ME EXTRAÑARON?
Yo sí :( pero ya estoy de vuelta y con nuevo capítulo. Espero que tenga muchos mensajes, para que sigan motivándome a seguir con esto, porque a veces cuesta un poco cuando no sientes el apoyo de la gente :/
Les cuento que el fic ya pasó la mitad y poco a poco comenzará a tornarse más oscuro. Dejaremos un poco el amor y los problemas se acrecentarán, aunque no daré más detalles, porque sería spoiler. Solo puedo decirles que compren pañuelos en cantidades industriales. El romanticismo nos dejará :( Otra cosa, síganme en la cuenta de instagram. Ahí subo información, spoiler y detalles de como voy avanzando. Me gustaría ver mayor interacción, leer sus conclusiones y las ideas de lo que creen pueda suceder con el fic.
La verdad es que lamento mi retraso, pero me he sentido desmotivada, porque no siento que esté siendo recíproca la entrega y eso me tira hacia abajo. Me gustaría verles prendidxs como me prendo yo para hacerles capítulo o al menos interesadxs en el fic, cosa que no siento.
Aaah y espero que desde sus países nos manden harta fuerza para Chile, aquí la lucha está potente y la autora de éste fic no ha estado ajena a ello. Marchar y luchar ha sido duro, pero sé que saldremos victoriosos. EN ESTE FIC SE APRUBA xD
Sin más que agregar, recuerden dejar sus comentarios y seguirme en instagram. Siempre sigo de vuelta :D
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Pd3: sigan a lilyloop_2
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Pd5: sigan a lilyloop_2
Pd6: DEJEN SUS REVIEWS
Disclaimer: Aplicado
Capítulo XVIII
El Pajarito habló
Fire on fire would normally kill us
But this much desire, together, we're winners
They say that we're out of control and some say we're sinners
But don't let them ruin our beautiful rhythms
'Cause when you unfold me and tell me you love me
And look in my eyes
You are perfection, my only direction
It's fire on fire
It's fire on fire
Fire on Fire – Sam Smith
1.
─ Y la agenda de Sasuke está saturada, porque tomé muchos proyectos… ─ hablaba Itachi. Sus palabras, o más bien el burdo intento que estaba haciendo para tratar de desperdigar más la atención, y sobre todo, alargar más el tiempo de no comentar lo sucedido, fue interrumpido por su Mikoto.
― No soy una mujer idiota, Itachi. No me tomes como tal. ― El pelilargo asintió, sin emitir sonidos. No llevaría la contraria a su madre en ese momento. ― Entiendo que tú y tu hermano se enamoraron. Y que quede claro que no me molestan sus elecciones; se nota de lejos que son chicas que los quieren y acompañan en sus decisiones, así que solo puedo celebrar la suerte que han tenido. Sin embargo, me molesta mucho que hayas arruinado una parte de la relación de tu hermano, yendo a acusarlo siendo que tú estás en la misma situación.
― En mi defensa, solo puedo decir que en ese entonces pensé que hacía lo correcto, protegiendo a Sasuke de un escándalo mayúsculo, además de que se me hacía grotesco verlo tan enamorado de una chica que carecía de cada una de las características que a él le gustaban. ― le explicó. ― Te recuerdo que Sasuke siempre las prefirió mayores, con experiencia, mujeres con carreras formadas y que estuvieran en su mismo nivel de estrellato, para no tener que lidiar con la fama planetaria que se carga, además de que fueran beneficiosas para la misma, sin interrumpir. Cuando conocí a Sakura, solo vi una chica que lo admiraba, al mismo tiempo que no se dejaba avasallar por él y vi a un Sasuke comportándose como si no fuese él, ignorando todo lo que yo le decía. Tuve miedo y no me arrepiento de eso. ― le confesó, mirando a Ino bailar junto a Sakura, mientras reían en el medio de la pista. Mikoto también miraba la escena con cierto encanto en su mirada. Le agradaban bastante esas dos chicas. ― Pero sí me arrepiento de haber corrido como un vil rastrero a decirle a ustedes lo que sucedía. Fue una medida muy idiota de protegerlo, ignorando que él es mayor y sabe lo que hace.
― ¿Tienes miedo? ― Itachi miró a su madre, sorprendido. ― Te conozco, así que responde con sinceridad: ¿tienes miedo?
― Siempre tendré miedo a que vuelva a caer. ― le respondió lacónico, sabiendo que su madre se refería a las drogas. ― Con Sakura estoy seguro que jamás volverá al vicio. La ama demasiado como para perderla en una estupidez así. Ahora… si terminasen… ― carraspeó, incomodo y contenido. ― No quiero imaginarlo.
― ¿Crees que podría suceder? ― Itachi se alzó de hombros. ― ¿No sientes que no estamos confiando en él al sacar estas conclusiones?
― Yo se lo he dicho directamente. ― le contó el pelilargo. ― Obviamente ya tenemos todo el plan a seguir en caso de que recaiga, pero no estoy dispuesto a volver a pasar por algo parecido. Sakura es quien lo hace fuerte, pero también quien puede destruirlo.
― Así es el amor. ― sentenció Mikoto suspirando hondo y fijándose en la rubia, que seguía saltando con Sakura. ― A pesar de verse muy madura, se nota que una es una chica todavía.
― Me trae loco, mamá. ― Le contó, sonriendo de medio lado y completamente resignado a lo que sentía. ― A veces tengo ganas de ahorcarla, sobre todo cuando se pone intratable y no me permite ser su compañero como tal. ― Mikoto rió bajito frente al estrés de su hijo mayor. ― No te burles. Es horroroso no saber con qué saldrá en cualquier momento. Ya más o menos la conozco, y sé a lo que me atengo, pero eso no significa que esté preparado para todo.
― El hecho de que se presentara como tu secretaria, con temor a lo que yo podría decir, habla de una chica muy insegura. ― Elucubró la mujer. ― Ella te quiere, se le nota.
― Y lo sé. Me lo ha dicho. ― sonriendo como bobo, siguió la trayectoria de su baile, que se mezclaba con el torpe intento de Neji por seguir el ritmo de Tenten. ― Me lo tiró en la cara, sin que lo esperara. Yo también la quiero mucho y me siento muy feliz a su lado. No quiero separarme de ella.
― Vaya. De verdad no esperaba ver a mis hijos tan entregados a sus chicas. ― le confesó Mikoto. ― Fue una grata y agradable sorpresa. Espero que pronto nos veamos con las chicas. Quiero conocerlas a fondo y saber sus gustos, para que podamos compartir.
― Papá no se lo tomará del todo bien. ― aseguró el pelilargo, temiendo, en cierto modo, esa confrontación.
― Tu papá nada tiene que opinar respecto a las elecciones que tienen ustedes con sus novias. Él debe aceptar que son hombres hechos y derechos, con decisiones propias y que encontraron las hormas de sus zapatos, tal cual lo encontró él a mi lado. ― Itachi asintió, aunque algo temeroso. ― Tú confía en lo que decidiste y lucha por tu chica y su relación. Sé muy feliz y eso será todo lo que necesitará ver tu padre para aceptar la realidad en la que se encuentra. No es tan difícil.
― Es difícil cuando tienes una novia cabezota. ― masculló el pelilargo. ― Pero estoy enamorado y me siento feliz por eso.
― Me parece estupendo. ― Le dijo su madre, palmeándole las manos. ― Estoy muy cansada, así que llegó mi hora de partir a casa. Llamaré a Kioshi, así que ve en busca de tu hermano y de las chicas, para despedirnos en el estacionamiento. ― Itachi asintió, caminando hacia donde todavía bailaban las muy entrañables amigas.
― Rubia, pequeña, mi madre se va y quiere despedirse de ustedes. ― les dijo el pelinegro, pasando con delicadeza una mano por la cintura de Ino. ― ¿Sasuke?
― Fumando con Shikamaru y el escapista de Neji. ― le comentó Sakura. ― ¿Lo voy a buscar? ― Itachi negó con la cabeza.
― Voy yo. Ustedes bajen mientras tanto. ― Sakura miró a Ino con cautela, pero la rubia asintió, aceptando que estarían un momento a solas con la matriarca Uchiha. ― Beso. ― le pidió el pelilargo a Ino, siendo aceptado con un sonoro pico, que hizo menear la cabeza de Sakura. ― Tú eres peor, cuñadita.
― No estoy tan boba como tú, cuñadito. ― Lo molestó Sakura, riendo, mientras jalaba a su rubia amiga.
Itachi sonriendo, fue hasta el balcón que le había señalado Tenten al pasar por su lado. La rezongona chica, le dijo que hasta allá había corrido un despavorido Neji, luego de que le reclamara que la estaba pisando por quinta vez.
― Itachi, ¿podemos conversar? ― El moreno se volteó a escuchar esa voz que ya conocía y un escalofrío recorrió su espina dorsal. ― Supongo que sabes a lo que me refiero.
― No daré declaraciones ni entregaré comunicados respecto a lo que sucedió aquí. ― le comentó Itachi, tratando de esquivarlo.
― Sabes que soy primo de Kiba y también periodista. Si me dices la verdad, puedo endulzarla para no generarle un problema de proporciones a Sasuke.
― ¿De verdad venderías la información que tu primo te entrega en base a su confianza en ti? Recuerda que ser parientes, no los convierte directamente en familiares, Aoko. Muy primo serás de Kiba, pero si haces algo que pueda destruir a mi hermano, date por enterado de que habrá consecuencias. ― Aoko sonrió tétricamente.
― Entonces es verdad, ¿no? Tú mismo te echas al agua. ― le dijo, sonriendo como si hubiese ganado la lotería.
― No. Tú te metes en un grueso problema si no detienes lo que estás haciendo. Una simple frase en la revista, una pequeña inclinación a lo que pasó acá, o un leve susurro sobre el tema y hundiré tu carrera. ― lo amenazó, con su cara convulsionada. Aoko asintió, dando un paso atrás. No era momento de buscar una exclusiva. ― Permiso.
Esquivándolo, Itachi respiró hondo y abrió el ventanal que daba directo al balcón, encontrándose a Shika, Neji y Sasuke fumando cigarrillos.
― Vienes con cara de ogro. ― Lo molestó Shika, tirando su cigarrillo al suelo. ― Supongo que alguien amargó tu día. ― insistió, mirándolo fijamente.
― El puto primo de Kiba. ― todos guardaron silencio. ― Lo amenacé, pero no puedo andar por la vida como matón.
― Si sale algo que pueda afectar a Sakura, me molestaré mucho. ― amenazó el Uchiha menor, mirando a sus amigos. ― Conmigo, lo que quiera. Con ella no. ― prosiguió, mutando su rostro a un muy cabreado. ― ¿Dónde está? Iré a hablar con él.
― Ni se te ocurra. ― le dijo Itachi. ― Yo ya hablé con él. ― Neji hizo un ademán con la cabeza. ― No seas estúpido.
― Tengo que proteger a la mujer que amo. ― les dijo Sasuke, sin siquiera avergonzarse. Todos sabían de su amor por Sakura y ya más de una vez lo habían oído referirse a ello, pero eso no significaba que cada vez que se soltaba con el tema, una sensación de extrañeza abarcaba a todos. Menos a Itachi, quién ya había vivido todos los momentos con su hermano. ― No voy a permitir que ese tipo se llene los bolsillos con algo que pueda lastimarla.
― Y no lo hará, te lo aseguro. ― intervino Shika, mirando a todos los presentes. ― No le conviene irse en mala con nosotros o perdería grandes sumas de dinero al no tener las exclusivas. ― le hizo pensar el coletas con su genuina calma.
― Además, es un simple periodista. No tiene mayor validez en nuestras vidas. ― Lo tranquilizó Neji. ― No es imbécil.
― Eso espero. Que lo piense bien antes de hacer una estupidez. ― dijo Sasuke, dando por finalizado el tema.
― ¿Por qué no están bailando? Acabo de ver a sus chicas abandonadas en la pista. ― les preguntó Itachi.
― Sakura quiso ir a compartir con sus amigas lo que había hecho. ― les contó Sasuke, alzándose de hombros.
― Nozomi quiso ser parte de la exclusiva y las chicas le estaban contando todo el tema. ― explicó Shikamaru, con su usual voz cansina. ― No me iba a meter en el chisme que ya conozco.
― Del cual ya eres parte. ― molestó Sasuke, sonriendo. ― Te encantó ser parte del tema.
― Era icónico, no podía quedarme afuera. ― se defendió el coletas. ― ¿Y tú, Neji?
― Tenten me reclamó por ser reiteradamente pisada. Preferí venir a fumar, antes de que se enojara mucho más. ― Todos sonrieron. ― Le dije que no era bailarín.
― Shisui aprovechará su veta de bailarín para dejarte rezagado al final de importancia. ― molestó Shikamaru.
― El primo Uchiha jamás me ganará. Puedo aprender. ― Sasuke alzó las cejas, sorprendido.
― ¿Aprenderías por ella? ―preguntó Shikamaru, sonriendo con burla. Neji chasqueó la lengua y caminó de vuelta a la sala.
― Haría muchas cosas por ella. ― dijo el ojialabastro, para luego entrar y perderse en pista de baile, en busca de su compañera de vida.
El trio de hombres solo se largó a reír, burlándose del desaparecido Neji y de cómo estaba comenzando a cambiar.
― Te venía a buscar. ─ dijo Itachi, dirigiéndose a su hermano. ─ Mamá está abajo, lista para irse y quiere despedirse de nosotros. ― Sasuke asintió y con un gesto de cabeza, dejó a Shikamaru solo en el lugar. ― Debe de estar con las chicas. Les dije que la fuera a acompañar mientras iba en tu busca. ― le comentó el pelilargo, tratando de no chocar con las revoltosas compañeras de escuela de Nozomi, que de forma muy poco elegante, se tiraban casi encima de Sasuke, mientras este hacía todos sus esfuerzos para esquivarlas, sin siquiera mirarlas. La pose del Uchiha menor, de mirar al resto como si de moscas se tratara, lo hacía sonreír. Su arrogancia era un detalle que, a pesar de ser desagradable, lo volvía todavía más atrayente. Nada perturbaba a Sasuke, siempre estaba seco y lejano, sin importarle nada, a menos que se tratara de Sakura o familiar directo.
― ¡Sasuke! ¡Foto! ― el grito hizo saltar a ambos hermanos, quienes alarmados, miraron a la chica. ― ¡Soy amiga de Natsuki, desde que éramos niñas! ― Sasuke alzó una ceja y levantó su mano.
― ¿Puedes dejar de gritar? ― le pidió el moreno, sin tacto y con dureza.
― ¡No, porque estoy en estado de shock! ¡Te amo desde que te vi por primera vez y siento que me voy a desmayar en este momento! ― Sasuke la tomó por los hombros y la alejó del tumulto de gente.
― Respira hondo. ― Le dijo, tratando de ayudarla. Sabía que estaba a punto de la histeria y no le agradaba la idea de ser el culpable de llevar a alguien a ese límite. ― Me sacaré la foto contigo, pero te exijo que respires y dejes de pensar que soy la súper estrella que crees que soy. Mi nombre es Sasuke Uchiha y salgo en cine y televisión, pero soy un humano común y corriente.
― ¡Lo… sé! ― seguía gritando, pero al menos estaba respirando. Sasuke suspiró aliviado. ― Sabía… que me pasaría… esto. ― Le comentó, sonriendo lentamente. ― Eres mi amor… platónico.
― Te lo agradezco, pero no necesito tanta devoción. ― Tomando el celular de la mano de la chica, presionó la cámara y se posicionó a su lado para sacarse la foto. ― Sacaré muchas, para que elijas la mejor. Solo sonríe.
― Gracias. ― dijo la chica, sonrojada, pero aliviada. A lo lejos, Sasuke vio a su hermano intentando controlar a la turba que quería acercársele, ayudado por Neji, Shikamaru y Peter. A su lado, Natsuki intentaba bajar los humos de sus amigas, mientras Kiba reclamaba algo, de brazos cruzados. ― Perdón por este embrollo.
― No es la primera vez y dudo que sea la última. ― le tranquilizó el moreno, devolviéndole el celular luego de sacar una ráfaga de fotografías. ― Espero te gusten.
― De verdad es un honor estar cerca de ti. Siento que fuese a reventar. ― Sasuke asintió, sonriendo levemente y con un gesto de cabeza, comenzó a alejarse. ― Dile a tu novia que tiene suerte de tenerte. ― Sasuke meneó la cabeza, sonriendo largamente.
― Yo tengo suerte de estar con ella. ― Sasuke hizo un último gesto con la cabeza y se acercó a su hermano. ― Vamos, después le doy el gusto a todo el resto. ― le comentó a Itachi, quien a duras penas logró escapar con el moreno. ― No entiendo. Estuvimos bien durante todo el evento y de repente se descontroló.
― El alcohol juega una gran labor en este descontrol. ― Dijo Itachi, bajando por el ascensor. ― Después habrá que posar con todos y con los trabadores del lugar. Se lo prometimos.
― Dame chance de estar un momento con Sakura… o escaparme con ella. ― bromeó Sasuke, esperando que su broma se volviera realidad, pero el respingo y mirada asesina de su hermano, lo contuvieron. ― Ok. Solo decía y esperaba un poco de apoyo. ─ murmuró resignado.
― La tendrás toda la noche para ti. ― le recordó el pelilargo.
― A las 9 de la mañana tengo que estar en el set. ― rezongó Sasuke. ― Después de las fotos, me largo sin miramientos. Necesito tiempo con Sakura. Hay cosas que debo hablar con ella.
― Sí, claro. Hablar… ― molestó Itachi, enrolando los ojos. ― Como sea, no pienso aceptar que te largues antes de tiempo. ― le advirtió. ― Yo también quiero tiempo con mi novia, pero mañana…
― No me interesa. ― Lo interrumpió Sasuke, bajando del ascensor yendo directo donde se encontraba su dulce bombona. ― Hola. ― saludó, mirando a su madre. ― Me dijo Itachi que te ibas.
― Se demoraron un montón en bajar. Casi me voy sin despedirme de ustedes. ― Les reprochó la mujer. ― Si no fuese por las chicas, me hubiesen salido raíces.
― No exageres, mamá. ― le dijo Itachi, acercándose a ella. ― Así conoces más a tus nueras favoritas. ─ prosiguió empalagoso el pelilargo.
― Ya somos intimas. Quedamos en salir mientras ustedes andan de gira. ― le contó Sakura, acercándose a Sasuke para abrazarlo por la cintura. ― ¿No te molesta?
― Para nada. Me encanta la idea. ― aseguró el moreno. ― Mientras no asustes a mamá. ― La molestó el Uchiha menor, sonriendo.
― Ella saldrá corriendo primero. ― dijo Mikoto. Sonriente, como estaba, miró a sus hijos con sus respectivas parejas. Una corazonada le dijo que sería las únicas que conocería por largo tiempo. Estaba casi segura de que no pasarían rápidamente al olvido y que les traerían más de un dolor de cabeza a sus lindos descendientes. Ya imaginaba las peleas que tendrían y la felicidad rebosante que los acompañaría. Solo quería que fueran eternamente correspondidos en su amor y estaba casi segura de que Sakura e Ino estarían a la altura del desafío. ― Me voy. Ya es tarde y me siento cansada. ― haciendo una leve reverencia, para luego acercarse a ellas a abrazarlas, se despidió con clase. ― Fue un gusto conocerlas y sé que nos conoceremos todavía más. Cualquier idiotez que suceda con este par, solo me avisan y vendrá Mikoto a ayudarlas.
― El honor es nuestro de conocerla y no se preocupe, sus hijos estarán muy bien corregidos. ― dijo Ino ya mucho más suelta y sin tanto pavor a conocer la familia Uchiha, pero por sus palabras, terminó por ganarse una mirada desafiante de Itachi. ― Sabes que sí.
― Ya veremos quien corrige a quien. ― La molestó el pelilargo, acercándose a su madre para darle un beso en la mejilla.
Sasuke hizo lo mismo y la ayudó a subir al carro, haciéndole un gesto a Kioshi, para que se fueran. Las chicas agitaron sus manos, mientras los hombres miraban el auto partir.
― Me… ― Itachi detuvo a Sasuke, sabiendo hacia qué lado comenzaban a dirigirse sus palabras: Buscaba escaparse con Sakura.
― No te permito largarte. ― le advirtió su hermano y manager. ― Ya lo hablamos.
― Iba a decirte que me iré a sacar las fotos, para poder marcharme. ― explicó Sasuke. Itachi no le creyó y Sakura se limitó a mano, entrelazando los dedos. ― Odio a Itachi.
― Y él tanto que te ama, mi amor. ― Sasuke enroló los ojos y caminó con Sakura a su lado, viendo a su hermano que más adelante, y abrazando a Ino por los hombros, caminaba derecho al ascensor. ― Después nos vamos.
― ¿Sabes que hoy no dormirás? ― le preguntó el moreno, girándola con su brazo, como si un paso de baile se tratara, para envolverla a su costado. ― Que te demostraré cuanto te amo con mi cuerpo.
― No esperaba menos. ― estirando la boca, Sasuke la besó, lentamente, siendo interrumpidos por un carraspeo incomodo de Itachi. ― ¿Qué? ― reclamó la pelirosa, subiéndose al ascensor, reclamando por la interrupción. ― Solo nos besábamos.
― Han pasado meses desde que están juntos y todavía se comportan como adolescentes. ― les reprochó Itachi.
― No puedes ser más caradura, Itachi. ― dijo Ino, abriendo la boca sorprendida. ― Tú te comportas como si todavía no creyeras que estemos juntos. ― mirando a su amiga y cuñado, continuó. ― Habla desde la envidia, no le hagan caso.
― Pillado. ― molestó Sakura, apoyándose en Sasuke. ― Hablando de fotos, ¿Por qué no nos sacamos una los cuatro? ― Ino asintió, mientras Sasuke solo estaba preocupado de oler el pelo de Sakura, acariciándole la piel expuesta y sonriendo como idiota. ─ ¿Amor?
─ Lo que quieras. ─ respondió, completamente ido. Itachi bufó, meneando la cabeza, resignado y asumiendo que Sasuke estaba tan embobado, que no se daba cuenta de nada más.
─Venga. Sonrían. ─ dijo la pelirosa, tomando la selfie, con Sasuke pegado a su costado, Ino por el otro e Itachi apoyando su mentón en la cabeza de la rubia. ─ Nos vemos perfectos. ─ Se emocionó la chica, mostrándole la foto a la rubia, quien con un gesto, señaló que no le agradaba.
─ No pienso sacarme otra. ─ advirtió Sasuke, mirando a su hermano, pero Itachi se alzó de hombros y con una silenciosa solicitud, le exigió que posara otra vez. ─ Los odio.
─ Sabes que no, cuñado. ─ Lo molestó la rubia, poniéndose otra vez para la captura.
Encerrados en el ascensor, posaron dos veces más, hasta que ambas chicas se dieron por satisfechas.
─ Te las mando. ─ dijo Sakura, bajando del cubículo, sonriente y satisfecha. ─ Me cayó bien tu madre. Es muy simpática.
─ Eso lo dices porque no es tu madre. ─ respondió Sasuke, caminando hacia la mesa donde estaban ellos. ─ Tengo que sacarme una foto con la gente que está trabajando y después nos vamos.
─ ¿Quién decidió eso? Yo quiero disfrutar de la fiesta, disfrutar del amor, reírme con mis amigas, emborracharme, estar contigo e irnos a hacer el amor a casa, justo en ese orden. ─ secuenció la pelirosa, sonriente y brillante, como si una gema preciosa se tratase. ─ Tenemos toda una vida para estar solos y juntos. Hoy hagamos a todos participes de nuestro amor, aprovechando que se están yendo los desconocidos.
Sasuke la miró largamente, sin creerlo. Moría por estar a solas con ella, pero también había una parte de él que quería quedarse ahí, disfrutando con su alrededor, con su chica, con sus amigos que lo habían acompañado en todo el proceso que llevaba con Sakura, que le habían brindado una mano cuando los necesitó y que lo acompañaron a gritar te amo de la mejor forma que conocían. Sin imaginarse que alguna vez aceptaría quedarse con más gente, compartir su vida y abrir su mundo, aceptó asintiendo sonriente y se volteó, de la misma forma, acercándose al mesero oficial que lo había acompañado toda la noche, desde que habían llegado.
─ Vamos por esa fotografía. ─ le dijo, sonriente y derritiendo a todo su alrededor, que lo miraba con profundo anhelo y devoción, como la superestrella que era.
Sakura por su parte se quedó en su lugar, cerrando los ojos, pero con una sonrisa de oreja a oreja que nadie nunca se la arrebataría. Lo amaba, ya no había dudas y él la amaba de la misma forma.
La decisión de ser libres ya estaba tomada. Solo quedaba tirar hacia delante y seguir en su proceso de amor, profundo amor.
2.
― Uuufff… los pies me mataban. ― Sacándose los altos tacones, Tenten se metió en el departamento de Neji, acercándose al centro del salón. Todavía estaba el desorden que había dejado por la tarde, cuando llegó a vestirse ahí, porque Neji no iba a alcanzar a ir a buscarla y se negó rotundamente a que llegara sola al evento. ― No sabes cómo añoraría ser hombre, para no tener que usar tacones tan altos.
― No me agradaría verte como hombre. ― le aseguró el moreno, sacándose la corbata y tomando su cabello en un alto moño.
― ¿Sabes? Quedé con ganas de tomar un poco más. ― Volteándose, lo vio caer sobre el sofá. Cansado. ― ¿No quieres seguir de fiesta?
― Tuve bastante con el baile y canto que vivimos. Ahora solo quiero que te sientes sobre mí. ― golpeándose los muslos, la llamó. Tenten le hizo un gesto con la mano, negándose. ― ¿Por qué no? ¿Para dónde vas? ─ quiso saber, viéndola partir por el pasillo del departamento. ─ Te voy a ir a buscar. ─ le amenazó.
― Espera ahí. Te tengo una sorpresa. ― le gritó, corriendo a la cocina, yendo en busca de lo que había comprado por la tarde. Escondido en uno de los cajones, había un body muy exótico que había adquirido en una tienda de lencería erótica. Con rapidez se sacó el vestido y se puso la tenida, sintiéndose muy sensual cuando pasó las manos por encima de la delicada tela suave y sus evidentes curvas que poco a poco, le parecían más bonitas. En el refrigerador le esperaba un bote de crema chantilly, listo para ser usado con fines muy apetecibles. ― No te muevas.
Neji se había sacado la chaqueta y desabrochado algunos botones. Su leve erección le estaba incomodando. Llevaba varios días sin hacerle el amor a Tenten por su resfrío, pero haberla visto tan guapa el día de hoy, además de cariñosa y atenta, lo había puesto a tono. Necesitaba estar con ella.
La pelicastaña se soltó el cabello y se chupó los labios. El maquillaje ya tenía que estar corrido, pero poco le importó. Caminando como si danzara, llegó al living y lo vio ahí sentado, con los ojos a medio cerrar y suspirando hondamente. La castaña se apoyó en el quicio de la puerta, silbando despacio para llamar su atención.
Neji levantó la cabeza con evidente agotamiento, pero este desapareció en cuanto la observó, quedando sin aliento. La tenia de frente a él, toda preciosa, con un body negro, ligas y un sostén que hacía resaltar sus senos que cabían perfectamente en las palmas de sus mano. La cintura entallada y delicada, junto a sus caderas deliciosas, que lo ponían caliente como nada que conociera, bajando por sus piernas largas, que estaban cruzadas, haciendo destacar sus muslos portentosos, acabando en un par de pies simétricos y con una pintura de uñas muy chillona en todos los dedos.
― Tenten… ― susurró despacio y caliente. ― Te ves… muy rica. ― se quiso levantar, pero ella con una reprimenda muda, no se lo permitió, acercándose lentamente hacia él. ―Necesito tocarte. ― susurró, sin poder contenerse, como si el aire hubiese abandonado para siempre sus pulmones y ella fuese ese oxigeno muy necesario para seguir respirando. Perderse en su cuerpo lo traería a la vida como lo llevaba haciendo desde que estaban juntos. ― Oh, estás muy rica, exquisita. Y eres mía.
― Guarda silencio. ― Le ordenó, acercándose completamente donde él, parándose frente y poniendo los brazos en jarra. Neji no ocultó su erección e incorporándose, se aferró a sus caderas, besándole el estomago tapado por la tela. Acarició sus nalgas y se las palmeó. ― Suéltame un poco. ─ le pidió la chica, gimiendo despacito y sintiendo escocer su trasero, pero un escozor muy satisfactorio.
― Imposible. ― dijo Neji, pero Tenten a duras penas se logró zafar y agachándose frente al moreno para desabotonarle la camisa, botón por botón, como si de una tortura se tratase. Neji le pidió un beso en el proceso, solo buscando sentirla, enloquecer con su sabor y esa boca que lo traía de la jeta, como un poseso lleno de deseo irreprimible. Aprovechando su distracción, Neji metió la mano entre los senos de la castaña, buscando el pezón erecto para darle caricias con sus dedos. Otra mano fue en busca de su centro, pero Tenten lo detuvo, con una pequeña reprimenda de sonidos guturales. Neji se exaltó al verse sin beso, sin pecho y sin toques. ― Déjame tocarte. ─ casi le rogó. ─ De verdad lo necesito.
― Déjame hacer esto. También te necesito. ― Le dijo la chica, batiendo el frasco de crema frente a sus ojos. Cuando estuvo segura de que estaba listo, lo destapó y tiró la crema en el pecho, bajando con sus labios y lengua para comerse todo el producto regado en el lugar. Neji echó la cabeza hacia atrás y se dejó querer, sintiendo cada una de las sensaciones que la chica le estaba provocando. Desde lo más físico a lo más emocional.
Su cuello fue asaltado con violencia, su estomago musculoso, sus pectorales, sus costillas, su ombligo… su ser. Todo lo que podía embetunar, lo llenaba de crema y se la comía con su lengua húmeda y caliente, que lo tocaban con dulzura y sensualidad, llevándolo a nuevo estado de excitación. Se sentía demasiado bien, como el cariño más perfecto, la forma más precisa de entregarse. Estaba volviéndose loco al tenerla así, sentirla así, entregada así.
― Tenten, te necesito. ─ le volvió a rogar, con apenas una voz audible.
― Todavía no. ― bajando hasta su cinturón, lo desabrochó y metió la mano dentro, tomando su dura erección, para liberarla de los pantalones y bóxer. ― Estás muy listo. ─ le hizo ver cuando lo tuvo completamente empalmado frente a ella, sonriendo de medio lado.
― Mucho. Has algo. ― Le respondió, acariciándole la mejilla y los labios con su pulgar. Se veía tan hermosa ahí, arrodillada a sus pies, toda suya y entregada a su placer. No podía dejar de pensar que era con creces, uno de los mejores momentos de su vida. Todo hablaba de eso, la maravillosa velada que había vivido, las conversaciones, las risas, los bailes, la música, para culminar ahí, con ella lista para él, dándole una muestra de confianza y llevando su deseo a otro nivel. ― ¿Qué pasa? ─ le preguntó cuando la vio detenerse.
― Nunca he hecho esto. ― le confesó, echando un poco de crema en el lugar y pasando su lengua por el tronco de su miembro. Neji saltó sobre el sofá, pensando que para ser principiante, tenía mucho ímpetu y una capacidad innata en el tema.
― No le eches crema y si no quieres, no continúes. ― Tenten se negó. Quería hacerlo. Lo necesitaba. Una nueva dimensión se abría frente a sus ojos, no desaprovecharía la oportunidad que con tanto esfuerzo se había abierto ella misma.
― Déjame. ― sonriendo, tiró el bote de crema y se lanzó de lleno a saborearlo, haciendo una perfecta "O" con la boca. Neji le agarró el pelo y cerró los ojos, desesperado. Eso era más de lo que podía aguantar.
― Me voy a ir en tu boca. ― A Tenten poco le importaba. Quería experimentar esa nueva faceta. Metiéndolo en su boca lo succionó, saboreó, acarició con la lengua, usó los dientes y lo hizo explotar. ― ¡Hermosa! ― gritó, antes de derramarse entre sus labios carnosos.
En un principio, la chica lo rechazó, pero pronto lo aceptó y mirándolo a los ojos, se lo tragó. No era un sabor agradable, tampoco era malo. Era algo acido, no del todo y extraño, pero le gustó.
― Creo que podría volver a repetirlo. ― le dijo risueña, mirándolo directamente.
― A mí me encantó. ― tomándola bajo los brazos, la subió al sofá y comenzó a besarla en la boca, en los pechos y estomago. Pronto estuvo frente a su sexo y le hizo un oral digno de cualquier experto. Tenten alucinó. ― Estoy listo. ― Sin mediar palabras, se ingresó en el cuerpo de la chica y le hizo el amor con brutalidad y desenfreno. Hasta el fondo, sin parar, la llenó con su ser, haciendo que en pocos minutos, ambos llegaran al clímax. Tenten gritó y el gruñó contra su cuello, al sentir su incansable deseo y de cómo no se detuvo en ningún momento, con una energía que la había dejado en otra dimensión y enteramente agotada. ― Oh, eres lo mejor. ─ le dijo el pelilargo al oído, mordiéndole el lóbulo, succionándole el cuello y besándole todo el que encontraba a su paso
― Si lo sé. ― respondió con soberbia la chica, sonriendo. Mientras trataba de calmar su respiración, miraba el techo de la sala, sintiéndole sobre su pecho, todavía agitado, pero cada vez más tranquilo y con caricias más apaciguadoras. Ambos a medio desvestir y saciados, se quedaron ahí, ralentizando sus emociones. ― ¿Te gustó?
― Mucho. ─ se apoyó en sus manos para mirarla y mirando hacia abajo, se encontró que seguían unidos. ─ Eres deliciosa. ─ agregó, metiendo su rostro en su cuello, dándole un fuerte achuchón y mordisco. Tenten reclamó.
─ Me dejarás una marca. ─ le reprochó molesta y recogiéndose para que no continuara en su tarea de dejarle un recuerdo visible a cualquiera con el que se cruzara.
─ Vamos a la cama. ─ dijo Neji, ignorándola. Tenten se puso de pie y lo siguió, tomados todavía de la mano. ─ No dormirás.
─ Promesas, promesas… ─ molestó la castaña.
Pero Neji no mentía. Se pasaron toda la noche haciendo el amor. La pobrecita no sabía cómo aguantaba tanto.
─ Oh, por Dios. Me vas a matar. ─ le dijo Tenten, mientras mantenía los ojos cerrados, de espalda sobre la cama, luego de un cuarto orgasmo atronador. ─ En algunas horas tengo que trabajar y no podré caminar.
─ Es la idea. Que termines caminando como Bambi. ─ Tenten volteó la cabeza, para mirarlo. Estaba con su mano bajo la cabeza, mientras su pecho subía y bajaba acorde a la respiración que intentaba controlar. ─ Terminarás agotada, pero muy saciada.
