Volví! Como un ave que retorna a su lugar. Decir lo siento es quedarse corto respecto al poco respeto que he tenido hacia ustedes, pero de verdad estoy muy arrepentida de la tardanza. Si les contara un poco de lo que ha pasado en estos eternos meses, quizás no me lapidarían tan rápido. Muerte de familiares, desengaños, termino de una relación, cambios en muchos sentidos... pero simplemente les puedo decir, que no hay mal que por bien no venga y que en verdad, después de tanto dolor, se ve la luz al final del camino. Cuesta vislumbrarlo cuando la vida te choca 500 veces, sin embargo y sin esperarlo, de repente aparece ese alguien que te hace resurgir de las cenizas y te levanta con más ganas de luchar. Ese alguien somos nosotros mismos y en mi caso fui yo la que luché para poder estar bien y darme por entero a terminar el capi. Aún así, no está del todo completo. Son solo 50 páginas, pero en las cuales, dejo plasmada muchas emociones. Espero no tardarme tanto con el capi 19 y no dejarlas tan traumadas. Este es full fluffy, así que como siempre, solo les deseo que lo disfruten y premien a esta humilde servidora con sus lindos reviews. Los esperaré con ansias. No saben como disfruto leyéndolos. Un abrazo mis hermoses !

Pd1: Mientras se sube el capítulo, me enteré que mi madre tuvo un accidente, así que estoy editando con mil cosas en la cabeza.
Pd2: Me duele la cabeza jajaja
Pd3: Abrí un instagram. Se llama LilyLoop. Tiene la misma foto que este perfil.
pd4: Olvidé la contraseña del facebook, por eso me tuve que hacer un instagram. Ahí me pueden seguir y les subo novedades.
Pd6: Son lo mejor
Pd7: ESCUCHEN LOS TEMAS QUE LES PUSEEEEEEE, SON LA MARAVILLA ANDANTE xDDDD


Capitulo XVII
Compromiso-Amor

Never let me go, never let me go.
Never let me go, never let me go.
Never Let Me Go – Florence And The Machine

1.

Sasuke y Sakura llegaron al estacionamiento del departamento, conversando livianamente y mirando sus respectivos móviles. Luego de besarse hasta al hartazgo y hablarse cariñosamente, decidieron que era hora de partir a presentarse en sociedad, más aun, cuando tenían a gran parte de sus amigos molestándolos por celular para que prontamente se apersonaran en el evento.

― Me iré con mis guardaespaldas y no pienso escuchar reproches por eso. ― le advirtió Sakura, mirándose en el espejo del ascensor y estirando la boca, como lanzando un beso, para revisar que sus labios volviesen a estar parejos luego de maquillarlos. ― Sé que conoceremos a tu madre, pero no quiero darle un susto desde el comienzo de la cena.

― Aunque no lo creas, iba a sugerirte lo mismo. ― comentó Sasuke, mirándole el trasero con descaro. ― ¿Puedes dejar de hacer esa maldita pose, molestia? No pienso hacerme cargo si te jalo de un brazo, te subo al departamento y te doy duro hasta que pierdas la voz.

― Tan irracional que te comportas algunas veces. Es un simple trasero. ― le reprochó en tono de broma, pero posicionándose normal, para no provocar ninguna reacción en su novio. ― ¿Cómo es tu madre?

― ¿En qué sentido? ¿Físico? ― Sakura asintió, aceptando esa faceta. ― Pelo oscuro, ojos iguales y muy hermosos.

― Creo que he visto fotos de ella. ― murmuró Sakura, poniéndose un dedo bajo el mentón. ― Sí, la recuerdo. Una vez te fuiste de viajes con tus padres a Paris y ahí salieron imágenes de todos ustedes.

― Los invité a celebrar sus 30 años de casado. Fue hace un par de años y lo disfrutamos bastante, porque hace mucho tiempo que no teníamos vacaciones en conjunto. ― le contó, con ese tono de voz que no evidenciaba nada, pero ella reconocía los pequeños cambios en sus palabras, mostrando sus sentimientos. ― Mamá estaba muy feliz por eso.

― ¿Y tú harías lo que fuera para hacerla feliz? ― le preguntó Sakura, muy pendiente de su respuesta.

― Si está en mis manos hacerlo, lo haría…, pero nunca dejaría el destino y mis sentimientos de lado por satisfacer algo que a ella le parezca necesario o prudente en mi vida. ― la pelirosa entendió el mensaje entre líneas y sonrió levemente, con infinito amor.

Fue hasta sus brazos y se enganchó a la cintura del moreno, apoyando su cabeza en el hombro de su novio.

― Yo tampoco te dejaría por tratar de hacer feliz al resto. Te lo prometo. ― Alzando su dedo meñique frente a sus rostros, esperó que él hiciera lo mismo, para sellar de ese modo la promesa. ― Prometo estar a tu lado hasta ser una viejita enojona.

― ¿No puedes ser una viejita simpática? ― Sakura negó con la cabeza, riendo y mirándolo en el intertanto.

― ¿Has visto a mamá? Imagínala como señora mayor… yo seré igual. ― Sasuke abrió los ojos, como si estuviese asustado. Sakura se puso a reír más fuerte y le golpeó las costillas con diversión. ― ¡Hey, es mi madre!

― Tengo el súper agrado de conocerla, preciosa. ― Sakura meneó la cabeza, con cansancio, tal cual lo hacia él. Sasuke le pellizcó la cintura y la apretó contra él. ― Últimamente se ha portado bastante bien conmigo. Hemos cenado juntos, sin necesidad de lanzarnos palabras hostiles.

― Y más les vale. No pienso tranzar si se trata de las dos personas que más quiero en este mundo: O se llevan bien o yo misma los obligo a llevarse bien. ― dijo Sakura, muy segura de sí misma y sonriéndole a un Sasuke que la miraba algo embobado. ― ¿Por qué tienes esa cara?

― Te ves muy hermosa. ― le susurró, con lentitud y un toque erótico en su voz. No se trataba de querer llevársela a la cama. Era otra cosa, más profunda, como los sentimientos que poseía por ella. ― Siempre lo eres. ― agregó, para no dañarla. Sakura se limitó a abrazarlo muy fuerte y apoyarse por completo en el pecho de Sasuke.

― Siempre me pondré hermosa para ti, mi amor. ― Sasuke le acarició la cintura, dándole entender que le agradaban sus palabras. ― Tienes la novia más linda de todo Japón.

― Eso no lo discuto. Cuando te hagas famosa, recibirás muchas sugerencias. ― le comentó Sasuke, como quién no quiere la cosa. ― Sugerencias de todo tipo, Sakura.

― Lo suponía. Si se me declara Tom Hardy, tendré que prescindir de tu amor. Perdóname desde ya. ― Sasuke le tiró sutilmente un mechón de cabello. ― ¡Auch! Tom jamás me haría tal daño. ― le reclamó, burlona y dramática, tal cual era ella.

― Nunca te dejaré estar con Tom. ― Le aclaró, con voz gruesa y decidida.

― Ya veremos.

Las puertas del ascensor se abrieron y bajaron tranquilos, tomados de la mano, directo a los carros que ya lo esperaban. Sasuke se iba a ir en la Ranger Rover, mientras Sakura era guiada a un Suv Mercedes Benz. El moreno fue con ella hasta el carro, para ayudarle a subir.

― ¿Estás nerviosa? ― le preguntó, cuando la vio jugar con sus manos. Sakura abrió sus ojos verdes desmesuradamente y sonrió tétricamente. Sasuke alzó una ceja, sorprendido por su expresión. ― ¿Muy nerviosa?

― Siento que voy a vomitar. ― Le confesó la chica, agachando la cabeza. ― ¿Y si no le gusto? Quizás se oponga a que estemos juntos.

― Tengo casi 26 años, Sakura. La opinión de mi madre no me interesa en este tipo de cosas. Yo sé lo que quiero y lo que no.

― Y a mí me quieres. Lo tengo más que claro. ― le dijo la pelirosa, calmándose poco a poco. ― Habrá que enfrentarlo.

― Era algo que iba a suceder más temprano que tarde, preciosa. Estar conmigo, y en general, estar en una relación, significa esto: Tener que conocer familia, amigos y generar más lazos. ― le acarició la boca con su dedo, evitando pasarle a llevar su labial. ― Pero estate tranquila. Será la primera y última vez que te veas en una situación de ésta índole.

― Ya me quedó clara esa parte. ― murmuró, riendo bajito. ― ¿Cómo te enfrentabas tú a conocer a tus suegros? ¿Cómo lo hiciste con mamá?

― Tu mamá me odiaba. La familia de mi ex no aparecía mucho y nos vimos un par de veces, solo para comidas familiares, nada más. ― comentó Sasuke, sin ahondar. ― Mebuki es la única suegra con la cual es tratado más íntimamente. Y la última. ― sentenció.

― Más te vale que sea la última. ― respondió Sakura, bromeando. ― Te amo, Sasuke. Sea lo que sea que resulte de esto, solo ten eso presente.

― Lo tengo claro, preciosa. ― Sonriéndole, se alejó, luego de darle un diminuto beso en los labios, procurando no quedar manchado. ― Nos vemos allá.

Con un gesto de cabeza, llamó a Kisame y Morio, para que se acercaran al carro.

― Señor Uchiha. ― saludaron ambos.

― Que llegue bien. ― les pidió, para luego fijarse en Kisame directamente. ― Lleguen 5 minutos más tarde de lo que aparezca yo. Te llamaré a tu celular. ― le avisó, para luego voltearse, y dirigirse directamente a su carro, que lo esperaba.

En cuanto estuvo sentado tras el volante, se sobó la frente. Se le venía una dura prueba y lo tenía muy presente. El estrés de dicha situación, no lo había evidenciado frente a Sakura, pero estaba nervioso. Tenía claro que su madre no se tomaría bien su nueva relación y lo que menos quería, era enemistarse con ella o tener algún conflicto que los alejara. Era su madre, su pilar principal desde que tenía memoria y quería que se sintiera orgullosa de él, sin embargo, en esa situación, era muy difícil. Por Sakura y lo que tenían, no iba a tranzar. Casi 6 meses juntos, no era poco tiempo y se generaban sentimientos fuertes.

Por ella, todo.

El celular en su carro sonó fuerte, sacándolo de sus pensamientos. Haciendo girar la llave, salió raudo del estacionamiento, mirando por el retrovisor como Sakura reía con alguna tontera dicha por sus guardaespaldas. No se pondría celoso… lo lograría, aunque le costara.

― Dime. ― Itachi bufó como siempre.

― ¿Alguna vez aprenderás a saludar? ― Le preguntó cansino el mayor de los Uchiha.

― Voy conduciendo. ― le respondió. ― Habla.

― ¿Dónde vienes? Con Ino ya llegamos y acá están todos. Solo faltan Neji, Shika y tú.

― Voy en camino. Dejé a Sakura con sus guardaespaldas. ― Le comentó, girando el manubrio en una curva.

― ¿No te la trajiste tú? ― Sasuke respondió con una negación muda. ― ¿Por qué?

― Porque no quiero espantar a mamá. Ya hablaré con ella cuando corresponda.

― Supongo que será hoy.

― No puedo aplazarlo más. ― respondió el menor, lacónicamente.

― Estaré presente y te ayudaré. ― aseguró Itachi. ― Yo tengo gran parte de culpa en este embrollo y ayudaré a solucionarlo. Amas a esa chica y que tu familia no te apoye, es un gran desequilibrio para ti. Y te necesito centrado.

― ¿Para ganar más dinero? ― bromeó Sasuke, cruelmente.

― Para que no caigas en las drogas otra vez. ― Sasuke hizo una mueca. ― No lo niegas y eso me asusta.

― No volveré a caer. ― dijo, sin creérselo de ninguna forma. Las drogas eran una tentación terrible que lo perseguiría para siempre y luchar contra ellas era una batalla constante.

― Sakura tiene un gran poder sobre ti. Uno que nunca esperé que alguien tuviera y perderla, te haría perder la razón. Tengo miedo de tus sentimientos tan apasionados con ella, pero sé que es la única que logrará mantenerte bien. Encontraste la horma de tu zapato y estás dispuesto a luchar contra todo por ella. Enfrentarte a tu propia familia en caso de ser necesario. ― Sasuke no lo podía discutir. Sabía que era verdad. ― Solo nos queda apoyarte y yo te apoyo completamente. Además, Sakura es una gran chica, con un gran corazón y protectora de su alrededor. No es cualquier mujer.

― Por algo la elegí.

― ¿La elegiste? ― Itachi hizo una pedorreta. ―No, hermanito, tú no elegiste acá. Te llegó el amor. Eso que decimos los japoneses del hilo rojo, que te une con tu pareja, es lo que te pasó a ti. Conociste al amor de tu vida, algo que no les ocurre a todos. Puedes hasta perder la cabeza.

― No la perderé. ― aseguró Sasuke. ― Estoy centrado.

― Y enamorado… ― largo silencio. ― Apresúrate.

― No me iré desesperado. ― le dijo Sasuke. ― Sakura llegará cinco minutos después que yo.

― ¿Se comportarán como una pareja? No creo que sea buena idea.

― ¿Tú lo harás con Ino? ― replicó, de forma mordaz.

― Síp. Quiero que mamá la conozca. ― Sasuke lo pensó durante medio segundo.

― Veré como está la situación. ― Era lo más inteligente. ― Nos vemos allá. ― A punto de cortar, Itachi interrumpió.

― Adivina quién acaba de llegar y de la mano de quien. ― comenzó a decir su hermano mayor.

― No soy una vieja chismosa, idiota. ― El chisme quedó cortado a la mitad, mientras en el salón del evento, todos se quedaron en silencio, mirando la puerta.

Neji y Tenten, hacían su presentación en sociedad.

2.

Estaba nervioso. Más de lo que había esperado estarlo en una situación parecida. Hace pocos meses, su familia y amigos tenían la certeza de que su amor le pertenecía a una sola mujer, que su vida ya estaba hecha y que todo lo que hacía y predicaba, era en nombre de una sola persona. Sin embargo, el destino le tenía preparado otro futuro. Sus ideas tan recalcitrantes se truncaron y todo lo formado, cayó como un naipe azotado por una leve brisa. Neji miró hacia su lado, y se encontró con la mujer más hermosa, sexy y llamativa que había conocido en su vida.

Tenten volteó su cabeza y lo miró. Se veía aterrada y con ganas de salir arrancando. Como única respuesta, el pelilargo le apretó la mano y la guió hacia dentro, donde un atónito salón, los miraba caminar como una pareja formada.

― Está todo bien. ― Le dijo, intentando relajarla y relajarse. ― Está todo bien. ― repitió como mantra, buscando con la mirada a su familia y viendo a Hanabi junto a Hinata y Naruto, sonriendo de oreja a oreja. ― Maldita sea. ― murmuró.

― ¿Qué pasa? ― preguntó Tenten, temerosa.

― Nada. ― una leve mueca en su rostro, para tomar pie hacia donde se encontraba su familia. Su tía miró a Tenten sorprendida, pero gratamente agradada. Su tío alzó una ceja, pero no pronunció opinión, mientras tanto, sus primas…

― Te ves hermosa, Tenten. ― La chica de chonguitos, que ahora llevaba su cabello amarrado en un leve tocado, agachó la cabeza, agradeciendo al cumplido de Hanabi. ― Tus diseños son geniales. Me encantaría replicarlos en mi juego de los Sims.

― Ya empezó la niña computin. ― molestó Neji, revolviéndole el cabello. ― Tíos, ella es Tenten. Mi pareja. ― vociferó, pero agregó algo más, para que el interés y conversación se centrara en otra cosa y no en la chica, que aterrada seguía aferrada a su mano. ― ¿Estamos en esta mesa? ¿Junto a él? ― señaló a su amigo rubio con la cabeza, como si se tratase de una cosa. Naruto lanzó un gruñido, mientras su tío celebraba la broma aplaudiendo levemente.

― Me tendrás que aguantar hasta que mueras, maldito. ― vociferó Naruto, ganador y contrincante.

― Sin groserías, por favor. ― pidió la matriarca, indicándoles con la mano que tomaran asiento. ― Los entremeses están deliciosos. Tu amigo contrató un grandioso banquete.

― Es del restorán de su familia, tía. ―explicó Neji, agradeciendo con gesto de cabeza la llegada de una copa de vino. ― Ellos se encargaron de toda la comida y para el matrimonio también estarán a cargo.

― ¿Por qué nunca nos han hablado de eso? A veces tenemos que hacer recepciones por la empresa y buscar baquetearía es un tedio gigante. ― reclamó la mujer, mirando acusadoramente a su sobrino y a su recién estrenado yerno.

― Es que ellos no hacen ese tipo de servicios. Tienen su local y ahí se manejan. ― les contó el rubio, saliendo a defenderse. ― Esto es una excepción. Querían tirar la casa por la ventana en la cena de compromiso de su hijo.

― Pobre Neji, ya lo iban a retar. ― se burló Hanabi, mientras Tenten contenía la risa. ― Tenten, mi primo, aunque no lo creas, es el rey de las reprimendas. Siempre comete errores.

― No soy perfecto. ― Tenten lo observó de reojo y sonrió de medio lado, conociendo directamente esa faceta que siempre la cagaba en alguna medida. Sin embargo, sus pensamientos estaban centrados en sus dedos entrelazados, que seguían sin separarse, a pesar de haberse sentado. Neji la tenía tomada con tal firmeza, y apoyada en su regazo, que separarse, sería bastante difícil. Por inercia, acercó un poco más su silla hasta dónde él, provocando que un chirrido se escuchara estridentemente por el salón. Todos posaron sus ojos sobre ellos nuevamente y el tono carmesí subió por sus mejillas.

― Lo… siento. ― dijo, entrecortadamente y muriendo de vergüenza.

― No lo sientas. Son cosas que pasan. ―le tranquilizó el tío de Neji. ― ¿Eres diseñadora? Hinata nos contó que eres la creadora de los vestidos de la chicas. ― Tenten asintió. ― ¿Solo de ropa femenina?

― Me gusta la moda. ― le contó. ― Mi sueño es poder ingresar a la escuela de moda que hay en Paris y poder perfeccionarme en vestidos de galas. ― culminó, con una confianza que no esperaba sentir de buenas a primeras.

― Un sueño muy grande. ― Le dijo el hombre, mirando a su sobrino. ― Supongo que la apoyas.

― La verdad es que no hemos hablado mucho del tema con Neji. Solo lo conoce a grandes rasgos. ― interrumpió la chica, mirando al pelilargo de reojo.

― Mi primo tiene bastante dinero. Debería ayudarte. ― comentó Hanabi, recibiendo una mirada reprobadora por parte de su madre. ― ¿Qué? Si es verdad.

― Tu primo ya bastante ayuda, Hanabi. ― Lo defendió Tenten. ― Coopera en hospitales con… ― y se detuvo, recordando que esa parte de Neji no era de conocimiento público y que ella se había enterado gracias a Nozomi. El pelilargo la miró sorprendido, sin tener la menor idea de donde ella había sacado dicha información. ― Como sea; puedo solventarme mi sueño. ─ dijo, intentando salvar la situación

― ¿A qué hora comienza el aperitivo? ―preguntó Neji, mirando a su tía, rogando que la atención se posase en otro lado y con muchas ganas de escapar para hablar con cierta castaña que lo estaba intrigando de forma abismante.

― Aquí dice que en 20 minutos. ― Asintiendo, el pelilargo se puso de pie, con firmeza le señaló a Tenten que se pusiera de pie. ― Volvemos de inmediato.

La castaña agachó la cabeza en son de disculpa y siguió al moreno, en la misma posición, a sabiendas de que se venía una pequeña disputa.

― ¿Vamos a pelear? ― le preguntó, temerosa, pero evitando que su voz la acusara. ― Si es así…

― Solo quiero tenerte unos minutos para mí solo. ― respondió Neji, girando hacia una gran puerta y abriéndola para dejarlos pasar a ambos. Se encontraron en un pequeño balcón, que daba a la gran ciudad. Tenten se abrazó los brazos, por el viento que chocó directamente en ellos. Neji, en un gesto eterno y conocido de caballerosidad, le puso su saco sobre los hombros y aprovechó de abrazarla por la espalda, envolviéndola por el vientre. ― Te ves muy hermosa. ― le susurró al oído.

― ¿Te gustó? Intenté verme lo más simple. ― Neji con indulgencia y luego con picardía, pasó su mano por la rajadura de su vestido.

― Estás enfriándote. ― le hizo ver, apretándola más contra él. ― Estás saliendo de un fuerte resfriado. No deberías tomar este frío. ― Tenten bufó. ― No empieces. Intento protegerte de ti misma.

