretes. Se molestan, pero se ríen.
― No me quedaba de otra. O era eso, o terminaba babosa como terminan todas las que trabajan a su lado. ― confidenció la pelirosa. Sasuke puso una mueca de incredulidad, pero se calló. Ya tendría tiempo de preguntarle respecto a eso.
― ¿Todas caen rendidas? ― Sakura miró a la periodista y luego a Sasuke, esperando que este último la ayudara. Sin embargo Sasuke dejó que ella sola se salvara, porque era su culpa ponerse a hablar estupideces.
― Hasta que lo conocen. ― zafó, riendo nuevamente y acompañándose de un trago de agua.
― Sasuke, vimos una gran presentación en el Súper Bowl. Tus canciones tocaron de forma impresionante al público, que tarareó encantado. ¿Cómo fue la experiencia? ― Le preguntó, cambiando de tema.
― Fue alucinante. Agradezco todo lo que puede entregar la gente e intento recompensarlo con buenos trabajos. ― contestó.
― El último tema que cantaste, te salió como del alma. ¿Qué puedes decir respecto a eso? ¿Viene con dedicatoria especial?
― Son cosas de momento y ya. Canté porque me nació y siempre trato de transmitir algún tipo de emoción. ― respondió.
― Una pregunta un poco adelantada a los tiempo. ― advirtió la periodista, dando cierto aire dramático con algunos segundos de espera. ― ¿Te imaginas alguna vez escribiéndole y cantándole a alguna mujer? Tus temas distan mucho de tener relación con alguna pareja o algo así, pero creo que con tu calidad vocal, tu genialidad creativa y muchas cosas más, escribirle a alguien en específico sería grandioso. Se volvería de inmediato en un tema recurrente para enamorar.
― No sé. Me dejo llevar por momentos y situaciones. Además no soy solo yo el que escribe y compone. ― contestó.
― Ya lo vimos con el tema que tocaste en el Súper Bowl. Más de alguna persona se debe estar cortando las venas por él. ― bromeó. ― Sé que no hablas de tu vida privada, pero en el concierto dejaste claro que era una canción con dedicatoria a un amigo. Todos sabemos la situación que vive tu gran amigo Suigetsu, ¿era para él?
― Como tú misma dijiste antes de preguntarme: no hablo de mi vida privada. ― la mujer bufó, pero se resignó de inmediato. ― La situación de Suigetsu es solo de él y no me corresponde a mí sacarla a la luz. ― sentenció.
― Por supuesto. ― aceptó la mujer, mirando a Sakura. ― ¿Y tú? Sé que tienes solo 16 años, pero muchas chicas a tu edad ya tienen novio. ¿Hay algún personaje por ahí que haga latir tu corazón? ― Sakura por inercia miró de refilón al pelinegro, que sonreía descaradamente de medio lado, casi dándose por pagado. ― Eres muy bella.
― Mi corazón late porque bombea sangre. ― Sasuke soltó una leve carcajada burlona. ― Estoy bien, feliz y entregada al trabajo.
― ¿Y Sasori? ― la pelirosa cerró los ojos a sabiendas que Sasuke se molestaría mucho por esa pregunta. ― Supimos del encuentro que tuvieron hace algún tiempo. ¿Hay alguna posibilidad de romance?
― Fue una situación que se agrandó. ― El pelinegro mutó su rostro burlón a uno completamente frío, casi sin expresión. Sakura comenzaba a desesperarse. ― Con Sasori solo hay una relación laboral y ambos entendimos que fue una tontería.
― ¿Entonces te cierras tajantemente a tener algo con él? ― Sakura pregonaba el "nunca digas nunca", pero en este caso encontró prudente obviar su filosofía.
― Tajantemente. ― contestó decidida, esperando que eso aplacara a la bestia que residía dentro de su compañero de reparto y se reflejaba en silencios, respuestas monosílabas y gestos de odio al mundo entero.
― En fin. ― interrumpió el moreno. ― ¿Alguna otra pregunta?
― Solo pedirles que saluden a la cámara y dejen la invitación a ver la película en cuanto se estrene.
― Falta mucho para eso. Creo que más de un año. ― comentó Sasuke, sabiondo sobre el tema.
― Nunca está de más hacer campaña desde antes. ― acotó la mujer. ― Aparte somos un programa visto por mucha gente. Le serviría a Sakura.
― Ok. Lo haremos. ― la pelirosa jaló a Sasuke para caminar hasta un lugar mucho más comodo, alejado de la entrevistadora. ― ¿Cómo lo digo?
― Solo habla en japonés. Que ellos se preocupen de ponerte subtitulos. ― le respondió con brusquedad. Sakura bufó sonoramente.
― ¿Vamos a volver a discutir por esto? ― murmuró bajamente para que solo él la escuchara.
― Tendré que vivir sabiendo lo que hiciste y no es agradable. ― le contestó frustrado con ella. ― Apresurate para terminar pronto.
― Sasuke, por favor. ― le rogó, acercándose a él, sin tocarlo. ― No quiero que nos distanciemos por peleas tan estúpidas como éstas.
― Buenos días a ambos. ― Sakura no pudo continuar pegada a él, por culpa de la llegada del camarógrafo. ― Mi nombre es Robert Falcone. ― los saludó amablemente. ― Por favor, acomódense en ese lugar.
Hicieron lo que les pidió y hablaron, invitando a la gente a estar pendiete de la película. Sakura se sentía incomoda por estar tan lejana con él, pensando seriamente en hacer algo atrevido para ganarse su atención. Pero no fue necesario. Sasuke la tomó de un brazo y salió del lugar en cuanto acabaron de hablar y caminó en busca de algo en específico. Sakura casi corría a su lado sin emitir palabra; no quería que volviera a molestarse.
En cosa de segundos, se vio dentro de un baño y siendo besada por él. Sasuke le dio pequeños besos, agarrando sus mejillas para mantenerla quita. Sakura, desperada por más contacto, se aferró a su cintura y abrió los labios en busca de la lengua del pelinegro. Sin darse tregua, se besaron por varios segundos, recordándose que no lo habían hecho durante todo ese día y se necesitaban.
― Contigo nace mi parte irracional. ― le dijo entre besos, bajando las manos por su espalda para agarrarle una nalga. ― No pienso bien y me desespera. ― Sakura escondió su rostro en el cuello del moreno y acarició con su nariz el lugar, disfrutando de su aromo maravilloso. ― Deja de olerme.
― No puedo, ni quiero. ― contestó, dándole un lametón. ― Eres un idiota al seguir molesto por esa estupidez. Estoy más que marcada por ti, imposible que un beso de un hombre que no me interesa, pueda hacerme olvidarte. Me gustas mucho, Sasuke.
― ¿Beso? ¿No que había sido solo un roce? ― Sakura enroló los ojos, al escuchar en lo que reparaba.
― Con suerte lo alcancé a rozar. ― aseguró. ― Además, no me puedes reclamar, porque no estamos juntos.
― ¿Perdón? ― contestó, incrédulo. ― ¿Acaso soy yo el que hace escándalos? ― Sakura rió sobre su cuello. ― Me tiras las cosas en la cara y después me pides disculpas. Eso es tener multiples personalidades ― La pelirosa se aferró más a él.
― Temo un día despertar y encontrarme con que tú ya no estás interesado en mí. ― se separó, para mirarlo a los ojos. ― Me destrozarías el corazón.
― No seas tonta. ―le pidió. ― Ahora estoy contigo ¿no? Valoremos estos momentos. ― Sakura le dio un beso esquimal. ― Tenemos que salir porque deben estar desesperados buscándonos.
― Que se desesperen. ― contestó Sakura, acercándose a él, para cruzar los brazos tras su cuello y besarlo con todo. Sasuke se tambaleó, pero al estabilizarse, la levantó para que cruzara las piernas en su cintura.
El pelinegro tuvo la libertad de recorrer con sus manos ese cuerpo menudo y del cual se sentía dueño, sacándole gemidos y suspiros entrecortados.
― Sakura, terminaremos haciendo algo más que simples besos si continuamos. ― le dijo jadeante, separándose de su agarre. ― Vamos, para que sigamos con la agenda.
― Eres tan aburrido a veces. ― Sasuke recibió sus palabras como un fuerte insulto y puso cara de sorpresa. Sin embargo Sakura se la quitó de un beso, que al principio no respondió. ― Era broma. ― afirmó. ― Eres espectacular. Muy rico.
― ¿Rico en qué sentido? ― Sakura sonrió contra su boca.
― En todos los sentidos. ― le coqueteó, yendo directo a su cuello para darle un beso en ese lugar que lo encendía más que cualquier cosa. ― Eres muy guapo. Mucho – mucho. ― Sasuke la bajó de sus caderas y la movió para que comenzara a caminar.
Sakura descaradamente, se detuvo en el camino hacia la puerta y apretó su trasero con la parte sensible del pelinegro. Sasuke intentó echarse para atrás, pero le fue imposible, así que la dejó disfrutar y se rozó contra ella.
― Te estás volviendo en una chica mala. ― Sakura se apoyó aún más contra él, obligándolo a abrazarla. ― Salgamos o te juro Sakura que haré mucho más de lo que he hecho hasta ahora y no querrás perder tu virginidad acá, en un baño feo.
― Tenten la perdió en un baño. ― Sasuke alzó una ceja. Esa información no tenía porqué interesarle. ― Lo hizo con Neji.
― ¿Qué? ― El moreno recordó que Tenten había sido una camarera del Bar de Abajo y palideceó. ― Lo recuerdo. Neji llegó muy compungido y dijo que se había aprovechado de una chica. Itachi para calmarlo, lo sacó de ahí y no volvimos nunca más.
― El mundo es tan pequeño, que ahora se volvieron a encontrar y usaron tu baño.
― Neji me las pagará. Tarde o temprano le cobraré. ― Sakura rió.
― Vamos, amigo Uchiha. No queremos que nuestros jefes se molesten. ― Sasuke la tomó la cintura, haciéndole caminar.
― No soy tu amigo. ― refutó, mirándola de reojo.
― Sabía que te molestaría. ― lo picó ella. Estirando su boca. ― Último beso y no te molesto más.
El Uchiha aceptó, rozando levemente sus labios.
― Sakura, no me molestas. ― La pelirosa jugó con su cabello y se acercó coquetamente a él. ― ¿Qué te pasa ahora?
― Me encantas. Es todo.
Sasuke se quedó mirándola, sin hablar. ¿cómo no se iba a volver loco por ella si era tan libre? Sakura vivía al son de lo que sentía y no se traicionaba. Era autentica, como cualquier adolescente lleno de sueños. Él procuraría cuidarla de la parte fea que se escondía tras la llegada de la adultez. Quería que soñara, que no se volviese fría como él.
― Tonta. ― murmuró.
Sí, era una tonta, porque se había metido en él de tal forma, que ahora no la dejaría escapar. Por nada, ni por nadie.
Sakura era de él y así sería hasta que ella quisiera.
12.
Naruto subió por la enredadera que daba a la habitación de la peliazul, evitando a toda costa caer como costal de papas al suelo. Dentro de él la felicidad se anidaba como una sensación única e irrepetible; hace mucho que no veía a Hinata – al menos bajo sus parámetros de tiempo y espacio – y comunicarse por whatsapp no bastaba para suplir la necesidad que sentía por ella. En palabras simples, la extrañaba horrores.
Con el impulso que le otorgó saber que pronto la tendría frente a él, pudiendo tocarla, subió mucho más rápido y se adentró en la habitación, cayendo graciosamente. Se levantó con premura, pensando que la chica estaría riéndose, pero grande fue su sorpresa al encontrarse con el lugar vacío.
Miró hacia todos lados, pero la soledad fue su única compañía. Suspirando, bajó la cabeza abatido. Esperaba encontrarla para lanzarse sobre ella y mostrarle con gestos cuanto quería verla.
Sin embargo, se decidió a esperarla. Dudaba que la chica se quedase fuera de su casa, a menos que estuviese en una fiesta y…
― No, Hinata no sale. ― meneó la cabeza, intentando alejar cualquier pensamiento que la hiciera dudar de ella.
Extrañamente desde que había empezado su relación con la linda chica, los celos habían hecho aparición en su vida. Vivia pensando en que estaría, con quien estaría y si pensaba en él, volviéndose en un obseso muchas veces. Su parte racional le decía que era estúpido dudar tanto, pero su parte emocional – la de mayor influencia – le repetía que en la confianza habitaba el peligro y que si quería asegurarse, debía estar encima de ella.
Igualmente y gracias a que era alguien muy despistado, intentaba de todas las formas no adentrarse en esos pensamientos, distrayéndose en cosas banales y simples.
Se sentó sobre la cama de la chica y se entretuvo mirando todo a su alrededor. Habían distintas fotos, con su hermana, sus padres, su primo, incluso una de toda la banda. Se veía muy bonita, sobretodo en esa donde salía sonriendo de oreja a oreja, haciendo brillar sus ojos.
Era tan hermosa, que muchas veces le quitaba el aliento. La miraba y sentía que estaba en el lugar preciso, con la mujer que en verdad quería. No la vovlería a perder, por mucho que hubiese gente en contra de ellos. Lucharía para demostrar que su amor no era un capricho de momento, sino que una realidad, algo que se venía formando desde hace años y que había llegado al punto culmine, orillándole a buscarla como algo más. No volvería a hacerla llorar. Era una promesa que nacia desde lo más profundo de su corazón.
― Hanabi, apresúrate. Tenemos que cenar. ― Naruto corrió para esconderse tras la puerta y sonriendo, esperó que entrara. La iba a asustar. Hinata como siempre, se sacó los zapatos y prendió la luz del lugar.― No me ha llamado. ― susurró mirando su celular con una mueca contrariada. ― ¿Estará ocupado?
― Estoy ocupado mirándote. ― Hinata se volteó con rapidez, encontrándose de frente con el rubio, sonrisal y guapo como él solo podía serlo. ― ¿Estabas preocupada porque no me había comunicado? Comprenderás que sobre el avión no se pueden realizar llamadas.
― ¿Cuándo llegaste? ― le preguntó expectante.
Quería correr donde él y darle muchos besos, pero se contuvo. Su timidez no le permitía avanzar de esa forma.
― Llegue hace algunos minutos. ― Naruto se acercó lentamente, cerrando la puerta con un golpe sordo. ― ¿Me has extrañado?
― Mucho. ― confesó azorada, acercándose al igual que él.
― Yo millones de veces más. ― con un brazo, enlazó su cintura, apegando su nariz con la de ella. ― ¿Dónde estabas?
― En clases de piano. ― le contestó la chica, atontada al tenerlo tan cerca. ― Tengo que practicar.
― Pero si ya lo haces bastante bien. ― le recordó.
― Bueno, tenía que reafirmar un poco más y eso aproveché de hacer mientras no estabas. ― Naruto asintió completamente ido, envalentonado con su tono de voz sutil y su aroma natural. ― Vi tu dedicatoria. Realmente fue hermoso.
― Merezco un beso por eso ¿no crees? ― interrumpió él, mirándola fijamente con sus ojos azules, grandes y expresivos.
― Naruto. ― Hinata le tomó las mejillas algo asperas por la barba que le comenzaba a crecer y acarició son la punta de su nariz, los labios delgados, pero rojos del rubio. Suspirando, posó su boca sobre la de él, dándole pequeños toques, muy sonoros cuando se separaban, pero sin profundizar.
Lentamente, Hinata fue apretándose más contra su pecho, enlazando sus brazos alrededor del cuello de Naruto. Abrió su boca y lo obligó a hacer lo mismo, para poder introducir su lengua. Por primera vez, ella llevaba un beso entre los dos y Naruto pensó que para ser primeriza, no lo hacia nada mal. Quizás la peliazul ya había practicado con alguien y… se separó bruscamente, dejándola de una pieza.
― ¿Te has dado besos con alguien más? ― Hinata puso cara de no comprender. ― Besas muy bien y…
― No me he dado besos con otra persona. Solo contigo. ― le contó, incomodada al verse bajo ese escrutinio. ― ¿Qué pasa, Naruto?
― No, nada. ― intentó hacer pasar la situación como algo sin ni una gravedad. ― Una tontería.
El rubio se sintió idiota al romper el mágico momento que estaban viviendo por sus estúpidos celos. Maldita sea, él no era así.
― ¿No me crees? ― Naruto vio la cara compungida que ponía la chica y se sintió aun más miserable. No podía hacerla sufrir por una tontería que no tenía ninguna base para sustentarse. Sus cuestionamientos tenían que detenerse, por mucho que le comieran la cabeza.
― Estoy comportándome como un imbécil, ¿verdad? ― Hinata alzó un hombro. ― Ven aquí. ― estirando la mano, la acercó hasta su cuerpo. ― Estar contigo es tan raro y distinto, que a veces temo que me dejes. Eso me vuelve un poco idiota.
― Naruto, yo desde que te conocí quise estar así ¿ok? ― el rubio asintió. ― No me gustaría besar a otra persona. ― agregó abochornada
― Y yo tampoco permitiré que lo hagas. ― aseguró susurrando, volviendo a acercarse a ella, para darle un corto beso. ― ¿Cómo fueron estos días?
― Muy aburridos. ― le contó la chica, soltándose de su agarre. ― Salí a ver vestidos con Natsuki y a buscar posibles iglesias.