─ Lo bueno es que entro a trabajar a las 2 de la tarde. ─ Le dijo, sonriendo. ─ Tendré tiempo para recuperarme.
─ Y yo tendré mucho tiempo para tenerte abajo mío. Quiero batir un nuevo récord mundial. ─ la chica rió frente a las palabras y promesas del pelilargo. ─ No bromeo.
─ Pronto dejaré de tener sensibilidad allá abajo. No creo que te guste que no sienta. ─ Neji se apoyó de costado, para mirarla mejor. ─ ¿Qué haces?
─ Voy a inspeccionar. ─ bajando la mano por su cuerpo, metió los dedos en el lugar mejor guardado, pero del cual era un perfecto conocedor. ─ Dice que todavía puede recibirme. ─ Tenten de un manotazo lo sacó, pero pronto lo estaba abrazando, cayendo sobre su pecho. ─ Eres muy cariñosa. ─ Le dijo, besándole la cabeza. ─ Me encanta que me llenes de besos. ─ Tenten volvió a reír, enterrándole levemente los dientes en su pectoral. ─ Carnívora. ─ bromeó Neji, acariciándole el trasero con su mano libre, acercándola más a él. ─ ¿De verdad no puedes más? ─ le preguntó seriamente, besándole el cuello y oreja.
─ Me calienta que me beses justo ahí. ─ Le contó la castaña, recogiéndose como culebrita.
─ En la unión entre tu oreja y cuello. ─ especificó él. ─ Conozco ese punto. Como también sé que te prende que te bese bajo tu seno izquierdo o que ocupe solo mis labios para comerte los pezones. También te gusta cuando beso tu vientre y muerdo la parte interna de tus muslos. Te pone al cien.
─ No reveles mis secretos. ─ separándose, la miró fijamente.
─ Jamás le comentaré a nadie nuestros secretos.
─ A ti te gusta cuando me muevo rápido o me dejo caer sobre tu miembro. Ahora también sé que alucinas cuando te succiono la punta de tu pene o te pellizco el trasero. ─ como una campeona, puso cara de ser una conocedora experta sobre el cuerpo de Neji.
─ No tengo mucho trasero. ─ Tenten se lo agarró con una mano e hizo un gesto de "más o menos". ─ ¿Qué otra cosa me gusta?
─ Cuando te muerdo el mentón, o te doy besos muy profundos, donde mi lengua se mete muy en tu interior. ─ le dijo Tenten, con evidente conocimiento.
─ Sí, lo acepto. ─ peinándole el flequillo, le despejó los ojos con maquillaje corrido. ─ ¿De verdad era tu primera vez haciendo sexo oral? ─ Tenten asintió, algo azorada. ─ ¿A ninguno de tus novios…?
─ No. Creo que es un tema de confianza y no llegaba a esos niveles. ¿Te gustó? ─ Le preguntó temerosa. Neji bufó sonoramente.
─ Me dejaste mirando estrellas, Tenten. Con tu pose, atuendo, tu trasero levantado hacia el cielo, mientras te veía comerme… voy a tener muchas fantasías eróticas con eso. La crema chantilly… ─ gruñó con placer. ─ Para ser una novel en el tema, lo hiciste mejor que cualquier otra mujer que conociese en mi vida. Y sé que está mal comparar, que no debería pensar en nadie más mientras lo hacemos… hey, no pongas esa cara, no pienso en nadie más, pero puedo decir con mucha decisión, que hacer el amor contigo es la experiencia más satisfactoria que he tenido nunca. Tú te entregas al placer, no juegas con él, no lo usas como moneda de cambio, simplemente me lo das con todo. Y no se trata de desinhibiciones, sino es tu forma de amar, con todo tu cuerpo, tu entrega, tu afecto. Es demasiado delicioso. ─ bajando su cabeza, le dio un beso en los labios, que casi le partió la boca. Se subió sobre ella y le abrió las piernas con una mano. ─ Me puedo quedar aquí, enterrado por siempre. ─ dijo, ingresando de un empellón en ella. ─ Haciendo esto.
─ Oooohhhhhh… ─ chilló la chica, revolcándose bajo él.
─ Mirando tu gesto. Si te vieras como yo te veo ahora… ─ ingresó más fuerte en su interior. ─ Morirías como muero cada vez que estamos juntos.
─ No… quiero… que… mueras… ─ le dijo entrecortado, recibiendo sus embates e intentando unirse a su ritmo.
─ Si muero de placer, prometo llevarte conmigo. ─ dejaron de hablar, para entregarse de lleno a darse lo mejor de sus cuerpos.
Un quinto orgasmo, una nueva unión y un grito de desahogo. Eso fue todo lo que acompañó el momento en la habitación. Iban a batir un récord, pero de amor, aunque ninguno de los dos estaba dispuesto a reconocerlo.
3.
Sasuke abrió los ojos con profundo pesar luego de oír la alarma estridente que lo sacó de su agradable ensoñación.
─ Me tengo que levantar. ─ masculló el moreno, cansado y con sueño acumulado, abrazado al cuerpo menudo de Sakura. ─ He dormido con suerte dos horas.
─ No debimos quedarnos hasta las 4 de la mañana en la fiesta. ─ dijo Sakura, recapacitando respecto a la duración del fiestón que se habían dado la noche anterior. ─ Tengo la peor jaqueca de mi vida. ─ murmuró, abatida, sin abrir los ojos y solo sintiendo el cuerpo de su novio pegado a su espalda. ─ Bebimos mucho.
─ No me lo recuerdes, por favor. ─ le pidió Sasuke, aferrándose todavía más ella. Su calor lo reconfortaba y desnudo como estaba, necesitaba tenerla piel con piel. ─ Nunca más seguiré tus ideas de fiesta y alcohol con amigos. Termina todo siendo distorsión.
─ No puedes negar que lo pasamos bien. ─ dijo la chica, sonriendo al recordar el descontrol vivido. Las risas y momentos excéntricos de todos por estar tan ebrios. No olvidaría a Ino y su baile del koala, tomando vodka directamente de la botella, o Natsuki haciéndole una presentación erótica sensual a Kiba, quien sentado en una silla se dejó llevar. Menos dejaría pasar el karaoke de Sasuke, quien le dedicó las canciones de amor más empalagosas de la historia. Tenía videos de eso y de como ella se subió a la mesa junto con él a devorarlo a besos. Agradecía que todo el resto de los invitados se hubiese ido a casa y que su suegra tampoco estuviera presente para ver ese completo desmadre y griterío que se había formado en el final de la cena de compromiso. ─ Te amo, mi amor.
─ Yo más, preciosa. ─ Le respondió, besándole el hombro. ─ No me quiero levantar. ─ rezongó Sasuke, sobándose los ojos luego de soltar el pecho de Sakura, que era como su tuto, porque cada vez que iban a dormir, se lo agarraba y de ahí no se soltaba hasta llegar la mañana. ─ Odio tener que grabar temprano. ─ masculló, deseando no tener que trabajar.
─ Hueles a alcohol, bebé. ─ le dijo Sakura, girándose para verlo de frente. ─ Y alcohol fuerte.
─ Tomé whisky. ─ le recordó. ─ Estaba muy ebrio. Ni siquiera recuerdo cómo llegamos al departamento. ─ Sakura solo rió. ─ Y yo que quería hacerte el amor hasta decir basta.
─ Por un día no hace mal detenerse. Y ni lo pienses. Si lo hacemos ahora, te vomitaré encima y será asqueroso. ─ Sasuke se lo imaginó e hizo una mueca. ─ Sé que la cultura porno japonesa es bastante extraña, pero eso no significa que aceptaré hacer lo mismo con lo que comúnmente se nos conoce a nivel mundial.
─ No me prende la idea. ─ aseguró Sasuke, girándose para caer de espaldas a la cama. ― ¿Te quieres bañar conmigo? ― Sakura ariscó la nariz, tapándose el rostro. ― Eres una remolona. ― Antes de ponerse de pie, le besó la frente, el único lugar sin tapar de la pelirosa y se levantó, quejándose en el proceso.
― Suenas como un viejito artrítico. ― Lo molestó la chica, comenzando a reír cuando Sasuke le tiró la almohada por la cabeza. ― ¡Hey! ― Sasuke se rascó la panza y alzó una ceja, para mirarla directamente a los ojos. Sakura se sentó sobre la cama, deleitándose con la vista de su novio. ― Para ser un viejito, estás bastante bueno. Esos tatuajes son… ufff… ― se tiró aire, sonriendo. ― Esos músculos, esas piernas y abdomen.
― ¿Algo más? ― preguntó sugerente, alzando ambas cejas, con una cara llena de picardía. ― A la altura de mi pelvis.
― Tienes los mejores oblicuos que he visto en mi vida. ― dijo la chica, saliendo por la tangente.
― ¿Has visto muchos? ― acercándose a la cama, Sasuke la miraba desde su altura. ― ¿Alguien con quien comparar?
― Solo por televisión y revistas. ― contestó la chica. ― Nada con qué compararte, a diferencia de ti. ― Levantándose en la cama, se paró sobre el colchón, sobrepasándolo por estatura. Sasuke la miró hacia arriba. ― ¿Pierdo o gano si me comparas? ― le preguntó Sakura. Sasuke se hizo el que pensaba. ― Te estoy observando, Uchiha. ― Le advirtió, apuntándolo con su dedo enhiesto. ― Pobre de ti que bajes mi autoestima.
― ¿Es, siquiera, posible compararte? ¿En alguna parte de tu rosa cabeza cabe la idea de que para mí tienes alguna comparación posible? ― Sakura comenzó a sonreír, con brazos en jarra y mentón alzado. ― ¿En algún punto, logras vislumbrar cuán diferente, única y especial eres para mí? No te asemejas en nada a nadie. Físicamente eres perfecta para mí. Te amoldas a mi cuerpo y a mis entrañas como si hubieses sido hecha acorde a quién soy yo. Emocionalmente, me llevas al límite. Por Dios. No hay nada que se te asemeje ni remotamente. Ni como eres, ni como me haces sentir.
― Más te vale que siga siendo así, Uchiha. ― caminó hasta donde él y se abrazó a su cuerpo. ― Venga, bañémonos juntos.
─ Sin vomitarme. ─ pidió el moreno, llevándola por la habitación directo al baño, disfrutando de los besos que le iba dando en el cuello y los mordiscos que procedían de ellos. ― ¿Bañera o ducha? ― le preguntó.
― Bañera significa sexo, ducha… también. ― Sakura se alejó. ― Decide tú.
― ¿De pie o sentados? ― especificó el moreno, parado en medio del baño, con el vértice caliente de su chica dando directamente en su vientre. ― Decide pronto, porque si no te tomaré en el suelo.
― Ducha. ― Sonriente, Sasuke encaminó hacia el otro lado, ignorando la decisión de la chica. ― ¿Por qué me preguntas si terminas decidiendo tú?
― Que pida tu opinión no significa que haré lo que tú quieras. ― respondió tranquilo, perdiéndose en la bañera y comenzando la tarea que la noche anterior no había llevado a cabo.
De su sexo matutino, Sakura no se salvaba.
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― Supongo que viste la hora. ― preguntó Sakura, con suficiencia y mirada altiva. Sasuke murmuró por lo bajo un improperio, haciendo reír a la chica, quien amaba picarlo solo por hacerlo rabiar. ― Y sabes que llegarás tarde, ¿verdad?
― ¿El orgasmo no te quitó las ganas de pincharme? ― Sakura lanzó su risotada, metiéndose una tostada a la boca. ― Tú también vas tarde a tu clase de matemáticas.
― Ya le avisé que estaba retrasada. ― Le contestó la chica, mirando su celular. ― Mi amor, tengo 500 mil seguidores en instagram, ¿lo puedes creer?
― Eso pasa porque compartes cosas conmigo. Yo soy tu enganche, preciosa. ― dijo Sasuke, exudando arrogancia y altivez.
― Y tú sabes que basta una mirada mía, para que se te bajen los humos. ― Le contestó la chica, muy segura y ganándose una mirada de recelo por parte del moreno. ― Así me amas, bebé.
― Lamentablemente. ― dijo el moreno, acabando su café y dejando su celular sobre la mesa para dejar la taza sobre el fregadero. Seguía ocupando el mismo modelo que la pelirosa le había regalado luego de romperle el anterior. A diferencia de ella, que usaba el último iPhone, regalo de Sasuke. ― Por la tarde debo ir a la casa. El arquitecto me dijo que si quería nuevas reformas, debía avisarle. ¿Te gustaría agregarle algo?
― Amor, es tu casa. Hazla a tu gusto. Somos parejas, pero no convivimos. ― Sasuke se volvió a la mesa de diario y la miró sin comprender. ― O sea, si lo hacemos, pero esa es tú casa y tú la llevas construyendo por largo tiempo. No quiero opinar sobre cosas que no me competen.
― Sakura, vamos a cumplir cerca de 5 meses juntos, de los cuales, hemos dormido separados un par de veces y el resto solo por viajes. Eres mi novia y quiero que estés también dentro del proyecto de mi casa. ― le dijo con dureza. ― Si no quieres, dímelo, pero para mí es importante que plasmes tu huella ahí. Al fin y al cabo, será nuestro hogar.
Sakura dio un salto sobre el taburete y frunció el ceño.
― Tú solo exiges. ― le reclamó la pelirosa, con tono de reproche y dolida. ― E impones, pero jamás me has pedido que vivamos juntos. Lo asumes como tal. ― Sasuke enroló los ojos. ― No es algo menor; equivale a una decisión pensada y tomada por ambas partes, además de que será tu casa, no algo de los dos. No es como que estés construyendo ese lugar porque te imaginas que será de los dos.
― ¿En serio piensas eso? ― Sakura se alzó de hombros, haciendo más fuerte el sentimiento de confusión en Sasuke. ― Hablemos claro, ¿qué pasa?
― ¿Es sin pelear? Porque si empezarás a gritarme y yo a gritarte, no me gusta la idea de debatirlo. ― Sasuke miró el reloj sobre la cabeza de Sakura y farfulló un improperio. ― Hagamos algo. ― sugirió la chica, bajándose del taburete y acercándose a él. ― Ve a trabajar, nos vemos en el set y por la tarde vamos juntos a casa, para conversar y decidir bien todo esto, ¿te parece?
― Sí, pero no me tranquiliza. ― le sinceró el moreno, con total transparencia. ― A veces no sé con qué me saldrás y estar en ascuas no es una sensación agradable. ― Sakura asintió, también pensando que debía planear bien como decir las cosas para darse a entender con total claridad, sin poner los sentimientos por encima de las decisiones racionales.
― Todo estará bien. Estamos juntos en esto y es lo que importa. ― dijo Sakura, acercándose todavía más para tomarlo por el cuello y bajarlo a su altura. ― No olvides que te amo.
― Suena a despedida. ― dijo Sasuke, temeroso y expectante. ― ¿No estás pensando en terminar con nuestra historia?
― Eres un tonto. ― dijo Sakura, sonriendo y ampliando más la sonrisa cuando lo vio tan contrariado. ― Mi amor, no terminaremos. Solo hay cosas que aclarar. ― continuó Sakura, juntando su frente con él. ― Te amo.
― Yo más. ― juntando sus labios, se dieron un delicado beso y se separaron para sonreírse. ― Nos vemos por la tarde. ― Tres piquitos rápidos y la salida presurosa del moreno.
Sakura se quedó en el lugar, pensando e imaginando como sería la conversación. ¿Cómo decirle que le aterraba la idea de crecer a esa velocidad? Entendía que su relación había avanzado rápido y que estar juntos había sido una decisión muy celebrada, pero acelerada. Que cuando empezaron, aceptaron todo lo que se les venía y con temor, se atrevieron. Sin embargo, eso no quitaba que mientras el mundo iba a gritarles lo que pensaban, dentro de su relación no hubiese falencias y una de ellas era la toma de decisiones relevantes casi sin hablarlas. No conversaron cuando empezaron, tampoco lo hicieron cuando Mebuki se enteró y puso sus condiciones, menos lo habían hecho cuando cada vez se fue adueñando de su departamento y lo volvió su hogar. La única vez que recordaba haber tratado algo con Sasuke, fue el tema del sexo, que pasado el tiempo, dejó de ser algo conversable y solo se limitaban a disfrutarlo. Dentro de toda esa ensalada de pensamientos, solo tenía la certeza de que lo amaba con locura, pero tenía miedo, mucho miedo de verse tan expuesta y vulnerable. De entregar todo y quedarse sin nada.
─ Sasuke. ─ susurró su nombre al aire. ─ ¿Qué pasará?
El futuro incierto le carcomía. Y eso que todavía no se estaban enfrentando a la prensa, ni a nada que pudiese agregarle todavía más ansiedad a su ya ansiedad desatada.
─ Señorita Sakura, debo llevarla a su departamento. El profesor Akiyama la espera para comenzar su clase. ─ Sakura volteó al escuchar la voz de Morio. ─ El señor Uchiha me dejó pasar cuando me vio en la puerta. ─ le contó, al notar su sorpresa de verlo ahí. Morio no quiso agregar que el moreno lo fulminó con la mirada y si no fuera porque estaba atrasado para ir al set, hubiese subido con él a buscar a la chica. ─ ¿Le sucede algo?
─ Deja de tratarme de usted y podré conversar con libertad. ─ le contestó la pelirosa, dejándose caer sobre el sofá de la sala, completamente agotada. ─ ¿Qué haces tú cuando tienes miedo?
─ Generalmente no siento miedo, Sakura. ─ le contestó, muy tranquilo y apenas sonriendo. ─ Cuando emprendes carrera en protección a terceros, el miedo se vuelve algo impensable. Si yo tengo miedo, puedo generar una catástrofe.
─ Hablo de algo humano, Morio. ¿No sientes miedo cuando te duele la panza y no hay un baño cerca? ¿O cuando tu madre te pillaba haciendo algo que no debías? ─ Morio alzó ambas cejas. ─ Cosas naturales de cualquier ser humano con sangre en las venas.
─ Mi estomago no me juega pasadas porque como lo correcto y las horas que me competen. ─ Sakura sonrió abiertamente. ─ Y crecí en lugares de acogida. No sé lo que es temerle a una figura materna.
─ Oh, mierda. Lo siento mucho. ─ se lamentó Sakura, agachando la cabeza. ─ A veces no controlo mi incontinencia verbal.
─ Tener miedo es lo normal, Sakura. ─ le dijo Morio, ignorando sus disculpas o más bien, obviándolas. ─ A lo desconocido y nuevo, pero quedarse en ese miedo y no actuar por pensar que te paralizarás, terminará paralizándote de verdad. ─ Sakura levantó la vista y lo miró fijamente. ─ Shizune nos comentó el ascenso meteórico que tuviste. Como pasaste de una escuela común y silvestre, con adolescentes igual que tú a estar en la palestra, trabajando de la mano con un actor mundialmente famoso, quién terminó siendo tu pareja. En seis meses tu vida cambió por completo. Lo normal es que estés aterrada.
─ Lo amo con todo mi corazón, pero tengo pánico de todo lo que conlleva amar de esta forma. De crecer junto con él. ─ se sobó la frente y le tembló el labio mientras hablaba. ─ De que un día se dé cuenta de que yo dejé de ser una chica en proceso de crecer, que maduré dejé de ser la Sakura de la cual se enamoró. O que terminé harto de mi presencia en todos sus ámbitos. Vivir juntos ahora es algo muy indeleble. Lo hacemos porque queremos compartir el mayor parte de nuestro tiempo, pero él está construyendo su casa en un ex hogar familiar, donde vivían sus abuelos y la está haciendo porque ahí fue feliz. ¿Si yo lo arruino? Le arruinaré su recuerdo más lindo. Su casa le recordará que está metida mi mano y querrá desertar de vivir en ese lugar que tanto le dio.
─ ¿Por qué te pones en el peor escenario? ─ la tuteó, para sorpresa de ambos. ─ ¿No quieres vivir con él?
─ Quiero todo con él, Morio. Absolutamente todo y esa pasión irrefrenable que siento, me causa pánico. De solo pensar que la deje de sentir, me aterro. ¿Qué quedará después de que haya tomado y haya entregado todo? ─ Morio la miró fijamente, entendiendo a cabalidad lo que quería decir la chica. Era apasionada y su sentir, ya fuese en el miedo y en la entereza, serían igual de apasionados. Sakura no sentía a medias y no comprendía que se pudiese vivir sintiendo menos de lo que ya sentía.
─ Después de entregar todo y fallar, solo queda levantarse, volver a cargarse y entregarlo todo otra vez. ─le respondió el moreno con profunda sabiduría. ─ Tú no quieres a medias, Sakura, así que el dolor será equivalente a lo que sientes, pero cuando sanes, en caso de que todo termine, purificarás. ― aseguró el joven guardaespaldas. ― No deberías estar pensando en algo que todavía no has vivido. Ve paso a paso y cada día enfréntate a lo que acontezca.
─ Me cuesta mucho, pero lo intentaré. Gracias por esto. ─ le dijo la pelirosa, agradeciendo su consejo. ─ De verdad, muchas gracias. A veces no sé con quién hablar cuando me paralizo.
─ Puedes contar conmigo, pequeña. ─ dijo Morio, sonriendo tranquilamente, como todo lo que era él. Una paz inundó el cuerpo de Sakura y le sonrió de vuelta, poniéndose de pie. ─ Vamos a que des pena en tus clases.
─ Sigo siendo tu jefa, desgraciado. No me faltes el respeto.
Ambos bajaron en silencio y se adentraron en el carro. Nada estaba solucionado para Sakura, pero al menos tenía la calma de que había alguien apoyándola. Desde atrás miró a Morio, quien manejaba el carro con verdadera destreza. Si tuviese alguna amiga soltera, se lo presentaría sin lugar a dudas, pero lamentablemente, todas estaban comprometidas en algo.
Pobre Morio, tendría que esperar.
4.
Sasuke caminó por entre las mesas de comida, que estaban dentro de unas carpas blancas de vasto espacio, a un lado de uno de los set de grabación. Entre los comestibles, encontró algunos canapés de cosas que le gustaban y sacó agua de la maquina para poder bajar la masa que había comido y alivianar el dolor punzante de cabeza que comenzaba a emerger. No obstante, otro dolor tomaba su vientre y nada tenía que ver con el hambre.
Durante toda la mañana de grabación se concentró en decir sus diálogos y hacer la mejor actuación que pudiera, sin embargo, la verdadera actuación magistral que estaba llevando a cabo era en que no se notara su nerviosismo. No quería estar tan inquieto, pero lamentablemente lo estaba sin poder controlarlo. Ya se había hecho evidente cuando tuvo que repetir dos veces una escena que antes le salía casi sin pensarlo y donde ya conocía el texto a la perfección, pero su cuerpo no respondía.
─ Estás distraído. ─ Sasuke levantó la cabeza y miró a la persona que le estaba hablando. ─ Usualmente no debemos repetir escenas.
─ Usualmente no estoy trasnochado. ─ contestó Sasuke, parcamente.
─ Dudo de eso. He trabajado muchas veces contigo y te he visto responder a todo llamado incluso cuando llevas dos días sin dormir. ─ Le dijo la chica, sonriendo con superioridad.
─ Erika, en esos tiempos esnifaba cocaína. ─ Sin ningún tipo de cuidado, ni endulzando la realidad, Sasuke se alzó de hombros y comió otro canapé, mirando fijamente a la chica. Erika le devolvió el gesto, quitando su rictus de bromista y limitándose a asentir, sin saber que responder a las palabras crueles de Sasuke. ─ Lamento si te retrasé en algo que debías hacer.
─ No te preocupes. No tengo compromisos aparte de grabar. ─ Le contestó la chica, apoyándose en la mesa. ─ Supongo que mis invitaciones a comer no te interesan, ya que jamás contestas.
─ Intento mantener las relaciones laborales como eso: relaciones laborales. ─ dijo Sasuke, manteniendo la calma e ignorando que su cabeza palpitaba de dolor. Erika sonrió de medio lado y se mordió el labio, mostrándose inocente.
─ Nosotros hemos tenido más allá de una relación laboral, Sasuke. ─ el moreno carraspeó incomodo al escucharla paladear su nombre, como si se tratase de la delicia más grande que alguna vez hubiese saboreado en su boca. ─ Sabes perfectamente que sucedieron cosas entre nosotros.
─ Fue mucho antes de ingresar a la película, Erika. ─ le recordó el moreno, sonando mucho más rudo de lo que esperaba, pero no se detuvo. ─ Y dejamos claro que era solo para aliviar ciertas inquietudes que ambos teníamos en un momento dado. ─ La chica rió bajito.
─ Sutil manera de decirme que solo me querías para follar y ya. ─ Sasuke se alzó de hombros y no cayó en provocaciones.
─ Tú también me querías para lo mismo. ─ respondió con rapidez. Erika no tenía como negarlo. ─ ¿Por qué quieres salir conmigo? No soy alguien conversador y menos agradable.
─ Quizás antes no lo eras. Ahora te veo de lo más elocuente y bastante agradable. ─ susurró la mujer, coqueteándole mientras contoneaba su cuerpo, casi balanceándose. Sasuke no era de los que se dejara llevar por una mujer bonita, siempre buscaba algo más y a pesar de haber tenido algo con la chica en algún momento dado, ya no había nada de ella que le atrajera en ese momento, ni siquiera en un ámbito sexual o animal, donde podría justificarse dado el tipo relación que alguna vez habían poseído. ─ Me gustaría ser tu amiga. Eso es todo.
─ Muchas gracias por el ofrecimiento, pero la verdad es que no estoy interesado. ─ Sentenció Sasuke, mirando fijamente a la mujer, sin sentir ningún tipo de cercanía con ella. Ni siquiera le encendía verla coquetearle, como hubiese sido en otros tiempos, donde las mujeres eran un gran complemento para su vida sexual. Ahora solo necesitaba a una pelirosa y las cosas que ella le brindaba en cantidades industriales y que no lo dejaban vacío o carente de emociones luego de acabar.
─ Sé que estás con Sakura. Todos hablan de eso acá. ─ Sasuke suspiró. No es como si se hubiesen escondido en el set, pero al menos habían intentado no hacerlo evidente frente a la gente que no confiaban, pero era evidente que en algún momento se sabría y los meses ayudaban en que cada vez faltara menos para que se supiera toda la verdad.
─ Los rumores corren rápido. ─ dijo lacónico el moreno, tomando agua. ─ ¿Es necesario que te lo confirme?
─ Por supuesto que no. ─ respondió Erika, muy sonriente. ─ Solo me parece curioso. ─ le confidenció, en un evidente coqueteo y jugando con sus labios. Sasuke pensó que todo aquello lo dejaba seco. ─ Tú que siempre pregonaste preferirlas mayores, con experiencias y mucho más maduras, vas y te involucras con una menor de edad, sin recorrido y mucho más inocente.
─ Los gustos cambian. ─ La conversación se estaba volviendo incomoda para el moreno. ─ Pero es verdad, me gustaban así, por lo mismo estuve años con Fuka.
─ La mujer por la cual terminaste nuestra relación. ─ Sasuke enarcó sus cejas. No esperaba ver ponzoña en las palabras de Erika. No la tenía por una mujer vengativa, mucho menos como alguien de baja autoestima como para que estuviera hablando de ese modo y con evidente reproche hacia él. ─ No olvidaré tus palabras.
─ No buscaba marcarte. ─ aseguró Sasuke, pensando en cómo zafar de dicha situación. ─ ¿Por qué estás haciendo esto?
─ En algún momento tenía que reclamarte por cómo me dejaste y como me sigues ignorando. ─ Sasuke se lo aceptó, asintiendo con la cabeza. Estaba en todo su derecho, pero él había sido claro en todo momento y ella también lo había sido. ─ Supongo que te va bien con Sakura.
─ No me agrada hablar de ella con gente que no conoce toda la historia. ─ respondió el moreno, a la defensiva. Erika movió la cabeza, afirmativamente y aceptando las razones del moreno.
─ Es una chica con suerte, ¿lo sabe? ― Erika lo miró fijamente, evidenciando todas sus emociones a través de la transparente mirada, pero Sasuke no estuvo siquiera tentado a conmoverse. Se limitó a responderle con claridad y algo de pesadez.
─ Y soy el que tiene la suerte por tenerla. ─ moviendo la cabeza, Sasuke se despidió de la chica, esquivándola y odiando que su dolor de cráneo estuviera desatándose por doquier sobre todo con esa conversación que había logrado evitar por meses, pero de la cual no había podido escapar.
─ Espero que aceptes mi ofrecimiento de salir. Es sin malas intenciones y solo en son de amigos o en busca de recuperar la amistad que teníamos hace algunos años. ─ Le dijo Erika, al verlo pasar por su lado. Sasuke se volteó a mirarla.
─ Por lo momento no, gracias. ─ Caminando, a lo lejos vislumbró a Suigetsu junto con Itachi, conversando de algo y tomando mucha agua. ─ ¿Resaca?
─ Nunca más le sigo el amén a Ino. ─ dijo Itachi, sobándose la cabeza. ─ Me duele hasta para respirar y ella está como lechuga, caminando y saltando junto a Tenten.
─ Es la edad. A los 20 años el hígado sigue fresco y procesa muy bien el alcohol. ─ explicó Suigetsu, como si se tratase de un erudito en el tema.
─ Tiene dieciocho. ─ respondió Itachi, acariciándose las sienes. ─ No digas alguna estupidez. ― lo frenó de inmediato, poniéndose el parche antes de la herida. ― Tú empezaste con Karin cuando ella solo tenía diecisiete. ― se defendió, como si esa diferencia de edad lo hiciera sentir mejor.
─ Somos unos depravados. ─ susurró Suigetsu, haciendo reír a los presentes y a él mismo. ─ Yo me siento desvelado, pero de buena manera, como cuando te desvelas por una razón excelente, así que no me quejo, todo bien. Además no bebí, porque tenía que llevarme a Karin a casa. No hay resaca en este hermoso y divino cuerpo.
─ ¿Cómo estuvo esa reconciliación con Karin? ─ molestó Itachi, golpeándole el hombro. ― ¿Todo va sobre ruedas?
─ Solo puedo decir que soy un hombre muy feliz en este momento. Es más, siento que puedo volar. ─ les contó Suigetsu. ─ ¿Han tenido sexo después de mucho tiempo y con la mujer que aman y más sabiendo que espera un bebé suyo? Es la gloria máxima. Sientes que llegas a otro nivel. Les aseguro que el sexo de reconciliación es lo mejor de toda la puta historia y más cuando dentro de ella hay una ser viviente que crearon juntos, casi como de un sentimiento primitivo, que va más allá de lo que podría provocarte una simple relación sexual. Sin embargo, en un aspecto más básico, me dan hasta ganas de tener una nueva pelea solo para volver a repetirlo… uffffff. ─ Tanto Itachi como Sasuke hicieron una mueca incomoda. ─ De verdad…
─ Basta. No es necesario que entres en detalles. ─ lo frenó de lleno Sasuke. ─ ¿Tienes algún analgésico? Tengo un dolor de cabeza horrendo. ― le pidió a su hermano.
─ Ve a la enfermería. Si es muy fuerte, puedo pedir que te inyecten. ─ sugirió Itachi.
─ ¿Tomaste mucho? ─ le preguntó Suigetsu. Sasuke le respondió con un chasqueo de lengua. ─ Ok, desembucha. Algo te pasa y ese dolor de cabeza es la somatización del problema. Aunque Karin no es muy creyente de esto, estoy casi seguro de que cuando uno no habla de sus problemas, estos se convierten en dolencias físicas…
─ ¿Qué mierdas hablas? ─ Lo frenó Sasuke, odiando su diatriba y evitando entrar en detalles. Para él había una perfecta claridad que su dolor de cabeza tenía nombre y apellido, pero no estaba dispuesto a brindarles esa información a sus cercanos a menos que insistieran.
─ ¿Qué te pasó? ─ preguntó esta vez Itachi, mirándolo fijamente. ─ Te conozco lo suficiente para saber que algo sucede en esa cabezota y por eso te duele, además de la resaca que te cargas por competir con Shikamaru de quien aguantaba más whisky. ― Sasuke, con una mueca frente a esas palabras, contó.
─ Problemas con Sakura, una resaca de mierda y una ex chica que se le ocurrió justo hoy comenzar a joderme. ─ Les contó el moreno, sin ahondar, pero conociendo lo carroñeros que eran ese par de idiotas, ya pronto tendría que estar soltando la totalidad de la información.
─ ¿Qué problemas con Sakura y qué mujer te está molestando? ─ quiso saber Suigetsu, inquisidor. ─ No te habrás…
─ Con Erika tuvimos algo antes de Fuka. ─ les comenzó a contar el Uchiha menor, sin expresar nada en su rostro. ─ Y hoy me lo sacó en cara.
─ Yo sabía que habían tenido algo. ─ comentó Itachi, con condescendencia y paternalismo que enervó el ya irascible genio de Sasuke.
─ Esto no se trata de una apuesta, estúpido. Si Sakura se entera, no se lo tomará bien. ─ le dijo Sasuke, sobándose la cara. ─ Ella sabe que tuve un pasado muy recorrido, pero eso no significa que le agrade convivir y trabajar directamente con alguien que me acosté.
─ Mientras no se entere, no habría problema. ─ Elucubró Suigetsu. ― Además, era muy evidente que te pasaría algo así. Tienes un largo prontuario, hasta la cajera del supermercado pudo haber pasado por debajo de ti. ― Sasuke le alzó el dedo del medio.
─ Si la chica se pronunció, es por algo. ─ dijo Itachi, obviando las palabras de Suigetsu. ─ Busca algo, es evidente. ¿Te dijo porqué lo sacaba a colación ahora?
─ Porque no acepto sus invitaciones a salir. Ni siquiera miro sus mensajes por whatsapp. ─ Suigetsu hizo un sonido de algo friendo. ─ Sí, estoy metido en un lío. Pensé que me zafaría de esta situación haciendo que no existía, pero ya reventó.
─ En un principio, después de que terminaras Fuka, te mostraste muy cercano con Erika. ─ le recordó el peliblanco. ― Eso te puede pesar en algún punto.
─ Reconozco que pensé acostarme con ella para poder sacarme a Sakura de la cabeza, pero al final lo pensé bien y decidí no hacerlo. Tenía una leve corazonada y esperanza de que en algún momento lograría sortear los dramas y estaría con mi chica, cosa que pasó. ─ Sasuke se sentó sobre una silla que estaba a un lado de ellos, agachando la frente. ─ Me arde la puta frente.
─ Yo también estaría asustado. ─ confesó el peliblanco, siendo apoyado por un Itachi que a su lado asentía con la cabeza. ─ No es menor que se junte una ex amante con la oficial.
─ Quiero pensar que Sakura lo comprenderá y no tendré problemas con esto. ─ dijo Sasuke, rogando internamente que fuese así y la chica se lo tomara con alturas de mira. ─ Lo mejor es que se lo diga yo directamente antes que se entere por otra persona.