― Si ya pasó lo grave. Mis resfríos son así de exagerados. ― volteándose hacia su lado, lo miró desde su altura. Los tacos la dejaban alta, pero seguía siendo, por lo menos, 10 centímetros más pequeña. ― Tú tienes buenas defensas. Me sorprende que no te hayas pegado el virus.

― Porque consumo vitaminas. ― Le contestó, acariciándole su espalda y cintura, fascinado con sus curvas. ― La vida de artista es agotadora y la alimentación es horrible. Dormir también se vuelve un lujo, sobre todo en las giras. Tenemos un médico en la banda, que se preocupa de revisarnos cada cierto tiempo y él nos tiene con multivitaminicos de forma permanente.

― ¿Cuándo te irás de gira nuevamente? ― Tenten, aprovechó su posición para acariciarle la nuca y hombros.

― En octubre. ― Una mueca incomoda atravesó el rostro de la chica. ― Puedes venir.

― No creo que sea una buena idea.

― Lo hablaremos cuando llegue el momento. ― Tenten aceptó la decisión y se abrazó a Neji. ― Ahora explícame algo: ¿Cómo sabes de mi filantropía? ― Neji sintió su tensión entre sus brazos y sonrió de medio lado. Era tan evidente y transparente, que creía estar en problemas.

― No diré quién me dijo, porque se le salió sin querer. ― argumentó ella, salvándole a Nozomi el pellejo, pero olvidaba que el pelilargo era sagaz, con una inteligencia que superaba el promedio y un poder critico que lo ayudaba a resolver en su mente hasta los más difíciles acertijos. No obstante, ese no era un acertijo complejo y tenía total certeza de quién se había ido de boca… quizás, sin intención.

─ No me iré contra ella por haber hablado. Es más, creo que ni siquiera sabía que guardo esa faceta de mi vida tan recelosamente. ─ le tranquilizó el moreno. ─ Igualmente hablaré con Shika, para que controle a esa chica.

─ ¡Hey! Como mujer que soy, no permito que te dirijas a otro hombre para poder tratar un tema que le concierne a otra persona. ─ Tenten se alejó para mirarlo. ─ Prefiero que no digas nada y que me dejes acompañarte.

─ ¿Cómo pareja? ─ preguntó Neji, alzando las cejas, interrogante y burlón.

─ Digamos que como una posible benefactora con problemas de banca rota… ─ Neji iba a reír, pero Tenten lo detuvo. ─ ¡Tengo muchas ganas de cooperar! ─ fue imposible no sonreír genuinamente al verla tan decidida y con ideas claras sobre lo que deseaba. ─ Eres cruel.

─ A veces se necesitan más ganas que dinero. Tu ayuda será muy relevante. ─ murmuró, girándola, para abrazarse a su espalda.

Pasado unos minutos, Neji la escuchó hablar sobre algo. Quizás sobre una nueva tela o que Tsubasa le había presentado a su novio. Sin embargo, solo estaba concentrado en olerle el cuello y acariciarle la panza, mientras tomaban el fresco de la noche en el solitario balcón. Además de eso, se sentía tranquilo de tenerla entre sus brazos, abrigada por su chaqueta y dándole calor, para que su resfriado no volviese a aparecer con violencia, atacándola y tirándola al hospital otra vez.

─ Y saldré con Shisui y me quedaré en su casa todo el fin de semana. ─ Neji frunció el ceño y se separó, buscando su mirada. ─ Lo hice a propósito. Te hablo y no me tomas en cuenta.

─ ¿Saldrás con Shisui? ─ Tenten enroló los ojos y lo abrazó por la cintura, apegándose a su pecho. ─ Tenten.

─ Lo dije para que me escucharas. Estabas distraído besando mi cuello y olisqueando el lugar.

─ Me gusta tu olor a almendra y sándalo. ─ le respondió, volviendo a acariciar su espalda baja y parte de su trasero. ─ Debo tocar con la banda en algún momento más.

─ Que emoción. ─ Le dijo la chica, separándose para mirarlo de frente. ─ ¿Te puedo grabar? ─ Neji se alzó de hombros. ─ Es para mi colección personal.

─ ¿Qué harás con ese video? ─ La castaña alzó las cejas sugerentemente. ─ ¿Te tocas mirándome tocar?

─ La masturbación femenina es un tabú que debemos erradicar y como no apoyo la pornografía en ninguna de sus versiones, debo crearme mi propio material. Así que sí, me toco mirándote tocar o simplemente mirándote. ─ Neji sonrió de medio lado, encantado con su frescura y facilidad para hablar. ─ ¿No te gusta?

─ Me encanta. ─ le aseguró, tocándole su mejilla con toda la palma. ─ Se te hacen margaritas en las mejillas.

─ Y tengo pecas, como niña traviesa.

─ No tan niña. ─ acotó el pelilargo, besándole la frente. ─ Les agradaste a mis tíos. Es muy probable que mi tía sugiera que vayas a cenar alguno de estos días, así que ve preparándote para eso. ― le advirtió Neji.

─ Ni se te ocurra. No sé que utensilio utilizar en una cena donde hay 5 platos y gente sirviéndote comida. Quizás les pida la cuenta y termine haciendo el ridículo. ─ Neji se la imaginó. ─ Tus tíos te rogarán que me dejes y vuelvas con Mei.

─ ¿Otra vez ese nombre? ─ La chica bajó la cabeza. ─ Olvídala, al igual como yo lo hice. Deja de pensar en ella o en lo que tuve con ella. Estoy contigo. ― le recordó, como si la castaña tuviese momentos de escasa memoria.

─ Estamos en una relación de salvataje, pero si no fuera quien quiere ayudarte a sanar, ni siquiera me mirarías. ─ Neji bufó molesto y la soltó, yendo al borde del balcón, apoyándose en el lugar, mirando el hermoso jardín que se erigía a sus pies. ─ Lo arruiné.

─ Sí, lo hiciste. ─ le respondió, sin querer mirarla.

─ No era una pregunta. Era una afirmación. ─ respondió, incomoda. ─ Quizás yo también necesito terapia, para dejar atrás todo esto.

─ ¿Por esto también te refieres a mi? ─ Tenten negó con su cabeza y se acercó a la espalda de él, abrazándolo por la cintura y apoyando su cara detrás del cuello. Neji le tomó las manos y la entrelazó con sus dedos. ─ Si te vas, seguiré luchando, pero no quiero perderte.

─ Yo tampoco, pero odio a esa mujer. ─ le confesó, inquieta y apenada. ─ Odio lo que te hizo, como te maltrató y exacerbó tu inseguridad. Odio saber que la amaste y fuiste capaz de todo por ella.

─ Solo quería alguien que me hiciera olvidar de quién era yo. Que no me recordara mi sinfín de trancas y ella me ayudaba con eso. No recordaba que era una bosta, que tenía malos sentimientos y que no me importaba lastimar con tal de conseguir un fin. No me hacía enfrentar mi realidad y el dolor que llevaba dentro por ser huérfano y por haber abusado de una chica. ― le contó, con un pesar que Tenten deseaba erradicar de su voz, odiándose por haber sacado el tema.

─ No abusaste de mí, porque yo también quería. No me negué a tu atención. ─ le hizo ver Tenten, con un poco de desesperación, que trató de matizar con fortaleza.

─ Mei me ayudaba a tapar con tierra todo lo que sentía en mi interior y me hacía fácil la tarea de perderme en otra corriente de pensamientos, ya que solo me importaba estar bien con ella y enfrentarme a los constantes rivales. ─ Neji se volteó y apoyó su frente con la de ella. ─ Tú me hiciste ver lo que no quería. Me hiciste enfrentarme al Neji perdido y lleno de rencores. Al cobarde que temía de sus emociones. Al que se sentía avergonzado de ser un ser tan patético y lleno de rabia. Tú me entregaste la fuerza para querer ser mejor. ― Tenten se perdió en sus ojos alabastro y en sus palabras. ― Tengo claro que hay una obsesión de mi parte contigo, pero el último tiempo, las últimas semanas, me has mostrado un mundo que me agrada y me haces sentir acompañado, menos malo y me ayudas a sanar. No quiero que me mires con recelo u odio. No quiero esos ojos llenos de lágrimas por mi culpa. No quiero perderte, porque gracias a ti, siento las ganas de buscar una solución a tanto embrollo mental. Me guías a un futuro mejor. ─ tomándola por el cuello y mejillas. ─ Si algún día no estás, sufriré, pero no detendré mi proceso de mejoramiento, porque por primera vez siento la fuerza de sacar lo malo, para que entre lo bueno. Y lo bueno viene acompañado contigo. ─ Tenten tragó el nudo de su garganta, al igual que Neji. ─ Intentaré jamás fallarte y por favor, olvídate de Mei. El amor evoluciona y lo que yo siento por ti, no se compara a lo que sentía por ella y a lo que he sentido por otras. Tú me llenas de pasión y enojos, pero también me das paz, tranquilidad, momentos de locuras y risas. Siento ganas de quedarme acostado, mirando series y riendo del muy aburrido humor gringo.

─ No me gustan esas series. ─ dijo la chica, ariscando la nariz.

─ Gracias Dios. ─ Tenten no aguantó más y se lanzó a besarlo, olvidándose del mundo.

Solo eran ellos dos, disfrutando de la brisa, de la noche, de una buena música, de sus amigos y de un muy rico beso. Lleno de sentimientos y pasión.

─ Abrázame muy fuerte. ─ le pidió con anhelo, siendo apretujada hasta sentir que se ahogaba. ─ Me agradó tu tío. Pensé que sentiría más miedo al estar cerca de él.

─ Creo que yo soy el único que te causa miedo. ─ Tenten se puso tiesa entre sus brazos. ─ Lo sé, Tenten. Sé que tienes miedo por lo que yo siento. Comprendo que soy demasiado extremista, pero tengo la certeza que con la terapia que comenzaré, podré gestionar mejor mis fuertes emociones. Controlar los celos y la inseguridad es lo primero.

─ Debes y tienes que confiar en mí. ─ Le exigió la chica, alejándose para mirarlo de frente, levantando la cabeza. ─ Soy tu compañera en esta lucha. No te dejaré solo, pero tampoco permitiré que me absorbas y me conviertas en una dependiente, depresiva, sin autoestima y llena de temores. Lucharé por ti, tanto como estoy dispuesta a luchar por mí. ─ La puesta de límites, fue un claro rasgo de que Tenten no se dejaría consumir por su fuerte personalidad y eso le agradó. Sabía que con ella no tendría a alguien que le celebraría todas sus idioteces con el mero afán de llevarle la tranquilidad. Tenía la completa certeza de que si cometía un error, ella no dudaría en enrostrárselo y hacerlo pensar en ello una y otra vez, hasta que encontrara la solución correcta y que causara menos estragos posibles.

─ ¿Es una amenaza? ─ le preguntó, alzando una ceja y acariciando su cintura.

─ Por supuesto. Si fuera por ti, estaría besando el piso que pisas, pero ya no soy tan imbécil como antes. Ahora tú comes de mi mano, Hyuga. ─ Neji hizo algo que nunca esperó hacer y que Tenten jamás imaginó que vería en vivo y en directo: una risotada que nació del alma del pelilargo. La chica alucinó con ello y se largó a reír también, disfrutando de esa cofradía que se estaba gestando, de ese compañerismo de chicos rotos dispuestos a luchar por una vida mejor. ─ ¿De qué te ríes? Pesado. ─ Neji solo meneó la cabeza, y la abrazó por el cuello, con poca delicadeza. ─ ¡Hey, mi peinado!

─ Te ves preciosa despeinada. ─ Tenten se sonrojó como tomate maduro. No estaba acostumbrada a los piropos de Neji. Es más, no recordaba haber recibido uno por parte de él con tanta soltura y naturalidad, menos recibir tantos como llevaba recibiendo desde que se habían encontrado por la tarde. ─ Y roja como remolacha.

─ Prefiero pensar que soy un tomate gordo y jugoso. ─ Neji alzó una ceja sugerentemente. ─ ¿Qué vas a decir?

─ Hay una parte muy jugosa de tu cuerpo que me tiene bastante sediento. ─ Pasó de rojo "tomate maduro" a escarlata "farol de navidad". ─ Me refería a tu boca, por si estás pensando alguna guarrada.

─ Guarrada mis pelotas, Neji. No puedes decir eso en una cena de etiqueta. ─ le reclamó. ─ ¿Te imaginas alguien nos escucha?

─ Se preguntarán quién es la persona que logra hacerme hablar de esta manera. ─ Tenten se tiró aire, como una diva, pletórica y llena de satisfacción. ─ Dirán que por ese culo y piernas, quién no hablaría.

─ ¡Detente! Estás muy calenturiento el día de hoy. ¿Cuántos vasos de vino te has tomado? ─ Neji sonrió y levantó su dedo. ─ Y eso que acabamos de llegar. Bueno y sano, no dirías esto. Serias tremendamente recatado: Un señorito, educado por institutriz inglesa, con una base cristiana.

─ No fui educado así. Estuve en una escuela de chicos desde que empecé mi escolaridad. Mis tíos no quisieron sacarme de ahí cuando se hicieron cargo de mí y terminé conociendo a los chicos, creando la banda y saliendo con chicas de la escuela en la que va Sakura y Hinata. ― le contó.

─ ¿Muchas novias? ― quiso saber Tenten.

─ Solo una, con la cual nos pasábamos gritando y riñendo. Una vez me lanzó un florero por la cabeza, luego que le dijera que no quería seguir en una relación tan violenta. Ese fue el punto final y nos separamos. ― Tenten se alarmó con eso, poniéndose seria.

─ ¿Sufriste de violencia? ─ Neji se alzó de hombros. ─ ¿Por qué permitías eso?

─ No lo sé. Siempre me he dejado avasallar. En cierta forma pensé que esa era la forma de querer. ─ Tenten, incrédula y dolida, le acarició la mejilla. ─ Después de ella vinieron infinidad de ligues. Salí con muchas groupies y mucho sexo sin mayor emoción. Era divertido, en un comienzo, después agotador, además de que empezaron las drogas duras.

─ ¿Consumiste cocaína? ─ Neji asintió con pesar, pero sin querer mentirle. Sentía que ella merecía toda su sinceridad. ─ ¿Mucha?

─ Había que mantener cierto ritmo y los más débiles de la banda caímos. Sasuke y yo. Naruto nunca quiso, Kiba era protegido por su hermana y Shikamaru no perdona sus horas de sueño. Sasuke y yo siempre tuvimos presión. Él más que yo, obviamente, pero ahí estaba ese maldito polvo blanco que te persigue. Yo me detuve un tiempo, cuando Sasuke tuvo el accidente que casi lo mató. Pero volví a recaer un par de veces, sin la habitualidad de un principio. Una de esas veces fue cuando pasó lo de nosotros en el "Bar de abajo". Ahí entró Itachi a reprenderme y me ayudó a desintoxicarme. Desde ese momento que no consumo y no me llama la atención. ─ Tenten lo oía con atención y lo miraba muy concentrada en sus explicaciones. ─ Sé que no soy un derroche de virtudes, pero te aseguro que las drogas ya no son mi escape y tampoco me interesa volver a ellas.

─ ¿Me lo prometes? ─ Neji asintió sin dudarlo ni siquiera un segundo. ─ No puedo tranzar con esa mierda. Drogas duras no. Si consumes marihuana, puedo "aceptarlo" ─ agregó, entre comillas en el aire. ─ Pero las drogas como la cocaína y la heroína son otro tema. Además de que no quiero saber que te relacionas con esos dealer. Son verdaderas mafias y matones, que pueden hacerte daño, más del que ya te haces al esnifar esa estupidez. ─ abrazándole por la cintura, Tenten se aferró a su pecho, apoyando la nariz en el lugar. ─ Neji, me haces tanto trabajar.

─ Mmm… quejona. ─ besándole el cabello, se quedaron en silencio.

El pelinegro solo podía pensar en la confianza que sentía con la chica, como quería mostrarse sincero, sin mentiras de por medio y en como necesitaba que lo mirara con respeto y no como el idiota que normalmente era. Buscaba ser su mejor versión, para acompañarla en su camino y crecer juntos, sin problemas.

La pelicastaña, solo podía enfocarse en su sufrimiento, su constante autoboicot y como había sido un niño herido desde tan corta edad, que aceptaba el maltrato como forma natural de vivir, aunque aquello no lo justificaba a sus ojos, como el idiota integro que había sido en un principio. Seguía creyendo que había un gran trabajo ahí para ella y que no iba a matarse tratando de salvarlo, pero si estaría a su lado, para hacerse parte de su proceso. El amor salvaba a la gente, siempre y cuando, se dejara espacio en el corazón para dejarlo pasar.

─ ¿Entremos? Quiero bailar. ─ Neji hizo un quejido. ─ ¿No bailarás?

─ No soy una persona que baile. ─ Tenten se separó y levantando una ceja, lo miró.

─ Mira, que cosas de la vida, ¿no? Yo justo tengo ganas de enseñarle a alguien como bailar. Te ganaste una beca en mi academia y te ayudaré, altruistamente, a sacar a flote un nuevo talento. ─ Neji aguantó una sonrisa y se dejó jalonear al interior.

Ya vería la chica que cuando decía que era una persona que no bailaba, de verdad era así. Sus dos pies izquierdos saldrían a escena esa noche.

3.

Sasuke se bajó de su carro, en el estacionamiento del local y le entregó las llaves al ordenador, que lo miraba como si ese fuese su día más feliz de la historia. Sasuke le dio una leve sonrisa y caminó hasta el ascensor, encontrándose en el camino con Suigetsu, que algo cabizbajo, iba al mismo lugar que él.

― ¿Otra vez depresivo? ― El peliblanco levantó la cabeza, algo desorientado, algo abatido. ― ¿Qué te ocurre?

― Mi dolor de cabeza se llama Karin y tengo pocas chance de que acabe pronto. ― le comentó, sobándose la frente, para luego estirar la mano y saludarlo con un choque, medio abrazándose al final. ― ¿Sakura?

― También me causa dolores de cabeza. ― bromeó el pelinegro, sacándole una pequeña sonrisa a su amigo. ― ¿Muy mal?

― ¿Seré malo por no lograr perdonar su error? ¿Por no entender su abandono? Me explica y tiene sus razones, pero me cuesta aceptarlo. Me gustaría hacer borrón y cuenta nueva, estar cerca de ella y del bebé. Se está volviendo una situación muy compleja mi incapacidad de continuar como si nada hubiese pasado. ― dijo el peliblanco, caminando a su lado, con un aura abatida.

― ¿Y por qué tienes que fingir que no ha pasado? ― Suigetsu lo miró sin comprender. ― Las cosas ya fueron así, no hay nada que cambiar, porque no se puede cambiar. Solo te queda aceptarlo, luchar por perdonarlo y avanzar en la medida que puedas y creas conveniente. Lo que hizo Karin no se borra, pero lo que suceda de ahora en adelante, es parte de ustedes dos. Puedes rendirte y tener a tu hijo algunas tardes a la semana o arriesgarte y salvar tu relación. No creo que la decisión sea muy difícil. ― sugirió sin anestesia el moreno.

― Si lo es. ― dijo apenado, pero muy sorprendido. Sasuke nunca daba consejos y menos hablaba más de dos palabras seguidas.

― Lo es porque tú quieres creer que es así, pero ¿te digo algo? La mierda solo vive en ti y lo único que provoca es lejanía con tu bebé. Si la amas, lucha. No hay otra opción. Es tu familia, es tu chica y te ha pedido perdón cada vez que ha podido, ¿Para qué seguir sometiéndola a tanto castigo? Está esperando un bebé y esto le afecta. ― le recordó, sin endulzar la realidad. Sasuke jamás diría cosas que no fueran para proteger al resto. Siempre iría con la verdad y su opinión descarnada por delante.

― Si Sakura te abandona luego de saber que está embarazada y su excusa es que sentía que le cortabas las alas, que por tu culpa queda todo rezagado ¿no la dejarías volar y te resignarías a perder? ― Sasuke frunció el ceño y negó con resolución.

― Le demostraría que yo voy a estar ahí para ella cada vez que quiera volar y que nuestro hijo es una nueva fuente de inspiración. No hay porque hacer sentir culpable a la gente por tener miedo y salir arrancando. Tú también lo has hecho. ― la sabiduría de Sasuke rebalsó cualquier estúpido pensamiento de Suigetsu, dándole una nueva perspectiva a todo lo que pensaba, pero el miedo seguía ahí y lo hizo ver con una nueva pregunta:

― ¿Y que se bese con otro? ― El dolor se reflejó en sus palabras.

― Ya le partiste la cara, ¿no? El tipo se le lanzó desde un comienzo y lo sabías. Karin te ama, no seas estúpido. ― sentenció el moreno, preparándose para entrar en escena.

― ¿De verdad perdonarías algo así? ― Sasuke, a punto de bajarse del ascensor, lo miró directamente.