― ¿O sea será un matrimonio de tomo y lomo? ― Hinanta asintió, en busca de su celular. ― ¿Con quien hablabas? ― le preguntó casi por inercia. ― Perdón, no debí…
― Tranquilo. Solo estoy hablando con Sakura. ― le mostró el celular y a pesar de que encontraba que era fomentar sus celos el tomar y mirar lo que le mostraba Hinata, lo hizo igualmente, para tranquilizar a esa bestia desgraciada que hacía localidad en su interior. ― Me contó que dejará la escuela.
― ¿De verdad? ― incrédulo, el rubio tomó a Hinata por la mano y la hizo sentarse en la cama junto a él. ― Te quedarás sola.
― Sí y me apena, pero sé que es para mejor. Se nota que está cansada. ― le comentó. ― Eso si, terminará la escuela junto a mí.
― Se verán muy divertidas graduándose, con esas capas oscuras y gorros chistosos. ― Hinata sonrió.
― ¿No recuerdas tu graduación? Yo estuve ahí. ― Naruto enarcó las cejas, sorprendido y recordando lo que le contaba.
― No quiero herirte, pero no recuerdo haberte visto. ― respondió apenado.
― Bueno, esa fue la primera vez que te vi, antes de que mi primo nos presentara. ― le contó Hinata. ― Te encontré muy lindo. ― agregó azorada.
― E imagino que te reíste cuando intentando dármelas de genial, tropecé con la alfombra y caí frente a mi profesor. ― Hinata asintió, tragándose la risotada. ― Fue un lindo día.
― ¿Tú estarás en mi graduación? ― le preguntó insegura.
― ¿Tú que crees? ― Hinata asintió débilmente. ― Claro que estaré. Seré el primero en gritar tu nombre y aplaudir como estúpido. ― aseguró.
― Con que te presentes, quedo feliz. ― dijo la chica ― También será un lindo día.
― Después irás a la universidad y todo eso. ― Naruto la miró fijamente. ― ¿Has pensando en qué harás? ¿Te quedarás en Tokio? ― Temeroso, se imaginó el futuro de la chica y el de él. Sabía que Hinata tenía los recursos para estudiar en cualquier país, además de una cabeza extraordinaria para lograrlo. No quería cortarle las alas, era algo repetitivo en su cabeza, pero no podía ignorar que quizás la chica decidiera largarse para empezar una carrera en cualquier otra parte y él se quedaría ahí, viéndola emigrar.
― No he pensado mucho, la verdad. Todos los veranos me voy a quedar con mi madre a Italia. ― le contó. ― Me gusta el ambiente de allá, además de que puedo hacer carrera en algo que me gusta mucho como lo es la fotografía.
― ¿Te gusta la fotografía? No tenía idea. ― Hinata se sonrojó. Generalmente no contaba sus cosas personales, pero confiaba tanto en él – de la misma forma en que lo quería – que no podía esconderle sus secretos. ― ¿Tienes alguna galería así como para poder mirar?
― Ehh… me da mucha vergüenza. ― Naruto le sonrió con ternura.
― Ok. Cuando te sientas segura, estaré esperando para que me la muestres, ¿te parece? ― Hinanta asintió, saltando hacia él para darle un leve beso. ― Ven, quiero abrazarte y preguntarte otra.
Acercandose a él, dejó que la envolviera entre sus brazos fuertes y largos, escuchando su respirar tranquilo, que chocaba con la parte superior de su cabello.
― Dime.
― ¿Dónde está tu madre? ― intentó ser sutil, pero fiel a su estilo, no lo logró. ― Si quieres, no me respondas.
―Mamá vive en Italia y se hace cargo de algunas compañías que mi familia tiene allá. ― le contó. ― Ella tiene su vida allá, aunque todos los meses se junta con mi padre para estar juntos, creo. ― Naruto sabía que con "estar juntos" se refería al estado más primario de la frase. ― Están separados físicamente, pero sé que se quieren y mucho.
― ¿Una relación a distancia? ― Hinata asintió. ― Me parece estupendo. ¿No han tenido problemas por otras personas dado la lejanía?
― Mamá es una mujer guapísima y siempre tiene pretendientes, pero papá se los espanta de una sola patada. ― contó riendo bajito.
― Las Hyuga son hermosas, por eso hay que cuidarlas. ― afirmó.
Se quedaron unos segundos en silencio, disfrutando de la mutua compañía. Naruto cerró los ojos, dejándose llevar por su olor y calor, intentando averiguar cuál era su olor natural.
― ¿Te puedo contar algo? ― El rubio esperó con los ojos cerrados a que continuara hablando, paciente y pasivo, envalentonado con esa tranquilidad que ella exudaba. ― Hoy un compañero me invitó a salir.
Naruto se tensó de inmediato,a briendo los ojos como platos y poniéndose duro. Hinata se acomodó para mirarlo, encontrándose con unos ojos azules muy oscuros y nebulosos.
― ¿Qué le dijiste? ― preguntó con voz de ultratumba. ¿acaso tendría que pelear con muchos tipos para que se alejaran de su chica?
― Le dije que no podía, porque tengo novio. ― respondió sonrojada. ― Es raro decir que tengo novio.
― Pero tienes que decirlo todo el tiempo. Nadie puede pasarse de listo contigo, ¿bueno?
― Sí, queda claro. ― Entrelazaron sus dedos, dejando pasar el momento de tensión. ― Eres algo celoso.
¿Algo? Eso era una palabra algo peculiar tomando en consideración el mounstro que vivía dentro de él, sediento por sangre de cualquier tipejo que se le acercara.
― He descubierto que lo soy y mucho. ¿Te molesta? ― Hinata sintió una cosquilla subir por su estomago, haciendo crecer aun más su amor. Mientras fuesen dentro de parámetros normales, los celos estaban bien considerados.
― No. ― dijo la peliazul, siendo sincera con su realidad. No le molestaban los celos del rubio, es más, la hacían sentirse querida. No obstante, era algo que debía tener limites y se los impondría – aunque le costara – para que fuesen respetados.
― ¿Quieres salir a dar una vuelta? Conozco un lugar maravilloso para ir a comer. ― Hinata alzó una ceja, dispuesta a bromear con él. Algo impensado hace algún tiempo, pero que ahora le generaba la libertad de hacerlo.
― ¿Ichiraku? ― Naruto infló los cachetes, ciñendo los ojos, sintiéndose ofendido. ― Eres fánatico de ese restaurant.
― Es que la gente no sabe valorar lo que es el buen ramen. ― argumentó. ― ¿Te parece que vayamos?
― Sabes que iría feliz, ― comenzó a decir, sonrojándose. Miró sus manos. ― pero mi padre no me dejará.
― Ok. ― abatido, pero entendiendo la situación, Naruto aceptó. ― No hay problema. Para otra vez será.
― Podrías quedarte a cenar. ― lo convidó, intentando hacer de la situación algo positivo. ― Hablaré con papá y probablemente te deje.
― Bueno, no perdemos nada con intentarlo. Además, podré probar la maravillosa mano de la mujer que tiene a mi chica tan guapa. ― Hinata se sonrojó como granate. ― Te pusiste roja. ― le dijo de forma evidente, haciéndole enrojecer aun más. ― Realmente eres adorable.
La abrazó contra él, aprovechando de llenarse de su calor. Hinata enlazó sus brazos alrededor de Naruto, y lo dejó acariciarle la espalda con parsimonia.
― Vamos, o nos atrasaremos.
Salieron al pasillo con sigilo. Naruto debía fingir ser un recién lelgadó, así que con mucha cautela, bajó las escaleras y se escabulló de cualquier persona que lo pudiese ver. Esperó 5 minutos fuera de la casa de la peliazul y tocó el timbre, como si nunca en su vida hubiese estado ahí.
― Oh, Naruto ¿Cómo estás? ― Hanabi no era tonta y había visto el auto del rubio cuando iban llegando a la mansión. No obstante, prefirió guardar silencio para dejarle la sorpresa a su hermana. ― Tocaste divino.
― Gracias, cuñada. ― bromeó. ― Te traje algo. ― A Hanabi le brillaron los ojos como dos luces incandecentes. ― Toma.
Sacándose algo del bolsillo de atrás, le pasó un pendrive en la mano.
― ¿Qué es? ― Naruto se acercó para hablarle.
― Muchos juegos. ― Hanabi dio un saltito, asemejándose a un conejo.
― Gracias, Naruto. Eres el mejor cuñado que podría tener. ― comentó risueña y feliz.
― Y el único que tendrás. ― Hanabi asintió dándole la razón. ― ¿Está tu hermana?
― Si sé que estabas con ella arriba, tonto. ― le susurró. ― Pero fingiré que no pasa nada. Esto lo hago por tu hermoso regalo.
―Y recibirás más si logras ayudarnos. ― La pequeña asintió feliz y corrió para ir en busca de Hinata.
Naruto se quedó en el recibidor del lugar, observando la opulencia y el mármol abrillantado que casi lo cegaba. Era impactante el nivel adquisitivo que algunas personas lograban conseguir a lo largo de su vida. El éxito de los Hyuga era notorio, tanto en negocios, como política. Su mismísimo suegro era un importarte personaro de gobierno, que tenía una estrecha relación con el presidente de Japón. Ya se imaginaba a él mismo sentado al lado de todos esos peces gordos que movían el país, y las rodillas le temblaban.
― Señor Uzumaki. ― una voz sibilante, lo hizo voltear. ― No esperaba encontrármelo por acá. Creo haber sido bastante claro respecto a su relación con mi hija.
― Buenas noches, señor Hyuga. ― Minato desde siempre le había inculcado, que la única manera que había para defenderse de los malos tratos, era siendo educado. ― Hinata me invitó a cenar y encontré poco prudente no aceptar, tomando en cuenta que tenía ganas de verla.
― Pero yo no he aceptado que vengas a hacerlo. ― respondió con mucha más dureza, dejando de lado ese tono sinico que nada lo caracterizaba. ― Me gustaría que te fueras y no molestaras más.
― La decisión de largarme o no, queda en manos de Hinata. Yo estoy con ella, no con usted. ― el padre de la chica, enarcó ambas cejas, sorprendido por el tono frío empleado por Naruto; conocía lo suficiente al rubio como para saber que no era alguien dado a la violencia, ni a las respuestas desagradables.
― Me pregunto que te habrá visto mi hija. Eres un tipo que lo único que hace es tocar en una banda. ― denostó desagradablemente y hablando con asco. ― No eres bien recibido acá, así que quiero que tomes tus cosas y te vayas.
― Basta, papá. ― interrumpió hinata, acercándose a ambos con las mejillas rojas de ira contenida. ― Naruto es mi invitado y me gustaría que lo aceptarás. ― habló mucho más bajo, mostrándose como la sumisa que siempre era.
― Bueno, mi respuesta es no. Quiero que se vaya. ― le dijo a su hija, mirando ferozmente al rubio. ― No es bienvenido en mi hogar.
― Papá, también es nuestra casa. ― susurró Hanabi, mirando desde los pies de la escalera. ― A mi me gustaría cenar…
― ¿He pedido tu opinión? ― masticó, mirando con ira a su pequeña hija. ― En las conversaciones de grandes ¡solo hablan los grandes! ― le gritó, haciéndole dar un respingo.
― No es necesario que le grite. ― Naruto estaba usando un tono muy bajo, que erizaba la piel de cualquier persona que se le cruzara. ― Me iré, pero no les reproche nada a ellas.
― ¡Papá, ve lo que estás haciendo! ― le reclamó Hinata, en un signo de rebeldía que nunca había esperado de ella. Su hija mayor, jamas en la vida le había gritado. ― ¡Naruto es mi novio y me duele que no…! ― su voz fue silenciada por una fuerte cachetada que le atravesó el rostro, impactanto tanto a la chica, como al resto de los presentes.
― Yo… yo… ― el hombre no reaccionaba frente a lo que había hecho. Nunca las había golpeado, ni siquiera gritado. Era un hombre que se movia en la frialdad, dejando ésta como mayor signo de reprimenda, sin embargo, verse ahí superado, sintiendo que las cosas se le escapaban de las manos, tuvo esa estúpida reacción que nunca esperó, golpeando a Hinata.
― No, Naruto. ― el rubio fue agarrado por la chica y su hermana, que aferrándose a sus brazos, detuvieron su camino directo a enfrentarse al hombre. ― Calmate. Es mejor que te vayas.
― ¿Y dejarte con este golpeador? ― masculló, mirándolo fijamente. El cabecilla de los Hyuga seguía sin reaccionar. ― ¡Nunca!
― Vamos, Naruto. No compliques más las cosas. ― a jalones, ambas chicas lograron sacarlo de ahí.
El rubio no perdió de vista a su suegro, odiándolo por atreverse a tocar a Hinata. La violencia no solucionaba los problemas y menos la violencia contra un familiar. La peliazul no era una mala chica como para estar recibiendo ese tipo de trato.
Viendose fuera de la mansión, miró a las chicas y abrazó a la peliazul que comenzaba a llorar asustada.
― Tranquila. Todo está bien. ― Hinata hipeó contra su pecho y miró a su hermana, agregándola a ese abrazo. ― Son reacciones de momento. No pasará mucho más. ― aseguró más calmado.
― Nunca… me había… golpeado. ― gimoteó la peliazul, secándose las lagrimas. ― Me duele más el corazón… que el rostro.
Naruto tomándole el mentón, le levantó el rostro para mirar el golpe. Solo había enrojecimiento, nada de hinchazón y dudaba que se fuese a colorear de algún tono morado.
― Tienes que calmarte, porque pones nerviosa a Hanabi. ― le recordó con ternura, limpiándole las lagrimas.
Hinata miró a su hermana, que seguía impactada, con sus ojitos abiertos a más no poder y algo traumada por la situación.
― Hanabi, no estés asustada. Yo siempre te cuidaré, hermanita. ― A Naruto se le apretó el corazón al ver a Hinata abrazando a su hermana pequeña para que ésta calmase su miedo y volviese a ser la niña risueña que era siempre. ― Papá solo está algo furioso, pero ya se le pasará. ― afirmó, reteniendo sus lagrimas y sonriéndole entre ellas. No quería verla asustada. ― Hoy si quieres duermes conmigo, ¿te parece?
― ¡Señorita, Hinata! ¡Señorita, Hinata! ― El gritó de una de las amas de llaves los hizo volver. ― ¡Su padre!
― ¿Qué mierda…? ― murmuró Naruto y corrió dentro del lugar, guiándose por los gritos desesperados. Cada vez que se acercaba a ellos, más comenzaba a paralizarse, temiendose lo peor y al parecer no se equivocaba. Al llegar a uno de los pasillos superiores de la mansión, se encontró con el padre de Hinata, acostado de lado y tomandose el corazón en claro gesto de dolor y estupor. Su cara palida y ojos desorbitados solo podían hablar de una cosa:
Le había dado un ataque.
13.
El sonido de la música que retumbaba en sus oídos, era muy desagradable. Más aun, el tumulto de gente frente a él, bailando apretujada, bebiendo como si se les fuese la vida en ello y disfrutando de ser unas cascaras vacias, que fingían estar en excelente estado, que su vida era de ensueño y que nada malo les ocurría, lo tenían hastiado.
Miro a Mei y vio como disfrutaba de su margarita junto a Fuka y otras modelos de su generación. Más allá, estaban sus amigos, sentados conversando. Suigetsu no soltaba la cerveza, Itachi miraba su celular a ratos y Sasuke les daba la espalda, para no tener que ir a saludar a su ex novia. Además de que la prensa estaba atenta a cualquier movimiento que diese el pelinegro.
Neji estaba a ratos con ellos y después iba donde su chica para compartir con ella una que otra cosa y "disfrutar" de su mutua compañía. No obstante, no se sentía comodo. Era como si ese mundo no fuese para él. No bebía más allá de una cerveza, aunque ese día, por alguna extraña razón, le estaba haciendo al whisky e iba por el tercer vaso. Y no fumaba, porque le daba asco. Tampoco tenía una vida social tan movida como para agregarse a la conversación de las modelos, ni poseía muchas ganas de hablar con sus amigos, luego de que estos se enteraran que se había acostado con Tenten…
Sus pensamientos volvieron donde ella; ¿Qué estaría haciendo? Probablemetne seguiría pegada con el vestido de Sakura. Los Oscar serían en algunas horas más y se imaginaba el estrés al cual debía estar sometida la linda castaña. Quizás estaba surciendo alguna fisura o puteando al mundo por no poder cerrar el cierre. O simplemente estaba sentada frente al televisor, preparándose para mirar la ceremonia de premiación, a la cual él también estaba invitado.
― Neji. ― la voz melosa de Mei, lo volvió a la realidad, cosa que no le agradó. ― Estás muy alejado. ― le reclamó con un fingido puchero y tomandolo de las manos. ― ¿Estás cansado?
― Un poco. ― contestó parcamente, tirándole un mechón de cabello hacia atrás. ― ¿Te quieres ir?
― Como crees. ― chilló incrédula, sonriendo feliz. ― Estamos siendo mirado desde todos los lugares. Si no estás en ésta fiesta, simplemente no existes en el espectáculo, cariño. ― Acercandose a él, lo rodeó y besó sus labios.