─ Mi cuñada es cosa seria, pero también es comprensiva. Tenle fe. ─ Sasuke bufó y soltó un improperio. ─ No es lo único, ¿verdad?
─ Le hablé a Sakura de la mansión, de que quiero que ella esté metida la construcción y le expliqué que debía hacerlo porque nos iríamos a vivir juntos ahí, pero creo que la espanté con la sugerencia. Dijo que teníamos que conversar eso de vivir juntos, que no era tan simple llegar y tomar una decisión así. Que lo resolveríamos con más calma ― explicó el moreno.
─ Pero ya viven juntos. ─ dijo Suigetsu, sin comprender.
─ Lo mismo le respondí, pero ella dijo que no, que era muy diferente hacer una casa para los dos a estar compartiendo mi departamento como lo estamos haciendo hasta ahora. ─ Echando la cabeza hacia atrás y cerrando los ojos, Sasuke prosiguió. ─ La amo con toda mi alma, pero les juro que no la entiendo. Debería venir con manual en 7 idiomas, además de indicaciones de cómo proceder para no meter la pata.
─ Es complejo el tema del amor y las mujeres. Cuando nos dijeron que el amor era lo máximo, nos embaucaron. ─ bromeó Suigetsu, haciendo solo sonreír a Sasuke, quien seguía echado hacia atrás, completamente destrozado y alicaído.
─ Si muero, en mi testamento dejen claro que todo es para Sakura y que la amo con locura, pero que no la entiendo. ─ Suigetsu e Itachi se lanzaron a reír, más aun cuando vieron a cierta pelirosa entrar a la carpa donde estaban, muy sonriente y maliciosa. ─ Que cuando se lo propone, me hace morder polvo, pero no cualquier polvo, sino que el de la miseria, ese que me deja deseando tirarme por el balcón…
La pelirosa caminó sigilosamente hasta él, haciéndole un gesto al dúo de hombres que la miraban mientras ella se deshacía en gestos para que guardaran silencio.
Con el mismo sigilo que llegó, se sentó en las piernas de él, alarmándolo, quién con un improperio, quiso empujarla, pero al ver que se trataba de Sakura, la abrazó por la cintura fuertemente y se escondió en su cuello y pelo.
─ Así que heredaré todo, ¿ah? Supongo que el departamento en Nueva York y Los Ángeles también. ─ dijo la chica, riendo y aprovechándose de la situación. Sasuke asintió, solo abrazándola, sin siquiera hablar. Suigetsu e Itachi meneaban la cabeza, riendo de verlo tan entregado a su chica. ─ ¿Alguna mansión que no hayas mencionado?
─ En la Toscana y diversos departamentos en Europa. ─ Le dijo, besándole el cuello. ─ Un yate que está por jubilar y dos jet privados.
─ Y yo que pensaba que apenas sobrevivías a fin de mes. ─ molestó la chica, abrazándolo por la espalda y dándole un beso en su cabello desordenado. ─ No soy difícil de entender, ¿Por qué le dices eso a tu hermano y amigo?
─ Eres muy compleja. ─ le recriminó el moreno, separándose para mirarla. ─ ¿Ya son las 2 de la tarde?
─ Casi serán las 3. Me retrasé en un examen sorpresa que me hizo el profesor, pero lo pasé, cariño. Me quedan 2 pruebas y apruebo matemáticas, ¿lo puedes creer? Ni yo me la creo. ─ le contó Sakura, con su habitual frescura y peinándole el cabello. ─ Gracias por ayudarme con las funciones cuadráticas. ¿Qué querrás a cambio?
─ Hazme feliz. ─le pidió Sasuke . ─ Solo eso te pido: Hazme feliz. ─ Las palabras sonaban sin entendimiento para Suigetsu e Itachi, pero Sakura comprendió a lo que se refería. El miedo volvió a ella como esquirlas de metal que la dejaban sin aire, pero solo se limitó a sonreír y darle un beso delicado sobre sus labios, tratando de calmar sus sensaciones de angustia.
― ¿Se dieron cuenta de algo? Me empujó cuando caí sobre él. ― comentó Sakura, sonriente y hablándole a los presentes, cambiando de tema. ―Eso quiere decir que no cualquiera se sienta en tu regazo.
― Créeme, Sakurita: nadie sería tan osado como para invadir el espacio personal de Sasuke, a menos que ese alguien se llame Sakura. ― respondió Suigetsu. ― Yo al menos no me acercaría.
― Igual te me acercas cuando andas en modo lastima. ― replicó Sasuke, ganándose más risas por parte de todos, inclusive Suigetsu.
― Todo pasa por algo y ahora tengo mi felicidad máxima. ― excusó el peliblanco. ― Sin ánimos de separarlos, en cualquier momento puede entrar alguien y verlos así cariñosos. No quiero que tengan problemas.
― Suigetsu, no te preocupes. Este par decidió que ya no se escondería más, así que comienza a prepararte para las muestras de amor desatadas que se darán. ― dijo Itachi, cruzándose de brazos. ― Se me viene una larga tarea con la prensa.
― No me gustaría estar en tu lugar. ―dijo Suigetsu, mirándolo con fingido pesar. ― Entonces, ¿El mundo conocerá el SasuSaku, SakuSasu, la hermosa y el gruñón? ¿Cómo irán a llamar a este fandom?
― ¿Quieres ser el presidente del fans club? ― dijo Sasuke, ácidamente y acariciando a su novia, sin importarle que tenía gente enfrente que lo conocía desde siempre y todavía se sorprendía al verlo tan solícito con una mujer y dando muestras de cariño.
― Mi amor, Suigetsu sería un estupendo cabeza de ship. Chillaría por nosotros. ― molestó la pelirosa, distrayéndose de inmediato con el pelo rubio que asomaba por la puerta de la carpa. ― ¡Ino! ― gritó, asustando a los presentes, quienes se voltearon a mirar a la rubia. ― ¡Ven!
― Gritona. ― le reclamó Sasuke, pero sin soltarla. Podría estar horas y horas con ella sobre él, sintiéndola, oliéndola, acariciándola, amándola. Como quería a esa mujer, maldita sea, y se le iba la vida en ello. En estar a su lado, en compartir sus momentos, en reírse de sus locuras, en hacerse presente para cuando ella lo necesitaba, en hacerle el amor, en llenarla de mimos, en darle sus gustos, en apoyarla en sus decisiones, en tenerla pegada a su lado como la tenía en ese momento. Era imperante que aceptara irse a vivir con él y que comenzaran una vida juntos, con todo lo que eso conllevaba. El llegar a casa y pensar que estaría ahí, esperándolo, lo volvía loco. Jamás creyó ser el tipo de hombre que necesitara una mujer en su vida de forma permanente, pero en ese momento, no se podía imaginar una vida donde no estuviera Sakura… ni siquiera sabía cómo había sido vivir antes de ella. No lo recordaba.
― Tienes sus momentos. Como que se queda pegado. ― dijo Sakura, sacando a Sasuke de su trance de admiración y amor. ― Ino te está hablando, cariño.
― Disculpa, ¿qué pasó? ― le preguntó curioso, sin comprender siquiera que pasaba.
― Dice Jiraya que puedes descansar un par de horas, que se dedicará a grabar junto a Sakura. ― le repitió la rubia, como si hablase con un niño pequeño. ― Debo llevármela, porque hay que ponerle el traje y Sasori está impaciente por grabar.
― Itachi, llévalo a dormir. No quiero tenerlo en el set con la escena que se viene ahora. ― Sasuke frunció el ceño, percatándose medio segundo después de que se trataba. ― Lo acaba de recordar.
― Lo vuelves a besar. ― le reclamó, con cara de pocos amigos. ― Y es actuación.
― Lo bueno es que te respondes solo. ― bromeó Sakura. ― Cerraré la boca para que no meta su lengua. ― Suigetsu hizo una mueca incomoda, al igual que Ino. Itachi suspiró mirando al cielo. ― Es broma, idiotas. Es actuación y sé hacerlo. No lo repetiré.
― Eso espero, porque sino Sasuke se pondrá verde y terminará trabajando de Hulk en los Vengadores. ― Sakura asintió a la broma de su rubia amiga. ― Venga, vamos.
― Mi beso. ― le exigió Itachi a Ino, quien rápidamente lo besó en la boca, pero el pelilargo fue veloz y agarrándola por la cintura profundizó el beso, haciéndola doblar contra su brazo. Suigetsu silbó y Sakura aplaudió. ― Ahora sí. ― dijo después de acabar, mirándola abanicarse la cara y ganándose un golpe en las costillas. ― Enojona.
― Idiota. ― le recriminó la rubia, pero sonriendo y mirando con desespero a Sakura, quién seguía en el regazo de Sasuke y por lo que notaba, él no tenía ningún entusiasmo de soltarla. ― Venga, Sakura. Tenemos que grabar.
― No me dejan regalonearte, amor. ― se excusó Sakura, con cara de niña inocente. ― Y eso que luché por estar acá.
― Créeme, derrotaste a muchas mujeres, Sakurita. ― Dijo Suigetsu, con una falta de tacto que estremeció a los hombres presentes, pero Sakura solo se rió.
― Ninguna tomará mi cetro, así que dense por perdedoras, malditas. ― levantando el puño como vencedora, Sakura se levantó, logrando zafarse del agarre del moreno. Sasuke rezongó y miró asesinamente a su amigo. ― Nos vemos en un rato. Ve a dormir ahora ya. Estás muy agotado, además de que no quiero verte en set. Me pones nerviosa. ― le dijo la chica a su desagradado novio.
― Si el imbécil se propasa, avísame. ― amenazó Sasuke, levantando el rostro para recibir el beso característico de su novia, pero Sakura estaba en toda la pose molestosa y le besó la frente, sonriendo cuando vio su cara de desconcierto. ― ¿Y eso?
― Me tengo que besar con Sasori y terminarás besándolo indirectamente. ― dijo Sakura, con cara picara. Sasuke se puso de pie y con su metro y ochenta y siete centímetros, impuso su presencia, jalándola por la cintura y dándole un potente beso, mucho más osado que el de Itachi con Ino. ― ¡Hey!
― Tu boquita es mía. ― Le susurró contra los labios, aunque Sakura apenas si reaccionaba y con los ojos cerrados, volvió a profundizar el beso. A lo lejos, escucharon la voz de Ino.
― ¿En algún momento se les pasará eso de comerse la boca cada vez que pueden? ― Itachi solo meneó la cabeza, sonriendo y abrazándola por la cintura. ― ¿Nosotros somos así? ― le preguntó la rubia a su novio, de forma retorica.
― Andan muy parecido. ― opinó Suigetsu, desde atrás y de brazos cruzados. ― Pero a todos nos pasa, así que tranquilos.
― No es mi primera relación. ― le recordó Itachi. ― Pero es la primera donde siento que quiero estar pegado a mi chica. ― le susurró el pelilargo a Ino, solo para que ella lo oyera. La rubia se apegó todavía más a su costado, apoyando su cabeza en el hombro del Uchiha, sonriendo por sentirse única. ― Venga, Sasuke, suéltala.
― Sí. Me la tengo que llevar. ― les dijo Ino, trayendo a colación donde estaban y que debían trabajar. ― Yamato se pondrá como loco y no quiero reventarle la última tripa que le queda. El pobre no da más con controlar a Sakura ― bromeó la rubia.
Sasuke a duras penas soltó a la pelirosa, y se abrazó a ella, queriendo mimetizarse con su cuerpo y quedarse pegado. Sakura carraspeó risueña y soltándose lentamente, se alejó, tomándole la mano.
― Venga, te dejo en tu camarín y a dormir, ¿me oíste? ― Sasuke gruñó a las palabras de Sakura. ― Es una orden de tu novia.
― Que mandona. ― le reclamó el moreno, apretando sus dedos entrelazados y caminando fuera de la carpa, para acercarse a los tráiler donde estaba su zona de descanso. El silencio los acompañó todo el camino, seguidos solo por el murmullo de la rubia que conversaba con Suigetsu, mientras Itachi revisaba su celular.
Sasuke miró de reojo a la pelirosa y la encontró hermosa, con un tenue maquillaje y su crop que mostraba casi por completo su clavícula y hombros.
― Algo pasa. ― le murmuró la pelirosa. ― Te conozco y sé que nada tiene que ver con la conversación que tendremos por la tarde. ― Sasuke valoró y admiró la rapidez con la que Sakura sacaba toda la información de él con solo mirarlo.
― Si. Algo pasa. ― le respondió el Uchiha, sabiendo que el tema de Erika tendría que salir a la luz más temprano que tarde. ― Pero lo hablaremos junto a todo lo que tenemos que conversar. Espero tengas paciencia para esperar.
― Sabes que no la tengo, pero lo acepto. ― Le dijo la chica, dejándolo en la puerta. ― Descansa, mi amor. Nos vemos más tarde.
― Te amo. ― le dijo Sasuke, besándole la boca cortamente y con sus característicos tres piquitos al final.
― Yo más, guapito. ― Sonriente, Sakura lo vio ponerse a reclamar contra Suigetsu y su hermano, que se metieron a su camarín como si se tratase de un sitio público. Hasta cerrar la puerta, Sakura escuchó los reproches de su novio. ― Venga, vamos. ― le dijo la pelirosa a Ino, quien enganchándose a su brazo, caminó hasta donde Relka y Tenten las esperaban impacientes.
― Gracias por deleitarnos con su presencia, majestuosidad. ― molestó la castaña, mirando fijamente a la pelirosa que tomaba asiento frente a Relka, con su habitual buen humor. ― Saldremos muy tarde por culpa de tu retraso.
― Mata a mi profesor de matemáticas que me hizo un examen sorpresa. ― respondió Sakura, tirando su cabello para atrás, dejando que la magia de Relka le arreglaba el caracho. ― Cariño, déjame como un yogur. Sin que se note que he dormido poco y nada y que ayer tuve una borrachera antológica.
― Ni me lo recuerden. Yo tuve que llegar a las 8 de la mañana. Ni siquiera he dormido. ― reclamó la rubia, sentándose a un lado de Sakura, en un taburete vacio. Relka hizo un chasquido con la lengua.
― Chicas locas. ― masculló en su marcado acento ruso. ― Trratarré de que no se noten tu carra de espanto. ― le dijo a Sakura. ― Ustedes no tienen solución. ― agregó, molestando a Tenten y a Ino.
― Yo dormí un par de horas por la mañana. ― comentó Tenten, alzando su dedo corazón a la rusa, quien sonreía como si hubiese dicho la mejor broma de la historia. ― Aunque no me quejo. Lo pase estupendo. ― guiñando un ojo, dio a entender lo que las chicas ya se imaginaban.
― Al menos a una que le haya tocado. Me doy por agradecida por eso. ― dijo Ino, resoplando con fastidio y molestia.
― A mí también me tocó. ― interrumpió Sakura. ― Así que mi humor estar de inmejorable buen estado. ― aseguró, sonriente. ― Eso sí, no sé cuánto me vaya a durar. Tengo una conversación pendiente con Sasuke.
― ¿Qué pasó? ― quisieron saber sus amigas, al igual que Relka, quien se detuvo de maquillar y la miró expectante. ― Habla, mujer. ― exigió Tenten.
― Sucede que quiere que vivamos juntos en su nueva casa y quiere que tome decisiones respecto a ella; ya saben, el tapiz, la alfombra, los muebles… lo típico. El tema es que no sé si me sienta preparada para dar un paso de este tamaño con Sasuke, además de que esa casa es la refacción de la casa de sus abuelos, un lugar donde siempre fue feliz y no quiero ensuciarlo con mis decisiones. Se imaginan nos separamos. ― Acelerada, Sakura se bajó del taburete y comenzó a personificarse de Chiyo con la vestimenta que Tenten le pasaba. ― Yo lo amo y sé que él me ama, no tengo dudas respecto a eso, pero me da miedo avanzar de esta forma, cuando no hemos cumplido ni medio año juntos. Empezamos una relación justo después de que se acabara la anterior que tenía. Ni siquiera hubo un mes de diferencia. ― explicó la pelirosa. ― Ha sido mi mentor en muchas cosas y me ha entregado mucho, como yo también lo he hecho, pero no quiero acelerar todavía más el proceso, porque temo que nos mate en el camino.
― Sakurra, eso es el amorr. ― le dijo Relka, luego de escucharla atentamente y pensar en sus palabras en el fuero interno. ― Cuando se ama a alguien, se toman decisiones en conjunto. Algunas duelen y otrras forrtalecen. Es cosa de ustedes hacerr lo correcto y atreverse con ello. ― Sakura la miró expectante. ― Maldita sea, pequeña, si yo tuvierra un hombrre así parra mí, no lo dudarría tanto. ― le reprochó la gruesa mujer. Sakura sonrió de oreja a oreja.
― Somos chicas todavía, Sakura, aunque tengamos relaciones de grandes y vivamos una vida mucho más rápida que el resto. ― argumentó Ino, sonando muy madura. ― Es difícil tu decisión, pero no por eso te tienes que estancar. ¿Qué es más o menos lo que buscas?
― Quiero que se transparente la situación. Si me voy a vivir con él, que sea con las cosas claras y que quede formulado que esa casa es de su completa posesión. ― Ino asintió, al igual que el resto, comprendiendo la posición de la chica. No quería que se le tratara de aprovechadora, porque el estar con Sasuke era un acto de completo amor y nada tenía que ver con los beneficios económicos y publicitarios que le podría traer dicha relación. ― No busco nada de él, solo que me ame.
― Y ya lo hace. ― dijo Tenten, tiernamente. ― Anoche te lo gritó en la cara y solo espera que tú lo recuerdes y valores eso. No te quites la oportunidad de vivir y disfrutar con tu novio por miedo a que se confunda con interés.
― Es que va más allá del interés económico. Es la sensación de que crezco muy rápido y no quiero arruinarlo. ― les dijo Sakura. ― Como que el mundo avanza sin parar y yo todavía ni siquiera he tomado decisiones respecto a mi vida. Quiero a Sasuke en ella y en todos los sentidos, pero también soy un ser independiente que debe decidir ciertas cosas y ver su posición en otras. No he creado mi criterio por completo y no quiero que quede sepultado bajo mi relación. Yo soy más que la novia y pareja de Sasuke Uchiha.
― En un comienzo, la prensa lo verá de ese modo, pero está en ti demostrarte que eres mucho más que eso. Lo que te rodeamos, tenemos total claridad del tipo de relación que llevan y que tú no eres una continuación de Sasuke, sino que su complemento. ― Sakura asintió a las palabras de Tenten y se las agradeció con un gesto de cara.
― Ve pasó a paso. ― agregó y aconsejó Relka. ― Yo me irría a vivirr con él. ― sentenció, abriendo la votación y evidenciando su postura.
― Yo también, pero antes de hacerlo, pondría los límites correspondientes. ― aseguró Tenten, ganándose miradas de extrañeza por parte de sus amigas. ― Sé que no soy el ejemplo de poner límites, pero lo intentaría… supongo.
― Ver para creer. ― molestó Ino. ― Yo también mi iría, Sakura. Tú también lo quieres y tener miedo es lo normal, pero Sasuke no es un desconocido para ti. Lo que sí procuraría, es que, a esa altura, ya sea de conocimiento público su relación, para que no tengan problemas.
― Decidimos no escondernos más, aunque la prensa todavía está fuera de toda conversación. ― les contó Sakura, con firme resolución. ― Gracias por sus palabras, aunque ya me lanzo por una opción. ― sonriéndoles, permitió que continuaran arreglándola.
Dos minutos más tarde, cuando todo el traje estaba listo y Relka le había dado los últimos retoques, Yamato entró al lugar con gesto serio y señalando con la cabeza, Shizune pasó tras él, con el mismo rictus.
― Sakura. ― llamó la mujer, muy seria y tratando de mantener la pose serena. ― Se complicaron las cosas y el día de ayer alguien dio el soplo. Lamentablemente, la prensa ya sabe sobre tu relación con Sasuke.
Sakura quedó de una pieza, respirando solo porque era por inercia, pero apenas parpadeaba. Su sonrisa desapareció por entero, al igual que su mirada traviesa, comenzando a mostrarse aterrada. Volteándose, buscó en qué afirmarse, pero no lo encontró. La información la había tumbado y no sabía como procesarla. Cerró los ojos con pavor, sin embargo, no fue capaz de abrirlos. Un pozo se abrió bajo sus pies y cayó inerte.
Estaba desmayada.
5.
― ¿Puedes callar el puto teléfono? ― Itachi se revolvió en el sofá que estaba usando para dormir y tanteó en sus pantalones lo que vibraba y sonaba estridentemente. ― ¡Apaga esa mierda! ― gritó Sasuke, lanzando groserías sin medida.
─ Itachi. ─ susurró Suigetsu relativamente molesto. ─ Apaga esa mierda. ─ le exigió también el ganador del Oscar, sin esconder su enojo. El pelilargo, medio atontado, medio reaccionando, lo sacó de sus apitillados pantalones y se lo posó en la oreja, sin ser consciente de nada.
─ ¿Qué pasa? ─ Un jadeo que nada tenía que ver con momento cálido fue la respuesta.
─ Vente al camarín de Sakura. ─ le ordenó su rubia pareja, respirando hondamente. ─ Quedó la cagada.
─ ¿Qué pasó? ─ le preguntó, poniéndose de pie y golpeándole el hombro a Sasuke para que se pusiera de pie. El Uchiha menor se removió ofuscado y lo miró como si quisiera matarlo. ─ Levántate ahora. ─ le dijo Itachi, tapando el micrófono del celular y mirándolo fijamente. ─ Algo ocurre.
─ Itachi, la prensa se enteró. ─ El pelilargo se detuvo a medio camino, haciendo que Sasuke chocara con él. Tapándose el rostro, se volteó a ver a su hermano, quien no entendía nada y estaba expectante, mucho más despierto.
─ ¿Sakura? ─ el pelilargo asintió, para luego verlo correr como bólido hacia la puerta, saliendo del lugar desesperado.
─ ¿Viene Sasuke? ─ le preguntó Ino a través de la línea. ─ Ven tú también. Es necesario.
─ Ok. ─ colgando al mismo tiempo, Itachi salió a la siga de su hermano, revisando su celular mientras avanzaba. El encargado de prensa de la banda le había escrito hace 15 minutos, dándole el aviso de que la relación de su hermano con una chica del set había llegado a un conocido tabloide de Japón y que ya estaban en vías de averiguar por completo la historia.
Itachi se sintió pálido, frío y aterrado. De forma inmediata llamó a su padre, quien en el segundo pitido respondió.
─ Lo sé. No digas nada. ─ fue lo primero que dijo el patriarca Uchiha. ─ Pensé que el tema había quedado zanjado. Te aseguro que se me cayó el alma a los pies cuando el jefe de gestión me comentó lo que iba a circular en algunas horas.
─ Esperaba haber tenido la oportunidad de hablarlo contigo antes de que enteraras de esta forma. Sasuke tampoco quería esconderlo más. ─ le contó Itachi, sobándose la frente. ─ No era algo que le apresurara, pero tenía clara su decisión y tiene claro también que quiere estar con Sakura.
─ A mí no me interesan los entretelones de su relación. Me molesta saber que estará metido en un lio que perjudicará su carrera. ─ reprochó Fugaku. ─ Sasuke estaba perfectamente consciente lo que iba a pasar y yo también le hice ver mi parecer. Ella no es una chica…
─ Detente. ─ le pidió Itachi, alzando levemente la voz. A pesar del respeto que le tenía, no podía permitir un sermón que denostaría a la chica de la cual su hermano irremediablemente se había enamorado. ─ Sasuke es grande y sabe lo que hace. Si no destruyó su carrera y vida cuando estuvo metido en las drogas, no lo hará por haberse enamorado. Como familia y como padre, lo único que te queda es apoyarlo. Ah y otra cosa, Sakura es todo lo que mi hermano se merece y mucho más. Cuando la conozcas, cuando te des el tiempo de compartir con ella, te darás cuenta de lo que hablo. Por ahora, no digas nada que pueda afectarte en la futura relación que tendrás con tu nuera. ─ respirando hondo, se paró fuera del camarín de Sakura, donde salía completamente compungida Shizune, junto con Tenten, Relka e Ino, quien lo miró, miró a la manager de Sakura y se alejó, para darle espacio a ellos de conversar.
─ ¿Eso es todo lo que me vas a decir? ─ preguntó Fugaku. Itachi respondió un monosílabo. ─ Quiero conocerla así que te exijo que la traigan a casa, junto con su rubia amiga. ─ El pelilargo se quedó en silencio. ─ Sí, Itachi. Ya hablé con tu madre, y aunque no me hace feliz, tendré que aceptar mi nueva realidad. ¿Necesitarás apoyo mediático?
─ Todo el que me puedas entregar. Mueve algunos hilos, para que esto no salga a luz como si se tratase de un delito inconcebible. Yo lo haré por mi parte. ─ una fría despedida por parte de su padre y colgó la llamada. ─ ¿Cómo se filtró? ─ le preguntó a Shizune, agachándose para besarle la mejilla.
─ Suponemos que fue un soplo que salió desde acá, pero de ahí a que descubramos quién fue, nos costará la vida. ─ respondió Shizune, evidenciando su agotamiento. ─ También pudo haber sido en el evento que tuvieron el día de ayer, pero no creo que la información viaje tan rápido.
─ El día de ayer decidieron que no se esconderían más, pero eso dejaba fuera a la prensa. Alguien tuvo que haberse enterado. ─ Elucubró Itachi, mirando a Shizune. ― Pienso que pudo haber sido el primo de Kiba, pero ya estaría tirándose flores por esto y no he visto ninguna señal de aquello. ― Shizune asintió, aceptando la idea de Itachi. ― ¿Qué haremos?
― Tengo una carpeta de control de daños, no obstante, me atengo a lo que ellos deseen hacer. Sakura acaba de reaccionar luego de caer como saco de papas sobre el suelo. ― el pelilargo dio un respingo frente a las palabras de la mujer. ― Casi me da un infarto cuando la vi desmayarse, pero Ino y Tenten supieron reaccionar bien y le pasaron el inhalador. ― Itachi asintió, más tranquilo. ― Recuérdame comprar un arsenal de ese puto inhalador. Siento que lo necesitaremos mucho de ahora en adelante.
― Sasuke ya tiene un container completo de ellos. Es un poco exagerado. ― el pelilargo sintió su celular nuevamente vibrar. Era una agencia de prensa farandulera. ― Debo contestar y debemos decidir rápidamente el proceder. ― advirtió Itachi.
― Trata de ganar tiempo y apenas termines, entraremos a conversar con ellos. Sali un momento, porque están teniendo una conversación demasiado profunda y merecen estar solos. ― Le dijo la mujer, buscando entre sus bolsillos. Itachi sacó su cajetilla y se la lanzó. Shizune agradeció con un gesto, mientras lo miraba alejarse para contestar el celular.
Se venía una gran hecatombe
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Corría, sin detenerse. Un prado, un lago y la vista de Tokio más fabulosa que alguna vez hubiese disfrutado a lo largo de su vida. Respiró el aire del lugar y sonrió de nuevo, llenándose de lo que el lugar le entregaba, de la paz que sentía y el amor que le inspiraba estar ahí.
― No me quiero ir. ― murmuró a la sombra que se levantaba tras ella. ― Nunca me quiero ir.
― Es tu hogar, preciosa. No tienes que irte. ― Unos brazos la envolvieron por la cintura. Un chispazo en su cabeza y tuvo la claridad de que esa era su casa, su hogar, su punto de encuentro y su guerra ganada.
― Te amo, Sasuke Uchiha. ― le susurró, entrelazando los dedos con los de él y cerrando sus ojos.
― Sakura, sabes que no soy Sasuke.
De golpe y sopetón, se encontró de frente con varios pares de ojos que la miraban expectantes.
― La próxima vez que te desmayes frente a mis ojos, juro que te voy a matar. ― masculló Tenten, violentada y enojada. ― ¿No puedes tener reacciones de asombro como la gente normal? Tipo chillar, gritar, llorar, reír ¿qué sé yo? ― le exigió, mirando la puerta abrirse para dar paso un Sasuke desesperado. ― Mátala por mí.
― ¿Qué pasó? ― preguntó el moreno, posicionándose a un lado de Sakura, despejándole la frente y perdiéndose en sus ojos de cachorrito. ― Sakura.
― La prensa se enteró, Sasuke. Saben que estamos juntos. ― arrasando con todo, Sakura se colgó al cuello de Sasuke, esperando su reconforte. El moreno le brindó toda la tranquilidad que necesitaba, simplemente abrazándola y besándole el cuello.
― Todo va a estar bien. Te lo prometo. ― le dijo al oído, escuchándola gemir asustada. ― Sabíamos que esto en algún punto iba a pasar y el día de ayer tomamos una decisión que trascendería en algún momento. ─ le recordó el moreno, acariciándole la espalda.
─ Pero mi amor, ─ gimió Sakura, alejándose para mirarlo de frente, con sus ojos llenos de lagrimas no vertidas. ─ Ni tu padre sabe que estamos juntos y eso ya me generaba un gran estrés. Imagínate ahora con la prensa sobre nosotros, siguiendo nuestros pasos, cuestionándonos por la diferencia de edad, maltratando tu carrera y rebajando la mía por estar contigo. No logro siquiera dimensionarlo. ― dijo algo enloquecida y volviendo a esconder su rostro en el hombro de su novio.
─ Estar conmigo es eso, Sakura. ─ le respondió Sasuke. Estaba alarmado y aterrado, aunque trataba de taparlo de la forma más sutil posible. También consideraba que la situación había escapado de sus manos, pero frente a los hechos, no iba a recular. Tenía claro lo que quería y a quién quería. No iba a alejarse solo porque se sumaba un nuevo lío. ─ Estar conmigo significa prensa, farándula, griteríos, groupis, escándalos, mucha exposición y poca vida privada. Yo represento todo eso que tú rehúyes y es necesario que tomes la decisión respecto a si quieres que esto siga así.
─ Es momento de que todos salgamos. Sasuke y Sakura deben conversar. ─ interrumpió Shizune, mirando a las amigas de la pelirosa titubear respecto a si salir o no. ─ Sakura es grande, chicas y tiene que hablar esto en privado con Sasuke. Ya nos harán saber su decisión cuando la tenga tomada.
La pelirosa agachó la cabeza y comenzó a sollozar. Sasuke se alejó, dándole espacio y se fue a sentar a un sofá solitario que había poco más allá.
─ Esto es duro. ─ susurró la chica, secándose las lagrimas. ─ Lo sabes, ¿verdad?
─ Si te refieres a la prensa pisándote los talones, claro que lo es. ─ comentó Sasuke, tratando de tragar el nudo que se le había formado en la garganta luego de escucharla resignarse. Era como la antesala de su término. Del final de su linda, apasionada y apresurada relación. ─ Si hablas de separarnos, lo será aun más para los dos.
─ ¿Separarnos? ─ le preguntó Sakura confusa, frunciendo el ceño y fijando sus ojos verdes en los azabaches llenos de incertidumbre que la miraban. ─ Yo no quiero separarme de ti.
─ ¿Y estás dispuesta a aceptar tal nivel de exposición? ─ Sasuke pasó las manos por su cabello, enredando los dedos dentro de él y mirando al suelo. ─ Sakura, hay muchas cosas que representan ser mi pareja y una de ellas es ser parte del ojo público. Saldrán historias mías a la luz, la gran mayoría son falsas, pero otras no. Conocerás mis relaciones y hablarán mujeres que en mi vida he visto. Tendrás una fanaticada que te amará por el simple hecho de ser mi novia y otra que te odiará por el mismo tema, sin contar la cantidad de envidia que generarás. ─ le hizo ver, con todo el terror del mundo por espantarla, pero sin querer esconder la realidad que se les acercaba a pasos agigantados y que cuando la tuviera de frente, la alteraría todavía más.
─ Sasuke, ayer te dije que había tomado una decisión y a pesar de que esperaba que la prensa no estuviera en nuestro acuerdo, lo acepto como tal. ─ le dijo la pelirosa. ─ Te amo, bebé, con mi alma, con mi vida, de la forma más pura y avasalladora que alguna vez haya pensando vivir. Te amo en todos los momentos, ya sean buenos o malos y una vida sin ti me mataría del mismo modo que te mataría a ti. No quiero renunciar a ti por mis miedos y no queda en duda de que lo enfrentaremos, pero no quería que fuera ahora. Quería más tiempo para nosotros. ─ Sasuke se quedó prendado de sus ojos verdes y sintió un bosque florecer en su interior. Un bosque lleno de cerezos y muy rosa que se adueñó de su pecho y lo hizo querer gritar de emoción. Sakura siempre había sabido expresar su amor de manera desinhibida hacia él, pero hace algún tiempo, él había dejado de sentirse como si fuese un amor reciproco. Las palabras de ella lo habían traído de vuelta a la emoción de su infinita entrega. ─ Quería haber disfrutado más de nuestro no tan secreto noviazgo. De perderme contigo sin tener que pensar que detrás estarán las revistas esperando destrozarnos. De no tener que escuchar a tu ex novia gimoteando en tevé porque le rompiste el corazón al irte conmigo. De no tener que saber de tus antiguas conquistas y de cómo disfrutaban de estar contigo, o los cuestionamientos de nuestra diferencia de edad y lo que significa estar con una chica menor a lo legal. Maldita sea, no quiero que te reformules el estar conmigo por permitir que otros hablen o se crean con la libertad de opinar sobre lo que nosotros queremos.
─ Preciosa, yo tengo muy clara mi decisión hace mucho tiempo. ─ le dijo Sasuke, con una seguridad aplastante. Las palabras de Sakura le habían confirmado todo lo que temía. ─ Sé lo que quiero y sé a quién quiero. Solo estoy esperando que tú decidas enfrentarte a todo esto junto a mí. Será duro, pero es parte de nuestra relación.
─ Los odio a todos. ─ dijo la chica, levantándose de su asiento y caminando hasta posarse frente a él. ─ ¿No te vas a arrepentir de estar con este demonio? ─ Sasuke sonrió de medio lado, mirándola hacia arriba.
─ Tengo un método bastante bueno para domarte, Sakura. ─ respondió él, echándose hacia atrás y posando sus manos atrás de la cabeza. ─ Y sé que también te encanta.
─ Volviste de mí una desquiciada sexual. ─ dijo la pelirosa, fingiendo enojarse, para luego sentarse sobre sus piernas, a horcajadas y apoyar su rostro en el cuello del moreno, mientras este se derretía acariciándole las piernas, la espalda y parte de sus nalgas. ─ ¿Por qué amarte es tan difícil?
─ Difícil sería que no sintiera lo mismo que tú y tienes más que claro que no es así. ─ Sakura suspiró contra su cuello, erizándole la piel. A pesar de la postura tan comprometedora, Sasuke no sentía su libido disparado como en cualquier otra ocasión. Luego de la conversación que habían tenido, tenerse así era un llamado a la paz y calma, donde las piezas encajaban en su completa perfección, sincronizando su sentir y relajando sus almas. ─ Difícil es convencerte de vivir conmigo.