― Por supuesto que no, pero tú eres tres veces mejor persona que yo y sé que en tu grandeza, nace el perdón sincero. ― Suigetsu de una pieza, lo vio caminar resuelto a encontrarse con su madre. Él solo agachó la cabeza y sonrió.

Como nunca, tuvo claro lo que debía hacer.

.

.

.

Karin estaba ordenando la ropa del bebé, regalo de una tía materna que muy emocionada con su embarazo, la llenaba de mimos y presentes. Haciendo todas esas labores, se olvidaba de sus penas y el estrés. El dolor la acompañaba, pero no dejaba que tomara su ser. Así no se destruía en la autocompasión y los lamentos por lo perdido.

― Permiso. ― Una voz sutil le hizo levantar la cabeza. Su madre traía una leche, unas galletas de chocolates y una sonrisa de oreja a oreja. ― No son para ti, son para el bebé.

― El bebé terminará con una barriguita igual de gigante como la mía con todas las golosinas que le das. ― bromeó la pelirroja, acomodándose los lentes, mientras tomaba asiento para recibir la bandeja. ― ¿Qué horas son? Se me olvida el tiempo cuando me pongo a ordenar todo lo que ha llegado para este pequeño.

― Van a ser las 21:30. ― Le respondió su madre. ― Mi hermana está muy loca, pero este enterito de ninja está espectacular. ― levantándolo frente a sus ojos, las dos sonrieron, imaginándose como se vería el bebé con un traje así.

― Le compraré shuriken de goma, para que aprenda a lanzarlos. ― agregó la chica, comiéndose una galleta. ― Ve como se mueve y solo por una galleta.

― Será un glotón. ― dijo su madre, tocándole la panza. ― ¿Cómo estás, cariño? Sé sincera, por favor. ― le pidió, con cautela, pero firmeza.

― Cansada, triste y decepcionada. Aburrida de mis decisiones, temerosa del futuro, anhelante por cosas mejores. ― se sinceró. ― Me gustaría que otra fuera mi realidad y no hablo de que el bebé no exista, sino de haber confiado mucho más en lo que amaba, en el que me amaba y haberme atrevido con todo esto. Un embarazo no es malo, mientras no te lo tomes como una tranca. Lastimé a Suigetsu, me dañé a mi misma y separé a mi familia. ― Su madre asintió, alentándola a hablar. ― Pero desear lo que ya no está, no me lo devolverá. Solo me queda levantar la cabeza y aceptar mi realidad, tanto por mi hijo, como por mí. Mi niño se merece todo el amor del mundo y lo tendrá. Hay mucha gente que lo espera con ansias.

― Es lo mejor que puedes pensar. El dolor se vive, se siente y se saca. El sufrimiento es una opción y en este caso, no es posible. No puedes deprimirte, porque tu hijo vive todo eso y se vuelve un lamento que no querrás llevar a cabo. ― acariciándole el cabello, la instó a levantarse. ― Ahora manos a la obra. Hay mucho que preparar y cuando el bebé nazca, es muy necesario que esté todo listo. No pienso tranzar con el desorden.

― Ya lo sé, mamá. ― entornando los ojos, Karin se dedicó a guardar más y más ropita de bebé, oliéndola en el proceso. ― Ya pronto olerás a mi hijo. ― murmuró, con el felpudo traje pegado a su nariz.

Quedándose sola en la habitación, tarareó una canción, siendo oída por sus padres, que abajo miraban el televisor.

Entristecidos, recordaban el día que llegó de la casa de Suigetsu. Abatida, llorando, resignada y perdida, sin saber que hacer o decir. Luego de mucho llanto, les contó lo que pasaba. Como el papá de su bebé no podía perdonarla y que hiciera lo que hiciera, estaba todo perdido para ellos. Sufrió mucho, asumiendo su culpa y resignada a la perdida. Dos días de llanto, que ya se habían aclarado. Una leve conversación con Suigetsu, los perdones correspondientes, pero sin querer regresar.

― No le hace bien sentirse así. Debería estar disfrutando de su embarazo. ― reclamó Murasaki, mirando a Ken, quien también se debatía en cómo proceder. ― Parece que Suigetsu es obtuso en las relaciones humanas. Me dijo que no la haría sufrir y mira como la tiene.

― No podemos opinar, cariño. Ellos son grandes y tienen que ver como resuelven sus problemas. ― aseguró el barrigón hombre. ― A mí también me apena, pero Karin cometió un grave error. Hay que dejar de pensar que los hombres no se harán cargo de sus responsabilidades. Nosotros también amamos a nuestros hijos, a pesar de no llevarlos en el vientre. Las decisiones de los niños son de ambos, no puedes cortarle las alas al otro por temor a lo que venga.

― Lo tengo claro, pero Karin no. Yo tampoco fui muy diplomática contigo cuando quedé embarazada de ella, pero lo hicimos lo mejor posible.

― Con muchos errores de por medio. Con una hija que hasta hace poco se peleaba contigo como si se le fuera la vida en ello, que detestaba que no hubiésemos sido cariñosos. Yo no quiero verla así con su hijo y Suigetsu es alguien que hará de todo por hacer sentir importante a su bebé. ― elucubró el hombre.

― Se complementan demasiado bien. ― respondió la mujer con amargura.

El timbre remeció la sala y los hizo fruncir el ceño. Si eran de nuevo los malditos reporteros, se enojaría un montón. Ya los había despachado a todos, pensó Murasaki, levantándose, pero su marido fue más rápido y caminó decidido a la puerta, dispuesto a pelear. Grande fue su sorpresa cuando se encontró con el risueño visitante.

― ¿Como está? ― dijo el peliblanco a modo de saludo y entrando sin ser invitado. Ken lo miró sin comprender y luego miró a su mujer, quién más atrás estaba igual de sorprendida. ― Sé que no son horas de visita, pero quiero ver a Karin.

― No te dejaré ver a mi hija. La has hecho sufrir. ― reclamó la mujer, cruzándose de brazos. ― Un día sí y un día no.

― Me tendrá que aceptar igual, porque soy el papá del bebé que viene en camino y no pienso desentenderme de mi responsabilidad. ― sonriendo como siempre y como no lo veían hacer hace tiempo, caminó hasta las escaleras. ― Vengo a tomar cartas en el asunto. Lo que suceda ahora es de nosotros. Será lo que tenga que ser.

De dos en dos, subió la escalera, dejando a sus ex suegros atónitos, pero con una leve esperanza de que las cosas mejorarían.

Un golpe cerrado en la puerta y el ingreso sin pedir permiso, fue lo que hizo levantar la cabeza a Karin, quien estaba doblando una pequeña camiseta de bebé.

― ¿Suigetsu? ― susurró incrédula. ― Tú.

― Perdón Karin, por ser un celoso y un estúpido. Por haberme dejado contaminar por lo que estaba pasando y por haberte alejado de mí, sin poder superar lo que había sucedido. ― comenzó a decir, como si tuviese todo eso atorado en la garganta y ya no pudiese guardarlo más. Ni siquiera la saludó cuando entró, simplemente se puso a hablar sin lograr frenar su lengua ni cerebro en el proceso. ― Tú y el bebé son la cosa más importante de mi vida. Ni el Oscar, ni la fama, ni el dinero, me llenan más que una tarde a tu lado y una conversación/pelea donde terminamos enemistados, pero amándonos. Sé que ha sido duro todo este proceso. No he vivido en miel sobre hojuelas, pero estoy dispuesto a luchar y darnos una última oportunidad, o penúltima, o las que sean. Maldita sea, solo quiero estar contigo y con mi bebé, sin pensar en Hiroto, en que tu madre me odia y la mía no te soporta del todo. Ni siquiera yo logro soportarte la mayoría del tiempo y tampoco entiendo cómo puedo amarte tanto, como te añoro tanto y como deseo con tanta desesperación volver a estar a tu lado. ― la chica abrió la boca, sin saber que decir. ― El otro día dije muchas cosas, cosas que de verdad sentía. Todavía no logro perdonarte todo lo que pasó, pero porqué seguir sufriendo cuando el amor sigue aquí, dentro de mí, como esa llama que no se apaga, ni aunque le lance agua y busque ignorarla. No será fácil, pero intentémoslo. Armemos nuestro hogar, creemos el espacio para el niño y, mierda, amémonos como lo hemos hecho siempre.

― Suigetsu… ― murmuró sin poder creer que estuviera ahí.

― Perdóname, mi amor. Perdóname por cada una de las idioteces que hice, aunque no me disculpo por haberle roto el auto a ese mal nacido. Si sigue con su intención de buscarte, me encontrará otra vez, pero no permitiré que me afecte como para separarnos otra vez. ― se acercó hasta ella y le limpió las lagrimas, que solas habían caído por su hermoso rostro. Sacándole las gafas, dejándolas sobre la cama. ― De verdad te necesito. Los necesito. ― sonriendo, se acercó hasta ella y la besó de lleno, olvidándose de todo, y barriendo con sus labios el dolor y la tristeza que los había embargado.

Karin respondió suavemente, pero pronto reaccionó y lo jaló por su remera, tirándolo hacia sí misma y abrazándose a su cuello, como si se tratase de una tabla de salvación. Suigetsu la aferró por su cintura, sintiendo a su bebé danzar contra su vientre. No quería separarse nunca más de ninguno de los dos, como tampoco quería soltarla en ese momento para respirar.

― No me dejes otra vez. ― Le rogó la chica. ― No me hagas daño.

― Tú tampoco renuncies a mi cuando tengas pena. Si quieres arrancar, dime, y yo te seguiré más atrás, para traerte de vuelta. Somos los dos en esto. Compañeros de vida y amantes eternos. ― Le respondió, apoyando su frente en la de ella. ― Para mí, todo lo bueno empieza contigo. No nos separes otra vez por tu temor a lo desconocido. Yo siempre te seré sincero, hasta con las cosas más duras.

― Y yo soltaré mis miedos, para reposarlos en ti. Te amo. ― Llorando, Karin se aferró todavía más a él.

Suigetsu suspiró hondo y también soltó unas pequeñas lágrimas. Karin las vio y comenzó a reír suavemente.

― No te rías, tonta. ― Karin siguió riendo delicadamente, mientras lloraba. ― Me haces sufrir.

― Nunca más. ― aseguró, limpiándole sus mejillas. ― No esperaba esto. Me sorprendiste.

― Tendré que ganarme a tus padres otra vez. ― dijo el peliblanco, abatido. ― No tendrán otro yerno.

― Hay que abolir la propiedad privada en las relaciones humanas. ― Suigetsu solo sonrió y volvió a besarla. ― Me quieres distraer.

― Quiero hacerte el amor, la verdad, pero tengo un evento importante. ¿No notaste que voy de etiqueta? ― le dijo, separándose para que viera su atuendo.

― ¿Quién se casa? ― bromeó la chica.

― Kiba. ― Karin no lo creyó. ― ¿Tienes algún vestido semi gala y una chaqueta?

― Con esta panza no me cruzan ni los pantalones de buzo que siempre he tenido. ― le comentó, sonriente. No lograba creer del todo que él estaba ahí, luchando por ella.

― Apresúrate. Iremos por un vestido, zapatos bajos y un lindo abrigo.

― Yo tengo algo por ahí. ― dijo una voz, entrando por la puerta. Murasaki se apersonó, con sus ojos rebosantes de emoción ― No me importa que se molesten porque soy una cotilla, voy a hacer lo que sea por cuidar a mi hija, así que sí, escuché tras la puerta, siendo asesinada por la mirada de tu padre. Y no, no me arrepiento. ― aseguró, sonriendo. ― Vengan, tengo un lindo vestido.

― Hoy, dos personas que apenas han cruzado palabras conmigo, han dado largos discursos. ― dijo un confuso Suigetsu, siendo tironeado por su suegra. ― Ven, betarraga. Hay que ponerte bonita. ― La linda sonrisa que adornaba el rostro de Karin, se evaporó con suma rapidez, haciendo reír a su novio. ― Me encanta verte enojada.

― Alguien no le teme a la muerte. ― gritó Ken, un poco más allá.

― Usted tampoco le teme. ― afirmó el peliblanco, soltándose del agarre de su suegra, para ir donde su nueva novia. ― Venga, Karin, vamos a ponerte más bella.

― No me digas betarraga, tiburón. ― Le reclamó, la chica. Suigetsu le respondió tarareando la canción de la famosa película. ― Ya, pero luego me traes a casa y descansamos.

― Querida suegra, me llevo a su hija conmigo y dormiremos en mi casa. ― respondió, dando por finalizada cualquier decisión.

― Dale un buen desayuno por la mañana. ― le exigió.

Suigetsu asintió, riendo. Si suegra supiera que desayuno le daría… si supiera.

4.

Sasuke entró con su pose resulta y tranquila, como si nada lo afectara, aunque por dentro, estaba muy temeroso. Al estar dentro del salón, todo el mundo guardó silencio e hicieron el típico gesto que hacían cuando él aparecía en cualquier evento que no estaba repleto de gente famosa: quedar en shock. Las primas de Kiba todavía alucinaban cuando lo veían, las amigas de escuela de Natsuki, lo miraban como si de un plato apetitoso se tratase, haciéndole sentir incomodo. Sakura lo hacía sentir tan normal, que olvidaba por completo quien era para el resto; la supermega estrella mundial, que se codeaba con supermegas estrellas mundiales y que tenía carros de lujo, fama a borbotones y mucho dinero.

― Hasta que nos deleitas con tu presencia. ― dijo Itachi, interrumpiendo sus pensamientos. ― Ya han caído 4 desmayadas y una quincena que está pensando de qué forma abordarte para pedir una foto. ― lo molestó, mirando a su alrededor. Ino, un poco más rezagada, lo saludó con la cabeza. Sasuke, poco acostumbrado a un gesto tan sutil de la rubia, se acercó y le besó la mejilla, como siempre lo hacía cuando la veía. Ino valoró su gesto y sonrió, guiñándole un ojo. Itachi alzó una ceja. ― Demasiada cercanía.

― Es mi cuñada. ― le respondió el Uchiha menor. ― Vi a mamá, iba hasta donde ella, pero se me desapareció.

― Es que llegaste y este lugar se revolucionó. ― comentó la rubia. ― Tu madre fue a buscar un jugo. Dijo que iba a esperar que el alboroto parara.

― No veo alboroto. ― Itachi le apuntó a un grupo de adolescentes, que debían tener entre 13 a 15 años, quienes lo apuntaban y reían como locas. ― Son del grupo etario que te gusta. ― Tanto Itachi como Ino, se largaron a reír.

― Tú no te burles, Ino. Hace poco estabas en el mismo rango que ellas. ― se defendió Sasuke.

― Pero yo alucinaba con Shikamaru, no contigo. ―le contestó la chica, sonriendo.

― ¿Te gustaba Shika? ― Ino asintió a la pregunta de su novio. ― ¿En serio? ― volvió a asentir. ― No dejaré que estés cerca de él.

― Por favor. He tratado varias veces con él. No seas tonto. ― Itachi la miró largamente. ― Miren, viene su madre. Yo me voy.

― No, te quiero presentar. Esta vez no te me escapas. ― Ino bufó. La primera vez se había escabullido como un pequeño ratoncito que no quiere ser pillado y la segunda vez fingió acercarse por detrás, pero justo su suegra se levantó a tomar un jugo, siendo salvada por la campana.

― No será tan terrible. ―la tranquilizó Sasuke. Ino enarcó las cejas. ― Cobarde.

― Me gustaba el Sasuke que hablaba poco. ― La típica broma que todo el mundo le gastaba y que comenzaba a causarle mucha gracia.

― Échale la culpa a tu amiga. ― El silencio fue total en cuanto la matriarca Uchiha se hizo parte del círculo, mirando a sus dos hijos y a la rubia, que se revolvía inquieta a un lado de Itachi.

― Hola, madre. ― Sasuke se acercó y le besó la mejilla a su mamá, disfrutando del olor tan característico de ella. ― ¿Cómo estás?

― Sorprendida por tu retraso. Es inusual una conducta así en ti. ― Sasuke solo se alzó de hombros. ― Itachi no me supo explicar porque no llegabas.

― El tráfico y cosas que tenía que hacer. ― explicó, sin ahondar el menor de los Uchiha. ― ¿Papá tenía negocios?

― Sí. Está tratando con una firma China la venta de las empresas Uchiha. Ya se resignó a que no seguirán en manos de ustedes. ― Ambos hermanos quedaron sorprendidos con la información.

― Mamá, ¿por qué no nos habló de esto antes? ― le preguntó Itachi, mirando de reojo, como Ino comenzaba a escabullirse otra vez. ― En fin, hablaremos en otro momento de eso y con papá presente. Mamá, quiero presentarte a alguien.

― Hola, soy Ino Yamanaka. La nueva secretaria de su hijo. ― Sasuke, quien todavía algo sorprendido, se metió las manos en el bolsillo del pantalón y aguantó la risa. Itachi puso una cara muy extraña y quiso replicar, pero una mirada de advertencia de Ino lo detuvo. ― Quizás me vea más seguido.

― Oh, vaya. Me alegro que mi hijo busque ayuda. De vez en cuando se vuelve un trabajólico y alguien sea su mano derecha, siempre es bienvenida. ― sonriendo con sus ojos, la mujer estiró la mano. ― Un gusto, Ino. Yo soy Mikoto.

― El gusto es mía, señora Uchiha. ― Itachi iba a explotar con la situación, pero todo se interrumpió con la llegada de otra invitada. Sasuke se volteó a verla y quedó de una pieza.

Se veía mucho más hermosa, con sus ojitos luminosos y su pelo tomado. Ino disculpándose, se fue donde su amiga, bajo la atenta mirada de Itachi, que todavía sorprendido, no reaccionaba. Mikoto miró a su hijo menor y no pudo ignorar la mirada cargada de emociones que tenía al ver a su compañera de reparto. Estaba alelado mirándola, como un títere.

― Es muy linda. ― susurró la mujer, mirando a Sasuke, que seguía sin salir de su trance. ― ¿Cuántos años tiene?

― Diecisiete. ― respondió Itachi, al ver que su hermano seguía sin responder, mirando a Sakura, quién conversaba con Ino y se agarraba la frente por lo que le contaba la rubia.

― Sasuke, ¿cómo actúa? ― Sasuke, apenas si reaccionaba y más al notar que ella ni lo miraba. ― ¿Sasuke?

― Perdón, ¿qué me decías? ― Mikoto abrió los ojos sorprendida y negó con la cabeza, fingiendo que no había preguntado nada. ― ¿Vamos a sentarnos? ¿Hay mesas asignadas? ― Mikoto asintió.

― Te pusieron al lado de tu compañera de reparto. ― le comentó.

― Es porque soy alguien conocido para ella. ― aseguró, tranquilizando a su madre.

A los minutos, la pelirosa llegó hasta la mesa, acompañada de Ino. Las dos chicas se veían temerosas, pero tomaron sus respectivos asientos, siendo aleonadas por sus amigas, que unas mesas más allá, les hacían gestos con las manos, para que se tranquilizaran. Sakura, intentando pasar desapercibida, le levantó el dedo del medio a Tenten, quien junto a Neji miraban la escena encantados y riendo.

― Buenas noches, señora Uchiha. ― Saludó la pelirosa, haciendo una leve reverencia y sonriendo delicadamente. ― Un gusto conocerla. ― estiró su mano y la saludó cortésmente.

― El gusto es mío. ― respondió, viendo como ambas chicas tomaban asiento. Estaban rectas y piejuntas, como si se tratase de un colegio de monjas. ― ¿Cómo ha sido trabajar con mi hijo?

― Muy enriquecedor. He aprendido mucho de él. ― le comentó, sinceramente y mirando a Sasuke. ― Es un buen maestro. ― el pelinegro hizo un gesto burlón, que solo ella vio. Pasando su mano bajo la mesa, la posó en su pierna y le dio un pellizco, que a Sasuke lo hizo reír.

― ¿Sucede algo, hijo? ― El moreno negó, mirando de reojo a su hermano, quien muy molesto, miraba a Ino. La rubia estaba muy incómoda.

― Solo estoy hambriento. Espero que pronto llegue la comida. ― respondió Sasuke, tratando de esquivar la tensión.

― Por lo que leí, es un delicioso plato. ― comentó Mikoto. Sakura vio el nombre y agradeció reconocer todos los ingredientes. Así no quedaría como una idiota frente a su suegra. ― Ino, ¿te ha gustado trabajar con mi hijo?