Neji se lo devolvió, pero sin sentir mucho. Era mover sus labios y dejarse llevar por esa lengua, que antes le parecía deliciosa y ahora, a pesar de seguir sintiendo mariposas en el estomago, era mucho más insipida. Con ese pensamiento se echó hacia atrás.
― Mei, tengo calor. ― le dijo para justificar su lejanía, cosa que a la guapa modelo no le gustó. ― Iré a ver a los chicos.
― Podrías decirles que vengan hacia acá. ― propuso como quien no quiere la cosa. ― Las chicas estarían fascinadas a su lado.
― Creo que no será posible. ― contestó parcamente.
Mei alzó una ceja y se apretó contra él. La mujer era tan inteligente, que sabía que tener a Neji para ella era una ganancia desde donde se mirarse.
― Te he extrañado tanto. Trabajas mucho. ― le reclamó.
Neji, impactado y porque no decirlo, halagado por el renovado interés que mostraba la mujer por él, la abrazó fuertemente entre sus brazos. A pesar de haberse acostado con otra chica, no podía negar que Mei seguía siendo quien llenaba su corazón y lo llevaba al séptimo cielo con esas pequeñas migajas de amor.
― Ya no trabajaré tanto. ― le contestó, haciendo clara referencia que estaba libre y que esa noche le demostraría lo que causaba la libertad en él, pero no alcanzó a agregar mucho más, porque en la mesa donde estaban sus amigos, una bonita castaña se había sentado junto a ellos.
El pelilargo quedó de una pieza cuando vio a Tenten tomar asiento, haciendo gala de su bello cuerpo. Se encontraba risueña y preciosa enfundada en una vestido apretado que remarcaba esas curvas tan deliciosa que la hacían muy apetecible como mujer. Neji carraspeó incomodo al no ser soltado por Mei y sus piernas picaron por correr hasta donde estaba ella y encerrarla en cualquier lugar para volver a mosterarle cuan deseoso se encontraba por poseer nuevamente su cuerpo.
― ¿A quien miras? ― le preguntpo Mei, siguiendo su mirada. ― ¿Quién es esa chica?
Neji no contestó y se limitó a fruncir el ceño incomodo. Nunca lleves a las dos mujeres con las que te acuestas al mismo lugar.
― Tenten, la vestuarista de Sakura. ― la guapa mujer alzó una ceja, expectante por una mayor aclaración.
― ¿Y tú porque la conoces? ― le preguntó sin comprender y comenzando a juntar cables dentro de su cabeza. ― ¿Te traes algo con ella?
― No. ― respondió cortante. ― La he visto un par de veces, por eso la ubico.
― Vaya. No parece ser una mujer muy guapa. Es algo, ya sabes, rellenita. ― Mei hizo un gesto con las manos que enervó el genio del pelilargo. ― Aparte se puso ese vestido muy ajustado. Como diseñadora debería saber que es un crimen de la moda usar algo que remarque todos esos lugares "sobrantes".
― No la considero una mujer fea. ― comentó.
Bajo sus parámetros, Tenten era una de las mujeres más bella que conocía. Su piel era suave como el algodón y expelía un olor a sándalo que lo enloquecía. Su sabor era único, sus labios eran como comer durazno y su cuerpo encajaba perfectamente con el de él.
― Pero tienes la suerte de tener a la mujer más bella a tu lado. ― Neji la miró hacia abajo y se imaginó el inmeso ego que la recubría. No obstante, no pudo negar que era preciosa.
Tenten era hermosa por lo simple. Mei era hermosa por lo única.
― Sí. ― besando sus labios, se obligó a no pensar en la castaña, ni en qué hacia ahí junto a sus amigos en vez de estar escondida en la habitación del hotel, sin estar rodeada de ningún tipejo que pudiese desearla y llevársela a algún lugar de mala muerte para darle el mejor sexo de su vida y que así se replanteara estar con él. Nuevamente se echó hacia atrás, desagradado con sus pensamientos y dándose cuenta que ni siquiera había reparado en el beso que le estaba dando su novia. ― Voy a ver a los chicos. ― agregó rápidamente y se zafó de su agarre, caminando directamente a la mesa en la cual todos se reían.
.
.
.
― ¿Así que la dejaste durmiendo? ― le preguntó Sasuke. ― Igual no hubiese podido entrar.
― Podrías haber traido a Ino. ― le reclamó el pelilargo y mayor de los Uchiha.
― Prefirió quedarse con ella. Además a mí me habían invitado y no podía desaprovechar de los tragos y comida gratis que habría acá. ― Todos volvieron a reír. ― Sasuke, te caerás de espalda en cuanto la veas. El vestido le sentó como anillo al dedo.
― Sasuke ya babea por Sakura, sin importar como se vista. ― aseguró Itachi, ganándose una mirada furibunda por parte de su hermano y una carcajada general.
― Supongo que ahora quedarás más embobado con ella. ― Suigetsu le golpeó el hombro, en claro gesto de comprensión. ― Cuando caemos frente a una mujer, no hay nada, pero nada que nos salvé.
Un deje de melancolía recorrió sus ojos violetas, pero logró taparlo antes de que lo vieran y pudieran darle miradas de lastima.
― ¿Qué piensas de la canción que amablemente creó Sasuke para ti? ― El peliblanco hizo una mueca, al igual que el aludido.
― Fue incomodo, pero es una realidad. ― contestó cortante, sin querer ahondar más en el tema.
― Si verdaderamente te quiere, te aseguro que volverá a estar contigo. ― lo reconfortó la castaña, tomandole la mano.
― Hola, Tenten. ― la voz gruesa que escuchó a su espalda le erizó la piel. ― No sé si sabes, pero Suigetsu tiene novia. No deberías agarrarle la mano.
Los Uchiha enarcaron las cejas y el peliblanco frunció el ceño. Sin embargo la chica bufó agotada.
― Hola, Hyuga. ― saludó sin mirarlo y soltando lentamente la mano de Suigetsu. ― Y sí, tengo conocimiento de la vida amorosa de tu amigo, pero por si tú no sabes él se encuentra soltero.
― ¿Y te lanzas de inmediato? ¿Quieres cazarlo? ― preguntó irónicamente y de forma mordaz, hartando aún más a la castaña.
Suigetsu pensó confuso que si eso no era una escena de celos, tenía muchos parecidos con una real. ¿Qué diantres le pasaba a Neji con Tenten para actuar de ese modo?
― Hey, tranquilo Solo estamos conversando. ― se defendió el peliblanco, mirándolo fijamente. ― Y si así no fuera, allá está tu novia. ― Le recordó, dando a entender que no tenía derecho de inmiscuirse en la vida de la chica.
― Sé donde está. ― contestó el pelilargo de forma brusca, tomando asiento entre él y Tenten, remarcando de ese modo lo entrometido y separándolos. ― ¿Por qué estás aquí? ― le preguntó a la castaña, mirándola fijamente.
― ¿Sabes? Estabamos excelente hasta que llegaste tú. ― Le comentó la chica, sin responder a su pregunta. ― ¿Por qué no te vas por donde mismo viniste y nos ahorras el "placer" de soportarte? ― Neji se ofendió profundamente, pero no exteriorizó ninguna expresión.
― Éste lugar no te pertenece. ― Itachi hizo un sonido parecido al del aire escapando entre los dientes y Sasuke meneó la cabeza en claro gesto de "imbécil, la estás cagando". ― Deberías irte.
― ¿Perdón? No sabía que habías monopolizado el derecho a salir de fiesta. ― contestó la castaña fingiendo sentirse asombrada. ― ¿Es tuyo el local? ― Neji negó. ― Entonces cállate. ― sentenció
― Señorita. ― un mesero se acercó a ella, mirándola con admiración. La castaña no supo si era porque ese día se había esmerado por verse bien o porque la envidiaba al estar sentada con las megas estrellas que eran sus acompañantes de mesa. ― Desde ese sector le envían esto.
Una cerveza, una tarjeta y una rosa roja. Tenten tomó todo entre sus manos y miró hacia donde apuntaba el mesero.
Ben Barnes, un reconocido actor de cine levantó su mano, saludándola.
― Oh, por Dios. ― chilló la chica comenzando a hiperventilar. ― ¡Me acaba de saludar Ben Barnes! ― gritó feliz de la vida y tomó la tarjeta para leerla. ― "Porque no caes en lo común de éste mundo y destacas como ninguna, acepta la cerveza y un baile"
― Ya cayó. ― acotó Sasuke, mirando de reojo al pelilargo que comenzaba a hastiarse con la situación.
― Permiso. ― dijo Tenten, levantándose de su asiento con una gran sonrisa que partía su rostro, haciéndola ver aún más guapa de lo que ya era. ― Fueron una gran compañía, pero ese pedazo de hombre me espera y no puedo dejarlo escapar.
Antes de que Neji pudiese decir o hacer algo, se largó del lugar, casi saltando como una niña con su muñeca favorita en las manos. El pelilargo la vio atónito, sin poder esconder su molestia. Actuando en base a la rabia que comenzaba a crecer como bola de nieve dentro de su pecho, se levantó, pero Suigetsu no quería verse envuelto y ni verlo envuelto en un gran problema y lo jaló, volviéndole a sentar.
― Ni se te ocurra arruinarle la noche. ― le exigió. ― Es una gran chica y merece disfrutar.
― ¿Disfrutar es acostarte con el primero que te manda una cerveza y una rosa? ― hizo una pedorreta. ― Eso lo hacen las mujeres fáciles. ― masculló mirando como un lobo herido donde se encontraba la castaña, que le coqueteaba descaradamente a ese actor de cuarta – según Neji – y se acariciaba el pelo como si fuese una colegiala.
― ¿Y porque te compete a ti? ― le preguntó Sasuke. ― Dejala en paz.
― A ti tampoco debería importarte. ― respondió bruscamente.
― Deberías ser más mesurado. Tuviste sexo con ella en el baño de Sasuke. Eso lo convierte de inmediato en alguien ligado al tema. ― Las palabras de Itachi se le asemejaron a una reprimenda, cosa que no le gustó y con reticencia física se lo demostró, aunque el Uchiha mayor lo ignoró y siguió hablando. ― Principios morales. Por allá está tu novia y por allá se encuentra la chica a la cual no respetas.
― El sexo es algo que va más allá del respeto. ― Sasuke negó de inmediato.
― El sexo se basa en el respeto, en lo que puedas llegar a sentir por la otra persona, ya sea física como emocionalmente. ― comentó Suigetsu. ― Si te acostaste con Tenten, pero sigues con tu novia, eso no te convierte en un hombre genial, sino que en un imbécil que pasa a llevar a dos mujeres por mero placer.
― Clases de moral y ética. ― susurró hastiado. ― Por mi que haga la mierda que quiera. Puede acostarse con él, contigo o con el portero si le dan ganas de hacerlo. Para mí seguirá siendo la misma mujer y mi novia no cambiará.
― Estás muy bien enfocado. ― ironizó el Uchiha mayor, pero no quiso agregar más. ― Anda donde Mei o la tendremos metida acá, aguantando sus comentarios y amigas en busca de fama fácil.
― No hables mal de mi novia. ― le pidió, molesto. ― Yo no me meto en tus relaciones.
― Y espero no lo hagas jamás. ― aseguró. ― Tus parámetros son demasiado básicos como para que puedas dar una opinión que importe.
Sus palabras fueron fuertes, pero era la realidad. Itachi se sentía mal amigo por haberse metido con Mei, pero no podía guardar silencio si veía a Neji pasar por encima de la castaña de la cuál una vez lo salvó cuando creyó haber cometido un gran error. Itachi fue quien lo tiró de sus hombros, le quitó el alcohol y no permitió que volvieran al "Bar de Abajo", porque el Hyuga se sentía tan culpable de lo que había hecho y tan asqueado con lo mismo, que podía hacer cualquier locura. También vio el cambio de vida que tuvo luego de eso y la justificación que se obligó a creer sobre esa chica, en ese entonces desconocida, con la cual se había metido. El ojialabastro prefería pensar que Cleopatra era una chica fácil, que buscaba fama y él había sido el imbécil que cayó, actuando de manera reprochable y sintiéndose sucio por aprovecharse de ello. No obstante, al volverla a ver todo cambió para él y ese magnetismo que ejercía la castaña sobre su cuerpo, que siempre se lo había causado, no por nada había caído con ella, volvió a hacerse presente destruyendo todo a su paso y remarcándolo como un animal de ganado. Tenten no lo sabía, pero ella era mucho más fuerte que él y tenía el poder sobre lo que podría suceder en su "relación.
Neji enervado a más no poder, se paró y caminó directo donde Mei, pero en el camino se encontró de frente con su mayor rabia en ese entonces y quedó detenido: la castaña estaba bailando pegada al actor que la había "cortejado".
Frente a eso, tenía dos claras opciones: Caminar hasta Mei, llevársela a algun hotel y descargar cualquier frustración con ella. Eso mantendría su dignidad y sería consecuentes con sus palabras. Mientras la otra era pararse enfrente a esos dos, quitarle a Tenten y llevársela a algun sitio para que no siguiera rozandose con ese imbécil frente a sus ojos. Eso lo humillaría y causaría problemas con Mei, pero se aseguraría de que Ben Barnes no se lla llevase a la cama.
Como estaba algo bebido y fuera de sus cabales, tomó la opción más estúpida y caminó directo a donde la castaña, ignorando de forma olímpica a su dignidad que gritaba desesperada "¡Detente!", para tomarla del brazo y a jalones sacarla de ahí.
La castaña tras él gritaba que la soltara, que la estaba lastimando, pero Neji veía todo rojo sin lograr pensar con claridad, como si un humo negro hubiese penetrado en su cerebro, quitándole la capacidad de raciocinio. Caminando sin parar, la sacó por el costado del local, a un callejón oscuro y húmedo. El frío caló sus huesos y la vio temblar. Quizás de miedo o de estupor.
― ¿Qué mierda te pasa? ― le gritó, empujándolo. ― Acabas de dejarte en evidencia frente a todos. Tu novia te matará.
― ¿Y el hijo de puta con el cual pensabas encamarte no dirá nada? ― se acercó hasta ella, encerrándola con sus brazos y contra la pared. ― ¿Acaso no puedes cerrar las piernas? ― La cara de Neji se volteó al ser atravesado por un golpe durísimo cortesía de la castaña. Más aun, se dobló cuando una patada le llegó directamente en sus bolas.
― ¡¿Qué te importa?! Si yo quiero acostarme con todo el mundo lo hago. No eres nada mio. ― farfulló, con sus ojos llenos de lagrimas. ― Estás enfermo, demente. ¿Por qué me haces esto? ― preguntó desconcertada.
― ¡No lo sé! ― Le gritó él, levantándose con un dolor sobrehumano que partía de su entrepierna y acababa en el último cabello de su cabeza. ― Ni yo mismo me entiendo. ― respondió desarmado por completo, agarrándose su entrepierna que palpitaba de dolor. ― A Mei la amo, pero a ti… a ti… ― se volvió a apegar a ella y le acunó una mejilla, limpiando sus lágrimas. ― No puedo dejarte. Es más fuerte que yo.
― Está mal. ― susurró abatida. ― Esto está mal. Si amas a tu novia, no la engañes conmigo. ― le recomendó, tomandole la mano para sacarla de su rostro. ― Dejame en paz.
― ¿Para que te vayas con otro? ― meneó la cabeza, casi desquiciado. ― No puedo.
― Neji, me lastimas y te matas a ti mismo. Nada más. ― Le rogó, intentando alejarlo por el pecho, pero Neji se aferró a su cintura, posando su boca sobre la suya, obligándola a responderle.
Tenten se contuvo y bajó los brazos, pero esos labios era únicos, especiales y pertenecían al hombre que amaba. Ese imbécil que tenía el poder de tomar todo de ella sin dejar nada a cambio, pero ella tampoco tenía las ganas de exigirle más.
Lentamente abrió su boca y se dejó besar, respondiendo de la misma manera; lujuriosa, deseosa y expectante. El cuerpo delgado de Neji se apegó por completo contra ella, mostrando de lleno su excitación y chocando la evidencia contra su estómago.
― Me desesperas. ― murmuró contra sus labios, pasando sus manos por las caderas pronunciadas de la chica y posándose en su trasero, dispuesto a apretarla contra él. ― Vamos a otro lugar. ― le sugirió, sin separarse y llenando de besos su clavicula sobresaliente.
― Neji. ―supiró la chica, pero haciendo acopio de su voluntad, lo empujó logrando soltarse de su agarre. El pelilargo la miró desconcertado. ― Yo merezco mucho más que esto y tú no me brindarás más que pequeños pedazos, haciéndome esperar todo el tiempo hasta que logres aclararte. ― bajó su cabeza, escondiendo sus lágrimas detrás del flequillo. Así no lo quiero.
― Pero nos llevamos bien en la cama. Eso es lo que importa, ¿no? ― Tenten comprendió que el moreno estaba algo borracho. Quizás no había bebido mucho, pero si lo había hecho de forma rápida, por eso tenía el alcohol como gasolina para sus emociones más primarias.
― No, eso no es lo único que importa. ― dándole una mirada lacónica, caminó fuera de su alcance y volvió a entrar al lugar.
Neji golpeó la pared con su puño y escondió el grito que se alojaba en su garganta. Odiaba la situación en la que se encontraba. Odiaba a todos y para rematarla, su celular comenzó a vibrar.