─ Necesito esa fortaleza de casa para esconderme de los buitres que nos pulularán. ─ Sasuke enroló los ojos, sonriendo y sintiéndose por completo ganador, solo esperaba que ella le confirmara que se irían a vivir juntos para saltar de gozo. Ese día se podía convertir en un bonito día a pesar de todo.
─ Solo me quieres porque puedo protegerte y darte comida. ─ bromeó el moreno, haciéndola reír.
─ No olvides el sexo tan delicioso que también me entregas. ─ le recordó Sakura. ─ Si no fuera por eso, ya no estaríamos juntos.
─ Quiero pensar que soy más que una maquina sexual para ti. ─ Sakura rió sobre él. ─ ¿No es así?
─ Una maquina sexual acaudalada y llena de herramientas para darme protección tanto a mí, como a mi familia, que también es tu familia. ─ Sasuke asintió, haciéndose el apesadumbrado. ─ Te estoy mirando, Uchiha. ─ Sasuke se alejó un poquito, para verla apoyada en su hombro, con los ojos cerrados. Le besó la frente y la abrazó por la cintura, echando su cabeza para atrás y relajándose por completo.
Sin embargo, su relajación duró un par de minutos y fue interrumpida por un sonido de nudillos chocando contra la puerta del camarín.
─ Diles que se vayan… ─ murmuró Sakura. ─ Quiero quedarme todo el día así.
─ ¿Sasuke? ─ llamaron desde la puerta. ─ ¿Sakura? ─ la voz de Itachi irrumpió en el lugar, sacándolos de su trance. ─ ¿Podemos hablar?
─ Venga, debo abrirle y tú tenías que grabar hace 40 minutos. ─ le recordó Sasuke, tomándola con delicadeza por la cintura, para intentar ponerla de pie. Al no conseguirlo, se puso de pie con ella encima, recordándole a la pelirosa que su condición física era espectacular.
─ Amo que seas tan musculoso y sexy. A veces me pregunto si el destino existe, porque no sé de qué otra forma hubiese llegado a conocerte para convertirme en tu novia. ─ Sasuke se quedó parado de un momento a otro, sin saber que decir. ─ Dime que nunca has pensando que la historia pudo haber sido muy diferente. ─ Sasuke carraspeó incómodo, negando con la cabeza. ─ ¿De verdad?
─ Desde que llegaste a mi vida, no me imagino una vida donde tú no estés. Nunca me he puesto en la posición de no haberte conocido. ─ le confesó el moreno, mirando la cara de incredulidad de su novia, quién seguía encaramada sobre sus caderas. ─ Es como si todo el tiempo hubiese sabido que ibas a llegar y cuando llegaste, todo encajó.
─ Soy tu pieza clave, mi amor. ─ sonriendo, se bajó de sus caderas y fue a abrirle a su cuñado, quien detrás de la puerta, parecía que iba a funeral, junto con Shizune, que se movía nerviosa. Más atrás estaba Jiraya y Yamato. ─ Lo siento. No debí haber retrasado todavía más la película. ─ dijo la pelirosa, completamente avergonzada y bajando la cabeza. Jiraya chasqueó la lengua y se metió al camarín, seguido por todo el resto.
─ ¿Cuánto tiempo tenemos hasta que todo salga a luz? ─ preguntó el peliblanco, mirando a los presentes en busca de respuestas.
─ Antes de cualquier resolución o estimación de tiempo, es imperante saber que decidieron ustedes. ─preguntó Shizune, interrumpiendo al jefe de Sakura y deseando saber la resolución para poder proceder. ─ Necesito saber si siguen juntos y de pie frente a esto o se separaron.
─ Separarse no es opción, Shizune. ─ respondió Sasuke, pasando su mano tras la cintura de Sakura y acercándola a él.
─ Pero tú dijiste… ─ inquirió la mujer, confusa y mirando a ambos, sin comprender.
─ Quería darle todas las opciones a Sakura, pero mi chica me aclaró que separarnos no estaba dentro de ellas y que no nos íbamos a separar. ─ aclaró el moreno. ─ Tomamos la opción de hacer lo correcto y aceptar las consecuencias. ─ bajando la cabeza, miró a la pelirosa, qué también lo miró a él. ─ La amo y no voy a perderla. Así que activen todos los protocolos, porque iré con la verdad por delante.
─ Gané. ─ dijo Jiraya, poniendo su mano como esperando un pago. Yamato bufó molesto. ─ Te lo dije. Iba a perder la cabeza y se iba a enamorar de nuestra hermosa chica. El primer día lo supe, así que cumple con tu parte y avísale a Naruto.
─ Naruto no estaba participando. ─ Lo exoneró Yamato, sacando varios yenes de su billetera y dejándolos caer sobre la mano de su jefe. ─ Esto no es justo.
─ Reclámale al desgraciado de aquí enfrente, que no supo controlarse con Sakura. ─ Yamato se limitó a mostrarle el dedo del medio a Sasuke, mientras Jiraya contaba sus yenes con desagradable tranquilidad. ─ ¿Qué van a hacer? ― preguntó Jiraya a Itachi y Shizune.
─ Hablé con mi padre. ─ comenzó a decir Itachi. Sasuke abrió los ojos como platos, al igual que Sakura. ─ Tenía que hacerlo. Si a mí me llegó el aviso de esto, te aseguro que a él le llegó mucho antes. ─ le comentó a su hermano. ─ Tengo un plan de enviar un comunicado, apenas salga la información, para que se enfoquen en la película, sin negar ni confirmar nada.
─ Es un plan horroroso. ─ masculló Shizune. ─ Yo soy de una idea un poco más radical. O lo confirmamos y esperamos el estallido o lo negamos y nos preocupamos de que nada más salga a la luz, hasta que Sakura cumpla la mayoría de edad. ─ explicó la mujer. ─ Ya no puedo detener a la prensa y dudo que tu padre nos pueda entregar un par de días. Yomiuri Shimbun tiene el bombazo y el resto de los diarios lo seguirán. Todos sabemos el recorrido que tiene ese periódico y cuán importante es para todos en el país. Además de que, si esto sale mañana, rápidamente, por no decir a media tarde, tendremos al The New York Times, The Guardian, Daily Mail, The Daily Telegraph, El Mundo, entre otros, hablando del tema debido a la fama planetaria de Sasuke. ─ Sakura tragó hondo. ─ De verdad quiero que lo piensen bien, porque no es menor y puede ser muy trascendental para sus vidas lo que se decida ahora.
─ Ya tomamos una decisión, Shizune. ─ murmuró Sakura, mostrándose muy segura, aunque por dentro temblaba como gelatina dentro de un canasto. ─ Si hay que hacerlo, lo haremos y aceptamos todo lo que conlleve nuestra verdad.
─ Habrá que hacer un comunicado, aunque no es necesario ser explicito. Podríamos poner que están en una bonita amistad y comienzan a conocerse. ─ sugirió Yamato.
─ Llevo casi 6 meses trabajando con ella. Sería idiota pensar que no la conozco. ─ hizo ver Sasuke con algo de molestia. No quería rebajar su conexión cuando para él era tan importante. ─ Pongan la verdad. Con Sakura estamos en una relación y queremos la mayor privacidad y respeto por ello.
─ Tengo una carpeta gigante, donde averigüé sobre relaciones de este tipo y por la edad de Sakura, ya es consensuado y tiene completa autonomía respecto a sus decisiones. ─ argumentó Shizune.
─ En el caso contrario, tenemos la defensa de que recién comienzan a entablar algo más sólido y que por el momento no hay mayores detalles, ya que no es algo por completo confirmado. ─ sugirió Itachi. ─ Sé que no quieren negar su relación. ─ se defendió en cuanto vio los rostros desagradados de la pareja. ─ Pero ponerles que llevan meses de relación y que prácticamente se quieren ir a vivir juntos, es demasiado violento para una sociedad tan conservadora como la japonesa. En cuanto Sakura cumpla los dichosos dieciocho años, confirmaremos todo y tiraremos serpentinas frente a ustedes, pero por el momento hay que ser cautelosos con la información. Muy probablemente se vengan meses donde tendrán que escapar de una prensa que estará al acecho en busca de cualquier suciedad que pueda encontrar en ustedes, además de las tonterías que inventará.
─ Podemos darles pequeños bocados. ─ razonó Sakura, calmándose, aunque no del todo. ─ Que nos vean saliendo juntos de las grabaciones o una que otra cita a tomar café, junto con alguna de las chicas. ─ Sasuke la miró, comenzando a entender a lo que se refería. ─ Sí, como si se tratara de chaperonas. Démosle a esta sociedad una historia de amor, pero dentro de los cánones que puede aceptar. En nuestra vida privada, somos libres y buscaremos los momentos donde podamos ser realmente la pareja que somos, pero a ojos del resto, que coman lo poco y nada que queremos brindarles.
─ Me parece una estupenda idea. ─ secundó Yamato, haciendo que todo el resto apoyara la idea. Sasuke seguía algo desconfiado y frunció el ceño.
— Cariño. — llamó Sakura, mirando a su ceñudo novio. — No es escondernos, es simplemente maquillar un poco la verdad. Hace muy poco la mayoría de edad bajó a 18 años aquí en Japón, así que agradécelo, sino, hubiésemos tenido que aguantar hasta a los 20 y te tendría subiendo paredes.
— Te habría sacado del país. — aseguró el moreno, sin titubear. Los presentes farfullaron, todavía más al escuchar a Sakura reír respecto a eso. — Como sea, necesito analizar bien lo de la chaperona, pero lo que sí irá, es el comunicado confirmando mi relación con Sakura, sin negar en ningún punto la asociación que tenemos. Eso sí, necesito revisarlo de antemano para que las palabras reflejen nuestro sentir. Ah, y también necesito nuevas salidas del set, porque la prensa acampará fuera de ser necesario para encontrar la mejor cuña. — Todos asintieron a las palabras de Sasuke.
— Estupendo. — Jiraya asintió lentamente. — Sakura, te necesito en grabación y Yamato, dentro de 2 horas necesito una reunión con todo el staff. Desde el productor principal, hasta la señora del aseo. Hablaremos de las medidas que tomaremos nosotros como productora y dirección respecto a la vida amorosa de nuestros protagonistas. Si hubo filtración, quiero saber quién fue, porque no puedo trabajar con gente en la cual no confío y tiene el descaro de morder la mano que le está dando suculentamente de comer. — explicó un molesto Jiraya. Yamato afirmó con la cabeza. — Y ya basta de retrasos. Amo que se amen, chicos, pero me está costando un maldito infierno sacar esta producción. Yo esperaba tenerla lista a mitad de año, pero ya estamos a mitad de mayo y todavía faltan escenas por grabar y todo el proceso que viene después. Veo muy poco probable que la estrenemos este año para que pueda competir en los Oscar del próximo año. ― les reprochó ceñudo y mirándolos fijamente.
— Ni se te ocurra tener miedo respecto a los tiempos. — advirtió Sakura. — Te aseguro que la sacaremos con los plazos que tenías estimados. — Alzándose en puntillas, besó la mejilla de Sasuke y caminó directo hacia la salida. — Hay una peli que grabar y yo me pondré a tono con eso.
Con una burlona reverencia, salió del camarín, dejando a todos callados.
— Es parte de su encanto. — murmuró Sasuke, sonriendo de medio lado. — Cuando entra en tu vida, jamás deja de mandar.
— Te traen de mandilón. Ya se sabía. —molestó Itachi, siendo interrumpido por Ino, quien entró al camarín como bólido y se sonrojó cuando vio cinco pares de ojos mirándola. Jiraya y Yamato golpearon el hombro de Itachi al pasar.
— Creo que no es el único mandilón. — bromeó el par, sonriendo a la par y saliendo, seguidos por Shizune, quién ya tenía el teléfono en la oreja.
Sasuke salió de la estancia, haciéndole un gesto a la rubia y caminando con su ya conocida pose de "me importa una mierda todo, menos Sakura".
— Sakura apenas habló al salir de acá, así que necesito saber que sucedió y que pasará. — le exigió la rubia, mirándolo expectante. Itachi la miró largamente y se limitó a sonreírle, con ternura, con amor, con infinita entrega. — ¿Qué te pasa?
— Agradezco que ambos no seamos famosos y que tú tengas más de dieciocho. — Ino alzó una ceja y lo miró extrañada. — No sabes cuánto agradezco eso y que ello nos permita ser libres a la hora de amarnos, de no tener que escondernos y poder estar juntos, muy revueltos.
— ¿Se viene una época turbia para Sakura y Sasuke? — Itachi asintió con una mueca a la pregunta de la rubia. Ino suspirando, se acercó a él y lo abrazó por la cintura. El pelilargo no se demoró en apretarla contra él. — También agradezco no tener a la prensa tras mis talones.
— Sé que saldrán airosos de esto, pero no quita que será un duro trabajo. — le comentó Itachi, oliéndole el cabello rubio. — ¿Por qué siempre hueles tan malditamente bien? Me dan ganas de hacerte tantas cosas.
— Cosas que me haces. — le recordó la rubia, riendo contra su pecho.
— Como si te molestara. — bromeó el pelilargo, perdiendo sus manos en el cuerpo de la rubia, solo para provocarla. — Con solo mirarte estás lista para mí.
— ¡Itachi! — chilló la chica, riendo a destajo cuando le dio un pellizco en su panza. — Sin cosquillas.
— Dame un beso y te dejo ir. — La rubia no se lo negó.
Mientras ahí dentro disfrutaban de su completo amor, la noticia de la nueva relación del archiconocido Sasuke Uchiha, haría explotar el mundo en algunas horas. Todo sería caos.
6.
Sasuke estiró la espalda y levantó los brazos, moviendo la cabeza de un lado a otro, destensando los músculos. Sakura a su lado vocalizaba, pero a ratos se perdía en sus pensamientos. El moreno con pequeñas sonrisas, la traía de vuelta, dándole fortaleza. Sin embargo tenía claro que el confort le duraba pocos minutos, porque al volver a desconcentrarse, Sakura se llenaba de temores y Sasuke odiaba no poder hacer nada por tranquilizarla.
― Vengan. ― pidió Yamato. ― Sé que están en un momento complejo, pero úsenlo para dar lo mejor de ustedes. Sakura, ya lograste grabar hace algunas horas y todo salió en la primera toma. Intenta replicar eso mismo ahora, para que prontamente te veas desocupada. Te aseguro que al pasar el día, agradecerán haberse concentrado en su trabajo.
― Gracias, Yamato. ― murmuró Sakura, tirando su cabello hacia atrás y haciéndole un gesto a Tenten junto al tramoya, para acomodarle la ropa. ― Cariño, esto me molesta. ― dijo Sakura a su castaña amiga, haciendo referencia a un corte del vestido que cada vez se hacía más grande. Con la grabación anterior ya se había agradado. ― Quedaré desnuda frente a todos.
― Trata de evitarlo, Tenten. ― dijo Sasuke, sonando autoritario y acercándose al grupo. ― No hay que exponer a Sakura.
― Más que claro, Uchiha. ― respondió la chica, enfrascándose en su tarea, mientras Jiraya hacia aspavientos con las manos.
― ¿Qué pasó ahora? ― preguntó molesto, acercándose.
Sakura lo miró algo compungida, casi colapsada. Jiraya se arrepintió de inmediato de su exabrupto, más aun cuando se fijó en Sasuke y este exudaba a través de sus ojos el deseo imperante de su sangre correr.
― Solo pedí ayuda por mi vestido. ― justificó la chica pelirosa, haciéndole un gesto a Tenten para que parara. ― Pero está bien, vamos a grabar.
Alejándose, se posó delante de las cámaras bajo la atenta mirada de todos. Jiraya quiso disculparse, sintiéndose mal, pero Sasuke no se lo permitió, tomándolo del hombro.
― No la vuelvas a poner nerviosa. ― amenazó el moreno, pasando por el lado, para rápidamente irse y posarse a un lado de Sakura.
― Tenten, atenta en cuanto salga Sakura de esta escena. ― le pidió el peliblanco. Acercándose donde estaba todo el equipo listo, comenzó a dirigir. ― Se viene una escena compleja. Su concentración debe ser máxima, pero ante cualquier incomodidad de Sakura que note, paramos la grabación hasta que ella esté tranquila, ¿me oyeron? ― Solo mirando a la pelirosa y moviendo los labios, sin emitir sonidos, Jiraya se disculpó y Sakura, bromeándolo, se negó a sus disculpas. Ambos sonrieron. ― Sasuke, ¿estás listo y dispuesto para esta toma? Recuerda que será de mucha emoción.
― Listo. ― respondió el moreno.
Todo el set completo se puso en su lugar y al mismo tiempo movieron la cabeza cuando ya estaba todo preparado para comenzar a grabar.
― Entonces comencemos. ― Jiraya se posó detrás de cámara y Sasuke se puso delante de Sakura, agachándose en pose de protección. La pelirosa lo miró y antes de que "acción" remeciera el lugar y la claqueta chocara, Sakura se acercó más a Sasuke y le besó los labios.
Frente al set confirmó su amor. Jiraya lo grabó, pero guardó silencio, al igual que todo el resto.
― Jiraya. ― llamó Kakashi, pasado pocos segundos.
― Bueno, bueno, bueno, ya se confirma. Nuestros chicos se enamoraron. ― Sonriente, abrió la claqueta y gritó: ― ¡Acción!
Historia de Chiyo
Escena 13° Sakura y la guerra
Isoka corría entremedio de las siembras de arroz, tropezándose a momentos, pero sin detenerse. Los campesinos lo miraban extrañados, sin embargo, de la extrañeza pasaron al miedo y luego al pavor, escondiéndose en sus humildes chozas. Ver correr a un yakuza, reconociéndolo por sus tatuajes y en lugar tan inhóspito, solo significaba una cosa: venía la sangre y correría por entre los canales, como una marea roja, quitando vida y oliendo muerte.
― ¡Sé dónde está Chiyo! ― gritaba cada 20 metros. ― ¡Sé dónde está Chiyo! ― Parecía desquiciado, más cuando sus manos estaban cortadas y dejaba de un surco de sangre en el suelo. ― ¡Sé dónde está Chiyo! ― gritó por última vez, deteniéndose en el camino.
Agotado, se apoyó en las rodillas y dio un último aliento, cayendo sentado sobre el pastizal y respirando infructuosamente, pensando en cuánto más le quedaría por correr para encontrar a alguien que verdaderamente le interesara esa información. Su clamor prontamente tuvo respuesta. Unos pies se posaron frente a él, chocando con la punta de los suyos propios.
― ¿Dónde? ― Isoka levantó la cabeza al escuchar la voz anciana, pero autoritaria, llena de confianza. ― ¿Dónde está?
― Sígame y lo guiaré, pero déjeme hablar con los cabecillas del clan Yamazaki. Sé que queda un pequeño remanente vivo con el cual puedo tranzar una salida de todo esto. ― respondió él, poniéndose de pie y acercándose al hombre, pero una katana de casi metro y medio lo detuvo, tocando justo en la nuez su cuello. ― ¿Qué… pasa?
― ¿Por qué debo confiar en ti? Eres parte del clan Ebino. Luchas y comes gracias a ellos. ─ le explicó el longevo hombre. A pesar de estar en solitario, el anciano representaba un mini ejército con su simple pose y la hidalguía con la que levantaba la katana.
─ Quiero parar la guerra. ─ le susurró Isoka, tragando hondo, pero evitando moverse. No sentía ganas de comenzar su travesía de paz con el cuello atravesado y la guerra declarada sobre su cadáver. ─ No puede continuar. Correrá mucha sangre.
─ Conoces la historia, ¿verdad? ─ Isoka asintió levemente. ─ ¿Sabes quién soy?
─ Supongo que un soldado… un gran soldado. ─ agregó, echándose hacia atrás al ver como el hombre bajaba el arma. Apoyándose en sus rodillas, respiró hondo y sintió el escozor del miedo todavía recorriendo cada una de sus células. ─ Déjeme hablar con la familia de Chiyo.
─ Habla. Puedo darles un mensaje. ─ afirmó el hombre, fijando su mirada en los negros y delineados, llenos de pavor que mostraba Isoka.
─ Chiyo está bien y el clan Ebino la protege. ─ dijo Isoka. ─ Sin embargo, en nuestras filas está Kei, hermano de Ai, la chica que violaron y mataron sin piedad los del clan Yamazaki. Él busca venganza y de alguna forma la encontrará.
─ El clan Yamazaki no mató a esa chica. ─ respondió convencido el hombre. ─ El clan Yamazaki la encontró en sus tierras, pero jamás dañaría a una chica que nada tiene que ver con nuestra rivalidad y menos a una niña que no pertenece al clan directo de los Ebino.
─ Kei no entiende eso. Piensa que su asociación con Hayato y el clan Ebino lo hizo blanco perfecto para ser atacado. ─ explicó Isoka, aceptando que lo que decía el hombre, era una completa verdad. Él mismo ponía en duda la veracidad de lo que había sucedido esa maldita tarde cuando habían encontrado el cuerpo de Ai mutilado y ultrajado. ─ Dígales a sus cabecillas que puedo llevarlos donde está chiyo.
─ No existen cabecillas. Solo yo. ─ Isoka giró la cabeza sin comprender. ─ Y no arriesgaré a mis soldados por una guerra que no nos compete.
─ ¡Es una de los suyos! ─ gritó Isoka descontrolado y sorprendido frente a ese hombre que se hacía llamar líder del clan Yamazaki. ─ Si Kei la toma, la destruirá.
─ Y en ese momento atacaremos, pero por ahora hay otras formas de proceder. ─ girándose, le dio la espalda a Isoka, quien no daba crédito a lo que oía. ─ Ve a tu casa, hijo. Como bien dices, Hayato está protegiendo a Chiyo. Mientras eso suceda, todo estará bien. Nosotros procederemos de la mejor manera y con cautela. Sabemos de guerra mucho más de lo que podrías saber tú.
─ Sinceramente, no comprendo lo que sucede. ─ dijo el chico, dejándose caer rendido y abatido. Quería escapar, renunciar a su calidad de soldado y emprenderla contra su familia que lo había vendido por un mejor vivir, pero no podía. Ser yakuza solo terminaba el día de su muerte y el escapar, era considerado una muerte segura, a menos que tuviera los recursos para esconderse, algo que él no poseía. Realmente destrozado y aferrándose a la tierra del lugar, enterró los dedos y comenzó a llorar. ─ No quiero morir. ─ murmuró como una letanía. ─ No merezco morir.
─ Y no lo harás, hijo. ─ girándose, se encontró con Amatista que, agachándose a su lado, levantó a Isoka. ─ Cuando uno actúa bien, la vida lo recompensa de alguna forma.
─ Amatista, ¿qué hace acá? ─ preguntó el chico, sin comprender.
─ Lo mismo que tú. Tratando de detener una guerra. ─ la anciana mujer, hizo que mirara hacia arriba para que disfrutara del espectáculo. ─ Takeshi, el mendigo del que alguna vez habló Chiyo, es su abuelo, aunque ella no lo sepa. ─ por las montañas y seguida por cientos de metros, entre las chozas, una guardia montada comenzaba a bajar, como si de hormigas se tratara que iban directo al terrón de azúcar. ─ Takeshi, el hombre con el que hablabas, es el padre del asesinado papá de Chiyo y… ─ Isoka se levantó de golpe, buscando al anciano hombre quien, entre todos, dirigía a todo el ejército. ─ van a una posible guerra, pero lucharán para no tenerla. Yo ya hablé con ellos y de lo que sucedía entre Chiyo y Hayato.
─ ¿Cómo? ─ preguntó Isoka. Amatista se alzó de hombros.
─ Tanto tú como yo somos simples mortales que estamos en medio de cosas que jamás lograremos entender y por lo mismo, debemos dejar que los clanes elijan cuál será su proceder. ─ le respondió la mujer, tomándole la mano. ─ Takeshi sabe que Chiyo espera un hijo de Hayato y a pesar de que aquello no le complace, está dispuesto a tranzar dependiendo de lo que diga su nieta. Si ella decide quedarse, la tregua se alcanzará, por fin. ─ un pequeño brillo de esperanza bañó la mirada de la mujer y fue capaz de contagiar a Isoka. Ambos sonrieron y se abrazaron. Sabían que, con eso, podían acabar cientos de años de odiosidad infundada la cual había encontrado su punto álgido con Carey, pero la historia se podía volver a escribir sin necesidad de mancharla con sangre.
─ ¿Nos guiarán? ─ preguntó Takeshi, acercándose con su pose altanera y fuerte, respetando lo que más pudo la conversación entre el chico y la mujer.
─ ¿Por qué dijo que no? ¿Por qué dijo que no llevaría a la guerra a sus soldados? ─ Takeshi miró hacia atrás. ─ Estaba preparado para hacerlo.
─ Un clan siempre está preparado para pelear, pero chico, yo voy a buscar la misma tregua que buscas tú y Amatista. No quiero más guerra, ya bastante sufrí con la muerte de mi hijo y quiero que esto termine. ─ alzando las manos, señaló a todo el ejército. Eran muchos, cientos. ─ Fíjate en ellos. Son hombres de mi edad que enterraron a sus hijos en algún momento por esta maldita guerra. Campesinos del arroz, hombres de esfuerzo, de años y que no tienen qué perder, pero al igual que yo, buscan la ansiada paz. ─ Isoka miró tras el hombre y se fijó en aquello. Eran hombres surcados y curtidos por el dolor. ─ Kei no dañará a mi nieta mientras yo viva, y por eso mismo llevo a esta gente para pelear si es necesario, pero la guerra no será con Hayato. Si él la quiere, como dejó entrever Amatista, habrá concesiones.
─ ¿La ama? ─ Amatista hizo un gesto incomodo a la pregunta confusa del chico.
─ El amor tiene diferentes formas y Hayato no posee la mejor. ─ respondió la mujer.
─ Es tiempo de moverse. Tenemos largo camino y quiero llegar cuando comience el alba. ─ apresuró Takeshi.
─ Vamos a no-guerra. ─ murmuró Isoka.
─ Sí, vamos a la no-guerra.
No obstante, el panorama era muy diferente en el clan Ebino.
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Chiyo cayó boca abajo, a un lado de la cama y respirando hondamente, recuperándose poco a poco del ejercicio placentero que estaba viviendo.
─ No has comido. ─ dijo Hayato, con un brazo bajo la cabeza de la chica y el otro sobre la suya propia, en una pose desenfada y enteramente relajada. ─ Iré a buscarte algo. ─ Chiyo alzó la cabeza, y con las cejas fruncidas se negó, comenzando a besarle el brazo que estaba a su entera disposición. ─ No hemos parado en varias horas y debes comer.
─ No sé que me ocurre, pero siento que necesito de esto con mucha frecuencia. ─ explicó la chica, cayendo sobre el hombro de Hayato, siendo inmediatamente enroscada a su alrededor. ─ Quiero estar haciendo esto en todo momento, como si un calor me tomara.
─ Quizás soy adictivo. ─ esa broma tan peculiar y poco común del hombre, la sorprendió y como nunca esperó, le regaló una sonrisa de oreja a oreja, evidenciando su felicidad. Hayato quedó de una pieza con ese gesto y todavía más, cuando vio lo hermosa que se veía sonriendo, como si todos los rayos del sol le hubiesen dado de frente, encandilándolo, maravillándolo. Quiso ver esa sonrisa por el resto de su vida, ya no le generaba placer hacerle daño, debía protegerla de todos y sobre todo de él mismo. Atacado en todos sus flancos por esa chica, apretó el agarre y la acercó hasta su boca, para besarla nuevamente y caer otra vez en sus brazos.
Girándose sobre si mismo, se encaramó sobre la chica, provocándola otra vez para comenzar una nueva sesión de sexo, pero un silbido lo detuvo. Alzando la cabeza, se encontró expectante, tratando de ignorar a la chica que bajo suyo le besaba el mentón y el cuello. Otro silbido y el sonido de un platillo siendo azotado con rapidez, lo hizo ponerse de pie deprisa.
─ Haya… ─ Chiyo fue destapada por completo y Hayato con presura, le lanzó un vestido al cuerpo. ─ ¿Qué ocurre?
─ Vístete. Acaba sonar en platillo de la guerra luego de dos silbidos. Seremos atacados. ─ vistiéndose con rapidez, Chiyo se le quedó mirando al acabar. ─ Escúchame bien. ─ le dijo Hayato, tomándola por los hombros. ─ Te esconderás con el harem. ─ Chiyo iba a protestar, pero el moreno no la dejó. ─ ¡maldita sea, Chiyo! ─ masculló Hayato. ─ No es momento de comenzar con tus niñerías. Si hay una guerra, no quiero estar preocupado de protegerte. Necesito que escapes con las chicas del harem y sobrevivas.
─ Pero tú… ─ Chiyo le tomó el rostro con las manos. ─ Te harán daño. ─ le explicó, como si Hayato no supiera a lo que se arriesgaba. ─ Sé usar las katanas más pequeñas.
─ Ni lo sueñes. No estarás en medio. ─ tomándole una mano, le besó la palma. ─ Prometo que, si todo resulta bien, te buscaré.
─ Dime donde voy. ─ preguntó Chiyo, mientras se ponía el vestido y un par de zapatos. Hayato suspiró hondo a su pregunta y mentalmente cedió. Estaba todo perdido.
─ Corre a tu casa. ─ le respondió, mirándola fijamente, sobre todo cuando la vio querer replicar. ─ Chiyo, por favor, has lo que te digo. Ellos te protegerán y si esta guerra resulta solo en una negociación, podré ir en tu busca. ─ Chiyo se negó. ─ Si te entrego como moneda de cambio, te perderé. Para mí no eres la bandera blanca y entregarte es perderte. En cambio, si tú llegas sola a tu clan, tengo más chance de ir a buscarte. Además, debo estar contigo.
─ Sí, porque no quiero estar sin ti. ─ le dijo la chica, enteramente entregada a su mal de Estocolmo. ─ Tú me cuidas como nadie lo ha hecho en su vida. Por primera vez no debo preocuparme de mi integridad, porque hay alguien cuidándola. ─ Hayato le acarició la cintura y su vientre, bajando la mirada. ─ Háblame.
─ Estás embarazada. ─ Chiyo quedó de una pieza. ─ Perdóname, te dejé embarazada, por lo mismo no puedo permitir que nada te ocurra. Si te dañan, soy capaz de quemar todo.
─ Embarazada. ─ murmuró, ida y tratando de asimilar. ─ Un bebé. ─ Hayato asintió, compungido y asustado. ─ Pero me atacaste con la katana, en mi vientre.
─ Al parecer ese pequeño es más fuerte, porque está aferrado a su matriz como solo un Ebino y Yamazaki podría estarlo. ─ explicó el moreno, tratando de sonreír, pero Chiyo no pudo repetir el gesto y girándose sobre sus talones, caminó por la habitación, para luego sentarse en la cama, desolada y asustada. ─ Chiyo, no es tiempo de pensar…
─ Me embarazaste, me apuñalaste, me atacaste y humillaste. ─ agachando la cabeza entre sus piernas, comenzó a respirar agitadamente. ─ Yo… no quiero ser mamá a los 15 años. ─ masculló, levantando la cabeza y mirándolo con odio. ─ ¡No quiero! ─ Hayato se agarró la cabeza, sin saber como proceder. ─ ¡Eres asqueroso!
─ Y lo acepto. ─ Chiyo lo miró con deprecio y asco. ─ Pero ¿qué esperabas que pasara con tanto sexo? No estaba llenándote de flores, niñita tonta. ─ se defendió el moreno, colapsado y molesto. ─ En algún momento sucedería.
─ ¿No podías frenarte acaso? Abusaste de mí por tu maldita venganza, ¿o acaso olvidas la primera vez? Me tomaste sin mi consentimiento. ─ Hayato quería enterrarse en el agujero más hondo que encontrase a mano, pero no era el momento. ─ Eres despreciable.
─ Ódiame todo lo que quieras, pero debes salir de acá. ─ tomándola con brusquedad, la puso de pie. ─ Y harás la puta mierda que yo te diga, ¿entendiste?
─ Que ganas de que el maldito clan que tú tanto te empeñas en revivir, ese al cuál dices que yo pertenezco, estuviera vivo para darte tu puto merecido y meterte la katana por el culo. ─ clamó Chiyo, zafándose del agarre. ─ Y ojalá el día de hoy mueras, porque si este bebé llega a nacer, no quiero que su padre sea un maldito violador.
─ A este paso y de tanto que gritas, es muy probable que ese bebé ni siquiera llegue a vivir, porque moriremos los dos. ─ terminando de hablar, la puerta del lugar se abrió y entró una desesperada Masami, seguida por Yuu.
─ ¡Hija de puta! ─ gritó Masami, lanzándose a atacar a Chiyo, pero la rápida intervención de Hayato detuvo el ataque. ─ ¡Quiero matarla, déjenme! ─ Hayato la lanzó contra la cama y tiró a Chiyo tras de él. ─ ¡Por culpa de ella y la calentura que provocó en el jefe, estamos siendo atacados por todos los frentes!
─ Yuu, sácala de acá. ─ El grandulón entró al lugar, pero no se acercó a Masami, sino que miró fijamente a su líder. ─ ¿Son los Yamazaki? ― preguntó. Yuu negó con la cabeza.
─ Es Kei y nos acaba de traicionar.
En el piso inferior, diferentes y pequeños clanes se unieron para comenzar una masacre sanguinaria y llena de dolor. Era la muerte del clan Ebino.
7.
— Supongo que la información ya se esparció a oídos de todos y no queda más que enfrentar la situación en la que nos encontramos. — la voz de Jiraya se esparció por todo el lugar, siendo apoyada por el gran megáfono. A su lado, Kakashi y Yamato asentían, con las manos detrás. — Buscar culpables será nuestra tarea, además de cercar cualquier otra nueva información.
El murmullo fue generalizado, alertando a todos. Tenten miró al cielo y luego su celular. Estaba pendiente de cualquier información que saliera en la prensa, así que se mantenía navegando a través de Twitter, Instagram, Facebook y todos los portales de noticia habidos o por haber. Sin embargo, todavía estaba todo en calma.
NejiBomBom: Ya nos llegó el soplo, todo bien por allá? 16:13
Tenten: Parezco loca revisando todo para ver cuando explota la bomba. Todo bien por acá, solo algunas amenazas de Jiraya. 16:14
NejiBomBom: A qué hora saldrás? 16:14
Tenten: Yo creo que tip de la madrugada (carita . agotada) 16:14
NejiBomBom: Andas en carro? 16:15
Tenten: Sí, aunque se le pinchó la rueda. Estoy viendo con Ino donde comprar una nueva para salir de este embrollo. 16:16
NejiBomBom: Eres cabezota. Tengo varios carros, no los uso todos. Puedes tomar uno. 16:16
Tenten: Y si lo choco y muero dentro de él? Quedará lleno de sesos y sangre. Jamás lo podrás limpiar. 16:16
NejiBombom: Confío en tus capacidades tras el volante. (carita . obvio) 16:17
Tenten: Y si lo rayo? 16:18
NejiBomBom: Me pagas… en carne. Tú y tus piernas en mi cintura. 16:18
Tenten: Eso lo tienes siempre, sin necesidad de que sea un pago. 16:18
— ¿Sexo por mensaje? — Tenten se sobresaltó y miró a su rubia amiga, quien hacía una mueca de asco. — Lo tuyo es clínico.