― Eeh… ha sido algo complicado. Todavía mantengo mi trabajo anterior, pero apenas termine, me dedicaré por entero a ser asistente personal del señor Uchiha. ― Sakura se mordió los labios para no reír. "Señor Uchiha". Sacando su celular de su pequeño bolso, escribió en el grupo de amigas:

Ino acaba de llamar señor Uchiha a Itachi. Me voy a mear aquí mismo… JAJAJAJAJA Sakura21:45

En privado también le dice señor Uchiha, démelo todo por favor Tenten 21:45

Me puede dar duro, señor Uchiha? Sakura 21:46

SON MUY GROSERAS ( ) Hinata 21:47

En serio le dijo señor Uchiha? INO TE HUMILLAS SOLA! Natsuki 21:48

La pelirosa vio como su amiga sacaba su celular y se sonrojaba más todavía, lanzándole una mirada de odio.

― ¿A quién le hablas tanto? ― le preguntó Sasuke al oído. Sakura levantó su celular para mostrarle la conversación. Sasuke meneó la cabeza, sonriendo. ― Son malas.

― Ella es peor. ― le susurró. ― Ino, ¿dejarás el mundo de la producción entonces? ─ Le preguntó Sakura, para no sentirse que apenas conversaba.

― Me dedicaré a ser secretaria personal. Itachi paga muy bien. ― el pelilargo seguía molesto, mirando hacia otro lado, evitando mirar a su chica. Ya tendrían una conversación más profunda en cuanto llegaran a casa. ― Es mucho el trabajo de llevar la carrera de gente famosa.

― Me imagino. Y muy agotadora. Sasuke tiene que irse a Cannes en una semana más. ― le comentó Mikoto. ― Y después tienen que volar a Barcelona, para terminar el mes en las Vegas. Rock in Rio se hará allá.

― No me recuerdes que tengo un mes tan ajetreado. Participamos el primer día en el Primavera Sound de Barcelona y nos vamos de inmediato a Estados Unidos. ― reclamó el moreno. ― A veces odio tanto ajetreo.

― Pero piensa que hay mucha gente que se merece verlos en vivo y en directo, mi a… Sasuke. ― sonriendo, intentó arreglar el mote cariñoso que casi se le sale. ― Serán unas semanas donde andarás corriendo.

― Tenten quiere ir al Primavera Sound. ― le comentó la rubia. ― Dice que quiere ver a The Strokes.

― Ellos tocan el último día. ― dijo Itachi, sin mirar a Ino. ― Hablaré con ella, para llevarla.

― Dudo que quiera. Le gusta pagarse sus propias cosas. ― Aseguró Sakura.

― No pierdes nada preguntándole. Así se ahorra el pasaje y solo paga la vuelta, además de poder estar más adelante. ― sugirió Sasuke.

― La pongo tras el escenario. ― comentó Itachi, mirando de reojo a la rubia, quien desesperada por su actitud, le puso la mano en el muslo y se lo acarició despacio, tratando de calmar su enojo.

― Ya tiene los permisos en el trabajo. Eso es lo importante. ― le contestó la rubia, sin dejar de tocarlo.

Itachi la miró herido, pero dejó que continuara con su cariño. Es más, le agarró la mano y entrelazó sus dedos con los de ella, bajo la mesa. Ino se los apretó con decisión. Ya los ánimos comenzaban a calmarse.

― ¿Tenten es la chica que está sentada con los Hyuga? ― Sakura asintió.

― Es la novia de Neji. ― comentó Ino.

― ¿Novia? No sabía que iban tan rápido. ― agregó sincero el Uchiha menor. ― Ojalá les vaya muy bien.

─ ¿De verdad eres mi hijo? ─ Preguntó Mikoto, retóricamente, mirando a Sasuke como si le hubiese salido una segunda cabeza. ─ Nunca te he visto preocupado de las parejas de tus amigos.

─ Tampoco soy un desalmado que ignora sus presencias, madre. ─ se defendió el pelinegro. ─ Mi curiosidad es porque conozco a Tenten.

─ Como conoces a todas las chicas del medio que se han visto relacionadas con ustedes. ─ Le respondió su madre, siendo inquisitiva. Sonrió con los ojos, como si no estuviese siendo maldadosa.

─ No conozco a todas las mujeres del espectáculo, madre. ─ respondió incomodo, mirando de reojo a Sakura, quien alzaba una ceja, muy curiosa e intrigada con la conversación.

─ No digo que las conozcas personalmente, pero sé que sabes más o menos de ellas. ─ Itachi se tapó la boca con la mano, apoyando el codo en la mesa, escondiendo de ese modo su sonrisa. ─ Pero bueno, si me dices que a Tenten la conoces más que al resto, me alegro.

─ No la conozco más que al resto… ─ Sakura se estaba divirtiendo con la sacada de quicio que estaba haciendo la madre de Sakura. Para sorpresa de ella y de los presentes, no se molestaba con el pasado de su novio. Había sido difícil aceptar que Sasuke tenía mucha experiencia, pero el pelinegro le había demostrado que estar con ella era muy diferente a todo lo anterior. Con sus gestos le demostraba que la amaba y que su vida era para ella.

─ Es que Tenten es la vestuarista de la película y es alguien muy querida por nosotros. ─ intervino la pelirosa, sonriéndole a la mujer. ─ Ojalá Neji se porte muy bien con ella.

─ Todos esperamos lo mismo, Saku. ─ agregó Itachi.

La conversación se llenó de trivialidades, más aun, con la llegada de Shikamaru, quien tomó asiento frente a ellos. A su lado Nozomi miraba todo muy sorprendida y encantada. Saludó a todos con una leve reverencia, mientras el coletas golpeó las manos de los chicos.

─ Hay un taco de mierda allá afuera. Los paparazis tienen la calle sitiada y la policía no halló nada mejor que cerrar los ingresos. Tuve que bajarme del carro para poder entrar al estacionamiento. ─ reclamó el moreno, poniendo cara de fastidio. ─ Cuando me vieron, me dejaron pasar.

─ Lo bueno es que logramos entrar. ─ dijo Nozomi, sonriendo con tranquilidad. ─ Lamento la tardanza. Además de eso, Shikamaru se retrasó al ir a buscarme.

─ ¿Vives muy lejos? ─ le preguntó Ino, mirando a la preciosa chica, que había alisado su cabello negro y delineado perfectamente sus ojos. Su vestido acentuaba su delicada cintura y sus largos brazos. Se veía muy bonita.

─ La verdad es que estaba terminando turno en el hospital y tuve una urgencia de último minuto, que me retrasó por 45 minutos. Solo alcancé a maquillarme como pude y alisarme el cabello con rapidez. ─ Les comentó la chica, como infidencia. ─ Lo bueno es que el vestido estaba listo para ser usado.

─ Para haberte vestido con tan poco tiempo, te ves muy guapa. ─ La elogió Sakura.

─ Nozomi, no te presenté. Ella es la madre de Sasuke e Itachi. ─ le dijo Shikamaru. La chica alzando la mano y agachando la cabeza, le saludó.

─ Un gusto, señora Uchiha. ─ dijo la chica.

─ El gusto es mío. ¿Eres medico? ─ la pelinegra asintió.

─ Y también es fanática de la banda, además de voluntaria en diferentes causas sociales… ─ agregó Itachi.

─ Y trabajadora de medio tiempo como recepcionista de moteles y garzonea en restaurantes. ─ culminó el coletas. Nozomi achinó los ojos, haciéndose la ofendida.

─ Ya se imaginarán donde nos conocimos. ─ bromeó la pelinegra, haciendo a todos reír. ─ En el bar, ¿verdad? ― preguntó retoricamente, mirando al compungido Shikamaru que recordó ese día de motel con la rubia pechugona.

─ Sí, claro. ─ dijo Itachi, alzando una ceja.

─ Como dato, nunca le regalen chicle a Nozomi. No sabe comerlos. ─ Todos volvieron a reír.

─ Ocupé aparatos hasta los 18 años. No tuve la gracia de aprender a hacer ese tipo de cosas. Además el día que nos conocimos, estaba con una congestión nasal horrible. No di mi mejor imagen. ― se excusó la chica, matandolo con la mirada.

─ Y trabajando en el bar de noche… que horrible. ─ Ino y Sakura rieron con la broma de Shikamaru, mientras Sasuke movía la cabeza y metía la mano bajo el mantel, para tocarle la pierna a su novia.

Sakura lo miró sin comprender. Él simplemente le sonrió. Solo necesitaba tenerla cerca y sentir su calor, eso era todo.

─ Muero de hambre. ─ dijo Shikamaru.

─ Me ofrecí a prepararte un sándwich. ─ le dijo Nozomi. ─ Pero no te preocupes. Ahí vienen los platos de comida.

─ Yupi. También tengo hambre. ─ dijo Sakura.

─ Siempre tienes hambre. ─ dijo Sasuke, medio sonriendo. Una mirada ofendida por parte de Sakura, calmada por un cariño bajo la mesa, fue todo lo que alcanzaron a hacer, antes de que fueran asaltados por casi 9 garzones que buscaban atender a Sasuke y Shikamaru.

─ Jóvenes, tenemos unas delicatesen para que degusten en esta cena. Hay langosta y pulpo, además de carne asada. ─ dijo uno de los garzones, al parecer el jefe de todos, ya que tenía la voz mando y miraba al resto ceñudo. ─ ¿Llenamos sus copas con vino? ─ Sakura hizo un gesto. Ella prefería la cerveza, pero como estaba frente a su suegra, se controlaría.

─ Yo preferiría un jugo. ─ pidió Sakura.

─ Yo también. ─ secundó Ino, siguiendo la corriente de pensamientos de Sakura, aunque sin evidenciarla. Tampoco quería mostrarse como una bebedora frente a su suegra.

─ Yo le aplico al vino. Ojalá en la copa más grande. ─ Todos en la mesa rieron a la broma de Nozomi.

─ Vino por acá. ─ pidió Itachi. ─ ¿Madre?

─ ¿Sake? ─ todos guardaron silencio. ─ Siento que esta noche lo necesitaré. ─ murmuró, siendo solo sus hijos quienes escucharon sus palabras.

─ Ok, le traeremos un sake.

─ ¿No andas manejando? En unos 20 minutos llegará Peter y le puedo pedir que te lleve a casa. ─ sugirió Sasuke.

─ Ando con Kioshi. ─ ambos hombres asintieron. Conocían al chofer de la familia hace muchos años y sabían que aparte de conducir como un verdadero campeón, sabia defenderse y cuidaría a su madre sobre todas las cosas.

─ Ok. Yo quiero cerveza. ─ pidió Sasuke. ─ Muy helada.

─ Tú si andas conduciendo. ─ le recordó Sakura.

─ Ya llega Peter. ─ le tranquilizó el menor de los Uchiha, restándole importancia.

─ ¿Alguna marca en especial? ─ le preguntó el garzón, extremadamente solicito. ─ Podemos ir a buscarle cualquiera que se le antoje, señor Uchiha.

─ Solo tráiganme la que tengan más a mano. Muy helada, es lo único que pido, por favor. ─ respondió, tratando de que la intervención terminara.

─ Pido lo mismo, por favor. ─ habló Shikamaru. ─ Y ojalá, no paren de llegar durante estemos acá.

─ Si se vacía una, tiene que llegar una nueva. ─ agregó Sasuke, alarmando a su mamá, mientras él sonreía.

─ Señores, con sus bebidas llegarán las comidas. ─ dijo el hombre, haciendo una reverencia. ─ Si es posible, y si en algún momento tienen tiempo, por favor señor Uchiha y señor Nara, ¿Podrían sacarse una foto con todos los garzones y acomodadores que están en el lugar trabajando? Soy el encargado de todos ellos y solo solicitan una foto con toda la banda.

─ Conmigo cuenten. No tengo problema. ─ dijo Shikamaru. ─ Solo les pido que llegue pronto la comida. Muero de hambre y si muero, no hay foto.

─ Hablaremos con la banda para cumplirles su pedido. ─ intervino Itachi. ─ No se preocupen.

─ Muchas gracias. En pocos minutos estarán comiendo.

─ Genial. ─ dijo Shikamaru, viéndolos partir. ─ Deberías dejar de ser tan guapo. Alteras a la pobre gente. ― le reclamó a Sasuke.

─ Es mi fama, no mi rostro, idiota. ─ se defendió Sasuke.

─ Eres muy lindo, hijo. ─ Sasuke meneó la cabeza, agotado. Sakura lanzó una risotada. ─ ¿Qué dices tú, Sakura? ─ Su risa se cortó de sopetón, haciendo que todos la miraran.

Sasuke estaba disfrutando de ese momento y de la tensión que notaba en su chica. Pobrecita. Eso le pasaba por hacerle bullying. Su mamá, a pesar de verse callada y contenida, tenía casi su mismo humor; muy sádico e irónico. Nunca le ganarían a ese par cuando se ponían en modo molesto. Itachi solía dejarlos solos, al igual que su padre, que odiaba cuando su mujer se ponía en modo fastidio y no lo soltaba hasta que el hombre bufaba y se iba.

─ Es simpático. ─ respondió la pelirosa, saliendo del paso.

─ ¿No lo encuentras guapo? ─ Sasuke alzó una ceja, muy inquisitivo y burlón. ─ ¿Ustedes que opinan?

─ Es muy guapo. ─ dijo Nozomi. ─ Por algo ha ganado premios por su belleza, creo yo.

─ No es para nada feo. ─ agregó Ino, siendo observado por su pareja. ─ Pero es muy serio.

─ Y no habla mucho. ─ prosiguió Nozomi, bajo la atenta observación de Shikamaru.

─ Además es demasiado exigente. ─ dijo Sakura, salvando su pellejo. ─ Pero feo no es.

─ Yo te encuentro precioso, hijo mío. ─ Mikoto se acercó a besarle la mejilla, para molestia del moreno. Sakura le acarició el muslo, riendo. ─ Pero es verdad: eres todo lo que dijeron las chicas.

─ Hablan desde la envidia. ─ bromeó el moreno.

─ Mucha, Sasuke. ─ continuó Ino.

─ Nos corroe. ─ molestó Nozomi.

─ Yo te encuentro horrible, pero no quiero ofender a mamá. ─ habló Itachi.

─ ¿De verdad vamos a hablar si Sasuke es guapo o no? ─ pregunto Shikamaru, con cansancio. ─ Espero que la comida esté muy buena. Me han hecho esperar demasiado.

─ Deja de reclamar. ─ le pidió Nozomi, tomándole la mano que había sobre la mesa. ─ Cuando llegue la comida, comerás como poseso y ni siquiera saborearás. ─ Shikamaru quedó pegado mirando sus manos, sin creer ese gesto tan cercano. Nozomi no era así y le había sorprendido tanto como a ella la facilidad y naturalidad con la que había hecho dicho movimiento. ─ Como sea, que llegue la comida. ─ pidió azorada y separando las manos unidas.

El comentario molestoso de Itachi fue contenido por la llegada de las bandejas con comida. Cada mesa tenía un coctel de diferentes comidas, repartidas en elegantes platos, donde cada uno se servía lo que quería. Sakura se deleitó mirando todo lo que había y más aun, cuando llegó su jugo. Era de arándano, uno de sus favoritos y sabía a dioses.

─ Esto es lo mejor del día. ─ dijo Shika, sin querer acotar que solo era superado por haber visto a la chica vestida de gala y muy hermosa para acompañarlo a él. ─ Si no se apresuran, me comeré todo.

─ Les dije. ─ les recordó Nozomi.

Sasuke sacó un pequeño filete y tomates. En su mesa había de sobra. Al parecer, ya era sabido por todos su afición al alimento. Sakura sonrió cuando vio que casi se echó la mitad de ensalada de tomates.

─ Deja para el resto. ─ lo molestó, robándole un par del plato. Sasuke ni siquiera le reclamó. ─ Dame un poco de langosta. Quiero probarla.

─ ¿Nunca has comido? ─ ella negó. ─ Es rica.

─ Ojalá. ─ Sasuke le echó en su plato, además de agregar un pedazo de pollo, por si no le gustaba la langosta. Sakura le agradeció con una sonrisa llena de amor. ─ Agradezco que no sea una comida tan elegante. No sabría usar los tenedores.

─ Tendré que ayudarte con eso. ─ le dijo Sasuke, partiendo su filete con el cuchillo. La comida estaba deliciosa. ─ Está muy bueno.

─ Oh, sí. Deberíamos ir más seguido al restaurant de la familia Inuzuka. Es la mejor comida de la vida, junto con la hacía Akiko, ¿la recuerdan? ─ Shikamaru asintió con fervor a las palabras de Itachi, mientras Mikoto asentía con solemnidad.

─ Fue una gran cocinera. ─ dijo Shikamaru. ─ No he vuelto a comer fritos de coliflor como los de ella. Los extraño.

─ Que en paz descanse. ─ susurró Mikoto. ─ Fue nuestra cocinera. ─ les contó a las chicas, que miraban sin entender. ─ Trabajó en nuestra casa durante 20 años, pero lamentablemente una enfermedad degenerativa se la llevó hace algún tiempo. Los chicos pasaban metidos en casa porque adoraban su comida y los postres que hacía.

─ ¿Flan de vainilla? ─ les preguntó Sasuke. ─ Era el único dulce que me gustaba.

─ Yo he preparado, pero Sasuke apenas lo prueba y lo deja. Es malísimo para las cosas dulces, solo se las aceptaba a Akiko. ─ le contó a Sakura, como infidencia.

─ Si me he dado cuenta a su reticencia a comer cosas dulces. ─ le dijo Sakura. ─ Por eso es tan serio. Le falta dulzor.

─ Las estoy escuchando. ─ dijo Sasuke, mirándolas a ambas. Estaba en medio, así que oía clarito lo que cada una decía. ─ Como dulces cuando quiero.

─ O sea, nunca. ─ bromeó la pelirosa. ─ ¿Suigetsu? ─ le preguntó Sakura, cambiando de tema. ─ Está su silla vacía.

─ Estaba arreglando algo. ─ le contó Sasuke, sin entrar en detalles. ─ Quizás llegue pronto.

Itachi dijo que iba y volvía, recordándoles que en 20 minutos necesitaba que Sasuke y Shikamaru estuvieran en el salón del lado, preparándose para la presentación. Sasuke se puso algo nervioso, pero no lo evidenció y decidió distraerse con la conversación de su novia.

─ ¿Cómo ha estado? Lo he visto decaído. ─ le preguntó Sakura, haciendo referencia a Suigetsu. Sasuke se limitó a alzar los hombros y la miró.

─ Hoy tuvimos una pequeña conversación. Quiero pensar que lo hice pensar. ─ dijo inseguro. ─ Come, se te enfriará la comida.

─ Quiero más jugo. ─ dijo, como niña pequeña. Estaban conversando solo ellos dos, sin ser oídos por el resto. ─ ¿Puedes llamar al garzón para pedirle otro jugo? ─ le preguntó.

─ Es cosa de que levantes la mano, Sakura. No te comerán. ─ aún así, alzó la mano y llamó a la persona que los atendía.

Al hacerlo, miró hacía donde estaba el hombre y se encontró con una agradable sorpresa: de la mano y sonriendo, venía Suigetsu y Karin. Él saludaba a la gente, mientras ella era admirada por el resto. Estaba sin maquillar y solo con su pelo rojo al viento. Su vestido apretado, mostraba su ya abultado estomago y lo acariciaba cada vez que se detenían a conversar con alguna mesa. Sasuke se puso de pie y fue a su encuentro. En el caminó también saludó a Neji y Tenten.

─ Se ve muy feliz. ─ le dijo Neji. ─ Y ella se ve muy hermosa.

─ A veces dudo si somos los mismos idiotas de antes. ─ dijo Sasuke, sonriendo de oreja a oreja y haciendo sonreír a Neji.

Verdaderamente, ya no eran esos idiotas. Dos mujeres habían hecho un gran milagro.

─ Sasuke. ─ saludó Karin, cuando estuvo cerca y lo abrazó en cuanto lo tuvo al alcance. El moreno se dejó y también le devolvió el abrazo, sorprendiendo a todos los comensales, que ya conocían su forma tan retraída y poco cercana de ser. Sakura por su parte, solo sonreía. Sabía que su novio tenía algo que ver con esa pareja y adoraba que le hubiese nacido por instinto ir a abordarlos, para que lo acompañaran a la mesa.

─ Podrían soltarse. ─ molestó Suigetsu.

─ Solo te puedo decir gracias. Si es hombre… ─ Sasuke la interrumpió, separándose de ella.

─ Ni lo sueñes. Si es hombre, no le pondrán mi nombre. ─ exigió el moreno.

─ Te iba a decir que se llamaría Mitsuki. ─ Sasuke aceptó tranquilo. ─ Traté de venir lo más decente.

─ Y te ves muy hermosa. ─ La saludó Kiba, abrazando a los 3. Natsuki hizo lo mismo. ─ No había tenido el gusto de saludarte, Sasukito. Atrás tengo todo preparado para ya sabes qué. ─ guiñándole un ojo, cambió el tema. ─ Los pusimos en la mesa de Shikamaru y Sasuke, ¿les parece?