Contestó de mala manera y se impresionó de escuchar a Naruto jadeando. El muy maldito no lo llamaría mientras estuviera haciendo quién sabe que cosa con su prima, ¿verdad?
― ¿Qué estás haciendo, idiota? ―Naruto tragó aire fuertemente.
― Tu tío tuvo un ataque al corazón. Lo tienen ingresado en el hospital. ― Neji palideció. ― Es necesario que vengas, por favor.
― ¿Está vivo?
― Sí, apresúrate.
Corrió como alma que se lleva el diablo y dejó todos sus problemas de lado. Ahora la prioridad era su tío y en eso se abocaría.
A la mierda con todas las mujeres.
14.
― Sakura, ¿cómo estás? ― la pelirosa pidió que pararan de maquillarla y se alejó para conversa por celular con el moreno. ― ¿Hablaste con Hinata?
― Intenté comunicarme con ella, pero me contestó Naruto. ― respondió resignada. ― ¿Tú sabes algo más?
― Solo que está fuera de peligro, pero que seguirían haciéndole exámenes para dar un informe más detallado de su salud. ― le contestó. Sasuke sabía que la pelirosa quería mucho a Hinata y por lo mismo intentó calmarla. ― Tienes que estar tranquila. Tu amiga debe estar bien.
― Eso espero. ― susurró apagada. ― ¿Ya te vestiste? ― preguntó, cambiando de tema.
― No, todavía tengo algunas cosas que hacer. ― Le contó, mirando el reloj. ― Tú debes estar en una sesión completa de belleza, ¿o me equivoco? ― Sakura rió bajamente.
― Me tienen como una muñequita. Me mueven de un lado a otro, peinándome, maquillándome y todo eso para verme bella. Al parecer soy un poco porfiada de rostro, por eso se demoran tanto. ―Sasuke bufó.
― Espero que no te crezca el ego, pero déjame decirte que eres preciosa. ― La pelirosa se sonrojó como tomatito y se agarró las mejillas por inercia, sonriendo bobaliconamente.
― ¿Tú crees?
― Aja. ― aseguró de forma simple. ― Si te vieran desnuda dirían que lo eres aun más.
― ¡Sasuke! ― chilló abochornada. ― Nadie me ha visto desnuda. ― murmuró, evitando que el resto de las personas la escucharan. ― Solo tú.
― Y así será siempre. Nadie puede verte sin ropa. ― señaló fervientemente. Solo él tenía derecho a ese cuerpo, nadie más. ― Cuando estés lista, me mandas una fotografía.
― La subiré a mi instagram para inaugurarlo, así que estate pendiente. ― Sasuke hizo una mueca.
― No tengo esa cosa. ― le contó. ― Tendré que hacerme uno solo para mirarte. ― Sakura chasqueó la lengua. ― No te enojes.
― Estás fuera de onda, Sasukin. ― lo molestó. ― Cuando nos veamos te creo uno y lo estrenas con una foto de ambos.
― Sí y después tu madre me llama, prometiendo cortarme las bolas la próxima vez que me vea. ― Sakura soltó una leve risa. ― No es chistoso.
― Yo cuidaré tus bolas, Sasuke. ― El pelinegro meneó la cabeza, impactado con ella, esa forma de ser tan liberal, donde llegaba y hablaba sin temer al qué dirán. ― ¿Te parece?
― Lo que no me parece es que hablemos de mis bolas como si fuese el tiempo. ― agregó, haciendo reír a la chica. ― Te veré ésta noche ¿verdad?
― Seré la que más destaque. ― Sasuke sonrió como idiota. Tenía claro que sería la que más destacaría. ― Ya, te dejo porque tengo a Relka mirándome con ansias asesinas. ― El pelinegro asintió, aceptando que cortarían. ― ¿Harás algo ahora?
― Sí, organizar ciertas cosas. ― El moreno se acercó a la ventana de su departamento y miró el tráfico desde su altura.
No estaba tantos pisos arriba y se podían vislumbrar claramente la figura de las personas, el correr de todos, escuchar los autos piteando, haciendo más claro la cantidad de vida y movimiento que se ceñía bajo sus pies.
― No llegues tarde. Necesito tomar tu mano para sentirme tranquila.
― ¿Ahora soy tu tuto? ― Le preguntó, alzando una ceja. La pelirosa bufó e hizo una pedorreta. ― Oye… ― su voz quedó cortada cuando vio que una cara y cuerpo conocido se bajaban de un auto recientemente estacionado fuera a su edificio: Fuka, como siempre, destacó entre todos y dejó a más alguna mujer envidiándola y un hombre boquiabierto, con ese caminar decidido y la fama que llevaba a sus espaldas. ― Escúchame bien, Sakura. ― comenzó a decirle. La pelirosa notó el cambio de tono y se alarmó. ― Fuka se acaba de bajar de un carro y viene directamente hacia mi departamento. Necesito, más bien te exijo que confíes en mí. No haré nada. ― aseguró.
― ¿Fuka? ― La voz de Sakura se cortó pronunciando el nombre. ― Ok. Nos vemos más tarde. ― El pelinegro pasó las manos por su cabello y soltó el aire sonoramente.
― Por favor, no te enojes. ― le pidió, pasando a llevar su orgullo solo por ella. No quería más peleas.
El silencio se hizo parte de la conversación y Sasuke pensó que le había cortado, hasta que la escuchó carraspear.
― Confío en ti. No me dejes esperando. ― culminó, cortando la comunicación.
Sasuke comprendió que reaccionase de esa manera. Él mismo hubiese sido aun más cortante si fuese el caso contrario, no obstante le tranquilizaba escuchar su voz más tranquila, sin tanto reproche y reposando sobre él su confianza.
El timbre del lugar sonó fuerte y concreto. Sasuke caminó hasta la puerta y la abrió, encontrándose de frente con su ex novia, la espectacular modelo y maravillosa actriz.
― Sasuke. ― saludó, sonriendo de medio lado, mostrando sus parejos dientes y ojos penetrantes. ― ¿Cómo estás?
― Bien, gracias. ― dando un paso al costado, la dejó pasar. ― ¿Qué te trae por aquí?
― Solo pasaba a saludarte, ¿acaso no puedo hacerlo? ― Sasuke la miro fijamente.
― Creo que no. Ya no estamos juntos y por lo mismo no debiésemos vernos. ― Justificó el moreno. Fuka se limitó a alzarse de hombros, sin escucharlo. Más bien estaba pendiente de mirar a todos lados, buscando algo o alguien. ― ¿Necesitas algo?
― ¿Dónde tienes escondida a la niñita? ― le preguntó con frialdad. ― Sé que estás con ella. ¿Por eso terminaste conmigo?
― Por favor, Fuka. Estas hablando imbecilidades. ― la mujer masculló malas palabras y se acercó a él, apegando su cuerpo. ― Sal de encima de mí.
― No se trata de eso, Sasuke. ¿No lo sientes? Tú me deseas y yo también lo hago, ¿acaso no podemos estar juntos? ― El moreno sesgó la mirada. ― ¿Qué ocurre?
― ¿Por qué te haces esto? ¿A qué punto llega tu necesidad de fama que buscas cualquier cosa para mantenerte en la palestra? Ayer en la fiesta fuiste tú quien invitó a todos esos periodistas, esperando lanzarte sobre mí para que hablaran de una posible reconciliación, ¿verdad? ― Fuka se alejó dos pasos y sonrió sintiéndose descubierta.
― Quizás soy una mujer despechada, que no acepta haber perdido frente a una niña que no sabe nada del mundo…
― ¿Y quién te dice que estoy con Sakura? ― le interrumpió. ― No me interesa ninguna mujer. Estoy solo y tranquilo y quiero que me dejes en paz. ¿Cuesta mucho entenderlo?
― Sasuke, dije que te arrepentirías de lastimarme y en verdad pagarás.
― ¿Irás a la prensa y contarás una triste historia como lo hiciste cuando terminamos? ― la mujer expresó con una mueca su desagrado por la pregunta. ― Cuando yo comencé a estar contigo, lo hice porque te encontré una mujer madura, que no andaba en busca de fama, sino de estar bien con pareja. Quizás no te quería del mismo modo que tú a mí, pero tenía sentimientos por ti. Sin embargo, apenas terminamos, corriste al primer tabloide a contar lo sucedido, a dar lastima y rebajándote a un nivel que nunca esperé ver en ti. Te admiraba por no ser como todo el resto, pero tú misma mataste la imagen que tenía sobre ti. ― La voz fría y monocorde, hacían de sus palabras algo doloroso.
La mujer se tapó la boca, asombrada, incrédula y espantada. Sus dichos comenzaban a calar hondo dentro de ella.
― ¿Acaso hubieses vuelto conmigo en caso de que no hubiese contado nuestra verdad? ― Sasuke alzó una ceja, pero tuvo clara su respuesta desde un comienzo.
Fuese como fuese la situación, aquello no cambiaría.
― No, Fuka, no hubiese vuelto contigo. ― La mujer asintió lentamente.
― Entonces de verdad la quieres. ― el moreno enroló los ojos y no contestó, agotado por ese interrogatorio que creía no merecer. ― Dime aunque sea eso.
― Según tú ¿a quién quiero? ― Le preguntó de vuelta.
― A Sakura. ― Sasuke esperó dos segundos para contestar y cuando estaba dispuesto a hacerlo, el entrar de Itachi lo salvó.
― Sasuke, aquí está… Fuka. ― Intrigado, el pelilargo se acercó a la mujer y la saludó con cautela. ― ¿Pasa algo?
― No, Fuka ya se va.
La guapa modelo, alzó su rostro y haciendo de tripas corazón, caminó dignamente hacia la puerta. Sasuke apretó la mandíbula y susurró improperios.
― Espero que ella te haga pagar lo que tú le haces a todas las mujeres, Sasuke. ― comenzó a decir. ― Ojala Sakura te haga comer polvo, porque lo mereces. ― Fuka esperaba que sus palabras fuesen una profecía que sí o sí se cumpliera.
Dando por finalizada su salida dramática, cerró la puerta dejando una estela de perfume caro y palabras resonantes.
― Supongo que no tuvieron una conversación agradable. ― Sasuke se dejó caer sobre el sofá y pasó las manos por su cabello. ― ¿Qué te pasa?
― Nada. ― respondió bruscamente. No sabía cómo empezar a decirlo.
― Habla, te hará bien. Soy tu hermano y no te fallaré nuevamente, Sasuke. ― prometió, dándole la confianza de poder explayarse y no temer en que fuera donde sus padres a contarle lo que estaba haciendo como si fuesen dos niños pequeños.
― Vino acá con la intención de mostrarse dispuesta. ― Itachi asintió. ― Esperaba que cayera y terminara acostándome con ella. Pero la vi ahí, frente a mí y no encontré nada de lo que alguna vez creí querer. Ya no había nada de ella que me provocara ganas de romperle la ropa como me pasaba antes. ― El pelilargo se acomodó, expectante por lo que podría decir el moreno. ― Verla me hizo entender que Sakura es única y que solo quiero estar con ella.
― ¿Qué? ― Itachi boqueó como pez fuera del agua. ― ¿Sakura? ¿Ya la quieres?
― No se necesita toda una vida para saber lo que se siente. ― el pelilargo estaba aterrado frente a eso. Le asustaba en la misma medida que se alegraba el ver a su hermano así, entregado al amor. ― No me interesa nadie más. Ni siquiera miro a otras mujeres, algo que siempre hice desde que tengo memoria. Es como si toda mi atención la tuviera ella, con su pelo rosado, su sonrisa, sus tonteras y risas nerviosas. No sé, creo que me estoy enamorando y en verdad esto asusta.
― Sasuke, ¿de verdad eres tú? ― El moreno se alzó de hombros abatido.
― Créeme, no soy el más feliz reconociendo esto, Itachi. ― Sasuke tiró la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. ― Era feliz sin sentir todo lo que siento ahora.
― Pero está contigo. Serás feliz mientras Sakura esté a tu lado, ¿o no?
― ¿Y si se aburre? Es una niña al fin y al cabo. Puede cansarse de mí. De que sea tan serio y no le diga todas las cosas que quiere oír. Puede llegar alguien mucho mejor, con menos edad, más acorde a sus tiempo y se enlazarán de inmediato. ― puntualizó temeroso.
― Bueno, eso es enamorarse; saber que hay que darlo a todo, consciente de que puedes perder. ― le hizo ver el pelilargo. ― Si no te entregas, tampoco ganarás y creo que en ese caso sería peor, porque te sentirás como un cobarde que no fue capaz de luchar por lo que quería.
― Es fácil decirlo cuando no estás hasta el cuello. ― comentó completamente abatido. ― Iré a llamarla. Estábamos hablando cuando llegó Fuka.
― ¿Mi futura cuñada es celosa? ― le preguntó.
― ¿Futura cuñada? ― Itachi sonrió como tonto. ― Ya es tu cuñada.
― Vaya, me encanta cuando te pones en esa parada de ferviente defensor de tu chica. Muy territorial ¿eh? ― Le golpeó el hombro. ― Ya te veré llorando y me reiré tanto. El mujeriego, rompecorazones Uchiha, llorando por Sakura Haruno. Hasta suena como el titulo de alguna canción.
― ¿Sabes lo que sonaría mejor? ―preguntó con tranquilidad. ―Mi puño chocando contra tus dientes, ¿no crees?
― Eres un golpeador, asesino, homicida potencial. ― peleó el pelilargo. ― Y no me respondiste si era celosa.
― Sí, lo es y mucho. ― contestó sin mostrar emociones, para luego ir en busca de su celular, llamando a la pelirosa.
Esperó pacientemente, pero nadie le contestó, comenzando a desesperarse. Lo intentó varias veces, pero fue inútil, así que se resigno y solo le envió un mensaje.
Te esperaré en la alfombra roja. Estoy seguro que te verás muy bella. Cuídate y confía en mí. No pasó nada.
Procedió a prepararse para el gran evento. Se bañó, vistió, perfumó y peinó frente al espejo, viéndose guapísimo con su traje negro, corbata a juego y terno entallado a su cintura.
― ¿Qué miras? ― le preguntó a Itachi.
― Es que te ves muy bien, Sasuke. ― halagó sinceramente. ― Creo que muchas se derretirán, pero solo una se quedará contigo.
― ¿Tienes ganas de joderme la existencia? ― le preguntó con tono cansino. ― Supéralo y haz como si no te hubiese dicho nada.
― Jamás. ― afirmó, zanjando de lleno cualquier posibilidad de no seguir con el tema. ― No todos los días reconoces estar prácticamente enamorado.― Sasuke bufó y pasó por su lado. ― ¿Iremos en tu carro?
― Sí, prefiero llegar en él. Así me puedo ir antes. ― contestó de forma eficaz. ― Vamos, quiero llegar de inmediato.
― ¿No te contestó? ― Sasuke negó. ― Es cosa seria la pequeña.
― Veamos cuan peligrosa es en cuanto la tenga en frente. ― Amenazó susurrante.
Bajaron directo a los autos e hicieron el camino en completo silencio. Al llegar al lugar donde se efectuaría la ceremonia, se encontraron con unas vallas papales que separaban al público de los actores. Itachi bajó el vidrio y entregó las invitaciones para pasar de inmediato al interior del teatro Kodak para guardar el carro.
Sasuke estaba apagando el carro cuando lo llamaron.
― Sasuke, ¿ya llegaste al lugar? ― le preguntó Kakashi.
― Sí, ¿pasó algo? ― preguntó preocupado.
― No, solo queremos que entren todos juntos. Estamos en una limosina algunas cuadras más abajo. ― le contó. ― Llegaremos en algunos minutos. Apenas nos estacionemos, camina junto a nosotros.
― Ok. ― confirmó. ― ¿Cómo está Sakura?
― Se ve preciosisisima. ― Sasuke alzó una ceja. ― De verdad, quedarás impactado. Aquí quedaron todos fascinados con ella.
― Intenta que no se ilusionen mucho con ella. ― le dijo medio en broma, medio en serio.
― Tranquilo. Está en buenas manos. ― eso esperaba. Un rasguño de la pelirosa, era mil años de dolor para el causante. ― Nos vemos.
Sasuke se apostó a un costado de la alfombra, evitando ser visto. Solo algunos periodistas repararon en él y lo saludaron cordialmente, esperando alguna cuña. Él no les entregó nada, pero les prometió que en cuanto estuviera en la alfombra hablaría.
Parado ahí, miró la cantidad de gente que había, el griterío y la opulencia. Mujeres con largos vestidos de miles de dólares, peinados que costaban lo mismo que alimentar a una cuarta parte de la población Haitiana y operaciones de toda índole, intentando alargar la juventud y esconder la verdadera edad. Los fanáticos enardecidos, gritaban en busca de aunque fuese, un pequeño roce de sus artistas. Alguna cosa ínfima que les diera una alegría eterna.
― Supongo que estás esperando a que llegue el resto, ¿no? ― Sasuke miró a Suigetsu y se encontró que a su lado estaba Juugo junto a su esposa, la hermana de Kiba. ― Hoy fui a almorzar con ellos y como también estaban invitados, me quedé para arreglarme en su casa, por eso no aparecí durante el día en el departamento. ― le contó.
― No te he pedido explicaciones. ― contestó "amablemente" el pelinegro, estirando la mano para saludar a la esposa de su amigo. ― ¿Cómo se encuentran?