— Mira quien habla. — le susurró la castaña, sonrojada y alterada. — Te recuerdo que todos acá te escuchamos gemir. — Ino abrió la boca, fingiéndose ofendida. — Tú si quieres cerda. Y usaste el camarín de tu cuñado.
— La necesidad tiene cara de hereje. — respondió la rubia, peinándose el flequillo como si nada le importara. — Eso sí, nunca seré tan guarra como para tener sexo por mensaje. Imagino las fotos candentes que se deben enviar día a día.
— Fotos artísticas. — se defendió Tenten, dejándose en completa evidencia. — Como sea, ¿dónde está Sakura? ― preguntó la chica de chonguintos.
— Terminó de grabar y ahora se cambia ropa. — respondió Ino. La castaña asintió, mirando nuevamente al frente, intentando conectar con el discurso de su jefe.
— Todo aquél que tenga algo que ver con esta filtración, o sea cómplice de la misma, será despedido de inmediato, sin derecho a réplica, ni menos carta de recomendación. No acepto que dañen las lealtades y se burlen en nuestra propia cara de la gente que trabaja acá. Éramos una familia que se rompió luego de esta situación. — Todos bajaron la cabeza, inclusive las chicas, que tenían plena certeza de no haber sido las chismosas. — Espero las cosas cambien de ahora en adelante y le demos completamente un trato integral a los actores que nos están dando de comer.
Cerrando su discurso con mucha violencia, Jiraya bajó del estrado y caminó directo al set de grabación, donde Sasuke lo esperaba listo y dispuesto para empezar. Tenten miró al pelinegro y negó con la cabeza a la pregunta sorda que le había hecho el Uchiha menor.
— Todavía no ha salido. — le murmuró, para que leyera sus labios. Sasuke asintió y agradeció con un gesto de cabeza, para luego voltearse y disponerse a actuar.
— ¿Estás nerviosa? — le preguntó Ino a Tenten. — ¿Supiste lo que decidieron?
— ¿Qué seremos chaperonas? — Ino movió la cabeza afirmativamente. — Sí. Itachi habló conmigo. Creo que es una buena idea.
— Sí, también lo creo, pero eso no quita que la verdad saldrá a la luz y estaremos en la palestra, sin ser famosas. Mi madre se volverá loca y pensará que soy millonaria por rodearme con estrellas. — comentó la rubia, sobándose la frente. — En cuanto sepa que soy cuñada de Sasuke, la tendré como sanguijuela pidiéndome dinero y qué decir de mi padre, que querrá ya esos famosos préstamos para levantar la florería, que, dicho sea de paso, es insalvable.
— Maldita sea, no lo había visto de ese modo. — murmuró Tenten. — Mi padre comenzará de nuevo con su mierda de que el arte no entrega garantías… aunque, podría ayudarme en mi carrera de diseñadora.
— Algo bueno que salga de toda esta exposición. — masculló Ino. — No podía salir con el actor con menos renombre. No, ahí va Sakura, lista y dispuesta a encamarse con el más complicado, el más famoso y el más caliente de todo el lugar, aparte de mi hombre, claro. — Tenten se rió a mandíbula batiente, celebrando las palabras de su rubia amiga. — No te rías, porquería de caliente, ahora tenemos que ponernos a tono para salvar el pellejo de Sakura y de Sasuke.
— ¿Pensaste alguna vez que serías parte de algo tan grande? Digo, cuando yo quedé en este trabajo, jamás pensé en todo lo que supondría. Solo sabía que debía vestir a los extras y algunas veces a la protagonista, aunque eso último iba a ser tarde, mal o nunca, ya que Mei traía su propio staff.― le contó Tenten. ― No esperaba todo el cambio: llegó Sakura, se enamoró de Sasuke. Los amigos y familia de Sasuke. Te conocí a ti. No sé, hay tantas cosas, tanto a nivel emocional, como laboral, que me descoloca un poco.
— Te reencontraste con Neji. — le recordó la rubia. — Tampoco pensé que sería tanto. A lo más, aspiraba a mirar a Sasuke desde lejos y cuando terminaran las grabaciones, pedirle una fotografía. No pensé que conocería a la banda tan de cerca. Es más, me gustaba Shikamaru, o sea, era fanática de él, pero ahora solo veo a Itachi y siento que valió la pena cada cosa que pasé dentro de este lugar. — la rubia suspiró hondo. — Es mi familia. Ustedes son mi familia.
— Y lo seremos siempre, independiente de lo que pase con nuestros hombres. — aseguró la castaña, sonriendo. — Hablando de ellos. — levantando el celular, vio la llamada entrante de Neji. Ino susurrando algo sobre su vida sexual, la dejó sola. — Hola.
— Hola. — dijo el pelilargo. — ¿Alguna novedad?
— Solo sé que tendré que ser una linda chaperona de Sakura. — le contó la chica, muy divertida. — ¿Qué andas haciendo?
— Voy camino al ensayo de esta tarde. — dijo Neji. — Voy con el manos libres, por si te preguntas.
— Estaba muy preocupada de tu imprudencia al volante. — bromeó la chica. — Oye, respecto a lo que dices de tu carro, creo que tomaré la oferta, pero con una condición.
Tenten no lo sabía, pero Neji celebró dentro de su convertible. No se trataba de dominar a la chica o tenerla bajo su yugo, sino más bien la forma que tenía para protegerla. Su bólido ya iba en decadencia y todos los días que salía en él, se encontraba temeroso de escuchar la noticia de que la hermosa chica había tenido un accidente que la dejaba mal.
─ No serías tú si no pusieras condiciones. ─ dijo Neji.
─ Yo me hago cargo de todos los gastos del auto, ya sea bencina, papeles de circulación o rayones. ― volvió a repetir, para que quedara claridad de su petición.
─ Sabes que no es necesario, ¿verdad? ¿Tienes claro que me puedo hacer yo mismo cargo de cualquier eventualidad que conlleve el carro?
─ Más que claro, Neji, pero es algo que necesito hacer. ─ Un suspiro cansino y un sonido gutural sonaron desde el otro lado. ─ ¿Eso es un sí?
─ Pero si te ves en un apuro, aquí estoy. Mi tarjeta de crédito y yo estamos dispuestos a solventar todo lo que signifique problema, ¿queda claro?
─ Odio tus palabras tan exigentes, pero lo acepto. ─ Le respondió la chica, sonriendo de oreja a oreja. ─ Hoy en la noche dudo que pueda ir a buscarlo. Ya sabes, estaré ocupada, pero quizás mañana por la mañana, luego de dormir en el incomodo sofá de Sakura, pase por tu casa.
─ Dime a qué hora terminas y te paso a buscar. No me gusta que manejes tu cacharro.
─ ¿Acaso te da vergüenza que vean mi lindo carro estacionado fuera de tu departamento? No pensé que fueras un snob, Hyuga. ─ Lo picó Tenten, sonriente y sonrojada.
─ Lo que menos me avergüenza son tus cosas, Tenten. ─ La chica se derritió con las palabras del pelilargo. ─ Pero ese auto desentona en el barrio. ─ abriendo la boca ofendida, comenzó a reírse, igual que él. Era muy agradable escuchar su risa con naturalidad, sin artificios y solo siendo él. ─ Avísame en cuanto explote la bomba, para estar al pendiente de cualquier cosa.
─ Bueno. Cuídate y buen ensayo. ─ le deseó Tenten.
─ Cuídate tú también y no te pongas a cambiar la rueda pinchada. Mandaré a una grúa para que lleven tu carro a arreglar. Y YO PAGO. ─ agregó Neji, hablando fuerte.
─ Como quieras. Así me ahorro algo de dinero. ─ cedió la pelicastaña. ─ Adiós.
─ Adiós. ─ Un segundo de titubeo y el pitido dándole final a la conversación.
Tenten caminó hacia donde veía a su rubia amiga compartir con Itachi. Este seguía pegado al teléfono, mientras Ino organizaba algo en el Ipad personal del pelilargo. A medio camino, cuando la pareja ya la había vislumbrado, su celular vibró. Sacándolo con premura, vio la noticia.
¡ESCÁNDALO! EL TIGRE NEGRO SE ENAMORA DE SU CO-PROTAGONISTA MENOR DE EDAD.
─ ¡Chicos! ─ gritó la castaña. ─ ¡Ya salió!
El mierda fue generalizado… y el sol brilló más fuerte.
7.
Respira, con tranquilidad, como si fuese la primera vez que tomaras aire después de mucho estar conteniéndote. Respira como si el mundo no estuviese cayendo sobre ti, ni tuvieses un miedo propagándose con ferocidad a través de todo tu ser. Respira como te enseñaste a hacerlo desde el momento en que algo se rompió dentro de ti, viéndote sola y desesperada. Respira porque es lo único que te queda y todavía significa libertad y privacidad.
─ Sakura. ─ la pelirosa abrió los ojos y se encontró con la calidez que necesitaba ese día. Como resorte se levantó del sofá donde estaba y abrazó a su madre, agradeciendo estar ahí. ─ Lamento la tardanza, pero justamente hoy tenía reunión con el profesor encargado de tu hermano y apagué el celular al entrar en su oficina para no ser interrumpidos. Jamás pensé que estaría pasando…esto. ─ murmuró, acariciándole el cabello y rogando de esa forma poder entregarle las disculpas que su hija merecía. ─ Lo siento por no haber estado acá.
─ Lo entiendo, mamá. Tranquila. No es tu culpa. ─ Le respondió la chica, aferrada a su madre como si la vida se fuese en eso.
─ Ni tampoco tuya. Aquí no hay culpas por parte de alguien, Sakura. Lamentablemente estás en una relación que te tiene en el ojo público, ya sea por la vida que decidiste y de quién te enamoraste, pero eso no los hace culpables. ─ Sakura asintió a las acariciantes palabras de su madre, que fueron como tónico para su desmesurado temor. ─ Cuando elegimos amar, ─comenzó a decir la mujer, separándose de la chica y llevándola a sentar sobre el mismo sofá donde la encontró. ─ muchas cosas pasan a segundo plano y no se miden las consecuencias. Sin embargo, siempre va a haber un punto donde las decisiones tomadas, nos alcancen, sean en el buen o mal sentido. Yo solo te reitero que estoy acá y te protegeré de todo lo que corresponda.
─ Decidí decir la verdad, mamá. ─ Mebuki ya lo sabía. Sasuke le había mandado un mensaje por celular donde le mostraba el comunicado y esperaba su aprobación de éste. Ese simple gesto, quizás mínimo para cualquiera, fue algo que la hizo sentir muy relevante e importante. Sasuke había ganado muchos puntos al hacerlo y se lo hizo saber con un guiño de emoticón. ─ No quiero mentir respecto a lo que siento y Sasuke me apoyó.
─ Obvio que te va a apoyar. Ese hombre se desvanece por darte en el gusto, ¿cómo iba a fallarte en un momento tan relevante como este? ─ Sakura sonrió entristecida. ─ Será duro y muy difícil, pero si lo superan, superarán muchas otras cosas. ─ le dijo Mebuki, buscando tranquilizarla.
─ Su padre ya lo sabe, el mundo ya lo sabe. Todos lo saben y todos querrán opinar en base a lo que saben. Ni siquiera quiero mirar mi celular o prender la televisión por miedo a encontrarme con gente llenándose la boca respecto a nosotros. ─ Mebuki le tomó la mano y entrelazó los dedos con su hija. ─ No quiero que lo dañen. Me duele más saber que su carrera se puede arruinar por esto.
─ No se arruinará, Sakura. Ustedes no tienen una relación pasajera o están experimentando si funcionan o no. Ustedes están juntos y muy revueltos. Que ganas hubiese tenido yo de tener a un hombre tan protector y tan amante de mí. ─ molestó Mebuki, sonriéndole a su hija y dándole con sus palabras mucho reconforte. ─ Si no está acá, supongo que lo echaste o está solucionando el problema.
Sakura incomoda, respondió:
─ Un poco de ambas. ─ Mebuki bufó, pero no dijo nada más. ─ Quería estar sola esperándote, mamá. Por ahora verlo, me pone un poco de los nervios y no porque no lo ame, sabes de sobra que lo hago, sino porque siento que estoy mi ansiosa con lo que estamos viviendo y tengo pavor de que me diga que se arrepintió de lo que decidimos por la tarde y ya no quiere seguir conmigo, enfrentándose a esto. ─ le confesó la pelirosa, ganándose una mirada confusa de su madre. ─ De que me pida espacio y tiempo porque teme por su carrera e imagen pública. Los supuestos y decisiones que se toman estando en ellos, no se asemejan a realidad.
― Dudo que ese sea un pesar que acompañe el sentir de Sasuke por ahora. ― Le comentó la mujer, tomándola por un hombro y acercándola para abrazarla en su pecho y mecerla como si se tratase de su bebé. Hace tiempo Sakura había dejado de ser un bebé, pero seguía necesitando la protección de su madre. ― Mi pequeña. Tan revoltosa y altanera, tan decidida y poco comedida… mírate, ve a esa chica que con diecisiete años ha dado pasos agigantados y no se ha rendido ni rebajado ante nadie. Recuerda ese poder que reside en ti y hazte fuerte frente a todos los que te quieren vencer, preciosa mía. Me enseñaste a levantarme del dolor y me diste millones de razones para seguir adelante, así que ahora me toca a mí exigirte lo mismo: no te rindas, no claudiques y no olvides quién eres.
― Mamá. ― susurró la pelirosa, secándose una lagrima traicionera. ― No me rendiré.
― Será duro, pero nos tienes a todos nosotros para protegerte de esa prensa hambrienta y sedienta de tus huesos. ― dijo Mebuki, acariciándole la espalda y cabello a su niña.
― ¿Ya están afuera? ― le preguntó Sakura, levantándose del regazo de su madre. Mebuki le respondió con una mueca. ― ¿Tan pronto?
― Rodean la manzana. ― respondió Mebuki, compungida y apenada. ― Pero los policías han logrado alejarlos de la puerta de entrada.
― ¿La manzana? ¿Y cómo saldremos? ― Mebuki se alzó de hombros. Sakura suspiró y cerró los ojos nuevamente. Estando a oscuras, los problemas desaparecían. ― ¿Dónde está Sasuke?
― No lo vi. Vine directo hasta acá. ― Le comentó la rubia mujer. ― Afuera está Kakashi, junto a Ino. Tenten al parecer tuvo que ir a dejar su carro o algo así escuché. Dicen que nadó entre los periodistas, que no la dejaban avanzar.
― Les arruino la vida a todos. ― dijo Sakura, agotada y cayendo como saco sobre el largo del sofá. ― Me deben odiar.
― Cariño, te adoran, por algo están ahí fuera tan preocupados. Jiraya me dijo que se sorprendió de lo bien que actuaste a pesar de todo lo que tienes sobre los hombros. ― le comentó Mebuki, acariciándole la mejilla. ― Eres valiente y querida, aunque no quieras creerlo.
― Estoy en un mal momento, mami. Ya pronto me recompondré. ― aseguró la pelirosa, buscando tranquilizar a su madre, que algo inquieta, veía la escena.
Ambas sentadas en el sofá, con Sakura apoyada en el hombro de su madre y en un delicioso silencio las encontró Sasuke, quién se adentró lo más cauteloso que pudo. Mebuki y Sakura no sabían si su ingreso tan delicado se debía al temor de pillarlas durmiendo, peleando o tratando de ser lo más cuidadoso con su novia alterada. Ninguna estuvo dispuesta a averiguar más allá.
― Hola. ― saludó, poniendo esa careta y mueca de indiferencia que lo caracterizaba cuando recién comenzaba a conocer a la gente. ― ¿Cómo están?
― Bien ¿y tú? ― respondió Mebuki, mirando de reojo a Sakura y haciéndole un gesto a Sasuke, para que se sentara en el espacio que quedaba libre, a un lado de su hija. Sasuke negó y se sentó sobre el taburete. ― ¿Cómo sigue todo?
― Un poco desatado, pero esperando que el comunicado cumpla su efecto. ― respondió sucinto, mirando a Sakura, quién mantenía los ojos cerrados y solo se preocupaba de respirar. ― ¿Está bien?
― Lo estoy. ― dijo la chica, sin mirarlo. ― Solo intento procesar todo. ― le tranquilizó, acomodándose mejor en el hombro de su madre. ― ¿Puedo irme?
Sasuke dio un respingo y carraspeó incomodo. Sakura jamás lo trataba con tanta distancia y frialdad. Dicha faceta lo alteró y puso de los nervios. Intentó tranquilizarse, para no evidenciar como le dolía lo que estaba pasando. Sabía que parte de todo ese embrollo era culpa de él y su fama planetaria, pero no esperaba que la pelirosa se tomara tan mal la exposición. No había llegado a medir la reacción de la chica y aquello lo descolocó de muchas maneras, sobre todo luego de la tarde que habían vivido decidiendo lo que pasaría. Quizás iba a ser un ir y venir de sensaciones, que a ratos le traían la calma y después la descontrolaban sin evitarlo. Debía ser delicado con lo que podía hacer o decir.
― Iré a hablar con el encargado de seguridad para ver si encontramos alguna salida que no esté asediada. ― comentó Sasuke, poniéndose de pie y caminando a la puerta. ― Tienes que comer algo. ― continuó, mirando a su suegra después. ― Nos vemos en otra ocasión.
Sakura al sentirlo partir, se puso de pie y fue hasta su encuentro, abrazándolo por la espalda. Sasuke dio un salto y bajó la mirada, viendo como las manos de Sakura se encontraban entrelazadas fuertemente a la altura de su estomago. Mebuki carraspeó para recordarles que estaba ahí, pero con una mirada lacónica, abandonó el lugar, dejándolos solos.
― No te vayas. ― le pidió Sakura, dándole un beso en el medio de su espalda. Sasuke a duras penas logró darse vuelta y la abrazó con firmeza tras su cuello, enterrando su rostro en el pelo rosa de la mujer que tanto amaba. ― Estoy asustada y no quiero correrte, pero tengo demasiado miedo de todo esto. Me cuesta manejarlo.
― Lo tengo claro, mi amor, pero estoy acá para cuidarte y protegerte, no para que corras despavorida también de mí. ― Sakura alzó su cabeza y esperó que él hiciera lo mismo.
― ¿Me dijiste mi amor? ― le preguntó atónita, con un deje de burla en el tono. Sasuke bufó cansino y entornó los ojos, haciendo que Sakura se largara a reír. ― Me dijiste "mi amor". ― dijo la pelirosa, ya completamente convencida. ― ¿Lo soy?
― Eres todo, tonta asustadiza. ― dijo el moreno, ya más relajado, pero todavía algo molesto. ― No me alejes en los momentos malos. Estamos para las buenas y las malas, ¿te queda claro? ― Sakura asintió, y le besó el mentón, para luego continuar hacia su boca, dándole un beso delicado, pero lleno de amor. Sasuke profundizó el ósculo y metió su lengua, besándola con mucho más fervor del que esperaba. ― A veces me pregunto cómo puedo amarte tanto y tú no darte ni por aludida. ― le susurró al acabar, apoyando su frente con la de ella y manteniendo los ojos cerrados. ― ¿Cómo puedo hacerte entender que estamos juntos para todo y que no te dejaré caer? ― continuó.
― Dime que me amas en todo momento, en todo lugar. Grítamelo si sientes que no te escucho. ― le pidió la pelirosa. ― Recuérdamelo si parece que lo olvido. ― Sasuke aceptó, meneando la cabeza y sin abrir los ojos. ― Yo haré lo mismo, bebé.
― Es lo que espero de ti. ― bajando sus manos, la aferró por la cintura y la pegó a su cuerpo. ― Necesitaba tanto esto. Tenerte para mí, solos y en silencio, sin tomar decisiones y solo dejando que el mundo tome su propio espacio como quiera. ― Sakura sonrió contra el cuello del moreno.
― Ya nos haremos cargo de eso. ― le dijo Sakura. ― Me entra el pavor cuando estoy sola y en momentos de silencio. ― Sasuke iba a replicar algo, pero la pelirosa lo detuvo. ― Sí, sé que me quisiste acompañar, pero necesitaba estar sola un momento, para procesar todo lo que está ocurriendo. ― Sasuke gruñó cuando la chica se apretó más contra él. ― Lo procesé y mamá me ayudó.
― Lo suponía. Por eso me acerqué, porque con tu madre al lado, ibas a estar más calmada. ― Sakura sabía que Sasuke la conocía, pero todavía le sorprendía que el tuviera total conocimiento de cómo iba a reaccionar a cada cosa que le pasara. ― ¿Te sientes lista para escuchar todo lo que tengo que decirte?
― En cinco minutos seré todo oídos. Ahora solo quiero estar así, sin pensar en nada. ― Sasuke se lo aceptó y solo se preocupó de reconfortarla. ― Supongo que también hablaremos de lo que quedamos sin decir en el departamento, ¿verdad?
― Supones bien. ― le confirmó el moreno, enredando sus dedos en el cabello pelirosa de su novia. ― Hay muchas cosas que debatir y una de ellas es irnos a vivir juntos, pero antes, quiero ser completamente sincero contigo y contarte algunas cosas.
― ¿Me engañaste? ― preguntó Sakura, echándose hacia atrás. ― Sasuke. ― llamó.
― No sé si eres sorda que no escuchas nada de lo que te digo o yo soy el imbécil que no me sé expresar. ― comentó Sasuke al aire. ― Obvio que no, Sakura. ― le respondió, agotado. ― ¿Tengo que crear una nueva canción y cantarla mientras ardo en fiebre y no tengo voz para que sea más valido el sacrificio? ― Sakura meneó la cabeza, negando. ― Como sea, no hablo de infidelidades. No tengo ojos para otra mujer y dudo que en algún momento los tenga. Estoy enamorado, entregado, saciado, acompañado, atontado y todo lo que quieras escuchar.
― Ok, entonces, partamos por algo. ― Sasuke asintió, guiándola para que se sentara en el sofá y él a su lado, ambos volteados para verse de frente. ― Vivir juntos.
― Vivir juntos. ― secundó Sasuke. ― ¿Por qué no quieres? En cierta medida ya lo hacemos. ― le recordó el moreno.
― No es que no quiera, bebé. No hay nada que me entusiasme más que vivir contigo, pero me da miedo la rapidez de todo lo que tenemos. Pasaste de estar con una mujer, a la cual todos dábamos y sí, digo dábamos, porque me incluyo, como tu futura esposa. ― Sasuke quiso replicar, pero Sakura lo detuvo con la mirada. ― Te conocí cuando seguías con ella y te odié por tu trato hacia mí, siempre deferente y desagradable.
― Eres difícil de tratar. ― le recordó Sasuke, ganándose una mirada resentida de la chica. ― Pero así me enamoré, ¿o no?
― Estoy hablando, así que no me interrumpas. ― Sasuke aceptó, cerrando la boca. ― Cuando empezamos a estar juntos, siempre tuve el recuerdo de Fuka y lo que siento que le hice al meterme contigo. No habían pasado ni 2 semanas y ya estábamos juntos, logrando que me hicieras sentir que tocaba las nubes, pero con una voz alerta en la cabeza que me recordaba que lo que rápido empieza, también termina. Pasando los meses, nos asentamos, ya éramos una pareja y todo tu entorno lo sabían, menos nuestros padres. Cuando se enteraron nuestras mamás, en cierto punto lo aceptaron, pero no han dejado de estar cautelosas, algo que agradezco, porque muchas veces contigo me olvido que estamos corriendo, en vez de caminar. ― Sakura le tomó las manos. ― Irnos a vivir juntos, en un lugar que tú has creado a tu conveniencia y deseo, me parece muy egoísta, porque es algo tuyo, solo tuyo. Ahí vivieron tus abuelos, es un recuerdo lindo que tienes, imagina que lo mancho con algo mío, que yo decidí y en el caso hipotético, que llegásemos a acabar, te matará esos bonitos recuerdos. Quiero vivir todas las experiencias contigo, ya he vivido muchas, pero no quiero acelerar los procesos, no quiero que un día despertemos y nos demos cuenta que quemamos etapas de forma violenta y sin detenernos. No quiero contaminar tu espacio con decisiones mías y que terminen siendo un lastre para ti, además de que necesito crecer como la adolescente que todavía soy, a pesar de que tengo una vida de adulta y una relación igual de madura.
― ¿Y qué puedo hacer yo para hacerte sentir cómoda? ― Sakura lo miró indecisa. ― Quiero que seas feliz y si sientes que vamos muy rápido, puedo frenarme un poco.
― ¿No te molesta mi respuesta? ― Sasuke negó con la cabeza. ― ¿De verdad?
― También me he dado cuenta que vamos rápido, pero es porque nuestro sentir es avasallante. ― le contestó Sasuke. ― Quiero vivir contigo y también compartir todas las experiencias que podamos compartir juntos, pero necesito que tú estés comprometida a eso y no lo decidas solo para agradarme o por miedo a que me moleste. ― Tomándole el rostro, continuó. ― Te amo y, maldita sea, todo aquél que me rodea sabe que lo hago como nunca esperé hacerlo y te necesito en mi vida más de lo que puedes llegarte a imaginar, sin embargo, así como te necesito, también necesito que tú me necesites y que las decisiones que tomes respecto a nosotros sean porque te nacen y porque me requieres de la forma que yo te requiero. Cuando quieras vivir conmigo, seré el hombre más feliz del mundo, pero mi amor, ya lo soy y yo creo que ni siquiera logras entender hasta que punto me haces dichoso. Así que tranquila, mi casa siempre estará para recibirte y para que cambies lo que quieras, siempre y cuando, lo decidas tú.
― Gracias, Dios ― dijo Sakura, mirando al cielo. ― Por ponerlo en mi vida a tan temprana edad. Prometo no decepcionarte por tamaño regalo. ― cerrando los ojos, se acercó a Sasuke y le besó los labios, con premura, con amor y entrega. ― Eso sí, lo de tener sexo no se va a detener, ¿me oíste? Con ir lento me refiero a la parte de decisiones trascendentales y no del plano sexual. ― Sasuke rió contra la boca de Sakura y asintió, lanzándose sobre ella para besarla como loco y llenarle la cara de chupetones. ― ¡Hey!
― Estás tan loca y eres tan mía. ― le dijo el moreno, cayendo a su lado en el sofá y tironeando para que la pelirosa se pusiera sobre su pecho. Peinándole el cabello, continuó con lo que debían hablar ese día. ― Hay otro tema y espero que, en tu estrenada madurez, lo tomes con altura de mira. ― Sakura frunció el ceño. ― Sabes que antes de ti hubo varias mujeres.
― Varias es un eufemismo. ― dijo Sakura, ganándose una mirada de desagrado por parte de Sasuke. ― Continua, enojón.
― Ok. Varias de ellas te las encontrarás en diferentes alfombras, quizás en algún concierto, una que otra en alguna fiesta, pero hay una que la ves casi todos los días. ― Sakura primero frunció el ceño y ariscó la nariz, comenzando a molestarse. Después puso cara de duda, para luego continuar con un rostro de molestia irrefrenable. ― ¿Quieres saber quién es?
― Primero quiero saber si fue importante para ti. ― Sasuke iba a responder, pero Sakura quería indagar más. ― Y no hablo de sentimientos, sino de veces. Fue un ligue de una noche, un par de noches o una compañera habitual de cama.
― ¿Para qué quieres saber eso? ― Sakura no respondió, solo puso cara de que le diera la respuesta de lo que había consultado. ― Ok, fue compañera habitual de cama.
― ¿De verdad? ― Sasuke asintió, comenzando a preocuparse por el evidente enojo de su novia. ― ¿Cuánto tiempo?
― Pocos meses, nada serio y solo para quitarnos las ganas de sexo. No fue monógamo y tuvo su momento antes de la llegada de Fuka. ― explicó el moreno, viendo como Sakura movía la cabeza, ordenando la información. ― ¿Qué piensas?
― ¿Quién es? ― inquirió de inmediato. ― ¿Todavía provoca algo en tus pantalones?
― ¿Cómo se te ocurre? ― chilló alarmado. ― No me provoca, ni la miro con deseo. Sakura, soy hombre y muy sexual, pero mi respuesta en el ámbito solo es contigo, ¿ok?
― ¿Y quién es? ― Sasuke suspiró hondo. ― Es Erika, ¿verdad? ― Sasuke afirmó con la cabeza. ― Por eso te invita a salir tan desesperadamente. ― continuó la chica, como si de un rompecabezas se tratara y ella estuviera descifrándolo por completo. ― Desde que me conoces, ¿has vuelto a tener algo con ella?
― No te voy a negar que lo pensé en esos pocos días después del quiebre con Fuka y antes de empezar contigo, pero me contuve. Algo me decía que me pesaría el tema. ― confesó Sasuke.
― No puedo odiarla por haber estado antes de mí, pero sí molestarme porque te siguió buscando a pesar de que, en cierto modo, sabía que estabas conmigo. ― le explicó Sakura, con mucha madurez. ― ¿De verdad no te causa nada? Es guapa y una de las mujeres más importantes de la escena del cine japonés. ― le recordó la pelirosa.
― No, no me provoca en ningún sentido. ― le dijo Sasuke, buscando tranquilizarla. ― Aunque… ― Sakura lo miró fijamente, como queriendo matarlo, mientras Sasuke se largaba a reír, disfrutando de su cara de molestia. ― Era broma, Sakura.
Por su desagradable broma, se ganó un golpe en el pecho y jadeó luego de que comenzara a reclamar sin parar.
― Te voy a estar vigilando, Uchiha menor. Una simple mirada a su pelo y date por muerto y enterrado. ― Sasuke solo se largó a reír y se puso sobre ella nuevamente. ― ¿Qué haces?
― Mostrarte que solo veo a una mujer en todo este lugar. ― respondió Sasuke, sonriente y con cara de cachondo fornicador. ― ¿Te gusta la idea?
― Saber que mi madre está allá fuera y puede entrar en cualquier momento, no me pone ni un poquito. ― dijo la chica, aunque no se resistió a besarlo y dejarse llevar por la boca exigente de su novio. ― Voy a requerir una lista de todas las mujeres que han pasado por tu cama, ¿entendido? Así las puedo mirar con odio a distancia.
― Estoy seguro de que no quieres hacerlo, preciosa. ― le dijo Sasuke, dejando caer todo su peso sobre ella y apoyándose en el cuello de la chica. ― Y ya no tienen valor para mí. Todo lo que soy, todo lo que tengo y todo lo que necesito, es tuyo.
― Me encanta la faceta romántico y regalón. ― comentó Sakura, haciéndole cariño y derritiéndose con su amor tan evidente. ― ¿Cómo vamos a salir? ― Quiso saber Sakura.
― Hoy te irás con tu madre, ¿bueno? ― la muchacha aceptó. ― Yo me iré a mi departamento y nos comunicaremos por teléfono, pero que quede claro que es para poder sacarnos de encima a la prensa. No es porque no quiera estar contigo. ― recalcó Sasuke, por si quedaba algún resquicio de duda. ― Fuera hay un carro con tus guardaespaldas que te llevarán a la mansión de tu mamá.
― Ok. ― Aceptó Sakura. Sasuke dándole un último beso en la frente, se puso de pie y la tiró para que ella se levantara. ― ¿Vamos a enfrentarlo?
― Vamos a enfrentarlo. ― secundó el moreno y de la mano, salieron del camarín quedando frente a la expectante mirada de sus cercanos. ― ¿Alguna novedad?
― Tendremos que hacer una rueda de prensa. ― le comentó Itachi. ― Afuera los reporteros se triplicaron y están sedientos de algo. Tenten apenas pudo salir y volver a entrar, qué decir del resto del equipo, que está resignado a pasar la noche y un par de días acá. ― Sasuke asintió, asimilando la información. ― ¿Te atreves con la rueda de prensa? El comunicado no calmó las aguas.
― Démosle entonces, no queda otra opción. ― dijo Sasuke, resignado. Bajó la mirada y se fijó en Sakura, que a pesar del miedo que mostraban sus miembros, sus ojos estaban decididos. ― ¿Qué crees tú?
― Creo que debemos hacer frente a lo que viene, con la cabeza en alto y asumiendo el costo. ― Sakura miró a Itachi. ― No quiero participar en la conferencia, pero sí exijo que me muestren más o menos lo que Sasuke va a responder.
― Concedido. ― dijo Itachi, poniéndose rápidamente manos a la obra. ― ¿Todo bien entre ustedes? ― preguntó después de comenzar a caminar seguido por la pareja y la madre de Sakura. ― ¿Algún problema?
― Nada que no podamos solucionar hablando. ― respondió Sakura.
Y ese día, a las 9 de la noche, Japón se pondría un poco más loco de lo que ya era, y por supuesto, conocerían la historia de amor más mediática, grande y compleja que alguna vez esperaron tener.
Sasuke y Sakura se confirmaban al mundo y ya nada los frenaría.
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― Estoy muy nerviosa. ― Tenten miró a su rubia amiga, quien se mordía las uñas y luego se giró donde Sakura, quién se mostraba muy entera, casi sin expresión. De manera instintiva, fue donde la chica y la abrazó por los hombros y Sakura se acurrucó contra ella, buscando el calor de su amiga. Mebuki se paseaba por la sala, siendo seguida por la atenta mirada de Jiraya y Mikoto.
― Mebuki, ¿Quieres algo? ― ofreció el peliblanco. ― ¿Un té? ¿Un café?
― Solo quiero que empiece la conferencia. ― respondió la mujer, tomando asiento y mirando a su hija, que abrazada a Tenten, se mantenía impávida. ― Lamento estar tan nerviosa.
― Yo también lo estoy, pero tengo más años de experiencia. ― le murmuró Mikoto, dándole una sonrisa sincera. ― Apenas nos presentaron, pero soy la madre de Sasuke: Su consuegra.
― Al verla, solo puedo pensar que Sasuke tiene a quién haber sacado tanta belleza. ― respondió Mebuki, igual de bocazas que su hija. Mikoto solo rió. ― Lo siento, estoy demasiado aterrada. Apenas pienso normal y no controlo bien mi incontinencia verbal.
― Tranquila, nos pasa a todos cuando ingresamos a este mundo. Lamento la ausencia de mi esposo; tuvo que viajar durante la tarde a una reunión en Marruecos. ― le explicó Mikoto, buscando tranquilizar el ímpetu de Mebuki y llevando la conversación a otro ámbito para que no se avergonzara. ― Es compleja toda la situación, pero Sasuke tiene manejo de prensa y de cámaras. Sabrá sobrellevarlo.