─ Estupendo por mí. Así tengo tiempo de molestar a mi amiguito. ─ bromeó el peliblanco. ─ Ven, mi amor.

─ Conocerás a las chicas. ― le dijo el moreno.

─ Ya las conozco, pero solo de saludo. ─ le dijo Karin.

─ Hoy verás como una pequeña pelirosa, trae de las bolas al gran Sasuke Uchiha. ─ El moreno le hizo un gesto con el dedo en la boca, para que guardara silencio. Karin meneó la cabeza, conociendo su bocota. ─ En vivo y en directo.

─ Lo imagino, cariño. ─ acercándose a la mesa, saludaron a todos de beso.

─ ¿Se mueve mucho? ─ le preguntó Sakura, apenas la tuvo a su lado. ─ ¿Duele?

─ Solo se siente como si tuvieras un balón saltarín dentro. ─ le contestó la pelirroja. ─ ¿Quieres tocar?

─ ¿Puedo? ─ dijo temerosa, pero apoyó su mano, sintiendo el bulto movedizo que escondía Karin dentro de su panza. ─ Es maravilloso.

─ Ten cuidado, pequeña. Dicen que el espíritu santo se pega. ─ molestó Suigetsu, haciendo dar un respingo a la pelirosa y Sasuke, quien carraspeó incomodo, algo que no pasó desapercibido para Mikoto. ─ Los bebés llegan de a tres.

─ Dudo ser una de esa terna, Suigetsu. ─ respondió Sakura.

─ ¿Tienes muchos antojos? ─ le preguntó Ino, cambiando el tema.

─ Pimientos. Y ni siquiera me gustan. ─ señaló al peliblanco con la cabeza. ─ Es de sus comidas favoritas. Yo los como con la nariz tapada, porque mi cuerpo lo pide, no así mis papilas gustativas.

─ Se dice que los antojos son por desequilibrios hormonales, por todo lo que varían en la medida que va avanzando la gestación. También se relacionan a una carencia afectiva hacia la pareja. ─ le comentó Nozomi. ─ Con una buena dieta y meditación se pueden controlar. Y por favor, no creas que si no te das el gusto con tu antojo, el bebé saldrá con manchas o con cara de pimiento. Eso es falso.

─ Karin es física cuántica. Cree en lo tangible y comprobable, como tú, así que dudo que se deje llevar por esas locuras que mucha gente habla sobre los embarazos. ─ le contó Shikamaru.

─ Soy estudiante de física cuántica. Por ahora estoy congelada en la universidad, pero pronto espero retomar, para hacer algún laboratorio de física nuclear. ─ le contó la pelirroja.

─ Están hablando en chino mandarín. ─ murmuró Ino, mirando a Itachi. ─ Nozomi es medico. ― contó la rubia.

─ ¿De verdad? ─ le preguntó Karin. ─ Que maravilla.

─ Nozomi, últimamente he tenido… ─ Karin le pellizcó el brazo. ─ Hey, ¿Qué te pasa? ─ le preguntó Suigetsu.

─ Que sea médico, no quiere decir que debe resolver tus dudas en sus momentos de ocio. Es como cuando a mi me hacen pregunta de Chernóbil o Fukushima. ─ le hizo ver, molesta. ─ Perdónale, Nozomi. Es algo obtuso.

─ Muy obtuso. ─ agregó Sasuke.

─ Tampoco me molestaba contestarle. ─ dijo la chica, sintiéndose gratamente incluida. ─ Siempre y cuando, al final de la velada, nos podamos tomar una foto juntos.

─ Por supuesto. Ahorrarse dinero con el doctor, siempre es un buen negocio, todavía más si solo me costará una simple foto. ─ Suigetsu sabía que había hecho un negocio redondo.

La conversación siguió fluyendo, como también cada uno de los pensamientos de Mikoto. Ya llegaría el momento donde daría sus opiniones, pero antes, tendría que recibir al recientemente llegado.

Shisui aparecía en escena.

Otra mesa/Otra cabeza

─ Llegaron junto con la comida. ─ les dijo Hanabi, viendo a Neji y Tenten sentarse en sus puestos correspondientes. ─ Natsuki y Kiba decidieron sentarse con los padres de cada uno. Nos ignoraron.

─ Cariño, el momento es de ellos. No podemos opinar respecto a donde se deben sentar. ─ le hizo ver la matriarca de los Hyuga. ─ ¿Cómo está fuera?

─ No hace el frío de hace unas semanas. ─ le contó Tenten, sonriéndole. ─ Fue agradable.

─ Tenten tuvo un fuerte resfriado. No puede arriesgarse mucho. ─ le contó Neji a su tía, mirando a su tío. ─ ¿Cómo va todo con el corazón?

─ Más fuerte que nunca. Mientras tenga a mis chicas cerca, todo estará bien. ─ le respondió. Ya no era sorpresa para él, ni para nadie, que Hiashi se deshacía por sus mujeres. Su infarto lo dio una nueva perspectiva y una nueva oportunidad y no quería desaprovecharla.

─ ¿La empresa? ― prosiguió Neji.

─ No hablemos de eso. ─ pidió Hisae, mirando a su marido. ─ Disfrutemos de este gran acontecimiento. No todos los días se casa alguien tan cercano a nosotros.

─ Yo creo que pronto tendremos casorio. ─ dijo Hanabi, de forma tendenciosa, pero mirando a su hermana. Hinata se puso escarlata y quiso matarla. ─ ¿Puedo ser dama de honor?

─ Tu hermana primero debe terminar la escuela. No es momento para pensar en matrimonio. ─ le dijo Hiashi a su hija menor, pero procurando que sus palabras también llegaran a Hinata. No quería imaginar el momento que entregaría a Hinata en el altar para que se casara con otro hombre. Solo pensarlo, se le revolvía el estomago.

─ Yo me casaré cuando estime conveniente. ─ aclaró la peliazul. ─ Por ahora estoy bien. Gracias. ─ fue su escueta respuesta.

─ Cuando estimemos conveniente. ─ rectificó Naruto. ─ Usted comprenderá que no dejaré que Hinata se case con ningún otro.

─ No me gustan los celos, Naruto. ─ respondió Hiashi, mirándolo fulminantemente.

─ No puedes ser más caradura, cariño. Eres lo más celoso que pisa esta tierra. ─ Lo molestó Hisae, incomodándolo. ─ No contaré tus infidencias, pero para que tus hijas sepan, su padre fue capaz de amenazar a un tipo que solo me pidió el número para hacer negocios. Dijo que lo iba a hundir.

─ ¡Papá! ─ dijo Hinata alarmada. ─ Hay que abolir las posesiones dentro de las relaciones humanas. ─ Tenten le hizo un gesto a Neji para que escuchara. ─ No podemos permitir que la gente se sienta dueña de otra gente. Todos somos libres y cuando decidimos estar juntos, es algo que se hace pensantemente, sabiendo lo que significa.

─ Él era el que estaba haciéndose películas con tu madre. Yo solo detuve eso. ─ Se defendió el patriarca Hyuga. ─ Neji, tú conoces la historia.

─ Me abstengo de responder. ─ dijo, luego de mirar a Tenten. ─ Solo diré que uno tiene que hacer lo que debe hacer. Si te quieres casar con mi prima, tendrás que hacer los votos concienzudamente. No permitiré que los digas de la boca hacia fuera y después la lastimes. ─ Naruto ni siquiera se ofendió. Tenía más que claro el tema y en él no cabía ningún pensamiento de traición o faltas de respeto hacia su chica.

─ Más que claro, amigo. ─ Respondió. ─ Nos toca un fin de mes movido.

─ Ni me lo recuerdes. ─ dijo el pelilargo, mirando a Tenten. ─ Estaré algún tiempo afuera.

─ Quizás nos encontremos por ahí. Yo viajo al Primavera Sound. Quiero ver a The Strokes. ─ Neji frunció el ceño con esa nueva información, que no conocía. ─ Pedí permiso para ir al festival, ya que veo muy difícil que vengan a Japón, así que hablé con producción apenas entré y me dieron el permiso.

─ ¿Y por qué no viajas con nosotros? ─ le dijo Naruto, haciendo sentir como un imbécil a Neji por no habérsele ocurrido esa idea. ─ En el avión privado. Te irás más cómoda.

─ No, ¿Cómo creen? ─ dijo, negándose al tema. ─ Además ya tengo mi pasaje comprado. Más bien fue un regalo de mi amigo Tsubasa. Iremos juntos y no puedo dejarlo solo.

─ Podemos llevarlos a los dos. ─ habló Neji, completamente convencido. De solo imaginarse a la chica tras el escenario mientras ellos tocaran, se derretía. Nunca, en todo el tiempo que llevaba tocando, una chica lo había esperado tras el escenario. ─ Piénsalo. Me gustaría que estuvieras ahí. Puedo hablar con Tsubasa.

─ Ni se te ocurra. Más se negará. ─ dijo la chica, mirándolo fijamente. ─ Prometo que conversaré con él. Lo motivaré con que estará Sasuke en el avión.

─ Gran idea. ─ dijo el pelilargo, pasando un brazo tras la silla de ella, acercándola más a su lado.

─ Aprovechando que están todos, les cuento que con Hinata nos iremos el próximo fin de semana a conocer a mis padres. Okinawa nos espera. ─ contó Naruto, sonriendo de oreja a oreja. Hiashi carraspeó incomodo. Hinata se puso morada. Hanabi solo rió e Hisae quiso matar a su yerno por ser tan bocazas. ─ Pensé que sabían.

─ Pero no es necesario que lo recuerdes en todas las ocasiones, Naruto. ─ le hizo ver Hisae, con delicadeza. ─ Cariño, esto ya está conversado y Hinata tiene el permiso correspondiente.

─ Ni se te ocurra hacer un escándalo. ─ le dijo Tenten entredientes a Neji, quien intentaba controlar su violento genio. ─ Te lo advierto. ─ lo amenazó, con una sonrisa poco sincera.

─ ¿Cuándo viajarán? ─ preguntó el pelilargo, con una calma que rayaba la locura.

─ El viernes por la noche. Dejaré el carro en el aeropuerto y tomaremos un avión a la isla. ─ le contó el rubio. ─ Volvemos el domingo.

─ Supongo que sanos y salvos, ¿verdad? ─ dijo Hiashi, matándolo con su mirada alabastro. ─ Ya sabes, Naruto: un solo toque en el cuerpo de mi hija, una mirada lasciva y date por muerto, maldito mal nacido.

─ ¡Papá! ─ reclamó Hanabi. ─ No me gusta esto. ─ les dijo a todos. ─ Hinata es responsable y grande. Se los ha demostrado muchas veces, haciéndose cargo de cosas que muchos a su edad ni siquiera aspiran. Peleando con viejos dinosaurios para que vieran en ella su valía dentro de un ambiente de negocios. Tiene las mejores notas y siempre responde en cada uno de los talleres extraprogramáticos en los que la meten. Sabe tocar miles de instrumentos y ya habla 4 idiomas. Lo único que les ha pedido como la adolescente que es, es tener novio y ustedes hacen esto. Es humillante para todos en esta mesa. ─ Tenten agachó la mirada, encontrándole toda la razón a la pequeña Hyuga. ─ Y tú, Neji, ni te atrevas a meter tu opinión. Eres nuestro hermano, pero no nos diste un gran ejemplo con tus relaciones anteriores. Ojala Tenten dure muchos años en tu vida o toda la vida, porque es lo único bueno que has tenido, aparte de nosotras que te adoramos. Así que cállate y apoya a Hinata.

─ Hija, cálmate. ─ Le pidió su madre. ─ Tu padre tiene más que claro que esas no son formas de comportarse. Además de que confiamos ciegamente en tu hermana.

─ ¿Podemos dejar de hablar de lo que supuestamente haremos Hinata y yo en el viaje? ─ Pidió Naruto, mortalmente serio. ─ Es mi pareja y les exijo que la respeten. Lo está pasando mal y si esto ocasionará tantos problemas, prefiero esperar hasta el momento correcto para irme de viaje con ella.

─ No te preocupes, cariño. Hinata tiene el permiso y es libre de decidir de ahora en adelante. ─ le dijo Hisae, mirando a Naruto. ─ Solo sean responsables.

─ Ya lo soy, mamá. Lo he sido siempre y si por algún momento, se me pasa por la cabeza dejar de serlo, será un problema mío. ─ dijo la peliazul, dando por finalizada esa desagradable intervención. ─ Ahora comeremos y olvidaremos el tema de mi viaje. Eso lo veo solo yo con Naruto. ─ Nunca nadie la había oído hablar así. Con tanta decisión. Hinata tenía más que claro cuál era su posición y lo importante que era para todos los que estaban en esa mesa, sin embargo, tenía también mucho más claro, que ya no era una niña, sino que una mujer hecha y derecha con derechos a decidir libremente sobre su cuerpo y su sexualidad. No iba a permitir que nunca más la convirtieran en un monigote, ni tampoco le tendría miedo a un futuro incierto.

─ Estupendo. Ahora disfrutemos de la cena. ─ dijo la mujer, mirando a todos los presentes. ─ Solo falta un noviecito para Hanabi.

Tanto Neji como Hiashi carraspearon incomodo, incluso Naruto se sintió extraño con eso. La pequeña Hyuga no estaba preparada para el mundo amoroso.

─ No pienso aceptar un matrimonio por conveniencia. Si mi hermana logró hacerse novia de una estrella de rock, al menos déjenme elegir mi droga solita. ─ Todos rieron, distendiendo el ambiente.

Neji y Tenten comían en silencio, conversando pequeñas cosas entre los dos.

─ Tienes manchado ahí. ─ Le dijo la chica, limpiándole la comisura del labio. ─ Hoy me iré a tu departamento. ─ Le informó, mientras se tomaba la sopa. Neji alzó las cejas, gratamente sorprendido. Siempre tenía que rogarle para que lo acompañara y ahora, ella sola decidía irse a su casa para estar juntos. ─ Deje todo desordenado y debo ordenar.

─ No te preocupes. Fue culpa mía, por no tener tiempo para ir a buscarte a tu casa y así te prepararas tranquila. Échale la culpa a Itachi, que me obligó a ir a ver unos temas del ensayo en Barcelona. ─ Tenten le aceptó. ─ No niego que fue demasiado erótico verte correr por mi casa en bragas y tacos, buscando tu paleta de maquillaje. ─ Tenten le pellizcó el brazo despacito. ─ Es broma. Te veías exquisita.

─ Contrólate, Hyuga. ─ le advirtió. ─ No quiero otra escena.

─ Disculpa por eso. ─ le dijo el pelilargo. ─ A veces se nos olvida que las chicas crecieron y que Naruto es un desgraciado. ─ Tenten meneó la cabeza. ─ No hay mejor cuñado que él. ─ le contó. ─ La ama y ella lo ama y eso es lo que importa, ¿no?

─ Claro que sí. ─ tomándole la mano, le sonrió. ─ Viene Itachi hacia acá.

─ Hola a todos. ─ saludó el mayor de los Uchiha. ─ Neji y Naruto, les aviso que en 20 minutos más nos reuniremos en el salón que se ve más allá. Están los instrumentos listos para afinarlos y hacer la presentación. Ya hablé con Kiba y el resto.

─ Estupendo. ─ dijo Naruto. ─ Se van a sorprender de lo que se viene. ─ les contó el rubio. ─ Será épico.

─ Apresúrense en comer. ─ sonriendo, el Uchiha mayor se largó.

─ ¿Qué se viene? ─ quiso saber Hinata. ─ ¿Una sorpresa para la novia?

─ Y también para otra mujer. ─ Tenten y Hinata miraron a sus respectivas parejas.

─ No, no es para ustedes. ─ dijo el pelilargo. ─ Dense por ganadoras solo por tenernos. ─ bromeó Neji, hablándole solo a Tenten, ganándose un nuevo pellizco. ─ En fin, vamos a ayudar a un loco enamorado y con eso ya digo mucho. ─ Sonriendo con sensualidad, se volteó a la entrada. ─ Suigetsu. ─ murmuró sorprendido.

─ Hola. ─ Los saludó Sasuke, quien iba pasando por su lado.

─ Se ve muy feliz. ─ le dijo Neji, mirando al peliblanco quien con una sonrisa de oreja a oreja, traía a su pareja de la mano. ─ Y ella se ve muy hermosa. ─ agregó, al notar su abultado estomago.

─ A veces dudo si somos los mismos idiotas de antes. ─ le dijo Sasuke, sonriendo de oreja a oreja y haciéndole sonreír al pensar en ello.

Eran diferentes porque así la vida los había llevado a ser. Hace un año poco les hubiese importado ser agradables con el resto y ahora no concebían una vida donde no trataran a todos por igual. Todo gracias a una chica pelirosa y una castaña muy linda.

Vio a Sasuke avanzar donde el peliblanco, mientras él solo se detenía a mirar la escena.

La conversación de la mesa prosiguió por temas mucho más tranquilos y Tenten lo agradeció enormemente. No quería estar envuelta en una disputa familiar. Se sentía una intrusa solo estando ahí, por mucho que Neji intentara calmarla respecto a eso.

─ Neji, vamos. Itachi acaba de hacerme un gesto. ─ bufando, el pelilargo se levantó, dándole un pequeño apretón en el hombro. Tenten se lo recompensó, tomándole la mano con firmeza y sonriéndole. ─ Nos vemos en un rato.─ dijo Naruto, despidiéndose de su novia con un beso en la cabeza.

Tenten se entretuvo terminando su plato y escuchando la conversación de la mesa.

─ Sé que te molesta que nos refiramos al tema, Hinata, pero estoy segura de que sabes actuar a la altura de las circunstancias. ─ Hanabi enroló los ojos.

─ Vamos otra vez. ─ murmuró molesta la pequeña Hyuga. ─ Déjenla. Y si tanto les incomoda, no le permitan ir.

─ No puedo cortarle, ni voy a hacerlo, los planes a mi propia hija, Hanabi. Ha demostrado ser responsable. ─ dijo Hisae, mirando a su marido. ─ Pero no puedes enojarte con nosotros por tener ciertos miedos.

─ Ya no vivimos en la época donde el sexo era tabú y acostarse con alguien solo era bien visto dentro del matrimonio. ─ aportó la pequeña, para sorpresa de sus padres. ─ Las virtudes ya nada tienen que ver con la inmaculada virginidad de la mujer. Hinata es responsable, madura…

─ Cariño, sé defenderme sola. ─ intervino la peliazul, mirando a sus padres. ─ Haga lo que haga con Naruto, es parte de nuestra relación de pareja. ─ dijo azorada, removiendo las manos. ─ Tengo completa certeza de lo que significaría tener un bebé a esta edad y con tantas cosas sobre mis hombros. Sin embargo, eso no me detendrá a comportarte como una chica de mi edad, que está descubriendo lo que es vivir y ser responsable con sus afectos. Neji empezó desde muy adolescente a quedarse fuera de casa y todos sabemos para qué.

Tenten tosió, un poco descompuesta y muy admirada de su amiga. Esa era la Hinata que ella quería ver.

─ Es hom… ─ las cuatro mujeres de la mesa lo miraron fijamente a Hiashi, quien tembló con sus fuertes temperamentos. ─ Ok, me callaré.

─ Estupendo. ─ susurró Hinata. ─ Puede pasar aquí, mañana o en años. No me obliguen a contarles cómo ni cuándo y porqué. Soy grande.

─ Queremos protegerte. ─ Dijo Hisae, abatida, pero resignada. ─ Que no sufras.

─ He sufrido mucho por Naruto y por mí misma. Me he permitido llorar y he sacado mi dolor a flote, sin que ninguno de ustedes haya sido parte de eso. ─ Sus palabras, fueron duras puñaladas en el corazón para sus padres. ─ Les pido permiso y respeto lo que me dicen, porque son mis padres y jamás pasaría por encima de ustedes, pero no quiero decidir o salir de su cobijo para poder vivir lo que me corresponde vivir ahora. Soy responsable de mis actos y mis decisiones.

─ Supongo que hay que aceptar que has crecido. ─ dijo Hiashi.

─ Naruto me ha ayudado mucho a sacar afuera a esta chica temerosa y tímida, que todavía es incapaz de besarlo con las ganas que siente dentro. ─ les contó la peliazul, muy sonrojada. ─ Pero soy yo la que decidí salir del cascaron y atreverme a vivir como lo deseo y quiero. No me hagan esto y no me humillen nunca más frente a otra persona.

Tenten le sonrió con mucho consuelo. Le encantaba ver a esa chica empoderada y sin miedos.

─ Y cuando toque mi turno de llevar novio, espero ya estén curados de espanto. ─ les dijo Hanabi, soltando la tensión del ambiente.