― Extrañando a nuestro pequeño. ― le respondió Juugo, sonriente como siempre y exudando esa paz que solo él sabía entregar. ― ¿Tampoco tienes pareja, Sasuke?
― Cariño, no seas cruel. ― le pidió Hana, mirando de reojo al peliblanco, que sonrió con incomodidad.
― Estoy esperando a que lleguen todos los participantes de la película. ― Juugo asintió, sin siquiera darse por aludido.
― Podríamos hacer pareja, Sasukin. ― propuso el peliblanco, sonriendo chulescamente. ― Ya sabes, para no vernos tan triste. Eso sí, desde ahora te digo que no le voy al otro bando y es mero compañerismo.
― Anda a que te jodan, Suigetsu. ― le dijo por respuesta el moreno, impacientándose por la no llegada de la comitiva. ― ¿Entraremos todos juntos?
― Sí. Somos la legión japonesa, yakuza. ― Suigetsu hizo un gesto de desvainar una espada, cosa que fue captada por algunas cámaras. ― Debemos dejar a nuestro país bien arriba.
― Tú tienes que subirle el nivel. Estás nominado a un Oscar. ― le recordó el moreno.
Suigetsu palideció y mordió su labio con nerviosismo.
― ¿Qué hago si gano? No sé hablar en público. ― Sasuke bufó.
― Sería genial que ganarás. Deja de pensar estupideces y disfruta de lo que te puede brindar tener un premio de ésta índole. ― El peliblanco asintió frente al razonamiento de Juugo, avalado por el asentimiento de Sasuke.
No podía ponerse el parche en una herida que no era para nada mala. Todavía no estaban los resultados y era imposible saber si ganaría o no, así que solo podía disfrutar de ello y agradecer el estar dentro de los mejores.
― Espero algún día competir contigo, cara de estreñido. ― le dijo Suigetsu a Sasuke, molestándolo.
― Y yo ganarte para reírme en tu cara, sol-te-ro. ― La crueldad de Sasuke no conocía límites y tampoco le importaba.
― Eso fue un golpe bajo. ― agregó Juugo desde la distancia, mirándolos con sus ojos risueños. ― Te pasaste.
― No lo dices como reproche, Juugo. ― reclamó el peliblanco. ― Son una cofradía malvada que festina lastimando mi triste corazón.
― Suigetsu, no los escuches. Están celosos, porque quisieran estar en tu lugar. ― Le dijo la mujer del gigantón, intentando reconfortarlo, pero como siempre, Sasuke echó por tierra cualquier porra.
― No quisiera estar en su lugar. Con el corazón roto y extrañando a mi novia. ― miró fijamente a su amigo. ― Eso no es cool.
― Algo no cool es tenerte a ti como "cercano", maldito infeliz. ― murmuró el peliblanco. Medio broma, medio en serio, Sasuke y Suigetsu siguieron tirándose pesadeces, esperando de esa forma la llegada del equipo restante. ― ¿Viene Sakura?
― Claramente.
Una limosina se posó frente a la alfombra roja. De ella descendieron Kakashi, Yamato, Jiraya, Shizune, Konan y por último la más guapa: Sakura.
El pelinegro quedó sin aire al verla. Se veía realmente hermosa, con su pelo tomado en una rosca baja, un mechón ondulado cayendo sobre su frente, acompañado de un maquillaje sutil, simple, pero que la hacía destacar.
Sus ojos verdes brillaban con único fulgor y sus labios rosas se encontraban pintados de manera suave. Sasuke se encontró tentando a probarlos, pero prefirió esperar, recorriendo con tranquilidad el vestir de la chica; por su cuerpo caía un vestido verde de forma sencilla, pero maravillosa y que se apegaba en los puntos correctos. Sasuke también vio su espalda descubierta, su hombro desnudo y parte de su cintura a través de él. Verdaderamente Tenten se había lucido como nunca y ese vestido era el claro ejemplo. Era un sacrilegio que otra mujer usara dicha prenda, porque estaba hecho para ella, para la pelirosa con los ojos más hermosos que había visto en su vida. Anonadado, apenas respiraba mientras la veía caminar y descubría que el vestido tenía una abertura que mostraba gran parte de su pierna blanca y larga de la linda chica. Zapatos de tacón altos y negros envolvían sus pequeños pies y en sus manos, reposaba una pequeña carterita, con sus uñas pintadas del mismo color que sus labios.
Mayores joyas no llevaba, solo unos largos aros y un anillo fino en su dedo índice de la mano derecha. Brutalmente femenina, juvenil y especial.
― Vamos, la gastarás tanto que la miras. ― le dijo Suigetsu al oído, casi empujándolo para que comenzara a caminar.
Sasuke recobró el sentido y poniéndose una mano en el bolsillo, se acercó a ellos. A Sakura se le iluminó el rostro al verlo y caminó hasta él para saludarlo. Shizune al ver eso, se interpuso delicadamente y le dijo algo, que la hizo refrenarse en su impulso. A Sasuke le molestó aquello, que cortaran los instintos de Sakura solo para mostrarse una distancia inexistente entre ellos, así que pensó seriamente en hablar con la mujer y dejarle claro varios puntos. Por ahora se limitaría a llegar a un lado de la pelirosa y tomarla de la cintura para hacerla caminar y eso hizo.
― Sasuke. ― susurró ella, mirándole feliz.
Los flashes se soltaron sin parar, haciendo un sonido estridente de muchos "click" que retrataban su encuentro. Los fans se quedaron mirándolos con un poco de cautela y duda, sin embargo se ensalzaron de inmediato, gritando por la atención del moreno y comenzando a crear un nuevo fetiche. Ya se veía a ella misma en vídeos "amv" de youtube, mirando de reojo al moreno, sonriendo como tonta o haciendo cualquier gesto que avalaría la teoría de un naciente amor. Una teoría, que por lo demás, no estaba errada.
― Tenten no me mintió. ― dijo escuetamente, apretando el agarre de su cintura como si de esa forma marcase territorio. ― Te ves preciosa.
― ¿Tú crees? ― le preguntó temerosa. ― Estuvieron horas arreglándome.
― Me gustas en todas tus formas, Sakura. ― le dijo, tapando su boca para que nadie leyera sus labios. ― Así o con tus pequeños short y remeras extra grandes con mi rostro. O como te dije hace un rato, sin nada de ropa. Así te ves fabulosa.
― Eres un descarado. ― abochornada, agachó la cabeza. ― ¿Qué hago ahora? ― Sasuke se alzó de hombros y la instó a caminar.
― Solo disfruta de esto.
Y Sakura así lo hizo. Caminó a su lado en todo momento, saludando con delicadeza y posando para los distintos medios. Incluso dio algunos autógrafos, cosa inesperada, porque no estaba en ninguno de sus sueños que algo así ocurriera; ¡hace solo 3 meses estaba sentada en una sala de clases aislada de todos y a un paso de ser expulsada!, pensó. Ahora estaba ahí, con toda esa gente mirándola expectante, deseosa de algún gesto suyo.
― ¡Sakura, Sakura! ― El grito de una chica la hizo voltearse. ― Por favor, una fotografía. ― Su japonés era realmente asqueroso, pero la pelirosa logró comprender y separándose de Sasuke, caminó donde ella gritaba.
― Ok. ― se puso a su lado y se preparó para la selfie. En ésta se agregaron varias chicas más que se encontraban a su alrededor. ― Listo.
― Muchas gracias. Eres muy hermosa. ― Un celular la filmaba desde cerca y la chica solo atinó a sonreír a la cama.
Sasuke fue a su rescate, enloqueciendo más a ese grupo de chicas.
― ¡Posen juntos! ― Sasuke la abrazó contra su costado y sonrió de medio lado.
Sakura se dejó hacer y murmuró agradecimientos sinceros al moreno, aceptando que en ese tipo de gestos, iba escondida una parte importante del amor.
― De verdad esto es brutal. ― le comentó cuando se vieron liberados de la alfombra roja. ― Es algo nuevo.
― Pero te llena de una energía especial, al menos el publico. ― dijo el moreno. ― La prensa es un tema distinto. Solo tienes que saber llevarlos y te dejarán hacer tu vida.
― Por ahí escuché a uno que te hablaba sobre Fuka. ― Sasuke alzó una ceja, esperando a que continuara. ― ¿Qué pasó en la tarde?
― Te mandé un mensaje, ¿no lo leíste? ― Sakura negó. ― En fin, solo fue a hablarme y por doceava vez le dije que las cosas entre nosotros no iban a cambiar.
― ¿Crees que lo acepte? ― Los temores de Sakura eran gigantescos, pero Sasuke no se los acrecentaría aún más al responder de forma cortante o hiriente, así que armándose de paciencia, le dijo:
― Si no lo hace, le volveré a repetir lo mismo todas las veces que sea necesario. ― la miró de reojo, sabiendo que tenía mucha gente a su alrededor, aunque no pendiente de ellos. ― Estoy contigo, Sakura y no te dejaré con facilidad.
― Me gusta esa faceta tan territorial que tomas. ― Sasuke se encontró tentando a llevarla hacia al baño para demostrarlo cuan "territorial" podía llegar a ser, pero no pudo, ya que la chica se vio apartada de él. ― ¿Qué pasa, Kakashi?
― Tienes que entrar, al igual que tú Sasuke. Acomódense en sus puestos. Él los guiará. ― Sakura asintió viendo al hombre que el peliblanco apuntaba, pero antes de avanzar, le habló con mímicas a uno de sus guardaespaldas, haciéndole un gesto de llamarlo por celular. El señalado era Morio.
Sasuke frunció el ceño sin comprender porque aquello y el maldito monstruo verde que vivía en su interior, alimentado por sus inseguridades, se alzó detectablemente, haciéndole refrenar a la chica y averiguar que mierda se traía con ese hibrido.
― ¿Sasuke? ― Le preguntó la chica al verse siendo apretada por los dedos del pelinegro. ― Me estás lastimando. ― le reclamó, haciendo que la soltara. Sasuke se pasó las manos por el cabello, intentando no ponerse en evidencia, pero era imposible.
Caminó hasta su puesto con la mirada interrogante de la pelirosa rozándolo. Al verse sentados, tomó una botella de agua que se le ofrecía y sacó otra para Sakura.
― Toma. ― Sakura alzó una ceja, pero lo ignoró, no queriéndose amagar por esos cambios de personalidad tan notorio que tenía Sasuke cada cierto tiempo. ― ¿Por qué le hiciste ese gesto a tu guardaespaldas? ― Sakura no comprendió. ― No te hagas la loca, acabo de verte hablar por señas con ¿Morio? E hiciste un gesto de llamarlo.
― Aaah, ¿por eso estás enojado? ― Sakura soltó una leve risita. ― Tonto, Morio quiere que le lleve un autógrafo de Scarlett Johansson, así que lo llamaré en cuanto lo tenga.
― ¿Y no puede venir él a pedirlo? ― preguntó mucho más relajado, pero molesto por el mal rato que le había hecho pasar.
― Sasuke, tú solo te creas inseguridades en la cabeza. Tienes que confiar en mí. ― se acercó de forma cautelosa, evitando generar habladurías. ― Además, al igual que tú, no te dejaré con facilidad. Eres demasiado perfecto como para abandonarte.
― ¿Perfecto? ― Sakura bufó, captando que eso agrandaba el ego desmedido del moreno. ― Bueno, me gusta oírlo. Podrías jurarlo.
― Eres un idiota. ― lo molestó, dejando el mal rato de lado y mirando el comienzo de la ceremonia. ― Esto es un sueño.
― Sí, aunque se vuelve tedioso cada cierto rato, cuando los presentadores se demoran en anunciar al ganador. ― Sakura asintió, mirando hacia el frente y escuchando alguno de los comentarios que le decía Kakashi a su lado. ― ¿Dónde está Suigetsu? ― preguntó el moreno frente a la pelirosa, dirigiéndose al peliblanco con bufanda. ― No lo veo.
― Está con la producción de la película que lo llevó a ser candidato. ― Sasuke asintió. ― Creo que ganará. ― vaticinó Kakashi. ― Hizo un gran trabajo.
― Fue buenísimo. ― acotó el moreno, sonriéndole medio lado, esperando ansioso por la nominación de su amigo. ― Sakura, ¿dónde tiene los broches tu vestido? ― le preguntó de forma baja a la pelirosa.
― ¿Ah? ― Sakura lo miró sin comprender.
― No quiero romperlo, ni demorarme esta noche al sacártelo. ― La pelirosa se puso muy roja, preocupando a Kakashi que la miraba ceñudo.
― ¿Saku? ― preguntó el peliblanco, frunciendo el ceño.
― Se avergonzó al acordarse de una estupidez. ― La salvó Sasuke, aunque riendo por dentro, feliz de abochornarla así. ― Sakura, se te correrá el maquillaje si te refriegas el rostro.
― Es culpa tuya. ― masculló bajamente y con sus ojos convertidos en dos llamas incandescentes. ― Y no te diré donde están los broches.
― Entonces me entretendré averiguándolo. ― Su mano se fue acercando lentamente al muslo de la chica y rozó la abertura con total libertad, aunque procurando no ser visto.
La suavidad de su muslo casi lo enloqueció, pero logró controlarse y así disfrutar de esa caricia delicada que le otorgaba. Sakura lo miró de refilón, sin detenerlo, dejándose tocar por esa mano que tan bien la conocía. Sasuke se estaba portando como un niño pequeño buscando atención y ella se la dio al tomar su mano y entrelazar los dedos, siendo cubiertos por el tapadito que llevaba encima.
― Ahora se viene la premiación del mejor actor. ― Sasuke la soltó y se incorporó expectante.
El moreno no era creyente y no dejaba las cosas al universo, ni el destino, ni ninguna de todas esas cosas que consideraba idioteces, pero no negaba que en ese minuto pidió que el premio se lo llevase su amigo. Era un incentivo para demostrarle lo grande que podía llegar a ser, levantarle el ánimo por la pérdida de Karin y sobretodo enseñarle al mundo que Suigetsu era un grande.
― Va a ganar. ― le susurró Sakura al oído, intentando tranquilizarlo.
Sasuke solo asintió, esperando que no se equivocara.
Los minutos se le hicieron eternos tanto a él, como al resto de los presentes que miraba con intriga quien se haría de deseado galardón esa noche. Cuando la cámara se posó sobre el peliblanco, Sasuke aplaudió de forma sobria, aunque por dentro prácticamente gritaba, esperando que su petición fuese escuchada.
― Y el ganador de "mejor actor" en los Oscar 2015 es: ― un redoble de tambores, la espera desesperante y el nombre del afortunado. ― Suigetsu Hozuki.
Sakura vio la cara de asombro y sin poder creerlo que tenía el peliblanco. Se puso de pie a aplaudir, al igual que Kakashi y el resto del equipo. Sasuke lo hizo a su lado y sonrió abiertamente, algo que no era común en él. En ese segundo la pelirosa comprendió cuanto era el afecto que tenía el moreno por sus amigos, la lealtad inquebrantable con la cual generaba los lazos, la felicidad de verlos felices. Sasuke se mostró de una forma que nunca esperó ver.
― Te lo dije. ― susurró Sakura.
El pelinegro la miró y pasó su brazo por los hombros de ella y le besó el cabello, para luego soltarla de inmediato. Sakura se sonrojó, aunque entendió que era una especie de liberación su actuar. Quería celebrar con ella, pero debía ser sutil para que nadie se diera cuenta.
― Vaya, verdaderamente no me lo esperaba. ― comenzó a decir el peliblanco sobre el escenario. ― Esto es la demostración de muchos años trabajando en el medio y un aliciente para crecer todavía más. ― Carraspeó, tragándose los nervios. ― Agradezco a cada una de las personas que ha estado a mi lado en éste largo camino. A mi familia, hermano, Karin, mis amigos y cada uno de los que se hizo parte de mi carrera desde que comencé. Gracias a todos, de verdad. ― dijo emocionado. ― Sasuke, te gané. ― se mofó de forma burlesca, aunque causo risa y más aun cuando las cámaras enfocaron al pelinegro quién hacía un movimiento de cabeza, dándose cansado frente a ello. ― Lo dejaré en la estantería para que lo puedas ver y tocar. Así sufres menos. ― prosiguió, haciéndole reír aun más. ― Espero que esto motive a todos los chicos que parten en la industria llenos de sueños. Les aseguro que todo se puede cumplir en la medida que lo deseamos. ― besó el premio y lo alzó. ― Gracias, gracias.
Se bajó algo tambaleante, teniendo un tumulto de emociones, pensando en muchas cosas, pero sobretodo en la pelirroja que amaba con toda su alma. Le hubiese gustado que estuviese ahí, pero aceptaba que las cosas no estaban para obligarla a hacer algo que no quería. Sin embargo, ese premio era completamente en dedicación a ella, por su amor infinito, haberlo aguantado y darle la posibilidad de amarla.
Llegando a su puesto, saludó a muchas personas, aunque no reparó en ello.
Ya celebraría su premio con las personas correctas y sabía donde se encontraban.
.O.O.
En la otra parte del mundo, los ojos rojos de Karin hablaban por sí mismos. Las lágrimas corrían sin parar, aunque eran de felicidad.