― Eso espero. Sakura está recién comenzando y esto desequilibra bastante su forma de vivir. ― comentó la rubia mujer, mirando a Mikoto. ― ¿Cómo se hace para aceptar tal nivel de exposición? Tengo claro que ahora con la confirmación de su noviazgo, nunca más podré llevar a mi hija a comer a cualquier centro comercial ni ir al cine, sin tener al menos, unos 10 guardaespaldas.
― Nunca se acepta. Siempre queda esa sensación de que la privacidad ya no existe. ― le confesó Mikoto. ― Aun así, como son tan famosos y trabajan en algo que les da grandes utilidades, pueden mantener vidas "relativamente" normales. Igualmente van a centros comerciales, pero en lugares exclusivos, por ejemplo Dubái o se mueven en países donde la prensa tiene mayores restricciones y se les impide dañar a los artistas, como Francia o Suecia.
― ¿Japón queda descartado? ― Mikoto hizo una mueca. ― Me gusta mi país.
― Y a ellos también, pero es una de las consecuencias de ser artistas conocidos mundialmente. Sakura está recién empezando y su fama se volverá planetaria, aunque todavía manejable, sin embargo Sasuke es conocido hasta en el lugar más recóndito del planeta. Con 26 años es conocido tanto como Di Caprio o Brad Pitt lo fueron en su momento. Estar a su lado significa muchas cosas, ya sea como familia, como pareja o amigos. ― Mebuki comprendió el sentir de Mikoto. ― A mí me costó mucho más que a mi esposo aceptar toda la fama de Sasuke, pero no había nada que hacer. Mi hijo nació con varios dotes y los ha sabido sacar a relucir.
― Aparte de una belleza impresionante. ― agregó Mebuki, reiterando sus palabras. ― Sasuke es como la miel y todos caen como moscas. ― Mikoto se rió con la comparación. ― Reconozco que no lo quería, porque qué madre en su sano juicio permite que su hija de 17 años se enamore o involucre con un hombre casi 10 años mayor, de vasta experiencia y fama, pero al conocerlo, al ver como la trata y quiere, me rendí. No podía pelear contra ellos, ni mucho menos contra él. Adora con su vida a mi hija y se lo deja en evidencia cada vez que puede.
― Y su hija también lo quiere. ― acotó Mikoto. ― Yo también tenía mis reparos, muchos al decir verdad, partiendo por el terror que siento de que alguien se aproveche de Sasuke, pero ella me dijo algo que me marcó, después de darme una charla sobre todo lo que significaba Sasuke, culminó con: "Y si eso no significa que lo amo por lo que es, más que por lo que ve el mundo, no sabría decirle que es el amor". Me gusta Sakura para Sasuke y creo que tienen un futuro muy prometedor juntos.
― Estoy segura de ello. ― contestó Mebuki, sonriente. ― Y supongo que…
Beyoncé – Halo
Remember those walls I built
Well, baby, they're tumbling down
And they didn't even put up a fight
They didn't even make a sound
I found a way to let you win
But I never really had a doubt
Standing in the light of your halo
I got my angel now
It's like I've been awakened
Every rule I had you break it
It's the risk that I'm taking
I ain't never gonna shut you out
Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
Pray it won't fade away
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
Hit me like a ray of sun
Burning through my darkest night
You're the only one that I want
Think I'm addicted to your light
I swore I'd never fall again
But this don't even feel like falling
Gravity can't forget
To pull me back to the ground again
Feels like I've been awakened
Every rule I had you break it
The risk that I'm taking
I'm never gonna shut you out
Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
Pray it won't fade away
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
Halo, halo
Everywhere I'm looking now
I'm surrounded by your embrace
Baby, I can see your halo
You know you're my saving grace
You're everything I need and more
It's written all over your face
Baby, I can feel your halo
Pray it won't fade away
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
I can feel your halo (halo) halo
I can see your halo (halo) halo
― Buenas noches, esperando que tengan un buen termino de jornada, le damos la bienvenida a las noticias ― el sonido característico del programa, remeció la sala donde se encontraban. ― La noticia del momento y que remeció a todo el mundo del espectáculo y el mundo en general, la tenemos por completo y en detalle.
― Kero, antes de continuar, tenemos una rueda de prensa que comienza ahora, desde el epicentro de la noticia. ─ La imagen se partió en dos, mostrando a los presentadores de noticia y a un periodista, donde tras él se escuchaban muchos murmullos.
─ Kero, Haru, ¿cómo están? Les comento que acá estamos expectantes por las declaraciones que llegarán de un representante importante de la productora. Todavía no tenemos certeza de quién será, pero el mensaje que llegó, hablaba de que iba a ser de unos de los personeros más importantes de la productora multinacional. Si es Jiraya, sería una noticia bomba. ─ aseguró el periodista.
─ ¿No saben que Sasuke será el que hará la declaración? ─ preguntó Tenten al aire.
─ Es una medida de protección, ya que si hubiesen sabido que es Sasuke quién directamente iba a hablar, tendríamos cuatro veces la cantidad de prensa que hay ahora. El mensaje solo procuraba decir que sería alguien importante el que se referiría al tema. ─ respondió Jiraya, apretándole el hombro a Sakura, quién estaba en una especie de trance, muy aterrada. ─ Todo estará bien, preciosa.
─ Quien sea, que aclare las palabras que nos llegaron a través de ese comunicado tan poco resolutivo. ─ dijo Haru, mirando a su compañero. ─ Dan a entender una supuesta relación, pero no aclaran cuál es la calidad de esta. Es más, pareciera que se tratara de simples amigos.
─ Supongo que si se crea toda esta parafernalia, es porque de verdad hay algo relevante. Dudo que Yomiuri Shimbun lance una bomba como tal, sin tener pruebas que lo respalden. ─ respondió Kero. ─ No lanzaron la información como chisme, sino como una certeza.
─ Cualquier información que logremos tener, interrumpiremos las noticias para darlo. ─ afirmó el periodista, haciendo una leve reverencia.
─ Estaremos esperando la señal…
─ Esperen, hay revuelo. ─ todos guardaron sepulcral silencio. ─ Lamento interrumpirlos, pero acaba de entrar Uchiha Itachi, junto a Shizune, los manager de ambos involucrados, pero… oh, por Dios, acaba de entrar Sasuke también. Va a sentarse a declarar él.
─ Este sí que es notición. Te damos toda la señal para que puedas hacerte cargo de la noticia. ─ dijo Haru, entregándole el mando al periodista, quien seguido por su fiel cámara, se acercó hacia la mesa, donde estaba Sasuke. Un poco más arriba que los periodistas y acompañado por ambos manager, se posicionó tras el micrófono con semblante estoico, sin mostrar mayores emociones. El sonido de los flashes ensordeció la sala y saturó el sonido del televisor.
─ Desde el centro de Tokio, en conferencia de prensa directo de Icha Icha Paradise, estamos frente a Sasuke Uchiha y sus acompañantes, quienes vienen dispuestos a declarar y aclarar la información que salió hoy día, por horas de la tarde. ─ señaló el periodista.
─ Lamentamos la tardanza. ─ comenzó a decir Itachi, mirando a sus dos acompañantes. ─ Intentamos manejar primeramente la información de forma interna, pero a medida que pasaron las horas, tomamos la decisión de hacernos cargos de la noticia que ya todos conocen y los apersona acá.
─ Agradecemos la rapidez con la que se presentaron a nuestro llamado y queremos garantizarle que toda la información será precisa y concisa. No obstante, no aceptaremos preguntas que puedan vulnerar de cualquier forma a los involucrados, o vayan en desmedro a sus trabajos y formas de vida. ─ comentó Shizune, ganándose una mirada llena de aprobación y amor por parte de Sakura.
La pelirosa se levantó de su asiento y caminó por la sala, seguida por la atenta mirada de todos los presentes, que esperaban expectante cualquier movimiento preocupante que hiciera. Mikoto se enderezó en su asiento, al igual que Mebuki, cuando la vieron caminar hacia ellas y sentarse en el suelo, justo en medio, esperando que las dos mujeres, matriarcas y fuertes la protegieran. Abrazándose a sus piernas, escondió la cara entre las rodillas, solo escuchando la conferencia. Pasado pocos segundos, su madre se sentó a su lado, de la misma forma: en el suelo y acariciándole la espalda. Mikoto por su parte se arrimó más cerca de la pelirosa y le acarició las hebras del pelo rosado.
― Cariño, estamos acá, con ustedes. ― Le garantizó la guapa mujer, mirando a sus hijos, quienes seguían con un rictus imperturbable a través de la pantalla. ― Leíste la declaración, sabes que saldrá.
― Tengo miedo.― susurró la pelirosa. ― A pesar de todo, estoy aterrada.
― Pero no estás sola, hija mía. Estamos acá y no dudaremos en saltar como fieras para defender a nuestros niños. ― le tranquilizó Mebuki, sonriéndole a Mikoto. ― Venga, levanta esa cabeza y mira como tu gran amor esa ahí, defendiéndote y luchando frente a todos por ustedes.
― Lo haré. ― dijo la chica, levantando levemente su cabeza y volviendo a oír la voz en el televisor.
― Buenas noches a todos. ― dijo Sasuke, sonriendo levemente y con su usual encanto para llevar las cosas a un plano menos estresante. ― Dado que el comunicado no logró clarificar del todo la situación, me vi en la obligación de presentarme frente a ustedes para aclarar dudas. ― continuó, respirando con tranquilidad y sin esbozar de ninguna emoción más allá de lo visible. ― La información entregada por el diario el día de hoy es verdad: Mantengo una relación con mi compañera de reparto.
Los flashes estallaron y el sonido de gritos, gente levantando la mano buscando cuñas y un televisor retumbando en la sala continua, donde aguardaba Sakura y todo el séquito, fue lo único que llenaba el lugar.
― Ya se dijo. ― susurró Mikoto, respirando muy hondo. Mebuki por su parte, se aferró más a su hija.
― ¡Sasuke! ¡Sasuke! Sakura es menor de edad, ¿de qué manera manejan eso? ― preguntó el periodista del afamado noticiero que miraban.
― Las preguntas las responderá en breve, por ahora, déjenlo remitirse a lo acordado. ― intervino Itachi.
― Con Sakura llevamos una relación de algunos meses, que el último tiempo se ha formalizado con el conocimiento transversal de nuestras familias. Ambas partes nos apoyan y se sienten felices de la decisión que tomamos en conjunto de empezar nuestra historia. Ha sido un camino de profundo conocimiento, donde ambos hemos avanzado, crecido y enamorado al pasar el tiempo. ― Sakura agradeció sus palabras, porque era lo que ella había pedido, agregándolo de esa forma a la conferencia. ― Mantuvimos una relación de amistad por largo tiempo, que todavía se mantiene, pero de diferente forma. Sin embargo, el transcurso de la grabación y los días, hicieron evolucionar nuestro sentir y al ser mutuo, nos atrevimos a dar un siguiente paso, comenzando a salir. La diferencia de edad es notoria, no así la madurez de lo que tenemos, ni los planes a futuro que nos llevan a la certeza de una claridad de que nuestra relación se basa en el compañerismo y la completa necesidad de estar presente en cada uno de los pasos que damos, siendo el soporte que hemos sido hasta ahora y disfrutando de lo que el amor nos lleva a sentir. Sakura es la mujer que está a un lado mío, acompañando mi vida y llenándome de nuevas experiencias. No hay nada sucio ni tórrido, ni siquiera cercano a la maldad en todo lo que sentimos y queremos llevar. ― Sakura se puso de pie y se sentó nuevamente muy cerca de televisor, mirando como Sasuke se hacía cargo de la situación, haciendo ver que su amor era por entero transparente. ― Estoy enamorado de esa mujer y tengo la completa seguridad que ella también está enamorada de mí, por eso hemos decidido no escondernos más y disfrutar de nuestra relación, mostrando una completa transparencia frente a la misma y a ustedes, para que no sea necesario nuevamente generar todo este revuelo buscando de manera desesperante una información de la cuál nosotros nunca sentiremos vergüenza de aclarar. ― Sentenció, ganándose muchos flashes y voces apresuradas que exigían más detalles.
Sakura se limitó a sonreír y amarlo más que nunca. Ahí estaban las claras palabras y una declaración que dejaba muy claro el sentir de ambos. Sasuke no lo podría haber hecho mejor.
―Ahora daremos paso a las preguntas de la prensa. ― dijo Shizune. Ni siquiera había alcanzado a terminar, cuando la sala explotó nuevamente en gritos. Sakura miró a Sasuke, quién se había girado hacia su hermano, para hablarle al oído. Itachi le sonrió y asintió levemente con la cabeza. ― Con el respeto ya solicitado. ― Les recordó la mujer, mirando a Sasuke, quien le señaló que continuara. ― Tú. ─ apuntó a un periodista.
― Buenas noches. Corresponsal del Daily Mail. ― dijo el rubio hombre, en inglés. Mikoto le tradujo a Sakura. ― Las leyes japonesas son muy duras respecto a las relaciones con menores de edad, ¿Has pensando en el riesgo de cárcel al estar en una relación de este tipo?
Sakura quedó pálida, al igual que todos los presentes. Jiraya explotó con una imprecación, siendo calmado por una gélida mirada de Mebuki.
― Tengo total certeza de las leyes japonesas y a lo que me expongo, pero creo que hay detalles a los cuales no me referiré que me harían llegar a la cárcel. ― Sasuke dijo mucho con su frase y con una terrorífica mirada, miró a otro periodista.
Sakura soltó el aire contenido y amó todavía más a ese hombre.
― Ya le estarían dando cadena perpetua. ― bromeó Tenten, siendo solo oída por Sakura e Ino. Por primera vez, la pelirosa logró distraerse casi por completo y meneando la cabeza, la hizo callar, sonriente. Mebuki detrás resopló, mientras Mikoto cerraba los ojos comprendiendo todo.
― ¿Cómo no lo mataste? ― le preguntó la pelinegra a Mebuki, quien se refregaba la frente.
― Todavía puedo hacerlo. ― dijo la madre de Sakura, mirando a su yerno.
― Yo lo hubiese hecho. ― declaró la madre de Sasuke, meneando la cabeza y pensando en lo irresponsable que era su retoño. ― Y con muchas ganas.
― No me des ideas, Mikoto. ― Ambas se miraron y rieron nada más.
― Yomiuri Shimbum, corresponsal enviado. ― Sasuke sonrió de medio lado, enrolando los ojos. ― Tú comprenderás que no podíamos dejar pasar la información, Sasuke.
― Por supuesto que no. Solo lamento que hayan adelantado un poco más el proceso de contarle al mundo. ― Intentó bromear Sasuke. ― ¿Cuál es la pregunta?
― ¿De ahora en adelante los veremos pasearse frente al mundo sin esconderse?
― Tendrán que esperar para verlo. ― respondió sucinto. ― Señores, les aclaro. Podrán hacer miles de preguntas, pero las respuestas ya fueron entregadas y creo pertinente que esta conferencia termine acá.― Itachi asintió, al igual que Shizune. ― Lo real y relevante fue más que clarificado y cualquier duda que quede, puede ser resuelta revisando nuevamente mis declaraciones. Quedarán guardadas en sus registros. Buenas noches a todos.
Sakura vio a Sasuke hacer una reverencia, ponerse de pie y salir por una puerta lateral, siendo seguido por todas las cámaras y algunos periodistas que con grabadora en mano se le acercaron. Él, contenido y admirado, solo sonrió y salió del lugar, acompañado por Itachi y Shizune. Eso fue lo último que vio, porque el televisor se apagó en cuanto terminó la conferencia.
― Ya. La verdad ha sido dicha y expuesta. ─ dijo Jiraya, mirando a todos los presentes. ─ Ahora nos tocará aguantar el asedio periodístico. Estoy pensando seriamente blindar el edificio y hacer que Sakura viva acá. Sasuke está acostumbrado a este nivel de exposición, pero la pequeña no.
─ Ni sueñen que después de que ese hombre se expuso frente a todos por nuestro amor, yo iré a esconderme. Me haré cargo de lo que conlleva estar con él y los periodistas serán solo un mal menor que aguantar. ─ Todos sonrieron a las palabras de Sakura, quién se volteó apenas sintió la puerta abrirse, dando la pasada a un Sasuke, que algo temeroso, miró a todos los presentes.
─ Está listo. ─ susurró, mirando con temor a su novia. Sakura le regaló una sonrisa de oreja a oreja, que a Sasuke le significó respirar libre por fin. Era como si en todo momento, no hubiese dado ni una bocanada de aire y ahora por fin estuviese liberado. ─ Sakura. ─ dijo, sonriéndole a su novia, quien presurosa, corrió hasta él y se encaramó como ya estaba acostumbrada, para bajar la cabeza y darle un beso apresurado.
─ Te amo.
─ Yo más. ─ le respondió Sasuke, haciendo rozar sus narices y haciendo que se bajase de su cintura, para abrazarla muy fuerte. ─ Estamos juntos en esto.
─ Te salió muy bien, mi amor. Amo que me defiendas con tanto ahínco. ─ separándose de él, le guiñó el ojo. ─ Eres perfecto en todos los aspectos.
─ Solo soy un hombre amando a su chica como si la vida se le fuese en eso. ─ El sonido de suspiro generalizado los sacó de su ensoñación y recordaron de forma bastante tragicómica que no estaban solos. Sakura enrojeció como granate. Sasuke chasqueó la lengua y le restó importancia, volviendo a abrazarla.
─ Bueno, bueno, ahora comienza la etapa más dura y difícil: Hacer frente a todo lo que se viene. ─ dijo Shizune, mirando a todos los presentes. ─ Cada uno de los que está acá es parte fundamental de lograr que la relación de este par pueda seguir siendo vista con buenos ojos. ─ les recordó la pelicorto, con su ceño fruncido y pose de guerrera. ─ Tanto Ino como Tenten serán una especie de carabinas, quienes acompañaran en cada cita que registren este par. Parte de eso serán ustedes como madres, quienes se harán ver tanto en público con los chicos. Sugiero que Mebuki salga a solas con Sasuke y Mikoto salga también a solas con Sakura. ─ Ambas mujeres asintieron y la pareja solo se miró. Sakura temía por la integridad de Sasuke a solas con su madre. ─ Tanto Itachi como yo, hemos decidido redoblar su seguridad y me importa una mierda que te moleste, Sasuke. He dejado que manejes la situación por ti solo y terminó explotando, así que no vengas con tus berrinches, porque no los aceptaré. ─ Sasuke se limitó a callarse, pero no pudo esconder una mueca. Según él, le bastaba con Peter, pero al parecer al resto de su gente no le agradaba tenerlo al cuidado de una sola persona. ─ Sakura tendrá chofer, una asistente a tiempo completo ya que Ino está con Itachi y Tenten tiene su carrera, así que empezaremos a buscar a una persona que te ayudará en todos los temas necesarios. Tú Sakura, te limitarás a estudiar, pasar tus clases con los profesores ya asignados, venir a grabar y llegar sana y salva a casa, junto a tus cuatro guardaespaldas y un chofer.
─ Espera, aquí discrepo. ─ intervino Sasuke, soltando a su novia y yendo hasta donde Itachi escuchaba todo con atención y solo asentía con la cabeza. ─ Si creen que me separarán de ella, están locos. Sí, acepto el chofer y la tropa de seguridad, incluso me agrada lo de la asistente, pero de ahí a que le organicen la vida y no nos permitan tener nuestra relación, me niego a aceptarlo. Acabo de reconocer ante todo el mundo que estoy enamorado y ustedes solo planean disolvernos para bajar la presión mediática. ─ reclamó, mostrando su evidente enojo y echando humo por las orejas.
─ Aquí venía tu parte, Sasukito. ─ expresó la mujer, mirando de reojo al moreno. ─ Toda esta gente se adecuará a los tiempos de ustedes. Lo único que yo protejo es que Sakura vaya a clases y se presente a grabar. Los tiempos liberados de eso, son de decisión propia, siempre y cuando tengan los resguardos ya requeridos.
─ Entonces al terminar de grabar y Sakura sin clases, ¿Puedo llevarla a comer? ─ Shizune asintió.
─ Siempre y cuando esté Ino o Tenten. Prontamente la persona que haga de asistente de Sakura irá a esas reuniones. ─ respondió Shizune.
─ Prefiero a mis amigas. ─ intervino Sakura. ─ Quiero partir de a poco con cualquier otra persona.
─ Ok. Como tú decidas. ─ Shizune se dirigió esta vez a Jiraya, quien callado, miraba toda la escena desarrollarse. ─ Hay que brindar buena seguridad en cualquier lado que se vaya a grabar y sobretodo aquí, donde pasan la mayor parte del tiempo. ─ exigió la delgada mujer. ─ Creo que está todo aclarado, ¿algo más que saber?
─ ¿Podemos irnos? ─ preguntó Sakura. ─ Ha sido un día muy agotador y ya no quiero más. ─ Jiraya asintió, dándoles la salida a todos.
― Saldrán por la tercera puerta, que da directo al estacionamiento. ― Todos asintieron.
― Sakura se irá con su madre. ― agregó Shizune, mirando a la pareja. ― No supone problema, ¿verdad?
― Ninguno. Todo está conversado. ― respondió Sasuke. ― Vamos. ― haciendo un gesto con la cabeza, esperó que todas las mujeres salieran, quedando rezagado con los hombres. Jiraya e Itachi sonrieron de oreja a oreja. ― ¿Qué les pasa?
― Nunca esperé verte así. ― le comentó Jiraya, son poder esconder la emoción que sentía. ― Todo entregado a tu mujer, evidenciando amor y gritándolo a los cuatro vientos. ― Itachi asintió, sonriente también. ― Seis meses y Sakura logró lo que ninguna había podido, además de hacerte ver muy diferente y cercano. Lo que hace el buen amor.
― Yo creo que pronto lo veremos cargando rosas y recitando poesía romántica. ― dijo Itachi. Sasuke hizo una mueca con la boca y soltó un improperio.
― Déjense de mierdas. No iba a permitir que la lastimaran. ― aseguró, mirando tanto a su jefe como a su hermano. ― Y sí, en seis meses logró hacer mi mundo girar en 180° grados, al punto que ni siquiera recuerdo como era vivir sin ella. ― confesó entredientes. ― No quiero sus opiniones, solo aclaro el tema: Para mí Sakura es más importante que cualquier otra cosa y haré lo que esté a mi alcance para protegerla y tener su amor.
― Me encanta. ― chilló Jiraya. ― Itachi, ¿cuánto apuestas a que de aquí a un año se casan?
― Yo diría que antes. ― susurró Itachi, mirando a su hermano, quién se alzó de hombros y sonrió de medio lado para luego salir del lugar, donde el resto de las mujeres los esperaban. ― Hey, antes de que las chicas nos escuchen, yo pondría ojo en Jiraya. ― Sasuke se volteó a mirar a su hermano y también al peliblanco, quien perdió su sonrisa y miró acusadoramente al Uchiha mayor. ― ¿De verdad no te has dado cuenta?
― Quería fingir que no estaba pasando. ― musitó Sasuke, meneando la cabeza y afirmando el tabique de su nariz con dos dedos. ― Es mi suegra, Jiraya. No se te ocurra comportarte mal, porque me desagradará tener una conversación violenta contigo.
― Ustedes que están enamorados andan por el mundo uniendo parejas. ― explicó raudamente, atorándose con sus palabras, mientras los hermanos Uchiha se largaban a reír y hacían camino donde sus novias estaban. ― Les estoy hablando.
― Solo ten cuidado. ―le advirtió Sasuke. ― No dudaré en entrometerte si metes la pata, Jiraya ¿o futuro "sugrastro"? ― Nuevamente risas.
― ¿De qué se ríen tanto? ―le preguntó Sakura, estirando su mano para entrelazar los dedos con Sasuke. ― ¿Algo que contar?
― Nada, preciosa. ― besándole la cabeza y soltándole la mano para abrazarla por los hombros, comenzó a caminar hasta la tercera puerta. ― Mamá, te llevo a casa.
― ¿No quieren ir a comer? ― sugirió Mikoto, mirando a todos. ― Podemos ir a algún restaurant.
― Sí, me gusta la idea. ― afirmó Mebuki.
― ¡Yo pago! ― gritó Sakura, levantando la mano. ― Guarda tu tarjeta de crédito Black. Tengo la mía propia. ― respondió la chica, sacando una de la mochila y mostrándosela a Sasuke. ― ¿Quién es la pudiente ahora? ― molestó, abanicándose con el plástico.
― Sigo ganando 4 veces lo que ganas tú, preciosa. ― La molestó Sasuke, sonriendo de medio lado y jalándola nuevamente para tenerla a su lado. ― Vamos a cenar.
― Y todos, así que Tenten, ni se te ocurra correrte. ― le dijo Sakura, mirándola fijamente.
― Neji está fuera. No creo que sea prudente que nos vean. Ustedes serán una lumbrera que iluminará todo a su alrededor y no quiero matar más a la prensa con una nueva "relación" del Hyuga. ― argumentó la pelicastaña, mordiéndose el labio. A pesar de querer ser sensata, una parte de ella deseaba que la prensa se enterara de su relación con el pelilargo, para darle cierta estabilidad a su extraño acuerdo, sin embargo, no quería cometer un error. ― Para otra vez será.
― Escuché mi nombre. ― dijo el recién llegado, mirando a todos los presentes, para luego recaer sobre los ojos de la castaña, dulcificando la mirada. ― Hola. ― saludó, acercándose a ella y bajando la cabeza para darle un suave beso en los labios. Itachi se miró con Ino y sonrieron de oreja a oreja. Sakura igual. Sasuke, como siempre, interrumpió el momento romántico que estaba haciendo suspirar a las chicas.
― Vamos a cenar. ― Le informó el Uchiha menor, con la sutileza de una lija de 5. ― ¿Vienes?
― ¿Pagarás tú? ― le preguntó el pelilargo, tomando a Tenten por la cintura, quien sonrojada, le hacía muecas a Ino para que dejara la cara de boba. La rubia con gestos le daba a entender que todavía le sorprendía ver la faceta cariñosa y muy romántica de Neji. Al parecer, las amenazas si surtían efecto.
―Yo pagaré. ― dijo nuevamente Sakura, levantando otra vez la tarjeta, con suficiencia. ― Pidan lo que quieran, que la gran Sakura los hará comer.
― ¿El restaurant más costoso? ― preguntó Itachi, ganándose un asentimiento de todos los hombres.
― Hey, tampoco se aprovechen. ― reclamó Sakura, pero nadie la escuchó.
La pobre no pensó que alimentar a toda esa tropa le costaría tanto dinero…
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― Te dije que yo pagaba. ― le recordó Sasuke, luego de dejar a su madre en casa y haber evadido con éxito el seguimiento de la prensa. ― Pero como eres testaruda…
― Son unos glotones. ― rezongó, cruzada de brazos y mirando por el espejo retrovisor a su madre, quien escondía tras la mano una evidente sonrisa. ― No te rías. Vi como pedías con alevosía el vino más costoso del lugar.
― Regalías de tener una hija que, contra mi deseo, hizo carrera de actriz y se enamoró de su co-protagonista diez años mayor. ― le recordó con malicia.
― Pensé que ya lo querías. ― murmuró Sakura, tratando de que Sasuke no escuchara, pero el moreno no era estúpido e iba pendiente de la conversación. ― Piensa en el dinero que tiene.
― Te estoy oyendo, Sakura. ― La pelirosa se hizo la loca, como si nada pasara. ― Soy más que un signo de dinero caminante.
― Eres guapo. ― dijo la pelirosa, mirándolo de perfil. ― Y cantas hermoso. Actúas espectacular y sabes darme en el gusto. Es más que solo dinero, mamá. ― sentenció Sakura. ― Igualmente, no tenías para qué traernos. Kisame anda en el carro.
― No me costaba. ― argumentó Sasuke, concentrado en manejar y doblando en las calles necesarias para acercarse cada vez más a la mansión donde vivía su suegra. ― Además quiero mostrarles algo. ― prosiguió. ― Es probable que la prensa esté fuera. Los porteros de la mansión le avisaron a Itachi que diversos autos andan rondando el lugar.
― Le daremos mayores habladurías si entro contigo. Comenzarán a cuestionar nuevamente nuestra relación, porque pensarán que te quedarás a dormir conmigo y que mamá permite ese libertinaje. ― expuso Sakura, alarmada.
― Claramente no te quedarás a dormir con nosotros. ― agregó de inmediato Mebuki detrás, mirando por el espejo retrovisor a Sasuke, quién seguía con el ceño fruncido.
― Me iré a casa a de mis padres. Ahí tengo mayor protección que el departamento. ― les dijo a ambas. ― Hay una entrada a la mansión que comienza unas cuadras antes y que impide ser visto por la prensa. ― Sakura asintió, pero no dejó de estar preocupada. ― ¿Qué pasa? ― quiso saber el moreno, sin comprender que sucedía. ― Voy a protegerte, Sakura. No dejaré que se te acerquen y lastimen.
― No, no se trata de eso. ― Explicó la chica, pasándose la mano por la frente. ― Creo que olvidaste…
― Mis padres, Sasuke. ― interrumpió Mebuki. ― Mi padre es un ex yakuza y estoy casi segura de que todavía lo buscan. Te recuerdo que Sakura sufrió un aviso de bomba en un concierto tuyo.
― Maldita sea. ― Sasuke pensó que, a pesar de tener todo lo más importante resulto, había temas que escapaban de su control y no sabía realmente como llevarlos. La seguridad de la mansión era una fortaleza y eso le había hecho olvidar que se desembolsaba bastante dinero en tener a la familia de Sakura protegida. Eso le pasaba por no llevar directamente sus cuentas y no tener real control en las cosas que decidía y se mantenían en el tiempo. ― La prensa no puede siquiera acercarse a la reja. A tus abuelos les gusta estar en el jardín y si los graban con drones, serán descubiertos.
― ¿No es ilegal grabar con drones? ― Sasuke se alzó de hombros frente a la pregunta de la pelirosa. ― Es probable que lo hagan, ¿verdad? ― insistió la chica, evidenciando su temor.
― Más que probable. ― con rapidez, Sasuke sacó su celular del bolsillo y se lo pasó a Sakura. ― Llama a Itachi y dile lo que sucede.
― Ok. ― a Mebuki le sorprendió la cofradía que existía entre ellos. No era como si nunca la hubiese visto, pero no dejaba de ser extraño y raramente gratificante saber que su hija era protegida, respetada y querida de esa forma. Sasuke, con toda la premura del mundo, corría en su auxilio cada vez que la chica se hallaba en algún problema o cualquiera de su entorno que pudiera afectarla. No podía no admirar esa forma de quererse y como se complementaban.
― ¿Todavía no contesta? ― dijo Sasuke, interrumpiendo su pensamiento. ― Siempre que lo necesito, ese imbécil no se digna a aparecer.
― Tranquilo, cariño. Todo estará bien. ― le tranquilizó Sakura, posando su mano sobre el dorso de Sasuke, quien rápidamente la giró y entrelazó sus dedos, agradeciendo el gesto y la soltura con cual la chica se lo entregaba. Sakura le sonrió de oreja a oreja y Sasuke le devolvió la sonrisa. Mebuki detrás y sin ser vista, también sonrió. Ojala siempre fuesen esa pareja que estaban el uno para el otro y jamás se faltaran. ― Mamá, fíjate bien en este camino. Tenemos que ir a comprar una camioneta para ti y por aquí ingresarás de ahora en adelante.
― No quiero un auto costoso. ― Sakura bufó a las palabras de su madre. ― No me hagas muecas. Puede que seas millonaria, pero no me interesa andar en carros de última generación, si con uno simple basta y sobra.
― Mamá, es para protegerte a ti y a mi familia. Lamentablemente te tocó un yerno bastante llamativo. ― bromeó la chica, cortando la llamada no contestada y volviendo a remarcar.
― ¿Lamentablemente? ― preguntó Sasuke, retóricamente y taladrándola con la mirada. ― Es un honor y lo sabes perfectamente.
― El más grande, bebé. ― respondió la chica, ignorándolo completamente para girarse y mirar a su madre hacia la parte posterior de la lujosa camioneta. ― Debe tener vidrios tintados.
― Y armazón blindado. ─ acotó Sasuke, volteando a la derecha y metiéndose en una pequeña calle que culminaba en un portón de unos 7 metros, completamente de metal y que con un pequeño bocinazo, se abrió de par en par. ─ Para llegar a la mansión, es necesario tomar este camino. ─ agregó el moreno, hablándole indirectamente a Mebuki. ─ Si compran auto, me avisan para dejar todo listo con los guardias de esta entrada y de la principal.
─ ¿Solo bastará con un bocinazo? ─ preguntó la mujer, mirando a Sasuke a través del espejo retrovisor.
─ Sí. Con la placa, ellos cederán el paso de inmediato. En caso de demorarse, da la vuelta y gira directamente a la casa. ─ Mebuki y Sakura fruncieron el ceño sin comprender. ─ Una de las medidas de seguridad es no abrir el paso cuando algo ocurre en la casa principal. Era una señal muda e inequívoca de que todos se encuentran enfrentando algo dentro de la mansión.
Un camino recto, de algo así como 2 kilómetros, acabó con la entrada a un túnel, desembocando en uno de los tres garajes que pululaban dentro de la gran mansión. Mebuki quedó anonadada y se largó a reír, mientras bajaba del carro.
─ Esto tiene que haber sido muy costoso. ─ señaló, sonriéndole a Sasuke. ─ ¿Cuánto gastaste en esta obra arquitectónica? ─ El moreno se alzó de hombros y solo sonrió.
─ Era la casa de un gran contrabandista de Japón que no escatimaba en gastos para protegerse. ─ le contó Sasuke. ─ Y murió de viejo, jamás pillado. Al menos eso proclamaba el vendedor para convencerme de la fortaleza que es este lugar.
─ Esperemos que tengamos la misma suerte. ─ susurró Mebuki, instándolos a entrar en la casa. ─ Mis padres deben estar durmiendo, pero podríamos tomarnos un té, antes de que te vayas. ─ invitó la mujer, mirando directamente a su yerno, para señalar que debía largarse al acabar el brebaje.
─ Ok. Mientras tanto, intentaré llamar nuevamente a Itachi. Quiero dejar saldado el tema de la seguridad que debe haber en este lugar. ― respondió Sasuke.
Sentados en el comedor de diario, la señora Li, todavía sin acostarse, corrió a serviles el té, junto con unos dulces que había preparado el abuelo de Sakura por la tarde. En silencio salió del lugar, regalándoles una sutil reverencia.
─ ¿Tú les pides que sean así de ceremoniosos? ─ le preguntó Sakura a Sasuke, alzando una ceja y tratando de susurrar, aunque no lo consiguió, porque el sonido rebotó en toda la sala, recordándole lo gigante que era esa casa.