─ Bueno, esta ha sido una gran velada. Tampoco esperábamos conocer a una novia de Neji.

─ Nosotros no somos… ─ Hiashi movió la mano restándole importancia.

─ Ustedes los jóvenes no le llaman noviazgo a lo que nosotros llamamos compromiso. Se nota que están juntos y pasan mucho tiempo juntos. ─ Le dijo el patriarca de la familia. ─ Neji está diferente y eso es gracias a ti, chica.

─ Neji quiere ser mejor de lo que ha sido. ─ agregó Hinata. ─ Lo veo motivado a cambiar su personalidad destructiva y lucha por estar bien.

─ Mi sobrino siempre ha sido retraído y callado. Nunca logramos entrar dentro de su mundo tan bien estructurado, pero tú has logrado que él hable, nos cuente cosas y se expanda emocionalmente. Nos gusta su nueva versión y ojalá siga en el sendero de mejorar sus sentimientos. ─ le dijo Hisae.

─ No quiero volver a tener que encontrarme con esa chica… ¿Cómo se llamaba?

─ Mei Terumi, papá. ─ dijo Hanabi, haciendo un gesto de arcada. ─ Déjame decirte que era una pesada y eso que solo la vimos una vez.

─ ¿Fue a su casa? ─ preguntó Tenten e Hiashi negó.

─ Los encontramos en un restaurant y decidimos comer juntos. Fue poco antes de la película, cuando ella estaba en el papel protagónico. ─ Le contó el hombre. ─ Hablaba mucho y apenas pudimos conversar sobre otras cosas. Todo giró en torno a su nuevo proyecto.

─ Fue bastante desagradable. ─ dijo Hinata, algo contenida. No quería hablar mal de la antigua novia de Neji.

─ Su perfume era asqueroso. ─ comentó Hanabi, ganándose una risotada de su familia. ─ Díganme si no es verdad. Hablamos de ello cuando llegamos a casa.

─ Yo no tuve la suerte de conocerla. ─ contó Hisae. ─ Pero Hiashi me contó sobre su relación y la preocupación que le generaba.

─ No hablemos de ella. Neji se enojará si se entera. ─ les dijo Tenten, aunque disfrutaba un poco de toda esa información. Le agradaba saber que no solo ella odiaba a la actriz.

─ Yo me conformo con que tú lo quieras. ¿Lo haces? ─ Tenten carraspeó incomoda frente a la inquisitiva pregunta de la mujer. ─ Por favor, sé sincera con nosotros.

─ Mamá, la estás asustando. ─ intervino Hinata. No quería que lastimaran a Tenten. ─ Ella y él son los únicos que deben tener claridad de sus sentimientos.

─ Solo quiero saberlo. No dejaré a mi hijo en manos de alguien que no lo ame. ─ dijo la mujer, como si de una leona protegiendo a sus cachorros se tratase.

─ Yo… sí. ─ expresó, sin claridad.

─ ¿Si qué? ─ insistió la matriarca, mirándola fijamente.

─ Si lo amo y lo he amado durante muchos años. ─ Sus ojos reflejaron tanta sinceridad, que no hubo dudas de su verdad. Tenten estaba siendo muy franca en ese momento e Hisae se lo recompensó con una gigante sonrisa.

─ Es una muy buena noticia.

─ Y además… ─ la voz de Hanabi fue interrumpida.

─ ¿Si no es la ninfa más espectacular que pisa la tierra? ─ Tenten se dio la vuelta lentamente, sabiendo casi con perfección de quién se trataba. ─ Siempre he dicho que eres una belleza, pero hoy, de verdad, me has dejado mudo.

Shisui se hacía presente en el magno evento.

5.

─ Nunca pensé que viviría para ver algo así. ─ El susurro de Kiba no pasó inadvertido para nadie dentro de ese salón. ─ Perdón.

─ Ya les dije: podemos olvidar esto y tocamos cualquier tema que nos nazca del culo. ─ Itachi enroló los ojos frente al reclamo odioso de su hermano.

─ ¿Otra vez con lo mismo? Estamos celebrando algo épico, además de que es muy lindo el gesto que tendrás. Valórate eso, por favor. ─ le hizo ver con molestia el pelilargo. ─ Ya han ensayado lo suficiente y se saben de memoria todas sus notas y como hacer de esto una presentación muy recordada.

─ Yo estoy dispuesto a fingir que es un regalo para mi novia, pero cuando estemos en privado, le contaré todo a Sakura. ─ dijo Kiba.

─ Todos se lo diremos, te lo aseguro. ─ acotó Shikamaru, mirando a su amigo. ─ Relájate.

─ No todos los días se grita que amas a una mujer frente a mucha gente, no frente a tu madre. ─ respondió un temeroso Sasuke. ─ Quiero que salga perfecto.

─ Y saldrá. Tenlo por seguro. ─ Lo tranquilizó Naruto. ─ Podemos hacernos los tontos en caso de no ser así. ─ Neji asintió.

─ Ánimo, hijo de puta. ─ dijo Neji y prendiendo un cigarrillo, le dio una calada. Sasuke se lo quito y fumó como famélico. ─ Sí, te lo regalo. ─ molestó el pelilargo, sentándose en un sofá, tomando su instrumento y afinándolo con devoción. Naruto agarró su bajo e hizo lo mismo.

Cuando todos estuvieron a tono, tomaron un par de cervezas que tenían disponibles para ellos en el lugar.

─ ¿No sienten que nos vemos muy guapos con traje? ─ preguntó Naruto. ─ Podríamos presentarnos así en algún festival. ─ sugirió de forma muy correcta. ─ Captaríamos más adeptos.

─ No somos Il Divo, idiota. ─ le respondió Sasuke, tomando muy abstraído su cerveza. ─ Shikamaru. ─ llamó el moreno. ─ Me agrada Nozomi.

─ A mí también. ─ respondió el coletas, sucinto como siempre.

─ Lo digo en serio. Es muy agradable. ─ Shikamaru alzó una ceja, sin comprender del todo. ─ No trato de hacer como celestino, imbécil, solo te doy mi apreciación sobre la chica.

─ Es muy inteligente. ─ agregó Itachi. ─ Tuvieron una conversación muy compleja con Karin, donde me sentí como el imbécil más grande de la historia.

─ Yo me sentí igual. ─ confesó Shikamaru. ─ No estoy muy a la altura.

─ En amar no hay alturas. ─ dijo Neji.

─ Eso está claro. ─ respondió Kiba. ─ Cómo no quiero oír más palabras decaídas, ni nervios previos a la presentación, llamemos a nuestras chicas y disfrutemos con ellas la adrenalina de subir a tocar. ─ Todos apoyaron la moción del futuro novio y con ayuda de Itachi, llegaron sus nenas listas para motivarlos.

Hinata se acercó a Naruto y se sentó a su lado, siendo abrazada por los hombros y llenada de mimos. Nozomi casi saltó de emoción al verlos todos juntos, pero se quedó a un lado de Shikamaru, tocando las baquetas en el aire y riendo con las idioteces del coletas. Natsuki llenó de besos a Kiba y sonrió al ver que estaban todos reunidos. Sakura corrió donde Sasuke y lo abrazó por la cintura, diciéndole al oído que lo amaba. Tenten se acercó con cautela a Neji y se sorprendió cuando este la abrazó por la cintura, para darle un beso profundo que casi la dobló contra el suelo.

Por su parte, Ino fue más criteriosa y con mucho cuidado llegó hasta donde Itachi, quien miraba su celular con mucha concentración y escribía mensajes.

─ Itachi. ─ lo saludó, posándose a su lado y mirando los mensajes que escribía. Todos eran de trabajo. ─ ¿Estás molesto?

─ ¿De qué? ¿De cómo te doy vergüenza? No, todo bien. ─ respondió con ironía, caminando hacia el otro lado del salón, acercándose al bar. Ino fue a su siga.

─ Tuve miedo. ─ le confesó la rubia. ─ No me siento cómoda. Nunca he sido presentada a una madre.

─ Eres mi pareja, Ino. En algún momento esto tenía que pasar y esperaba que fuera hoy. ─ le habló en siseos, para no ser escuchados. ─ Como siempre, no te importó mi sentir.

─ Claro que sí, pero me asusté. ─ interceptándolo cuando captó que volvería a escapar de su alcance, se abrazó a su cintura. ─ Lo siento. Dame un poco de tiempo.

─ No tengo ese tiempo. ─ le respondió el pelilargo, quedándose en el sitio, para no dejarse al descubierto. ─ ¿Necesitas algo? Te mandaré algunos correos que necesito que revises para dar los vistos buenos. Son para mañana por la mañana.

─ Te amo, Itachi. ─ le dijo la rubia, muy compungida y asustada. ─ Te amo mucho y no quiero equivocarme. ─ el pelilargo quedó de una pieza. La rubia jamás le había dicho esas palabras, ni tampoco le había dado indicios de sentirse enamorada. Es más, siempre sentía que él era el que estaba más involucrado en esa relación, pero su confesión fue como un batazo en la cabeza. Eran las palabras que más esperaba oír. ─ Quiero que tu madre vea lo eficiente que soy y que trabajar o hacer cosas juntos es una decisión de nuestra relación, más que un intento de aprovecharme de ti.

─ Nena, yo también te amo. ─ Le dijo, tomándole la cara. ─ Eres mi vida y jamás pensaría que te aprovechas de mí. ─ besándole la boca con brusquedad se separó. ─ No esperaba confesarme en una ocasión así, menos después de una discusión, pero es la verdad. Te amo con todo mí ser. Tu porfía y ojos demoniacos me tienen comiendo de la mano.

─ No tengo ojos demoniacos. ─ le reprochó con un mohín. ─ Perdóname por ser tan miedosa y haber desacreditado nuestra relación. Ahora es cuando veo que para ti soy importante del mismo modo que lo eres tú para mí. ─ le confesó. ─ Confiaré y después de la presentación, hablaremos con tu madre.

─ Tranquila, cariño. Ya encontraremos la instancia para hablar sobre el tema. Ahora solo déjame disfrutar de lo que me dijiste. De tu amor. Me siento tan pletórico. ─ le dijo, todavía anonadado, pero enamorado. ― De verdad no esperaba esto.

Sasuke por su parte, miraba desde lejos la escena, sintiéndose muy agradado por ver a su hermano cambiar el semblante luego de haberle mutado con todo lo vivido anteriormente. Al parecer, su rubia cuñada había logrado aplacar a la bestia que residía en el interior del Uchiha mayor y lo tenía comiendo de su mano, como siempre.

― ¿En qué estas pensando? ― le preguntó Sakura, todavía agarrada a su cintura y besándole el mentón. ― Espero que en mí.

― Estaba pensando en Itachi. ― le contestó. ― Creo que se arreglaron las cosas con Ino.

― Mi amiga cometió un error. ― le comentó Sakura, alejándose para mirarlo fijamente. ― Lo negó varias veces frente a tu mamá y eso no se hace.

― No es fácil enfrentarse a una ocasión así. Aunque mamá estaba más pendiente de ti que de ella. ― le dijo Sasuke. ― Noté como buscaba algún indicio de nuestra relación.

― También me fijé en eso, pero ¿sabes? No tengo miedo. Me siento tan segura de nosotros. O sea, si llega y se para enfrente mío para decirme directamente que me detesta como tu novia, temblaré. También lo haré si me dice que quiere saber la verdad, pero eso no quitará lo que ambos sentimos y como luchamos por nuestro amor. Hemos demostrado ser una pareja hecha y derecha. Cualquier cosa que se venga, se tratará en el momento. ― Sasuke asintió, sabiendo que parte de esa sabiduría era por la seguridad que le había entregado él al empezar a estar juntos.

― Me pone feliz saber eso, preciosa. ― agarrándola por las mejillas, bajó su rostro para darle un beso.

― Uuuuuuh, ya están pegados. ― bromeó Naruto, ganándose una mirada reprobadora de su novia. ― ¿Qué?

― Déjalos. ― le pidió Hinata, sonriéndole a su amiga. ― Te ves lindísima. Apenas hemos podido conversar desde que llegaste.

― Échale la culpa a la organización del lugar, que nos puso separadas. ― Hinata sonrió. ― Nos vemos fabulosas con nuestros vestidos. Amo el trabajo de Tenten. ― miraron a la castaña, que también se acercaba a ellas. ― Anda pegadita a tu primo. ― le susurró a Hinata, procurando no ser oídas por los recién llegados.

― ¿Cómo están? ― preguntó Tenten, mirando a las dos chicas. ― Hola Sasuke. ― El moreno se acercó a besarle la mejilla, después de ser soltada por Sakura. Neji también se ganó un beso de Sakura y un manotazo por parte de Sasuke. ― Se comportan como neandertales. Les recuerdo que son bastante mayorcitos.

― Con ustedes nos infantilizamos. ― Tenten alzó una ceja a la respuesta de Naruto.

― Eso se oye como pedofilia. ― Todos hicieron sonidos de desagrado, mientras la castaña se largaba a reír. ― Se ven tan perfectas con mis diseños. Podríamos hacer una pasarela.

― Como la que hicimos ese día que conocí a Lee. ― recordó Sakura. ― Sería muy genial, además de ayudar.

― Nozomi necesita ayuda con su fundación. No sería mala idea diseñar ropa, invitar a algunos amigos y rematarlos. ― sugirió Hinata. ― La ayudaríamos mucho.

― Necesita 1 millón de yenes. ― comentó Neji. ― Yo le colaboraré con una parte, pero todavía es muy lejano a la meta.

― Yo puedo poner el resto faltante. ― dijo Sasuke. ― La idea del desfile es buena, pero no tendremos mucho tiempo de ahora en adelante y eso nos tomará semanas en planearlo.

― Es que podemos hacerlo por nuestra parte. ― sugirió Sakura.

― Sin ofender, el que vende acá es Sasuke y si lo tenemos en la promoción, conseguiríamos más de un millón fácilmente. ― dijo Neji, mirando a todas las chicas. ― Tratemos de coordinar los tiempos, hablarlo con Itachi y darle tiempo a Tenten para que pueda confeccionar vestidos de todo tipo.

― Amiga, podrías hacerte muy famosa. ― chilló Sakura. ― Y yo podré decir que fui una de las primeras en modelar tus diseños, porque claramente modelaré en esa pasarela.

― No podías dejar de figurar. ― La molestó Sasuke, abrazándola contra su pecho por la espalda. ― También hay que hablarlo con Nozomi.

― Se pondrá muy contenta. ― dijo Hinata, siendo abrazada por los hombros por Naruto.

― ¡Nozomi! ― gritó Tenten. ― Lo siento. ― dijo sonrojada, cuando el grito dado remeció cada una de las paredes.

― Chillona. ― Neji se limitó a acariciarle la cintura, mientras esperaba la llegada de la amiga de Shikamaru y principal ayudante en buscar ayuda para los niños desvalidos.

Mientras reparaba en eso, Neji no pudo no fijarse en cómo se encontraban todos sus amigos y la gente que lo rodeaba. Con mucho amor pululando, chicas hermosas acompañándolos y con planes a futuro que los unían todavía más. Se sentía bien ser parte de esa familia.

― ¿Qué pasó? ― preguntó la chica, siendo acompañada por todo el resto de los integrantes de la banda. ― ¿Te sientes mal? ― le preguntó a su amiga.

― No, loca. Te tenemos una sorpresa. ― le dijo Tenten, muy emocionada.

― Encontramos la forma de ayudarte para conseguir dinero fácil y de la gente más rica de Japón. ― acotó Sakura.

― ¿Prostitución? ― Shikamaru bufó, enrolando los ojos. Las chicas solo rieron.

― Nos relacionamos con mujeres muy deslenguadas. ― reclamó Kiba, sonriendo.

― Oigan, la prostitución es un negocio muy rentable. Imagínense a Sakura o Hinata ofreciendo sus servicios. Tenten también sería alguien muy cotizada. ― picó Ino, sonriente.

― ¡No! ― dijeron Sasuke, Neji y Naruto a unísono.

― Hinata no se sentiría cómoda. ― La peliazul manoteó al aire. No quería seguir con el tema.

― Se nos ocurrió un desfile, con ropa diseñada por "mua" ― dijo Tenten, apuntándose a ella misma. ― Y el enganche será tener a la banda tocando o haciéndose presente. También podríamos diseñar ropa de hombres. Tsubasa sabe mucho del tema. ― se giró para mirar a Neji. ― Ya te veo ahí arriba, caminando con ropa creada por nosotros. ― se lanzó a sus brazos. ― Te verías divino. ― tanta efusividad descolocó al pelilargo, pero no se corrió. Simplemente se dejó querer y la abrazó de vuelta, pero rápidamente fue soltado, porque Tenten estaba muy entusiasmada con la idea. ― ¿Qué te parece?

― ¡FA-BU-LO-SO! ― chilló Nozomi, mirando a todos ahí presentes. ― ¿De verdad harían algo así por los chicos? Es que, no sé, alucino.

― Cuenta conmigo. ― Dijo Sasuke, ganándose una mirada llena de amor de su novia.

― Yo también estaré presente. ― dijo Neji, mirando a Tenten muy emocionada. Con tal de verla así, era capaz de aceptar lo que fuera.

― Yo igual. ― dijo Naruto. ― Alguien tiene que sacarle fotos a Hinata y llenar su cuarto con ellas. ― La peliazul le apretó la mano.

― Yo también participo. ― dijo Kiba, abrazando a su futura esposa. ― Quiero ver a mi novia con ropa de Tenten y sintiéndose más bella de lo que es.

― Eres el más zalamero que conozco. ― Lo molestó Natsuki, pero dándole un beso en la mejilla.

― Todo sea por los niños… y por ti. ― el silencio fue sepulcral luego de la declaración de Shikamaru. Pasado dos segundos, una retahíla de gritos y sonidos como los de una ambulancia salieron de la boca de los presentes. Los únicos comedidos fueron Sasuke y Neji, que menearon la cabeza. ― Como sea, idiotas, yo participo.

― También lo hará por ti, Nozomi. ― molestó Ino, pegándole con el codo. La aludida se puso como granate.

― Déjenlos en paz y tendrán que tenerme paciencia, porque se viene mucho que organizar. ― sentenció Itachi. ― Intentaré buscar la mejor fecha, pero con ayuda de mi secretaria nueva, lo lograremos, ¿verdad, Ino?

― Lo intentaremos. ― haciendo que chocaran los puños, dieron por cerrados el trato.

Un carraspeo interrumpió la conversación. Era Hotaka, el jefe de producción de la banda y el que estaba a cargo de los sonidistas que ponían los instrumentos y revisaban que estuvieran complemente listos para ser tocados, con los amplificadores puestos y todo conectado. La afinación corría por parte de la banda.

― Vengo a avisarle que en 20 minutos tendremos todo listo para subirlos al escenario. ― Les dijo el canoso hombre. ― Les haré una señal, para comenzar el espectáculo.

― Hotaka, acércate un momento. ― lo llamó Itachi. ― No lo hemos hecho formalmente, pero las chicas que ves acá, son las parejas de cada uno de nosotros, así que probablemente las veas seguido tras el escenario, para que de ahora en adelante nos preocupemos de tenerle espacios cómodos para ellas. ― Todas las chicas alzaron la mano, incluso Nozomi.

― Espacios con cerveza. ― pidió Tenten, haciendo reír nuevamente a los presentes.

― Quizás Tenten viaje con nosotros a Barcelona. ― La castaña se sorprendió de eso. No sabía que Itachi sabía. ― Sakura me lo comentó. ― dijo el Uchiha mayor, por toda explicación. ― Así que será una asidua pasajera del avión.

― Un gusto para todas ustedes y cualquier cosa, si puedo ayudarlas, no duden en pedírmelo. ― dijo el hombre.

― También tienes que saber que esto es completamente confidencial y que Ino ― la señaló. ― es también parte del staff, aunque no sé si viaje tanto con nosotros todavía, ya que sigue amarrada con un contrato en la película. ― le comentó. ― Hay detalles que hablaremos en privado, pero eso es por ahora.

― Ok, Itachi. ― con una reverencia, salió del lugar.

― En algún momento tienen que conocer a todo el staff que trabaja con nosotros. Son más de 20 personas, entre sonidistas, preparadores físicos, doctores, nutricionistas… mucha gente.

― Y yo que pensaba que solo tocaba el bajo. ― bromeó Naruto. ― A veces olvidamos cuanto mueve la banda. ― continuó mucho más serio. ― Mucha gente depende de nuestro trabajo y arte.

El sonido de una puerta abriéndose, hizo que Sakura se separara de Sasuke por instinto y que Ino hiciera el amague de hacer lo mismo, pero en cuanto vieron de quien se trataba, se relajaron.