Se sentía orgullosa por Suigetsu y aunque le hubiese gustado estar ahí junto a él, recordaba que había sido su decisión el dejarlo y se apegaba a ello, aunque le doliera el alma. Escucharlo dedicarle su premio, era remecer su piso y demostrarle que él la amaba con toda su alma. ¿Podía haber alguna posibilidad para ellos? No lo pensó, el tema estaba zanjado desde hace mucho, aunque nunca esperó que las cosas tomaran el matiz que tomaron cuando todo acabó.
― Mi amor, mira, tu papi ganó un premio. ― dijo, bajando la cabeza para hablarle a su nula pancita. ― Tienes que sentirte orgulloso de él, porque es un gran hombre y tú serás como él.
― Karin. ― La voz de su madre, algo temerosa, se adentró en la habitación. ― No llores, cariño.
― Mamá. ― se dejó caer sobre el regazo de su madre.
Desde que le había contado que estaba embarazada, su madre había tomado una actitud comprensiva que nunca esperó. No le reclamó por tener que frenar sus estudios, ni tampoco criticó sus decisiones. Simplemente estuvo a su lado y seguiría estándolo hasta el final, porque ese era el deber de una madre, contener a sus hijos y apoyarlos en todo.
― Vamos, le hará mal al bebé. ― Le dijo, intentando tranquilizarla. ― Tienes que mostrarle lo que logró su padre y así lo alteras.
― Suigetsu. ― susurró, hipeando. ― Me lo dedicó.
― Ya lo oí. ― contestó la mujer. ― Sé que te he dicho hasta el cansancio que no me gusta tu relación con él. Quizás no me guste jamás, pero es el hombre que tú amas. No puedes renunciar a él por tener miedo frente a su reacción de que será padre. Él te ha demostrado muchas veces cuanto te ama. Te cuida y estoy segura de que lo hará siempre. Además, como me dijiste esa vez que peleamos, tú eres una buenísima estudiante, nunca has fallado en ese aspecto y deberías sentirte orgullosa de ello.
― Quiero ser alguien independiente, pero embarazada no podré. ― lloró. ― Tendré que dar mi vida por éste bebé.
― ¿Y eso es malo? ― le acarició el cabello. ― Cuando yo quedé embarazada, tenía tu misma edad. La diferencia es que no poseía los recursos que tú tienes. Mis notas eran esplendorosas, pero en esa época era imposible aparecerme en la universidad con tremenda panza, por eso decidí postergar mis estudios para cuidarte y así lo logré. Tomar decisiones por tener bebés es algo normal, le pasa todas. Nunca fuiste un error en mi vida. Eres lo más maravilloso que tengo.
― Mami. ― Karin se incorporó en la cama. ― Igualmente me iré a vivir sola.
― Karin, no es buena idea. Piensa que estás en los primeros meses y es riesgoso para el bebé.
― Tengo 3 meses. ― dijo. ― Déjame hacerlo, sentirme libre por primera vez. Odiaba la sensación de salir de casa, para irme a vivir con Suigetsu de inmediato y esa fue una de las razones con las cuales justifiqué nuestro quiebre. También necesito hacer mi vida aparte de la gente, crecer yo como persona.
― Pero no puedes quitarle la posibilidad de tener a su bebé, Karin. Suigetsu también tiene derechos sobre él, ¿no crees? ― Karin se alzó de hombros. ― Terminaste porque tienes una revolución hormonal dentro de ti que te lleva a actuar de forma apresurada. Me pasaba igual. A veces sí, a veces no. Tu padre casi se volvió loco, pero te aseguro que ninguno de los dos se arrepiente de haberte disfrutado como lo hicimos. Ya podrás seguir estudiando, haciendo tu vida, pero las cosas cambiaron y tienes que tomar una decisión. O permites que Suigetsu esté cerca del bebé y le explicas tus puntos para llevar las cosas por un buen camino o esperas a que él te descubra y pueda arrebatártelo.
― ¿Quitármelo? ― Sus manos se posaron por inercia sobre el estomago. ― No quiero que me lo quiten.
― Y nadie lo hará, es un decir nada más. ― rectificó la mujer. ― No quiero meterme en tus cosas, pero debes hablarlo con Suigetsu apenas regrese de Estados Unidos. Merece disfrutar del embarazo, de tener a su bebé desde el primer día. Si no quieres seguir con él, eso queda a criterio tuyo, pero respecto al pequeño, no tienes que actuar de forma egoísta.
― ¿Y si se enoja?
― Pues él quedará fuera del proceso. Tú cumpliste con decirle. ― La mujer se acercó a su rostro y le secó las lágrimas. ― Aunque en tu caso dudo que algo así suceda. Ese chico te ama mucho, se le nota desde donde se le mire. No le arrebates la posibilidad de demostrarte cuan buen padre puede llegar a ser.
― Su madre me seguirá odiando. Dirá que lo quiero amarrar. ― La madre de Karin abrió los ojos, juntando los cables y comprendiendo.
― ¿Tú piensas que todos creerán que te embarazaste a propósito? ― Karin se alzó de hombros, temblando levemente. ― Cariño, eso es una gran estupidez, por Dios. ¿Hace cuanto sabes que estás embarazada?
― Me enteré el mismo día que dejé a Suigetsu. ― La mujer se tapó la boca. ― ¿Qué pasa?
― Actuaste impulsivamente basándote en un supuesto. ¿Desde cuándo te importa lo que opinen los demás? Todos somos testigos de lo entregada que eres a los estudios y sabemos que tener un bebé no entraba en ninguno de tus planes a corto plazo. ― le reclamó. ― Le estás prohibiendo una linda posibilidad a Suigetsu por tus propios temores. No puedes ser así. No te conviertas en lo que fui yo durante muchos años, donde me odié y le recriminé a tu padre el haberme dejado embarazada.
― ¿Crees que me perdone?
― Sinceramente, no lo sé, pero tienes que ser sincera. ― Karin asintió. ― Ven, vamos a tomar una taza de té y te vienes a descansar. No quiero que mi nieto esté nervioso.
― Serás abuela. ― La bromeó la chica, mucho más tranquila.
― Algo que no esperaba, verdaderamente.
― Mamá. ― llamó la pelirroja, para luego abrazarla fuertemente. ―Gracias, de verdad. Necesitaba tener una conversación contigo y creo que esta fue una gran ocasión. Ahora comprendo mucho más tu actuar y solo puedo seguir admirándote como ya lo hago.
― Mi linda. Llegaste antes de tiempo, pero has sido lo mejor que me pasó. ― Ambas se largaron a llorar. ― No te volveré a fallar y prometo no refunfuñar cuando traigas a Suigetsu a cenar.
― Eso espero, mamá.
Karin le dio una última mirada al televisor y se encontró con la imagen del peliblanco alzando el premio. Como siempre, lo encontró guapísimo.
― Sí, es guapo. ― Karin miro a su madre. ― Pensaste en voz alta.
― ¿Lo encuentras guapo?
― Claro, ¿acaso no lo has visto? Puede ser todo lo que quieras, pero de que es guapo, claro que lo es. ― la pelirroja soltó una risa, algo que no hacia hace mucho.
Antes de bajar y seguir a su madre, tomó su teléfono y tecleó el mensaje que podía volver a encauzar las cosas.
Necesitó contarte algo. Besos y felicidades por el premio. Karin
15.
― Las fiestas pre y post Oscar son buenísimas. ― Sakura miró a Suigetsu y sonrió al verlo tan exultado de alegría. ― Me siento muy feliz.
― Ya lo noto. ― le dijo Sasuke, apoyado en uno de los pilares, dejándose acompañar por el peliblanco, su hermano y la guapa pelirosa que lo miraba por encima de su vaso de jugo. ― ¿A qué hora nos vamos? ― preguntó impaciente.
― ¿Ya te quieres ir? Recién llegamos. ― le recordó Sakura.
El pelinegro la miró molesto, sabiendo que estaba jugando con él. La chica tenía claro que Sasuke se quería ir para compartir con ella en alguna otra parte, donde la pudiese tocar con libertad y sin miedo de ser descubierto, más aun cuando Shizune había dado el consentimiento de que él fuera el encargado de llevarla a casa, gracias a la intervención divina de Itachi. Sin embargo, le gustaba la idea de jugar con eso, haciéndose de desear y disfrutando de la desesperación que mostraba el pelinegro.
― Sí, me quiero ir y ahora. ― contestó decidido, esperando que captara, pero Sakura hizo oídos sordos y tomó un nuevo jugo que le ofrecía el mozo.
― Anda, después te alcanzamos. ― propuso Itachi, apoyando a su futura cuñada en esa maldad de molestar al pobre pelinegro. Sasuke bufó un par de cosas y optó por ignorarlos. ― ¿Por qué tan contento, Suigetsu?
― ¿De verdad se lo preguntas? ― El pelilargo asintió. ― Acaba de ganarse un Oscar, imbécil.
― No seas desagradable, Sasuke. Si estás frustrado no es mi culpa. ― Su tono tranquilo, fue como un ataque directo para el moreno, que ya hastiado, decidió enderezarse y caminar por la fiesta. ― Déjalo, Saku. Volverá solo.
― No pensaba ir a perseguirlo. ― aseguró la chica, a sabiendas que el pelinegro volvería en cualquier minuto, con su genio todavía más destruido y listo para insistir con la idea de largarse. ― Creo que ganarse un Oscar debe ser fabuloso, pero tú estás feliz por otra cosa, ¿verdad?
― Creo que tiene que ver con cierta pelirroja que todos conocemos. ― Suigetsu asintió lentamente y sonriendo de forma tímida.
― Me escribió. ― les contó. ― Y dijo que debía decirme algo importante.
― ¿Qué cosa? ― Sakura miró a su futuro cuñado y comprendió porque Sasuke lo molestaba, ya que hacia preguntas realmente evidentes.
― No lo sé, porque solo atiné a decirle muchas gracias y a reservar un vuelo para un par de horas más.
― ¿Te irás de inmediato a Japón? ― Suigetsu asintió, aunque no le gustó el tono de incredulidad empleado por el mayor de los Uchiha. ― ¿Y tu dignidad? Vas corriendo donde la mujer que te dejó echo un estropajo.
― Tampoco es necesario que me revientes en el suelo. ― ironizó el peliblanco, sonriendo sin gracia. ― Supongo que debe tener razones de profundo valor para pedirme que vaya donde ella y no desaprovecharé la oportunidad para que estemos juntos.
― ¿Volverás con ella?
― Claro que sí. ― afirmó el ganador del Oscar, completamente decidido. ― La amo y cuando uno ama, es capaz de olvidar todo solo por tener a la persona. Ya te pasará a ti cuando te enamores.
― Eso no pasará. ― Sakura rió bajito. ―No te rías. Se supone que somos familia. ― le dijo susurrando, solo para ser oído por ella y por el peliblanco.
― Todavía no lo somos. ― rectificó la chica, levantando un dedo. ― Tu hermano no me ha pedido nada, por lo tanto, soy una mujer libre.
― ¿Mujer? ― Suigetsu hizo una pedorreta. ― Eres una nena.
― Pero te aseguro que mucho más madura que ustedes dos juntos. ― replicó, cruzándose de brazos e inflando los cachetes. ― Ya quisieran tener mi edad.
― Jamás. A los 16 era demasiado idiota. ― La pelirosa pensó preguntarle si ahora no lo era, pero no era una idea muy adecuada cuando se quería tener la venia de la familia Uchiha. ― Mira, ahí viene de nuevo.
Sasuke se dejó caer sobre la silla y se acomodó la corbata que lo estaba asfixiando. Sakura lo miró expectante de cualquier comentario desagradable que pudiese lanzar, pero el pelinegro se limitó a acomodarse y beber de su vaso.
― Sasuke, Suigetsu se va en un par de horas a Japón.
― ¿No darás entrevistas? ― El peliblanco negó. ― ¿Ninguna?
― No, quiero viajar de inmediato porque Karin me habló. ― Sasuke enroló los ojos. ― Hey, ni siquiera has escuchado. Me dijo que necesitaba hablar urgentemente conmigo.
― ¿No será que te busca porque ahora eres un actor de mucho más renombre y con un Oscar que te avala? ― propuso Itachi.
― Lo dudo. ― replicó Sasuke. ― Karin no es una mujer interesada, ¿o me equivoco?
― No, mi Karin es perfecta. ― la voz de enamorado era inaguantable para los hermanos Uchiha. ― Conoces mucho a mi chica ¿eh? Eso no me gusta.
― Por favor, es tu novia de hace años. ¿Crees que la miraría con otros ojos? ― Suigetsu hizo un gesto de estar vigilándolo. ― Imbécil.
― Dudo que Sakura te permita mirar a otras chicas. ― La pelirosa se sonrojó como tomate y fulminó con la mirada a Itachi. ― Mi cuñadita es de armas tomar, ¿o me equivoco? ― pasó un brazo por los hombros de la chica.
― Itachi, ¿quieres tener alguna posibilidad con Ino? ― el pelilargo parpadeó seguido, completamente descolocado y sacándole el brazo de encima. ― Si me sigues molestado, romperé cualquier chance de que tengas algo con ella.
― Eres pérfida, Sakura. ― murmuró herido el hombre, mirando a su hermano. ― Tus malas costumbres comienzan a pegársele.
― Te puso en tu lugar, algo que necesitabas. ― miró a Sakura y la pelirosa entendió la demanda silencio con la cual el moreno le pedía poder largarse.
― ¿Vamos? ― propuso la chica, viendo sonreír al Uchiha menor. ― Estoy cansada.
― Sí, así podré armar mi maleta. ― dijo Suigetsu, bebiendo el concho final de su trago. ― Viajaré con una sonrisa en el rostro y no la perderé hasta que muera. ― aseguró como niño pequeño.
― Hey, hola. ― Una mujer de largo cabello rubio y senos gigantescos, junto a dos amigas, se cruzó en su camino, mirando al peliblanco con claras ansias de algo. ― Estaba hablando con mis amigas y queríamos decirte que eres muy guapo.
― Ehh, gracias. ― respondió el hombre, sin saber que decir. ― Pero estoy comprometido.
― ¿Qué? ¿Ya no estás soltero? ― preguntó la rubia desencajada. ― Igualmente podemos, no sé, hacer algo. ― Un dedo indulgente se posó sobre su pecho y acarició delicadamente el lugar.
Suigetsu alzó una ceja al mismo tiempo que su mano, evitando que ella siguiera tocándolo. La mujer abrió la boca ofendida al igual que sus amigas.
― Te reitero, soy un hombre comprometido y eso no cambiará por mucho que te pasees desnuda frente a mi nariz. ― esquivándola, comenzó a caminar, siendo seguido de cerca por los Uchiha y Sakura.
Todos los presentes los vieron pasar, deleitándose con su presencia y soñando con tener aunque fuese una leve chance de poder estar cerca de ellos. Sakura era la envidia de todas esas mujeres que deseaban fervorosamente poder estar en su lugar, siendo protegida por 3 tamaños hombres, con grandes carreras y guapos a reventar.
La fiesta se estaba dando en una azotea, haciendo que fuese toda una travesía llegar a los ascensores por culpa de todos los que quisieron acercarse a pedirles fotografías, conversarles trivialidades y felicitar al galardonado peliblanco. Itachi, agotado por ese caminar tan lento por culpa de las paradas que le hacían los presentes, tomó a Sakura de su brazo y la guió por el gentío hasta llegar al elevador.
Suigetsu llegó a los pocos segundos, cabreado de esos hipócritas que fingían ser su amigo y se creían con la libertad de poder darle consejos para "guiarlo", cuando esos mismos imbéciles le habían cerrado la puerta en su nariz diciendo que no tenía la pasta suficiente como para destacar.
Sasuke se demoró un poco más y le resultó complejo poder dejar una conversación a medias con Woody Allen. El renombrado director de cine le estaba ofreciendo un tipo de papel para una nueva película que pensaba crear, pero lamentablemente chocaba con su programación musical, así que de forma amable le dejó entrever lo poco probable de dicha colaboración, además de querer dejar la industria cinematográfica en el corto plazo, enterrando aun más las posibilidades.
La pelirosa se metió al cubículo metálico y se abrazó los brazos. El tapadito era demasiado delgado para protegerla del frío que azotaba el lugar. El gesto no pasó inadvertido para los hombres, pero Sasuke actuó con rapidez y se sacó la chaqueta, poniéndosela encima. Sakura le agradeció con una sonrisa y disfrutó del olor único que poseía la ropa del pelinegro.
― Eres un sol cuando te lo propones, amigo Sasuke. ― Itachi y Suigetsu rieron por lo bajo, burlándose por la cara de desagrado puesta por el moreno.
― No soy tu amigo, molestia. ― Sakura sesgó la mirada ofendida.
― Reptiliano. ― Le contra respondió, sacándole la lengua.
El moreno suspiró y se apoyó a su lado, para sacarse la corbata y desabrochar algunos botones de su camisa. Sakura mordió su labio a un lado y miró de forma necesitada, buscándole transmitir que quería lanzarse sobre él. Sin embargo, el pelinegro no olvidaba que ella lo había rechazado cuando él le pidió largarse antes, así que fingió no verla.
― ¿Bebiste? ― le preguntó Itachi. Sasuke negó. ― Entonces tú maneja.