─ No, pero no puedo ir en contra sus formas, Sakura. ─ respondió el moreno, mirando con odio su celular. ─ ¿Por qué no llamas a Ino? ¿O Shizune? ─ la pelirosa asintió.
─ ¿Sigue sin contestar? ─ preguntó Sakura. Sasuke bufó y estuvo a punto de lanzar una palabrota, hasta que recordó que se encontraba frente a su suegra y se contuvo. ─ Tranquilo. Todavía tenemos tiempo.
─ Apenas pudimos salir del restaurant. Van a buscar en todas mis cosas para encontrar más información sobre nosotros y tu familia. A mí ya me conocen. ─ dijo Sasuke. Sakura se mordió el labio, mirándolo fijamente. ─ Te prometo que haré todo lo posible para que nada resulte mal. ─ La chica asintió, acercándose a él para darle la mano.
─ Creo que es hora de que me acueste. ─ interrumpió Mebuki, con una tranquilidad en su gesto y una mirada llena de cariño por ambos. ─ Despídanse. Recuerda que hoy te quedas acá, cariño. ─ Besándole la frente a Sakura y dándole un beso en la mejilla a Sasuke, los dejó, pero antes… ─ Lo que hiciste hoy, Sasuke y como te decidiste a continuar, Sakura, me habla de que ustedes de verdad quieren estar juntos y no es un mero capricho. Solo les pido que se cuiden, respeten y amen sobre todas las cosas. El amor no lo puede todo, pero si ayuda a salvar muchas situaciones y ahora que cuentan con mi apoyo, no duden en correr hacia mi si necesitan de alguien. No solucionaré sus problemas, pero seré su confidente si así lo desean. Los quiero mucho, a ambos.
Sakura corrió a abrazarla, mientras Sasuke le hacía un gesto con la cabeza, dejándola ir.
─ Estamos más que bendecidos. ― murmuró Sakura, evidentemente emocionada luego de que su madre partiera a su habitación. ―Y dijo que te quería.
― No llegaré al límite de probar cuanto de verdad hay en esas palabras. ― respondió el moreno, algo descolocado por la emocionalidad del momento, pero conteniéndose de decir o hacer alguna estupidez por culpa de su forma de ser arisco y poco apegada. ― Me has cambiado, Sakura. Y yo que pensé que no cambiaria.
― Uno cambia cuando decide hacerlo, no por otra persona. ― le respondió Sakura, aferrándose a su cintura. ― Nunca te puse en un límite o encrucijada como para decir que cambiaste por mí.
― No, preciosa, cambié por mí, porque así lo decidí, porque si no cambiaba, iba a verte partir y no estaba preparado para eso. ― bajando la cabeza, tomó sus labios en un beso delicado y muy descriptivo. ― Odiaré no dormir contigo. ― murmuró contra sus labios, haciendo sonreír a Sakura como una tonta.
― Yo también te extrañaré. ¿A quién despertaré cuando entre en mi cuerpo la Sakura caliente y necesitada de sexo? ― Sasuke carraspeó incomodo y meneo la cabeza, por fin dándole el beso que la dejaría lela por un par de horas.
― A nadie, solo a mí. ― Mirando el reloj sobre la cabeza de Sakura, hizo una mueca. ― ¿Grabas a las 7 de la mañana? ― Sakura asintió. ― Te quedan 6 horas de sueño.
― Del terror. ― susurró la chica. ― ¿Por qué no me llevas a la habitación? ― Sasuke asintió, tomándola por la mano y llevándola hasta el cuarto que usaba la chica cada vez que se quedaba ahí. La foto de ellos en la alfombra roja fue lo primero que vio, junto a una donde salía Sakura cuando niña y otra de ellos dos en una situación cotidiana como comer en el departamento.
― ¿Estás más tranquila? ― preguntó Sasuke, dejando la foto de Sakura pequeña y revoltosa en el mismo lugar que la había encontrado.
─ Mucho. ─ dijo Sakura, sacándose los pantalones, quedando solo en pantaletas. Sasuke alzó una ceja, pero controlado y se sentó sobre la cama, mientras la veía ponerse su pijama, desnudándose en el proceso. ─ ¿Esperarás que me duerma?
─ Tu madre vendrá a espantarme si sabe que estoy en la habitación contigo. ─ le hizo ver Sasuke, ganándose un puchero por respuesta. ─ Sakura...
─ Sasuke. ─ replicó ella, poniendo los brazos en jarra. ─ Ok, entiendo, pero al menos quédate un ratito más.
─ Bueno. ─ saltando como una ganadora, se metió a la cama y Sasuke se estiró a lo largo de la misma, abrazándola por la espalda, pero sin taparse. ─ ¿Estás cansada?
─ A pesar de lo largo del día y de lo expuesto que hemos estado, no estoy cansada. Quizás mi cerebro se está preparando para el verdadero momento de exposición que será los próximos días. ─ Sasuke asintió, entrelazando una de sus manos con los dedos de Sakura, quién los reposó sobre su vientre y se apegó todavía más al pecho de Sasuke. ─ Gracias por todo lo que haces. La frase te amo saliendo de tu boca es como el punto de cierre para todo lo genial que has sido conmigo, mi familia y con lo que quiero.
─ Supongo que la frase queda corta al lado de evidentes demostraciones de amor. ─ Susurró el moreno. ─ Estar contigo es mi decisión más importante y la más necesaria de mi vida.
─ Y la mía también. Nos enfrentamos a muchas cosas, pero no recularé en mi sentir hacia ti. ─ Le respondió, sintiendo como el moreno le daba un beso en la coronilla de su cabeza y luego en su cuello. ─ ¿Sasuke? ─ llamó, pasado unos segundos de silencio. ─ ¿Son muchas? ─ El moreno se puso tieso tras ella. ─ Sabes que era tu fan y conocía toda tu vida en general, pero tengo claro que hay historias que quedan en el tintero, como la de Erika.
─ Sí, mi amor. Han sido varias. ─ Sakura asintió lentamente. ─ Tuve una época de bastante libertinaje.
─ Y no debes arrepentirte de eso, porque ese camino te llevó a ser quien eres hoy. Quizás si no lo hubieses vivido antes, a mí me hubieses tomado como una aventura más. ─ argumentó Sakura.
─ Las posibilidades son muchas, pero el camino es este y aquí estoy, acostado en una cama, con tu madre unas paredes más allá y añorando no soltarte nunca más. ─ Sakura sonrió de oreja a oreja. ─ Lo que pasó o pasará, no está en nuestras manos, pero si te puedo asegurar que te amo y lucharé por estar a tu lado asumiendo todo lo que eso conlleve.
─ ¿No te arrepientes? ─ preguntó Sakura algo insegura. Sasuke la volteó con delicadeza, para mirarla y marearse con ese verde que ya conocía al revés y derecho.
─ Nada. De lo único que me arrepiento es de haberme demorado tanto en darme cuenta que estaba frente a la mujer que quería. ─ Sakura alzó la cabeza, para besarlo en los labios con delicadeza.
─ No me iré. Te lo prometo. ─ Sasuke asintió y junto sus frentes, con ceremonia y amor exudando por los cuatro costados. ─ Y si me voy, es porque pasó algo demasiado grande que se aleja de lo que tú y yo podamos zafar.
─ Dudo que haya algo que pueda separarnos. Juntos podemos todo. ─ reafirmó Sasuke.
Fuera, la noche rebotó con el sonido sordo de una maldita promesa que lamentablemente no podrían cumplir.
8.
Hinata revolvió sus manos en su regazo, mirando de reojo al rubio que iba concentradísimo en la carretera y en el gesto de hombre pleno que se vislumbraba en él. Sonrió a sus adentros porque sabía de sobra que tras esos ojos resueltos, se encontraba un niño en todo su apogeo. Su sonrisa acompañó su felicidad, mucho más de lo que era capaz de aceptar y rebosante de sensaciones que no había esperado sentir a lo largo de su corta vida: amor, compañerismo, familia… Naruto la hacía sentir parte de algo, de un nuevo horizonte que no esperaba compartir con él.
─ Mis padres te adoraran. ─ dijo el rubio, tomándole la mano.
─ Eso espero. ─ dijo la peliazul algo asustada. ─ ¿Falta mucho?
─ 15 minutos, más o menos. ─ respondió, sonriéndole de oreja a oreja. ─ No sabes lo ansioso que estoy.
─ Algo lo noto. ─ Naruto rió fuertemente, haciendo saltar a la chica, quien sonrojada, se peinó el flequillo. ─ Naruto, ¿Qué te dijo papá? ─ el rubio dejó la carcajada a medio camino y miró de reojo a su linda novia, algo incomodo y muy compungido. ─ ¿Te amenazó?
─ ¿De verdad… ─ tragó saliva hondamente. ─ quieres saberlo? ─ Hinata asintió y Naruto hizo el mismo gesto, bastante descompuesto.
─ Que me cortaría mi miembro si sabía que había pasado a lo menos 30 metros cerca de ti. ─ Ahogado como estaba, no pudo evitar comenzar a reír despacio, para aumentar cada vez más el sonido, cuando vio las mejillas arreboladas y encendidas como farolito que tenía su novia, quien soltando su mano, comenzó a abanicarse con las mismas, buscando bajar la temperatura de su cuerpo. ─ Lo siento, no debería habértelo dicho.
─ Siento que mi familia me odia. ─ murmuró por lo bajo, pensando de qué forma sacar el tema con su padre sin tener que llegar a avergonzarse ella y mucho menos él. ─ ¿Qué respondiste?
─ Preferí escapar, lo reconozco. No puedo enfrentarme a tu padre todavía. ─ explicó el rubio. Hinata lo entendió, porque en una situación parecida, actuaría de la misma manera. ─ Sé que llevamos poco y la intimidad te genera bastante recelo, pero es bueno que lo aclaremos desde ya. ─ la peliazul abrió la boca, sin saber a que venían esas palabras y se quedó muda, cuando lo vio detener el carro, para orillarse y mirarla de frente. ─ Hinata… ─ comenzó, tomándole las manos y mirándola fijamente con sus ojos azules. ─ Quiero tener sexo contigo, del bueno, del sucio, del lindo, del romántico, del que tú quieras y en cantidades industriales. No me bastará con un par de veces a la semana, para después tener que masturbarme con el recuerdo de esos momentos mientras me baño. Soy sexual, soy caliente y no sabes cuanto lucho contra mis ganas de poseerte en cada momento, hermosa. Pero me contendré, te aseguro que sí y el día que podamos abrirnos en el ámbito sexual, prometo hacerte feliz y no culpable por sentir lo que cualquier adulto que se enamora siente.
─ Naruto… ─ susurró, sin tener ni un ápice de incomodad. Una delicada sonrisa se dibujó en sus labios, llevándole alivio al atribulado Naruto quien apenas terminó de hablar, se había arrepentido de sus palabras. ─ También siento. ─ le comentó. ─ Y tú me haces querer explotar. Soy humana y adolescente, no lo olvides. ─ acariciándole una mejilla, se acercó a su boca para darle un suave beso en los labios entreabiertos de un Naruto anonadado. ─ Vamos, parte el carro. Tengo que conocer a mis suegros.
─ Me trastornas. ─ tomándola por detrás de las orejas, le dio el beso que deseaba, dejándola sin aliento y como tomate maduro, aunque prontamente se recuperó, cuando el rubio puso el auto en camino y se enfilaron directo a entrevistarse con unos suegros ansiosos.
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─ ¡Que alegría conocerte! ─ Hinata saltó sobre su puesto y miró a la pelirroja mujer quién abrió la puerta de su casa de lado a lado para abrazarla sin medirse. ─ Eres más hermosa de lo que pensaba. ─ continuó, alejándose un poco de ella, para luego volver a envolverla entre sus brazos. ─ Y más alta y hueles tan bien.
─ Mamá, la vas a asustar. ─ dijo Naruto, mirándose de reojo con su padre, que se rascaba la cabeza sonriendo. ─ Dile algo. ─ le pidió a su progenitor.
─ Sabes que no me meto en los momentos emotivos de tu madre. ─ respondió el rubio, igual que su hijo, quien incómodo y sonriente admiraba la escena. ─ ¿Fue un buen viaje?
─ Sí. ─ respondió escueto Naruto, acercándose a su madre pasa lograr sacar a Hinata de sus garras. ─ Perdónala, es algo efusiva. ― le pidió a la chica.
─ Cómo no voy a ser efusiva si por fin logras traerme a la chica que te tiene de cabeza hace años. ─ Hinata miró a Naruto y luego a Kushina. ─ Sí, linda, nos habló de ti y quise matarlo por depravado, pero al menos supo esperar y te dio un poco de tiempo para crecer.
─ No tanto tiempo. ─ carraspeó Minato por detrás, ganándose miradas de reproche por parte de su hijo y esposa. ─ ¿Qué? Si yo fuera el papá de Hinata, lo cuelgo de las bolas. ─ La peliazul se rascó la nariz, para que no notaran la sonrisa que se debatía con esmero por salir. ─ Hola, Hinata. Soy Minato, el papá de Naruto y tu suegro. ─ Sonriendo con los ojos, al igual que hacía su rubio novio, estiró la mano y le dio un cordial saludo. ─ ¿Tu padre no lo odia? Hasta un infarto le causó.
─ Papá, no es momento para tus bromas fuera de lugar. ─ advirtió el rubio, sintiéndose incomodo.
─ Mi padre ya lo amenazó, varias veces. ─ contó Hinata, sintiéndose muy acogida y bastante cómoda. ─ Pero también ya lo acepta. ― agregó sonrojada.
─ Le ganó por cansancio, estoy seguro. ─ dijo Minato. Hinata se limitó a asentir, sonriendo con su suegro. ─ ¿Vamos dentro? Kushina se esmeró en prepararles un rico almuerzo.
― Naruto me dijo que comías de todo. ― Hinata sonrió de oreja a oreja, sin querer decirle que odiaba los champiñones como solo se puede odiar algo con suma violencia.
― Algo así. ― respondió tranquilamente, rogando internamente que no hubiese setas en su plato, porque no sabría cómo manejarlo.
Naruto iba detrás, mirando el caminar pausado y siempre elegante de su chica. Nunca estaría a su altura si se comparaban en estatus social, pero habían tantas cosas que los unían, que aquellas hacían de puente para ayudarlo a olvidar en parte su sentir constante respecto a lo arriba que estaba Hinata y lo bajo que podía estar él.
― Después queremos ir a la playa. ― Le comentó su padre. Naruto lo miró sobre su hombro y asintió. ― ¿Quieres conversar? ― el rubio frunció el entrecejo. ― Te conozco más de lo que te gustaría.
― Ok. ― aprovechándose de que Hinata y su madre estaban ensimismados conversando, se perdieron en el salón de la casa. No era una mansión gregoriana, pero si era lo suficientemente grande y moderna para sus padres. Con esfuerzo se las había regalado hace ya varios años y ahora era solo tarea de ellos mantenerla. Su padre le había dejado claro que él no quería vivir a expensas de su hijo, así que mantenía su trabajo de director de la escuela de su ciudad, mientras su madre seguía siendo la contable más maravillosa que podía conocer. ― ¿Qué te acompleja?
― ¿Es muy evidente? ― Minato asintió, sin endulzar la realidad. ― No estoy al nivel de ella, aunque eso no significa que la dejaré. Simplemente hay días donde la miro y se me hace muy evidente nuestra diferencia social, económica y de elegancia. Sé que estudié en un buen colegio y estuve al lado de gente que era igual o más que ella, pero eso no quita que yo siga siendo un desastre, que no sepa con cuchillo cortar la carne, ni que la sopa no se toma directamente del bote.
― ¿Es una crítica hacia nosotros? ― Naruto alzó la cabeza y negó de inmediato, sonriente.
― Ni por si acaso, es solo un sentir que intrínseco mío. Hinata es una chica con cualidades más allá de las mías y con muchas más oportunidades. Yo logré llegar donde estoy por la beca que me dieron para estudiar en ese maravilloso colegio y lo agradezco, porque conocí a mis amigos y formé una banda que está más allá de lo que un día esperé, pero si no hubiese sido por eso, estaría acá, ganándome la vida en la tienda del pueblo y estudiando a distancia, porque el dinero no hubiese alcanzado para mandarme a la universidad. ― Minato se sentó frente a él.
― Tenías 4 años cuando aprendiste a leer y solo 5 cuando resolviste tu primer ejercicio de matemáticas. ― El rubio sonrió con tristeza. ― Luchamos para que estuvieras en el mejor lugar y solo nos trajiste problemas y malas notas, pero eso es culpa de nosotros, que no nos dimos cuenta que tú no eras un chico para estar encerrado en una sala. Estoy seguro de que si te pongo un problema aritmético, lo sabrás resolver con mayor rapidez que cualquier amigo que te rodee. ― Tomándolo por el mentón, le alzó la cabeza. ― No tienes dinero y nosotros no te dejaremos una herencia suculenta al morir, pero si hay algo que tienes, es más valores que cualquier hombre de tu edad. Supiste enfrentarte a tu sentir por esa chica y no temiste al qué dirán. Usaste la cabeza y la conquistaste, cuando tenías todo para perder. La clase y la elegancia es solo un adorno si no se acompaña de un buen corazón y tú tienes un corazón más grande que el cielo, siempre disponible para tus amigos y dispuesto a interceder por ellos. Mira lo genial que eres y acepta lo bonito que te entrega la vida, que por algo te llega a manos llenas. Te mereces lo bueno que te pasa, deja de darle la espalda a las bendiciones y solo da las gracias. ― culminó Minato.
Naruto se quedó fijamente mirando con su padre, para luego abrazarlo y aceptar sus palabras como la catarsis que necesitaba. A veces olvidaba que estaba donde estaba gracias a su ingenio y astucia, porque Sasuke no hubiese aceptado un mediocre en su banda. La vara era alta y él estaba muy por sobre ella y la gente que lo rodeaba, se encontraba a su mismo nivel. Hinata podía tener una empresa esperándola, un puesto de gerente en una multinacional y diferentes casas a lo largo del mundo, pero él tenía la fortaleza para levantarla en los momentos triste y ser su soporte, además de escribirle y recitarle las más lindas canciones de amor que el mundo podía conocer.
― ¿Vendrán a ayudar? Les recuerdo que en esta casa el machismo y el patriarcado no se practican. ― Una rabiosa Kushina los interrumpió, haciendo que se separaran. ― Y claro, siempre tiras hacia tu padre. No sé quien dijo que los hombres eran apegados a sus madres, porque tú jamás has sido así.
― Deja a Naruto tranquilo, cariño. ― le pidió Minato, levantándose e instando a su rubio hijo a hacer lo mismo. ― Había cosas que conversar. ― Naruto caminó donde su madre y la abrazó, levantándola en el aire, para girar con ella y llegar hasta donde Hinata estaba, mirando la escena con profundo afecto. ― Hinata, ¿trajiste traje de baño?
― Sí. ― respondió la peliazul algo tímida, pero poco a poco soltándose. ― Naruto me dijo que había una playa por aquí cerca.
― Ven, te llevaré a verla. ― El rubio soltó a su mareada madre y tomó de la mano a la chica, para llevarla a la habitación de arriba. ― Te gustará. ― sonriente, entró a una habitación, para luego abrir una ventana/puerta y dar de frente con un amplio balcón que daba de frente a un azul gigante y una brisa que revolvió su cabello azul. ― Esto es Tatadohama. ― le dijo al oído, para luego pasar por al lado de ella y apoyarse en la baranda. ― Aquí me crié hasta los 7 años y después partí a Tokio junto a mis padres para poder estudiar.
― ¿Esta era tu casa de niño? ― Naruto negó con la cabeza. ― ¿Dónde vivías?
― Cuando entramos al poblado, habían unas casas al comienzo que eran todas iguales y pequeñas. Ahí vivía yo. ― Hinata asintió lentamente, recordando el lugar y lo humilde que denotaba. ― Yo no era de dinero. Mi padre es director de escuela y mi madre contable. Luego de salir de la escuela y dedicarme a la música, ellos volvieron acá y yo me quedé en Tokio, viviendo un tiempo con Kiba. Cuando ganamos buen dinero, les regalé esta casa y ellos la han ido modificando a medida que va avanzando el tiempo, además de que yo me compré mi propio espacio en la capital.
― Neji alguna vez comentó eso, pero no de forma displicente. ― explicó de inmediato. ― Aquí es hermoso. Me gusta mucho.
― Yo vengo a relajarme cuando el estrés de la vida rápida me consume. Sigo siendo un chico de pueblo pequeño viviendo el gran sueño en una gran ciudad. ― Hinata le sonrió a sus palabras. ― ¿Te incomoda?
― ¿Cómo crees? Para mí sigues siendo el chico que me sonreía cuando tenía doce años. ― la peliazul caminó hasta él y le acarició el cuello con la yema de sus dedos. ― Y quién me rompió el corazón a los quince cuando llevó a pasear a su novia justo frente a mi nariz y en mi casa.
― Soy poco ortodoxo y siempre pensé que tú no te fijarías en mí. ― se defendió, aunque asumiendo que había sido una pésima estrategia. ― Me equivoqué. ― La chica asintió, dando otro pequeño paso para quedar cada vez más junto. Naruto se prendó a sus ojos trasparentes y estiró los labios para besarle su nariz de botón.
― Te equivocaste por completo. ― bajando sus manos por el pecho de Naruto, prosiguió, hasta llegar a su torso y envolvió los brazos ahí. Con delicadeza y mucha parsimonia, se deleitó del toque y de cada una de las caras que puso el rubio al sentir sus manos en el cuerpo. El olor del mar, el sonido, el viento rozando sus cuerpos y el olor que expelía el cuerpo del rubio, fue un detonante para que alzara la cabeza y le diera un beso. Naruto actuó de inmediato y se aferró a sus caderas, dejándose besar e intentando interrumpir lo menos posible el momento apasionado de su novia.
La boca de Hinata comenzó a besarlo despacio, rozando con delicadeza y solo dedicándose a sentir la humedad de la boca del rubio. Poco a poco, abrió más los labios y sostuvo entre ellos el superior de Naruto, soltándolo con un sonido de "pop" para continuar con el de abajo, subiendo poco a poco la intensidad. El rubio acarició sus caderas y parte baja de la espalda, moviendo la cabeza de lado a lado. Ninguno de los dos cerró los ojos, era el momento de sentirse, verse, olerse y saborearse. Cuando la urgencia ancló en su cuerpo, la chica se apegó todavía más, pasando sus brazos tras la nuca de Naruto y enredó los dedos en su cabello desordenado, haciendo que su novio se aferrara con firmeza a su cintura, chocando todavía más sus pechos. Hinata, siguiendo su instinto, abrió la boca y pasó la lengua entre los labios de Naruto, haciendo que este diera un respingo. Luego volteó la cabeza y profundizó todavía más. Dentro de sus bocas, ambas lenguas jugaron rozándose y enredándose, mientras los labios seguían por completo en contacto. Fue momento de cerrar los ojos y dejarse llevar. Naruto no aguantó mucho más el ritmo cadencioso y se tiró de lleno a besarla como deseaba, rozando con fiereza sus bocas, casi comiéndola en el proceso.
Sin darse cuenta, comenzaron a caminar de vuelta a la habitación y Naruto la hizo caer sobre la cama, con él sobre ella. Hinata quedó sin aire, pero rápidamente se recuperó y retomó el ritmo del rubio, ignorando por entero donde estaban y que estaban haciendo, como si la pasión los hubiese consumido, arrasando con todo a su paso y despojándolos de cualquier indicio de criterio. Hinata bajó sus manos entre ambos cuerpos y con una experticia que no creía poseer, le abrió el jean al rubio, ingresando su mano, esquivando el bóxer y tomando directamente la erección latente de su novio entre sus dedos. Sintió lo húmeda, caliente, gruesa y palpitante que se encontraba y la acarició con bastante firmeza. El rubio se alertó en cuanto sintió el tacto de su chica e intentó alejarse, pero Hinata cruzó las piernas en su cintura y lo jaló con el brazo por el cuello. Jadeante, el rubio se dejó llevar, tratando de respirar por la nariz para no hacer tanto ruido. Aprovechando la caricia, él también quiso conocer un poco más y metió una mano dentro de la ropa de la chica, tomando un pecho voluptuoso y corriendo el sostén para encontrarse con el pezón erecto. Algo vibró dentro de él cuando la sintió gemir contra su boca, rogando aguantar para no irse entre sus manos, pero estaba siendo una tarea difícil. La mano de Hinata le había tomado el ritmo de inmediato, más sus movimientos bajo él, su boca grosera que le hacía cosas indecibles con la lengua, su pecho erecto para él y las piernas afirmándolo para que no se soltara, lo estaban llevando directo al precipicio. Maldita sea, no iba a poder controlarse y no quería que su primer orgasmo con ella fuese solo para él, así que haciendo uso de todo su autocontrol, bajó la mano y la metió dentro de la pantaletas de Hinata. La chica dio un salto y se soltó del beso, para mirarlo con ojos gigantes.
― ¿Voy muy rápido? ― le preguntó, jadeando y respirando con suma dificultad, sobretodo porque la chica no había detenido el movimiento de su mano. ― Hinata, si no quieres seguir, dímelo.
― No… ― sonrojada, meneó la cabeza. ― O sea, quiero seguir. ― respondió, confundiendo a Naruto. ― Solo ten cuidado.
― Sí. ― respondió el rubio, asintiendo con violencia, pero su mundo se detuvo cuando Hinata le tomó la mano y la llevó hasta su boca, chupándole dos dedos y poniendo una cara muy sexy, que apenas logró manejar, para no sacarle toda la ropa y ensartarse dentro de ella.
Con cautela, volvió su mano al lugar donde quería estar y en cuanto se encontró con su centro húmedo, caliente, satinado y expectante, no pudo evitar meter los dedos. Hinata dio un respingo, pidiéndole con la mirada que fuera más lento. Naruto entendió y con delicadeza comenzó a jugar con su centro, acostumbrándolo a su intrusión, no obstante, el ritmo pausado rápidamente se volvió más insistente cuando las caderas de la chica se movieron a la par de los dedos, ingresándolos un poco más dentro de ella y soltó su boca, sin poder concentrarse en el sentir que tenía entre las piernas y la boca del rubio que era exigente. Naruto comenzó a entrar y salir al mismo ritmo, rápido y conciso, acariciando su clítoris y mordiéndole la mandíbula en el proceso. Hinata seguía moviendo su mano, pero un poco más acompasada, por estar perdiendo la batalla de concentración. Cuando Naruto aceleró las embestidas de su mano, no pudo contenerse más y el rubio supo que el orgasmo se venía, cuando sus dedos fueron aprisionados en el interior de la chica. Con rapidez, la besó, para que su grito no se escuchara y le besó cada uno de los gemidos, haciendo un eco sordo entre sus labios. Al terminar, Hinata mantenía los ojos cerrados, un poco de sudor cubría su frente y cuello, además del rubor que teñía sus mejillas.
― Esto fue… ― susurró Hinata, para luego separarse y mirarlo de frente, con sus ojos llenos de una nueva dimensión de amor. ― Acuéstate. ― le pidió, haciendo que cayera de espaldas sobre la cama y ella con el impulso, se subió sobre sus caderas, para luego bajar y quedar frente a frente con su erección. ― No te fuiste. ― dijo, como si le estuviera reprochando al miembro del rubio el no haber tenido un orgasmo. Como seguía erecto, se lo metió en la boca. Le bastaron dos bajadas, un lengüetazo y tres succiones, para que el rubio se derramara en su boca, sin poder contenerse. Naruto mordió sus nudillos para no gritar. ― Mmm… sabe a raro.
― ¿Cómo haces eso? ― le reclamó sin creerlo, pero tirándola por los codos, para que cayera sobre él. Hinata comenzó a reír, al igual que Naruto y apoyó su mejilla en el pecho del rubio que todavía no ralentizaba los latidos de su corazón. ― Te quiero, Hinata Hyuga.
La chica levantó la cabeza, para mirarlo fijamente.
― Y yo a ti, Naruto Uzumaki. ― se fundieron en un nuevo beso, que fue interrumpido por un sonido estrepitoso de ollas cayendo y el sonido lastimero de Minato, que estaba siendo reprendido por Kushina. Naruto meneó la cabeza, mientras Hinata comenzó a reír. ― Me gusta tu casa.
― Y me encanta que te guste. ― dejándose caer hacia un lado, Hinata lo vio acomodarse la ropa y guardar su miembro ya flácido dentro del pantalón. Naruto no se percató de la atención que le prodigaba la chica, hasta que la miró y vio lo pendiente que estaba de eso. ― ¿Qué pasa?
― Las imágenes no le hacen justicia al sentir o a como sabe. ― Naruto la miró intrigado, mientras Hinata seguía comentando su punto. ― Es diferente tener "eso"… ― señaló, apuntando a la zona baja del rubio. ― enfrente, con todas sus tonalidades, formas y sensaciones a estudiarlo en una guía didáctica.
― Eso pasa con los cuerpos humanos, bebé. Somos diferentes. ― Hinata se apoyó en su codo, dejando caer la cabeza sobre su mano y aprovechando la mano suelta, le acarició el vientre. ― ¿En qué piensas?
― No quiero que este sueño se termine. Solos, haciendo cosas de pareja y acostados en una cama sin necesidad de estar pendiente de la puerta, porque tus padres vendrán a hacernos escándalo. ― le contestó Hinata. ― Ni un padre amenazándome por pasear mi cuerpo frente tuyo.
― Mi padre solo podría felicitarme por conseguir una novia tan hermosa. ― Sonriente, Naruto le besó el cabello y la apretó más contra su costado. ― Esta será tu habitación. Yo dormiré en la de más allá.
― ¿No nos dejarán dormir juntos? ― Naruto se sorprendió. ― Pensé que eran más liberales.
― Y yo estoy impresionado con tu liberación. ― bromeó el rubio, comenzando a reír, haciendo molestar a Hinata, quien escondiendo su rostro entre las manos, logró calmar las risas de su rubio novio. ― Yo les dije que nos dieran habitaciones separadas, pero si no puedes dormir sin mí, les diré que no es necesario separarnos.
― Si puedo dormir sin ti, pero me gusta aprovechar las oportunidades donde puedo tenerte a mi lado. ― dijo sonrosada y risueña. Naruto se embobó otra vez con ella, pero cualquier comienzo, fue interrumpido por Kushina, quien metiendo mucho ruido, llegó hasta la habitación.
― A comer. El día está hermoso para ir a la playa, así que no se quedarán encerrados. ― Hinata se sonrojó más todavía y con rapidez se puso de pie, disculpándose con el gesto. Naruto comenzó a reír, al igual que Kushina. ― No la molestes. ― le amenazó su madre.
― Tú tampoco. ― dijo el rubio, poniéndose de pie por el otro lado y caminando muy relajado donde la pelirroja mujer. ― Dormiremos juntos. ―Kushina lo miró largamente. ― No escucharé razones.
― Le tocas un pelo y te mato. ― Hinata agachó la cabeza todavía más roja. ― Como sea, tu padre, Hinata, vengará cualquier cosa, así que eso me tranquiliza.
La pareja tragó hondo. Estaba claro que el señor Hyuga defendería el honor de su hija, sin importarle lo que el resto pensara, pero Naruto, a pesar de eso, estaba más que dispuesto a traspasar los límites y comerse un par de azotes. De algo había que morir, ¿no?
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Hinata bostezó de la forma menos evidente que pudo, pero para sus suegros no pasó inadvertido ese gesto. Kushina miró hacia el oscuro mar, mientras seguía tomando de su copa de vino. Habían decidido comer en la terraza del piso superior, donde el efecto óptico hacía ver el mar a los pies.
― ¿Lo quieres? ― Le preguntó la pelirroja mujer, mirando de reojo a Hinata, quien sorprendida, comenzó a enrojecer. ― Él te quiere hace muchos años.
― Y yo también lo hago. ― respondió tímida, viendo sobre su hombro como padre e hijo discutían respecto a algo que miraban en el celular del patriarca. ― No ha sido fácil.
― Amar no es fácil, cariño. A tu edad hay más deslumbramientos que amor como tal, pero confiaré en ustedes, sobretodo en ti, de que no lo lastimarás. ― Hinata tragó hondo. ― Es mi único hijo y lo defendería con uñas y dientes de cualquiera que ose lastimarlo, incluido tu padre. ― advirtió. ― Sé lo que pasó en tu casa, es más, estábamos dispuestos a ir a ver a tu padre, pero Naruto se negó: no quería formar mayor conflicto, sin embargo, para nosotros tampoco fue fácil, Hinata. Mi hijo corre riesgos estando contigo. Riesgos que no correría si en verdad no estuviese enamorado. ― le explicó Kushina suavemente, mirando su copa, para luego mirarla a ella. ― Eres la heredera de una multinacional y tienes estudios en cosas que nosotros jamás podremos tener ni aunque vendiéramos un riñón. Si no fuera por la beca y el haberse hecho amigos de gran renombre, mi hijo seguiría acá, pescando los fines de semana y trabajando en algo relacionado a lo que podemos extraer de este lugar.
― Me lo contó. ― susurró la peliazul. ― Y también me habló de las diferencias que habitan entre nosotros, pero lo quiero hace mucho y lo quiero más ahora. Es el mejor amigo de mi casi hermano y me ha protegido en los momentos crudos que he tenido que pasar. ― continuó la chica, armándose de valor y dejando los puntos claros. ― No le echo la culpa de lo que pasó con mi padre. En mi casa nadie lo hace, porque el único culpable es mi propio padre, además que gracias a Naruto pudimos salvarlo. Si él no hubiese hecho la reanimación, sería huérfana.
― ¿Tu madre lo quiere? ― le preguntó Kushina.
― Mamá lo adora como un hijo. Gracias a ella estoy hoy acá, por su intervención y permiso, además que confía en Naruto tal cual confío yo en él. ― Hinata miró nuevamente sobre el hombro y se encantó al verlo con el ceño fruncido y todavía discutiendo con su padre tal cual niño pequeño. ― Le confío mi vida por entero protegeré nuestra relación de la misma forma que él la protege.
― Gracias por darle una oportunidad. Siempre habló de ti y esperaba el día en que lograra tener su momento. ― Kushina comenzó a reír. ― El día que te conoció, dijo que en casa de Neji había conocido a una niña muy bonita, pero tímida. Al pasar el tiempo, siempre hablaba de como en los conciertos te fijabas en él y nos hablaba de que esperaría por ti. Cuando pasó lo de Kiba, se puso muy mal, se cuestionó mucho por haber esperado. ― Hinata agachó la cabeza avergonzada. ― Sí, nos enteramos, porque Naruto no se esconde las cosas, siempre las cuenta y confía mucho en nosotros. Somos una pequeña familia, junto con la hermana de mi esposo, la mamá de Karin.