― Primito, dile a tu gorila que sea más cariñoso. Peter con los años, aparte de ponerse más guapo, se pone más intransigente. ― bromeó Shisui. ― Yo solo quería venir a saludar a las damiselas y preguntarle a la más linda ninfa porque escapó de mí. ― Tenten cerró los ojos, temiendo lo peor y aferrándose a un costado de Neji. No tanto por cariño, sino para detenerlo en caso de que quisiera saltar sobre el primo de los Uchiha. ― Tenten, ¿ya me olvidaste?

― ¿Nos conocemos? ― preguntó la chica, con una voz muy aguda, que denotaba terror. ― Como sea, debemos salir a disfrutar del magno evento… ―Neji la detuvo, mirando la escena como un mero espectador. ― No quiero problemas. ― Le advirtió la chica, mirándolo fijamente y susurrando para que solo él la escuchara. Neji asintió.

― Me duele que reniegues de tu salvador. Yo que arriesgue mi vida por ti, cuidándote en ese hospital. ― Sasuke miró de reojo a Neji, conociendo su genio, así que intervino.

― ¿Qué necesitas? ― le preguntó Sasuke, tratando de ser diplomático.

― Solo saludar a Tenten. ― respondió, muy tranquilo, posando sus manos dentro de los pantalones de tela, en una pose desenfadada que haría derretir a cualquier mujer. ― Si ella me permite saludarla, por supuesto.

― Hola. ― dijo la castaña, levantando su mano. ― Ahora hay que salir, porque…

― ¿A qué le temes tanto? ― Le preguntó el primo Uchiha, acercándose a ella. ― ¿A Neji? Él tiene novia.

― Sí. Tenten. ― respondió el pelilargo, mirando fijamente a Shisui y apenas aguantando las ganas de correrlo a puñetazos.

― No me habían llegado esas noticias. ― contestó, sinceramente, pero sin dejar de acercarse a la chica. ― Un hombre con suerte, ¿eh? ― Casi a un palmo, se flectó, para quedar con su cara muy cerca de Tenten. La chica no se amilanó. ― Conmigo serías más feliz. ― Un empujón dio por terminada cualquier indicio de más coqueteo. Neji lo había lanzado lejos, con una mirada cargada de rabia. Tenten se puso entre ambos, al igual que Sasuke e Itachi. Naruto también estaba alerta y Shika a un lado de Neji.

― Hey, no es necesario empezar con una pelea. ― intervino Kiba. ― Estamos en mi cena de compromiso y quiero que todo sea perfecto.

― Yo no hice contacto físico con Neji. Solo quería hablar con su "novia". ― dijo Shisui, haciendo comillas en el aire. ― Como sea, venía a avisarles que el postre está servido.

Girándose, salió del lugar, dejando el ambiente caldeado.

― No tendrías que haberlo empujado. ― le reprochó Itachi.

― ¿Tú dejarías que un idiota se pusiera a un centímetro de distancia de la boca de Ino y le dijera que sería más feliz con él? Dímelo, para re jurarte que serías incapaz de aguantar algo así. ― se defendió el pelilargo. ― No sé si en su familia se darán ese tipo de intercambios, pero yo no permitiré que un tipo le coqueteé a Tenten en mi cara, ¿me oyeron? Así que comienza a controlar a tu primito o te juro que habrá consecuencias. ― advirtió, para luego mirar a la chica. ― No te enojes conmigo. Me contuve hasta el final. Ponte en mi lugar.

― Sin ser amiga de la violencia, creo que Shisui se pasó y merecía el empujón. ― abogó Sakura. ― Yo no aguantaría algo así.

― También deberían confiar en mi capacidad de defenderme. No iba a permitir que pasara de eso. ― les contestó Tenten. ― Como sea, por hoy te disculpo, Neji, pero una próxima, déjame a mí solucionarlo.

― Hablaré con Shisui. ― prometió Itachi, saliendo del lugar, seguido por el resto.

Sakura y Sasuke se quedaron un momento más adentro. Haciéndole un gesto, le pidió a Naruto que hablara con Peter y le avisara que estaría ahí junto a la pelirosa.

― ¿Qué pasa, mi amor? ― Le preguntó la chica, sentándose a un lado de él, en el sofá de la sala. ― Quedaste tenso con tu primo.

― No me gustan las muestras de posesividad, pero tampoco los tipos que sobrepasan los límites y Shisui se pasó esta vez. ― le comentó el moreno. ― Neji es mucho más posesivo que yo y sé que este tipo de cosas lo dejan muy desagradado.

― A cualquiera, cariño. Poniéndome en sus zapatos, lo entiendo de inmediato. ― le dijo Sakura, apoyándose en su hombro. ― Tenten es preciosa y le costará alejar a los otros tipos que la pululan, pero ese tipo de invasión, donde a Shisui le importa poco si está o no está su pareja, me parecen vulgares.

― Si alguien te hiciera eso mismo, no viviría para contarlo, te lo aseguro. ― Sakura solo se abrazó más a él. ― Shisui Solo tenía un estirar la boca y la besaba. Habría desencadenado una gran guerra.

― Jugó al límite. ― respondió la pelirosa. ― ¿Qué harías tú en un caso así?

― Quiero pensar que te alejaría del tipo y nos vamos del lugar. ― girando la cabeza, la miró. ― Ambos sabemos que no sería así.

― Ahora mismo estaría el tipo sangrando bajo tus nudillos. ― molestó la chica. ― pidiendo piedad.

― No la tendría. ― aseguró el chico, bajando la cabeza para besarla.

Sakura se dejó besar, disfrutando del roce delicado de sus labios, pero prontamente el beso comenzó a ser más exigente y las manos a ser más descaradas. En un par de segundos estaba acostada en el sofá, con Sasuke sobre ella y siendo devorada por entero.

― Sasuke. ― Lo detuvo la chica, sonriendo contra sus besos. ― Pronto te vendrán a buscar.

― Tendrían que pasar sobre Peter. ― le recordó el moreno, besándola más profundamente y buscando los puntos erógenos de su novia.

Ya caldeados, Sasuke puso su mano sobre su parte más sensible, haciendo que diera un respingo.

― ¿Quieres ahora? ― le preguntó, con los ojos cerrados y completamente entregada a las caricias.

― Siempre quiero. ― le respondió el moreno, levantándole el vestido y tocándola íntimamente, luego de haberle acariciado las piernas en el proceso. ― Necesito metértelo, pero te mancharé la ropa.

― En mi bolso, hay un condón. ― Sasuke se separó a mirarla. ― Sabía que esto podía pasar. ― Sonriente, el moreno levantó el pequeño estuche y sacó el envoltorio negro. Con sus dientes, rompió el paquete y se lo puso rápidamente en su miembro. Sakura expectante, lo miró hacerlo, sabiendo lo que se venía.

Ya posicionado sobre ella, le abrió bien la pierna que estaba hacia fuera del sofá y se adentró en su cuerpo, disfrutando de su unión. Sakura jadeó, y echó la cabeza hacia atrás, deteniéndose cuando lo sintió morder.

― Déjame. ― le pidió el moreno.

― Me dejarás marcas y el maquillaje lo dejé en el carro. ― Le respondió, besándole la mandíbula y luego la boca, para darle un beso donde su lengua recorrió todo el interior del moreno.

― Ok. ― siguieron dándole al tema por largos minutos, parando para descansar de los embates, para luego volver a continuar.

Sakura supo que se venía su orgasmo y aceleró sus movimientos, para llegar a él. Sasuke lo intuyó y le dio duro por largos segundos, hasta que ella encontró el desfogue. Algunos movimientos después, él se derramó dentro del plástico y cayó rendido sobre su pecho, respirando hondamente y completamente saciado.

― A este ritmo, nos mataremos.

― No me imagino una muerte más deliciosa. ― le dijo el moreno, muy sonriente.

El mundo podía esperar, mientras tanto, ahí dentro, nuevamente la pasión había reinado. Nada importaba, solo ellos dos.

Ah y la sorpresa que se venía.

6.

─ ¿Dónde está tu hermano? ─ Itachi levantó la mirada de su plato y sonrió, haciéndose el desentendido. ─ No me hagas gestos. Te conozco y lo conozco. No ha vuelto a aparecer desde que se fueron a afinar los instrumentos. Sakura tampoco ha hecho acto de presencia.

─ Supongo que está conversando con alguien o fumándose un cigarrillo… Mamá, recuerda que no soy la niñera de Sasuke. Solo soy su manager y el que organiza su agenda. ─ Mikoto enroló los ojos. Sabía que su hijo estaba perdido con esa chica, por mucho que Itachi intentara irse por la tangente. ─ Deberías relajarte.

─ Lo intento. ─ murmuró queda, mirando por todo el salón, en busca de su hijo menor. ─ ¿Cuántos años tiene tu nueva secretaria? Se veía nerviosa estando acá. ─ Itachi carraspeó incomodo. ─ No me digas…

― No. ─ dijo de inmediato, tragando hondo. ─ No es menor de edad.

─ Pero dudo que hace mucho sea adulta, ¿o me equivoco? ─ el pelilargo sonrió fríamente. ─ Quiero que sean sinceros. Pueden confiar en mí.

─ No es cuestión de confianza, madre. Sabemos de sobra que tenemos tu apoyo, pero la verdad es que intentamos evitarte una apoplejía. ─ Mikoto alzó las cejas sorprendida.

─ ¿Soy candidata directa para sufrir un ataque cardiaco? ─ Itachi asintió, con un chasquido de lengua y una mueca de pesar. ─ Supongo que tu hermano tiene una relación con su coprotagonista. ─ el pelilargo dudó, dos segundos. ¿Era correcto ser sincero o debía dejar que Sasuke diera esa pelea? ─ No me mientas.

─ Es algo de él, pero sí, hay una relación. No es el simple acercamiento que había en un comienzo, cuando corrí prácticamente a delatar a mi hermano. ─ Mikoto abrió la boca y la cerró, muy contrariada. Frunció el entrecejo y apretó sus manos bajo la mesa, mirando su plato de comida intacto, sin ser tocado. ─ Madre, debes conocerla o verlo a él. Ella le hace bien.

─ Dijiste lo mismo de Fuka y la muy grosera terminó haciéndose la víctima en la televisión. ─ susurró molesta, mirando a su alrededor, temiendo ser escuchada. Su porte y distinción no podían ser puestos en duda por escucharla hablar mal de alguien. ─ Me prometiste que todo saldría bien, ¿te recuerdas?

─ ¿Y no resultó bien? No puedo hacerme cargo, ni Sasuke tampoco, de los descargos de Fuka, pero si puedo hacerlo al decirte que Sasuke no recayó en las drogas ni en viejas costumbres de otras mujeres. Se comportó a la altura y mientras estuvieron juntos, no hubo problemas. No quiero dejar a Fuka de salvadora, pero si ayudó mucho en sacar a Sasuke de donde estaba metido. ─ Mikoto no podía negar esa realidad. ─ Respecto a Sakura, solo puedo decirte que la conozcas y veas cómo se comporta Sasuke con ella. Es digno de retratar. Se nota mucho que hay amor de por medio. Amor que no esperé ver por parte de mi hermano, que es igual o más metódico que cualquiera de nosotros. ─ la mujer seguía mirando el salón, pero prestaba toda su atención a lo que decía Itachi. ─ Él cambió de una forma que no te esperas y negarse a su relación, es rechazarlo. Puedes perderlo completamente. Sakura es su vida o parte muy relevante de ella y no quiere perderla. Intentar hacerlo entrar en "juicio" no corresponde en este caso. El amor es más fuerte que cualquier otro lazo sentimental que tenga, ya sea madre, padre o hermano. Ni siquiera a mí me toma en cuenta cuando le hablo y ella está alrededor. Es como si no hubiese nada más en su mundo… no, no digas nada, a mí también me causa pavor, pero me causa más terror pensar que la pueda perder. Si eso sucede, no sabría cómo ayudarlo. ─ Mikoto iba a hablar, pero lo vio entremedio de la gente, saludando a algunos conocidos y sonriendo como si la vida fuese lo más maravilloso. Sonreía de verdad, sin caretas ni dobles intenciones, solo era su hijo menor, con una sonrisa de oreja a oreja y un brillo en los ojos, que jamás le había visto.

─ La ama. Se enamoró por primera vez. ─ Itachi miró a su madre y vio en ella una sonrisa de resignación, sabiendo que no había nada por hacer. ─ Tendré que aceptarlo y darme el tiempo de conocerla a ella.

─ Es muy simpática y no se deja avasallar. Le dice las cosas de frente y sopetón. ─ Mikoto asintió, agradeciendo que su hijo hubiese encontrado una chica que no le dijera amén a todas sus cosas y que luchara con uñas y dientes. ─ A veces lo deja de una pieza con sus locuras, pero también lo llena de energía. Sus mejores conciertos han sido en momentos relevantes con Sakura. No he tenido la posibilidad de tenerla tras el escenario esperándolo, pero estoy seguro de que el día que eso suceda, Sasuke dará cátedra de cómo hacer un buen concierto.

─ ¿Ella lo quiere? ─ preguntó la mujer, con cara de preocupación. ─ Solo hablas de lo que él siente, pero no te refieres a los sentimientos de Sakura.

─ Solo puedo decir que el amor de ese par es mutuo y muy profundo. Ella se eleva, madura y crece con él. Sasuke se llena de pasión, locura y amor. Es algo que se complementa. Cuando lo veas con tus propios ojos, no podrás dudar jamás de que tu hijo es correspondido y aceptado tal cuál como él se lo merece.

─ Tu papá no se tomará bien esto. Luego de la linda charla que nos diste hace unos meses. ─ Itachi quiso enterrarse vivo en ese instante. ─ ¿Por qué cambiaste de opinión?

─ Porque los vi juntos. Me bastaron dos minutos para entenderlos y saber que están bien encaminados a sea lo que sea están creando. ─ Itachi vio como Sakura llegaba a la mesa lateral donde estaba sentada Tenten y Hinata. Al lado de las chicas, también estaba Ino, Nozomi y Natsuki. La estaba molestado por como sonreía, o al menos eso lograba entender. Sasuke no despegó su mirada de ella, haciendo sonreír a Itachi de medio lado. ─ Yo hablaré con papá. Se lo debo a Sasuke, pero sobretodo a Sakura. Les di una imagen errada de una chica esforzada y luchadora, que no viene de nuestro mismo mundo, pero te hace sentir que desde donde viene, es mucho mejor.

─ Es una buena niña por lo que veo. Todos la rodean con cariño. ─ comentó, viéndola ser rodeada por un grupo de chicas, junto a la futura novia. Todas sonreían. ─ Viene Sasuke. Finge que esta conversación no tuvo lugar.

─ Madre, nos dejó solos para que pudiéramos conversar e intercediera por él. Además de querer estar un tiempo con su chica. ─ Mikoto meneó la cabeza. ─ Hola, hermanito. ¿Cómo te sonríe la vida esta noche?

─ Mucho mejor que a ti, por lo que veo. ─ Con un gesto de cabeza, señaló a Ino, quién conversaba tranquilamente con un desconocido que se había acercado a la mesa de las chicas. Itachi arrugó la frente, desconcertado y a punto de pararse de la mesa, pero Mikoto lo detuvo, con una simple mirada. ─ ¿Le tienes miedo a mamá?

― Le tiene miedo al ridículo. ─ Sasuke alzó una ceja y negó con la cabeza.

─ Cuenta hasta 3, madre. ─ Mikoto no entendió. ─ Uno… ─ Itachi miró a su hermano y mamá. ─ Dos… ─ Itachi tomó el vaso y dio un rápido sorbo. ─ Tres… Itachi se levantó como alma que lleva el diablo y caminó hasta el lugar donde se encontraba la rubia. ─ ¿Qué te dije?

─ Ustedes son muy predecibles. Me recuerdan a su padre. ─ Sasuke tomó la copa de un mesero y le prestó completa atención a su madre. La mesa redonda en la que estaban, acompañados de una pareja de ancianos que se había levantado a bailar, les dio la total libertad de hablar con tranquilidad. ─ Un cliché caminante: Sombrío, callado, serio y poco amistoso. Era su pose para conquistar. Él en último año de universidad, yo recién saliendo de la escuela de chicas.

─ Mi compañera de reparto va ahí. ─ comentó, haciéndose el desentendido.

─ ¿La misma que usa el labial que tienes en la comisura de tu boca? ─ Sasuke con rapidez se llevó la mano a la boca, tapándose la zona y buscando en la mesa alguna servilleta para limpiarse. ─ Itachi ya me dijo todo.

─ No puede cerrar la boca, ese hijo de… ─ Mikoto le envió una muda advertencia con su gesto. ─ ¿Qué te dijo?

─ Solo quiero saber si tienes claro lo que puede suceder si su relación se sabe. ─ Sasuke, con algo de impaciencia, asintió. ─ ¿Tienen algún plan a seguir en caso de ser así?

─ Sí. Todo conversado con Shizune e Itachi. ─ Mikoto aceptó. Conocía de sobra el trabajo de la mujer y sabía que protegería a su pequeño de lo que viniera.

─ ¿La amas? ─ Nunca había hablado de sentimientos con sus hijos. Siempre había cuidado mantener cierta pose que le impedía tener sentimientos, pero ya no eran tiempos de esconder el amor. Quería que sus dos retoños fuesen felices, aunque eso le costara un par de dolores de cabeza y un par de nueras recién salidas de la escuela. ─ Sé sincero conmigo. Tienes toda mi discreción.

─ La amo como jamás pensé amar algo en mi vida. ─ Mikoto se estremeció. Las palabras de Sasuke eran fuertes y directas, llenas de sentimientos y pasión. Era un hombre amando con todo a una mujer y eso la hizo temer, como también entender que su voz ni su voto tenían ninguna relevancia ahí. Solo le quedaba estar presente tanto para su hijo como para su nuera, tomando en cuenta que se venía el momento de la revelación, tanto para Fugaku como para el mundo entero. ─ Y no pienso perderla.

─ Te apoyo, tesoro. Siempre te apoyaré en lo que decidas y más si es en lo que amas. ─ tomándole la mano sobre la mesa, le dio una sonrisa reconfortante. ─ También te amo y sé que eres un ser maravilloso, que merece recibir amor de todos lados. Quiero conocerla, aunque sea hablar con ella dos minutos.

─ ¿Ahora? ─ incomodo, Sasuke quiso negarse, pero Mikoto no era sumisa como se pensaba y levantándose con hidalguía, tomó el vuelo de su vestido, para dirigirse donde se encontraba la pelirosa. Al ir acercándose, el grupo de chicas comenzó a callar y sus caras mutaron a unas de pavor. Neji, que estaba cerca de la escena, caminó hasta donde ella.

─ Señora Uchiha, me sorprende no ver a… ─ Mikoto levantó la mano para hacerlo callar.

─ Solo quiero hablar con ella. ─ Neji asintió, girándose al verla pasar por su lado.

Al llegar donde todas las chicas, cada una tenía una cara de sorpresa, pero la que más destacaba, era la de Sakura, quien sentada casi en medio de todas, apenas respiraba.

─ Hola. ─ susurró Hinata. ─ ¿Cómo… está?

─ Muy bien, muchas gracias. ─ habló la mujer, dirigiéndose al general. ─ Me gustaría hablar una cosa contigo, Sakura. ¿Puedes?

─ Sí, por supuesto. ─ Sasuke llegó detrás de su madre.

─ Mamá, ¿podemos…? ─ Mikoto lo ignoró y tomó de la mano a Sakura, quien temerosa aceptó y se dejó dirigir hasta una puerta lateral. Sasuke las siguió hasta ahí, pero cualquier frase o palabra quedó silenciada cuando su madre lo dejó fuera de la habitación. ─ Maldita sea.

Dentro del lugar, Mikoto caminó hasta el centro, con la mano de Sakura entre las suyas. Pensó dentro de ella, que la chica era muy menuda y suave, además de ser muy linda.

─ ¿Tienes miedo? ─ Sakura negó como robot, sonrojándose. ─ No tengo por pasatiempo comerme chicas temerosas. ─ le tranquilizó, sonriendo. ─ Siéntate.

Tomándose su tiempo, Mikoto caminó hasta una ventana, para mirar hacia abajo. Luego volvió donde Sakura y se sentó en un sofá frente a ella, pero a corta distancia. La música del salón apenas si se escuchaba. Solo oía la respiración algo errática de la pelirosa.

─ Disculpe que respire así. Estoy algo nerviosa. ─ Se excusó la chica. ─ Mi asma no es un buen compañero cuando estoy así.

─ ¿Sufres de asma? ─ Sakura asintió, muy sonrojada. ─ No pienso nada malo de eso, para que no te compliques. Yo sufro de diabetes tipo uno. Me lo descubrieron cuando tenía 4 años y caí desmayada luego de comerme un gran pastel.

─ ¿De verdad? ─ Mikoto asintió.