El moreno asintió y caminó delante de ellos, saludando cortésmente a los trabajadores del hotel y sacándose fotografías con todos los que se lo pidieran. Incluso se dio el tiempo de firmar autógrafos y conversar algunas tonterías. Itachi alzó una ceja al verlo tan solicito, pero sabía que tras eso se escondió un afán vengativo de molestar a la pelirosa, que claramente, ya comenzaba a enojarse.
Sakura salió del lugar y se encontró con la desierta alfombra roja que adornaba la entrada del hotel, por la cual habían caminado para llegar a la fiesta. Solo quedaban algunos fans y uno que otro trabajador.
― ¡Sakura! ― escuchó que la llamaban. Era Itachi. ― La salida al estacionamiento es por dentro. ― le dijo, yéndola a buscar, pero la chica se quedó pegada mirando a un grupo de chicas, que ansiosas, esperaban algún tipo de acercamiento por parte de ella. Itachi aceptó que era buena idea ir a saludarlas y la acompañó hasta allá.
― ¡Eres la pareja de Sasuke! ― chilló una, lanzándose a sus brazos.
Itachi se puso rígido en ese instante. Sabía que como figuras públicas, muchas veces se corría peligro al mantener tanta cercanía con los fanáticos, pero Sakura no era tan conocida como para que tuviera problemas con fanáticos obsesionados, así que aceptó que estuviese ahí algunos minutos.
― Eres muy linda. ― dijo otra, en un extraño japonés.
― Gracias, chicas. ― respondió la pelirosa, firmando un papel que le habían entregado. ― ¿Cómo te llamas? ― preguntó en su escaso inglés.
― ¡Sasha! ― gritó la chica, parándose a su lado para sacarse una selfie. ― Hueles exquisito.
― Supongo. ― le respondió Sakura en japonés, sonriendo de vuelta a ese efusivo halago. ― ¿Tienen frío? Itachi hizo de traductor.
― Solo queremos ver a algunos artistas, así que esperaremos.
La pelirosa llamó a uno de los trabajadores del lugar y ayudada por Itachi, le pidió que llevaran cafés a todas esas chicas apostadas ahí, con pancartas que juraban amor eterno a todos los famosos.
― Eres preciosa. ― le dijo otra, tomándole un mechón de su cabello. ― ¿Esa chaqueta es de Sasuke?
― Algo así. ― respondió ambiguamente, alertando al Uchiha mayor. ― Espero tengan una buena noche y nos vemos en otra ocasión. ― les deseó agradablemente, dispuesta a irse, pero las niñas la detuvieron.
Itachi estaba preparado para cualquier situación en la cual la integridad de la pelirosa se viese en peligro, así que se posó alerta, pendiente de alguna extrañeza.
― Pásale esto a Sasuke. ― le pidieron, entregándole una caja. ― Van nuestras cartas y regalos. Dile que lo adoramos.
― En su nombre. ― contestó la pelirosa y escoltada por Itachi, volvió a entrar.
Sasuke y Suigetsu miraban hacia todos lados, buscándolos.
― ¿Dónde mierda se habían metido? ― reclamó el pelinegro, caminando hacia ellos. ― bajamos al estacionamiento y no estaban.
Miró a Sakura de pies a cabeza, buscando algún indicio que justificara su desaparición, pero la chica seguía igual, con una caja entre sus manos.
― Fuimos a saludar a unas chicas afuera. ― le contó Itachi. ― Por eso no nos vieron, además tú saludabas a la gente aquí dentro.
― ¿Saliste con Sakura? ― le preguntó sin creerlo. ― ¿No te das cuenta lo peligroso que puede llegar a ser?
― Sasuke, ya basta. Vámonos porque comienzas a llamar la atención. ― interrumpió Suigetsu.
Bajaron las escaleras en silencio y fueron en busca del carro de Sasuke.
Sakura sacó el móvil para llamar a Shizune avisándole, pero Itachi le dijo que él ya se había comunicado con ella, avisándole que se haría cargo de su llegada al hotel.
Sasuke esperó a que estuvieran todos arriba y partió directamente a su casa.
― Debemos llevar primero a Sakura. ― le dijo Itachi, vislumbrando hacia donde se dirigían. ―No puedes llevarla a tu casa.
― Los dejaré a ustedes. A Sakura me la llevo yo. ― fue tal la vehemencia de su respuesta, que Sakura se sonrojó ferozmente, ganándose una mirada cómplice de Suigetsu.
― No creo que sea buena idea. ― insistió el Uchiha mayor.
― Lo siento, hoy cerré la sucursal donde recibo sugerencias, así que guárdatelas. ― Itachi iba a replicar, pero Sakura interrumpió.
― Itachi, no te preocupes. Yo lo puedo manejar. ― le aseguró, guiñándole un ojo, intentando tranquilizarlo.
― Si te pillan, Sasuke, no te defenderé, ¿me oíste? ― Sasuke ni siquiera respondió para molestia de su hermano. ― Te estoy hablando.
― Sigo escuchando la misma historia de siempre y de verdad no tengo ganas de seguir oyéndote. ― contestó duramente. ― Tengo que hablar algunas cosas con ella y luego lo haré contigo. No puedes ser tan irresponsable de sacarla así como así frente a los fanáticos.
― Procuré que estuviera segura. ― se defendió el pelilargo.
― Sasuke, eran unas niñas que tenían frío y solo querían encontrarse con algún famoso. ― dijo Sakura, bajándole el perfil.
No obstante, cuando el pelinegro se ponía denso, no había nada que lo hiciera recapacitar, ni ahondar en su cabeza, haciéndole ver la estupidez con la cual se comportaba.
― Como sea, Sakura. ― Suigetsu se hizo el dormido, mientras Itachi apoyó su cabeza en el vidrio del carro. Sakura desde el asiento trasero, intentaba hacerlo entender, pero era imposible. ― ¿Si te pasaba algo? Pueden atacarte, tirarse encima de ti, lastimarte.
― Pero no pasó nada de eso. Es más, me entregaron una caja que es para ti. ― Sasuke frenó bruscamente, lanzándolos a todos hacia delante.
― ¡¿Qué mierda te pasa?! ― le gritó Itachi. ― ¡Así puedes lastimarla!
― Pásame esa caja. ― le pidió. ― ¿Tú la revisaste?
― Sí y solo contiene cartas y los típicos regalos que te hacen las mujeres. ― respondió hoscamente el Uchiha mayor. ― Tengo unos deseos inmensos de darte puñetazos, así que intenta acelerar para que no lo haga.
Sasuke le hizo caso y avanzó por las calles de los Ángeles de manera silenciosa. Suigetsu despertó milagrosamente de su siesta y conversó de tonterías con Sakura, sacándole varias sonrisas, y relajando de ese modo el ambiente. Itachi también se agregó a la conversación que mantenían los pasajeros traseros, aportando aun más en la tranquilidad de la chica.
Cuando llegaron al departamento de Sasuke, él se metió en el estacionamiento para que así la pelirosa se cambiara hacia delante, evitando ser vistos por el resto de la gente.
Itachi se apartó, llamando a su hermano que hiciera lo mismo.
― ¿Qué quieres? ― le preguntó hoscamente el Uchiha menor.
― No pagues con ella tus enojos. Sakura hizo lo que creía prudente y yo la acompañé para que no le ocurriera nada. ― le puso una mano en el hombro. ― Es una gran chica, si de verdad la quieres como me dejaste entrever por la tarde, te aconsejo que no la pierdas. Sufrirás demasiado sin ella.
― Quien sabe. ― alzándose de hombros, volvió hasta donde se encontraba el peliblanco junto a Sakura. ― Aprovecha de descansar un par de horas. ― le dijo a su amigo.
― No, viajaré pronto, así que ordenaré mi ropa y me largo.
― Hay unas cosas de Naruto que se le quedaron. ― Muchas remeras y algunos pantalones. ― Por favor, llévalos en otra maleta. Su ropa contamina mi paz mental.
― Eres cruel con el rubiecito. ― bromeó Suigetsu. ― Pero lo haré. Cuídate en todos los sentidos. ― Sasuke le dio un zape, pero se dejó abrazar por él, al menos a medias.
― Que tengas un buen viaje e intenta volver con Karin, así no vuelves a inundar mi casa. ― Suigetsu le palmeó la espalda con un poco más de fuerza, pero Sasuke ni se inmutó.
― Adiós, pequeñuela. Nos vemos en las grabaciones. ― Sakura lo abrazó, sorprendiendo a todos los hombres.
― Felicidades por el premio y el mayor de los éxitos con tu novia. ― Los buenos deseos nunca estaban de más y él se lo agradeció enormemente.
― Eres muy linda. No dejes que mi amigo te pervierta y se porte mal. ― Sakura rió, pero asintió.
― Haré lo que más pueda. ― se soltaron lentamente, para molestia de Sasuke, que miraba la escena entre impaciente e incomodo por la cercanía. ― Nos vemos.
― Adiós, mándalo temprano. ― dijo Itachi, besándole la cabeza y despidiéndose.
Sakura y Sasuke vieron al par de hombres avanzar hasta perderse en la oscuridad del estacionamiento.
― ¿Me dejarías en mi hotel? ― le pidió, volteándose hacia él. ― Debo descansar.
― ¿Descansar? ― Sakura asintió. ― Dudo que lo hagas.
Tirando de ella, la apegó a su pecho y procedió a besarla sin darse preámbulos, buscando con desesperación su lengua.
La pelirosa lo abrazó, disfrutando de sus besos y dejándose guiar por él. Como siempre, las manos del pelinegro se perdieron a través de su cuerpo, aunque repararon en su espalda desnuda, tapada solo por tres pedazos de tela que la atravesaban. La pelirosa se maravilló luego de verse frente al espejo antes de ir a la ceremonia, encontrándose con una chica sofisticada y muy hermosa. Todavía le costaba adaptarse a la vida de estrella, pero tenía la certeza de que lo haría, todavía más si Sasuke seguía siendo su mentor en muchas materias.
El pelinegro abrió el auto y soltándola, dejó que se metiera.
Ya sentado a su lado, la miró de reojo, haciendo partir el carro, pero sin avanzar.
― Sasuke, avanza o llegaremos muy tarde. ― Le dijo la chica, intentando de ese modo hacerlo moverse. ― ¿Te pasa algo?
― Te encuentro demasiado deseable. ― murmuró con voz ronca y sensual.
Tirándose sobre ella y sacando las llaves del contacto, jaló una palanca que estaba al costado del carro, logrando así que quedara de espaldas sobre el asiento y con él encima. Sakura abrió las piernas para acomodarlo mejor, aunque sus vestimentas impedían mayor contacto, nunca era desagradable de tener sexo con ropa.
Sasuke bajó el tirante de su vestido mientras Sakura desabotonaba la camisa de él con desesperación. Ya al verlo liberada de ella y listo para ser tocado, buscó su cuello y lo mordió, haciendo que la excitación del pelinegro chocase directamente con su pelvis, lanzándole corrientes eléctricas que le daban espasmos de deseos casi incontenibles.
Sakura vio al pelinegro bajar por su cuerpo y se posó sobre sus pechos ya descubiertos, metiéndolos en la boca para besarlos con evidente fervor. La pelirosa contuvo el aire cuando los labios de Sasuke se apretaron alrededor de su pezón y lo tiraron con sutileza, haciendo que se revolcara en el asiento y estirase el pecho, en un gesto de disposición y disfrute de lo que le estaba haciendo sentir el moreno. Y no se frenó ahí; continuó la tortura en su otro pecho y una de sus manos se perdió entre los pliegues del vestido, haciendo a un lado su tanga y adentrándose con decisión en su cuerpo. Los dedos largos del moreno terminaron de enloquecerla, volviendo su placer en algo inconmensurable, casi palpable y muy, pero muy delicioso.
Sakura mordió su labio y se aferró a los hombros del hombre, enterrando las uñas sin ser consciente. Sasuke jadeó despacio por el dolor, pero lo aceptó como consecuencia de lo que le estaba haciendo. Serían marcas de guerra que le recordarían ese fantástico momento que estaba viviendo junto a ella.
El orgasmo de la chica lo llegó a atravesar, deleitándose por su rostro y bañándose de su esencia. La pelirosa soltó el aire de forma pausada entre sus labios apresados por sus dientes y en cuanto acabó con ella, se volvió hacia él y lo besó como si no hubiese mañana, tomando de su boca todo lo que quería y transmitiéndole a través de ella cuanto le agradecía todo el placer entregado.
― Hacerlo dentro del auto se volverá en una necesidad. ― susurró Sakura, algo más recompuesta y abrazándolo contra su cuerpo, soportando su peso. ― Aunque deberíamos usar la camioneta.
― Probaremos todos los carros. ― aseguró el moreno, deleitado por estar encima de ella. ― Cada uno y en distintas posiciones.
― Promesas, promesas, promesas… ― bromeó la chica. ― Haré que todas me las cumplas.
― ¿Dudas de mí? ― La pelirosa no alcanzó a pensar mucho como para contestar decidida.
― Creo que ya no. ― le acarició el cabello, mientras Sasuke se acomodaba mejor sobre su pecho, disfrutando de tener el seno desnudo y blanquecino de la pelirosa a su alcance. ― Creo que he depositado mi confianza en ti y espero no equivocarme.
― Seré el primero en reprocharme si cometo un error. ― le comentó.
Pasaron algunos minutos de esa forma: Sasuke oliendo la piel de su pecho y ella acariciándole la espalda, hombros y cabeza. Cuando el pelinegro notó que comenzaba a dormirse, se enderezó y acomodó para echar a andar el carro.
Sakura se subió el vestido y él se puso la camisa, para luego guardar silencio y dejarse llevar por el sonido de la radio. La pelirosa, sintiendo el vacío por no tocarlo, le tomó la mano y él las entrelazó, poniéndosela sobre el regazo, rozando el terciopelo del largo vestido.
― Disfruté de la ceremonia. ― comenzó a decir la chica, rompiendo el silencio. ― Creo que podré acostumbrarme a esto.
― ¿Ya no sientes tanto miedo? ― Sakura negó con la cabeza. ― Mi ayuda siempre está disponible.
― Fingiré estar inquieta solo para que me vengas a salvar. ― bromeó la chica. ― ¿Te quedarás conmigo?
― Sí. ― A Sakura le brillaron los ojos. ― ¿Pensabas que no?
― No pensé nada. ― contestó. ― ¿Vas a ver los regalos y cartas que te enviaron las fans?
― No me interesan. ― Sakura abrió la boca ofendida. ― ¿Qué te pasa?
― Debería importarte. Ellas son las que te tienen tan arriba. ― Le recriminó la chica, soltando su mano. A Sasuke le molestó ello, pero no hizo amague de volver a tomársela. ― Podríamos leerlas juntos.
― Sé que te enojarás mucho. No son cartas de adolescentes y detallan lo que les gustaría hacerme. ― Sakura alzó una ceja.
― Bueno, si ellas quieren fantasear, déjalas. Al final soy yo la que disfruto de tus favores sexuales, ¿no?
― ¿Favores sexuales? ¿Te das cuenta al nivel que acabas de rebajar lo que compartimos? ― el pelinegro bufó contrariado.
― No te pongas sensible. Es solo un decir. ―le pidió con ternura. ― Eres mucho más que eso y lo sabes. ― El silencio fue su única respuesta y Sakura, ya cansada con esas peleas por nada, sin sentido que solo acrecentaban la brecha entre los dos, optó por alejar su orgullo y tomarle la mano nuevamente, tironeándolo hacia ella, para hablarle desde su corazón. ― Te has convertido en parte fundamental de mi vida, Sasuke. Quizás me equivoqué muchas veces y lo seguiré haciendo en el futuro, no porque quiera, sino porque tengo que aprender, pero el hecho de que tú estés a mi lado, renueva mis ganas de mejorar y ser alguien del cual te sientas orgulloso. Que me mires y pienses que no cometiste un error. ― expresó. ― Nuestra edad es una gran diferencia, pero en la relación que creamos, verdaderamente pasó a segundo plano y si tenemos que luchar por estar juntos, al menos de mi parte, lucharé con uñas y dientes porque quiero estar contigo. ― El pelinegro aferró su agarre y se detuvo en la orilla del camino, viendo los autos pasar por la carretera a gran velocidad. REM sonaba en la radio, haciendo del ambiente algo mucho más solemne ― Me gustas mucho y no pienso escapar de éste sentimiento.
― Sakura… ― su voz sonó desahogada, como si volviese a respirar luego de horas. ― Yo…
― No digas que me quieres, porque te aseguro que saldré arrancando. ― le advirtió. ― No eres el único que siente miedo.
Una risa nerviosa distendió el ambiente, reordenando los pensamientos del pelinegro.
Sasuke le acarició el rostro y besó su mejilla con infinito afecto. No podía decirle que le pasaba lo mismo, pero saber que Sakura tenía casi sus mismas disyuntivas, en cierta medida lo liberaba.
― Eres una verdadera y completa molestia. ― Sakura sonrió sonrojada y comprendió que el término "molestia" había perdido el significado intrínseco para ellos. Era un apodo casi afectuoso. Un apelativo que Sasuke usaba para dejarle entrever su raro y especial cariño. ― Ven.
La acercó a él y la abrazó, apoyando su mejilla en el cabello rosa de la chica. Se quedaron así varios segundos, disfrutando de la mutua compañía y del flujo de energías que los abarcaba luego de, en cierta medida, aceptar que ahí había algo mucho más grande que una relación de enseñanza.