― Estaba dolida por años donde lo vi pasearse con otras chicas, sin tener ni un cuidado por mi sentir. ― Se justificó la chica, haciendo referencia a lo acontecido con Kiba y la estupidez que había dicho. ― Y está mal, lo reconozco, pero me dolía tanto, que era incapaz de perdonarle su actuar y cometí ese gran error. Lo bueno es que todo se arregló y ahora Kiba está a punto de casarse con la chica que trabajaba en mi casa, pero se crió como mi hermana.
― No quiero saber de nuevos problemas así, porque me mató ver a mi hijo tan destruido. Es tarea de ustedes saber cuidarse y proteger lo que tienen. ― le pidió Kushina, tomándole la mano. ― Naruto habló conmigo hace un momento y ya más seriamente me pidió dejarlos dormir juntos. Él ya es grande y yo no puedo opinar respecto a esto, pero tus padres te pidieron solo una cosa y yo la voy a pasar a llevar. Ese ir y venir, me está complicado bastante. ― rió la mujer, pero rápidamente se enserió y continuó. ― Confiaré en ustedes. No me defrauden.
― Me incomoda un poco como todos hablan de nuestra supuesta sexualidad. ― dijo Hinata, un poco a la defensiva. ― Si queremos hacerlo o no, queda a nuestro criterio y que nos cuiden o traten de mermar las instancias donde podamos quedar solos, solo nos hacen ponernos más incómodos.
― Me gusta ver cómo te defiendes y defiendes lo que tienes, no obstante, vienes a mi casa como una responsabilidad y no puedo fallarle a la palabra que les di a tus padres. ― Hinata abrió la boca y boqueó como pez. ― Sí, cariño, tus padres me hablaron y yo procuré que aquí estarías protegida, entonces me estoy enfrentando a varias cosas aceptando que duerman juntos, porque claramente aceptaré, ¿Quién soy yo para negarme a una petición de dos personas adultas? Y como las personas adultas que son, solo les pido que se cuiden para tener relaciones. ― Hinata comenzó a enrojecer. ― No desconoceré la realidad y tampoco me interesa hacerme la pechoña negando lo que es evidente. Si no es hoy, será mañana o en un corto plazo, porque la sexualidad sana y de mutuo respeto, es lo uno de los pilares fundamentales de una relación fructífera. Solo espero, si lo hacen acá, no vayas a quedar embarazada.
― Eeeh… no está en mis planes cercanos. ― Kushina asintió, tomándose el resto de su copa.
― Venga, vamos a dormir. ― levantándose, Kushina miró a los hombres de su vida y los instó con un movimiento de cabeza. ― Andando, es hora de ir a la cama.
― Cariño, no seas tan evidente frente a los chicos. ― Hinata sintió sus mejillas enrojecer, pero no al nivel de Naruto quien hizo un gesto de asco.
― Son tan poco educados. ― reclamó el rubio, tomando a Hinata de la mano. ― Que descansen y bájenle a esa calentura que se traen. ― despidiéndose con la cabeza y Hinata azorada con su mano, entraron a la casa y subieron al segundo piso.
Fueron a la misma habitación que habían usado por la mañana y se miraron al mismo tiempo.
― ¿Qué pasa? ― preguntó la peliazul al verlo asustado.
― Estoy nervioso. ― le confesó el rubio. ― Sé que no es la primera vez que dormimos juntos, pero la vez anterior estaba borracho como cuba y tú también estabas bebida. ― Hinata se alzó de hombros y tomó una determinación que ya había analizado, pero viéndose ahí, la encontró sensata y muy necesaria. ― ¿Qué piensas? ― quiso saber Naruto al notarla decidida, con un pequeño cambio en su actuar y en su mirada diferente de la cuál estaba acostumbrado.
― Confiemos el uno en el otro. ― Lentamente, y bajo la atenta mirada del rubio, comenzó a sacarse la ropa. Naruto quedó de piedra, sin poder moverse. ― Estoy aburrida que nos den el sermón del sexo. ― Sacó la remera por su cabeza, quedando solo en sostenes, que hacían evidente la magnitud de su delantera apenas contenida por ambas copas. ― Y que tengamos que ser reprochados constantemente de si es correcto dar el paso o no. ― se bajó el short, quedando solo en pantaletas. ― Todos se creen con el derecho de decirnos que confían en nosotros y nuestras decisiones, pero es una forma pasivo-violenta de llevarnos a no hacerlo. ― Naruto comenzó a respirar fuertemente cuando la chica se sacó el sostén frente a la convulsa mirada azul del rubio, que no podía dar crédito a lo que estaba viendo. ― Y cómo tú dijiste y como yo dije, quiero sexo, quiero saber que se siente y olvidarme un rato de lo que es contenerse por no hacer lo correcto, porque si hay algo correcto en el mundo, es tener sexo. ― bajándose las pantaletas, quedó completamente desnuda frente a Naruto, solo bañada por la luz de la luna y un pequeño sonrojo en partes fundamentales de su cuerpo. El rubio sintió que no podía respirar. ― Esta soy yo, completa y sin miedo ¿te atreves? ― girándose sobre su puesto, Hinata se mostró en plenitud, sin esconder lo que era su cuerpo.
Naruto seguía con la boca abierta, sin poder hacer reaccionar ningún músculo, deleitándose de la vista y aceptando las palabras de su novia. Prendado de sus mejillas acaloradas y el flequillo levantado, de su boca jadeante, de su cuello largo y las clavículas marcadas, de sus senos voluptuosos coronados con dos pezones color caramelo, por su cintura estrecha y su estomago que tenía una pequeña curva, por sus piernas largas y entremedio, su centro de Venus. Apetitosa y suya.
― Claro que me atrevo. ― dijo apresurado, sacándose la ropa sin freno y tirándola hacia cualquier lado de la habitación. Con violencia y ya desnudo, completamente excitado, tomó a Hinata por la cintura y como un cavernícola, hizo que enganchara sus piernas en su cadera, teniendo contra su estomago el centro candente y húmedo de su novia. Hinata se vio avasallada, cargada y siendo besada, para prontamente caer sobre la cama y comenzar a ser tocada, sin poder detenerlo y tampoco queriendo hacerlo.
Revolviéndose bajo Naruto, sintiendo sus labios en cada parte de su cuerpo, para luego bajar a su centro haciéndole llegar al límite, pero procurando que no tocara el cielo. Cuando Naruto sintió la necesidad imperiosa de unirse, se detuvo y levantó su cuerpo hasta caer sobre ella, con todo su peso y excitación.
― ¿Qué pasó? ¿Por qué te detienes? ― Le preguntó la chica, mirándolo expectante cuando el rubio frenó sus caricias y se dedicó a observarla.
― No tengo condones. ― murmuró abatido, cayendo sobre su cuello. ― No pensé que pasaría. ― Hinata, levantándole la cabeza, le besó los labios, provocándolo. ― Hinata, no podemos. Puedo dejarte embarazada y no mereces ser mamá a ésta edad- Tenemos muchas cosas que hacer, proyectos que comenzar, sueños por cumplir y tú debes terminar tus estudios, ser la chica pensante de la cuál me enamoré. ― tirándose hacia un lado, Naruto respiro hondo, tratando de calmarse, pero Hinata fue a su siga, volviendo a besarlo y subiéndose sobre él. ― Hermosa, por favor detente. ― le pidió casi sin voluntad, pero Hinata lo silenció con los labios, para alejarse solo un poquito y decirle.
― Estoy tomando pastillas hace casi un mes. Estamos protegidos. ― Sonriente, se acomodó sobre el cuerpo de Naruto y empezó a dejarse caer, apoyando sus manos en el vientre del rubio y haciendo muecas cuando lo iba sintiendo en su interior. ― Duele.
― Ven. ― volteándola, Naruto se puso sobre ella y comenzó a besarla por todo el cuerpo, volviendo a la tarea de calentarle la sangre, llevándola hasta el limite, preparándola para su invasión. ― Te amo, Hinata.
― Yo también te amo. ― Le respondió la chica, lista para recibirlo y sin temor. Era una de las pocas veces que sentía que estaba haciendo perfectamente lo correcto y no temía de dicha decisión.
Naruto comenzó a ingresar con suma cautela y evitando lo máximo posible hacerle daño. Hinata dejó de respirar por algunos segundos, concentrada plenamente en lo que estaba sintiendo y en lo que el rubio estaba haciendo. No quería siquiera moverse, solo buscaba que la intrusión fuese lo menos dolorosa y lo más memorable. Sin embargo, llegado a un punto, no pudo evitar quejarse y convertir sus ojos en dos pozos que se cerraron con fuerza. Le estaba doliendo, a pesar de su excitación. Naruto no era pequeño, aunque tampoco tenía claridad de los tamaños, pero sabía que no era algo menor y que claramente la lastimaría cuando uniese sus cuerpos.
― Pasará, te lo aseguro. ― Le prometió su novio, ingresando por entero. Con el embate, se apoderó de Hinata y de su virginidad. El grito lo tapó con su boca, como el orgasmo que había tenido en la tarde y comenzó a moverse dentro de ella, todavía no creyendo lo vivido. Estaba piel con piel con la mujer que amaba, sin miedo a nada. Su día había partido de la mejor forma y ahora culminaba excelente, pero la guinda fue el orgasmo en conjunto que tuvieron y el hecho de poder derramarse en su interior fue lo más delicioso que recordaba haber vivido jamás.
Estaba jodido y ella también. No había vuelta atrás, pero como había sido bueno, también venía lo malo, porque cada decisión tiene su consecuencia y aunque ellos lo ignoraran, en ese instante se comenzando a formar un gran problema.
9.
― ¿Qué estás haciendo? ― Sakura sonrió picara y lo siguió con su celular en mano, grabando cada uno de sus movimientos. ― Sakura… ― le advirtió, sin provocar ni un ápice de miedo en la chica, que esquivó con gran habilidad la mano de Sasuke, quién intentaba alejarse de la cámara. ― Sakura, por favor.
― Solo quiero un registro para mi deleite personal. ¿Es mucho pedir? ― Sasuke se puso frente a ella, con las manos en las caderas y afirmó con la cabeza. Sakura captó el momento y brincó de felicidad. ― Tírame un beso.
― Ni lo sueñes. ― Volteándose, Sasuke tomó su guitarra, y se sentó junto con ella en el sofá de su estudio. ― ¿No deberías estar ensayando las líneas de lo que grabaremos hoy?
― ¿No deberías estar dándome besos? ― Sasuke meneó la cabeza, riendo levemente, pero sin perder de vista su guitarra. ― ¿Qué haces, mi amor?
― Afinando el instrumento. ― Sakura se acercó un poco más y el moreno levantó la cabeza, mirándola fijamente, con sus ojos azabaches. ― No te detendrás, ¿verdad? ― le preguntó a ella, sin mirar el celular, intentando ignorar que lo estaba siguiendo con el bendito aparato.
― Nope. ― contestó, sonriéndole. ― ¿Puedes mirar la cámara? Se vería mucho más genial. ― Sasuke enroló los ojos y continuó en lo suyo, sin tomarle ninguna atención. ― ¿Por qué eres tan arisco? ― Volteando el teléfono, Sakura se grabó a sí misma. ― Para que vean que tengo el novio menos cariñoso de la historia y parezco tonta persiguiéndolo.
― ¿Poco cariñoso? Vivo besándote y haciéndote el amor, ¿eso es ser poco cariñoso? ― Sakura saltó sobre él para taparle la boca, haciendo que la guitarra sonara estridentemente. Sasuke sonrió contra la palma de su mano. Agarrándola por la cintura, sacó el instrumento de entre sus cuerpos, dejándolo con delicadeza a un lado.
― No puedes llegar y decir eso… ― le reclamó, sonrojada. ― ¿Qué haces?
Sasuke la tomó con firmeza, y la acostó sobre el sofá, poniéndose él sobre ella. Sakura alejó el celular, para que no se lo quitara. Sin embargo, fue en vano. Sasuke tomándole la muñeca, la jaló hasta él y le arrebató el aparato, poniéndolo a un lado de sus cabezas.
― Quiero darte amor. ― murmuró, besándole la boca con total sensualidad.
Mientras se dedicaba a la tarea de demostrarle su profundo anhelo, grababa la escena con el celular, para luego fascinarse con esa entrega de pasión vista desde una perspectiva exterior. Sakura pasó sus brazos por detrás del cuello del moreno y se acomodó de forma que sus caderas encajaran perfectamente. Abriendo la boca, le dio cabida a la lengua del moreno y sonrió cuando una de sus manos le dio un fuerte apretón en sus nalgas.
― Mi amor, nos estás grabando. ― le dijo la pelirosa contra sus labios y sin abrir los ojos.
― Esa es la idea. ― Ayudándose con la misma mano que la tocaba, le bajó el pantaloncillo junto a su tanga empapada. Sakura ancló los pies en el sofá y le permitió sacar la parte inferior de su vestimenta, dejándola desnuda. La cámara no se movió del lateral a sus rostros y captó cada uno de sus gestos.
Sasuke le besó el cuello, dejando un reguero húmedo en el sector, mientras Sakura jadeaba deseosa por lo que venía a continuación.
― Vamos, más… más. ― le pidió murmurando y atragantándose con su propio aire. ― Te necesito.
El moreno entendió el mensaje y se bajó los pantalones, junto con su bóxer, pero simplemente dejó afuera lo que Sakura necesitaba. De un decidido empujón, se adentró en su cuerpo y la cámara captó como la pelirosa echaba la cabeza hacia atrás, abría la boca y ponía sus ojos blancos. La imagen de la pasión era nítida y se manifestó de forma concreta en la cara de Sakura, mientras Sasuke la miraba desde una altura mínima, solo para fascinarse, nuevamente, por su forma tan desinhibida y de una amante compleja… Con solo mirarla de ese modo y compartir con ella, podía decirse sin dudas, que la amaba como a nada en el mundo.
― Yo también te necesito. ― moviéndose dentro de ella y sin dejar de grabar, comenzó a registrar como el sexo se reflejaba en sus rostros, desatándolos por entero. Le besó la boca, las mejillas, los parpados y le mordió el mentón, riendo con complicidad cuando Sakura sonrió entregada. ― Preciosa. ― susurró, saliendo y entrando en su cuerpo. ― Perfecta.
― Te amo. ― respondió Sakura, tomándolo del cabello para acercarlo a su boca. ― Te amo mucho. ― besándolo, sintió como la explosión en el centro de su pecho crecía como una tormenta a punto de desatarse y cuando no la pudo detener más, se dejó llevar, gimiendo roncamente, disfrutando por entero de su orgasmo y de la semilla del moreno que entraba en su interior. Sasuke respiró fuerte, cayendo sobre su pecho y levantó la cabeza con letargo solo para mirarla a los ojos, rozando sus narices.
― Yo también te amo. ― le dijo, sonriendo con sinceridad y dejando a Sakura nuevamente lela. Escucharle confesar su amor, lograba desarmarla como solo él podía hacerlo.
― Suenan tan lindas esas palabras en tu boca. ― le dijo, pasado unos segundos. ― ¿Paraste de grabar?
Sasuke acercó el celular para mirarlo y detuvo la grabación.
― Ahora sí. ― la pelirosa abrió la boca para protestar.
― Todos me verán teniendo sexo. Mi idea era subir este video a mis redes sociales. ― se quejó con un puchero.
― Este video será solo propiedad de nosotros. No quiero verlo divulgado en ninguna parte. ― le advirtió, sin salir de su interior, ni bajándose de encima. ― Me lo enviaré a mi celular. Será para mi deleite personal. ― dijo el moreno, usando sus mis palabras.
― Eres un sucio. ― Lo molestó Sakura, picándole las costillas y sonriendo cuando Sasuke le tomó el lóbulo de su oreja con los dientes. ― ¿De nuevo?
― Tú sabes que yo siempre quiero.
A tirones le sacó por entero la ropa y esta vez, se dio un festín con el cuerpo de su novia.
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Chiyo no se acostumbraba a tener servidumbre y aprovechaba cada ocasión que podía, para dejarles claro que ella sabía valerse por sí misma y que solo los llamaría cuando fuera necesario. Sasuke se había cansado de pedirle que cediera, así que ya no opinaba y Sakura aprovechaba esas instancias de aseo de hogar para compartir con su abuela cuando se encontraba en el hogar familiar. Terminando de secar la loza que su abuela había lavado, Sakura soltó el paño de cocina sobre la gran isla que había en el lugar y se sentó en un taburete, observando a Chiyo en todo su elemento al estar en la cocina, limpiado toda la suciedad que su querido marido dejaba cada vez que cocinaba. Limpiar y cuidar flores, eran sus mayores virtudes dentro del trabajo de casa.
― Cariño, faltaron los servicios. ― Le recordó con ternura y le entregó la fuente donde esperaban pacientes tanto los tenedores, como los cuchillos. ― Con tu abuelo hacemos un gran complemento.
― ¿Por qué él cocina y tú limpias? ― le preguntó Sakura, secando uno por uno los utensilios metálicos. ― El abuelo cocina solo porque adora descansar después de comer. ― aseguró la pelirosa.
― No puedo negar aquello. Además, sabe que lo prefiero a él al mando de toda esta tecnología. Yo me dedico a mis plantas. ― Le comentó la guapa anciana, suspirando con afecto. ― Me gusta mucho este lugar. Sasuke nos dio una casa preciosa, donde nos sentimos libres y sin la necesidad de salir a buscar lo que nos haga falta porque aquí hay de todo, además, la señora Li, junto con su esposo, son muy gratas personas que nos acogieron de inmediato.
― Sasuke tiene un muy buen ambiente a su alrededor y toda la gente que trabaja para él es excelente. Su ojo es crítico al elegir quienes serán parte de su vida, por eso tiene una novia tan perfecta y hermosa como yo. ― Arrogantemente, Sakura se dio una vuelta en círculos, riendo al final al igual que su abuela. ― A todo esto, ¿dónde está? Terminamos de comer y desapareció.
― Te dijo que estaría jugando a esos videojuegos con Konoha. Tú estabas mirando automóviles con tu madre, por eso ni lo miraste. ― Le reprochó su abuela. ― Ese joven viene a verte y a comer con nosotros y tú apenas te fijas en él.
― Abuela, vivo pendiente de él, solo que aprovecho de soltarlo cuando estoy con ustedes. Con la prensa detrás, es más complejo estar juntos y solos, pero estando con ustedes, me relajo. Además, cada vez que podemos, estamos juntos en nuestros departamentos. ― Sakura se sonrojó y Chiyo sonrió maliciosamente.
― Viendo televisión, ¿verdad? ― La pelirosa se tapó parte del rostro con el flequillo y secó con ahincó los tenedores, dejándolos brillantes. ― Sakura… ― llamó su abuela.
― No todo el tiempo vemos televisión. A veces cocinamos. ― Chiyo se largó a reír y contagió a Sakura, que todavía azorada, meneaba la cabeza. ― Si sabes lo que hacemos. Mamá tiene que haberte cotando todo. No se aguantó, ¿para qué te haces la loca? ― le reclamó con ternura, acercándose a ella y dándole un gran abrazo. ― Es un novio demasiado tentador.
― No deberías estar enfocada siempre en el sexo, cariño. Hay cosas fundamentales, aunque el sexo en sí, significa el 80% de una relación. ― Sakura asintió, dándole la razón. ― ¿Es bueno?
― Muuuuuy bueno. ― alabó la pelirosa, asintiendo mientras recordaba el sinfín de cosas que hacía con Sasuke cuando se encontraban solos, con una cama y la pasión tocando la puerta. ― Extremadamente bueno. ― casi juró.
― Si te tiene así de feliz y tranquila, entonces vale por completo la pena que lo sigas teniendo a montones. ― Y claro que seguiría así. No se soltaría del moreno ni aunque la apalearan. ― ¿Al final Mebuki se decidió? ― Sakura hizo una mueca y negó. ― ¿Qué es lo que quiere?
― Ni idea. Le he mostrado muchos autos y a todos les encuentra algún defecto, ya sea que es muy grande, muy pequeño, la maletera no es espaciosa, el color es feo… Comienza a agotarme. ― reclamó Sakura. ― ¿Así de complicada soy yo?
― Eres tres veces peor. ― aseguró la mujer, sonriéndole. ― ¿Y si mejor la llevas a una automotora? Tu abuelo es fanático de los carros y podría ir con ustedes para dar el visto bueno, siempre y cuando vaya camuflado.
― Créeme, si mamá es compleja, el abuelo es peor. Estuvo mirando algunos con nosotras y todos le parecieron feos o les encontraba pegas al igual que mamá. ― Sakura volvió al taburete y se sentó sobre él. ― Mejor hubiese llegado con un auto nuevo y de sorpresa, sin hacer tantas concesiones. Le diré a Sasuke que lleve a mi madre a una automotora, yo no pienso escuchar más reclamos. ― aseguró Sakura, agotada con el tema. ― Aunque no lo creas, tiene mucha más paciencia que yo.
― Me imagino. Tú eres un calco de tu madre y ella sí que supo darme problemas por culpa de su testarudez. ― Le comentó Chiyo, mirando a su alrededor. ―Ya está todo reluciente, ¿vamos a compartir con el resto? ― Sakura afirmó y bajó del taburete, caminando tras su abuela, directo al living. Antes de llegar, escuchó el grito lastimero de su hermano y las carcajadas burlonas de Sasuke que procedían del segundo piso.
Dejando a su abuela sola, subió y se los encontró en una sala de juegos, acondicionada para las consolas. Tanto Sasuke como Konohamaru estaban sentados sobre el sofá. Sasuke en pose desenfadada y Konoha gritando obscenidades a la televisión. Al mirar el juego, vio que se trataba del FIFA 16 y que Sasuke le ganaba a su hermano por 3 goles.
― Pero que llanterío, Konoha. Mamá subirá en cualquier momento a pedirte que te calles. ―le reclamó Sakura, poniéndose tras Sasuke y posando sus manos en los hombros del moreno, quien de inmediato se tensó, aunque de emoción y nerviosismo, como siempre le pasaba cuando la tenía cerca. ― Mi amorcito, dale duro a este enano llorón. ― Konoha le alzó el dedo del medio a su hermana y siguió intentando ganar. Sasuke, en una jugada maestra, le metió un golazo, distanciando por 4 goles el marcador. ― ¡Ese es mi novio! ― dándole besos en sus mejillas, Sakura celebró el gol, bailando frente a ellos y riéndose de su hermano. ― Esto es en venganza de todas las veces que te burlaste de mí por meterme cien goles. ― Konohamaru le hizo un gesto con la mano, para que lo dejara en paz. ― Eres un picota. No te gusta perder, loser.
― A nadie le gusta perder y menos teniendo una hermana tan pesada como tú, Sakura. ― acotó Sasuke, ganándose una mirada sesgada por parte de su novia. ―Soy sincero.
― Además, le estoy dando ventaja a Sasuke, para que no se sienta intimidado con mi poderío. ― se excusó el Haruno menor.
― Vaya forma de evitar pensar que eres un perdedor. ― Sakura se sentó entre ambos y miró a uno y luego al otro. Apoyando su cabeza en el hombro de su hermano, intentó reconfortarlo. ― Aunque seas un manco llorón en los videojuegos, hermanito, te amaré por siempre.
― Córrete. ― Le dijo el chico, obligando a Sakura, a tirarse a un lado de Sasuke. ― Te la regalo. ― le dijo a Sasuke.
― Es como regalar una bomba. ― murmuró Sasuke, riendo entredientes, mientras Konohamaru se desternillaba en el sofá, agarrándose la panza mientras reía.
― Si, ja, ja, ja… muy graciosos los dos. ― miró enojada a Sasuke. ― Aun así no puedes vivir sin esta bomba sexy. ― Sasuke alzó una ceja y sonrió de medio lado, encantado con su carita de enojo. ― O me negarás eso.
― Si podría vivir sin ti. ― dijo el moreno. ― Pero pasa que no quiero estar sin ti y eso es mucho mejor. ― agachando la cabeza, le dio un rápido beso en los labios y le sonrió al acabar. ― Te quiero, preciosa. ― le susurró, solo para que ella lo oyera.
Sakura, feliz al oír poco a poco las confesiones del moreno, se lanzó a su cuello y lo abrazó para darle un profundo beso, que tuvo que terminar cuando Konohamaru carraspeó sonrojado.
― ¿Pueden detenerse? No es agradable oír a la hermana de uno hacer esos sonidos con la boca, de ventosas… dan asco. ― dijo el menor de los Haruno, ariscando la nariz.
― Cuando sea tu turno, te encantará estar así. ― aseguró Sakura, sentándose sobre las piernas del moreno, quedando de lado, mirando a su hermano. ― ¿Verdad que sí, mi amor? ― Sasuke asintió, volviendo nuevamente sus ojos a la pantalla para concentrarse en ganarle a su cuñado.
― Sasuke, ¿cuándo te toca viajar otra vez? ― Sakura gruñó a la pregunta de su hermano y se quiso hacer bolita para reclamar. No le gustaba la idea de separarse con Sasuke, pero los compromisos llamaban.
― Me voy la otra semana a Cannes, estaré algunos días, después me toca viajar a Barcelona al Primavera Sound y termino en Las Vegas, tocando en Rock in Rio. ― le contestó el moreno al curioso hermano de Sakura. ― ¿Por qué?
― Es para prepararme mentalmente con la llegada de Sakura a casa. La tendremos revolviendo por acá durante 2 semanas y ya comienzo a molestarme. ― la pelirosa abrió la boca ofendida y le golpeó el hombro con su pie.
― Tú deberías estar estudiando para tus exámenes. ― le recordó Sakura, sonriente, mientras apoyaba su cabeza en el hombro de Sasuke, mostrándole la lengua su hermano en el proceso. ― No pago tu colegio para que estés jugueteando por ahí.
― Que feo cobrar lo que haces por tu querido y único hermano. ― Sakura abrió la boca ofendida frente a las acusaciones de Konohamaru. ― En vez de darme más amor y alentarme en mis proyectos, vas y me haces sentir culpable de querer tener pequeños momentos de ocio. ― Sasuke sonrió de medio lado, comenzando a reírse de esa conversación de hermanos. ― Sasuke, de verdad, no sé cómo puedes estar con una chica que piensa solo en su beneficio y no es capaz de compartir…
― ¡Ay, cállate, tonto! ― masculló molesta, saltando del regazo de Sasuke. ― Y tú, termina pronto. Necesito tu ayuda. ― dijo, señalando a Sasuke y saliendo de la habitación como una tromba marina.
Sasuke y Konohamaru comenzaron a reír y chocaron puños. Aparte de unirlos el amor que le tenían a la pelirosa, también los unía las ganas de hacerle burla y muchas bromas.
Sakura por su parte llegó hasta donde su madre todavía refunfuñando. Al lado de Mebuki, estaba Hayato, mirando ambos el computador portátil.
― Yo creo que ese esta maravilloso. ― dijo Mebuki, señalando uno.
― ¿Pero viste su precio? Es demasiado costoso.
― Pero papá, podremos salir, tiene vidrios tintados, es impenetrable y seguridad. ― levantando la cabeza, ambos vieron a Sakura. ― Ven, cariño. Dime qué opinas de este. ― Sakura, enrolando los ojos y suspirando, se acercó. ― Cambia esa cara, no es llegar y decidir cuál es el mejor carro.
― Debí habértelo traído sin más. Esto de elegir no es lo tuyo. ― Hayato asintió, dándole la razón a su nieta. ― Mira a quién tengo por padre.
― ¡Sakura! ― gritó la mujer, mirándola enojada, haciendo reír a su hija y padre. ― Como sea, ven y dime qué te parece.
Sakura miró el carro y frunció el ceño.
― No me gusta: los vidrios tintados no evitará que cuando se acerquen, los puedan romper. El cierre no es completamente centralizado y es demasiado pequeño. ― argumentó la chica. ― Mamá, el valor no importa. Tengo dinero de sobra y nada en qué gastarlo. ¿Podemos acelerar este proceso?
― Pero es que Sakura, no me siento cómoda sabiendo que me pagarás un carro carísimo. Ya debo aceptar que Sasuke haga caridad con nosotros y ahora tu. No somos tu carga, son la mía y debo cuidarlos. ― insistió Mebuki.
― Si Sasuke escucha que dijiste que éramos su caridad, atente tú a su molestia. ― advirtió la pelirosa. ― Se enojará y mucho.
― Y sí, me molesta. ― dijo el moreno, llegando hasta donde ellos. Hayato dio un paso atrás, al igual que Sakura. Mebuki lo vio posarse a un lado de ella, imponente e implacable. ― Vamos a comprar un carro y yo me haré cargo. La caridad tiene que ser completa.
― Sasuke, escucha… ― comenzó a decir Mebuki. El moreno alzó una ceja. ― No quería ofenderte.
― Y no lo haces. Vamos a comprar un carro. ― Y con un movimiento de cabeza, instó a su suegra a pararse. ― Volveremos en unas horas. ― dándole la mano a Hayato y los 3 característicos besos en la boca a Sakura, salió con Mebuki, haciendo una llamada camino a la puerta. Mebuki se miró en un espejo de la entrada de la mansión y acomodó su cabello, para no verse tan desastrosa. ― Peter, ven a buscarme donde mi suegra. ― una simple y llana orden. Ese tipo estaba para mandar, pensó Mebuki. Abriendo la puerta de la linda casa, salieron a la escalinata a esperar el carro blindado, que en 5 minutos se apersonó en el lugar. Ya dentro, Mebuki trató de retomar sus disculpas.
― De verdad no es mi intención hacerte sentir mal, Sasuke. ―le dijo la rubia mujer. ― No sabes cuánto agradezco todo lo que haces por mí y por mis padres.
― Eres mi familia, Mebuki. ― le explicó el moreno, mirándola fijamente. ― Y a mi familia yo la cuido. ― la mujer solo pudo asentir a esa arremetida tan categórica. ― Con Itachi armamos un plan. Tú tendrás carro, pero cuando quieras salir con tus padres, es necesario que vayan con un conductor profesional, además de los guardias de la plantilla que se duplicaron en el lugar.
― ¿Todo eso es muy costoso? ― Sasuke negó. ― ¿Cómo no lo va a ser?
― Esa es mi casa y es mi responsabilidad. Yo se las pasé para que estuvieran seguros y me comprometo a que sea de ese modo. ― Mebuki lo aceptó. ― El carro que comprarás ahora, lo pagará Sakura, porque me amenazó hace un par de días que no quería que gastara más en su familia, pero por favor, no te midas. Sakura está segura conmigo y tiene todo lo que necesita, el resto de su dinero que lo gaste en ustedes y en ella misma.
― Entendido. ― aceptó Mebuki. ― Pero si un día se te ocurre sacarle en cara a mi hija todo lo que has hecho por nosotros, o por ella, date por enterado de que no seré muy ceremoniosa para partirte la cara, ¿me escuchaste? Crié a mi hija para que fuera independiente y que ningún hombre la viniera a ningunear, así que ten cuidado con lo que haces o dices.
El silencio reinó en el lugar luego de esa amenaza, inclusive Peter había dejado de respirar, sin embargo, Sasuke no se sintió ofendido. Le gustaba que la madre de Sakura tuviera los ovarios para ponerlo en su lugar, eso hablaba de que su novia jamás sería pasada a llevar, porque había mucha gente protegiendola.
Ya llegados, Mebuki se fijó que no era cualquier automotora, sino que una de lujo, bastante pudiente y donde la gente que vendía, parecida recién sacada de un desfile de modas. También se fijo en la deferencia con la que trataban a su yerno, como la mega estrella que era y como se deshacían en elogios hacia su persona.
― Señor Uchiha, su hermano nos avisó que vendría por acá y hemos armado una exposición de posibles carros que puedan acercarse a lo que usted busca. ― Sasuke asintió y tomando del hombro a Mebuki, la acercó al hombre que hablaba.
― A ella tienen que convencer y déjenme decir que no es tarea fácil. ― Ya lo sabía él de sobra... ― Así que muestren su mejor material y no se preocupen por precios.
Movidos como resorte, todos los vendedores corrieron a darle el gusto a la suegra del gran Sasuke Uchiha, alias tigre blanco. Con una presentación digna de todo el dinero que ahí se movía, Mebuki fue paseando por entremedio de enormes carros con millones de virtudes y mucho derroche. Una mueca de incomodidad se formó en su cara y Sasuke la notó, porque la había visto anteriormente en una chica que conocía al revés y derecho.
― Sasuke. ― llamó la mujer, acercándose cautelosa a él. ― ¿Podemos parar?
― Sí. ― haciendo un gesto, la gente se detuvo y les dio espacio. ― ¿No te gustó?
― Es demasiada opulencia, ¿me puedes ayudar? ―Sasuke la miró largamente y aceptó. A veces se le olvidaba que Mebuki y Sakura venían de lugares tan humildes, que encontrarse de frente con ese nivel de grandilocuencia y lujo, las chocaba, dejándolas sin armas.
― Vamos. ― caminando a un lado de ella, le fue explicando con palabras simples lo que decían los vendedores. Mebuki agradeció enormemente el gesto y cuando por fin decidió, ambos se dieron por satisfechos. Sin darse cuenta, habían pasado 3 horas en el tema y solo llevaban un café en el estomago.
― Señores, por favor, pasen por acá para dejar todo saldado. ― Les señaló el jefe del local, sonriente por la gran comisión que ganarían.
Ya con los papeles firmados y el valor del carro pagado, Sasuke invitó a Mebuki a comer. Al salir del lugar, Peter le avisó que había muchos fotógrafos fuera y que tenía que hacer la salida lo más rápido posible. Sasuke entendió y con un gesto, hizo que Mebuki lo siguiera tras él. Cuando iban a mitad de camino, un fotógrafo se cruzó frente a ellos, pero a diferencia del resto, que solo procuraba sacarle fotos, este tenía una actitud mucho más desafiante y muy desagradable.
― Sasuke, ¿así que tienes una relación con una menor de edad? ¿Qué madre acepta ese tipo de cosas? ― Mebuki iba a contestar, pero Sasuke la movió, para que no lo hiciera. ― Cualquiera se quedaría callada, si la hija se acuesta con un tipo que puede comprarle autos.
― ¡No! ― gritó Mebuki en cuanto vio a Sasuke a punto de partirle la cara al tipo. ― Vámonos, no tenemos porqué explicarles. ― Subiéndose al carro, lo vieron despedirse con una sonrisa tétrica y una mirada llena de odio. Mebuki contuvo la nausea y Sasuke miró a Peter.
― ¿Te fijaste? ― preguntó el moreno, mirando a su fiel guardaespaldas y compañero hace años.
― Sí. ― confirmó el hombre, apretando la mandíbula.
― ¿De qué hablan? ― preguntó Mebuki, asustada. Sasuke solo se miró con Peter, sin hablar. ― No me dejen fuera. No lo aceptaré. ― les advirtió.
― El tipo no sacó ninguna fotografía. ―respondió Sasuke, pasándose la mano por el cabello. A Mebuki le bastó juntar dos más dos y se tapó la boca aterrada.
Él no era un paparazzi. Él era la muerte.
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