─ Viví con una bomba de insulina gran parte de mi infancia, dejándome una horrible cicatriz que me carcomió por años. Hasta que conocí a Fugaku y él me hizo ver que era una herida de guerra. ─ Sakura encontró muy tierna la historia y sonrió genuinamente. ─ ¿Tu asma está controlada?

─ Muy controlada. Shizune se preocupó de darme buenísimos médicos, eminencias en la enfermedad y Sasuke está al pendiente de mí, con mi medicina al alcance. Incluso tiene inyecciones de adrenalina y anti alérgicos para salvarme en caso de caer desfallecida. ─ le contó con soltura, olvidando que hablaba con la mamá del hombre que amaba, pero que esta desconocía la naturaleza de su relación. ─ Supongo que no quiere que las grabaciones se paren… ─ intentó rectificar.

─ Sasuke ya me dijo todo. ─ le comentó, tranquila y con gran ternura. ─ Solo quiero saber una cosa. ¿Lo amas de verdad o solo te enamoraste porque es una figura de clase mundial? ─ Sakura agachó la cabeza, pensando en cómo responder de la forma correcta, o al menos eso pensó Mikoto, hasta que la vio levantar su mirada y con profundidad responder.

─ Cuando lo conocí, me encandilé por el hombre que todas las chicas de 10 a 50 años aman. ─ comenzó a contarle. ─ Al tiempo, me di cuenta que era un pedante, pesado, muy frio, sarcástico y desagradable. ─ Mikoto alzó una ceja, sin entender muy bien. ─ Pero, a pesar de todo eso, fue el único que corrió a ayudarme cuando estuve en problemas. Fue a mi casa y me compró comida cuando llevaba días en Tokio, sin ningún apoyo. Me cocinó durante semanas, porque mis habilidades culinarias dejan bastante que desear. Me enseñó de matemáticas, lengua e idiomas. Tuvo la paciencia de llevarme a la escuela y explicarme los deberes. Me mostró un mundo lleno de oportunidades, pero me dejó claro que era peligroso, por lo cual siempre me cuidaría. Protegió mi vida y ha guiado muchos de mis pasos. Sus ojos son lo primero que veo después de grabar una escena y sus elogios me hacen sentir la actriz más importante de la historia. Cuando llega a mi camarín con guiones para ensayar, solo puedo pensar que él ha hecho del trabajo, un verdadero placer. Me ha mostrado una forma de vivir llena de emoción, pero recato. Me ha calmado en los momentos duros y los momentos de furia. Me toma la mano cuando tengo miedo y ha velado mis sueños cuando he estado mal. ─ poniéndose su mano bajo el mentón, continuó, para gracia de Mikoto, que comenzaba a admirar a esa chica. ─ Hemos peleado y nos hemos arreglado. Me ha enseñado el valor de pedir disculpas y estar siempre dispuesto a luchar por lo que amamos. No sé si esto será amor, pero solo sé que él es todo lo que quiero y todo lo que querré durante gran parte de mi vida. Es mi amigo, mi compañero, mi partner, mi confidente, mi payaso personal, mi enfermero, mi cuidador, mi novio y mi gran amor. Y si eso no significa que lo amo por lo que es, más que por lo que ve el mundo, no sabría decirle que es el amor.

Mikoto sintió como un gran peso salía de su pecho y dejaba de atormentarla. Luego de años de tortura, de ver a su hijo caer en las fauces de las drogas, de temer por su vida, de verlo casi muerto, de decepcionarse por los pasos que tomaba y como recaía en cada una de las cosas malas, solo pudo agradecer cuando escuchó las palabras de esa chica. Por fin Sasuke encontraba a alguien que lo valoraba por quién era. Ese chico de gran corazón, que cometía errores como todos, pero estaba dispuesto a luchar por uñas y dientes para salir arriba. Sakura era lo mismo que él. Una gran luchadora que se levantaba y valoraba cada uno de los gestos de su hijo. Sabía que les iría bien y si Fugaku tenía algún recelo o algo, ella misma haría hasta lo imposible por quitarle esa duda. Ayudaría y sería una cuidadora de ese gran amor.

─ Me alegro por ello, Sakura. ─ alzando su mano, continuó. ─ Mi nombre es Mikoto Uchiha y solo puedo decirte: Bienvenida a mi familia.

Ahora se le venía la conversación con su hijo mayor.

7.

― ¿Estás preparado para este gran paso? ― Sasuke tenía la cabeza gacha y se sentía muy asustado.

Luego de lo vivido con Sakura, del sexo y de la conversación que tuvo con su madre, ya estaban las cartas echadas y solo quería liberarse de eso que guardaba en su ser. De hacer a todo el mundo participe de su sentir, no así de su relación. ¿Sentía miedo? Por supuesto. Era la primera vez que estaba enamorado y no había sido tan simple como alguna vez se lo pintaron. La mayoría del tiempo sentía un miedo irracional a diferentes cosas, ya sea a perderla, aburrirla, no ser correspondido o a que la golpeara un meteorito. Muchas idioteces pasaban por su cabeza, pero sobretodo estaba el hecho de ese amor que lo acompañaba a donde fuera que estuviera. Era su chica, la mujer que amaba con locura y quería demostrárselo a través de su arte. De la mejor forma que sabía hacerlo, así que sin dudar y con ayuda de sus hermanos, lograría entregar un poco de su sentir a esa chica hermosa que lo esperaba expectante.

― Supongo que es tétrico declararse. ― continuó Shikamaru. ― Pero ustedes ya están juntos. No es como si fuese la primera vez que le muestras tus sentimientos.

― No todos los días se canta frente a tu madre de que te enamoraste con locura. ― dijo Neji. ― Todo saldrá bien. Demos un buen show y terminémoslo con un broche de oro. Como tú te lo mereces y como lo merece Sakura.

― También será una canción para Natsuki. ― comentó Sasuke. ― Demos lo mejor, como siempre.

Tomando su última cerveza, se puso a tono, saltando y moviendo la boca. Itachi lo miró desde la distancia, feliz por su hermano y por todo lo que había creado. Sakura era la mujer que merecía y la vida lo estaba premiando con eso. Ojalá todo siempre saliera bien.

Ya en el escenario, Sasuke miró a todo el público y saludó con una reverencia. Todos se amontonaron bajo el lugar y las chicas se pusieron un poco más atrás, para no ser aplastadas. Sasuke valoró eso y le regaló una sonrisa a la pelirosa hermosa que lo miraba enamorada.

Haciendo un gesto hacia atrás, dio pase a la música.

― Con ustedes, Living in Peace. ― los presentó el maestro de ceremonia.

― Disfruten el show. ― dijo Sasuke, comenzando a cantar.

Jet - Are you gonna be my girl

Go!

So 1, 2, 3 take my hand and come with me
Because you look so fine
And I really want to make you mine

I say you look so fine
That I really want to make you mine

Oh 4, 5, 6 come on and get your kicks
Now you don't need that money
When you look like that
Do you, honey?

Big black boots
Long brown hair
She's so sweet
With her get back stare

Well I could see
You home with me
But you were with another man, yeah
I know we ain't got much to say
Before I let you get away, yeah

I said, are you going to be my girl?

Well, so 1, 2, 3 take my hand and come with me
Because you look so fine
And I really want to make you mine

I say you look so fine
That I really want to make you mine

Oh 4, 5, 6 come on and get your kicks
Now you don't need that money
With a face like that, do you?

Big black boots
Long brown hair
She's so sweet
With her get back stare

Well I could see
You home with me
But you were with another man, yeah
I know we ain't got much to say
Before I let you get away, yeah

I said, are you going to be my girl?

Oh, yeah
Come on!

I could see
You home with me
But you were with another man, yeah
I know we ain't got much to say
Before I let you get away, yeah
Uh, be my girl
Be my girl
Are you going to be my girl?

La gente gritó y saltó con mucho entusiasmo. Aplaudió y coreó con ellos, riendo y disfrutando del tema. Era una canción que encendía a cualquiera.

― Esperen. La garganta se seca después de tanto gritar. ― bromeó el moreno, haciendo reír a todos y tomando agua a destajo. ― Continuemos con el show.

Artic Monkeys - Why'd You Only Call Me When You're High?

The mirror's image
It tells me it's home time
but I'm not finished
cause you're not by my side

And as I arrived I thought I saw you leaving
carrying your shoes
Decided that once again I was just dreaming
of bumping into you

Now it's three in the morning
and I'm trying to change your mind
Left you multiple missed calls
and to my message you reply
Why'd you only call me when you're high?
High
Why'd you only call me when you're high?

Somewhere darker
talking the same shite
I need a partner
Well, are you out tonight?

It's harder and harder to get you to listen
more I get through the gears
Incapable of making alright decisions
and having bad ideas

Now it's three in the morning
and I'm trying to change your mind
Left you multiple missed calls
and to my message you reply
Why'd you only call me when you're high?
High
Why'd you only call me when you're high?

And I can't see you here when I'm high
Sort of feels like I'm running out of time
I haven't found all I was hoping to find
You said you got to be up in the morning
Gonna have an early night
and you starting to bore me, baby
Why'd you only call me when you're high?

Why'd you only ever phone me when you're high? [X4]

Mucho más tranquilo, todos bajaron revoluciones y disfrutaron del tema, coreando y grabando a Sasuke, quien se movía por el lugar como si fuese su única casa, cautivando a todos los presentes. El deleite para todos los que tenían la suerte de verlos tocar gratis, era algo inimaginable. Los instagram se llenaron de fotos y videos de ellos, siendo de inmediato Trending Topic en todo Japón, mientras los noticieros contaban que la banda estaba dentro, donde se escuchaba la música a través de las paredes. Sakura grabó varios videos para su instagram personal y le ponía caritas de emoción a cada uno.

― Y como el show debe continuar y también terminar, queremos hacerle este regalo a todos los presentes. A los que aman con locura y quieren gritarlo a los cuatro vientos, a los que sienten que con simples palabras no bastan y la vida se les hace corta para demostrar cuanto aman a ese alguien. A todos aquellos que sentimos que nuestro amor es más grande que cualquier cosa y se puede enfrentar a todo y a todos. A todos los que buscamos mil formas de hacer feliz a nuestras parejas y rogamos que siempre sea así, porque estamos enamorados y porque nunca dejaremos de estarlo, ya que junto a ellos podemos ser nosotros mismos y enfrentar al mundo de la mano. Esto es para ti, preciosa, mi nena. Te amo, mi amor. ― dando por finalizado su discurso, Sasuke dejó de mirar a Sakura, para dar el pase a la canción

Todas las chicas se voltearon a mirar a Sakura y chillaron emocionadas, tratando de contenerse al notar el interés que suscitaban en todos los presentes del lugar. Sin embargo a Sakura poco le importó, quien alentada por su suegra, que estaba a un lado de ella e Itachi, quien sonreía de oreja a oreja, se dejó querer.

Muse - Can't Take My Eyes Off You

You're just too good to be true
Can't keep my eyes off of you
You feel like heaven to touch
I wanna hold you so much
At long last love has arrived
And I thank God I'm alive
You're just too good to be true
Can't take my eyes off you

Con sus ojos cerrados, les cantó a todos, sobretodo a Sakura, quien miraba maravillada todo lo que estaba sucediendo. No cabía dentro de sí. Esa era la muestra más clara que para Sasuke, ella era lo más importante y ya nada podía esconderlo.

Pardon the way that I stare
There's nothing else to compare
The sight of you makes me weak
There are no words left to speak
But if you feel like I feel
Please let me know that it's real
You're just too good to be true
Can't take my eyes off of you

Con el sonido fuerte de los instrumentos, todos los de la banda comenzaron a reír y a mover las piernas, como si de cancán se tratara. Sasuke era el más feliz y sus compañeros lo acompañaban, tocando extasiados y mirándolo dejar todo arriba del escenario. Era una escena memorable, que quedaría para siempre guardada en los anales de la banda y por sobre todas las cosas para Sakura y Sasuke, quienes se miraban enfermos de amor. Ella amaba verlo tan feliz, compartiendo su amor y haciéndolo gigante. Él gozaba con verla con sus ojitos llenos de orgullo y amor por su persona.

I love you, baby
And if it's quite all right
I need you, baby
To warm the lonely nights
I love you, baby
Trust in me when I say
Oh, pretty baby
Don't bring me down, I pray
Oh, pretty baby
Now that I found you, stay
And let me love you, baby
Let me love you

La apuntó y les gritó a todos quien era la mujer que le quitaba el sueño. ¡Te amo, nena! Sonó por todo el lugar, volviéndolo en una nueva balada de amor, rock y locura.

You're just too good to be true
Can't keep my eyes off of you
You feel like heaven to touch
I wanna hold you so much
At long last love has arrived
And I thank God I'm alive
You're just too good to be true
Can't take my eyes off of you

Nuevamente el cancán y las risas de todos. Los videos ya estaban desperdigados por la red y Sasuke sabía que sería una muestra para todos. Ojala no grabaran cuando apuntaba a su chica, para no meterla en problemas, pero no podía aguantar las ganas de gritar que estaba enamorado, muy enamorado y que esa chica pelirosa era su mundo entero. Sin proponérselo, Sakura se había vuelto sus ojos, con sus manías e idioteces. Con sus dragones hechos a mano o sus errores. Con sus risas chillonas y sus gritos de placer. Con sus ojitos que buscaban siempre estar en contacto con él y con sus mañas, que hacían estirar la boca como niña pequeña. La amaba a tal punto, que conocía hasta su forma de textearlo cuando las cosas iban mal. Siempre ahí, llenándole de amor y de locuras.

I love you, baby
And if it's quite all right
I need you, baby
To warm the lonely nights
I love you, baby
Trust in me when I say
Oh, pretty baby
Don't bring me down, I pray
Oh, pretty baby
Now that I found you this day
Let me love you, baby
Let me love you

La canción terminó con un grito desaforado por todos y muchos aplausos que nacieron de inmediato, sin necesidad de pedirlos. Sakura seguía alelada, abrazada por Ino, que al oído le repetía algo que ella simplemente no escuchaba. Solo quería ir hasta donde Sasuke y comérselo a besos, decirle que para ella también era de la misma forma y que su forma de gritarle que la amaba, era el regalo más lindo que alguna vez creyó poseer.

― ¡Ve donde él, Sakura! ― escuchó que le dijeron fuerte y claro. La pelirosa se volteó, sin lograr comprender lo que le decían. ― Anda a gritarle que tú también lo amas. ― Le dijo su suegra, sonriéndole de oreja a oreja.

― Sí. ― respondió todavía incrédula y corriendo hasta donde se estaba metiendo la banda nuevamente. Peter al verla, sonrió de medio lado y la dejó pasar, tratando de que el resto de la gente que se estaba arremolinando alrededor de la puerta no le impidiera el paso.

Sakura entró al lugar como la tromba marina que era y vio a todos los integrantes de la banda mirándola y sonriendo. Todos levantaron la cerveza, menos Sasuke, quien esperaba expectante una reacción y tenía las manos en puño al lado de sus piernas. Estaba nervioso, como nunca esperó verlo y necesitaba una reacción de ella. Sakura, fiel a su estilo, lanzó una risotada y con sus ojos llenos de lagrimas, corrió donde él, para abrazarse a su cuello y saltar a enganchar sus piernas en la cintura de Sasuke. Apretándolo fuerte contra ella, comenzó a besarle la oreja, el cuello, la mandíbula y luego la boca, sin detenerse, mientras tras ellos, toda la banda gritaba y aplaudía, junto a la llegada de las chicas, de Suigetsu con Karin y la madre de Sasuke, quien al margen, también sonreía de ver la escena. Se sentía muy feliz por su hijo y por lo que estaba viviendo. Se lo merecía.

Sasuke recibía cada uno de los besos de su novia con devoción, sintiendo que había dado todo su ser por ella y sabiendo que era recompensado de la misma forma. Sintió flashes de fotos y supo que eran sus amigos, quienes retrataban el momento, para quizás, y por su bien esperaba que no, después se lo mostrasen.

― Preciosa. ― le susurró, cuando la sintió en su cuello, mojándolo. ― No quiero que llores.

― Lloro de felicidad, mi amor. Me siento feliz y enamorada, bebé. Te amo mucho. ― le dijo, inconexamente. Sasuke solo sonrió y también sintió sus ojos húmedos, pero se contuvo. Ya bastante se había mostrado vulnerable ese día. No iba a dejarse hacer comidilla por sus amigos. ― ¡Y que todos sepan que yo también lo amo! ― gritó, volteando solo la cabeza, para hablarle al resto, que seguían disfrutando de su muestra de amor. ― ¡Pero no me harán cantar, porque terminarán con los oídos reventados!

― ¡Gracias por hacernos el favor! ― gritó Tenten, abrazada a Neji.

― ¡Esa es mi cuñada! ― gritó Ino.

― ¿Cuñada? ― preguntó Mikoto, un poco más atrás. Itachi dejó de respirar, igual que la rubia. ― Ya hablaremos, hijo mío. ― le advirtió a Itachi. ― Y contigo también, Ino. ― Todos los presentes se largaron a reír, menos los aludidos.

― Eso te pasa por ir de cotilla. ― Lo molestó Sasuke, todavía con Sakura encaramada sobre él y con sus manos acariciándole los muslos y trasero. ― Esta es mi forma de demostrarte que para mí eres mi gran amor y que te amo con locura, Sakura. Que quizás no me sea fácil decírtelo todo el tiempo, pero mi amor aquí está y es todo para ti. ― Le dijo, solo a ella. El resto les dio privacidad. ― Mi arte es todo lo que tengo y con él quise entregarte este regalo, que fue con ayuda del resto de los chicos, pero que nace de mi necesidad de decirte cuanto me importas, cuanto te necesito, cuanto quiero tenerte para siempre y cuanto te amo. Me entregué completamente a ti. No hay nada mío que no sea tuyo y sé que odias el tema de la posesión y que la felicidad debe recaer en uno mismo, pero mi amor, tú eres mi felicidad y lucharé para que siempre estés ahí, esperándome, sin decaer y sin temer al futuro, porque estaremos juntos para enfrentarlos. Tenemos toda una vida para luchar y amarnos.

― Lo sé, mi amor. ― Le dijo Sakura, acariciándole las mejillas. ― Para mí es igual y nunca dudes de nuestro amor, ni de lo que siento por ti. Si te lo grito, si te lo demuestro, si te lo refriego en la cara, es porque así es lo que siento y mientras esté dentro de mí, no dudaré en mostrártelo, ni mostrárselo al mundo. ― le aseguró. ― Ya no quiero que nos escondamos más, o sea, para la prensa todavía es muy prematuro, pero para nuestras familias no. Quiero hacerme parte de tu vida por entero. Conocer a tu familia, a tus padres, a tus primos y toda la gente que ha sido parte de tu crecimiento.

― Y los conocerás. ― le dijo, dejándola bajar, pero antes, robándole un beso profundo.

― Gracias por darme a este niño lleno de amor. ― le dijo Mikoto, acercándose a ellos y abrazándolos a ambos. ― Lo soltaste, como nunca esperé verlo. Ojala no se pierda.

― Y no se perderá, se lo aseguro. Yo estaré para traerlo de vuelta, siempre que sea necesario. ― le prometió Sakura y tomándole las manos, continuó. ― Yo sé que no soy lo que espera y que todavía me queda mucho por recorrer, pero le aseguro que nunca se va a arrepentir de tenerme como nuera, porque yo verdaderamente amo a su hijo.

― Lo sé, pequeña. Me lo dijiste cuando hablamos y me lo demostraste al ver como tratas a mi hijo. ― la tranquilizó. ― Como madre, solo quiero que respeten y traten bien a mis chicos. No me importa de dónde vengas, quien seas o quien quieras ser, solo me interesa que Sasuke se sienta querido y respetado y sé que tú lo has hecho sentir así. Ahora se viene la prueba de hablar con tu futuro suegro, pero ten por seguro que tienen todo mi apoyo. ― Besándole ambas mejillas, se alejó un poco. ― Los dejo, porque debo hablar con cierto Uchiha que se las dio de moralista y me salió con tremenda papa. ― les comentó, risueña. ― No se preocupen, solo lo haré sufrir, pero Ino también me cayó bien. Ella y su "señor Uchiha" serán recordados por mucho tiempo.

Sakura y Sasuke la vieron caminar hasta donde Itachi, para luego vislumbrar como se alejaban junto a Ino a conversar. El moreno se volteó donde su novia y la volvió a abrazar.

― ¿Nos amamos? ― le preguntó, risueño.

― Como solo nosotros podemos hacerlo. ― sentenció la chica.

La promesa de amor ya estaba plantada. Ahora solo quedaba luchar por ella…

Pero lamentablemente, no todo sería color de rosa y de forma brutal, se darían cuenta.