― Sasuke, llegaré muy tarde al hotel y tenemos que descansar. ― le recordó, separándose para darle un beso en el mentón y después en los labios. El pelinegro lo profundizó, haciendo que Sakura soltara un jadeo entrecortado por los besos que iban uno detrás de otro, apenas dándole espacio a respirar. ― Sasuke. ― volvió a llamar, empujándolo por los hombros. ― Vamos. En el hotel me sigues besando.
― El último. ― le rogó como niño pequeño y Sakura no puedo negarse a ello.
Luego de muchos minutos entre besos y separaciones, Sasuke volvió a hacer andar el carro y con una media sonrisa, habló:
― Si vas a tener esta forma de convencerme cuando no quiera leer las cartas de las fanáticas, te aseguro que me seguiré negando. ― Sakura enroló los ojos, dándose por superada, pero feliz y tranquila.
La llegada al hotel fue tranquila y solo interrumpida por el grito ensordecedor de la rubia, junto a la castaña que lloraba a mares y la abrazaba.
Fueron recibidos con una pequeña fiesta, donde invitaron al moreno cuando éste se dispuso a marchar. La pelirosa se cambió de ropa y guardó el vestido en el closet del lugar, admirándolo cuando lo tuvo frente a sus ojos colgando.
― Te veías lindísima. ― aseguró Tenten, todavía con la voz algo quebrada. ― Me sentí tan bien cuando te vi parada ahí entre todos esos famosos. No desentonabas, incluso destacabas.
― Eso es gracias a ti. ― Le dijo, abrazándola fuertemente. ― Sin ti y tu genialidad, junto a todo el trabajo que hiciste, esto no hubiese pasado. Estuviste horas metida haciéndolo y creo que vale cada una de ellas.
― Y los canales de espectáculo dijeron que eras una de las más preciosas, con un vestido preciso para la ocasión y que para ser primeriza, no estabas errada en tu elección ― Sakura alzó las cejas asombrada. ― Si hacen votaciones del mejor vestido, seguro que ganas tú.
― La ganancias sería tuya, porque tú lo hiciste. ― separándose, sonrieron satisfecha.
Al menos por ese día, el trabajo ya estaba completo.
― ¡Chicas, vengan! ― llamó Ino, para que fueran a comer. ― Se enfriará la pizza.
― ¡Que rico! ― chilló la pelirosa, sentándose sobre las piernas de Sasuke sin ningún reparo. Todos quedaron en silencio, menos ella que se dispuso completamente a comer lo que había sobre la mesa. ― ¿Qué les pasa? ― preguntó con su boca llena de comida. ― ¿No quieren pizza?
― Sakura, te miran así porque estás sobre mis piernas y se ve mal. ― la pelirosa frunció el ceño confusa. ― Vamos siéntate.
― No se trata de que se vea mal, es más encuentro que el gesto es de lo más amoroso. ― comentó la castaña. ― Lo que me impacta es tu actitud, Sasuke. Le permites todo, siendo que todos conocemos lo parco que eres.
― Exactamente. Sakura llega y se sienta sobre tus piernas y tú ni reaccionas. ― Sakura no les iba a contar que el moreno bajo ella sí estaba reaccionando y animosamente por tenerla sobre él. ― Pero me alegro. Se ven estupendos.
― Yo también creo que nos vemos estupendo. ― comentó la chica, abrazándolo por el cuello. Sasuke envolvió sus brazos alrededor de ella, pero sin apretarla. ― ¿Vas a querer algo?
― No. Comí algo en la fiesta. ― Sakura hizo un puchero. ― ¿Qué te ocurre?
― Yo también comí en la fiesta y ahora lo estoy haciendo acá. ― dejó su trozo de pizza sobre la mesa. ― No me lo comeré, porque sino terminaré engordando.
― Deberías engordar, porque noto que estás más delgada, así que toma de nuevo la pizza y cométela. ― dijo Sasuke, casi ordenándole. Sakura encontró en esas palabras un justificativo para comer más y lo aprovechó.
― Que quede constancia de que yo, Sakura Haruno, no quería comer de más. ― bromeó. ― Ven, échate aunque sea un pedacito.
Sakura le dio comida en la boca y tanto Tenten como Ino sonrieron estúpidamente. Se veían adorables los dos juntos.
― Verdaderamente se ven casi perfectos. Los fanáticos morirían por verlos así.
― Es que somos guapos. ― bromeó la pelirosa, dándole un beso en la frente al pelinegro. ― En realidad él es muy guapo.
― No hables como si no estuviera acá. ― Le dijo, acariciándole el muslo. ― ¿Abriste tu instagram?
― No todavía. ― Le contestó la chica. ― Pensaba hacerlo con una foto de ambos, pero no nos sacamos. Más tarde subo una y le damos el comienzo a mi vida de famosa virtual.
― ¿Grabarás todo lo que hagas? ― Le preguntó Tenten.
― No, solo algunas cosas y eso. ― se apoyó completamente sobre Sasuke, escondiendo su rostro en la curva de su cuello. ― Estoy cansadísima.
― ¿Cuándo nos devolvemos?
― En dos días. ― contestó el pelinegro. ― Lo haremos todos juntos.
― Como equipo. ― acotó la castaña. ― Me parece bien.
― Chicas, ¿no han sabido nada de Hinata? ― Ino negó, mientras Tenten puso cara de no entender. ― ¿No sabes lo que ocurrió?
― No le conté porque pasó durmiendo toda la tarde y se merecía el descanso. ― le comentó Ino como justificación.
― No importa. ― dijo Sakura. ― Tenten, el papá de Hinata tuvo un infarto y lo último que supe era que estaba grave.
― No lo puedo creer. ― se tapó la boca conmocionada. ― ¿Y cómo está ella?
― Según lo que le ha dicho Naruto a Sasuke, se encuentra estable, fuera de peligro, pero inconsciente. ― le contó. ― Y sobre Hinata no sé mucho. Solo que está muy afectada y que Naruto junto a Neji se han hecho cargo de ella y su hermana.
― ¿Cuándo ocurrió esto? ― preguntó Ino, recabando más información.
― Pasó ayer por la noche, hora japonesa. ― contestó Sasuke. ― Tuvo una discusión con Naruto, que terminó en una gran pelea y le dio un ataque.
― Ahora sí que perdió tu amigo. No lo dejarán estar cerca de ella y quizás Hinata hasta lo vea como el culpable de todo. ― Elucubró la rubia.
― No se sabe. Naruto le hizo la reanimación, salvándolo en ese minuto. ― más asombrada quedaron las chicas. ― Probablemente el señor Hyuga lo odie por no poder odiarlo ya que lo salvó de la muerte. ― acotó el moreno, sintiendo cosquillas en su cuello por el respirar tranquilo de la chica.
― Se pasaría de tonto si le niega la posibilidad de felicidad a su propia hija. ― susurró Tenten.
― Bueno, a veces los padres creen estar haciendo lo correcto. ― dijo Ino. ― Aunque no siempre sea lo que en verdad está bien.
― Ino, nosotras tenemos la mala suerte de tener padres tremendamente horribles. ― aportó la castaña.
― Mi padre tampoco es un hombre maravilloso. ― agregó Sakura. ― Creo que llegamos tarde a la repartición de padres. Al menos Mebuki ha demostrado ser una buenísima sustituta de él.
― Mebuki te adora. ― le dijo Sasuke. ― Por eso te protege tanto.
― ¿Cómo lo harán para contarle que están juntos? ― Sasuke dio un respingo frente a la consulta de la rubia. Pregunta muy compleja, pensó el moreno. Le costaba horrores imaginarse en ese momento, sabiendo que prácticamente lo dejarían sin gónadas. ― Mebuki te perseguirá hasta el fin de sus días.
― No le metas miedo. ― Sakura le acarició el cabello. ― No pasará nada. Le contaremos por teléfono y cuando estemos al otro lado del mundo. ― bromeó sin generar ni un ápice de gracia en el moreno. ― Tranquilo, de verdad será manejable.
― ¿Hasta qué punto? ― se preguntó retóricamente, sin poder darse una respuesta. ― Como sea.
Comieron y rieron durante una hora, hasta que vieron la cabeza de la pelirosa dar respingo por estar quedándose dormida. Sasuke la tomó entre sus brazos y las llevó a la cama, donde apenas reaccionaba.
Le sacó los zapatos y le cambió la remera por la que siempre usaba para dormir. Como andaba sin sostén, se ahorró el tener que desabrochar algo y procedió a terminar de cambiarla. Ya completamente lista, le besó la mejilla y fue a lavarse los dientes.
Cinco minutos más tardes, la tenía abrazada por la espalda y le hacía cariño en su cintura y muslo. Susurrándole una ligera canción, comenzó a caer en los brazos de Morfeo sin poder evitarlo. No obstante la paz le duró un par de minutos, porque un fuerte sonido sonó en sus oídos, aunque no se levantó ya que la pelirosa no se lo permitió.
Sakura aletargada se levantó y fue a la puerta principal desde provenían los golpes. A regañadientes abrió, encontrándose de frente con ese personaje que pensó nunca más volver a ver. De una pieza, dio un paso atrás, dándole el chipe libre para ingresar al lugar. El hombre se sacudió un poco la lluvia que traía su gabardina y regalándole una sonrisa, la saludó.
― Hola, Sakura. ― La piel de la chica se erizó desde la cabeza a los pies y temió desmayarse frente a él como peso muerto.
― ¿Quién es? ― preguntó Ino, tallándose los ojos. ― Sakura. ― llamó al notarla conmocionada.
― Es… es mi… es mi padre. ― tartamudeó, jadeando.
― Sí y vengo a contarte toda mi verdad.
Chicas, he "volvido" con un nuevo capítulo. Les comento que lo tenía terminado hace días, pero la edición fue algo eterno, además de un montón de situaciones que he tenido que vivir a lo largo de esta semana. Lamentablemente tengo a mi abuela paterna internada grave en el hospital y tengo un constante ir y venir del lugar, así que eso me tiene agotada mentalmente, pero igual me desconecté algunas horas y logré acabar con el capítulo.
Respecto a él, solo quiero decir que ya vemos más o menos como Sasuke comienza a reconocer lo que siente por cierta personita pelirosa que lo trastorna… es tan guapo cuando se lo propone. También tuve algún conflicto con el Uchiha menor, porque sentí que comienza a quedar OoC, así que hubo diálogos donde lo volví a poner más parco, aunque con su yo interior conversa todo lo que no exterioriza xDD.
Ojala sea de su total agrado todo lo que leen y muchas gracias por seguir apoyándome. Ya luego termino con mi otro fic y podré dedicarme mucho más a este, así que posiblemente subiré capítulos más seguidos (o más largos)
En fin, solo les cuento que me quedé pensando cómo creé ésta historia y recordé que me inspiré en muchas parejas del espectáculo. Cerati y Amenabar; Stewart y Pattinson; y sobretodo Somerhalder y Dobrev. Si se fijan, solo son parejas que han roto relaciones, pero para qué vamos a pensar que eso sucederá en el fic… (Soy muy mala, muajajaj)
Aah, antes que se me olvide: Releyendo el fic noté algo en lo cual no había tenido mayor prolijidad (es verdad, yo con mi tremenda obsesión con los detalles, cometí dos crasos errores) El primero fue con el tema del celular que tiene Sakura. Al principio doy a entender que la producción se lo pasó y más adelante digo que Hinata le regaló uno de segunda mano. Para que no hayan mayores confusiones, la opción correcta es la segunda, porque ya hemos visto lo descuidados que fueron en la productora con la pelirosa y dudo que se hayan preocupado de darle un celular, así que ese tema se cierra ahí. Y el segundo es sobre Konan. En capítulos anteriores dejé a ese personaje como candidata al Oscar, pero ahora lo cambié a encargada de prensa y así es como quedará. A veces y probablemente le pase a muchas de las que escriben, hay cosas que se olvidan, sobretodo en fic largos y de varios capítulos, así que perdónenme, me golpeé muy fuerte cuando me di cuenta de aquellos errores, pero espero rectificarlos preocupándome más de esos detalles.
Y esoooo, ahora sí que doy terminado el tremendo testamento que escribí. Solo me queda reiterarles la invitación a la página en face que creó una amiga para poder comunicarme con ustedes y no tenerlas en la incertidumbre y así también, tener una conexión mucho más directa en caso de dudas.
Un abrazo enorme para todas y todos, infinitas gracias por la paciencia y nos leemos prontamente. Les amo con mi vida!
LilyLoop
Pd1: Como persona normal y ferra defensora de los derechos humanos de los nacidos, repudio completamente los atentados terroristas en Paris, como también los de Siria, Afganistán, Pakistán, Palestina… y en cualquier lugar del mundo donde por pensar distinto y creer en un Dios "diferente" seas sentenciado de manera arbitraria a la muerte. Éste capítulo va con infinita dedicación a toda esa gente que se ha visto pasada a llevar en su opinión y creencias. Nunca, pero nunca permitan que les vengan a decir que están errados por creer en algo diferente. Nadie puede juzgarte por ello.
Pd2: La política es igual, da lo mismo si es comunismo o fascismo. Todos terminan llenándose los bolsillos y nosotros seguimos levantándonos al alba para conseguir dinero.
Pd3: Soy muy metida en el tema político, pero hasta aquí quedaré xDD
Pd4: ¡Vayan a la página!
Pd5: Abajo están contestados los review sin cuenta.
Pd6: Mientras se sube, responderé los con cuenta.
Pd7: Cualquier error, háganmelo saber, por favor.
Pd7: Fin de las posdatas.
Sakura 1238: Linda, muchas gracias por apoyar el fic y obvio, no abandonaré, porque de algún modo u otro, me las ingeniaré para llegar con capítulo. Como tú eres mi fiel lectora, yo también soy su fiel escritora. Saludos y un millón de besos.
Jojo Rivera: Hola, linda. Genial que te logres reflejar y sentir las emociones. Me gustan las historias que remecen mi corazón y por lo mismo intento generar lo mismo en mis lectores. Espero que éste nuevo capítulo sea de tu completo agrado. Me esforcé un montón en él. Saludos, guapa y nos leemos en la próxima ocasión.
July: Gracias por comentar, cariño. Espero éste también valga la pena. Saludos
May: Sí, adiviné apenas leí tu nombre arriba sin estar azulito y supe que olvidaste tu contraseña jeje. Gracias por las buenas vibras en mi trabajo. Me va excelente.
Lamento mucho tener que obligarte a leer todo de nuevo porque se te perdió el hilo. Es el precio de leer algo que no está terminado y se demora en llegar, pero cuando llega lo hace de forma rimbombante (aguante mi ego jajaja)
El NaruHina ha sido todo en tema para mí. Me cuesta sangre, sudor y lágrimas escribirlo, pero me alegro de que te guste su trama.
El NejiTen es mi fascinación luego del SasuSaku. Me encanta escribirlo. Amante del drama desde pequeña xD.
Te responderé por aquí mismo el otro mensaje.
Sí, sigo viva y coleando. No tendré vacaciones hasta julio del 2016, así que paciencia para mí u.u
Felicidades por pasar todas tus materias, es un gran logro.
I hojala el nuebo kapitulo te guzte… jajajajaja Besos!
Ana Banana: Cariño, amé tu comentario, porque fue realmente detallado y me dejaste entender todos tus puntos y lo que te agrada del fic. No obstante, te ruego que te hagas una cuenta para poder comentarte por interno y así explayarme mucho más, sin temer spoilear a nadie. Eres un sol, de verdad y ojala el nuevo capítulo te fascine, sobre todo el NejiTen que lo escribí luego de leer tu comentario. Un abrazo enorme, te adoro por la dedicación que pude captar en el review.
Cuídate y de corazón, espero seguir leyéndote por acá. Besos!
LordRaine: Fanfiction me odia y también lo hace con la gente que me sigue, así que no será raro que te suceda eso nuevamente jajaja.
Tranquila, no les puedo exigir que comenten de inmediato, primero, porque los capítulos son larguísimos, entonces (supongo) prestan atención a muchos detalles y segundo, porque me demoro demasiado en traerlos como para después exigirles brevedad en sus comentarios ¿no crees?
El NaruHina, mi eterna cruz. Los amo juntos, pero me cuesta tanto crearme algo para ellos, aunque ya me hice una idea e intentaré llevarla por ahí (12 capítulos después, descubro que el NaruHina es mi pesar xDD)
El ItaIno tiene muchas sorpresas. Creo que será una de las parejas más románticas, cosa que Itachi detesta… :X
Bueno, ya vimos el tema de NejiTen, así que espero te haya gustado la forma en que abarqué el tema.
Sakura ya pidió perdón y probablemente, en algún momento recurra a hacerlo de rodillas…
Mebuki tomará fuerza en el corto plazo, así que atente a ello.
Ojala te vea comentando también en éste capítulo.
Un abrazo enorme, cariño y mil gracias por apoyarme siempre.
Milara Uchiha: Chica, ahora tendrás un capítulo gigantesco para leerlo todas las veces que quieras jejeje. Un besote enorme y espero leerte en la nueva publicación.
Anahi: Ya actualicé ! Entretente con las locuras de Sakura. Besos gigantescos, cariño.
